No sé si alguien esperaba un discurso dulzón en el tercer día de la estancia del Papa León en Angola. Si es así, se habrán llevado un chasco. Antes del último encuentro con la comunidad católica, en Nuestra Señor de Fátima, y de su partida mañana, el Papa ha censurado, por ejemplo, la corrupción y la violencia.
“No hemos nacido para convertirnos en esclavos ni de la corrupción de la carne, ni de la del alma: toda forma de opresión, violencia, explotación y mentira niega la resurrección de Cristo, don supremo de nuestra libertad”, ha dicho el Pontífice.
Hoy vemos, de hecho, que muchos deseos de la gente son frustrados “por los violentos, explotados por los prepotentes y engañados por la riqueza. Cuando la injusticia corrompe los corazones, el pan de todos se convierte en posesión de unos pocos”, ha continuado.
“Cristo escucha el clamor de los pueblos”
Ante estos males, “Cristo escucha el clamor de los pueblos y renueva nuestra historia; de cada caída nos levanta, en cada sufrimiento nos consuela y en la misión nos alienta. Como el pan vivo que siempre nos da —la Eucaristía— tampoco su historia conoce fin, y por eso quita el fin, o sea la muerte, de nuestra historia, que el Resucitado abre con la fuerza de su Espíritu. ¡Cristo vive! Él es nuestro Redentor”.
“Este es el Evangelio que compartimos, haciendo hermanos a todos los pueblos de la tierra. Este es el anuncio que transforma el pecado en perdón. ¡Esta es la fe que salva la vida!”, añadido el Papa.

Llamamiento a construir la Justicia y la paz en África
En vísperas ya de su salida hacia Guinea Ecuatorial, el Sucesor de Pedro ha querido lanzar en Saurimo un mensaje final, tras agradecer “a los obispos, y con ellos a los sacerdotes y a los diáconos, así como a los consagrados y a los fieles laicos, por haber preparado mi visita”, y también “a las autoridades civiles angoleñas por el gran esfuerzo organizativo”.
“¡Angola, mantente fiel a tus raíces cristianas! Así podrás seguir ofreciendo tu ayuda cada vez mejor para la construcción de la justicia y la paz en África y en el mundo entero. ¡Muchas gracias!”, ha alentado el Papa.
El último encuentro, con la comunidad católica
Tras la Santa Misa en Saurimo, el Santo Padre ha vuelto a la capital, Luanda, donde ha mantenido el último encuentro en Angola, en la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima, con obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, y agentes de pastoral.
Allí, después de las palabras del presidente de la Conferencia Episcopal, Mons. José Manuel Imbamba, ha agradecido la acogida, y ha escuchado algunos testimonios, como el del catequista Manuel Almeida, casado y padre de siete hijos, o el de algunas religiosas.
Agradecimiento del Papa
Las primeras palabras del Papa han sido de agradecimiento. “Expreso mi gratitud a todos aquellos que han servido y sirven al Evangelio en Angola. Gracias por la labor de evangelización realizada en este país, por la esperanza de Cristo sembrada en el corazón del pueblo, por la caridad hacia los más pobres”. “Gracias porque siguen contribuyendo constantemente al progreso de esta nación sobre los cimientos sólidos de la reconciliación y la paz”.
“Abrid de par en par las puertas a Cristo”
El Pontífice ha asegurado que el Señor conoce “la generosidad con la que han abrazado su vocación y no le es indiferente todo lo que, por amor a Él, hacen para alimentar a su pueblo con la verdad del Evangelio. Por eso, ¡vale la pena abrirle nuestro corazón por completo a Cristo!”.
“Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida (Benedicto XVI, Homilía en el inicio del ministerio petrino, 24 abril 2005)”.
A los seminaristas: “¡No tengan miedo de decir “sí” a Cristo”
Enseguida el Papa se ha dirigido “a los numerosos jóvenes de sus seminarios y de sus casas de formación. ¡No tengan miedo de decir “sí” a Cristo, de moldear íntegramente su vida según la suya!”, les ha animado.
“No tengan miedo del mañana: ustedes pertenecen totalmente al Señor. Vale la pena seguirlo en la obediencia, en la pobreza, en la castidad. ¡Él no les quita nada! Lo único que nos quita y toma sobre sí es el pecado”, ha dicho.
“Discípulos misioneros: todo es un don”
“Queridos hermanos y hermanas, el Señor les concede la alegría de ser sus discípulos misioneros, la fuerza para vencer las asechanzas del maligno, la esperanza en la vida eterna. Todo esto es de ustedes, todo esto es un don. Un don que los ennoblece y hace grandes, que los compromete y los vuelve responsables”.

“Una sociedad angoleña libre, reconciliada, hermosa y grande”
Y el don más grande es el Espíritu Santo que, derramado en sus corazones en el Bautismo, con miras a la misión, “los ha conformado de manera especial a
Cristo, quien los ha enviado para que, a partir del Evangelio, edifiquen una sociedad angoleña libre, reconciliada, hermosa y grande”, ha subrayado León XIV. “¡Cuán importante es, en esta misión, el ministerio de los catequistas!”.
“El primer camino es de la fidelidad a Cristo”
Más adelante, se ha preguntado el Papa. “¿Qué caminos abre el Señor a la Iglesia en Angola? Seguramente serán muchos. ¡Traten de seguirlos todos! Pero el primer camino es el de la fidelidad a Cristo. Con ese fin, sigan valorando la formación permanente, velen por la coherencia de la vida y, sobre todo en estos tiempos, perseveren en el anuncio de la Buena Nueva de la paz”.
A cincuenta años de la independencia de su país, el presente y el futuro de Angola les pertenecen, les ha dicho, pero ustedes pertenecen a Cristo.
“Ustedes son la sal y la luz de esta tierra porque son miembros del Cuerpo de Cristo y, por eso, sus gestos, sus palabras y sus acciones, al reflejar la caridad del Señor, construyen las comunidades desde dentro y edifican para la eternidad”.
Familia sacerdotal o religiosa
Más adelante, tras citar a san Pablo VI, a san Juan Pablo II, y al Papa Francisco, les ha encomendado, como un verdadero Padre, que “alimenten la fraternidad entre ustedes con franqueza y transparencia, no cedan a la prepotencia ni a la autorreferencialidad, no se alejen del pueblo, especialmente de los pobres, huyan de la búsqueda de privilegios.
Para su fidelidad y, por tanto, para su misión, la familia sacerdotal o religiosa es indispensable, pero también lo es la familia en la que nacimos y crecimos, ha dicho.
Estima de la Iglesia por la institución familiar
“La Iglesia tiene en gran estima la institución familiar, enseñando que el hogar es el lugar de santificación de todos sus miembros”, ha recordado también el Papa. “Para muchos de ustedes, sin duda, la cuna de la vocación ha sido precisamente la familia, que ha apreciado y cuidado el surgimiento de esa llamada especial recibida. A sus familiares, por tanto, les dirijo mi sincero agradecimiento por haber cuidado, sostenido y protegido su vocación”.
Al mismo tiempo, “los exhorto a que siempre los ayuden a permanecer fieles al
Evangelio, a no buscar ventajas personales en su servicio eclesial. Que los apoyen con su oración y les infundan entusiasmo con los buenos consejos de un padre y una madre, para que sean santos y nunca olviden que, a imagen de Jesús, son servidores de todos”, ha alentado.
“Su compromiso con la paz no ha terminado!: promuevan una memoria reconciliada”
Por último, su fidelidad, aquí en Angola, como debe ser en todo el mundo, “está hoy particularmente ligada al anuncio de la paz”, y “este compromiso no ha terminado!”, les ha recordado.
En este sentido, ha dicho: “Promuevan, pues, una memoria reconciliada, educando a todos en la concordia y valorando, en medio de ustedes, el testimonio sereno de aquellos hermanos y hermanas que, después de haber atravesado dolorosas tribulaciones, lo han perdonado todo. ¡Alégrense con ellos, celebren la paz! Además, no olviden que, según las palabras de san Pablo VI, «el desarrollo es el nuevo nombre de la paz» (Carta enc. Popolorum progressio, 87)”.
Por eso es fundamental que, “al interpretar la realidad con sabiduría, no dejen de denunciar las injusticias, ofreciendo propuestas inspiradas en la caridad cristiana”, ha aconsejado.
“Sigan siendo una Iglesia generosa, que coopera en el desarrollo integral de su país. Por eso ha sido y sigue siendo determinante todo lo que realizan en los ámbitos de la educación y la salud”.

“Recuerden el heroico testimonio de la fe de los angoleños y las angoleñas”
En este sentido, cuando surjan las dificultades, “recuerden el heroico testimonio de fe de los angoleños y las angoleñas, misioneros y misioneras nacidos aquí o venidos del extranjero, que tuvieron el valor de dar la vida por este pueblo y por el Evangelio, prefiriendo la muerte que la traición a la justicia, la verdad, la misericordia, la caridad y la paz de Cristo”, ha señalado el Papa León XIV.
También ustedes, “queridos hermanos, a partir de cada Eucaristía, son cuerpo ofrecido y sangre derramada por la vida y la salvación de sus hermanos. A su lado está siempre la Virgen María, Mama Muxima. ¡Que Dios bendiga y haga fructificar su dedicación y su misión!”.

El cuidado de las personas frágiles, indicador de la calidad de la vida social
Ayer, en el Hogar de Acogida para Personas Mayores de Saurimo, el Papa expresó su agradecimiento a las autoridades angoleñas “por las iniciativas en favor de los ancianos más necesitados, así como a todos los colaboradores y voluntarios”.
“El cuidado de las personas frágiles es un indicador muy importante de la calidad de la vida social de un país”, añadió. “Y no olvidemos que a las personas mayores no sólo hay que asistirlas, ante todo hay que escucharlas, porque custodian la sabiduría de un pueblo. Y les debemos gratitud, porque han afrontado grandes dificultades por el bien de la comunidad”.
Rezo del rosario en el Santuario de Mama Muxima
Ayer, el Papa León XIV rezó el rosario en el santuario mariano católico más visitado de Angola, junto a decenas de miles de católicos angoleños.
El Santo Padre realizó la peregrinación al Santuario de Mama Muxima, que significa “Madre del Corazón” en el idioma local kimbundu, después de celebrar la Misa matutina para aproximadamente 100.000 fieles en Kilamba, un distrito cercano a Luanda, la capital de Angola.
“Desde hace mucho tiempo, Mama Muxima ha trabajado silenciosamente para mantener vivo y palpitante el corazón de la Iglesia”, dijo el Papa, según ha informado Courtney Mares, editora del Vaticano para OSV News.



