Todas las madres conocen esa sensación de levantarse de la cama para ir a atender a un bebé que llora. Del mismo modo, todas conocen ese agotamiento, que algunas noches se nota más que otras. Después de un día largo, cuando por fin parece que puedes descansar, tu hijo te necesita. Te levantas y vas con él, por supuesto, pero el cansancio no lo quita nadie…
Sin embargo, ninguna de estas madres del mundo está sola. Hay una comunidad de monjas en Los Ángeles que rezan todas las noches por estas mujeres despiertas y agotadas. Son las monjas de la Orden de Canónigas Norbertinas del Priorato de San José en Belén, establecidas en California y muy pendientes de las madres del mundo entero.
Cada noche, cuando las campanas dan las doce, esta comunidad de religiosas se acerca al Sagrario y ofrece oraciones por las mujeres que están en pie, cambiando un pañal, alimentando o consolando a un bebé.
Hora de la maternidad
Esta congregación de clausura dedica su día a día a labores de lo más variadas, como la elaboración de queso, la cría de perros y la venta de ovejas y vacas. Pero, sin duda, una de sus misiones más conmovedoras ocurre en la madrugada, durante el espacio que ellas mismas han bautizado como la «Hora de la Maternidad» (“Mothering Hour”).
Para estas hermanas, este momento de oración forma parte de las siete horas del Oficio Divino que celebran a lo largo de cada jornada. Despertarse a medianoche es una forma de expresar su constante disposición para el encuentro con Dios. No obstante, las religiosas también son conscientes de que las madrugadas pueden ser sinónimo de oscuridad, soledad y miedos para muchas personas. Por ello, sacrifican su descanso para atender las necesidades espirituales de quienes más lo necesitan, abrazando con amor maternal a esas mujeres que velan por sus pequeños.
Madres y monjas
Aunque esta comunidad ha mantenido viva esta tradición durante años, el mundo empezó a conocer su labor en diciembre de 2023. La iniciativa se hizo viral después de que Leanne Bowen, una artista católica de acuarelas, compartiera en Instagram su experiencia tras haber rezado junto a las monjas durante un retiro en el priorato.
Desde aquella publicación, la noticia ha corrido como la pólvora, brindando un profundo consuelo a miles de mujeres. Saber que hay un grupo de religiosas intercediendo por ellas ha transformado esas horas largas y silenciosas en un refugio de paz.
Ahora, mientras caminan de un lado a otro por los pasillos de sus casas, amamantando, meciendo y cuidando a sus hijos en plena noche, estas madres agotadas saben que ya no están solas: están acompañadas y sostenidas por la oración.





