Cultura

Científicos católicos: Carlos de Sigüenza y Góngora

Carlos de Sigüenza y Góngora, es de las figuras más representativas de la unión entre fe católica y ciencia moderna en el mundo hispánico.

Ignacio del Villar·14 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Carlos de Sigüenza y Góngora (Ciudad de México, 1645 – 1700), es una de las figuras más representativas de la unión entre fe católica y ciencia moderna en el mundo hispánico.

Proveniente de una familia donde su padre había sido tutor de la familia real en Madrid, estudió con los jesuitas en Tepotzotlán y Puebla, aunque fue expulsado por indisciplina en 1667. Sin embargo, nunca se apartó de la espiritualidad ignaciana y de la fe católica. En 1668 publicó su primera obra, Primavera indiana, dedicada a la Virgen de Guadalupe, y en 1673 sería ordenado sacerdote secular.

Antes de ser ordenado sacerdote ya había estudiado en la Real y Pontificia Universidad de México, donde destacó hasta el punto de obtener la cátedra de matemáticas y astrología (1672), cargo que desempeñó durante veinte años.

Fue además capellán del Hospital del Amor de Dios y cosmógrafo real de Carlos II, para quien elaboró el primer mapa general de la Ciudad de México y diversos planos y proyectos hidráulicos sobre la laguna y el valle, destinados a prevenir inundaciones. Asimismo, participó en expediciones científicas, como la de 1693 al golfo de México y la Florida, donde elaboró las cartas náuticas de Pensacola y del Misisipi.

Sigüenza y Góngora también destacó por su esfuerzo en desligar la superstición de la ciencia. Ante la aparición de un gran cometa en 1680, escribió su Manifiesto filosófico contra los cometas (1681), obra en la que intentaba calmar el temor popular y explicar el científicamente. Más adelante redactó su mejor obra: Libra astronómica y filosófica (1690), que contribuyó astronomía de astrología y a consolidar la ciencia en el mundo hispánico.

También dirigió en 1675 las primeras excavaciones documentadas en Teotihuacán, fundó el primer periódico de la Nueva España, Mercurio Volante, y redactó diversos textos literarios. Para completar, se convirtió en un héroe durante el motín popular de la Ciudad de México de 1692, donde arriesgó su vida para salvar los archivos del Cabildo en un incendio. En sus últimos años recopiló materiales para una historia del México antiguo, en línea con reivindicar el pasado indígena de la región, aunque su muerte interrumpió el proyecto.

El autorIgnacio del Villar

Universidad Pública de Navarra. SCS-España.

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