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Ein Universum ohne Gott

Stephen Hawking defendió la idea de un universo “sin Dios”; sin embargo, se trata de una tesis con limitaciones tanto desde la física como desde la filosofía. Frente a ello, el argumento de la Causa Primera de santo Tomás parece solventar esas objeciones.

Rubén Herce-8 de Januar de 2026-Lesezeit: 9 Minuten

Si preguntáramos qué autor y qué libro han moldeado más nuestra visión actual del cosmos, la respuesta sería casi unánime: Stephen Hawking y su célebre Historia del tiempo. Sin ser los primeros en hablar de cosmología, más de 25 millones de ejemplares vendidos respaldan a este fenómeno editorial y al físico que lo escribió. El objetivo declarado desde el comienzo es el de desentrañar los misterios del universo con quienes se atreven a mirar más allá: “¿de dónde viene el universo? ¿Cómo y por qué empezó? ¿Tendrá un final, y, en caso afirmativo, cómo será?”.

Desde Aristóteles hasta la cosmología contemporánea, desde la inmensidad del universo hasta la minúscula escala de los quarks, Hawking nos guía en un fascinante recorrido que va desde la singularidad inicial hasta los agujeros negros, intentando vislumbrar cómo sería ese Dios que lo creó todo. A lo largo del camino, el libro aborda temas tan diversos como espacio-tiempo, creación, relatividad, indeterminación, origen, destino, causalidad, libertad divina, creencias, principio antrópico, ajuste fino, universo “sin frontera” y tiempo imaginario. Todos ellos, impregnados de reflexiones filosóficas y teológicas, requieren una lectura contextualizada, como la que propone Stephen Hawking (1942-2018). Estudio crítico de “Historia del tiempo: del big bang a los agujeros negros”. En esta obra se busca complementar desde la filosofía el trayecto que Hawking emprende desde la física clásica para atisbar el pensamiento de Dios.

Hipótesis confirmadas e hipótesis descartadas

La explicación que ofrece Hawking sobre la imagen del universo según la física del siglo XX es cautivante. Big bang, expansión cósmica, condiciones iniciales y de contorno, singularidad, curvatura espacio-temporal, indeterminación cuántica, subpartículas, fuerzas fundamentales, agujeros negros y hasta la famosa radiación de Hawking están expuestos con claridad. Aunque también se presentan hipótesis altamente especulativas que el tiempo ha dejado atrás.

Así funciona la ciencia: lanza hipótesis nuevas apoyándose en lo científicamente conocido. Sin embargo, la mayoría de estas hipótesis no sobreviven al ser contrastadas con la realidad. Solo unas pocas privilegiadas prevalecen. Por eso, las ideas que Hawking expone en los últimos capítulos de su libro han sido descartadas. Todas, salvo la que se refiere a la necesidad de buscar una teoría unificadora para las dos grandes teorías de la física: la relatividad general y la mecánica cuántica. 

Aun así, conviene no confundir esta unificación de teorías con una “teoría del todo”. Hawking, sin embargo, aspira a una teoría física que lo explique todo. En ese marco, y si esto fuera posible, Dios dejaría de ser necesario para justificar un universo tan ordenado y singular como el nuestro. 

La propuesta de Hawking 

De ahí la audaz propuesta de Hawking de un universo autocontenido “sin frontera”. Esta hipótesis ha sido rechazada desde la física porque no hay continuidad entre los modelos con tiempo imaginario y los modelos con tiempo real; pero también se puede refutar desde la filosofía, ya que un modelo nunca puede explicar la realidad misma. Sería como decir que un holograma de una persona da razón de la persona.

La actividad científica es mucho más rica que la simplificación a la que la somete Hawking, quien la reduce a encontrar leyes en la naturaleza y fijar las condiciones iniciales para estas leyes. Aún así, ese punto de partida le sirve para, primero, relegar a Dios al papel de proveedor de condiciones iniciales, y después, una vez reducida la acción divina a ese momento, formular su universo “sin frontera”. ¿Cómo? Digamos que “redondeando la fina punta del comienzo del universo” para que matemáticamente no exista un comienzo; y así concluir que, si su hipótesis fuera cierta, Dios no sería necesario.

Esta conclusión de que “no es necesario invocar a Dios como el que encendió la mecha y creó el universo”, carece de fundamento. De hecho, al no demostrar que el universo es autocontenido, la pregunta sobre Dios como Creador revive. La intención de Hawking de sustituir el argumento clásico de Dios como Causa Primera por una teoría del todo debería llevarnos, más bien, a redescubrir la solidez de ese clásico argumento.

Ajuste fino

Quizá ha llegado el momento de volver a mirar al universo con asombro, como hace Hawking, y notar lo finamente ajustadas que están muchas constantes físicas esenciales para que exista. Entre ellas, la densidad del universo (Ω), la aceleración de la expansión (Λ), las tres dimensiones espaciales; constantes fundamentales como la interacción nuclear fuerte (ε), la relación entre fuerzas electromagnética y gravitacional, las masas del neutrón y el protón; o el ajuste de la distribución de masa-energía en el Urknall.

Pero no solo eso. También es profundamente llamativo el orden que vemos en la biología, donde reinan armoniosamente la complejidad y no linealidad de las interacciones y donde la embriología revela que el orden de la naturaleza, no solo espacial sino también temporal, es una auténtica sinfonía que se despliega en el tiempo. 

Que de algo tan pobre, mínimo y aparentemente caótico, como el Urknall, surja algo tan ricamente complejo, como los seres conscientes, solo es posible si en ese “arm “inicio ya estaba presente la semilla de la “riqueza”. Algo que nos remite, no a un caos informe, sino a un Logos Creador, un Ser Subsistente por sí mismo, de quien participan en su ser y a quien tienen como fundamento todos los seres creados. Esta relación de dependencia, esta participación en el Ser, parece ser un modo muy apropiado para entender la riqueza del concepto de creación, sin quedarnos solo con las dos acepciones más habituales: entender la creación como la acción divina o entender la creación como realidad creada.

El crédito merecido

Además de devolver a Dios el lugar que por sentido común y razonamiento filosófico parece ocupar como Creador, deberíamos reconocer que la creencia y la confianza son parte de nuestro modo de conocer. Todos tenemos sistemas de creencias, incluso los científicos; y muchas veces son profundamente racionales. Creer y razonar no son opuestos, como sugiere Hawking, sino complementarios. Por eso también es justo valorar lo que “creían” pensadores como Aristóteles, cuyo saber, bien contextualizado, nos permite apreciar la verdad de sus ideas y razonamientos, pese a las dificultades de su época. 

In diesem Estudio Crítico se desarrollan con más detalle las ideas expuestas hasta ahora y también se reivindican algunos aportes poco o nada reconocidos por Hawking. 

La Causa Primera

Entre los argumentos que examina Hawking en su libro, resulta llamativo que apenas se detenga en uno de los más relevantes: el de la necesidad de una Causa Primera, no solo en sentido cronológico —como inicio—, sino en sentido ontológico, es decir, como fundamento necesario de lo contingente. En su formulación, Hawking afirma: “Un argumento en favor de un origen (…) fue la sensación de que era necesario tener una ‘Causa Primera’ para explicar la existencia del universo” (p. 28).

Algunos términos, como Herkunft, pueden inducir a confusión si no se considera su uso analógico. De hecho, Herkunft puede aludir tanto al comienzo de algo como a su fundamento. Por ello, la frase citada gana en precisión si se sustituye Herkunft von fundamento. Asimismo, el uso de sensación en este contexto parece poco adecuado, pues sugiere una impresión subjetiva más que un razonamiento argumentativo. Finalmente, el verbo tener introduce la idea de que ciertos individuos necesitan una explicación, pero no necesariamente todos, lo que debilita el carácter universal del argumento.

En conjunto, la frase podría reformularse así: Un argumento en favor de un fundamento [del universo] fue el razonamiento de que era necesario que existiera una ‘Causa Primera’ para explicar la existencia del universo.

Esta reconstrucción refleja con mayor fidelidad la postura de quienes sostenían dicho argumento: no se trataba simplemente de una sensación, sino de una reflexión racional sobre la necesidad de una Causa Primera. Veamos en qué consiste esta argumentación para comprender mejor la perspectiva filosófica que muchos pensadores han defendido a lo largo de los siglos al afirmar que Dios puede ser ese fundamento último del universo. 

Aristóteles y Tomás de Aquino

La expresión Causa Primera proviene del pensamiento aristotélico, en particular de su concepción del Primer Motor, que en la tradición escolástica fue aplicada de manera exclusiva a Dios. Las demás causas, es decir, las creadas o pertenecientes al ámbito intramundano, reciben el nombre de causas segundas, en tanto que dependen de la primera y se subordinan a ella. En la filosofía de Aristóteles, la causa primera es aquella que da razón de la existencia de una cosa. Así lo expresa: “No creemos conocer algo si antes no hemos establecido en cada caso el ‘por qué’, lo cual significa captar la causa primera” (Aristóteles 1995, II-3, 194b). Esta afirmación, aplicada al universo, sugiere que comprenderlo implica intuir o reconocer que su Causa Primera es Dios.

El argumento que sostiene la existencia de Dios como Causa Primera es de tipo a posteriori, pues parte de los efectos —el universo— para remontarse a la causa —el Creador. Las formulaciones más conocidas de este razonamiento son las cinco vías de santo Tomás de Aquino, que constituyen un planteamiento filosófico, no basado en la teología revelada.

Contexto del argumento

Para establecer el marco del argumento, podríamos reflexionar sobre cómo conocemos a las personas a través de sus manifestaciones, y trasladar este principio, por analogía, a la cuestión filosófica del conocimiento de la existencia de Dios. Podemos constatar la presencia de un individuo a través de las huellas que deja en el mundo, como labrar un campo, embellecer un espacio o componer un verso. No accedemos a la persona en su esencia, pero sí afirmamos su existencia a través de sus efectos en la realidad; e, indirectamente, podríamos inferir su necesidad de alimentarse, su sentido de la belleza o su deseo de comunicarse. Este mecanismo es el que aplicamos al intentar descifrar a nuestros ancestros mediante los restos fósiles y culturales que perduraron. Por extensión, se podría sostener de manera razonable la existencia de un Dios con carácter personal al observar con asombro y detenimiento las complejidades de nuestro universo, y en particular la naturaleza humana.

Un paso más sería conocer a la persona mediante percepción sensorial directa. Sin embargo, este contacto inicial resultaría insuficiente sin observar su conducta. La vía más profunda para conocerla sería, de hecho, a través de la manifestación de sus obras externas y sobre todo si nos revela su universo interior. Es decir, cuando nos confía lo que alberga en su espíritu, las motivaciones de sus actos, sus ideas y sus sentimientos. Pero esta dimensión íntima permanece oculta, a menos que la persona decida desvelarla. Aquí es donde cobra pleno sentido la idea de que Dios no solo sea accesible a través de sus obras externas, sino que además anhele revelarse personalmente. Este segundo tipo de conocimiento constituye el objeto de la teología, la cual no se limita a la realidad que la razón humana puede alcanzar mediante la observación de todas sus dimensiones, sino que acoge la posibilidad de una autorrevelación personal de Dios.

En la perspectiva cristiana, esta revelación se consuma en la encarnación de un Dios que se hace hombre y se manifiesta a individuos concretos a través de sus palabras y acciones. No obstante, este no es el Dios del que habla Hawking, ni es el foco de nuestra actual reflexión. La nuestra es una empresa de argumentación filosófica. Por consiguiente, examinemos con mayor rigor el argumento de Santo Tomás asociado al concepto de Causa Primera.

Dificultades para demostrar la existencia de Dios

Al abordar esta argumentación, Tomás de Aquino inicia su exposición resolviendo ciertas objeciones lógicas relativas a la existencia divina. La primera dificultad reside en que toda demostración requiere el conocimiento de la naturaleza del sujeto sobre el que se razona, y de Dios, precisamente, desconocemos su esencia. De Dios no podemos saber realmente qué es, sino más bien lo que no es. Surge, entonces, la pregunta: ¿cómo podremos probar su existencia? O, formulado de otra manera, ¿a qué nos referimos cuando afirmamos que existe?

Para el Aquinate, nuestro conocimiento de las cosas se fundamenta en la experiencia sensible, y este mismo es el punto de partida para acceder a la existencia de Dios. De Dios sí nos es posible conocer los efectos que produce y la manera en que dichos efectos se relacionan con la Causa que los origina. La argumentación arranca, por tanto, con la definición de Dios que se construye a partir de los efectos que percibimos. Esta definición no es Dios mismo, pero de algún modo particular expresa y manifiesta la esencia divina. La definición inicial que se toma es: “Dios es algo que existe por encima de todas las cosas, que es principio de todas ellas y que está separado de todas” (Twetten, On Which ‘God’ Should Be the Target of a ‘Proof of God’s Existence).

Qué significa ser Causa Primera

En esta formulación, el elemento crucial es determinar la naturaleza de Dios como causa. Para lograrlo, santo Tomás primero establece su distinción respecto a otras causas mediante la negación, señalando que se trata de una causa esencialmente diferente a las demás; en segundo lugar, pone de manifiesto su relación con las otras realidades: es la causa primera y está separada de ellas. Es decir, el punto a investigar es la existencia de la Causa Primera, entendida no en un sentido temporal de origen o comienzo, sino en un sentido de perfección fundamental, trascendente y distinta de todas las causas que le son subsiguientes.

Se postula una Causa Primera que es, necesariamente, única. Una causa que no se localiza entre las realidades del universo, las cuales son todas contingentes (incluyendo los multiversos paralelos o secuenciales, si es que existieran). Una causa que es trascendente al universo y superior a él. Esto es lo que se requiere para el despliegue de las cinco vías: una Causa Primera singular, distinta de las causas segundas y separada de ellas… “y a esto lo llamamos Dios”, como concluye cada una de las cinco vías. 

Otras dificultades

La segunda objeción lógica plantea que solo podemos demostrar la existencia de Dios a partir de sus efectos, pero estos efectos no mantienen una proporción con Él, ya que son de naturaleza finita. No obstante, basta con un único efecto de suficiente universalidad (como el movimiento o la causalidad) para inferir la existencia de su causa. Tal efecto sería suficiente para probar la existencia de Dios, aunque no logre expresar ni representar fielmente su esencia, y mucho menos su esencia completa.

Finalmente, la tercera dificultad lógica radica en que estas vías no son demostraciones de índole matemática ni experimental, sino que su punto de partida es netamente metafísico. Las vías se inician con fenómenos observables, pero considerados bajo una perspectiva metafísica, lo cual las hace inaccesibles para aquellas filosofías que rechazan la abstracción. Por ello, resultan ineficaces para persuadir a los agnósticos que también adoptan una postura escéptica, al no aceptar la validez de la abstracción. Para poder aceptar el recorrido de estas vías, es imprescindible admitir la existencia de un mundo exterior, validar la objetividad y fiabilidad del conocimiento, y aceptar que la razón humana puede ir más allá de lo meramente sensible.

El propósito de Tomás de Aquino al formular estas cinco vías es proporcionar a los pensadores metafísicos cinco caminos racionales para demostrar la solidez de la Teología, en tanto que puede afirmarse la existencia del Dios que, según el teólogo, se revela. Es decir, desde una perspectiva filosófica, se puede concluir la razonabilidad de la existencia de Dios, lo cual legitima la práctica teológica basada en la Revelación.

Con esta exposición, creo que se fortalece la idea de que el argumento de la Causa Primera es mucho más que una mera sensación. Incluso podríamos aventurar que, mediante una investigación cuyo punto de partida no sean ya los sentidos, sino el conocimiento científico que va más allá de nuestra experiencia ordinaria, estas cinco vías de santo Tomás podrían ser objeto de una reformulación contemporánea. Por ejemplo, la primera a la luz de lo que se conoce sobre la inercia, la segunda considerando los hallazgos sobre la causalidad física, y la quinta a partir del conocimiento actual sobre el ajuste fino de las constantes universales.

Der AutorRubén Herce

Profesor de Antropología y Ética en la Universidad de Navarra

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Cuestión de identidad

Cuestión de identidad propone un cristianismo que convence desde la apertura, la coherencia y la formación integral en el siglo XXI.

Javier García Herrería-8 de Januar de 2026-Lesezeit: 2 Minuten

Alfonso Aguiló es una voz autorizada en el ámbito de la educación y la reflexión cristiana. Ingeniero de formación, educador de vocación y presidente de la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE). Su perspectiva combina la formación humanista con una actitud abierta a la realidad cambiante de nuestro tiempo. Cuestión de identidad se enmarca en ese esfuerzo por dar respuestas cristianas actuales a los retos culturales, educativos y espirituales del siglo XXI.

Desde el inicio, el autor asume con claridad que “transmitir la fe asumiendo que somos minoritarios” no significa claudicar, sino proponer desde la autenticidad, la coherencia y el diálogo respetuoso. 

Uno de los grandes logros del libro es su capacidad para poner en conversación la mentalidad contemporánea —marcada por el pluralismo, el relativismo y una laicidad muchas veces excluyente— con una fe cristiana que no teme asumir sus convicciones con fortaleza y alegría. Aguiló no presenta una fe que combate, sino que convence. Su propuesta no es de trinchera, sino de encuentro.

El libro está estructurado en varios bloques temáticos. En la sección dedicada al Humanismo cristiano y educación, Aguiló se pregunta por el lugar de la religión en la escuela, la compatibilidad entre identidad cristiana y laicidad, y la necesidad de construir una “cultura del diálogo”. Ahí destacan capítulos como “Una fe que hace cultura”, “Identidad cristiana en la dirección de la escuela” y “El discurso público sobre la identidad”.

Otra parte se centra en los valores cristianos y la educación del carácter. Temas como “el poder oculto de la amabilidad”, “el ejercicio de la autoridad”, “educación y frustración” o “vocación personal y vida emocional” muestran la intención del autor de formar personas completas, no solo técnicamente preparadas, sino emocional y éticamente maduras. Esta dimensión formativa, integral y profundamente humana de la educación es una de las principales aportaciones del libro.

En la sección sobre la dimensión espiritual, Aguiló desmonta muchos prejuicios actuales: afirma que la fe no es un “código de obligaciones y prohibiciones”, sino una relación viva con Dios. Invita a hablar con claridad pero sin herir, y a no “cerrar la boca a nadie, ni hablar solo para afines o convencidos”. Esta actitud de apertura, tan necesaria hoy, encuentra en Aguiló una formulación lúcida y serena.

Cuestión de indentidad

Autor: Alfonso Aguiló
Leitartikel: Rialp
Anzahl der Seiten: 267
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Aus dem Vatikan

Die Katechesen des Papstes werden sich mit dem Zweiten Vatikanischen Konzil und der Evangelisierung befassen.

El mismo día del inicio del Consistorio con los cardenales, el Papa León XIV ha anunciado en la Audiencia de hoy que las catequesis abordarán el Concilio Vaticano II y sus documentos. Su magisterio constituye hoy “la estrella polar del camino de la Iglesia”, ha dicho, apoyándose en los últimos Papas, y resaltando el anuncio del Evangelio del Reino de Dios por la Iglesia.  

Redaktion Omnes-7 de Januar de 2026-Lesezeit: 3 Minuten

El Papa León XIV ha anunciado en la Audiencia general de este miércoles 7 que las próximas catequesis tendrán lugar sobre el Concilio Vaticano II a través de sus documentos. El anuncio ha sido realizado en el Aula Pablo VI ante numerosos fieles y peregrinos, en las lenguas habituales, incluidos el chino y el árabe.

“Después del Año jubilar, durante el cual nos hemos detenido sobre los misterios de la vida de Jesús, empezamos un nuevo ciclo de catequesis que se dedicará al Concilio Vaticano II y a la relectura de sus Documentos. Se trata de una ocasión valiosa para redescubrir la belleza y la importancia de este evento eclesial”, ha señalado el Papa.

El texto de la lectura ha sido un fragmento de la Carta a los Hebreos de San Pablo, cap. 13, en la que el Apóstol escribe que «Cristo es el mismo ayer y hoy, y lo será por siempre». Y exhorta a que “no se dejen extraviar por ninguna clase de doctrinas extrañas”.

Apoyo en todos los últimos Papas

La decisión papal se ha apoyado en sus predecesores en la sede de Pedro, comenzando por san Juan XXIII, que convocó el Concilio, y de modo especial en san Pablo VI, que lo concluyó. 

Sin embargo, la cita inicial del Papa León XIV ha sido de san Juan Pablo II, cuando al final del Jubileo del 2000, afirmó lo siguiente. “Siento más que nunca el deber de indicar el Concilio como la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX” (Cart. ap. Novo millennio ineunte, 57).

“Estrella polar del camino de la Iglesia”

El Santo Padre León XIV ha recordado que, junto al aniversario del Concilio de Nicea, “en el 2025 hemos recordado los sesenta años del Concilio Vaticano II”. Y “aunque el tiempo que nos separa de este evento no es mucho, también es verdad que la generación de Obispos, teólogos y creyentes del Vaticano II hoy ya no están”

Por tanto, “sentimos la llamada a no apagar la profecía y seguir buscando caminos y formas para implementar las intuiciones” conciliares,  (…) releyendo sus Documentos y reflexionando sobre su contenido. De hecho, se trata del Magisterio que constituye todavía hoy la estrella polar del camino de la Iglesia.”

Benedicto XVI: las enseñanzas del Vaticano II, “particularmente pertinentes”

“Como enseñaba Benedicto XVI”, ha subrayado en la Audiencia León XIV, “los documentos conciliares no han perdido su actualidad con el paso de los años. Al contrario, sus enseñanzas se revelan particularmente pertinentes ante las nuevas instancias de la Iglesia y de la actual sociedad globalizada” (Primer mensaje después de la misa con los cardenales electores, 20 abril de 2005).

Luego, ha recordado al Papa Francisco: Redescubrir el Concilio nos ayuda a “volver a dar la primacía a Dios, a lo esencial”.

Cardenal Luciani (Juan Pablo I): “santidad más profunda y extensa”

El Papa se ha fijado asimismo en Mons. Albino Luciani. El futuro Papa Juan Pablo I, «al principio del Concilio escribió proféticamente: “Existe como siempre la necesidad de realizar no tanto organismos o métodos o estructuras, ‘sino santidad más profunda y extensa’. (…). Puede ser que los frutos excelentes y abundantes de un Concilio se vean después de siglos y maduren superando laboriosamente contrastes y situaciones adversas”.

“Abrirnos al mundo”

“El Concilio Vaticano II ha redescubierto el rostro de Dios como Padre que, en Cristo, nos llama a ser sus hijos. Ha mirado a la Iglesia a la luz del Cristo, luz de las gentes, como misterio de comunión y sacramento de unidad entre Dios y su pueblo. Ha iniciado una importante reforma litúrgica poniendo en el centro el misterio de la salvación y la participación activa y consciente de todo el Pueblo de Dios”, ha recordado el Papa León XIV.

Al mismo tiempo, “nos ha ayudado a abrirnos al mundo y a acoger los cambios y los desafíos de la época moderna en el diálogo y en la corresponsabilidad. Como una Iglesia que desea abrir los brazos hacia la humanidad, hacerse eco de las esperanzas y de las angustias de los pueblos y colaborar en la construcción de una sociedad más justa y más fraterna”. 

San Pablo VI: ha llegado la hora de la salida

Al concluir, el Sucesor de Pedro ha manifestado que “lo que dijo san Pablo VI a los Padres conciliares al final de los trabajos, permanece también para nosotros, hoy, un criterio de orientación. Él afirmó que había llegado la hora de la salida. De dejar la asamblea conciliar para ir al encuentro de la humanidad y llevarle la buena noticia del Evangelio, en la conciencia de haber vivido un tiempo de gracia en el que se condensaba pasado, presente y futuro (S. Pablo VI, Mensaje a los Padres conciliares, 8 de diciembre de 1965). 

Der AutorRedaktion Omnes

Aus dem Vatikan

Warum das erste außerordentliche Konsistorium von Papst Leo XIV. so wichtig ist

El Papa León XIV ha convocado su primer consistorio extraordinario para enero de 2026, una reunión clave con todo el Colegio Cardenalicio que marcará el inicio efectivo de su estilo de gobierno y sus prioridades para la Iglesia.

Bryan Lawrence Gonsalves-7 de Januar de 2026-Lesezeit: 4 Minuten

El Vaticano confirmó el 20 de diciembre que el Papa León XIV convocará un consistorio extraordinario de cardenales los días 7 y 8 de enero de 2026. Será la primera reunión de este tipo de su pontificado. También será la primera vez que se reúna todo el Colegio Cardenalicio desde el cónclave que lo eligió.

Esto es importante porque un consistorio extraordinario no es principalmente ceremonial. Es uno de los pocos momentos, fuera del cónclave, en los que todos los cardenales se encuentran en la misma sala con el Papa. En el derecho canónico, existe para «necesidades particulares de la Iglesia o asuntos de especial gravedad». En la práctica, es una herramienta de gobierno. Permite al Papa consultar ampliamente, tomar el pulso a la Iglesia mundial y señalar las prioridades con antelación.

¿Qué es un consistorio?

Un consistorio es una reunión formal de cardenales convocada por el papa para que le ayuden a gobernar la Iglesia universal. 

Un consistorio ordinario suele ser ceremonial. A menudo se utiliza para crear nuevos cardenales o para ciertos pasos en las canonizaciones. Por lo general, asisten principalmente cardenales que viven en Roma; sin embargo, puede seguir siendo significativo por su naturaleza. El Papa Benedicto XVI, por ejemplo, anunció su renuncia en un consistorio en 2013.

Un consistorio extraordinario es diferente. Está diseñado para consultar con todo el Colegio Cardenalicio. La propia palabra apunta a la idea de «estar juntos». Históricamente, ha sido una forma importante para que los Papas busquen consejo sobre doctrina, disciplina y gobierno de la Iglesia. Es explícitamente consultivo. El Papa sigue siendo el que toma las decisiones, pero escucha de forma estructurada.

El último consistorio extraordinario con un impacto estratégico importante fue el celebrado en febrero de 2014 bajo el pontificado del Papa Francisco, centrado en el matrimonio y la familia antes del Sínodo sobre la Familia. Este fue el único consistorio extraordinario convocado por el difunto Papa.

La importancia de este consistorio

La reunión de enero de 2026 será la primera vez que la mayoría de los cardenales se reúnan desde la elección del Papa León XIV. Muchos tuvieron pocas oportunidades de conocerse antes del cónclave. Eso significa que el Colegio aún no está familiarizado con las principales prioridades pontificias del Papa. Por lo tanto, esta reunión no solo trata de los puntos del orden del día. También trata de las relaciones, la confianza y la coherencia.

Por eso la reunión tiene un peso simbólico. El Papa León XIV está reuniendo a un cuerpo que es geográficamente vasto y a menudo dividido por la experiencia, la cultura y las prioridades. Si consigue crear una verdadera comunión y una forma viable de colaborar, reforzará su capacidad para gobernar y dirigir la Iglesia. 

La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha declarado que los dos días incluirán «momentos de comunión y fraternidad», así como tiempo para «la reflexión, el intercambio y la oración». El objetivo declarado es ofrecer «apoyo y consejo» al Papa y fortalecer la comunión entre el Obispo de Roma y los cardenales.

Estas frases pueden parecer genéricas. Pero en un nuevo pontificado, apuntan a algo concreto: el Papa León XIV está marcando la pauta de cómo va a liderar. ¿Gobernará a través de un pequeño círculo íntimo? ¿O intentará establecer una consulta más amplia y una responsabilidad compartida?

La agenda revela los instintos de gobierno del Papa

En una carta navideña a los cardenales firmada el 12 de diciembre, festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, a la que ha tenido acceso Crux News en Roma, el Papa León esboza cuatro puntos principales de debate para la reunión de dos días, en la que probablemente se tratarán dos temas al día.

Zuallererst, pidió una nueva lectura de Evangelii Gaudium (2013). Ese documento está estrechamente vinculado a la visión del Papa Francisco de una Iglesia misionera. León XIV parece decir que la Iglesia no puede empezar con debates internos. Debe empezar con la proclamación del Evangelio. Si toma esto como punto de partida, enmarca el resto como herramientas para la misión, no como fines en sí mismos.

En segundo lugar, pidió a los cardenales que estudiaran Praedikat Evangelium (2022), la constitución que reformó la Curia Romana. Esto es crucial. Muchas disputas en los últimos años no han sido solo sobre teología. Han sido sobre autoridad: quién decide qué y a qué nivel. Si el Papa León XIV se centra aquí, puede que esté poniendo a prueba cuánto consenso existe para continuar las reformas del Papa Francisco y cómo se implementarán.

En tercer lugar, destacó la sinodalidad como una forma clave de cooperación con el Papa en asuntos que afectan a toda la Iglesia. No es una señal menor. La sinodalidad se ha convertido en un tema definitorio y un punto de controversia. Al incluirlo en la agenda desde el principio, el Papa León XIV indica que quiere que el Colegio se comprometa directamente con él, en lugar de tratarlo como un proyecto ajeno.

Por último, pidió una reflexión teológica, histórica y pastoral sobre la liturgia, subrayando la necesidad de preservar la sana tradición sin dejar de estar abiertos a un desarrollo legítimo, en línea con el Concilio Vaticano II. Este tema es a menudo donde el conflicto de la Iglesia se hace más visible. Un Papa que lo aborda desde el principio puede estar tratando de rebajar la tensión aclarando los principios. O puede estar preparándose para tomar decisiones que requerirán el apoyo de los cardenales. En cualquier caso, el hecho de que lo haya incluido sugiere que sabe que no se puede eludir la cuestión.

Qué significa esto para la Iglesia

Este consistorio probablemente será la primera ventana clara a la mente del Papa León XIV. Mostrará lo que quiere destacar, lo que considera urgente y cómo espera que sus colaboradores más cercanos trabajen con él.

También puede poner de manifiesto los límites reales. Los temas son amplios. El tiempo es escaso. Esa combinación puede generar concentración o frustración. Un consistorio exitoso no lo resolverá todo. Pero puede establecer un método: escuchar con honestidad y establecer prioridades claras con un sentido compartido de la dirección.

En ese sentido, el consistorio extraordinario no es meramente procedimental. Es el primer acto institucional importante de este pontificado. Es donde el Papa León XIV comenzará a definir cómo pretende gobernar con los cardenales y qué tipo de Iglesia quiere que le ayuden a dirigir.

Der AutorBryan Lawrence Gonsalves

Journalist und Essayist, geboren in den Vereinigten Arabischen Emiraten und wohnhaft in Litauen. Er schreibt für Omnes, EWTN News und CNA Deutsch.

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Las evidencias de que Jesús es Dios

En esto venía pensando cuando comenzaba a abordar el libro de José Carlos González -Hurtado quien ha reunido muchos indicios acerca de la divinidad de Jesucristo que no dejarán fríos a los que nunca se planearon la oportunidad de conocer a Jesús con intimidad.

José Carlos Martín de la Hoz-7 de Januar de 2026-Lesezeit: 4 Minuten

Como afirma el viejo adagio medieval: “Intelligo quia volo et non intelligo quia non volo”, es decir: “entiendo porque quiero y no entiendo porque no quiero”. Por tanto, parece que habitualmente no suele compensar dedicar tiempo a discutir con los agnósticos y ateos acerca de la divinidad de Jesucristo.

En ese sentido conviene aclarar que el trabajo de José Carlos González-Hurtado no es una obra polémica ni el resultado de discusiones con personas discutidoras o que buscan el debate por el debate.

Realmente, no compensa razonar sobre la figura de Jesús y alcance de la verdad revelada, cuando la persona que tenemos delante ni le interesa, ni tiene la más mínima curiosidad. Es preferible esperar a que se muera un ser querido, tenga una depresión, una quiebra económica o un cáncer de colon. Es decir, cuando se replantee el sistema de vida y esté en crisis su sistema de valores entonces se le puede plantear si le interesa conocer a Jesucristo y abandonar en Él sus necesidades materiales y espirituales, pues ciertamente esta es una cuestión que afecta esencialmente al centro del alma. Solo compensa hablar directamente y proponer quien era Jesús para que conociéndole le pueda tratar y tratándole le tome cariño.

La fe y el camino del corazón

Los razonamientos en frío, pueden multiplicarse delante del escéptico que ni quiere creer, ni le interesa creer y que está cómodamente asentado en un modo egoísta de vida. El camino para ir a Dios es el camino del corazón sencillamente porque Dios es amor.

En esto venía pensando cuando comenzaba a abordar el libro de José Carlos González -Hurtado quien ha reunido muchos indicios acerca de la divinidad de Jesucristo que no dejarán fríos a los que nunca se planearon la oportunidad de conocer a Jesús con intimidad.

Es muy inteligente la tabla elaborada de las verdades sobre Jesús que están plenamente avalados por la numerosas fuentes externas a la Iglesia y conservadas casi milagrosamente (64).

Evidencias históricas y externas de Jesús

Enseguida hemos de entrar en un capítulo muy interesante que ha dado pie a la insidia más tremenda de los últimos años: “si el cristianismo sería un invento de la primitiva comunidad cristiana”. Si así fuera, como insistían algunos autores a comienzos del siglo XX, entonces la Iglesia podría continuar su trabajo hasta el final de los tiempos simplemente adaptándolo a los tiempos como pretendían algunas corrientes de pensamiento al terminar el Concilio Vaticano II (69).

Antes de terminar la primera parte del interesante trabajo. nuestro autor se detendrá en dos figuras claves. La primera es la de Feuerbach quien estableció en su libro “la esencia del cristianismo” una de las críticas más importantes que se han presentado a lo largo de la historia: “¿Dios ha creado al hombre o el hombre ha creado a Dios?”. Ciertamente, aquí está la cuestión crudamente: tenemos o no tenemos fe en la existencia de Dios y de un Dios que se ha revelado y que me invita a conocer su revelación. 

El segundo autor clave de este final de sección, es Nietzsche quien no conforme con la duda planteada por Feuerbach anima a la cultura occidental a ser coherente y matar a Dios, es decir a ese falso Dios que los hombres se habrían fabricado y que continuarían dando culto por inercia y superficialidad (155).

Puestos a buscar argumentos favorables a la evidencia de que Jesús es Dios, nuestro autor comenzará por explicar el origen y consolidación y difusión de la revelación oral de Jesús y posteriormente la revelación escrita en el Nuevo Testamento y en los escritos de los Padres de la Iglesia, todo ello guardado, conservado y trasmitido por el magisterio de la Iglesia hasta nuestros días.

La transmisión de la revelación en la Iglesia

Ciertamente, después de veinte siglo, podemos afirmar que creemos lo mismo que los primeros cristianos, pues el Espíritu Santo ha velado a lo largo de la historia para que no se perdiera el tesoro de la revelación y, a la vez, conocemos más de Jesucristo que los primeros cristianos, pues llevamos siglos transmitiéndonos unos a otros a lo largo del tiempo, lo que hemos aprendido de Él en nuestra relación personal con el mismo Jesucristo.

Así pues, el argumento central de este trabajo es centrarse en la figura de Jesucristo, alfa y Iomega, señor de la historia y padre de esta familia sobrenatural y humana que la la Iglesia, sacramento universal de salvación.

Lo primero que hace nuestro autor es repasar la escena de los desnimados discípulos de Emaús, cuando el mismo Jesucristo enciende sus corazones simplemente demostrando cómo El mismo había cumplido todas las promesas mesiánicas contenidas en las Escrituras (272-284).

Llegado a este punto, se preguntará por qué la mayoría de los judíos no se convirtieron al cristianismo (285). Esta pregunta es lógica y muy fácil de responder, porque no han correspondido a la gracia de Dios. Es decir, para que un judío crea en la divinidad de Jesucristo, hace falta la gracia de la fe y la respuesta de la persona (288).

La evidencia de la divinidad de Jesús

Seguidamente, traerá a colación el argumento arqueológico, pues efectivamente, aportará muchas evidencias científicas que hablan acerca de la divinidad de Jesucristo reflejada en enterramientos y sobre todo alrededor de los santos lugares en Tierra Santa como la piscina probática, y tantos otros milagros probados, como el milagro de la resurrección y el “sepulcro vacío” (313).

Inmediatamente, abordará la sumatoria de los milagros eucarísticos a lo largo de la historia, por ejemplo, los recoleccionados por san Carlo Acutis y otros más que se siguen sucediendo en nuestros días (353). También aportará los últimos datos acerca la prueba de la sábana santa de Turín, a pesar de las dificultades del Carbono 14 y carbono 16 después de las bombas atómicas (341), la santa faz de Oviedo (343).

La evidencia de que Jesús es Dios

Autor: José Carlos Gonzalez-Hurtado
Leitartikel: Rocaeditorial
Datum der Veröffentlichung: 2025
Seiten: 363
Blickpunkt Evangelium

Der geliebte Sohn und die Adoptivkinder. Fest der Taufe Christi

Vitus Ntube nos comenta las lecturas de la fiesta del bautismo de Cristo correspondiente al día 11 de enero de 2026.

Vitus Ntube-7 de Januar de 2026-Lesezeit: 2 Minuten

Parece que todas las fiestas de la temporada navideña son fiestas de revelación: desde el nacimiento de Cristo, hasta el encuentro de la Sagrada Familia con los pastores y los Magos, pasando por la Epifanía, y ahora con el Bautismo del Señor. Hoy la Iglesia celebra la Fiesta del Bautismo del Señor, que marca el cierre del tiempo litúrgico de Navidad. Hoy fijamos nuestra mirada en Jesús, mientras se acerca a ser bautizado por Juan en el río Jordán.

Esta fiesta es una extensión de la Epifanía: otro momento de manifestación, otra revelación de Cristo. La Epifanía que celebramos recientemente mostró a Cristo a las naciones y culturas del mundo. Sin embargo, el Bautismo del Señor revela algo aún más profundo: la verdad de su identidad como el Hijo amado del Padre. Al revelar quién es Cristo, esta fiesta también nos revela quiénes estamos llamados a ser.

La oración colecta de la Misa de hoy habla de Cristo como el Hijo amado y de nosotros como hijos de adopción, renacidos por el agua y el Espíritu Santo. Somos hijos en el Hijo. El Bautismo de Cristo nos invita a ser como Él: aquel en quien el Padre se complace. Nos recuerda nuestra identidad más profunda como hijos de Dios. Nos recuerda que somos amados eternamente, que las aguas del Bautismo nos han dado un nuevo nacimiento y que el Cielo se ha abierto para nosotros también. Después de que Jesús fue bautizado, los Cielos se abrieron sobre Él. Este signo de los Cielos abiertos revela que ahora tenemos acceso continuo al Padre; el canal de comunicación está abierto. El Papa Benedicto XVI escribe: “Sobre Jesús el Cielo está abierto. Su comunión con la voluntad del. Padre, la “toda justicia” que cumple, abre el Cielo, que por su propia esencia es precisamente allí donde se cumple la voluntad de Dios."

Un segundo aspecto significativo de esta fiesta es la proclamación de la identidad de Jesús por parte del Padre. Esta proclamación no interpreta lo que Jesús hace, sino quién es: el Hijo amado en quien descansa el beneplácito de Dios.

El Evangelio nos dice lo que declara la voz del Cielo: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”. Este es el corazón de la fiesta de hoy, el aspecto más importante que revela lo esencial del Bautismo de Cristo como Revelación. La voz del Padre revela la verdad más profunda sobre Jesús y, por tensión, sobre nosotros mismos. Benedicto XVI explica cómo podemos identificarnos con esta verdad: “El hombre en que se complace es Jesús. Lo es porque vive totalmente orientado al Padre, vive con la mirada fija en él y en comunión de voluntad con él. Las personas de la complacencia son por tanto aquellas que tienen la actitud del Hijo, personas configuradas con Cristo".

Conformarse a Cristo: este es el gran deseo y vocación de todos los hijos adoptivos de Dios. En ello, nuestra filiación divina encuentra su significado y gozo más pleno.

Aus dem Vatikan

Der Papst begrüßt am Dreikönigstag “die spirituelle Suche unserer Zeitgenossen”.”

En la Epifanía del Señor, al ver pasar en 2025 a innumerables personas por la Puerta Santa de San Pedro, el Papa León XIV ha comparado de algún modo a los peregrinos del Jubileo con los Magos que fueron a adorar a Jesús. La Iglesia debe “valorar y orientar hacia el Dios que lo suscita” la riqueza de “la búsqueda espiritual de nuestros contemporáneos”.

Francisco Otamendi-6 de Januar de 2026-Lesezeit: 5 Minuten

El Papa León XIV ha comparado hoy, en la solemnidad de la Epifanía del Señor, el pasar de innumerables hombres y mujeres, peregrinos de esperanza, por la Puerta Santa del Jubileo en San Pedro, la última en cerrarse esta misma mañana, con el peregrinar de los Magos buscando al Niño Jesús, y con  “la búsqueda espiritual de nuestros contemporáneos, mucho más rica de lo que quizá podamos comprender”. 

Millones de ellos han atravesado el umbral de la Iglesia. ¿Qué es lo que han encontrado? ¿Qué corazones, qué atención, qué reciprocidad?, ha preguntado el Papa León XIV en la Predigt de la Santa Misa de la Epifanía.

“Sí, los magos aún existen. Son personas que aceptan el desafío de arriesgar cada uno su propio viaje; que en un mundo complicado como el nuestro —en muchos aspectos excluyente y peligroso— sienten la exigencia de ponerse en camino, en búsqueda”, ha continuado.

La Iglesia no debe temer este dinamismo, sino orientarlo

Enseguida, el Pontífice ha sugerido la respuesta que debemos dar a este movimiento. “El Evangelio lleva a la Iglesia a no temer este dinamismo, sino a valorarlo y a orientarlo hacia el Dios que lo suscita”.

Y ha añadido: “Es un Dios que nos puede desconcertar, porque no podemos asirlo en nuestras manos como a los ídolos de plata y oro, porque está vivo y vivifica, como ese Niño que María tenía entre sus brazos y que los magos adoraron”.

“Lugares santos como las catedrales, las basílicas y los santuarios, convertidos en meta de peregrinación jubilar, deben difundir el perfume de la vida, la señal indeleble de que otro mundo ha comenzado”, ha dicho.

Precisamente el Impressum del número de enero de Omnes, ‘El examen’, se refiere a la respuesta ante este “nuevo movimiento social, cultural y eclesial” que se plasma en diferentes manifestaciones culturales que, en el cine, la música o las redes sociales, han recuperado la búsqueda de Dios, o la espiritualidad.

Peregrinos cruzan la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro en el Vaticano el 5 de enero de 2026, último día que permaneció abierta antes de que el Papa León XIV la cerrara oficialmente el 6 de enero para celebrar el fin del Año Santo. (Foto CNS/Lola Gomez).

Solemnidad de la Epifanía

La mañana en el Vaticano ha tenido la solemnidad de las grandes ocasiones en la Basílica de San Pedro. Casi seis mil personas en el interior, más diez mil fieles y peregrinos en la Plaza, donde el Papa ha rezado a las doce el Ángelus, y cuatro cardenales concelebrantes. El decano del Colegio cardenalicio Giovanni Battista Re, el vicedecano Leonardo Sandri, el Secretario de Estado Pietro Parolin, y el prefecto emérito del Dicasterio de Obispos, Marc Ouellet.

El Evangelio nos ha detallado la grandísima alegría de los magos al ver la estrella, ha comenzado el Papa, pero también la turbación experimentada por Herodes y por toda Jerusalén ante su búsqueda. “Cada vez que se trata de las manifestaciones de Dios, la Sagrada Escritura no esconde este tipo de contrastes: alegría y turbación, resistencia y obediencia, miedo y deseo”. 

Celebramos hoy la Epifanía del Señor, conscientes de que ante su presencia nada sigue como antes, ha proseguido el Papa. Este es el comienzo de la esperanza. Dios se revela, y nada puede permanecer estático. “Empieza algo de lo que dependen el presente y el futuro, como anuncia el Profeta: ‘¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti! (Is 60,1)’”.

El Papa León XIV celebra la misa de la Epifanía en la Basílica de San Pedro del Vaticano, el 6 de enero de 2026. (Foto OSV News/Yara Nardi, Reuters).

El Jubileo recuerda que se puede volver a empezar

Los magos traen a Jerusalén una pregunta sencilla y esencial: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?”. “Qué importante es”, ha subrayado León XIV, “que el que cruza la puerta de la Iglesia, se percate de que el Mesías recién ha nacido allí, se percate de que allí se reúne una comunidad donde ha surgido la esperanza, que allí se está realizando una historia de vida”. 

“El Jubileo ha venido a recordarnos que se puede volver a empezar, es más, que estamos aún en los comienzos, que el Señor quiere crecer entre nosotros, quiere ser el Dios-con-nosotros”.

Al final, el Papa he rezado ante la Virgen de la Esperanza, llevada especialmente a San Pedro estas semanas. El Papa acababa de hablar en la Misa de “la grandísima alegría de los magos, que dejan atrás el palacio y el templo para ir hacia Belén; ¡y es entonces cuando vuelven a ver la estrella! Por eso, queridos hermanos y hermanas, es hermoso convertirse en peregrinos de esperanza. Y es hermoso seguir siéndolo, juntos. La fidelidad de Dios siempre nos sorprenderá”.

María, Estrella de la mañana, ha concluido el Pontífice, caminará siempre delante de nosotros. “En su Hijo contemplaremos y serviremos a una humanidad magnífica, transformada no por delirios de omnipotencia, sino por el Dios que se hizo carne por amor”.

Magos de Oriente: “Da mucho quien lo da todo”

Im Gebet des Angelus, el Papa León XIV ha recordado que la palabra “epifanía” significa “manifestación”, y “nuestra alegría nace de un Misterio que ya no se encuentra oculto. La vida de Dios se ha revelado: muchas veces y de diferentes maneras, pero con definitiva claridad en Jesús, de modo que ahora sabemos, a pesar de muchas tribulaciones, que  podemos tener esperanza, “Dios salva”: no tiene otras intenciones, no tiene otro nombre. Sólo lo que libera y salva viene de Dios y es epifanía de Dios”.

En el relato evangélico y en nuestros nacimientos, los magos presentan al Niño Jesús unos regalos preciosos: oro, incienso y mirra, ha proseguido el Papa. “No parecen cosas útiles para un niño, pero expresan una intención que nos hace reflexionar mucho al llegar al final del Año jubilar. Da mucho quien lo da todo”.

“Artesanía de la paz, en lugar de la industria de la guerra”

El Santo Padre ha recordado aquí a la pobre viuda que había echado en el tesoro del Templo sus últimas monedas, todo lo que tenía. “No sabemos qué poseían los magos, venidos de Oriente, pero su viaje, el arriesgarse, sus propios dones nos sugieren que todo, realmente todo lo que somos y poseemos, reclama ser ofrecido a Jesús, tesoro inestimable”.

Que crezca su Reino, ha concluido el Papa, antes de dar la Bendición, “que se cumplan en nosotros sus palabras, que los extraños y los adversarios se conviertan en hermanos y hermanas, que en lugar de las desigualdades haya equidad, que en vez de la industria de la guerra se afirme la artesanía de la paz. Artesanos de esperanza, caminemos hacia el futuro por otro camino (cf. Mt 2,12)”.

Der AutorFrancisco Otamendi

Aus der FederAlberto Sánchez León

Bethlehem: der Fenster und Spiegel

Belén es una ventana clave para la vida cristiana. Es un portal por el que se mira la Trascendencia. Belén es la puerta, el portal que nos introduce en el misterio de la vida. Y ese misterio se desvela en una familia necesitada.

6 de Januar de 2026-Lesezeit: 2 Minuten

Schönheit ist nicht nur Künstlern vorbehalten, aber es stimmt, dass es ihnen leichter fällt, sie zu betrachten, zu entdecken, zu erschaffen … und zu lieben. Und in gewisser Weise sind wir alle ein bisschen Künstler.

Einer der Schlüssel zur Erschließung des Universums der Schönheit ist Inspiration. Um Schönheit zu erschaffen, muss man inspiriert sein, sich erheben, aufsteigen. Inspiration ist wie der Blick aus einem Fenster, das etwas Wunderbares offenbart. Und dieses Wunderbare ist etwas, das nicht wir selbst sind. Wenn die Moderne das Selbst entdeckt, verliebt sie sich in sich und lässt sich fortan nicht mehr davon lösen. Jahrhundertelang haben wir vom Selbst geträumt. Wir entkommen ihm nie. Und warum? Weil der moderne Geist Fenster mit Spiegeln verwechselt hat. 

Das Fenster macht das Unsichtbare sichtbar, sein Medium ist Kunst und Symbol. Der Spiegel reflektiert nur; er kann nicht erschaffen, und sein Medium ist das Selbst, das zugleich zum Zweck wird. Wer also keine Fenster entdeckt, kann nur in Narzissmus oder Individualismus verfallen. Das Fenster führt uns von der Wirklichkeit zur Wirklichkeit. Der Spiegel kann uns nicht führen, denn es gibt keinen Raum, keine Reise. 

Wenn wir durch Inspiration in eine neue Welt reisen, beginnen die Kräfte der Seele viel aktiver zu wirken, denn der Mensch ist dazu bestimmt, zu staunen, und das Wunderbare "berührt" den Erfindungsgeist. 

Das Wunderbare ist mit der Wahrheit verbunden. Wenn die Wahrheit transzendent ist, also außerhalb von mir liegt, dann kann der Spiegel sie nicht erfassen. Der Narzisst kann nicht in der Wahrheit verweilen, weil er in Selbstbezogenheit gefangen ist, er ertrinkt darin, er kann sich nicht entfalten, weil es kein Fenster gibt, aus dem er sich selbst entkommen könnte. Der Spiegel ist Mythos, Narziss, Subjektivität, Solipsismus, Selbstbetrachtung, das reine Selbst und nur das Selbst.

Wenn man mit der Kultur des Spiegels, des Spektakels bricht (Spiegel und Spektakel haben die gleiche etymologische Wurzel), dann wird die Fähigkeit zum Staunen geboren, weil man nicht mehr sich selbst betrachtet, sondern die Kraft des Anderen in das Selbst eindringt, das aufhört, das Selbst zu sein, und zu einer Person wird.

Wenn wir uns in der Fensterkultur eingewöhnen, ist die Person immer capax Dei, Fähig, das zu bestaunen, was man nicht ist, die Wahrheit anderer und des Anderen. Und genau deshalb kann man sich so verhalten und Beziehungen knüpfen, wie man ist: ein Mensch … eine Beziehung. Fenster laden zu Beziehungen ein, der Spiegel zur Einsamkeit. 

Bethlehem ist ein zentrales Fenster zum christlichen Leben. Es ist ein Portal, durch das wir einen Blick auf die Transzendenz erhaschen. Bethlehem ist die Tür, das Portal, das uns in das Geheimnis des Lebens führt. Und dieses Geheimnis offenbart sich in einer Familie in Not. Im Fenster von Bethlehem gibt es keine Spiegel. Alles dort ist eine Offenbarung, ein Fenster zur Wahrheit, Schönheit und Güte. 

Der AutorAlberto Sánchez León

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Gab es den Stern von Bethlehem wirklich?

¿Fue la estrella de Belén un simple símbolo o un fenómeno real observado en el cielo? A partir del relato de Mateo y de antiguos registros astronómicos, este artículo se adentra en una de las preguntas más sugerentes del relato navideño.

Alberto Barbés-6 de Januar de 2026-Lesezeit: 9 Minuten

Am 6. Januar feiert die Kirche die Ankunft der Heiligen Drei Könige aus dem Morgenland im Stall von Bethlehem. Diese Weisen, die aus fernen Ländern kamen, um das Christuskind zu besuchen, galten als die Weisen, die die Sterne deuteten. Abgesehen von der Überlieferung und einigen späteren Darstellungen ist das Matthäusevangelium, das einige Jahrzehnte nach den Ereignissen verfasst wurde, die wichtigste Quelle, die uns über diese Gestalten vorliegt.

«…einige Weise aus dem Osten kamen nach Jerusalem und fragten: »Wo ist der neugeborene König der Juden? Wir haben seinen Stern im Aufgang gesehen und sind gekommen, ihn anzubeten.‘… Nachdem sie den König gehört hatten, machten sie sich auf den Weg (nach Bethlehem). Der Stern, den sie im Aufgang gesehen hatten, ging vor ihnen her, bis er über dem Ort stehen blieb, wo das Kind war.“.

Matthäus gibt uns nicht viele Informationen über sie. Tatsächlich wissen wir nicht einmal genau, wie viele es waren. Traditionell geht man davon aus, dass es drei waren, entsprechend den drei Gaben, die sie brachten: Gold, Weihrauch und Myrrhe. Diese Zahl findet sich in der frühesten bekannten Darstellung der Heiligen Drei Könige in den Priscilla-Katakomben in Rom, die aus dem 2. oder 3. Jahrhundert stammt. Auch das Wort, das Matthäus für sie verwendet, …, μάγοι (magoi), Der Begriff bezeichnete im Allgemeinen Gelehrte persischer Herkunft. Jedenfalls lässt sich aus dem Evangelium schließen, dass es sich um weise Männer aus dem Osten handelte, die nach Jerusalem kamen, um den König der Juden zu suchen. Weiterhin lässt sich schlussfolgern, dass sie nicht irgendeinen Herrscher suchten, sondern einen von den Sternen vorhergesagten König, einen König, der zudem ihre Verehrung verdiente. Wir haben seinen Stern im Osten gesehen und sind gekommen, ihn anzubeten.. 

Wie gesagt, über die Heiligen Drei Könige gibt es nicht mehr viel zu berichten, aber wir können uns durchaus fragen, welcher Stern sie zum Kind führte. War es wirklich ein astronomisches Objekt, das die Weisen zu ihrer Reise veranlasste? Es könnte sich durchaus um ein Wunder gehandelt haben, das nur sie erlebten, oder um eine allegorische Anspielung, beispielsweise auf einen Engel. Doch wenn wir davon ausgehen, dass es sich um ein physikalisches Phänomen handelt, welches war es dann? 

Was bedeutet «Stern» im biblischen Text?

Bei der Untersuchung des Sterns von Bethlehem stoßen wir bereits im Text des Matthäusevangeliums selbst auf eine kleine Schwierigkeit: das verwendete griechische Wort (ἀστέρα) wird im Allgemeinen mit Stern übersetzt, aber eine genauere Übersetzung wäre Stern, Und es könnte sich nicht auf einen Stern beziehen, sondern auf einen beliebigen hellen Himmelskörper, wie einen Planeten oder einen Kometen. In jedem Fall scheint klar, dass sich der Text des Matthäusevangeliums auf ein relativ ungewöhnliches astronomisches Phänomen bezieht: Die Weisen beobachteten nicht irgendeinen Stern, sondern sie sahen … seine astro (αὐτοῦ τὸν ἀστέρα). 

Welches Himmelsphänomen veranlasste Weise aus dem Osten – vermutlich Perser –, eine lange Reise nach Jerusalem zu unternehmen? Bekanntlich ist das genaue Geburtsdatum Jesu Christi ungewiss, doch es muss nach 6 v. Chr. – dem wahrscheinlichsten Jahr der von Lukas erwähnten Volkszählung des Quirinius – und vor 4 v. Chr., dem Todesjahr des Herodes, stattgefunden haben. Welche Himmelsphänomene könnten also zu jener Zeit beobachtet worden sein?

Zeichen am Himmel: drei entscheidende astronomische Phänomene

Nun, um diese Zeit ereigneten sich drei interessante astronomische Phänomene. Das erste davon fand im Jahr 7 v. Chr. statt, genauer gesagt zwischen dem 29. Mai und dem 5. Dezember: die Konjunktion von Jupiter und Saturn. 

Es stimmt, dass eine Planetenkonjunktion nichts Außergewöhnliches ist und unsere Magier wohl kaum beeindrucken würde. Doch wir müssen bedenken, dass die Konjunktion von 7 v. Chr. keine gewöhnliche Konjunktion war: Sie wies drei Besonderheiten auf. Erstens befanden sich beide Planeten in besonders geringer Erdnähe, wodurch sie viel heller als üblich erschienen. Zweitens war es eine dreifache Konjunktion. Durch die kombinierte Bewegung von Jupiter, Saturn und Erde schien es, als ob Jupiter auf seinem Weg über den Himmel Saturn überholte; dann überholte Saturn Jupiter (man könnte sagen, er entkam ihm); und schließlich ging Jupiter als Sieger hervor. Und schließlich, und das ist vielleicht der interessanteste Punkt, ereignete sich diese dreifache Konjunktion genau im Sternbild Fische… Für die Perser repräsentiert das Sternbild Fische Israel.

Zusammenfassend lässt sich sagen: Im Jahr 7 v. Chr. konnten die Magier am Himmel sehen, dass Jupiter (der für die Perser eine Verkörperung des Guten war) Er kämpfte und gewann. zu Saturn (der das Böse repräsentierte) und all dies genau in dem Sternbild, das sich auf Israel bezog… 

Das zweite kuriose Phänomen, das einige Monate später beobachtet werden konnte, war die Bedeckung des Jupiters durch den Mond. Sie ist zwar nicht sehr häufig, aber hin und wieder bedeckt der Mond einen Planeten. Und das Wichtigste ist: Während der Mond seine Bahn fortsetzt, erscheint der bedeckte Planet nach einer Weile auf der gegenüberliegenden Seite wieder: Es ist, als ob der Mond diesen Planeten «gebäre»… Wir wissen, dass dies in der Antike… Geburten Die Mondtransite vor Planeten wurden mit bedeutenden Geburten in Verbindung gebracht, etwa denen von Königen oder anderen wichtigen Persönlichkeiten. Nun, im April 6 v. Chr. gebar Jupiter, derselbe, der wenige Monate zuvor seinen Kampf gegen das Böse in Judäa angekündigt hatte… 

Es ist naheliegend anzunehmen, dass diese beiden Ereignisse, so bedeutsam und eng mit Juda verbunden, die Weisen, die ihr Leben der Sternbeobachtung widmeten, aufhorchen ließen. Daher können wir sagen, dass das dritte Ereignis, auf das wir uns beziehen, ein wahres Zeichen gewesen sein könnte. StartpistoleEs handelt sich um das plötzliche Erscheinen eines unbekannten Sterns am Himmel.

Das Ch'ien-han-shu, das Buch der Han-Dynastie, ist ein klassisches chinesisches Werk, das die Geschichte der Westlichen Han-Dynastie erzählt. Neben vielen interessanten Informationen über diese Zeit dokumentiert es auch die astronomischen Ereignisse während der Herrschaft von Kaiser Ai. Uns interessiert ein eher kurzer Eintrag: “Im zweiten Jahr, zweiten Monat: ein hui-hsing entstand in Ch'ien Niu 70 Tage lang.”. 

Der zweite Monat des zweiten Jahres erstreckt sich vom 9. März bis zum 6. April 5 v. Chr., was gut mit dem möglichen Geburtsdatum Christi übereinstimmt. Darüber hinaus wissen wir, dass Ch'ien Niu Es handelt sich um eines der Sternbilder am chinesischen Himmel, das mehrere Sterne aus dem Sternbild Steinbock enthält. Schließlich wissen wir, dass hui-hsing (wörtlich “Besenstern”) war die Bezeichnung, die chinesische Astronomen für Kometen verwendeten. 

War es ein Komet?

Was genau sahen die chinesischen Beobachter damals? Glaubt man ihren Aussagen, so handelte es sich offenbar um etwas, das plötzlich erschien (das “aufgetaucht” war) und nach etwas mehr als zwei Monaten wieder verschwand. Um ein Phänomen mit diesen Eigenschaften zu erklären, gibt es nur drei Möglichkeiten: die Explosion einer Supernova, das Auftreten einer Nova oder das Eindringen eines Kometen in das innere Sonnensystem. Die ersten beiden Kandidaten müssen wir prinzipiell ausschließen, da beide physikalische Spuren hinterlassen und an diesem Punkt im Raum nichts zu beobachten ist. Darüber hinaus ist, wie bereits erwähnt, der von den Chinesen verwendete Ausdruck (Sternbesen) scheint keinen Raum für Zweifel zu lassen. 

Man könnte zwar argumentieren, dass Kometen nicht plötzlich erscheinen. Das stimmt aber nicht ganz. Sie sind relativ kleine Objekte und werden erst sichtbar, wenn die Sonnenstrahlen ihren Körper erhitzen, wodurch der Kern verdampft und der charakteristische Schweif entsteht. Diese markante Spur, der einzige sichtbare Teil eines Kometen, erscheint etwa dann, wenn er die Marsbahn kreuzt. Alle Kometen sind den größten Teil ihrer Reise mit bloßem Auge unsichtbar und erscheinen erst plötzlich, wenn sie sich der Erde nähern.

Schließlich stoßen wir auf eine weitere Schwierigkeit bei der Annahme, dass der Stern in Hans Buch ein Komet war. Die Formulierung des Satzes erweckt den Eindruck, dass… hui-hsing Es blieb 70 Tage lang am Himmel stehen (“es tauchte auf in Ch'ien Niu ”70 Tage lang“, und das scheint nicht mit dem Verhalten eines Kometen übereinzustimmen, der sich bekanntlich bewegt. Doch das stimmt nicht: Wie man sieht, kann ein Komet am Himmel wie ein Fixpunkt erscheinen, wenn seine Flugbahn direkt – oder fast – auf die Erde zusteuert. Genau dieses Phänomen – das Erscheinen eines Fixpunktes am Himmel – ist es, was diejenigen fürchten, die potenzielle Objekte erforschen, die unseren Planeten treffen könnten.

Jedenfalls scheint alles darauf hinzudeuten, dass hui-hsing Der Stern aus Hans Buch könnte ein sehr guter Kandidat für den Stern von Bethlehem sein, insbesondere wenn wir sein Erscheinen mit den beiden anderen Zeichen kombinieren: der Konjunktion und der Geburt des Jupiter. 

Aber könnte der Himmelskörper, den die Weisen sahen, ein Komet gewesen sein? Manche haben eingewendet, dass das Evangelium ihn in diesem Fall als Komet (komḗtēs) bezeichnet hätte. Man muss jedoch bedenken, dass die Quelle, aus der Matthäus diese Information entnimmt – ob mündlich oder schriftlich –, zweifellos hebräischen Ursprungs sein muss. Und im Alt-Hebräischen gibt es, soweit wir wissen, kein Wort für Komet. Außerdem wissen wir, dass Origenes bereits Mitte des dritten Jahrhunderts die Idee erwogen hatte, der Stern von Bethlehem sei ein Komet gewesen.

Es heißt, Kometen stünden oft im Zusammenhang mit Unglück, doch das stimmt so nicht ganz. Ein aktuelles Beispiel ist der Komet Cäsar, ein sehr heller Himmelskörper, der 44 v. Chr., wenige Tage nach dem Tod Julius Cäsars, am Himmel erschien. In Rom wurde dieses Ereignis als Zeichen der Vergöttlichung des Kaisers gedeutet.

Die Heiligen Drei Könige folgten nachts nicht dem Stern.

Hier erscheint eine wichtige Klarstellung angebracht. In der Ikonographie ist es üblich, die Heiligen Drei Könige nachts reisend und einem Stern folgend, meist mit einem Schweif, darzustellen. Dies entspricht jedoch nicht der Realität. Erstens, weil es sehr ungewöhnlich wäre, wenn die Weisen nachts reisten: Natürlich und logisch wäre es, tagsüber zu reisen. Zweitens, weil nichts in Matthäus' Bericht darauf hindeutet, dass dies der Fall war – ganz im Gegenteil. 

Tatsächlich verwendet Matthäus in seinem Text zweimal den Aorist, wenn er auf die Vision des Sterns Bezug nimmt: wir sahen (εἴδομεν)sein Stern im Osten. Und weiter im Text: den Stern, den sie sahenεἶδον) im Osten. Die Verwendung des Aorist deutet auf ein abgeschlossenes Ereignis in der Vergangenheit hin. Dies lässt darauf schließen, dass die Weisen den Stern vor einiger Zeit im Osten sahen, nicht während ihrer Reise nach Jerusalem – oder zumindest nicht während der gesamten Reise. Dies deckt sich gut mit dem chinesischen Bericht, demzufolge der Stern 70 Tage lang sichtbar war. Obwohl die Autoren unterschiedlicher Meinung sind, geht man davon aus, dass eine Karawanenreise von Persien nach Jerusalem (etwa 1600 km) mindestens drei Monate gedauert haben kann. Die notwendigen Vorbereitungen sind dabei natürlich nicht berücksichtigt.

Kurz gesagt, können wir annehmen, dass die Weisen die beschriebenen Zeichen im Osten sahen (die Konjunktion und Geburt des Jupiter sowie das Erscheinen des Kometen) und beschlossen, nach Jerusalem zu reisen, um den König der Juden zu suchen. Dies deckt sich zudem gut mit einer weiteren Information: Als Herodes – von den Weisen getäuscht – beschließt, alle Kinder Bethlehems zu töten, legt er fest, dass diejenigen, die sterben müssen, auch getötet werden sollen. von zwei Jahren und jünger, gemäß der Zeitangabe, die er sorgfältig von den Heiligen Drei Königen erfragt hatte.. Tatsächlich war der erste Warnung, Die Jupiter-Konjunktion fand zwei Jahre vor diesem Datum statt. 

Von Jerusalem nach Bethlehem: Ein Stern, der stehen bleibt?

Ich glaube, dass das bisher Gesehene die Ereignisse des ersten Teils der Reise der Heiligen Drei Könige, also die Reise nach Jerusalem, hinreichend erklärt. Doch was lässt sich über den zweiten Teil, die Reise von Jerusalem nach Bethlehem, sagen? Matthäus berichtet, dass sie, als sie sich wieder auf den Weg machten, Der Stern, den sie im Osten gesehen hatten, ging vor ihnen her, bis er genau über dem Ort stehen blieb, wo sich das Kind befand. Dem Text zufolge ist es unbestreitbar, dass der Stern, den sie in dieser zweiten Phase sahen, das gleiche das sie im Osten sahen. Anders gesagt: Wenn unsere Theorie stimmt, erschien der Komet, der siebzig Tage lang nahe dem Sternbild Steinbock leuchtete, zu einem bestimmten Zeitpunkt vor ihnen, also südlich von Jerusalem. Ist so etwas für einen Kometen möglich? Nun, es stellt sich heraus, dass es möglich ist…

Wir haben bereits festgestellt, dass sich unser Komet, wenn wir Hans Bucheinträgen Glauben schenken, siebzig Tage lang in der Nähe des Sternbilds Steinbock aufhielt. Wir haben auch erwähnt, dass dies nur möglich ist, wenn der Komet eine Bahn besessen hat, die ihn der Erde sehr nahe brachte. Konkret lässt sich daraus schließen, dass es sich um einen Kometen mit einer parabolischen, nicht elliptischen Bahn gehandelt haben muss, was bedeutet, dass er nicht wiederkehren wird. Dies ist tatsächlich das häufigste Szenario in unserem Sonnensystem: Von den über viertausend bekannten Kometen haben nur fünfhundert elliptische Umlaufbahnen. 

Mark Matney, ein Planetenforscher bei der NASA, interessierte sich für die Berechnung der Flugbahn des hui-hsing Aus Hans Buch zog er eine recht interessante Schlussfolgerung. Er kam zu dem Schluss, dass der betreffende Komet sehr nahe an unserem Planeten vorbeigezogen sein und sogar die Mondbahn gestreift haben muss. Diese Nähe hätte es ermöglicht, dass der Komet zumindest für einige Stunden, selbst im Sonnenlicht, sichtbar gewesen wäre. Man bedenke, dass die Heiligen Drei Könige normalerweise tagsüber reisten… Und nicht nur das: Ein so naher Komet könnte sich beinahe geostationär bewegen, ähnlich wie viele künstliche Satelliten, stabil im Süden stehen und den Weg nach Bethlehem weisen, und sogar zeitweise direkt über dieser Stadt verharren. Wenn Matneys Berechnungen stimmen, hätte dieses Ereignis – der Komet, der über Bethlehem stehen blieb – genau am 8. Juni 5 v. Chr. zwischen 10:00 und 11:30 Uhr stattgefunden. Natürlich können Matneys Studien nicht endgültig beweisen, dass ein solches Phänomen tatsächlich stattgefunden hat, aber sie machen deutlich, dass es ein durchaus plausibles Ereignis ist. Der betreffende Artikel trägt den interessanten Titel “Der Stern, der stehen blieb”. Er kann hier eingesehen werden: hier.

Zusammenfassend lässt sich sagen: Obwohl wir logisch gesehen nicht mit Sicherheit sagen können, was der Stern von Bethlehem war, finden wir in dem von den Autoren von Hans Buch beschriebenen Kometen einen interessanten Kandidaten, der der astronomische Auslöser für die Reise der Heiligen Drei Könige gewesen sein könnte. 

Der AutorAlberto Barbés

Físico y sacerdote.

Aus dem Vatikan

Das Jubiläum übertrifft alle Erwartungen: Mehr als 33 Millionen gingen nach Rom.

El Año Santo de la Esperanza convocado por el Papa Francisco y continuado por el Papa León XIV ha batido sus previsiones. Roma ha acogido a 33,4 millones de peregrinos (13 millones de ellos jóvenes). El ranking por países lo lideran los procedentes de Europa, el 62,6 por ciento (en torno a 20 millones), seguidos de América del Norte y del Sur.

Francisco Otamendi-5. Januar 2026-Lesezeit: 3 Minuten

Die Jubiläum de 2025 convocado por el Papa Francisco en 2024, con la Stier ‘Spes non confundit’ (La esperanza no defrauda), ha batido sus previsiones de peregrinos. Más de 33 millones largos de peregrinos han acudido a Roma para ganar el Jubileo. Las previsiones eran 31,7 millones de peregrinos, por lo que se han superado en más de 1,5 millones de personas.

Hasta el momento de cierre de datos, hace más de dos semanas, el dato era 32,4 millones. Pero con los llegados a finales de diciembre y enero, la cifra ha crecido hasta más de 33 millones. Los datos han sido proporcionados esta mañana por Monseñor Rino Fisichella, ProPrefecto del Dicasterio para la Evangelización, Sección para las Cuestiones Fundamentales de la Evangelización en el Mundo, en una conferencia de prensa en el Vaticano.

Junto al arzobispo Fisiquella han comparecido también Alfredo Mantovano, subsecretario de Estado de la Presidencia del Consejo de Ministros, y Roberto Gualtieri, alcalde de Roma y comisario extraordinario del Gobierno. También Francesco Rocca, presidente de la Región del Lacio; y Lamberto Giannini, prefecto de Roma.

13 millones de jóvenes

Del total de peregrinos, 13 millones han sido junge Menschen. El pico especial tuvo lugar en mayo, en el período del cónclave en el que fue elegido Papa León XIV, tras el fallecimiento del Papa Francisco, en el que los organizadores han computado 3,9 millones de peregrinos. El número de periodistas acreditados ha sido de 90.400.

El 62,63 por ciento, europeos

Según los datos ofrecidos por Mons. Fisiquella, los peregrinos procedentes de Europa han liderado el ranking de los visitantes para ganar el jubileo del Heiliges Jahr de 2025, hasta llegar al 62,63 por ciento del total, es decir, en torno a 20 millones de personas. Le siguen América del Norte (16,54%), América del Sur (9,44%), Asia (7,69%), Oceanía (1,14%), América Central y del Caribe (1,04%). Y también África (0,95%), y Oriente Medio (0,46%).

Monseñor Fisiquella ha subrayado que el Jubileo “ha sido un año de gracia”, marcado por “la esperanza”. Han sido 35 grandes eventos y 5 aperturas de Puerta Santa en Roma, además de todas las que se han abierto en las iglesias locales en todo el mundo.

 

©Vatikan Medien

Clausura mañana, en la Epifanía

Mañana día 6 de enero, solemnidad de la Epifanía del Señor, el Papa León XIV cierra la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro y clausura este Jubileo de la Esperanza.

Algunos de los eventos principales del Jubileo, ha señalado el arzobispo Fisiquella, han sido, además, el Jugend-Jubiläum de Tor Vergata o el del Circo Máximo, el de los gobernantes, las canonizaciones de Carlo Acutis y de Pier Giorgio Frassati, etc. También ha señalado que el Jubileo ha sido una etapa significativa pero no la última. Y se ha referido al año 2033, en el que se cumplirán 2.000 años de la Redención, es decir, de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

Papa León XIV: “acontecimiento gozoso”

El Papa León destacó en la Audiencia general del día 31 de diciembre tres “acontecimientos importantes” del año pasado. «Algunos gozosos, como la peregrinación de tantos fieles con motivo del Año Santo; otros dolorosos, como el fallecimiento del difunto Papa Francisco, y los escenarios de guerra que siguen convulsionando el planeta”. 

La peregrinación jubilar de millones de católicos en todo el mundo en 2025 es un recordatorio de que “toda nuestra vida es un camino, cuyo destino final transciende el espacio y el tiempo, para realizarse en el encuentro con Dios y en la plena y eterna comunión con Él”, dijo el Papa. 

Der AutorFrancisco Otamendi

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Aus dem Vatikan

Was wollte Leo XIV. in seinem ersten Kardinalskonsistorium besprechen?

Esta reunión no trata solo sobre temas de agenda. También trata sobre las relaciones, la confianza y la coherencia.

Bryan Lawrence Gonsalves-5. Januar 2026-Lesezeit: 4 Minuten

El Vaticano confirmó el 20 de diciembre que el Papa León XIV convocará un consistorio extraordinario de cardenales los días 7 y 8 de enero de 2026. Será la primera reunión de este tipo de su pontificado. También será la primera vez que todo el Colegio Cardenalicio se reúna desde el cónclave que lo eligió.

Esto es importante porque un consistorio extraordinario no es principalmente ceremonial. Es uno de los pocos momentos, fuera de un cónclave, en los que cada cardenal está en la misma habitación con el Papa. En el derecho canónico, existe para “necesidades particulares de la Iglesia o asuntos de especial gravedad”. En la práctica, es una herramienta de gobierno. Permite al Papa consultar ampliamente, tomar el pulso a la Iglesia global y señalar prioridades de forma temprana.

¿Qué es un consistorio?

Un consistorio es una reunión formal de cardenales convocada por el Papa para asistirle en el gobierno de la Iglesia universal.

Un consistorio ordinario suele ser ceremonial. A menudo se utiliza para la creación de nuevos cardenales o para ciertos pasos en las canonizaciones. Por lo general, asisten principalmente los cardenales que viven en Roma; sin embargo, puede seguir siendo de naturaleza significativa. El Papa Benedicto XVI, por ejemplo, anunció su renuncia en un consistorio en 2013.

Un consistorio extraordinario es diferente. Está diseñado para la consulta con todo el Colegio Cardenalicio. La palabra misma apunta a la idea de “estar juntos”. Históricamente, ha sido una forma importante para que los papas busquen consejo sobre doctrina, disciplina y gobierno de la Iglesia. Es explícitamente consultivo. El Papa sigue siendo quien toma las decisiones, pero escucha de manera estructurada.

El último consistorio extraordinario con un impacto estratégico importante fue en febrero de 2014 bajo el Papa Francisco, centrado en el matrimonio y la familia antes del Sínodo sobre la Familia. Este fue el único consistorio extraordinario convocado por el difunto Papa.

La importancia de este consistorio

El encuentro de enero de 2026 será la primera vez que la mayoría de los cardenales hayan estado juntos desde la elección del Papa León XIV. Muchos tuvieron pocas oportunidades de conocerse antes del cónclave. Eso significa que el Colegio aún no está familiarizado con las principales prioridades pontificias del Papa. Por lo tanto, esta reunión no trata solo sobre temas de agenda. También trata sobre las relaciones, la confianza y la coherencia.

Por eso la reunión tiene un peso simbólico. El Papa León XIV está reuniendo a un cuerpo que es geográficamente vasto y a menudo dividido por la experiencia, la cultura y las prioridades. Si puede crear una comunión real y una forma viable de colaborar, fortalecerá su capacidad para gobernar y liderar la Iglesia.

La Oficina de Prensa de la Santa Sede dijo que los dos días incluirán “momentos de comunión y fraternidad”, así como tiempo para la “reflexión, el intercambio y la oración”. El objetivo declarado es ofrecer “apoyo y consejo” al Papa y fortalecer la comunión entre el Obispo de Roma y los cardenales.

Esas frases pueden sonar genéricas. Pero en un nuevo pontificado, apuntan a algo concreto: el Papa León XIV está estableciendo el tono de cómo liderará. ¿ gobernará a través de un pequeño círculo interno? ¿O intentará construir una consulta más amplia y una responsabilidad compartida?.

La agenda señala los instintos de gobierno del Papa

En una carta navideña a los cardenales firmada el 12 de diciembre, festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, que Crux News en Roma ha obtenido, el Papa León describe cuatro puntos principales de discusión para la reunión de dos días, con la discusión probablemente centrada en dos temas por día.

En primer lugar, pidió una lectura renovada de Evangelii Gaudium (2013). Ese documento está estrechamente ligado a la visión del Papa Francisco de una Iglesia misionera. León XIV parece estar diciendo que la Iglesia no puede comenzar con debates internos. Debe comenzar con la proclamación del Evangelio. Si hace de esto el punto de partida, enmarca el resto como herramientas para la misión, no como fines en sí mismos.

En segundo lugar, pidió a los cardenales estudiar Praedikat Evangelium (2022), la constitución que reformó la Curia Romana. Esto es crucial. Muchas disputas en los últimos años no han sido solo sobre teología. Han sido sobre la autoridad: quién decide qué y a qué nivel. Si el Papa León XIV se enfoca aquí, puede estar probando cuánto consenso existe para continuar las reformas del Papa Francisco y cómo se implementarán.

En tercer lugar, destacó la sinodalidad como una forma clave de cooperación con el Papa en asuntos que afectan a toda la Iglesia. Esto no es una señal pequeña. La sinodalidad se ha convertido en un tema definitorio y un punto de discordia. Al ponerlo en la agenda desde el principio, el Papa León XIV indica que quiere que el Colegio se comprometa con ello directamente en lugar de tratarlo como el proyecto de otra persona.

Por último, hizo un llamado a la reflexión teológica, histórica y pastoral sobre la liturgia, subrayando la necesidad de preservar la sana tradición permaneciendo abiertos al desarrollo legítimo, en línea con el Vaticano II. Este tema es a menudo donde el conflicto eclesial se vuelve más visible. Un Papa que lo aborda temprano puede estar tratando de bajar la temperatura aclarando principios. O puede estar preparándose para decisiones que requerirán el apoyo de los cardenales. De cualquier manera, el hecho de que se incluya sugiere que sabe que el problema no puede evitarse.

Qué significa esto para la Iglesia

Este consistorio será probablemente la primera ventana clara a la mente del Papa León XIV. Mostrará en qué quiere poner énfasis, qué piensa que es urgente y cómo espera que sus colaboradores más cercanos trabajen con él.

También puede exponer límites reales. Los temas son amplios. El tiempo es corto. Esa combinación puede producir tanto enfoque como frustración. Un consistorio exitoso no lo resolverá todo. Pero puede establecer un método: escucha honesta y prioridades claras con un sentido compartido de dirección.

En ese sentido, el consistorio extraordinario no es meramente procedimental. Es el primer gran acto institucional de este pontificado. Es donde el Papa León XIV comenzará a definir cómo pretende gobernar con los cardenales, y qué tipo de Iglesia quiere que ellos le ayuden a liderar.

Der AutorBryan Lawrence Gonsalves

Journalist und Essayist, geboren in den Vereinigten Arabischen Emiraten und wohnhaft in Litauen. Er schreibt für Omnes, EWTN News und CNA Deutsch.

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Pater Amorós erklärt die Bedeutung des Besuchs der Heiligen Drei Könige beim Christuskind.

Der Priester reflektiert über die Epiphanie als ein Ereignis, das mit dem Schicksal bricht, zur persönlichen Umkehr einlädt und eine zeitgenössische Lesart der Gaben des Ostens vorschlägt.

Redaktion Omnes-5. Januar 2026-Lesezeit: 2 Minuten

Am Vorabend des Dreikönigsfestes hat Pater Amorós ein neues Video veröffentlicht, in dem er die tiefgründige Bedeutung des geheimnisvollen Besuchs der Heiligen Drei Könige beim Jesuskind erläutert. Durch theologische und kulturelle Betrachtungen lädt der Priester die Zuschauer ein, das Dreikönigsfest jenseits der mit dieser Jahreszeit verbundenen Folklore und Traditionen neu zu entdecken.

In seiner Botschaft versetzt Pater Amorós den Betrachter in ein tiefgreifendes historisches Paradoxon. Während Kaiser Augustus – der mächtigste Mann seiner Zeit – in Rom schlief, überzeugt davon, der Mittelpunkt der Welt zu sein, ereignete sich in einer Höhle in Bethlehem ein scheinbar unbedeutendes Ereignis, das die Geschichte verändern sollte. Magier aus dem Osten, Vertreter der intellektuellen und wissenschaftlichen Elite der Antike, reisten nicht an, um dem Kaiser zu huldigen, sondern um sich vor einem armen Kind niederzuwerfen.

Der Priester greift auf eine bekannte Überlegung von G.K. Chesterton zurück und erklärt, dass die Heiligen Drei Könige die gesamte Weisheit und Wissenschaft der Antike symbolisieren, die sich “klein machen” mussten, um in die Einfachheit Bethlehems eintreten zu können.

Eines der zentralen Themen des Videos ist die sogenannte “Revolution der Epiphanie”. Pater Amorós erinnert an eine Lehre Benedikts XVI. und betont, dass die Heiligen Drei Könige, Astronomen ihrer Zeit, in einer Kultur lebten, die glaubte, das menschliche Schicksal sei in den Sternen geschrieben. Der Evangeliumsbericht kehrt diese Logik jedoch um: Nicht der Stern bestimmt das Schicksal des Kindes, sondern das Kind führt den Stern. Für den Priester birgt dieses Detail eine besonders wichtige Botschaft: Das menschliche Leben ist nicht einem blinden Schicksal unterworfen, sondern einem Gott anvertraut, der uns frei geschaffen hat.

Das Video enthält auch eine mahnende Botschaft, inspiriert von Augustinus. Amorós erinnert daran, dass die Schriftgelehrten von Jerusalem die Heilige Schrift perfekt kannten und den Weisen den Geburtsort des Messias nennen konnten, aber selbst nicht auf die Reise gingen. Der Heilige verglich sie mit Wegweisern oder Pfosten, die den Weg weisen, aber unbeweglich bleiben. “Glaube ist nicht nur Wissen, sondern auch Handeln”, betont der Priester und warnt vor der Gefahr einer rein theoretischen Religiosität.

Im letzten Abschnitt erläutert Pater Amorós die Bedeutung der drei Gaben der Heiligen Drei Könige neu. Gold steht heute für die Loslösung vom Ego und vom Streben nach Bequemlichkeit; Weihrauch symbolisiert die Zeit des Gebets; und Myrrhe das konkrete Opfer, das sich in Vergebung und der Nähe zu Leidenden ausdrückt. Unter Berufung auf Gregor den Großen kommt er zu dem Schluss, dass jeder, der Christus wahrhaft begegnet, nicht auf demselben Weg in sein altes Leben zurückkehren kann, sondern verwandelt wird.

Der Priester ermutigt schließlich alle, sich das vollständige Video anzusehen, um tiefer in diese Geheimnisse einzutauchen, und erinnert an eine zentrale Botschaft der Epiphanie: Gott liebt den Menschen und möchte, dass er glücklich ist.

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Evangelisation

La anécdota de Enrique Shaw que ilustra por qué va a ser un empresario santo

No buscaba heroísmo ni aplausos. Ganaba dinero, sí, y mucho pues se debía a los accionistas también. Provenía de una familia muy bien situada socialmente y con grandes empresas. Enrique Shaw entendía que la empresa debía ser una comunidad humana, no solo una máquina de generar beneficios para los accionistas solamente.

Javier García Herrería-5. Januar 2026-Lesezeit: 5 Minuten

Quien habla en esta entrevista no es un sacerdote ni un teólogo, sino un empresario. Y no uno cualquiera. Fernán de Elizalde —empresario argentino, formado desde sus inicios laborales en la cultura del “ganar dinero como sea”— es hoy el administrador general de la causa de santidad de Enrique Shaw. Llegó a esta situación casi a su pesar. “Yo era de los que pensaban que un empresario no podía ser santo”, confiesa sin rodeos. Pero Shaw le cambió la perspectiva, por eso cree que puede ayudar a mejorar también la imagen que la Iglesia y la sociedad tienen del mundo empresarial.

Elizalde se define a sí mismo como un antiguo “tiburón de los negocios”. “Había que ganar plata. No te digo matar, pero casi. Ese era el ambiente en el que yo vivía”, explica. Durante años ocupó cargos de alta dirección en grandes empresas, hasta que denunció dos estafas internas siguiendo los códigos éticos corporativos. “Hice la denuncia al jefe de la banda sin saberlo. Y me echaron». Aquella experiencia, paradójicamente, fue el inicio de su acercamiento a la figura de Enrique Shaw, por quien entonces no sentía el menor interés. “Para mí era un santurrón que repartía la plata que otros ganaban. Decía eso, y lo decía en voz alta».

No conoció personalmente a Shaw —murió en 1961—, pero conocer su vida le obligó a revisar todos sus prejuicios. “Descubrí que debajo de la punta del iceberg había una enorme riqueza para obtener resultados y con unos buenos principios éticos. Me di cuenta de que estaba equivocado en la idea que tenía de él». Desde entonces, su vida profesional y personal quedó marcada por una convicción: “Se puede ser buen empresario, ganar dinero, tener rentabilidad, y al mismo tiempo ser profundamente cristiano».

Un santo incómodo: laico, militar, empresario

La figura de Enrique Shaw resulta incómoda para muchos estereotipos. Laico, padre de familia numerosa, empresario de éxito y militar de formación. En Argentina, recuerda Elizalde, “militar ha sido siempre mala palabra”. Y, sin embargo, Shaw fue marino, y no uno más: “Fue el marino más joven graduado en la historia naval argentina” y, además, destacado oficial en sus años en la Armada. También cursó estudios en la escuela de negocios de Harvard.

La Marina le dio una formación que marcaría toda su vida. “Disciplina, método, orden”. Llevar el barco a puerto cuidando a la nave y a los tripulantes fue siempre su objetivo en las empresas en las que trabajó. 

Shaw fue durante años el principal responsable de Rigolleau, la cristalería más importante de América Latina, participada por la multinacional estadounidense Corning Glass (botellas, vidrio industrial, vidrio técnico, productos como los famosos Pyrex; en definitiva, una empresa estratégica, con miles de empleados).

“Yo no quiero echar a nadie como primera opción”

La anécdota que, para Elizalde, resume mejor la ética empresarial de Enrique Shaw ocurre cuando la producción debe detenerse y, por lo tanto, la empresa deja de generar ingresos. Desde la casa matriz en Estados Unidos llega una orden tajante: despedir a 1.200 trabajadores.

“La respuesta de Enrique fue clara: ‘No’. Dijo: ‘Podemos aguantar. Tenemos ganancias acumuladas. Déjenme presentar un plan para tratar de reconducir la situación’”. Su propuesta era concreta y arriesgada: tres meses de plazo y la autorización para perder hasta un monto determinado de dinero y un compromiso firme. “Si se supera el tiempo o el dinero autorizado, entonces sí, haré los despidos que ustedes piden, pero los haré a mi manera”.

Viajó a Estados Unidos para defender un plan que pensaba proponer ante su par, Amory Houghton, que más tarde sería el CEO de la Corning Glass. El plan incluía medidas muy precisas buscando aprovechar el tiempo de los empleados en tareas útiles y productivas que normalmente se postergan —mantenimiento, reparaciones, orden de archivos, trabajos técnicos— para evitar despidos inmediatos. 

La frase que Shaw repetía sintetiza toda su filosofía: “Yo no quiero echar a nadie como primera opción”. No era ingenuo ni blando, aclara Elizalde: “Si había que echar, echaba. Pero lo hacía bien, de manera humana, positiva».

El resultado fue inesperado incluso para los más optimistas. “Mucho antes de que se cumplieran los 90 días, la actividad comercial se recompuso. La empresa volvió a vender, a facturar y a cobrar». Solo se perdió el 50 % de la cantidad autorizada. Entonces ocurrió algo insólito. “Enrique fue a los directivos y les dijo: ‘Nos autorizaron a perder 100. Perdimos 50. ¿Qué hacemos con los otros 50? Yo propongo repartirlos como premio a la gente’”. Quiso repartir un dinero a pérdida y su propuesta se aprobó.

“Muero contento: por mis venas corre sangre obrera”

Ese gesto explica lo que ocurrió después. Poco antes de morir, Shaw necesitó transfusiones de sangre. Sin que nadie lo pidiera, 256 obreros de la empresa salieron del trabajo y viajaron hasta el hospital de Buenos Aires donde estaba internado para donar sangre.

“Había colas de hombres con monos de trabajo. La gente del hospital no entendía nada. Pensaban que era un sindicalista o un dirigente político. Cuando les dijeron que era el gerente general de una empresa, no lo podían creer».

Shaw recibió la sangre de su gente, pero murió poco después. Una de sus últimas frases mostraba su sentido del humor: “Muero contento, porque hoy por mis venas corre sangre obrera”.

Para Elizalde, no hay mejor definición de santidad laical. “Lo adoraban. No por sus discursos, sino por sus gestos concretos. Porque nunca humilló a nadie. Porque amó a su gente».

Enrique y su mujer con sus nueve hijos

Sufrir sin anestesia

El cáncer acompañó a Shaw durante cinco años de enfermedad. Apenas tomaba calmantes. “Decía: ‘Sufro y ofrezco mi dolor por los que sufren de verdad. Yo tengo todo’». Muchas veces, recuerda Elizalde, estaba doblado de dolor en reuniones y nadie se daba cuenta. “La falta de analgésicos no fue conocida por su entorno hasta poco antes de morir».

No buscaba heroísmo ni aplausos. “Era coherencia plena. Lo que decía, lo hacía». Ganaba dinero, sí, y mucho. Provenía de una de las familias empresarias más importantes de Argentina y de Europa. Pero entendía la empresa como una comunidad humana, no como una máquina de beneficios.

Un empresario que desmonta prejuicios

“El gran problema —dice Elizalde— es que la gente habla sin saber. Yo incluso, sobre Enrique, hablaba sin saber. Los argentinos somos de “opinar de todo” y no siempre decimos cosas que son ciertas”. 

La figura de Enrique Shaw desmonta un prejuicio muy arraigado: que un empresario, por definición, no puede ser santo. “Él demostró que se puede. Siempre tuvo rentabilidad. Y cuando no la tenía, cambiaba las cosas para volver a tenerla. Pero nunca a costa de la dignidad de la gente».

Por eso su causa de beatificación tiene un valor que va más allá de lo religioso. “La Iglesia va a declarar santo a un empresario, laico, padre de familia numerosa, militar. Eso es revolucionario”. No por ideología, sino por el ejemplo concreto de una vida coherente.

Elizalde lo resume con una convicción nacida de la experiencia: “Si te ves en una situación difícil, rezá. Dios te va a dar una mano. No es magia. El camino está marcado». Y Enrique Shaw, empresario y cristiano, lo recorrió hasta el final.

Oración para la devoción privada

Oh Dios, tu venerable siervo Enrique nos dio un alegre ejemplo de vida cristiana a través de su quehacer cotidiano en la familia, el trabajo, la empresa y la sociedad. Ayúdame a seguir sus pasos con una profunda vida de unión contigo y de apostolado cristiano. Dígnate glorificarlo y concédeme por su intercesión el favor que te pido… Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

(Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

Con aprobación eclesiástica: Arzobispado de Buenos Aires, 14 de julio de 1999.

Die Heiligen Drei Könige, die nach der Wahrheit suchten

Los magos aceptan el riesgo de abandonar lo conocido para adentrarse en lo desconocido, con todo el esfuerzo, la vulnerabilidad y la esperanza que ello implica.

5. Januar 2026-Lesezeit: 3 Minuten

Am 6. Januar – dem ersten Sonntag im Jahr – wird die Ankunft der Heiligen Drei Könige in der Grotte von Bethlehem gefeiert. Diese Weisen aus dem Morgenland verkörpern den Archetypus – das Sinnbild, das Symbol und das bleibende Vorbild – all jener, die die Wahrheit suchen, wo immer sie zu finden ist.

Die ewige Wahrheit war erst wenige Tage in unserer Geschichte gegenwärtig. Sie wurde zuerst einfachen Hirten offenbart, die im Freien schliefen und sich, ohne Anstrengung und ohne zu suchen, unerwartet von Herrlichkeit umhüllt fanden (Lk 2,8). Doch die heutige Feier erinnert uns daran, dass die Begegnung mit der Wahrheit für die meisten Menschen nicht einfach ein Empfangen ist: Sie erfordert mühsames Suchen, entschlossenes Voranschreiten und oft einen langen Weg.

Die Heiligen Drei Könige symbolisieren den Wissensdurst und das angeborene Bedürfnis, das eigentliche Ziel der Erkenntnis zu erlangen: die Wahrheit. «Alle Menschen wollen von Natur aus wissen» (Aristoteles)., Metaphysik, I, 1, 980a1) und, die Wahrheit soll von allen erkannt werden, die sie mit Gerechtigkeit suchen. 

Der heilige Matthäus schildert uns ruhelose Menschen, die mit einer offenen Seele zum Himmel blicken und so mehr sehen, als gewöhnliche Sterbliche wahrnehmen: «Wir sahen seinen Stern aufgehen und sind gekommen, ihn anzubeten» (Mt 2,2). Auslöser ihrer langen Reisen war nicht flüchtige Neugier, sondern eine gemeinsame Erfahrung, die zu einer kühnen Hypothese führte. Bei ihnen war es ein Stern; bei uns mag es ein unerwartetes Ereignis sein, eine innere Frage, eine Wunde, eine Freude … alles, was die Sehnsucht nach Sinn weckt.

Jordan Peterson hat diese Denkdynamik treffend beschrieben: «Eine Frage, die kein ausreichend schwieriges Problem behandelt, wird die Aufmerksamkeit der Forscher nicht auf sich ziehen… Die Frage muss an der Grenze zwischen Ordnung und Chaos liegen; sie muss eine Mischung aus dem wahrhaft Unbekannten enthalten.».

Die Magier wagen es, genau diese Grenze zu überschreiten. Sie begeben sich auf ihre Reise: Sie nehmen das Risiko in Kauf, das Bekannte zu verlassen und sich ins Unbekannte zu wagen, mit all der Mühe, Verletzlichkeit und Hoffnung, die damit einhergehen. Jede wahre Suche ist eine Pilgerreise, und jede Pilgerreise ist immer zweifach: nach außen und nach innen.

Nachdem die Frage gestellt und die Reise angetreten war, erreichten sie Jerusalem (Mt 2,1–4). Dort sammelten sie Informationen und befragten Herodes, die Hohenpriester und die Schriftgelehrten. Daraus wird eine entscheidende Lehre gezogen: Wahre Entdeckungen sind ohne Tradition nicht möglich. Wahrheit wird nicht erfunden, sondern erkannt. Nur wer auf dem aufbaut, was andere bereits verstanden haben, kann weitersehen. Das Erbe der Menschheit zu ignorieren, wäre so absurd, als würde man eine Reise antreten, ohne die Karte zu kennen.

Diese Gestalten suchen weder Belohnung noch Gunst; im Gegenteil, sie kommen, um Gaben darzubringen. Denn die Wahrheit selbst ist der größte Lohn: Sie ist mehr wert als aller Reichtum, den Gold symbolisiert, mehr als die Opfergaben, die Myrrhe in Erinnerung ruft, und mehr als die Demut des Weihrauchs, der uns daran erinnert, dass nicht wir das Maß der Dinge sind, sondern dass die Wahrheit uns misst und sich uns offenbart.

Die Szene, die seine Reise krönt – das Kind mit Maria, seiner Mutter –, spielt sich in der konkretsten Wirklichkeit ab, im unmittelbaren Kontakt mit dem Wirklichen. «Intellektuelle Freude entsteht, wenn sich eine neue Erkenntnis eröffnet … Ich weiß genau, wo ich sie suchen muss: im Unbekannten.» Keine noch so ausgefeilte Darstellung kann die Kraft der direkten Begegnung ersetzen: «Es zu sehen ist nicht dasselbe, wie davon erzählt zu bekommen.».

Als die Weisen aus dem Osten den vereinbarten Ort erreichten, erlebten sie jene tiefe Freude: die Bestätigung ihrer Intuition, die Erleuchtung ihrer Suche, die Erfüllung einer Hypothese und die Begegnung. Das Betreten des Hauses, der Anblick des Kindes, seine Anbetung … jede Geste markiert den Übergang von rastloser Vernunft zu demütigem Staunen, vom Denken zur Anbetung. 

Die Geschichte endet mit den Worten: “Sie kehrten auf einem anderen Weg in ihr Land zurück.” (Mt 2,12) Wer die Wahrheit erkennt, kann nicht mehr umkehren; sein Leben verändert sich. Das Fest der Erscheinung des Herrn feiert diese ruhelosen Seelen, die nach der Wahrheit suchten und bereit waren, alles zu riskieren, um einem schwachen, aber wahren Licht zu folgen. 

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Aus dem Vatikan

“Das Wohl des venezolanischen Volkes muss sich durchsetzen”, bekräftigt Papst Leo XIV.

En este segundo domingo después de la Natividad del Señor, el Papa León XIV se refirió en el Ángelus a la operación de Estados Unidos de captura del presidente venezolano Nicolás Maduro para ponerlo a disposición de la Justicia. El Papa dijo que “el bien del pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración”.

Redaktion Omnes-4 de Januar de 2026-Lesezeit: 4 Minuten

En el rezo del ángelus de este día 4 de enero, primer domingo del año, el Papa renovó las felicitaciones a todos. En cuanto a la operación de captura del presidente venezolano para ser enjuiciado en Nueva York, llevada a cabo ayer por Estados Unidos, el Papa León XIV manifestó que “el bien del pueblo venezolano debe prevalecer y llevar a superar la violencia, y emprender caminos de justicia y de paz”.

Estas han sido las palabras del Papa León XIV, que sigue “con gran preocupación la evolución de la situación en Venezuela”. 

“El bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración, y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país, asegurando el estado de Derecho inscrito en la Constitución, respetando los derechos humanos y civiles de todos y cada uno, y trabajando para construir juntos un futuro sereno de colaboración, estabilidad y concordia, con especial atención a los más pobres, que sufren a causa de la difícil situación económica”.

“Por eso rezo y les invito a rezar, confiando nuestra oración a la intercesión de Nuestra Señora de Coromoto, y de los santos José Gregorio Hernández y de sor Carmen Rendiles”.

La operación de captura de Nicolás Maduro

Como se conoció ayer mismo, este sábado tuvo lugar una operación estadounidense, explicada por la tarde en rueda de prensa por el presidente Donald Trump, por la que fuerzas especiales de Estados Unidos detuvieron y capturaron al presidente venezolano, Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, para ponerlos a disposición de la Justicia, tras un bombardeo de instalaciones militares que no encontró resistencia.

Trump calificó la operación como “brillante”, y manifestó que ambos serán juzgados en Nueva York por cargos por narcotráfico. EEUU asumirá el control de Venezuela hasta que se produzca una transición política “segura, adecuada y juiciosa”, dijo. También señaló que compañías petroleras estadounidenses tendrán un papel clave en la industria del país.

La ofensiva ha provocado numerosas reacciones. El vicepresidente de Estados Unidos J.D. Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio, que intervino en la rueda de prensa, celebraron la operación como un golpe al narcotráfico, mientras el chavismo advirtió sobre el riesgo de desestabilización regional. En paralelo, se registraron manifestaciones de venezolanos en ciudades de todo el mundo. El presidente Trump descartó, de momento, a la líder opositora y Nobel de la Paz, Corina Machado, para un papel inmediato, al considerar que “no tiene apoyo” en el país.

Siluetas de personas en un puente mientras el humo se eleva cerca del Fuerte Tiuna, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, declarara que Estados Unidos capturó a al presidente venezolano, Nicolás Maduro, en Caracas, Venezuela, el 3 de enero de 2026. (Foto de OSV News/Leonardo Fernández Viloria, Reuters).

Lo que dijo el Papa el 3 de diciembre

En el avión de vuelta a Roma, tras el viaje apóstolico a Turquía y Líbano, a preguntas de los periodistas sobre las tensiones entre Trump y el presidente venezolano Nicolás Maduro, el Papa León dijo que el Vaticano está en contacto con “los obispos y el nuncio” para tratar de encontrar formas “de calmar la situación”, especialmente porque los que más sufren son los simples ciudadanos de Venezuela.

Sin embargo, León XIV añadió que “las voces que llegan de Estados Unidos van cambiando”, alternando entre ultimátums a Maduro y ocasionales suavizaciones de la retórica. “No sé más”, dijo el Papa, pero siempre es mejor buscar el camino del diálogo, berichtet Cindy Wooden de CNS, en el vuelo papal.

Obispos de Venezuela

La Conferencia Episcopal venezolana ha emitido un mensaje ante los hechos ocurridos en la nación suramericana, rechazando la violencia, pidiendo la serenidad del pueblo, y solicitando “que las decisiones que se tomen, se hagan siempre por el bien de nuestro pueblo”, recogió ayer Vatican News.

Ante los acontecimientos acaecidos en Venezuela, el episcopado venezolano ha manifestado mediante un mensaje su cercanía y acompañamiento del pueblo de su país. Haciendo un llamado a perseverar en la oración, y rechazando cualquier tipo de violencia.

“Ante los acontecimientos que hoy vive nuestro país, pidamos a Dios nos conceda a todos los venezolano serenidad, sabiduría y fortaleza. Nos hacemos solidarios con quienes fueron heridos y los familiares de quienes fallecieron. Perseveremos en la oración por la unidad de nuestro pueblo”, dice el mensaje.

Los obispos piden también que las decisiones que se tomen sean para el bien del pueblo venezolano: “Hacemos un llamado al Pueblo de Dios para vivir más intensamente la esperanza y la oración ferviente por la paz en nuestros corazones y en la sociedad, rechazamos cualquier tipo de violencia. Que nuestras manos se abran para el encuentro y la ayuda mutua, y que las decisiones que se tomen, se hagan siempre por el bien de nuestro pueblo”.  

La venida de Jesús, un doble compromiso

En el rezo del Ángelus, el Pontífice subrayó, entre otras, dos ideas. El misterio de la Navidad nos recuerda que “el fundamento de nuestra esperanza es la encarnación de Dios”,  y “la venida de Jesús en la debilidad de la carne humana, si por una parte reaviva en nosotros la esperanza, por otra nos confía un doble compromiso, uno hacia Dios y el otro hacia el ser humano”.

«Hacia Dios, porque si Él se hizo carne, si eligió nuestra humana fragilidad como su morada, entonces siempre estamos llamados a pensar en Dios a partir de la carne de Jesús y no desde una doctrina abstracta».

Y “hacia el ser humano, nuestro compromiso debe ser igualmente coherente. (…). Dios nos llama a reconocer en cada persona su dignidad inviolable y a ejercitarnos en el amor mutuo unos hacia otros”.

“De este modo, la encarnación nos pide también un compromiso concreto por la promoción de la fraternidad y de la comunión, para que la solidaridad sea el criterio de las relaciones humanas; por la justicia y por la paz; por el cuidado de los más frágiles y la defensa de los débiles. Dios se hizo carne, por eso no hay un culto auténtico hacia Dios sin el cuidado de la carne humana”.

Der AutorRedaktion Omnes

Unos padres atentos

Rafael Alvira era un hombre agradecido a sus padres, que le enseñaron a poner amor en todo.

4 de Januar de 2026-Lesezeit: < 1 Minute

Rafael Alvira fue profesor universitario, filósofo y escritor. Unos meses antes de morir, me concedió una entrevista de la que quisiera compartir algunas ideas. Rafael Alvira era un hombre agradecido a sus padres, que le enseñaron a poner amor en todo.  

Serenos, alegres y atentos, se esforzaron por hacerlo feliz. Un matrimonio que cultivó siempre el Amor que Dios les dió y están en proceso de beatificación.

Le pregunté cómo lograban sus padres transmitir ese Amor: «Cultivándolo. Cultivo, cultura, culto, todo eso significa reconocer el don recibido y responder, primero poniendo atención para comprenderlo, y después trabajando para ofrecer realidades a Quien nos lo dio, que sean del tipo que sean, lleven siempre la carga simbólica propia del amor: él se expresa siempre de modo simbólico, porque siendo racional trasciende el nivel analítico».

Tuve curiosidad de saber si había algo que caracterizaba a sus padres especialmente y quedé asombrada cuando su respuesta se desvió, de nuevo, hacia la atención: «El espíritu atento de mis padres era sumamente palpable, hasta el punto de que sí les recuerdo descansando, como es lógico, pero no los recuerdo nunca desatentos. Y después, el esfuerzo, para que la respuesta al don sea lo mejor posibles. Su continuo esfuerzo -un trabajo sonriente y sereno- por ayudarte y hacerte feliz era proverbial».

Berufung

El poder de la gran pantalla: san Juan Pablo II y el cine

A veinte años de su muerte, san Juan Pablo II es recordado por su mirada al cine como medio de cultura, responsabilidad y evangelización.

Alejandro Pardo-4 de Januar de 2026-Lesezeit: 10 Minuten

Cuando Karol Wojtyła accedió a la Sede de Pedro en octubre de 1978 el mundo entero constató que se abría una nueva época en la sucesión apostólica. Al igual que aquel joven Papa había de desarrollar una peculiar sintonía y complicidad con representantes del arte, de la cultura y de la comunicación, de igual modo mostró una clara afinidad hacia el medio cinematográfico. Sus más directos colaboradores así lo constatan. Por ejemplo, el cardenal Stanisław Dziwisz, su secretario particular durante cuarenta años, afirmaba: “A Juan Pablo II le gustaba mucho el cine y veía las películas importantes del momento”.

Por su parte, el que fuera durante muchos años presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, el entonces arzobispo John P. Foley, daba fe de que “el Santo Padre conoce bien el cine y ha podido ver películas de directores de distintos países”.

Finalmente, Joaquín Navarro-Valls, portavoz de la Santa Sede durante casi todo su pontificado, matizaba: “A san Juan Pablo II le gustaba el cine y sabía apreciarlo, aunque veía poco. En cualquier caso, le gustaba estar al tanto de la producción cinematográfica y preguntaba sobre ella, especialmente sobre películas de contenido histórico, biográfico o puramente estético. Le gustaban especialmente aquellas historias que exponían un tema humano universal y proponían una solución no trivial. No era inmune a la estética, pero por encima de todo le atraía el contenido humano”.

Un pontificado de cine

De un modo u otro, el mundo del cine estuvo muy presente en el pontificado de san Juan Pablo II. En efecto, durante esos años se prodigaron los encuentros con actores, cineastas y profesionales de la televisión con motivo de audiencias, jubileos o pases privados de obras cinematográficas. Nombres como Alberto Sordi, Vittorio Gassman, Monica Vitti, Dario Argento, Roberto Benignini, Andrei Tarkowski, Krzysztof Zanussi, Ettore Bernabei, Ennio Morricone, Martin Sheen o Jim Caviezel fueron desfilado por las estancias vaticanas. Lo mismo hicieron los productores de la serie sobre la Biblia, con quienes el Papa se reunió en diversos momentos. Entre todos estos encuentros, destaca el que mantuvo, por iniciativa propia, con una buena representación de la industria de Hollywood en el Hotel Registry de Beverly Hills en septiembre de 1987, durante su visita pastoral a Estados Unidos, al que asistieron figuras como Lew Wasserman, Jack Valenti o Charlton Heston. 

Mención especial merece la relación de amistad que san Juan Pablo II mantuvo con su compatriota, el director de cine polaco Krzysztof Zanussi, quien dirigió la primera película biográfica sobre la vida del nuevo pontífice: From A Far Country (De un país lejano, 1981). El biopic de Zanussi fue el primero, pero no el último, porque, como afirmaba George Weigel, la propia trayectoria vital de Karol Wojtyła –épica y dramática a un tiempo– “desafiaría la imaginación del más afamado de los guionistas”. En efecto, en 1984 se estrenó el telefilme estadounidense Pope John Paul II, dirigido por Herbert Wise y protagonizado por Albert Finney, y tras la muerte de Wojtyła en 2005, otras producciones televisivas, que manifiestan el interés que despertaba su figura.

En otro contexto, conviene mencionar los congresos y jornadas de estudio sobre el séptimo arte que se impulsaron durante sus años al frente de la Iglesia –entre los que destacan las tres ediciones del Congreso Internacional de Estudios sobre el Cine, así como la creación de un específico festival de cine denominado Terzo Millenio Film Festival, cuya primera edición tuvo lugar en 1991. Por último, cabría añadir otro festival de menor entidad, The John Paul II Inter-Faith Film Festival (JP2IFF), surgido en 2009 para conmemorar el X aniversario de la Carta a los Artistas.

Un magisterio breve pero profundo

Toda esta extensa presentación sirve de contexto para entender por qué san Juan Pablo II quiso prestar una especial atención al medio cinematográfico y por qué le dedicó una parte pequeña, aunque muy sustanciosa, de su magisterio. En concreto, el núcleo fundamental lo constituyen poco más de una decena de discursos en los que se refiere al cine y a la ficción televisiva de manera monográfica y que tuvieron lugar entre 1978 a 1999, es decir, a lo largo de casi todo su pontificado. Algunos de ellos los pronunció con motivo de encuentros con profesionales del sector; otros, a raíz de jornadas o congresos sobre el cine; finalmente, no faltan los que dedicó al séptimo arte con motivo de su primer centenario. Ofrecemos a continuación una síntesis de las ideas más relevantes contenidas en todos ellos.

Cine y misterio humano

Al igual que otras artes, también el cine, gracias a la eficacia evocadora y emotiva de su lenguaje y a la fuerza que posee la representación dramática de la vida humana, contribuye, en palabras de san Juan Pablo II, “a obtener una conciencia mejor y más profunda de la conditio humana, del esplendor y de la miseria del hombre”. De ahí que insistiera: “El cine es, pues, un instrumento sensibilísimo, capaz de leer en el tiempo los signos que a veces pueden escapar a la mirada de un observador apresurado. Cuando se usa bien, puede contribuir al crecimiento de un verdadero humanismo y, en definitiva, a la alabanza que de la creación se eleva hacia el Creador”.

Es precisamente en la riqueza del medio cinematográfico –imágenes y sonidos al servicio de una historia– donde se logra esa conexión con el espectador que le permite vivir vicariamente la vida de otros en un drama cargado de significado (la experiencia catártica a la que aludían los griegos). Así, este santo Papa explicaba: “El cine goza de una riqueza de lenguajes, de una multiplicidad de estilos y de una variedad de formas narrativas verdaderamente grande: realismo, fábula, historia, ciencia ficción, aventura, tragedia, comedia, crónica, dibujos animados, documentales… Por eso, ofrece un tesoro incomparable de medios expresivos para representar los diversos campos en que se sitúa el ser humano, y para interpretar su imprescindible vocación a lo bello, lo universal y lo absoluto”. Como se aprecia, para este Romano Pontífice el cine, siendo un vehículo idóneo para expresar la dimensión trascendente del hombre, posee una singular cualidad performativa y salvífica, propia de toda manifestación cultural basada en una adecuada antropología, característica de aquellas expresiones artísticas que se abren al espíritu y muestran la íntima relación que existe entre la belleza, la verdad y el bien. De ahí que añada: “Ante las películas el espectador se siente impulsado a la reflexión, hacia los aspectos de una realidad a veces desconocida, y su corazón se interroga, se refleja en las imágenes, se confronta con perspectivas diversas, y no puede quedar indiferente ante el mensaje que la obra cinematográfica le transmite”.

El cine como pedagogo individual y social

En varias ocasiones, el Papa Wojtyła utiliza el término Pädagoge o agente cultural, para reforzar la idea de que todas las pantallas, grandes y pequeñas, se han convertido en instancias conformadoras de los valores que atañen a la conciencia individual y social, suplantando a la familia, la escuela y la formación religiosa. Así, señalaba en una ocasión: “Entre los medios de comunicación social, el cine es sin duda un instrumento muy difundido y apreciado, y de él parten con frecuencia mensajes capaces de influenciar y condicionar las elecciones del público –sobre todo del más joven– en cuanto forma de comunicación que se basa no tanto en las palabras, como en hechos concretos, expresados con imágenes de gran impacto sobre los espectadores y su subconsciente”, hasta el punto de que “mediante los modelos de vida que presentan, con la sugestiva eficacia de la imagen, de las palabras y de los sonidos, los medios de comunicación social tienden a sustituir a la familia en el papel de preparación a la percepción y a la asimilación de los valores existenciales”. El cine se convierte, por tanto, en espejo y modelador de la sociedad, y en un agente de cohesión social e intercambio cultural. En concreto, a los representantes de la principal maquinaria productora y exportadora de entretenimiento que es Hollywood, les señalaba con ocasión de un encuentro en 1987: “Ayudáis a vuestros conciudadanos a disfrutar del ocio, a apreciar el arte y a beneficiarse de la cultura. Proporcionáis a menudo las historias que cuentan y las canciones que cantan. Les suministráis las noticias sobre acontecimientos cotidianos, una visión de la humanidad y motivos de esperanza. Vuestro influjo en la sociedad es ciertamente profundo. Cientos de millones de personas ven vuestras películas y programas de televisión, escuchan vuestras voces, cantan vuestras canciones y reflejan vuestras opiniones. Es un hecho que vuestras decisiones más pequeñas pueden tener un impacto global”.

Responsabilidad social de los profesionales

No es de extrañar que, ante semejante poder, san Juan Pablo II exigiera una consecuente responsabilidad. Lo hizo en muchas ocasiones entre las que destaca, con singular fuerza, su discurso ante la industria hollywoodiense. “Mi visita a Los Ángeles quedaría incompleta sin este encuentro, porque vosotros representáis uno de los factores de influencia estadounidense más importantes en el mundo de hoy. Trabajáis en todos los campos de las comunicaciones sociales y así contribuís así al desarrollo de una cultura popular de masas. La humanidad se ve profundamente influida por lo que hacéis. Vuestras actividades afectan a la misma comunicación: ​​dando información, influyendo en la opinión pública, ofreciendo entretenimiento (…). Proporcionáis a menudo las historias que cuentan y las canciones que cantan. Les suministráis las noticias sobre acontecimientos cotidianos, una visión de la humanidad y motivos de esperanza. Vuestro influjo en la sociedad es ciertamente profundo”. Y añadía: “Vuestro trabajo puede ser una fuerza para un gran bien o para un gran mal. Vosotros mismos conocéis los peligros y las espléndidas oportunidades que se abren ante vosotros. Los productos de la comunicación pueden ser obras de gran belleza, que revelan lo que hay de noble y edificante en la humanidad, y promueven lo que es justo, equitativo y verdadero. Por otra parte, la comunicación puede apelar y promover lo que es degradante en las personas: el sexo deshumanizado a través de la pornografía o a través de una actitud superficial con respecto al mismo sexo y a la vida humana; la avaricia, través del materialismo y del consumismo o del individualismo irresponsable; la ira y la venganza, a través de la violencia o de la justicia propia. Todos los medios de cultura popular que representáis pueden construir o destruir, elevar o rebajar. Tenéis incalculables posibilidades para el bien y abominables posibilidades para la destrucción. Es la diferencia entre la muerte y la vida –la muerte o la vida del espíritu–. Y es una cuestión de elección”.

Entre los desafíos más apremiantes que este Papa señala en sus intervenciones se encuentran el respeto al espectador –basado en la dignidad humana–, la transmisión de valores positivos en defensa de un verdadero humanismo, la representación responsable de temas polémicos como la violencia o el sexo, la promoción de un verdadero bien común, la defensa de la libertad creativa y también responsable, y la resistencia ante intereses comerciales e ideológicos. 

Se trata, en el fondo, de que los profesionales del cine y de los medios audiovisuales respondan a la confianza que la comunidad deposita en ellos. En este sentido, concluía este santo Papa: “Ciertamente, vuestra profesión os somete a una gran medida de rendición de cuentas –ante Dios, ante la comunidad y ante el testimonio de la historia. Y, sin embargo, a veces parece que se deja todo en vuestras manos. Precisamente porque vuestra responsabilidad es tan grande y vuestro dar cuentas a la comunidad no resulta fácilmente ejercible desde el punto de vista jurídico, la sociedad se apoya tanto en vuestra buena voluntad. En cierto sentido, el mundo está a vuestra merced. Los errores de juicio, las equivocaciones sobre la conveniencia y justicia de lo que se transmite, así como los criterios erróneos en el arte pueden ofender y herir las conciencias y la dignidad humana. Pueden usurpar derechos fundamentales sagrados. La Vertrauen que la comunidad deposita en vosotros os honra profundamente y os desafía poderosamente".

Responsabilidad del espectador

Sin embargo, el sentido de responsabilidad no se circunscribe solo a los profesionales. Se trata de una responsabilidad compartida que implica también a quienes disfrutan de los contenidos audiovisuales, es decir, a los espectadores. A ellos les corresponde formar su capacidad crítica para interpretar correctamente los mensajes que reciben a través de la pequeña o gran pantalla, y estar así en condiciones de hacer un uso libre y responsable de esos contenidos audiovisuales. De igual manera, se incluyen aquí los padres y educadores, en el caso de los menores de edad, y también el papel de los críticos de cine.

Los principios que sustentan este deber de formar (o formarse) en el uso de los medios de comunicación están enraizados en una visión antropológica que defiende la dignidad del hombre y su actuar libre y responsable. No es casualidad que san Juan Pablo II insistiera en ello desde el comienzo de su pontificado. Por ejemplo, en 1981 recordaba: “El hombre, también en relación con los mass-media, está llamado a ser ‘él mismo’: o sea, libre y responsable, ‘usuario’ y no ‘objeto’, ‘crítico’ y no ‘pasivo’ (…). Esta es la dignidad que exige que el hombre actúe según opciones conscientes y libres, esto es, movido e inducido por convicciones personales y no por un ciego impulso interno o por mera coacción externa”. Y, más adelante, proseguía: “Hay que intensificar la acción directa para la formación de una conciencia crítica que influya en las actitudes y en los comportamientos no sólo de los católicos o de los hermanos cristianos –defensores por convicción o por misión de la libertad y de la dignidad de la persona humana–, sino de todos los hombres y mujeres, adultos y jóvenes, a fin de que sepan verdaderamente ‘ver, juzgar y actuar’ como personas libres y responsables, también en la producción y en las decisiones que se refieren a los medios de comunicación social”. 

En concreto, este Papa propuso fomentar la formación crítica en cine y en las artes audiovisuales, en especial, en el caso de los niños y adolescentes (los más indefensos antes los mensajes de las pantallas); la responsabilidad de los padres y educadores; y, finalmente, el papel de los críticos de cine, sobre los que recae la misión de ayudar a formar la recta conciencia crítica de los espectadores.

El cine, vehículo de evangelización

Resulta bastante coherente que alguien que entiende de manera tan profunda la naturaleza del medio cinematográfico y su capacidad de penetrar en el interior del hombre, piense en él a la hora de transmitir los contenidos de la misma fe. “El cine, con sus múltiples potencialidades, puede convertirse en valioso instrumento para la evangelización –señalaba en una ocasión–. La Iglesia exhorta a los directores, a los cineastas y a todos los que –a cualquier otro nivel– se profesan cristianos y trabajan en el complejo y heterogéneo mundo del cine, a actuar de forma plenamente coherente con su fe, tomando valerosamente iniciativas incluso en el campo de la producción para hacer cada vez más presente en ese mundo, a través de su labor profesional, el mensaje cristiano que es para todo hombre mensaje de salvación”. En concreto, las historias reflejadas en la pantalla pueden contribuir a remediar la brecha existente entre la fe y la cultura. Así, invitaba a un grupo de profesionales: “Confío en que vuestras producciones cinematográficas sean una ayuda valiosa para el diálogo indispensable que se está desarrollando en nuestro tiempo entre la cultura y la fe. De modo especial, en el ámbito del cine y la televisión, donde se encuentran la historia, el arte y los lenguajes de la comunicación, vuestra obra de profesionales y creyentes resulta particularmente útil y necesaria”.

Eine immerwährende Einladung

Karol Wojtyła ha sido un Papa que ha manifestado una especial sensibilidad hacia el medio cinematográfico. Lo ha entendido con hondura en todas sus dimensiones: como arte, como industria y como medio de comunicación. Se trata de un caso singular en los pontificados más recientes. Su magisterio permanecerá como fuente de inspiración. Así lo reconocía el entonces presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, el arzobispo Foley: “Los mensajes del Santo Padre sobre el cine pueden considerarse un punto de partida para la reflexión y nos recuerdan una vez más cuánta atención ha prestado Juan Pablo II a la gran pantalla. Se trata de una llamada a la responsabilidad, un ánimo para proseguir por el camino que muchos han emprendido, sobre todo a la luz de una consideración indispensable: que el cine es una parte integral de la cultura de un pueblo, y que representa las ansias, los miedos, las esperanzas, y que cada película permanece como un testamento de esta cultura, habla a las generaciones futuras y puede devolver a la mente momentos olvidados o jamás conocidos”. En efecto, este breve pero profundo magisterio seguirá iluminando a quienes trabajan en la industria audiovisual, con el deseo –en palabras del propio san Juan Pablo II– de que “la industria del cine en todo el mundo reflexione sobre su potencial y asuma su importante responsabilidad”.

San Juan Pablo II y el Cine Verdad, bien y belleza en la pantalla

Autor: Alejandro Pardo
Leitartikel: Eunsa
Datum der Veröffentlichung: 2025
Seiten: 328
Der AutorAlejandro Pardo

Priester. Doktor der audiovisuellen Kommunikation und Moraltheologie. Professor am Core Curriculum Institute der Universität Navarra.

La Hispanidad, heredera de Occidente

Santiago Leyra-Curiá reivindica la misión histórica de España y la Hispanidad como custodias de la dignidad humana y del legado espiritual de Occidente.

3. Januar 2026-Lesezeit: 5 Minuten

Como explica magistralmente el filósofo Julián Marías en su obra “España inteligible”, desde mediados del siglo XVIII, la humanidad comenzó a creer en una idea que se convirtió en dogma: la del progreso inevitable. Turgot, Condorcet y los pensadores ilustrados imaginaron que la historia avanzaba de modo automático hacia un futuro cada vez mejor. Pero los siglos XX y XXI nos han demostrado que no hay automatismos en la historia. El progreso puede existir, sí, pero también el retroceso.

Y quizá lo más grave de esa mentalidad progresista haya sido que nos robó la identidad de cada época, como si el presente no tuviera valor por sí mismo, sino solo como preparación de un futuro ideal. En ese horizonte indefinido, las culturas dejaron de comprenderse como proyectos con sentido propio.

Frente a eso, yo propongo mirar nuestra historia como una vocación. España no fue nunca un accidente ni una simple acumulación de hechos. Fue, y sigue siendo, un proyecto con conciencia, una voluntad histórica que se abre camino entre la incertidumbre.

Desde sus orígenes, España entendió su existencia como una misión. Durante siglos fue islámica y oriental, pero una minoría decidió mantenerla cristiana y europea. Esa decisión fue el inicio de una trayectoria que daría forma a lo que hoy llamamos Hispanidad.

Cuando Carlos I llegó a España, en 1517, se debatían dos visiones de imperio. Gattinara soñaba con una monarquía universal basada en la conquista. Pero Pedro Ruiz de la Mota propuso otra cosa: un imperio cristiano, una universitas christiana basada en la armonía entre los pueblos y en la defensa de la justicia. De esa raíz nacería, pocos años después, una de las aportaciones más grandes de nuestra historia: la Escuela de Salamanca, de la que el año que este año celebramos el 5º centenario de su nacimiento. Esta Escuela tendría por cierto su continuidad en ilustres figuras de la Universidad hermana de Coimbra, como Luis de Molina, Francisco Suárez o el injustamente olvidado Juan de Santo Tomás.

Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Francisco Suárez, Luis de Molina… todos ellos fueron pioneros en afirmar que el hombre tiene una dignidad inalienable por el simple hecho de ser persona. Sus reflexiones sobre los derechos naturales, la ley justa y la igualdad de todos ante Dios dieron origen a lo que hoy llamamos derechos humanos y derecho internacional. Mucho antes de la Ilustración, ya se debatía en nuestras universidades si era lícito dominar a otros pueblos o despojarlos de sus bienes. Y de aquellos debates surgieron leyes concretas: las de Burgos, las de Valladolid y las Nuevas Leyes de 1542, que abolieron el sistema de encomiendas.

Es justo recordar que el germen de los derechos humanos nació allí: en Salamanca, en el corazón de la Hispanidad.

De la Leyenda Negra a la crisis de identidad

Sin embargo, aquel esfuerzo fue distorsionado. Los enemigos de España difundieron una imagen falsa: la llamada Leyenda Negra. En ella, se presentaba a España como intolerante, fanática y retrógrada, ocultando su defensa del derecho y de la dignidad humana. Esa manipulación no solo triunfó fuera, sino que acabó calando dentro. Desde el siglo XVII muchos españoles comenzaron a mirarse con los ojos del extranjero, dudando de su propia identidad.

La historia posterior fue, en buena parte, consecuencia de esa fractura. La pérdida de Portugal en 1640 marcó el inicio de la decadencia. La Ilustración europea, con figuras como Montesquieu o Voltaire, retomó los prejuicios contra España, presentándola como el símbolo de la irracionalidad. Al mismo tiempo, nuestros ilustrados —Jovellanos, Moratín, Isla—, que eran reformistas, moderados y profundamente católicos, fueron injustamente identificados con los excesos de la Revolución francesa. Esa confusión frenó las reformas y alimentó un clima de desconfianza y división.

Después llegó la invasión napoleónica de 1808, y con ella, una guerra civil entre dos Españas: la tradicional y la liberal. Cuando Fernando VII restauró el absolutismo, la ruptura fue definitiva. Las colonias americanas, influenciadas por ese conflicto, se emanciparon renegando de su herencia española. Los criollos, descendientes de españoles, intentaron fundar naciones nuevas negando tres siglos de historia común. Así comenzó la crisis de la Hispanidad, cuyas consecuencias seguimos viviendo a ambos lados del Atlántico.

Durante el siglo XIX, la religión pasó de ser una fe compartida a convertirse en una trinchera ideológica: clericalismo contra anticlericalismo. Más tarde, los desastres de 1898 y 1936 —la pérdida de los últimos territorios y la guerra civil— acentuaron la desorientación. España se aisló y tardó décadas en reconstruirse. La Transición democrática de 1978 devolvió la libertad, pero no logró liberar del todo la mentalidad heredada de la Leyenda Negra. Seguimos mirando nuestra historia con complejos, sin reconocer plenamente lo que aportamos al mundo.

La misión actual de la Hispanidad: renovar Occidente

Y sin embargo, Occidente —ese Occidente que hoy parece dudar de sí mismo— es impensable sin la contribución de la Hispanidad. Occidente se sostiene sobre tres pilares: la razón griega, que nos enseñó a interpretar la realidad; el derecho romano, que nos dio el concepto de justicia y de autoridad legítima; y la visión judeocristiana, que nos reveló que cada ser humano es hijo de Dios y hermano de todos los hombres. España, y con ella la Hispanidad, fue el punto donde esas tres raíces se encontraron. Desde esa unión surgió una civilización capaz de extender al mundo una idea revolucionaria: la del hombre como persona.

En un momento en que Europa empezaba a deslizarse hacia el materialismo y la negación del espíritu, España insistió en que el ser humano no es una cosa, ni un mecanismo biológico, sino un ser libre, responsable y llamado a la trascendencia. Por eso muchos pensadores contemporáneos —como Charles Taylor, John Finnis, Alasdair MacIntyre o Byung-Chul Han— reconocen, directa o indirectamente, la influencia del legado hispánico en su reflexión sobre la dignidad y los derechos humanos.

La Hispanidad, más que un concepto político, es una comunidad cultural, lingüística y espiritual. Es la conciencia de compartir una historia, una lengua, una forma de mirar el mundo. Es la sensación de estar en casa en cualquier país hispanoamericano. Y esa comunidad tiene todavía mucho que decir al mundo actual, que vive una profunda crisis moral y de sentido.

Recuperar los valores de la Hispanidad —la razón, el derecho, la visión cristiana de la persona— es, a mi juicio, una tarea urgente. Porque si queremos que nuestra civilización sobreviva, debemos volver a creer en el hombre como ser digno, libre y responsable, creado por amor.

Ha sido precisamente la fe cristiana la que, durante dos mil años, ha dado a millones de personas una visión del mundo en la que caben la verdad, la belleza y la justicia. Y fue España, a través de su obra en América y Asia, quien difundió esa visión por el planeta. Con errores, sí, pero también con una grandeza que cambió la historia del hombre.

España ha entendido siempre la vida como una misión. No ha sido utilitarista, ni ha subordinado al hombre al Estado. Ha sentido la existencia como aventura y ha tenido simpatía por los vencidos. Su literatura, desde Cervantes, es testimonio de esa mirada profundamente humana y compasiva.

Si prolongamos ese espíritu y lo adaptamos a nuestro tiempo —libre de los prejuicios, de las ideologías y de los complejos heredados—, podremos ofrecer al mundo una renovación auténtica del proyecto hispano, una Hispanidad que vuelva a ser heredera viva de Occidente y defensora de los derechos humanos. Y ojalá Portugal hiciera algo similar en el mundo lusitano. 

Decía Menéndez Pelayo que “la fe católica es el substrato, la esencia y lo más grande de nuestra filosofía, de nuestra literatura y de nuestro arte”. Yo añadiría: también de nuestra visión del hombre. Por eso, la Hispanidad que fue y la que puede volver a ser coinciden en lo esencial: ambas nacen del reconocimiento de la dignidad de la persona.

Nuestra tarea, en este tiempo de confusión, no es otra que continuar sin complejos la misión histórica de la Hispanidad. Preservar lo mejor de nuestra civilización y, con humildad, ofrecerlo al mundo. Porque solo desde esa fidelidad a lo que somos podremos mirar el futuro con esperanza.

Berufung

Bonhoeffer, Bartholomäus I. und Karl III., drei christliche Verbündete des Papstes

In seinem ökumenischen Bestreben nach christlicher Einheit hatte Papst Leo XIV. im vergangenen Jahr mehrere Verbündete unter den nichtkatholischen Christen. Darunter waren:, Der lutherische Theologe und Pastor Dietrich Bonhoeffer, ein Opfer des Nationalsozialismus, der Ökumenische Patriarch Bartholomäus I. oder König Karl III. von England.

Francisco Otamendi-3. Januar 2026-Lesezeit: 4 Minuten

Von den ersten Monaten seines Pontifikats an prägte Papst Leo XIV. seine Lehre klar durch eine ökumenische Ausrichtung (Einheit der Christen), was sich in seinen päpstliches Motto Das Zitat stammt von Augustinus, ‘In Illo Uno Unum’ (In Ihm, der der Eine ist, sind wir eins), bezieht sich aber auf verschiedene Aspekte, wie der Papst sie weiterentwickelt hat.

Es gibt keine offiziellen Listen nichtkatholischer christlicher Theologen, die Leo XIV. als Papst der katholischen Kirche erwähnte. Einige wurden jedoch genannt, darunter Dietrich Bonhoeffer (1906–1945), ein lutherischer Theologe und deutscher Pfarrer, der im Widerstand gegen den Nationalsozialismus aktiv war und im Alter von 39 Jahren den Nazis zum Opfer fiel. Auch der Ökumenische Patriarch Bartholomäus I., mit dem er sich mehrmals in Istanbul traf, und König Karl III. von England, Oberhaupt der Anglikanischen Kirche, werden unter anderem erwähnt.

Dietrich Bonhoeffer

Im Weihnachtsgruß an die Römische Kurie vom 22. Dezember, am Ende Rede, Der Papst zitierte den lutherischen Theologen Dietrich Bonhoeffer. Dies war das vollständige Zitat: “Eure Eminenzen, Eure Exzellenzen, liebe Brüder und Schwestern, der Herr steigt vom Himmel herab und erniedrigt sich zu uns.“.

Wie Bonhoeffer in seinen Betrachtungen über das Geheimnis von Weihnachten schrieb: ‘Gott schämt sich nicht der Niedrigkeit des Menschen, er geht auf ihn ein […]. Gott liebt das Verlorene, das Unbeachtete, das Unwichtige, das Ausgegrenzte, das Schwache und Unterdrückte’ (vgl. D. Bonhoeffer, Gott im Zentrum des Lebens erkennen, Brescia 2004, S. 12). ”Möge der Herr uns dieselbe Herablassung, dasselbe Mitgefühl, dieselbe Liebe schenken, damit wir jeden Tag seine Jünger und Zeugen sein können“, sagte der Nachfolger Petri.

Die Bezugnahme schien kein Zufall zu sein. Leo XIV. berief sich auf Bonhoeffer als Beispiel für einen christlichen Glauben, der sich nicht in die Privatsphäre zurückzieht, sondern konkrete Verantwortung übernimmt.

Stimme des christlichen Widerstands

Dietrich Bonhoeffer wurde 1906 in Breslau geboren und in einem anspruchsvollen intellektuellen Umfeld zum lutherischen Theologen ausgebildet. Schon früh zeichnete er sich durch sein tiefes Bibelverständnis und sein Engagement für das konkrete Leben der Kirche aus. Theologie war für ihn nicht bloß eine akademische Übung, sondern ein Reflexionsprozess im Dienst der christlichen Gemeinschaft und ihres Zeugnisses in der Welt.

Während des Aufstiegs des Nationalsozialismus wurde Bonhoeffer zu einer der deutlichsten Stimmen des christlichen Widerstands. Er beteiligte sich aktiv am Kampf gegen die Instrumentalisierung des Glaubens durch das Regime. Er vertrat die Auffassung, dass die Nachfolge Christi bedeute, Risiken einzugehen und sich zur Wahrheit zu bekennen, selbst wenn dies schwerwiegende persönliche Konsequenzen habe.

Beständiger Glaube, Zeugnis

Seine Schriften, insbesondere ‘Nachfolge’ und seine Briefe aus dem Gefängnis, entwickeln die Idee einer “kostbaren Gnade”, eines Glaubens, der Konsequenz und Verantwortung fordert. Bonhoeffer, der 1945 hingerichtet wurde, gilt heute – auch aufgrund seiner Gefängnisbriefe – bei Katholiken, Protestanten und Orthodoxen als christlicher Zeuge.

Die Botschaft, die Papst Leo XIV. mit dem Zitat des lutherischen Pastors vermitteln wollte, lässt sich auf verschiedene Weisen interpretieren. Eine Interpretation besagt, dass Ökumene auch dadurch entsteht, dass Heiligkeit und spirituelle Tiefe jenseits konfessioneller Grenzen anerkannt werden.

Patriarch Bartholomäus I.

Diese Vision zeigte sich auch während der apostolischen Reise des Papstes in die Türkei und den Libanon. In Istanbul traf Leo XIV. mit dem Ökumenischen Patriarchen von Konstantinopel, Bartholomäus I., zusammen. In seiner Ansprache erinnerte der Papst daran, dass Katholiken und Orthodoxe dieselben apostolischen Wurzeln teilen und angesichts der aktuellen Herausforderungen eine gemeinsame Verantwortung tragen. Er betonte zudem, dass Einheit nicht aufgezwungen wird, sondern durch geduldigen Dialog und Nächstenliebe reift.

Patriarch Bartholomäus I. betonte seinerseits die Notwendigkeit eines gemeinsamen christlichen Zeugnisses angesichts der ökologischen und sozialen Krise. Bekannt für sein Engagement für den Umweltschutz, hob er hervor, dass der Schutz der Schöpfung ein vorrangiges Feld für ökumenische Zusammenarbeit sei. Beide Oberhäupter waren sich einig, dass Gebet und gemeinsames Handeln untrennbar mit dem theologischen Dialog verbunden sind.

Suchen hier eine Synthese aus zwei oder drei Ideen, die Papst Leo XIV. während des Besuchs äußerte, und einigen Ideen des orthodoxen Patriarchen Bartholomäus I., dem er den abschließenden Segen erteilte.

Leo XIV.: “um den Skandal der Spaltungen zu überwinden”

“Wir alle sind aufgerufen, den Skandal der Spaltungen zu überwinden, die leider immer noch bestehen, und den Wunsch nach … zu beflügeln.“ Einheit ”Für sie betete der Herr Jesus und gab sein Leben“, sagte der Papst. ”Je mehr wir uns versöhnen, desto glaubwürdiger können wir Christen Zeugnis vom Evangelium Jesu Christi ablegen, das eine Botschaft der Hoffnung für alle ist.“.

Bartholomäus I.: “den Wettlauf” der christlichen Einheit zu vollenden 

Patriarch Bartholomäus sagte den Oberhäuptern, dass sie, “in der Glut des nizänischen Glaubens brennend, den Lauf der christlichen Einheit vollenden” müssten, um Jesu Gebet für die Einheit seiner Jünger zu erfüllen. “Lasst uns einander lieben, damit wir einmütig bekennen: Vater, Sohn und Heiliger Geist, eine wesensgleiche und unteilbare Dreifaltigkeit. Amen!”.

“Das Gedenken an Nicäa ist ein Zeugnis für die tiefe Einheit aller Christen im Glauben”, schrieb er. Vatikan Nachrichten Kardinal Kurt Koch, Präfekt des Dikasteriums zur Förderung der Einheit der Christen.

Karl III. von England

Vor dieser Reise hatte Papst Leo XIV. in einem anderen Film mitgewirkt. ökumenische Geste Bezeichnenderweise betete er in Rom mit König Karl III. von England, dem höchsten Oberhaupt der anglikanischen Kirche. historisches Treffen, Nüchtern, aber voller Symbolik, betonte er die historische Versöhnung und die gemeinsame Mission der Christen in zunehmend säkularisierten Gesellschaften.

Die ökumenische Dimension des Pontifikats kam auch in dem Gebet zum Ausdruck, das in der Basilika St. Paul Outside the Walls zusammen mit einem anglikanischen Vertreter, dem Erzbischof von York, Stephen Cottrell, dem ältesten Prälaten der Kirche von England, abgehalten wurde.

Im Hintergrund: Saint John Henry Newman

Die Eröffnungshymne, komponiert vom Kirchenlehrer Ambrosius von Mailand, wurde in englischer Übersetzung von John Henry Newman vorgetragen, der die Hälfte seines Lebens Anglikaner und die andere Hälfte Katholik war. Newman, eine bedeutende Persönlichkeit des 19. Jahrhunderts, wurde am 1. November von Papst Leo XIV. zum Kirchenlehrer ernannt. König Karl I. selbst war bei seiner Heiligsprechung am 13. Oktober 2019 auf dem Petersplatz anwesend.

Vor dem Grab des Apostels Paulus stehend, erinnerte der Papst daran, dass die Einheit der Kirche ein zentrales Anliegen des frühen Christentums war und auch heute noch ein dringender Aufruf ist.

Der AutorFrancisco Otamendi

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José María Sánchez de Lamadrid: “Llamados nos recuerda que somos amados, llamados a transmitir esa llama de amor”

El próximo 12 de enero, el corazón de Madrid tendrá a Cristo vivo en su centro: con una Adoración al Santísimo multitudinaria que se enmarca en Llamados, una “experiencia que promete transformar la evangelización contemporánea” y que han impulsado la Parroquia de Santo Domingo de la Calzada (Algete) y Alpha España, con el respaldo de la Diócesis de Alcalá de Henares.

Maria José Atienza-3. Januar 2026-Lesezeit: 5 Minuten

Testimonios, música, familias y una Adoración al Santísimo en la que se prevé que participen miles de personas. Aunque este tipo de eventos es relativamente común en países como Estados Unidos, donde SEEK se ha consolidado como una de las citas de evangelización católica más importantes, no es habitual en España. 

El 12 de enero de 2026, el Movistar Arena, en el centro de Madrid, acoge Llamados, “una jornada de alabanza, oración, música, testimonios y comunión, para preparar el camino hacia el año 2033, fecha en la que se conmemorarán los 2.000 años de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.”

Omnes ha podido hablar con uno de sus organizadores, José María Sánchez de Lamadrid, el párroco de Santo Domingo de la Calzada de Algete, que ha compartido los orígenes y el sentido de un encuentro histórico. 

Para llegar a Llamados, el evento que quiere reunir a miles de personas en Madrid para adorar a Cristo y fortalecer la fe, ha habido un camino previo, ¿cuál ha sido?

–El principio de estas cosas siempre es el Señor. Él nos inspira y hacemos lo que podemos para responder. En nuestro caso, en 2013 empezamos un proceso de renovación en la parroquia de Santo Domingo de la Calzada y la Inmaculada de Algete. Lo hicimos tomando Alpha como motor de esta renovación. Habíamos empezado en 2011 con este método y ya en 2013 estaba asentado. En su programa, Alpha cuenta con una sesión de sanación, que es, en el fondo, el método de Jesús: Jesús anuncia el Evangelio, no en teoría, sino que se manifiesta en hechos. Como le recuerda a Juan Bautista cuando le pregunta si es el Mesías “los cojos andan, los ciegos ven, los pobres son evangelizados”. El método de Jesús, empieza por la palabra, por el anuncio explícito del mensaje: sus discursos, sus palabras; y luego sus hechos. Palabras y obras.

2013 también era el Año de la Fe que había convocado el Papst Benedikt XVI. Con motivo del Sínodo de la Nueva Evangelización, hicimos una semana de evangelización que coincidió con la elección del Papa Francisco. 

Fue en esa semana de evangelización cuando nos planteamos cómo dar respuesta al sufrimiento humano de los mayores, las personas solas… Surge un primer experimento: el de una Adoración al Santísimo en la que se presentan los sufrimientos de las personas. A partir de octubre de 2013 empezamos a hacerlo todos los primeros lunes de mes. Esta oración de misericordia ha ido evolucionando desde entonces. El Señor nos ha ido inspirando y la hemos ido puliendo, afinando, modificando cosas y, cada vez, viene más gente. En la pandemia, además, se disparó el canal Youtube y hoy tenemos una Adoración en la que participan unas 800 personas presencialmente y hay unas 1500 conexiones aproximadamente de España y de otras partes del mundo. 3000 personas rezando al Señor.

El año pasado, ante el Jubiläumsjahr der Hoffnung, nos preguntamos, ¿por qué no hacemos una gran oración de misericordia? Queríamos hacer algo grande como cierre del Jubileo del 2025 e inicio del camino a 2033, el 2000 aniversario de la muerte y resurrección del Señor, Pentecostés y el comienzo de la Iglesia. una efeméride que, probablemente, como dicen muchos, sea el evento del siglo y muchas realidades en la Iglesia están focalizando ahí su tarea.

¿A quien podremos ver en Llamados y por qué han pensado en ellos? 

–El cineasta Juan Manuel Cotelo y Olatz Elola, creadora de Blessings van ser los maestros de ceremonias, los presentadores. Por la parte musical, tendremos a Hillsong España, considerados como una de las bandas de música cristiana más famosas e influyentes del mundo y allí estarán Quique Mira und María Lorenzo, Casilda Finat y René ZZ como invitados. Y vienen sin percibir nada. Con ellos tendremos una especie de panel de experiencias, para poder sacar ideas.

Y, por supuesto, Nicky Gumbel, el iniciador de Alpha. Escuchar a Gumbel es una pasada. Es un hombre de una grandísima fe y, aunque no es católico, por ejemplo, el año pasado terminó pidiendo una oración por el cónclave en la Leadership Conference. Hay un gran sentimiento de unidad. 

En España tenemos quizás una experiencia de ecumenismo más pequeña. Yo tengo bastantes amigos de distintas confesiones cristianas y son personas de una fe brutal. En el fondo, nos une mucho más que lo nos separa y podemos hacer muchas cosas juntos; sobre todo, en esta parte del primer anuncio, como recuerda Rainiero Cantalamessa y también lo ha recordado el Papst Leo XIV. en su reciente viaje a Turquía, 

Nicky Gumbel no viene a hablar de Alpha, viene a hablar de evangelización, de que el mundo conozca a Jesús. Él quiere llegar a 100 millones de personas por medio de Alpha y en este sueño está centrando sus últimos años de vida. Es una de esas personas visionarias, que sueñan a lo grande. 

En la parte de la Adoración al Santísimo creo que, aparte de las JMJ, no hemos tenido en España nunca una adoración tan multitudinaria. Y eso también queremos ofrecerlo. Que sea una ocasión para orar todos juntos. Que nos ayude a ver que no estamos solos, que hay muchas más gente de todas las edades, niños, jóvenes, adultos, etc, porque el evento tiene esa perspectiva familiar. Además tendremos el apoyo musical del grupo de música católica Salve.

¿Cómo se llega a una “locura” como la de escoger como sede el Movistar Arena?

–Nosotros vamos muy de manos de Alpha y Nicky Gumbel siempre habla de regalar algo especial a Dios en 2033. Así surgió Llamados: queríamos un sitio grande, para que pudieran venir quienes no tienen la posibilidad de ir a la Oración de Misericordia de manera habitual y pensamos en ofrecer algo más. Hablamos con Mons. Antonio Prieto, el Obispo de  Alcalá de Henares y con los responsables de Alpha España. 

La primera parte de Llamados está muy inspirada en la Konferenz über Führungsqualitäten que hace Alpha en mayo. De ahí la combinación de música y testimonios. 

La segunda parte es la oración de misericordia, pura y dura, como lo hacemos aquí todos los meses: poner al Señor en el centro, rezar y que nos sane. 

Queríamos un sitio donde todo el que quisiera venir pudiera entrar. De ahí la elección del Movistar Arena, que es un lugar emblemático, en el corazón de Madrid, y también es un lugar también donde se genera cultura. El Papa Benedicto XVI hablaba de esos atrios de gentiles. Pues, ¿por qué no poner al Señor en esos espacios donde hay eventos, hay música?

Si algo está rejuveneciendo el rostro de la Iglesia es la Adoración al Santísimo, la música, y el trato personal con Cristo. En este sentido, ¿Aporta algo nuevo Llamados?¿Cómo hacer que la semilla afectiva sea efectiva?    

–Creo que no se trata  de pisar a nadie sino, al contrario, de sumar. Efectivamente, gracias a Dios, está habiendo muchos eventos de distintas perspectivas, desde la música, como los conciertos de Hakuna, u otros eventos católicos y queremos sumar.

Hay una idea que también nos inspira y es que el Señor, en su vida pública, trabajaba a distintos niveles, y la transmisión de la fe se da en distintos niveles también. Desde grupos pequeños, uno a uno, Jesús – Nicodemo, Jesús – la samaritana; grupos pequeñitos, Pedro- Santiago -Juan, los 12 Apóstoles, los 72, y luego están las multitudes. El Señor utiliza todos esos modelos o formas de transmitir la fe. Este encuentro se enmarca en uno de esos grandes eventos, diríamos, o de “las multitudes” que dice el Evangelio.

Luego está el día a día y, lo que siempre se busca es que este tipo de encuentros no se quede en un subidón emocional sino que genere ideas, proyectos.

Que cada una de las personas que participe piense “¿cómo puedo yo preparar el 2000 aniversario de la muerte y resurrección del Señor?” Ahí entra la cabeza, las ideas. Que podamos salir con las pilas cargadas para que cada uno, ya en su sitio, en su realidad, en su parroquia, en su familia, en su colegio, en su universidad, donde sea, pueda llevar esa llama. 

No es ni algo meramente racionalista, que sería solo la cabeza, ni es algo meramente  sentimentalista o emocionalista de corazón, ni es algo meramente voluntarista, sino es poner al Señor en un centro, escuchando el testimonio de otras personas que están haciendo mucho bien y que nos pueden dar pistas ante las dificultades de la vida que todos tenemos, cómo llevar esa llama de la fe. De ahí viene el nombre de Llamados, es un juego de palabras porque somos amados y estamos llamados a transmitir esa llama de amor. 

Blickpunkt Evangelium

Nicht mehr in Ruhe. Feierlichkeit des Dreikönigstages

Vitus Ntube nos comenta las lecturas de la solemnidad de la epifanía correspondiente al día 6 de enero de 2026.

Vitus Ntube-3. Januar 2026-Lesezeit: 2 Minuten

El título de esta homilía sonará familiar a muchos nigerianos, evocando la novela No Longer at Ease, del renombrado autor Chinua Achebe. Otra de sus obras, Todo se desmorona, es aún más conocida en todo el mundo. La expresión “ya no a gusto” captura algo esencial sobre la fiesta que celebramos hoy.

Hoy la Iglesia celebra la manifestación de Dios a las naciones: la Epifanía del Señor. Los Magos representan a los pueblos del mundo y, en muchos sentidos, a la gran mayoría de los cristianos de hoy. Atraídos por la luz de Cristo, todos los pueblos y naciones son invitados a dirigirse hacia Él. La Epifanía es una fiesta de manifestación, de revelación. Pero una vez que la revelación ha tenido lugar, ¿qué sigue?

El Cristo que se ha mostrado a las naciones ha transformado a las naciones. Al contemplar la historia de la humanidad y de las culturas, vemos cómo el encuentro con Cristo las ha remodelado desde dentro. La Epifanía, por tanto, no trata solo de revelación, sino también de encuentro: un encuentro que transforma.

Los Magos encarnan la verdadera invitación navideña pronunciada primero por los pastores: “Vayamos a Belén”. Este camino hacia Belén es la postura propia de la fe navideña, y los Magos la continúan. Apenas unos días después de Navidad, la celebración de hoy nos recuerda la necesidad de mantener esta disposición: permanecer siempre en camino, en la ruta que conduce a Cristo.

Antes vimos a los pastores emprender este camino. Las lecturas de hoy revelan qué tipo de personas realizan realmente el viaje. Herodes, junto con los sumos sacerdotes y escribas, no va. Los Magos, en cambio, sí. Los que estaban cómodos permanecieron donde estaban; los dispuestos a dejar atrás la comodidad y la seguridad se pusieron en camino. La Epifanía nos enseña a ser personas que se mueven, dispuestas a ir allí donde Cristo se encuentra.

"Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?".

En el poema El viaje de los Magos de T. S. Eliot, el poeta relata de forma imaginativa la peregrinación de los Magos y su reflexión posterior sobre cómo su encuentro con el Niño Cristo los transformó. Regresaron a su tierra “ya no a gusto”. El encuentro con Cristo exigió un cambio; no podían seguir en la misma disposición personal o cultural de antes. Algunos encuentros con Cristo nos inquietan de la mejor manera posible: nos impiden quedarnos como estábamos, nos dejan «ya no a gusto» con nosotros mismos.

«Esto: ¿Nos llevaron tan lejos por un Nacimiento o por una Muerte? Hubo un Nacimiento, teníamos pruebas y ninguna duda. Yo había visto nacer y morir, pero pensaba que eran distintos: este Nacimiento nos sometió a una dura y amarga agonía, como la Muerte, nuestra muerte. Regresamos a nuestros lugares, estos Reinos, pero ya no estamos en paz aquí, bajo la antigua ley. Con un pueblo extraño aferrado a sus dioses.
Cuánto gusto me daría otra muerte
".

Hoy es un buen día para preguntarnos por nuestra propia respuesta al encuentro con Cristo. ¿Seguimos a gusto con la “antigua dispensación”? ¿Estamos contentos de regresar por el mismo camino por el que vinimos, o estamos dispuestos a emprender “otro camino”?

"Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino” (Mt 2, 12).

Bücher

¿Ideales o ilusiones? El sentido de la vida a debate en la obra de Juan Antonio Estrada

A través de un recorrido histórico que va desde la filosofía griega hasta el inmanentismo moderno, el autor analiza si el cristianismo sigue siendo hoy un proyecto de grandeza capaz de ofrecer emancipación, sentido y salvación al hombre contemporáneo.

José Carlos Martín de la Hoz-2 de Januar de 2026-Lesezeit: 3 Minuten

El jesuita Juan Antonio Estrada (Madrid 1945), catedrático de filosofía de la Universidad de Granada, ha publicado en Trotta un magnífico trabajo recopilatorio de artículos ya editados sobre el sentido de la vida que vale la pena reseñar, aunque sea brevemente.

Fruto de sus numerosas investigaciones, Estrada nos recuerda ese memorable texto de Benedicto XVI cuando resaltaba que la Iglesia naciente entró en diálogo con la filosofía griega buscando el diálogo entre la fe y la razón.

Fruto de ese dialogo estará la llamada filosofía realista que ha sustentado el humanismo cristiano hasta la revolución de mayo del 68, pasando a través de la renovación que introdujo Francisco de Vitoria y la Escuela de Salamanca.

El cristianismo sería un ideal porque abriría el camino a la identificación con Cristo siguiendo los pasos necesarios de un ideal o de todo proyecto de grandeza: “hay tres valores que son fundamentales para cualquier proyecto: sentido, emancipación y salvación” (14).

Ciertamente la evangelización de Jesús “agudiza la necesidad de la conversión personal y se individualiza el concepto de salvación” (60), a lo que podíamos añadir que en un clima de total libertad.

Enseguida, Estrada extraerá una primera conclusión: “el centro de la religión no es ya el culto, sino la conducta y la relación con los otros, radicalizando el mensaje anterior de los profetas judíos” (61). 

Ciertamente, la escena evangélica de la destrucción del templo nos hablará del nuevo altar del corazón de cada cristiano que ofrece con su vida diaria un sacrificio de valor inmenso, tanto como sea su amor, y siempre unido al único y verdadero sacrificio de la Nueva Ley, que es la Misa. San Josemaría hablaba de no reducir el cristianismo, a acudir al templo: “El cristianismo surge en torno a una persona, no a una doctrina ni a una ideología; ofrece un estilo de vida diferente. La referencia última no es el sistema religioso, sino el seguimiento personal de Jesús” (62).

Durante gran parte de la historia el decálogo revelado a Moisés ocupó parte importante de la enseñanza moral de la Iglesia desde la edad media hasta nuestros días cuando el nuevo catecismo ha planteado una moral de santidad para todos los cristianos (65).

Enseguida, estrada recordará que “El tiempo del hombre, la historia, muestra la impotencia humana para triunfar sobre el mal. El éxito de las revoluciones se torna pronto en nuevas formas de opresión de los vencedores. Hay que poner las esperanzas en la lucha permanente contra el mal y en la acción de Dios, que inspira a los que siguen a Jesús” (69). 

Efectivamente, sucede con nuestro autor como con Juan Azor, autor de la “ratio institutionis” de los jesuitas en el siglo XVI, quien influyó en la redacción del catecismo de párrocos o de san Pío V, cuando llegado el momento de plantear la santidad como modelo para la moral de los cristianos, ante la urgente necesidad de reforma de la Iglesia y del pueblo cristiano, los llamó simplemente a la salvación.

De nuevo, Estrada colocará en el centro de la nueva moral y la nueva evangelización el misterio de la resurrección del Señor cuando afirma: “lo nuevo en el anuncio de Cristo resucitado, la referencia fundamental es su historia y su modo de vivir. Poner el acento en la resurrección marginando la vida de Jesús llevaría a la devaluación del Jesús terreno” (70).

Para el cristianismo fue una gran oportunidad única desarrollarse en el marco del Imperio romano, asumir sus leyes, su burocracia y su administración, porque era una sociedad bien organizada. El precio a pagar fue el distanciamiento del judaísmo de sus orígenes (75). 

Es interesante que Estrada haya cometido el error de admitir una distancia entre el clero y los monjes con el pueblo cristiano y una diferencia entre las diversas clases sociales en el cristianismo. Seguramente será debido a la influencia de la visión marxista de su juventud (76).

Las diferentes escuelas teológicas que surgirán en la Iglesia con el nacimiento de las universidades según fuera el acento en el equilibrio fe y razón de santo Tomás, en el empeño por subrayar la voluntad en Juan Duns Escoto y san Buenaventura o en potenciar el nominalismo con Guillermo de Ockham y su desprecio de la razón (79).

Lutero dio lugar a una dolorosa transformación del cristianismo dejándolo sin las mediaciones de la Virgen y de los santos, de los sacramentos para intervenir la gracia, del magisterio para tener luz en el entendimiento (81).

Finalmente, nuestro autor se referirá a la reforma católica que tuvo lugar en España con la reforma impulsada por los Reyes Católicos y Cisneros y continuada por Francisco de Vitoria y la escuela de Salamanca, que celebraremos en el año 1526 (86).

Seguidamente abordará la Ilustración, cuyo punto de partida hemos de situar en Descartes (1596-1650) y su discurso del método, cuando comienza el inmanentismo filosófico que perdurará hasta de Kant (1724-1804).

Seguidamente, nos resumirá: “el sistema kantiano ha marcado la filosofía, la ética y la religión. Pero Hegel (1770-1831) es el continuador, reformador y sistematizador de la racionalidad global. Su sistema domina todo el siglo XIX y sirve de referente a Feuerbach, Marx, Kierkegaard, Schopenhauer y Nietzsche” (111).

¿Ideales o ilusiones? Emancipación, sentido y salvación

Autor: Juan Antonio Estrada
Leitartikel: Trotta
Anzahl der Seiten: 204
Jahr: 2025

Wir repaganisieren

Occidente olvida sus raíces cristianas y pone en riesgo la protección de los más vulnerables frente a prácticas como el aborto tardío y la eutanasia infantil.

2 de Januar de 2026-Lesezeit: 6 Minuten

Parte de Europa y Canadá no tienen un concepto para el futuro. Ya nadie sabe para qué sirven culturalmente.

La mayoría de las culturas glorifican a los guerreros y reyes, no a quienes se encuentran en la base. Pero el cristianismo adoptó una actitud opuesta hacia el estatus y situó la humildad en el centro de su teología. La celebración de la Navidad lo hace más evidente. «Dios escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos» (1 Corintios 1:27) es una afirmación desconcertante y alarmante para quien provenga de una cultura ajena al cristianismo.

¿Por qué Cristo se hizo tan humilde y débil que permitió llegar a ser despreciado y castigado desde el mismo momento de su nacimiento? ¿Por qué sufrió la violencia de los hombres, pequeños seres débiles y mortales? ¿Por qué no repelió con fuerza su iniquidad? ¿Por qué no reveló su majestad, al menos cuando lo apresaron para matarlo?

Esta exaltación del cristianismo de la debilidad y la humildad es algo muy confuso e incomprensible para cualquier agnóstico, ateo o pagano.

El humanismo cristiano y la protección de los vulnerables

La innovación moral del cristianismo consistió en reconceptualizar la pequeñez y la humildad y ponerla en el  centro del pacto social, independientemente de la raza, sexo, clase o lugar de nacimiento. Con el cristianismo, el abuso de los poderosos a los débiles pasó a ser moralmente inaceptable.

Cuando una sociedad acepta ese énfasis cristiano en la debilidad como una prioridad crucial, se desprenden muchas conclusiones morales.

La valoración cristiana de la debilidad ofrece evidentes beneficios al sexo débil, que pudo por primera vez exigir la continencia sexual y el respeto de los hombres. El feminismo hunde sus raíces en el cristianismo.

Bajo la moral cristiana, la esclavitud se vuelve inaceptable, al igual que la violación de los inferiores. Señalar la vulnerabilidad de las mujeres, los niños, los pobres, los esclavos y los discapacitados es defender que hay que protegerlos. Se puede hablar entonces de «derechos humanos» o de «humanismo».

Sin embargo, este sistema de moralidad dista mucho de ser universal. ¿Cuán comunes eran, en la antigüedad, los principios fundamentales del humanismo cristiano: que los seres humanos, sin importar su sexo, lugar de origen, raza o clase, tienen el mismo valor? No es difícil contestar que nada comunes.

El humanismo secular es simplemente cristianismo.

La repaganización y los desafíos éticos contemporáneos

Este es el problema para los gobiernos que pretenden prescindir del humanismo cristiano, ocupados en cortar la rama que les alza. Las mismas ideas cristianas que les otorgan su fuerza moral conllevan otras implicaciones. Por ejemplo, si bien el feminismo se basa en la igualdad de todos los seres humanos, a pesar de ser las mujeres vulnerables por ser más débiles y pequeñas que los hombres, existe otro grupo de seres humanos que es aún más débil. Nos guste o no, no podemos situar la protección de los más vulnerables en el centro de nuestro sistema ético sin llegar a la conclusión de que los niños no nacidos o los recién nacidos no deben ser asesinados.

Es evidente que al ser humano le cuesta acatar aquellos principios morales que le causan enormes problemas prácticos, dada la praxis bastante generalizada en la historia tanto del aborto como del infanticidio. El cristianismo vino a establecer que, a pesar de esos problemas prácticos, la protección del más débil es la moral correcta. Aunque no sea fácil ser buen cristiano.

La regulación del aborto está en el centro de la guerra cultural contemporánea porque representa la vanguardia de la descristianización. Cuando los defensores de la vida por un lado y los defensores del derecho a decidir de las mujeres por otro se enfrentan por los detalles de la política abortista, en realidad lo que debaten es sobre si nuestra sociedad debe seguir siendo cristiana. La mayoría de quienes se consideran pro-elección de la mujer no han reflexionado realmente sobre lo que significaría abandonar por completo el cristianismo; es decir, abandonar por completo la insistencia históricamente extraña de los cristianos de que «Dios eligió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos».

Pero hay algunos heraldos de la repaganización que están dispuestos a ser radicalmente coherentes y que muestran una contundencia aterradora.

Peter Singer y la lógica extrema del utilitarismo secular

Uno de ellos es Peter Singer, profesor de Bioética en la Universidad de Princeton, de familia judía de origen austriaco (como la mía). Es considerado por muchos como uno de los filósofos vivos más influyentes del mundo. Está especializado en ética aplicada desde una perspectiva utilitarista y secular, y es un gran promotor de la repaganización de occidente.

Singer piensa que hubiera sido mejor haberles dado a nuestros padres la opción de matarnos cuando éramos todavía bebés si mostrábamos algún problema grave y así satisfacer las preferencias razonables de los padres por un tipo de hijo u otro.

Peter Singer es de los pocos filósofos que se atreven a escribir que debemos estar dispuestos a seguir la lógica del aborto hasta sus últimas consecuencias, para concluir que no hay una distinción moral importante entre el aborto y el infanticidio, y que el asesinato de algunos bebés recién nacidos debería estar permitido por ley.

“Los recién nacidos humanos no tienen sentido de su propia existencia a lo largo del tiempo”, explica. “Por tanto, matar a un recién nacido nunca equivale a matar a una persona, es decir, a un ser que desea seguir viviendo”. Singer puede hacer tales afirmaciones porque, como buen ateo, rechaza la noción de que haya algo especial –sagrado– en los seres humanos, independientemente de su edad o capacidades cognitivas. Argumenta que los derechos de cualquier ser vivo deben evaluarse en función de sus capacidades individuales, no de su pertenencia a la especie humana. Este es un argumento anti-cristiano de una coherencia aplastante, pero terrible.

Plantea un problema práctico a la hora de establecer una distinción legal entre el asesinato permisible y el no permisible de un niño. Es el problema que toda legislación sobre el aborto debe afrontar. Si no se establece el límite en la concepción, entonces hay que buscar algún momento durante la gestación o desarrollo. ¿Por qué no, pregunta Singer, llevarlo un poco más allá, hasta después del nacimiento, hasta que finalice el período en el que el niño todavía no es consciente de su propia existencia en el tiempo?

«El hombre no tiene nada de particular. Es solo una parte de este mundo», decía Heinrich Himmler, mano derecha de Hitler y principal arquitecto del Holocausto nazi. Pero no es necesario recurrir al nazismo para advertir sobre los riesgos de la descristianización.

Un mundo que aceptara el infanticidio de forma generalizada probablemente se parecería más a la Roma pre-cristiana. La «primera revolución sexual» surgió en la sociedad esclavista romana en la que los hombres disfrutaban de acceso sexual sin restricciones a los cuerpos de sus inferiores sociales, incluyendo esclavos, mujeres y niños. Los bebés asesinados se entendían como una consecuencia aceptable de la “necesidad” sexual masculina (o femenina).

Aborto, infanticidio y la pérdida de la moral cristiana en Occidente

Por el contrario, el cristianismo adaptó la moral a la naturaleza profunda de las cosas, también en el sexo. Enseñó que, además de que la razón de ser del sexo en la biosfera es la de generar variación, individualidad, dotaciones genéticas diferentes y únicas, el sexo en el hombre es también y fundamentalmente una forma de unión y compenetración de los progenitores de cara al adecuado cuidado y educación de la prole, que depende de estos durante años. Por eso separar el sexo de la procreación o de su misión de unión pasó a no estar de acuerdo con la moral cristiana. Y por supuesto también la violación, la pederastia, el aborto o el infanticidio.

Un mundo que aceptara de forma generalizada el infanticidio se parecería también a los Países Bajos, a Bélgica o al Canadá de la actualidad.

Los Países Bajos es el único país que cuenta con un marco explícito para la eutanasia neonatal activa, que permite terminar con la vida de recién nacidos con problemas de salud graves.

Bélgica permite la eutanasia a menores de cualquier edad. Para bebés menores de 1 año no hay protocolo explícito como en los Países Bajos, pero neonatólogos y las encuestas (89% de médicos flamencos en 2020) han apoyado discutir la legalización del infanticidio en casos graves.

El programa canadiense de Asistencia Médica para Morir (MAID) ofrece el suicidio médicamente asistido no solo a los enfermos terminales, sino que actualmente se presiona a personas con discapacidad y enfermedades mentales, e incluso a aquellas simplemente con bajos recursos económicos para que usen ese «servicio». «La última voluntad es sagrada», argumentan en Canadá. Al parecer, el progresismo moderno se preocupa por lo sagrado, pero no si es cristiano.

La legalización del infanticidio se ha debatido con sorprendente calma en el gobierno de Canadá. En 2022, Louis Roy, del Colegio de Médicos de Quebec, declaró ante el Comité Mixto Especial que los padres deberían poder organizar la muerte de sus hijos durante el primer año de vida cuando “consideren” que tienen «síndromes graves».

Canadá, Países Bajos y Bélgica continúan deslizándose por la pendiente resbaladiza del aborto y la eutanasia. Si el infanticidio se generaliza — tras los Países Bajos, Canadá y Bélgica, y luego, inevitablemente, en todo el occidente descristianizado—, sabremos con certeza que el cristianismo se ha replegado a las catacumbas.

Durante dos mil años los cristianos han mantenido a raya la jungla creando la moral occidental, un claro en el bosque con vistas al cielo. Si no queda nadie para cuidar el jardín, la selva recuperará su terreno.

Adaptación libre del artículo: https://firstthings.com/we-are-repaganizing/

Der AutorJoseph Gefaell

Analista. Ciencia, economía y religión. Cinco hijos. Banquero de inversiones. Perfil en X: @ChGefaell.

Die Prüfung

2026 comienza con un renovado “giro católico”, invitándonos a un examen personal sobre nuestra fe y cómo vivimos el compromiso cristiano en la sociedad.

2 de Januar de 2026-Lesezeit: 2 Minuten

Apenas ha empezado este nuevo movimiento social, cultural y eclesial que algunos han querido llamar “giro católico”, y ya hay quien lo ha matado, enterrado y le ha dicho la misa funeral. Si pensamos que Cristo se pasó media vida hablando de siegas y siembras, (con lo que esto tiene de espera y paciencia) resulta gracioso que nuestra sociedad Click and Collect quiera que el giro se dé ya, ahora, sin esperas…, quizás para pasar a otra pantalla lo antes posible.

2026 comienza, y esto es innegable, empujado por cierta corriente de optimismo dentro de la Iglesia, producida por la constatación de que, más a pesar de nosotros que gracias a nosotros, hay una parte de la sociedad a la que el nihilismo posmoderno ya no puede engañar y vuelven, de un modo u otro, sus ojos a la fe; o al menos, a una antropología de base cristiana, custodiadora de la Belleza “siempre antigua y siempre nueva”.

Ya no son solo las diferentes manifestaciones culturales que, en el cine, la música o las redes sociales, han recuperado la búsqueda de Dios, o la espiritualidad, como “un tema a tratar”. También en una buena parte de la labor pastoral que se encuentra ante el reto de responder, de manera adulta y formada, a las preguntas de miles de personas que buscan, y quieren encontrar en la Iglesia “cosas claras”: compromiso concreto, maneras de vivir que se alejen de la facilonería buenista del todo vale y preocupación por los demás que supera los eslóganes.

La pelota que tenemos los católicos en nuestro tejado es de cuero, no de espuma y cuando te da, a veces, duele. Transmitir el depósito de la fe es responder a las preguntas que León XIV recoge en la impactante carta apostólica In Unitate fidei sobre el Credo niceno-constantinopolitano: 

"¿Qué significa Dios para mí y cómo doy testimonio de la fe en Él? ¿Es el único y solo Dios realmente el Señor de la vida, o hay ídolos más importantes que Dios y sus mandamientos? ¿Es Dios para mí el Dios viviente, cercano en toda situación, el Padre al que me dirijo con confianza filial? ¿Es el Creador a quien debo todo lo que soy y lo que tengo, cuyas huellas puedo encontrar en cada criatura? ¿Estoy dispuesto a compartir los bienes de la tierra, que pertenecen a todos, de manera justa y equitativa? ¿Cómo trato la creación, que es obra de sus manos?”. Responder a estas cuestiones requiere, por parte de cada uno, un verdadero examen personal y una forma de vida que, no sé si formará parte del “giro católico” cultural, pero seguro, cambiará nuestras vidas.

Aus dem Vatikan

Leo XIV.: «Das Herz Jesu schlägt für jeden Mann und jede Frau.”

Tras celebrar la Misa de María Madre de Dios en la basílica, impartió la bendición a los fieles congregados en la plaza desde la ventana del apartamiento pontificio.

Redaktion Omnes-1 de Januar de 2026-Lesezeit: 2 Minuten

El Papa León XIV inauguró el nuevo año con un mensaje centrado en la paz, la esperanza y la renovación interior, en el que invitó a los fieles a comenzar 2026 como una auténtica “época de paz y amistad entre todos los pueblos”.

“Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz año nuevo!”, comenzó el Pontífice, enmarcando su mensaje en el paso del tiempo y en la responsabilidad de vivirlo con sentido. Advirtió que, sin un deseo sincero de bien, “no tendría sentido girar las páginas del calendario y llenar nuestras agendas”, y subrayó que el nuevo año solo cobra significado cuando se orienta al bien común y a la reconciliación.

Últimos días del Jubileo

En su reflexión, León XIV hizo referencia al Jubileo que concluye, del que —dijo— la Iglesia ha aprendido “cómo cultivar la esperanza de un mundo nuevo”. Una esperanza que no es abstracta, sino concreta: “convirtiendo el corazón a Dios, para poder transformar los agravios en perdón, el dolor en consolación y los propósitos de virtud en obras buenas”. En ese estilo, añadió, Dios habita la historia y la rescata del olvido, entregando al mundo al Redentor.

El Papa centró su mensaje en la figura de Jesucristo, “el Hijo Unigénito que se hace nuestro hermano”, y que ilumina “las conciencias de buena voluntad” para construir el futuro “como casa acogedora para todo hombre y toda mujer que nace”. En continuidad con el tiempo de Navidad, dirigió la mirada a María, “la primera en sentir palpitar el corazón de Cristo”, y evocó el misterio del Verbo encarnado, anunciado “como latido de gracia” en el silencio de su seno virginal.

Un corazón que late

En un pasaje de marcado tono espiritual, León XIV recordó que Dios, al hacerse hombre, nos da a conocer su propio corazón, y que “el corazón de Jesús late por todo hombre y toda mujer”: por quienes lo acogen, como los pastores, y también por quienes lo rechazan, como Herodes. “Su corazón no es indiferente —afirmó—: palpita por los justos, para que perseveren en su entrega; y por los injustos, para que cambien de vida y encuentren paz”.

El Pontífice invitó a detenerse a adorar el misterio de la Encarnación, que “resplandece en María Santísima y se refleja en cada recién nacido”, revelando la imagen divina impresa en el ser humano. Desde esa contemplación, llamó a una oración coral por la paz en la Jornada del 1 de enero: “sobre todo entre las naciones ensangrentadas por conflictos y miseria, pero también en nuestras casas, en las familias heridas por la violencia y el dolor”.

Concluyó su mensaje confiando a María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, la súplica por un mundo reconciliado, con la certeza de que “Cristo, nuestra esperanza, es el sol de justicia que nunca declina”. A continuación, el Papa León XIV impartió la bendición, extendiendo su deseo de paz y esperanza a la ciudad de Roma y al mundo entero.

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En diciembre de 1987, se publicó una entrevista a P. Werenfried van Straaten, el fundador de la Ayuda a la Iglesia Necesitada, para la revista Palabra (nº 270). Publicamos la entrevista con motivo del 60 aniversario de Omnes.

José Miguel Pero-Sanz Elorz-1 de Januar de 2026-Lesezeit: 7 Minuten

En la Navidad de 1947, sin saberlo él mismo, el premostratense flamenco P. Werenfried van Straaten —secretario entonces del Abad de Tongerlo (Bélgica)— iniciaba lo que a partir de 1969 vendría a llamarse Ayuda a la Iglesia Necesitada.

En los cuarenta años que ahora se cumplen, la AIN —Pío Sodalicio desde 1964 y Asociación pública universal de Derecho Pontificio desde 1982— ha distribuido más de 1.500 millones de dólares USA en lugares donde la Iglesia está perseguida o en dificultades: la Iglesia «de las catacumbas» en países regidos por los comunistas tiene preferencia; pero en 1959 comenzó su ayuda en Asia, y poco después en Iberoamérica y África.

Unos 600.000 donantes proporcionan actualmente alrededor de 50 millones de dólares anuales para la construcción de iglesias; adquisición de biblias y libros religiosos; medios de subsistencia y motorización para sacerdotes necesitados; ayuda a comunidades de contemplativas; asistencia en campos de refugiados, etc.

El alma de todo ello sigue siendo el P. Werenfried, el Padre Tocino como le llaman en Alemania, quien el próximo 17 de enero cumplirá 75 años. Con motivo de ambos aniversarios ha concedido a PALABRA una entrevista en la que explica la génesis, vida, actualidad y perspectivas de su iniciativa.

Alguien ha dicho que el P. Werenfried es «una fuerza de la naturaleza»: estructura de atleta, que combate la tendencia a la obesidad; cabellos revueltos, frente alta, cejas enmarañadas, ojos vivos y sonrisa entre pícara y bonachona. Responde con precisión, como quien está acostumbrado a proponerse un objetivo y caminar derecho —sin desviarse por caminos colaterales— hacia él.

¿Por qué dicen que la AIN nació en una fecha concreta: el 25 de diciembre de 1947?

–Porque fue en aquel mes de diciembre cuando, con motivo de la Natividad, escribí un artículo en la pequeña revista que publicaba nuestra Abadía, con el título «No hay lugar en la posada», en el cual pedía ayuda para los alemanes vencidos y solicitaba también la reconciliación con el enemigo abatido. La respuesta a aquella llamada desbordó todas las previsiones, y fue así cómo comenzó una aventura de caridad y amor que ha llegado hasta nuestros días y abarca a los cinco continentes.

En Alemania le llaman «Padre Tocino». ¿A qué se debe este sobrenombre?

–En una de mis predicaciones para ayudar a la supervivencia de los refugiados de la diáspora alemana, pedí que cada una de las familias que me escuchaban, sacrificaran una loncha de tocino de la provisión familiar y la llevaran a la parroquia, que yo pasaría el sábado siguiente a recoger sus donativos. La operación tocino acababa de nacer. Miles de toneladas de este alimento afluyeron a la Abadía y desde allí salían camino de Alemania. Esto me valió el apodo de «Padre Tocino».

¿Pensó Vd. desde el principio en que su iniciativa llegaría a ser lo que es hoy?

–En ningún momento. En aquel diciembre de 1947 hice a los cristianos un sencillo llamamiento de amor al prójimo, que he venido manteniendo hasta nuestros días. Si ello ha dado lugar al desarrollo que nuestra Obra tiene en la actualidad, se lo debemos todo a Dios, porque es solamente Él el que suscita en el corazón de nuestros bienhechores el amor hacia la Iglesia necesitada.


PRIMEROS PASOS

¿Qué apoyos encontró en las primeras fases de su obra?

–El primero y principal fue el P. Stalmans, superior en aquel entonces de la Abadía de Tongerlo, de la que procedo. El de la Jerarquía local y por supuesto el apoyo y respaldo de los Santos Padres hasta nuestro Juan Pablo Il.

¿Cuáles fueron los siguientes pasos?

–Después de iniciar la ayuda a los refugiados, las acciones se fueron sucediendo paulatinamente: adopción de sacerdotes, motorización, capillas rodantes, construcción de iglesias en la diáspora alemana, basta que en 1952 se inicia la Ayuda a la Iglesia Necesitada.


Un capítulo importante de sus actuaciones fueron, y supongo que seguirán siendo, los países del Este de Europa: ¿Qué tipo de operaciones realizan ahí?

–La ayuda a los países del Este Europeo está destinada principalmente a la construcción y restauración de iglesias, ayuda a los seminaristas, ayuda a las religiosas, edición de libros religiosos y de oración, mantenimiento de sacerdotes (especialmente ancianos), etc.

¿Tuvo alguna relación con el Cardenal Wojtyla?

–Naturalmente. Él ha sido testigo de las ayudas que nuestra Obra ha enviado a la Iglesia de Polonia. Concretamente en la diócesis de Cracovia, de la que él procede, apoyamos la financiación de la construcción de la iglesia de Nowa Huta.

NUEVOS HORIZONTES

Tengo entendido que, con posterioridad, han ampliado el horizonte de sus ayudas. ¿En qué direcciones?

–Por expresa petición del Papa Juan XXIII, a raíz del Concilio Vaticano Il, en el que fui Consultor, comenzamos nuestra ayuda a la Iglesia amenazada y necesitada en los países del Tercer Mundo.

¿Cómo se entiende que un monje premostratense haya llegado a ser uno de los grandes «managers» de Occidente?

–No se puede entender si no se tiene fe. Yo soy simplemente un instrumento de Dios. Él se vale de mí para que el amor fraterno entre los cristianos no desaparezca.

¿No es usted también fundador de unas monjas?

–Así es: en 1966, y junto con la Madre Hadewych, religiosa belga de la Orden del Santo Sepulcro, fundamos en Bukavu (Zaire) el Instituto de las Hijas de la Resurrección. En 21 años de existencia, el Instituto cuenta ya con más de 100 hermanas profesas y un alto número de novicias y postulantes.
Como sacerdote y religioso, el objetivo de nuestra actividad pastoral es el de formar santos, hombres y mujeres, que vivan verdaderamente para Dios y para el prójimo siguiendo al pie de la letra los dos grandes mandamientos.

«ONU DE LA CARIDAD»

¿Qué tipo de personas les ayudan?

–Tanto el equipo de mis colaboradores en los 13 secretariados de la Obra, como los 600.000 bienhechores que tenemos en todo el mundo, está formado por personas de todo tipo y condición: sacerdotes, religiosos-as, laicos, humildes y poderosos, todos formamos una gran familia que se ha dado en llamar las «Naciones Unidas de la Caridad».

¿Le importaría ilustrarnos su labor con algún caso concreto, con alguna anécdota ilustrativa?

–Yo creo que podría enumerar diez mil ejemplos. Cada año nos llegan 8.000 solicitudes de ayuda, y nosotros ayudamos en aproximadamente 6.000 casos. Algunas solicitudes no entran en nuestro campo de ayuda pastoral, y nosotros debemos remitirlas a otras organizaciones. Ustedes piden ejemplos concretos. Tomemos la construcción de iglesias. Recientemente pasó un Obispo de Iberoamérica y nos solicitó ayuda para una gran catedral en honor a la Madre de Dios. Yo reflexioné y le indiqué que sería mejor que construyera una iglesia modesta y con el dinero ahorrado, que construyera un centro de catequesis. Así se alegraría mucho más la Madre de Dios. Eso fue lo que hizo, y nosotros le dimos un subsidio, que de otra forma con seguridad le habríamos negado. Un Obispo de la India me escribió que si quisiera construir una porqueriza, entonces algunos organismos católicos le financiarían un verdadero palacio. Pero si deseara obtener dinero para una construcción para el Señor, solamente se podría dirigir a «Ayuda a la Iglesia Necesitada».


MOMENTOS DIFÍCILES

Y dificultades ¿no han encontrado?

–Dificultades ha habido siempre más que suficientes. Entretanto, he comprobado que era más fácil vencer a los contrarios fuera de la Iglesia que dentro de ella.

Concretamente a raíz del Concilio Vaticano II, usted parecía ser un personaje molesto para algunos. ¿Qué tenían contra usted?

–Después del Concilio Vaticano II nuestra Obra era un estorbo, sobre todo para la diplomacia del Vaticano y otras fuerzas en la Iglesia, que malentendieron el «aggiornamento» del Santo Padre, como si fuera posible establecer compromisos con los regímenes ateístas. Querían acabar con nuestra Obra y casi lo consiguieron.

¿Cómo se resolvió todo ello?


–Los Cardenales y los Obispos de la Iglesia perseguida se colocaron enérgicamente a nuestro lado e intervinieron a nuestro favor ante el Santo Padre. El Papa Pablo VI discutió conmigo largo tiempo sobre ello y me confirmó la necesidad de nuestro trabajo. Él asignó a nuestra Obra el status oficial de un «Pium Sodalitium» y la colocó bajo su protección personal.


ORGANIZACIÓN

Desde un punto de vista jurídico ¿qué tipo de personalidad tiene la AIN?

–Canónicamente somos desde 1984 una Organización Pública y Universal, establecida por la Santa Sede, subordinada tanto al reglamento canónico, como a los propios Estatutos aprobados por la Santa Sede. De Derecho Civil somos una organización de utilidad pública, que pone sus medios a disposición, directa y exclusivamente, de fines benéficos.

¿Cómo está organizada?

–A.I.N. está formada por 13 secretariados nacionales que dependen de la Sede Central que radica en Königstein (Alemania Federal). En esta Sede, además del Departamento Internacional de Información, está la Comisión de Proyectos y Asignación de Ayudas que se encarga de estudiar todas las peticiones que se reciben, y el Departamento Financiero que emite las órdenes de pago de las peticiones aceptadas.

¿Cuál ha sido su último presupuesto anual y cómo se ha repartido porcentualmente por sectores?

–En el año 1986 se recaudaron 41.473.189 dólares que se repartieron, porcentualmente, de la forma siguiente: Iglesia perseguida 39,4 %; Iglesia amenazada 54,7 % y refugiados 5,9 %.

Con algunos organismos benéficos las personas tienen dudas acerca del destino de sus limosnas. Sospechan que, en cierto grado, puedan financiar guerrillas o iniciativas pastorales de dudosa rectitud doctrinal. ¿Qué tipo de cautelas toma la AlN para garantizar a sus bienhechores de que no pasará nada de esto?

–Para que una petición sea tomada en cuenta, debe ir acompañada por el respaldo oficial del Obispo de la diócesis de donde proceda la misma, o por el Superior religioso del que depende el peticionario. Las ayudas se envían también por el mismo camino.

TRABAJAMOS SIN PARAR

Usted ahora sólo es el Asistente espiritual. ¿Qué significa eso?

–Sí, en el año 1981 cesé en mi cargo de Moderador General de la Obra y me he limitado al cargo de Asistente Espiritual. Esta es mi tarea en la Obra, ser el pastor para esos cientos de miles que para nosotros no sólo son una posibilidad de ayuda para los otros, sino que también buscan inspiración para sus propias preocupaciones espirituales. El Asistente Espiritual tiene, según los Estatutos, la tarea de vigilar que la Orgnización sea fiel a la doctrina de la Iglesia y que la actividad conjunta de la Obra sirva a las finalidades previamente determinadas. A finales del año 1988, con 75 años, pienso en dejar también este cargo en otras manos. Como Fundador de la Obra tengo, según los Estatutos, el derecho a participar en todas las Asambleas, tomar la palabra en cualquier momento y, dado el caso, apelar a decisiones. Esta apelación sólo puede ser rebatida por el Consejo General, y esto con una mayoría de dos tercios. Así queda asegurado que la Obra, por lo menos mientras viva, siga trabajando en la línea del espíritu del Fundador.

¿Le importaría describirnos una jornada suya de trabajo?

–Un día normal de trabajo sería así: me levanto a las 6h., celebro la Santa Misa, desayuno y a las 8h. estoy en la oficina. Allí trabajo hasta las 10h.en la edición española del «Boletín» para Navidad. A las 10h. viene un periodista para una entrevista sobre el Aniversario. Esto dura hasta las 11h. Después viene un Obispo de Asia y más tarde una religiosa de Perú. A las 12h. empiezo a responder las cartas de los bienhechores basta las 13h. (hago unas diez); después almuerzo en mi mesa de trabajo mi comida de régimen, debo adelgazar, me acuesto una media hora y después sigo con las cartas. Más tarde discuto con mis colaboradores sobre una película acerca de la Obra, informo a los propagandistas franceses sobre las nuevas líneas espirituales en el salón de conferencias, hablo por teléfono con innumerables personas, ceno con un sacerdote de Polonia por la noche. Trabajo en la oficina hasta alrededor de las 23h. en un sermón a María. Pocas veces me acuesto antes de medianoche.

En enero cumple Vd. 75 años. ¿Cómo se garantiza la continuidad de su empresa en el futuro?

–Mientras viva y conserve mi integridad física y espiritual, mantendré la autoridad que me dan los Estatutos, y más tarde, bueno, si Dios quiere a nuestra Obra, entonces se ocupará de conseguir buenos colaboradores, y yo, por mi parte, le ayudaré en la búsqueda.

Der AutorJosé Miguel Pero-Sanz Elorz

Eclesiástico, periodista y escritor bilbaíno (1939), doctor en Filosofía y sacerdote del Opus Dei.

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He aquí la esclava del Señor

En el silencio de Nazaret, una joven pronuncia una respuesta que sigue interpelando hoy. Lejos de anular la libertad, su entrega abre un camino de plenitud, confianza y vida nueva.

Rafael Sanz Carrera-1 de Januar de 2026-Lesezeit: 4 Minuten

Cada Adviento la liturgia nos conduce a un lugar preciso: Nazaret. Una casa sencilla. Una joven desconocida. Y una palabra que, pronunciada en aquel silencio, resuena hoy con una fuerza que incomoda: «He aquí la esclava del Señor» (Lc 1,38).

No deja de ser llamativo que, en un tiempo que reivindica la libertad y la dignidad personal, una expresión tan breve despierte en muchas mujeres —especialmente jóvenes— una incomodidad visceral. La palabra «esclava» evoca imágenes de opresión y pérdida de dignidad, y parece difícil reconciliarla con la figura de María, modelo de libertad, fuerza y plenitud humana.

Sin embargo, el Adviento no rehúye las preguntas difíciles: las ilumina. 

1. ¿Qué significa realmente doulē?

El Evangelio de Lucas fue escrito en griego, y la palabra que María utiliza es doulē, femenino de doulos. En el mundo civil del siglo I podía designar jurídicamente a un esclavo, pero en la Biblia esta palabra adquiere un giro luminoso y sorprendente.

La Septuaginta llama «siervos del Señor» a Moisés, a David y a los profetas, no para degradarlos, sino para indicar que pertenecen de un modo único a Dios. San Pablo lleva este título con orgullo apostólico y lo repite 17 veces en sus cartas como una confesión de identidad. La misma María, en su Magnificat, vuelve a decir «ha mirado la humildad de su esclava», revelando que esta palabra no la rebaja, sino que la define espiritualmente.

En la Escritura, doulē no expresa servidumbre opresiva, sino pertenencia amorosa, disponibilidad radical y una entrega que libera. Es la gran paradoja cristiana: quien se entrega a Dios no pierde su libertad, sino que la ve elevada a su máxima expresión. El Adviento comienza aquí: en la certeza de que la voluntad de Dios no aplasta, sino que fecunda.

2. Ancilla Dominien la tradición

A lo largo de los siglos, Ancilla Domini se convirtió en una de las expresiones más queridas por la espiritualidad cristiana, especialmente por mujeres que en ella no encontraron un eco de opresión, sino un nombre propio. Esta frase describía para ellas un modo concreto de estar ante Dios: abiertas, disponibles, capaces de acoger la gracia con una plenitud que no anula, sino que transforma.

Santa Catalina de Siena firmaba sus cartas como «sierva y esclava de los siervos de Dios», y no había en sus palabras un rastro de resignación, sino la alegría de saberse totalmente de Cristo.Santa Teresa de Calcuta hablaba de sí misma como «un lápiz en las manos de Dios», imagen sencilla y poderosa de una vida que se deja escribir por el Amor. Durante siglos, miles de religiosas bordaron Ancilla Domini en sus hábitos, haciendo visible que su identidad consistía en ser un espacio disponible donde la gracia pudiera actuar.

¿Por qué esta expresión, tan desconcertante para algunos hoy, fascinó tanto a tantas mujeres cristianas? Porque en ella descubrieron algo profundamente femenino: la capacidad de entregarse sin perderse, de darse sin diluirse, de abrir espacio para que otro viva sin renunciar a la propia dignidad. La mujer, cuando ama, no se encoge: se ensancha. No se anula: se vuelve fecunda. No desaparece: florece. En esa capacidad de acoger y de dar vida —tanto corporal como espiritualmente— Ancilla Domini adquirió un sentido luminoso: revelar una libertad que nace precisamente de la entrega.

María encarna de modo perfecto este misterio. Su «hágase» concentra la madurez espiritual de quien comprende que entregarse no es despojarse, sino permitir que Dios sea Dios. En ella, Ancilla Domini no es un gesto de inferioridad, sino una declaración de identidad: María es toda de Dios, y por eso Dios puede salir al encuentro del mundo a través de ella.

3. Un malestar contemporáneo… y una oportunidad

No es extraño que, en una cultura profundamente herida por la violencia contra las mujeres, por la trata, por los abusos de autoridad —también dentro de la Iglesia—, la palabra «esclava» provoque rechazo. Esta sensibilidad no es enemiga de la fe; es un clamor que pide ser escuchado con respeto y acogido con paciencia, porque nace de heridas reales.

La fe no busca evadir ese dolor, sino enfrentarlo desde su raíz. Comprender la doulē de María exige, primero, lamentar y rechazar con toda firmeza las estructuras que oprimen y despojan la dignidad. Si el Evangelio no es capaz de indignarse ante la injusticia, pierde su fuerza liberadora. Solo acogiendo la legitimidad de este rechazo histórico podemos acercarnos a la pureza del ‘sí’ de Nazaret, que no tiene nada que ver con la coacción ni el sometimiento.

Precisamente por eso el Adviento nos empuja a entrar en el texto sin miedo, para descubrir su corazón. Cuando María pronuncia «aquí está la esclava del Señor», no es absorbida ni anulada. Nadie la fuerza. Nadie la condiciona. Nadie la empuja. Su palabra nace de una libertad tan pura que sólo puede brotar del amor. Y es esta libertad la que permite la Encarnación: su disponibilidad abre en la historia un espacio donde Dios puede hacerse hombre.

La «esclavitud» de María no es un sometimiento, sino una maternidad: un sí tan hondo que se convierte en morada para la Vida. Dios no la oculta; la revela. No la empequeñece; la engrandece. No se sirve de ella; la enaltece con la mayor dignidad concedida jamás a una criatura humana. Su «hágase» no la destruye; la plenifica.

Este malestar contemporáneo, lejos de obligarnos a suavizar el Evangelio, puede convertirse en una oportunidad preciosa. En lugar de cambiar el texto, podemos ayudar a descubrir lo que realmente significa, mostrando que el lenguaje bíblico no habla desde las categorías opresivas que hoy repudiamos, sino desde una lógica de amor que libera y transforma. 

La esclava libre

En su camino presuroso hacia la montaña de Judá, María nos revela el secreto: su «esclavitud» es la forma más pura de libertad. Es el tono de un corazón que ha descubierto que la verdadera grandeza no consiste en afirmarse, sino en abrirse; no en poseer, sino en entregarse; no en controlar, sino en dejar que Dios haga su obra.

Decir hoy Ancilla Domini es abrazar una libertad más honda que la que nos promete el mundo: la libertad del que ya no necesita protegerse de Dios porque ha aprendido que en Él no hay amenaza, sino hogar. 

Quien pronuncia esas palabras con verdad no se empequeñece: se ensancha. No desaparece: se revela. No pierde nada: lo recibe todo. Y en el secreto de ese «hágase» se enciende siempre la misma chispa creadora: la posibilidad de una vida nueva, la irrupción divina que transforma lo cotidiano, el comienzo silencioso de la Encarnación.

Dios miró la humildad de su esclava… y el mundo amaneció diferente. Feliz Adviento a todas las ancillae Dominide hoy. Que su «hágase» —pronunciado quizá en la discreción de una oración o en la intemperie de una decisión difícil— siga abriendo puertas por donde pueda entrar la luz al mundo.

Der AutorRafael Sanz Carrera

Doktor des Kirchenrechts

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Die Lehren des Papstes

Handwerker der Einheit und des Friedens. Leo XIV. in der Türkei und im Libanon.

León XIV llevó a Turquía y al Líbano un llamado de unidad y paz, invitando a los cristianos a superar polarizaciones, a redescubrir la centralidad de Cristo y a convertirse en auténticos artesanos de la paz.

Ramiro Pellitero-1 de Januar de 2026-Lesezeit: 7 Minuten

El primer viaje de León XIV fuera de Italia tuvo dos lemas: Un Señor, una fe, un bautismo (Turquía, 27-30/XI) y Bienaventurados los artesanos de la paz (Líbano, 30-XI/2-XII).

En los dos lugares, vale la pena preguntarse por el qué y el cómo de su mensaje ponderado y unificador, pero también incisivo, dirigido no solo a los cristianos, sino a toda la población y al corazón de cada uno, sin ignorar los problemas.

Señaló el Papa en Ankara: “La ocasión misma de este viaje, el 1700 aniversario del Concilio de Nicea, nos habla de encuentro y diálogo, al igual que el hecho de que los ocho primeros concilios ecuménicos se celebraran en las tierras de la actual Türkiye”.

En Beirut, propuso “dar testimonio de la verdad imperecedera de que cristianos, musulmanes, drusos y muchos otros pueden vivir juntos y construir un país unido por el respeto y el diálogo".

“Solo juntos somos nosotros mismos”

A su llegada a Turquía (donde los cristianos representan solamente un 0,3 % de la población), León XIV se encontró con las autoridades en el palacio presidencial de Ankara (cfr. Discurso, 27-XI-2025). Señaló que una sociedad está viva si es plural, si vence las polarizaciones que hoy amenazan y fragmentan a las comunidades humanas. 

Por eso es necesario superar la “lógica falsa” que subraya las distinciones entre las religiones y las comunidades creyentes y elegir, en cambio, la “cultura del encuentro” entre las distintas sensibilidades de la identidad turca. Porque, de otra manera, estaríamos sumándonos a la “globalización de la indiferencia”, a la que se opuso el Papa Francisco desde el corazón del Mediterráneo.

Por eso, y porque todos somos hijos de Dios, la compasión y la solidaridad deben ser consideradas como criterios de desarrollo. Todos formamos la “familia humana”, como un puente (imagen recurrente estos días, por los puentes que unen Europa y Asia a través de Turquía) que une nuestros destinos y experiencias.

"Sin embargo –advirtió el obispo de Roma–, no es desde una cultura individualista, ni desde el desprecio del matrimonio y la fecundidad, desde donde las personas pueden obtener mayores oportunidades de vida y felicidad". 

Se trata de un engaño de las economías consumistas; porque, añadió con referencia especial a la vida familiar y a la aportación de las mujeres, “solo juntos nos convertimos auténticamente en nosotros mismos. Solo en el amor se profundiza nuestra interioridad y se fortalece nuestra identidad. Quien desprecia los vínculos fundamentales y no aprende a soportar incluso sus límites y fragilidades, se vuelve más fácilmente intolerante e incapaz de interactuar con un mundo complejo". 

La “pequeñez” y el cristocentrismo de la fe

Al día siguiente tuvo lugar el encuentro de oración con el clero, los consagrados y los operadores pastorales (cfr. Discurso en la catedral del Espíritu Santo, Estambul, 28-XI-2025).

Desde Ur de los caldeos, Abraham se dirigió al sur de Turquía (actual Jarán) y partió para la Tierra prometida. En tierras de la actual Turquía vivieron comunidades cristianas en tiempos de los apóstoles y de los Padres de la Iglesia. Hoy la comunidad católica es pequeña, pero Dios ha escogido el camino y la lógica de la pequeñez. 

“Por eso, los animo a cultivar una actitud espiritual de esperanza confiada, fundada en la fe y en la unión con Dios”. Signos de ese camino, ya en marcha, son la pastoral con los jóvenes, el diálogo ecuménico e interreligioso, la transmisión de la fe a la población local y el servicio pastoral a los migrantes y refugiados.

Con ocasión del 1700 aniversario del primer Concilio de Nicea, León XIV lanzó tres retos. Primero, “acoger la esencia de la fe y del ser cristianos. Es decir, “buscar siempre, incluso dentro de las distintas percepciones, espiritualidades y culturas, la unidad y la esencialidad de la fe cristiana en torno a la centralidad de Cristo y a la Tradición de la Iglesia". 

Zweitens, redescubrir en Cristo el rostro de Dios Padre, sin caer en la tentación del arrianismo que reduce a Cristo a su figura humana. Por último, la mediación de la fe y el desarrollo de la doctrina. Gracias al concilio I de Nicea y al I de Constantinopla se profundizó la fe y se llegó al Símbolo (Credo) que hoy rezamos en las celebraciones dominicales. 

Esto último –observó el Papa– nos enseña la lección de que “siempre es necesario mediar la fe cristiana en los lenguajes y categorías del contexto en el que vivimos”, distinguiendo “el núcleo de la fe de de las fórmulas y formas históricas que lo expresan, las cuales siempre son parciales y provisorias”. Como Newman explicó, se trata del “desarrollo interno de un organismo vivo, que saca a la luz y explica mejor el núcleo fundamental de la fe". 

Unidad de los cristianos, fraternidad universal, testimonio de los católicos

El mismo 28 de noviembre, el Papa presidió un encuentro ecuménico de oración cerca de las excavaciones arqueológicas de la antigua basílica de San Neófito en Íznik. Insistió en la tentación del arrianismo: “el riesgo de reducir a Jesucristo a una especie de líder carismático o superhombre, una tergiversación que al final conduce a la tristeza y la confusión". "Pero –argumentó– si Dios no se hizo hombre, ¿cómo pueden los mortales participar de su vida inmortal? Esto estaba en juego en Nicea y está en juego hoy: la fe en el Dios que, en Jesucristo, se hizo como nosotros para hacernos llegar ‘a participar de la naturaleza divina’ (cfr. 2 Pedro 1, 4)”, como subrayaron san Ireneo y san Atanasio.

De hecho, al día siguiente se encontró con Bartolomé I, patriarca ecuménico de Constantinopla, y juntos firmaron una declaración conjunta, reconociendo en el Credo de Nicea la fe que nos une, 60 años después de la declaración similar, firmada por Pablo VI y Atenágoras. 

El sábado, 29 de noviembre, tuvo lugar la Misa del primer domingo de Adviento en Estambul. En la celebración (cfr. Homilía en “Volkswagen Arena”, 29-XI-2025), el sucesor de Pedro ilustró dos “imágenes” de nuestro ser Iglesia, sugeridas por la liturgia del día: el “monte elevado sobre la cima de los montes” (cfr. Is 2, 2) y “un mundo en el que reina la paz” (cfr. Is 2, 4). Propuso el testimonio de la santidad (desde la vigilancia sobre nosotros mismos, y el cultivo y la vida de la fe mediante la oración, los sacramentos y la caridad), como fuente para impulsar la unidad en la comunidad católica, en las relaciones ecuménicas y en el encuentro con los hermanos de otras religiones. 

En esa línea, al día siguiente (cfr. Discurso al término de la divina litúrgia, 30-XI-2025), en la iglesia patriarcal de San Jorge (Estambul) y ante los obispos del Patriarcado Ecuménico, León XIV planteó renovar los esfuerzos por construir la paz, combatir la crisis ecológica y usar responsablemente las nuevas tecnologías de la comunicación. 

El ancla y los cedros, la moneda y la rosa

En el Líbano el Papa Prevost fue recibido por grandes multitudes.En su encuentro con las autoridades (cfr. Discurso en Beirut, 30-XI-2025), alabó la resiliencia de ese pueblo, y animó a seguir construyendo la paz. Señaló tres medios: “la lengua de la esperanza” –frente a la actitud pesimista y al sentimiento de impotencia, la inestabilidad y los conflictos–, la “cultura de la reconciliación” y la aportación de todos (especialmente de los jóvenes y de las mujeres) desde las culturas locales.

El día siguiente se encontró con los obispos, sacerdotes, consagrados, consagradas y operadores pastorales en el santuario de Nuestra Señora del Líbano, Harissa (cfr. Discurso, 1-XII-2025). Los animó a crear, sin ingenuidad, un clima de confianza en la fuerza regeneradora del perdón y la misericordia. 

Utilizó, también aquí, diversas imágenes. La del “ancla” (que figuraba en el logotipo de su viaje, tomada de las catequesis de Francisco), que nos asegura la unión con el Cielo; las raíces fuertes y profundas de los “cedros”; la “moneda siria”, encontrada por un sacerdote en la bolsa de limosnas junto con las monedas libanesas, porque “el donarnos mutuamente nos enriquece a todos y nos acerca a Dios”; la “Rosa de Oro” (regalo papal al santuario), que simboliza el perfume de Cristo que propaga la vida cristiana, en medio de las dificultades y de las heridas.

Evocando su oración ante la tumba de san Charbel (1-XII-2025), exclamó León XIV: “¡Cuanta linfa de vuestra historia puede sostener el difícil camino hacia el futuro!" (Abschiedszeremonie, 2-XII-2025).

El mismo día utilizó la imagen de los cedros vigorosos –símbolo de la unidad, de la fecundidad y de la esperanza– en el encuentro con los jóvenes (vgl. Discurso en Bekerké, 1-XII-2025): “Ustedes saben bien que la fuerza del cedro está en las raíces, que normalmente tienen la misma extensión que las ramas. El número y la fuerza de las ramas corresponden al número y la fuerza de las raíces”. Por eso les animó a unirse al “trabajo humilde, oculto y honesto de tantos hacedores del bien”, de todo el árbol en toda su belleza.

Les confió que, para construir la paz, “el verdadero principio de vida nueva es la esperanza que viene de lo alto: ¡es Cristo!”; que “no se ama de verdad si se ama con fecha de caducidad, mientras dura un sentimiento”, pues “un amor con fecha de vencimiento es un amor mediocre”. Añadió el obispo de Roma: “Las relaciones sólidas y fecundas se construyen juntos, sobre la confianza recíproca, sobre ese ‘para siempre’ que palpita en toda vocación a la vida familiar y a la consagración religiosa”. Y concluyó señalando los medios: la fuerza de Cristo, el ejemplo de los santos, el recurso a la oración y la devoción a la Virgen (el rosario).

Constructores de la paz, agradecidos y comprometidos

Durante el encuentro ecuménico e interreligioso en Beirut (cfr. Discurso en la plaza de los mártires, 1-XII-2025), León XIV señaló, con palabras de Benedicto XVI, que el diálogo con otras religiones “se basa ante todo en los fundamentos teológicos que interpelan la fe” (E. A. Ecclesia in Medio oriente, 19). Concretamente, en la línea de la declaración Nostra Aetate del Concilio Vaticano II, insistió en “el núcleo mismo del diálogo interreligioso: el descubrimiento de la presencia de Dios más allá de todas las fronteras y la invitación a buscarlo juntos con reverencia y humildad".

Junto con los cedros, “el olivo” (venerado por el cristianismo, el judaísmo y el islam) es característico del Líbano. Simboliza “la resistencia y la esperanza, reflejando el firme compromiso necesario para fomentar la coexistencia pacífica”. Su aceite es bálsamo para las heridas (nos recuerda la compasión de Dios) y alimento de la luz (que hemos de dar mediante la fe, la caridad y la humildad). 

"En un mundo cada vez más interconectado –concluyó el Papa–, ustedes están llamados a ser constructores de paz: a enfrentarse a la intolerancia, a superar la violencia y a desterrar la exclusión; iluminando el camino hacia la justicia y la concordia para todos, a través del testimonio de su fe". 

Como colofón de esos días intensos, durante la Misa en el Beirut Waterfront (cfr. Homilía, 2-XII-205), el sucesor de Pedro invitó a cultivar actitudes de alabanza y gratitud. Contemplando una vez más la belleza del Líbano –oscurecida hoy por las tentaciones del desencanto y la desolación, la incertidumbre y la desorientación ante tantas dificultades–, apuntó a las pequeñas luces que brillan en la noche, como brotes de vida y esperanza, que invitan a la gratitud y al compromiso.  

Jesús alaba al Padre “porque revela su grandeza precisamente a los pequeños y humildes, a aquellos que no llaman la atención, que parecen contar poco o nada, que no tienen voz".

"Al mismo tiempo –advirtió León XIV–, esta gratitud no debe quedarse en un consuelo íntimo e ilusorio. Debe llevarnos a la transformación del corazón, a la conversión de la vida, a considerar que es precisamente en la luz de la fe, en la promesa de la esperanza y en la alegría de la caridad donde Dios ha pensado nuestra vida. Y, por eso, todos estamos llamados a cultivar estos brotes, a no desanimarnos, a no ceder a la lógica de la violencia ni a la idolatría del dinero, a no resignarnos ante el mal que se extiende".

Aus dem Vatikan

Der Papst nennt die drei wichtigsten Momente des Jahres 2025

Antes de la cuenta final para el año nuevo, los cristianos deberían tomarse un momento para recordar todas las bendiciones de Dios del año pasado y reflexionar honestamente sobre cómo respondieron a esas gracias, dijo el Papa León XIV.

OSV / Omnes-31. Dezember 2025-Lesezeit: 2 Minuten

Von Cindy Wooden, OSV

Antes de la cuenta final para el Año Nuevo, los cristianos deberían tomarse un momento para recordar todas las bendiciones de Dios del año pasado y reflexionar honestamente sobre cómo respondieron a esas gracias, dijo el Papa León XIV.

La víspera de Año Nuevo es un momento para recordar el gran amor de Dios y «pedir perdón por todas las veces que no hemos sabido atesorar sus inspiraciones e invertir de la mejor manera posible los talentos que nos ha confiado», dijo el Papa el 31 de diciembre en su audiencia general semanal.

Miles de visitantes y peregrinos, abrigados en la fría mañana de invierno, se reunieron en la Plaza de San Pedro para la última audiencia de 2025.

Los hitos de 2025

El Papa León destacó tres “acontecimientos importantes” del año pasado: “algunos gozosos, como la peregrinación de tantos fieles con motivo del Año Santo; otros dolorosos, como el fallecimiento del difunto Papa Francisco, y los escenarios de guerra que siguen convulsionando el planeta”.

Antes de dar la bienvenida al Año Nuevo, dijo, «la Iglesia nos invita a poner todo en manos del Señor, encomendándonos a su providencia y pidiéndole que renueve, en nosotros y a nuestro alrededor, en los próximos días, las maravillas de su gracia y de su misericordia».

La peregrinación jubilar de millones de católicos en todo el mundo en 2025 es un recordatorio de que «toda nuestra vida es un camino, cuyo destino final transciende el espacio y el tiempo, para realizarse en el encuentro con Dios y en la plena y eterna comunión con Él», dijo el Papa.

Y al pasar por una de las Puertas Santas durante el Jubileo, pidiendo perdón, dijo, «expresa nuestro ‘ ja ‘ a Dios, que con su perdón nos invita a cruzar el umbral de una vida nueva, animada por la gracia, modelada según el Evangelio, inflamada por el amor» al prójimo.

Cruzar la Puerta Santa, dijo, «es nuestro ‘ sí ‘ a una vida vivida con compromiso en el presente y orientada hacia la eternidad».

El amor de Dios

El Papa León terminó su discurso citando el discurso de San Pablo VI en la audiencia general al final del Año Santo de 1975: «¡Dios es Amor! Esta es la revelación inefable con la que el Jubileo, a través de su enseñanza, su indulgencia, su perdón y, finalmente, su paz, llena de lágrimas y alegría, ha querido llenar nuestro espíritu hoy y nuestras vidas mañana. ¡Dios es Amor! ¡Dios me ama! ¡Dios me esperaba y lo he encontrado! ¡Dios es misericordia! ¡Dios es perdón! ¡Dios es salvación! ¡Dios, sí , Dios es vida!».

El Papa León XIV oró para que la certeza del amor eterno y de la misericordia de Dios nos acompañe «en el paso del año viejo al nuevo, y luego siempre, en nuestras vidas».

Der AutorOSV / Omnes

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Wir beginnen mit dem Ersten in der Hierarchie, Petrus. Der Monat, in dem wir wie jedes Jahr die Gebetswoche für die Einheit der Christen begehen, bietet eine gute Gelegenheit, für Papst Leo XIV., seinen Nachfolger, zu beten. In seinen Händen liegt die Führung einer Kirche mit vielen inneren Wunden, einer Kirche, die in einer zunehmend polarisierten Welt Zeugnis von Liebe und Einheit ablegen muss. Mit Petrus' Inbrunst und Beharrlichkeit lasst uns um die Gnade der Gemeinschaft bitten, damit die Welt zum Glauben kommt. 

Februar

Wir fahren fort mit Andreas, dem ersten Jünger, der dem Ruf des Herrn folgte. Er war es, der Jesus seinem Bruder Petrus vorstellte und damit ein Vorbild missionarischen Eifers wurde. In diesem Monat, in dem wir das Fest der Darstellung des Herrn, den Tag des geweihten Lebens, feiern, lasst uns beten, dass viele weiterhin dem Ruf Gottes folgen und dass Gott jedem von uns hilft, ihn denen zu verkünden, die ihn noch nicht kennen.

Marsch

Mit Matthäus, dem Zöllner, der sein früheres Leben aufgab, um Jesus nachzufolgen, treten wir in die Fastenzeit ein, eine Zeit der Umkehr, der Veränderung unseres Lebens. Lasst uns um die Gnade bitten, nicht länger nur auf uns selbst zu schauen, sondern auf jene, die am Rande der Gesellschaft und in unserer Nähe leben: die Armen, die Kranken, die Gefangenen, die Einsamen, die jungen Menschen ohne Hoffnung…  

April

Mit Johannes, dem geliebten Jünger Jesu, dem einzigen der Zwölf, der am Fuße des Kreuzes ausharrte und als Erster das leere Grab erreichte, treten wir in das Osterfest ein, um über Leiden, Tod und Auferstehung Jesu nachzudenken. Angesichts von Hass, Krieg und Gewalt lasst uns für Frieden beten und um die Kraft, die Freude des Evangeliums zu verkünden.

Mai

Geleitet vom zurückhaltendsten und unauffälligsten Apostel der Evangelien, Jakobus dem Jüngeren, gelangen wir zum Monat Marias, der demütigen jungen Frau aus Nazareth, die Gottes Plan für ihr Leben annahm, indem sie den Erlöser in die Welt brachte. In diesem Monat beten wir für Familien, dass sie, wie die Heilige Familie von Nazareth, durch Einfachheit weiterhin ein Ort der Geborgenheit und des Schutzes für das Leben sein mögen. 

Juni

Als Judas Thaddäus Jesus beim Letzten Abendmahl fragte: «Herr, wieso offenbarst du dich uns und nicht der Welt?», gab er uns eine Lehre für diesen Monat, in dem wir Fronleichnam feiern. Lasst uns um die Gabe bitten, ihn im Geheimnis der Eucharistie zu sehen, damit wir das Gebot der Nächstenliebe weiterhin erfüllen können, wie er uns geliebt hat.

Juli

In diesem Monat, an dem wir gemeinsam mit dem Heiligen Jakobus dem Älteren – und in Anlehnung an seinen Beinamen – den Weltgroßelterntag feiern, können wir besonders unserer Älteren gedenken. Mögen wir Älteren im Alter Frieden finden und unsere Verletzlichkeit und unser Bedürfnis nach Unterstützung erkennen; und mögen die Jüngeren lernen, die Vorfahren zu schätzen und zu ehren.

August

In diesem traditionell als Ferienmonat geltenden Monat mahnt uns die Gestalt des Apostels Simon des Zeloten, nicht selbstzufrieden zu werden, sondern das Evangelium radikal zu leben. Lasst uns beten, dass das Volk Gottes – Laien, Ordensleute, Priester und Bischöfe – seinen apostolischen Eifer nicht verliert, denn die Welt sehnt sich nach Gott, wie es im Psalm heißt, «wie ein dürres, ödes Land, wo kein Wasser ist».

September

Mit dem Apostel Philippus, der sich Sorgen machte, wie man so viele Menschen ernähren sollte, bevor Jesus die Brote und Fische vermehrte, wollen wir der Migranten und Flüchtlinge gedenken, deren Gedenktag wir in diesem Monat begehen. Möge Gott unsere Gaben mehren, damit wir sie großzügig willkommen heißen, sie beschützen, ihr Wohlergehen fördern und sie integrieren können.

Oktober

Im Monat der Missionen können wir, gestützt auf das Zeugnis des Apostels Thomas, Gott bitten, uns zu erlauben, ihn zu sehen, trotz unseres Unglaubens, damit wir wie er verkünden können: «Mein Herr und mein Gott!» und so viele mit unserem Zeugnis zum Licht des Glaubens führen können.

November

Geleitet von Bartholomäus oder Nathanael, von denen Jesus sagte: «Hier ist ein wahrer Israelit, in dem keine Täuschung ist», treten wir in den Advent ein, eine Zeit der Buße. Lasst uns für die Kirche beten, dass sie eine Gemeinschaft der Gläubigen sei, «in der keine Täuschung ist», die ihre Irrtümer erkennt und um Vergebung bittet, wenn sie irrt, damit sie der Welt keinen Anstoß gibt.

Dezember

Und mit Judas Iskariot, dem Verräter, kehren wir zu Weihnachten zurück, um unsere Notwendigkeit der Erlösung zu erkennen. Wir brauchen Gott, der immer wieder neu in unseren Herzen geboren wird. Der arme Judas konnte nur verzweifeln. Lasst uns den Herrn um die Tugend der Hoffnung bitten, um dankbar auf das vergangene Jahr zurückzublicken und dem neuen Jahr mit Begeisterung zu begegnen, denn er wird, wie er seinen Aposteln sagte, «alle Tage bis ans Ende der Welt» bei uns sein.

Der AutorAntonio Moreno

Journalist. Hochschulabschluss in Kommunikationswissenschaften und Bachelor in Religionswissenschaften. Er arbeitet in der Diözesandelegation für die Medien in Málaga. Seine zahlreichen "Threads" auf Twitter über den Glauben und das tägliche Leben sind sehr beliebt.

Aktuelles

Las noticias más leídas en Omnes en 2025

2025 ha sido un año de crecimiento para Omnes y queremos dar la bienvenida al 2026 recordando las mejores noticias del año que cierra.

Redaktion Omnes-31. Dezember 2025-Lesezeit: < 1 Minute

Omnes hat Sie das ganze Jahr über täglich mit Nachrichten aus der katholischen Perspektive versorgt. Hier finden Sie eine Auswahl der wichtigsten Nachrichten, die in den letzten zwölf Monaten auf unserer Website veröffentlicht wurden.

Mariano Fazio sobre su amistad con Francisco

Ignacio Belzunce y su legado de buen humor y entrega

La fe de Whitney Houston

Entrrevista al prelado del Opus Dei, con motivo del I centenario de la ordenación sacerdotal de san Josemaría Escrivá.

Jacques Philippe habla de esperanza en tiempos donde todo parece ir en contra del cristiano

Cómo hacer una buena visitación al Santísimo

Propuestas del filósofo Byung-Chul Han sobre la sociedad actual y la oración

La confesión en tiempos de eficiencia

El Papa habla a los jóvenes en el Jubileo

Warum ist im 21. Jahrhundert die Offenheit für das Leben der Kern der Hoffnung?

La apertura a la vida habla el lenguaje de la esperanza. Sin ella no pueden sostenerse la cercanía, el cuidado, la acogida, la responsabilidad.

31. Dezember 2025-Lesezeit: 4 Minuten

El Jubileo de la Esperanza llega a su fin. En estos días se han cerrado las Puertas Santas de Santa María la Mayor, San Juan de Letrán y San Pablo Extramuros, y con ellas las de tantos otros templos jubilares repartidos por todo el mundo. Finalmente, el próximo 6 de enero, solemnidad de la Epifanía del Señor, el cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, marcará la clausura definitiva de este Jubileo ordinario.

A lo largo de este Año Santo, cabe preguntarnos: ¿qué ha sido de nuestra esperanza?, ¿ha colmado verdaderamente nuestro corazón?

El difunto Papa Francisco, al convocar este año de gracia mediante la bula Spes non confundit (Die Hoffnung enttäuscht nicht), el 9 de mayo de 2024, nos regaló su deseo más profundo: un deseo de esperanza para todos, porque —como él mismo recordaba— «todos esperan». Así comenzaba su mensaje: «Francisco, Obispo de Roma, Siervo de los Siervos de Dios, a cuantos lean esta carta, la esperanza les colme el corazón».

En esa misma bula, como una auténtica hoja de ruta, quedó trazada la lógica de la esperanza a partir de sus dos dimensiones: la gracia y el signo. El paso de una a otra impide que la esperanza se vuelva estática, apagada o resignada, contingente. Es una esperanza siempre viva. Esta esperanza viva es la que verdaderamente llena el corazón.

No solo hay que tener esperanza, hay que parecerlo

El amor de Dios es el manantial de toda esperanza. La esperanza es, ante todo, gracia. Así lo recordaba el Papa León en la IX Jornada Mundial de los Pobres, el 16 de noviembre de 2025: «La esperanza cristiana no defrauda porque está fundamentada en el amor de Dios derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo».

Pero la esperanza cristiana no solo debe vivirse interiormente: también debe hacerse visible. La verdadera esperanza reclama signos que la encarnen y la expresen. «Alcanzar la esperanza que nos da la gracia de Dios» es necesario, pero no suficiente; es preciso redescubrirla en los signos de los tiempos. Así lo afirmaba Francisco en Spes non confundit: «Los signos de los tiempos, que contienen el anhelo del corazón humano necesitado de la presencia salvífica de Dios, requieren ser transformados en signos de esperanza» (SNC, 7).

Nuestros signos de esperanza

¿Cuáles son esos signos de los tiempos que hoy reclaman ser transformados en signos de esperanza? Son estos: la paz; el deseo de los jóvenes de engendrar nuevos hijos e hijas; la cercanía con los presos; el cuidado de los enfermos; el acompañamiento y estímulo de los jóvenes; la acogida responsable de los migrantes; la integración de exiliados, desplazados y refugiados; el reconocimiento del valor de los ancianos; y, finalmente, la memoria viva de los pobres (SNC, 7).

Este es, podríamos decir, el rosario de esperanza. Sus signos:  Frieden, apertura a la vida, Häftlinge, Patienten, junge Menschen, migrantes y refugiados, ältere Menschen y arm son nuestras cuentas de esperanza: las mismas que el corazón de Cristo en la tierra (quien sea), y con él el de toda la Iglesia, pasa y repasa, reza y ofrece… ¿hasta dar la vida?: hasta darla.

La buena esperanza, el signo más urgente

Estos signos no están aislados: forman una verdadera cordada. Uno conduce al otro. A la cabeza, abriendo el camino de la esperanza, está la paz: una paz cuya exigencia —dijo el Papa— «nos interpela a todos» (SNC, 7): «a todos»: a todos los pueblos y a cada persona. La paz como origen, como ambiente de toda acción y de cada intimidad, como destino vital.

Y, tras esta exigencia universal, emerge otra especialmente urgente: la apertura a la vida. «Es urgente que, además del compromiso legislativo de los Estados, exista un apoyo convencido por parte de las comunidades creyentes y de la sociedad civil, porque el deseo de los jóvenes de engendrar nuevos hijos e hijas, como fruto de la fecundidad de su amor, da una perspectiva de futuro a toda sociedad y es un motivo de esperanza: porque depende de la esperanza y produce esperanza» —nos exhortó el Papa Francisco en esta carta.

La apertura a la vida habla el lenguaje de la esperanza. Sin ella no puede casi ni pronunciarse: Nähe, Begleitung, Anregung, Pflege, Willkommen, reconocimiento… Necesitamos volver a apostar por la vida como memoria y como promesa, recuperar el vaivén de ida y vuelta entre la esperanza y la buena esperanza.

El siglo XXI, el siglo de la esperanza

El siglo XXI, en este sentido, es el siglo de la esperanza. Su cuestión más nuclear es una cuestión de esperanza: transmitir o no transmitir la vida.

El filósofo francés Rémi Brague, en su libro Las anclas en el cielo —recogido también por José Granados en La esperanza, del futuro al fruto— sostiene que, así como, por otras razones, el siglo XIX fue el siglo de la caridad y el XX el de la fe, el nuestro es el siglo de la esperanza.

Lo es porque la pregunta decisiva de nuestro tiempo gira en torno a la fecundidad del ser: generar o no generar. Hoy elegimos si transmitir la vida o no hacerlo. Esta crisis no nace sin más de un cambio en el estilo de vida; nace, sobre todo, de una transformación más profunda: el ser y el bien ya no se perciben como inseparables. En nuestro tiempo, que un ser humano venga al mundo deja de verse como un bien en sí mismo y pasa a depender de condiciones.

Cruzar el umbral de la esperanza

Se cierra la Puerta Santa. Pero todos estamos llamados a cruzar el umbral de la esperanza para permanecer dentro de ella.

En estos últimos días del Jubileo, cuando nuestras miradas se dirigen a una cuna donde un Niño regala esperanza, transformar el signo de las cunas vacías en un signo de esperanza puede ser un buen final, el mejor final, uno que no defrauda.

Para que así sea, que la esperanza se encarne; que los cuerpos sean lugares de esperanza; que las esperanzas sean las de cada día; que, aun con la Puerta Santa cerrada, crucemos todos su umbral. Que estemos dentro de la esperanza, plenamente en ella. Que todos seamos esperanza y alcancemos a manifestarla. Que la esperanza colme nuestros corazones… Y lo queramos cantar.

Der AutorValle Rodriguez Castilla

Pharmaziestudium. Expertin für affektive und sexuelle Bildung, Gender und Theologie des Leibes

Aus dem Vatikan

Por qué los cristianos rezan el ‘Te Deum’ el 31 de diciembre

Die 'Te Deum’ es uno de los himnos más antiguos de la tradición cristiana, que el Papa, ahora León XIV, cantará de modo solemne y público en San Pedro el 31 de diciembre, en acción de gracias. Su nombre procede de sus primeras palabras: Te Deum laudamus (A ti, Dios, te alabamos). Desde los primeros siglos, la Iglesia lo ha rezado en alabanza y gratitud a Dios.

Francisco Otamendi-31. Dezember 2025-Lesezeit: 5 Minuten

A diferencia de otras oraciones más breves o personales, el ‘Te Deum’ tiene un carácter público y coral. Es la Iglesia entera –representada por el Papa– la que eleva su voz para reconocer la grandeza de Dios, confesar la fe cristiana y dar gracias por su acción providente en el tiempo, especialmente en momentos decisivos de su vida litúrgica e histórica.

Origen y génesis histórica

El ‘Te Deum’ se remonta a finales del siglo IV o comienzos del V. Durante mucho tiempo se atribuyó su composición a san Ambrosio y san Agustín, e incluso se difundió que habría sido improvisado durante el bautismo de san Agustín en Milán. 

Estudios históricos y filológicos modernos consideran el himno fruto de la liturgia primitiva, y mencionan al obispo de los Balcanes Nicetas de Remesiana (414), obispo en la región de los Balcanes, aunque no está demostrado, y también a san Ambrosio de Milán, gran compositor de himnos latinos.

Dienstalter

La estructura del ‘Te Deum’ revela claramente su antigüedad: combina fórmulas de alabanza bíblica, confesiones de fe trinitarias y cristológicas, y súplicas finales tomadas del lenguaje de los salmos. Es, en cierto modo, un resumen orante de la fe de la Iglesia antigua. 

Desde muy pronto, el ‘Te Deum’ fue incorporado a la Liturgia de las Horas, especialmente al Oficio de Lecturas en domingos y solemnidades fuera de los tiempos penitenciales. De ahí pasó a convertirse también en un canto para grandes ocasiones extraordinarias.

Contenido teológico y espiritual

El himno puede dividirse en tres grandes partes.

La primera es una alabanza universal: toda la creación —ángeles, cielos, apóstoles, mártires y la Iglesia extendida por la tierra— glorifica a Dios Padre, reconociendo su santidad y su majestad.

La segunda parte es una profesión de fe en Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, que asumió nuestra carne, venció a la muerte y reina glorioso a la derecha del Padre. Este núcleo cristológico conecta el ‘Te Deum’ con los grandes símbolos de la fe.

La tercera parte adopta el tono de súplica confiada: la Iglesia pide ser protegida, guiada y salvada, apoyándose no en sus méritos, sino en la misericordia divina. Por eso, el ‘Te Deum’ no es solo un canto de agradecimiento por el pasado, sino también una oración de esperanza hacia el futuro.

El Juicio Final, de Miguel Angel, Muro del Altar de la Capilla Sixtina, Vaticano (Wikimedia commons).

El ‘Te Deum’ en el último día del año

La costumbre de cantar o rezar el ‘Te Deum’ el 31 de diciembre está arraigada en la tradición católica. En ese día, la Iglesia se detiene a contemplar el año que termina y, antes de hacer cualquier balance humano, eleva una acción de gracias a Dios.

No se trata de ignorar las dificultades, los fracasos o los sufrimientos vividos, sino de reconocer que Dios ha permanecido fiel en todo momento. El ‘Te Deum’ permite mirar el tiempo transcurrido con una mirada creyente: todo ha estado bajo la Providencia divina. Por eso, incluso en años marcados por crisis, la Iglesia no renuncia a dar gracias. 

Santos y acciones de gracias

Algunos santos que, además de San Ambrosio, han dado especial relevancia a las acciones de gracias son, entre otros, St. Augustinus, para quien dar gracias a Dios es una actitud central de la vida cristiana, no solo un acto litúrgico, y escribió que la gratitud es inseparable de la fe. Santo Tomás de Aquino, autor de la oración ‘Gracias te doy, Señor santo, Padre todopoderoso, Dios eterno, porque a mí, pecador, …’. 

También san Alfonso María de Ligorio, san Buenaventura, san Ignacio de Loyola, que usó y difundió el ‘Alma de Cristo, santifícame’….. O santa Teresa de Jesús, que invitaba a “no perder tan buena compañía”, refiriéndose a Cristo presente en el alma.

San Juan de la Cruz, que enseñó a dar gracias a Dios en la noche y en la sequedad espiritual. Santa Teresa de Lisieux, que vivió la acción de gracias desde la confianza filial y la sencillez. O san Josemaría, que añadía el ‘etiam ignotis’ (por lo que desconocemos) en las acciones de gracias a Dios Padre Omnipotente, Eterno y Misericordioso.

Debe citarse aquí al gran Apóstol de los gentiles, san Pablo, en cierto modo el gran teólogo de la acción de gracias en el Nuevo Testamento. Y a san Francisco de Asís, cuyo ‘Cántico de las criaturas’ es una gran acción de gracias cósmica, se ha escrito, y para quien el agradecimiento es la respuesta natural del corazón humilde.

En otras ocasiones solemnes

A lo largo de la historia, el ‘Te Deum’ se ha reservado para momentos de especial importancia, como la elección de un nuevo Papa y el inicio de su pontificado; grandes celebraciones jubilares; canonizaciones y acontecimientos eclesiales de especial relevancia, o el final de concilios, sínodos o asambleas significativas.

En países de tradición cristiana también se ha cantado en contextos civiles: al concluir guerras, tras la firma de la paz o en acontecimientos decisivos de la vida de una nación. En todos los casos, el sentido es el mismo: reconocer públicamente la acción de Dios en la historia.

El ‘Te Deum’ y el Papa, 31 de diciembre 

El Sucesor de Pedro, como Pastor de la Iglesia universal, reza el ‘Te Deum’ en nombre de todo el Pueblo de Dios. Tradicionalmente lo hace cada 31 de diciembre en Roma, subrayando que la Iglesia no se apoya en estrategias humanas, sino en la alabanza y la confianza en Dios.

Sie können konsultieren hier el Librito de la celebración del ‘Te Deum’ (pág. 33 y ss.), en acción de gracias por el año transcurrido, que presidirá el Santo Padre León XIV el 31 de diciembre, en las Vísperas de la Solemnidad de María Santísima, Madre de Dios.

Te Deum laudamus – Texto latino

Te Deum laudamus: te Dominum confitemur.
Te aeternum Patrem omnis terra veneratur.
Tibi omnes angeli, tibi caeli et universae potestates,
tibi cherubim et seraphim incessabili voce proclamant:
Sanctus, Sanctus, Sanctus Dominus Deus Sabaoth.
Pleni sunt caeli et terra maiestatis gloriae tuae.
Te gloriosus Apostolorum chorus,
te Prophetarum laudabilis numerus,
te Martyrum candidatus laudat exercitus.
Te per orbem terrarum sancta confitetur Ecclesia,
Patrem immensae maiestatis;
venerandum tuum verum et unicum Filium;
Sanctum quoque Paraclitum Spiritum.
Tu Rex gloriae, Christe.
Tu Patris sempiternus es Filius.
Tu, ad liberandum suscepturus hominem,
non horruisti Virginis uterum.
Tu, devicto mortis aculeo,
aperuisti credentibus regna caelorum.
Tu ad dexteram Dei sedes, in gloria Patris.
Iudex crederis esse venturus.
Te ergo quaesumus, tuis famulis subveni,
quos pretioso sanguine redemisti.
Aeterna fac cum sanctis tuis in gloria numerari.
Salvum fac populum tuum, Domine, et benedic hereditati tuae.
Et rege eos, et extolle illos usque in aeternum.
Per singulos dies benedicimus te.
Et laudamus nomen tuum in saeculum, et in saeculum saeculi.
Dignare, Domine, die isto sine peccato nos custodire.
Miserere nostri, Domine, miserere nostri.
Fiat misericordia tua, Domine, super nos,
quemadmodum speravimus in te.
In te, Domine, speravi: non confundar in aeternum.

Pueden consultar aquí el Texto en español.

Der AutorFrancisco Otamendi

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Welt

Acaba el año y el Vaticano denuncia que 17 agentes pastorales han sido asesinados

La Agencia Fides advierte sobre la persistente violencia contra la Iglesia, destacando que en el año 2025 han sido asesinados 17 agentes pastorales, con África a la cabeza de esta trágica lista.

Redaktion Omnes-30 de Dezember de 2025-Lesezeit: 2 Minuten

El sacrificio de quienes entregan su vida al servicio del prójimo continúa cobrando un precio altísimo en sangre. Según los últimos datos recopilados por la Agencia Fides, el número de misioneros y agentes pastorales asesinados de forma violenta ha experimentado un crecimiento alarmante en las últimas décadas, sumando un total de 1.362 víctimas documentadas desde 1980 hasta la actualidad.

Un balance histórico en ascenso

El desglose por periodos revela una evolución preocupante de la violencia global contra el personal eclesiástico:

  • 1980-1989: Se registraron 115 misioneros fallecidos de forma violenta, aunque Fides advierte que la cifra está «indudablemente subestimada» al basarse solo en casos notificados.
  • 1990-2000: La cifra se disparó hasta los 604 asesinados, casi multiplicando por seis el registro anterior.
  • 2001-2025: En lo que va de siglo, la lista asciende a 643 agentes pastorales (sumando los 17 fallecidos en el último año), consolidando una media de violencia persistente en zonas de misión.

El drástico aumento de los años 90 se debió, en gran parte, al horror en África central. Solo en 1994, el genocidio de Ruanda se cobró la vida de al menos 248 víctimas eclesiásticas: 3 obispos, 103 sacerdotes, 47 religiosos no sacerdotes, 65 religiosas y 30 miembros de Institutos de Vida Consagrada.

Radiografía de la violencia en 2025

En el transcurso del año 2025, 17 misioneros y misioneras (sacerdotes, religiosas, seminaristas y laicos) han perdido la vida de forma violenta. África y América continúan alternándose como las regiones de mayor riesgo:

  • África (10 asesinados): Es el continente más castigado con 6 sacerdotes, 2 seminaristas y 2 catequistas fallecidos. Las muertes se concentraron en Nigeria (5), Burkina Faso (2), Sierra Leona (1), Kenia (1) y Sudán (1).
  • América (4 asesinados): Se registraron las muertes de 2 religiosas en Haití, un sacerdote en México y un sacerdote de origen indio en Vereinigte Staaten.
  • Asia (2 asesinados): Un laico y un sacerdote fueron asesinados en Myanmar y Filipinas, respectivamente.
  • Europa (1 asesinado): Un sacerdote perdió la vida en Polonia.

Lejos de retirarse de las periferias, estos datos reflejan una Iglesia que mantiene su compromiso en las zonas más peligrosas, donde la labor pastoral se convierte, en demasiadas ocasiones, en un testimonio final de entrega y martirio.

Aus dem Vatikan

Analyse der vier Lieblingsfilme von Leo XIV.

El Papa León XIV destaca cuatro clásicos del cine que celebran la dignidad humana, proponiendo el amor, el sacrificio familiar y la responsabilidad hacia el prójimo como las vías definitivas para encontrar sentido a la vida.

Bryan Lawrence Gonsalves-30 de Dezember de 2025-Lesezeit: 5 Minuten

Recientemente, cuando se le preguntó al papa León XIV cuáles eran sus cuatro películas favoritas, respondió de forma bastante directa que eran «¡Qué bello es vivir!» (1946), «Sonrisas y lágrimas» (1965), «Gente corriente» (1980) y «La vida es bella» (1997).

Para contextualizar, esta pregunta le fue planteada el 15 de noviembre, durante un evento organizado por el Dicasterio para la Cultura y la Educación del Vaticano, en estrecha colaboración con el Dicasterio para la Comunicación y los Museos Vaticanos.

En conjunto, las cuatro películas revelan una interesante conexión moral. Cada una de ellas se centra en la resiliencia humana y la afirmación de la vida frente al sufrimiento profundo. Sus protagonistas se encuentran en momentos de crisis emocional, social o existencial, o se enfrentan a la desesperación, la guerra, la culpa, la opresión, y se ven obligados a redescubrir el sentido de la vida cuando se les ha despojado de la estabilidad y la certeza.

Cada una de estas películas explora también cómo el amor y la responsabilidad hacia los demás, basados en la integridad moral, se convirtieron en la fórmula para que la vida recuperara su sentido. De este modo, promueve una resolución que celebra la dignidad de la vida. En lugar de elegir la desesperación o el suicidio, los personajes de estas películas muestran cómo se puede soportar el sufrimiento e incluso transformarlo a través de la familia, las relaciones con los demás, los sacrificios y la esperanza.

Wie schön ist es, zu leben!

En la película «¡Qué bello es vivir!», George Bailey, interpretado por el actor James Steward, se plantea acabar con su vida y se dispone a saltar a un frío río durante la Navidad. ¿El motivo? Años de sacrificios personales sin nada que mostrar a cambio y con su fuerza moral agotada debido a un mundo gobernado por el dinero. Sin tener culpa alguna, Bailey se enfrenta al riesgo de perder su casa, su riqueza, su reputación y ser considerado un padre fracasado, todo porque su socio comercial extravió accidentalmente los fondos de la empresa, necesarios para mantener su banco. Un ángel llamado Clarence, que toma forma humana, es enviado a Bailey para mostrarle cómo sería el mundo si él nunca hubiera nacido. Al ver que sus padres, su esposa y la comunidad local a la que había apoyado durante décadas estarían peor si él nunca hubiera existido, decide seguir viviendo.

En esencia, la película trata sobre la verdadera fuerza y el poder de la empatía en el contexto de la fraternidad social. Su mensaje central, «Ningún hombre que tenga amigos es un fracasado», sigue siendo una frase conmovedora y un firme recordatorio de la importancia de la amistad y el apoyo de la comunidad en momentos de dificultades personales o económicas.

Sonrisas y lágrimas

Al ver «Sonrisas y lágrimas», la mayoría del público la considera principalmente una historia sobre los valores familiares con el telón de fondo de los primeros compases de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, bajo su superficie familiar se esconde una forma silenciosa de resistencia social y moral, encarnada sobre todo en María, interpretada por la actriz Julie Andrews. No es solo una institutriz juguetona y de espíritu libre a la que le encanta cantar, sino una mujer que elige deliberadamente la alegría como un acto de rebeldía durante el sombrío período del Anschluss austriaco, cuando la Alemania nazi absorbe el país.

Los números musicales de la película se convierten en expresiones de la libertad humana y la integridad emocional, arraigadas en la calidez y la estabilidad de la vida familiar, lo que sugiere que, incluso en tiempos de miedo y oscuridad política, cantar juntos en armonía con los seres queridos puede mantener la esperanza y señalar una vida que vale la pena preservar.

Gente corriente

En «Ordinary People», la silenciosa angustia de la vida suburbana estadounidense se convierte en el escenario de una profunda meditación sobre el sufrimiento, la culpa y la necesidad humana de misericordia. La película sigue a Conrad Jarrett, interpretado por el actor Timothy Hutton, agobiado por el trauma de haber sobrevivido a un accidente de barco en el que murió su hermano mayor, y por la frialdad emocional que le acompaña a casa.

En última instancia, es una película sobre la necesidad de la verdad y la reconciliación. La curación solo comienza cuando se nombra y se comparte el sufrimiento y, al final de la película, el público comprende que, en la mayoría de los casos, la redención no es dramática ni triunfal, sino frágil y real.

En el caso de la película, el padre de Conrad aprende a amar a su hijo sin condiciones, mientras que Conrad aprende a aceptar su supervivencia como un regalo en lugar de como una culpa con la que tiene que lidiar. Recordando a los espectadores que la gracia a menudo actúa en silencio, con el tiempo y cuando respondemos positivamente a la verdad.

Das Leben ist schön

«La vida es bella» se desarrolla en el contexto del horror del Holocausto, visto a través del prisma radical del amor paterno y el sacrificio personal. Guido Orefice, interpretado por el actor Roberto Benigni, es un padre judío que se enfrenta a un entorno de deshumanización sistemática no con negación, sino con un acto deliberado de imaginación moral. Transforma el campo de concentración en un «juego» para que su hijo pequeño pueda librarse del terror y la desesperación.

La película resuena profundamente con la teología del sufrimiento redentor: Guido acepta el sufrimiento libremente, no para escapar del mal, sino para proteger a los inocentes de todo su peso. Su humor, al igual que en «Sonrisas y lágrimas», es una forma de resistencia arraigada en el amor.

El poder de la película reside en su silencioso martirio. El acto final de Guido no es la supervivencia, sino la entrega total de sí mismo, reflejando la concepción cristiana de que el amor se demuestra no solo con palabras, sino con el sacrificio. La película afirma que, incluso en las circunstancias más impías, la dignidad humana puede preservarse a través del amor, y que la esperanza, cuando se basa en la entrega de uno mismo, puede convertirse en un medio de salvación para los demás.

En conjunto, la selección de películas del papa León XIV constituye una especie de silencioso programa moral para la era moderna. Ninguna de estas obras niega la realidad del sufrimiento, ni ofrece un escape a través del poder, la riqueza o la ideología.

En cambio, insisten en que el sentido se recupera a través de las relaciones, la responsabilidad y la entrega de uno mismo, a través de la fidelidad a los demás cuando las circunstancias hacen que esa fidelidad sea costosa. Ya sea George Bailey redescubriendo su valor a través de la comunidad, María resistiendo la tiranía a través de la alegría, Conrad aprendiendo que la verdadera verdad y el amor requieren enfrentarse al dolor, o Guido transformando el horror en un acto de sacrificio paterno, cada película afirma que la dignidad humana se preserva no mediante el control, sino mediante el amor.

Desde esta perspectiva, las selecciones del Papa León XIV reflejan una visión pastoral profundamente en sintonía con un mundo marcado por el aislamiento, la desesperación y el agotamiento moral. Sugieren que, en una época tentada por el cinismo y la fragmentación, la respuesta más radical sigue siendo la misma de siempre: elegir la vida, soportar las cargas de los demás y confiar en que incluso los actos de amor más discretos pueden redimir un mundo herido.

Der AutorBryan Lawrence Gonsalves

Journalist und Essayist, geboren in den Vereinigten Arabischen Emiraten und wohnhaft in Litauen. Er schreibt für Omnes, EWTN News und CNA Deutsch.

Navidad en bucle

En un mundo que exige más que nunca el avance a toda costa, el progreso por el progreso, la febril economización del tiempo, hay algo profundamente necesario en detenerse solo para volver

30 de Dezember de 2025-Lesezeit: 3 Minuten

Fremde Dinge va a jalonar las navidades de 2025 con el estreno de sus últimos episodios, en inteligentísima maniobra comercial para convertir el fenómeno que ya es en parte del «mapa emocional» de toda una generación. No es difícil imaginar que, dentro de unos años, muchos volverán a verla cada diciembre no tanto por la trama como por el recuerdo preciso de aquella Navidad en que la descubrieron por primera vez. Así, la serie acabará funcionando casi como ancla: no se revisitará Stranger Things, se regresará a «aquella Navidad».

A los nacidos en España durante los años ochenta nos ocurrió algo parecido, aunque sin algoritmo que lo anticipara. También nosotros arrastramos un pequeño canon navideño que no responde a criterios estéticos ni a jerarquías cinéfilas, sino a pura sedimentación afectiva. Nuestro archipiélago sentimental navideño, podría llamarse, películas vistas una y otra vez, casi siempre en los mismos días, que terminaron por confundirse con el propio calendario litúrgico del año.

A la cabeza de mi lista —personal y subjetiva, claro está— habría que poner A Charlie Brown Christmas (1965), que cierto canal de pago traía puntualmente todos los años en diciembre, con aquel árbol enclenque inyectándonos anualmente una buena dosis de tristeza suave, y enseñándonos que la Navidad podía ser melancólica sin dejar de ser verdadera.

Después Mickey’s Christmas Carol (1983), primera aproximación de muchos a Dickens, con fantasmas que daban más risa que miedo y cuyo oppening, si se oye pasado el tiempo, dará punzada de nostalgia a todo el que lo escuchó de niño. Enseguida llegarían los desajustes: Gremlins (1984), que puso luces del chino pretendidamente navideñas al caos de aquellas criaturas viscosas saliendo de los regalos; y Home Alone en sus dos partes (1990–1992), auténticos rituales domésticos donde la risa se repetía exactamente igual cada año, sin desgaste posible como no fuera el del viejo VHS en donde la veíamos.

También Tim Burton se coló en aquellas Navidades, quizá no tanto como director cuanto como constructor de imaginarios, infiltrando su estética de cuento torcido en nuestro diciembre doméstico. Edward Scissorhands (1990), con aquella nieve artificial y aquella ternura herida; y The Nightmare Before Christmas (1993), gótica y festiva a un tiempo, llegaron para integrarse en nuestra memoria navideña con la misma naturalidad que los villancicos o el espumillón.

En ese mismo ecosistema entraron The Muppet Christmas Carol (1992), mezcla improbable de humor, ternura y redención, y The prince of Egypt (1998), que sin ser estrictamente navideña, sí era profundamente solemne, bíblica y grande, lo suficiente como para encajar en aquellos días en que parecía que todo debía ser importante. Cerrando mi propio canon, Wallace & Gromit: a grand day out (1989), un must navideño que se coló en nuestro imaginario con humor muy británico y aires de sobremesa tranquila.

Después llegarían Harry Potter, Lord of the Rings, Avatar y otras sagas monumentales. Las disfrutamos, claro, pero ya no nos atraviesan igual. Esas películas acabarían siendo el territorio de la generación siguiente, la que creció atiborrada de estrenos-evento y maratones planificados. Para nosotros, el canon ya estaba cerrado.

Y no hay a nada de esto una conclusión clara. No la puede haber. Cómo hacer un remate a una columna que no ha querido ser más que estampa congelada de unos días que ya pasaron. Volver cada Navidad a esas películas no abre ningún futuro ni promete renovación alguna.

Es, en el fondo, un chapoteo deliberado y autocomplaciente en el charco del pasado. Algo estéril, improductivo, repetitivo. Una absoluta pérdida de tiempo. Y quizá, por eso mismo, tan humano.

Porque en un mundo que exige más que nunca el avance a toda costa, el progreso por el progreso, la febril economización del tiempo, hay algo profundamente necesario en detenerse solo para volver. Sin aprender nada nuevo. Sin aggiornamenti culturales de ningún tipo. Sin crecer. Únicamente por el gusto —casi infantil— de regresar.

Der AutorJuan Cerezo

Aus dem Vatikan

El ‘Robin Hood’ del Papa: la labor de Konrad Krajewski , el limosnero de León XIV

Giuseppe con zapatos nuevos o cientos de ucranianos esperando en Zaporiyia (Ucrania), a las 5 de la mañana, algún alimento. La hermana Renata Jurczak, o las personas sin hogar en las clínicas gratuitas bajo la columnata de San Pedro. Son testigos de la labor de la Limosnería Apostólica, con el ‘Robin Hood' del Papa (card. Krajewski), diez misiones ya en Ucrania.

Francisco Otamendi-30 de Dezember de 2025-Lesezeit: 6 Minuten

La última ayuda del Papa a través de la Limosnería Apostólica, y del que algunos llaman popularmente el Robin de los bosques del Papa, el cardenal Konrad Krajewski, ha sido, antes de Navidad, apoyo financiero a varios países. Y el domingo de la Sagrada Familia, tres camiones cargados con ayuda humanitaria de la empresa coreana Samyang Foods, para familias ucranianas en lugares de guerra devastados, “donde no hay electricidad, agua ni calefacción”. 

Lo de Giuseppe lo contó el propio cardenal polaco Krajewski. Con motivo de la Jornada Mundial de los Pobres, un hombre sin hogar de Roma recibió un par de  zapatos nuevos de parte del Dicasterio para el Servicio de la Caridad (su denominación actual). El gesto no fue sólo un don material, sino un símbolo de dignidad recuperada para alguien que vive en la calle

Además, el día 16 de noviembre tuvo lugar un Mittagessen para cerca de mil trescientas personas en situación de pobreza, exclusión social, desempleo, migración o sin hogar, invitados por el Papa León XIV.

El Papa León XIV recibe a los invitados y bendice la comida en un almuerzo con motivo del Jubileo de los Pobres, el 16 de noviembre de 2025, en el Aula de Audiencias del Vaticano. En primer plano, el cardenal Konrad Krajewski, prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad. (Foto CNS/Vatican Media).

El ambiente estaba lleno de fraternidad y música napolitana, y los comensales disfrutaron de un menú sencillo pero digno, como lasaña de verduras, filetes empanados con patatas y un postre, servido por voluntarios de la Familia Vicenciana y otros colaboradores, en un gesto de acogida. León XIV subrayó en sus palabras que este gesto fue “muy deseado por su amado predecesor, el Papa Francisco”, expresando un espíritu de gratitud y fraternidad. 

Otra clínica en San Pedro, la de San Martino, para atención médica

Pero la caridad del Papa y de la Iglesia no se limita a los almuerzos o a las cenas de Navidad. Ese domingo 16 de noviembre, el Santo Padre León XIV inauguró un nuevo centro médico bajo la Columnata de San Pedro para atender a los más necesitados. Se trata de la nueva clínica San Martino, creada en colaboración con la Dirección de Salud e Higiene de la Gobernación de la Ciudad del Vaticano.

Diez años después de la apertura de la Clínica Madre de la Misericordia, el centro de la Oficina de la Caridad Apostólica que ofrece atención médica gratuita a diario a quienes viven en situación de pobreza, marginación o necesidad, se inauguró este nuevo nuevo espacio. ¿El objetivo? Mejorar el servicio y ampliar la gama de servicios de salud que se prestan diariamente.

Dos mil prestaciones sanitarias al mes

Ahora, los dos ambulatorios juntos prestan más de 2.000 consultas sanitarias gratuitas cada mes, gracias al trabajo de unos 120 voluntarios (médicos, enfermeros y técnicos), según fuentes vaticanas.

Aproximadamente, 10.000 personas pobres y necesitadas de alrededor de 139 nacionalidades distintas han sido asistidas en estos servicios. Además de las consultas médicas generales y especializadas, estos espacios ofrecen gratuitamente atención odontológica, análisis de sangre y radiológicos, prótesis dentales removibles, gafas y audífonos, y medicamentos gratuitos. 

Servicios para personas sin techo

Por otra parte, se prestan servicios para personas sin techo. El ambulatorio Madre de la Misericordia, junto con duchas y barberías, es un punto de referencia para quienes viven en la calle alrededor de la Plaza de San Pedro. Además de la atención bajo la columnata, hay unidades médicas móviles y servicios que visitan zonas periféricas de Roma para brindar atención médica a otros sectores vulnerables. 

“El rostro de Jesús”

Estos son lugares donde se acoge y atiende a las personas, devolviendo así su dignidad a quienes llaman a la puerta de la Limosnería. Son personas necesitadas “en quienes no vemos a una persona sin hogar, a una persona pobre, sino el rostro de Jesús”, ha subrayado el cardenal Krajewski, Limosnero de Su Santidad.

El cardenal Krajewski, en la panadería donde los Hermanos Albertinos (en la foto) hornean pan para la población necesitada, en Zaporiyia, este de Ucrania, el 8 de abril de 2025 (OSV News/cortesía del obispo Jan Sobilo).

Las colas del hambre: agradecimiento en Ucrania

En una reciente misión del card. Krajewski en Ucrania, también llevando ambulancias, la gente agradecía estrechando la mano o asentía para mostrar la importancia de la ayuda en la guerra.

Monseñor Vasyl Tuchapets, obispo greco-católico en Járkiv, expresó públicamente su gratitud al Papa León XIV y, por extensión, a la Limosnería Apostólica por los paquetes de alimentos entregados con el mensaje “Don del Papa León XIV para el pueblo de Járkiv”. 

El obispo señaló que esas cajas de alimentos pueden sostener a una persona o pareja por semanas, lo que representa una ayuda concreta para familias que han perdido todo por la guerra.

Hermana Renata Jurczak: “gritar de alegría”

Por otra parte, la hermana Renata Jurczak, que dirige un hogar para madres solteras en Kharkiv, dijo que recibir llamadas avisando de apoyo financiero o suministros “la hacía gritar de alegría”. Esto significaba recursos para comida, generadores y clases para niños que de otra forma no tendrían acceso a actividades educativas o recreativas.

 Ella y otras religiosas expresaron cuán importante es sentir “la cercanía del Papa” a través de esta ayuda directa, contó en America Magazine en enero de 2023.

Járkov, acogida a madres solteras y refugiados, normalidad a los niños

La hermana Jurczak y otras tres hermanas orionitas de Járkov acogen a 25 personas en su casa, en su mayoría madres solteras, pero también refugiados, familias que lo perdieron todo en el este de Ucrania debido a la invasión rusa. 

“Estamos muy agradecidas al Santo Padre; realmente marcará la diferencia”, dijo. La hermana Jurczak añadió que utilizará el dinero papal principalmente para suministros de diésel. “Los generadores eléctricos funcionan con diésel y los usamos constantemente. Los niños tienen clases en línea; cuando no hay electricidad, no tienen escuela”, dijo. También necesitan generadores para cocinar.  

El dinero del Vaticano, añade, ofrece un poco de vida normal a los niños del barrio, pero también a los profesores que se quedan en casa porque no pueden trabajar en sus empleos habituales. Enseñan karate, música e inglés a los niños, y ahora podremos pagarles por su trabajo -dijo la hermana Jurczak-.

Otros países y ayuda internacional

Aunque Ucrania ha sido uno de los focos más visibles en 2025, la Limosnería Apostólica ha enviado también ayudas a otras regiones golpeadas por emergencias (guerras, crisis humanitarias y pobreza), siguiendo las llamadas del Papa a no abandonar a los más vulnerables en todo el mundo.

Por ejemplo, en años anteriores enviaros  furgonetas, ambulancias y apoyo a países como Siria, Líbano y diversas zonas de África y Asia, un servicio que continúa. 

El cardenal Prefecto Krajewski, en una conferencia de prensa en el Vaticano el 9 de octubre de 2025 para presentar «Dilexi Te» («Te he amado»), Exhortación apostólica del Papa León XIV. (Foto CNS/Pablo Esparza).

De dónde salen los fondos

La cuestión ahora, para concluir, es preguntarse de dónde salen los fondos para atender estas necesidades. ¿Con qué presupuesto anual cuenta la Limosnería Apostólica que dirige el Prefecto Krajewski?

A diferencia de un departamento estatal de un país, la Limosnería Apostólica no recibe una asignación presupuestaria cerrada. En la práctica, según fuentes vaticana y la agencia oficial, su financiación proviene de estos conceptos:

– Donaciones específicas que llegan al Óbolo de San Pedro con la intención de ayudar a los pobres. El Óbolo de San Pedro es una colecta mundial tradicional que hacen los católicos de todo el mundo para ofrecer apoyo directo al Papa en su misión pastoral y caritativa.

– Fondos que el Papa decide destinar a la caridad mediante el Óbolo u otros ingresos especiales.

– Aportes extraordinarios cuando hay emergencias (conflictos, desastres naturales, crisis humanitarias).

Por tanto, su capacidad de ayuda depende de los fondos específicos asignados por el Papa en cada año y de las donaciones recibidas. 

Informe 2024 del Óbolo de san Pedro

Las donaciones recogidas en 2024 ascendieron, según fuentes vaticanas, a 58 millones de euros, seis millones más que en 2023. Se destinaron 13,3 millones de euros a 239 proyectos sociales y de asistencia en 66 países de todos los continentes. Pueden consultar más información hier.

El informe anual vaticano señala que el Papa, a través de la Curia Romana, donó otros 37,3 millones de euros a obras caritativas (6,2 millones de ellos provenientes del Óbolo), que sumados a los 13,3 millones destinados directamente a proyectos de asistencia, alcanzan un total de 50,6 millones invertidos en caridad.

Der AutorFrancisco Otamendi

Modus SOS

¿Es el Sagrario el mejor psiquiatra?

La salud espiritual corresponde a Dios y la salud mental al médico. Aunque la vida espiritual puede favorecer la salud, sustituir a los profesionales por Jesucristo puede manifestar ignorancia, falta de formación espiritual, o un posicionamiento espiritual patológico.

Carlos Chiclana-30 de Dezember de 2025-Lesezeit: 3 Minuten

A veces me dicen que el mejor psiquiatra es el Sagrario. A lo que suelo responder: sí, y también el mejor ginecólogo y el mejor traumatólogo. No les hace gracia, pero a Dios sí, que es el mejor humorista.

Pero, ¿qué se puede esconder tras esa referencia a Jesús como psiquiatra? Quizá es que se acude a los psiquiatras para resolver asuntos que no son tanto de salud mental como de salud espiritual, para atender problemas de la vida que no son médicos; o que se les pide que quiten un sufrimiento que es necesario pasar como ser humano completo que se desarrolla. La ciencia refiere que una verdadera vida espiritual -independientemente de la religión- facilita una mejor salud mental por las consecuencias de aceptación, abandono, conexión con uno mismo, trascendencia hacia la naturaleza y las personas, y capacidad para la comprensión y la compasión.

Algunos persisten en explicarme por qué Jesucristo sí es el mejor psiquiatra, mientras imagino a Jesucristo diciendo que “al César lo del César”, y que no ha venido a resolver herencias, ni otros asuntos humanos. 

Dios puede hacer el milagro y curar cualquier enfermedad, pero normalmente nos anima a ir al médico, poner los medios a nuestro alcance, atender a su presencia ordinaria en las manos de otros, y que no pidamos lo que corresponde a nosotros resolver, curar o atender. No parece que el Jesús adolescente resolviera las dificultades del trabajo artesano de José. 

Ver a Jesús como responsable de resolver mi salud, sería como considerar que el mejor servicio de mensajería es el ángel custodio, porque a santa Gema le llevaba las cartas, o que el mejor cañón antiaéreo es el padre Pío, porque se apareció en el aire a unos pilotos de unos bombarderos y los apartó de su pueblo. A Dios lo que es de Dios, y al médico lo que es del médico, y que cada quien se rasque con sus uñas.

¿Puede un enfermo mental ser amado por Dios y amar a Dios? Hay quienes se sorprenden mucho cuando les cuento que hay santos canonizados que tenían problemas de salud mental: san Luis Martín, padre de Teresita, estuvo tres años en un manicomio; san Camilo de Lelis fue ludópata; san Josemaría padeció insomnio; Josefina Bakhita tenía síntomas de estrés postraumático por los abusos sufridos; santa María Egipciaca tuvo adicción al sexo y san Óscar Romero un Trastorno Obsesivo Compulsivo, en fin, personas normales como tú y como yo, que amaban a Dios y que necesitaban un médico.

¿Puede el trato con Dios favorecer la salud mental? Hay cuatro líneas que podrían facilitar que el trato personal con Dios genere salud mental:

1.- Eres bueno. Dios te ama porque sí, porque eres. Eres predilecto, amado antes, y no tienes que hacer nada especial para que Dios te ame. Él ya lo hace, aunque tú no se lo pidas. Él te invita a la fiesta del Amor y tú, si quieres, te sumas y disfrutas. Esto es muy potente para la estima personal, para el modo en que te vinculas a los demás y desarrollas tu estilo de apego, y para la seguridad en ti mismo: ¡cómo no vas a estar sereno, seguro y optimista si todo un Dios anda enamorado de ti! Eres una persona digna, válida, única, auténtica. 

2.- Tienes energía, y esa energía es buena. El ser humano se desarrolla, potencia sus habilidades, es capaz de tener ideas, inventar, crear arte, transformar la materia. ¡Creced, multiplicaos y gobernad la tierra! Has heredado toda esa potencia de Dios, aprovéchala, no te quedes quieto, desarrolla tus talentos. Aprender todo esto en una catequesis, animará a no tener miedo al progreso, a la propia fuerza, a la libertad de uno, a ser consciente de que se puede dirigir la propia vida. Eso sí, que tus acciones te personalicen, te autentifiquen y potencien tu propia identidad, lejos de la cultura del éxito y de la comparación.

3.- Tienes limitaciones, luego, custódiate. Dios te ama, y ama tus proyectos, y a la vez te recuerda que no eres Dios y que por lo tanto es necesario que te cuides, que descanses, que proporciones tus expectativas, que pongas límites, que te preguntes por lo bueno para ti, que no todo te conviene. 

4.- Necesitas ser transformado. Al igual que la Trinidad, el hombre es relacional, gracias a las relaciones interpersonales tu identidad se desarrolla más. No se trata ya de que tu libertad termine donde empieza la mía, sino que mi libertad se mejora, se enriquece y se potencia gracias al encuentro con la tuya, en el roce del día a día con tantas personas. No es sólo que sea Dios quien me transforma, sino que la presencia de Dios en cada una de las personas con las que me relaciono me interpela para hacerme presente, y practicar aquello de amar a los demás como a uno mismo, con la paradoja de que al darme me poseo más.

Psiquiatras hay muchos, Salvador solo hay uno. 

Im Zoom

Papst Leo XIV. leitet das Angelusgebet.

26 de diciembre de 2025 en la Plaza de San Pedro del Vaticano. El Papa León XIV presidió el ángelus tras la Navidad.

Redaktion Omnes-29. Dezember 2025-Lesezeit: < 1 Minute

¿De qué sirven mis oraciones ante una Leucemia? Una historia de Torreciudad

La leucemia llevó a Fernando por un camino de dolor, amistad y fe probada, vivido con naturalidad y sostenido por su devoción a la Virgen de Torreciudad.

29. Dezember 2025-Lesezeit: 4 Minuten

Nadie se levanta sabiendo que ese día te va a cambiar la vida, o que es último y vas a sufrir un infarto mortal con 50 años, sin ninguna dolencia cardiaca previa, como le sucedió a Mons. José Antonio Álvarez Sánchez, obispo auxiliar de Madrid, hace unos meses. O que vas a perder las piernas a los 26 años por un atropello múltiple, mientras descargas una furgoneta, como le ocurrió por esas fechas, en la calle Antonio López, a una trabajadora. O que vas a fallecer, junto a otras tres personas en el derrumbe de un edificio de la calle de las Hileras, también al poco de comenzar este curso.

Son hechos que te sorprenden y sobrecogen, porque la vida es pura novedad y ante esto poco o nada se puede hacer. O mejor dicho, lo que sí podemos hacer es aceptar y confiar en la inentendible voluntad de Dios. Estas desgracias madrileñas, y todas en general, nos revelan nuestra fragilidad, contingencia y exposición. Aunque ingenuamente vivimos, en muchos casos, como si esto no fuera con nosotros y nunca fuera a llegar nuestro fin. Es decir, como si no nos afectara en nada y estuviéramos por encima de la vida.  

Pero no en todos los casos la muerte te sorprende, hay casos en los que la vida te lleva a caminar por un camino estrecho, sinuoso y cuesta arriba, que te acerca a tu final. Como si Dios quisiera que te fueras preparando con más detalle y detenimiento para la marcha al más allá. Este es el caso de otro madrileño, Fernando, un pintor autónomo, que ya no está con nosotros.

Fernando y la carrera contra la leucemia

Casi todos los domingos, Fernando, corría un “ocho a las ocho” (8 km a las 8 de la tarde) por Moratalaz con sus amigos y para luego quedarse al “post”, y contarse la semana con un agua con gas, una  0,0 ó un tercio, en la mano. Además, frecuentemente, participaba en carreras populares como la San Silvestre, la medía maratón o “Madrid corre por Madrid», con ese grupo de amigos corredores. Hasta que en 2023 llamó a su puerta la leucemia.

El shock fue mucho menos duro para él que para el resto, ya que tuvo el reprís  para comenzar a correr pronto esta nueva carrera, por la “vereda de su sanación», gracias a su optimista actitud vital, acompañado por los mismos de todos los domingos, además de otros muchos amigos y familiares. Fue una época de mucha unión y esperanza, y estuvo muy acompañado y arropado, él y su familia.

En octubre de 2024 los “runners» le llevaron una estatuilla de la Virgen de Torreciudad, comprada tras unos días de curso de retiro en un casa cercana al santuario, que estuvo en la cabecera de su cama durante toda su estancia en el Hospital y a la que se encomendó. Lo que le llevó a aumentar su Fe, y su confianza en Dios y la Virgen, como decía en un testimonio: “Pensaba que estaba en la gloria, la virgen en mi cabecera, mis amigos rezando por mí, y mi mujer y mis hijos a mi lado dándome su cariño”. 

Hasta que llegó la primera crisis de dolor, y en esa fase aguda Fernando pensaba: ”Hubo muchas noches oscuras donde el dolor se hacía insoportable donde la Fe se pone a prueba. ¿Dónde está Dios ahora? ¿Por qué la Virgen que está en mi cabecero no me ayuda? ¿De qué sirven mis oraciones si solo me alivia el fentanilo y la morfina, es decir, solo la ciencia te ayuda y los rezos no?”, como contó a posteriori a sus amigos.

“Sin embargo, el hospital tenía un arma secreta”, según decía Fernando… La visita diaria del capellán del hospital con la comunión, que solicitó, y las habituales conversaciones con este cercano sacerdote, que le llevaron a alcanzar una gran paz: “Me decía a mi mismo, mira qué suerte que el Señor me viene a visitar al Hospital igual que mis familiares o amigos”.

Esperanza junto a la Virgen de Torreciudad

Su devoción a la Virgen también le ayudó en los momentos duros…: “La ansiedad y el pesimismo empezaban a abrirse paso… Hubo días en los que no supe o no quise proyectar una imagen de alegría y paz a mi alrededor. Tuve días de alguna mala contestación a los que me rodeaban. Pero en este momento de mi estancia, en el que por la noche me quedaba solo, ya que mi mujer se iba a casa, me quedaba con la Virgen en mi cabecera y aprovechaba esos momentos para charlar con ella un rato. Tengo que confesar que, en algunos momentos, me echaba alguna bronca que provocaba que, de inmediato, llamaba a mi mujer para pedirle disculpas por mis malas palabras y todo arreglado”…

Con el tiempo Fernando mejoró y llegó a salir del hospital en enero de 2025. Sus familiares y amigos se alegraron y se esperanzaron al saber, tras un segundo trasplante de médula, que los resultados de las pruebas de control daban 0,00 en restos de células cancerígenas. Pero sólo fue un espejismo en medio del camino. Tras unos meses de mejora, comenzaron a aparecer de nuevo células malignas, que le llevaron a una fase en la que le aparecieron múltiples tumores, desperdigados por todo el cuerpo, que fueron combatidos con radio. Hasta que en julio, tras contagiarse de covid, se disparó la leucemia y los médicos perdieron el control de la enfermedad.

El 31 de julio ingresó en urgencias en el Marañón y tras alguna una prueba se confirmó que no había terapia posible para curarle, o medicamentos para frenar la enfermedad, solo quedaban los cuidados paliativos, como la sedación, que no eutanasia, que le practicaron en los últimos momentos. Falleció el 13 de agosto. 

Fernando, como autónomo y emprendedor que era, se autoconfiguró como persona. Que le hizo fuerte y deportivo ante las dificultades. Y le enseñó a valorar lo que fue realmente importante en su vida: Dios, su familia y sus amigos. Ramón, una gran amigo de él, destaca la normalidad con que hablaba de sus terapias y de su visitas médicas, como si fueran gestiones normales de la vida diaria que no fueran con él, justo cuando estaba en los momentos más delicados, como contaba su amigo: “Esto último es muy difícil de encontrar en un moribundo que sabe que le queda poco». Fernando sigue presente entre los suyos, esposa, familia y amigos, sobre todo porque fue un modelo de coherencia en su vida diaria, quitaba hierro a su dolencia y vivía con mucha naturalidad, lo que para otro hubiera sido un drama. La conversación continúa con él.

Der AutorÁlvaro Gil Ruiz

Professorin und regelmäßige Mitarbeiterin von Vozpópuli.

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Ist Religion überholt?

Im Lichte der soziologischen Analyse von Christian Smith hinterfragt dieser Artikel den vermeintlichen Niedergang des Christentums und verteidigt dessen anhaltende Relevanz als persönliche Beziehung zu Gott.

José Carlos Martín de la Hoz-29. Dezember 2025-Lesezeit: 4 Minuten

Christian Smith (1960), Professor für Religionssoziologie an der Universität “Notre Dame” in Indiana, USA, ist Spezialist für die Weitergabe des Glaubens an neue Generationen und den Einfluss des christlichen Glaubens auf soziale Beziehungen.

In dieser Arbeit wird er die Religionssoziologie umfassend quantifizieren, um uns präzise Daten zu liefern, damit wir seinen interessanten Schlussfolgerungen zustimmen oder ihnen widersprechen können (29). 

Die erste Schlussfolgerung dieser Arbeit, die sich aus der Darstellung, den Tabellen und Analysen sowie den zitierten Autoren ergibt, ist, dass die Religionssoziologen in den Vereinigten Staaten der Realität näher stehen als die spanischen Religionssoziologen, die, wie wir bereits bei anderen Gelegenheiten erläutert haben, stark von den politischen Ideologien des spanischen Übergangs und der Gegenwart beeinflusst sind.

Der kritische Realismus dieses Soziologieprofessors an der University of Notre Dame in den USA ist nicht perfekt und entspricht auch nicht exakt der Realität, da nur Gott die vollständige Sicht der Wirklichkeit besitzt, weil er die inneren Vorgänge unseres Gewissens durchschaut und unsere tiefsten Gedanken sowie die Wahrheit unserer Absichten kennt. Doch gerade diese realistische Sichtweise und die minimalistische Ideologie, mit der er Probleme angeht, machen ihn umso geeigneter, Leitlinien für eine persönliche und familiäre Wiederentdeckung Gottes aufzuzeigen (41).

Das Christentum ist nicht überholt: Glaube als persönliche Beziehung

Das Christentum ist gewiss nicht überholt und wird es auch nie sein, denn auch wenn der Mensch heute vielleicht weniger gläubig oder praktizierend ist oder eine schwächere dogmatische und liturgische Bildung besitzt als in anderen Zeiten, wird er doch immer die Kraft zum Gehorsam besitzen, um von Jesus Christus, unserem Erlöser, gefunden und geliebt zu werden, wie der heilige Paulus gegenüber Timotheus bekräftigte: “Gott will, dass alle Menschen gerettet werden und zur Erkenntnis der Wahrheit gelangen” (1 Tim 2,3-4).

Darüber hinaus gibt es und wird immer eine unfehlbare Brücke geben, durch die Jesus Christus mit jedem einzelnen Mann und jeder einzelnen Frau in Verbindung tritt, die er geschaffen hat – mit all jenen, denen er eine unsterbliche Seele eingehaucht hat. Diese jederzeit zugängliche Brücke besteht darin, dass wir “nach dem Bild und Gleichnis Gottes geschaffen” sind (1. Mose 1,36). Deshalb begegnet uns Jesus Christus jeden Tag durch unseren Verstand und unser Herz und lädt uns zu einer persönlichen Beziehung mit ihm ein – zum Himmel auf Erden und zum Himmel im Himmel, wie wir es in unserem persönlichen Leben erfahren können.

Christliche Anthropologie

Da wir nun das 500-jährige Jubiläum der Gründung der Schule von Salamanca feiern, seit 1526 die Lehrtätigkeit von Francisco de Vitoria OP an der Theologischen Fakultät der Universität von Salamanca begann, müssen wir uns ansehen, wie der Meister von Salamanca den Begriff der Würde des Menschen und insbesondere den grundlegenden Begriff der Freiheit in seinen Vorlesungen, Meinungen und Vorträgen entwickelt hat. 

Überholt ist daher ein Menschenbild und eine Anthropologie, die zu anderen Zeiten der Geschichte vielleicht interessant waren und das Zusammenleben sowie den Aufbau einer sozialen Ordnung erleichtert haben, aber anthropologischen Modellen weichen müssen, die besser zum Denken unserer Zeit passen.

Für Victoria ist der Mensch im Wesentlichen Beziehung, genau wie Gott in seinem inneren Leben: drei voneinander abhängige Beziehungen: die Beziehung der Vaterschaft, die Beziehung der Sohnschaft und die Beziehung der Liebe. Daher ist der Mensch, geschaffen nach dem Bild und Gleichnis Gottes, auch im Wesentlichen Beziehung zu Gott und zu anderen. 

Tatsächlich reift der Mensch in der wichtigsten aller Beziehungen, nämlich der Liebe. Vergessen wir nicht: “Gott ist Liebe” (1. Johannes 4,8). Deshalb geben wir in unseren Beziehungen Liebe weiter – als Frucht der Liebe, die wir in unserer Beziehung zu Gott empfangen.

Säkularisierung, Glaubensbildung und die Zukunft des Glaubens

Kehren wir nun zu Professor Christian Smiths Analyse zurück, um einige seiner interessanten Beobachtungen zur Bedeutung der Förderung dieses anthropologischen Konzepts, das wir soeben besprochen haben, zu betrachten. 

Tatsächlich geht unser Autor immer wieder auf die Art des Gebets ein und darauf, was Jung und Alt im Gebet mit Gott besprechen. Logischerweise stützt er sich auf die spanische Tradition des Goldenen Zeitalters der kastilischen Mystik und den universalen Aufruf zur Heiligkeit für alle Christen des Zweiten Vatikanischen Konzils (Konstitution “Lumen Gentium”, Nr. 11) und schlägt ein erneuertes Christentum vor, das auf einer persönlichen und realen Beziehung zwischen Christen und Gott basiert. Denn wenn eine solche persönliche Beziehung besteht, ist das Christentum lebendig; andernfalls ist es tot und verschwindet schnell vom Horizont des Lebens (49).

Christian Smith wird uns sicherlich bestätigen, dass das intellektuelle und Bildungsniveau der Gläubigen im Laufe des 20. und 21. Jahrhunderts enorm gestiegen ist. Gewiss ist die Bildung, die wir Christen in der westlichen Zivilisation vermitteln können, heute wesentlich höher und tiefgründiger als in anderen Epochen der Geschichte. In diesem Sinne ist anzunehmen, dass die von Priestern und Seelsorgern vermittelte Lehre in den kommenden Jahren ansprechender und tiefgründiger sein wird als gegenwärtig, was sich wiederum auf die Attraktivität Jesu Christi auswirken wird: Denn um Jesus Christus zu lieben, ist es notwendig, ihn besser kennenzulernen. (99).

Die Kapitelüberschriften des Buches sind interessant: “Die 1990er Jahre, der Anfang vom Ende”. Darin wird die technologische Revolution, insbesondere das Internet, als Beschleuniger der Entfremdung zwischen Neoliberalismus und Katholizismus genannt (137). Gewiss, in Europa war der Säkularisierungsprozess schon länger im Gange, und er hat vor allem gezeigt, dass das Christentum als persönliche Beziehung nicht bloß eine Ansammlung von Ideen oder ein Glaubenssystem bleiben kann.

Wir schließen mit Jesu eigener Frage: “Wenn der Menschensohn kommt, wird er dann Glauben auf Erden finden?” (Lk 18,8). In der Tat finden die Menschen im liturgischen und sakramentalen Leben immer den Anfang oder die Nahrung für ein Leben in der Erkenntnis und Liebe zu Jesus Christus und für die gemeinschaftliche Glaubenserfahrung, die auch den starken Individualismus unserer Zeit überwindet.

Warum die Religion überflüssig wurde

AutorChristian Smith
LeitartikelOUP USA
Jahr der Veröffentlichung: 2025
Seiten: 440
Berufung

Marie de Saint-Exupéry: mucho más que la madre del autor de ‘El Principito’

Los años 2024 y 2025 han conmemorado al aviador y escritor francés Antoine de Saint-Exupéry. Biografías sólidas y otros textos destacan la figura de su madre, Marie Boyer de Fonscolombe (1875-1972), Marie de Saint-Exupéry, mujer cristiana resiliente que vio morir a tres hijos, llena de fe y entrega a los demás.

Francisco Otamendi-29. Dezember 2025-Lesezeit: 5 Minuten

Olivier d’Agay, sobrino nieto de Antoine de Saint-Exupéry, que desapareció en 1944 mientras pilotaba un avión aliado en la Segunda Guerra Mundial, dijo en alguna entrevista, en junio de este año, que su tío abuelo tendría un sentimiento agridulce. 

Por una parte, alegría, al constatar el éxito de su Principito del Asteroide B-612. Pero por otra, tristeza, “porque la humanidad no avanzó” (‘La Crónica de hoy’). 

No sabemos si estaría triste la madre del escritor y piloto, Marie Boyer de Fonscolombe. Pero es muy cierto que Marie fue mucho más que la madre del aviador, dan a entender sus biógrafos, que destacan su resiliencia y su profunda fe.

Fortaleza ante la muerte de sus hijos

Porque Marie de Saint-Exupéry llevó con fortaleza el fallecimiento de su marido Jean, muerto repentinamente en 1904, y de tres de sus cinco hijos (Francois a los 15 años, de fiebre reumática (1917); Marie-Madeleine, en 1926, de tuberculosis;  y el poeta piloto, Antoine, en 1944).

Unas pérdidas que marcaron profundamente su vida, pero a las que sobrevivió con una fe perseverante y una intensa dedicación a los demás hasta su muerte en 1972. 

Ideales, cultura y fe

Marie Boyer de Fonscolombe había nacido en una familia de antigua nobleza francesa profundamente marcada por ideales, cultura y fe, lo que influyó fuertemente en su formación y valores. Recibió parte de su educación en las Hermanas del Sagrado Corazón de Lyon.

Las biografías de Stacy Schiff y Persane‑Nastorg, citadas al final, y los trabajos familiares recogidos por Olivier d’Agay, muestran que Marie educó a sus hijos –en particular a Antoine–, en un clima poco común para su época: una combinación de exigencia moral y gran libertad interior.

Viuda muy joven, a los 28 años, con cinco hijos a su cargo, no optó por una educación rígida ni autoritaria. Por el contrario, fomentó la imaginación, la sensibilidad artística y la reflexión personal.

Fidelidad a la llamada

A su hijo Antoine le transmitió una convicción constante: la vida solo tiene sentido cuando se vive como una llamada, no como una comodidad. Este consejo no se formulaba como teoría, sino como ejemplo. Marie insistía en la importancia de la fidelidad a la propia conciencia, incluso cuando ello implicaba riesgo o incomprensión. Esta actitud está en la raíz del sentido del deber que Antoine mostró como aviador y escritor, y que atraviesa obras como ‘Tierra de hombres’.

Las biografías señalan que Marie no desalentó nunca las decisiones difíciles de su hijo –ni siquiera su vocación peligrosa como piloto–, aunque le causaran temor. Su consejo constante no era “evita el peligro”, sino “sé fiel a lo que estás llamado a hacer”.

En este punto, Schiff subraya que Antoine encontró en su madre una figura de apoyo incondicional, capaz de sostener sin poseer, y de orientar sin dominar.

Una vida de fe discreta, profunda y esperanzada

Uno de los rasgos más llamativos de Marie de Saint-Exupéry es la discreción de su fe. No fue una mujer de discursos religiosos ni de protagonismo espiritual. Sin embargo, todas las biografías coinciden en que su vida estuvo sostenida por una fe cristiana firme, heredada de su familia y asumida de forma personal y madura.

Esta fe se manifestó sobre todo en su esperanza, puesta a prueba por circunstancias extremas. Marie sobrevivió a su esposo y a tres de sus hijos, como hemos visto, afrontando la desaparición de Antoine con su avión, en Córcega, durante la Segunda Guerra Mundial.

En lugar de encerrarse en la amargura, su respuesta fue una confianza persistente en Dios y en el sentido último de la vida, incluso cuando ese sentido no era visible.

La biografía ‘Marie de Saint-Exupéry, l’étoile du Petit Prince’ describe su espiritualidad como una fe atravesada por el dolor. No se trata de una religiosidad ingenua, sino de una esperanza trabajada, silenciosa, sostenida por la oración y por la convicción de que la muerte no tiene la última palabra. Esta certeza fue decisiva para su equilibrio interior y para su capacidad de seguir entregándose a los demás.

En la visión que übermittelt a Antoine, la fe no aparece como un sistema cerrado de respuestas, sino como una orientación hacia la luz, incluso en medio de la noche. Esta actitud ayuda a comprender ‘El Principito’, donde la esperanza no se impone, sino que se propone como una búsqueda.

Servicio a los demás en las guerras mundiales

Si hay un punto en el que todas las fuentes coinciden con claridad es en que Marie vivió su fe sirviendo. Su espiritualidad fue eminentemente práctica.

Durante la Primera Guerra Mundial se formó y trabajó como enfermera, atendiendo a soldados heridos en hospitales militares. Fue un compromiso sostenido, exigente y físicamente duro.

Después de la guerra, y especialmente tras la muerte de su hija Marie-Madeleine, intensificó su dedicación a los demás. Colaboró con instituciones de asistencia, con la Cruz Roja y con iniciativas locales de ayuda a enfermos y personas vulnerables. Durante la Segunda Guerra Mundial, ya mayor, volvió a implicarse en tareas de cuidado y apoyo a civiles afectados por el conflicto.

Las biografías subrayan que este servicio no fue una huida del sufrimiento personal, sino una respuesta consciente al mismo. Marie parecía convencida de que el dolor solo puede transformarse cuando se comparte y se orienta hacia el bien de otros.

Esta lógica marcó profundamente a Antoine, que en sus escritos insiste en la fraternidad, la responsabilidad y el valor del sacrificio por algo que nos trasciende.

Se recogen a continuación algunas frases de Marie de Saint-Exupéry, con formulaciones de fuentes familiares. 

“La fe no consiste en no tener noches, sino en caminar hacia la luz”

En una carta dirigida a uno de sus hijos, Marie expresaba su fe no como certeza fácil, sino como búsqueda perseverante, en términos que las biografías resumen así: “La fe no consiste en no tener noches, sino en caminar hacia la luz incluso cuando no se la ve”. La idea viene recogida en las biografías.

“No hemos perdido a quienes amamos; han ido antes que nosotros”.

En una síntesis muy cercana al texto original, también de fuentes familiares, tras la muerte de alguno sus hijos, Marie escribió palabras que expresan su esperanza cristiana: “No hemos perdido a quienes amamos; han ido antes que nosotros”.  Y esta esperanza la llevó a una entrega aún mayor al servicio de los demás.

Sobre Dios y la interioridad

Según explicaciones de testimonios familiares recogidos por Olivier d’Agay, Marie insistía ante Antoine en que la relación con Dios no se impone desde fuera, sino que se descubre en lo más íntimo de la persona. Cada ser humano lleva en sí algo que lo supera; es allí donde Dios espera, decía. Antoine dirá en ‘El Principito’: “lo esencial es invisible a los ojos”.

Estas ideas se desprenden de biografías como ‘Marie de Saint-Exupéry, l’étoile du Petit Prince’, de Michèle Persane‑Nastorg, Éditions du Triomphe, París, 2023; la del citado Olivier d’Agay, la de Stacy Schiff, ‘Saint-Exupéry: A Biography”, que ofrece contexto familiar profundo, y artículos literarios o no en digital (Aleteia), o en revistas académicas en particular.

Der AutorFrancisco Otamendi

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Blickpunkt Evangelium

Die Sorge um Christus in uns. Hochfest der Gottesmutter Maria

Vitus Ntube nos comenta las lecturas de la solemnidad de Santa María correspondiente al día 1 de enero de 2026.

Vitus Ntube-29. Dezember 2025-Lesezeit: 3 Minuten

Después de cantar ayer el Te Deum en acción de gracias a Dios, y al encontrarnos al final de la Octava de Navidad y al inicio de un nuevo año civil, la Iglesia nos pone delante la fiesta de María, Madre de Dios. Esto no es casualidad. Nos invita a profundizar en lo que san Pablo se refiere cuando habla de “la plenitud del tiempo”: “Cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer". (Gálatas 4, 4)

La Iglesia no se centra únicamente en la maternidad física de María, sino sobre todo en su disposición espiritual. Recordamos a aquella mujer que alzó la voz diciendo: “Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron”. Ella alabó la concepción y la lactancia de Jesús. Nuestro Señor redirigió su atención hacia la verdadera bienaventuranza que proviene de cuidar la Palabra de Dios en nuestra vida: “Dichosos más bien los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen” (cfr. Lc 11, 28). María es bienaventurada no solo porque concibió a Cristo en su cuerpo, sino porque acogió la Palabra de Dios en su corazón. Y, sin embargo, esta primacía espiritual no disminuye la belleza y la verdad de su maternidad física.

En un día como este, vale la pena contemplar lo que implica realmente la maternidad física de María. Si tomamos en serio la humanidad de Jesús, entonces debemos tomar con igual seriedad la maternidad de María. Jesús “crecía en sabiduría, en estatura y en gracia” (Lc 2, 52). Fue amamantado por su madre. Toda madre conoce la alegría particular y la ternura que acompañan el acto de cuidar. La maternidad de María y la filiación de Cristo son profundamente reales. Ella le dio su propio cuerpo y sangre, y también su tiempo, su atención, sus noches sin dormir. Cuidar es un trabajo lento, paciente, exigente…, y profundamente gratificante.

Celebrar la fiesta de María, Madre de Dios, es celebrar las alegrías de la maternidad. Me gusta imaginar, de manera literaria, una correspondencia entre María y su prima Isabel, algo similar a Memorias de dos jóvenes esposas de Honoré de Balzac, donde dos amigas, Louise y Renée, comparten sus experiencias. En un momento, Renée le relata a su amiga Louise su experiencia de la maternidad. Escribe: “Dar a luz no es nada; amamantar es dar a luz a cada momento. […] Nada puede verse o sentirse en la concepción, ni siquiera en el embarazo, pero amamantar, mi querida Louise, es una felicidad que no termina nunca. Una ve en qué se convierte la leche: se vuelve carne, florece en la punta de esos deditos tan dulces, semejantes a flores, y tan delicados; crece en las uñas finas y transparentes, se despliega en el cabello, se agita y se menea en los pies. […] ¡Oh, Louise, amamantar es una transformación que se ve hora tras hora, deslumbrante a la vista! No es con los oídos sino con el corazón como escuchas los llantos del niño; comprendes la sonrisa en sus ojos o en sus labios o en sus piececitos inquietos como si Dios hubiera escrito para ti letras de fuego en el aire".

No es descabellado pensar que la experiencia de Renée, tan bellamente expresada, no haya sido menos para María. Estas eran parte de las cosas que María guardaba en su corazón y sobre las que meditaba (cfr. Lc 2, 19).

Las alegrías de María al cuidar y acompañar a Cristo hasta su plena estatura pueden ser también nuestras al comenzar el nuevo año. He aquí, entonces, nuestra primera resolución del año: cuidar al Cristo que llevamos dentro.

Aus dem Vatikan

Familien, die unter Kriegen leiden, liegen dem Papst am Herzen.

En el domingo de la Sagrada Familia, último del año 2025, el Papa ha rezado en el Ángelus por las familias que sufren a causa de la guerra, por los niños, los ancianos y las personas más frágiles, y también por la paz. “Confiémonos juntos a la intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret”, ha invitado.  

Redaktion Omnes-28 de Dezember de 2025-Lesezeit: 3 Minuten

In der Angelus del último domingo del año, festividad de la Sagrada Familia, el Pontífice ha animado a que “a la luz de la Navidad del Señor, sigamos rezando por la paz. Hoy, en particular, recemos por las familias que sufren a causa de la guerra”, y ha alentado a confiarnos a “la intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret”.

Una prueba para Jesús, María y José

Al principio, el Papa León XIV se ha referido al episodio evangélico de la “huida a Egipto” y de la matanza de los santos inocentes. “Hoy celebramos la Fiesta de la Sagrada Familia y la liturgia nos propone el relato de la “huida en Egipto” (cf. Mt. 2,13-15.19-23)”, ha dicho. 

“Es un momento de prueba para Jesús, María y José. Sobre el resplandeciente cuadro de la Navidad se proyecta, casi de improviso, la inquietante sombra de una amenaza mortal, que tiene su origen en la atormentada vida de Herodes, un hombre cruel y sanguinario, temido por su crueldad, pero precisamente por eso profundamente solo y obsesionado por el miedo a ser destronado”. 

Belén en la catedral de San Patricio de Nueva York el 25 de diciembre de 2024. (Foto de OSV News/Gregory A. Shemitz).

Muerte de los niños de la edad de Jesús

“Cuando se entera por los magos de que ha nacido el ‘rey de los judíos’ (cf. Mt. 2,2), sintiéndose amenazado en su poder, decreta la muerte de todos los niños de la edad de Jesús”. 

En su reino, ha subrayado el Papa, “Dios está realizando el milagro más grande de la historia, en el que se cumplen todas las antiguas promesas de salvación, pero él no es capaz de verlo, cegado por el miedo a perder el trono, sus riquezas, sus privilegios”.

Esa “dureza de corazón resalta aún más el valor de la presencia y la misión de la Sagrada Familia que, en el mundo despótico y codicioso que representa el tirano, es el nido y la cuna de la única respuesta posible de salvación: la de Dios que, con total gratuidad, se entrega a los hombres sin reservas y sin pretensiones”. 

“El mundo siempre tiene sus ‘Herodes’”

Lamentablemente, ha reflexionado el Papa, “el mundo siempre tiene sus ‘Herodes’, sus mitos del éxito a cualquier precio, del poder sin escrúpulos, del bienestar vacío y superficial, y a menudo, sufre las consecuencias con la soledad, la desesperación, con las divisiones y conflictos”. 

No dejemos que “estos espejismos “sofoquen la llama del amor en las familias cristianas”, ha animado. “Al contrario, protejamos en ellas los valores del Evangelio: la oración, la frecuencia a los sacramentos —especialmente la confesión y la comunión—, los afectos sanos, el diálogo sincero, la fidelidad, el realismo sencillo y hermoso de las palabras y los gestos buenos de cada día”. 

Elogio de san José, obediente a la voz del Señor

También el Papa ha alabado a san José. “El gesto de José que, obediente a la voz del Señor, lleva a salvo a la esposa y al niño, se manifiesta aquí en todo su significado redentor. De hecho, en Egipto crece la llama del amor doméstico a la que el Señor ha confiado su presencia en el mundo y cobra vigor para llevar la luz al mundo entero”.

El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, camina en procesión en Nochebuena frente a la Basílica de la Natividad en Belén, Cisjordania, el 24 de diciembre de 2025. (Foto de OSV News/Ammar Awad, Reuters).

“Una caricia del Papa”

El cardenal limosnero Konrad Krajewski ha informado estos días sobre “una pequeña caricia” de León XIV.

El detalle se ha materializado en ayuda financiera a diversas partes del mundo, para apoyar a familias que, como la de Jesús, “recorren el doloroso camino del exilio en busca de refugio”. Tres camiones con ayuda humanitaria han llegado a las zonas más afectadas por los bombardeos en Ucrania. Así, concluye el cardenal Krajewski, León XIV “no solo reza por la paz, sino que desea estar presente en las familias que sufren”, señala la agencia vaticana.

Der AutorRedaktion Omnes

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Kultur

Fernando Delapuente, ingeniero y artista, reflejó la alegría de vivir 

El Colegio Oficial de Médicos de Madrid ofrece una retrospectiva sobre el prolífico pintor que reflejó en sus cuadros la alegría de vivir.

Redaktion Omnes-28 de Dezember de 2025-Lesezeit: 3 Minuten

Fernando Delapuente Rodríguez-Quijano (Santander, 1909 – Madrid, 1975) pintó 1.246 cuadros, y los numeró todos. Una combinación perfecta de ingeniero y artista: puntilloso y organizado a la vez que absolutamente libre en su creatividad. El Ilustre Oficial Colegio de Médicos de Madrid acoge una exposición, organizada por la Fundación Methos, que reúne 70 de estas piezas en una retrospectiva sobre la evolución pictórica de “un tipo muy original”. 

Así lo expone el comisario de la muestra, Andrés Barbé. Delapuente fue el cuarto de seis hermanos; empezó a estudiar Derecho siguiendo las indicaciones de sus padres “pero duró un trimestre”. Se matriculó en Ingeniería Industrial y, cuando estaba en segundo, en Bellas Artes. “Nada comprometido políticamente”, vivió la guerra en una checa y después refugiado en la embajada de Cuba. ”Llegó a ser catedrático de dibujo en la escuela, pero lo que a él le gustaba era pintar” y renunció a la cátedra. Fundó una empresa de ingeniería y arquitectura y, entre otros trabajos, diseñó el campus de la Universidad de Navarra, le encargaron Torreciudad… Pero la pintura siempre estaba ahí.

La muestra se organiza en seis áreas que desvelan la evolución de su pintura. Una primera fase, más academicista, hasta que en los años 50 viaja a Italia, lo que cambia por completo su trayectoria. En Rávena, al ver el sol del amanecer reflejándose en los mosaicos de una basílica, tiene, según contaba él, una “conversión al color y me hice fauv [del fauvismo]”. En ese “haz lo que te dé la gana” de este tipo de estilos, Delapuente usa el color sí, pero lo hace, a diferencia de otros pintores, con un dibujo muy definido. Pasa de los ocres y terrosos a fijarse en Van Gogh, Matisse, “la gente que usa el color”. 

Por eso la segunda parte es Italia, y la tercera, París, con tonos más grises, porque la luz de Roma no la tiene la Ciudad del Amor, y Delapuente pintaba lo que veía. En esta sección se expone uno de sus pocos cuadros con personas, ya que el artista renunció casi por completo a lo figurativo para pintar ciudades, tierras o mares. De hecho, a pesar de haber obtenido notas brillantísimas en anatomía, cuando incluye en una escena a alguna persona lo hace de un modo casi infantil, sin apenas trabajarla. Este “fauvismo urbano” es lo que lleva al comisario a definir a Delapuente como un “hombre innovador”. 

“A él lo que le importaba -sostiene Barbé- era la estructura urbana, aunque aquí también hace lo que le da la gana”, cambiando edificios de sitio o colocando juntos aquellos que están distantes en la ciudad real. “O también pinta edificios ya inexistentes”. 

Amor por Madrid

Muestra de esta querencia del artista por la ciudad es la última parte de la exposición -después de las marinas y las escenas de campo-, que es la ciudad de Madrid. Se le podría llamar, detalla el comisario, el pintor de Madrid. “Pero el Madrid idealizado que a él le gustaba”. “El Madrid mío”, decía el artista, en el que no había tanta gente ni tantos coches como en sus últimos años de vida. 

Barbé tiene localizados más de 120 cuadros que pintó de la capital.  En ese Madrid que tanto quiso murió Fernando Delapuente a los 66 años por una enfermedad cardíaca que arrastró desde siempre y que nunca le impidió vivir una vida apasionada, intensa y entusiasta.

“Era un hombre hiper normal. Muy sociable. Muy pulcro; no fue el típico artista desarrapado. Entrañable. Había sobrenaturalizado su vida; era numerario del Opus Dei y planteaba una pintura amable, positiva, agradable y decorativa, que queda muy bien. Tenía carácter. Era un hombre de sus amigos; tenía muchísimos. Vivió la alegría de vivir, y esto se refleja en sus cuadros. Era ordenado, sistemático y muy currante”.

Una exposición muy cuidada

Más de un año se ha estado preparando esta exposición, toda ella compuesta por préstamos de particulares. Se han traído piezas de Pamplona, Bilbao, Granada, Almería, Valencia y, sobre todo, Madrid. Explica el comisario que Delapuente pintaba muchas veces el mismo tema. Es decir, obras iguales (cada una con sus matices), que luego iba vendiendo. Marinas tiene muchas, reconoce el comisario, y de diferentes mares con sus diferentes colores. “Al final de su vida se vuelve muy de Turner”, explica Barbé. Es algo que se puede apreciar en su óleo sobre lienzo Mar fuerte con gaviota, de 1975, el mismo año de su muerte.

Dónde verla

La muestra es un homenaje a Delapuente en el 50 aniversario de su fallecimiento. Es un tributo en un espacio limpio y claro como es la sala de exposiciones del Colegio de Médicos, situado en la zona cero de la pintura en Madrid (Santa Isabel, 51). 

Se podrá ver hasta el 17 de enero de 2026, en horario de L-V, de 10 a 21 horas, y los sábados de 10 a 14 horas. La entrada es libre y gratuita.

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Tammy Peterson: “Ich hätte mir nie vorstellen können, wie tiefgreifend die Veränderungen sein würden, die meine Konversion in mein Leben bringen würde.”

Tammy Peterson es una figura pública que ha influido en miles de personas, no solo por ser la esposa del renombrado intelectual y psicólogo Jordan Peterson, sino por su propia y profunda historia de fe.

Javier García Herrería-28 de Dezember de 2025-Lesezeit: 7 Minuten

El camino de Tammy Peterson hacia la conversión al catolicismo surgió de la oscuridad de la enfermedad y la desesperación. Tras ser diagnosticada con una forma rara y agresiva de cáncer, Tammy enfrentó meses de dolor, cirugía y una prolongada recuperación. Fue durante este período de fragilidad extrema que, por recomendación de una amiga, comenzó a rezar el rosario.

Lo que empezó como una búsqueda de consuelo se transformó en un encuentro espiritual que culminó con su bautismo y entrada plena en la Iglesia católica. Su relato es un conmovedor ejemplo de cómo la fe puede florecer incluso en las circunstancias más difíciles.

¿Cómo fue la relación con sus padres?

—Mi padre era empresario y estaba siempre muy ocupado. Tenía una mente muy abierta y me transmitió mucho coraje y fortaleza para intentar cosas desconocidas o que aparentemente estaban lejos de mi alcance. Gracias a él heredé una mentalidad abierta y se lo agradezco al Señor de veras.

Mi madre también estaba a mi lado, pero no confiaba del todo en mi padre. Años más tarde comprendí la razón: probablemente ella misma había sido abusada por su propio padre, quien murió muy joven. Era un hombre con depresión y era evidente que no estaba bien. Siempre noté que mi madre desconfiaba, en cierta medida, de mi padre, y eso fue difícil para mí al crecer. Mi padre tenía amigos que se quedaban en la oficina después del trabajo para beber juntos, y mi madre siempre sospechaba de lo que pudiera ocurrir allí. Muchas personas enfrentan problemas como estos, y no es sencillo integrarlos en la propia vida. Aún así, mi padre fue una gran persona y me siento muy afortunada de haberlo tenido.

Mi madre tuvo demencia temprana. Empezó a enfermar a los 50 años y, cuando tenía 70, falleció. En ese tiempo ella y mi papá vivían en Vancouver, mientras yo estaba en Toronto. Yo viajaba para ayudarlos: buscaba un cuidador, limpiaba, organizaba sus medicamentos y me aseguraba de que ambos estuvieran comiendo bien. Afortunadamente, los cuatro hermanos ayudamos. Todos estuvimos allí para apoyar a mi padre, quien cuidó de mi madre hasta el final. 

En un momento dado, la medicación volvió a mi madre paranoica. Comenzó a sospechar de mi padre de nuevo, y volví a sentir lo mismo que en mi adolescencia, cuando ella también desconfiaba injustamente de él. De algún modo, fue como una gracia de Dios que me permitiera ver con claridad que aquella paranoia venía de mi mamá, no de mi papá. Y se lo agradecí internamente, porque me mostró algo importante.

Finalmente cambiaron la medicación de mi madre y volvió a estabilizarse. Los dos permanecieron juntos hasta su muerte. Fue solo un episodio breve, pero significativo, porque me enseñó algo esencial y me permitió acercarme mucho a mi padre durante los últimos veinte años de su vida, que terminó con 93 años, apenas hace un par de años.

Ahora lo veo como una gracia de Dios: recibimos lo que necesitamos aprender justo cuando lo necesitamos. 

¿Cómo describiría su vida espiritual en su juventud y antes de reencontrarse con la fe?

—Me crié en un entorno de iglesias protestantes. Cuando yo era pequeña, mis abuelas eran ambas miembros activos de la fe protestante. Mi abuela paterna tocaba el piano en la iglesia. Y mi abuela materna cantaba en el coro. Las dos fueron grandes modelos para mí. 

Cuando era pequeña, iba a la escuela de la iglesia los domingos, pero no recuerdo que mis padres estuvieran allí. Tenía tres hermanos mayores, que creo recordar que también venían. Quitando la asistencia a los servicios del domingo, en casa no rezábamos más, ni  siquiera para bendecir la cena u oraciones antes de acostarnos.

En el verano participábamos de las actividades de una iglesia de los Adventistas. Y, de niña, también acudí a algunos campamentos con diferentes tipos de iglesias, algo que no importaba nada a mis padres. 

En la adolescencia era una niña muy curiosa. Vivíamos en un lugar muy remoto y yo usaba cualquier excusa —por insignificante que fuera— para dejar de ir a la iglesia. Cuando me fui de casa y comencé la universidad, asistí a la iglesia durante el primer año. Pero al comenzar el año siguiente, el ministro empezó con el mismo sermón que había dado el año anterior y lo tomé como excusa para dejar de asistir. 

Es curioso cuántas excusas puede encontrar una persona cuando en realidad está buscando maneras de evitar algo.

Recuerdo esos tiempos y todas aquellas pequeñas excusas que usaba sin comprender por qué realmente no quería ir a la iglesia, ni por qué podría ser beneficioso para mí hacerlo, sin importar el momento, quién estuviera allí o dónde quedara la iglesia. Nada de eso era lo esencial.

¿Cómo es su vida ahora que ha vuelto a la fe?

—Lo único verdaderamente importante que he aprendido es que voy allí, me siento, pongo los pies firmes en el suelo y le agradezco a Dios por estar viva, por tener un día más para hacer lo que Él quiere que haga. Eso es lo que he aprendido. Lo entendí cuando tenía seis años, y desde entonces he vivido de esa manera.

¿Cómo ha cambiado mi vida? Es interesante. Un día, mientras mi marido Jordan y yo conversábamos sobre las transformaciones que había experimentado desde mi vuelta a la fe, escribimos una lista de virtudes que han surgido en mí desde mi conversión. Llegamos a una suma de treinta virtudes que he recibido a partir de ese momento. 

(Tammy busca un papel y comienza a leerlo). 

Repasaré algunas: soy más como una niña pequeña, más divertida, menos cínica, menos volátil, menos preocupada por el control y el poder; más paciente y amable; más enfocada en el bienestar de los demás; más hospitalaria, más obediente, más presente, más hermosa, más cálida; más discernidora, más elegante, más serena, más resiliente, más compasiva; más adecuada socialmente; una mejor madre; más fácil para negociar; más dispuesta a escuchar y conversar; más precisa con mis palabras; pienso con mayor profundidad; soy más creativa; más fácil para trabajar conmigo; una mejor líder; más atractiva; más confiada en la valentía, más valiente con confianza y más reflexiva.

Estos son muchos de los modos en que mi vida se ha transformado desde mi conversión. Es realmente extraordinario. Nunca imaginé la profundidad de los cambios que llegarían a mi vida…

Ha pasado por un cáncer, ¿cómo le ha ayudado la fe para atravesarlo?

—No sé si habría podido atravesar mi experiencia con el cáncer sin la ayuda de Dios. Fue realmente una experiencia asombrosa. Dejé todo en manos de Dios, y aprendí algo fundamental: no tenemos que preocuparnos por los pensamientos que no queremos tener. Antes, dejaba que mi mente vagara sin control, pero ahora entiendo que puedo elegir en qué pensar. Si un pensamiento no es apropiado, simplemente lucho para que se desvanezca. Es un aprendizaje que me ha ayudado a comprender la naturaleza superficial de ciertos pensamientos y cómo dejarlos ir.

Antes de mi conversión, yo crecí como protestante, pero mi abuela pasó de ser católica a ser protestante. Cuando era niña y entraba en una iglesia, me preguntaba dónde estaba la Virgen María, porque no era evidente allí, y eso me confundía. Más tarde, durante mi conversión, tuve una experiencia profunda: un abuelo mexicano de Nueva Zelanda me ayudó a reconectar con mi fe católica. Oró en español conmigo y me dijo que mi abuela estaba conmigo. Esto me hizo sentir que había reparado una separación histórica en nuestra familia, y me permitió ver la fe católica como algo que siempre había estado presente, incluso si no lo había comprendido plenamente desde pequeña.

Durante mi enfermedad, Queenie, una buena amiga católica, me enseñó a rezar el Rosario. Aprender y rezar el Rosario me acercó gradualmente a Jesús como mi salvador. Hoy sigo rezándolo todas las mañanas; me ayuda a mantenerme en el camino de Dios y no en el mío propio. La belleza de la Iglesia católica —los sacerdotes, los iconos, los ornamentos— también me enseñó a ser más humilde, pues la belleza nos recuerda la grandeza y la humildad de Dios, y nos ayuda a detenernos y a centrarnos en Él.

¿Qué otras cosas le han sorprendido del catolicismo?

—La Confesión supuso para mí una experiencia profunda de perdón. Hace tiempo aprendí las técnicas Al-Anon und die Doce Pasos, un programa de principios espirituales y acciones prácticas desarrollados originalmente por Alcohólicos Anónimos. Así aprendí a conocerme mejor y compartir mis errores, pero el catolicismo me permitió profundizar más, liberándome en la Confesión de cargas pasadas que no podía perdonar por mí misma. La Eucaristía, por su parte, es una práctica concreta que nos enseña a recibir la gracia de Dios, incluso en los días más difíciles. Practicar la oración y la comunión nos prepara para aceptar la gracia cuando realmente la necesitamos.

Nuestra sociedad se ha vuelto cada vez más divisiva y superficial, a veces incapaz de matices. La Iglesia, en cambio, nos enseña a ser humildes, atentos y abiertos. La oración y la escucha de la voluntad de Dios nos guían para actuar de manera correcta y amorosa, incluso en medio de la confusión y la división que vemos a nuestro alrededor. La práctica diaria, aunque sencilla, nos permite acercarnos a Dios y vivir según Su voluntad. Incluso pequeños actos —sentarse a mirar por la ventana, respirar conscientemente, agradecer la luz y la vida que Dios nos da— son formas de cultivar la espiritualidad y la humildad en nuestra vida diaria.

La crianza también refleja esto. Observar a mi nieta de tres años me enseñó la importancia de guiar sin imponer, de apoyar y corregir sin convertirnos en opresores. El respeto y la paciencia en las relaciones son extensiones de la práctica espiritual que la Iglesia nos enseña. Esto se aplica, no solo a la familia, sino también a la sociedad en general, especialmente en tiempos de polarización y división. 

Ahora, tengo un pódcast para dar a conocer estas ideas. Hablo principalmente con mujeres jóvenes, ayudándolas a encontrar su camino, a reconciliar la fe con sus vidas, a comprender la importancia de la familia y la maternidad, y a navegar la narrativa feminista moderna con conciencia cristiana. Intento enseñarles que pueden aspirar a una vida plena y significativa sin renunciar a su fe ni a su vocación más profunda.

¿Qué papel ha jugado su marido en su conversión?

—Mi esposo ha sido una influencia clave en mi fe y en mi conversión. A través de su ejemplo, su dedicación y su acompañamiento durante mis años más difíciles, aprendí a escuchar, a observar y a confiar en Dios en cada decisión y desafío. Su apoyo fue instrumental durante mi diagnóstico y tratamiento, y me enseñó el valor del amor práctico y paciente en la vida cotidiana.

Toda esta experiencia —el cáncer, la conversión, la familia, la crianza, el servicio a otros a través del podcast— me ha enseñado que vivir la fe no es solo un acto de oración, sino un compromiso diario de hacer lo correcto, de guiar a otros con amor y de buscar la gracia de Dios en todo momento. Se trata de pequeños pasos diarios, de actos conscientes, de humildad y gratitud. Y sobre todo, de reconocer que Dios nos acompaña en cada paso, guiándonos y fortaleciendo nuestra vida, incluso en las pruebas más profundas.

Hintergründe

Santa Teresa, Rigoberta Bandini y un Dios que es familia(r)

La realidad familiar de la Trinidad se muestra en el hogar, en la vida cotidiana, en la liturgia, en el trabajo.

Beatriz Gallástegui Baamonde-27 de Dezember de 2025-Lesezeit: 9 Minuten

Una de las representaciones más famosas de la Trinidad es el icono de Rublev. Aunque no es un icono narrativo, sino contemplativo, quisiera fijarme en dos detalles: Dios es familia, es Padre, Hijo y Espíritu Santo, representados en tres personas de rostros juveniles que parecen recrearse en apacible diálogo. Esas tres personas comparten una mesa. ¿Hay algo más familiar que compartir una mesa? Dios es familia y Dios es familiar.

“Tres personas y un amado / entre todos tres había […] / un solo amor tres tienen / que su esencia se decía: / que el amor cuanto más uno / tanto más amor hacía” (San Juan de la Cruz).  Dios es único, pero no solitario. Esta es la esencia de Dios: una familia que no deja de amarse. La Trinidad es un constante amarse que se desborda. Es por este desbordamiento de amor trinitario por lo que crea la tierra y al hombre. 

Siguiendo con la metáfora de la mesa, Dios familia(r) se desborda de amor y habita entre nosotros y en nosotros. “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”, dice San Juan en su Evangelio. Más adelante: “Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos morada en él”.

El lugar por excelencia de Dios familia(r), es el corazón del hombre, como refleja bellamente el Catecismo. En nuestro corazón la Trinidad, la familia de Dios, ha hecho su morada, es ahí donde se une el cielo y la tierra. Dios se desborda en mi corazón. La imagen del icono de Rublev está ocurriendo en mi corazón.

La inhabitación de la Trinidad en el corazón

La inhabitación de la Trinidad dentro de mi corazón es algo tan universal, que no solo lo expresa bellamente San Agustín de Hipona o Santa Teresa hablando de las moradas, sino que lo intuye y canta Rigoberta Bandini en su canción “Too many drugs”. Afirma que siempre está “intentando entender cosas que tienen que ver con el ser” y concluye que “al final todo reside en mirar, que dentro yo tengo un palacio Real, lleno de cuartos donde patinar”. 

Si aprendemos a mirar, dentro de nuestro corazón nos encontramos en el Hogar de la Trinidad, en la morada donde habita el Rey Trino y, con su gracia, tenemos un palacio lleno de cuartos donde patinar.

Y una vez que Dios está en mi corazón, ¿cesa el desbordamiento amoroso? No. Esta unión amorosa en nuestro corazón, rebosa y se derrama, porque la Trinidad sigue desbordándose. Y este corazón, el tuyo y el mío, inhabitado por la Trinidad, ¿dónde manifiesta el desbordamiento de su amor? En los miles y pequeños encantos que tiene el hogar (parafraseando a Silvio Rodríguez y su canción “A dónde van”). Si Dios es familia(r) seguirá desbordándose y dejando su huella en lo familiar. 

Entre pucheros anda el Señor

Hoy he llegado a casa del trabajo como de costumbre, con la mochila del ordenador, la bolsa del gimnasio y el tupper bajo el brazo. Tras saludar a mi compañera de piso, hemos coincidido para cenar. Un yatekomo y una ensalada con pan integral ha sido el menú expuesto encima de una mesa de Ikea blanca, con el mantel individual de esparto, del chino. Hemos comentado el día, los planes que están por llegar, algunas inquietudes profundas y nos hemos ido a la cama.

Yo, como tengo en la cabeza la inhabitación de la Trinidad, y su desbordamiento y expresión en mi realidad, me quedo pensando aquello de “entre pucheros anda el Señor”, observo la mesa de Rublev y miro luego mi mesa de Ikea y pienso en los encantos del hogar. ¿Qué diría ahora la Santa sobre el yatekomo? ¿Sigue habitando el Señor entre los precocinados, los horarios interminables, las agendas infinitas y las mesas prefabricadas? Sin duda quiero pensar que sí, y voy a intentar explicarlo.

La Trinidad, tras crear al mundo y al hombre (hemos quedado que lo ha hecho por desbordamiento de su amor familiar) nos da algunas claves para participar en esa corriente amorosa. Nos dice el Génesis que Dios puso al hombre en el jardín de Edén “para que lo trabajara, lo cultivara y lo cuidara”.

Un paréntesis: mirada más amplia ante el concepto de trabajo

Abro un paréntesis importante. Cabe deshacernos aquí de la idea de trabajo que se nos viene a la mente, aquello por lo que me pagan o en donde me explotan, eso que dice mi CV que sé hacer… y animo al lector a tener una mirada mucho más amplia ante el concepto de trabajo. Quizá encaja aquí la definición de trabajo que aprendimos en clase de Física en el instituto: trabajo es todo aquello que ejerce una fuerza y produce un desplazamiento o transformación.

Por tanto, lavarse los dientes, hacer la cama, levantar la mano para saludar a alguien por la calle, ponerse los calcetines, coger en brazos al chiquillo, dejar que el abuelo se apoye en mí, jugar al pádel, comer, escribir un poema, organizar las ideas en mi cabeza… todo es trabajo y así hemos de considerarlo. Cierro el paréntesis.

Una charla divina

Dios familia (r) nos dice en el Génesis que cuidemos y cultivemos la tierra, que la hagamos familiar, nos entrega el mundo para que lo domestiquemos, lo convirtamos en hogar. Esta es una clave importante. El Dios familia (r), del icono del Rublev, está ocurriendo en mi corazón y me pide que haga lo mismo en mi realidad concreta y cotidiana.

Podemos imaginarnos (absténgase puristas) a Dios Padre charlando amorosamente con el Hijo y el Espíritu en aquella larga sobremesa, siendo un Padre al que le encantan las sorpresas, diciéndole a su Hijo: “¿Has visto aquella sopa que ha hecho María? Me está dando culto con eso, huele desde aquí espectacular. ¿Te has fijado en el llanto de Javier? Eso sí que es llorar a gusto, me da gloria con sus lágrimas. ¿Y el desastre de informe que ha presentado Teresa? Pero se ha esforzado… hasta los desastres pueden darme culto. ¿Y qué me dices de lo bien que ha limpiado el polvo hoy Victoria? ¿Lo has visto, Jesús? Ha sido inspiración del Espíritu Santo… que pillín”.

Dios Padre es el Dios de la sorpresa, que cada día nos entrega el mundo para que lo cuidemos y lo cultivemos y le demos una gran sorpresa, que es darle culto. Está charlando en esa mesa, esperando ver cómo con sus frutos, transformados por nuestro trabajo (en sentido amplio, no solo profesión) le damos culto, cumplimos con su encargo: cuidar y cultivar el Jardín del Edén.

Del Hogar al hogar: de la Mesa a la mesa

Otra de las claves que nos da nuestro Dios familia(r) a través de su Hijo, que mucho tiene que ver con lo familiar, es la Santa Misa. “Reunidos alrededor de tu mesa” es un canto que todos reconocemos. En la Santa Misa estamos todos reunidos, como la familia de Dios, alrededor de una mesa en la que hay hueco para todos, como en las mejores familias. 

En la mesa tenemos pan y vino. Quiero detenerme aquí. Si Dios no fuera un Dios de la sorpresa hubiese instaurado la Santa Misa con trigo y uvas, frutos suyos que produce la tierra (aunque no sin nuestro trabajo) pero quiso hacer más evidente todavía su ser un Dios de la sorpresa que quiere necesitar de nuestra transformación, de nuestro trabajo para venir a habitarlo. Con los riesgos que esto tiene: que el pan esté defectuoso, que el vino pueda estar picado y un largo etcétera.

Dios no quiere mi perfección, sino mi amor, mi darle culto con lo que tengo, trabajarlo por amor y entregárselo, Él vendrá y lo habitará, más que eso, se hará pan y vino encima de una mesa para alimentarme. ¿Hay algo más familiar que alimentar a tu familia con pan y vino?

En la Misa

Nuestro Dios familia(r) nos da la clave en la Santa Misa. La Trinidad familia(r) se desborda desde tu corazón en la realidad que tocas. Y tú tocas la realidad porque lo has “visto todo” en la Santa Misa. ¿Qué podemos ver en la Santa Misa?

1. La Santa Misa ocurre en un espacio sagrado, generalmente en una iglesia. Allí está la Trinidad desbordándose y nosotros dándole culto, a través de una decoración concreta, de una iluminación, una entrada de luz, unas esculturas o imágenes, una disposición, una limpieza… y cuando termina la Santa Misa todos escuchamos el “Podéis ir en paz”, iros de aquí y contad lo que habéis visto.

En latín es más preciso, se dice “Ite Misa est”, salid al mundo a contar lo que habéis visto, a hacer vosotros lo mismo, a expandir lo familia(r).  Dios me dice: mi presencia trinitaria se hace visible a través de ti. Y uno llega a su hogar o a su trabajo y puede pensar entonces en la disposición de las cosas, en su armonía, en si hay luz, en si hay limpieza… He aprendido que la armonía del espacio que habito me lleva a darle culto a Dios, a hacer del espacio algo familiar. Eres algo así como el Rey Midas, que todo lo que tocas, lo que trabajas por amor, Dios lo habita.

2. En la Santa Misa existen unos trajes concretos, las vestiduras del sacerdote, del altar, del ambón, unos lienzos concretos que tienen su razón de ser, su cuidado para la Trinidad. Hay colores concretos para las festividades, vestiduras de mejor calidad para las solemnidades, hay detalles que hacen el Hogar.

Somos carnales, igual que Dios, que en Cristo se hizo carne. La carne necesita ser vestida, abrigada, posee tacto, es capaz de acariciar. Cabe entonces seguir la indicación al salir, “Ite Misa est”, id y contad lo que habéis visto, vestíos de armonía, poneos guapos, acoged la indigencia del hombre como yo os he acogido, acariciad, curad heridas, vestid al que no tiene vestido, cosed un botón, planchad una camisa, doblad unas sábanas, poned un mantel, aunque sea de plástico, tened rituales de fiesta porque llega el amigo, el hijo, el hermano.

3. En la Santa Misa hay una comida concreta, pan y vino. Ya he comentado antes el detalle de que sea una materia trabajada por el hombre y no trigo y uvas. Pero la comida de la Santa Misa es especial, es el beso de Dios familia(r) que alimenta. Lo primero que recibimos cada uno al nacer es el beso-alimento de nuestra madre. Directamente buscamos mamar de los pechos de nuestra bendita madre.

Lo canta de nuevo Rigoberta en esa canción provocadora (no tanto como una humana Virgen dando de mamar a un Dios) y profunda “tú que agarraste bien tu cuerpo a mi cabeza, con ganas de llorar, pero con fortaleza … no sé por qué dan tanto miedo nuestras tetas, sin ellas no habría humanidad ni habría belleza”. Ahí el acto de besar y comer se funde en uno, lo mismo que en la Comunión. 

¿Y tras escuchar el “Ite Misa est”? Besad, porque “todos los besos que damos, todos me saben a Ti” como dice Siloé. Todos me saben a la Comunión, tienen ahí su origen. Dad muestras de cariño y, si el beso es el afecto, en el hogar ese beso está mediado por la cultura culinaria. Esta cultura culinaria tiene mucho que ver con los ritos domésticos, actividades que permiten entrever el fin de la familia y sentir su unidad.

4. Los tiempos en la Santa Misa son concretos, hay un tiempo de silencio, hay otro  de escucha, otro de rezar juntos, otro de caminar hacia la mesa… ¿Qué nos puede enseñar? A cultivar el tiempo. Pasar del tiempo al rito: esto se expresa muy bien en un capítulo de El Principito, cuando el Zorro le dice al Principito: “sería mejor que vinieras siempre a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón… Los ritos son necesarios”.

El tiempo puede y debe ser domesticado, cuidado, cultivado, hecho hogar, casa. Los ritmos cósmicos (el día, la noche, las estaciones) se armonizan con los corporales (crecer, comer, dormir) y se añade el tiempo interno del hogar. “Ite Misa est”, salid, contad y domesticad lo que habéis vivido, pensad en la importancia de los ratos en familia, del aperitivo el domingo donde siempre, del café en la oficina a las 12, de las celebraciones, del tiempo hogar, domesticado, familiar, de cada uno en concreto. Solo domesticando el tiempo, lo tendremos. Porque lo contrario a la prisa no es la lentitud, sino tener tiempo.

Tener tiempo es la condición de posibilidad del cuidado, del estudio, de la ensoñación imaginativa y de la creación. Mientras que lo acelerado y lo saturado nos debilita, tener tiempo y margen de maniobra pertenece a la salud de los buenos ritmos.

El hogar, una performance que pone en juego el amor 

El hogar es toda una performance que pone en juego el amor y nuestros talentos para el encuentro con el Amado. Con los miles de encantos que tiene el hogar y lo familiar llegamos a la contemplación del Hogar por excelencia, que es la Trinidad. Es nuestra manera de

participar desde el Hijo en la mesa del icono de Rublev. Y solo quien comienza aquí abajo a reconocer esta Belleza, reconocerá la Belleza del Cielo, que sacia sin saciar, donde seremos finalmente envueltos por el amor Trinitario, sentados juntos a la mesa.

El amor como atención

Por último, me parece que hay una característica que hay que cultivar para que todo esto tenga sentido. El amor como atención. Simone Weil describe este concepto. Habla del amor y de cómo éste requiere “echar raíces” en el otro y en la realidad, y para ello es básica la atención. Solo quien es capaz de atención es capaz de una mirada amorosa y es capaz de ver más allá. 

Con una mirada atenta, amorosa, la realidad se vuelve bella, encontramos en todo un rescoldo de la Belleza, incluso en medio de los mayores sufrimientos. La atención amorosa nos hace volar, nos hace ver que las cosas ya no son “porque tienen que ser así”, sino que vislumbro el amoroso torrente Trinitario y me quiero unir a él. La atención al detalle no es ya una especie de manía o TOC, sino que nace del amor y de la acogida de la realidad.

Esa atención es la que hace que el discípulo amado sea el único que reconoce al Señor Resucitado. Dice San Juan: “Entonces, aquel discípulo a quien Jesús tanto quería le dijo a Pedro: ¡Es el Señor!”.

Atención que aparece en la Resurrección

Esa atención es la misma que aparece en la Resurrección: “entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó”. ¿Qué es eso que vio y creyó? ¿Qué narices debió ver en el sepulcro para creer de esa manera?

Un sacerdote me dio una explicación: por la mirada atenta del discípulo amado, vio el sudario doblado. Sabemos que los judíos tenían muy claro el ritual de la Pascua, con sus copas y salmos a cada rato. Sabemos también que Jesús dejó sin beber la última copa, que bebe en la Cruz justo antes de su muerte. Sabemos también que según como doblas la servilleta indicas si vas a volver o si ya te has retirado del banquete.

Juan vio el sudario doblado, señal de que un comensal va a regresar al banquete. Jesús dejó la cena sin terminar, la del Jueves Santo, la terminó con su Resurrección. Eso lo ve una mirada atenta. Hay mucha trascendencia y encanto en el doblar una servilleta, y esos bellos encantos que tiene el hogar solo seremos capaces de verlos cultivando la mirada.

La atención, en su más alto grado, es lo mismo que la oración, es contemplación. Por eso, cultivando la mirada atenta, amorosa, podremos decir con San Juan de la Cruz que “mi alma se ha empleado, y todo mi caudal en su servicio; ya no guardo ganado, ni ya tengo otro oficio, que sólo en amar es mi ejercicio”.

Der AutorBeatriz Gallástegui Baamonde

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Kultur

Pasión por Rilke

Aunque nadie pone en duda la trascendencia de la obra de Rainer María Rilke, su personalidad ha sido igualmente decisiva en el interés que despierta su universo poético.

Carmelo Guillén-27 de Dezember de 2025-Lesezeit: 4 Minuten

Aunque nadie pone en duda la trascendencia de la obra de Rainer María Rilke, su personalidad ha sido igualmente decisiva en el interés que despierta su universo poético. En él confluyen vivencias que alimentaron su biografía y su sensibilidad creadora: la compleja relación con su madre, la influencia de diversas mujeres, la reinvención de su identidad —del cambio de nombre a la invención de una nobleza ficticia— y su constante itinerancia por Europa. Nacido en Praga, eligió el alemán como lengua literaria y, en ocasiones, el francés. 

Más allá de esas circunstancias, su escritura se sostiene en una convicción esencial: “El creador debe ser un mundo para sí mismo, y encontrarlo todo en sí y en la naturaleza a la que se ha adherido”, como expresó en la primera de sus Cartas a un joven poeta, donde resume su ideal de vida interior y su ética del arte: silencio, paciencia y fidelidad a uno mismo. En la tercera de esas cartas se lee: “Vaya a su interior. Investigue el motivo que le impulsa a escribir (…) ¿moriría usted si le fuera negado escribir?”. No se trata de escribir para ser leído, sino para ser.

Una espiritualidad sin dogma

Desde esa premisa, su poesía busca convertir la existencia en sustancia espiritual: transformar lo vivido —el amor, la muerte, la soledad— en revelación. De ahí su condición de poeta metafísico, referencia para quien se atreve a mirar hacia dentro.
Aunque no fue un autor católico en sentido estricto, su obra conserva una huella cristiana reinterpretada. Como observó Gonzalo Torrente Ballester: “El pensamiento rilkiano, aun no siendo católico, supone el catolicismo. Lo supone históricamente, como realización cultural (…). Es un cristianismo sin Cristo”. En Rilke, Dios no es una presencia externa, sino una creación del alma; una realidad interior que surge de la experiencia humana y se eleva a través de la palabra poética.

A lo que añade el propio Torrente Ballester: “La poesía de Rilke, su prosa, sus cartas, se refieren frecuentemente a Dios; pero Dios, para Rilke, es algo que el hombre va haciendo. Invirtiendo los términos bíblicos, el hombre, según Rilke, va haciendo a Dios a su imagen y semejanza. Este pensamiento no es privativo de Rilke. (…) Lo encontramos en Scheler, en Unamuno, en Antonio Machado. De un Dios así, Cristo no puede ser el Verbo".

Ese contexto es clave para comprender su espiritualidad, que hereda símbolos cristianos, pero reformulados desde dentro, despojándolos de dogmas. Lo divino no es una presencia externa, sino una construcción del alma, una realidad que brota de la experiencia humana y se eleva mediante la palabra poética.

Elegías de Duino

Uno de los momentos culminantes de su obra lo constituyen las Elegías de Duino (1923), escritas a lo largo de más de una década y nacidas, según el propio autor, de una experiencia visionaria frente al mar Adriático. En ellas, la figura del ángel actúa como símbolo central: no el ángel bíblico, sino un ser de intensidad insoportable, imagen de lo absoluto, que aterra al yo poético por su perfección. En la primera elegía se lee: “…Todo ángel es terrible. / Y así me contengo, sofocando el reclamo / de un oscuro sollozo, ¡Ay! ¿A quiénes / podemos / recurrir entonces? A los ángeles no, a los seres humanos tampoco…".

Esta tensión entre el anhelo de lo trascendente y la imposibilidad de sostener su fulgor resume su drama espiritual: el deseo de lo eterno frente a la fragilidad humana. Su poesía habita así esa linde entre la tierra y lo que la desborda. No ofrece certezas, pero sugiere revelaciones. En lugar de consuelo, propone una aceptación radical del misterio, ya que “lo bello no es más / que el comienzo de lo terrible".

Existir en el canto

Otro ejemplo esencial son los Sonetos a Orfeo (1923), compuestos en pocos días como tributo a una joven fallecida. El ciclo celebra la potencia transformadora del canto, encarnada en Orfeo, capaz de domesticar la muerte con su lira. En el soneto II, Rilke escribe: “El canto es existencia. Para el dios, cosa fácil. / Pero nosotros, ¿cuándo somos?”. Aquí se condensa una idea clave: cantar —crear, decir el mundo— no es un acto estético, sino ontológico. Para el dios, existir no cuesta; para el humano, vivir y cantar son tareas casi heroicas. La poesía, entendida de esa forma, no es adorno: es resistencia y entrega.

A ello se suma lo que podría llamarse una poética del instante: la idea de que lo efímero contiene lo eterno si se sabe mirar. En una carta escrita en 1921, Rilke anota: “Hay que amar lo efímero. En ello se esconde lo eterno”. Esta actitud frente al tiempo lo aleja tanto del nihilismo como de la esperanza trascendente. Para Rilke, la redención está en vivir plenamente, en transformar cada experiencia en conciencia, y cada conciencia en palabra.

La pantera

Quizás ningún poema suyo sintetice mejor que La pantera esa tensión entre la prisión de lo visible y el anhelo de lo invisible. El animal, encerrado tras los barrotes de su mirada, gira en círculos, ajeno al mundo exterior, pero con un fondo de fuerza latente que aún vibra: “Sólo a veces se alza el telón de sus párpados / mudo. Una imagen viaja hacia dentro, / recorre la calma en tensión de sus miembros / y, cuando cae en su corazón, se funde y desvanece”. Al igual que la pantera, el poeta habita en una jaula: la del lenguaje, la de su época, la de su cuerpo. Pero desde ese espacio, como Rilke nos enseña, puede alzarse -aunque sea por unos instantes- hacia lo eterno. 

La pantera

En Le Jardín des Plaintes. Paris)

Su mirada se ha cansado de tanto observar

esos barrotes ante sí, en desfile incesante,

que nada más podría entrar ya en ella.

Le parece que sólo hay miles de barrotes

y que detrás de ellos ningún mundo existe.

Mientras, una y otra vez, avanza dibujando

con sus pisadas círculos estrechos,

el movimiento de sus patas hábiles y suaves

va mostrando una rotunda danza

en torno a un centro en el que sigue alerta

una imponente voluntad.

Sólo a veces se alza el telón de sus párpados

mudo. Una imagen viaja hacia dentro, 

recorre la calma en tensión de sus miembros

y, cuando cae en su corazón, se funde y desvanece. 

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Aus dem Vatikan

Enrique Shaw: el Vaticano confirma que se puede ser un empresario santo

El Vaticano confirmó el 18 de este mes que el Papa León XIV aprobó un milagro atribuido a la intercesión de un laico argentino, el ahora venerable Enrique Ernesto Shaw, despejando el camino para su beatificación.

OSV / Omnes-26 de Dezember de 2025-Lesezeit: 5 Minuten

En el Evangelio de Mateo, Jesús les dice a sus discípulos que “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de Dios”. Estas palabras han resonado durante siglos como advertencia y desafío, no porque la salvación sea imposible para los ricos, sino porque es exigente. El 18 de diciembre, el Vaticano confirmó que un laico argentino, Enrique Shaw, cumplió con ese desafío.

Y anunció que el Papa León XIV había aprobado un milagro atribuido a la intercesión del venerable Enrique Ernesto Shaw, despejando de este modo el camino para su beatificación.

Shaw, esposo y padre de nueve hijos

Shaw, quien falleció en 1962 a los 41 años, no era sacerdote ni religioso. Era esposo, padre de nueve hijos, oficial naval y empresario, y falleció en una situación de solvencia económica, o riqueza. Sin embargo, su vida, vivida con una inusual coherencia entre fe y acción, le ha convertido en uno de los próximos aspirantes a la gloria en Argentina.

Nacido en 1921 en el Hotel Ritz de París en el seno de una familia argentina, Shaw creció en un ambiente privilegiado, pero eligió un camino marcado por la disciplina, el servicio y la oración. Pasó la mayor parte de su infancia en Argentina, pero vivió un año en Estados Unidos con su padre y su hermano tras el fallecimiento de su madre cuando él tenía 4 años. Fue allí donde Shaw recibió el sacramento de la confirmación. 

Aunque su padre era un católico no practicante, cumplió una promesa que le hizo a su esposa moribunda de criar a sus hijos en la fe.

Más rasgos biográficos

Shaw sigue siendo el graduado más joven de la escuela naval de Argentina, ingresando a los 14 años. Cuando se retiró a los 24 años, había alcanzado el rango de teniente.

Shaw regresó a Estados Unidos varias veces, pero un viaje decisivo fue el de 1945, cuando la Armada Argentina lo envió a estudiar meteorología. Llegó a Nueva York el 2 de septiembre de 1945, el día del fin de la Segunda Guerra Mundial, ya con un cambio de actitud. 

Conexión economía-empresa y Evangelio

Durante el viaje, Shaw conversó varias veces con Monseñor Reynold Hillenbrand, sacerdote de Chicago conocido por formar líderes católicos a través del compromiso social y la pastoral laboral.

Monseñor Hillenbrand convenció a Shaw de que nunca sería “simplemente un trabajador más”, sino que podría marcar la diferencia como hombre de negocios.

Bajo la guía de Hillenbrand, Shaw dejó la Marina y se adentró en el mundo empresarial, convencido de que la vida económica no estaba separada del Evangelio, sino que era uno de sus ámbitos más exigentes. Esta conexión atrajo la atención del Papa León XIV, quien se encontraba en Chicago. 

León XIV: es posible ser empresario y santo

En un mensaje a la XXXI Conferencia Industrial de Argentina, el Papa escribió que la vida de Shaw demuestra que es posible ser a la vez empresario y santo, que la eficiencia económica y la fidelidad al Evangelio no son mutuamente excluyentes, y que la caridad puede penetrar incluso las estructuras industriales y financieras.

Estudia en Harvard y dirige Rigolleau

Shaw fundó la Asociación Cristiana de Ejecutivos de Empresas de Argentina. Inspirado por la formación que recibió en la Escuela de Negocios de Harvard —donde estudió por invitación a pesar de no haber solicitado admisión—, ayudó también a fundar la Universidad Pontificia de su país.

Al mismo tiempo, asumió la dirección general de la empresa familiar de su esposa, Cristalería Rigolleau, tuvo nueve hijos, dirigió la sección masculina de Acción Católica en Argentina y ayudó a fundar la oficina local de Cáritas. En Rigolleau, Shaw estableció un fondo de pensiones y un sistema de salud para los 3.400 trabajadores de la empresa, brindando atención médica, apoyo financiero en caso de enfermedad y préstamos para eventos importantes de la vida.

Más de 260 trabajadores donaron sangre para él

Todo esto ocurrió antes de que Shaw falleciera de cáncer a los 41 años, tras seis años de lucha. Unos 260 trabajadores donaron sangre para ayudar al hombre que los conocía por su nombre, preguntaba con frecuencia por sus familias y llevaba una pequeña libreta para anotar sus necesidades.

Poco antes de morir, Shaw les dio las gracias: “Puedo decirles que ahora casi toda la sangre que corre por mis venas es sangre de trabajadores. Por eso, me identifico más que nunca con ustedes, a quienes siempre he querido y considerado, no como simples albaceas, sino también como ejecutivos”.

Empresa: comunidad de personas, dignidad humana

Shaw entendía el mundo empresarial no como una máquina de lucro, sino como una comunidad de personas. Convencido de que el trabajo debe servir a la dignidad humana, promovió relaciones laborales basadas en el diálogo, la justicia y el respeto, incluso en medio de los intensos conflictos sociales y políticos de la Argentina de la década de 1950.

Sus convicciones lo llevaron a tomar decisiones concretas. Shaw impulsó el concepto del salario familiar en Argentina, un esfuerzo pionero para garantizar que los salarios reflejaran no solo la productividad, sino también las necesidades reales del sustento familiar. Para Shaw, los salarios nunca podían ser cifras abstractas; debían posibilitar una vida digna.

Arrestado por pertenecer a Acción Católica

Su fidelidad pública a la fe tuvo un precio. En 1955, durante la severa persecución religiosa tras la quema de iglesias y el enfrentamiento entre el Estado —liderado por el presidente Juan Domingo Perón— y la Iglesia, Shaw fue arrestado dos veces por su participación en la Acción Católica. Soportó la oposición con serenidad, sin separar jamás su piedad personal de su responsabilidad pública.

Con el apoyo de su compatriota argentino, el papa Francisco, la causa de Shaw avanzó lenta pero firmemente. Sin embargo, lo que finalmente abrió la puerta definitiva fue una curación que la medicina no podía explicar.

Su causa: curación inexplicable de un niño

El 21 de junio de 2015, un niño de 5 años sufrió una lesión cerebral devastadora tras ser pateado por un caballo cerca de Suipacha, en las afueras de Buenos Aires. Los médicos advirtieron a la familia que su estado era tan grave que la cirugía podría no ser aconsejable. Ante un pronóstico desalentador, los padres confiaron su hijo a la intercesión de Shaw.

El niño sobrevivió y hoy, ya adolescente, lleva una vida normal sin secuelas. La Iglesia reconoció formalmente la curación como milagrosa y publicó el decreto el 18 de diciembre, con la aprobación del papa León XIV.

Fernán de Elizalde, administrador de la causa, dijo a Infobae que en el momento crítico, el padre del niño rezó: “Cambio tu santidad por la salud de mi hijo”.

Vocación de los laicos

La aprobación marca un momento significativo no solo para Argentina, sino para una iglesia global cada vez más centrada en la vocación del laicado. La vida de Shaw ofrece una respuesta concreta a una de las tensiones persistentes del cristianismo: cómo vivir la riqueza, el poder y la responsabilidad sin perder el alma.

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– Inés San Martín es vicepresidenta de Marketing y Comunicaciones de las Obras Misionales Pontificias de EEUU. Escribe para OSV News desde Rosario, Argentina. 

Diese Informationen wurden ursprünglich in OSV News auf Englisch veröffentlicht und können dort eingesehen werden. hier.

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Der AutorOSV / Omnes

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Aus dem Vatikan

Leo XIV.: «Lasst uns nicht von Gleichgültigkeit gegenüber den Leidenden überwältigt werden, denn Gott ist nicht gleichgültig gegenüber unserem Elend.»

El Papa subraya en la Misa de Navidad y en la bendición "urbi et orbi" cómo las fascinación ante el Niño Dios mueve a la entrega hacia los demás. 

Javier García Herrería-25 de Dezember de 2025-Lesezeit: 6 Minuten

En la mañana del 25 de diciembre, dentro de la basílica de San Pedro, el Papa ofreció una homilía situando la celebración navideña en su dimensión más universal y humana, recordando que «en todo el mundo, la Navidad es una fiesta de música y de cantos por excelencia», un tiempo en el que la alegría se expresa como un anuncio que atraviesa pueblos y culturas y nos saca de la indiferencia hacia el prójimo.

Pero esa alegría, explicó, no es superficial ni evasiva. Brota del don mismo de Dios, un don que no se impone, sino que llama y espera. «El don de Dios es fascinante, busca acogida y mueve a la entrega», afirmó, subrayando que su fuerza reside precisamente en su vulnerabilidad. Es un don que «nos sorprende porque nos expone al rechazo» y que «nos atrae porque nos arrebata de la indiferencia». En esa tensión —entre atracción y riesgo— se juega la autenticidad de la fe cristiana.

Filiación divina

El Papa profundizó entonces en una de las ideas centrales de su homilía: la filiación divina no como concepto abstracto, sino como una capacidad concreta de vivir de otro modo. «Llegar a ser hijos de Dios es un verdadero poder», afirmó, aunque advirtió que ese poder queda sofocado cuando el corazón se encierra. Ese don, dijo, «queda enterrado mientras permanecemos indiferentes al llanto de los niños y a la fragilidad de los ancianos, al silencio impotente de las víctimas y a la melancolía resignada del que hace el mal que no quiere».

La indiferencia, más que el pecado visible, es presentada como el gran enemigo del Evangelio.

Ayudar al prójimo

En este contexto, el Papa evocó unas palabras de «el amado Papa Francisco», citadas expresamente para volver a llamar a la «alegría del Evangelio». Recordó cómo Francisco advertía que «a veces sentimos la tentación de ser cristianos manteniendo una prudente distancia de las llagas del Señor». Frente a esa tentación, resonó con fuerza la llamada directa de Jesús: «Jesús quiere que toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás». La fe, insistió, no se vive desde la asepsia, sino desde el contacto.

Ese contacto se hace aún más urgente porque, como recordó el Pontífice, la Encarnación ha cambiado para siempre el lenguaje de Dios. «Puesto que el Verbo se hizo carne, ahora la carne habla, grita el deseo divino de encontrarnos». Y esa carne tiene hoy nombres y rostros concretos. «El Verbo ha establecido su tienda frágil entre nosotros», dijo, invitando a mirar las realidades más dolorosas del presente.

Ver la fragilidad ajena

Hizo referencia directa a la situación en Tierra Santa: «¿Y cómo no pensar en las tiendas de Gaza, expuestas desde hace semanas a las lluvias, al viento y al frío, y a las de tantos otros desplazados y refugiados en cada continente, o en los refugios improvisados de miles de personas sin hogar en nuestras ciudades?». La fragilidad, subrayó, no es una idea, sino una condición real: «frágil es la carne de las poblaciones indefensas, probadas por tantas guerras en curso o terminadas dejando escombros y heridas abiertas».

En uno de los pasajes más densos de la homilía, el Papa vinculó esa mirada compasiva con el nacimiento de la paz verdadera. «Cuando la fragilidad de los demás nos atraviesa el corazón, cuando el dolor ajeno hace añicos nuestras sólidas certezas, entonces ya comienza la paz». No una paz construida sobre equilibrios de poder, sino «la paz de Dios», que «nace de un sollozo acogido, de un llanto escuchado». Es una paz que «nace entre ruinas que claman una nueva solidaridad» y que se alimenta de «sueños y visiones que, como profecías, invierten el curso de la historia».

Bendición urbi et orbi

Desde la logia central de la fachada de la basílica de San Pedro, el Papa impartió la bendición urbi et orbi de Navidad con un mensaje centrado en la paz entendida no como un equilibrio impuesto, sino como una tarea que nace de la conversión personal.

Ante los fieles reunidos en la plaza y los millones de personas que siguieron el acto en todo el mundo, el Pontífice afirmó con claridad: «Hermanas y hermanos, este es el camino de la paz: la responsabilidad». Subrayó que el cambio real comienza cuando cada persona abandona la lógica de la acusación y asume su propia parte de culpa. Si cada uno, dijo, «en lugar de acusar a los demás, reconociera ante todo sus propias faltas y pidiera perdón a Dios», y si al mismo tiempo supiera «ponerse en el lugar de quienes sufren» y fuera «solidario con los más débiles y oprimidos», entonces, aseguró con convicción, «el mundo cambiaría».

Jesucristo, paz del mundo

El Papa enraizó esta llamada en el corazón del misterio cristiano, recordando que la paz tiene un rostro y un nombre. «Jesucristo es nuestra paz», proclamó, explicando que lo es «ante todo porque nos libera del pecado» y porque «nos indica el camino a seguir para superar los conflictos, todos los conflictos, desde los interpersonales hasta los internacionales».

Insistió en que no puede haber una paz auténtica sin una liberación interior previa, ya que «sin un corazón libre del pecado, un corazón perdonado, no se puede ser hombres y mujeres pacíficos y constructores de paz». Por eso recordó que «Jesús nació en Belén y murió en la cruz: para liberarnos del pecado». En este horizonte, afirmó con fuerza que «Él es el Salvador» y que, sostenidos por su gracia, «cada uno de nosotros puede y debe hacer lo que le corresponde para rechazar el odio, la violencia y la confrontación, y practicar el diálogo, la paz y la reconciliación».

Repaso por algunos lugares

En el día de Navidad, el Pontífice quiso hacer llegar una palabra de cercanía a las comunidades cristianas que viven en contextos de especial sufrimiento. «Deseo enviar un saludo efusivo y paternal a todos los cristianos que viven en Naher Osten«, afirmó, evocando el reciente encuentro con ellos durante su primer viaje apostólico. Desde esa cercanía pastoral, elevó una súplica concreta al Señor, diciendo: «A Él imploramos justicia, paz y estabilidad para el Líbano, Palestina, Israel y Siria".

La bendición se extendió también al continente europeo, confiado explícitamente al «Príncipe de la Paz». El Papa pidió que Europa conserve «un espíritu comunitario y colaborativo», que sea «fiel a sus raíces cristianas y a su historia» y que permanezca «solidaria y acogedora con los que están pasando necesidad». En este contexto, invitó a rezar «de manera especial por el atribulado pueblo ucraniano, para que cese el estruendo de las armas», una petición sobria que resonó con fuerza en medio del silencio de la plaza.

La oración del Papa abrazó a continuación a todas las víctimas de los conflictos armados del mundo, confiándolas «al Niño de Belén». Imploró «paz y consuelo para las víctimas de todas las guerras que se libran en el mundo, especialmente aquellas olvidadas», y para quienes sufren «a causa de la injusticia, la inestabilidad política, la persecución religiosa y el terrorismo». Con especial atención, recordó «de manera especial a los hermanos y hermanas de Sudán, Sudán del Sur, Malí, Burkina Faso y la República Democrática del Congo«, poniendo rostro a tragedias a menudo silenciadas.

En el marco de «estos últimos días del Jubileo de la Esperanza», el Papa invitó a rezar «por el querido pueblo de Haiti«, pidiendo que «cese en el País toda forma de violencia» y que la nación pueda avanzar «por el camino de la paz y la reconciliación». Su mirada se dirigió también a Lateinamerika, al pedir que «el Niño Jesús inspire a quienes tienen responsabilidades políticas» para que, frente a los desafíos actuales, «se le dé espacio al diálogo por el bien común y no a las exclusiones ideológicas y partidistas».

Asia ocupó igualmente un lugar destacado en la bendición. El Pontífice pidió al Príncipe de la Paz que «ilumine a Myanmar con la luz de un futuro de reconciliación», que «devuelva la esperanza a las generaciones jóvenes» y que «guíe a todo el pueblo birmano por los caminos de la paz», acompañando a quienes viven «sin hogar, sin seguridad y sin confianza en el mañana».

Asimismo, imploró que «se restablezca la antigua amistad entre Tailandia y Camboya» y que las partes implicadas continúen esforzándose «por la reconciliación y la paz». Su oración se extendió también «a los pueblos del sur de Asia y de Oceanía«, duramente golpeados por «recientes y devastadoras catástrofes naturales» que han afectado gravemente a poblaciones enteras.

Cierre del año jubilar

En la parte final de su mensaje, el Papa lanzó una advertencia directa a las conciencias, llamando a no ceder a uno de los grandes males de nuestro tiempo: «No dejemos que nos venza la indiferencia hacia quien sufre, porque Dios no es indiferente a nuestras miserias».

Y, al recordar que «en pocos días terminará el Año Jubilar», ofreció una palabra de esperanza que trasciende el cierre de las celebraciones: «Se cerrarán las Puertas Santas, pero Cristo, nuestra esperanza, permanece siempre con nosotros». Con una imagen de gran fuerza espiritual, concluyó afirmando que «Él es la Puerta siempre abierta, que nos introduce en la vida divina».