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Científicos católicos: Antonia María Medina Ortega

Antonia María Medina Ortega fue una científica española licenciada en Ciencias Químicas con el expediente más brillante de su promoción.

Alfonso Carrascosa-17 de October de 2026-Reading time: 2 minutes

Antonia María Medina Ortega (1929 – 1992) fue una científica española que se licenció en Ciencias Químicas en la Universidad de Granada con el expediente más brillante de su promoción. A continuación, se incorporó como becaria a la Sección de Granada del Instituto de Edafología, donde se inició en la investigación bajo la dirección del Gutiérrez Ríos, también científico católico. Después de obtenido el título de Doctor, se trasladó a Madrid, en 1950, al Instituto de Edafología, Ecología y Fisiología Vegetal (IEEFV), donde continuó el desarrollo de su formación en la investigación científica, esta vez bajo la dirección del padre Albareda. Al año siguiente ganó una oposición a Colaborador Científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Antonia hizo varios viajes. Primero recorrió una serie de laboratorios en Bélgica y Holanda, en los que se perfeccionó en diversas técnicas analíticas. De vuelta al CSIC, se centró en el metabolismo vegetal. Pasó un año trabajando con Alberto Sols, experto enzimólogo, y después se dedicó durante dos años al estudio de los sistemas enzimáticos de la reducción de nitrato a amoníaco con el doctor D. J. D. Nicholas, en la Long Ashton Research Station de Bristol, Inglaterra.

En 1957 regresó a España y trabajó en la Sección de Bioquímica Vegetal del Departamento de Enzimología del Centro de Investigaciones Biológicas, donde publicó resultados en la mejor revista internacional de Bioquímica. Poco después participó en el Congreso Internacional de Bioquímica de Viena (1958), y en un Simposium sobre metabolismo del nitrato, en Inglaterra, al que Antonia fue invitada.

Entonces emprendió su tercer viaje, a Estados Unidos, donde más activamente se cultivaba la Bioquímica. Pero padeció aplasia medular, una grave enfermedad que afrontó con gran entereza: «esperanzas, las que el médico me da puede ser que reaccione o que no …, aquí estoy esperando lo que Dios quiera». Y cuando llegó la hora, murió, en palabras de un compañero que estuvo a su lado: «cómo si se durmiese. Y fue muy valiente: ni una lágrima, ni una queja».

Sus principales resultados científicos fueron reseñados y recogidos en importantes medios de comunicación científica, a la vez que miembros de los centros donde trabajó se deshicieron en elogios hacia la figura de esta gran investigadora con motivo de su muerte.

The authorAlfonso Carrascosa

Spanish National Research Council (CSIC).

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