El Santo Padre ha subrayado esta mañana en el Vaticano la idea de “servicio” en su ministerio, a los nuevos obispos de los cinco continentes que participan en un Curso de formación en Roma. Se trata de 147 obispos procedentes de países como India, Congo, Papúa Nueva Guinea, Zimbabue, Kirguistán y Tailandia, aunque el Papa ha elevado la cifra a 200 en su discurso.
Tras animar a cantar el Veni Creator –”Creo que todos tenéis una copia. Espero que alguien tenga mejor voz que yo esta mañana… Empezamos a capela”–, el Papa ha querido recordar en su Discurso la idea central de sus palabras, el servicio a la fe, a la Iglesia.
“El obispo es siervo”
“En primer lugar, algo tan simple como no descontado: el don que habéis recibido no es para vosotros mismos, sino para servir a la causa del Evangelio. Habéis sido elegidos y llamados para ser enviados, como apóstoles del Señor y como siervos de la fe”, ha manifestado León XIV.
Antes de entablar con vosotros un diálogo fraterno, me gustaría detenerme brevemente en esto, ha añadido: “el obispo es siervo, el obispo está llamado a servir a la fe del pueblo. Es algo que tiene que ver con nuestra identidad”.
¿Por qué fui elegido? Yo al menos me lo pregunto, ha revelado el Papa.
“El servicio no es una característica externa o una forma de ejercer el papel. Por el contrario, a quienes Jesús llama como discípulos y anunciadores del Evangelio, en particular a los Doce, se les pide la libertad interior, la pobreza de espíritu y la disponibilidad al servicio que nace del amor, para encarnar la misma elección de Jesús, que se hizo pobre para enriquecernos (cf. 2 Co 8,9).
Él nos ha manifestado el estilo de Dios, que no se nos revela en el poder, sino en el amor de un Padre que nos llama a la comunión con Él, ha añadido, recordando unas palabras de San Agustín: “A propósito de la ordenación del obispo, Agustín afirma: ‘En primer lugar, quien preside al pueblo debe comprender que es siervo de muchos’ (Discurso 340/A, 1)”.
“Cierto afán de grandeza” de los apóstoles: Jesús tuvo que intervenir
Poco después, el Santo Padre ha recordado que en los Apóstoles se había insinuado “un cierto afán de grandeza” (ibid.), ante el cual Jesús tuvo que intervenir como médico para curarlos.
De hecho, recordamos la advertencia del Señor cuando ve al grupo de los Doce que discute sobre quién era el más grande: “El que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos” (Mc 10,43-44).
Qué significa ser servidores
Al mismo tiempo, ha proseguido el Papa, “hoy debemos preguntarnos qué significa ser servidores de la fe del pueblo. Por importante y necesaria que sea, no basta con ser conscientes de que nuestro ministerio está arraigado en el espíritu de servicio, a imagen de Cristo”.
De hecho, también debe traducirse en el estilo del apostolado, en las diversas formas de cuidado y gobierno pastoral, en el anhelo del anuncio, de maneras tan diferentes y creativas según las situaciones concretas a las que se enfrenten”.
Un servicio humilde, decía el Papa Francisco
El Pontífice ha citado aquí al Papa Francisco, cuando decía, varias veces: ¡la única autoridad que tenemos es el servicio, y un servicio humilde! Es realmente importante que meditemos y tratemos de vivir esas palabras.
Por eso os pido que veléis siempre y caminéis en humildad y oración, para haceros siervos del pueblo al que el Señor os envía, ha proseguido León XIV.
“La cercanía al pueblo que se nos ha confiado no es una estrategia oportunista, sino nuestra condición esencial”, decía el Papa Francisco (Discurso a los obispos participantes en el curso de formación, 12 de septiembre de 2019).
Pasión y valor al anunciar el Evangelio
Al ir concluyendo, el Papa ha mencionado las dificultades, y ha invitado a la pasión. “La crisis de la fe y de su transmisión, junto con las dificultades que afectan a la pertenencia y a la práctica eclesial, nos invitan a reencontrar la pasión y el valor para un nuevo anuncio del Evangelio”.
No debemos olvidar, ha añadido el Sucesor de Pedro, “los otros desafíos, de carácter más cultural y social, que nos afectan a todos y que, en especial, afectan a algunos territorios: el drama de la guerra y de la violencia, el sufrimiento de los pobres, la aspiración de muchos a un mundo más fraterno y solidario, los desafíos éticos que nos interpelan sobre el valor de la vida y de la libertad, y la lista sería ciertamente más larga”.
“Como pastores atentos”
En este contexto, “la Iglesia os envía como pastores atentos, que saben compartir el camino, las preguntas, las ansiedades y las esperanzas de la gente; pastores que desean ser guías, padres y hermanos para los sacerdotes y para las hermanas y hermanos en la fe”.
Finalmente, León XIV ha afirmado que reza por ellos, “para que nunca les falte el viento del Espíritu y para que la alegría de su Ordenación, como perfume suave, pueda extenderse también sobre aquellos a quienes van a servir. ¡Gracias!”.





