La carrera por la IA no es sólo tecnológica, es también ética, humanista. El imperio tecnológico de las redes sociales debe tener límites -la dignidad humana y la salud-, ante los hechos denunciados por numerosos jóvenes adolescentes de 47 estados de EEUU, que se consideran víctimas de daños psicológicos y mentales ante productos considerados adictivos puestos en el mercado.
Así lo corroboran hechos relevantes que están teniendo lugar estos días.
El día 26 de agosto se visualizó el acuerdo presentado ante un tribunal federal de California, por el que Meta, propietario de Facebook e Instagram, acuerda pagar 17.000 millones de dólares, mil millones más si se incluye Texas, para evitar el juicio contra Zuckerberg. El motivo, daños a menores provocados por el diseño adictivo de sus redes sociales, en el mayor proceso judicial de su historia.
El gigante tecnológico se enfrentaba, en el caso de perder el juicio, a un previsible coste muy superior, quizá decenas o cientos de miles de millones de dólares.
La controversia, en el aire
Con todo, quizá lo más preocupante sean los argumentos dispares en la controversia, porque Meta no comparte las acusaciones.
La demanda acusaba a la compañía de contribuir a la crisis de salud mental entre los adolescentes por el diseño adictivo y oculto al público.

Sin embargo, Meta niega las acusaciones y su responsabilidad. “Garantizar que los adolescentes tengan una experiencia segura y productiva en nuestras plataformas es una prioridad absoluta para Meta”, señala la compañía. “Queremos hacer las cosas bien tanto para padres como para adolescentes”, ha añadido.
Implica a TikTok y Youtube
También se ha hecho público que el cobro del importe para los Estados sólo está garantizado en un 70%. Meta solo abonará el otro 30% si Tik Tok y Youtube se comprometen a tomar medidas para controlar también mejor el uso de sus plataformas por los jóvenes, e invierten en ello.
Algunas de las propuestas que implementará Meta, y desea que sus competidores lo hagan también, van desde un límite de dos horas, podría ser una hora, de límite diario, audiencia de notificaciones por la noche y hasta el mediodía, incluyendo horario escolar, desactivación de algoritmos, etcétera., de modo que se reduzca la adicción al móvil. Australia ha prohibido las redes sociales para menores de 16 y otros países estudian el tema.
¿Ley del beneficio o los principios?
Otro tema relevante, incluso aún mayor, al que nos hemos referido al principio, es el reto de la ética en los modelos de Inteligencia Artificial, un asunto que podríamos denominar el desafío tecnológico humanista.
El Papa León XIV ha dado todas las alarmas, y ha animado a la reflexión, con el principio del respeto a la dignidad humana, que precede y juzga a la IA.
La cuestión es qué pasará, como escribía Robert Amstrong en Financial Times el 30 de abril, si las empresas y sus modelos “siguen una regla por encima de las demás: buscarán maximizar la rentabilidad para sus accionistas, hasta los límites establecidas por la ley. Cuando la ley del beneficio entre en conflicto con los principios internos de la empresa, el beneficio siempre prevalecerá”.

Darío Amodei: acercarnos a lo positivo de la IA
Dario Amodei dice que está “centrado día y noche en cómo alejarnos de los resultados negativos de la IA, y acercarnos a los positivos”. Amstrong dice que le cree. Pero (…) sus palabras no son más que ruido. A las estructuras de incentivos pertinentes no les importa en qué esté centrado”.
Mientras el columnista de FT manifiesta su escepticismo, es importante seguir la pista a los hermanos Amodei, Darío y Daniela, hijos de un artesano de cuero originario de Italia y de una gerente de proyectos para bibliotecas judía procedente de Chicago. Ambos abandonaron Open AI / ChatGPT para fundar Anthropic (chatbot Claude), de la que Darío es su primer ejecutivo, y Daniela, presidenta.





