Berufung

“Lo máximo que hace el director espiritual es sugerir, cuestionar, pero quien decide es el dirigido”

Entrevista a Manoel Augusto Santos, sacerdote de Porto Alegre (Brasil), que acaba de publicar un Manual de dirección espiritual.

Javier García Herrería-28 de Juli de 2026-Lesezeit: 3 Minuten

En una época marcada por la hiperconectividad, las crisis de identidad y la búsqueda constante de respuestas rápidas, el cuidado de la vida interior se ha vuelto un desafío contracorriente. ¿Cómo encontrar paz, discernir la voluntad de Dios en el día a día y avanzar hacia la santidad en medio del ruido cotidiano? Para responder a esto, la Iglesia custodia desde hace siglos un tesoro enorme: la dirección espiritual.

Para profundizar en este camino, hoy hablamos con el Padre Manoel Augusto Santos, sacerdote de la archidiócesis de Porto Alegre (Brasil) ordenado en 1990. El Padre Manoel es Ingeniero Químico, doctor en Teología por la Universidad de Navarra. A lo largo de su ministerio, además de su labor como profesor universitario, ha servido directamente a la Iglesia universal en el Vaticano, como oficial de la Congregación para el Clero.

Toda esa mirada, teológica y de trinchera pastoral, la ha plasmado en su nuevo libro: Manual de dirección espiritual (Rialp), una guía práctica y pedagógica diseñada tanto para quienes tienen la delicada tarea de aconsejar a las almas, como para los dirigidos que buscan aprovechar al máximo este medio de santificación.

¿Qué le llevó a plasmar su experiencia en un manual?

–Tras impartir un curso sobre dirección espiritual de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil a los rectores y directores espirituales de los seminarios de la Región Noreste III, el rector del seminario principal de esa región, en nombre de los participantes, me pidió que pusiera por escrito lo que había expuesto.

¿A quién va dirigido principalmente este libro?

–Este libro va dirigido a directores espirituales y a los que reciben dirección espiritual, a quienes desean ser directores espirituales e incluso a quienes desean ser buenos dirigidos.

Si tuviera que resumir la tesis principal de su manual en una sola frase, ¿cuál sería?

–El ser humano no nace hecho, sino que se hace, con la gracia de Dios y, de manera excelente, con la ayuda de la dirección espiritual.

¿Cuáles son los errores más comunes o los peligros que debe evitar un director espiritual?

–La superficialidad, la falta de sinceridad y la falta de asiduidad por parte del dirigido. No tomarse en serio el hecho de que es un ser humano; la necesidad de ser un buen dirigido para ser un buen director; la tentación de dominar y dar órdenes, y la autosuficiencia, por parte del director.

Da la impresión de que, en las últimas décadas, la Iglesia está cambiando su enfoque de la dirección espiritual, digamos, de una perspectiva de obediencia ciega al director a un acompañamiento que fomente la libertad interior en orden a la voluntad de Dios. ¿Es cierto este diagnóstico?

–Sí, no se debe intentar crear robots teledirigidos, desprovistos de capacidad de elección y de opinión, por la vía de la obediencia, sino formar almas con criterio, que sepan hacer uso de la libertad. Lo máximo que hace el director es sugerir, cuestionar, llamar la atención, pero quien decide es el dirigido, con toda la responsabilidad.

Hoy en día, muchas personas recurren a la IA para consultar sobre salud o desarrollo personal. Algunas también lo hacen en relación con su vida espiritual. ¿Qué opina de este fenómeno?

–Cada día más, la IA se va introduciendo en la vida académica, jurídica, médica, familiar, etc. Y ha llegado para quedarse. Ya estamos viviendo lo que hace unos años era ciencia ficción. No sirve de nada querer volver atrás en el tiempo. Se puede utilizar con prudencia y criterio, sin dejar de buscar fuentes muy fiables. ¿Qué nos depara el futuro?

Hoy en día se habla más de los abusos espirituales. ¿Qué opina de este fenómeno? ¿Se contextualiza adecuadamente?

–Es un problema complejo. Sin duda, ha habido una serie de situaciones que deberían haberse evitado mediante la formación y no solo con órdenes. También hay buena voluntad, pero falta madurez humana y espiritual.

Para alguien que nunca ha tenido un director espiritual y siente el deseo de buscar uno, ¿qué consejo le daría para dar ese primer paso?

–Rezar pidiendo al Espíritu Santo luz para reconocer a alguien docto y santo, y que él mismo se tome en serio la dirección espiritual.


Manual de dirección espiritual

Autor: Manoel Augusto Santos
Leitartikel: Rialp
Jahr: 2026
Anzahl der Seiten: 372
Aus dem Vatikan

Papst Leo zu den Jugendlichen: «Jesus will nicht, dass ihr faul seid.»

El Papa animó a los jóvenes a hacer un uso responsable de las redes sociales y preguntarse cuál es la misión que Dios tiene para sus vidas.

OSV / Omnes-28 de Juli de 2026-Lesezeit: 3 Minuten

El Papa León XIV instó a los jóvenes a no ser «teleadictos» en un mensaje de vídeo el 25 de julio, añadiendo que la Iglesia necesita su energía misionera y su «santa rebeldía».

«Jesús no quiere que seáis ‘jóvenes holgazanes’, complacientes o que os conforméis con la comodidad de ‘así es como siempre se ha hecho'», dijo el Papa León, citando la frase en español que el Papa Francisco utilizó durante su discurso en la Jornada Mundial de la Juventud de 2016 en Cracovia.

La Iglesia necesita jóvenes misioneros

En un mensaje de vídeo en español enviado a los jóvenes de Chota y Cutervo, Perú, con motivo de la celebración de su segunda Jornada Diocesana de la Juventud, el Papa exhortó a los jóvenes a «sentir el llamado a ser misioneros en sus escuelas, sus universidades, en sus calles y en sus campos».

La Iglesia «necesita vuestra santa rebeldía, vuestra energía pura y vuestro deseo de transformar situaciones de sufrimiento en espacios de esperanza», dijo el Papa. «Servid con alegría, especialmente a los más olvidados, porque allí se encuentra el rostro sufriente de Jesús».

Fue uno de los tres mensajes en vídeo que el Papa León XIV envió a encuentros de jóvenes de todo el mundo durante el fin de semana.

En un mensaje de vídeo del 26 de julio dirigido al Festival Aleluya en Fortaleza, Brasil, el Papa León XIV señaló el ejemplo de San Carlos Acutis, animando a los jóvenes a no perder nunca el «celo misionero que es indispensable para transformar este mundo, que necesita desesperadamente el Evangelio».

El buen uso de la tecnología

«En nuestros días, todavía hay muchas personas que necesitan saber que es Jesús quien responde a sus anhelos más profundos, revelando a los seres humanos la verdad sobre sí mismos», dijo en portugués. «Por lo tanto, proclamen con valentía que una vida sin Cristo es una vida sin gracia. Él es el camino, la verdad y la vida; es él quien da sentido a la existencia y a todas las cosas».

«Inspirémonos en el ejemplo de San Carlos Acutis: Él nos muestra cómo mantener a Cristo siempre en el centro, incluso en nuestro uso de la tecnología», dijo el Papa León a los jóvenes brasileños, instándolos a usar las redes sociales y la inteligencia artificial «de manera moderada y disciplinada», y advirtiendo que tales herramientas pueden arrastrar a las personas a «un mundo irreal donde lo efímero, las meras apariencias y el engaño terminan ocupando el lugar de los verdaderos valores y lo que realmente importa».

Entusiasmo

El Papa reconoció que el entusiasmo que se siente en una fiesta como el Aleluya puede desvanecerse con el tiempo, y dijo que para mantenerlo es necesario permanecer en la presencia de Dios a través de la oración, con «constancia, perseverancia y la firme certeza de que el Padre celestial nunca nos abandona».

Citando al Papa Benedicto XVI, añadió: «¡No tengan miedo de Cristo! Él no les quita nada y les da todo».

En un tercer mensaje de vídeo, enviado a los jóvenes reunidos en Lamego, Portugal, con motivo de la segunda Jornada Nacional de la Juventud «Regocíjate», el Papa León reflexionó sobre sus recientes encuentros con jóvenes católicos , desde el Jubileo de la Juventud en Roma hasta una vigilia juvenil durante su viaje apostólico a España, y expresó su ilusión por la Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en Seúl, Corea del Sur, en agosto de 2027.

«Siempre es especial estar con los jóvenes, ¡porque el entusiasmo de vuestra fe es contagioso!», dijo el Papa.

El Papa León animó a los jóvenes a «canalizar su inquietud para que, en momentos de oración y silencio, en diálogo con Dios, puedan preguntarle: “Señor, ¿qué quieres que haga en la Iglesia y en el mundo? ¿Cuál es mi vocación? ¿Me llamas a formar una familia a través del matrimonio? ¿O me llamas más bien a la vida sacerdotal? ¿O a la vida religiosa?”»

«¡No teman a la inquietud que sienten! Aprovechen al máximo ese impulso para acercarse aún más a Cristo y dar testimonio de los valores del Evangelio», dijo el Papa.

Por Courtney Mares, OSV News

Der AutorOSV / Omnes

Es fácil conocer a Jesús

Leer la vida de Jesús en solo cinco minutos al día es mucho más fácil de lo que parece. Descubre cómo repasar los cuatro Evangelios completos en menos de tres meses con este sencillo método.

28 de Juli de 2026-Lesezeit: < 1 Minute

Quizá hayamos pensado que leer el Evangelio es algo muy complicado porque es muy largo, y que no tendremos nunca tiempo para leer los cuatro relatos enteros. Pero las apariencias engañan.

Podemos empezar a leer el Evangelio de san Marcos, que es el más corto de todos. Son dieciséis capítulos, todos muy parecidos en extensión. He hecho la prueba: si uno le dedica solo cinco minutos a leer un capítulo diario, en apenas dieciséis días habrá leído la vida de Jesús completa. Así conoceremos sus milagros, sus parábolas, su predilección por los pecadores y quiénes fueron los apóstoles. Finalmente, descubriremos también cuánto nos quiere en la Eucaristía, y con su Pasión, Muerte y Resurrección, hasta que se despide de nosotros en la Ascensión. Pero, a la vez, se queda en la Eucaristía, nos da a su Madre como Madre nuestra y nos envía al Espíritu Santo.

Igualmente, los otros tres Evangelios nos muestran lo fundamental, cada uno con sus propias características. El que más capítulos tiene es el de san Mateo, con veintiocho; san Lucas tiene veinticuatro y san Juan veintiuno. Es decir, si sumamos los capítulos de los cuatro Evangelios, dan un total de ochenta y nueve.

Si continuamos leyendo —después de san Marcos— cinco minutos cada día, en menos de tres meses habremos leído todo lo que Jesús quiere de nosotros a través de los cuatro evangelistas. Y mientras más veces los leamos, mejor conoceremos a Jesús. Leer los Evangelios siempre es la mejor elección porque son los libros más importantes al estar inspirados por Dios. Una vez más: lo bueno, si breve, dos veces bueno.

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Francisco Garcés: un misionero en el desierto de Sonora

La poco conocida historia del misionero Francisco Garcés está llena de relatos apasionantes que vivió mientras anunciaba el Evangelio.

OSV Nachrichtenagentur-28 de Juli de 2026-Lesezeit: 5 Minuten

– OSV News / Jeremy Beer

El entusiasmo por las misiones fue un fenómeno que se extendió por toda Europa durante el piadoso siglo XVII.

Eusebio Kino nació ocho años después que su compañero, el sacerdote y explorador Jacques Marquette, en el Tirol italiano. Al igual que el famoso padre Marquette, ingresó en la orden de los jesuitas siendo joven y pronto sintió un intenso deseo de ser misionero. Enviado a Ciudad de México en 1681, este sacerdote enérgico, apuesto y encantador llegó a fundar dos docenas de misiones en Baja California, Sonora y la actual Arizona antes de su muerte en 1711. Fue declarado “venerable” en 2020.

Pero Kino, que pasó poco tiempo dentro de las fronteras de los actuales Estados Unidos, no es el protagonista de este relato, sino su sucesor más capaz en la remota misión de San Xavier del Bac: un fraile franciscano llamado Francisco Garcés.

Originario de la provincia española de Aragón, el padre Garcés llegó en 1768 a San Xavier, situado a unas pocas millas al sur de Tucson. Durante los ocho años siguientes, emprendería una serie de increíbles viajes —los españoles los llamaban “entradas”— hacia las tierras desconocidas (al menos para los europeos) situadas al norte y al oeste.

Al igual que el padre Marquette, dejó un valioso testimonio documental de las tierras que descubrió y de los indígenas con los que se encontró. Al igual que el padre Marquette, también dejó un legado de relaciones pacíficas y de gran respeto hacia los pueblos indígenas del suroeste.

Colaboración con san Junípero Serra

Las dos primeras “entradas” del padre Garcés le llevaron hacia el norte, hasta el río Gila. A medida que avanzaba hacia el oeste, descubrió, gracias a los pueblos amistosos que vivían allí —pueblos conocidos hoy como los O’odham y los Piipaash—, que existían relaciones comerciales y de comunicación con los indígenas que vivían a lo largo de la costa de California, donde su conocido y compañero fraile franciscano Junípero Serra había comenzado recientemente a fundar misiones.

Esto era importante, ya que los españoles no conocían una ruta terrestre hacia la Alta California desde la frontera noroccidental de Nueva España —los actuales Sonora y Arizona.

Por ello, el padre Garcés se dispuso a encontrar una. En el verano de 1771, viajando con escasas provisiones, sin otros españoles y con guías indígenas a los que fue contratando a lo largo del camino, se abrió paso a lomos de una mula a través del abrasador y árido desierto de Sonora hasta llegar a la confluencia de los ríos Gila y Colorado.

Fue recibido por un hombre al que los españoles conocían como Salvador Palma, un poderoso jefe de los indios quechan que controlaban la zona. En contra del consejo de sus amables anfitriones, el padre Garcés continuó hacia el oeste por un territorio aún más inhóspito hasta divisar la cadena montañosa que calculó, acertadamente, se interponía entre él y la costa.

Tres años más tarde, el padre Garcés repitió la hazaña, esta vez como guía principal de una expedición oficial que incluía a 20 soldados liderados por un oficial militar fronterizo llamado Juan Bautista de Anza.

Sobreviviendo a duras penas gracias principalmente al agua hallada en tinajas de montaña remotas, la expedición de Anza logró abrirse paso desde el presidio español de Tubac, Arizona, hasta Yuma, y de allí a la Misión de San Gabriel, a las afueras de la actual Los Ángeles, donde aquellos hombres demacrados, sucios y desarrapados fueron aclamados con alegría por cuatro frailes vestidos con harapos. El padre Garcés celebró la Pascua de 1774 con san Junípero Serra en la Misión de San Diego antes de regresar a San Xavier del Bac.

Exploración en solitario

El logro de la expedición de Anza llevó a España a organizar otra en 1775. Esta vez, Anza lideraría a casi 300 hombres, mujeres y niños hacia Monterrey y San Francisco para convertirse en los primeros verdaderos colonos europeos de la Alta California. El padre Garcés dejó esa expedición en Yuma. Desde allí emprendió un viaje de exploración en solitario verdaderamente extraordinario que hizo comprensible por primera vez para los ojos europeos gran parte de lo que hoy conocemos como el suroeste estadounidense.

Su objetivo era reconocer una mejor ruta tanto de Sonora a Monterrey como de Monterrey a Nuevo México. Durante los siguientes 10 meses, recorrió el río Colorado hacia su desembocadura, luego remontó el río hacia las proximidades de la actual Laughlin, Nevada (estado en el que fue el primer europeo en entrar), cruzó después el implacable desierto de Mojave hasta la Misión de San Gabriel, se adentró en el gran Valle Central de California a través de la actual Bakersfield, regresó por el Mojave y el noroeste de Arizona hasta el Gran Cañón (donde realizó un aterrador descenso para visitar a los havasupai, quienes vivían, tanto entonces como ahora, cerca de las famosas cascadas que llevan su nombre) y avanzó más al este hasta la aldea hopi de Oraibi, antes de regresar finalmente a San Xavier del Bac.

Por lo general, el padre Garcés encontró tanto receptividad al Evangelio (descubrió que un estandarte que mostraba a la Virgen con el Niño en un lado y a un hombre sufriendo los tormentos del infierno en el otro hacía maravillas para comunicar su mensaje fundamental) como una hospitalidad salvadora (a menudo llevaba muy poca o ninguna comida en su equipaje).

La hospitalidad de los nativos ni siquiera estaba reservada exclusivamente a los seres humanos. Un día, su mula se quedó atascada en un fangal. Los indios cocopah con los que se hospedaba “corrieron todos a ayudarle, lo sacaron en brazos y lo llevaron al fuego para que se calentara”.

Intercambio de un caballo por la libertad de esclavas

El diario del padre Garcés está lleno de incidentes reconfortantes como este. Sin embargo, también había mucha oscuridad. A lo largo del río Colorado, por ejemplo, el padre Garcés se encontró con un grupo de chemehuevis que llevaban consigo a dos niñas halchidhoma capturadas como esclavas. La esclavitud se practicaba en toda la América nativa y, aunque era ilegal, los españoles en la frontera fomentaban este comercio al comprar y conservar esclavos con frecuencia, una práctica que religiosos como el padre Garcés dedicaron mucho tiempo y tinta a denunciar y criticar. En cuanto a las niñas halchidhoma, el padre Garcés entregó un caballo a cambio de su libertad.

La guerra intertribal era tan endémica como la esclavitud entre tribus. Tan humilde como resistente, el padre Garcés tenía un talento especial para ganarse la confianza y la amistad de los nativos (uno de sus compañeros frailes dijo que el padre Garcés estaba “tan bien dotado para llevarse bien con los indios e ir entre ellos que parece ser muy parecido a un indio él mismo”), y allá donde iba intentaba, a veces con éxito, negociar acuerdos de paz. Soñaba con fundar una docena o más de nuevas misiones en los actuales Arizona y el sur de California, no solo para salvar almas nativas, sino también para extender lo que él veía como las manifiestas bendiciones de la civilización española, principalmente la paz civil.

No estaba destinado a ser así. El incumplimiento de las promesas españolas, un liderazgo militar imprudente y los recelos de los quechan provocaron un levantamiento en Yuma en julio de 1781, en el que el padre Garcés y otros tres frailes, junto con otros 127 españoles, fueron asesinados.

El monumento al padre Garcés que se alza hoy a lo largo del río Colorado, frente a la Misión Indígena de San Tomás, es más impresionante que el que honra al padre Marquette en St. Ignace, Míchigan. Sin embargo, es aún menos visitado.


Este artículo se publicó primero en inglés en OSV News. Lo reproducimos en Omnes con permiso. Puede leer el artículo original HIER.

Der AutorOSV Nachrichtenagentur

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Mons. Alejandro Arellano presidirá la Jornada de la Familia en Torreciudad a la espera de su resolución vaticana

El Santuario también apuesta por el testimonio de un matrimonio de misioneros digitales, tras el éxito del año pasado con Nachter y Rose.

Javier García Herrería-27 de Juli de 2026-Lesezeit: 2 Minuten

El Santuario de Torreciudad se prepara para acoger la 34ª edición de la Jornada Mariana de la Familia, un encuentro festivo que congrega cada año a miles de familias en una jornada de oración, convivencia y devoción bajo la protección de la Virgen María.

La edición de este año contará con una presencia de especial relevancia eclesial: la Misa central y los actos principales estarán presididos por Mons. Alejandro Arellano Cedillo, arzobispo titular de Bisuldino y Decano del Tribunal de la Rota Romana.

Una figura clave en el momento decisivo del Santuario

La participación de Mons. Arellano en este evento multitudinario despierta especial interés debido al cometido que desempeña por encargo directo de la Santa Sede. El prelado fue nombrado Comisario Pontificio Plenipotenciario para el complejo de Torreciudad con el fin de instruir y resolver el diferendo jurídico y administrativo entre la diócesis de Barbastro-Monzón y la Prelatura del Opus Dei sobre el estatus canónico y la regularización del santuario.

Mientras las partes involucradas y la comunidad eclesial permanecen a la espera del fallo definitivo y de la propuesta de resolución que elabora el jurista toledano, la presencia de Arellano como celebrante principal subraya el clima de normalidad institucional, cercanía pastoral y encuentro con los fieles que rodea el día a día del templo mariano.

Un programa repleto de actos para toda la familia

El programa del 12 de septiembre arrancará a las 9:00 h con la apertura del recinto y las confesiones, dando paso al mediodía a la oración, las tradicionales ofrendas y la Santa Misa Solemne de las 12:30 h, seguida del emotivo ofrecimiento de los niños a la Virgen.

Tras el descanso de la comida, la tarde combinará la música con el recital del Coro del Colegio Alborada, el coloquio sobre noviazgo y matrimonio «Hablemos de amor… de verdad» impartido por Quique Mira und María Lorenzo, y el rezo del Santo Rosario con Exposición Solemne que pondrá el broche final a la jornada a las 17:00 h.

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La trampa del victimismo: ¿por qué el creyente se siente más perseguido de lo que lo está?

Hay mucho que aprender de conversos como Ana Iris Simón o Ernesto Castro y la novedad con la que ven muchos aspectos al cristianismo.

27 de Juli de 2026-Lesezeit: 4 Minuten

La semana pasada, en el Observatorium des Unsichtbaren, Ernesto Castro relataba con su habitual ironía su experiencia tras su reciente bautismo. Esperaba, decía, hostilidad, sospecha, algún tipo de ataque a la altura del paso que acababa de dar. En vez de eso, se encontró con una vida cotidiana que seguía funcionando exactamente igual. Bromeaba con que aún estaba esperando “los estigmas”, preguntándose en tono de humor qué había hecho mal para no ser perseguido.

Unos meses antes, Ana Iris Simón —también conversa reciente, criada en una familia atea— contaba algo parecido en el Kongress "Katholiken und öffentliches Leben. Lo que le sorprendía era el pesimismo que muchas veces encontraba entre los creyentes, pues encontraba un discurso oscuro y desesperanzado que chocaba con lo que ella misma sentía. Viniendo de un ambiente ateo que describía como “frío”, la comunidad de fe le resultaba, en comparación, cálida.

Ambos testimonios apuntan a la misma paradoja: quienes llevan tiempo dentro de una comunidad —sea religiosa, política o de cualquier otro tipo— tienden a sentirse más asediados y a percibir su entorno de forma más sombría que quienes acaban de llegar. El recién llegado, con su mirada sin estrenar, capta con más nitidez tanto lo bueno del lugar como la desproporción del pesimismo ambiental. Esto no es una impresión aislada de dos intelectuales conversos, es un patrón que la psicología social lleva décadas documentando.

La adaptación borra lo bueno y deja lo malo

El primer mecanismo relevante es la adaptación hedónica de Harry Helson: cuando un estímulo se mantiene constante, deja de generar la misma respuesta emocional. Para alguien que lleva toda la vida en una comunidad, lo bueno de pertenecer a ella —el consuelo, el sentido, la compañía— se ha vuelto invisible por costumbre. 

Lo que sigue destacando, en cambio, son los roces, las críticas externas y los conflictos. El converso, al no estar acostumbrado a muchas cosas, percibe el contraste completo: nota lo cálido del entorno con la misma intensidad con que un veterano ya no lo nota.

El sesgo de negatividad: lo malo pesa más

A esto se suma lo que Roy Baumeister y sus colegas descubrieron: los eventos, comentarios o amenazas negativas dejan una huella psicológica más profunda y duradera que los positivos de magnitud equivalente.

Este sesgo de negatividad hace que una crítica hostil hacia la fe, o una noticia negativa sobre la institución, pese mucho más en la memoria y en el estado de ánimo colectivo que decenas de interacciones neutras o amables. Quien lleva años expuesto a ese goteo de negatividad —debates, titulares, comentarios en redes— acumula una sensación de asedio que no se corresponde necesariamente con la frecuencia real de la hostilidad, sino con su intensidad emocional.

Ver enemigos donde el otro ve indiferencia

Existe además un fenómeno muy bien documentado llamado “efecto de los medios hostiles”, descrito originalmente por Vallone, Ross y Lepper en 1985. En su experimento clásico, partidarios y detractores de una misma causa veían el mismo material informativo y ambos bandos, de forma simétrica, lo percibían como sesgado en contra de su propia postura.

Así se explica que las sensaciones ante un mismo partido de fútbol sean tan diferentes entre los dos equipos. ¿Entendemos ahora por qué los argentinos se han sentido injustamente tratados en el mundial?

Trasladado este sesgo a los asuntos de fe, se entiende cómo cuanto más identificado está alguien con su grupo, más tiende a interpretar la actitud ambiental general —el tono de la conversación pública, la cultura popular, la sociedad secular— como sistemáticamente hostil, incluso si esa sociedad es en realidad mayoritariamente indiferente. 

La destrucción de un corazón cristiano

Ninguno de estos mecanismos implica que la hostilidad hacia los creyentes no exista, ni que las críticas a la Iglesia carezcan de fundamento en algunos casos. Lo que sugieren estos experimentos es que la intensidad con la que uno percibe el asedio no es un termómetro fiable de la temperatura real del ambiente, sino el resultado de un conjunto de sesgos cognitivos —adaptación, negatividad, identificación grupal— que actúan con más fuerza cuanto más tiempo se lleva dentro. 

Por eso, paradójicamente, a veces hace falta la mirada de quien acaba de llegar para recalibrar la de quien lleva toda la vida ahí. 

Vale la pena detenerse, en algo que no es solo un problema de percepción errónea sino un problema espiritual: estos mismos sesgos, cuando se instalan en el corazón, hacen materialmente más difícil vivir el núcleo del mensaje cristiano.

El mandamiento de amar al prójimo presupone, como mínimo, ver al prójimo como alguien capaz de ser amado y de amar. Pero si los sesgos negativos han ido construyendo la sensación de que ese prójimo concreto —el vecino secular, el compañero de trabajo que se burla, la cultura ambiental en general— es fundamentalmente hostil, entonces el amor al prójimo deja de sentirse como un mandamiento exigente y empieza a sentirse como algo directamente contradictorio con la propia supervivencia emocional. 

El sesgo no elimina el mandamiento, pero lo vuelve psicológicamente cuesta arriba de una manera que probablemente no le corresponde a la realidad.

Algo parecido ocurre con la alegría y la esperanza, que en la tradición cristiana no son un añadido opcional sino una señal distintiva —san Pablo insiste en la alegría incluso en la cárcel—. Si la atención está permanentemente capturada por los episodios de rechazo, esos pocos momentos vívidos de hostilidad terminan pesando en la memoria mucho más que los mil momentos neutros o buenos que hay alrededor. El resultado es un cristiano que, sin proponérselo, vive instalado en un estado de ánimo defensivo y sombrío, precisamente lo contrario de lo que su propia fe le pide encarnar ante los demás. 

La desesperanza que percibía Ana Iris Simón al entrar en ambientes eclesiales es la consecuencia directa de que estos sesgos, no corregidos, acaban ocupando el lugar que debería ocupar la esperanza.

Nada de esto es una acusación ni un motivo de culpa: son sesgos humanos, comunes a cualquier grupo y como tales no se resuelven con fuerza de voluntad sino con conciencia de que existen. 

Precisamente por eso la mirada del converso reciente —la de un Ernesto Castro que espera estigmas y no los encuentra, la de una Ana Iris Simón que encuentra calor— puede funcionar como una gracia útil para el que lleva tiempo dentro: un recordatorio de que el prójimo, visto sin el filtro acumulado por años de sesgo, suele ser mucho más amable de lo que la memoria selectiva quiere hacer creer.

Der AutorJavier García Herrería

Herausgeber von Omnes. Zuvor hat er für verschiedene Medien gearbeitet und 18 Jahre lang Philosophie auf Bachillerato-Ebene unterrichtet.

Berufung

Ist die Hinwendung zum Katholizismus real?

Noticias de bautismos, películas sobre la llamada vocacional o canciones que suspiran por la transcendencia. ¿El hombre vuelve a buscar a Dios? ¿Por qué se habla de “giro católico”? ¿Qué ha cambiado en el hombre para abrirse a la posibilidad de Dios?

Mariano Crespo-27 de Juli de 2026-Lesezeit: 4 Minuten

Desde hace unos meses se viene discutiendo en la prensa de nuestro país acerca de un supuesto “giro católico”. Este vendría avalado por varios hechos como, por ejemplo, el significativo aumento de bautizos de adultos en Francia. Según un informe de la Conferencia Episcopal Francesa (CEF), en 2025 fueron 17.800 los catecúmenos (adultos y adolescentes) que recibieron el bautismo en ese país durante la Pascua, lo que supone un aumento del 45 % con respecto al año 2024. Estos resultados serían los más altos jamás registrados desde la creación de esta encuesta por la CEF hace más de veinte años (en 2002). Por otra parte, se confirma y se refuerza de manera muy significativa una tendencia ya observada en el estudio del año pasado: la proporción creciente, y ahora mayoritaria, de jóvenes entre el conjunto de los catecúmenos. En nuestro país este giro estaría ilustrado por el auge de determinados movimientos eclesiales orientados fundamentalmente a jóvenes y, más recientemente, por el éxito de la película Los domingos, la cual se centra en una joven de 17 años que se plantea seriamente abrazar la vida religiosa de clausura.

Estas y otras circunstancias han llevado a sociólogos y pensadores a sostener que nos encontramos ante una suerte de “revival” de lo católico. Esto sucedería tras años en los que profesar esta fe era comprendido como una opción privada, equiparable a una preferencia subjetiva y, por tanto, no racional, que incluso era objeto de mofa y escarnio. De este modo, parecería que el diagnóstico de Byung-Chul Han al inicio de su librito sobre Dios en donde se sostiene que “no es Dios quien ha muerto, sino el ser humano al que Dios se revelaba”, es excesivamente pesimista.

Volver a buscar a Dios

Sea como fuere, lo que es cierto es que desde mucho antes que se hablara de este “giro católico” asistimos en el ámbito del pensamiento a una suerte de “giro teológico” o de nuevo interés por la cuestión de Dios y por el fenómeno religioso. Ciertamente, en gran parte de lo que, en términos generales, se denomina “Modernidad” tuvo lugar una especie de autolimitación o automutilación de la propia razón al estar centrada exclusivamente en el ámbito de las ciencias empíricas. Cuando hoy hablamos de una demostración racional o una demostración científica, automáticamente todos pensamos en el trabajo que, por ejemplo, se hace en un laboratorio. Sin embargo, cada vez más se ha ido abriendo paso la consideración – por otra parte, genuinamente católica – de la necesidad de una ampliación del radio de la razón, tal y como Josef Ratzinger/Benedicto XVI sostuvo tanto en su obra teológica como en su ministerio petrino.

En este orden de cosas, destacadas corrientes filosóficas se han abierto a considerar el “fenómeno” Dios, a analizar el modo en el cual se nos dan Dios y las “cosas de Dios”. Ciertamente, como ya lo señaló el teólogo Joseph Ratzinger en su Einführung in das Christentum, entre Dios y el hombre hay un abismo infinito. Hemos sido creados de tal manera que nuestros ojos sólo pueden ver lo que no es Dios. Dios caerá siempre fuera de nuestro campo visual. Sin embargo y como el propio Ratzinger reconoce, que la actitud expresada en la palabra credo significa “una forma primaria de situarse ante el ser, la existencia, lo propio y todo lo real”. Es una opción mediante la cual se afirma que en lo íntimo de la existencia humana “hay un punto que no puede ser sustentado ni sostenido por lo visible y comprensible”. De este modo, la fe cristiana considera lo invisible como más real que lo visible.

Sin embargo, cabe preguntarse con san Agustín ¿hasta qué punto “las cosas invisibles de Dios son comprendidas y vistas mediante las cosas creadas”? Pensadores contemporáneos como Jean-Luc Marion entre otros han apuntado a lo que han denominado “la paradoja fenomenológica”. Con esta expresión el filósofo francés se refiere a la aparente contradicción del “aparecer de lo preeminentemente inaparente, la visibilidad de lo invisible como tal y que permanece así en su visibilidad”. La cuestión central que aquí se plantea es: ¿qué es lo que vemos de lo invisible? O, dicho de otro modo, ¿qué se nos muestra de lo invisible en lo visible? 

Lo anterior pone de relieve que el reino de los fenómenos es mucho más amplio que el de las entidades perceptibles. Como señala Jean-Yves Lacoste, “aparecer” es más que “sernos presente por nuestros sentidos”. De hecho, llega a decir que “percibimos más de lo que nuestros sentidos nos dan para que lo percibamos”. Esto está en la base de la experiencia religiosa en la medida en que en esta el corazón del hombre puede sentir a la vez la presencia y la ausencia de Dios. 

Una presencia “al corazón”

De este modo, la filosofía contemporánea se abre a modos de “donación” diferentes a la representación en los cuales lo ausente desempeña también un papel. A ello se refiere Lacoste cuando menciona que el Dios “sensible al corazón” es a la vez presente y ausente, sentido y no sentido. Como recuerda este autor, Dios es infinitamente mayor que todo lo que sentimos y sabemos de Él. Sin embargo, lo que no sentimos y sabemos de Dios no es, en realidad, una carencia, una ausencia, sino un “surplus”, “demasiada presencia”. Esto no quiere decir que tengamos que poner entre paréntesis lo que sabemos acerca de Dios. Este ser infinitamente mayor de Dios frente a nuestro saber acerca de él pone de manifiesto que su presencia no es una presencia al modo de un objeto de la representación. Se trata de una presencia al “corazón”.

Por consiguiente, este “giro católico” o, al menos, “giro cristiano” que parece observarse en algunas de las corrientes filosóficas más relevantes de las últimas décadas va de la mano de una recuperación de la afectividad como elemento central junto con el entendimiento y la voluntad. Frente a una cierta tradición que considera que la esfera afectiva ha de ser excluida del ámbito espiritual reduciendo esta al ámbito de las sensaciones corporales, los estados emocionales o las pasiones, la filosofía contemporánea ha recuperado el papel determinante que esta esfera desempeña en la persona humana. De hecho, se ha llegado a sostener que en muchos ámbitos el corazón es lo que constituye nuestro verdadero yo.

En resumen, el “giro católico” que parece apreciarse en desarrollos importantes del pensamiento contemporáneo se ha centrado en la peculiaridad de la experiencia religiosa. En esta el ser humano se abre amorosamente a un Dios personal que le deslumbra, pero que, al mismo tiempo, siente como cercano. A ello se refería Pascal cuando escribía: “Mientras al hablar de las cosas humanas se dice que hay que conocerlas antes de amarlas, lo cual se ha convertido en proverbio, los santos, al contrario, dicen, al hablar de las cosas divinas, que hay que amarlas para conocerlas, y que no se entra en la verdad sino por la caridad”.

Der AutorMariano Crespo

Director académico del Máster en Cristianismo y Cultura Contemporánea. Universidad de Navarra

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Conoce a cuatro religiosas que dedicarán su vida a Dios en 2026

4 mujeres que se entregarán por completo a Dios en la vida religiosa tienen historias similares. La oración, los sacramentos y la adoración desempeñaron un papel fundamental en su decisión.

OSV Nachrichtenagentur-26 de Juli de 2026-Lesezeit: 6 Minuten

– OSV News / Katie Yoder

La hermana Catherine Lucia Phoebe Addington, de las Hijas de San Pablo, aún recuerda la primera vez que entró en la capilla de un convento cuando cursaba cuarto de primaria.

“Vi la lámpara del santuario encendida y eso me dejó absolutamente alucinada”, comentó al referirse a su visita a la residencia de las religiosas que daban clase en su colegio. “Dije: ‘Un momento, ¿las monjas pueden vivir con Jesús? No lo sabía… ¡Apúntame!’”.

La hermana Phoebe es una de las cuatro religiosas que profesarán sus votos en 2026 y que han hablado con OSV News sobre la historia de su vocación y lo que les llevó a dedicar su vida a Dios. Sus trayectorias son diferentes: algunas crecieron asistiendo regularmente a Misa, y otras no. Algunas sabían que estaban llamadas a la vida religiosa, y otras recorrieron un camino más complicado. Una de ellas abandonó temporalmente la Iglesia antes de incorporarse a su comunidad. Otra ya quería ser religiosa cuando era pequeña.

Sus historias también presentan similitudes. La oración, los sacramentos y la adoración desempeñaron un papel fundamental. Muchas se sintieron atraídas por el amor incondicional de Dios y por la alegría que veían en los católicos que les rodeaban.

Todas ellos querían entregarse por completo a Dios.

Hechos para algo más

La hermana María Trinity ingresó en la Congregación de las Hermanas Dominicas de Santa Cecilia en Nashville, Tennessee, tras haber crecido en Gaithersburg, Maryland. Sus padres llegaron a Estados Unidos durante la Guerra Civil libanesa y criaron a sus tres hijas en la Iglesia greco-católica melquita.

“Recuerdo que, cuando era más joven, tenía la sensación de que estaba destinada a algo más grande que lo que este mundo podía ofrecerme”, dijo la hermana, de 30 años.

A medida que fue creciendo, su familia dejó de asistir a Misa con tanta regularidad. Ella sentía que le faltaba algo, y volvió a conectar con su fe en 3.º de ESO tras participar en un proyecto de voluntariado en una iglesia católica local.

Por aquella época, también asistió a una concentración juvenil de la Marcha por la Vida en la que se pidió a quienes estuvieran pensando en dedicarse a la vida religiosa que se pusieran de pie. El corazón le latía con fuerza.

“No había pensado en absoluto en la vida religiosa”, dijo. “Por dentro me decía: ‘No, no, no’”.

“Deseo radical” de proclamar el amor de Dios

La hermana María Trinidad abrazó su fe mientras estudiaba ingeniería mecánica e informática en la Universidad de Maryland. Sus amigos del centro de estudiantes católicos le hablaron de los sacramentos. Asistía a Misa, a la adoración, a la confesión, a los estudios bíblicos y a la dirección espiritual. Conoció a religiosas y rezaba con frailes dominicos.

Un momento decisivo se produjo durante la adoración en un retiro de silencio. Oyó a Dios llamarla para que se entregara por completo a Él. Ese momento llegó después de que también hubiera asistido a las Jornadas Juveniles de Steubenville y a los viajes misioneros de FOCUS.

“Empecé a sentir un deseo intenso de proclamar la verdad del amor de Dios y de cómo este mundo está pasando, pero el amor de Dios nunca, nunca se desvanece”, dijo. “Me di cuenta de que el Señor no necesitaba lo que yo pudiera hacer por Él, sino que simplemente me quería tal y como era”.

Cuando visitó a las hermanas dominicas en su último año de instituto, se sintió en paz. Ingresó en la orden en 2018, a los 23 años, y actualmente imparte clases en secundaria en un colegio católico de Oak Ridge, Tennessee. Profesará sus votos perpetuos el 25 de julio.

“Algo que se agita en mi corazón”

Cuando la hermana Concepción Medina, de las Hermanas Franciscanas de la Caridad Cristiana, tenía unos dos años, le confió a su tía que quería ser religiosa.

Nacida y criada en Nuevo México, creció en un entorno culturalmente católico junto a sus cinco hermanos. Recibió los sacramentos, pero no asistía a la iglesia con frecuencia. Vivió un momento decisivo en medio de una serie de pequeños momentos a lo largo de su camino hacia la vida religiosa. 

“Me di cuenta de que, a lo largo de mi vida, Dios siempre me había estado inspirando en el corazón para que fuera solo suya”, dijo la hermana, de 32 años.

El empujoncito de san Francisco

Cuando tenía poco más de veinte años, recordaba haber experimentado “esa profunda sensación de saber” mientras cantaba el “Kyrie” en la Misa.

“Sabía con cada fibra de mi ser que Dios me estaba llamando a la vida religiosa y me pedía que fuera exclusivamente suya… Me sentí destrozada”, afirmó. “Esta sensación de desolación, por supuesto, fue cambiando con el tiempo y, en realidad, se debía a mi propio egoísmo”. 

Dios le dejó claro que debía ingresar en la congregación de las hermanas franciscanas.

“Después de haber venido de visita, el Señor envió a san Francisco para guiarme por el buen camino”, dijo, y añadió que veía imágenes y estatuas del santo por todas partes. “No fue hasta que cedí y volví a visitar este lugar cuando experimenté una profunda sensación de paz respecto a todo”. 

Ingresó a los 24 años. Actualmente se encuentra en Manitowoc, Wisconsin, en la casa madre de las hermanas. Es enfermera y atiende a las hermanas en la enfermería. Profesará los votos perpetuos el 2 de agosto, durante el Año Jubilar de San Francisco de Asís.

“Puedo entregarme por completo a Jesús”

La hermana Joseph Lucia, de la Congregación de las Hermanas Dominicas de María, Madre de la Eucaristía, habló desde la casa madre de su orden en Ann Arbor, Míchigan. Es una de siete hermanos y se crió en el seno de la fe católica en Spartanburg, Carolina del Sur.

Esta joven de 28 años contó que la primera vez que se planteó seriamente la vocación religiosa fue durante su confirmación, en 3.º de ESO. El obispo dio una charla sobre las vocaciones y dijo que rezaba para que su grupo de confirmación siguiera al Espíritu Santo.

“Recuerdo que pensaba y rezaba: ‘Jesús, si quieres que sea monja, lo haré, solo tienes que decírmelo’”, dijo.

Empezó a plantearse más seriamente la vida religiosa al final de su primer curso en la Universidad de Clemson, mientras estudiaba enfermería y español. Comenzó su proceso de discernimiento cuando su hermana mayor ingresó en la congregación de las Hermanas Dominicas.

“Eso me inspiró de verdad a volver a planteármelo, pensando: ‘Dios mío, ¿es esto realmente a lo que me estás llamando?’”, dijo, recordando la alegría de su hermana.

Su devoción por la Eucaristía y por María la llevó a unirse a las hermanas dominicas. Su amor por ambas creció durante sus años universitarios, donde asistía a Misa a diario y dedicaba tiempo a la oración y la adoración. Además, se dio cuenta de que se sentía atraída por la espiritualidad dominicana después de que unos dominicos visitaran su centro educativo.

Dejó la universidad para ingresar en el convento a los 21 años. En la actualidad, da clase en un colegio católico de Findlay, Ohio. Hará su profesión perpetua el 28 de julio.

“Puedo entregarme por completo a Jesús en respuesta al amor absoluto que me ha mostrado”, dijo al referirse a su condición de esposa de Cristo. “Puedo ser un signo visible de cuánto ama Jesús a su Iglesia, de cuánto ama Jesús a cada alma individualmente”.

“Sentido de pertenencia a Dios”

La hermana Phoebe creció en Alexandria (Virginia), donde ahora vive como Hija de San Pablo. De niña, solía ir a la librería de la congregación en esa ciudad. Ahora, presta servicio allí como hermana.

Se crió en el seno de la fe católica junto a sus dos hermanas y asistió al colegio de su parroquia. Esta hermana, de 32 años, ha experimentado “ese sentido total e instintivo de pertenencia a Dios” durante toda su vida. Al mismo tiempo, hubo ciertos momentos reveladores a lo largo de su camino hacia la vida religiosa. Le encantaba aprender sobre los santos mientras se preparaba para la confirmación y se dio cuenta de que muchos de ellos eran monjas.

Su trayectoria no fue sencilla: abandonó la Iglesia a los 18 años porque se sintió escandalizada por la crisis de los abusos. Por aquella época, unos amigos cristianos ortodoxos la invitaron a su iglesia.

“Cada día me inspira el testimonio de mis amigos ortodoxos, que al ver a alguien que estaba sufriendo le dijeron: ‘Sin presiones, no tienes por qué entrar en nuestra iglesia; solo queremos que sepas que eres bienvenido a rezar aquí si eso te ayuda a mantenerte cerca de Jesús’”, afirmó.

Volvió a la Iglesia católica tres años más tarde, cuando, entre otras cosas, el Papa Francisco visitó Estados Unidos en 2015. Su mensaje sobre tender la mano a los marginados la conmovió personalmente.

“Tiene un plan”

Las Hijas de San Pablo, cuya misión es dar a conocer a Cristo, le enseñaron a rezar durante su programa de discernimiento. A través de la oración, se enamoró de Cristo. Ingresó en la congregación en 2021, a los 27 años, tras completar un doctorado en literatura española y traducción en la Universidad de Virginia. Hizo su primera profesión el 14 de febrero, el día de San Valentín.

“Hay mucha gente que, por una razón u otra, se dice a sí misma: ‘No puedo ser feliz’”, afirmó. “Dios te quiere tal y como eres, y tiene un plan para ti, y ese plan es mejor de lo que puedas imaginar”.

Las cuatro hermanas ofrecieron sus consejos a las jóvenes que están en proceso de discernimiento. Recomendaron dejarse guiar por Dios y pasar tiempo con mujeres religiosas. Sugirieron rezar, leer la Biblia y acudir a los sacramentos. Animaron a las mujeres a confiar en Dios.

“Por encima de todo —dijo la hermana Concepción Medina—, enamórate sin reservas de Dios y todo encajará en su sitio”.


Este artículo se publicó primero en OSV News. Se publica en Omnes con permiso. Puede leer el artículo original en inglés HIER.

Der AutorOSV Nachrichtenagentur

Vereinigte Staaten

Auch nach 50 Jahren inspiriert die Steubenville-Konferenz weiterhin Berufungen und den Glauben.

Este verano, la universidad católica celebra el 50.º aniversario de la conferencia Steubenville, que ha cambiado la vida de muchas personas.

Angelus News-26 de Juli de 2026-Lesezeit: 5 Minuten

– Ángelus News / Francesca Pollio Fenton | Catholic News Agency

En 1976, la Universidad Franciscana de Steubenville celebró su primera conferencia juvenil en su campus de Steubenville, Ohio. Este verano, la universidad católica celebra el 50.º aniversario de una conferencia que ha cambiado la vida de muchas personas.

Desde su creación, las jornadas juveniles han ayudado a más de un millón de junge Menschen a encontrar a Jesucristo a través de charlas dinámicas, la Misa, la adoración eucarística, la confesión, la oración y el compañerismo.

La idea de organizar una conferencia para jóvenes surgió después de que el padre Michael Scanlan, TOR, antiguo rector de la Universidad Franciscana, celebrara una conferencia para sacerdotes y les preguntara qué podía hacer la universidad por ellos. ¿Cuál fue su respuesta? Querían algún tipo de evento dirigido a los jóvenes, concretamente a los adolescentes. Al año siguiente se celebró la primera conferencia para jóvenes.

“Es realmente un hermoso testimonio de la fidelidad de Dios”, declaró a EWTN News el padre Dave Pivonka, TOR, actual rector de la Universidad Franciscana.

“El otro día pensaba que los adolescentes que asistieron a las primeras jornadas juveniles tienen ahora más de 60 años, casi 70”, añadió. “Así que eso supone medio siglo de jóvenes cuyos corazones han sido tocados, que se han encontrado con Jesús en los sacramentos, que se han encontrado con Él en la comunidad de jóvenes reunida… Es simplemente un hito tremendo para los jóvenes. Ahora bien, el hecho de que la Universidad Franciscana haya podido formar parte de ello y de que tuviéramos la visión de poder ofrecer esta oportunidad, creo que es también una gran gracia para nosotros”.

La conferencia de 2026

Este verano, la Universidad Franciscana organizó cuatro conferencias con todas las entradas agotadas en su campus de Steubenville, además de otras 15 conferencias que tuvieron lugar en distintas ciudades de Estados Unidos.

Entre los ponentes de la conferencia juvenil de este verano se encuentran el padre Mike Schmitz, presentador del podcast “The Bible in a Year”; Chris Stefanick, autor, conferenciante y presentador de televisión; el padre Leo Patalinghug, autor, presentador de podcast y sacerdote de la Arquidiócesis de Baltimore; Katie Prejean McGrady, autora y presentadora de radio católica; Paul J. Kim, conferenciante, autor y músico; y muchos más.

Brian Kissinger, director ejecutivo de conferencias de la Universidad Franciscana, declaró a EWTN News que “en el corazón de nuestras conferencias, en el corazón de esta experiencia para los jóvenes, está el Santísimo Sacramento”.

Explicó que también intentan que las conferencias sean “lo más exclusivas posible”.

“Sabemos que los adolescentes provienen de un millón de contextos diferentes —no solo geográficamente, sino también emocionalmente, espiritualmente y desde el punto de vista catequético—. Algunos cuentan con una excelente formación y hogares católicos llenos de amor; otros no son católicos, sino que simplemente han venido acompañados por sus amigos católicos”, explicó. “Por eso intentamos de verdad que el fin de semana resulte lo más acogedor posible, para predicar el mensaje del Evangelio, que nunca cambia, pero abordando siempre la presentación del ‘kerigma’ partiendo de la base de que un adolescente no conoce toda la historia”.

Según Kissinger, uno de los momentos más impactantes de la conferencia tiene lugar durante la Misa de clausura, cuando el sacerdote que la preside invita a los jóvenes, tanto hombres como mujeres, a acercarse si durante el fin de semana han sentido la llamada de Dios al sacerdocio o a la vida religiosa.

Según la encuesta de 2026 realizada por el Centro de Investigación Aplicada al Apostolado (CARA) entre los sacerdotes recién ordenados, el 18 % de los sacerdotes ordenados este año asistió a una Conferencia Juvenil de la Universidad Franciscana de Steubenville durante su camino vocacional.

Otros estudios de CARA revelaron que el 21 % de las religiosas y el 15 % de los hermanos religiosos que habían profesado recientemente los votos perpetuos también habían asistido a un encuentro juvenil franciscano. En conjunto, el 18 % de los religiosos y religiosas recién profesos declararon haber participado en un encuentro juvenil de Steubenville, más que en cualquier otro encuentro católico de este tipo en Estados Unidos.

Entonces, ¿cuál es el secreto del éxito de la Conferencia Juvenil de Steubenville entre los jóvenes católicos?

“La gente suele preguntarme: ‘¿Cuál es el secreto del éxito de las jornadas?’. Pero, sinceramente, no tiene nada de complicado”, afirmó Pivonka. “Lo que hacemos es reunir a los jóvenes y ofrecerles un entorno en el que puedan encontrarse con Jesús. Lo hacemos a través de los sacramentos. Lo hacemos a través de la adoración. Lo hacemos a través del sacramento de la reconciliación. Lo hacemos a través del culto. Y lo hacemos lo mejor que podemos, para derribar, en cierto modo, las barreras que puedan existir entre ellos y ese encuentro”.

“Me gustaría decir que hay algún ingrediente secreto, pero en realidad se trata simplemente de crear un entorno que propicie el encuentro entre los jóvenes”, añadió.

“Tampoco me creo eso de que ‘los jóvenes no son fervientes o que no se les puede plantear retos’”, continuó. “Quiero decir que presentamos las enseñanzas de la Iglesia sin ninguna vacilación. Y lo que estamos comprobando es que los jóvenes responden a eso”.

De asistente a regañadientes a discípulo entusiasta

Elizabeth Feulner, una estudiante de 18 años de Siracusa (Nueva York), ha asistido a dos conferencias juveniles de Steubenville.

En una entrevista con EWTN News, contó que se vio obligada a asistir a la conferencia durante su primer año. El grupo juvenil de su parroquia acababa de ponerse en marcha y su madre recibió un correo electrónico del responsable del grupo en el que le daba detalles sobre la conferencia.

“Mi madre me dijo: ‘Tienes que ir a esto. Parece una oportunidad estupenda. Ojalá hubiera tenido algo así cuando tenía tu edad’. Y yo le respondí: ‘Vaya, es con muy poca antelación; no sé si esto va a ser lo que más me guste’. Así que el primer año no fue realmente decisión mía”, explicó Feulner.

Sin embargo, al recordar aquella primera experiencia, afirmó que le ayudó a “crecer en mi relación personal con Jesús y a mostrarlo más abiertamente, así como a tener confianza en ello de muchas maneras en mi vida”.

Señaló que el hecho de asistir sola el primer año le permitió “sentarme de verdad allí y sentir la presencia de Jesús, así como su obra en mi vida”, lo que a su vez la motivó a buscar relaciones “centradas en Dios” cuando regresó a casa.

Feulner recordó el momento que más le impactó durante aquella primera conferencia: la adoración eucarística.

Ese año, asistió a la conferencia con una rodilla dislocada y tuvo que caminar con muletas. La adoración se celebraba por la tarde, pero durante el día había caminado mucho, tenía mucho dolor y, al llegar la tarde, estaba agotada.

“Estaba sentada allí durante la adoración; me sentía muy emocionada y la custodia se detuvo justo encima de mí, y por un momento me pareció que solo estábamos Dios y yo, y Él me dijo: ‘Te veo y estoy aquí’”, contó.

“Creo que ese momento me ha demostrado —y he seguido intentando dejar que me lo demuestre— que Él siempre está ahí”, añadió. “Y esa representación física de Él allí, mirándome a través de la custodia, es como si fuéramos solo Él y yo. Y eso ha seguido marcando mi forma de ver mi relación con Dios, especialmente en los momentos difíciles y a lo largo de toda mi vida”.

Cuando Feulner asistió este año, comentó que tenía una perspectiva totalmente diferente y que se sentía enormemente agradecida por todo lo que Dios había hecho en su vida desde que asistió por primera vez el año anterior.

Desde entonces, se ha creado su grupo juvenil y, gracias a ello, ha forjado amistades centradas en Cristo; su novio, con quien lleva dos años, se ha convertido al catolicismo, y su hermana menor ha podido asistir a la conferencia con ella este año.

“Me sentí tan agradecida por este último año y por la comunidad que, sinceramente, nunca pensé que tendría cuando era joven”, dijo. “Este último año ha sido fundamental para poder contar por fin con una comunidad en Cristo, en mi fe y con amistades que son sencillamente inquebrantables”.

Feulner dijo que espera que quienes asistan a la Conferencia Juvenil de Steubenville tengan “en algún momento una experiencia que les demuestre que son dignos de su amor, independientemente de lo que hayan hecho, y que sepan que Él los ve —tanto si han vivido ese momento de adoración como si no—, que realmente los ve cada día y en todo lo que viven, y que los ama no a pesar de ello, sino precisamente por ello”.


Este artículo se publicó primero en Ángelus News. Se reproduce en Omnes con permiso. Puede leer el artículo original en inglés HIER.

Der AutorAngelus News

Kultur

Die Sainte-Chapelle aus Stahlbeton

Los hermanos Perret revolucionaron el arte sacro al emplear hormigón armado visto al diseñar la iglesia de Le Raincy (1923), un espacio funcional, económico y lleno de luz tras la Gran Guerra.

Javier Ortiz-Echagüe-25 de Juli de 2026-Lesezeit: 5 Minuten

En 1923 se inauguró en Le Raincy, cerca de París, una iglesia que algunos contemporáneos apenas sabían cómo interpretar. Construida enteramente en hormigón armado, se parecía más al mundo industrial que a lo que se esperaba de un edificio cristiano. No era solo una cuestión de estilo. La Primera Guerra Mundial había destruido centenares de iglesias, y la reconstrucción obligaba a repensar métodos, costes y formas. El hormigón aparecía entonces como una solución rápida y económica, aunque muchos siguieran considerándolo impropio de un templo.

Una iglesia para el siglo XX

Sus arquitectos fueron Auguste y Gustave Perret, pioneros en el uso del hormigón en la arquitectura moderna. Pero la ambición de los Perret no era romper con la tradición, sino continuarla con nuevos medios. Uno de sus principios era la sinceridad constructiva: un edificio debía expresar con claridad su propia estructura. Hasta entonces, los edificios nobles ocultaban el hormigón bajo capas de piedra o estuco. En Le Raincy, en cambio, aparece desnudo, tratado como un material noble.

El debate al que dio lugar el proyecto es elocuente. Desde el diario comunista L’Humanité, Jacques Mesnil la describió como un edificio incoherente y arbitrario, hasta el punto de anunciar irónicamente su propio fracaso como templo: “Quizá los Perret hayan actuado en esta circunstancia como hombres avisados que pensaron que, ante la próxima Revolución, más valía concebir una iglesia de manera que pudiera transformarse en pocos años en cine, o incluso en sala de baile”, decía el 17 de agosto de 1923. En los medios católicos, en cambio, tuvo una acogida muy distinta. En un texto anterior, aparecido en La Croix del 7 de septiembre de 1922, A. Fulcran la consideró un modelo de construcción económica y funcional. “La arquitectura moderna nacerá de tentativas lógicas como la iglesia de Le Raincy, no de fantasías de artistas que buscan una forma nueva sobre el papel”, decía.

La discusión venía de antes. En 1914, Léonce Marraud (bajo el pseudónimo Faber) había planteado el problema en La Vie et les Arts liturgiques: si hubiera que reconstruir Notre-Dame, no tendría sentido hacerlo “a la manera de Viollet-le-Duc”; antes de elegir entre románico, gótico o bizantino, había que preguntarse por la “función actual de una iglesia”, que no podía reducirse a un monumento histórico ni a un simple local práctico.

Una Sainte-Chapelle moderna

La iglesia de los Perret parecía responder a ese problema desde su propia construcción. Su forma es sorprendentemente simple. Una serie de columnas muy delgadas sostiene las bóvedas, mientras que los muros se reducen a una celosía de hormigón agujereado por multitud de pequeñas ventanas. El edificio funciona como una estructura ligera envuelta por una inmensa superficie de vidrio. El efecto recuerda a las grandes iglesias góticas, donde los muros desaparecen para dar paso a la luz de las vidrieras. Sin embargo, no hay un solo arco apuntado. La bóveda es un cañón rebajado, casi plano. La referencia histórica no viene de la forma, sino de la luz. Paul Jamot, en un texto publicado por la Gazettedes Beaux-Arts en 1923, lo resumió con una fórmula que haría fortuna: Le Raincy era “la Sainte-Chapelle del hormigón armado”.

Foto: Wikimedia commons

Pero lo esencial no era solo la innovación técnica. Al liberar los muros de su función portante, el hormigón armado permitía organizar el interior como un espacio claro, abierto y unitario. A diferencia de muchas iglesias históricas, llenas de capillas laterales y rincones oscuros, aquí la mirada no se dispersa: todo conduce hacia el altar. Fulcran pensaba que esa eficacia visual era el logro fundamental: “Todo el mundo verá el altar desde cualquier lugar, y el artificio de un suelo en pendiente, como en los anfiteatros, añadirá todavía más a este resultado de buena visibilidad”. Mesnil interpretaba ese mismo dispositivo de manera exactamente opuesta. Para él, la iglesia estaba concebida “como una especie de sala de teatro”, donde los sacerdotes aparecían “como actores sobre un escenario” y los fieles como espectadores pendientes de
sus “gesticulaciones y clamores”.

Vidrieras y memoria de la guerra

El interior está dominado por las vidrieras diseñadas por Maurice Denis, una figura central del simbolismo y del renacimiento del arte religioso en Francia. Denis intentaba demostrar que el arte cristiano podía servirse de lenguajes contemporáneos sin perder su dimensión espiritual. Esa preocupación desembocó en 1919 en la fundación de los Ateliers d’Art Sacré (Talleres de Arte Sacro) junto a Georges Desvallières. El objetivo no era solo crear una escuela de estilo moderno, sino devolver al arte religioso una dimensión colectiva y litúrgica, como imaginaban que había sucedido en las grandes catedrales medievales. En Le Raincy, esa aspiración tomó una forma concreta: Denis realizó los cartones de las escenas figuradas, mientras que Marguerite Huré ejecutó las vidrieras con la colaboración de jóvenes artistas vinculados a los Ateliers.

Las grandes ventanas recorren todo el perímetro del edificio formando una gama cromática que va del amarillo al azul profundo del presbiterio. En el centro de muchas de ellas aparece una escena figurada: episodios de la vida de la Virgen, pero también una imagen inesperada, la batalla del Ourcq, librada cerca de allí durante la Primera Guerra Mundial. Le Raincy era, en parte, un monumento conmemorativo vinculado a la batalla del Marne y al episodio de los taxis que trasladaron tropas francesas hacia el frente en septiembre de 1914. De ahí el apodo popular de “Saint-Taxi”, repetido con ironía por la prensa de la época.

La vidriera dedicada a la victoria del Ourcq concentraba la mezcla que Mesnil consideraba intolerable. La Virgen aparece sobre un paisaje de guerra moderna, entre soldados, vehículos militares y explosiones. Para Mesnil, aquello convertía el programa de Denis en una forma de propaganda piadosa revestida de patriotismo conservador. Pero esa tensión explica también la singularidad histórica de Le Raincy. La iglesia intentaba responder a una pregunta de la posguerra europea: cómo construir un espacio sagrado en una sociedad atravesada por la industrialización, la guerra moderna y la fragmentación cultural.

Un homenaje del siglo XX a Dios

Uno de los artistas que colaboraron en la ejecución de las vidrieras era Pierre-Charles-Marie Couturier, entonces un desconocido de veinticinco años, que reflejó su entusiasmo en una carta de la época. La iglesia le había producido “la alegría que puede sentir
un artista y un cristiano al contemplar en la Casa de Dios el fruto de unos esfuerzos que, por primera vez, son dignos de Ella”. Aunque la falta de recursos había obligado a simplificar la decoración, el conjunto le parecía “extremadamente moderno”, de una “compostura y una solemnidad verdaderamente reconfortantes”. Y esto era algo más que una reacción individual. “Para nosotros, los jóvenes artistas —escribía— vemos en ella el primer resultado de los esfuerzos y las doctrinas que hemos amado y defendido contra viento y marea. El homenaje del arte del siglo XX a Nuestro Señor y a Nuestra Señora: ¡qué hermosa alegría!”. Con el tiempo, Couturier se convertiría en una figura decisiva de la renovación del arte sacro en Francia, defensor de la colaboración entre la Iglesia y los artistas de vanguardia.

La iglesia de los Perret deja un legado sencillo y exigente: la belleza no se hereda ni se identifica con un estilo histórico. Se conquista con las técnicas y las preguntas de su tiempo. Allí, los nuevos materiales permitieron redescubrir uno de los principios más antiguos de la arquitectura sagrada: construir era también organizar la luz.

Der AutorJavier Ortiz-Echagüe

Profesor del Master de Cristianismo y Cultura Contemporánea

Familie

Katholiken und das wachsende Phänomen der “Scheidung im Alter”

La Iglesia católica tiene que hacer frente a un fenómeno creciente: el divorcio en matrimonios de la tercera edad.

Angelus News-25 de Juli de 2026-Lesezeit: 7 Minuten

– Angelus news / Elise Ureneck

Los Beauparlant parecían el tipo de familia católica con la que sueñan las parroquias: seis hijos, asiduos a la Misa semanal y profundamente comprometidos con su fe. Allison, que entonces tenía 46 años, y Ted, de 50, llevaban casados 19 años. Pocos de los que los conocían habrían previsto que se avecinaba una crisis.

Las parroquias, los ministerios y los tribunales están afrontando esta realidad sobre la marcha. Dado que la mayoría de estos matrimonios se prolongaron durante varias décadas, su fin tiene repercusiones para los hijos adultos, los nietos, el resto de la familia y los amigos.

En lo que respecta al divorcio, la Iglesia se ha centrado principalmente en la prevención (a través de los programas de preparación matrimonial “Pre-Cana”) y en abordar la cuestión de la nulidad, que se resuelve en sus tribunales.

Sin embargo, el aumento de las tasas de divorcio a largo plazo pone de manifiesto que eso dista mucho de ser suficiente: hay más parejas que necesitan ayuda durante los años intermedios del matrimonio, así como una evaluación de la situación cuando llegan a un punto de ruptura.

El divorcio en la tercera edad en cifras

Un informe del Instituto de Estudios sobre la Familia de 2025 calcula ahora que la tasa de fracaso de los primeros matrimonios es del 40 % —lo que, de hecho, supone una mejora con respecto a años anteriores— y los matrimonios de principios del siglo XXI ya están durando más que los de la generación anterior.

Sin embargo, hay un grupo que sigue siendo la excepción.

Las parejas estadounidenses mayores de 50 años se divorcian al doble de la tasa registrada en 1990, y las tasas de divorcio entre los estadounidenses mayores de 65 años se han triplicado. En 2019, alrededor del 36 % de todos los divorcios afectaban a personas de 50 años o más. Esa cifra, por ahora, se mantiene estable.

En su libro “Generaciones: Las verdaderas diferencias entre la Generación Z, los millennials, la Generación X, los baby boomers y la generación silenciosa, y lo que significan para el futuro de Estados Unidos” (Atria Books), la psicóloga Jean Twenge especula que el aumento de la tasa de divorcios entre los baby boomers está relacionado con su convicción de que el matrimonio debe ir “más allá del deber para satisfacer las más altas expectativas de placer sexual y de compañía”.

Dejando a un lado los problemas graves —el maltrato, la coacción, una unión contraída sin verdadera libertad—, muchos deciden poner fin a su relación cuando el matrimonio no alcanza ese alto nivel de exigencia, a veces tras décadas de mala comunicación y distanciamiento.

Y, tal y como analizó recientemente “The Wall Street Journal”, el coste del divorcio a partir de los 50 años es elevado: la reducción del nivel de vida y el reparto de los bienes dejan a muchos en una situación peor, al igual que el deterioro de las redes sociales y la pérdida de una pareja con la que afrontar el deterioro de la salud y el envejecimiento.

Por lo general, la tasa de divorcios entre los católicos que acuden a Misa los domingos es inferior a la de la población general, pero la asistencia a Misa de los “baby boomers” lleva décadas disminuyendo de forma constante, hasta situarse en el 30 % en los últimos años. Solo el 22 % de la Generación X, que ahora ronda los 50 años, acude a Masse cada semana.

Aunque el divorcio suele presentarse como una decisión personal, los estudios en ciencias sociales son claros: sus efectos se prolongan a lo largo de varias generaciones, afectando tanto a los hijos como a los nietos que ni siquiera habían nacido en el momento de la separación.

Un estudio histórico realizado en 2005 reveló que el divorcio reduce el nivel educativo, aumenta los conflictos matrimoniales y debilita los vínculos entre padres e hijos en el caso de los nietos de quienes se han divorciado. Una pareja que se divorcia hoy en día multiplica por más de dos la probabilidad de que sus propios nietos hagan lo mismo algún día.

Las causas de la infelicidad conyugal o la separación

¿Qué lleva a tantas parejas de mediana y avanzada edad a divorciarse?

Para muchos, el “nido vacío” es un factor importante. Cuando el hijo más pequeño se va de casa, a muchas parejas les cuesta recuperar el equilibrio como marido y mujer.

“Incluso la belleza de criar a los hijos puede llevar a centrarse exclusivamente en ellos, en detrimento del matrimonio”, afirmó el padre Jack Dickinson, vicario judicial de la diócesis de Portland, Maine.

Como párroco y especialista en derecho canónico, Dickinson se encarga tanto de preparar a las parejas para el matrimonio como de supervisar el tribunal que juzga las solicitudes de anulación.

“Insisto en la necesidad de que las parejas antepongan su relación con Dios a su matrimonio”, afirmó. Al dar prioridad a su relación por encima de otras obligaciones, incluidas las profesionales, “crean el espacio necesario para conocer y amar a su cónyuge, y para ser conocidos y amados por él o ella”.

Mantener la amistad con la pareja es fundamental para que el matrimonio siga siendo sólido cuando llega a su ecuador.

Ester Munt-Brooks, ponente católica de “Faith with Joy Talks”, destaca lo importante que es que las parejas mantengan la curiosidad mutua.

Ella y su marido, Arthur Brooks, profesor de Harvard y autor de éxitos de ventas, llevan décadas dirigiendo programas de preparación prematrimonial “Pre-Cana” y de acompañamiento matrimonial en las parroquias, y aportan a su ministerio perspectivas teológicas y de las ciencias sociales sobre la felicidad.

“Siempre hay más cosas que puedes llegar a saber sobre la otra persona”, dijo. “Cuando nos sentimos cómodos, damos por sentadas ciertas cosas de nuestros cónyuges. Pero deberíamos pararnos a preguntarnos: ‘¿Por qué hace él (o ella) esto?’”.

“Deberíamos seguir haciendo preguntas”, dijo ella.

Los cambios en la salud, especialmente la transformación radical que experimentan las mujeres durante la transición de una década hacia la menopausia, también influyen en los conflictos matrimoniales.

Caroline Gindhart, enfermera especializada certificada del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, en el departamento de Salud de la Mujer “Divine Mercy”, señaló que, aunque algunas mujeres superan la perimenopausia sin problemas, para otras supone una alteración en todos los aspectos de su vida cotidiana.

“Los cambios hormonales provocan sofocos, insomnio, cambios de humor, aumento de peso, dolor durante las relaciones sexuales y disminución del deseo”, afirmó, todo lo cual puede poner a prueba la intimidad y la comunicación conyugal precisamente cuando el síndrome del nido vacío ya está redefiniendo la identidad de la mujer.

Unos años después de haber superado ese cambio, una pareja puede enfrentarse al reto que supone la crisis de identidad del marido cuando se jubila. Al quedarse sin trabajo, muchos se dan cuenta de que no solo han perdido una ocupación, sino también su principal fuente de sentido, rutina y sentido de pertenencia.

“Creo que cuando tienes entre veinte y treinta años, te sientes un poco invencible y simplemente sigues adelante. Te mueves a base de energía”, dijo Allison Beauparlant. “Al llegar a los cuarenta y cincuenta, empiezas a pensar: ‘¿Qué es mi vida? ¿Esto es todo lo que hay?’”.

Las primeras líneas

¿Continuará el aumento de los divorcios entre personas mayores, o se trata de una anomalía generacional? Los datos no son concluyentes. Mientras tanto, los católicos se encuentran entre quienes intentan contribuir a cambiar el rumbo, pareja a pareja y persona a persona.

Gindhart afirmó que los profesionales de la Naprotecnología, entre los que se encuentran muchos católicos, están a la vanguardia de las nuevas intervenciones destinadas a ayudar a las mujeres durante la menopausia.

Según Gindhart, la terapia de sustitución hormonal “puede resultar muy eficaz en algunas mujeres”. A diferencia de las hormonas sintéticas cancerígenas que se administraban a las mujeres en el pasado, la terapia actual utiliza hormonas bioidénticas para sustituir las que se pierden.

“Hemos visto cómo muchas relaciones mejoran cuando una mujer controla mejor sus síntomas”, afirmó.

Cuando su matrimonio estaba en su momento más bajo, Ted y Allison asistieron a un retiro de fin de semana con “Marriage Rediscovery” (antes conocido como “Retrouvaille”), que ahora es una asociación privada de fieles reconocida canónicamente.

“Esas 48 horas de 2012 lo cambiaron todo”, dijo Ted. “Nos convertimos en ponentes y ya hemos compartido nuestra historia más de 60 veces en 15 estados diferentes”.

“‘Marriage Rediscovery’ es como los ‘Alcohólicos Anónimos’ para parejas en crisis”, afirmó Allison. “La razón por la que los Alcohólicos Anónimos funcionan es porque la gente sigue acudiendo. No es una solución puntual. Se necesita un apoyo constante”.

Tras un retiro inicial, los participantes reciben acompañamiento mediante reuniones presenciales o virtuales en grupos reducidos durante el tiempo que lo necesiten.

Tras ser testigo de la ruptura matrimonial de sus padres, Meola intuyó que había otras personas como él que necesitaban ayuda para gestionar la ira, la ansiedad y el temor a que no fuera posible mantener un compromiso vocacional de por vida.

“La mayoría de los hijos de padres divorciados no empiezan a afrontar su trauma hasta la edad adulta”, afirmó. “A veces, lo único que se necesita es alguien que te escuche, que comparta tu dolor y que te ayude a dar el siguiente paso en tu vida de fe y en tu vocación”, añadió.

En 2020, el ministerio de Meola, basado en grupos reducidos de compañeros y dirigido a hijos adultos de padres divorciados, se convirtió en una organización nacional sin ánimo de lucro conocida como “Life-Giving Wounds”. El ministerio está presente actualmente en 31 diócesis. La demanda es tan grande que Meola se ha marcado el objetivo de abrir 50 grupos universitarios en los próximos cinco años.

El ministerio ayuda a los participantes a afrontar los comportamientos de autoprotección que desarrollaron como respuesta al divorcio de sus padres —hábitos que en su momento les ayudaron a sobrevivir, pero que ahora interfieren en sus propias relaciones como adultos—.

“Hemos visto a personas volver a la fe. Hemos visto a personas que habían renunciado al matrimonio ser capaces de contraerlo. Hemos ayudado a sacerdotes y religiosos que tenían dificultades para mantenerse fieles a su vocación”, afirmó.

En un reciente discurso ante la Rota Romana, el Papa León XIV advirtió a los canonistas que no concedieran anulaciones a las parejas divorciadas por considerarlo una “falsa misericordia”, algo que acogen con agrado quienes trabajan en primera línea.

Dickinson señaló que, como canonista de formación, el Papa es consciente del problema que supone adoptar un enfoque poco riguroso a la hora de juzgar la validez del matrimonio.

“Un juez canónico podría caer en la idea de que una persona divorciada ha tenido una vida difícil y, por lo tanto, merece la oportunidad de tener un matrimonio sano al declararla libre para contraer matrimonio”. Sin embargo, continuó, “el Santo Padre está ayudando a toda la Iglesia a reconocer que la institución del matrimonio es más grande que cualquiera de nosotros”.

Los Beauparlant esperan que disminuya el estigma asociado a pedir ayuda. “Vemos muchos problemas recurrentes, como la gestión del dinero, la infidelidad, pasar demasiado tiempo en las redes sociales, la pornografía y las adicciones”, dijo Ted. “Pero una pareja trabajadora y que tiene a Dios en su vida tiene más posibilidades de seguir el programa y salir adelante”.

Cuando se les preguntó qué les daba esperanza, Allison habló de una pareja de unos 80 años que había asistido recientemente a un retiro de fin de semana.

“Nos contaron que, básicamente, habían aguantado un matrimonio infeliz durante más de 50 años y que solo querían ‘hacerlo bien’ antes de que todo acabara”, dijo. “¿Lo ves? Nunca es demasiado tarde”.


Este artículo se publicó primero en Angelus News. Lo reproducimos en Omnes con permiso. Puede leer el artículo original HIER.

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«Los Mandamientos de Jesucristo», una pequeña joya espiritual

González de Ponshierro publica una original obra que pone el foco en los mandatos de Jescucristo más allá de los 10 mandamientos de Moisés.

Javier García Herrería-24 de Juli de 2026-Lesezeit: 3 Minuten

¿Sabría usted enumerar los mandamientos de Jesucristo? La mayoría de los cristianos, si se les pregunta, recitará sin dudar los Diez Mandamientos de la Ley de Moisés. Pero pocos sabrían responder a esa otra pregunta, mucho menos obvia: ¿qué mandó exactamente Jesús a quienes decidieran seguirlo? De esa laguna, curiosamente extendida entre creyentes practicantes, nace Los Mandamientos de Jesucristo, la nueva obra de Miguel González de Ponshierro, disponible ya en Amazon.

Una idea sencilla, casi incómoda

El libro arranca de una anécdota real: en una conferencia sobre vida cristiana, el ponente describe a un hombre honesto, generoso, fiel a su familia y sin vicio aparente, y pregunta al público si lo consideran un buen cristiano. Casi todos responden que sí. La sorpresa llega cuando se revela que ese hombre ejemplar es, en realidad, judío practicante: cumple la Ley de Moisés, pero nunca ha oído hablar de los mandamientos propios de Jesucristo.

A partir de esa distinción -entre la Antigua Alianza y la Nueva- el autor construye un recorrido que combina relato personal, diálogo entre amigos y, sobre todo, un trabajo de rastreo por los veintisiete libros del Nuevo Testamento para componer una lista de cincuenta preceptos extraídos de las propias palabras de Jesús, organizados en tres bloques: la relación con Dios, la relación con los demás creyentes y la relación con el mundo.

En total, se ilustran nada menos que 50 mandamientos que concretan para el cristiano los 10 mandamientos de las tablas de la Ley.

Lo que aporta de nuevo

En un panorama editorial de espiritualidad lleno de reediciones de clásicos y de manuales de autoayuda con barniz religioso, Los Mandamientos de Jesucristo propone algo distinto: una herramienta práctica y ordenada, redactada en primera persona por Jesús mismo -un recurso literario, explica el libro, ya usado por los Padres de la Iglesia y por escritores espirituales medievales- para que cada mandamiento se lea como si el propio Cristo lo estuviera explicando directamente al lector de hoy.

Entre sus aportaciones más llamativas:

  • Distingue con claridad la Ley del temor de la ley del amor. El libro insiste en que los mandamientos cristianos no obligan por miedo al castigo, sino que son manifestaciones de una relación filial con Dios. Esa idea, que recorre toda la obra, ofrece una alternativa a una imagen de Dios «juez» que muchos lectores reconocerán de su propia educación religiosa.
  • Traduce la doctrina a un lenguaje cercano. Anécdotas cotidianas -un ciclista, un empresario que pierde un vuelo, una madre con su bebé- sirven de puente entre los textos bíblicos y la vida diaria, alejando el libro del tono académico habitual en este tipo de ensayos.
  • Reivindica una espiritualidad alegre. Uno de los pasajes más comentados del libro defiende que «no existen santos de cara triste» y cuestiona la tradición de representar a los santos con gesto de sufrimiento, proponiendo una vivencia de la fe marcada por el buen humor y la confianza, no por la culpa.
  • Ordena en una lista manejable lo que hasta ahora estaba disperso. La aportación más práctica del libro es también la más sencilla: reunir en cincuenta puntos, agrupados temáticamente, algo que cualquier creyente podría rastrear por su cuenta en el Nuevo Testamento, pero que prácticamente nadie hace.

Autopublicado, pero de calidad

Los Mandamientos de Jesucristo es una obra autopublicada en Amazon, un dato que el propio autor no oculta y que conviene subrayar: se trata de autopublicación, no de una edición sello de una gran editorial religiosa. Sin embargo, el resultado se aleja del prejuicio habitual hacia lo autopublicado. Quizá el único contratiempo es el tamaño de letra, que es un tanto pequeño. Algo que puede solucionarse adquiriendo la versión digital por 3 € (y gratuita para los clientes de Amazon).

El texto cuenta con una estructura y un estilo cuidado, una buena teología y una presentación fresca y renovada de la doctrina cristiana, por lo que constituye una enorme sorpresa para el lector.

No hace falta ser un lector experto en teología para acercarse a esta obra: su tono conversacional y su estructura en capítulos breves la hacen accesible tanto a quien busca profundizar en su fe como a quien simplemente siente curiosidad por una pregunta que, después de leer el libro, resulta difícil de ignorar: si un cristiano no conoce los mandamientos de Cristo, ¿en qué sentido puede decir que lo sigue?


Los mandamientos de Jesucristo

Autor: Miguel González de Ponshierro
LeitartikelAmazonas
Jahr: 2026
Anzahl der Seiten: 173
Precio: 12,48 €
Spanien

¿Volveremos a ver la copa en la Conferencia Episcopal?

Recordemos la visita que hizo en 2010 el entonces seleccionador español, Vicente del Bosque, y el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar, a la Conferencia Episcopal Española tras ganar el mundial contra Países Bajos.

Teresa Aguado Peña-24 de Juli de 2026-Lesezeit: 2 Minuten

En noviembre de 2010, la Copa del Mundo que la selección española había conquistado en Sudáfrica hizo una parada muy especial. El entonces seleccionador nacional, Vicente del Bosque, y el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar, llevaron el trofeo a la sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE), donde fueron recibidos por el cardenal Antonio María Rouco Varela, entonces arzobispo de Madrid y presidente de la CEE.

Las virtudes de la selección

Villar pidió al cardenal Rouco que intercediera ante el Papa Benedicto XVI para que la selección pudiera llevarle la Copa del Mundo y afirmó que «el fútbol y la fe van unidos». El presidente de la Federación defendió además las raíces cristianas de España y destacó que el triunfo de aquel equipo se había conseguido con «muchas cualidades» que, a su juicio, los obispos «enseñan y practican» como «el sacrificio, el trabajo en equipo, la solidaridad , la superación y sobre todo, la humildad». Subrayó así que el fútbol está «al servicio de la sociedad» y que es «un instrumento maravilloso para la formación equilibrada del ser humano».

Por su parte, Rouco Varela subrayó las «virtudes humanas y cristianas» que, a su juicio, habían brillado en aquella selección. El cardenal destacó especialmente su espíritu de equipo, la cooperación y la humildad con la que los jugadores habían recibido el triunfo. También recordó a los campeones que, si habían pedido a los obispos que rezaran por ellos, ellos mismos también debían rezar. «No solo cuando hacen la señal de la cruz al entrar al campo», añadió, al tiempo que reconocía que a los obispos les gustaba que lo hicieran. que les gustaba que lo hagan.

Por su parte, Vicente del Bosque destacó que, a su parecer, el fútbol es, además de ganar, trasladar «la ética y la conducta personal».

El encuentro terminó además con una referencia a la Virgen de la Almudena. Rouco Varela recordó a los responsables de la selección que no habían pasado con la Copa por la catedral madrileña y les advirtió: «Como no visiten a la Virgen, mal andan».

La Copa, de nuevo ante los obispos españoles

Ahora, dieciséis años después, España vuelve a ser campeona del mundo. La nueva selección, dirigida por Luis de la Fuente, ha levantado de nuevo el trofeo más importante del fútbol internacional. Queda así una pregunta abierta: ¿volveremos a ver la Copa del Mundo en la Conferencia Episcopal Española? ¿Ragalarán a Luis Argüello la camiseta de la selección como hicieron entonces con el cardenal Rouco Varela?

Kultur

“El giro católico es cierto y sorprendente”

La presencia de los creyentes en la sociedad ha sido el tema de fondo de los cursos de verano del CEU.

José María Navalpotro-24 de Juli de 2026-Lesezeit: 3 Minuten

“El giro católico es cierto y sorprendente, y hay datos de ello”, afirmaba el periodista e historiador José Francisco Serrano Oceja hace unos días en El Escorial. Después de la apoteosis que ha supuesto la visita del Papa, esa realidad parecía un hecho, pero cabría pensar que quizá hay algo de excesivo optimismo en esa afirmación. Sin embargo, cada vez hay más datos que atestiguan el llamado “repunte religioso”.

Ese tema, y la presencia de los católicos en la sociedad, ha estado detrás de varios de los cursos de verano celebrados por la Universidad CEU San Pablo en El Escorial. “Hemos vivido una época de la historia más de espaldas a Dios, pero parece que eso cambia”, ha corroborado Teresa Herranz, consejera delegada de “El Adelantado de Segovia”.

Jose Francisco Serrano, en una mesa  sobre “Fe y vida pública, una cuestión de coherencia”, explicó que ese giro católico se plasma en los datos de un estudio de este año de la Fundación Pluralismo y Convivencia, dependiente del Ministerio de la Presidencia. El giro católico demoscópicamente se da sobre todo en el segmento de varones entre 18 y 32 años. “Esto es una novedad en la historia”, advirtió Serrano, pues por lo común hasta ahora eran las mujeres las más próximas a la religión.

Cabe recordar a este respecto que en el Bericht Jóvenes españoles 2026, la décima edición del estudio general sobre juventud elaborado por la Fundación SM, muestra que la religión gana terreno como un valor importante para los jóvenes. De una posición residual, alcanza su mayor nivel de importancia desde que se elaboran esos informes: actualmente, el 38,4 % de los jóvenes consideran la fe  “bastante o muy importante” en su vida.

Además, el porcentaje de jóvenes que se identifican como católicos —incluidos los no practicantes— pasa del 31,6 % de 2020 al 45 % de 2025, mientras disminuyen las posiciones explícitamente no religiosas (agnósticos y no creyentes).

En otra mesa redonda dentro del curso del CEU Un Proyecto de Bien Común para España, Pablo Sánchez Garrido, secretario de las causas de canonización de la Asociación Nacional de Propagandistas, matizó esos datos. Advirtió que, si bien existe una revitalización de la religiosidad, otras cifras siguen siendo preocupantes, como las de la caída de matrimonios canónicos, la práctica de los sacramentos, y el número de casos de aborto y eutanasia. Con todo, indicó como referencia: “Que este resurgir de la fe preocupe a diarios como ‘El País’ no es cosa mala”.

Frente al clericalismo

Serrano, catedrático de Periodismo en la Universidad CEU San Pablo, historiador y columnista, apuntó en su intervención a la necesidad de la coherencia de los católicos. “¿Nos creemos el Vaticano II? Habla de la autonomía de las realidades temporales, de la presencia del cristiano en la sociedad, de su llamada al apostolado, que nace de su condición de bautizado”. Sin embargo, admitió, “no sé si esta conciencia ha calado”. 

Explicó que sigue existiendo un clericalismo, que viene a ser la situación donde “los fieles han sido desamortizados. Es decir, vivíamos cómodos en un régimen de Cristiandad, donde la sociedad era religiosa por inercia. Pero esa situación ya no existe”. Reconoció que la sociedad española sigue siendo de raíz católica, “pero es la hora de los laicos, desde la autonomía de la acción del laicado”.

Serrano subrayó dos aspectos que ha aprendido sobre la acción en la vida pública como creyente: “primero, que la vida cristiana es un continuo ‘nunc coepi’, recomenzar”; y segundo, que lo importante es hacer amigos. Primero, hacerse amigo de Dios. Y generar un mundo de amistad”.

Coherencia cristiana

En ese curso también habló el periodista y cineasta Borja Martínez -Echevarría, quien manifestó que esperaba que el llamado “momento católico” ayudase a “librarnos del clericalismo”.

También puntualizó que, cuando se habla de la poca práctica religiosa hay que tener en cuenta datos que matizan esa afirmación, como es el hecho de que solo en el municipio de Madrid se celebran más de mil Misas los domingos.

Al referirse a la coherencia entre la fe y la vida pública, explicó su caso personal. Tras haberse dedicado al periodismo, ahora hace películas (es director, por ejemplo, de un documental sobre Medjugorje, y otro sobre Eugenia, una niña con parálisis cerebral) , alentadas por una misión evangelizadora. Así, su última película se centra en la sanación del aborto. “Ciertamente como inversión ha sido un desastre”, admitió. Sin embargo, “recibí un whatsapp de una chica católica, que se había quedado embarazada, y la película le había ayudado a no abortar. Eso paga todo”, aseguró.

Teresa Herranz, consejera delegada de “El Adelantado de Segovia”, se refirió a las dificultades en el ambiente para mantener una coherencia cristiana. En su caso, recordó, cuando se puso al frente del diario, tuvo que afrontar la resistencia de algunos redactores, que llegaron a denunciarla ante la asociación de la prensa, acusándola de censurar, precisamente por intentar corregir el ambiente anticatólico que imperaba. Asegura que ella siguió adelante, sin importarle la oposición.

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Legislar en tiempos modernos

Solo frente al espejo de la dignidad humana será posible legislar de una forma auténticamente justa, sana y verdaderamente libre.

Eloy Asenjo Carpintero-24 de Juli de 2026-Lesezeit: 4 Minuten

La visita del Papa León XIV a España en junio nos ha dejado un acontecimiento parlamentario que trasciende la mera crónica política o el protocolo diplomático. Su discurso ante las Cortes Españolas, sellado por una impresionante ovación de más de siete minutos, exige una pausa analítica profunda.

En un panorama legislativo marcado por la inmediatez del debate partidista, el Pontífice optó por elevar el listón y adentrarse en el terreno de los fundamentos, centrando su alocución en un tríptico vertebrador de la civilización occidental: la Libertad, las Leyes y la Democracia, bajo el paraguas irrenunciable de la Dignidad Humana. 

El núcleo de su advertencia apuntó directamente a las bases de una convivencia pacífica y plural. Para el Papa, la salud de una democracia se mide por cómo el poder político se detiene ante el umbral de la intimidad del ciudadano, señalando textualmente:  “De este respeto al otro nace también el deber de custodiar el espacio donde maduran sus convicciones, su conciencia y su relación con Dios. La atención a ese ámbito interior permite comprender mejor una cuestión decisiva para toda sociedad verdaderamente democrática: la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, derecho fundamental que tutela el ámbito más íntimo de las personas”.

Esta declaración sitúa el respeto a la interioridad no como una concesión graciosa del Estado, sino como un tesoro prioritario que las instituciones deben tutelar de forma activa, y no solo tolerar con resignación.

Paradójicamente, en una sociedad obsesionada con la protección de sus datos digitales, descuidamos a menudo el verdadero fundamento de toda privacidad. Si protegemos con tanto celo nuestro rastro en las redes, deberíamos estar infinitamente más comprometidos con la salvaguarda de la libertad de las conciencias.

El laberinto antropológico: la conciencia frente a las conciencias

Para comprender el calado del mensaje papal es indispensable realizar un estudio antropológico serio que impida caer en un error común: confundir la «libertad de conciencia» con «la libertad de las conciencias». Aunque parezca un mero desvelo semántico, la distancia conceptual es abismal. 

La libertad de conciencia, en singular, opera como un principio ontológico ligado a la naturaleza misma del ser. Define la capacidad intrínseca del ser humano de poseer un santuario interior inviolable. Su núcleo es la facultad de juzgar el bien y el mal, permitiendo al individuo adherirse a una cosmovisión sin que ningún agente externo pueda forzar ese pensamiento íntimo. Desde esta perspectiva, el ser humano es un sujeto soberano, dotado de razón y dignidad radical. Se trata de una libertad «de derecho» que todo ser humano posee por el hecho de nacer, siendo el motor de su responsabilidad moral.

Sin embargo, el escenario cambia cuando el lenguaje se encarna en la libertad de las conciencias. Aquí la antropología abandona la abstracción y mira a las personas reales. Pasamos de la teoría jurídica a la práctica cotidiana, marcada por la diversidad cultural y la fragilidad humana. En este plano, el núcleo es el derecho de cada conciencia concreta —la tuya, la mía, la del vecino, …— a existir, equivocarse, expresarse y convivir en el espacio común.

Esta visión reconoce que la conciencia no germina en el vacío; está condicionada por la educación, el idioma, los traumas y la cultura. Por tanto, implica aceptar que el ser humano es plural y falible.

Ambas dimensiones se unen de forma indisoluble: antropológicamente, la primera es el fundamento de la segunda. Es imposible defender la libertad de las conciencias sin creer antes en la dignidad de la conciencia singular. Pero la primera se reduce a papel mojado si no se cristaliza en la segunda: un respeto activo hacia el modo en que cada individuo real procesa su existencia. Es el paso ético que va de aplaudir un artículo abstracto en la Constitución, a defender el derecho de tu vecino a vivir según sus convicciones, aunque no coincidan con las tuyas.

La medida que supera a la política y la grandeza de la ley 

El Papa León XIV continuó su discurso interpelando al poder legislativo contra las visiones reduccionistas de la autonomía personal: “Sin confundir el plano jurídico con el moral, conviene recordar también que la libertad necesita una comprensión plena de sí misma. Ser libre no significa únicamente estar libre de coacciones o disponer de muchas posibilidades de elección; significa poder reconocer el bien y adherirse a él responsablemente. Por eso, toda sociedad efectivamente libre requiere también una justa delimitación del poder público, de modo que la libertad de las personas, de las comunidades y de las asociaciones no sea indebidamente restringida”.

Este llamamiento grave pide a sus Señorías no desistir en la búsqueda de la verdad al legislar. Lejos de ser dogmático, el Pontífice los animó desde la empatía de saber que los legisladores y los grupos parlamentarios, como humanos, son sujetos falibles que pueden equivocarse. Mirando al lucernario que corona el hemiciclo del Congreso, lanzó un recordatorio poderoso: “Esa luz que viene de lo alto puede recordar que también la política necesita reconocer una medida que la precede y la supera”.

Evocando las pinturas del muro principal sobre la recepción del Decálogo y del Evangelio, y salvaguardando la laicidad institucional, León XIV argumentó que: “…esos signos invitan a reconocer que la libertad moderna ha sido preparada también por una larga educación de la conciencia, profundamente marcada por la tradición cristiana. En esa escuela interior, los pueblos aprendieron que el derecho debe servir al bien, que la justicia pone límites a la fuerza, que el poder necesita legitimidad, que los pobres pertenecen plenamente a la comunidad, que el extranjero debe ser acogido conforme a su dignidad y que la vida humana jamás puede ser tratada como mercancía”.

Esta premisa desmonta el positivismo jurídico absoluto. Una ley no alcanza su grandeza moral por el mero hecho de ser aprobada por una mayoría aritmética. Su verdadera estatura se demuestra cuando, además de válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse. 

Un mandato ético: alzar la mirada

La alocución concluyó con la invitación que daba lema a su viaje: “Alzar la mirada”. No para alejarse de la realidad, sino para recordar que cada decisión y votación parlamentaria impacta sobre seres humanos de carne y hueso, especialmente sobre los vulnerables que no tienen voz.

La altura de miras consiste en mirar con hondura lo que está en juego en cada decisión pública. Por eso, las respuestas técnicas y las reformas legales son estériles sin una renovación moral. La consecuencia práctica para sus Señorías, sin importar sus siglas, es la exigencia ética de mantener una actitud abierta y dispuesta a rectificar las leyes que sean precisas. Solo frente al espejo de la dignidad humana será posible lograr una sociedad democrática auténticamente justa, sana y verdaderamente libre.

Der AutorEloy Asenjo Carpintero

Aus dem Vatikan

Der Vatikan reagiert auf Gerüchte über Rupniks angebliche Absolution.

El Vaticano desmintió categóricamente los rumores sobre una absolución, tachándolos de falsos, y ratificó que el proceso canónico continúa en fase de revisión.

OSV / Omnes-23. Juli 2026-Lesezeit: 8 Minuten

Paulina Guzik, OSV News / Omnes

El Vaticano ha desmentido los informes que afirman que el ex padre jesuita Marko Rupnik fue absuelto en su juicio penal vaticano. En un comunicado del 22 de julio, el Vaticano declaró que los rumores de absolución son «completamente infundados» y confirmó que el juicio canónico aún está bajo revisión. Las autoridades indicaron que los jueces continúan examinando las pruebas aportadas por las diócesis, los jesuitas, las presuntas víctimas y los informes de los medios de comunicación. 

El comunicado de prensa se produjo un día después de que Laura Sgrò, abogada civil y canónica que representa a cinco mujeres que han acusado al padre Rupnik de abusos, reprendiera al Dicasterio para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede, diciendo que ni ella ni sus clientas tienen información sobre el caso, y que no se les había informado si el juicio siquiera había comenzado.

La revisión del caso aún está en curso

El 20 de julio, el sitio web italiano Messainlatino.it informó que el padre Rupnik, un conocido artista de mosaicos acusado de abusar de varias mujeres, podría haber sido absuelto.

“¡INCREÍBLE! Hemos sabido por fuentes persistentes y de gran autoridad que el juicio penal que se estaba llevando a cabo en el Vaticano contra el padre Marko Ivan Rupnik ha concluido a su favor”, decía el sitio web .

El 22 de julio, Matteo Bruni, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, declaró a los periodistas que “con respecto a ciertas informaciones que han aparecido en los medios de comunicación en los últimos días, reitero que las noticias relativas a cualquier decisión de los jueces que presiden el caso del reverendo Marko Ivan Rupnik son completamente infundadas”, y que “la revisión del caso aún está en curso, y el panel está examinando la documentación proporcionada por las diócesis implicadas, los jesuitas, las partes interesadas y la prensa”.

El comunicado responde no solo a las recientes consultas de los medios de comunicación —incluida una que OSV News envió el 21 de julio al prefecto de la DDF, el cardenal Víctor Manuel Fernández— sino también a las preguntas planteadas en la carta de Sgrò.

El 21 de julio, Sgrò declaró a OSV News que no había recibido confirmación del Vaticano sobre el inicio del juicio. Envió una carta, fechada el 21 de julio, al cardenal Fernández solicitando esta u otra información. El comunicado de prensa del Vaticano del 22 de julio confirmó, tanto para ella como para sus clientes, que el juicio está en curso.

En su comunicado de prensa del 22 de julio, Bruni declaró que “Durante el proceso, como en cualquier procedimiento judicial, no se podrá compartir información alguna sobre la investigación en curso por respeto al propio proceso y para evitar perjudicar a todos los implicados, como ha ocurrido en los últimos días. Si el panel determina que necesita más información, tomará las medidas necesarias por iniciativa propia para obtenerla”.

Derecho a saber

Tras la cumbre sobre protección organizada en el Vaticano por el Papa Francisco en febrero de 2019, el arzobispo Charles Scicluna de Malta declaró al National Catholic Reporter que «las víctimas que presentan una denuncia tienen derecho a saber cómo se tramita».

“Tenemos una ley y un sistema que faculta a las personas para denunciar abusos o malas conductas, pero también tienen derecho a saber qué sucede con sus denuncias”, afirmó. Desde 2018, el arzobispo Scicluna se desempeña como secretario adjunto de la DDF. 

Siete años después de la cumbre, el Papa León XIV, durante el primer consistorio extraordinario celebrado en Roma los días 7 y 8 de enero, condenó enérgicamente la falta de acogida por parte de la Iglesia a las víctimas de abusos sexuales, calificándolo de «escándalo» que agrava su sufrimiento.

La puerta de la Iglesia “estaba cerrada” y las víctimas “no fueron recibidas”, dijo el Papa a los cardenales. El abuso en sí mismo “causa una herida profunda que quizás dure toda la vida”, dijo el Papa, “pero muchas veces el escándalo en la Iglesia se debe a que se cerró la puerta y las víctimas no fueron recibidas con la cercanía de pastores auténticos”. 

En su carta al Cardenal Fernández, Sgrò afirmó que sus clientes se sienten “abandonados y traicionados” y “víctimas, una vez más, de un sistema que nunca los ha acogido, protegido ni consolado”.

Sgrò afirmó no haber tenido noticias de la DDF desde julio de 2025, cuando el Vaticano designó oficialmente a los jueces encargados del juicio canónico del padre Rupnik. En su carta al cardenal Fernández, Sgrò alegó que las víctimas no han sido escuchadas por los jueces ni han recibido comunicación alguna, y que el abogado había escrito previamente al prefecto «varias veces, sin obtener respuesta».

Presionados para obtener respuestas

El sacerdote y artista esloveno, caído en desgracia, cuyo taller ha creado mosaicos destacados para más de 200 santuarios e iglesias en todo el mundo, está acusado de abusar sexual, espiritual y psicológicamente de más de dos docenas de mujeres.

El 21 de julio, OSV News envió una solicitud de comentarios al Cardenal Fernández y a Bruni, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, preguntando sobre el estado del caso del Padre Rupnik, qué ha sucedido desde el anuncio personal del Cardenal Fernández sobre la creación del tribunal de jueces en julio de 2025 y si el juicio ha comenzado.

OSV News también preguntó a la DDF si la abolición del plazo de prescripción, otorgada por el Papa Francisco, se aplica a todos los delitos en cuestión o solo a los «delicta graviora», y si el juicio del padre Rupnik es un proceso judicial o si se lleva a cabo únicamente por decreto extrajudicial, es decir, a través de canales administrativos.

“Delicta graviora” (en latín, “crímenes más graves” o “ofensas más serias”) es un término técnico del derecho canónico que designa una categoría específica de delitos canónicos reservados a la competencia del Dicasterio para la Doctrina de la Fe debido a su excepcional gravedad. 

Entre estos delitos se incluyen los crímenes contra la fe (herejía, cisma y apostasía), ciertas ofensas contra la Eucaristía y el sacramento de la penitencia, y los delitos sexuales contra menores y personas que habitualmente carecen del uso de razón. La conducta sexual inapropiada entre adultos con pleno uso de razón generalmente no se clasifica como tal, a menos que implique un crimen contra el sacramento de la penitencia, según explicaron los canonistas consultados por OSV News.

Si bien ni el prefecto de la DDF ni la oficina de prensa de la Santa Sede respondieron directamente a las preguntas de OSV News, la declaración de Bruni del 22 de julio decía: “Este procedimiento penal canónico es de naturaleza judicial y, como se indicó anteriormente, no está sujeto al plazo de prescripción para ningún delito y puede determinar la culpabilidad o la inocencia de acuerdo con el Derecho Canónico”.

El comunicado añade que “el Derecho Canónico tiene autoridad para juzgar e imponer sanciones en asuntos internos de la Iglesia, mientras que el reverendo Marko Ivan Rupnik sigue sujeto a las leyes de los países donde se hayan podido cometer delitos, y el plazo de prescripción para dichos delitos lo determina la legislación de cada país, independientemente de la autoridad eclesiástica”.

«Más violencia contra mis clientes»

En su carta al Cardenal Fernández, Sgrò afirmó que lo que percibió como una falta de comunicación fue “una nueva forma de violencia contra mis clientes, cuyas heridas aún están abiertas y no han cicatrizado ni siquiera mínimamente”.

“¿Cómo se puede conciliar esto con los conceptos de ley, verdad, justicia y equidad? ¿Con las palabras que el Santo Padre utiliza continuamente en favor de las víctimas de abuso?”, preguntó.

«Desde ayer», decía en su carta del 21 de julio al prefecto de la DDF, «circulan rumores de que el padre Rupnik ha sido absuelto del cargo de violencia. No ha habido confirmación de fuentes acreditadas, ni siquiera una negación» hasta ese momento, y añadía que las cinco mujeres a las que representa «están profundamente desanimadas y entristecidas».

“Nunca han recibido ninguna noticia, ni siquiera de mí, sobre este juicio, del que todo son rumores y del que, desde luego, no se sabe nada”, añadió.

En la carta, Sgrò afirmaba que sus preguntas eran «básicas y mínimas» cuando se trataba de «un juicio penal que involucraba a víctimas que habían denunciado los hechos por primera vez hace más de treinta años».

“¿Ha comenzado el juicio? Si es así, ¿cuál es la situación actual? ¿Quiénes son los jueces? ¿Qué pasó con las solicitudes de mis clientas para ser admitidas como partes perjudicadas en el juicio? ¿Por qué no se escuchó a estas mujeres como testigos?”, preguntó Sgrò el día anterior al comunicado de prensa del Vaticano.

Si bien el comunicado de prensa del Vaticano respondió a algunas de sus preguntas, no indicó directamente si las presuntas víctimas serían admitidas como partes perjudicadas en el juicio.

Según el Canon 1729, “En el propio juicio penal, la parte perjudicada puede interponer una acción contenciosa para reparar los daños sufridos personalmente a causa del ilícito”.

Los jesuitas expulsaron al sacerdote en 2023

El padre Rupnik fue excomulgado brevemente por la Iglesia en 2020 por absolver en el sacramento de la reconciliación a una novicia italiana con la que había mantenido relaciones sexuales. La excomunión fue levantada después de que el sacerdote se arrepintiera.

En diciembre de 2022, los jesuitas revelaron que habían suspendido al artista esloveno tras las acusaciones de abuso. En junio de 2023, Rupnik fue expulsado de la Compañía de Jesús por negarse a acatar las restricciones impuestas en relación con el abuso sexual, espiritual y psicológico de unas dos docenas de mujeres y al menos un hombre a lo largo de 30 años.

A pesar de la credibilidad de las acusaciones y de su expulsión de la Compañía de Jesús, la diócesis de Koper, en Eslovenia, país natal del sacerdote, anunció que había incardinado al padre Rupnik.

Después de que la diócesis confirmara en octubre de 2023 que el sacerdote había estado allí desde agosto, el Vaticano anunció que el Papa Francisco había levantado el plazo de prescripción del caso, lo que permitió al Dicasterio para la Doctrina de la Fe continuar con su investigación.

En un comunicado publicado en octubre de 2023, el Vaticano afirmó que la decisión se tomó después de que «la Comisión Pontificia para la Protección de Menores pusiera en conocimiento del Papa que existían graves problemas en el manejo del caso del padre Marko Rupnik y la falta de apoyo a las víctimas».

Mientras tanto, el obispo emérito de la diócesis de Koper, donde el padre Rupnik fue incardinado en agosto de 2023, declaró a OSV News en febrero de 2025 que el sacerdote «continúa su labor por todo el mundo».

A principios de junio de 2025, en una acción discreta pero significativa, Vatican News comenzó a retirar las obras de arte del padre Rupnik de su sitio web. Sus mosaicos, utilizados durante mucho tiempo para conmemorar las principales festividades en línea, fueron reemplazados recientemente o dejados en blanco, un cambio que, según muchos supervivientes, era necesario desde hacía mucho tiempo.

Novedades en el derecho canónico

OSV News consultó a varios canonistas, quienes prefirieron permanecer en el anonimato, sobre qué cánones podría juzgarse al padre Rupnik. El más probable es el Canon 1395, que trata sobre delitos sexuales cometidos por clérigos, en particular las violaciones del Sexto Mandamiento («No cometerás adulterio»).

Un clérigo «que persista en algún otro pecado externo contra el sexto mandamiento del Decálogo que cause escándalo, será castigado con la suspensión. A esta, se le pueden añadir progresivamente otras penas si, tras una advertencia, persiste en la falta, hasta que finalmente pueda ser expulsado del estado clerical», dice el canon.

Expertos en derecho canónico explicaron a OSV News que uno de los aspectos más significativos de la reforma del Libro VI del Código de Derecho Canónico, llevada a cabo por el Papa Francisco en 2021 y que trata sobre el derecho penal, fue actualizar la ley para tipificar como delito el abuso sexual de adultos cometido mediante coacción o abuso de autoridad. 

“El clérigo que, mediante la fuerza, las amenazas o el abuso de su autoridad, cometa una ofensa contra el sexto mandamiento del Decálogo o obligue a alguien a realizar o someterse a actos sexuales, será castigado con las justas penas, sin excluir la expulsión del estado clerical si el caso así lo amerita”, reza el texto.

Según el principio fundamental «lex retro non agit» —«la ley no actúa retroactivamente»—, las nuevas leyes y reglamentos no deben aplicarse a acciones, hechos o relaciones jurídicas que ocurrieron antes de su promulgación. Expertos en derecho canónico declararon a OSV News que, por lo tanto, el padre Rupnik no puede ser juzgado por «abuso de autoridad», una disposición añadida en la reforma del papa Francisco.

Der AutorOSV / Omnes

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Kino

35 películas católicas que no hay que perderse

Los títulos recorren la historia del cine desde la fe: desde epopeyas bíblicas hasta dramas contemporáneos sobre el martirio, la culpa y la búsqueda de Dios

Javier García Herrería-23. Juli 2026-Lesezeit: 7 Minuten

No están todas las que son, pero sí son todas las que están. Un listado de películas de gran trasfondo religioso. La selección mezcla clásicos de Hollywood, dramas europeos de autor y producciones confesionales recientes, y abarca casi ocho décadas de historia del cine, desde Bernadette's Lied (1943) hasta Verborgenes Leben (2019).

1. Vida de Cristo y los orígenes del cristianismo

La Pasión de Cristo (2004). Mel Gibson narra las últimas doce horas de vida de Jesús. La película se convirtió en fenómeno de taquilla mundial pese a su dureza visual. Sigue siendo la referencia cinematográfica sobre la Pasión para el público católico.

Pablo, el apóstol de Cristo (2018), Encerrado en una prisión romana, el apóstol Pablo espera su ejecución bajo Nerón. El médico Lucas arriesga su vida para recoger su testimonio y transcribir sus cartas. Un retrato íntimo de los últimos días de un converso perseguido.

Resucitado (2016). Un tribuno romano recibe la misión de investigar los rumores sobre la resurrección de Jesús. Su búsqueda de pruebas racionales lo enfrenta, poco a poco, a una fe que no esperaba encontrar. Una aproximación original al relato pascual desde fuera del círculo de discípulos.

El hombre que hacía milagros (2000). Película de animación que narra la vida de Jesús. Pensada para todos los públicos, sintetiza los episodios evangélicos más conocidos. Sirve como introducción sencilla al Evangelio.

Ben-Hur (1959). El príncipe judío Judá Ben-Hur es traicionado por su amigo romano y enviado a galeras. Su historia de venganza y redención transcurre en paralelo a la vida pública de Jesús. Ganó once Óscar y sigue siendo un clásico del cine épico.

2. Antiguo Testamento y epopeyas bíblicas

Los diez mandamientos (1956). Cecil B. DeMille lleva a la pantalla la vida de Moisés, desde su infancia en la corte del faraón hasta la liberación del pueblo hebreo. Superproducción de referencia del cine bíblico clásico de Hollywood. Su escena de la separación del Mar Rojo sigue siendo icónica.

El príncipe de Egipto (1998). Versión animada de DreamWorks sobre la historia de Moisés y el éxodo de Egipto. Combina rigor narrativo con una banda sonora aclamada. Una puerta de entrada accesible al relato del Éxodo para público familiar.

3. Vidas de santos, mártires y testigos de la fe

Vida oculta (2019). Terrence Malick reconstruye la historia real de Franz Jägerstätter, campesino austriaco que se negó a jurar lealtad a Hitler. Su objeción de conciencia le costó la vida y el rechazo de su propio pueblo. Una meditación visual sobre la fidelidad a la conciencia frente al poder.

Un hombre para la eternidad (1966). Fred Zinnemann lleva al cine el dilema moral de Tomás Moro, el canciller inglés que prefirió el cadalso antes que jurar el Acta de Supremacía de Enrique VIII. La película erige un sobrio alegato sobre la integridad personal, el imperio de la conciencia y el precio inquebrantable de la verdad.

De dioses y hombres (2010). Un grupo de monjes trapenses en Argelia decide permanecer junto a su comunidad pese a la amenaza yihadista de los años noventa. La película reconstruye el proceso de discernimiento que los llevó al martirio. Ganó el Gran Premio del Jurado en Cannes.

Sophie Scholl: los últimos días (2005). Basada en actas reales, narra el interrogatorio y juicio de la joven alemana Sophie Scholl, miembro de la resistencia antinazi La Rosa Blanca. Su firmeza moral frente al régimen la convirtió en símbolo de resistencia. Un ejercicio de reconstrucción histórica casi documental.

Becket (1964). Retrata la amistad y posterior enfrentamiento entre el rey Enrique II de Inglaterra y su canciller, Thomas Becket, tras ser nombrado arzobispo de Canterbury. La fidelidad a la Iglesia acaba costándole la vida al protagonista. Un clásico sobre la tensión entre poder político y autoridad espiritual.

Escarlata y negro (1983). Basada en hechos reales, sigue al monseñor Hugh O’Flaherty, quien desde el Vaticano organizó una red para salvar a miles de judíos y perseguidos durante la ocupación nazi de Roma. Gregory Peck encarna a este sacerdote irlandés convertido en héroe silencioso.

Cristiada (2012). Reconstruye la Guerra Cristera en México, cuando miles de católicos se alzaron en armas contra la persecución religiosa del Estado en los años veinte. La cinta sigue a varios de sus protagonistas, incluidos mártires reales.

Las sandalias del pescador (1968). Adaptación de la célebre novela de Morris West sobre un obispo ucraniano que, tras años en el Gulag, es elegido Papa en plena Guerra Fría. Entre el peso del dogma y el colapso geopolítico inminente, el film despliega un drama espiritual y humanista sobre la audacia del liderazgo, la renuncia al poder y el valor de la paz.

La canción de Bernadette (1943) Narra las apariciones marianas a Bernadette Soubirous en Lourdes y la incredulidad que despertaron en su entorno. Jennifer Jones ganó el Óscar por su interpretación.

Silencio (2016) Martin Scorsese adapta la novela de Shūsaku Endō sobre dos misioneros jesuitas que buscan a su mentor en el Japón del siglo XVII, donde el cristianismo está prohibido y perseguido. La película indaga en la apostasía, el silencio de Dios y el precio del testimonio. Una de las obras más personales de Scorsese sobre la fe.

Los domingos (2025). Ainara, una adolescente brillante de 17 años, anuncia a su familia que quiere ser monja de clausura en lugar de ir a la universidad. Su decisión desata el desconcierto de su padre viudo y el rechazo frontal de su tía, no creyente. Ganadora de la Concha de Oro en San Sebastián y del Goya a mejor película, retrata el proceso de discernimiento vocacional con una mirada poco frecuente en el cine actual.

4. Drama espiritual y búsqueda de Dios

El árbol de la vida (2011). Terrence Malick entrelaza la historia de una familia en el Texas de los años cincuenta con imágenes del origen del universo. La película explora el dolor, la gracia y el sentido de la existencia desde una mirada casi orante. Ganó la Palma de Oro en Cannes.

Calvario (2014). Un sacerdote irlandés recibe en confesión la amenaza de que será asesinado en una semana por los abusos cometidos por otro cura años atrás. Decide no huir y continuar su ministerio pese al peligro. Un drama duro sobre la culpa colectiva y la entrega sacerdotal.

El festín de Babette (1987). En un pueblo protestante danés, una refugiada francesa prepara un banquete excepcional para sus austeros anfitriones. La comida se convierte en metáfora de la gracia, la generosidad y la abundancia divina. Ganó el Óscar a mejor película extranjera.

Gran Torino (2008). Un veterano de guerra viudo y hosco entabla una relación inesperada con sus vecinos inmigrantes hmong. Clint Eastwood dirige y protagoniza una historia de redención con un giro final de fuerte carga sacrificial.

Un Dios prohibido (2014). Ambientada en la Guerra Civil española, narra la persecución religiosa sufrida por una comunidad de misioneros claretianos. La película reconstruye hechos históricos de martirio poco conocidos fuera de España.

5. Conversión y apologética

El caso de Cristo (2017). Basada en la historia real de Lee Strobel, periodista ateo que investiga la resurrección de Jesús para desmontar la nueva fe de su esposa. La investigación termina cambiando su propia vida.

La cabaña (2017). Un padre devastado por la muerte de su hija recibe una misteriosa invitación a la cabaña donde ocurrió la tragedia, y allí vive un encuentro simbólico con la Trinidad. Adaptación del best seller homónimo. Una propuesta sobre el dolor, el perdón y la imagen de Dios, discutida por su teología poco convencional.

6. Fantasía, sobrenatural y saga con trasfondo cristiano

El Señor de los Anillos: la trilogía (2001–2003). La adaptación de Peter Jackson de la obra de J. R. R. Tolkien, católico confeso, está atravesada por temas de sacrificio, providencia y gracia. La lucha contra el mal y la renuncia al poder tienen ecos morales cristianos, aunque nunca de forma explícita. Una de las sagas más citadas en clave espiritual sin ser confesional.

Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario (2005). Adaptación de la obra de C. S. Lewis, en la que cuatro hermanos descubren un mundo mágico donde un león se sacrifica para salvar a un traidor. La alegoría cristiana de la muerte y resurrección es explícita en la estructura narrativa. Una fantasía familiar con lectura teológica directa.

El exorcismo de Emily Rose (2005). Basada libremente en un caso real alemán, combina el género de terror con un drama judicial sobre un sacerdote acusado de negligencia tras el fallecimiento de una joven durante un exorcismo. La película deja abierta la pregunta entre explicación médica y espiritual. Un cruce inusual entre cine de horror y debate teológico.

Nefarious (2023). Un psiquiatra ateo debe evaluar en el corredor de la muerte a un asesino en serie que asegura estar poseído por un demonio llamado Nefarious. El interrogatorio se convierte en un duelo verbal sobre la existencia de Dios, el mal y el aborto.

7. Clásicos familiares y de valores cristianos

¡Qué bello es vivir! (1946) Un hombre al borde del suicidio recibe la visita de un ángel que le muestra cómo habría sido el mundo sin él. Frank Capra firma uno de los clásicos navideños más queridos del cine estadounidense. Una defensa luminosa del valor de cada vida y de la providencia.

Sonrisas y lágrimas (1965) Una joven novicia se convierte en institutriz de los siete hijos de un viudo austriaco antes de la anexión nazi. La música y la fe se entrelazan en una de las películas familiares más populares de la historia. Ganó cinco Óscar, incluido el de mejor película.

Los miserables (2012) Adaptación musical de la novela de Victor Hugo sobre Jean Valjean, un exconvicto que encuentra la redención tras el perdón de un obispo. La misericordia recibida transforma toda su vida posterior. Un musical de gran despliegue sobre la gracia y la justicia.

Hasta el último hombre (2016) Basada en la historia real de Desmond Doss, médico militar adventista que se negó a portar armas y salvó decenas de vidas en la batalla de Okinawa por sus convicciones religiosas. Mel Gibson dirige este relato de objeción de conciencia y heroísmo. Ganó dos premios Óscar.

8. Sacerdocio, Iglesia y moral

Yo confieso (1953) Alfred Hitchcock dirige la historia de un sacerdote que conoce, en confesión, la identidad del verdadero asesino de un caso por el que él mismo es acusado. El secreto de confesión le impide defenderse. Un thriller moral sobre el sigilo sacramental.

El cardenal (1963) Sigue el ascenso de un joven sacerdote estadounidense a través de las décadas, enfrentado a dilemas de fe, familia y compromiso social hasta llegar al cardenalato. Otto Preminger retrata las tensiones internas del clero del siglo XX. Un fresco extenso sobre la vocación sacerdotal.

Retorno a Brideshead (1981). Serie de televisión que adapta la novela de Evelyn Waugh sobre un joven agnóstico que se vincula a una aristocrática familia católica inglesa. La fe de los Flyte, vivida con contradicciones, termina marcando su propia vida. Un drama de época sobre la gracia que actúa incluso en la debilidad.

La Misión (1986) Un jesuita y un exmercenario convertido se unen para proteger una misión guaraní en Sudamérica frente a los intereses coloniales y esclavistas del siglo XVIII. La banda sonora de Ennio Morricone acompaña uno de los finales más recordados del cine religioso. Ganó la Palma de Oro en Cannes.

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Erziehung

Carlos Chiclana: «Los padres saben mucho más de lo que creen sobre educación sexual»

El psiquiatra y uno de los fundadores de TheFunSex, Carlos Chiclana Actis, defiende la importancia de recuperar el diálogo en casa y dotar a las familias de herramientas para educar en sexualidad con naturalidad, confianza y rigor.

Teresa Aguado Peña-23. Juli 2026-Lesezeit: 6 Minuten

Hablar de sexualidad con los hijos sigue siendo, para muchas familias, una asignatura pendiente. Muchos padres, según cuenta el psiquiatra y psicoterapeuta Carlos Chiclana Actis, saben las respuestas a las preguntas de sus hijos pero no cuentan con las herramientas necesarias para abordarlas. Mientras tanto, las redes sociales, la pornografía o los amigos ocupan con frecuencia ese espacio educativo.

De esta necesidad nace TheFunSex, un programa que busca formar a padres y educadores para hablar de sexualidad con claridad, rigor y naturalidad. Una propuesta que apuesta por acompañar en lugar de prohibir y por construir una relación de confianza que permita a los hijos acudir a sus padres cuando surjan dudas. Para ello cuenta con 15 expertos de distintos ámbitos —psiquiatría, psicología, sexología, medicina, antropología y educación— como Rafael Lafuente, María Calvo, Alejandro Villena, Pep Borrell, Clara de Cendra o Nuria Ferrer, entre otros.

Sobre los retos de la educación sexual en la familia y en la escuela, el impacto de las pantallas y la importancia de recuperar el diálogo en casa hablamos con el doctor Carlos Chiclana Actis, referente en salud mental y sexualidad. Él es uno de los fundadores de TheFunSex y director científico del proyecto.

¿Qué necesidad concreta observó que le hizo pensar que hacía falta crear TheFunSex?

–Una necesidad concreta fue la experiencia práctica de hablar con muchos padres en conversaciones de amigos, de encuentros, en los que te contaban y te preguntaban cuestiones básicas sobre la sexualidad y te planteaban problemas sobre sus hijos, preocupaciones, intereses en los que no tenían respuesta o no sabían cómo responder y por lo tanto evitaban el tema.

El interés fue el poder dotarles de un contenido práctico, experiencial y aportado por expertos académicos (de los cuales la gran mayoría son padres y madres de familia), respondiendo así las preguntas que tenían los padres a pie de calle, no en el ámbito clínico sino de modo natural.

El lema dice: «No para prohibir, sino para acompañar». ¿Qué significa exactamente acompañar en educación sexual?

–El objetivo es formar y educar en una sexualidad integral desde el inicio de la vida de los hijos. Cuando los padres están presentes desde el principio, educando y formando también en esta dimensión, se genera un acompañamiento, un modelado práctico y un ambiente de confianza. Esto permite que el niño y la niña adquieran conocimientos y se sientan acompañados en sus descubrimientos, en la explosión de la adolescencia y, más adelante, en el desarrollo de su propio proyecto de vida.

De este modo, el padre no es simplemente un vigilante, ni la madre una observadora controladora, ni la educación sexual se reduce a una educación moral restrictiva o a la preocupación por evitar contagios o embarazos. Se trata de un acompañamiento mucho más amplio, integral y natural, que se desarrolla de forma educativa, al igual que educamos en tantas otras áreas de la vida.

Lo que queremos es que la sexualidad, al ser una dimensión central del ser humano, esté también incluida de modo natural en la educación que una familia quiere dar a sus hijos.

¿Cuál es el error más frecuente que cometen los padres cuando intentan abordar estos temas?

–El primer error es no hacerlo. Y no es una creencia mía, sino algo que reflejan los datos: la mayoría de los padres no aborda la educación sexual con sus hijos.

El segundo es no escuchar. No escuchar sus necesidades ni las preguntas que tienen. Eso puede generar en los hijos desconcierto y una cierta desconfianza, no necesariamente una desconfianza negativa, sino la sensación de que sus padres no son la fuente a la que acudir para formarse y resolver sus dudas, por lo que tendrán que buscar respuestas en otro lugar.

Y el tercero es evitar implicarse a la hora de dar respuestas. Esos serían, probablemente, los tres errores principales.

En cuanto a la pornografía, unos padres que acaban de descubrir que su hijo la consume, ¿cuál crees que debería ser su primera reacción?

–La primera reacción debería ser darle un abrazo y preguntarle qué necesita, cómo ha llegado hasta ahí, cómo le hace sentir y cómo pueden ayudarle a salir de esa situación. También hay que explicarle que la pornografía no representa el modo natural de vivir la sexualidad, sino que ofrece una visión distorsionada y confusa, que puede resultar dañina tanto para su sistema nervioso como para su desarrollo sexual.

El primer mensaje debería ser: «Hijo, tienes un problema, pero podemos ayudarte. Esto no es sano para ti. ¿Cómo podemos ayudarte? ¿Qué necesitas?».

En segundo lugar, probablemente esa pornografía ha llegado a través de un dispositivo que los propios padres le han facilitado: un móvil, una tablet, un ordenador o una videoconsola con conexión a internet. Por eso, también es un momento para que los padres se pregunten cómo están diseñando su hogar digital.

Del mismo modo que procuramos que en nuestra casa no entre demasiado ruido o que la temperatura sea adecuada, y contamos con alarmas para protegerla, también merece la pena diseñar un hogar digital en el que esté bien regulada la «temperatura» ética, moral y de salud de la familia, y donde pongamos alarmas para que no entren los malos que quieren robarnos la inocencia, la sexualidad y el dinero a través de la pornografía.

Decís “lo que TikTok no enseñará a tus hijos” ¿Cómo competir contra TikTok?

–Lo primero sería no darles un móvil ni instalar TikTok. Ante esto, algunas personas pueden pensar: «Es que tú no estás en el mundo, no sabes lo que ocurre». Pero quizá sea al revés: precisamente porque estoy demasiado metido en el mundo, conozco lo que ocurre y sé cuáles pueden ser sus consecuencias negativas.

La Asociación Española de Pediatría recomienda encarecidamente que los hijos no tengan un móvil personal y que, si utilizan uno —porque tampoco queremos que sean analfabetos digitales—, lo hagan en espacios comunes, fuera de la habitación y del baño.

Cuando hablo con los padres, les digo: la Asociación Española de Pediatría propone un calendario vacunal. Vosotros decidís si lo seguís o no. Pues también propone unas pautas de educación, formación y uso de los móviles para vuestros hijos. Podéis seguirlas o no, pero es importante saber que estas recomendaciones no tienen que ver con la moral de los hijos, sino con su salud mental, su desarrollo neurocognitivo, su capacidad para controlar los impulsos, su estado de ánimo y la ansiedad.

Cada familia debe decidir cómo quiere educar a sus hijos, pero que no sea por falta de herramientas. Por eso hemos creado un programa en el que los padres pueden aprender a hacerlo de una manera sencilla, natural y confiada, junto a otros padres de familia. Con preguntas breves que pueden consultar en cualquier momento, cuestiones directas que hemos probado en distintos grupos de discusión para asegurarnos de que responden a las preocupaciones reales de los padres, directos semanales y una comunidad en la que puedan participar y plantear nuevas preguntas.

Lo que queremos es que los padres puedan decir: «Así sí sé, así sí puedo y así sí llego».

¿Qué necesitan los padres para decir «así llego»?

–Los padres saben mucho, y queremos reforzar esta idea.

Hace unos días, en una actividad de verano, dividieron a los niños, de unos diez años, y a sus padres en dos grupos. A los niños les pidieron que escribieran las preguntas que tenían sobre sexo para sus padres. Y a los padres, que escribieran las preguntas que creían que sus hijos tenían para ellos.

Los padres elaboraron preguntas complicadísimas, mientras que las de los hijos eran muy sencillas y, en realidad, los padres sabían responderlas. De manera que muchas veces se trata de dar el salto de la confianza: aprender a escuchar, saber cómo entrar en la conversación y saber esperar. Porque, efectivamente, muchos padres ya tienen buena parte del contenido. Lo que necesitan son pequeñas herramientas de acompañamiento, así como conocer modos y métodos para abordar estas conversaciones.

¿Qué papel debe asumir el colegio en cuanto a educación sexual y cuál corresponde exclusivamente a la familia?

–Según la última Encuesta Nacional de Salud Sexual, que se acaba de publicar después de 19 años sin una encuesta de este tipo, más del 90 % de la población considera que debe haber educación sexual en los colegios.

Esto tiene una parte muy positiva: refleja una clara conciencia social sobre la necesidad de la educación sexual. Pero también tiene una parte que me parece un poco negativa, porque parece dejar fuera a los padres. Es verdad que en la encuesta no se preguntaba si las personas consideraban necesario que los padres también recibieran formación en sexualidad. Quizá esa pregunta se les olvidó.

A mí me parece que ambas realidades se complementan muy bien. Por ejemplo, en el colegio, cuando un niño tiene cinco años, pueden explicarle que su cuerpo es suyo, cómo decir que no y cómo pedir ayuda en caso de riesgo. Pero, cuando llega esa clase, sus padres deberían llevar ya cinco años educándole en sexualidad y explicándole muchas cosas.

Por eso creo que la educación sexual en la escuela, integrada con las familias, es el mejor modelo. Así lo hemos comprobado también en un estudio académico que hemos publicado este año, en el que entrevistamos a padres, profesores y alumnos para conocer sus perspectivas.

Este proyecto está pensado para personas creyentes y no creyentes…

–Sí. Hemos diseñado el curso para que pueda hacerlo cualquier persona, tenga creencias religiosas o no, practique una fe o no. Lo hemos hecho así de manera consciente, procurando que lo que se explica esté fundamentado en la verdad, en la experiencia y en la ciencia.

Por eso puede ser útil para cualquier persona, padre o familia. Es cierto que muchos de los ponentes son conocidos públicamente por tener fe, pero, como director académico y científico del programa, me he preocupado especialmente de que las respuestas no estén fundamentadas en la fe ni en una moral concreta, sino en la experiencia y en la ciencia. Nuestra ilusión es que TheFunSex pueda hacerlo cualquier persona.

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Blickpunkt Evangelium

Die beste Investition: Alles investieren. 17. Sonntag im Jahreskreis (Lesejahr A)

Vitus Ntube kommentiert die Lesungen für den 17. Sonntag im Jahreskreis (A), der dem 26. Juli 2026 entspricht.

Vitus Ntube-23. Juli 2026-Lesezeit: 2 Minuten

Die heutige Liturgie handelt von Investitionen. Finanzexperten mögen etwas anderes empfehlen, aber diejenigen, die die Dynamik des spirituellen Lebens verstehen, wissen, dass die größte Investition diejenige ist, in die wir unser Alles geben.

Im heutigen Evangelium vergleicht Jesus das Himmelreich mit einem Schatz, der in einem Acker verborgen ist, mit einer kostbaren Perle und schließlich mit einem Netz, das ins Meer geworfen wird. Die ersten beiden Gleichnisse ähneln sich besonders in ihrer Botschaft und der daraus resultierenden Reaktion. Der Mann, der den Schatz findet, und der Kaufmann, der die Perle entdeckt, gelangen beide zum selben Schluss: Ihr Fund ist wertvoller als alles, was sie besitzen. Aus rein menschlicher Vernunft wären sie bereit, alles zu verkaufen, um etwas unendlich Wertvolleres zu erwerben.

Diese Gleichnisse appellieren nicht nur an unseren Verstand, sondern auch an unsere Freiheit. Sie fordern eine Entscheidung. Sobald der Schatz entdeckt ist, ist Neutralität nicht mehr möglich. Entweder man wendet sich davon ab oder man gibt alles auf, um ihn zu besitzen. Die zentrale Frage der heutigen Liturgie lautet daher: Wie reagieren wir auf die Begegnung mit Christus? Sind wir bereit, alles für ihn zu riskieren? Wir können den Schatz des Himmelreichs nicht besitzen, solange wir an Geringerem festhalten. Um das höhere Gut zu erlangen, müssen wir bereit sein, falsche Sicherheiten, egoistische Ambitionen und so weiter loszulassen. 

Gleichzeitig ist Jesus realistisch. Nicht jeder findet den Schatz, und nicht jeder, der ihn findet, ist bereit, den Preis dafür zu zahlen. Deshalb spricht das letzte Gleichnis vom Netz, das Fische aller Art fängt, und von der Trennung, die am Ende der Zeiten stattfinden wird. Das Evangelium erinnert uns daran, dass unsere Entscheidungen ewige Konsequenzen haben. Daher werden wir ermutigt, nicht nur aktiv nach dem Schatz des Reiches Gottes zu streben, sondern auch den Mut zu haben, ihn um jeden Preis zu erlangen.

Die Gestalt Salomos in der ersten Lesung ist ein wunderbares Beispiel für jemanden, der die richtige Entscheidung getroffen hat. Zu Beginn seiner Herrschaft gab ihm der Herr sozusagen einen Blankoscheck:“Frag mich, was du von mir haben möchtest.”Salomo hätte sich Macht, ein langes Leben oder den Sieg über seine Feinde wünschen können. Doch er wünschte sich etwas Größeres:“Darum schenke deinem Diener ein verständiges Herz, damit er dein Volk beurteilen und zwischen Gut und Böse unterscheiden kann.".

In Salomos Bitte erkennen wir die Größe seiner Seele. Er erkannte die wahre Perle von unschätzbarem Wert und weigerte sich, sich mit weniger zufrieden zu geben. Salomo wurde für seine Weisheit in der ganzen Welt berühmt. Gott freut sich über ein großmütiges Herz, ein Herz, das nach dem Ewigen strebt und nicht nach dem Vergänglichen. Die einzige Investition, die niemals scheitert, ist die uneingeschränkte Hingabe an Gott. Das Reich Gottes kostet alles, denn es schenkt alles.

Lateinamerika

Un mes después de los terremotos, la Iglesia en Venezuela sigue al servicio del pueblo

Tras el doble seísmo que ocurrió en Venezuela el pasado mes de junio, la Iglesia católica sigue ayudando a las víctimas en todo el país.

Paloma López Campos-22 de Juli de 2026-Lesezeit: 2 Minuten

Ha pasado casi un mes desde los terremotos ocurridos en Venezuela. El doble seísmo tuvo lugar el 24 de junio de 2026, siendo uno de los mayores desastres naturales del último siglo en el país. Tras los sucesos, hay más de cinco mil muertos confirmados, miles de heridos y otros tantos desaparecidos.

"Hilfe für die Kirche in Not” acudió a Venezuela para ofrecer toda la ayuda de la Iglesia católica. Para hablar sobre el estado actual del país, la organización vaticana convocó una rueda de prensa en la que participaron su presidenta ejecutiva internacional, Regina Lynch, y el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord.

La presidenta ejecutiva describió la situación en Venezuela como “apocalíptica”, pero afirmó que la Iglesia está presente y ayudando mucho. Insistió en que “no podemos olvidar a Venezuela”, dejando que otros sucesos de las noticias distraigan la atención de las personas en necesidad que hay todavía en todo el país.

Por su parte, el arzobispo recordó que todavía hay entre 20000 y 30000 personas desaparecidas, cuyas familias siguen trabajando para encontrarlas. Además, hay miles de muertos y muchísimos edificios esenciales, como hospitales y colegios, han quedado totalmente destruidos.

Por otro lado, muchos supervivientes viven “en la calle en ‘tiendas de campaña’ bajo plásticos”. Además, en Venezuela ahora mismo es invierno, lo cual agrava la situación pues es una estación en la que hay muchas lluvias.

La presencia de la Iglesia en Venezuela

A esta situación se suma la pérdida de trabajo de miles de personas, lo cual dificulta poder salir adelante. Por todo ello, afirmó el arzobispo que “como Iglesia desde el primer día hemos estado presentes en la calle”.

“La Iglesia es la gente, por eso estamos en la calle atendiendo a las personas”, dijo tras explicar que muchas iglesias y parroquias han quedado destruidas. Asimismo, confirmó que el Papa León XIV se puso en contacto con ellos el día de los terremotos para interesarse por la situación y trasladar sus oraciones.

Monseñor Biord explicó que una de las primeras cosas que hicieron fue brindar ayuda psicológica a los distintos miembros de las parroquias que están atendiendo a los afectados. “Es importante cuidar a los cuidadores”, subrayó, y hay muchos voluntarios de las parroquias trabajando por dar consuelo, alimentos y ayuda material y espiritual a las víctimas, pero ellos mismos también necesitan apoyo para hacer frente al desastre.

Ahora, casi un mes después, “es momento de reconstruir vidas y personas”, afirmó el arzobispo. Después vendrá el momento de levantar otra vez todos los edificios e infraestructuras que han quedado destruidos.

Spanien

Una encuesta de GAD3 confirma el alto impacto espiritual de la visita del Papa entre los españoles

De los 5.027 encuestados, un 98% revela una valoración "positiva" o "muy positiva" de la visita.

Redaktion Omnes-22 de Juli de 2026-Lesezeit: 2 Minuten

La visita del Papa León XIV a España, celebrada del 6 al 12 de junio, dejó una huella profunda entre quienes participaron en sus distintos actos. Así lo refleja un estudio elaborado por la consultora GAD3 para la organización del viaje, realizado mediante entrevistas a 5.027 personas al finalizar la visita, cuyos resultados coinciden con los publicados por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en su barómetro de julio de 2026.

Una valoración abrumadoramente positiva

Según el estudio, el 89% de los participantes calificó su experiencia y el resultado de la visita como «positiva», mientras que un 9% adicional la consideró «muy positiva», lo que sitúa la valoración conjunta en el 98%.

La visita también transformó la percepción que los asistentes tenían del propio Papa León XIV. Antes del viaje, un 90% mantenía una opinión favorable sobre su figura, biografía y mensaje; tras conocerlo de cerca, ese porcentaje ascendió al 98%, ocho puntos más. El desconocimiento sobre el Pontífice también se redujo de forma notable: si antes de la visita un 57% de los encuestados declaraba conocerlo poco, esa cifra cayó al 14% al finalizar el viaje.

Impacto espiritual y emocional

El estudio de GAD3 profundiza también en el impacto personal y espiritual generado por la presencia del Papa en España. Entre los propósitos que los asistentes se marcaron tras la visita destacan el deseo de ayudar a mejorar el mundo (92%), reforzar la relación personal con Dios (91%) y fortalecer el compromiso con la Iglesia (87%).

En el plano emocional, los sentimientos más presentes entre los participantes fueron la alegría (99%), el entusiasmo (97%), la esperanza (97%), la paz (95%) y la unión con los demás (95%).

Los mensajes que más calaron

Entre los mensajes del Papa con mayor eco entre los asistentes sobresalen la importancia de la oración y del encuentro personal con Dios (19%) y la invitación a vivir la fe con alegría y esperanza (17%). Le siguen la llamada a servir y ayudar a los demás (13%), la construcción del diálogo, la escucha y la reconciliación (12%) y la acogida e integración de migrantes y personas vulnerables (7%).

Como consecuencia directa de estos mensajes, los participantes manifestaron propósitos personales muy concretos: vivir con más esperanza o alegría (45%), cuidar la vida espiritual (41%) y ayudar más a los demás (30%).

Buena valoración de la cobertura mediática y protagonismo de Instagram

El seguimiento informativo de la visita también recibió una valoración positiva: el 91% de los asistentes considera que la cobertura de los medios de comunicación reflejó mucho o bastante lo vivido en los distintos encuentros.

En cuanto a redes sociales, Instagram fue la plataforma más utilizada para seguir y difundir la visita, con un 55% de menciones, seguida de YouTube (24%) y Facebook (20%). Un 26% de los participantes, no obstante, declaró no haber seguido ni difundido el viaje a través de redes sociales.

Preguntados por las palabras que mejor resumen su experiencia, los asistentes coincidieron especialmente en cinco términos: alegría, maravillosa, inolvidable, amor e Iglesia, un reflejo del impacto emocional y espiritual que dejó el paso del Papa León XIV por España.

Welt

La Iglesia en Tanzania: fe, pobreza y esperanza en el corazón de África

Un seminarista tanzano y una religiosa peruana, misionera en el país, explican la situación de la Iglesia y su trabajo allí.

Javier García Herrería-22 de Juli de 2026-Lesezeit: 10 Minuten

La Iglesia católica en Tanzania es, como explica Godfrey Mgusi Makoro, seminarista tanzano que actualmente termina su formación en el Seminario Internacional Bidasoa de Pamplona, «una Iglesia joven que tiene al menos un siglo desde su evangelización, la segunda evangelización, que fue a finales del siglo XIX, en los años 1860». Fueron los Padres Blancos, los Padres del Espíritu Santo y los Misioneros de África quienes sembraron aquella fe que hoy, gracias a «sus esfuerzos y entrega profundamente arraigada en el amor de Dios, a Cristo con su evangelio y a la Iglesia», se ha convertido en una realidad de millones de fieles.

Hoy día al menos el 35% de la población tanzana es católica, y se encuentra repartida en 37 diócesis, de las cuales 7 son archidiócesis. Una Iglesia numerosa, viva, pero que —como toda Iglesia joven— convive con luces y sombras.

La labor esencial: llevar las almas a Dios

Para Makoro, la misión de la Iglesia en Tanzania no se agota en sus obras sociales, por importantes que sean. «La Iglesia como pueblo de Dios tiene como labor principal llevar las almas a Dios», escribe. Pero advierte de una tentación que considera central: «Hay una profunda crisis en lo que es la identidad cristiana de los cristianos. Y digo profunda porque está en la raíz misma de ser cristiano». Esa crisis consiste, en sus palabras, en confundir la fe con un intercambio: «Ante todo lo que se busca en la Iglesia no son unos ‘favores de Dios’ a cambio de nuestras acciones piadosas, sino la Santidad, vida divina, vivir con Dios».

Sor Lizmendy, religiosa peruana de la congregación Celadoras del Reinado del Corazón de Jesús que lleva poco más de un año en la diócesis de Bunda, en la isla de Ukerewe, coincide en que la tarea primera de la Iglesia es «mantener viva la fe y la formación». Reconoce que «hay un fuerte compromiso pastoral por parte de los misioneros y sacerdotes», aunque las condiciones no siempre lo facilitan: «Hay pocos misioneros, pocos sacerdotes, las distancias son bastante considerables, la población numerosa y aún a pesar de ello se trata de estar, de acompañar continuamente». Y añade una imagen que resume bien el espíritu misionero: «Hay que hacer viajes un poco largos en algunas ocasiones, pero aún así se está, porque lo importante para cada comunidad es ver y sentir la presencia de sacerdotes, de religiosas que están con ellos».

Educación y sanidad: el legado de los misioneros

Desde los primeros tiempos de la evangelización, la Iglesia en Tanzania ha entendido que anunciar el Evangelio pasa también por cuidar el cuerpo y la mente. Makoro lo resume con una fórmula que se repitió en cada misión: «Desde el tiempo de los misioneros la iglesia en Tanzania se ha centrado en los dos aspectos, donde los misioneros vivían, ahí había una parroquia, una escuela y un hospital». Él mismo lo comprueba en su propia parroquia, la de Nuestra Señora de Buena Esperanza de Kagunguli, que cuenta ya con 132 años de historia y que, cuando el país se independizó, vio cómo el gobierno se hacía cargo de buena parte de sus escuelas y centros sanitarios, aunque no de todos: «actualmente son propiedad del gobierno excepto la escuela secundaria que fue devuelto a la iglesia».

A pesar de esas cesiones, la red educativa católica sigue siendo enorme. Según los datos de Makoro, la Iglesia cuenta hoy con «casi dos mil escuelas, ambas primaria y secundaria», cinco universidades católicas —entre ellas la Saint Augustine University of Tanzania (SAUT), la Catholic University of Health and Allied Sciences (CUHAS) de Bugando-Mwanza, la Ruaha Catholic University (RUCU), la Mwenge Catholic University (MWECAU) y la Jordan University College— y cerca de un centenar de centros de formación de nivel diploma en áreas como salud y educación. «Esto muestra que desde la independencia, la mayoría de la gente se educó en las escuelas católicas», concluye el seminarista.

En el terreno sanitario, la presencia católica es igualmente extensa. «Al menos cada diócesis en Tanzania tiene un hospital, y algunos cuentan con más de cinco», explica Makoro, quien cita el Bugando Hospital como referencia nacional. En conjunto, la Iglesia dispone de «94 centros de Salud y 338 Dispensarios», además de numerosos orfanatos y centros para los más marginados, cuidados en su mayoría por religiosas.

Sor Lizmendy confirma esta vocación asistencial desde su experiencia concreta en Bunda: «Esta parte de Tanzania, esta diócesis atiende a muchos colegios, dispensarios y obras sociales gracias a la presencia de los misioneros». Y añade un detalle que revela hasta qué punto la escuela suple carencias familiares básicas: «En los colegios se brinda desayuno y comida a los niños, lo cual facilita un mayor aprendizaje y desarrollo nutricional». También destaca la atención específica a un colectivo singularmente vulnerable en la región: «Hay casas de acogida, sobre todo para esta comunidad albina que en esta zona es numerosa también».

La pobreza, el reto que sostiene a todos los demás

Si hay un hilo conductor entre ambos testimonios, es la pobreza. Makoro la señala como raíz de muchos otros males: «Actualmente el mayor parte de los ciudadanos viven en la pobreza, ya que su causa principal son el egoísmo y la corrupción». También apunta al desempleo juvenil con una estadística contundente: «Diez de los que se gradúan en las universidades, tres de ellos están empleados, uno puede tener un empleo personal, pues, los seis quedan sin empleo».

Sor Lizmendy, desde el terreno, aporta un testimonio aún más crudo de la pobreza cotidiana en la isla de Ukerewe: «Existe un altísimo índice de pobreza en las familias que no cuentan con lo básico necesario para subsistir en el día a día. Por poner un ejemplo, muchas de ellas ni siquiera tienen un euro diario, lo que conlleva a que la alimentación sea una o dos veces al día». Esta precariedad, explica, tiene efectos en cadena: «Esto también conlleva temas de desnutrición y aprendizaje en los niños». Y en la educación, la escasez de recursos empuja a muchas familias a interrumpir los estudios de sus hijos apenas terminada la primaria, lo que «lleva a que muchas niñas específicamente tengan familias a temprana edad, tengan niños a temprana edad».

Sobre su propia forma de vida como misionera, la religiosa confiesa con sencillez: «Vivimos con lo necesario, porque si bien no nos falta de nada, tampoco nos sobra nada. Y así aprendes a vivir en medio de ellos con esa fe tan bonita, tan creciente y tan alegre».

Un pueblo pacífico en tiempos de tensión social

Makoro insiste en un rasgo de la identidad tanzana que quiere subrayar frente a los estereotipos sobre África: la convivencia pacífica entre sus más de 120 tribus. «Gracias a Dios, en Tanzania tenemos más de 120 tribus, pero no tenemos tribalismo, en Tanzania cualquier persona puede vivir donde quiera sin ningún problema». Y añade, con acento personal: «Hablando sinceramente, no tengo recuerdo de violencia en Tanzania entre los ciudadanos. Yo crecí en Tanzania pero nunca he escuchado ni guerra entre nosotros los ciudadanos. Los tanzanos son gente pacífica hasta el punto que se ha convertido en nuestra identidad».

Las tensiones que sí reconoce son de otro tipo: protestas ciudadanas contra el poder político. «La violencia que hemos experimentado recientemente es de los ciudadanos contra el gobierno, especialmente cuando se levanta contra la corrupción, la injusticia, y los distintos problemas que la gente están enfrentando», explica, y lo enmarca en una clave espiritual: «es una manifestación por la sed de justicia y cambios, como ha dicho el Papa León XIV en su reciente visita apostólica en algunos países de África».

Las vocaciones: fruto de la familia, la comunidad y la liturgia

Uno de los rasgos más llamativos de la Iglesia tanzana, a ojos de un europeo, es su abundancia de vocaciones sacerdotales y religiosas. Makoro ofrece tres claves para entenderlo. La primera es la fe vivida en comunidad: «las vocaciones nacen en una comunidad cristiana y son para ella». La segunda es la familia, «como la iglesia en casa», que transmite el valor de la vocación desde la infancia. El propio seminarista comparte un recuerdo entrañable de su madre: «recuerdo cuando era niño mi madre me pegaba si no estaba en la oración en casa, especialmente la oración de la tarde y noche, y me obligaba a rezar la oración para las vocaciones, aunque la rezaba llorando, pero hoy soy seminarista terminando mi formación en el seminario internacional Bidasoa en Pamplona. Que mi madre descanse en paz». La tercera clave, que atribuye a un profesor suyo, es una liturgia bien cuidada, «porque la vocación requiere que los llamados se encuentren con el que llama».

Sor Lizmendy ofrece una lectura complementaria, más centrada en la fe vivida «a flor de piel»: «Yo creo que muchos jóvenes optan por la vida religiosa y el sacerdocio debido a la fe que es palpable en cada una de sus familias». Y añade una motivación casi misionera en los propios candidatos: «voy a llevar un poco más a Dios, a mi familia, a mi comunidad, voy a hacer de transmisor, voy a ser sacerdote o religiosa porque quiero seguir manteniendo viva la fe en estas familias, en esta comunidad».

Pequeñas comunidades cristianas y grupos de fe

Makoro describe con detalle un elemento característico del catolicismo tanzano: las pequeñas comunidades cristianas, agrupaciones de entre cinco y diez familias organizadas en torno a un santo patrón, que se reúnen semanalmente para leer la Palabra y compartir la vida de fe. A su juicio, esta estructura «puede ser una buena curación al individualismo que sigue siendo una amenaza en Europa».

Junto a ellas, existen comunidades de devoción popular —el Rosario Vivo, el Sagrado Corazón de Jesús, Santa Rita de Casia, Regnum Christi— con exigencias de piedad muy concretas, como el rezo diario del rosario o las vigilias mensuales de adoración. Makoro, que creció en la comunidad del Sagrado Corazón de Jesús, sostiene que este tipo de experiencia religiosa intensa desde la infancia facilita el discernimiento vocacional: «Imagínate un joven de quince años pasando toda la noche desde cuando tenía 10 años hasta los 20, es fácil para él discernir la vocación sacerdotal o religiosa para las chicas».

A esto se suman los grandes movimientos apostólicos organizados por edad y sexo, con estructura nacional, uniforme y constitución propia: la Unión de Hombres Católicos de Tanzania (UWAKA), la Unión de Mujeres Católicas de Tanzania (WAWATA), los Jóvenes Trabajadores Católicos (VIWAWA), los estudiantes católicos de secundaria (TYCS) y universitarios (TMCS), y la Congregación de los Santos Niños de Jesús para los más pequeños.

La familia, primer lugar de la fe, y sus amenazas

Tanto el seminarista como la religiosa coinciden en que la familia sigue siendo el espacio primero de transmisión de la fe. Makoro describe una escena cotidiana: «Comen juntos en casa y por la noche es muy común la oración antes de dormir. Es ahí donde los niños aprenden a hablar con Dios, rezando con sus padres en casa». La asistencia dominical a misa es prácticamente obligatoria en muchas familias, hasta el punto de que «el que falte a la misa, después tiene que responder».

Sor Lizmendy matiza que se trata de una fe más vivida que doctrinal: «Si bien no se transmite una fe muy doctrinal, se transmite una fe de testimonio, una fe del día a día». Pone como ejemplo la escala de las celebraciones sacramentales: «En Tanzania se confirman 250 jóvenes o hacen la comunión 300 niños en una sola ceremonia».

Pero Makoro no oculta que la institución familiar atraviesa una crisis creciente: «La familia en Tanzania ahora mismo está en peligro. De momento ya ha empezado a ser común el hecho de tener un hijo que no conoce al padre o madre o que no vive con los padres». Señala también un cambio de mentalidad entre las mujeres jóvenes, que «piensan como liberación no casarse», y menciona la homosexualidad como una realidad que «socialmente sigue siendo un mal» en el país.

Mujeres: pobreza, maternidad temprana y falta de oportunidades

La situación de la mujer aparece en ambos testimonios como una de las heridas más profundas de la sociedad tanzana. Makoro enumera varios frentes: la pobreza material agravada por el cambio climático y la falta de trabajo; la responsabilidad casi exclusiva del cuidado de los hijos, especialmente cuando el marido fallece o abandona el hogar; los matrimonios y embarazos adolescentes, que truncan los proyectos de vida de muchas jóvenes; el riesgo, aunque no habitual, de abusos sexuales; y la tentación de acudir a otras religiones o a la superstición «con idea de buscar milagros y solucionar sus problemas».

Sor Lizmendy lo confirma desde su experiencia directa en Bunda: «En cuanto a las mujeres y niñas realmente cuentan con muy pocas oportunidades académicas y laborales. Muchas de ellas, debido a la falta de recursos, dejan el colegio a muy temprana edad, para dedicarse al hogar o al campo, donde enfrentan una vida muy sacrificada». La Iglesia intenta responder con formación y acompañamiento, aunque la religiosa es honesta sobre sus límites: «Desde la Iglesia tratamos de dar algunos talleres y acompañamiento para mejorar su situación, pero las necesidades son enormes y nuestros recursos muy pequeños».

Makoro añade un dato que matiza este panorama: pese a las dificultades, «si uno llega a Tanzania, descubrirá que en muchas instituciones de la iglesia, el mayor de los empleos son mujeres que hombres».

Convivencia interreligiosa y aportación social de la Iglesia

Sobre la relación con el islam, Makoro describe un clima de «convivencia bastante pacífica» entre musulmanes y cristianos, aunque reconoce cierta complejidad institucional por la ausencia de una autoridad musulmana unificada: «de tal manera que entre ellos mismos algunos están de acuerdo con algunas cosas que la Iglesia afirma y otros no. Pero en la vida diaria entre la gente hay mucha paz».

Como balance general, el seminarista resume así la aportación de la Iglesia a su país: «Como ciudadano, puedo decir que la iglesia en Tanzania es la voz de los que no tienen voz. La iglesia es una de las pocas instituciones que ha contribuido y está contribuyendo al desarrollo del país a través de la educación desde cuando se fundó el país».

La mirada de una misionera extranjera: del miedo inicial a la alegría contagiosa

El testimonio de sor Lizmendy aporta la perspectiva de quien llega de fuera y debe aprender, casi desde cero, a habitar una cultura distinta. Confiesa sin rodeos el desconcierto de sus primeros días: «el hecho de no hablar el idioma hacía que quisiese salir corriendo. ‘Yo qué hago aquí si no puedo hablar, si no puedo llegar a la gente, si no entiendo ni me entienden’.» Reconoce que «se sentía un poco inútil en Tanzania».

La superación de ese momento llegó, dice, a través de la oración, la lectura espiritual y el acompañamiento, y de una frase del nuncio apostólico que se convirtió en brújula: «La evangelización no se hace sólo a través de palabras, sino a través del amor». Hoy, más de un año después, su balance es gozoso: «Muy feliz, aunque entiendo muy poco el suajili… eso no me impide ver la alegría en las caras de los que me rodean». Y añade una reflexión que ilumina el sentido último de su presencia allí: «Estar en Tanzania para mí es algo, un regalo, es algo grande, es un don de Dios que me ha permitido vivir y compartir».

Preguntada por la diferencia entre la fe tanzana y la europea, ofrece una de las claves más luminosas de todo el reportaje: «Un tanzano te expresa lo que siente, te transmite alegría, emoción, comunica lo que lleva dentro. Esa fe tan grande, ese amor a Dios te lo contagia. Creo que en Europa eso se vive un poquito más hacia adentro». Y concluye con una invitación: «Quizá se podría aprender de la actitud de los tanzanos a la hora de expresar y vivenciar la fe: muestran que son católicos y lo llevan con alegría, a pesar de todas las dificultades y carencias que tienen».

Del cruce de estos dos testimonios —el de un joven tanzano que se forma para el sacerdocio y el de una misionera peruana que ha hecho de Tanzania su casa— emerge el retrato de una Iglesia joven, vigorosa en sus vocaciones y en su fe, pero que camina junto a un pueblo golpeado por la pobreza, el desempleo juvenil y las desigualdades que sufren especialmente las mujeres. Una Iglesia que, como resume Makoro, sigue entendiendo que su misión no separa el anuncio del Evangelio del cuidado de la escuela, el hospital y el hogar; y que, como testimonia sor Lizmendy, encuentra en la alegría sencilla de sus fieles una de las lecciones más hondas que Tanzania puede ofrecer a una Europa más silenciosa en su manera de vivir la fe.

Vereinigte Staaten

Nonnen verklagen den Staat New York wegen eines Gesetzes, das sie zur Beihilfe zum Suizid von Patienten zwingen würde.

Cuatro órdenes religiosas dedicadas a la asistencia sanitaria han interpuesto una demanda contra el estado de Nueva York por una ley sobre el suicidio asistido.

OSV Nachrichtenagentur-22 de Juli de 2026-Lesezeit: 3 Minuten

– OSV News / Kate Scanlon

Cuatro órdenes religiosas y organizaciones católicas dedicadas a la asistencia sanitaria interpusieron una demanda contra el estado de Nueva York el 17 de julio por una nueva ley que permite a los médicos ayudar a los adultos con enfermedades terminales a morir mediante el suicidio.

En una demanda presentada por Becket, un bufete de abogados especializado en Religionsfreiheit, las Hermanas Carmelitas para los Ancianos y Enfermos, las Hermanas Dominicas de Hawthorne, las Hermanas Misioneras de San Benito y las Hermanitas de los Pobres alegaron que la ley les obligaría a facilitar tales muertes, lo que supondría una violación de su fe.

La madre Mary Rose Heery, priora general de las Hermanas Carmelitas para Ancianos y Enfermos, declaró el 20 de julio: “En nuestros centros, llevamos el amor infinito de Cristo a los neoyorquinos mayores de todos los orígenes y condiciones sociales”.

“Nos esforzamos por llevar Su compasión a quienes están a nuestro cuidado, asegurándonos de que ningún residente tenga que morir solo”, afirmó. “Esta ley atenta contra la esencia misma de esa vocación”.

La oficina de la fiscal general de Nueva York, Letitia James, no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.

Los defensores del suicidio asistido por un médico sostienen que esta práctica protege la autonomía de las personas que sufren en sus últimos días, pero sus detractores argumentan que atenta contra la dignidad de la vida humana y deja a las personas enfermas o moribundas expuestas a la coacción, entre otras preocupaciones.

El Catecismo de la Iglesia Católica condena explícitamente la práctica de la eutanasia y el suicidio asistido por un médico por considerarlos “moralmente inaceptables” y una violación del quinto mandamiento: “No matarás”.

La gobernadora Kathy Hochul, demócrata por Nueva York, firmó la ley en febrero, alegando que había “establecido” medidas de protección durante el proceso legislativo que garantizaban la “integridad de la decisión del paciente y la preparación de las instituciones médicas”. Los obispos católicos del estado se encontraban entre quienes se opusieron a la ley.

“Eso es a la vez inaceptable e inconstitucional”

Sin embargo, Mark Rienzi, presidente de Becket y abogado principal de las organizaciones de asistencia sanitaria, afirmó en un comunicado del 20 de julio: “Nueva York está obligando a las personas enfermas y moribundas a plantearse el suicidio en su momento más difícil, independientemente de si lo solicitan o no”.

“Y lo que es peor, está reclutando a las monjas que los cuidan para su secta suicida bajo amenaza de multas exorbitantes y la ruina profesional”, afirmó Rienzi. “Eso es a la vez inaceptable e inconstitucional. Estamos seguros de que los tribunales federales pondrán fin a esta situación”.

Becket, que representa a las órdenes religiosas y al obispo John O. Barres, de Rockville Centre (Nueva York), ha declarado que las instituciones religiosas tienen previsto solicitar una medida cautelar contra la ley en los próximos días.

En un comunicado, el obispo Barres añadió: “Nunca nos someteremos a la cultura de la muerte de Nueva York”.

“El suicidio asistido es un grave fallo moral que expone a las personas mayores, a las personas con discapacidad y a quienes padecen enfermedades mentales y emocionales al riesgo de sufrir abusos y manipulaciones”, afirmó el obispo, cuya diócesis también figura como parte demandante. “Cristo, el Médico Divino, nos llama a acompañar a los enfermos y a los moribundos con compasión, no a abandonarlos a la muerte. El tribunal debería proteger esa misión milenaria”.

Esta demanda es una más de una serie de acciones judiciales interpuestas por monjas católicas contra leyes recientes del Estado de Nueva York. A principios de este año, las Hermanas Dominicas de Hawthorne, que gestionan un programa de cuidados paliativos con 42 camas para personas sin recursos en fase terminal, impugnaron una ley que establecía requisitos sobre las adaptaciones relacionadas con la identidad de género para los residentes de residencias de ancianos.

Nueva York es uno de los 13 estados, además del Distrito de Columbia, que han legalizado el suicidio asistido.


Este artículo se publicó originalmente en inglés en OSV News. Lo reproducimos aquí con permiso. Puede leer el artículo original HIER.

Der AutorOSV Nachrichtenagentur

Erziehung

Die Macht der Worte: Literatur für ein besseres Leben

La literatura otorga plenitud y sentido a la existencia humana al conectar la palabra con el misterio y la trascendencia divina. A través de ella, el ser humano explora desde el vacío del absurdo hasta la salvación por el amor.

María del Pilar Saiz-Cerreda-22 de Juli de 2026-Lesezeit: 4 Minuten

Son muchos los autores que han tratado de dar una respuesta a la eterna pregunta sobre qué es la literatura, y entre ellos, es muy sugerente y reveladora la del francés Charles du Bos, en su libro Aproximaciones: “[la literatura] no es más que la vida misma, cuando […] a ella se le une la plenitud de expresión”. Quiere dejar clara, ante todo, la unión íntima e indisociable entre vida y literatura, de tal manera que “sin la vida, la literatura estaría sin contenido; pero, sin literatura, la vida no sería nada más que una cascada, una cascada ininterrumpida en la que cada uno de nosotros estaríamos sumergidos, una cascada carente de sentido”. 

Du Bos continúa explicando que “si la literatura debe a la vida su contenido, la vida debe a la literatura su supervivencia, le debe esa inmortalidad que solo se detiene en el umbral de lo eterno, esa inmortalidad más allá de la cual comienza la vida eterna”. Es decir, en la literatura vamos a encontrar las esencias de la vida, nos vamos a topar siempre con los grandes temas de la existencia humana, con los interrogantes profundos que se han planteado los hombres de todas las épocas, desde la Antigüedad hasta nuestros días, y que Italo Calvino enumera así: “la forma de mirar al prójimo y a sí mismo, […] de atribuir valor a cosas grandes y a cosas pequeñas, […] de encontrar las proporciones de la vida, el lugar que en ella ocupa el amor, así como su fuerza y su ritmo, y el lugar que corresponde a la muerte, la forma de pensar en ella o de no pensar en ella […], la duración, la piedad, la tristeza, la ironía, el humor”. Ahora bien, entre todas las manifestaciones artísticas, la literatura se caracteriza por la palabra. Ahí radica su poder, su fuerza, y una función y una misión insustituibles, porque, como dice Calvino, la palabra “une la huella visible con la cosa invisible”. 

El poder misterioso de la palabra

La palabra nos permite acceder al misterio de la vida, al misterio del ser. Es la clave de todo. Las palabras contienen esas “vibraciones de lo originario”, de las que hablaba Steiner y nos hacen entrar en lo desconocido, nos llevan hasta “más allá de la línea de sombras”, huyendo del vacío y el sinsentido, añorando un paraíso en el que el hombre se relacionaba con Dios, o una etapa mitológica en la que dioses y hombres, mejor o peor, convivían e interactuaban. Las palabras en las obras literarias no son aleatorias ni están escritas al azar; por el contrario, son transformadoras, exploran posibilidades ilimitadas buscando una verdad, aquella verdad que, en lo más hondo, trata de dar plenitud a la vida, transportándola a un orden metafísico y, por qué no, religioso. 

La huella dactilar de Dios

Pero, asociado a la palabra, no podemos olvidar algo fundamental, que actúa como motor y potencia que hace elevar la literatura hasta las más altas cimas. Me refiero al siguiente versículo del primer capítulo del Evangelio de san Juan: “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. Esto revoluciona la forma de relacionarnos con las palabras. El Verbo, la Palabra se hace carne, se hace hombre: Dios se encarna, Dios asume la naturaleza humana hasta las últimas consecuencias. 

Nada humano es ajeno a Dios. De ahora en adelante, las palabras se convierten, con mayor razón, en esos vestigios de lo divino, que buscan el sentido profundo de la vida. Ya no se puede concebir ninguna manifestación literaria que prescinda de esta realidad. Es lógico afirmar, con bella expresión de Nicolas Gómez Dávila, que se ha impreso la “huella dactilar de Dios en la arcilla humana”. Y, a pesar de los innumerables intentos por borrar esa huella, todos ellos están condenados al fracaso.

El callejón sin salida del absurdo

En efecto, cuando Samuel Beckett, tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, con su estela de destrucción, muerte y deshumanización, escribe Esperando a Godot, se plantea la gran pregunta del sentido de la vida. Responderá mostrando el absurdo de la existencia humana, plasmando y reflejando el fracaso de la Salvación, el cuestionamiento de la bondad y misericordia de Dios, y la angustia existencial derivada de todo ello. Ante la ausencia radical de Dios, Beckett plantea pensar el mundo sin Él. Y en esa puesta en escena a través de unos personajes reducidos a su mínima expresión, que no reúnen los atributos necesarios para ser considerados como tales, ni siquiera tienen nombres que los humanicen, muestra el callejón sin salida en el que está inmersa una humanidad que ha sustituido la esperanza por la angustiosa espera que se despliega en un tiempo cíclico e inmutable. 

A través de una extraordinaria perfección técnica rompe con todo lo establecido. Lo inacabado, la repetición, el hartazgo existencial, producidos por el efecto machacante de la estructura y el ritmo binarios, se convierten en características de este nuevo hombre al que no le queda más alternativa que la espera vacua o el suicidio. Las palabras reflejan el vacío de la existencia; el orden gramatical abandona su función para transparentar el fracaso del lenguaje, que ya no sirve para comunicar, sino para llenar con sonido un silencio atronador. Por tanto, cada secuencia gramatical, cada palabra, se convierten en un motivo temático, donde predominan las alusiones a la Crucifixión y su sentido, al igual que a la imagen de Dios que se va alejando de la misericordia para convertirse en cruel y violento, hasta la más absoluta indiferencia. 

El reencuentro con los vínculos vitales

Por el contrario, muy avanzada ya la Segunda Guerra Mundial, Antoine de Saint-Exupéry publica Der kleine Prinz, donde también se plantea la misma pregunta sobre el sentido de la existencia. Sin embargo, la respuesta es radicalmente distinta, pues habla de ascensión tras la caída, de relación, de amor; de encuentro y de restablecimiento de los vínculos con quienes forman parte de nuestro núcleo vital primario. Solo así se supera la soledad y solo así es posible el amor. Recuperar la unidad perdida se convierte en la misión de su vida. Con un marcado estilo poético, por medio de símbolos, va sugiriendo el sentido de trascendencia y la necesidad de un amor, fuente de luz y agua que calma la sed, de evidentes resonancias evangélicas. 

En definitiva, la literatura nos adentra en los misterios de la vida y del ser, y haciendo esto, procura ir desvelando y alumbrando una verdad sobre el hombre. Las palabras despliegan significados sugerentes que remiten a algo que está más allá, la Palabra, una Palabra que es Verdad y Vida. La vida es, pues, infinitamente más rica con la literatura y sin lugar a dudas, como afirma Tzvetan Todorov, “permite que todos respondamos mejor a nuestra vocación de seres humanos”.

Der AutorMaría del Pilar Saiz-Cerreda

Profesora del Master de Cristianismo y Cultura Contemporánea de la Universidad de Navarra.

Spanien

José Gabriel Vera: “La mejor comunicación de la Iglesia es la de la santidad de vida”

El hasta ahora director de Comunicación de los obispos españoles repasa , en esta entrevista, el trabajo de más de diez años y los retos de futuro de la comunicación de la Iglesia

Maria José Atienza-21 de Juli de 2026-Lesezeit: 9 Minuten

Am 24. Juni, auf der Pressekonferenz zum Abschluss der 273. Sitzung der Ständigen Kommission der spanischen Bischöfe, sagte José Gabriel Vera:Josetxo gab bekannt, dass er seine Position als Kommunikationsdirektor der Spanischen Bischofskonferenz aufgibt..

Seit zwölf Jahren leitet dieser Priester aus der Erzdiözese Navarra – Tudela, ein Doktor der Informationswissenschaften und Absolvent der Philosophie und Theologie der Universität Navarra, die Kommunikation der spanischen Bischöfe.

In dieser Zeit erlebte Vera schwierige Momente, wie die Kommunikation von Missbrauchsfällen in kirchlichen Einrichtungen oder die Infragestellung des Finanzierungsmodells der Kirche, aber auch Momente der Freude und des “Erfolgs”, wenn man es so nennen kann: die Schaffung der jährlichen Gedenkgalas der Kirche, die Wahl des Papstes Leo XIV., und dem Papstbesuch in Spanien, mit dem er seine mehr als zwei Jahrzehnte währende Tätigkeit in dieser Position abschloss. 

In diesem Interview mit Omnes schildert José Gabriel Vera die Herausforderungen, mit denen sich die Kommunikation einer so komplexen Institution wie der Spanischen Bischofskonferenz in den letzten Jahren auseinandersetzen musste, und hebt vor allem die Bedeutung eines echten christlichen Engagements für das Leben hervor, um Vermittler der Botschaft Christi in der heutigen Gesellschaft zu sein. 

Sie sind seit 12 Jahren für die Kommunikation zuständig. CEE In einer Zeit, in der der soziale, kirchliche und vor allem kommunikative Wandel – in den Medien und Sprachen – enorm war, wie musste sich die Institution an diese Veränderungen anpassen?

–Alle Institutionen bemühen sich, sich an ein neues Spielfeld anzupassen, das in den letzten Jahren gewachsen ist, zum Teil aufgrund des Aufkommens sozialer Netzwerke, die jeden zu einem Kommunikationsmittel mit einer noch größeren Macht als die der traditionellen Medien gemacht haben.

Institutionen müssen sich dieser Realität anpassen. Jeder Mensch ist zu einem Kommunikationsmittel geworden. Dies schließt auch die Mitglieder der Institution selbst ein. 

Und da es zu einem Kommunikationsmittel geworden ist, glaubt jeder, effektiv kommunizieren zu können. Das erschwert die Steuerung oder zwingt Institutionen zu neuen Vorgehensweisen. Wir haben die Internetrevolution vor vielen Jahren erlebt, aber in meiner Zeit im Informationsbüro haben wir die Revolution der sozialen Medien und das Aufkommen von … miterlebt. smartphones Und gleichzeitig, und in jüngerer Zeit, die Revolution der künstlichen Intelligenz. 

All dies stellt einen enormen Wandel dar, dem sich alle Institutionen stellen müssen, um ihren Dienst besser leisten zu können. 

Letztendlich zielt Kommunikation darauf ab, der Institution zu dienen, den Medien zu dienen und als Treffpunkt zu fungieren: um Menschen aus der Institution und Menschen aus den Medien zusammenzubringen. 

Ich glaube, die Kirche befindet sich in einer Phase der Anpassung, die meiner Ansicht nach nicht ewig andauern wird. 

Wir werden uns immer wieder an neue Medien, neue Formen und neue Formate anpassen müssen. 

Alle Mitglieder der Kirche müssen sich ihrer Verantwortung bewusst sein, zu vermitteln, was die Kirche ist, was sie tut und was ihre Mission ist.

José Gabriel Vera

Was muss in der Kommunikation der spanischen Kirche noch verbessert werden?

–Ich denke, ein sehr wichtiges Element ist – in dieser Gedankenkette, dass jede Person innerhalb der Kirche ein Kommunikationsmittel ist – dass sich alle Mitglieder der Kirche ihrer Verantwortung bewusst sein müssen, wenn es darum geht, zu vermitteln, was die Kirche ist, was sie tut und was ihre Mission ist. 

Wir alle müssen uns bewusst machen, dass wir für das Bild der Kirche verantwortlich sind. Es geht nicht nur um eine Stellungnahme, ein Interview oder eine Schlagzeile; jeder von uns kann sich fragen: “Was trage ich persönlich im Umgang mit meinen Freunden, meiner Familie und meinen Kollegen dazu bei, dass sie ein genaueres und umfassenderes Verständnis von der Identität und dem Auftrag der Kirche erlangen?”. 

Ich glaube, dass die Kommunikation innerhalb der Kirche in der Verantwortung aller ihrer Mitglieder liegt und dass jeder Einzelne Rechenschaft darüber ablegen muss, wer er ist, was er tut, was er erlebt und was er als Mitglied der Kirche in Spanien empfindet. 

Ich denke, da gibt es noch viel Verbesserungspotenzial. 

Sich der Zugehörigkeit bewusst zu werden und diese Zugehörigkeit öffentlich zu machen, jeder in seinem eigenen Umfeld. 

 Wie beurteilen Sie diese Aufgabe nach mehr als zwei Jahrzehnten, in denen sich die Meinungen stark voneinander unterscheiden? 

Ich kann nicht sagen, ob es positiv oder negativ ist. Ich denke, diese Beurteilung muss von außen erfolgen. Intern haben wir einiges gut und einiges weniger gut gemacht. Ich glaube, wir haben bestimmte Themen in unserer Arbeit erfolgreich angegangen, und ich denke, es gibt Bereiche, in denen wir uns noch verbessern müssen. 

Wir sind in die Welt der sozialen Medien eingetreten, nicht ohne Schwierigkeiten. 

Wir haben das Leben und die Mission der Kirche sichtbarer gemacht. Wir haben allen Medien, die um unsere Unterstützung gebeten haben, geantwortet. Wir haben die Arbeit einer Informationsstelle wahrgenommen und positive, negative und neutrale Perspektiven aufgezeigt. 

Natürlich hat sie sich mit kontroversen Themen auseinandergesetzt: Missbrauch innerhalb der Kirche, Eigentumsverhältnisse an Gebäuden, interreligiöser Dialog, Kirchenfinanzierung, Beziehungen zu Regierungen… einige davon sind nach wie vor ein ständiges Thema in den Medien. Konnte die Kirche ihre Position zu diesen Fragen vermitteln? 

Das erinnert mich an zwei Gedanken, die ich bereits erwähnt habe. Zum einen die Überzeugung, dass die Kirche wir alle sind und dass die Verantwortung für die Vermittlung der Kirche bei jedem Einzelnen von uns liegt.

Jeder sollte über Kirchenfinanzen, interreligiösen Dialog, Grundbucheinträge oder Missbrauchsfälle sprechen können. Dazu muss man aber natürlich ein gutes Verständnis von Kirche haben und ihr mit Herz und Verstand verbunden sein. 

Es macht keinen Sinn, die Kirche zu erklären, wenn man sie nicht selbst, tiefgründig, mit der ganzen Intensität des eigenen Seins und mit Liebe erfahren hat. Mit der Freude, diesem Volk Gottes anzugehören, und im Bewusstsein ihrer Tugenden und ihrer Fehler, und der Fehler jedes Einzelnen von uns.

Wenn jeder von uns die Kirche gut kennen und sie besser vermitteln könnte, wäre das gut. 

Der zweite Punkt in Bezug auf diese Schwierigkeiten betrifft unser Wissen über die Wahrheit der Kirche. Wie viele Menschen verstehen das Leben der Kirche wirklich? Und wie steht es um unsere persönliche Ausrichtung zur Kirche? Letztlich geht es darum, abzuwägen, was Vorrang hat: meine politische Meinung oder die Lehre der Kirche; meine Position zu kontroversen Themen oder die Lehre der Kirche. 

Es wird Menschen geben, die eine legitime Sichtweise der Dinge haben, eine Art, die Welt zu verstehen, eine politische Haltung, die sie dazu veranlassen wird, eine mehr oder weniger wohlwollende Position gegenüber dem Ansatz der Kirche einzunehmen.

In den letzten Jahren haben einige Dokumente und Stellungnahmen der Spanischen Bischofskonferenz (CEE) oder einiger ihrer Kommissionen negative Reaktionen hervorgerufen, selbst unter den Gläubigen, was zu Interpretationen geführt hat, die möglicherweise weit von ihrer eigentlichen Intention entfernt waren. Glauben Sie, dass die Kernbotschaft dieser Dokumente nicht klar vermittelt wurde oder dass die Reaktionen auf diese Dokumente zum Zeitpunkt ihrer Veröffentlichung nicht richtig eingeschätzt wurden?

–Bei diesem Kommunikationsmoment müssen in allen Institutionen drei Elemente berücksichtigt werden, die erst kürzlich eingeführt wurden und nicht ignoriert werden können. 

Erstens gibt es das Element der sozialen Medien, die oft die Bedeutung dessen, was die Kirche mitteilt, verstärken, ins Lächerliche ziehen, abschwächen oder verändern. 

Letztendlich behandeln soziale Medien komplexe Probleme oder Ideen auf eine sehr einfache, manchmal sogar zu vereinfachte Weise. Dies führt zweifellos zu vielen Missverständnissen. 

Beim Blick auf soziale Medien könnte man den Eindruck gewinnen, die Kirche vertrete das Gegenteil von dem, was sie tatsächlich sagt. Ein im richtigen Moment aufgenommenes Foto, eine leichte Manipulation durch künstliche Intelligenz, ein Tweet, der versucht, eine zweistündige Konferenz zusammenzufassen – all das sind eindeutig nicht die geeigneten Mittel, um zu verstehen, was die Institution, was auch immer sie sein mag, tatsächlich aussagt. 

Das zweite Element, das insbesondere die Kirche betrifft, ist die Vermischung von Stilen, Inhalten und Formaten. Anders ausgedrückt: Ein Vortrag ist nicht dasselbe wie eine Predigt, die wiederum nicht dasselbe ist wie eine Diskussion, die nicht dasselbe ist wie ein Gespräch mit Freunden und die wiederum nicht dasselbe ist wie eine Vorlesung im Unterricht.

Aufgrund der sozialen Medien und der Tatsache, dass alles praktisch live aufgezeichnet und weltweit über das Internet verbreitet wird, geht der Kontext jedoch oft verloren. Was als Predigt an katholische Sonntagsbesucher gerichtet war, ist für einen Politiker, der Atheist ist und seit 25 Jahren keine Messe mehr besucht hat, schwer vollständig zu verstehen, selbst wenn die Predigt sorgfältig ausgewählt oder fragmentiert wurde. 

Oder: Was in einem akademischen Kontext gesagt wird und über ein Video auf TikTok verbreitet wird, ist schwer verständlich. 

In diesem Sinne müssen Kirche und alle Institutionen erkennen, dass Kommunikation heute global und permanent stattfindet. Man erreicht nicht nur das Publikum vor Ort, und praktisch nicht einmal primär dieses, sondern die ganze Welt. Das bedeutet, dass man vorsichtiger sprechen oder einen viel breiteren Kontext für das Gesagte berücksichtigen muss. 

Das dritte Element, das ins Spiel kommt, ist die politische Variable. In einer Zeit, in der, sagen wir, die politische Positionierung, im weitesten Sinne verstanden, über jeder Zugehörigkeit und jeder Identität steht.

Die Politik hat sich als gültiger Rahmen für die Interpretation jeglicher Institution etabliert. Daher interpretiert eine Person, die sich mit einer bestimmten politischen Ideologie identifiziert, alles durch die Brille dieser Ideologie.

Das ist in gewisser Weise ungewöhnlich für das christliche Leben, denn wir glauben, dass das christliche Leben allem, was wir wissen, Sinn verleiht; die richtige Perspektive, durch die wir die Realität betrachten, ist unsere christliche Identität. Doch die Realität sieht heute so aus, dass Menschen die Wirklichkeit aus ihrer eigenen parteiischen Sichtweise beurteilen, aus der Perspektive der einen oder anderen Seite. Auf dieser Grundlage interpretieren sie das Gesagte. 

Wenn die Politik zum Rahmen für die Interpretation der Realität geworden ist, halte ich das für eine etwas reduktionistische und irreführende Art, die Dinge zu verstehen. 

Der Besuch von Papst Leo XIV. in Spanien bildete einen glanzvollen Abschluss seiner Zeit bei der Europäischen Bischofskonferenz. Wie beurteilen Sie die Kommunikation im Zusammenhang mit diesem Besuch? 

–Von der Der Besuch des Papstes, Ich war lediglich ein kleines Werkzeug, ein kleines Rädchen in einem sehr komplexen, sehr großen Puzzle mit vielen Teilen, in dem jedes einzelne sein Bestes gegeben hat. Und irgendwie ist das Ergebnis beinahe größer als der Beitrag jedes einzelnen Teils, der im Getriebe dieser Papstreise mitgewirkt hat.

Ich möchte betonen, dass die Reise aus der Sicht eines Außenstehenden ein voller Erfolg war. So viele Menschen haben sich beteiligt und hervorragende Arbeit geleistet. Zahlreiche Fachleute haben ihre Zeit ehrenamtlich zur Verfügung gestellt und ihr gesamtes Wissen und ihre Erfahrung in die Organisation eingebracht. Gleichzeitig haben viele Freiwillige wie Profis gearbeitet und den gleichen Einsatz, die gleiche Mühe und Hingabe gezeigt.

Unter den Freiwilligen, die sich professionell engagiert haben, und den Profis, die ebenfalls ehrenamtlich tätig waren, lernt man eine Form des kirchlichen Engagements kennen, die Papst Leo XIII. sehr schätzte: den Wert des selbstlosen Dienens, des Gebens statt des Empfangens. Es ist eine sehr konkrete Form des Dienstes in der Kirche, und ich denke, sie ist einer der Schlüssel, um nicht nur die Kommunikation, sondern alle Aspekte dieses Papstbesuchs erfolgreich zu gestalten. 

Die Kommunikation war zwar nicht immer einfach, aber gleichzeitig hat die Qualität der Kommunikationsteams der einzelnen beteiligten Diözesen maßgeblich zum Erfolg des gesamten Projekts beigetragen. 

Ich denke, der Gesamteindruck ist sehr, sehr positiv. 

 Was sind Ihre wichtigsten Erkenntnisse aus diesem Besuch? 

—Zweifellos, angesichts der Botschaften von Papst Leo. Ich denke, wir werden sie noch lange studieren müssen, denn sie haben gezeigt, dass die Kirche für jeden Menschen ein Wort hat und für jeden Einzelnen ein ganz persönliches. 

Die Kirche ist die einzige Institution, die zu allen Menschen sprechen kann. Sie kann zur Kunstwelt, zur Tanzwelt, zu Gewerkschaften, Politikern, Bischöfen, Laien, Jugendlichen, Armen, Migranten und denjenigen sprechen, denen Caritas hilft.

Er kann mit jedem sprechen, und für jeden hat er eine Botschaft, eine Botschaft von Herzen. Das ist es, was ich aus diesem Papstbesuch mitnehme, neben den unzähligen Arbeitsstunden, die die Menschen um mich herum geleistet haben, um all dies zu ermöglichen. 

In den letzten Jahren haben wir gesehen, dass die Kommunikation außerhalb von Institutionen eine größere Wirkung hat als die Kommunikation von Unternehmen. Stehen wir vor einem neuen Kommunikationsparadigma in der Kirche? Was kann eine Institution aus dieser neuen Sprache lernen? 

Mehr als ein neues Kommunikationsparadigma in der Kirche – wir befinden uns auf völlig neuem Terrain, wo Wandel die Norm ist. Ein Terrain, auf dem wir ständig mit neuen Kommunikationsnetzwerken und -stilen konfrontiert sein werden, wo alles ineinander übergeht und wo Künstliche Intelligenz gerade erst entstanden ist und in wenigen Jahren alles erneut verändern wird. 

Es ist wahrlich eine neue Zeit im Leben der Kirche, in der Kommunikation, nicht nur in unserer, sondern in der aller Institutionen. 

Ich glaube, wir müssen unsere Botschaften jetzt verstärken, um die Identität der Kirche klar zu verdeutlichen. Wir müssen deutlich machen, dass wir danach streben, Gottes Volk zu sein, dass wir ein Volk der Erlösten sind, dass wir Menschen sind, die der Herr erlöst und gerettet hat.

Ich glaube, dies ist die größte Anziehungskraft, die die Kirche heute besitzt: sichtbar zu machen, dass der Tod besiegt ist, dass die Sünde nicht das letzte Wort hat und dass wir dies deshalb in unser Sein und Handeln integrieren müssen. Das ist die beste Form der Kommunikation der Kirche. 

Die beste Form der Kommunikation der Kirche ist ein heiliges Leben. Dieses steht stets im Mittelpunkt des Wachstums der Kirche und ist für alle Christen erreichbar. Heiligkeit ist jederzeit möglich, und der beste Dienst, den man der Botschaft der Kirche erweisen kann, ist ein heiliges Leben. 

Es ist also eine Mission, die jeder erfüllen kann. Trotz aller Technologien, Schwierigkeiten und Probleme werden es immer die Heiligen sein, die die Kirchen mit Gläubigen füllen. Es liegt in unserer Macht, aber wir müssen es anderen durch unser vorbildliches Leben zeigen.

«Everything Hallelujah»: Cuando el mayor espectáculo del fútbol se convirtió en un himno de fe

Se cierra el Mundial de Fútbol 2026. Un mundial con mucha fe demostrada de modos diversos pero sin respetos humanos, dejándonos en el recuerdo mucho más que los goles.

21 de Juli de 2026-Lesezeit: 2 Minuten

El Mundial de Fútbol 2026 ha estado lleno de temas mediáticos: racismo, polémicas arbitrales, leyendas que se retiran y fe, mucha fe. Fe no solo en que la mejor selección se alzara con la copa, sino también fe en Dios, declarada de forma más o menos directa por distintas personas.

Luis de la Fuente, por ejemplo, no ha tenido problema alguno en reafirmar su compromiso con su vida cristiana. Ferrán Torres, nuevo héroe del fútbol español, también quiso declarar ante el mundo entero que sus fuerzas vienen de Dios. Pero en el espectáculo de medio tiempo celebrado en la final (al más puro estilo estadounidense) Justin Bieber salió al escenario para cantar un tema de elección curiosa.

Dar las gracias

El repertorio del artista canadiense es amplio. Cuenta con canciones conocidas en el mundo entero, algunas con mucho ritmo, muy adecuadas para animar el descanso de la final de un evento deportivo. Pero Justin Bieber se decantó por uno de sus temas más íntimos: “Everything Hallelujah".

La canción no es otra cosa que un agradecimiento a Dios por todo, desde el nuevo día hasta su mujer y su hijo. Alguien que mire por encima la letra podría pensar que es un poco “simplona”, sin embargo, Justin Bieber no es un hombre que dé las gracias por nada. Su vida, desarrollada mayoritariamente bajo los focos, no ha sido fácil. Ha atravesado crisis, rupturas y momentos bajos frente a la mirada del mundo entero, que no es un juez compasivo.

Años después de atravesar esos caminos, Justin Bieber aparece con «Everything Hallelujah», una canción que demuestra un cambio de mentalidad: todo en la vida es motivo de agradecimiento, pues los dones de Dios se reparten en todos los ámbitos. Hasta lavarse los dientes, como nos recuerda la canción, es momento de dar gracias.

Un mundial de fe

Y allí salió Justin Bieber, en medio de Nueva York durante uno de los eventos deportivos más seguidos del año, cantando para dar gracias a Dios. Con una guitarra y en directo, al más puro estilo de sus inicios.

Se cierra así el Mundial de Fútbol 2026. Un mundial con mucha fe demostrada de modos diversos pero sin respetos humanos, dejándonos en el recuerdo mucho más que los goles.

Der AutorPaloma López Campos

Chefredakteur von Omnes

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Berufung

J. Carlos Martín de la Hoz: «Tomás y Paquita sabían que el camino para amarse cada día más era amar a Dios»

Este mes de julio se ha entregado la "Positio" de la causa de canonización del matrimonio Alvira, comenzando así el estudio del Vaticano.

Javier García Herrería-20. Juli 2026-Lesezeit: 6 Minuten

El proceso de beatificación y canonización del matrimonio formado por Tomás Alvira (1906–1992) y Paquita Domínguez (1912–1994), tuvo lugar en la archidiócesis  de Madrid  y obtuvo el decreto de validez en el Dicasterio en el 2016. Se trata de una de las causas de canonización más extendidas en su devoción en el mundo entero. Ambos buscaron la santidad en la vida cotidiana y el amor conyugal y familiar dentro de la Iglesia católica contemporánea. Ambos, aragoneses de origen, dedicaron su vida a la docencia y a su numerosa familia (tuvieron nueve hijos), siendo además de los primeros supernumerarios del Opus Dei, Tomás se incorporó en 1947 y Paquita en 1952.

Recientemente (en julio de 2026), se ha entregado en el Vaticano la Position de su causa de canonización, lo que los sitúa un paso más cerca de ser declarados venerables. José Carlos Martín de la Hoz fue el postulador diocesano de la Causa, actualmente en su fase romana, conoce de cerca la vida del matrimonio y nos da algunas claves de su vida.

Con la reciente entrega de la Position en Roma, ¿cuáles son los siguientes pasos jurídicos y teológicos en el Dicasterio de las Causas de los Santos para que puedan ser declarados beatos?

–La noticia de la entrega de la Positio en el Dicasterio, es decir, la elaboración de la síntesis de la vida, virtudes y fama de santidad y de favores de cada uno de los dos (la santidad es personal) para su estudio por los consultores historiadores, teólogos, canonistas y obispos y cardenales, significa que la voz del pueblo de Dios que es el proceso diocesano, va a ser estudiada por el Dicasterio y llegará, cuando Dios quiera. La voz de la Iglesia que, si es positiva, señalará a este matrimonio como modelos e intercesores del pueblo de Dios y se les denominará Venerables Siervos de Dios.

Para que haya una beatificación se requiere un milagro atribuido a su intercesión. ¿Qué tipo de favores o gracias suelen pedir y reportar las personas que se encomiendan hoy en día al matrimonio Alvira?

–Efectivamente, en una Causa de beatificación y canonización hace falta escuchar la voz del Pueblo de Dios; tanto la recogida de sus escritos y los documentos, como las aportaciones de los testigos que conocieron y trataron a los Siervos de Dios. El estudio de esa documentación por parte del Dicasterio expresaría de manera patente la voz de la Iglesia con el nombramiento de Venerables Siervos de Dios. Pero aún faltaría la última voz: la voz de Dios.

El milagro es la voz de Dios, que señalaría que esa persona podría ser beatificada y daría comienzo al culto público restringido a una diócesis o una familia eclesial, un ambiente, etc. Un segundo milagro indicaría la canonización y extensión mundial del culto público.

Lógicamente, la aparición de un milagro sería la culminación de años de extensión de la devoción privada, en este caso, a un matrimonio cristiano, que estarían obteniendo favores de Dios como intercesores para el pueblo cristiano y, a la vez, estarían siendo modelos y amigos de muchos cristianos del mundo entero que confiaron en ellos como amigos de Dios e intercesores.

¿Qué anécdota del matrimonio Alvira le parece que ilustra bien su santidad?

–El hecho de que los dos, marido y mujer, estén en proceso de beatificación y canonización implica que estamos ante una causa de matrimonio, es decir, que los dos presumiblemente han llegado a vivir, con la ayuda del Espíritu Santo la plenitud de la vida cristiana y han practicado las virtudes en grado heroico a través del amor entre los esposos. Por tanto, pueden ser propuestos como modelos al Pueblo de Dios

Esta sería la gran anécdota que vivieron estos esposos: enamorarse cada día más y más, de modo que ese inmenso amor que se tenían se iba contagiando a los hijos, familiares, amigos y compañeros de trabajo. De ese modo, como decía el Papa Francisco en “Fratelli Tutti”, contribuyeron a la revolución de amor que es el cristianismo.

San Josemaría Escrivá solía decir que debían hacer de su casa un «hogar luminoso y alegre». En la práctica diaria, con las estrecheces económicas que vivieron al principio, ¿cómo lograban mantener ese ambiente positivo en casa?

–Tomás y Paquita eran conscientes de que el único camino para amarse cada día más era sencillamente buscar amar a Dios sobre todas las cosas. De ese modo cimentando sus vidas en el amor a Dios supieron amarse entre ellos y trascender ese amor, por contagio a quienes les rodeaban.

Los hijos les veían rezar muchas veces a lo largo del día, acudir a la Santa Misa, rezar el rosario en familia, mirar a una imagen de la Virgen que estaba colgada en la pared o rezar al levantarse y al irse a descansar. Siempre les veían sonrientes y confiados en el amor de Dios que sustenta todos los amores de la tierra y, sobre todo, les veían mirarse enamoradamente y mirarles a ellos con infinita ternura.

Uno de los pilares de la educación de los Alvira era el respeto a la libertad de sus hijos. ¿Cómo equilibrar la disciplina y la transmisión de valores cristianos con el fomento de la autonomía personal de cada hijo?

–El secreto de la educación de los hijos estaba en el inmenso cariño y confianza con que les trataban. Iban dándoles poco a poco más libertad hasta confiar plenamente más en su palabra que si cien notarios afirmaran lo contrario.

Ciertamente, debían corregirles como todos los padres deben hacerlo, pero ellos siempre sabían esperar a corregir a estar desenfadados, de modo que corregían las cosas una a una, dando siempre aliento y esperanza pues aquel asunto era claro que lo iban a superar con la gracia de Dios y el amor y la confianza con la que se lo estaban proponiendo.

Tomás Alvira no fue un profesor convencional; introdujo conceptos revolucionarios para su época en el Instituto Ramiro de Maeztu y en el Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil. ¿En qué consistía su método de «Aula viva» y por qué se le considera un pionero de la pedagogía activa?

–Recuerdo que Tomás Alvira fue mi profesor de Ciencias Naturales en 5º de bachillerato en el Instituto Ramiro de Maeztu. Era muy amigo de mi padre y me trataba con mucho cariño como si fuera hijo suyo. Un día me dijo mientras observaba en un microscopio una roca de olivino: “Si hemos de alabar a Dios por la belleza macroscópica de la Naturaleza, aún más hemos de alabar a Dios por la belleza microscópica”.  Un día caí en la cuenta de que lo mismo hacía con los demás alumnos: el secreto de la pedagogía de Tomás y de Paquita era querer a las almas y abrirles horizontes en la vida.

Mientras Tomás destacaba en ámbitos académicos públicos, Paquita realizaba una labor social y formativa enorme, especialmente con empleadas del hogar y mujeres de su entorno. ¿Cómo era este apostolado y qué impacto tuvo en esas mujeres?

–Paquita había sido maestra en unos pueblos de Huesca antes de casarse y dedicarse por entero a sacar adelante una familia numerosa, prácticamente sin ayuda durante muchos años de su vida. De la misma manera que puso amor y dedicación a aquellos niños y niñas y sus familias en Bureau, lo ponía con las empleadas del hogar o con las personas más jóvenes que tenía a su lado. Con Paquita se aprende una realidad muy sencilla: una maestra no deja de serlo nunca.

Al final de sus vidas, ambos pasaron por procesos patológicos muy duros (Tomás un cáncer y Paquita una enfermedad cerebral). ¿Cómo vivieron esta última etapa de dolor físico y qué testimonios dejaron a quienes los cuidaban.

–Cuando se ama mucho y se crea una familia tan bonita y unida como ellos lograron, entonces, esa escuela de amor sirve para aprender todas las lecciones de la vida: las aparentemente agradables, como las aparentemente desagradables: los golpes de la vida, lo que hacen es hacernos madurar en el amor.

La escuela del dolor, de la santificación de las limitaciones físicas, la fatiga, la sordera, el no valernos por nosotros mismos, nos hacen más humildes, obedientes y sencillos: la santidad es un don de Dios que se expresa en el regalo de las virtudes donde Dios se vuelca con el poco esfuerzo que ponemos que es la libertad.

¿Qué singularidad teológica y pastoral aporta el hecho de que la Iglesia estudie la santidad de Tomás y Paquita de manera conjunta, como matrimonio, en lugar de individualmente?

–Dios desea enseñarnos que el fin del matrimonio es esencialmente el amor entre los esposos. Un amor de tal categoría que cuando llega el día de la boda y se recibe el sacramento del matrimonio ese amor natural se convierte, con la gracia de Dios, en amor sobrenatural que dura eternamente.

La santidad es un don de Dios como lo es el amor que Dios alcanza en cada uno de nosotros y en los esposos cristianos. Descubrir la fecundidad de ese amor es la clave de la felicidad. El santo Padre Benedicto XVI lo expresó muy bien en su primera Encíclica “Deus caritas est”.

Aus dem Vatikan

Monsignore Pennacchio: “Die Diplomatie des Heiligen Stuhls vertritt nicht Interessen, sondern Menschen.”

Im Jahr 2026 feiert die Päpstliche Kirchliche Akademie ihr 325-jähriges Bestehen. Ihr Präsident, Erzbischof Salvatore Pennacchio, reflektiert über die Bedeutung einer Tradition, die auch nach Jahrhunderten ein wahres Zeichen für die Mission der Kirche bleibt.

Giovanni Tridente-20. Juli 2026-Lesezeit: 7 Minuten

Dreieinviertel Jahrhunderte Geschichte, aber mit Blick auf die Zukunft. Päpstliche Kirchliche Akademie In diesem Jahr feiert sie den 325. Jahrestag ihrer Gründung, in einer Ära, die von der von Papst Franziskus eingeleiteten Erneuerung und dem jüngsten Besuch von Papst Leo XIV. geprägt ist.

Für Erzbischof Salvatore Pennacchio, Präsident der Institution und seit über vierzig Jahren Diplomat des Heiligen Stuhls, ist das Jubiläum nicht einfach nur ein Gedenken, sondern eine Gelegenheit, neuen Generationen ein lebendiges Erbe zu vermitteln: das einer Diplomatie, die sowohl pastoral als auch prophetisch ist. 

Bedenken Sie außerdem, dass die Aufgabe päpstlicher Vertreter nicht darin besteht, nationale Interessen zu verteidigen, sondern Frieden, Gerechtigkeit und die Würde des Menschen in einer von Konflikten, Migration und neuen kulturellen Spaltungen geprägten Welt zu wahren. Aus dieser Perspektive muss der künftige Nuntius vor allem ein Priester sein, der zuhören, einander nahe sein und Unterscheidungsvermögen besitzen kann – getreu der Aufgabe, an die Papst Leo XIV. die Akademie bei seinem jüngsten persönlichen Besuch erinnerte: Menschen der Gemeinschaft zu sein, Vertrauen zu schaffen und authentische Boten des Friedens Christi.

Exzellenz, die Päpstliche Kirchliche Akademie feiert ihr 325-jähriges Bestehen. Was bedeutet es heute, eine so lange Tradition zu bewahren, ohne sie zu einem bloßen Gedenkereignis zu verkommen zu lassen?

Die Geschichte der “Alma Mater” der Päpstlichen Diplomaten bildet weiterhin die Grundlage für das unermüdliche Wirken so vieler, die gestern wie heute mutig und gewissenhaft die Mission erfüllen, den Heiligen Vater vor den Nationen und den Ortskirchen zu vertreten. Das Jubiläum, das unsere Institution in diesem Jahr feiert, ist daher keine bloße Erinnerung an vergangene, denkwürdige Jahre, sondern eine Gelegenheit, das Erbe anzutreten und es an die nachfolgenden Generationen weiterzugeben. Es ist ein wahrhaftiges traditio die in den umfassenderen Kontext jener lebendigen Tradition eingeschrieben ist, welche, wie das Zweite Vatikanische Konzil lehrt, das Leben der Kirche zum Ausdruck bringt: auf den Wegen der Zeit zu wandeln und immer das Evangelium der Erlösung zu verkünden. 

Papst Leo XIV. besuchte kürzlich die Akademie, ebenso wie Papst Franziskus. Welche Kontinuität sehen Sie zwischen diesen Gesten der Aufmerksamkeit? 

Aufgrund der einzigartigen Bedeutung der Kirchlichen Akademie haben die Päpste seit ihrer Gründung stets besondere Sorgfalt für deren Erhalt walten lassen. Die Struktur- und Bildungsreformen, die sie insbesondere unter Papst Pius IX. bis hin zu denen von Papst Pius XII. prägten – dem sie ihre nahezu unveränderte Struktur verdankt –, ermöglichten es ihr, stets mit den Anforderungen der Gegenwart Schritt zu halten und eine ihnen besser gerechte Ausbildung anzubieten. Die der Institution entgegengebrachte Aufmerksamkeit galt jedoch immer dem Einzelnen, also den Generationen von päpstlichen Vertretern, die hier ausgebildet wurden. Aus dieser Perspektive interpretiere ich die Gesten der Päpste gegenüber diesem Priesterhaus. In der uns näheren Zeit gilt dies insbesondere für Papst Leo XIV., der die Akademie als Kardinal besuchte, und auch für Papst Franziskus seligen Angedenkens, der in ihren Mauern eine Institut ad instar facultatis, Als Zentrum für fortgeschrittene Ausbildung in diplomatischen Wissenschaften. Die Kontinuität über die verschiedenen historischen Epochen hinweg, deren Ausdruck die jüngste Reform ist, steht daher im Einklang mit dem ursprünglichen Auftrag der Institution, deren treuer Interpret sie auch heute noch ist: dem Werk Christi und der Kirche zu dienen. 

Welche Vorstellung von kirchlicher Diplomatie versuchen Sie den Schülern schon in den ersten Schuljahren zu vermitteln? 

Der diplomatische Dienst des Heiligen Stuhls ist eine Verpflichtung, die unmittelbar aus dem Evangelium entspringt: Er kann nur bestehen, wenn er in diesem Fundament verwurzelt und von göttlicher Kraft beseelt ist. Es ist vor allem eine Verantwortung, dass der päpstliche Vertreter in einer aufrichtigen und täglichen Beziehung zum Herrn geistlich reift. Papst Franziskus hat diese Dynamik in einer Rede vor einigen Jahren treffend erläutert und uns eindringlich dazu aufgerufen, Hirten mit innerer Stärke zu sein, damit wir vor allen anderen Zeugnis für den Herrn Jesus ablegen können. Ohne eine gefestigte menschliche und geistliche Dimension ist es unmöglich, Hirten, geschweige denn Diplomaten zu sein. Der konkrete Kern unserer Mission besteht darin, weiterhin Hirten nach dem Bild des Guten Hirten zu sein, mit der Hilfe, die wir durch die Eucharistie, das Gebet und das Hören auf das Wort Gottes empfangen. Die Ausbildung an der Akademie, die daher auf zwei fundamentalen Säulen ruht – der menschlichen und der geistlichen –, zielt darauf ab, dass der Gute Hirte, der uns lehrt, zu begleiten, zu unterstützen und Hoffnung zu schenken, für jeden von uns der Bezugspunkt bleibt. 

“Die päpstliche Diplomatie operiert in einer zweigeteilten Sphäre, der pastoralen und der politisch-diplomatischen.”.

Monsignore PennacchioPräsident der Päpstlichen Kirchlichen Akademie

Worin unterscheidet sich die Mission eines apostolischen Nuntius von der eines diplomatischen Vertreters eines Staates?

Die päpstliche Diplomatie wirkt in einer zweifachen Sphäre, der pastoralen und der politisch-diplomatischen, die in der Diplomatie der Staaten kein Äquivalent hat. Meine Nuntiuskollegen vertreten keine nationalen Interessen oder Machtverhältnisse: Sie sind Priester, Ausdruck des Petrusamtes, im Dienst des Friedens, der Gerechtigkeit und der Menschenwürde. Ich erinnere gern an die Worte Fabio Chigis – des späteren Papstes Alexander VII. –, der 1648 in den Verhandlungen von Münster die Aufgabe des Diplomaten mit nüchternen und tiefgründigen Worten beschrieb: “Viel tun, wenig sagen”. Was der Heilige Stuhl der internationalen Gemeinschaft bietet, ist nicht bloß eine technische Lösung für Konflikte, wie es oft der Fall ist, sondern auch eine Friedensvision, die auf der Würde jedes Menschen, auf Gerechtigkeit und auf Brüderlichkeit gründet. Unsere Diplomaten werden zur Stimme der Armen, der Migranten, der Kriegsopfer an Orten, wo sonst oft keine Diplomatie gefragt ist.

Wie kann sich ein zukünftiger päpstlicher Repräsentant in diesem Kontext darauf vorbereiten, ganz unterschiedliche kirchliche, kulturelle und soziale Realitäten wahrzunehmen?

Die Begegnung mit so unterschiedlichen Umfeldern, wie sie dem päpstlichen Vertreter während seines Dienstes begegnen, offenbart die Schönheit einer reichen und vielschichtigen Wirklichkeit. Dies zeigt sich jedes Mal, wenn der Nuntius im Rahmen seiner Mission die verschiedenen Ortskirchen besucht, den Bischöfen zuhört, die Priester willkommen heißt und die Gläubigen in ihrer Verkündigung des Evangeliums stärkt, die stets die Nähe des Papstes spüren möchten. Es ist gewiss eine anspruchsvolle Aufgabe, die menschliches Können und spirituelle Sensibilität erfordert. Die Vorbereitung auf eine solche Aufgabe verlangt vor allem eine Ausbildung, die nicht nur akademisch, sondern zutiefst menschlich, spirituell und seelsorgerisch ist; deshalb sagte ich bereits, dass dies grundlegende Säulen für jeden Priester sind, mehr noch als für einen Diplomaten. Nur so kann man eine tiefe und differenzierte Sichtweise entwickeln, die es ermöglicht, die Komplexität der Geschichte zu erfassen und zu deuten, ohne das Wesentliche aus den Augen zu verlieren. 

Papst Franziskus wünschte sich, dass das Ausbildungsprogramm ein Jahr Missionserfahrung beinhalten sollte. Welchen Beitrag leistete diese Entscheidung zum Leben der Akademie? 

—Mit diesem Vorschlag beabsichtigte der Papst in erster Linie, den vom Papst vorgeschlagenen Lehrplan zu bereichern. “"Alma Mater"”, Vor allem aber bietet es denjenigen, die mit päpstlichen Vertretern zusammenarbeiten werden, eine missionarische Erfahrung in der Evangelisierungstätigkeit. Diese Wahl ist von Bedeutung, da sie zukünftigen Diplomaten hilft, in der konkreten Realität des pastoralen Lebens und in echten Begegnungen mit Menschen, insbesondere mit den vom Leben am meisten Geplagten und Verletzten, verankert zu bleiben. Papst Franziskus' wiederholte Aufforderung, sich den menschlichen und existenziellen Randgebieten zuzuwenden, gilt auch für jene jungen Menschen, die sich auf ihren Dienst im Papst in Nuntiaturen und internationalen Organisationen vorbereiten. Zweifellos hat diese Erfahrung in der Akademie einen Stil größerer Nähe, des Zuhörens und des Dienens geprägt, oft in Situationen von Armut, Verletzlichkeit und kirchlicher Minderheitenstellung. 

Welchen wirksamen Beitrag kann die Diplomatie des Heiligen Stuhls angesichts der instabilen internationalen Lage leisten?

In diesem Kontext beschränkt sich die Mission der Kirche und damit auch die der päpstlichen Vertreter nicht auf diplomatische Vermittlung im engeren Sinne oder das Streben nach unmittelbaren Abkommen, sondern wurzelt vielmehr in einer tiefergehenden Arbeit, die darauf abzielt, Misstrauen sowie kulturelle, politische und religiöse Barrieren zu überwinden und die Voraussetzungen für einen authentischen und dauerhaften Dialog zu schaffen. Was der Heilige Stuhl der internationalen Gemeinschaft bieten kann, ist eine Perspektive, die nicht von wirtschaftlichen oder geopolitischen Interessen geleitet wird, sondern von der zentralen Bedeutung des Menschen, der Verteidigung der Würde jedes Lebens und der Förderung der Völkerverständigung. Ein besonders geeignetes Feld hierfür ist der multilaterale Bereich, in dem diese Prinzipien in konkrete Maßnahmen für Frieden, den Schutz der Grundrechte und Zusammenarbeit umgesetzt werden können. 

“Was der Heilige Stuhl der internationalen Gemeinschaft bieten kann, ist die zentrale Bedeutung des Menschen.”.

Monsignore PennacchioPräsident der Päpstlichen Kirchlichen Akademie

Ist es möglich, prophetisch zu sein, trotz eines Berufs, der Diskretion, Umsicht und Kontinuität erfordert?

„Ich bin überzeugt, dass Diplomatie ohne Visionen undenkbar ist. Die Rolle der päpstlichen Vertreter erfordert heute mehr denn je eine Fähigkeit, die sich nicht auf formale Dialektik beschränkt, sondern ein proaktives Bemühen voraussetzt, aus menschlicher und spiritueller Perspektive eine nachhaltigere Zukunft zu gestalten. Prophetie, als Gabe des Heiligen Geistes, ist die Intelligenz des Gläubigen, der mit Einfallsreichtum und Geschick eine moralische und spirituelle Vision der Geschichte lebendig hält. Sie ist keine ideologische Haltung und wird auch nicht durch reißerische Inszenierung erreicht, sondern durch die Fähigkeit, die zentrale Bedeutung von Menschenwürde, Frieden, Gerechtigkeit und Gemeinwohl immer wieder in Erinnerung zu rufen, selbst wenn dies gegen den Strom zu schwimmen scheint. Dies erfordert von uns die Kraft, respektvoll und besonnen zu sprechen, aber gleichzeitig unmissverständlich auf entscheidende Themen wie Frieden, die Ablehnung des Fundamentalismus, die Aufnahme von Migranten, den Schutz der Würde jedes Menschen, die Abschaffung der Todesstrafe und unsere Verantwortung gegenüber den Ärmsten unter uns hinzuweisen.“.

Sie haben in sehr unterschiedlichen Ländern und Kontexten gewirkt. Welche Erfahrung finden Sie heute am hilfreichsten für die Begleitung der Ausbildung junger Priester an der Akademie? 

Ich bin seit 44 Jahren ununterbrochen auf Weltreise, zunächst als Mitarbeiter, dann als Apostolischer Nuntius. In den unterschiedlichen sozialen und politischen Kontexten, in denen ich meinen Auftrag erfüllen durfte, habe ich stets die Vielfalt internationaler Erfahrungen hautnah miterlebt. In Panama, meinem ersten Einsatzort, wurde ich Zeuge des Engagements der lateinamerikanischen Kirche in den 1980er Jahren angesichts der vielen sozialen Herausforderungen. In Äthiopien erlebte ich die humanitäre Hilfe für Hunderttausende von Menschen, die von Hungersnot und Wassermangel betroffen waren. In Australien hatte ich die große Ehre, Teil der Delegation beim Pastoralbesuch von Papst Johannes Paul II. zu sein. In der Türkei hingegen konnte ich mit dem Ökumenischen Patriarchat von Konstantinopel zusammenarbeiten. Ich war während des ersten Golfkriegs in Ägypten, im Kontext der Intervention gegen das irakische Regime von Saddam Hussein. In Belgrad erlebte ich den Beginn des Zerfalls der Länder des ehemaligen Jugoslawien. Die Liste der Länder ist wirklich lang: Irland, Ruanda, Thailand, Delhi, Polen… Es war eine unbeschreibliche Erfahrung und heute, von Rom aus, blicke ich mit Dankbarkeit auf eine reiche und fruchtbare Reise zurück. 

Welche menschlichen und priesterlichen Eigenschaften halten Sie für notwendig, damit ein künftiger Nuntius die Herausforderungen der kommenden Jahre meistern kann? 

„Ich glaube, die wichtigste Eigenschaft ist die Fähigkeit, spirituelle Tiefe mit echter menschlicher Nähe zu verbinden; tatsächlich wird die Ausbildung der Akademie aus dieser Perspektive erneuert. In diesem Zusammenhang möchte ich an die Ansprache von Papst Leo XIII. bei unserem jüngsten Treffen in unserer Einrichtung erinnern. Er mahnte uns, dass die wichtigste Reform in einem ständigen Prozess der Umkehr besteht, der darauf abzielt, Nähe, aufmerksames Zuhören, Zeugnis, brüderliche Verbundenheit und Dialog zu pflegen, gelebt in Demut und Sanftmut. Dies sind wesentliche Tugenden für den päpstlichen Diplomaten, der in unterschiedlichen kulturellen, kirchlichen und politischen Kontexten wirken wird, wo es von grundlegender Bedeutung sein wird, einen Stil zu besitzen, der Vertrauen schafft, die Kommunikationswege offen hält und Wege zur Versöhnung fördert. Der Papst hat uns ermahnt, die österliche Gabe in uns lebendig zu halten, wahre Boten des auferstandenen Herrn zu sein, die den Frieden Christi in die Welt tragen und eine Brücke des Dialogs zwischen Einzelpersonen, Kirchen und Völkern bilden können.“ Dies bedeutet, die Welt zu bewohnen, ohne von ihrer Logik der Konfrontation vereinnahmt zu werden, sondern stets eine evangelikale Sicht auf den Menschen und die Geschichte zu bewahren.

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Kultur

La Encarnación Gil de Siloé, Retablo de Miraflores

La escena de la Anunciación, en el retablo mayor de la Cartuja de Miraflores, combina arte, simbolismo y catequesis visual. Obra de Gil de Siloé y Diego de la Cruz, es una de las cumbres de la escultura policromada hispano-flamenca del siglo XV.

Eva Sierra und Antonio de la Torre-20. Juli 2026-Lesezeit: 7 Minuten

KÜNSTLERISCHER KOMMENTAR

Situada en el cuerpo inferior del retablo mayor de la iglesia de la Cartuja de Miraflores (Burgos) encontramos una de las escenas más representadas en el arte religioso: la Anunciación.

Las figuras se disponen en un espacio semicircular cerrado por la presencia de cuatro ángeles. En la parte superior derecha aparece una estrella de seis puntas, aludiendo a la luz que más tarde guiaría a los pastores y a los Reyes Magos. La Virgen María se representa en una estancia imaginaria, reclinada ante un libro abierto, símbolo de la meditación en las Escrituras. A sus pies, un jarrón con flores blancas alude a su pureza.

Aunque los evangelios no mencionan que María estuviera en oración en el momento de la Anunciación, la tradición cristiana y muchos autores espirituales han interpretado su actitud como recogimiento y apertura a la voluntad de Dios, coherente con la expresión “llena de gracia”. El ángel Gabriel, mensajero divino, se presenta acompañado por otros dos ángeles y comunica a María el misterio de la Encarnación. Tras el “fiat”, el “hágase en mí según tu palabra”, el Espíritu Santo desciende sobre la Virgen mientras del Padre salen rayos en los que viaja el Niño camino del oído de su Madre; una forma plástica y profundamente simbólica de representar la Encarnación del Verbo.

El retablo como Biblia visual 

Hay que recordar que este retablo fue realizado en el siglo XV, en una época en que gran parte de los fieles eran analfabetos. La Misa se celebraba en latín, lengua que muchos no entendían. El retablo, por tanto, cumplía una función catequética esencial: era la “Biblia de los pobres”, un medio visual para contemplar y comprender los misterios de la fe. La escena de la Anunciación, además, servía como recordatorio del inicio de la Redención, vinculando el nacimiento de Cristo con la entrega eucarística representada en la escena central.

Podemos apreciar la riqueza de las vestimentas de la Virgen y de los ángeles, así como la profusión en el uso del oro. Este lenguaje pictórico buscaba acercar al fiel al ámbito celestial mediante los materiales más valiosos. La manera de representar los sucesos divinos era incluir los pigmentos y materiales más caros, como el uso del lapislázuli, importado de Afganistán,  para el color azul (normalmente el manto de Virgen aparece en este azul intenso) o el oro, como una evocación de la luz celestial. Las figuras aparecen con ropajes contemporáneos a la época de ejecución, recurso habitual para acercar las escenas sagradas al espectador de finales del medievo. Los fieles no solo contemplaban un episodio bíblico, sino también un modelo de virtud y devoción, presentado con el máximo realismo posible.

Una obra del gótico hispano-flamenco

El retablo es una monumental estructura de madera situada en el presbiterio, organizada en calles con escenas representando la historia de la salvación. La escena central exalta la Eucaristía a través de la figura de Cristo crucificado, rodeado de episodios de la Pasión, el Nacimiento y otros momentos clave, así como representaciones de santos, evangelistas y personajes relevantes.

La talla y el diseño de este original retablo corrieron a cargo del maestro Gil de Siloé y su taller. Una obra de semejante envergadura requirió la colaboración de numerosos artesanos bajo la supervisión del maestro, lo que explica las diferencias de estilo en la ejecución de algunas escenas. Una vez finalizada la talla, el pintor Diego de la Cruz se encargó de la policromía y el embellecimiento, aplicando técnicas complejas y costosas.

Entre ellas destacan el estofado, que consiste en aplicar pan de oro sobre la madera y cubrirlo con pintura al temple para luego raspar y dejar ver el oro formando dibujos que imitan brocados, bordados o telas ricas; y el pastillaje, que consiste en añadir relieves en pasta para simular aureolas, bordes de vestiduras, joyas, flores y otros adornos que luego se doraban y policromaban. Los artistas hispanos del gótico tardío fueron auténticos maestros en el dominio de estas técnicas, que conferían lujo y espiritualidad a las esculturas.

El retablo mayor de la Cartuja de Miraflores fue realizado entre 1496 y 1499 como encargo de los Reyes Católicos, impulsado especialmente por Isabel la Católica. Es considerado una de las cumbres de la escultura policromada hispano-flamenca y un ejemplo excepcional de la unión entre arte, teología y catequesis visual en la España del siglo XV.

Katechestischer Kommentar

En el centro del retablo de la Cartuja de Miraflores se sitúa también lo que constituye el centro de la fe cristiana: la Encarnación del Hijo de Dios en la humanidad de Jesús de Nazaret para entregarse por la redención y salvación de la humanidad. Este hecho admirable, decisión existente en la eternidad del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (las tres personas divinas que marcan el eje horizontal del retablo) es ejecutada en el tiempo de la Anunciación cuando el Verbo se encarna en el seno virginal de María para entregarse al plan salvador de Dios (la Cruz y la exaltación, situadas en el eje vertical). 

Desde los inicios, la Encarnación ha sido el eje central de la fe cristiana, el gran misterio de la piedad: Dios se ha hecho carne. De ahí que, para honrar adecuadamente este misterio, cuya compleja profundidad se expresa en la gran catequesis del retablo de Miraflores, la reina Isabel recurriera no sólo al mejor taller artístico sino a los mejores materiales, técnicas y pigmentos. En definitiva, la Encarnación es el misterio de fe que está en el mismo centro del Credo: “por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María Virgen".

La finalidad de la Encarnación

Comprender la finalidad de este decreto eterno de la Santísima Trinidad es, por tanto, comprender en su raíz el sentido y la finalidad de toda la revelación cristiana. La finalidad no es única, sino que podemos contemplarla en un desarrollo amplio de tres pasos, en los que vamos viendo la inmensa riqueza de este misterio central de la fe.

El primer paso que busca conseguir Dios es la salvación de la humanidad. Para dar la salvación, en primer lugar, realiza la liberación del pecado, reconciliando consigo a la humanidad. En segundo lugar, también para salvarnos, nos da a conocer la inmensidad del amor que nos tiene (1Jn 4, 9-14). Ambas cosas, reconciliación del pecado y testimonio del amor divino, es lo que resplandece en la Cruz, primera parada de esta obra salvadora y protagonista principal del retablo de Miraflores. 

El segundo paso es instruir a la humanidad, ya que Cristo resucitado se nos ofrece como camino y modelo de la humanidad perfecta y de la santidad. No en vano, el círculo central del retablo, que encierra los misterios divinos, está rodeado por los cuatro tondos de los doctores de la Iglesia, encargados de instruir a la Iglesia en la enseñanza del Verbo encarnado. De hecho, Cristo se presenta en los Evangelios como Maestro de quien aprender (Mt 11, 29), Camino que seguir (Jn 14, 6), Voz divina que se ha de escuchar (Mc 9, 7) y Modelo supremo de Amor (15, 12), que se expresa en la entrega de sí mismo.

El tercer paso es conducir a la humanidad, redimida del pecado e instruida por el Verbo, a compartir la naturaleza divina. La Encarnación es la vía de acceso abierta a la humanidad para compartir la naturaleza divina del Verbo (2 Pedro 1, 4). Todo ser humano que entra en comunión con el Hijo encarnado llega a ser hijo de Dios, recibiendo del Padre la adopción filial y entrando en la vía de la divinización por el don del Espíritu Santo. Todo el retablo es un resumen de lo que Dios ofrece a la humanidad a través de la Encarnación de su Hijo.

La fe en el Verbo Encarnado

En definitiva, la fe en la Encarnación acepta que el Hijo de Dios ha asumido una naturaleza humana para realizar por ella el plan determinado por la Trinidad para nuestra salvación. También acepta la verdadera realidad del Verbo Encarnado, sin reducirlo a una suma de partes (parte divina y humana) o una mezcla confusa entre lo divino y lo humano. El Verbo Encarnado es verdadero Dios y verdadero hombre, pero la dificultad de aceptar racionalmente esta fe dio lugar desde el principio a numerosas herejías, que alteraban la fe en el Verbo Encarnado.

Desviaciones como el docetismo (la humanidad de Cristo es sólo aparente), el arrianismo (la humanidad de Cristo es real pero unida a un dios creado, no al Hijo consustancial con el Padre), el nestorianismo (en Cristo hay una persona humana y otra divina) o el monofisismo (la naturaleza humana queda absorbida y virtualmente desaparecida en la divina). Frente a ellas la Iglesia va precisando la verdadera fe en el Verbo Encarnado, en una serie de formulaciones dogmáticas cuyo mejor ejemplo es la formulada en el Concilio de Calcedonia (siglo V): “se ha de reconocer un solo y mismo Cristo Señor, Hijo único en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación".

Por eso hay que afirmar que la humanidad de Cristo, Verbo Encarnado, no tiene otro sujeto que la persona divina del Hijo, que la ha asumido y hecho suya desde la Encarnación en el seno de María, como muestra la escena del retablo seleccionada con más detalle. Todo en la humanidad de Cristo ha de ser atribuido a su persona divina, también los sufrimientos y la muerte, no sólo los milagros y enseñanza con autoridad. Verdaderamente Dios, la persona del Hijo, ha muerto en la entrega del Verbo Encarnado en la Cruz. Esta es la sobrecogedora verdad profunda de la Encarnación, que impacta con fuerza al contemplar el conjunto del retablo.

El Verbo Encarnado, por otra parte, no sólo asume un cuerpo, sino también un alma y un corazón humano, una naturaleza humana íntegra. El alma de Cristo tiene realmente un conocimiento humano, que como tal admitía y necesitaba un desarrollo (Lc 2, 52), y a la vez, por estar unida al Verbo, conocía todo, también lo divino. Aquí entra el íntimo conocimiento que Jesucristo tiene de su Padre Dios (Mc 14, 36, Mt 11, 27), así como de sus designios salvadores. El alma de Cristo tiene también una verdadera voluntad humana, siempre cooperante con la voluntad del Padre, mostrando así la perfecta realización de la voluntad de un ser humano. El Hijo obedece en la eternidad el decreto del Padre encarnándose por el Espíritu Santo, mientras que el Verbo Encarnado obedece este decreto hasta la muerte en la Cruz.

El corazón humano de Jesucristo se muestra en el Pelícano Eucarístico que corona el retablo, rasgándose a sí mismo para alimentar con su propia sangre a sus crías. En el corazón de Cristo, durante su vida y su pasión, está presente un conocimiento y un amor hacia cada criatura humana. Por eso es el corazón también de la Encarnación, y el símbolo principal de aquel amor que da sentido y finalidad a la Encarnación, el amor con que el Redentor ama al Padre y a cada uno de los hombres.

Titel des Werkes: La anunciación
Autor: Gil de Siloé y Diego de la Cruz
Jahrhundert: XV
Material: Talla escultórica en madera+ policromía y dorado
Standort: Cartuja de Miraflores, Burgos (España)
Der AutorEva Sierra und Antonio de la Torre

Kunsthistoriker und Doktor der Theologie

Berufung

Descubre la historia de las 10 órdenes religiosas más influyentes en solo 12 minutos

El canal de YouTube "Entiende La Fe" ha lanzado un video que ofrece un mapa de las pricipales órdenes religiosas católicas.

Redaktion Omnes-19 de Juli de 2026-Lesezeit: < 1 Minute

El canal de YouTube Entiende La Fe ha lanzado un video sencillo e interesante titulado «10 Órdenes Católicas Explicadas en 12 Minutos», que ofrece una síntesis de los órdenes religiosas que han moldeado la historia de la Iglesia Occidental. Desde el desapego radical de Der heilige Franz von Assisi, hasta la disciplina intelectual de los Dominicos y el riguroso silencio de los monjes Trapenses. Además, revela curiosidades llamativas que conectan el pasado con el presente, explicando detalles como el origen científico de la genética moderna gracias a un monje agustino o por qué la famosa bebida del capuchino debe su nombre al hábito de una orden religiosa.

Spanien

José Masip, nuevo presidente de la Asociación Católica de Propagandistas 

Masip sucede en el cargo a Alfonso Bullón De Mendoza, quien ha dirigido desde 2018 esta Asociación.

Maria José Atienza-18 de Juli de 2026-Lesezeit: 2 Minuten

José Masip Marzá wurde zum neuen Präsidenten der Katholischer Verband der Propagandisten. Der am stärksten auf Kontinuität ausgerichtete Kandidat der Linie Alfonso Bullón de Mendoza Es wurde von der V. Außerordentlichen Generalversammlung, die am 18. Juli in Madrid stattfand, gebilligt.

Masip war bis heute Vizepräsident der ACdP und zusammen mit María San Gil Direktorin der Kongress "Katholiken und öffentliches Leben, eines der Flaggschiffschiffe des Verbandes.

Mit dieser Wahl wird Masip Präsident der Vereinigung für ihre Werke, «wie die der San Pablo CEU University Foundation, zusätzlich zu Abat Oliba Stiftung, die Stiftung San Pablo Andalucía CEU, das Wohnheim der Universität San Pablo, die Kulturstiftung Ángel Herrera Oria, oder die Zeitung Die Debatte«", wie in der Pressemitteilung zu seiner Wahl mitgeteilt wurde.".

Ein Kontinuitätskandidat

Er ist ein enger und vertrauter Mitarbeiter von Alfonso Bullón de Mendoza, der maßgeblich zur neuen Phase des Vereins beigetragen hat, in der dieser sich mit Initiativen wie der Zeitung „El Debate“ als gesellschaftlicher Bezugspunkt für katholische Kultur etabliert hat. Auferstehungskonzert oder seine aktive Teilnahme am spanischen Gesellschaftsleben, wie beispielsweise sein christlich inspirierter Festwagen bei der Dreikönigsparade in Madrid.

Unter dieser Führung wurde auch die Hochschularbeit der ACdP gefestigt und ausgebaut, wodurch die CEU unter anderem zur privaten Bildungseinrichtung wurde, die die meisten Stipendien in Spanien vergibt, mit mehr als 95 Millionen Euro, die in den letzten 6 Jahren verteilt wurden.

Mit dieser Ernennung wird die Kontinuität der Initiativen, die der Verein in den letzten Jahren durchgeführt hat, gewahrt.

José Masip Marzá

Masip hat einen Jura-Abschluss der Complutense-Universität Madrid und ist derzeit als Rechtsanwalt in Castellón tätig. Er ist zugelassener Versicherungsvertreter und -makler, Immobilienmakler und Verwaltungsleiter. Darüber hinaus ist er Treuhänder und Vorstandsmitglied der Unabhängigen Stiftung.

Masip war Vizepräsident und später Generalsekretär der Organisation der Freiberufler und Selbstständigen (OPA) sowie Gründer der Spanischen Gesellschaft für Freundschaft und Zusammenarbeit mit Äquatorialguinea, deren erster Sekretär er ebenfalls war. 

Confirmandos universitarios

Este curso, por primera vez en “Totus Tuus”, se reservaron aulas de la biblioteca para dar catequesis a alumnos que deseaban confirmarse.

18 de Juli de 2026-Lesezeit: < 1 Minute

Nunca saldrá en ningún telediario, pero hace un par de domingos dieciocho estudiantes de la universidad Carlos III de Madrid recibieron el sacramento de la Confirmación.

Existe en esta universidad una asociación, “Totus Tuus”, llevada por los propios estudiantes, que organiza el apostolado en la universidad y ayuda a los alumnos a acercarse a la fe. Contexto: en la UC3M está institucionalmente prohibido tener capilla.

Clandestinamente, como los primeros cristianos en las Katakomben romanas, se empezaron celebrando Misas en las aulas, para acabar llenando las parroquias más cercanas a los campus de Leganés y Getafe. Con cada vez más actividad también en Colmenarejo e incluso Puerta de Toledo, la asociación organiza Misas y adoraciones, junto con charlas, viajes, jornadas deportivas, voluntariados, peregrinaciones…

Y este curso, por primera vez en “Totus Tuus”, se empezaron a reservar aulas de la biblioteca para dar catequesis a alumnos que deseaban recibir el sacramento de la Confirmación. Con otros alumnos de la uni como catequistas, y veintipico personas que han asistido regularmente a las sesiones semanales, esta iniciativa concluyó con las confirmaciones el otro día en la parroquia de Nuestra Señora de Butarque, Leganés.

Concluyó, por decir algo. En realidad empieza ahora. Porque cuando sopla el Espíritu Santo, echa a volar nuestra alma. Cuánto nos conviene el trato con el Espíritu Santo: está deseando hacernos felices.

Sonrío ahora desde la playa, porque un niño juega con su cometa. Y como el viento sopla, la cometa vuela.

Der AutorGabriel Pérez-Miranda

Gabriel Pérez-Miranda Mata (Madrid, 2004) ocupa el tercer lugar de los seis hijos de Juan y Cristina. Estudiante universitario, es también un entusiasta de los deportes y la lectura, y ha publicado un libro de poesía ("Envïdár", Loto Azul, 2025)

Öko-logisch

Krieg und Frieden

La polarización, visible tanto en España como en múltiples conflictos internacionales — muchos de ellos olvidados, fuera del objetivo de la prensa—, representa un fracaso colectivo ante la paz que reclamó el Papa León XIV en las Cortes españolas en junio de 2026.

Eloy Asenjo Carpintero-18 de Juli de 2026-Lesezeit: 4 Minuten

Ovacionado con creces salió el Papa León XIV de las Cortes españolas, y puso a sus Señorías grandes y graves deberes dentro de un clima de amable discusión fuera de palabras paralizadoras y paralizantes. Ante un hemiciclo expectante, el Santo Padre pronunció un discurso de hondo calado político y moral, diagnosticando con precisión los males que asfixian la convivencia global contemporánea. El Pontífice fue tajante al afirmar:

“El mundo atraviesa una profunda crisis espiritual y cultural, que se manifiesta en múltiples formas de violencia, polarización y desconfianza recíproca. En este contexto, la paz se presenta como una aspiración política y, más aún, como una verdadera exigencia moral. Reclama una palabra pública que respete a quien piensa distinto, instituciones puestas al servicio del encuentro, una memoria histórica que busque la verdad y la reconciliación y una vida social capaz de sostener la amistad cívica y el respeto mutuo en medio de la discrepancia”.

El debate de la memoria

El Papa se mostró valiente al mencionar de forma directa la Memoria Histórica en el propio hemiciclo legislativo: “Memoria histórica que busque la verdad y la reconciliación… ardua tarea cuando existe una polarización tan grande”. Aunque la reflexión trasciende nuestras fronteras y apunta a cualquier geografía del planeta, su pronunciamiento en la sede del Poder Legislativo español invita inevitablemente a reflexionar sobre una serie de realidades que marcan el panorama historiográfico actual: 

  • La triste “schwarze Legende” de España. Ya han salido historiadores -curiosamente la mayoría extranjeros- rebatiendo este hecho lamentable del que aún nos estamos recuperando, y con el que actualmente se hacen discursos populistas muy lejanos de la realidad del papel de España en Iberoamérica.
  • Muchos jóvenes no saben situar, actualmente, históricamente personajes de gran calado en la historia del Estado Español durante el s. XX.
  • La independización de los actuales Estados de Latinoamérica durante el s. XIX llevada a cabo con programas personalísimos y de inspiración altamente anticatólica, de cuyos “barros, estos lodos” en los que se ve una gran polarización para deshacer los lazos fuertes que unen España con todos los países de América del Sur y América Central.
  • Se está promoviendo como ejemplar el régimen de la 2ª República, (…) cuando historiadores de prestigio la denostan y la hacen culpable de la Guerra Civil que sufrió el país.

El valor de la palabra frente al rearme

¡Ya tenemos la polémica formada! Sin embargo, el propósito de estas líneas no es centrar el foco en la disputa, sino hallar la vía para hablar con serenidad de estos temas sin emplear, como señalaba el Papa en su discurso, “palabras (que) pueden abrir caminos o cerrarlos; pueden iluminar la realidad o deformarla hasta hacer imposible el encuentro”.

Este encuentro se perfila indispensable si queremos una sociedad libre, justa y verdaderamente democrática. Como recordó el Pontífice, “de este respeto al otro nace también el deber de custodiar el espacio donde maduran sus convicciones, su conciencia y su relación con Dios. La atención a ese ámbito interior permite comprender mejor una cuestión decisiva para toda sociedad verdaderamente democrática: la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, derecho fundamental que tutela el ámbito más íntimo de las personas”.

El mensaje papal también miró con crudeza al escenario geopolítico actual, advirtiendo que toda guerra es un fracaso, pues “constituye, en última instancia, una dolorosa derrota de la capacidad de negociar y también de aquella conciencia común de la humanidad que reconoce vínculos de justicia entre las naciones”.

Además, resuena la denuncia de León XIV sobre “el rearme como respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional”. Ante esa inercia bélica, el Papa concluía con firmeza: “La verdadera seguridad, en cambio, nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra”.

Esta denuncia no nos es ajena: en el fondo de los conflictos armados subyacen intereses personalísimos, muchas veces económicos, que los hacen moralmente deplorables, desoyendo las voces que claman por una paz compleja de alcanzar. De ahí la vigencia del llamamiento de León XIV para redescubrir el valor del “diálogo como camino paciente hacia acuerdos justos y duraderos, fundados en el respeto a los tratados, en la transparencia de la acción diplomática y en la voluntad sincera de anteponer la paz al recurso a la fuerza”.

Cohesión en la diversidad

El Santo Padre trajo a primera línea el lema de la Unión Europea: “In varietate concordia». Dotándolo de contenido actual, nos recordó que “la unidad verdadera no uniforma, sino que cohesiona en la diversidad, haciendo de las culturas, sensibilidades y tradiciones una ocasión de enriquecimiento mutuo. Asimismo, dentro de las propias sociedades es urgente construir una cultura de la reciprocidad. La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario”.

Esta polarización, visible tanto en España como en múltiples conflictos internacionales — muchos de ellos olvidados, fuera del objetivo de la prensa—, representa un fracaso colectivo. En este preocupante contexto global, resulta “importante reiterar la teoría de la guerra justa, incoada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra, sin perjuicio del derecho a la legítima defensa, entendida en el sentido más estricto” (cfr. Francisco, Carta enc. “Fratelli Tutti”, 258, 3 de octubre de 2020)”.

La realidad es incuestionable: “La humanidad cuenta con instrumentos mucho más eficaces y capaces de promover la vida humana para afrontar los conflictos, como el diálogo, la diplomacia y el perdón. El recurso a la fuerza, a la violencia y a las armas testimonia una pobreza relacional que siempre tiene consecuencias desastrosas para las poblaciones civiles” (Carta enc. “Großartige Menschheit” 192, 15 de mayo 2026). 

En definitiva, el Santo Padre ha lanzado una severa advertencia, ¡un grito al diálogo! Un recordatorio insistente de que “las palabras pueden abrir caminos o cerrarlos; pueden iluminar la realidad o deformarla hasta hacer imposible el encuentro”.

Este grito no va dirigido solamente a las Señorías que llenaban el hemiciclo, sino a todas las personas de buena voluntad y, muy especialmente, a los periodistas, quienes sostienen una enorme responsabilidad en el ejercicio de su profesión. En este nuevo ecosistema comunicativo, el rigor ético y el comportamiento en el uso de las nuevas tecnologías y de la Inteligencia Artificial dictarán si los medios se convierten en puentes para el encuentro o en amplificadores de las trincheras.

Der AutorEloy Asenjo Carpintero

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Aus dem Vatikan

Zwischen Babel und Jerusalem: Die Zukunft der künstlichen Intelligenz wird in Castel Gandolfo entschieden.

Mientras la inteligencia artificial avanza más rápido que las normas capaces de regularla, más de doscientos líderes mundiales, premios Nobel y especialistas se han reunido en la Global Nobel Laureates Assembly sobre Inteligencia Artificial y Guerra Nuclear para formular una pregunta decisiva: quién dirigirá el futuro y con qué principios.

Almudena Lago-17 de Juli de 2026-Lesezeit: 5 Minuten

Früh am Morgen, wenn das Licht über den Albaner See zu schwinden beginnt und die Olivenbäume der päpstlichen Villen noch lange Schatten werfen, Borgo Laudato Si Ein Labor, in dem junge Menschen lernen, sich um das gemeinsame Zuhause zu kümmern und sich gleichzeitig auf einen Beruf vorbereiten, erscheint als ein zu friedlicher Ort, um über Atomkrieg zu sprechen. 

Es gibt Gemüsegärten, Hühner, Ponys und Gewächshäuser. Junge Menschen füttern Tiere, pflegen Pflanzen und lernen, dass die Realität tägliche Aufmerksamkeit erfordert. Alles zeugt von der Gegenwart, von Fürsorge und von den kleinen Dingen, die von uns abhängen. Und doch hat sich genau hier eine wichtige – vielleicht historische – Debatte über die Zukunft der Zivilisation, künstliche Intelligenz und Atomwaffen entfaltet. Über das Risiko, dass Technologie der Menschheit dient oder sie letztlich beherrscht.

Mehr als zweihundert Menschen aus verschiedenen Kontinenten, darunter Nobelpreisträger, ehemalige Staatsoberhäupter, Wissenschaftler und Experten für künstliche Intelligenz, trafen sich in diesem vom Vatikan geförderten ganzheitlichen Ökologielabor, um über zwei Kräfte zu diskutieren, die unsere Zeit neu definieren: die Rückkehr des nuklearen Risikos und das beschleunigte Wachstum der künstlichen Intelligenz.

Es kommt nicht oft vor, dass Nobelpreisträger wie David Gross, Maria Ressa und Muhammad Yunus mit Politikern wie Juan Manuel Santos und Romano Prodi sowie Forschern wie Tristan Harris, die mit OpenAI, Anthropic oder Google DeepMind verbunden sind, zusammentreffen. Diese Mischung ist ein Zeichen der Zeit.

Die künstliche Intelligenz Es hat Fragen demokratisiert, die lange Zeit einer Minderheit von Experten vorbehalten schienen: Wer entscheidet? Wer kontrolliert? Wer übernimmt die Verantwortung? Diese Fragen betreffen nicht länger nur Herrscher oder Ingenieure. Sie betreffen uns alle.

Mehr als die Abwesenheit von Krieg

Bei der Eröffnungssitzung sagte der Kardinal Fabio Baggio, Propräfekt des Dikasteriums für das Umfassender Personalentwicklungsdienst und Generaldirektor des Zentrums für Hochschulbildung Borgo Laudato Si, Er erinnerte daran, dass Frieden nicht auf die Abwesenheit von Konflikten reduziert werden könne: “Es ist eine Ordnung, die auf Gerechtigkeit, gegenseitigem Vertrauen, Achtung vor dem Gesetz und der unverletzlichen Würde jedes Menschen beruht”, erklärte er.

In einer Zeit, die von offenen Kriegen, nuklearen Bedrohungen und einem technologischen Wettlauf geprägt ist, dessen Tempo die Fähigkeit zur politischen und ethischen Reflexion zu überholen scheint, bestand er auf der Notwendigkeit gemeinsamer Prinzipien, die in der Lage sind, den Fortschritt in Richtung wahrhaft menschlicher Ziele zu lenken.

Zwischen Babel und Jerusalem

Wenn es ein Bild gab, das den Geist des Treffens treffend einfing, dann war es das von Kardinal Silvano Maria Tomasi. Der erfahrene Kardinal beschrieb die Menschheit am Scheideweg: Entweder sie errichtet ein neues ‘technologisches Babel’, in dem Macht, Daten und Kontrolle zu Götzen werden, oder sie arbeitet für ein ‘neues Jerusalem’, in dem die Technologie im Dienste der Brüderlichkeit steht. “Die Sprache der Abschreckung dominiert die internationalen Beziehungen erneut”, warnte er.

In den Debatten wurden immer wieder Bedenken hinsichtlich eines neuen Wettrüstens geäußert, in dem künstliche Intelligenz und Atomwaffen sich gegenseitig verstärken könnten.

Steuerung künstlicher Intelligenz

Eine der am meisten erwarteten Reden war die von Juan Manuel Santos. Der Friedensnobelpreisträger und ehemalige kolumbianische Präsident argumentierte, dass es unmöglich sein werde, zu gewährleisten, dass künstliche Intelligenz dem Gemeinwohl diene, ohne eine effektive Regierungsführung, die auf Rechenschaftspflicht, Transparenz und Rechtsstaatlichkeit beruhe.

Muhammad Yunus ging sogar noch weiter. Er erklärte, dass wir gleichzeitig das Ende einer Zivilisation und die Geburt einer anderen erleben, und erinnerte uns daran, dass die Entscheidungen, die wir heute treffen, die Welt prägen werden, die die jungen Menschen erben werden.

Auch Romano Prodi ergriff das Wort. In einer zunehmend fragmentierten Welt, warnte er, werde keine Nation allein in der Lage sein, Herausforderungen wie künstliche Intelligenz, globale Sicherheit oder die Kontrolle immer leistungsfähigerer Technologien zu bewältigen.

Kerry Kennedy, die derzeit die Robert F. Kennedy Human Rights Organisation leitet, die sich der Verteidigung der Menschenrechte widmet, und die Tochter von Robert F. Kennedy ist, dem Senator und ehemaligen US-Justizminister, der am 5. Juni 1968 in Los Angeles während seines Präsidentschaftswahlkampfs ermordet wurde, forderte ihrerseits, “dass kein automatisiertes System über den Einsatz von Atomwaffen entscheiden darf”, eine Idee, die durch die Forderung nach einer effektiven menschlichen Kontrolle über solche Systeme in die Erklärung von Rom aufgenommen wurde.

Ein Gespräch, das bis in die Vergangenheit zurückreicht

Das Interesse des Vatikans an diesen Themen begann offensichtlich nicht erst diese Woche. Bereits im Juli letzten Jahres legte er den Grundstein für dieses Treffen, indem er einen internationalen Runden Tisch zum Thema künstliche Intelligenz einberief, dessen Ergebnisse in dem vorliegenden Dokument mündeten. Brüderlichkeit im Zeitalter der KI, Mit einigen der einflussreichsten Stimmen auf diesem Gebiet, darunter Yoshua Bengio, Stuart Russell, Max Tegmark, Geoffrey Hinton, Yuval Noah Harari, Maria Ressa und andere internationale Experten. 

Ausgangspunkt ist die Erkenntnis, dass künstliche Intelligenz zu einem institutionellen Akteur werden kann: Sie kann an Märkten teilnehmen, Verträge entwerfen, kollektive Entscheidungen beeinflussen und komplexe Systeme steuern, ohne diese vollständig zu verstehen. Harari, der in letzter Zeit häufig in den Nachrichten war, argumentiert, dass KI begonnen hat, den «Code der menschlichen Zivilisation zu hacken», indem sie die Sprache, das primäre Betriebssystem menschlicher Gesellschaften, beherrscht. Er betont außerdem, dass KI zwar hochintelligent, aber nicht bewusst ist: «Intelligenz ist nicht dasselbe wie Bewusstsein.» Im Kern geht es um dieselbe Frage, die in letzter Zeit auch in Castel Gandolfo diskutiert wurde: Wie kann sichergestellt werden, dass künstliche Intelligenz zu humaneren, gerechteren und inklusiveren Gesellschaften beiträgt?.

Von Borgo nach Campidoglio: Frieden, eine Form von Intelligenz

Am Morgen des 16. Juli änderte sich die Szenerie. Die Debatten verließen die Stille der Olivenhaine und verlagerten sich in den Saal Giulio Cesare auf dem Kapitol, dem politischen Herzen Roms. Dort, Römische Erklärung für einen unbewaffneten und abrüstenden Frieden im Zeitalter der künstlichen Intelligenz, der Atomwaffen und der autonomen Systeme, Höhepunkt der in Castel Gandolfo abgehaltenen Versammlung.

Kardinal Baldassare Reina präsentierte die Erklärung als Aufruf zur Verantwortung. Er sprach von der Notwendigkeit, neue Generationen in kritischem Denken, Ethik und wissenschaftlicher Verantwortung zu schulen, denn, wie er sagte: “Frieden braucht sowohl Wissenschaft als auch Gewissen.” Er betonte zudem, dass jede technologische, politische oder wirtschaftliche Entscheidung die Würde des Menschen in den Mittelpunkt stellen müsse.

Die Erklärung versteht sich als Aufruf zu Leben, Vernunft, Brüderlichkeit und gemeinsamer Verantwortung. In einer Zeit, in der Sicherheit erneut auf Drohungen und Abschreckung zu beruhen scheint, argumentierte Reina, dass “Frieden eine Form von Intelligenz ist”.

Physik-Nobelpreisträger David Gross gab eine ähnlich eindringliche Warnung ab: “Unser Überleben steht auf dem Spiel.” Und Sharon Stone, Botschafterin des Unternehmens – und ein Hinweis auf die mediale Aufmerksamkeit – fasste die Stimmung des Tages zusammen, indem sie abschließend erklärte: “Die Menschenwürde ist kein Algorithmus.”.

Während der anschließenden Pressekonferenz, Omnes Sie fragte, wie man in fünf Jahren messen könne, ob wir tatsächlich Fortschritte erzielt hätten, ob die in Rom verkündeten Prinzipien in die Praxis umgesetzt worden seien und letztlich: welche drei konkreten Indikatoren belegen würden, dass KI die Menschenwürde stärke und nicht nur die wirtschaftliche Produktivität. Maria Ressa antwortete, das Kriterium seien die Menschen: ob die Bürger verlässlichere Informationen erhielten, ob Demokratien gestärkt würden und ob der Mensch angesichts immer einflussreicherer Systeme seine tatsächliche Entscheidungsmacht behalte. Sie warnte zudem vor der wachsenden Rolle von Chatbots und Sprachassistenten. Die Frage sei nicht, wie viel Maschinen wüssten, sondern ob sie uns halfen, besser zu denken, oder ob sie am Ende für uns dachten.

Niemand ist nach Borgo Laudato Si' gereist, nur um über Algorithmen zu diskutieren. Es ging um Freiheit, Verantwortung, Macht und die Zukunft. Das bleibende Bild ist letztendlich nicht das von Experten oder unterzeichneten Dokumenten. Es ist das von brillanten Köpfen, die sich inmitten von Hühnern, Ponys, Gemüsegärten und Olivenhainen versammelt haben, um über die Zukunft der Zivilisation zu debattieren und dabei anzuerkennen, dass alles mit der Sorge um die kleinen, konkreten Realitäten beginnt.

Maschinen werden immer intelligenter. Doch die Zukunft wird weiterhin von etwas abhängen, das viel älter ist als jeder Algorithmus: der menschlichen Fähigkeit, zu erkennen, was es wert ist, geschützt und dem Gemeinwohl gewidmet zu werden. Letztendlich lautet die entscheidende Frage nicht mehr, was künstliche Intelligenz leisten kann. Die Frage ist vielmehr: In wessen Händen liegen wir?

Der AutorAlmudena Lago

Welt

Los obispos franceses denuncian la votación que legaliza la «muerte asistida» como un «punto de inflexión» en la historia del país.

Los obispos franceses critican duramente la “decisión radical” tomada por los legisladores franceses para legalizar la “ muerte asistida".

OSV / Omnes-17 de Juli de 2026-Lesezeit: 4 Minuten

Una votación histórica de la Asamblea Nacional el 15 de julio legalizó la muerte asistida, incluyendo la eutanasia y el suicidio asistido en ciertos casos.

El cardenal Jean-Marc Aveline de Marsella y presidente de la conferencia episcopal lamentó que “los miembros del parlamento hayan consagrado en la ley francesa la posibilidad de causar la muerte”.

“Esta decisión rompe con la larga tradición de cuidados cuyo propósito es aliviar el sufrimiento y acompañar a cada persona hasta el final natural de su vida”, dijo en nombre de los obispos.

El comunicado, firmado por el arzobispo Vincent Jordy de Tours y el obispo Benoît Bertrand de Pontoise, vicepresidentes de la conferencia episcopal francesa, instó a las instituciones sanitarias católicas a «abstenerse de comportamientos claramente reprobables desde el punto de vista moral, en contra de la dignidad de toda vida humana».

Para los obispos franceses, “el 15 de julio de 2026 marca un punto de inflexión importante en la historia de nuestro país”.

La Asamblea Nacional de Francia legaliza la eutanasia mediante votación

Esta es la cuarta vez desde mayo de 2025 que los diputados franceses votan a favor del proyecto de ley que legaliza la «muerte asistida». Los senadores lo han rechazado abrumadoramente en tres ocasiones, y el porcentaje de diputados que apoyan el proyecto de ley ha disminuido significativamente desde la primera votación, pero el descenso no fue suficiente para impedir su aprobación.

El 15 de julio, 291 miembros de la Asamblea Nacional votaron a favor, mientras que 241 votaron en contra, con 29 ausencias.

La ley autoriza la muerte asistida y, en ciertos casos, permite que un médico o enfermero administre la sustancia letal, legalizando así la eutanasia en Francia. La legislación debe ser revisada por el Consejo Constitucional francés antes de entrar en vigor.

El presidente Emmanuel Macron celebra la votación

El presidente francés celebró efusivamente la votación de la Asamblea Nacional, que se presentó como definitiva, en una publicación en X inmediatamente después de la votación. Emmanuel Macron había apoyado abiertamente esta ley. De hecho, había prometido legalizar la eutanasia antes de que finalizara su segundo mandato de cinco años.

“En 2022, me comprometí a allanar este camino junto con el pueblo francés”, dijo el 15 de julio. “Ese compromiso se ha cumplido”.

Los obispos lamentaron abiertamente que el presidente Macron se hubiera puesto arbitrariamente del lado de la decisión de la Asamblea Nacional, a pesar de las numerosas controversias que rodean este proyecto de ley.

“El Presidente de la República había anunciado un debate tranquilo, informado y respetuoso, pero está claro que consideraciones políticas, ideológicas e indudablemente incluso económicas, disfrazadas de retórica engañosa, han frustrado esta ambición”, dijeron los obispos.

“Una cuestión tan fundamental para nuestro contrato social merecía que se consideraran plenamente las consecuencias humanas, médicas, éticas y sociales de la eutanasia y el suicidio asistido.”

Los obispos franceses advierten sobre las consecuencias éticas y sociales

Para los obispos, uno de los mayores peligros de la ley radica en que el principio de que la muerte puede constituir una respuesta médica al sufrimiento se ha convertido en parte del acervo jurídico del país. La elección de morir puede entonces reivindicarse como un derecho que podría extenderse a otros.

“La experiencia en otros países demuestra que los criterios de acceso a la muerte asistida tienden siempre a ampliarse, en detrimento de los cuidados paliativos”, señalaron.

Mientras tanto, “los efectos de dicha legislación aún no se han medido por completo, pero ya se están haciendo notar”, advirtieron los obispos. “Nuestra relación con la vulnerabilidad, la vejez, la discapacidad y la enfermedad cambiará”, añadieron.

“Los más pobres son probablemente los primeros en pagar las consecuencias: para no ser una carga para sus hijos o nietos, las personas mayores en situaciones precarias pueden sentirse presionadas a morir”, advirtieron los prelados.

Los proveedores de atención médica católicos podrían enfrentar desafíos legales

Para los obispos, la preocupación más inmediata y concreta hoy en día es que, si la ley entra en vigor, los centros de atención —principalmente las instituciones católicas— podrían enfrentar acciones legales si se niegan a permitir la eutanasia o el suicidio asistido en sus instalaciones. Tal como está redactada, la ley exigirá que el director del centro o departamento autorice a profesionales externos a realizar el procedimiento letal.

Por lo tanto, los obispos han anunciado que «seguirán de cerca las remisiones al Consejo Constitucional» que se anunciaron antes de la votación.

El Consejo Constitucional de Francia revisará la ley

El 14 de julio, mientras Francia celebraba el Día de la Bastilla —la fiesta nacional más importante del país—, el primer ministro Sébastien Lecornu sorprendió a muchos al anunciar que apelaría al Consejo Constitucional para que sometiera a revisión el texto de esta ley, a la que se opone personalmente. Justificó este último recurso alegando la falta de acuerdo entre las dos cámaras, la Asamblea Nacional y el Senado. Unos días antes, el presidente del Senado, Gérard Larcher, había anunciado su intención de tomar la misma medida.

El Consejo Constitucional puede aprobar el proyecto de ley en su totalidad, anular ciertas disposiciones o emitir reservas interpretativas antes de que Macron promulgue la ley. La consulta solicitada por el primer ministro se centrará, en particular, en la ausencia de una cláusula de objeción de conciencia que permita a los centros sanitarios —como las residencias católicas gestionadas por las Hermanitas de los Pobres— estar legalmente autorizados a negarse a prestar servicios de «muerte asistida» en sus instalaciones.

A la espera del resultado de la apelación, los obispos de Francia han reiterado su llamamiento a los católicos franceses para que «den testimonio de que es posible otro camino: uno de presencia fiel y atención que alivie el sufrimiento físico o psicológico, sin abandonar jamás a nadie».

Caroline de Sury schreibt für OSV News aus Paris.

Der AutorOSV / Omnes

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Welt

El cardenal Sarah denuncia en el Parlamento Europeo la «colonización ideológica» sobre África

El cardenal explicó cómo funciona el sistema de presión para que los países africanos acepten políticas contrarias a sus culturas.

Javier García Herrería-17 de Juli de 2026-Lesezeit: 4 Minuten

El cardenal Robert Sarah, prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino, pronunció el 15 de julio en la Sala SPAAK del Parlamento Europeo una «Lectio magistralis» sobre las relaciones entre Europa y África, por invitación del grupo ECR (Conservadores y Reformistas Europeos), junto con Sos Chrétiens d’Orient y Pro Vita e Famiglia.

En un discurso de fuerte carga teológica y política, el purpurado guineano planteó una pregunta que, dijo, es «decisiva para el futuro de nuestros dos continentes»: «¿podemos aún entendernos?».

Una crisis del lenguaje y de la razón

El eje central de la intervención fue la denuncia de una progresiva vaciedad del vocabulario compartido entre Europa y África. Sarah se preguntó si palabras como «derechos humanos», «dignidad», «desarrollo», «libertad», «salud», «género» o «familia» «significan aún la misma cosa para quienes las pronuncian en Bruselas, en Estrasburgo, en Kampala o en Conakry».

El cardenal tomó como clave de lectura una frase pronunciada por el Papa León XIV en enero, ante el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede: «Necesitamos que las palabras vuelvan a expresar de modo inequívoco realidades ciertas. Solo así puede reanudarse un diálogo auténtico y sin malentendidos». A partir de esta cita, Sarah sostuvo que la crisis actual —geopolítica, de los derechos, del multilateralismo— es «en su raíz, más allá del lenguaje: una crisis del logos, de la razón».

Según el purpurado, el dossier preparado para el encuentro muestra «con documentada claridad» cómo, en la relación entre la Unión Europea y África, «las palabras son hoy usadas no para revelar la realidad, sino para ocultarla o incluso para invertirla». Puso varios ejemplos: se habla de «salud sexual y reproductiva» y se entiende, dijo, «el acceso al aborto»; se habla de «igualdad de género» y se entiende «la deconstrucción de la diferencia sexual entre hombre y mujer inscrita en el cuerpo del ser humano»; se habla de «derechos humanos» para los países africanos y se entiende «la imposición de categorías jurídicas ajenas a nuestra historia, a nuestra fe, a nuestra cultura, a nuestra visión antropológica».

Para Sarah esto no es «un problema de semántica académica», sino «un problema político, un problema de verdad, de honestidad en las relaciones humanas». Un vocabulario ambiguo en tratados y resoluciones, afirmó, se convierte en «instrumentos de perversión y de poder silencioso, de neocolonialismo cultural y económico», ya que «quien controla el significado de las palabras controla, de hecho, el resultado de la negociación, sin que la otra parte se dé cuenta». El cardenal anunció que intentaría «iluminar» este fenómeno «a la luz del Evangelio y de la razón».

El magisterio de Benedicto XVI sobre el logos

Sarah recordó tres discursos de Benedicto XVI —Ratisbona (2006), el Collège des Bernardins de París (2008) y el Bundestag alemán (2011)— como diagnóstico previo de esta crisis. En Ratisbona, Benedicto XVI subrayó que Dios actúa «con logos», es decir con razón y palabra a la vez, y advirtió que una razón «sorda» a lo divino «se vuelve incapaz de insertarse en el diálogo de las culturas». En París, propuso el camino del quaerere Deum y alertó de que «una cultura meramente positivista […] sería la capitulación de la razón». En el Bundestag preguntó: «¿Cómo puede la razón reencontrar su grandeza sin resbalar en lo irracional?».

Colonización ideológica, aborto, género y autodeterminación de los pueblos

En el resto de la intervención, el cardenal desarrolló estas ideas en varios frentes concretos:

  • La «colonización ideológica». Citando al Papa Francisco —quien acuñó la expresión en Manila en 2015 («Estemos atentos a las nuevas colonizaciones ideológicas […] entran en un pueblo con una idea que no tiene nada que ver con el pueblo»)—, Sarah sostuvo que categorías como SOGI (Sexual Orientation and Gender Identity) o CSRHE (educación sexual y reproductiva comprensiva), se repiten sistemáticamente en tratados y planes de acción europeos hasta constituir «un verdadero y propio sistema».
  • Aborto y derechos reproductivos. El cardenal criticó las resoluciones del Parlamento Europeo de 2022 que piden «dar prioridad al acceso universal al aborto seguro y legal», y contrapuso las constituciones de Kenia y Uganda, que protegen la vida desde la concepción, como ejemplo de «autodeterminación de los pueblos».
  • Género y educación. Denunció el Acuerdo de Samoa y el «Gender Action Plan III» de la UE por imponer, según dijo, una «educación sexual y reproductiva comprensiva» y un enfoque «gender-transformative» sin «una consulta real de los pueblos interesados».
  • El sistema de condicionalidad europea. Sarah describió un mecanismo «de tres niveles» —normativo, jurídico-convencional y financiero-comercial— que, a su juicio, elude el principio de autodeterminación, poniendo como ejemplo la presión ejercida sobre Uganda en 2023 a raíz de su legislación penal.
  • Voces africanas. Citó testimonios de funcionarios africanos que hablan de un «hecho consumado» en las negociaciones («Si no firmas, hay consecuencias») y recordó las palabras del presidente ugandés Museveni en la conferencia de Entebbe (mayo de 2025): «tendremos que retirarnos de aquella absurdidad, y decir a la Unión Europea que no podemos formar parte de aquella iniquidad».
  • Balance y llamamiento final. El cardenal insistió en que su intención no es rechazar la cooperación con África, sino pedir que «la cultura de la potencia» se transforme en «civilización del amor». Recordó también su ya célebre imagen, formulada en el Sínodo de 2015, de la ideología de género y el fundamentalismo islámico como dos «bestias apocalípticas». Concluyó pidiendo al Parlamento Europeo «un acto de razón»: verificar si las palabras que pronuncia «honran verdaderamente a la persona humana, a la familia, a la libertad de los pueblos», advirtiendo de que, si no lo hace, «ningún tratado, por bien escrito que esté, podrá colmar la distancia que las ‘palabras traicionadas’ habrán cavado» entre Europa y África.
Berufung

Rafael Aita: «Existieron incas que eran católicos, hablaban español y latín y eran aliados del rey»

El divulgador desmonta los mitos de la "leyenda negra" en América, reivindicando el legado católico y las alianzas entre los incas y la Corona española.

P. Manuel Tamayo-17 de Juli de 2026-Lesezeit: 3 Minuten

Ingeniero de profesión pero historiador por vocación, el escritor peruano Rafael Aita —conocido en las redes como Capitán Perú— se ha convertido en una de las voces más firmes y disruptivas de la divulgación histórica en Hispanoamérica. A través de obras de gran impacto como Los incas hispanos y Los incas católicos, Aita combate la politización de las aulas y el arraigo de la «leyenda negra», rescatando del olvido las alianzas indígenas y el profundo proceso de evangelización que unió a España y América.

En esta entrevista, el también colaborador del aclamado documental Spanisch-Amerika nos invita a redescubrir un pasado común libre de sesgos ideológicos, donde figuras como Santo Toribio de Mogrovejo sentaron las bases espirituales de medio continente.

Eres ingeniero industrial y magister en Administración de empresas ¿por qué te has dedicado, con bastante empeño, a escribir libros de historia?

–Por lo mal que se enseña la historia en nuestros países. Toda persona que ama a su país, independientemente de su profesión, debe conocer su historia y cultura, cuando comencé a hacerlo, encontré tantas inconsistencias entre la historia que aparece en los libros con la historia que se enseñaba, que me fue inevitable hablar del tema.

La historia del Perú tiene una relación directa con España, a la que solemos llamar la “Madre Patria”. A España le debemos la religión y la cultura. En los libros de historia ¿se da este reconocimiento?

–En muchos libros sí, ahí se tiene al gran historiador peruano José Antonio del Busto, que se pronunció públicamente en contra del retiro de la estatua de Francisco Pizarro de la plaza de armas de Lima. Lamentablemente, estos textos no llegan al currículo escolar que está sumamente politizado.

¿Dónde se inician las corrientes anti hispanistas? ¿Son contra España o contra la religión?

–En un inicio fueron de la mano, la leyenda negra que esparcía Inglaterra o Países Bajos estaba acompañada de la guerra política contra España, así como el cisma con la Iglesia Católica. Hoy en cambio, no es necesariamente así, y muchos católicos han asumido la leyenda negra contra España.

¿En qué consiste lo que se conoce con el nombre de “leyendas negras”?

–Se define como el conjunto de exageraciones, manipulaciones, omisiones, tergiversaciones y sesgos históricos con el objetivo de dejar mal a un solo lado, en este caso, el español y católico.

Veo que has escrito varios libros, entre ellos: “Los Incas hispanos” y “Los incas católicos” ¿qué quieres decir con estos libros?

–Desde el nombre ya es disruptivo, pues muchos piensan que lo inca es contrario a lo hispano e incompatible con lo católico, precisamente porque no nos han explicado que existieron incas que eran católicos, hablaban español y latín y eran aliados del rey. La intención de ambos libros es romper ese prejuicio.

He visto que has salido en el documental “Hispanoamérica” de José Luis López Linares, ¿cuál es la intención de ese documental? ¿Está en la línea de tus libros?

–No sólo está en la misma línea, sino que José Luis López Linares adquirió mi libro de Los Incas Hispanos para realizar la parte del Perú. Tuve la oportunidad de filmar en Cusco parte del documental con él, una de las experiencias que guardo mejores recuerdos.

¿Tú piensas que la historia que nos han contado en el Perú no se ajusta a la verdad?

–En mi última charla en una parroquia hice la siguiente pregunta a los feligreses: ¿cuántos indígenas fueron ejecutados bajo el tribunal de la inquisición? La respuesta iba entre cientos y miles. No podían creer cuando les di el dato que solo 32 personas fueron ejecutadas y ninguna de ellas era indígena. Estamos hablando de un público católico, asiduo a la parroquia y que ha recibido charlas de formación por décadas, ahora imaginemos lo que se les ha enseñado a los demás.

¿Veo que la historia de España con respecto al Perú no debería llamarse de conquista, y tampoco es un colonialismo, sino la historia de la evangelización?

–Así es, y como dijo Ramón Mujica Pinilla, la conquista del Perú se dio más por alianzas que por la fuerza.

¿Cómo van los proyectos de un nuevo hermanamiento entre España y Hispanoamérica?

–Aunque políticamente lejano, veo que cada día se cae el andamiaje de la leyenda negra, lo cual es necesario antes de cualquier tipo de unidad. Primero debemos estar unidos en pensamiento, y luego el resto vendrá en consecuencia a eso.

El Papa León en España ha mencionado tres veces a Santo Toribio de Mogrovejo como uno de sus santos preferidos, ¿piensas que Santo Toribio, al ser arzobispo de Lima, fue la cabeza o una pieza muy importante para la evangelización de Hispanoamérica?

–Por supuesto, Santo Toribio organizó la estructura eclesial en Perú y evangelizó a su población, bautizando y confirmando alrededor de medio millón de personas. Recordemos que en aquella época el Perú abarcaba desde Panamá hasta la Patagonia, por lo que bien podemos decir que la mitad del continente americano es católico gracias a la labor de Santo Toribio.


Entrevista a Rafael Aita en televisión

Der AutorP. Manuel Tamayo

Peruanischer Priester

Kultur

Científcos católicos: Ricardo Cirera y Salse

Ricardo Cirera y Salse fue un astrónomo jesuita que ingresó en la Compañía de Jesús en 1880, fundó el Observatorio del Ebro en Tarragona.

Ignacio del Villar-17 de Juli de 2026-Lesezeit: 2 Minuten

Ricardo Cirera y Salse (Os de Balaguer, 1864 – Barcelona, 1932) fue un astrónomo jesuita que ingresó en la Compañía de Jesús en 1880. Se trasladó a Filipinas siete años después para trabajar como científico en el Observatorio Meteorológico de Manila (Filipinas), fundado por los jesuitas en 1865. Allí se hizo cargo, entre 1888 y 1894, de la sección de geomagnetismo, logrando obtener el primer mapa magnético de las islas Filipinas y de las costas de China y Vietnam.

Al terminar este periodo regresó a España para completar sus estudios de Teología. Posteriormente, en 1899, fundó el Observatorio del Ebro en Roquetas, Tarragona (es la misma localidad donde fundaría el también jesuita Eduardo Vitoria el Laboratorio Químico del Ebro).

Sin embargo, la inauguración del Observatorio se demoró hasta 1904 porque decidió visitar, entre 1900 y 1903, los principales observatorios de Europa para así poder decidir la línea de investigación a seguir, que fue finalmente la relación entre la actividad solar y los fenómenos eléctricos y magnéticos en la Tierra, algo muy vanguardista para su época. Un buen ejemplo de esta línea fueron las observaciones de magnetismo y electricidad terrestres que coordinó Cirera en 1905 en diversos puntos de España durante el eclipse total que tuvo lugar aquel año.

También puso en marcha en 1914 la revista Ibérica, que se convirtió en una publicación de referencia en el mundo científico en España y en Sudamérica.

Pero su actividad científica se detuvo en 1921, cuando fue nombrado procurador general de la misión de los jesuitas en Bombay, cargo que desempeñó hasta 1923. También colaboró en la promoción de la Compañía de Jesús, impulsando en 1925 el Pabellón de las Misiones de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929.

Por último, podemos destacar de Ricardo Cirera que fue miembro de la Academia de Ciencias y Artes de Barcelona desde 1904, así como de otras instituciones científicas europeas, y que en 1914 recibió la Gran Cruz de la Orden de Alfonso XII.

Der AutorIgnacio del Villar

Öffentliche Universität von Navarra.

Gesellschaft der katholischen Wissenschaftler Spaniens

Berufung

Luis de la Fuente, el seleccionador que desmiente a Marx y Nietzsche

El seleccionador español se ha convertido en un católico del que -perdónenme el atrevimiento- da gusto presumir.

Javier García Herrería-16 de Juli de 2026-Lesezeit: 2 Minuten

Siempre existe un riesgo cuando un personaje público habla de su fe: el de convertirlo, casi sin querer, en icono a canonizar, en modelo idealizado al que aplaudimos más por su fama que por su ejemplo real. Conviene ser prudentes con eso. Pero en el caso de Luis de la Fuente, uno puede quitarse el sombrero con tranquilidad, porque lo que sostiene el aplauso no es solo la anécdota mediática, sino una tríada poco frecuente: doctrina bien entendida, virtudes humanas sólidas y prestigio profesional ganado a pulso.

Esta semana, en una rueda de prensa, dejó claro que su vida de oración no depende del calendario deportivo: «Rezo todos los días, pero no porque esté en un Mundial», explicó, dejando claro que tampoco espera que eso le garantice ningún resultado. 

«Doy gracias todos los días, cada día que me levanto», dijo, por el simple hecho de encontrarse bien y tener, según sus palabras, un día más para disfrutar de la vida. Es una teología sin pretensiones, la de quien agradece antes de pedir, y que entiende la fe como reconocimiento y no como transacción.

Preguntado por lo que le pide a Dios antes de un partido decisivo, respondió que «sería injusto pedirle a Dios que me ayude a mí y no al rival». En un deporte que normaliza suplicar la victoria propia como si el cielo tuviera colores de camiseta, esa frase es, sencillamente, buena doctrina: Dios no es el duodécimo jugador de nadie. Lo único que pide para sí De la Fuente es más discreto —«pido salud, especialmente, y que me dé opciones para seguir peleando»— porque el resto entiende que se gana en el campo.

Ahí es donde el discurso de De la Fuente se distancia, sin proponérselo, de la sospecha con la que Marx y Nietzsche miraban a los creyentes. Para el primero, la religión era ante todo un consuelo interesado, un analgésico que el débil se administraba para sobrellevar la injusticia terrena sin cambiarla; para el segundo, la fe del hombre común escondía una forma de sacar una compensación ante la propia debilidad. 

En ambos casos, creer se reducía a una utilidad disfrazada: se reza porque conviene, porque alivia o porque desquita. De la Fuente hace justo lo contrario cuando explica que sería injusto pedir ventaja sobre el rival y que su oración no busca ningún resultado a cambio. Su fe no funciona como herramienta que le reporte un beneficio, sino como gratitud que no necesita retorno, lo cual desmonta, al menos en su caso, la caricatura utilitarista que ambos pensadores proyectaron sobre el creyente medio.

No hace falta canonizar a nadie para reconocer lo evidente: aquí hay un católico coherente, trabajador y sencillo, que no teme dar testimonio de lo que cree. Un católico del que da gusto presumir. Y eso, gane o pierda España la final, ya es un ejemplo que vale la pena señalar.

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GastkommentarLuis Miguel Bravo Álvarez

Los ojos de Elena, un modo de entender el Bautismo

Que un niño llore mientras en su alma se está obrando un milagro me hace pensar que, quizás, Jesús llora de alegría cada vez que sucede un Bautismo.

16 de Juli de 2026-Lesezeit: 3 Minuten

Era una oscuridad nueva, penetrante. Era como asomarse a una noche inexplorada, como visitar un lugar conocido pero con la sensación de hacerlo por primera vez. Era como volver a casa, pero sin haber estado allí antes. Era como mirar un espejo que no refleja, sino que sumerge.

Fue, sin lugar a dudas, una experiencia inmersiva. Fueron pocos segundos, pero pasaron muchas cosas. Era como ver el mundo por primera vez a través de los ojos de esa niña que me miraba por primera vez a mí.

Eran los ojos grises de Elena, que no sé si seguirán siendo grises con el paso de los años. Pero ese gris ya es mío, ya está impreso en la memoria, inolvidable.

Si tuviera que definirlos, diría que son ojos abismales. No solo porque sean grandes, sino porque evocan un abismo. Te asomas y te sumergen: producen una fascinación llena de misterio.

Sorpresa, admiración, curiosidad, expectación: una inmensa escala de grises, un torbellino de sensaciones ya vividas alguna vez, pero nunca como esta vez.

Misterios pensados

Miles de cosas reaprendí en pocos segundos, sorprendido por el azote de Gnade que fue mirar por primera vez a los ojos a mi primera sobrina. Digo que reaprendí porque, como dice el libro de los Psalmen, “un abismo llama a otro abismo”: esos ojos abismales me hicieron pensar en tantos misterios ya pensados, pero tan inefables que a ellos nunca terminaremos de volver.

Pensé en el abismo de belleza que es el Creador, pensé en cómo serían a esa edad −cinco meses− los ojos del Redentor, pensé en que probablemente el Reino de los Cielos es de los que son como niños porque son la muestra viva de que Dios hace nuevas todas las cosas, y le bastan dos ojos de niña para refrescar un corazón.

Hija de Dios

Pocas horas después, no tuve más remedio que despertar a Elena de una forma brusca: echándole agua en la cabeza. Había resistido muy bien la Misa de su bautismo, pero la homilía de su tío sacerdote probablemente contribuyó a adelantar la siesta. Llegado el instante de bautizarla en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, Elena estaba profundamente dormida.

Fue el único momento de toda la ceremonia en que lloró: el momento exacto en que Dios la hizo suya, en que la convirtió en hija de Dios. La pobre no tuvo más remedio que llorar, sorprendida por ese despertar tan abrupto. Y yo, enternecido al verla sollozar, algo contrito por estar contribuyendo al llanto, pero sobre todo agradecido con Dios, saltaba de gozo por dentro al pensar que su Bautismo estaba siendo, literalmente, un nuevo nacimiento, con lágrimas incluidas, como es habitual cuando se nace.

Lágrimas de Cristo

Y pienso ahora que el agua del Bautismo no solo evoca la que salió del costado de Cristo, como ha interpretado durante siglos la Iglesia, sino que quizás, a lo mejor, esa agua también nos puede recordar las lágrimas de Jesús, varias veces mencionadas en el Evangelio.

Contemplar la paradoja de que ella llore mientras en su alma se está obrando un milagro me hace pensar en que, quizás, a lo mejor, Jesús llora de alegría cada vez que sucede un Bautismo. Y que son esas lágrimas de Cristo las que lavan el alma.

Una gracia divina

Por eso, mirar los ojos grises de Elena, esos ojos abismales, fue una gracia que difícilmente olvidaré. Dios la hizo nueva a ella por el agua, y a mí me hizo nuevo por la escala de grises infinita de ese misterioso pozo que era su mirada. 

Será un recuerdo de esos que vendrán intempestivos y, sin previo aviso, me obligarán a esbozar una sonrisa.

Der AutorLuis Miguel Bravo Álvarez

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Aus dem Vatikan

Die neue Stimme des Heiligen Stuhls

El nombramiento de Montserrat Alvarado al frente del Dicasterio para la Comunicación marca un hito histórico para la Santa Sede y ofrece, al mismo tiempo, una oportunidad para reflexionar sobre el verdadero sentido de comunicar en la Iglesia: hacer de la comunión el alma de toda palabra.

José María Díaz-Dorronsoro-16 de Juli de 2026-Lesezeit: 2 Minuten

Me enteré del nombramiento a través de un grupo de WhatsApp, que es el canal por el que aquí, en Roma, llegan las noticias de la Santa Sede de inmediato. “Mujer, mexicana, de menos de cuarenta y gran experta en comunicación eclesial”, resumía el emisario. Montserrat Alvarado dirigirá a partir de noviembre el Dicasterio para la Comunicación: primera laica al frente de un “ministerio” vaticano y la prefecta más joven hasta el momento. Recordé que Joaquín Navarro-Valls propuso en su momento ser sustituido por una mujer laica. 

Él mismo contaba que, en 1993, un periodista inglés publicó que a Juan Pablo II le quedaban, como mucho, cuatro años de vida. El portavoz salió al paso y dijo, con esa elegancia suya de esgrimista: “a veces se publican noticias que responden más a los deseos de quien las escribe que a la realidad”. Y la realidad, que no ahorra en ironía, dispuso que aquel profeta muriera dos años después y que el desahuciado siguiera adelante doce más. Comunicar la fe también es eso: corregir los deseos con los hechos, y siempre sonriendo. 

Ahora el deseo de Navarro-Valls se vuelve hecho. El Vaticano confía su voz a una laica, nacida en México y con nombre de advocación mariana catalana. A mí me parece una encarnación de catolicidad extraordinaria. La Iglesia no busca propaganda; busca traducción simultánea del Evangelio, y para eso conviene alguien que hable, además de varios idiomas, la lengua que permita escuchar su mensaje.

Lo demás lo dice la etimología, que es la teología de los humildes: comunicación pertenece a la familia de la comunión. Cuando falta la segunda, la primera se vuelve ruido. El reto de Alvarado es formidable, pero la tarea es la de siempre: que la mejor noticia de la historia siga llegando a su hora, también a un grupo de WhatsApp.

Der AutorJosé María Díaz-Dorronsoro

Profesor de la Facultad de Comunicación Eclesiástica de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz.

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Blickpunkt Evangelium

Die Macht Gottes ist Barmherzigkeit. 16. Sonntag im Jahreskreis (Lesejahr A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del Domingo XVI del tiempo ordinario (A) correspondiente al día 19 de julio de 2026.

Vitus Ntube-16 de Juli de 2026-Lesezeit: 2 Minuten

Este domingo continuamos con el método de enseñanza de Jesús sobre el que reflexionamos la semana pasada. Jesús sigue enseñando en parábolas; de hecho, como nos dice el Evangelio, “sin parábolas no les hablaba nada”. A través de este método, el Señor invita a sus oyentes a participar activamente en la acogida de la verdad. 

Hoy, sin embargo, nuestra atención se dirige no sólo al método de enseñanza de Jesús, sino también a su contenido. Las lecturas nos revelan la verdadera naturaleza del poder divino. Jesús, que es Señor, nos muestra cómo es el auténtico poder. En un mundo que con frecuencia asocia el poder con la dominación, la fuerza o el control, Dios revela que el verdadero poder se expresa, ante todo, en la misericordia.

Este tema recorre todas las lecturas de hoy. En la primera lectura, del libro de la Sabiduría, escuchamos estas palabras impresionantes: “Y tu señorío sobre todo te hace ser indulgente con todos. Pero tú, dueño del poder, juzgas con moderación y nos gobiernas con mucha indulgencia”. Estas palabras revelan algo profundo sobre la naturaleza de Dios. La omnipotencia divina no es dura ni opresiva. Su poder se manifiesta precisamente en su paciencia, en su compasión y en su disposición a perdonar. 

La oración colecta del XXVI Domingo del Tiempo Ordinario expresa bellamente esta misma verdad: “Oh Dios, que manifiestas tu poder sobre todo con el perdón y la misericordia…” El Evangelio nos presenta tres parábolas del Reino: el trigo y la cizaña, el grano de mostaza y la levadura. Sin embargo, los discípulos vuelven a Jesús particularmente preocupados por la parábola de la cizaña entre el trigo. Tal vez les inquietaba la presencia del mal, o quizá estaban desconcertados por la paciencia del dueño del campo. Los criados preguntan si deben arrancar inmediatamente la cizaña. Pero el amo responde: “No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega".

Aquí vemos la sabiduría y la paciencia de Dios. El Señor no actúa precipitadamente. En su misericordia, concede tiempo para el arrepentimiento. Da espacio para la conversión. La paciencia de Dios no es indiferencia ante el mal; más bien, es su deseo amoroso de que los pecadores vuelvan a Él y vivan.

San Josemaría Escrivá utilizó una vez una hermosa imagen durante un viaje a Argentina. Decía que Dios no es como un cazador que busca una presa. Es como un jardinero que cuida amorosamente sus flores: las riega, las protege y las cuida con paciencia. Y solo cuando la flor alcanza su plenitud y belleza, el jardinero la recoge. Del mismo modo, Dios trabaja pacientemente en nuestras almas hasta que estén preparadas para la vida eterna.

Aus dem Vatikan

El IOR o «Banco vaticano» tendrá nuevo director general: Giovanni Boscia

Boscia sucede en el cargo a Gian Franco Mammì, que se retira por edad tras once años al frente del Instituto para las Obras de la Religión.

Redaktion Omnes-15 de Juli de 2026-Lesezeit: 2 Minuten

Die Istituto para las Obras de la religión (IOR) ha anunciado el nombramiento de Giovanni Boscia, hasta ahora subdirector general, como próximo director general. Boscia asumirá el cargo el 1 de octubre.

Este nombramiento, ha sido decidido por el Consejo de Supervisión del Instituto y aprobado por la Comisión de Cardenales Supervisores del IOR.

Giovani Boscia, un perfil profesional de «dentro»

Boscia no es nuevo en el conocido como «banco vaticano», del que formaba parte desde 2019. En el IOR, Boscia ha asumido los puestos de director financiero y CFO; en 2021, asumió también la responsabilidad de la gestión de activos como director de inversiones; y, desde 2023, ocupaba el cargo de subdirector general.

Según la nota emitida por el IOR y hecha pública por los medios vaticanos, el nombramiento de Giovanni Boscia, «refleja una sólida estructura de gobierno basada en una clara distinción entre los órganos de supervisión, gobierno y gestión, y diseñada para garantizar la transparencia y la estabilidad».

Además de su trabajo en el IOR; Boscia cuenta con treinta años de experiencia en los mercados financieros internacionales en instituciones como Salomon Brothers, Citigroup, RBS y Credit Suisse First Boston. Su carrera se ha desarrollado principalmente en Londres, en importantes bancos de inversión y como gestor sénior de carteras de fondos alternativos.

Antes de incorporarse al IOR, Boscia fue director de Renta Fija y Crédito en Quaestio Capital SGR. Se licenció con honores por la Universidad Bocconi y obtuvo un máster en Finanzas y un MBA Ejecutivo por la London Business School.

Un IOR «renovado y transparente»

El hasta ahora director general, Gian Franco Mammì, director general del IOR, ha deseado que su sucesor «continúe el camino que hemos compartido hasta ahora con unidad, prudencia y visión, fiel a la misión del Instituto».

Un camino, según Mammí en el que destaca el «intenso y exigente proceso de renovación y adecuación a la normativa internacional del sector financiero».

El director saliente ha señalado que deja un «Instituto sólido y transparente, plenamente reconocido a nivel internacional», y ha querido agradecer la confianza puesta por los pontífices en su gestión.

El IOR

Llamado el «banco vaticano», aunque tiene algunas diferencias operativas con las instituciones financieras habituales, el IOR es única institución autorizada para desarrollar actividades financieras profesionales en el Estado de la Ciudad del Vaticano.

En este sentido, «ofrece a sus clientes servicios bancarios y de inversión, gestionando los activos que se le confían de conformidad con la Doctrina Social de la Iglesia Católica y con los más altos estándares internacionales».

Actualmente cuenta con más de 12.000 clientes que pertenecen a la Iglesia católica o trabajan a su servicio, en más de 110 países de todo el mundo.

Ressourcen

La «Crítica de la razón práctica» de Immanuel Kant

Continuación de la serie de artículos sobre la obra principal de los principales autores modernos y contemporáneos, tras la exposiciones de Descartes, Locke y Hume.
 

Ignacio Sols-15 de Juli de 2026-Lesezeit: 9 Minuten

Una versión más larga de este artículo puede encontrarse aquí.


A) Exposición

Fue Alfred North Whitehead quien afirmó que la filosofía occidental no son sino notas a pie de página de los Dialoge de Platón.  Puede ser exagerado, pero pienso que a los Diálogos solo les faltó la idea de la Crítica de la Razón Práctica, y que si me permitieran salvar solo dos libros filosóficos en un  naufragio, salvaría los Diálogos y la Crítica.

En la anterior Crítica de la Razón Pura, no se descartó la realidad de Dios, quedando como posibilidad ya que la idea de Dios es puesta como apriorismo o idea pura de nuestra razón especulativa. Quizá el autor fue consciente de que podría no tener vida suficiente para escribir esta segunda crítica que sale al paso del aparente agnosticismo de la primera, ya que anuncia su argumento en la observación, hacia el final, de que no es que sea éste mi deber porque me lo manda Dios, sino que, porque sé que es éste mi deber, sé que hay un Dios y que me lo manda.

Comienza esta segunda Crítica por lo obvio, aquello en que todas las escuelas éticas están de acuerdo: la voluntad tiende al bien, es decir, que todo aquel que obra, lo hace por un bien, ya que hasta un asesinato se comete porque la razón, en su uso práctico, ha determinado la voluntad del asesino al presentarle el posible crimen como un bien.

Estas determinaciones de nuestra voluntad en la razón práctica pueden ser máximas personales -no las entendemos obligación de todos- , tal como un propósito de hacer gimnasia a primera hora, o como máximas universales o normas morales, aquellas que entendemos que obligan a todos. Se trata de una razón práctica que es pura, es decir a priori y por tanto universal, ya que es parte de la naturaleza humana, donde “a priori” significa que es anterior a cualquier ordenación concreta de nuestra razón práctica, como el propósito de hacer gimnasia. Y al decir que es volición pura, queremos decir que se halla presente como norma de todas nuestras voliciones concretas. 

Los dictados de la razón práctica pura no son demostrables, no pueden ser deducidos de otros conocimientos anteriores, ya que, muy al contrario, nos sirven como punto de partida para demostrar la moralidad de nuestras acciones concretas.

El más universal de esos dictados es el imperativo categórico, aquél que resume la ley moral en nuestra conciencia como forma a priori de nuestras acciones, aquella norma moral de la que todas las demás son concreciones:

 "Obra de tal modo que la máxima de tu voluntad pueda valer siempre al mismo tiempo, como principio de una legislación universal” 

En otras palabras, sea tu conducta norma universal. Es la regla de oro de Jesús, en la que están contenida la ley y los profetas, pero en versión filosófica que resalta su universalidad, puesto que el “como quieras que los demás obren contigo” de Jesús equivale al “como crees que todos deberían  obrar” en la expresión kantiana.

Por ejemplo, acerca del engaño: “cada uno sabe que si él se permite secretamente el engaño, no por eso permite que engañe todo el mundo, o que si se conduce sin cariño, sin que se note, no por eso ha de tener enseguida a todo el mundo en su contra con esa misma disposición. Si la máxima de la acción no es de tal índole que aguante la prueba de poder ser una ley de la naturaleza en general, es moralmente inviable. Así juzga hasta el entendimiento más vulgar, pues la ley de la naturaleza se halla siempre en la base de todos sus juicios, hasta los más ordinarios”.

La cuestión que inmediatamente se pone a continuación es por qué la ley moral obliga. Todo hombre lo sabe: porque es mi deber. Su fuerza de coerción está basada en el sentimiento: un inexorable sentimiento de desprecio hacia uno mismo si obra contrariamente a su deber, y un sentimiento también inexorable de respeto hacia los demás cuando cumplen con el suyo: “Ante un hombre de condición baja y ordinaria en quien percibo una rectitud de carácter en una medida de la que yo no tengo conciencia en mí mismo, inclinaré mi espíritu, quiera yo o no, y eso aunque mantuviese alta mi cabeza para recordarle mi superioridad (…) El respeto es el tributo que no podemos negar al mérito, queramos o no lo queramos” Esta última acotación –“queramos o no lo queramos”-  es precisamente la razón por la que se trata de un apriorismo de la voluntad.

Sigue la cuestión que ha distinguido históricamente los sistemas éticos en filosofía: cuál sea el Bien Supremo, es decir, cuál el objetivo final de las acciones de los hombres, si la búsqueda de la virtud, o si la búsqueda de la felicidad. Epicúreo, tres siglos antes de Cristo, respondió que el hombre tiende o debe tender a la felicidad, pero no por eso rebajó el discurso de la virtud, ya que entendía que la vida virtuosa es el modo de alcanzar la felicidad. Inmediatamente después, los estoicos vieron en la virtud el fin último, el Bien Supremo al que el hombre ha de tender, quedando la felicidad como consecuencia -a modo de premio de la naturaleza- de una vida virtuosa.

Enérgicamente se opondrá Inmanuel a ambas escuelas, negando la ecuación que ambas mantienen “vida virtuosa = vida feliz”, para lo que pone el ejemplo de un cortesano de Enrique VIII. El rey le pedía que testificase con falsedad en contra de Ana Bolena, para así llevarla al patíbulo y casarse con Jane Seymour. El cortesano no accedió, y el rey se vengó encontrando quienes falsamente testificaron contra él con pruebas de tal realismo que hasta sus propios familiares las creyeron. Al subir aquel cortesano las gradas del cadalso, ¿consideraría haber actuado con virtud? Sí, sin duda. ¿Consideraría que el de su vida había sido un feliz? Sin duda que no, y esto prueba que la virtud no siempre lleva a la felicidad. Pero subiría las gradas “contento de sí mismo”, volvería a repetir su acción. (Emily Dickinson: “Mi alma -me acusó- y era un tormento-/ como si lenguas de diamante me insultaran./ Todos los demás me acusaron -y yo sonreía-/ Mi alma -esa mañana- era mi amiga-“)

Así es como considera Kant que ambos epicúreos y estoicos, al equiparar virtud y felicidad, perdieron la noticia de Dios y de la inmortalidad del alma, aquella que el hombre recibe en su conciencia del deber y en su anhelo íntimo de felicidad. Así es  como, en la razón práctica, recupera Kant la noticia íntima de la realidad de Dios, de un Dios que legisla y remunera nuestro libre obrar, del que somos moralmente responsables: el Dios de la religión. Esto explica que Dios, libertad (causalidad), inmortalidad solo quedaran como posibilidad cuando en la anterior crítica trató de la razón especulativa: “Ni siquiera puedo, pues aceptar a Dios, la libertad y la inmortalidad en apoyo del necesario uso práctico de mi razón sin quitar, a la vez, a la razón especulativa su pretensión de conocimientos exagerados (…) Tuve pues que suprimir el kenntr para dejar sitio a la Glaube” (el subrayado es del propio Kant).

 “Dejar sitio a la fe”, por eso Dios ha aparecido tan solo como idea a priori en nuestra mente, en una Kritik der reinen Vernunft en que nada se ha dicho de su realidad, ni nada en contra, solo ha quedado como posible. Del mismo modo sucede con las ideas de Yo y el Mundo, y de esa interacción entre ambos que es la causalidad: el mundo causa las impresiones que inician en mí su conocimiento, y yo soy verdadera causa, y por tanto responsable de mi acción sobre el mundo, luego moralmente responsable. Así pues, también la libertad había quedado como mera posibilidad en la anterior Crítica y es recuperada ahora en la Crítica de la razón práctica. 

Y al llegar aquí el piadoso prusiano se pregunta si no ha actuado la naturaleza como madrastra al presentarnos la realidad de Dios y de la inmortalidad del alma tan solo en la acción, dejándolas fuera de nuestro alcance de nuestra razón especulativa. Responde en profundidad que más bien ha actuado como madre providente pues de otro modo el motor de nuestras acciones habría sido el deseo del premio, en vez del noble y desinteresado sentido del deber. 

Concluye esta ética enteramente nueva y prodigiosa que ha marcado lo mejor del espíritu alemán -no  ciertamente promotor  del nacionalsocialismo sino el espíritu que tuvo que sufrirlo-  con una “metodología de la razón práctica” sumamente inspiradora para nuestra labor de educadores. Observa que todos tenemos un innato interés por la moral  (nos dormimos en un discurso sobre ética, pero en cuanto es mencionado un caso práctico despertamos, pues eso sí que interesa a todos). La metodología pues, para educar la razón práctica, no ha de consistir pues en enseñar lo que es moral y lo que no lo es, pues eso ya lo sabe el joven, sino en narraciones con carga moral. Así por ejemplo aquella narración del rey Enrique,  de Ana Bolena y del cortesano, donde el joven que la escucha descubre -sin que nadie se lo tenga que decir- dónde está el bien y dónde el mal, donde la heroicidad y dónde la ignominia,  y lo grabará tempranamente en su corazón.

La obra termina. Al lector que leyó aquella Crítica de la Razón Pura donde fue analizado su conocimiento del mundo exterior y de sus leyes, y que ha leído ahora esta Crítica de la Razón Práctica donde ha sido analizado su mundo interior y el conocimiento de sus leyes,  dirige Immanuel Kant sus inolvidables palabras finales: 

“Dos realidades llenan el ánimo con siempre nueva y creciente admiración y respeto, y tanto más cuanto más frecuente y detenidamente se ocupa de ellas la reflexión: Sobre mí, el cielo estrellado. Dentro de mí, la ley moral”.

B) Crítica

Difícil resulta criticar el único libro de filosofía donde uno ha dejado sus lágrimas sobre sus páginas, pero, como Sócrates en aquel discurso sobre el Amor al finalizar aquel Banquete, no silenciaré lo que de negativo encuentro en ella -eso sería elogiar y aquí solo se busca la verdad- , ni tampoco silenciaré lo positivo, como si tomase postura en contra de la honradez del filósofo de Alemania.

Empezando por lo primero digamos que muy enriquecedora para la filosofía ha sido la propuesta que Kant ha hecho de acceder a la divinidad, a la inmortalidad del alma y  a esa libertad por la que somos moralmente responsables por un nuevo camino filosófico esencialmente distinto de los considerados en el pensamiento antiguo y en la Escolástica. Más allá del acceso a Dios por la vía del ser, y por el orden que encontramos en la naturaleza, nos hallamos ante la noticia que tenemos de Él en el orden moral. La vía seguida desde la antigüedad había sido la versión filosófica de Romanos 1, 20: ”Cuando los paganos, privados de la Ley, cumplen naturalmente los preceptos  de la Ley, estos hombres, sin poseer la Ley, permanecen dentro de la ley. Ellos muestran la realidad de esta ley inscrita en el corazón, probada por el testimonio de su conciencia, así como por  los juicios interiores de aprobación u elogio que unos hacen de otros” La vía que ahora Immanuel Kant introduce en filosofía será en cambio un eco de Romanos 2, 14-16: ”Cuando los paganos, privados de la Ley, cumplen naturalmente los preceptos  de la Ley, estos hombres, sin poseer la Ley, permanecen dentro de la ley. Ellos muestran la realidad de esta ley inscrita en el corazón, probada por el testimonio de su conciencia, así como por los juicios interiores de aprobación u elogio que unos hacen de otros, y así se verá el día en que, según mi evangelio, Dios juzgue las cosas secretas de los hombres, por medio de Jesucristo”.

Pero no puedo silenciar que ha resultado devastador para la filosofía el hecho de que Kant  -con un perceptible sesgo luterano- haya declarado las realidades de Dios, del Mundo, y de uno mismo como inaccesibles a la razón especulativa, apareciendo en ella como ideas puras o preconcebidas de la razón, no algo de lo que nos dé noticia la realidad exterior. Podría argüirse que no es esto importante, ya que Kant recupera estas realidades en la razón práctica, pero no se trata de un juego de suma cero entre lo positivo y lo negativo: lo que queda al final de su gesto filosófica es que el ser aparece en el terreno de la voluntad, con lo que la voluntad llega a ocupar el lugar del ser. Este va a ser el gesto implícito en los filósofos contemporáneos que le seguirán, cuando Schopenhauer vea el mundo como voluntad -siendo la voluntad aquello que se representa en el conocimiento- , cuando Marx diga que el mundo no hay que explicarlo sino transformarlo, y cuando Nietzsche se deshaga de la filosofía para comprar la voluntad de poder.

En torno a la concepción kantiana de ley moral como apriorismo de la voluntad -la ley inscrita en nuestros corazones según la cita paulina- ha surgido una división entre los actuales intérpretes del tomismo, según vean al aquinate como más cercano al antiguo Aristóteles o al moderno Kant. Los tomistas más aristotélicos mantienen que la ley natural está en el ser -de ahí su nombre pues está en la naturaleza- y que nosotros la reconocemos al conocer el ser, como aquello que conviene al orden natural de las cosas, siendo ésta la guía de nuestro discurso moral. Los más cercanos a Kant, en cambio, en general los tomistas de origen alemán, ven esa postura como pagana y alejada del espíritu de ese pasaje Romanos 2, 14-16. Para ellos, Tomás habla de ley natural porque está en la naturaleza humana como luz que ilumina lo conocido por nosotros, para hacernos ver su razón o especie moral (así como el entendimiento agente ilumina  lo que percibimos para hacerlo “especie inteligible”). Citan en su apoyo la Suma Teológica, 1-2, cuestión 94, artículo 2:

“Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el  bien? “ y respondiendo a esta pregunta, dice [el salmo 4,6]: “La luz de tu rostro, Señor, ha quedado impresa en nuestras mentes”, como si a luz de la razón natural, por la cual discernimos lo bueno y lo malo –tal es el fin de la ley natural-, no fuese otra cosa que la impresión de la luz divina en nosotros. Es, pues, evidente que la ley natural no es más que la participación de la ley eterna en la criatura racional.  

La comisión teológica internacional ha intervenido en la cuestión dando su parte de razón a ambas interpretaciones del tomismo: Recuerda la distinción entre normas morales primeras y segundas, es decir entre los dictados generales de la conciencia, y esos otros más particulares en los que la conciencia tiene que decidir la razón moral de situaciones concretas. Las primeras serían, sí, innatismo de la ley moral grabada en nuestros corazones, pero para las segundas habríamos de razonar sobre implementaciones concretas de esos dictados generales, ya que no hay un Pepito Grillo en nuestra conciencia que nos vaya diciendo en cada momento lo que tenemos que hacer, sin que tengamos que pararnos a reflexionar. 

Der AutorIgnacio Sols

Universität Complutense in Madrid. SCS-Spanien.

Wie schamlos!

"La desvergüenza se ha convertido ya en una profesión. El éxito del individualismo se demuestra con que ya ningún acto, por vergonzoso que sea, te pone en peligro porque siempre habrá un grupo que te apoye incondicionalmente y hasta te pague por ello".

15 de Juli de 2026-Lesezeit: 3 Minuten

No sé si escribir este artículo o no. Me da vergüenza meter la pata, me da vergüenza no tener razón y exponerme públicamente, me da vergüenza no expresarme bien o no hacerme entender. Me da vergüenza hablar de la vergüenza y decir que ya no queda rastro de ella.

¿Pareceré viejuno hablando de un sentimiento que, para muchos, solo ha servido para la represión y el control de la moral pública? ¿O será necesario pasar la vergüenza de hablar de un tema del que ya nadie habla por vergüenza, aunque solo sea para que el historiador que me lea el siglo que viene sepa que había un reducto que aún creía en su función social?

Dicen los antropólogos que la vergüenza tiene un origen evolutivo claro y que, gracias a ella, la especie ha perdurado durante centenares de miles de años. La razón es sencilla: el ser humano es un ser social y, fuera del grupo, su supervivencia es muy complicada, las posibilidades de sobrevivir descienden drásticamente. Así pues, un comportamiento antisocial, como una afrenta al grupo, un engaño o una falta de respeto, acabaría con el destierro y la más que probable muerte del individuo al no poder contar con los recursos y la protección del grupo. Los mejor adaptados serían los que, de forma natural, casi instintiva, sabrían no exponerse al juicio negativo del grupo, manteniendo así la unidad del mismo y elevando su índice de supervivencia. Que forma parte de la naturaleza humana lo vemos en los niños pequeños. En cuanto tienen edad para darse cuenta de que no son los únicos seres del universo, sino que viven en comunidad, se refugian en los brazos de sus padres y agachan la cabeza cuando se sienten el centro de atención ante un grupo de adultos a los que no conocen. Antes de exponerse al juicio negativo del grupo, mejor huir o esconderse.

La vergüenza es desagradable para las personas normales. Tanto que –seguro que les ha pasado–, tras una caída fortuita en público, nos preocupa más haber sido vistos que el alcance de la lesión que podamos tener. Todos minimizamos exageradamente el trompazo mientras tratamos de recomponernos lo más dignamente posible, con una sonrisa en la boca, y huyendo del lugar a escape mientras disimulamos elegantemente la cojera momentánea. 

Pero ese dolor por la vergüenza que sentían las personas normales, si se dan cuenta, se ha ido perdiendo poco a poco en occidente. Yo no sé si empezó con aquellos programas de vídeos domésticos donde la gente enviaba sin pudor sus resbalones y batacazos, pero el caso es que las redes sociales están ahora llenas de retos de lo más absurdos en los que la gente se arriesga con todo tipo de costalazos o torturas con el solo fin de hacer reír al personal. También hay quien se lucra exhibiendo en redes sus vergüenzas de todo tipo (corporales o sentimentales) con total desinhibición. Podemos decir con rigor que la desvergüenza se ha convertido ya en una profesión. El éxito del individualismo se demuestra con que ya ningún acto, por vergonzoso que sea, te pone en peligro porque siempre habrá un grupo que te apoye incondicionalmente y hasta te pague por ello.

Una sociedad atomizada como la nuestra, pierde la capacidad de reacción, de protesta colectiva y ya tragamos con todo. 

De eso se aprovechan los gobernantes que exhiben ya, sin pudor, sus tejemanejes y corruptelas a sabiendas de que nadie los va a desterrar porque tienen su «grupo» que sostiene sus vergüenzas. El máximo exponente de esta «nueva política» es el presidente de los Estados Unidos que, entre otras muchas, ha contado, con toda la cara, cómo se las arregló para hacer trampas en el mundial. Ya no hace falta ni esconderse cuando se hace algo indigno, nos lo cuentan en rueda de prensa. ¿Y qué decir de la situación del gobierno español cercado por los casos de corrupción al más alto nivel? ¿Ven caras de preocupación? ¿Cómo se le quedaría la cara a usted si le pillaran en esa misma situación? ¿No diría «tierra trágame»? Hasta entre los cristianos hay quien hace alarde de su nada evangélica soberbia ideológica sin importarle lo más mínimo ser expulsados de la familia y el escándalo del que tan seriamente nos advirtió Jesús. Y lo hacen de forma pública y desafiante. ¡Hay que tener cara!

Yo me quedo, sin embargo, con quienes aún tienen vergüenza. Con quienes, con actitud humilde, reconocen que se pueden equivocar, reconocen la autoridad del grupo al que pertenecen y piden perdón cuando ellos o quienes dependen de ellos meten la pata. Incluso cuando las faltas se cometieron muchos años o siglos atrás. Lo han hecho los últimos papas ante los casos de abusos de todo tipo. Con su actitud valiente señalan lo importante: que el bien común es superior al del individuo (sin anularlo) y que no somos hijos únicos, sino hermanos, hijos de un mismo Padre que ve cada una de nuestras acciones. Ellos me hacen perder la vergüenza para decir esto alto y claro: ¡Qué poca vergüenza!

Der AutorAntonio Moreno

Journalist. Hochschulabschluss in Kommunikationswissenschaften und Bachelor in Religionswissenschaften. Er arbeitet in der Diözesandelegation für die Medien in Málaga. Seine zahlreichen "Threads" auf Twitter über den Glauben und das tägliche Leben sind sehr beliebt.

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La «Crítica de la razón práctica» de Kant

Continua la serie de artículos sobre la obra principal de los principales autores modernos y contemporáneos, tras las exposiciones de Descartes, Locke y Hume.

Ignacio Sols-15 de Juli de 2026-Lesezeit: 28 Minuten

Una versión más breve de este artículo puede encontrarse aquí.


My soul –accused me—And I quailed—

As Tongues of Diamond had reviled

All else accused me –and I smiled—

My Soul –that Morning—was my friend—

Her favour —is the best Disdain

Toward Artifice of Time –or Men —

But her Disdain—‘twere lighter bear

A finger of Enamelled fire—

Emily Dickinson

(Mi alma—me acusó—y era un tormento—

como si lenguas de diamante se hubiesen rebelado.

Todos los demás me acusaron —y yo sonreía—

Mi alma —aquella mañana— era mi amiga—

Su favor —es el mejor desdén

hacia el artificio del tiempo —o de los hombres—

Pero su desdén —preferiría soportar

un dedo de hierro incandescente— )

“Handle so, das die Maxime deines Willens jederzeit zugleich als Prinzip einer allgemeinen Gesetzgebung gelten könne”. Immanuel Kant

(Obra de tal modo que las máximas de tu voluntad sirvan al mismo tiempo como principio de una ley general)


A) Exposición 

Es un lugar común en filosofía que todo el que obra, aun quien comete el mayor crimen, obra por un bien, es decir por algo que, de algún modo, ha entendido, equivocadamente o no, con una razón de bien para él.  La cuestión moral, no es, pues si tendemos o no al bien –lo cual es indudable- sino  a qué otorgamos razón de bien, es decir qué presenta nuestra razón en su uso práctico a la voluntad como bien suyo (el uso práctico de la razón se contrapone a su uso especulativo, es decir al uso por el que meramente conocemos la verdad de las cosas, sin referencia alguna a cómo hemos de actuar sobre ellas. La sutil distinción entre razón práctica y voluntad es más bien tomista. En varios pasajes del libro de Kant aparece claro que para este filósofo “razón práctica” viene a ser sinónimo de “voluntad”)

Las determinaciones de nuestra razón en su uso práctico sobre nuestra voluntad son de dos tipos: pueden ser máximas personales, es decir, resoluciones que adoptamos como modos nuestros de obrar (Kant pone como ejemplo, la máxima de trabajar y ahorrar en la juventud para no sufrir miseria en la vejez); o pueden ser normas morales a las que podemos llamar también leyes morales, pues son universales: son aquellos modos de comportamiento con los que nuestra razón práctica entiende que toda persona debe obrar. Estas son, pues, abstractas y a priori, es decir que no  se trata del deseo de algo concreto, y conocido en nuestra experiencia, sino de una determinación con la cual la razón práctica ordena a nuestra voluntad hacia un modo de obrar en general. Su misma forma, por la que puede ser propuesta como principio de una legislación universal, hace de ellas, por sí misma, leyes prácticas, y la libertad de esta voluntad pura radica en su independencia de las condiciones materiales que diferencian a unos y otros individuos. Se trata pues de razón práctica pura, o sea anterior a cualquier ordenación concreta de nuestra razón práctica. Es una voluntad pura en nosotros, en el sentido de que es norma que ha de ordenar nuestras voliciones concretas. Los dictados de esta razón práctica pura no son demostrables, en el sentido de que podamos deducirlos de otros conocimientos anteriores, sino que, al revés, nos sirven como punto de partida para demostrar la moralidad de acciones concretas.  

El más universal de esos dictados es el que Kant llama “Ley fundamental de la razón práctica pura”, es decir, la primera ley moral que nuestra conciencia nos impone como un imperativo categórico, o sea sin demostración alguna, sino que, al revés, todas las demás leyes morales pueden desde él ser demostradas, hasta el punto de que puede considerársele forma de cualquier ley moral:

“Obra de tal modo que la máxima de tu voluntad pueda valer siempre, al mismo tiempo, como principio de una legislación universal

Es decir, obra de modo que tu conducta pueda ser propuesta como normal universal, o en términos vulgares: como tú sientas que todo el mundo debería de obrar. Para que esto nos resulte familiar, observemos que no es sino otro modo de proponer aquella regla de oro en que Jesús dijo se resumen la Ley y los Profetas : “Obrad con los demás como queréis que obren con vosotros” De hecho, esta regla de oro se encuentra, tal cual, en la enseñanza moral de todas las grandes religiones, de modo que es considerado como la forma de toda norma moral. Lo explica muy bien San Jerónimo: “Lo justo es el juicio de Dios que escribe en el corazón del género humano: Lo que tú no quieras que se te haga, no se  lo hagas tú a los demás.  ¿Quién no sabe que el homicidio, el adulterio, los robos y todo tipo de codicia son el mal que no quisiéramos que nos fuese inflingido a nosotros ? Si no supiésemos todos que estas cosas son malas, nadie se quejaría cuando se las hacen”

Sin embargo, Kant , claro está, expone este principio en modo que refleje lo más posible la universalidad de la norma, ya que la universalidad es tema capital en todo el discurso kantiano. En efecto, cuando me pregunto si tal modo de obrar concreto quisiera que fuera el modo en que los demás obrasen siempre conmigo, lo que en realidad me estoy preguntando es si quisiera que todos los hombres, y siempre en general, obrasen así.  La respuesta que entonces demos a esta pregunta, es la moralidad de esta acción.

Sobre el modo en que esta ley moral primera y general actúa como forma de todas las demás, afirma Kant que, cuando nos preguntamos si una norma de comportamiento es universalizable, lo que en realidad preguntamos es si destruiría la naturaleza misma del actuar humano el hecho de que todos obrasen de esa manera, por ejemplo el hecho de que todos, sistemáticamente, mintiesen.  No hay duda de que eso destruiría nuestras relaciones. La sociedad misma de los hombres sería imposible. La mentira es, pues, inmoral.

“¡Cómo! Si cada cual se permitiese engañar cuando cree proporcionarse una ventaja, o se considerase autorizado para abreviar su vida, tan pronto como le aplana un completo hastío de la misma, o viese la miseria ajena con completa indiferencia y pertenecieses tú a semejante sociedad, ¿te encontrarías en ella con asentimiento de tu voluntad?  Ahora bien, cada uno sabe que si él se permite secretamente el engaño, no por eso permite que engañe todo el mundo, o que si se conduce sin cariño, sin que se note, no por eso ha de tener enseguida a todo el mundo contra él en esa misma disposición… Si la máxima de la acción no es de tal índole que aguante la prueba de poder ser una ley de la naturaleza en general, es moralmente inviable. Así juzga hasta el entendimiento más vulgar; pues la ley de la naturaleza se halla siempre en la base de todos sus juicios, hasta los más ordinarios…” 

Así pues, no es que la ley moral nos diga lo que es bueno o lo que es malo, ni que tienda hacia lo bueno o hacia lo malo,  sino que bueno o malo es aquello que nos dicta o nos manda rechazar la conciencia, en su juicio moral, ordenando así nuestra multiplicidad de apetitos.  

¿Y cuál es la razón para que la ley moral me obligue? Todo hombre lo sabe: porque es mi deber. Su fuerza de coerción consiste en que si yo obrase de otro modo, no podría evitar en mí el sentimiento de desprecio de mí mismo. El deber coacciona a la razón como una aprobación o reprobación de nosotros mismos, según actuemos; como un sentimiento, sí, pero no de placer, sino sentimiento de respeto ante cierto modo de comportarse, ante un ejemplo que tiene universalidad  y humilla al egoísmo particularista de otros comportamientos. Es el comportamiento que, visto en otros, aún en personas de la más humilde condición, quizá en los propios subordinados, produce aun en el mayor potentado un sentimiento, quizá inconfesado, de respeto. Es el inevitable respeto que nos merece la universalidad que captamos en ese modo de obrar concreto: así es como todos, y como también yo, habríamos de obrar.  Es el respeto innato hacia esa universalidad que no pueden lograr nuestros comportamientos mezquinos e interesados, a los cuales nos atrevemos, sí, pero nunca nos atreveríamos a proponerlos como universales, a proponer que los demás hicieran eso mismo con nosotros. Es la íntima humillación del potentado que no puede dejar de reconocer, en lo más íntimo de su corazón, y quizá muy a pesar suyo, la superioridad de una acción que no puede dejar de admirar, al mismo tiempo que se desprecia a sí mismo. 

De hecho no todos podemos llegar a alcanzar la felicidad, pero todos podemos cumplir con nuestro deber: “Satisfacer el mandato categórico de la moralidad, entra en las posibilidades de todo el mundo; satisfacer al precepto empírico condicionado de la felicidad, es rara vez posible, y aun sólo con respecto a una única intención” 

Todo esto lo expresa Kant también en términos más filosóficos, y que lo entienda quien lo entienda, pero que tampoco añaden mucho más a lo ya expresado en estos términos llanos. Recordemos que él había afirmado previamente,  en su crítica de la razón especulativa, que nuestro conocimiento especulativo es logrado mediante formas a priori de nuestra propia facultad de conocer, formas que son por tanto universales, válidas las mismas para todos, puesto que todos tenemos la misma facultad de conocer.  Son “a priori” porque no son obtenidas en experiencia alguna sino innatas en nosotros, y son “formas” porque constituyen de algún modo la forma -o mejor dicho “ponen  la forma”-  de toda experiencia. En el ámbito del conocimiento sensible, o conocimiento mediante imágenes o intuiciones, estas formas a priori, que deben ser llamadas entonces intuiciones puras, son el espacio y el tiempo;  en el ámbito del entendimiento, es decir del conocimiento por conceptos,  las formas a priori de esa facultad o conceptos puros  son aquello a lo que la filosofía había venido llamando categorías, o modos de predicar (kategorein=acusar, decir de algo o de alguien);  entre ellas estaba la filosóficamente principal categoría de la causalidad, bastión de la filosofía clásica derribado en la filosofía inmediatamente anterior a Kant por David Hume; y por último, y en ese conocer especulativo superior que es nuestra razón – nuestro conocer mediante ideas- se dan también tres apriorismos o ideas puras: El Mundo, es decir, la unidad o armonía en todo lo externo a mí,  la unidad que presupongo y cuya búsqueda es mi intento de comprensión. Yo, es decir, la unidad mía, la que se da en mí, pues soy uno, no soy ciento cincuenta.  Y Dios, el garante de la unidad entre el Mundo y yo, es decir, el garante de que  la facultad de conocimiento que se me ha dado no haya sido engañosa –el tema favorito de Descartes.  Pues bien, el argumento del libro que ahora comentamos, la segunda Crítica de Kant, es que también se da apriorismo en la razón práctica, es decir en la voluntad humana. Ese apriorismo o voluntad pura que se da en nosotros sin dirección a objeto alguno concreto sino en general, es la ley moral.  

Se trata del imperativo categórico en nosotros, no deducido de nada ni sub-ordenado a nada, sino que, al contrario, ordena a la voluntad mediante el sentido del deber que hay innato en el hombre, sentido del deber del que hombre no puede desprenderse (y aun a veces, muy a pesar suyo); es un apriorismo en la razón práctica, que tiene aquí también razón de su universalidad; y es la  forma de toda determinación concreta de nuestra voluntad.  Prosiguiendo con este paralelismo, observa Kant que el papel de ese apriorismo era pasivo en la razón especulativa, en el sentido de que nos servía para esa observación pasiva de la realidad que es el conocimiento de lo que nos llega a través de los sentidos.  En cambio el papel del apriorismo ahora, en el ámbito de la razón práctica, es activo, pues determina a la voluntad en esa creación de realidad que son nuestras acciones.   

A continuación, se ocupa Kant de la cuestión que ha distinguido los principales sistemas éticos que se han propuesto en filosofía. Es general, hay acuerdo en que el objeto de la voluntad es el Bien, por definición misma de este concepto. En este sentido, el objeto primario de la voluntad debe llamarse Bien Supremo, es decir aquél cuya persecución como objetivo final es el primer motor de todo el actuar humano, es aquello cuya búsqueda determina a la voluntad en toda acción concreta. Pero las diversas escuelas morales se han diferenciado en su concepción de cuál sea la índole de este Bien Supremo.

Recuerda Kant que los epicúreos pusieron el Bien Supremo de la voluntad en la Felicidad.  Felicidad es, para ellos, lo que todo hombre busca a la postre con sus acciones, y esto no debe interpretarse en un sentido divorciado con la búsqueda de la virtud, pues es mediante la vida virtuosa como llega a alcanzarse la felicidad. 

Los estoicos pusieron el Bien Supremo, en cambio, en la Virtud, llegando a posturas parecidas a las de los epicúreos, pues equipararon también la vida virtuosa con la vida feliz, viendo la felicidad como la consecuencia siempre de la virtud. 

Ambos, pues coincidieron en equiparar Felicidad con Virtud, viendo aquélla como consecuencia de ésta; pero los epicúreos pusieron el Bien Supremo en la Felicidad,  y dijeron que para alcanzarla debemos obrar con Virtud; mientras que los estoicos pusieron el Bien Supremos en la Felicidad, entendiendo la Virtud como consecuencia necesaria de ella. Más nobleza hay pues en la filosofía moral estoica que en la epicúrea. 

Pero en todo caso, y en la consideración de ambas escuelas morales, entiende Kant que ambas se equivocaron, pues no es cierto que la vida feliz se siga en esta vida necesariamente de la vida virtuosa: alguien que ha vivida con toda rectitud, puede al final verse privado de todo y hasta ser conducido al patíbulo. Kant entiende que le ayuda su propio idioma alemán en que Bien se dice Gute, como contrapuesto al Böse, al mal, y en modo que distingue  con precisión el Gute del Whol, palabra que viene a significar bienestar. El hecho es que, para Kant, el Bien Supremo que nuestra conciencia moral propone a la voluntad es el Cumplimiento del Deber, y si quiere llamarse al cumplimiento del deber vida virtuosa, pues digamos que el bien supremo es la vida virtuosa, pero desinteresadamente y a secas, sin pasar luego el platillo, sin esperar que nos lleve a la felicidad en esta vida. 

Nos lleva, con todo, a cierto análogo de la felicidad, y Kant se alegra de encontrar la expresión en su propio idioma: nos lleva a “estar contentos de uno mismo”.  Pone Kant el ejemplo de quien no cedió ante el soborno por un rey (Enrique octavo) quien quería que testificase en falso para poder así  ajusticiar a alguien (Ana Bolena), y ante su negativa, lo despojó de su cargo, de su riqueza, de su fama, y finalmente hasta de su vida, pues fue llevado a la muerte siendo despreciado por amigos y familiares, pues todos creyeron a los testigos que puso en su contra para vengarse. No puede decirse que fuese premiada su rectitud con la felicidad, pero lo que es seguro es que en el fondo de su corazón estaba contento de sí mismo. Al subir las gradas de cadalso pensaría que hubiese repetido lo mismo.

De hecho, señala Kant que concuerda esta concepción ética con la enseñanza del cristianismo, donde el Bien Supremo de la voluntad, el motor de todos sus actos, es el Amor a Dios sobre todas las cosas, y donde toda virtud sólo es virtud si está ordenada a ese fin desinteresado que es el amor. Para hacernos ver la coincidencia con su concepción ética, nos recuerda que no consiste el amor de Dios en una experiencia sensible, como puede darse en el amor humano, sino en un movimiento radical y profundo de la voluntad: según la predicación literal del mismo Jesús, no ama a Dios quien dice “Señor, Señor”, sino quien cumple sus mandamientos.  Se trata pues del cumplimiento de nuestro deber.

De hecho, ya al final de la Crítica de la Razón Especulativa, cuando nuestra idea de Dios había aparecido como un mero apriorismo de la razón especulativa, fue apuntado ya este modo de recuperar la realidad de Dios en la Razón Práctica: no es que yo sepa que esto es mi deber porque sé que me lo ha mandado Dios. Es que sé que hay un Dios que me lo manda, porque sé que es mi deber. 

En la Crítica de la Razón Práctica, sin embargo, hace más hincapié, por comparación con otros sistemas éticos, en el tema innegable del anhelo universal de Felicidad. Entiende Kant que el error de Epicúreos y Estoicos fue equiparar vida feliz con vida virtuosa, lo que evidentemente no sucede necesariamente en esta vida, como se ha comentado. Perdieron con esto los antiguos la posibilidad de remontarse, precisamente por ello, hasta la existencia de  Dios, y perdieron también la posibilidad de  probar, precisamente por ello, la inmortalidad del alma, como única garantía de cumplimiento de ese anhelo de felicidad en todo hombre.  La felicidad del alma más allá de esta vida es el premio de la vida virtuosa a la que le impera su conciencia. Resultan pues, identificados así, aunque sólo a la postre,  el cumplimiento del deber y la felicidad. Y así en el cristianismo, donde las bienaventuranzas, la gran promesa de felicidad de Jesucristo, no es algo que vaya a llegar aquí en la tierra, sino una esperanza de eternidad. Y es que el cristianismo, como toda moral rectamente entendida, no es una doctrina de cómo ser felices, sino de cómo llegar a ser dignos de ser felices. Y el fin último del hombre, no es para los cristianos primariamente su propia felicidad,  ni siquiera su beatitud final, sino que es, como el fin de toda la creación, la gloria de Dios. 

Recuperamos también en el ámbito de la razón especulativa la idea de libertad, que fue objeto de una antinomia en la Crítica de la razón especulativa, es decir de una situación de perplejidad que fue allí resuelta con dejar la causalidad, y por tanto nuestra libertad, como una forma a priori de nuestro conocimiento, más bien que una realidad. En la Crítica de la razón práctica es recuperada la causalidad -la que en la Crítica de la razón pura quedó como mera posibilidad- en toda su realidad, pues sin ella no habría responsabilidad moral, y no podría hablarse de actos buenos ni malos, sino que todo valdría lo mismo: No habría mérito por tanto en la virtud, y por tanto no habría razón alguna para que fuese recompensada en felicidad la vida virtuosa, en esta vida o en la otra.  Observa, pues,  Immanuel  Kant, como analista de su propia filosofía, que en el ámbito de la razón práctica son recuperadas como realidades las tres ideas de Yo, Mundo  y Dios, y la categoría principal de la causalidad. Todas ellas habían quedado en la crítica de la razón especulativa como meras realidades “posibles”, pero no cognoscibles en el ámbito especulativo donde sólo aparecen como formas a priori de nuestro propio conocer. (De este modo entiende Kant que ha dado su parte de razón a Hume, al sustraer la categoría de la causalidad de la razón especulativa, pero al mismo modo lo ha superado al haberla recuperado en la razón práctica).

Pero recomienda andar con pies de plomo: no es que ahora, en el ámbito de la razón especulativa, reciban  éstos la recalificación de “noúmenos”,  es decir de algo conocido en la experiencia sensible, pues Dios, y el alma y la causalidad seguirán siendo siempre, por decirlo así, algo que nos es sustraído de ella, algo que no vemos. 

Al llegar a este punto de su discurso se pregunta Kant si no habrá actuado, pues, la naturaleza con nosotros como una madrastra, al ocultar a nuestra facultad de conocer esas realidades –Dios y la inmortalidad del alma- que serían garantes de un final feliz para quien cumpla con su deber. Pero enseguida añade que, bien pensado, ha sido así mejor, porque en ese caso habría sido el deseo del premio lo que nos habría movido, y no el noble y desinteresado sentido del deber. 

La última parte de esta obra trata de la metodología de la razón práctica (no la he incluido en los ya muy largos textos). Es un apéndice muy breve, con interesantes recomendaciones sobre la correcta educación de nuestra conciencia moral. No tendría sobre nosotros influencia  ninguna predicación de nuestro deber moral, si esa predicación no estuviese ya dentro de nosotros. De hecho, el interés por el juicio moral es algo innato en todos los hombres. Eso se hace evidente cuando, por ejemplo, en una reunión social se está  hablando de temas especulativos:  la mayor parte de la gente no suele interesarse demasiado. Pero si, de pronto, la conversación da un giro, y se trata de enjuiciar alguna acción de alguna persona concreta, hasta los más desinteresados son atraídos hacia lo que allí se habla y  todo el mundo tiene que dar una opinión. Sobre estos temas opinan los jóvenes, y a menudo con acierto, aunque no se hayan procurado previamente una concienzuda formación. Y hasta los niños –si tienen uso de razón- distinguen con facilidad un comportamiento noble de otro mezquino. Pero la cuestión especulativa de en qué consista el bien o el mal es problemática sólo para los filósofos, pues al hombre normal le resultan esas nociones tan naturales como la distinción entre mano izquierda y mano derecha. Vuelve al ejemplo de la narración del intento de soborno para que alguien difamase a Ana Bolena, y pudiese así ser condenada a muerte por los tribunales, para que Enrique VIII pudiese deshacerse de ella. No logrando que éste cediese, se le despojó de todos sus bienes, y se consiguió que sus amigos y al final sus propios familiares lo vituperasen y abandonasen, y hasta que fuese llevado hasta el suplicio. No se trata pues de una situación precisamente agradable y feliz, y no ofrece, por tanto al niño y ni al joven moraleja alguna, sensiblona y lisonjera, de cómo la vida recompensa a quien cumple con su deber. Pero no hay duda de que el joven que la escucha comprende enseguida de qué lado está el deber, y de qué lado lo mezquino e innoble, y se llena de una profunda admiración y respeto ante aquel ejemplo admirable  – respeto y admiración que son innatos en el hombre. 

El método de una buena educación moral consistiría, pues, en la narración de acciones concretas y de juzgarlas. Y enjuiciar luego las intenciones que movieron a quienes así actuaron. Se libraría así al corazón de esas cargas que en secreto le esclavizan y le oprimen, y se le elevaría por encima de la fácil sensiblonería de la recompensa que la vida ofrece al esfuerzo y a la virtud. Se dejaría al corazón humano, libre ya y sin fatiga más, ante no otro móvil que el cumplimiento de su deber. 

Cierra entonces sus dos Crítica, de la razón especulativa y de la razón práctica ,con aquellas célebres e inolvidables palabras:

“Zwei Dinge erfüllen das Gemüt mit immer neur un zunehmenden Bewunderung und Ehrfurcht, je öfter und anhaltender sich das Nachdenken damit beschäftigt: Der Bestirnte Himmel über mir, und das moralische Gesetz in mir" 

(Dos cosas llenan el ánimo con siempre nueva y creciente admiración y respeto, y tanto más cuanto más frecuente y detenidamente se ocupa de ellas la reflexión: El cielo estrellado sobre mí, y la ley moral dentro de mí)

Nota: sistemáticamente he llamado Crítica de la razón especulativa a la obra anterior, que él tituló Crítica de la razón Pura, y lo he hecho para facilitar las cosas. El propio autor reconoce, al principio de la segunda obra, que deberían haberse llamado así. El argumento que proporciona para mantener su confusa titulación resulta endeble. El hecho es que en ambos ámbitos de la razón, especulativo y práctico, encuentra Kant que se da razón pura, es decir apriorismo (aunque mí crítica de ambas críticas consistirá en que sólo en la razón práctica se da apriorismo: la conciencia moral)          

B) Textos

La razón práctica por sí misma y sin haberse concertado con la especulativa, proporciona realidad a un objeto suprasensible de la categoría de la causalidad, a saber, la  libertad.

Los principios prácticos son proposiciones que encierran una determinación universal de la voluntad, determinación a la que se subordinan diversas reglas prácticas. Son subjetivos o máximas, cuando la condición es considerada por el sujeto como valedera sólo para su voluntad; en cambio, son objetivos o leyes prácticas cuando la condición es conocida como objetiva, es decir, valedera para la voluntad de todo ser racional.

Esta regla práctica, para un ser en el que la razón no es el único fundamento de determinación de la voluntad, es un imperativo, es decir una regla que es designada por un deber ser que expresa la compulsión (Nötigung) objetiva de la acción… Las máximas son principios, pero no imperativos… La regla es objetiva y universalmente válida sólo cuando vale sin las condiciones subjetivas y contingentes que distinguen un ser racional de otro.

Si de una ley se separa toda materia, es decir, todo objeto de la voluntad (como fundamento de determinación), no queda de esa ley nada más que la mera forma de una legislación universal.

Qué forma se capacita en la máxima para la legislación universal y cuál no, es algo que puede distinguir el entendimiento más vulgar sin enseñanza. 

Así pues, la ley moral, de la que precisamente nosotros tenemos conciencia inmediatamente (tan pronto como formulamos máximas de la voluntad), es la que se nos ofrece primariamente, y la razón la representa como un fundamento de determinación que ninguna condición sensible puede sobrepujar, más aún, enteramente independiente de esas condiciones sensibles, lo que  conduce precisamente al concepto de libertad… Pero ¿cómo es posible también la conciencia de aquella ley moral? Nosotros tenemos conciencia de leyes puras prácticas del mismo modo en que tenemos conciencia de principios puros teóricos, observando la necesidad con que la razón nos los prescribe y la separación de todas las condiciones empíricas, separación que la razón nos señala. El concepto de una voluntad pura surge de las primeras, así como la conciencia de un entendimiento puro de las últimas.

Ley fundamental de la razón pura práctica: Obra de tal modo que la máxima de tu voluntad pueda valer siempre, al mismo tiempo, como principio de una legislación universal

La regla práctica es, pues, incondicionada, y, por consiguiente, representada como proposición categóricamente práctica a priori, en virtud de la cual la voluntad es determinada, objetiva , absoluta e inmediatamente (por la regla práctica misma que aquí, por consiguiente, es ley)

La razón, incorruptible y por sí misma obligada, compara siempre, en una acción, la máxima de la voluntad con la voluntad pura, es decir, consigo misma, considerándose como práctica a priori.

En la independencia de toda materia de la ley (a saber, de un objeto deseado) y al mismo tiempo en la determinación del albedrío por medio de la mera forma legisladora universal… consiste en el principio único de la moralidad. Aquella independencia, empero, es la libertad. 

Un precepto práctico que lleve consigo una condición material (por consiguiente, empírica), no debe nunca ser contado como ley práctica. 

Lo contrario precisamente del principio de la moralidad es que el principio de la propia felicidad será tomado fundamento de determinación de la voluntad.

Se destruiría por completo la moralidad, la voz de la razón, en relación con la voluntad, si no fuese tan clara, tan difícil de ahogar, tan perceptible hasta para los hombres más vulgares. 

Tan pronunciados y visibles están trazados los límites de la moralidad y del amor propio, que hasta la vista más vulgar no puede dejar de distinguir si una cosa pertenece a lo uno o a lo otro. 

El principio de la felicidad, si bien puede dar máximas, no puede nunca darlas de modo  que sean aptas para las leyes de la voluntad, aun si se tomase como objeto la felicidad universal.

Satisfacer el mandato categórico de la moralidad, está en todo tiempo en el poder de cada cual; satisfacer al precepto empírico condicionado de la felicidad, no es para cada uno más que rara vez posible, y aun sólo con respecto a una única intención.

El que ha perdido en el juego puede enfadarse consigo mismo y su imprudencia, pero si tiene conciencia de haber hecho trampa en el juego (aun cuando por ello haya ganado) tiene que despreciarse a sí mismo  en cuanto se compare con la moral. 

Más refinado aunque tan falso es lo que pretenden aquellos que admiten un sentido moral… según el cual la conciencia de la virtud estaría  entrelazada inmediatamente con el contento y el placer; y la del vicio, con la intranquilidad de ánimo y el dolor. 

Así pues, ese contento o esa intranquilidad de ánimo no se pueden sentir antes del conocimiento de la obligación, y no puede hacerse de ese estado el fundamento de ella.

La mera forma de una legislación universal, posible por nuestra máxima, tiene que constituir el supremo e inmediato fundamento de determinación de la voluntad.

Fue negado a la razón especulativa todo conocimiento más allá de los objetos de experiencia, y por tanto el conocimiento de las cosas como noúmenos. Sin embargo, ésta puso a salvo el concepto de los noúmenos, esto es, la posibilidad y aun la necesidad de pensarlos, y… así por ejemplo la libertad es enteramente compatible con los principios y limitaciones de la razón pura teórica. [La libertad quedó como posible en la Crítica de la Razón Pura]

Considero siempre cómo sería [una máxima particular] si valiese como ley universal de la naturaleza… [Por ejemplo:]Es manifiesto que de este modo, todos quedarían obligados a ser veraces… [Otro ejemplo, considerando la posibilidad del suicidio:]La máxima que yo adopto, en consideración de la libre disposición de mi vida, queda determinada enseguida si yo me pregunto cómo tendría que ser para que una naturaleza se conservase siguiendo la ley de esa máxima… Nadie podría terminar su vida arbitrariamente, pues tal constitución no sería un orden natural duradero, y así en todos los casos restantes. 

Así, pues, la diferencia entre las leyes de una naturaleza a la que está sometida la voluntad y las de una naturaleza que está sometida a una voluntad (en consideración de aquello que tiene relación con sus libres acciones), descansa en que, en aquélla, los objetos tienen que ser causa de las representaciones que determinan la voluntad, pero en ésta, la voluntad debe ser causa de los objetos, de tal modo que la causalidad de esta causa tiene su fundamento de determinación exclusivamente en la facultad pura de la razón, que por eso puede ser llamada también razón pura práctica. 

Se deja al juicio de los principios teóricos de la razón el hecho de que la causalidad de la voluntad sea o no suficiente para la realidad de los objetos 

La razón tiene causalidad en un ser racional, es decir, la razón pura puede ser considerada como una facultad que determina inmediatamente la voluntad. 

La ley moral es dada, por decirlo así, como un hecho de la razón pura, del cual nosotros, a priori, tenemos conciencia

La ley moral es, en realidad, una ley de la causalidad por la libertad, y, por tanto, de la posibilidad de una naturaleza suprasensible

La razón teórica se vio obligada a aceptar al menos la posibilidad de una libertad

Hemos ensanchado pues nuestro conocimiento más allá de los límites del mundo sensible, pretensión que la crítica de la razón pura había declarado nula en la especulación

La realidad objetiva de una voluntad pura, o lo que es lo mismo, de una razón pura práctica, está dada a priori en la ley moral.

Yo no pido conocer teóricamente la constitución de un ser, en cuanto tiene una voluntad pura; me basta designarlo sólo como tal, y por consiguiente tan sólo unir el concepto de la causalidad con el de la libertad (y, lo que es inseparable, con la ley moral, como motivo de determinación de la misma)

Whol [agradable] o Übel [malo, desagradable] significa siempre una relación con nuestro estado de agrado o desagrado… El bien (Gute) o el mal (Böse), en cambio, significan siempre una relación a la voluntad, en cuanto que la voluntad está determinada por la ley de la razón a hacer de algo su objeto. … El bien (Gute) o el mal (Böse) es referido así, pues, propiamente a acciones, no al estado de sensación de la persona. 

Lo que nosotros debemos denominar bueno (gut), tiene que ser en el juicio de todo hombre razonable un objeto de la facultad de desear, y el mal (das Böse) un objeto de horror ante los ojos de todo el mundo; por consiguiente, se necesita para este juicio, además del sentido, también la razón.

No le eleva en valor sobre la mera animalidad el poseer razón, si ésta sólo ha de servirle para aquello que en los animales lleva a cabo el instinto

Los conceptos del bien y del mal, son a modo de consecuencias de la determinación a priori de la voluntad 

Los conceptos prácticos a priori en relación con el principio supremo de la libertad pueden llegar enseguida a ser conocimientos, sin esperar a intuiciones para adquirir significación, y ello por este notable motivo, que ellos mismos producen la realidad de aquello a que se refieren

¡Cómo! Si cada cual se permitiese engañar cuando cree proporcionarse su ventaja, o se considerase autorizado para abreviar su vida, tan pronto como le aplana un completo hastío de la misma, o viese la miseria ajena con completa indiferencia y pertenecieses tú a semejante sociedad, ¿te encontrarías en ella con asentimiento de tu voluntad?  Ahora bien, cada uno sabe que si él se permite secretamente el engaño, no por eso permite que engañe todo el mundo, o que si se conduce sin cariño, sin que se note, no por eso ha de tener enseguida a todo el mundo contra él en esa misma disposición… Si la máxima de la acción no es de tal índole que aguante la prueba de poder ser una ley de la naturaleza en general, es moralmente inviable. Así juzga hasta el entendimiento más vulgar; pues la ley de la naturaleza se halla siempre en la base de todos sus juicios, hasta los más ordinarios… 

El motor de la voluntad humana (y del ser racional creado por Dios) no puede ser nunca otro que la ley moral, y por consiguiente, el fundamento objetivo de determinación tiene que ser siempre el fundamento subjetivo suficiente de determinación de la acción

La ley moral humilla inevitablemente a todo hombre, al comparar éste la tendencia sensible de su naturaleza con aquella ley

Dice Fontenelle: Ante un gran señor me inclino; mas mi espíritu no se inclina. Yo puedo añadir: Ante un hombre de condición baja y ordinaria en quien percibo una rectitud de carácter en una medida de la que yo en mí mismo no tengo conciencia, inclinaré mi espíritu, quiera yo o no, y eso aunque mantuviese alta mi  cabeza para recordarle mi superioridad…. Muy lejos del sentimiento de placer, está el sentimiento de respeto… El respeto es el tributo que no podemos negar al mérito, queramos o no lo queramos; podemos, sí, no manifestarlo exteriormente, pero no podemos, sin embargo, dejar de sentirlo interiormente.

El respeto es un tributo que no podemos negar al mérito, queramos o no. 

No es pues mera admiración ese respeto que nosotros mostramos a una persona semejante (propiamente a la ley que su ejemplo nos representa). 

La acción que es objetivamente práctica según esa ley, con exclusión de todos los fundamentos de determinación por inclinación, se llama deber, el cual , por esa exclusión , encierra en su concepto compulsión (Nötigung) práctica

Es el respeto hacia la ley como único modo de determinación de la voluntad lo que hace la conciencia de obrar conforme al deber. 

¡Deber! nombre sublime y grande.  Tú que no encierras nada amable que lleve consigo insinuantes lisonjas sino que pides sumisión, aunque sin nada que despierte aversión natural en el ánimo o lo asuste… ¿Cuál es tu digno origen?¿Dónde se halla la raíz de tu noble ascendencia, que rechaza orgullosamente todo parentesco con las inclinaciones?… Sólo puede ser lo que eleva al hombre por encima de sí mismo (como parte del mundo de los sentidos) lo que le enlaza con un orden de cosas que sólo el entendimiento puede pensar.

Todo hombre, aun sólo medianamente honrado, ¿no ha notado a veces que si se ha abstenido de una mentira, por lo demás inofensiva y que le hubiera sacado de un desagradable asunto… ha sido sólo para  poder a mirarse a sí mismo en la intimidad sin despreciarse?… Vivir y no poder tolerar ser a los propios ojos indigno de la vida… Tal es la naturaleza del verdadero motor de la razón pura práctica. 

La distinción del principio de la felicidad del de la moralidad no significa oposición de ambos, y la razón pura práctica no quiere que se deba renunciar a las pretensiones de la felicidad, sino sólo que, en la cuestión del deber, no se las tenga en cuenta. 

La razón busca la totalidad incondicionada del objeto de la razón pura práctica, bajo el nombre del supremo bien. Determinar esa idea es la doctrina de la sabiduría, y ésta a su vez es la filosofía, en la significación que daban los antiguos  a esta palabra

Por consiguiente, aunque el supremo bien sea todo el objeto de una razón pura práctica, es decir, de una voluntad pura, no por eso se le puede considerar fundamento de determinación de la misma, sino que sólo la ley moral tiene que ser considerada como fundamento.

El estoico sostenía que la virtud era el bien supremo completo, y que la felicidad era sólo la conciencia de su posesión… El epicúreo sostenía que la felicidad era el completo bien supremo y que la virtud era sólo la forma de adquirirla…. 

Pero las máximas de la virtud y de la propia felicidad son, con respecto a su principio superior práctico, totalmente heterogéneas. 

La felicidad y la moralidad son dos elementos del supremo bien, específicamente distintos… Es moralmente necesario, a priori, producir el supremo bien por la libertad de la voluntad. 

Hay que tener cuidado de no rebajar y desfigurar por medio de un falso encomio el fundamento moral de la determinación, especie de falsa locura que pone como fundamento de determinación los sentimientos de alegría particular. El propio y verdadero motor es la ley misma.

Pero ¿es que no hay ninguna palabra que señale, no un goce como la palabra felicidad, pero sí una satisfacción en la existencia propia, un análogo de la felicidad que tenga que acompañar necesariamente a la conciencia de la virtud?  Sí la hay, y esa palabra es el contento de sí mismo. 

Ese goce no puede llamarse felicidad porque no depende del advenimiento positivo de un recibimiento ni tampoco puede llamarse, hablando con exactitud, bienaventuranza.

Los principios de la búsqueda de la felicidad no pueden en modo alguno producir moralidad. Por tanto, el más elevado bien (como primera condición del bien supremo) lo constituye la moralidad, siendo la felicidad, si bien segundo elemento del mismo,  la consecuencia moralmente condicionada pero necesaria de la primera. 

La inmortalidad del alma como postulado de la razón pura práctica…La adecuación completa de la voluntad a la ley moral es la santidad, perfección de la que no es capaz ningún ser racional en el mundo sensible en ningún momento de su existencia. Pero como ella, sin embargo, es exigida como prácticamente necesaria, no puede ser hallada más que en un progreso que va al infinito hacia aquella completa adecuación… Progreso infinito que es sólo posible bajo el supuesto de una existencia personal duradera en lo infinito

La existencia de Dios como un postulado de la razón pura práctica … Esa misma ley tiene que conducir también a la posibilidad del segundo elemento del bien supremo, a saber, la felicidad adecuada a aquella moralidad… es decir a postular la existencia de Dios como necesariamente perteneciente a la posibilidad del bien supremo. 

En la ley moral no hay el menor fundamento para una conexión necesaria entre la moralidad y la felicidad

Se postula también la existencia de una causa de toda la naturaleza, distinta de la naturaleza y que encierra el fundamento de esa conexión, esto es, de la exacta concordancia entre felicidad y moralidad

La causa suprema de la naturaleza, en cuanto que ha de ser presupuesta para el supremo bien, es un ser que por razón y voluntad es la causa (por consiguiente, el autor) de la naturaleza, es decir, Dios.

Aquéllos que ponen el fin de la creación en el honor de Dios (suponiendo que no se piense éste antropomórficamente como la inclinación a ser ensalzado), han logrado la mejor expresión . Pues nada honra más a Dios que lo más apreciable en este mundo, el respeto por su mandato. 

Los postulados de la razón pura práctica en general. Estos postulados son los de la inmortalidad, de la libertad… y de la existencia de Dios. 

Ahora bien, son éstas ideas de la razón que no pueden ser dadas en ninguna experiencia, lo que yo tendría que pensar por categorías para conocerlo. 

No queda de los conceptos por los que pensamos un ser puro del entendimiento nada más que lo exhibible para la posibilidad de pensar una ley moral… si bien conocimiento de Dios tan sólo en la relación práctica. 

Alcanzar, empero, por la Metafísica el concepto de Dios y la prueba de su existencia como conclusión segura partiendo del conocimiento de este mundo, es imposible, pues para ello tendríamos que conocer este mundo como el todo más perfecto posible. 

Veo ante mí ordenación y finalidad en la naturaleza, y no necesito acudir a la especulación para estar seguro de su realidad, sino que sólo para explicarla necesito presuponer una divinidad como su causa. 

Ahora bien, ¿es nuestro conocimiento realmente ampliado de este modo por la razón pura práctica  de modo que lo que en la especulativa era transcendente, es ahora en la práctica inmanente? Sin duda, pero sólo en sentido práctico. Pues nosotros, en verdad, no conocemos por ello ni  la naturaleza de nuestra alma, ni el mundo inteligible, ni el Supremo Ser, según lo que ellos son en sí mismos, sino que hemos resumido sus conceptos en el concepto práctico del supremo bien, como objeto de nuestra esperanza, completamente a priori por la razón pura, sólo por medio de la ley moral, y también sólo en relación con ella misma, en consideración al objeto que ella ordena.

[Si Dios se hubiera hecho presente a nuestra razón especulativa, como cualquier otra realidad, si se hubiese dejado ver], la mayor parte de las acciones conformes a la ley acaecerían por temor, pocas  por esperanza, y ninguna por deber, y no existiría el valor moral de las acciones, del cual tan sólo depende el valor de la persona y hasta el del mundo a los ojos de la suprema sabiduría.

[En la razón especulativa], el regidor del mundo nos deja conjeturar su existencia y su majestad, pero no verla ni demostrarla claramente; en cambio, la ley moral en nosotros, sin prometernos ni amenazarnos nada con seguridad, exige de nosotros respeto desinteresado”

[Así pues], la Sabiduría impenetrable por la que nosotros existimos, no es menos digna de veneración por lo que nos ha negado que por lo que nos ha concedido. 

c) Crítica

No se dirigirá mi crítica al contenido de la ética kantiana, sabio proyecto de hombre cabal hacia el que sólo puedo tener elogios -un tratado verdaderamente admirable-, sino a su fundamentación, tema en el que voy a diverger. Estoy de acuerdo en que, una vez que se ha escrito la Crítica de la Razón Pura, una vez que se ha hurtado a la razón especulativa la posibilidad de llegar a Dios y a la libertad humana, fundamentos de la religión -religación de criatura y Creador-, lo mejor que puede hacerse es escribir la Crítica de la Razón Práctica, es decir, recuperarlos en el orden práctico. Por eso presento mi objeción no a esta Crítica sino a los dos en su conjunto, algo que obviamente, no he podido hacer hasta haber expuesto también el contenido de la Crítica de la Razón Práctica. Es el gesto filosófico total, el descrito por los dos libros, el que nos interesa y al que voy a presentar una crítica, porque es este gesto el que a la larga influirá en la filosofía posterior, como enseguida comentaremos. 

Sie sagte Aristoteles que el escéptico no le preocupa, porque en cuanto empieza a decir algo se autorefuta, y si nada dice, tampoco resulta molesto pues está ahí al lado, callado como una planta. Pues bien, aunque aprecio este rasgo de humor del estagirita, no creo que tenga razón, y de hecho la historia se la ha  quitado. El escéptico puede decir algo sin autorefutarse: puede decir “voy a hacer esto”, así, sin justificación alguna, pues cualquier justificación que  diese supondría una autorefutación. En una palabra, la salida de todo escepticismo es la práctica. La sustitución de la teoría por la praxis, de la norma por lo que voy a hacer, de la verdad -fundamentada en lo que las cosas son- por mi voluntad. En definitiva, la voluntad ocupa, como último fundamento, el lugar del ser. 

Pues bien, creo que el gesto filosófico de Kant en su conjunto es el de un escéptico: con nuestro conocimiento especulativo no podemos llegar a la existencia de Dios, ni de la inmortalidad del alma ni a la libertad. Nada podemos conocer tal cual es, puesto que lo que conocemos son las formas a priori de nuestro propio conocer, y aunque una de estas formas a priori sea Dios, no se trata aquí del Dios realmente existente con independencia de nosotros. Como no podemos conocer más formas que las de nuestro propio conocimiento, estas realidades fundamentales las recuperamos en nuestra razón práctica, es decir no las alcanzamos en el terreno del conocimiento sino en el de la voluntad. Esto en Kant sucede de un modo maravilloso: llegamos a Dios porque captamos la norma moral como dada en nuestra voluntad. Pero lo que quedará como herencia para la filosofía es el gesto: El ser, tal cual es, ha sido arrebatado al conocimiento, y ha sido recuperado en el terreno de la voluntad, exactamente el gesto del escéptico. 

Así lo veremos en su principal seguidor, Arthur Schopenhauer. En su obra Die Welt als Wille und Darstellung Shopenhauer trata primero el mundo como mera representación, como algo que sin duda alguna aparece en nuestro conocimiento. Pero, se pregunta luego, ¿qué es lo que se representa? ¿Qué es lo que ocupa el lugar de la “cosa en sí” en la obra de Kant? ¿Qué es, en definitiva, lo que ocupa el lugar de la realidad cuando conocemos? Y la respuesta es impresionante (aunque esperada ya para quien conoce el gesto del escéptico). La respuesta es: Lo representado es la voluntad. 

¡Lo representado en el conocimiento no es el ser, sino la voluntad! ¡la voluntad puesta, pues, exactamente, en el lugar del ser! Lo que estaba implícito en Kant, en el gesto filosófico del conjunto de las dos críticas, queda ahora totalmente explícito en Schopenhauer, quien no sólo ha restablecido la coherencia en Kant -como él mismo anuncia que es su intención- sino que lo ha hecho explícito, y nervio de su filosofía, e incluso título de su libro. El camino hacia la filosofía de la voluntad en Nietzsche queda ya, pues, abierto. 

Nietzsche, para quien Schopenhauer fue en su juventud el mayor de los filósofos, al renegar más tarde de él se desembaraza de lo que entiende superfluo -la representación-, pues le basta con la voluntad. Ése es el ser del mundo, la voluntad de vivir, y para ello, en el conflicto de voluntades de vivir en los diversos individuos, voluntad de sobrevivir imponiéndose a los demás. De este modo los individuos mejores sobrevivirán a los inferiores y mejorará  la especie: El ocaso de los ídolos. Nietzsche se consideró un autor póstumo. Y, muy desgraciadamente, lo fue. 

Si unimos esta crítica de la “Crítica de la razón Práctica” con la anterior crítica de la “Crítica de la razón Pura”, atisbaremos que Kant es el preludio a la filosofía del siglo XIX, preludio ésta de la historia política del siglo XX. Para quienes conocemos esa historia, no es ésta la mejor alabanza que podríamos haber hecho a las dos críticas de Immanuel Kant.

Der AutorIgnacio Sols

Universität Complutense in Madrid. SCS-Spanien.

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Centenario de la coronación de la Virgen del Carmen, Patrona de Chile

La solemne coronación de la Virgen del Carmen en 1926 consagró una arraigada devoción histórica vinculada estrechamente a la identidad e independencia de Chile. Para conmemorar su centenario, se realizarán diversas actividades e iniciativas religiosas y culturales desde julio hasta diciembre.

Pablo Aguilera-15 de Juli de 2026-Lesezeit: 2 Minuten

La solemne coronación de la Virgen del Carmen el 19 de diciembre de 1926, realizada por el Delegado Papal, el Nuncio Apostólico en Chile, por mandato del Papa Pío XI, fue la expresión visible de una fe profundamente arraigada en el alma nacional. Al proclamar a la Virgen como Reina, Madre y Patrona, la Iglesia y el pueblo chileno reconocieron una verdad espiritual que nace del mismo designio de Dios.  

Esta devoción llegó tempranamente a Chile y echó raíces profundas en la vida del pueblo. Durante la época colonial, la Virgen del Carmen fue invocada en los hogares, en las comunidades religiosas y en la vida social, configurando una identidad cristiana que marcaría el desarrollo de Chile. En esta tradición florecieron frutos de santidad, como Santa Teresa de los Andes, que encarnó la espiritualidad carmelitana en su entrega total a Cristo. La presencia de los Monasterios Carmelitas a lo largo del país y desde temprana época, es una expresión viva de esta espiritualidad.  

La Virgen en la historia de Chile

En el momento decisivo de la independencia, la Virgen del Carmen ocupó un lugar central en la conciencia del Pueblo, de los hombres y mujeres que conducían ese proceso de la emancipación. En la víspera de la batalla de Maipú -en abril de 1818- los patriotas se encomendaron a Ella para alcanzar el triunfo, y el Libertador Bernardo O’Higgins la proclamó Patrona y Generala de las armas chilenas, prometiendo levantar un templo en su honor.

Hoy, en Maipú se levanta el Templo Nacional de la Virgen del Carmen, centro de la devoción mariana del país. Así, el nacimiento de la Patria quedó sellado por un acto de confianza en Dios bajo el amparo de la Virgen del Carmen.  

Celebración del centenario

En cada diócesis el Obispo ha designado templos jubilares -principalmente la Iglesia Catedral, santuarios marianos y algunos templos parroquiales- en los cuales los fieles podrán recibir la indulgencia plenaria mediante una peregrinación o una visita piadosa, vivida con espíritu de fe y conversión.

Se efectuarán diversas iniciativas desde el 16 de julio, Solemnidad de la Virgen del Carmen hasta diciembre.

El Obispo de San Bernardo, Juan Ignacio González, ha confeccionado un hermoso libro con imágenes para esta conmemoración: “Centenario de la Coronación de la Virgen del Carmen. Estampas para una Historia” que se puede adquirir en Amazon.

Berufung

Was verspricht die Muttergottes vom Berge Karmel all jenen, die ihr Skapulier tragen?

Con motivo de la festividad de la Virgen del Carmen, que la Iglesia celebra el próximo jueves 16 de julio, recordamos el origen del escapulario y las promesas asociadas a esta histórica devoción mariana.

Rafael Mosteyrín-14 de Juli de 2026-Lesezeit: 4 Minuten

El escapulario tiene su origen en una aparición de la Virgen a san Simón Stock.

Sucedió en Londres el año 1251. La Santísima Virgen rodeada de innumerables ángeles se apareció a san Simón Stock, de la Orden Carmelita, y le prometió una especial protección sobre dicha Orden, al mismo tiempo que le entregaba el Escapulario del Carmen con esta promesa: “Recibe, amadísimo hijo, el Escapulario de tu Orden, señal de mi confraternidad, privilegio para ti y para todos los carmelitas, todo el que muera con él se librará del fuego eterno. He aquí la señal de la salvación, salvación en los peligros, alianza de paz y de pacto sempiterno”.

Más tarde el Papa Juan XXII confirmaba con su autoridad el Escapulario del Carmen y Privilegio Sabatino, transcribiendo las siguientes palabras de la Virgen María: “Yo, Madre de las gracias, bajaré, el sábado después de su muerte y libraré a todos los que se encuentren en el Purgatorio y los llevaré al monte santo de la vida eterna”.

Las condiciones

Los requisitos exigidos por la Iglesia para que nos podamos beneficiar de dicha promesa son:

-Tener impuesto el escapulario por un sacerdote facultado para ello (basta una vez en la vida) y llevarlo habitualmente.

-Guardar castidad conforme al estado de cada cual.

-Rezar tres Avemarías cada día.

El testimonio del cardenal Tarancón

Son muchos los hechos milagrosos que a lo largo de la historia expresan la fidelidad de la Santísima Virgen a su promesa. El cardenal Vicente Enrique y Tarancón contó lo que sucedió, siendo él obispo de Solsona, en una pastoral sobre el escapulario del Carmen:

“Era el mes de junio de 1938. Hacía dos meses escasos que las fuerzas nacionales habían llegado al Mediterráneo, liberando la parroquia de Vinaroz, a la que llegamos Nos a los siete días de la liberación y en la que ejercimos el ministerio parroquial durante más de cinco años.

Un oficio de las autoridades militares solicitaba nuestra cooperación para prestar auxilios espirituales a diez condenados a muerte, que habían de ser ejecutados al amanecer. A las once de la noche entraron en la capilla los reos, y desde aquel momento los tres sacerdotes que estábamos entonces en Vinaroz entrábamos en comunicación con ellos, ofreciéndoles la vida eterna, ya que no podían salvar su vida temporal. Ocho de ellos se confesaron en seguida y con grandes y visibles muestras de arrepentimiento y fervor. Uno, que había sido comisario político en el ejército rojo, apenas sí permitió que nos acercáramos a él. Todas nuestras tentativas fueron inútiles y no pudimos lograr que se confesara.

Un condenado que rechazaba confesarse

Había uno entre todos que llamaba poderosamente la atención. Era un hombre de unos sesenta años, natural de La Galera, provincia de Tarragona, que vestía el antiguo traje de los payeses catalanes: medias blancas y calzones cortos, pero con unos modales finos y distinguidos que parecían contrastar con su indumentaria rural. Uno de los sacerdotes se puso a trabar conversación con él, mientras los demás atendíamos a los restantes. 

Cuando ya se había confesado ocho y mientras yo estaba hablando con algunos de ellos, consolándolos en aquel trance tan terrible y recibiendo sus recomendaciones y encargos para transmitirlos a sus respectivas familias, se me acerca el coadjutor y me dice al oído:

-Señor cura: nada he podido conseguir con aquel hombre, ¿por qué no lo prueba usted?

Fui allá, me recibió muy atentamente; estuve hablando con él un buen rato y comprendí en seguida que era un hombre culto y que tenía, además, una formación cristiana poco corriente. Aquellos detalles me animaron y adquirí la íntima convicción de que no sería difícil conseguir que se confesase.

Pero mi desilusión fue terrible cuando, después de haber hablado con él por espacio de más de media hora, me dijo estas palabras textuales:

-Mire, Padre, yo le agradezco muy sinceramente lo que usted está haciendo por mí. Comprendo que usted está pasando una mala noche por mi causa, ya que usted no ha de sacar ningún provecho de que yo me confiese. Yo le estoy sumamente agradecido, pero le suplico que no insista; desde ahora le puedo asegurar que no he de confesarme. Yo fui educado cristianamente, pero he perdido la fe. 

Quedé aturdido de momento; casi sin saber qué decir. Pero, inspirado sin duda, por la Santísima Virgen, me atreví a proponerle:

-¿Me haría usted un favor?

-El que usted quiera –me contestó-, con tal que no me pida que me confiese.

-¿Me permitiría –añadí- que le impusiese el Santo Escapulario?

-No tengo ningún inconveniente- me dijo-. A mí no me dicen nada estas cosas; pero si con ello he de complacerle, puede hacerlo.

«La Virgen me ha salvado»

Le impuse acto seguido, el Santo Escapulario del Carmen y me retiré en seguida a orar por Él a la Virgen Santísima. El fue a sentarse en un rincón al extremo de uno de los bancos que había en aquella sala. Aún no habían pasado cinco minutos, cuando oí como una especia de rugido y unos sollozos fuertes y entrecortados, que me alarmaron. Entré de nuevo en la habitación y vi a aquel hombre que se me echaba encima llorando incesantemente y que me decía, en medio de sus lágrimas:

-Quiero confesarme, quiero confesarme. No merezco esta gracia de Dios. La Virgen me ha salvado.

Ante la admiración y asombro de todos los presentes, se confesó, sin dejar de derramar lágrimas ni un solo momento, con una contrición realmente extraordinaria y enternecedora. Y, cuando a última hora, antes de llevarlos al lugar de la ejecución, me despedí de ellos, me abrazó y me besó, mientras me decía:

-Gracias, Padre; gracias por el bien inmenso que me ha hecho. En el Cielo rogaré por usted. Gracias y hasta el Cielo.

Confieso sinceramente que me conmovió aquella escena y que mis lágrimas se unieron a las suyas, mientras daba gracias al Señor por aquella maravilla y agradecía a la Santísima Virgen el que me hubiese permitido ser testigo de aquella manifestación espléndida de su amor maternal y misericordioso.”

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Josef Pieper: «¡El cristianismo es esencialmente realidad, no mera doctrina!»

En julio de 1969, la revista Palabra (nº47) publicaba una entrevista a Josef Pieper sobre la antropología cristiana de la esperanza. Republicamos así dicha entrevista.

Jerónimo Martel-14 de Juli de 2026-Lesezeit: 9 Minuten

Josef Pieper tiene una ficha biográfica tan reducida como amplia es su ficha bibliográfica. Nació el 4 de mayo de 1904 en Elte, una aldea de Westfalia, y estudió, completas, las carreras de Filosofía, Derecho y Sociología, en las Universidades de Berlín y Münster. En la actualidad es catedrático —en la terminología alemana, profesor ordinario— de Antropología filosófica en la Universidad de Münster y en la Escuela Superior de Pedagogía de Essen.

Bastantes de sus obras se han traducido al castellano, concretamente en España, y a sus títulos va limitada esta referencia, puesto que se dirige al lector de habla española. Son dichas obras: Actualidad del tomismo (1952), Catecismo del cristiano (que respondía al título alemán Christenfibel, equivalente a la expresión Silabario cristiano, y que escribió en colaboración con Heinrich Raskop, siendo traducida en España en 1954), Sobre el fin de los tiempos (1955) y El ocio y la vida intelectual (versión última española, aumentada, de 1962), por una parte. De otra, a las obras citadas se añade una serie de obras muy características en Pieper, y que se refieren a virtudes cristianas y humanas básicas, emplazadas frente a la angustia del hombre moderno: Sobre la esperanza (1953), La prudencia (1957), La fe (1966).

A todas las obras citadas se añadieron, en el segundo semestre del pasado año, dos novedades editoriales muy de la misma línea, editadas en Ediciones Rialp, de Madrid, y Sígueme, de Salamanca, respectivamente: Justicia y fortaleza y Esperanza e historia. De todas las obras referidas, se ha dado la fecha de la primera edición española, aunque alguna de ellas vaya ya por su tercera edición. Añadamos que, en este momento, Pieper tiene vendidos más de medio millón de ejemplares de sus libros en las naciones y bloques lingüísticos más importantes, pese a escribir por fuerza para minorías.

Pieper comenzó su obra teológica en 1934, con su estudio sobre la fortaleza, del que saltó, al año siguiente, a su estudio sobre la esperanza. Su labor ha consistido, desde su neta postura de laico y filósofo, en adaptar la Teología al pensamiento moderno, en su expresión conceptual y literaria, pero, eso sí, con un exquisito cuidado para no alterar el contenido esencial de las fórmulas teológicas clásicas. El existencialismo o Hiroshima no han sido para él cuestiones bizantinas surgidas en otro planeta; pero sí motivos para, desde ese humanismo que estudia la antropología, llevar al hombre inquieto de nuestro tiempo al encuentro consigo mismo, a través de Dios.

En la conversación que sigue —tenida en su domicilio de Münster—, Pieper, que tan bien ha sabido defender las raíces existenciales del tomismo, al enfocar su antropología a través de la ética tomista, habla sobre cuestiones debatidas del hoy y el ahora, sobre conceptos como el de secularización o el de espiritualización, sobre la síntesis de lo humano y lo divino en el cristiano como hombre, sobre la relación entre la cultura tradicional y la cultura moderna, y aun sobre ese último reducto de la revolución contra la tecnología -contra la ausencia del humanismo— que es y significa la rebelión estudiantil.

¿Cómo ve la integración de la cultura cristiana y esa cultura moderna a la que se ha llamado «profana»?

–Yo no veo lo cristiano como un bloque. El hombre cristiano, cada hombre cristiano, es previamente hombre, y ha de hacer en sí mismo esa síntesis: al menos debe probar a hacerla. Precisamente, lo no occidental es una religión antisecular como la que pudiera darse, por ejemplo, en las iglesias ortodoxas rusa o griega, que se dirigen solamente a la contemplación y la liturgia, sin ninguna actividad hacia el mundo. Si bien existe igualmente otro peligro por el otro extremo, y es el de la secularización. Uno y otro polo son por igual peligrosos.

Nihilismo y secularización

En las posturas nihilistas de los abanderados de la revolución, de cualquier signo, se ponen tal vez en cuestión las relaciones entre la cultura moderna y la tradicional. ¿Qué podría decir a nuestros lectores a propósito de toda esta temática?

–Pienso que la antigua cultura de Occidente siempre ha estado y está en un proceso de continua transformación, a través del que se interpreta a sí misma en cada momento, lo que —ya se sabe- implica la resolución continuada de tensiones o conflictos polares. Otra cosa, algo distinta, ocurre por ejemplo en la India, donde se encuentran separadas la cultura tradicional y la cultura moderna. Pero en Occidente no se da esa dualidad, que, como he dicho, cabe comprobar en cambio en la cultura religiosa del pueblo hindú, por un lado, y, por otro, en la moderna Universidad de Calcuta. En ese esquema propio de la India, la salida a la cultura moderna implica el abandono de la tradición, por causa de que allí no se hace ese esfuerzo de continua interpretación, de nueva interpretación. Esto distingue netamente al Oriente del Occidente, de la cultura occidental, basada, por cierto, en la Biblia, en la Palabra de Dios que hace al hombre. Aquí, en Occidente, la cultura tradicional no se deletrea repitiendo cada vez su depósito palabra por palabra, sino que se confla en forma de frase conceptual a la interpretación de los teólogos, que la contrastan, por ejemplo, con el evolucionismo y la paleontología, etc.

De este modo occidental de entender la historia surgen siempre nuevos aparentes conflictos; pero, precisamente porque está preparado para afrontarlos, es el que salva el hecho de la cultura occidental. Creo que si se interrumpiese algún día esta diferencia existente entre la cultura oriental y la occidental, estaríamos entonces en presencia del fin de la cultura de Occidente.

Y por eso, también diría que hoy hasta las mismas rebeliones estudiantiles son un aparte de la cultura occidental, aunque no quepa reducir al mundo de los estudiantes la posibilidad de que surjan los conflictos a que me he referido, y que obedecen a proyecciones sociales más amplias y comprensivas.

En cualquier caso, si algún día únicamente existiese una cultura profana —esto es, divorciada de la fundamentación religiosa— en Occidente, ya no pertenecería al espíritu occidental.

Concretamente, ¿qué piensa sobre esa pretendida «secularización» de la vida cristiana que algunos patrocinan?

–Diría que en la teología católica, y por consiguiente dentro de la Iglesia, existe un grupo o tendencia que defiende tal secularización, pero como no es ésta mi opinión, no puedo sumarme a ella.

En un libro, traducido en su tierra, advertía que hay que saltar un obstáculo que da mucho quehacer justamente al hombre de nuestro tiempo. No se trata de algo de que «tenga la culpa» el hombre de nuestros días; es decir, de una dificultad petulantemente provocada por él mismo. Se trata, más bien, de algo que va unido inevitablemente al cambio de la imagen del mundo de la naturaleza y a las dimensiones de éste; cambio que sólo quiere decir que nuestro conocimiento de la realidad creada se ha corregido y enriquecido notablemente con respecto a las representaciones antiguas y medievales. Vox facta est de caelo —Se ha oído una voz del cielo—: para Dante y sus contemporáneos esto era algo intuitivamente imaginable, en un acto que podía llevarse a cabo sin discusión.

Tal incuestionabilidad no le es permitida ya al contemporáneo de Einstein, después de que hasta la realidad material del mundo se ha ido haciendo cada vez menos intuitiva. «No podemos sentir la presencia de Dios en nuestro mundo con tanta ingenuidad como lo hicieron épocas anteriores», decía Rahner. De otra parte, hay que confesar, nos guste o no, que la teología contemporánea ha preparado pocas ayudas de orden conceptual para superar esa dificultad, surgida legítimamente. Pero yo no veo como legítima la desacralización de la vida.

La vía media entre los dos polos peligrosos del espiritualismo a ultranza y la secularización, ¿es la que reconoce la legítima autonomía relativa de lo temporal?

–Sin duda, esa autonomía relativa está en la gran tradición que representa Santo Tomás. Pero una cosa es tal autonomía relativa y otra la que pretende la llamada secularización, que consiste en cortar la tensión polar, revolviéndola con una separación de lo cristiano y lo humano, que es imposible.



¿Intelectuales católicos?

Lo que viene diciendo al contestar como lo hace estas preguntas nos lleva al tema del laico. ¿Qué, o quién, es para usted el laico?


–El laico es el cristiano bautizado, que no está separado de la Iglesia, sino situado en esa tensión polar buena. No se puede encontrar fácilmente una fórmula para tal , pero tampoco cabe hablar de una separación. Si el laico, que es cristiano, se une a la secularización, deja por ese hecho de ser cristiano. Pero, en cambio, se ha de enfrentar a esa autonomía relativa responsable, y esta tensión nunca se acabará.

Hace años escribí que lo que caracteriza al cristiano es la fe cristiana y la vida cristiana. Ambas, fe y vida, están vinculadas entre sí como el saber y el obrar. La fe cristiana es el presupuesto de la vida cristiana, y la vida cristiana es el fruto y la realización plena de la fe. La vida cristiana no se puede dar sin la fe cristiana, y la fe cristiana sin la vida cristiana es estéril. Ciertamente, hoy día parece que la vida cristiana puede darse sin fe cristiana; parece que se puede tener una orientación cristiana de la vida sin una fe viva en Cristo.

Pero, en realidad, los cristianos que viven esta vida cristiana tan sólo de un modo externo no hacen sino usufructuar y consumir la herencia que les han legado sus mayores: la fe viva en la cual formaron ellos sus vidas y modelaron los usos y costumbres de la sociedad. Pero esta herencia corre el peligro de ser anulada completamente si no es renovada por una fe vivificada de nuevo. Por lo cual, ser cristiano en este tiempo y en nuestro pueblo implica volver a vivir la vida cristiana desde su fundamento, bajo la orientación y el impulso de una fe viva y personal. El cristiano «vive de la fe».

¿Qué opina usted sobre una figura que está en el contexto de esta entrevista, la del intelectual católico?

–Hablando del quehacer intelectual he escrito: «Si se dice que alguien es cristiano en su filosofar, esto no puede significar tan solo que su visión del mundo coincide con el cristianismo como doctrina. ¡Pues el cristianismo es esencialmente realidad, no mera doctrina!

El problema de una filosofía cristiana no consiste solamente en que se hayan de ligar, y en cómo se hayan de ligar, teoréticamente el conocimiento natural del mundo y la fe sobrenatural, sino que se trata de que el filosofar se convierta en un filosofar cristiano mediante el enraizamiento del que filosofa en la realidad cristiana y en saber de que manera se realiza esa conversión.

Es, por tanto, un enriquecimiento en su contenido de saber del mundo lo que recibe el filosofar cristiano, por estar ligado al contrapunto previo de la verdad de Cristo. A condición, claro está, de que no sólo sea fuerte y verdadero su carácter cristiano, sino también su carácter filosófico (¡hay que repetirlo constantemente, tan poco evidente es!).

Un célebre libro sobre la historia de la filosofía medieval, el de Maurice de Wulf, concluye con estas palabras: «La escolástica ha decaído no por falta de ideas, sino de cabezas».

Creo que existen ante todo intelectuales, y entre ellos los hay que son católicos. Aparte de esto, mi opinión es muy adversa a ese concepto hecho de «intelectual católico». Pienso que el intelectual es un hombre que toma parte política y publicísticamente en una sociedad, mientras que un católico es un hombre que piensa globalmente sobre todo. En realidad, el término «intelectual católico» fue acuñado por la política y para una concreta dirección política, de partido político.

Rebelión estudiantil

Como profesor e intelectual, seguramente podrá dar una opinión sobre la rebelión estudiantil, a la que se refirió de modo marginal al contestar una pregunta anterior. ¿Cuál cree que es su causa? ¿Obedece a razones propiamente humanísticas?

–En realidad, cabría discutir mucho ese movimiento estudiantil, en cuanto es difícil analizar sus causas. Ahora bien, veo su último origen, aqui en Alemania, en el hecho de que la Universidad alemana ya no es verdaderamente una Universidad, sino un conjunto de institutos técnicos; con la única y simple finalidad de preparar profesionales. En cualquier caso, este hecho constituye al menos una de las causas que han originado el movimiento.

Lo que yo entiendo como Universidad incluye por fuerza un aspecto teológico y filosófico, actuando en una sociedad. Así se constituyó la Universidad en la Edad Media. En la Universidad, en sus orígenes, era una realidad la discusión de las cuestiones disputadas. En este punto, de controversia intelectual, está implicada la universalidad que constituyó a la Universidad misma, dándole origen. Gracias a esa aportación, podían los estudiantes entonces orientarse universalmente, esto es, no perder el punto de vista universitario. Hoy, cuando ya no existe esa posibilidad de discusión, de controversia, sobre los temas universales, dentro de la Universidad, el consiguiente perjuicio afecta no sólo al estudiante, sino también al mismo profesor.

Por cierto que hace poco se inauguró una de las más jóvenes Universidades en Alemania, la de Bochum. Y ha querido hacerlo respondiendo a lo que yo he llamado el «offenheit für das Ganze», el sentido —de apertura— para el todo. En dicha Universidad, este sentido universal, más allá de lo técnico, está incluso concretado como un elemento académico. A propósito de esa experiencia, escribí: «La disputa académica que se extiende entre las Facultades y disciplinas queda introducida en la organización de la Universidad. Pero existen, no obstante, muchas dificultades; así, por ejemplo, la del idioma común que ya no se encuentra entre las Facultades; y, también, que los profesores temen declarar sus últimas opiniones, en cuanto no pueden ser científicas en sentido estricto».

La Universidad debería tener una apertura hacia todo. Y es que debe ser una institución para el uso del pensamiento libre, como un espacio libre en la sociedad, como un asilo de la libertad intelectual. Es decir, que en ese lugar que es o debe ser la Universidad, tienen que quedar calladas, en suspenso, las actitudes directas, las tomas de postura concreta. Y en ese sentido está emplazada la libertad académica en su origen mismo. Tal libertad ya no existe en las Universidades alemanas, y menos aún en las americanas.

Así pues, ¿la última causa de la rebelión estudiantil puede estribar en un afán de defensa de la Universidad como reducto institucional del pensamiento libre?

–En mi opinión, los estudiantes no se rebelan sólo por dicha causa. Insisto en que su rebelión obedece a una motivación muy complicada. Una de sus causas está en la reacción frente a los que los estudiantes llaman aquí «los idiotas especialistas»; esto es, frente a los profesores que únicamente cultivan y proponen su especialidad técnica. Eso yo ya lo dije, porque lo pensaba.

Puntualicé que la Universidad no puede divorciarse de la idea filosófica general que constituye su esencia. Por otra parte, sin embargo, cuando los estudiantes, que son un exponente del mundo trabajador total, se entregan a lo que llaman la politización de la Universidad, malogran ese espacio intelectual libre en que consiste lo genuinamente universitario.

¿Resulta, por tanto, negativo que los estudiantes se preocupen por la política?

–Mi opinión es que los estudiantes no deben dedicarse a la política, teórica o práctica. Otra cosa es que hablen de política en la Universidad, pero sólo teoréticamente.

En suma, los estudiantes no deben negar esa discusión teorética como hacen los grupos estudiantiles que quieren introducir una política partidista en la Universidad. Una cosa buena es que discutan en la Universidad, los argumentos que exponen los partidos, y otra transformar la Universidad en política y en política partidista.

Der AutorJerónimo Martel

Aus dem Vatikan

El Papa León XIV en el Ángelus: «La generosidad de Dios no es ingenua, sino sabia y cree en nosotros»

Desde Castel Gandolfo, León XIV reflexionó sobre la parábola del sembrador e invitó a los fieles a aprovechar los días de vacaciones para cultivar el silencio, la oración y la meditación junto al descanso estival.

Paloma López Campos-13 de Juli de 2026-Lesezeit: 2 Minuten

El domingo 12 de julio de 2026, el Papa León XIV presidió el rezo del Ángelus desde Castel Gandolfo junto a los fieles y peregrinos congregados frente al Palacio Apostólico. En su alocución, el Santo Padre centró su mensaje en la parábola del sembrador, destacando la paciencia, la confianza y el amor incondicional de Dios hacia la humanidad.

Confianza de Dios frente a la debilidad humana

El Pontífice explicó que Jesús es la semilla que el Padre sigue esparciendo en el mundo, aun cuando a veces encuentra en las personas un terreno «duro e insensible» o «distraído», semejante al suelo pisoteado de los caminos o a los matorrales de espinos.

Sin embargo, el Papa aseguró que Dios conoce el corazón humano mejor que nadie y nunca deja de sembrar porque el poder de su amor es más fuerte que nuestras flaquezas: «La generosidad de Dios para con nosotros no es ingenua, sino sabia, y sabe descubrir en nosotros la posibilidad de un bien del que, a veces, ni siquiera nosotros mismos somos conscientes».

Transformación de los corazones

Durante su reflexión, el Santo Padre acudió a una cita de san Juan Crisóstomo para ilustrar cómo la gracia divina tiene el poder de transformar los terrenos más difíciles en campos fértiles.

Esta apertura y humildad para recibir la semilla divina es la que, según el Papa, permite cosechar los frutos del Espíritu Santo en la sociedad. Al enumerar virtudes como el «amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio de sí», León XIV exclamó: «¡Cuánto necesita nuestro mundo de estos frutos, de ser colmado y transformado por ellos!»

Descanso estival con sentido

Aprovechando el periodo de vacaciones, el Pontífice hizo un llamamiento directo a los creyentes para que no descuiden su vida espiritual durante los días de descanso. Les animó a hacer espacio para escuchar, leer y meditar la Palabra, así como a cultivar el descanso y la “sana diversión”, dejando también “momentos significativos de silencio y de oración”.

Al concluir su alocución, el Papa expresó su deseo de que este tiempo de desconexión permita a los fieles regresar a sus ocupaciones habituales «renovados en el cuerpo y en el espíritu», listos para colaborar en el crecimiento del Reino de Dios, encomendando esta intención a la Virgen María.