– Junno Arocho Esteves, OSV News
Desde el balcón de la Basílica de San Pedro en mayo de 2025, el Papa León XIV se dirigió a los católicos de todo el mundo con un mensaje de paz y un llamado a los cristianos a “caminar juntos hacia la patria que Dios nos ha preparado”.
Antes de su elección, sirvió en Roma durante aproximadamente dos años como prefecto del Dicasterio para los Obispos. Sin embargo, durante su primer discurso, sus pensamientos no estaban lejos del lugar que consideró su hogar durante más de dos décadas.
“Y si me permiten también unas breves palabras, un saludo a todos y en particular a mi querida diócesis de Chiclayo, en Perú, donde un pueblo fiel ha acompañado a su obispo, ha compartido su fe y ha dado tanto, tanto, para seguir siendo una Iglesia fiel de Jesucristo”, dijo el Papa.
Llegada a Perú, el regreso de un misionero, un Pastor que les comprendía
La última etapa de la gira del Papa León XIV por tres países de Latinoamérica llevará al Pontífice, nacido en Estados Unidos, a su patria adoptiva, y su llegada, no como obispo local sino como Sumo Pontífice, será probablemente el acontecimiento más esperado.
Para el pueblo peruano, la visita apostólica no es solo una bienvenida al Vicario de Cristo. Es el regreso de un misionero, un vecino, un Pastor que comprendía la realidad de quienes vivían allí, en particular de los pobres y los marginados.
Su regreso, poco más de un año después de su elección, significa que Perú no solo acoge a un Pontífice, sino que celebra el regreso a casa de alguien cuyas experiencias allí moldearon su visión para la Iglesia universal.

La misión
El entonces padre Robert Prevost pisó suelo peruano por primera vez en 1985, donde ejerció como párroco en Chulucanas.
En la biografía del pontífice escrita por Elise Allen, el Papa León recordó su llegada, que tuvo lugar un año después de que unas devastadoras inundaciones asolaran la región y “las carreteras aún estuvieran destruidas”.
“Era una situación extremadamente precaria, muy diferente a la de hoy en día, y una parte de mí miraba a su alrededor y decía: ‘Señor, ¿a dónde me has traído?’”
Hospitalizado por fiebres tifoideas en Chulucanas
Antes de su llegada, el Papa había vivido en Roma durante cuatro años y le había encantado. Sin embargo, poco después de su llegada a Chulucanas, fue hospitalizado por fiebre tifoidea y recordó haber pensado: “Dios, o me curas o me llevas, porque esto es terrible”.
Clínica Roma: Dios tenía sentido del humor
Tras señalar que la clínica a la que lo llevaron se llamaba “Clínica Roma”, el Papa dijo que sabía que Dios tenía sentido del humor en lo que respecta a que él se perdiera la Ciudad Eterna.
“Fue difícil dejar Roma porque en cualquier lugar donde he vivido, me he involucrado de verdad”, le dijo el Papa a Allen. “Así que me llevó de Roma a Perú, lo cual fue un cambio enorme, y terminé en la Clínica Roma diciendo: ‘Muy bien, Dios, lo entendí’”.
Cuando el futuro Papa estuvo triste por su madre, Mildred
Ese momento, tan poco después de su llegada, marcó un punto de inflexión, ya que abrazó plenamente su misión y el país al que llamaría su hogar.
A partir de ese momento, se acercó mucho a sus feligreses. En el documental de Vatican News sobre la vida del papa en Perú, «León de Perú», un feligrés, Héctor Camacho, recordó haber visitado al futuro Papa en la parroquia y haber notado que estaba triste.
Camacho recordó que el entonces padre Prevost le dijo que viajaba a Estados Unidos porque su madre, Mildred, había fallecido. Conmovido por el dolor del sacerdote, Camacho le contó que su esposa estaba embarazada y le preguntó si podía ponerle a su hija el nombre de su difunta madre, pidiéndole también que fuera el padrino de la niña, a lo que el futuro papa accedió.
“Estoy seguro de que hará una gran labor para todos en el mundo”, declaró Camacho a Vatican News, “porque estoy seguro de que donde haya guerra, traerá la paz; donde haya discordia, traerá el amor. Porque posee esas cualidades, esos rasgos, tiene un aura positiva”.
Forja de instintos pastorales
Esos primeros años en Perú, incluyendo su servicio en Trujillo como formador de los agustinos, forjaron sus instintos pastorales al aprender a escuchar y sumergirse en las realidades de la pobreza y la migración rural.
Fue elegido prior general agustino en 2001, lo que lo llevó de regreso a Roma hasta 2013. Regresó brevemente a Chicago, y aunque finalmente volvería a su patria adoptiva, no fue exactamente como lo había imaginado.
Una cita inesperada, el Papa Francisco
En 2014, el Papa Francisco lo nombró administrador apostólico de Chiclayo; un nombramiento que su posible sucesor no esperaba.
El Papa León le contó a Allen que, cuando el difunto Pontífice era arzobispo de Buenos Aires, él y el entonces padre Prevost, mientras ejercía como prior general, tuvieron un pequeño desacuerdo.
“Él (el Papa Francisco) me lo había pedido —tenía que ver con asuntos de personal— y tomé decisiones que eran contrarias a lo que me había pedido”, recordó el Papa. “Así que, cuando se convirtió en Papa, pensé: «Bueno, él sabe quién soy; no me va a llamar para ser obispo, porque sabe que le diré que ‘no’, dependiendo del asunto”.
Se puso de su lado
Sin embargo, cuando el Papa Francisco lo nombró para Chiclayo, el futuro pontífice dijo que su predecesor le había comentado que recordaba que el entonces padre Prevost se había puesto de su lado en contra de un funcionario de la Santa Sede.
“Me enfrenté a alguien de la Santa Sede, y cuando estaba terminando mi mandato como prior general, me dijo: ‘Nunca olvidaré lo que hiciste en aquella ocasión’. Y, al parecer, no lo olvidó”, recordó el Papa León.
Chiclayo, un puesto delicado para el entonces obispo Prevost
Chiclayo era un puesto delicado para el entonces obispo Prevost. En una entrevista con el National Catholic Reporter, el obispo emérito Dan Turley de Chulucanas dijo que la diócesis era «considerada una diócesis del Opus Dei» y que el nombramiento del misionero agustino por parte del Papa Francisco era su manera de afirmar que “ésta es una diócesis diocesana y como Papa puedo nombrar a quien quiera”..
Al igual que en su estilo como Papa, el entonces obispo “Roberto”, como se le conocía, no se dedicó a imponer decretos desde arriba, sino que adoptó un estilo de liderazgo consultivo y de puertas abiertas, típico de las raíces agustinianas.
Aldo Llanos, del Opus Dei: “nos conocía y confiaba en nosotros”
Aldo Llanos, miembro del Opus Dei y profesor de filosofía y antropología en la Universidad de Piura, declaró a OSV News en mayo de 2025: “En Chiclayo, el Opus Dei dirige programas de formación familiar y juvenil. El obispo Prevost nos conocía y confiaba en nosotros. Cuando se marchó, durante una reunión informal que tuvimos con él, nos comentó que nunca había conocido a gente tan trabajadora y tan obediente a su obispo”.
Compromiso con los necesitados
Los peruanos apreciaron enormemente su compromiso con los necesitados, especialmente durante las catastróficas inundaciones costeras provocadas por El Niño en 2017, que asolaron la región de Lambayeque. El obispo estadounidense estuvo en primera línea, visitando las zonas afectadas y movilizando a líderes empresariales para que donaran dinero y suministros.

Movilización ante la pandemia del Covid
Cuando la pandemia de COVID-19 azotó en 2020, Perú tenía una de las tasas de mortalidad per cápita más altas del mundo, con más de 213.000 muertes registradas hasta julio de 2022.
Ante la escasez de oxígeno que sufrían los hospitales del norte de Perú, el entonces obispo Prevost movilizó a los líderes cívicos y lanzó «Oxígeno de la Esperanza», una campaña de Cáritas Chiclayo que recaudó fondos suficientes para comprar dos plantas de oxígeno que proporcionaron oxígeno medicinal gratuito a los residentes.
Su estilo de gobierno sereno, junto con su habilidad para resolver problemas, volvió a llamar la atención del Papa Francisco, y también fue nombrado administrador apostólico de la diócesis de Callao en abril de 2020.
Estabilidad en Callao
El nombramiento supuso un reto adicional para el entonces obispo Prevost, quien tuvo que lidiar no solo con la gestión de la diócesis de Chiclayo en medio de la pandemia, sino también con una diócesis sumida en conflictos internos y divisiones entre su antiguo obispo, el obispo José Luis del Palacio, sacerdotes y laicos.
Tras la aceptación de su renuncia, el Vaticano encomendó al entonces obispo Prevost la tarea de restablecer la estabilidad. A lo largo de un año, el obispo Prevost se centró en el diálogo directo con el clero descontento, inició revisiones administrativas y financieras, y ayudó a estabilizar la diócesis, hasta que el Papa Francisco nombró al obispo Luis Alberto Barrera Pacheco para hacerse cargo de la sede en abril de 2021.
Divisiones políticas y sociales
El regreso del Papa León XIV a su país de adopción se produce en un momento delicado para Perú, que a principios de este año eligió a Keiko Fujimori como su novena presidenta en diez años. Como ocurre en muchos países, Perú no ha sido ajeno a la polarización que ha afectado a la política mundial y ha sido testigo de protestas masivas de personas agobiadas por los altos costes de la vida.
Mientras tanto, se ha producido el anuncio del Vaticano de que el Papa se reunirá con víctimas de abusos durante su visita.
Si bien los defensores de las víctimas han agradecido el apoyo del entonces obispo Prevost a las víctimas del ahora desaparecido movimiento Sodalitium Christian Vitae, los supervivientes peruanos expresaron su preocupación por el lento progreso de la Iglesia católica en la supresión total de la presencia del movimiento laico en las parroquias.
Sin embargo, para muchos, la visita de quien consideran “el primer Papa peruano” supone un respiro muy necesario ante las divisiones políticas y sociales del país.
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– Junno Arocho Esteves es corresponsal internacional de OSV News. Puedes seguirle en X @jae_journalist





