Un nuevo curso comienza y algunas imágenes se vuelven a repetir. La preparación del material escolar, las reuniones de comienzo de curso, el reencuentro con los compañeros, el reinicio de las extraescolares… Son muchos los sentimientos, aprendizajes, hábitos asimilados, que hacen que, año tras año, esta realidad social y escolar, influya tanto de por vida, en nuestros hijos. ¿Pero es real ese impacto? ¿No han cambiado los tiempos? ¿No estamos hablando de un sistema obsoleto?
La educación y la sociedad de hace un siglo, medio, o una década, incluso menos, no tiene nada que ver con la de hoy. Los cambios siempre han sido inevitables, pero en la actualidad, el ritmo es vertiginoso. Todo cambia a una velocidad que no es normal. Lo que ayer valía hoy no vale. ¿Qué es lo que no varía? Lo que no cambia, sin duda, es la repercusión social, emocional y académica que provoca en nuestras vidas la escuela, y todo lo que nos sucede en ella. Es uno de los elementos que más influye en nuestro futuro, por eso, si queremos cuidar el futuro de nuestras familias y de nuestra sociedad, cuidemos la educación en la infancia de las nuevas generaciones y tengamos en cuenta los cambios que estamos viviendo.
El Papa visitará la UNESCO
León XIV, el Papa que fue ovacionado en su visita a España, no es ajeno al papel preponderante de la educación y la escuela. Prueba de ello es su próxima visita a la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). Ya que, dentro de su viaje apostólico a la Galia, la Iglesia francesa, el gobierno francés y la propia institución, han invitado al romano pontífice a visitar esta organización internacional.
Será el 25 de septiembre en París, en la sede central, donde tendrá el encuentro con Khaled El-Enany, su director general (con el que ya tuvo otro en mes de junio pasado), para estudiar los retos actuales de la inteligencia artificial, la integridad de la información, la educación y la creación artística en la era digital. El programa incluye además mesas redondas y un discurso a cargo del Pontífice.
¿Qué dice León XIV al respecto?
Pero la máxima autoridad de la Iglesia católica ya ha desarrollado sus pensamientos sobre estos temas en su última encíclica, Magnifica Humanitas. Y acierta, porque trata temas que preocupan a las familias, a la escuela y, en general, a la sociedad.
Para empezar le preocupa lo que el Papa Francisco llamaba en Laudato Si, el “paradigma tecnocrático». Una lógica que tiene como algoritmo la eficiencia, el control y lucro de las empresas, que desarrollan modelos de negocio que monetizan la atención y el tiempo, donde el negocio somos los hombres y las mujeres. En este modelo los más jóvenes y con menos educación y formación, son los más débiles y frágiles, por lo tanto los más pueden caer adicciones y esclavitudes. Ante esta realidad León XIV propone una alianza entre la política, las instituciones educativas y las familias. Ejemplo de esto son las pioneras propuestas de ley de Francia y España, para limitar el uso de RRSS en menores de dieciséis, para que no recaiga el peso sólo sobre las familias.
El Papa tiene claro que, el gran aliado de los padres en la educación de los hijos es la escuela. Ellos tienen el derecho primario e inalienable de elegir el tipo de educación y formación que se imparte a sus hijos, según sus propias convicciones morales, culturales y religiosas.
También con respecto a la escuela habla de “retos impostergables”, como la superación para acceder a la educación básica y a los estudios superiores.
Educar para pensar en la era de la IA
Otro de estos desafíos es la capacidad del colegio adaptarse al ritmo vertiginoso de cambio de nuestra sociedad, que exige estar a la última de manera casi inevitable. Ante la IA y otras realidades, el Papa propone una educación integral, que cubra todas las dimensiones de la persona, una formación continua del profesorado, un diálogo positivo con las tecnologías, haciendo un uso responsable, crítico y creativo de ellas.
Ante la constante información que nos proporciona la técnica, nos invita a la investigación, reflexión y al discernimiento. Para no caer en un conocimiento fragmentado y no global. Y propone un auténtico pensamiento crítico y creativo. Ya que, como dice el pontífice, son muchos los educadores que hablan cada vez más de deshumanización, porque los alumnos “saben muchas cosas” pero tienen dificultades para dar sentido a su vida.
Recuperar lo que la tecnología no puede dar
En definitiva, “la escuela no está llamada a perseguir la velocidad del mundo digital, sino a ofrecer aquello que lo digital por sí solo no puede dar: tiempo compartido para aprender y relaciones fiables.”
Por eso la reflexión de las familias, la comunidad educativa y la sociedad debe ir encaminada a estas cuestiones. ¿Cómo conseguir un verdadero aprendizaje en mis hijos o alumnos? ¿Cómo fomentar amistades profundas? ¿Cómo fomentar el respeto y cercanía con todos?
Las respuestas a estas y a otras cuestiones son muy amplias, pero tienen que responder a ellas. Por eso los responsables de la educación, en primer lugar los padres y las madres, seguidamente los profesores y educadores y por ser responsables del bien común, los políticos; estamos invitados a la reflexión profunda sobre estos temas y a lanzar y seguir propuestas de avance. Y qué mejor manera de comenzar este proceso que leyendo despacio y sacando ideas de la encíclica de León XIV y estando atentos a su discurso en la UNESCO a finales de septiembre. De esta manera nos estaremos empezando a preparar para ayudar a la infancia.





