Ante numerosos peregrinos y fieles presentes en Castel Gandolfo, el Santo Padre ha comentado en el Ángelus el Evangelio del domingo 30 de agosto, en el que el primero de los apóstoles, Pedro, manifiesta al Señor su desacuerdo por la revelación de Jesús sobre su pascua inminente: su padecimiento y ejecución, y su resurrección al tercer día. “¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte”, le dice.
Apenas hacía un instante que había reconocido en Él al “Mesías, el Hijo del Dios vivo”. Y ahora en cambio, sorprendido y quizá decepcionado de lo que había escuchado, en contraste con la hermosa profesión de fe que acababa de pronunciar, lo reprende, ha explicado el Papa.
Tampoco para nosotros, es siempre fácil entender y aceptar los caminos de Dios, especialmente cuando están muy alejados de los nuestros, ha proseguido León XIV.
Las tentaciones son, contra toda lógica de fe, pensar que sea el Señor el que se equivoca o, peor aún, el que no nos escucha o no se interesa por nosotros.
Enseñanza de Pedro: confianza
Frente a esta incertidumbre, Pedro, aun dentro de su impulsividad, nos enseña dos cosas importantes, ha subrayado el Papa.
“La primera es la de no interrumpir nunca, ni siquiera en estos momentos, el diálogo con el Señor; más bien, manifestarle con confianza nuestra dificultad para comprender lo que nos pide”.
La segunda es “no juzgar nunca el obrar de Dios, sino más bien, ponernos a la escucha, con humildad, en la oración, de lo que nos está revelando a través de su accionar, aun cuando no corresponde a nuestras expectativas”.
La grandeza del primero de los apóstoles se manifiesta también en esto, ha señalado el Pontífice.
Porque Jesús le responde: “¡Ponte detrás de mí, Satanás!”, y les explica, a él y a los otros discípulos que, para seguir sus huellas, deberán negarse a sí mismos, tomar su cruz y seguirle”.
Pedro será fiel hasta el martirio
Pedro lo hará después de haberlo escuchado, asumirá el desafío y permanecerá fiel a las palabras de Cristo, al que ha reconocido como su redentor, por toda la existencia, hasta el martirio, ha resaltado el Sucesor de Pedro.
Al concluir, el Papa ha alentado a pedir al Señor para nosotros, en nuestra vida de fe y en nuestra oración, “la misma sinceridad de Pedro, diciéndole con humildad lo que sentimos realmente, aun cuando el corazón está confuso; y, al mismo tiempo, que sepamos cultivar su docilidad, aceptando aquello que nos pide más allá de nuestras expectativas”.
Y que lo hagamos de la mano de María.
Oración y solidaridad por Haití, Nepal, por el cuidado de la creación
Tras el rezo del Ángelus, León XIV se ha referido a la grave masacre de Haití, ha mostrado su cercanía a las víctimas y sus familiares, y ha pedido la urgente liberación incondicional de los rehenes. También ha rezado por las víctimas del tremendo aluvión en Nepal.
Finalmente, tras saludar a diversos grupos de peregrinos, el Papa ha recordado la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la creación el próximo martes 1 de septiembre, en la que presidirá la Misa en los Jardines Pontificios de Castel Gandolfo.





