La petición y el ruego por la paz sigue siendo recurrente e intensa en el Santo Padre al final de mayo, con diversos acentos.
Con la solemnidad de Pentecostés, hace una semana, concluyó el Tiempo Pascual. Ayer el Papa cerró el mes de mayo con un rosario por la paz en la Gruta de Lourdes de los Jardines Vaticanos. “Incluso en tiempos de conflicto, la paz es posible”, dijo.
Y hoy domingo, León XIV ha vuelto a invocar la paz. En mayo, ha subrayado, toda la Iglesia ha alzado una invocación unánime por la paz. Especialmente a través de la oración del Santo Rosario, encomendando a la intercesión de la Virgen María los pueblos atormentados por la guerra.
“Que la Sabiduría divina ilumine la conciencia de quienes ejercen la autoridad y oriente sus decisiones hacia la búsqueda sincera de una paz justa y duradera”, ha rezado.

“Misterio de Dios Trinidad: estamos en casa”
Al celebrar hoy “el Misterio de Dios Trinidad”, ha comenzado el Sucesor de Pedro antes de rezar el Àngelus, se nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre el camino recorrido, “partiendo de su centro, que es la vida de Dios que se nos ha entregado en Jesucristo”.
León XIV ha dicho a los romanos y peregrinos, a los que ha llamado amigos, que “en el Misterio de Dios, Padre e Hijo y Espíritu Santo, estamos en casa, tal y como Nicodemo se sintió en casa junto a Jesús”.
La vida de Dios es “maravillosa y cautivadora, da paz a nuestro corazón, a menudo tan inquieto”, y nos permite encontrarnos como hermanos y hermanas en la alegría del Espíritu, ha proseguido el Pontífice en su reflexión.
“La Trinidad nos hace amar todo y a todos; descubrimos que cada criatura está hecha para la comunión, la relación, el encuentro.
Y, por contraste, comprendemos por qué las divisiones, las polarizaciones y el desprecio de la diversidad traen al mundo destrucción, tristeza y aridez”, ha añadido.
“Hoy, la fiesta de Dios es nuestra fiesta”
“Hoy, en cambio, queridos hermanos y hermanas, es fiesta. La fiesta de Dios es nuestra fiesta. Por eso san Pablo escribe a los corintios: ‘Por lo demás, hermanos, alegraos, trabajad por vuestra perfección, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros’ (2 Co 13,11).
Y ahora, con la oración del Ángelus, “nos dirigimos a la Virgen María; que en su “sí” a la divina Voluntad florezca también nuestro “sí” al amor de la Santísima Trinidad”.
Peregrinos de Camerún, Eslovaquia, Polonia, italianos…
En sus saludos, tras el rezo de la oración mariana del Ángelus, el Papa ha dado la bienvenida al obispo y a los peregrinos de la diócesis de Kumba, en Camerún; así como al coro parroquial de Dunajska Luzna, en Eslovaquia. Ha saludado también a los polacos presentes, y también a los participantes en la gran peregrinación al Santuario de Piekary, donde se venera a María como Madre de la Justicia Social.
También ha saludado al Grupo de Alpinos de Rivoli, a los jóvenes de San Zeno Naviglio y a los participantes en la “Carrera de relevos de la inclusión”, con algunas banderas realizadas por estudiantes de institutos italianos.
El Rosario del Papa en la Gruta de Lourdes unió ayer a santuarios marianos de todo el mundo. Coordinada por el Dicasterio para la Evangelización del Vaticano, la iniciativa del rosario congregó a algunos de los lugares de peregrinación mariana más visitados del mundo. En Estados Unidos, varios cientos de personas se reunieron en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington.





