España

El Papa en Tenerife: «todos somos migrantes y peregrinos en camino a la patria celestial»

Durante su visita al centro "Las Raíces", el mayor dispositivo de acogida de Canarias, León XIV recordó que toda persona está en camino y reclamó una mirada fraterna hacia quienes buscan un futuro mejor.

Teresa Aguado Peña·12 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos
Papa León Canarias

El Papa León XIV en el centro de acogida de migrantes "Las Raíces" en San Cristóbal de La Laguna, Tenerife ©OSV News/Yara Nardi

El Papa León XIV aterrizó en Tenerife para un primer encuentro con los migrantes en el centro «Las Raíces», uno de los principales dispositivos de atención a migrantes en Canarias. Allí fue recibido por el obispo de San Cristóbal de La Laguna, monseñor Eloy Alberto Santiago Santiago, representantes del Gobierno y responsables del centro.

El centro «Las Raíces»

El obispo de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife), Monseñor Eloy Alberto Santiago Santiago le dio una cálida bienvenida, explicando el contexto del centro: «nos encontramos en uno de los dispositivos de acogidas para migrantes del Gobierno de  España, gestionado por la asociación Accem. Es el campamento más grande de toda Canarias que, en  plena crisis migratoria, a finales de 2024, llegó a albergar a casi 4000 personas, aunque hoy sean  muchos menos, debido a la notable disminución del flujo migratorio en los últimos meses».

Así, el obispo recordó que en los últimos años decenas de miles de personas procedentes de África han llegado al archipiélago huyendo de la pobreza, los conflictos y la falta de oportunidades, mientras que otras muchas perdieron la vida intentando alcanzar las costas canarias.

A continuación, el director del Centro Las Raíces destacó la labor que se desarrolla en estas instalaciones desde su apertura en 2021. Según explicó, más de 54.000 personas han sido acogidas en el recinto durante este periodo y cerca de 600 trabajadores participan actualmente en las tareas de atención, acompañamiento y asistencia a los migrantes que llegan por vía marítima.

«Gracias por recordar que somos personas»

Uno de los momentos más emotivos del encuentro llegó con los testimonios de dos personas acogidas en el centro. Un joven migrante agradeció al Papa su cercanía y aseguró que sus palabras representan un apoyo para quienes han tenido que abandonar su hogar en busca de una vida mejor. “Venimos con sueños sencillos: trabajar, cuidar de la familia y vivir con dignidad”, expresó. «Gracias por recordar al mundo que todos somos personas, que todos necesitamos amor, paz y  oportunidades» añadió.

Por su parte, una mujer migrante relató las dificultades vividas durante el viaje hacia Canarias y recordó a quienes perdieron la vida en el mar: «el camino hasta llegar aquí no fue fácil. El trayecto estuvo lleno de miedo, dolor e incertidumbre». En su intervención pidió que las personas migrantes no sean vistas como cifras o expedientes administrativos, sino como seres humanos con historia, familia y esperanza. “No pedimos privilegios. No pedimos compasión. Pedimos respeto, humanidad y la oportunidad de vivir con dignidad”, afirmó.

Tras escuchar estos testimonios, León XIV dirigió un mensaje a los presentes centrado en la acogida, la solidaridad y el valor humano de las migraciones.

El Papa recuerda que Dios no conoce fronteras

Durante su discurso, el Pontífice recordó que la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, que la Iglesia celebra este viernes, representa el amor universal de Dios hacia todas las personas sin distinción de origen, nacionalidad o condición social: «más allá de nuestro lugar de  proveniencia, el amor de Dios no conoce fronteras, no hace distinciones, se da a todos y nos congrega  en la unidad.»

León XIV aseguró que las heridas y sufrimientos que cargan muchas personas migrantes pueden encontrar consuelo: «viendo sus rostros, escuchando sus testimonios, pienso también en sus corazones, heridos por  tantas dificultades y también consolados por el amor recibido gracias a otros corazones abiertos,  generosos y misericordiosos. El Corazón de Cristo sufrió y fue traspasado por amor, y también fue confortado por personas compasivas que se acercaron a aliviar su dolor».

Una llamada a la misión

El Papa evocó además la figura de santos vinculados a Canarias, como José de Anchieta y Hermano Pedro, a quienes definió como migrantes y misioneros que partieron hacia tierras desconocidas impulsados por la fe: «ellos también fueron  migrantes que se dirigieron hacia lo desconocido, llevando como principal equipaje la fe, la esperanza  y la caridad».  

A partir de ese ejemplo, animó a las personas migrantes a pensar en el  futuro de las generaciones venideras, «a quienes queremos legar el patrimonio de una civilización del  amor, y donde las migraciones tienen una palabra importante que decir, porque «pueden ser una  ocasión de encuentro y enriquecimiento mutuo entre los pueblos» (Magnifica humanitas, 81)».

«Todos somos migrantes»

En otro de los momentos destacados de su intervención, León XIV afirmó que, en cierto modo, “todos somos migrantes y peregrinos hacia la patria celestial». Llamó así a la fraternidad: «ayudémonos a hacer de esta travesía un lugar más humano para todos, aportando lo que esté al alcance de cada uno». Asimismo, agradeció el trabajo realizado por las instituciones públicas, las organizaciones humanitarias y los voluntarios que colaboran en la atención de quienes llegan a las islas.

Finalmente, el Pontífice hizo referencia al propio nombre del centro: «me ha llamado la atención el nombre de este centro de acogida, que se denomina “Las  Raíces”. A mi Predecesor, el querido Papa Francisco, que tanto anheló poder estar con ustedes, le  gustaba utilizar la imagen de las raíces para indicar la necesidad de no olvidar los orígenes, de  permanecer unidos y de confiar en el Señor. «Porque el que confía en el Señor «es como un árbol  plantado al borde de las aguas, que echa sus raíces en la corriente. No temerá cuando llegue el calor  y su follaje estará frondoso»(Jr 17,8)» (Christus vivit, 133)».

«Que esta imagen de las raíces también  les ayude a ustedes a estar firmemente arraigados en el Señor (cf. Col 2,7), para que ninguna tormenta  pueda alejarlos de su presencia, que fortalece y da vida».  Con ese mensaje de esperanza, concluyó su visita pidiendo a los migrantes que permanezcan firmes en la fe y asegurándoles su cercanía y sus oraciones.

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