Ante más de cinco mil fieles reunidos en la Basílica de San Pedro, el Papa León XIV ha dedicado la Audiencia del miércoles al Año litúrgico, al comentar la Constitución ‘Sacrosanctum Concilium’ del Vaticano II.
En su exposición en las diversas lenguas, el Pontífice ha afirmado que “para santificar el domingo es indispensable celebrar la Eucaristía”, ya que la escucha de la Palabra y la participación en el Cuerpo de Cristo implica, según los Padres conciliares, la convocación festiva de los fieles.
En sus palabras a los peregrinos de lengua portuguesa, por ejemplo, ha alentado a “santificar el domingo participando en la Santa Misa, no solo asistiendo virtualmente”
Esta asamblea “no puede sustituirse por una presencia meramente virtual, ni se reduce a una reunión meramente pasiva”, ha señalado. La asamblea litúrgica se realiza, en efecto, en la participación activa de hermanos y hermanas, convocados juntos para que “den gracias a Dios, que los hizo renacer a la viva esperanza por la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos”.
Fundamento del Año litúrgico, el domingo
“El año litúrgico debe entenderse como constante actualización de la obra de salvación que Cristo realiza en la historia. A lo largo de este ciclo temporal, la Iglesia permanece en contacto con la acción redentora del Señor, para que puedan los fieles llenarse de la gracia de la salvación”.
León XIV citó al Papa Pio XII en la encíclica Mediator Dei, cuando escribió que el año litúrgico “no es una representación fría e inerte” del pasado o la “recreación de una realidad de otros tiempos”, sino que es “Cristo mismo que persevera en su Iglesia” y prosigue su “camino de misericordia” con el fin de que “las almas de los hombres se pongan en contacto con sus misterios” que están presentes y obran constantemente.
Más adelante, el Papa ha subrayado que el encuentro con Jesús que murió y resucitó por nosotros, es el fin que la Iglesia persigue y el centro de cada celebración. Los padres conciliares situaron como fundamento del año litúrgico el domingo, el “dies Domini”, “el día del Señor”.
San Juan Pablo II enseñó que en su Carta apostólica ‘Dies Domini’ que el domingo es el día del Señor, el día de la Iglesia, el día del hombre y, por último, “el día de los días”, al ser el domingo la Pascua semanal.
“Incluso en aquellas lenguas donde ha prevalecido la referencia al ‘día del sol’ (Sunday, Sonntag ), se puede vislumbrar el vínculo con Cristo: ¡Cristo es el verdadero «sol de justicia» que ilumina a todo hombre!, ha dicho el Papa.
León XIV recordó al comienzo de su catequesis que el término de “año litúrgico” para definir la sucesión anual de las celebraciones cristianas se extendió en la Iglesia por el Siervo de Dios, abad Prosper Guéranger /1805-1875), y desde entonces, ha sido definido y explicado en el magisterio pontificio.
Incorporación de la Santísima Virgen María y recuerdo de mártires y santos
Antes de concluir la catequesis, el Sucesor de Pedro ha mencionado cómo cada celebración se ha ido añadiendo al año litúrgico entrelazando “la fe y la devoción de la Iglesia”: la celebración de la Pascua semanal desde el siglo II d. C; luego la Pascua anual, “la máxima solemnidad”; Pentecostés a los 50 días…
“El desarrollo posterior del ciclo navideño, modelado a partir del ciclo pascual, nos ha permitido revivir los misterios de la Encarnación del Verbo de Dios, de su nacimiento y de su manifestación al mundo”.
Del mismo modo, la incorporación de la veneración de la Santísima Virgen María, y el recuerdo de los mártires y de los demás santos. Y señaló que “el año litúrgico representa así, en forma sacramental, la pedagogía de la historia de la salvación, guiando a los fieles desde la espera del Mesías hasta la plenitud del Misterio Pascual y la anticipación de la gloria futura.
Asunción de la Virgen, San Maximiliano Kolbe
En sus palabras a los peregrinos polacos, el Papa recordó la solemnidad de la Vugen María que la Iglesia celebra el próximo día 15 de agosto, y la celebración de san Maximiliano Kolbe la víspera.
“Agosto es un mes lleno de importantes aniversarios para ustedes. Por intercesión de María, el 15 de agosto de 1920 se logró la victoria en la Batalla de Varsovia, que cambió el curso de la historia polaca y europea. En la Vigilia de la Asunción, celebramos la memoria litúrgica de San Maximiliano María Kolbe, quien ofreció su vida por un compañero prisionero en el campo nazi alemán de Auschwitz. Que el recuerdo de estos acontecimientos nos guíe por el camino de la paz indicado por la Inmaculada Concepción. ¡Mi bendición para todos!”
Solidaridad con los colombianos y colombianas
Al dirigirse a los peregrinos de lengua castellana, el Santo Padre expresó de nuevo su “solidaridad con los colombianos y colombianas que sufrieron los efectos del reciente terremoto, el cual causó numerosas víctimas y heridos, además de grandes daños materiales. Mientras ruego al Señor por la vergüenza eterna de los pecadores, aseguro mis plegarias por sus familias y por todos los afectados por esta tragedia. Expreso mi gratitud a todos aquellos que trabajan en las labores de rescate y asistencia a los damnificados”.
Tras la bendición final, el Papa manifestó que “en pocos días celebraremos la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María. Me complace exhortarlos a dirigir constantemente sus oraciones a la Madre de Dios, siguiendo su ejemplo al abrazar plenamente la vocación a la cercanía con el Señor y a la preocupación por los demás. ¡Mis bendiciones para todos!”.





