Durante el rezo del Ángelus en Castel Gandolfo el 16 de agosto, el Papa León XIV ha reflexionado sobre el pasaje evangélico de la mujer cananea para denunciar las injusticias sociales y lanzar un firme llamamiento por la paz internacional.
En su alocución, el Pontífice ha destacado que de la figura de la mujer cananea se aprende «la humildad y la determinación», recordando que gracias a la fe se comprende que «la mesa de Dios está preparada para todos y que a nadie le corresponden las migajas».
El Papa ha aseverado que «resultan insoportables las desigualdades, las discriminaciones y las barreras que pisotean la dignidad de tantos hijos e hijas de Dios». Asimismo, ha invitado a la Iglesia a no temer «comunicar la paz de Cristo más allá de las fronteras ya trazadas».
Petición urgente por la solución de dos Estados en Palestina
Tras el rezo del Ángelus, el Santo Padre ha centrado su atención en la situación del conflicto en Oriente Medio. León XIV ha expresado nuevamente su condena ante el sufrimiento de la población civil: «Reitero mi llamamiento para que cesen los repetidos actos de violencia contra la población civil palestina en Cisjordania«.
Ante esta escalada, ha instado a los diplomáticos e instituciones globales a actuar con celeridad: «pido con urgencia a la comunidad internacional que vele por el avance de la solución de dos Estados, en pro de una paz justa y duradera».
El deporte como motor de paz y saludo a los peregrinos
El Papa también ha hecho mención a los Juegos del Mediterráneo que comenzarán esta semana en Taranto, con la participación de deportistas de África, Asia y Europa. El Pontífice ha deseado que esta cita deportiva se convierta en «un presagio de paz y fraternidad entre los pueblos de esta región y del mundo entero»
Por último, ha dedicado unas palabras de afecto a los fieles presentes y ha enviado su bendición a los participantes de la peregrinación al Santuario de Piekary Śląskie, en Alta Silesia.





