Los Reyes de España, junto a sus hijas y al Cuerpo Diplomático, son los primeros que han recibido al Papa León XIV tras aterrizar en España.
La ceremonia de bienvenida ha tenido lugar en el Palacio Real de Madrid, donde entre honores militares y cánticos de los fieles reunidos, el rey Felipe VI ha saludado a Su Santidad, resaltando “la inmensa alegría” que siente todo el pueblo español por recibir al Santo Padre.
La Iglesia en España
En su discurso, el rey ha destacado “la enorme labor social de la Iglesia católica, fruto del compromiso de los religiosos y religiosas, los sacerdotes, los diáconos, los jóvenes que se implican en la vida de la parroquia, los voluntarios que ayudan en residencias, albergues, comedores y centros de acogida”.
Asimismo, Felipe VI ha mencionado a “los miles de misioneros de nuestro país que realizan su labor social, educativa, asistencial y pastoral en tantos lugares necesitados del mundo, muchas veces remotos o todavía muy desconectados”.
Su Majestad ha aprovechado también la ocasión para recordar “los casos de abuso, que ni son ni pueden ser representativos de la inmensa comunidad eclesial”.
Un Papa para hoy
A continuación, el Rey ha elogiado al Papa, “un hombre de sólida formación científica”. Ha destacado además al Pontífice como un hombre “con una gran conciencia social y una profunda atención a los cambios”.
Felipe VI ha realizado también un análisis de la actualidad, advirtiendo de que “corremos el riesgo de olvidar aquello que de verdad importa, de deslizarnos hacia la errada creencia de que -abolidas muchas de nuestras referencias por el pulso de la actualidad- todo vale, todo es admisible, negociable y justificable”.
Sin embargo, ha afirmado su Majestad haciendo alusión al perfil matemático del Papa León XIV, “la dignidad de la persona, los derechos humanos, los valores democráticos y la legalidad internacional deben seguir siendo nuestros números primos… Porque en ellos -en sus múltiples combinaciones- está la aritmética de la libertad, la igualdad y la justicia; la que suma y multiplica, no la que resta y divide”.
Llamada a la unidad
Felipe VI ha concluido afirmando que “la unidad como aspiración surge de la conciencia de nuestra fragilidad como individuos, de nuestra contingencia, de nuestras limitaciones; pero también de esa capacidad inagotable para el bien y la belleza que alcanza su cima cuando el ser humano ama al prójimo, cuando se abre y se entrega a los demás”.
España y el cristianismo
El Papa León XIV ha agradecido al Rey sus palabras y ha comenzado destacando “el vínculo antiquísimo entre la fe cristiana y esta tierra”, que “si bien por un lado no agota la multiforme identidad de vuestro pueblo, por otro ha moldeado profundamente su cultura y representa una fuente de esperanza y de orientación entre los desafíos que hoy, como familia humana, debemos afrontar juntos”.
El Santo Padre ha afirmado que su viaje tiene como objetivo “confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación”.
Búsqueda espiritual
Por ello, Su Santidad ha hecho referencia “a dos figuras de este país que, desde hace cinco siglos, nutren la vida De la Iglesia y la búsqueda espiritual de muchos, incluso más allá de sus fronteras visibles”: san Juan de la Cruz y santa Teresa de Ávila.
A ejemplo de san Juan, ha dicho el Papa, hoy “se necesitan, también en la vida pública, hombres y mujeres que intuyan, en la oscuridad, la luz; en el fin, un posible comienzo, casi el irrumpir de una verdad como luz que aún ciega pero que -si confiamos y encontramos paz- nos llevará delicadamente hacia sí misma”.
León XIV ha insistido en que “necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia”.
En este sentido, “la Iglesia católica está al servicio de esta sed del corazón humano”. Por ello, el Papa ha invitado “a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad”.
Esto, ha dicho el Santo Padre, es “una vocación específica de Europa, de la que España es protagonista original y fundamental”. Se trata de “el regalo que el Viejo Continente puede hacer al mundo si quiere permanecer joven, pues joven es quien siente que tiene un futuro y una misión que aún interpelan”.
Invertir en la cultura y el diálogo
Por esta razón, el Papa ha afirmado que debemos “dar un salto cualitativo, un cambio de rumbo en las inversiones destinadas a la escuela, la universidad y la investigación, a las comunidades locales y a la sociedad civil como semillero de participación y mediación cultural”.
Además, el Santo Padre ha hecho alusión a “la presencia del islam en la Península ibérica”, un tiempo durante el que “no solo hubo confrontación, sino que se intentó crear un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad entre cristianos, musulmanes y judíos”.
El Papa León ha finalizado su discurso animando a promover y cultivar “el diálogo y la amistad social, a tener en cuenta las perspectivas de los pobres y los jóvenes al imaginar el futuro, a armonizar las demandas de autonomía y de unidad, y a impulsar el proceso de unión europea, no en oposición a otras potencias, sino como un don para toda la familia humana”.





