Lutero fue el iniciador de una gran revolución en la Iglesia, que llevó a la división de esta y al nacimiento de infinidad de comunidades, que suman un total de mil millones de cristianos. Por eso, a la hora de detectar el estado de salud del diálogo –desde el punto de vista doctrinal– con todos estos protestantes, lo mejor es estudiar el diálogo con los luteranos. El libro “El diálogo católico-luterano” es una buena ayuda para entender cómo dos tradiciones que estuvieron enfrentadas por siglos han logrado sentar bases de entendimiento en las últimas décadas.
El origen de este diálogo se remonta a los gestos del Concilio Vaticano II y cómo, a partir de ahí, se pasó de una actitud de “condena mutua” a una de “búsqueda de la unidad”. Este estudio analiza hitos como el V centenario del inicio de la Reforma en 2017, donde el Papa Francisco participó activamente. Pero antes había textos fundamentales como la “Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación” (1999). Este es el origen teológico del libro, que detalla cómo se resolvió el conflicto principal de la Reforma: ¿Cómo se salva el cristiano?
Allí se llegó a la conclusión de que la salvación es obra de la gracia de Dios, aunque se exprese de formas distintas en cada tradición. Este libro desmenuza este documento técnico para hacerlo comprensible. Pero además quedan pendientes grandes temas como la naturaleza de la Iglesia, los sacramentos, el ministerio y la hermenéutica bíblica. Así, sería necesaria todavía otra Declaración conjunta sobre estas cuestiones, que el presente estudio disecciona. El consenso alcanzado tras quinientos años debe continuar como fruto de rezar, trabajar y estudiar juntos.
El diálogo católico-luterano



