– Fredick Nzwili, OSV News
Las agencias de ayuda internacional, incluidas las vinculadas a la Iglesia Católica, advierten que millones de personas carecen en Somalia de acceso a servicios básicos que salvan vidas y necesitan urgentemente un apoyo global sostenido.
“Casi 6,5 millones de personas en Somalia sufren altos niveles de inseguridad alimentaria aguda, mientras que más de 1,8 millones de niños padecen desnutrición aguda”, declaró un grupo de organizaciones humanitarias, entre ellas Save the Children International y Aldeas Infantiles SOS Internacional, en un comunicado conjunto del 20 de mayo.
“Entre ellos, cientos de miles se enfrentan a una desnutrición aguda grave que requiere tratamiento urgente”.
No solo cifras, sino personas en crisis
Según las organizaciones, no se trata simplemente de cifras, sino que representan a niños que se acuestan con hambre, a familias obligadas a abandonar sus hogares por la sequía y los conflictos recurrentes, y a madres que luchan por tomar decisiones imposibles para mantener a sus hijos con vida.
Estas cifras coinciden con los datos más recientes de abril a junio de la iniciativa de Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria por Fases, un marco global estandarizado que se utiliza para clasificar, medir y comunicar la magnitud de la inseguridad alimentaria y la malnutrición.

La solidaridad y el apoyo internacional, esenciales
El obispo Jamal Boulos Sleiman Daibes de Yibuti, quien también es el administrador apostólico de Mogadiscio, hace un llamamiento para que se mantenga la atención y la solidaridad internacionales, señalando la frágil y compleja realidad humanitaria del país.
“La situación humanitaria es realmente muy grave”, declaró el obispo Daibes a OSV News, señalando que la magnitud de la crisis es enorme, provocada por sequías recurrentes, desplazamientos forzosos, inseguridad alimentaria y crisis climáticas, mientras que los recursos disponibles siguen siendo insuficientes. “Por ello, la solidaridad y el apoyo internacionales continuos siguen siendo esenciales”.

Millones de personas carecen de servicios básicos
Millones de personas carecen de servicios esenciales como atención médica y agua potable, a pesar de que la Iglesia, a través de Caritas Somalia y en colaboración con organizaciones humanitarias y socios internacionales, continúa brindando asistencia.
“También se puede observar la resiliencia y la dignidad del pueblo somalí, así como los esfuerzos continuos de las autoridades locales y los socios internacionales para fortalecer la estabilidad y promover la recuperación”, dijo el obispo. 2Sin embargo, las necesidades humanitarias siguen siendo inmensas y requieren atención y solidaridad internacionales constantes”, declaró el obispo Daibes a OSV News.
En un comunicado emitido a finales de marzo, Caritas Somalia afirmó que “las mujeres, los niños y los ancianos, ya afectados, están sufriendo las peores consecuencias de esta crisis cada vez más grave”, y advirtió que solo se había recibido el 11 % de los fondos necesarios de los donantes.
“Hacemos un llamamiento a los donantes para que movilicen los fondos que se necesitan con urgencia para proporcionar servicios vitales a las personas más vulnerables, especialmente a las mujeres y los niños”, declaró Caritas.
Los responsables de las organizaciones humanitarias afirman que la crisis se está agravando a medida que las presiones económicas aumentan las necesidades humanitarias.

Cierre de Ormuz: los precios del combustible suben hasta un 150%
Mohammed Abdi, director para Somalia del Consejo Noruego para los Refugiados, afirmó que el país está sufriendo un importante impacto económico, además de una hambruna generalizada, con precios del combustible que han aumentado hasta un 150 % y alimentos básicos que han subido un 50 % desde el cierre del estrecho de Ormuz.
“Solo el 15% de la respuesta humanitaria recibe financiación. Estamos viendo cómo la situación se deteriora en tiempo real, mientras que no existen los recursos para detenerla”, dijo Abdi.
La situación en Somalia ya era precaria cuando la administración Trump clausuró la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en 2025, y la guerra con Irán agravó los problemas de las organizaciones de ayuda humanitaria.
Transporte marítimo casi paralizado
“Somalia depende en gran medida de las importaciones de alimentos, fertilizantes y combustible. Con el transporte marítimo prácticamente paralizado en el estrecho de Ormuz, los precios de estos productos esenciales se han duplicado. En decenas de países pobres e inestables, el hambre aumenta a medida que sube el precio de los alimentos”, informó The New York Times,
Y añadió: “Estamos presenciando la primera prueba real de cómo se desarrollará una crisis global como la guerra en lo que un funcionario de ayuda humanitaria describió como ‘la era posterior a la ayuda’”.
Además, insurgencia de Al-Shabab, afiliado a Al-Qaeda
“En más de tres décadas de periodismo, he presenciado numerosas tragedias, desde el tsunami del Océano Índico hasta las guerras en Irak y Camboya. Pero lo que vi y escuché recientemente en Somalia me impactó profundamente”, informó Peter Goodman para el New York Times.
La prolongada inestabilidad de Somalia complica aún más las labores de ayuda humanitaria. El país sigue enfrentándose a una insurgencia de Al-Shabab, un grupo afiliado a Al-Qaeda en África Oriental, que ha perpetrado atentados e impone una interpretación estricta de la ley islámica en las zonas bajo su control.
Mayoritariamente mulsumán, y discreta presencia católica
A pesar de estos desafíos, la Iglesia católica mantiene una presencia discreta pero significativa. Somalia es mayoritariamente musulmana (99,9%), y las comunidades cristianas son pequeñas y se concentran principalmente en zonas urbanas, a menudo formadas por conversos.
Gran parte de la infraestructura física de la Iglesia ha sido destruida; la catedral principal de Mogadiscio, construida entre 1925 y 1928 por misioneros de la Consolata, está en ruinas desde 2008 y sus terrenos se han utilizado como asentamiento para personas desplazadas por décadas de conflicto.
El obispo Daibes afirmó que su ministerio se lleva a cabo con prudencia y discreción, pero que se mantiene estrechamente vinculado a la gente a través de la ayuda humanitaria y la colaboración.
Labor social y humanitaria de la Iglesia
“Aunque no siempre es posible tener presencia directa en el país, mantengo un contacto regular con la realidad de Somalia, especialmente a través de Caritas Somalia, que representa el servicio social y humanitario de la Iglesia”, afirmó.
Añadió que la presencia de la Iglesia es necesariamente limitada y respetuosa de las condiciones locales, y que se mantiene un contacto permanente con el clero en Somalilandia —una región autoproclamada independiente en el norte— y con los capellanes en Mogadiscio.
“La misión de la Iglesia se lleva a cabo principalmente a través del testimonio, el servicio humanitario, el acompañamiento y la promoción del diálogo y la fraternidad humana”, dijo el obispo Daibes.
Esperanza cautelosa
A pesar de la magnitud del sufrimiento, el obispo expresó una esperanza cautelosa por el futuro de Somalia, señalando la importancia de la reconciliación, la construcción de instituciones y la inversión en los jóvenes.
“Construir una paz duradera requiere no solo medidas de seguridad, sino también inversión en oportunidades para los jóvenes, desarrollo social y el fortalecimiento de la confianza y la cooperación dentro de la sociedad”, afirmó.
——————
– Fredrick Nzwili escribe para OSV News desde Nairobi, Kenia.




