España

Abrazar la cruz y cultivar una devoción eucarística, pide el Papa en Santa Ana

El encuentro con el Papa León XIV en la catedral de Santa Ana (con los obispos, los sacerdotes, los diáconos, los religiosos, las religiosas, los seminaristas y los agentes de pastoral), marcado por la cercanía y la fraternidad.

Jose Maria Navalpotro·11 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos
Papa León Canarias

©Eros R. Santana/ACFI/Europa Press

Nada más ingresar el la catedral de Santa Ana de Las Palmas, para mantener el encuentro con la comunidad diocesana, León XIV entró en la capilla del Santísimo, donde rezó unos momentos. Era más que significativo. En su mensaje pidió a los fieles que se cultive el espíritu eucarístico.

El Santo Padre centró inmediatamente sus palabras en dos actitudes que ha de mantener un cristiano. Por un lado, abrazar la cruz; por otro, cultivar un espíritu eucarístico.

El Papa y el mar

Y eso que su primera referencia fue el mar Atlántico, tan propio de unas islas que son el último paso de tierra de camino hacia las Américas. El ambiente canario se palpaba por la acogida calurosa, y por detalles como la pronunciación canaria al cantar el himno de la visita: “Alsad la mirada”, que resonaba poderoso por el caro en la catedral.

El Papa habló del mar: “puede ser sinónimo de distancia y de separación, de desafío y de camino por recorrer”. Citó a San Agustín al recordar que Jesús “nos puso el leño con el que poder atravesar el mar. Nadie es capaz de pasar el mar de este mundo si no lo lleva la cruz de Cristo. Por eso, “la primera actitud que nos orienta para navegar en las aguas de la vida y llegar al destino, a la patria celestial es abrazar la cruz de Cristo”.

La cruz y la Eucaristía

Agradeció a a los presentes cómo llevan la cruz: “ustedes lo hacen cotidianamente, por ejemplo, como cireneos, acompañando y ayudando a llevar las cargas de tantos hermanos y hermanas crucificados por los dramas de la vida. Les agradezco esta generosa labor de caridad y misericordia”.

Junto a ello, pidió “cultivar una espiritualidad eucarística”. E hizo referencia a una tradición que existe en la catedral: la lluvia de pétalos de flores ante el Santísimo Sacramento el día de la Ascensión. Recordó que la Eucaristía supone una espiritualidad de la unidad eclesial en el amor. La unidad de nuevo, uno de los temas clave de su magisterio estos días”.

Antes de concluir, el Papa recibió unos regalos por parte de la diócesis. Entre ellos, una reproducción de su árbol genealógico. “Tenemos esperanza en que tenga orígenes canario, espero que nos lo confirme”, manifestó el representante de la diócesis.

Saludó a representantes de la diócesis, entre ellos a algunos ancianos sacerdotes, en un clima de fraternidad y cercanía.

Una bendición

Su recorrido de despedida por entre los miles de personas congregadas en las inmediaciones supuso el éxtasis de felicidad para muchos. Una joven con cáncer relataba: “Me he conseguido acercar y me ha bendecido. Y me ha regalado un rosario. Esto me da una gran confianza para seguir mi lucha adelante”.

Una veterana religiosa que le había conseguido dar la mano, comentaba con humor: “ya no me la lavo”.

Unas jóvenes de las comunidades de Bartimeo y de Effetá, antes del inicio del encuentro cantaban una canción que resumía el espíritu de acogida de los canarios este día: “León, León, me mola mogollón, que llega a Canarias y alegra el corazón”.

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