Vaticano

“Cristianos comprometidos en política”: 6 retos del Papa al PPE

León XIV ha instado al Partido Popular Europeo (PPE) a recuperar el espíritu de los fundadores de la Unión Europea, volver a poner al pueblo en el centro, y redescubrir la herencia cristiana sin caer en el confesionalismo, afrontando 6 retos.

Francisco Otamendi·27 de abril de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos
Papa recibe a Manfred Weber, presidente del PPE.

El Papa León XIV recibe en audiencia al presidente del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, y a sus parlamentarios (Vatican News, @Vatican Media, @ManfrefWeber y @EPPGroup en la red X).

En un discurso en el que el Papa recordó a los padres fundadores de la Unión Europea, como Adenauer, De Gasperi y Schuman, considerados padres fundadores de la Europa moderna, el Santo Padre alentó a los dirigentes y parlamentarios del PPE a “descubrir la herencia cristiana sin caer en el confesionalismo”.

Es decir, “manteniendo la distinción entre la misión profética propia de la Iglesia y la acción política concreta”, añadió el Pontífice. “Ser cristiano en política -explicó- no significa imponer una religión, sino permitir que el Evangelio ilumine decisiones difíciles, incluso cuando no generen aplauso inmediato». En ese marco, defendió «que no se pierda el vínculo entre ley natural y ley positiva, y entre raíces cristianas y acción pública”.

El Papa saludó de modo especial al presidente del PPE, el alemán Manfred Weber, y a la irlandesa Mairead McGuinness, enviada especial de la Unión Europea para la promoción de la libertad religiosa fuera de la UE.

En la estela de los últimos Papas

El encuentro se celebra “en la estela de los que tuvieron lugar con mis predecesores, San Juan Psblo II y Papa Benedicto XVI, así como el mensaje que el Papa Francisco les envió en junio de 2023, cuando no pudo recibirlos personalmente por su hospitalización. Por ello, me complace continuar este diálogo con el Partido Popular Europeo, que toma su inspiración política de figuras como Adenauer, De Gasperi y Schuman, ampliamente considerados los padres fundadores de la Europa moderna”, dijo el Papa.

“Como Benedicto XVI hace veinte años, yo también aprecio el reconocimiento que hace vuestro Grupo de la herencia cristiana de Europa”.

El proyecto europeo, que surgió de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, “nació sin duda de la necesidad práctica de evitar que tal conflicto volviera a ocurrir”, añadió León XIV.  “Sin embargo, está igualmente impregnado de una visión ideal, es decir, el deseo de fomentar una cooperación que supere siglos de división y permita a los pueblos del continente redescubrir el patrimonio humano, cultural y religioso que comparten”, prosiguió el Santo Padre. 

Los principios cristianos, elemento común y unificador

Los padres fundadores se inspiraron en su fe personal y consideraban los principios cristianos como un elemento común y unificador que podía ayudar a poner fin al espíritu de venganza y conflictivo que había conducido a la Segunda Guerra Mundial. El Papa Francisco acuñó una expresión hermosa y sencilla que resume esta idea: “la unidad es superior al conflicto”.

Persona humana en el centro, y no dejar al pueblo de lado

De Gasperi señaló que perseguir un ideal significa situar a la persona humana en el centro, recordó el Papa, “con su espíritu de fraternidad evangélica, con su reverencia por la ley heredada de la antigüedad, con su aprecio por la belleza refinada a lo largo de los siglos y con su compromiso con la verdad y la justicia, agudizado por milenios de experiencia”.

Este es el marco dentro del cual la política aún puede practicarse hoy y al que es necesario reconducir la actividad política. “Su partido se llama Partido Popular Europeo. El pueblo está en el corazón de su compromiso, y no puede dejarlo de lado. No son meros receptores pasivos de propuestas y decisiones políticas; están, sobre todo, llamados a ser participantes activos que compartan la responsabilidad de cada acción política”, dijo ayer León XIV con claridad.

El mejor antídoto contra el populismo

Según el Papa León, “estar presentes entre el pueblo e involucrarlos en el proceso político es el mejor antídoto contra el populismo, que solo busca una aprobación fácil, y contra el elitismo, que tiende a actuar sin consenso. Ambas son tendencias generalizadas en el panorama político actual. Una política auténticamente “popular” requiere tiempo, proyectos compartidos y amor por la verdad”.

Es necesario recrear un sentido genuino de ‘pueblo’, que implique “contacto personal entre ciudadanos y sus representantes, para responder eficazmente a los problemas concretos del pueblo a la luz de una visión ideal”, añadió el Papa.

Podríamos decir metafóricamente que en la era del ‘triunfo digital’, “la acción política verdaderamente orientada al bien común requiere un retorno al ‘analógico’”.

Además, para superar cierta desafección con la política, es necesario “recuperar a las personas acercándolas personalmente y reconstruyendo una red de relaciones en las zonas donde viven, para que todos puedan sentir que pertenecen a una comunidad y compartir su futuro”.

6 retos: qué significa ser cristianos comprometidos

Finalmente, el Papa concretó algunos puntos de lo que significa “ser cristianos comprometidos en la política: una perspectiva realista que empiece con las preocupaciones concretas de las personas”. Las frases son textuales, aunque sintetizadas. Pueden consultarlas aquí.

1 – Fomentar condiciones laborales dignas que fomenten el ingenio y la creatividad de las personas frente a un mercado cada vez más deshumanizante e insatisfactorio. 

2 – Permitir a las personas superar el miedo a formar una familia, de tener hijos, un miedo que parece ser especialmente prevalente en Europa

3 – Abordar las causas profundas de la migración, cuidar a quienes sufren, teniendo en cuenta las verdaderas capacidades para acoger e integrar a los migrantes en la sociedad. 

4 – Afrontar de manera no ideológica los grandes retos de nuestro tiempo, como el cuidado de la creación y la inteligencia artificial. Esta última ofrece grandes oportunidades, pero también está llena de peligros.

5 – Invertir en la libertad –no una libertad trivializada reducida a meras preferencias personales-, sino una basada en la verdad, que salvaguarda la libertad religiosa así como la libertad de pensamiento y de conciencia en todos los lugares y circunstancias. 

6 – Evitar el fomento de un “cortocircuito” de los derechos humanos, porque se acaba cediendo ante la fuerza y la opresión.

Concluyó el Papa “con la esperanza de que puedan constituir un punto de partida para su compromiso”.

El autorFrancisco Otamendi

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