El arte de no soltar un zapatazo: convertir la molestia en amor

Ofrecer al Señor las molestias cotidianas puede transformar la irritación hacia quienes nos incomodan en una oportunidad para crecer en caridad y paz interior.

16 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto
molestia

¿No te ha pasado que tienes en tu entorno: familiar, amigos, compañeros de trabajo… que tiene una antena especial porque cada vez que abres la boca suele darte caña cuando das una opinión o un comentario?

Después de tantas veces, decides callar por tu salud mental o por obsequiar a dicha persona con un zapatazo o cualquier arma de destrucción masiva que tengas a mano.

Finalmente optas por tu salud mental y le miras a los ojos, sacas una sonrisa y a otra cosa.

Pero seamos sinceros: la diplomacia por pura contención tiene fecha de caducidad. Te puede durar varios días. Al tercer día le mandas a paseo con la mayor cortesía que te queda en el cuerpo.

¿Cómo puedes salir victorioso cuando hayan pasado tres, treinta o trescientos días? 

Ofreciéndole al Señor esta situación por aquella persona que te quita la paz (probablemente sea sin querer, como otras veces harías lo mismo) como diría san Josemaría en el punto 173 de Camino: «Esa palabra acertada, el chiste que no salió de tu boca; la sonrisa amable para quien te molesta; aquel silencio ante la acusación injusta; tu benévola escucha a los pesados y a los impertinentes; el pasar por alto cada día, a los que conviven contigo, un detalle y otro chabacano… Esto, con perseverancia, sí que es sólida mortificación interior.»

Al ofrecer ese esfuerzo al Señor y transformarlo en un acto de caridad hacia quien molesta, la «sonrisa» deja de ser una máscara de contención y se convierte en una herramienta real de paz interior y sobre todo, conseguirás con la gracia de Dios, amar a aquella persona tal y como es.

El autorMiguel Pedro Gil Calvo

Padre de 6 hijas. Maestro de Audición y Lenguaje e hijo de padres sordos (CODA). Mi historia personal y profesional se entrelazan en una única vocación: romper barreras de comunicación

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