Al continuar nuestro camino por el tiempo pascual, el Evangelio de hoy presenta las palabras de Jesús, que se compara con un pastor y luego con la puerta del redil (cf. Jn 10,1-10), ha comenzado el Papa su breve alocución antes del Regina coeli. Es el Domingo del Buen Pastor.
Jesús contrasta al pastor con el ladrón. De hecho, afirma: “Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón y un asaltante”. Y más adelante, de modo aún más claro: “El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia”.
Los “ladrones” pueden adoptar muchos rostros
Estamos invitados a reflexionar y, sobre todo, “a vigilar nuestros corazones y nuestras vidas”, ha dicho el Vicario de Cristo, “porque quienes entran en ellos pueden multiplicar la alegría o, como un ladrón, pueden robárnosla”, ha manifestado el Papa.
Y los ladrones pueden adoptar muchos rostros:
– “son aquellos que, a pesar de las apariencias, coartan nuestra libertad o no respetan nuestra dignidad;
– son creencias y prejuicios que nos impiden tener una visión clara de los demás y de la vida;
– son ideas erróneas que pueden llevarnos a tomar decisiones negativas;
– son estilos de vida superficiales o consumistas que nos vacían interiormente y nos impulsan a vivir siempre fuera de nosotros mismos.
– no olvidemos tampoco a esos “ladrones” que, saqueando los recursos de la tierra, librando guerras sangrientas o alimentando el mal en cualquiera de sus formas, no hacen más que arrebatarnos a todos la posibilidad de un futuro de paz y serenidad”.
“¿Quién queremos que guíe nuestras vidas?
Al concluir, el Sucesor de Pedro ha sugerido que nos podemos preguntar: “¿quién queremos que guíe nuestras vidas? ¿Quiénes son los “ladrones” que han intentado entrar en nuestro interior? ¿Lo han logrado, o hemos podido rechazarlos?
“Hoy el Evangelio nos invita a confiar en el Señor: Él no viene a robarnos nada; al contrario, es el Buen Pastor, que multiplica la vida y nos la ofrece en abundancia”, ha concluido. Que la Virgen María nos acompañe siempre en nuestro camino e interceda por nosotros y por el mundo entero.
Antes de dar la bendición, el Pontífice ha recordado el 40 aniversario del trágico accidente de Chernóbil, y ha instado a que en todos los niveles de toma de decisiones, “prevalezcan siempre el discernimiento y la responsabilidad, para que todo uso de la energía atómica esté al servicio de la vida y la paz”.

“Tres secretos” del Papa a los ordenandos
En las ordenaciones presbiterales de seminaristas romanos, el Papa León XIV ha dicho que “en la disponibilidad de los jóvenes que la Iglesia hoy pide que sean ordenados presbíteros constatamos mucha generosidad y entusiasmo”.
En la homilía, ha ofrecido “tres secretos” para su consideración.
1) “Este es un primer secreto en la vida del sacerdote.
Cuanto más profunda es su unión con Cristo, más radical es su pertenencia a la común humanidad. No hay contraposición, ni competición entre el cielo y la tierra; en Jesús se unen para siempre”.
Como el amor de los esposos, ha continuado, “también el amor que inspira el celibato por el Reino de Dios debe cuidarse y renovarse siempre, porque todo afecto verdadero madura y se vuelve fecundo con el tiempo. Están llamados a un modo de amar específico, delicado y difícil y, aún más, a un modo de dejarse amar en la libertad”.
2) Un segundo secreto del sacerdote: la realidad no debe darnos miedo.
El que nos llama es el Señor de la vida. Que el ministerio que se les confía, queridos hermanos, comunique la paz del que, aun en medio de peligros, sabe por qué se siente seguro.
En el Evangelio que acabamos de proclamar (Jn 10,1-10) sorprende la referencia de Jesús a figuras y a gestos de agresión: entre él y aquellos que ama irrumpen extraños, ladrones y asaltantes que exceden los límites; no vienen, dice Jesús, ‘sino para robar, matar y destruir’ y, sobre todo, tienen una voz diferente a la suya, irreconocible, ha subrayado el Pontífice.
“Lo que anuncian y celebran los protegerá”
“Hoy la necesidad de seguridad vuelve los ánimos agresivos, encierra a las comunidades en sí mismas, instiga a buscar enemigos y chivos expiatorios. (..) Lo que anuncian y celebran los protegerá también en situaciones y en tiempos difíciles”.
“Las comunidades a las que serán enviados son lugares donde el Resucitado ya está presente, donde muchos ya lo han seguido de manera ejemplar”, dice el Papa.
3) Tercer secreto. “Al iniciar a otros en la fe, reavivarán la propia fe”.
El Pastor de la Iglesia universal ha reflexionado también sobre lo que les falta a las personas, “un lugar donde experimentar que juntos es mejor, que juntos es hermoso, que es posible vivir juntos. Facilitar el encuentro, ayudar a reunirse con quienes de otro modo no se conocerían nunca y acercar a los contrarios está íntimamente unido a la celebración de la Eucaristía y la Reconciliación. ‘Yo soy la puerta’”, dice Jesús.
“Queridos ordenandos, siéntanse parte de esta humanidad que sufre y que espera la vida en abundancia. Al iniciar a otros en la fe, reavivarán la propia fe. Salgan y encuéntrense con la cultura, con la gente, con la vida”. “A veces les parecerá que no tienen los mapas; pero los posee el Buen Pastor, del que tienen que escuchar su voz, tan familiar”, ha concluido el Papa.



