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¿Qué puede decirnos hoy la Escuela de Salamanca?

Especialistas de distintas disciplinas recuperan el pensamiento de Francisco de Vitoria y los maestros de Salamanca para iluminar los retos actuales desde la dignidad humana, la razón y la fe en el Congreso Internacional "Francisco von Vitoria y la Escuela von Salamanca: humanismo cristiano y dignidad humana".

Santiago Leyra Curiá-7 de Oktober de 2026-Lesezeit: 4 Minuten
Salamanca-Schule

©Escuela de Salamanca

El Congreso Internacional “Francisco de Vitoria y la Escuela de Salamanca: humanismo cristiano y dignidad humana”, organizado por los dominicos y la Universidad Villanueva de Madrid con ocasión del V Centenario de la Escuela de Salamanca, reunió del 1 al 4 de octubre de 2026 a destacados especialistas en el Capítulo Nuevo del histórico convento de San Esteban, donde vivieron y están enterrados Francisco de Vitoria, Domingo de Soto y otros ilustres miembros de la Orden de Predicadores.

La conferencia inaugural fue pronunciada por don Luis Argüello, arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española. Partiendo del discurso de León XIV ante las Cortes Generales, Argüello recorrió algunas de las grandes preguntas de la Escuela de Salamanca: la concepción de la persona, la dignidad humana, el bien común, la libertad, la conciencia y la relación entre razón y fe. Durante su intervención, animó a defender la dignidad humana y el bien común, como hicieron en su día los Maestros de Salamanca. Citando el discurso del Papa en el Parlamento español, afirmó que “la defensa de la vida humana no es una cuestión parcial, ni un interés confesional, es una meta de civilización”.

Durante cuatro días, especialistas en teología, filosofía, derecho e historia abordaron la vigencia de una tradición nacida hace cinco siglos alrededor de figuras como Francisco de Vitoria, Domingo de Soto y Melchor Cano.

Una tradición que sigue interpelando al presente

El Maestro de la Orden de Predicadores, fray Gerard Francisco Timoner III, planteó en un videomensaje desde Roma el sentido de la conmemoración: “Conmemorar el quinto centenario de la enseñanza de Vitoria en Salamanca no es simplemente recordar lo que enseñó, sino renovar la tarea a la que su pensamiento nos convoca, discernir con honestidad intelectual y valentía moral lo que la justicia nos exige en las circunstancias de nuestro propio tiempo”.

Timoner relacionó la presencia actual de los dominicos en Naciones Unidas con la misión iniciada por Francisco de Vitoria. “Vitoria no se sustrajo de las grandes cuestiones de su tiempo, sino que abordó la dignidad de la persona, los derechos de los pueblos, la justicia y los límites del poder como teólogo y predicador”, recordó. Después del congreso, todos los dominicos recibieron una carta del Maestro de la Orden dedicada a “la perenne actualidad de Francisco de Vitoria”.

Por su parte, el prior provincial de la Provincia de Hispania, fray Javier Carballo Fernández, recordó que las sesiones del congreso tuvieron lugar donde aquellos maestros “vivieron, rezaron, estudiaron, discutieron” y desarrollaron su actividad intelectual y evangelizadora. Una proximidad que invita a mantener una relación “más profunda, intelectual y espiritual” con esa tradición y a continuar trabajando “por la dignificación de lo humano”. Sus representantes, “no son meros personajes del pasado, sino interlocutores desde los que volver a preguntarse por el sentido de lo humano, la verdad, la justicia y el bien común”.

La rectora de la Universidad Villanueva, Ester Mocholí, rechazó también una conmemoración meramente histórica. “Este Congreso no es para mirar al pasado con nostalgia, sino para ofrecer el humanismo cristiano como una alternativa viva, fresca y urgente a las crisis antropológicas de nuestro tiempo”, afirmó. Entre esos desafíos citó expresamente la globalización, la inteligencia artificial y la transformación digital, en los que es prioritario situar la técnica y el progreso al servicio de la persona.

Teología, filosofía y derecho para volver a Vitoria

El congreso contó con la participación de fray Serge-Thomas Bonino, que nos ilustró sobre el tomismo con humanismo en Francisco de Vitoria; José Manuel Aparicio Malo, que habló sobre la actual globalización a la luz de Vitoria; Mercedes Rubio, que reivindicó a Juan de Santo Tomás como figura clave de la senda que pudo haber escogido la modernidad frente a la de Descartes; Ignacio Sols, que destacó a Domingo de Soto como descubridor de la ley de la gravitación universal; fray Sixto J. Castro, que abordó con amenidad el encuentro entre el tomismo y Vitoria; fray José Rafael Reyes González, con la Sagrada Escritura en Domingo de Soto; Miguel Navarro, sobre los Padres de la Iglesia en Vitoria; y fray Ricardo de Luis Carballada, que habló de fe y razón en Vitoria recordando la frase de Benedicto XVI en Rastisbona: “obrar contra la razón es obrar contra la esencia divina”.

También intervinieron Adelaida Sagarra, que profundizó sobre el derecho de gentes y la dignidad humana en América; Juan Manuel Burgos, sobre Fray Alonso de la Veracruz y la Universidad Real y Pontificia de México; Javier Crevillén, que nos dio algunas claves sobre la filosofía política de Vitoria; David Torrijos, sobre la concepción de dignidad humana vitoriana en la Segunda Escuela de Salamanca; Idoya Zorroza, sobre las fuentes de la Tradición en el concepto de dignidad humana en Vitoria; Santiago Leyra-Curiá, sobre la valentía de Francisco de Vitoria al hablar con claridad de sus límites al Emperador y al Papa; Leopoldo Prieto, sobre sociabilidad humana y humanismo aristotélico cristiano; Ignacio Carbajosa, sobre la Biblia Políglota Complutense y la reforma del cardenal Cisneros que quizá hubiera podido evitar la ruptura protestante si se hubiera extendido antes a toda la cristiandad; y José Carlos Martín de la Hoz, sobre verdad, historia y derecho en la Escuela de Salamanca.

Clausuró el Congreso fray Pablo C. Sicouly, vicario del Maestro de la Orden, con una intervención sobre La escuela de Salamanca en la tradición y la misión intelectual de la Orden de Predicadores. Estuvo acompañado de fray Manuel Ángel Martínez Juan, presidente de la Facultad San Esteban. El domingo 4 de octubre se celebró una solemne Misa de clausura, acompañada por el Coro de la Pontificia Universidad de Salamanca.

De Salamanca a los grandes interrogantes de hoy

El congreso conmemoró los 500 años del inicio de la docencia de Francisco de Vitoria en Salamanca, punto de partida de la Escuela que con el tiempo tomaría el nombre de la bella ciudad castellana. Desde San Esteban, Vitoria y otros maestros dominicos desarrollaron una reflexión teológica capaz de dialogar con los cambios políticos, sociales y económicos de su tiempo y, especialmente, con las preguntas abiertas por el encuentro entre Europa y América. De aquellos debates surgieron aportaciones sobre la dignidad de la persona, los derechos de los pueblos, el derecho de gentes, los límites del poder político o la moralidad de la actividad económica.

Cinco siglos después, el encuentro volvió sobre aquella tradición para comprobar qué puede aportar hoy a cuestiones actuales como la globalización, la transformación digital, la ciencia, la libertad, la conciencia y los nuevos desafíos antropológicos. Las sesiones abordaron desde perspectivas teológicas, filosóficas, históricas y jurídicas la vigencia de la Escuela de Salamanca, con la idea de retomar su método para afrontar los grandes interrogantes de nuestra época desde el estudio, el diálogo entre disciplinas y la reflexión sobre la dignidad de toda persona. Es el momento de una nueva Escuela de Salamanca para alumbrar una nueva época, la que estamos comenzando en nuestros días.

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