América Latina

Uruguay se echó también a las calles para recibir al Papa León XIV

Como en Francia, en España o en África, también en Uruguay, el país más laico y secularizado de Sudamérica, la gente se echó a la calle para saludar al Papa. En su primer Discurso, León XIV reivindicó abrir el espacio público a la religión, la dignidad de la persona y la familia, y el papel de la Iglesia.  

Francisco Otamendi·6 de noviembre de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos
Papa llega a Uruguay

El Papa León XIV llega al aeropuerto internacional de Montevideo-Carrasco "General Cesáreo L. Berisso", en Ciudad de la Costa, Uruguay, el 6 de noviembre de 2026, primer día de su visita a ese país. (Foto OSV News/Yara Nardi, Reuters).

Con puntualidad germana, el Papa León XIV aterrizó en tierra uruguaya en torno a las 16.30 de este viernes 6 de noviembre (20,30 hora romana y española), tras más de 13 horas y media de vuelo desde Roma-Fiumicino.

Había expectación para conocer la reacción del pueblo uruguayo. Y como ha sucedido en otros viajes apostólicos, la gente se echó a la calle a saludar al Pontífice. Le saludaron trompetas y cánticos, y gritos de ‘Papa León, te queremos un montón’, en particular de los jóvenes. 

En la ceremonia de bienvenida de la “Plaza Independencia”, el himno de Uruguay con orquesta y coros, y una multitud. Ante las autoridades y la sociedad civil, el presidente de la República, profesor Yamandú Orsi, mostró su cercanía con el Papa y la Iglesia, en particular por la acción social con los más necesitados, el respeto a los derechos humanos, y el trabajo por la paz. Y agradeció especialmente que León XIV se dirigiera a creyentes y no creyentes. “Esta es su casa, bienvenido al Uruguay”, dijo.

El Papa León XIV es recibido por jóvenes a su llegada al Aeropuerto Internacional Montevideo-Carrasco en Ciudad de la Costa, Uruguay, el 6 de noviembre de 2026, primer día de su viaje apostólico del 6 al 17 de noviembre a Uruguay, Argentina y Perú. (Foto OSV News/Yara Nardi, Reuters).

Agradecimiento del Papa 

“He aceptado con mucha alegría la amable invitación que se me ha dirigido para visitar esta tierra uruguaya”, dijo el Papa en su primer Discurso en tierras uruguayas”.

“Agradezco, señor Presidente, las palabras que acaba de pronunciar y las atenciones con que han querido recibirme. Mi saludo se extiende igualmente a quienes representan aquí a las instituciones de la República y a las naciones acreditadas ante el país”.

A continuación, el Papa León XIV pronunció un amplio discurso en el que se refirió a cuestiones relativas a la laicidad del Estado, a la familia, al bien común, a la organización económica y el trabajo, la enfermedad, o los vínculos de la Santa Sede con el Uruguay.

Atención sanitaria a cada persona, responsabilidad de toda la sociedad

En sus palabras, el Pontífice recordó que “recientemente he experimentado en primera persona las limitaciones que impone la enfermedad y he recibido cuidados por los que estoy profundamente agradecido. 

Esta experiencia me lleva a pensar en tantos hombres y mujeres que carecen de medios para obtener un diagnóstico oportuno o recibir los tratamientos que necesitan”.

“Procurar que la atención sanitaria esté al alcance de cada persona, independientemente de sus recursos, es una responsabilidad que interpela a toda sociedad”, ha manifestado el Sucesor de Pedro.

“La neutralidad del Estado no exige reducir la religión al ámbito privado”

Uno de los temas al que el Papa prestó mayor atención es la libertad religiosa, al subrayar que “la neutralidad del Estado no exige reducir la religión al ámbito privado”.

El Vicario de Cristo quiso señalar que “el carácter laico del Estado está llamado a garantizar un espacio en el que creyentes y no creyentes puedan convivir con libertad y respeto, porque hay valores que son universales. Esta neutralidad no exige que la dimensión religiosa quede confinada al ámbito privado”. 

Como enseña el Concilio Vaticano II, recordó el Papa, nadie debe ser obligado a obrar contra su conciencia ni impedido de actuar conforme a ella, tanto en privado como en público, individualmente o en asociación con otros, dentro de los debidos límites.

Respeto al Derecho y búsqueda paciente de acuerdos

En este contexto, el Santo Padre dijo que “la convivencia entre personas de distintas procedencias y tradiciones forma parte también de la historia del Uruguay. Esa pluralidad se expresa hoy en las creencias y convicciones de sus ciudadanos”

“En tiempos en que las diferencias pueden convertirse fácilmente en motivo de enfrentamiento, perseverar en el respeto al derecho, en la negociación y en la búsqueda paciente de acuerdos constituye un servicio que Uruguay puede seguir ofreciendo a sus vecinos”, añadió.

“Quien todavía no ha nacido pertenece ya a la familia humana”

Otro de los asuntos al que León XIX dedicó mayor atención es la familia, justo tras referirse a la evolución demográfica del Uruguay. En uno de los frisos del monumento a José Artigas se representa a una mujer que lleva en brazos a un bebé. Lo sostiene estrechamente mientras a su alrededor continúa la marcha.

Ese gesto de protección nos lleva a pensar en la vida que comienza, también en aquella que todavía crece en el seno materno, destacó el Papa.

“Quien todavía no ha nacido pertenece ya a la familia humana y al futuro de su pueblo, subrayó León XIV. Su dependencia absoluta de la madre no disminuye la dignidad que le corresponde ni la protección que merece. “Jesús mismo quiso asumir esta condición al encarnarse”, subrayó León XIV.

La familia, primer ámbito de acogida

La familia, añadió a continuación, “sigue siendo el primer ámbito en el que cada persona es acogida y aprende a vivir con los demás”. 

San Juan Pablo II, que también tuvo la alegría de visitar esta tierra, lo expresó con una frase que conserva toda su fuerza: ‘el futuro de la humanidad se fragua en la familia’ (Exhort. ap. Familiaris consortio, 86), señaló el Papa.

En otra parte del friso, vemos a varios niños que caminan junto a los adultos. Ellos forman parte del pueblo incluso antes de poder participar en sus decisiones o contribuir con su trabajo.

Dignidad de la persona

El Vicario de Cristo se refirió también a varios aspectos que ha abordado en su última encíclica, como la dignidad de la persona humana.

“No puede medirse el valor de una persona por lo que produce, por su trabajo o por su capacidad de valerse por sí misma. ‘La dignidad fundamental de cada persona no se adquiere, no debe ganarse ni necesita ser demostrada’ (Carta enc. Magnifica humanitas, 53)”, señaló.

Salud mental

Abordó asimismo el Papa un drama de la sociedad actual, en especial en países como Uruguay, con una renta per cápita alta.

La soledad, la angustia y la pérdida de esperanza pueden llegar a ser tan profundas que una persona deje de encontrar razones para continuar viviendo, reflexionó.  

“Ante la dolorosa realidad del suicidio, la atención sanitaria, los vínculos familiares y la cercanía de la comunidad resultan inseparables. Nadie debería llegar a sentirse extraño entre los suyos ni pensar que su ausencia importa menos que su presencia”.

Quien atraviesa cualquiera de estas situaciones no deja por ello de ser miembro pleno de la sociedad ni pierde nada del valor de su vida, añadió.

Atención de la Iglesia

En esas circunstancias, su fragilidad hace más urgente que reciba la asistencia, los recursos y el acompañamiento que necesita, subrayó León XIV, al manifestar que “la atención debida a quienes sufren compromete a toda la familia humana. Para la Iglesia, este deber encuentra una razón particular en el mandato de Jesucristo de reconocerlo y servirlo en los más necesitados”.

Como recordó Benedicto XVI, “la grandeza de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre” (Spe salvi, 38). 

Vínculos de la Santa Sede con Uruguay

También se refirió el Papa a la Iglesia en otro contexto. El de los” vínculos entre la Santa Sede y el Uruguay”, que se remontan a los primeros años de su vida independiente. 

Con una historia de fe y servicio que se remonta a siglos atrás, señaló León XIV, “la Iglesia desea seguir ofreciendo al pueblo uruguayo aquello que ella misma ha recibido —a Jesucristo y la esperanza de su Evangelio— y colaborar desde su propia misión con cuantos trabajan por el bien común y la dignidad de cada persona”.

Que estos días nos permitan fortalecer cuanto nos une y renovar la confianza con la que se afrontan las dificultades y se prepara lo que está por venir, concluyó el Papa.

Montserrat Alvarado, prefecta del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano, sonríe al Papa León XIV al darle la bienvenida en su primer viaje papal en su nuevo cargo, mientras habla con periodistas a bordo del vuelo de Roma a Montevideo, Uruguay, el 6 de noviembre de 2026. (Foto de CNS/Lola Gomez).

En el vuelo, poco después de salir de Roma, el Papa había escrito al presidente de la República Italiana: “en el momento en que me dispongo a emprender el Viaje Apostólico a Uruguay, Argentina y Perú, encomiendo los deseos de paz y fraternidad de esos pueblos a la intercesión de la Virgen María y de los santos que les han anunciado el Evangelio de la caridad”.

El autorFrancisco Otamendi

Newsletter La Brújula Déjanos tu mail y recibe todas las semanas la actualidad curada con una mirada católica