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El doctor Gaona sobre las posesiones: «He visto cosas que la ciencia no puede explicar»

El neuropsiquiatra José Miguel Gaona publica Posesión, una investigación al límite de la razón, la fe y lo inexplicable. Una obra ajena al sensacionalismo habitual en este tipo de publicaciones.

Javier García Herrería·19 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos
Gaona

Decía el escritor C. S. Lewis que el mayor éxito del demonio era haber conseguido que las personas de fe no creyeran en él. Ochenta años después, esa afirmación es todavía más verdadera, pero un científico ha decidido estudiar el tema de las posesiones diabólicas a fondo y poner por escrito sus conclusiones.

El doctor José Miguel Gaona es un neuropsiquiatra forense que lleva más de 20 años asomándose a esa frontera donde la medicina se queda sin respuestas. No pretende decirle al lector en qué creer, sino que viene a contar con honradez lo que ha visto. No es un libro de religión, sino el acercamiento honrado de un científico a este tipo de fenómenos.

El Indiana Jones de la Neuroconsciencia

Un destacado especialista en el estudio del cerebro describió a Gaona como el «Indiana Jones de la Neuroconsciencia», y el apodo resulta difícil de rebatir cuando uno conoce su historial de trabajo de campo.

Miembro de la Asociación Europea de Psiquiatría y de la Academia de Ciencias de Nueva York, especialista en estimulación cerebral no invasiva por la Universidad de Harvard y uno de los psiquiatras forenses más reconocidos de España, Gaona lleva años adentrándose en territorios donde pocos científicos han puesto el pie: ha acudido a exorcismos con sacerdotes católicos hasta a ceremonias nocturnas en Marruecos en las que estuvo a punto de no salir ileso.

«Estuve en Casablanca, en un barrio periférico, atendiendo a una de estas ceremonias y de repente se volvió peligrosa», cuenta. Era una ceremonia gnawa —música de origen africano absorbida de forma sincrética por el mundo islámico, cuyos rituales secretos el régimen marroquí persigue—. Era el único occidental. Cuando uno de los participantes sacó un machete real y comenzó a hacerse cortes, salpicando de sangre las paredes, Gaona fue consciente de su situación: «Soy el único occidental aquí, son las 3 de la mañana, y nadie sabe dónde estoy».

Cuando Gaona se empezó a interesar en serio por estos temas, decidió estudiar «la diplomatura en Teología en la Universidad de Navarra para poder entender qué es lo que bulle en la cabeza de los sacerdotes. Siempre me ha resultado una cuestión tremendamente misteriosa y fascinante a la vez». 

Pero el paso más difícil fue lograr que el Vaticano le admitiera en el curso para exorcistas en el Regina Apostolorum —un ateneo pontificio romano—, algo nada habitual para un laico. «Tuvo su trabajo porque no admitían a otras personas que no fuesen religiosas», explica. Una vez dentro, convivió durante días con sacerdotes de Estados Unidos, Filipinas o Perú y entabló amistades que le abrieron puertas para acudir a numerosos exorcismos reales.

Un libro para creyentes, escépticos y los que están entre ambos

Posesión parte de una pregunta que pocos científicos se atreven a formular en voz alta: ¿dónde termina la enfermedad y dónde comienza lo inexplicable? «El libro no pretende zanjar el debate sobre la existencia del demonio» —eso, dice su autor, queda fuera del alcance de cualquier método científico reproducible—, «sino explorar qué ocurre en ese pequeño pero perturbador porcentaje de casos que no encaja en ninguna clasificación psiquiátrica conocida».

La obra de Gaona puede interesar tanto a una persona profundamente religiosa, como a cualquier escéptico o a los interesados por la ciencia o la espiritualidad. Sus páginas mezclan neurociencia, teología, casos forenses y testimonios de primera mano de algunos de los exorcistas más relevantes del mundo. El resultado, según su propio autor, es «transversal».

Gaona aclara que el libro «no da miedo leerlo. Todo está visto desde la perspectiva del bien. Es el bien que observa y mira al mal. Por lo tanto, creo que cualquier persona podría leerlo». El lenguaje morboso y las anécdotas gore son completamente ajenas al texto.

Amorth, Gallagher, Sudano, Luzón o Randazzo

Cuatro figuras principales vertebran la parte testimonial del libro. El padre Gabriele Amorth, el exorcista más célebre del siglo XX y fundador de la Asociación Internacional de Exorcistas, aparece en una entrevista que Gaona le hizo en vida y que se publica ahora en forma póstuma. 

Amorth, que practicó miles de exorcismos a lo largo de su vida —aunque, puntualiza Gaona, «muchos de ellos eran en realidad oraciones de liberación, no el ritual exorcístico formal»—, tuvo durante décadas numerosos enemigos incluso dentro del Vaticano. «No hay peor cuestión que negar la existencia del demonio. En el fondo es negar la existencia del mal como fuerza», dice Gaona al hablar de las resistencias que encontró el padre Amorth en vida.

Richard Gallagher, psiquiatra y profesor de la Universidad de Columbia, prologa el volumen y lo recomienda sinceramente. Gallagher no es un cualquiera en el mundo de los fenómenos paranormales, posiblemente es el terapeuta que más poseídos ha atendido a nivel mundial, habiendo documentado casos que desafían la explicación médica: pacientes que hablan con fluidez en lenguas que nunca aprendieron, revelan información que no podrían conocer, o manifiestan una fuerza física muy superior a su constitución. 

Glenn Sudano, exorcista de la arquidiócesis de Nueva York, es otro de los que más han hablado con Gaona y al que dedica 15 páginas del volumen. La elección de Nueva York como escenario no es casual: «Es un icono mundial de la modernidad, de la vanguardia, de lo más actual. Y a la vez resulta paradójico que Glenn Sudano, el exorcista, está a tope de trabajo», explica Gaona.

Y por último está Pietro Randazzo, al que Gaona dedica un capítulo entero: “Es considerado el desinfestador más conocido a nivel mundial, vive en un pequeño pueblo italiano y se dedica a recorrer medio planeta atendiendo casas que sus habitantes describen como habitadas por el mal”. Gaona aborda con precisión qué es y qué no es una posesión, explica con rigor los rituales exorcistas y aborda en profundidad el fenómeno de las infestaciones —esos lugares y objetos que, según la tradición, pueden albergar presencias malignas— con una seriedad que contrasta con la espectacularización que rodea al tema en otros contextos.

Los unicornios de la ciencia

La Iglesia Católica, aclara Gaona, es mucho más rigurosa con el exorcismo de lo que el cine ha hecho creer: «Me atrevería a decir que el 95 %, por no decir el 98-99 % de los casos, la propia Iglesia manda al supuesto poseído al psiquiatra. Gran parte de los casos, sin lugar a dudas, tienen una raíz psiquiátrica».

El exorcismo es la última instancia, gratuito, discreto, administrado únicamente por sacerdotes designados por sus obispos, y precedido por una preparación que Gaona compara con la de un deportista de élite: ayuno, confesión, oración profunda.

Pero lo que le interesa a Gaona como científico es ese margen residual que escapa a todo lo anterior. «Lo que podemos llamar los unicornios de la ciencia. Son aquellas situaciones en las cuales la explicación racional es muy difícil. Se da en todos los campos de la ciencia, por ejemplo, en la física cuántica es una realidad aceptada que a veces 2 más 2 no es 4», explica.

Ocurre por ejemplo cuando uno observa xenoglosia —personas sin formación que hablan con fluidez en lenguas que nunca aprendieron—, levitaciones de objetos y conocimientos que los supuestamente poseídos no tendrían forma de tener. «¿Cómo es posible que durante un exorcismo se tengan conocimientos de algo que está sucediendo en otro lugar o que le sucedió hace mucho tiempo a alguno de los presentes que acompañan con sus oraciones al sacerdote?», se pregunta. 

Como neuropsiquiatra forense que ha peritado algunos de los casos criminales más extremos de España —entre ellos el de Patrick Nogueira, el joven que descuartizó a su familia política— Gaona ha llegado a una conclusión incómoda: «Llega un momento que empiezas a tirar del hilo, tirar del hilo, y ya solo puedo explicarlo por el mal. Y es una fuerza que nos impele a unos respecto a otros».

Eso no es una afirmación teológica. Es la constatación de un límite. «La ciencia debe estudiar cualquier cosa. Creo que tenemos licencia, entre comillas, para matar como James Bond en el sentido de poder estudiar cualquier cosa. Si la ciencia tiene prejuicios, ya es el colmo de no estar abiertos», afirma Gaona.

Para los creyentes y para los que no lo son, el mensaje de Gaona apunta en la misma dirección: merece la pena mirar hacia ese uno o dos por ciento. Somos un grupo de personas intentando sacarle una foto al unicornio. 


Posesión

Autor: José Miguel Gaona
Editorial: La esfera de los libros
Año: 2026
Número de páginas: 614
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