América Latina

El Papa invita desde Montevideo a la oración y ayuno por las vocaciones

Desde la catedral de Montevideo (Uruguay), el Papa León XIV ha lanzado a los obispos de todo el mundo, y a toda la Iglesia, a promover jornadas de oración y ayuno por el aumento de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.

Francisco Otamendi·7 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos
Papa reza en catedral de Montevideo.

El Papa León XIV reza en la catedral de Montevideo (@Vatican Media).

El último acto del primer día de estancia de León XIV en Uruguay fue un llamamiento desde la catedral de Montevideo a los obispos de todo el mundo. El Papa les invitó a “promover en sus diócesis jornadas de oración y ayuno por el aumento de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada”. 

En su invitación, el Sucesor de Pedro implicó a “las parroquias, las familias y las comunidades religiosas a que se unan en esta súplica”. ¡Que el ejemplo de esta tierra anime a muchos otros a pedir con la misma confianza!, manifestó en las vísperas celebradas con los obispos, los sacerdotes, los diáconos, los religiosos y religiosas, y los seminaristas, para quienes tuvo unas palabras especiales.

El llamamiento desde la catedral metropolitana de la Inmaculada Concepción y de los Santos Felipe y Santiago (Montevideo), tuvo un sello netamente evangelizador, apoyado en un suceso que el mismo Papa narró en su homilía.

La oración atrajo a candidatos al seminario en 2024

Cuando, en 2024, el seminario interdiocesano no recibió nuevos candidatos –explicó el Vicario de Cristo– muchos fieles comenzaron a unirse en jornadas de oración y ayuno para pedir al Dueño que envíe trabajadores a su mies (cf. Mt 9,38). 

“Desde entonces, han perseverado en la súplica para que otros escuchen su llamado. Y hoy damos gracias porque varios jóvenes han comenzado su camino en el seminario y en la vida consagrada y están sentados en medio de nosotros”, dijo el Papa.

“¡Qué alegría saber que siguen naciendo respuestas generosas al amor de Cristo! Agradezco de corazón a quienes han sostenido esta súplica y los animo a perseverar. Vean en estos frutos la prueba de que nuestro Dios escucha la oración de su pueblo”.

Un momento de las vísperas presididas por el Papa León XIV en la catedral de Montevideo, en Uruguay, el 6 de noviembre de 2026 (@Vatican Media).

A los seminaristas y a los mayores: volver a lo esencial

En este contexto, el Papa animó a los seminaristas, y también a los que llevan años de entrega:

“Queridos seminaristas, novicios y novicias, contemplen a quienes han recorrido antes que ustedes el camino de la entrega: sus manos gastadas, su amor perseverante, su manera de tratar con Jesús. Aprendan de ellos esa familiaridad con el Señor”.

“Y a quienes llevan muchos años en el ministerio o en la vida consagrada, les pido que vuelvan siempre a lo esencial. Custodien el silencio de la oración, la escucha de la Palabra, el encuentro con Cristo en la Eucaristía. En esa intimidad se renueva el amor que los llevó a entregarle su vida, y nuestro corazón va adquiriendo los rasgos del suyo”.

El amor de Cristo ha llegado a través de ustedes

El suceso de oración de 2024 vino precedido de tres consideraciones efectuadas por el Santo Padre:

1. El amor de Cristo ha querido llegar a tantas personas también por medio de ustedes. “Sus ojos han visto crecer a generaciones enteras y han descubierto lágrimas que pasaban inadvertidas. Sus oídos han acogido confidencias difíciles de pronunciar. ¡Cuántas personas han llegado al confesonario con temor y han salido gozosas por el perdón recibido! 

Lo mismo sucede con sus manos: que han elevado tantas veces el Cuerpo de Cristo, que han auxiliado a los enfermos, que han preparado un plato de comida o sostenido a quien ya no podía caminar. Esas manos que han hecho llegar a tantas personas, a través del carisma de sus congregaciones, la ternura de Dios. Algunas llevan las marcas de la edad y del trabajo. ¡Qué hermosas son las manos que han envejecido haciendo el bien!”, señaló el Papa con palabras ciertamente hermosas.

El Señor transforma a quien permanece con Él 

2. Hay una transformación que el Señor realiza en quien permanece cerca de Él. La lectura breve nos ha recordado que la prueba de nuestra fe produce constancia (cf. St 1,3). La semejanza con Cristo madura también en las dificultades: cuando el trabajo parece estéril, cuando las fuerzas disminuyen, cuando es preciso comenzar de nuevo. La constancia va dejando una huella. Con los años, una mirada puede volverse más misericordiosa, unas manos, más dispuestas a servir y una palabra, más capaz de consolar. ¡Ojalá las pruebas nos encuentren siempre unidos a Jesús, para que nos hagan crecer en su amor!

Beato Jacinto Vera, primer obispo de Uruguay

3. Bajo las bóvedas de esta Catedral descansa el cuerpo del beato Jacinto Vera. En ese sepulcro esperan la resurrección aquellos pies que recorrieron los caminos del Uruguay para llevar el Evangelio a su pueblo; las manos que bendijeron, socorrieron a los pobres y administraron los sacramentos; los oídos que acogieron incontables confidencias y los ojos que se detuvieron en quienes necesitaban ayuda. 

Así lo expresó una religiosa que lo trató durante años, recordó el Pontífice, y que, evocando su sencillez al hablar y hasta su manera de caminar, dejó este testimonio: “!De verlo nada más parecía que estaba siempre en oración” (Positio, I,154). El trato con Dios había modelado su rostro, sus gestos, su manera de estar entre los demás. Quienes se acercaban a él encontraban algo de la bondad de Cristo, incluso antes de escuchar una palabra de su predicación”.

Como es sabido, el primer obispo de Uruguay, Jacinto Vera fue beatificado el 6 de mayo de 2023 por el arzobispo metropolitano de Brasilia, Cardenal Paulo Cezar Costa, por delegación del Papa Francisco.

Un secreto de la evangelización

Previamente, el Sucesor de Pedro se había apoyado en diversos sucesos de la vida de Jesús, y transmitió dos ideas, una en realidad.

– “La fidelidad a nuestra vocación pide volver una y otra vez a Jesucristo; dejar que sea Él nuestro tesoro, aquel a quien queremos parecernos”.

También nosotros, que hemos entregado la vida al Señor, necesitamos preguntarnos dónde está nuestro corazón, reflexionó el Santo Padre. A veces puede quedar enganchado a una obra que consideramos nuestra, al reconocimiento que recibimos o a la tranquilidad de tenerlo todo bajo control. Y, sin darnos cuenta, comenzamos a mirar a los demás desde una perspectiva fundada en esas preocupaciones. 

– “Queridos hermanos y hermanas, he aquí uno de los secretos de la evangelización: parecernos a Aquel a quien anunciamos. En esta tierra, donde muchos de nuestros contemporáneos apenas conocen a Jesucristo y tantos jóvenes han crecido lejos de la vida de la Iglesia, ese testimonio tiene una fuerza particular. 

“Que al ver cómo miramos a los demás, cómo escuchamos o cómo nos acercamos a quien sufre”, añadió el Santo Padre, “pueda provocar en ellos la pregunta, de dónde nace ese amor. Y que, cuando les hablemos de Jesús, descubran al mismo Señor cuya bondad, a pesar de nuestra pobreza, han comenzado a experimentar a través de nosotros”.

Petición a la Virgen de los Treinta y Tres

Que Nuestra Señora de los Treinta y Tres, concluyó el Papa, “nos ayude a mantener el corazón junto a su Hijo, para que, cuando llegue la hora de cerrar nuestros ojos, podamos escuchar la voz del Señor llamándonos por nuestro nombre y abandonarnos confiados en sus manos”.

El autorFrancisco Otamendi

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