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Ocáriz traza las líneas de trabajo ante el centenario del Opus Dei 

En un mensaje enviado a los miembros del Opus Dei, monseñor Ocáriz hace una fuerte llamada a la responsabilidad personal de cada uno para sacar la misión de esta institución católica.

Maria José Atienza·19 de marzo de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos
Fernando Ocáriz

Mons. Ocáriz, Prelado del Opus Dei (CNS photo / courtesy of Opus Dei)

Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei ha dirigido un extenso mensaje a los miembros de la Prelatura.

Fechado en la Solemnidad de San José, Ocáriz ha querido dirigir unas palabras a sus “hijos e hijas” en un mensaje enmarcado en el próximo centenario de la institución, que se cumple el 2 de octubre de 2028.

 El Opus Dei “en vuestras manos”

Monseñor Ocáriz hace, en esta carta una fuerte llamada a la responsabilidad personal de cada uno de los miembros de la Obra para sacar adelante la misión de esta institución católica: “la Obra está en nuestras manos”.

Al mismo tiempo que recuerda y agradece la participación en los trabajos de escucha preparatorios a esta efeméride: “Jóvenes y mayores, miembros de la Obra, cooperadores, amigos y muchas personas que formaron parte de la Obra en algún momento de su vida, os habéis detenido a considerar cómo encarnar hoy, con una fidelidad dinámica, el espíritu que san Josemaría recibió de Dios para servir a la Iglesia”.

De los resultados de esa participación, el prelado destaca tres temas en los que pone el acento en este mensaje como las claves para vivir la vocación a la Obra hoy: la familia, el trabajo y la formación.

Los estatutos aún sin fecha

Tampoco elude Ocáriz en este mensaje, la realidad de los Estatutos del Opus Dei cuyo proceso de revisión y adaptación a la nueva constitución apostólica “Praedicate Evangelium” comenzó “hace casi cuatro años, y sigue en estudio en la Santa Sede–“.

La aprobación y publicación de estos estatutos, por lo tanto, no parece especialmente inminente.

Más vocaciones en la vida familiar, menos al celibato

De las palabras del Prelado se desprende una realidad que se repite en muchas instituciones eclesiales: el crecimiento de “personas que le buscan y que participan en los medios de formación, las conversiones que el Señor suscita gracias al trato de amistad y las nuevas iniciativas apostólicas” y, al mismo tiempo “las dificultades para que los jóvenes perciban la belleza de la llamada al celibato apostólico”.

Por ello, Fernando Ocáriz apunta que “con el paso del tiempo, deberemos abordar la dificultad del relevo de los mayores, laicos y sacerdotes. Esto hará necesario buscar en cada región nuevos modos de seguir cumpliendo nuestra misión. Esta situación requerirá –como se ha señalado de forma unánime en las Asambleas regionales– un enfoque prioritario en la labor apostólica con jóvenes y un genuino protagonismo de los supernumerarios: seguir mejorando su formación para que todos estemos en primera línea en este apostolado”.

Filiación divina, eucaristía y trabajo

El prelado ha querido dirigir también su mirada a al ejemplo “de los primeros cristianos: hombres y mujeres de toda condición y origen que dieron testimonio de la fe en Jesucristo hasta transformar la sociedad”, una analogía muy utilizada por el fundador del Opus Dei.

Con este trasfondo, apunta a la necesidad de reflexionar sobre “aspectos centrales del espíritu del Opus Dei: la filiación divina, la Misa como centro y raíz de nuestra existencia, el valor de la vida ordinaria y la belleza de descubrir ese «algo divino» escondido en las realidades más comunes del trabajo, la familia y la vida ciudadana”.

Por último, Ocáriz llama a considerar “estas tres enseñanzas centrales de san Josemaría, con el deseo de servir mejor a las personas que nos rodean, a la Iglesia y a la sociedad entera” y a unirse a la intención del Papa por la paz en el mundo de manera especial.

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