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Científcos católicos: Ricardo Cirera y Salse

Ricardo Cirera y Salse fue un astrónomo jesuita que ingresó en la Compañía de Jesús en 1880, fundó el Observatorio del Ebro en Tarragona.

Ignacio del Villar·17 de julio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos
Ricardo Cirera y Salse

Ricardo Cirera y Salse (Os de Balaguer, 1864 – Barcelona, 1932) fue un astrónomo jesuita que ingresó en la Compañía de Jesús en 1880. Se trasladó a Filipinas siete años después para trabajar como científico en el Observatorio Meteorológico de Manila (Filipinas), fundado por los jesuitas en 1865. Allí se hizo cargo, entre 1888 y 1894, de la sección de geomagnetismo, logrando obtener el primer mapa magnético de las islas Filipinas y de las costas de China y Vietnam.

Al terminar este periodo regresó a España para completar sus estudios de Teología. Posteriormente, en 1899, fundó el Observatorio del Ebro en Roquetas, Tarragona (es la misma localidad donde fundaría el también jesuita Eduardo Vitoria el Laboratorio Químico del Ebro).

Sin embargo, la inauguración del Observatorio se demoró hasta 1904 porque decidió visitar, entre 1900 y 1903, los principales observatorios de Europa para así poder decidir la línea de investigación a seguir, que fue finalmente la relación entre la actividad solar y los fenómenos eléctricos y magnéticos en la Tierra, algo muy vanguardista para su época. Un buen ejemplo de esta línea fueron las observaciones de magnetismo y electricidad terrestres que coordinó Cirera en 1905 en diversos puntos de España durante el eclipse total que tuvo lugar aquel año.

También puso en marcha en 1914 la revista Ibérica, que se convirtió en una publicación de referencia en el mundo científico en España y en Sudamérica.

Pero su actividad científica se detuvo en 1921, cuando fue nombrado procurador general de la misión de los jesuitas en Bombay, cargo que desempeñó hasta 1923. También colaboró en la promoción de la Compañía de Jesús, impulsando en 1925 el Pabellón de las Misiones de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929.

Por último, podemos destacar de Ricardo Cirera que fue miembro de la Academia de Ciencias y Artes de Barcelona desde 1904, así como de otras instituciones científicas europeas, y que en 1914 recibió la Gran Cruz de la Orden de Alfonso XII.

El autorIgnacio del Villar

Universidad Pública de Navarra.

Sociedad de Científicos católicos de España

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