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«Luz de Luz»: la fe de Nicea que sigue hablando hoy

Un volumen coordinado por Mons. Jesús Rico Pavés reúne a seis especialistas para profundizar en la confesión de fe de Nicea y en la identidad de Jesucristo como verdadero Dios y verdadero hombre.

José Carlos Martín de la Hoz·13 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos
luz de luz: de nicea a hoy

Mons. Jesús Rico Pavés, obispo de Jerez , actualmente es Presidente de la Comisión de Evangelización, Catequesis y Catecumenado de la Conferencia Episcopal Española y, a la vez, ha sacado tiempo para preparar y ejecutar este trabajo de equipo que ahora reseñamos que seguramente dará mucho que hablar en los próximos meses, pues toca algo tan central en la Iglesia como la inolvidable figura de Jesucristo, Hijo de Dios, verdadero Dios y verdadero hombre y, además, lo hacen sus autores de modo novedoso y atractivo.

Ciertamente, siempre comenzamos los aniversarios redondos, como los recientes del  V Centenario de las tesis de Wittenberg de Lutero, el V Centenario de la Escuela de Salamanca, el V Centenario del nacimiento de Felipe II y así sucesivamente, con gran entusiasmo, propaganda, peticiones a los especialistas, etc.

El problema consiste en que los congresos que se realizan en esos centenarios redondos, mesas panel de especialistas, conferencias, etc., sus actas, no llegan a publicarse o aparecen recogidos en las páginas de números monográficos en revistas especializadas que no llegan más que a pequeños cenáculos de gente ya muy enterada en la materia.

Nicea, 1700 años después

El profesor Rico Pavés ha recogido en este magnífico volumen la opinión de seis grandes especialistas del panorama teológico español, en el tratado de Trinitate y de cristología que han redactado sus capítulos en perfecta coordinación de modo que tenemos en este momento un trabajo de síntesis de teología histórica y de historia de la teología bajo el ambicioso título “De la confesión de Fe de Nicea a la Iglesia del siglo XXI”.

Ciertamente, cuando se convocaron los Actos conmemorativos del 1700 aniversario del concilio de Nicea del año 325, todos teníamos en la cabeza los inmensos frutos que se obtuvieron en 1951 cuando se celebraron congresos alrededor del gran Concilio de Calcedonia del 451. Tanto que en estos 75 años últimos hemos podido establecer dos grandes cristologías las precalcedonianas y las calcedonianas. Distinción que ha ayudado enormemente a los investigadores en este tiempo.

Cuando he visto el título del libro que desea conmemorar el Concilio de Nicea y a la vez profundizar en la doctrina del “Hijo de Dios”, en la unidad y en la santísima trinidad, me ha conmovido el título escogido: “Luz de Luz”.

Ciertamente, para abordar el Concilio de Nicea y estudiar su recepción por los teólogos actuales, no existe una expresión más sintética y lograda que la que utiliza el propio concilio y que quedó reflejada en el Credo Niceno-Constantinopolitano que se reza los domingos en las misas dominicales del orbe católico: “Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho”.

La confesión de la fe en Cristo

En las siguientes líneas vamos a reseñar este trabajo coordinado por Mons, Rico Pavés y encomiamos al lector a que adquiera pronto este magnífico volumen lo lea y saque sus propias líneas de investigación y sobre todo materia de meditación y reflexión sobre la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, en la línea de san Atanasio, san Alejandro de Alejandría y sobre todo de san Hilario de Poitiers, pues en el Concilio de Nicea intervino ciertamente el Espíritu Santo y, además, la mayor proporción de obispos en el aula conciliar de toda la historia de la Iglesia. Parecía como si la “comunión de los santos” hubiera querido cerrar definitivamente la cuestión: ni monofisitas, ni docetas, ni nestorianos, ni subordinacionistas: “Dios de Dios, Luz de Luz, engendrado, no creado”.  

Como afirmaba san Pablo en una de sus cartas a la primitiva Iglesia: “la palabra de Dios no está encadenada” (2 Tim 2, 9) y a la vez había que respetar la armonía fe y razón a la vez que la unidad de la Iglesia bajo un solo Pastor, en un solo credo.

La controversia de Arrio

Ciertamente, esta discusión teológica acerca de la conjunción de la unidad de la Santísima Trinidad y la variedad de las tres personas divina, debía haber quedado en manos de los especialistas, mientras el pueblo cristiano seguía creyendo y afirmando en el “Símbolo de los Apóstoles” la unidad de naturaleza y las tres personas (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 185).

Como recordamos la figura del sacerdote alejandrino Arrio logró lo que no habían conseguido cuatro siglos de terribles persecuciones: la ruptura de la unidad de la Iglesia. Arrio con sus enseñanzas, canciones pegadizas, llevó la discusión a la calle, al mercado para introducir una enseñanza engañosa, pero “racionalista” es decir para: “Jesús sería perfectísimo, maravilloso, lleno de todas las inmensa cualidades y virtudes y por los méritos de la Pasión y muerte merecería ser llamado Dios, pero en realidad no era dios pues eran entitativamente inferior al Padre”.

Desgraciadamente, los arrianos no aceptaban la redención obrada por Cristo, ni el valor sacrificial de la misa, ni la fuerza sobrenatural de la gracia que llegaría a los cristianos. Además, al afirmar que Jesús sería un gran profeta, pero no Dios, entraría en connivencia con el Islam, que terminaría por asimilar en su seno a los arrianos que todavía quedaban en el siglo VIIII cuando los musulmanes invadieron España poniendo fin al reino visigodo.

Nicea sirvió para encontrar una palabra con la que expresaba que Jesucristo era de la misma naturaleza del padre. El término “homooúsion” era un término adecuado (258) y el acuerdo fue unánime. En el Concilio y objeto de discusión y prudencia antes del concilio y después. Todavía quedaba por mostrar, en la práctica que podría funcionar un término que no estaba en la Sagrada Escritura. Ciertamente, ha funcionado hasta nuestros días y, además, se ha comprobado que otros términos pueden sustituir a los que ahora poseemos, puesto que la “Palabra de Dios no está encadenada”, pero había que comprobarlo. Por ejemplo, la “Palabra Iglesia de Comunión” ha podido convivir con el término “Iglesia pueblo de Dios en marcha”, e incluso sobrepasarla. Finalmente, el concepto de hombre “como relación”, prácticamente se ha impuesto en la antropología teológica.

Jesús Rico Pavés (Coord), Luz de Luz. De la confesión de Fe de Nicea a la Iglesia del siglo XXI, PPC, Madrid 2026, 690 pp.

Luz de Luz. De la confesión de Fe de Nicea a la Iglesia del siglo XXI

Autor: Jesús Rico Pavés (Coord)
Editorial: PPC
Año de publicación: 2026
Páginas: 690
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