Venezuela está en shock. La Guaira, declarada “zona catastrófica”, ha sido la zona más afectada por el terremoto de magnitud 7,5 que sacudió Venezuela en la tarde del 24 de junio.
Así lo afirmó la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, al declarar el estado de emergencia nacional tras los dos violentos seísmos, de magnitud 7,2 y 7,5, que afectaron al noroeste del país, quien ha solicitado la incorporación de médicos, enfermeros y personal sanitario a hospitales y centros de salud para atender a los heridos.
El Servicio Geológico de Estados Unidos situó el mayor de los seísmos, de 7,5, con una profundidad aproximada de 10 kilómetros. Se han derrumbado decenas de edificios y se llevan a cabo numerosas operaciones para buscar supervivientes bajo los escombros, con petición de maquinaria pesada al sector privado para la búsqueda de ciudadanos atrapados.
Los daños han sido también grandes en la capital, Caracas, donde bomberos y policías trabajan en las zonas afectadas.

Edificios derrumbados, cortes eléctricos, daños en infraestructuras…
Las primeras imágenes de ayer, a punto de anochecer en Venezuela, mostraban edificios derrumbados, cortes eléctricos, interrupciones en servicios básicos y en infraestructuras clave, entre ellas el aeropuerto internacional Simón Bolívar de Maiquetía. Los temblores se sintieron también en otros países de la región, como Colombia y Brasil.
La presidenta encargada Delcy Rodríguez, ofreció el jueves 25 de junio un segundo balance preliminar, y confirmó una cifra de al menos 164 personas fallecidas y más de 970 desaparecidos, que al final del día se elevaron a 188 fallecidos y más de 1.500 desaparecidos, como minimo.
Durante una transmisión telefónica con el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), Rodríguez subrayó que es prioritario concentrar las labores de búsqueda y salvamento en aquella región del litoral central, e informó de que se han contabilizado al menos 30 réplicas en las últimas horas.
Por otro lado, la presidenta encargada informó que en la ciudad de Caracas se registró el colapso de 10 edificios. Para hacer frente a la contingencia en ambas localidades, las autoridades ordenaron el despliegue y traslado inmediato de rescatistas y personal especializado desde otras regiones del país.
Apoyo de Estados Unidos y países de la región
Según medios venezolanos y agencias internacionales, el primer país que anunció medidas concretas de ayuda fue Estados Unidos. El Departamento de Estado informó que estaba en contacto con las autoridades venezolanas y que había activado un equipo de asistencia en desastres para coordinar el envío de equipos de búsqueda y rescate, suministros médicos y ayuda humanitaria.
Desde Europa, la Unión Europea activó el Mecanismo Europeo de Protección Civil tras una solicitud formal de Caracas. En ese marco, España, Italia y la República Checa comunicaron su disposición a participar en las labores de ayuda y rescate.
En América Latina se han producido también manifestaciones de apoyo, por parte, por ejemplo, de Ecuador, Chile o El Salvador. También se han producido declaraciones de solidaridad y cooperación por parte de otros países de la región, entre ellos México, Perú y Bolivia, según diversas informaciones.
Disposición a ayudar de China, condolencias de Rusia
Fuera del continente americano, China transmitió sus condolencias al pueblo venezolano y declaró que está dispuesta a proporcionar “toda la ayuda que esté a su alcance”, de acuerdo con las necesidades que planteen las autoridades de Caracas, ha informado la BBC. El ejecutivo chino indicó además que mantiene comunicación con su representación diplomática en el país para seguir la evolución de la situación.
Algunas informaciones señalan que las autoridades venezolanas esperan la llegada de rescatistas y personal de apoyo procedente de Estados Unidos, México, El Salvador, Catar y República Dominicana. Esto sugiere que esos países han pasado de las declaraciones de solidaridad a la preparación de ayuda operativa concreta.
Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, envió un mensaje a la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, en el que expresó sus condolencias por las víctimas y su solidaridad con el pueblo venezolano tras los terremotos. Aunque no parece que haya tenido lugar algún anuncio de ayuda material.
La Iglesia se moviliza
Como era de esperar, uno de los primeros mensajes publicados en redes sociales fue el del cardenal venezolano Baltazar Porras, que envió muy pronto un “Mensaje de consuelo y esperanza”. “Elevo mis oraciones al Altísimo por la protección de todas las familias, especialmente por aquellas que se encuentran en las zonas donde el temblor se sintió con mayor fuerza o donde se hayan registrado daños materiales”, decía entre otras cosas el cardenal en Instagram.
De inmediato, a su regreso de una visita a la zona más castigada, el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord Castillo, informó de que “muchas” parroquias “presentan graves daños estructurales”, a lo que hay que sumar la catedral y unas doce iglesias que han resultado dañadas, señala Vatican News.
“Muchas parroquias han acogido a personas para que pudieran pasar la noche en sus instalaciones. Ya hemos puesto en marcha una red de solidaridad a través de las Cáritas parroquiales», explicó el prelado salesiano.

El arzobispo de Caracas subrayó además que el balance humano podría haber sido mucho más grave, pero que “gracias a Dios era un día festivo. Si hubiera sido un día laborable, con colegios, oficinas y tiendas abiertas, el número de víctimas habría sido mucho mayor”.
Ayuda del Papa León XIV
En vísperas del Consistorio, la noticia se dió a conocer a primera hora de la tarde del 25 de junio. León XIV, a través de la Limosnería Apostólica, ha enviado una primera ayuda a Venezuela, afectada por fuertes temblores sísmicos. La cantidad destinada por el Papa asciende de momento a 100.000 euros, acordada tras los contactos mantenidos con el nuncio en el país, monseñor Alberto Ortega Martín, arzobispo titular de Midila, y con el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord Castillo.

La Guaira: sin electricidad, todos afectados
En la diócesis de La Guaira, el obispo Pablo Modesto González Pérez, ha declarado: “Estamos sin electricidad y todos nos hemos visto afectados. En el seminario se han derrumbado muchas paredes”. Monseñor Pérez ha añadido que varias iglesias han sufrido daños importantes.
Misiones Salesianas hablaba esta mañana de “devastación y una cifra aún muy incipiente y provisional de heridos, fallecidos y desaparecidos”. Los Salesianos de Venezuela, que según los primeros contactos sólo han sufrido daños materiales en numerosas presencias, permanecen junto a la población en esta grave emergencia humanitaria.
“Estamos haciendo lo que siempre hemos hecho en momentos de crisis: abrir nuestras puertas, acompañar a quienes lo han perdido todo y llevar esperanza allí donde se ha extendido el miedo”, ha declarado Marco Mencaglia, director de proyectos de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) Internacional.
Obispos españoles, unidos al dolor venezolano. Ayuda de Cáritas
En nombre de los obispos españoles, el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Luis Argüello, ha enviado ayer sus condolencias a Mons. Jesús González de Zarate, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana.
“Nos unimos espiritualmente a vuestras oraciones por el eterno descanso de los fallecidos e imploramos el consuelo divino a sus familias y la pronta recuperación”, ha destacado en la carta enviada a su homólogo venezolano.

En paralelo, Cáritas Española ha movilizado 300.000 euros para atender a las víctimas de los terremotos en Venezuela Cáritas, según una nota hecha pública hacia las 19.00 horas de ayer.
Ante la magnitud de la catástrofe causada por los dos terremotos, expresa la nota, Cáritas Española ha abierto una campaña de emergencia para responder a la petición de apoyo de Cáritas Venezuela.
Se da la circunstancia de que Cáritas Española acaba de finalizar la formación de 40 líderes en el Proyecto de prevención y reducción de desastres naturales en La Guaira.
Para más información sobre la campaña de emergencia, pueden ver aquí
las cuentas habilitadas para la emergencia desencadenada por los terremotos.





