Hace unos días, el cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, explicó en un encuentro de ACN, que su pequeño país contrasta con el resto de América Latina por ser el más secularizado de la región. “Durante el último siglo, desde 1929, Uruguay ha atravesado un periodo de fuerte secularización. Solo el 33 % de los 3,5 millones de uruguayos se identifica como católico”.
Esta realidad ha dado lugar a fenómenos peculiares, añadió: “Por ejemplo, hemos conservado las celebraciones cristianas, pero con otros nombres. La Navidad es el Día de la Familia y la Semana Santa es la Semana de Turismo”.
“La Iglesia es libre para actuar, pero ocupa un lugar secundario. Nuestra Iglesia es pobre y pequeña, pero libre y hermosa”, añadió el cardenal. “Esperamos al Papa con mucha esperanza y cariño, colaborando estrechamente con el Estado”, aseguró.

La elección de Uruguay no es arbitraria
Ya en agosto, al conocerse el viaje del Papa, confirmado tras su progresiva recuperación de su intervención pulmonar, el presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay, Monseñor Milton Tróccoli, afirmó que la visita apostólica de León XIV, representa un regalo para el país y una oportunidad para fortalecer la evangelización, renovar la esperanza y reafirmar las raíces cristianas del pueblo uruguayo.
En este último punto en especial se ha centrado el doctor Germán Carriquiry, uruguayo, exsecretario de la Pontificia Comisión para América Latina y embajador de su país ante la Santa Sede hasta 2025, en unas declaraciones a Vatican News.
Carriquiry considera que la elección del país no es arbitraria: el Papa comenzará su recorrido por una tierra donde la tradición católica hunde sus raíces en los orígenes mismos de la nación, ha declarado al periodista uruguayo Sebastián Sansón Ferrari.

Mucho más que una visita
Los pueblos latinoamericanos han acogido siempre a los sucesores de Pedro “con los brazos abiertos, con afecto y con devoción”, señala el doctor Carriquiry, para quien el primer viaje apostólico del Papa León XIV a América Latina será mucho más que una visita a tres países: Uruguay, Argentina y Perú.
Uruguay es uno de los países más secularizados de la región, como resultado de un proceso histórico que, desde finales del siglo XIX y comienzos del XX, estuvo marcado por una progresiva separación entre la vida pública y la tradición religiosa.
Carriquiry considera que este proceso histórico debilitó la presencia institucional de la Iglesia, y fue sofocando las inquietudes religiosas en sectores de la sociedad.
En este contexto, recuerda la expresión antes citada del cardenal Daniel Sturla – «Mi Iglesia de Montevideo es una Iglesia pobre, libre, pequeña…”-, que remite a una misión que, según Carriquiry, sigue siendo esencial: ayudar a los uruguayos a reencontrarse con las raíces cristianas de su historia y a descubrir su significado para la vida de hoy.
Iglesia y patria
“La Iglesia es partera de la patria”, ha recordado el doctor, aludiendo a la contribución de la tradición católica en la formación histórica del Uruguay, desde los primeros franciscanos hasta José Gervasio Artigas y los protagonistas de la independencia.
El ex embajador espera que la presencia del Pontífice ayude a que la tradición católica “toque los corazones, remueva las conciencias, suscite inquietudes religiosas, despierte la fe entre los uruguayos”.

La Virgen de los Treinta y Tres
En este sentido, debe mencionarse que el 8 de noviembre, León XIV presidirá una celebración eucarística en Florida, junto al Santuario de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del Uruguay. La pequeña imagen mariana, ocupa un lugar singular en la memoria espiritual y nacional de los uruguayos
Su historia está vinculada al proceso de emancipación del país. Según evoca Carriquiry al periodista uruguayo, la imagen acompañó a los protagonistas de la gesta independentista y estuvo presente en los acontecimientos de 1825, cuando los Treinta y Tres Orientales emprendieron su lucha y se proclamó la independencia. Desde entonces, generación tras generación, la Virgen se convirtió en una presencia entrañable para el pueblo uruguayo.
Guzmán Carriquiry se ha referido también a una idea expresada por el cardenal Sturla en el encuentro citado de ACN: “La visita del Papa puede ser en nuestro país “un impulso de esperanza para todos los creyentes, creyentes y no creyentes. y yo creo que se espera esa palabra de esperanza”. Una idea que reflejaron asimismo los obispos uruguayos en su reciente visita ad limina al Papa.





