El Papa ha querido detenerse en esta nueva crisis en los saludos finales tras el rezo del Ángelus, el primero que reza en Roma de nuevo, tras su descanso estival en Castel Gandolfo.
El pontífice ha asegurado que sigue “con preocupación la alarmante situación en Ceuta, pidiendo a Dios, por medio de la intercesión de Nuestra Señora de África, que se puedan encontrar soluciones de paz, de estabilidad y de justicia”.
En el comentario al Evangelio, el Papa ha querido destacar que los signos de Jesús, que leemos en el Evangelio “manifiestan su especial entrega por nosotros, es decir, la salvación que Él trae al mundo. El Señor se presenta como Aquel que da sentido a la vida, liberándola del mal y del pecado”.
León XIV ha explicado que Cristo, cuando cura a sordos y ciegos “muestra la espléndida obra de la redención que se realiza en él” y, que al dar de comer milagrosamente a las multitudes y que incluso sobre comida “demuestra que el don del Señor es universal, y que su Providencia hacia nosotros nunca falla”.
El Papa ha afirmado que “la acumulación y el descarte, en cambio, son las dos caras de un mismo mal: la avaricia. Esta enfermedad del alma lleva a perder los sentidos porque embriaga de riquezas, hasta el punto de olvidar a aquellos que lloran de hambre y gritan de sed”.
Un olvido más que frecuente en nuestra sociedad ante el que el pontífice ha pedido que, “al saborear la gracia de la Eucaristía, comprometámonos a testimoniar su belleza en nuestros gestos cotidianos, comenzando por la bendición de la mesa, cuando compartimos el pan en familia y entre los amigos. En compañía de Jesús, también las vacaciones pueden convertirse en tiempo de serena fraternidad, incluyendo a quienes están a nuestro lado y pasan necesidad”.
Al finalizar el rezo mariano, León XIV se ha referido, junto con la oración por Ceuta, a la necesidad de seguir rezando por la paz, “para que cesen las guerras en el mundo y se encuentren soluciones diplomáticas a los conflictos” y ha querido volver a poner en el centro a las mayores víctimas de estas situaciones: “los más débiles e indefensos: los niños, los ancianos y los enfermos”.





