En un domingo caluroso en Roma, como en otros lugares del mundo, el Papa León XIX ha comentado en el Ángelus el Evangelio de la Misa en el que Jesús envía a los discípulos a la misión (Mt 10,26-33).
El Pontífice ha resaltado que “la fuerza del apostolado, más allá de las técnicas y los instrumentos, se basa en la obra del Espíritu Santo en nosotros y en la autenticidad de nuestra respuesta”.
Todos podemos buscar momentos de quietud y silencio ante Dios
Santo Tomás de Aquino hablaba en la Suma Teológica de la predicación como la transmisión a otros de lo que hemos contemplado.
Sin embargo, ha dicho el Santo Padre en el Ángelus, no hay que pensar en el “contemplar” como “una experiencia exclusiva, reservada a algunos santos o a los monjes y a los ermitaños. Todos podemos hacerlo, esforzándonos por dedicar, entre los compromisos de cada día, momentos de quietud para permanecer en silencio ante Dios, escuchar su voz, encomendarle nuestras alegrías y nuestras preocupaciones, y revisar con Él nuestra vida”.
Esto nos hace, cada vez más, personas de fe sólida y consciente, ha subrayado, y “por consiguiente apóstoles creíbles y libres, hombres y mujeres capaces de reflejar la luz del Evangelio en todos los ambientes y en todas las situaciones de la vida, testimoniándolo también allí donde su valor no es comprendido ni es aceptado”.
Para afrontar hostilidades y persecuciones, como muchos cristianos
San Mateo —autor del pasaje bíblico al que nos referimos—escribía para comunidades que no tenían una vida fácil. !Debían afrontar hostilidad y persecuciones, como sucede aún hoy a muchos cristianos en tantos lugares de la tierra, y además había una gran tentación de desanimarse y dejarse vencer por el cansancio o el miedo”, ha reflexionado León XIV.
Tanto hoy como ayer, “es difícil permanecer fieles a las enseñanzas de Jesús y anunciar su Palabra: responder al odio con el amor, a la prepotencia con la mansedumbre, al desánimo con la perseverancia”.
Por eso, alienta el Papa, “es necesario que profundicemos en las raíces de nuestra fe y de nuestra misión en una relación intensa con Él” (cf. Francisco, Exhort. ap. Evangelii gaudium, 8). “Esto nos da la fuerza para no rendirnos y seguir transmitiendo a todos, en cualquier circunstancia, su mensaje de esperanza, de amor y de paz. ¡Al mundo le hace mucha falta!
Que la Virgen María nos ayude a ser discípulos misioneros del Señor Jesús, cada uno conforme a su propia vocación”, ha concluido El Papa León antes de rezar el Ángelus.
Día Mundial de los Refugiados
Tras la oración mariana, el Papa ha hecho alusión a que ayer se celebró el Día Mundial de los Refugiados, promovido por las Naciones Unidas, conmemorando el 75 aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados. Una jornada establecida “con el fin de proteger a quienes son perseguidos y se ven obligados a abandonar su tierra, su hogar y su familia”..
El Pontífice espera que “el espíritu que inspiró la elaboración de este importante instrumento internacional siga iluminando hoy en día las conciencias de los responsables de las naciones. Nadie puede mirar hacia otro lado ante quienes buscan protección y seguridad”.
Además, ha exhortado “a todos a acoger a quienes son víctimas de persecución, para que puedan vivir en paz, con dignidad, y mirar al futuro con esperanza”.
El Sucesor de Pedro ha saludado de modo especial a los miembros del Diálogo Internacional Católico-Pentecostal, y a los fieles de Roma y peregrinos procedentes de distintos países, de modo especial los llegados de Brasil, con oraciones por los jóvenes que fallecieron hace unos días en un accidente vial en el estado de Ceará.





