El Papa León XIV ha manifestado su agradecimiento al Señor y al pueblo español por el viaje apostólico del 6 al 12 de junio a España, en el Àngelus de este XI domingo del tiempo ordinario.
Ante romanos y peregrinos de diversos países que exhibieron pancartas y lemas, algunos también españoles, como un numeroso grupo de religiosas, el Papa agradeció el viaje de modo afectuoso y especial “a su Majestad el Rey, a los obispos, a las comunidades que he visitado, y a toda la Iglesia en España. ¡Dios bendiga siempre a España!”, dijo tras el rezo de la oración mariana del Ángelus.
Nuevos beatos mártires, víctimas de regímenes totalitarios
A continuación, el Santo Padre recordó a algunos nuevos beatos: los sacerdotes diocesanos Venceslao Drbola y Juan Bula, de Moravia; y Juan Šwierc y ocho compañeros, sacerdotes salesianos polacos. Todos han sido beatificados como mártires, porque fueron víctimas de las persecuciones de regímenes totalitarios a causa de su fidelidad a Cristo, ha señalado el Pontífice.
Además, ayer en Mato Grosso, Brasil, fue beatificado Nazareno Lanciotti, sacerdote romano misionero, “también él mártir, porque en nombre del Evangelio defendía a los más pobres. Que el ejemplo y la intercesión de estos valientes testigos sostengan la misión de los presbíteros y de toda la Iglesia”.
Cercanía a Filipinas y otros saludos
El Papa mostró también su cercanía a la población de Filipinas, afectada hace algunos días por un fuerte terremoto. Rezo por los difuntos y sus familiares, por los heridos y por todos aquellos que sufren a causa de esta calamidad.
Ha saludado a los romanos y peregrinos de diversos países, y de modo particular a los miembros de la Comisión Internacional para el Diálogo entre los Discípulos de Cristo y la Iglesia Católica. “Que vuestras reflexiones nos ayuden a crecer en comunión”.
También se ha dirigido a los peregrinos de los Estados Unidos de América, en particular a los fieles de Nueva Jersey y a la Escuela Carrollton del Sagrado Corazón de Miami, Florida, y a diversos grupos italianos.
Jesús se compadecía de las muchedumbres
En su breve alocución, el Sucesor de Pedro se ha referido al Evangelio de hoy (Mt 9,36-10,8), en el que Cristo “al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas” (v. 36).
El Hijo de Dios mira a la gente, mira a la humanidad: ve la opresión que aplasta y la violencia que quita la fuerza. Ve las heridas de las guerras y el vacío del consumismo. Ve rostros reducidos a máscaras, familias rotas por el mal y jóvenes ilusionados por falsos ideales, ha dicho el Papa.
“Jesús ve y ama. Ama y sufre por nosotros, con nosotros: su compasión expresa no sólo cercanía fraterna, sino voluntad de redención.
En efecto, Él conoce nuestro corazón y cuida de él; ante tantas personas que parecen “ovejas que no tienen pastor” (v. 36), Cristo se dedica a todas ellas como buen pastor y, como Señor de la mies, envía obreros al campo del mundo (cf. v. 38)”.
¿Cuál es el trabajo que deben realizar?, se ha preguntado. Su respuesta ha sido: “Llevar el consuelo de Dios a los que sufren: llevar caridad donde hay miseria, esperanza donde hay aflicción, fe donde hay desconfianza”.
A la Virgen Maria: que respondamos con gozo y valentía a la misión
La mirada de Jesús transforma la realidad: llena de amor, su iniciativa da vida a un pueblo nuevo, la Iglesia, que está llamada a continuar la misión de los apóstoles: “Gratis habéis recibido, dad gratis” (v. 8). Sí, el don de Jesús es totalmente gratuito, porque su valor excede toda medida: es imposible merecerlo o “comprarlo”, ha proseguido el Papa.
“Queridos hermanos, la tarea de evangelizar nace del don de Dios que en Cristo se vuelve perdón para el mundo, servicio a los más pequeños y más pobres, compromiso por la justicia. Pidamos el auxilio de la Virgen María, llena de gracia, para que respondamos con gozo y valentía a la misión a la que Jesús nos llama”, ha rogado en la Plaza de San Pedro ante miles de peregrinos.





