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Vietnam, el nuevo pulmón de la Iglesia en Asia

Vietnam es, junto con Corea del Sur y Filipinas, uno de los grandes “motores” del cristianismo en Asia. Su situación actual es fascinante, pues tiene el reto de acompañar el crecimiento espiritual de muchos creyentes y la delicada relación con un gobierno comunista.

Francisco Otamendi·20 de mayo de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Mientras en no pocas partes del mundo la secularización avanza, la Iglesia católica en Vietnam muestra signos de enorme vitalidad en un contexto marcado por un gobierno comunista y una religión budista que sigue aproximadamente la mitad de la población, según Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) y otras fuentes como Pew Research Center.

Los fieles, la mayoría familias católicas, muestran una fe profunda en la vida cotidiana, y mantienen una presencia activa y creciente distribuida en 27 diócesis, con más de 3.400 parroquias y alrededor de 5.000 sacerdotes diocesanos y otros 2.000 religiosos.

En un momento en que en Europa se cierran conventos o parroquias, Vietnam vive una primavera de fe. Con una población de 102 millones de habitantes, el país cuenta ya con más de 7 millones de católicos, lo que le convierte en la quinta comunidad católica más grande de Asia.

¿Cómo se ha llegado hasta aquí? En 1960 la población de Vietnam era de 34 millones, y ahora (2026) se ha triplicado, incluso con una guerra de por medio, que terminó en 1975. Si entonces los católicos eran más o menos 2 millones, y ahora son más de 7, el “secreto” son en gran parte las familias católicas que tienen hijos y la difusión de una fe creciente.

En estas líneas veremos una breve radiografía sobre estos aspectos: “fiebre” constructora, vitalidad sacramental, el “milagro” de las vocaciones, los hitos diplomáticos, y lo que la religiosa vietnamita Tham, de la Congregación de las Misioneras de Cristo Jesús, explica a Omnes: “La Iglesia en Vietnam tiene una historia profundamente marcada por el sufrimiento y la fidelidad. Durante las persecuciones, muchos cristianos dieron su vida por la fe. Es el testimonio de los mártires”, sin el cual no se entiende apenas nada.

200 nuevas iglesias en 2025

El dinamismo católico se traduce en iniciativas pastorales constantes y en un compromiso misionero que trasciende las fronteras. Uno de los fenómenos más visibles es la intensa actividad edificadora.

Vietnam construye una media de 200 iglesias al año, algunas de ellas auténticas catedrales con capacidad para miles de personas. Estas construcciones responden a la demanda de espacio para el culto y reflejan el crecimiento de la comunidad.

Uno de los ejemplos más llamativos es la iglesia de Lang Van, en Ninh Binh, inaugurada en diciembre de 2025. Con estilo neogótico, capacidad para 5.000 personas y un campanario de más de 100 metros, es ya el templo católico más grande del sudeste asiático.

Sorprende que esta “fiebre” constructora, acompasada al crecimiento de la comunidad católica, tenga lugar con un gobierno comunista. Pero esta ha sido la apuesta gubernamental, en especial desde la pandemia.

Avance de relaciones diplomáticas 

En publicaciones oficiales como vietnam.es se ha recogido la audiencia en abril del Papa León XIV al presidente de la Asamblea Nacional de Vietnam, Tran Thanh Man, y su esposa, considerada de “gran importancia”. “Ambas partes buscan establecer relaciones diplomáticas plenas entre Vietnam y la Santa Sede, y facilitar una visita del Papa a Vietnam”, dice la información.

En este contexto, ambas partes “expresaron su satisfacción por los importantes y sustanciales avances logrados en las relaciones entre Vietnam y la Santa Sede, desde las reuniones entre altos dirigentes de ambos países hasta el establecimiento de la Oficina del Representante Permanente de la Santa Sede en Vietnam”. Se trata del arzobispo Marek Zalewski, primer Representante Papal residente en Hanoi (la capital) desde 1975, quien asegura que “la Iglesia en Vietnam está viva porque su gente está viva”.

El sacerdote David Rolo (Toledo, 1974), misionero del Verbum Dei que reside en Roma tras trabajar 6 años en el país vietnamita, ofrece a Omnes un dato: “en tiempos de la pandemia, la Conferencia Episcopal vietnamita hizo una llamada a todos los fieles, para atender las necesidades de las personas que estaban sufriendo”. Y el gobierno reconoció el beneficio social de la Iglesia católica en el país.

Vida sacramental

La vida sacramental muestra igual dinamismo, con más de 100.000 bautizos anuales y una asistencia a Misa dominical que alcanza entre el 64 % y el 90 % en zonas rurales y comunidades dedicadas, donde familias enteras participan en celebraciones litúrgicas de carácter comunitario.

Por experiencia propia, la Hermana Tham asegura que “la fe vivida en las familias y en las parroquias sigue siendo fundamental”. El P. David Rolo añade que “las familias católicas siguen teniendo un buen número de hijos, y hay muchos jóvenes, hombres y mujeres, provenientes de familias católicas, que desean seguir a Jesús en la vida consagrada o en la vida sacerdotal”.

El “milagro” de las vocaciones

Quizá el aspecto más llamativo del crecimiento sea el florecimiento vocacional. Los 11 seminarios mayores del país funcionan a plena capacidad con más de 2.800 seminaristas, a los que se suman unas 31.000 religiosas y religiosos entregados al servicio de la Iglesia. El sacerdote Joseph Dinh Quang Hoan, de la diócesis de Thai Binh y actualmente en Roma estudiando gracias a una beca de la Fundación CARF, dice: “En Vietnam hay muchos jóvenes dispuestos a servir a la Iglesia. El número de vocaciones en la Iglesia vietnamita es muy elevado. En mi diócesis de Thai Binh, una diócesis pequeña, tenemos actualmente cerca de 100 seminaristas y muchos religiosos, monjas y hermanos”.

Este abundante número de vocaciones ha permitido a la Iglesia vietnamita comenzar a exportar sacerdotes y religiosos a Europa y Estados Unidos, donde apoyan comunidades con escasez de clero. El propio Hoan explica su vocación formativa: “Venir a Roma a estudiar no es sólo mi sueño, sino el sueño de muchos creyentes vietnamitas. Quiero estudiar todo lo que pueda para poder volver a servir a la formación intelectual en mi diócesis”. Hoan también menciona que en su diócesis se está construyendo el seminario mayor del Sagrado Corazón, por lo que se necesitan profesores cualificados para acompañar este crecimiento sostenido.

Raíces históricas: la sangre de los mártires

El beato Andrés Phú Yên, primer mártir del país nacido en 1625, sigue siendo referente para la Iglesia en Vietnam. Con ocasión del 400 aniversario de su nacimiento, el Papa León XIV dirigió un mensaje a los más de 64.000 catequistas vietnamitas recordando que Andrés “recibió el bautismo, colaboró con los misioneros jesuitas, fue arrestado por su fe y asesinado a los 19 años tras negarse a renunciar a Cristo. Murió diciendo: ‘Jesús’”. El Pontífice agradeció a los catequistas su entrega: “Con vuestra enseñanza y vuestro ejemplo, atraen a los niños y a los jóvenes a la amistad con Jesús”.

Vietnam cuenta además con 117 mártires canonizados, entre ellos san Andrés Dung-Lac y compañeros, cuyo testimonio en tiempos de dura represión sigue inspirando a las nuevas generaciones. Estos mártires, canonizados por san Juan Pablo II en 1988, corresponden a un período de persecuciones entre 1745 y 1862, durante el cual miles de cristianos vietnamitas fueron ejecutados por su fe. Fides, OMP Press o Asia News han señalado que los catequistas desempeñan un papel clave en la evangelización en áreas remotas donde el acceso a sacerdotes es limitado.

El legado de cardenales vietnamitas

La Iglesia vietnamita también ha dado a la Iglesia figuras cardenalicias de gran relieve. El cardenal François Xavier Nguyen Van Thuan, detenido 13 años en cárceles comunistas entre 1975 y 1988, se convirtió en símbolo de resistencia pacífica al celebrar Misa en secreto con tres gotas de vino y un poco de agua sobre la mano y escribir El camino de la esperanza, compuesto por 1001 pensamientos dedicados a sus fieles durante su cautiverio.

El autorFrancisco Otamendi

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