España

El Papa pide “derribar murallas” para construir una nueva sociedad

León XIV distingue a la patrona de Madrid con la Rosa de Oro en una emotiva ceremonia en la catedral de la Almudena, acompañado por la Reina Sofía y representantes de la Iglesia madrileña.

Jose Maria Navalpotro·9 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos
Papa León Almudena

©A.Pérez Meca / EUROPA PRESS

En un acto entrañable, el Papa León XIV ha entregado la Rosa de Oro a la Virgen de la Almudena en la tarde del 8 de junio, en una ceremonia en la catedral donde el Pontífice se ha visto acompañado por la Reina Sofía. El Santo Padre ha pedido derribar muros para construir una nueva sociedad.

El acto ha consistido en una oración y homenaje a la Virgen de la Almudena, patrona de la capital. En el templo se encontraban trescientas religiosas, en representación de todas las comunidades de monjas que existen en Madrid; así como los seminaristas de la diócesis, con sus familias. También, los obispos de las diócesis de Madrid, Alcalá de Henares y Getafe. Entre las autoridades civiles, la Reina Sofía ha acompañado al Santo Padre. También se encontraban presentes la Ministra portavoz del Gobierno, Elma Sáiz, la presidenta de la Comunidad Isabel Díaz Ayuso y el alcalde de la capital.

La catedral de la Almudena fue consagrada en 1992 por San Juan Pablo II, como ha recordado el arzobispo, el cardenal José Cobo. León XIV ha traído a la patrona de Madrid un regalo muy especial: la Rosa de Oro, una distinción que otorgan los Papas a determinadas imágenes de la Virgen, como “símbolo del filial amor del Papa a la Virgen María».

Según ha mencionado la web del Arzobispado de Madrid, la imagen lucía la corona de la coronación, un juego elaborado en 1948 para la coronación canónica de la Virgen por el Papa Pío XII y que la imagen luce exclusivamente en el interior de la catedral. Se elaboró con aportaciones de los madrileños. Anillos de boda, sortijas, pendientes, diamantes… de personas de toda edad y condición.

Mensaje de unidad del Papa

Tras unas palabras del Cardenal Cobo ensalzando la unión de la Patrona con el pueblo de Madrid desde que fue hallada en la época de la Reconquista, el Santo Padre pronunció un breve discurso mencionando también el origen de la talla. Volvió a recordar -como en otras intervenciones durante su visita a España- que esta devoción mariana “es un signo de las raíces cristianas que os caracterizan”.

En referencia a que “fue gracias a una muralla demolida que se produjo el reencuentro de la Madre con su pueblo”, explicó que “en nuestras sociedades actuales siguen existiendo aún muchas murallas que no protegen, sino que dividen, alejan y aíslan”. “A veces, continuó, al pensar en que derribarlas supone tener que enfrentar lo que no nos gusta, preferimos la comodidad de sólo apuntalarlas y, más frecuentemente, de ignorarlas”.  

Sin embargo, “Nuestra Señora de la Almudena nos dice otra cosa: para edificar algo nuevo, hermoso y duradero hay que estar dispuestos a destruir los muros, porque para reemprender la ruta son necesarios espacios que nos permitan vislumbrar el horizonte”.  

Tras la entrega de la Rosa de Oro en el camarín de la Virgen y unos momentos de oración, el Papa se despidió. Los asistentes estaban advertidos de que no se deberían escuchar gritos ni vítores. Pero un “¡Viva el Papa!”, algo tímido, fue contestado por los centenares de asistentes. Como el grito había sido débil, le siguió otro estentóreo “¡Viva!” que hizo explotar en vivas y aplausos al público de la catedral.

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