En marzo de 2026 se cumplieron 150 años de la aparición del diario italiano Corriere della Sera. El Papa León siempre ha mostrado una gran sensibilidad hacia la labor periodística; de hecho, fue a los profesionales de los medios de comunicación a quienes dedicó su primera audiencia. En el caso del aniversario, escribió una carta breve al periódico felicitándolos por su labor y recordando que la dimensión humana se debe proteger y cultivar siempre.
Cuando la IA parece que va a revolucionar el mundo, es bueno recordar qué es un periodista. Un periodista es un profesional encargado de investigar, recopilar, analizar, sintetizar y difundir información de interés público, garantizando la veracidad y el rigor. Trabaja en diversos medios —prensa, radio, televisión, medios digitales— para contextualizar la actualidad y permitir que la ciudadanía tome decisiones informadas.
Con la aparición de la IA la responsabilidad del periódico es todavía mayor, si cabe. Los periódicos —señala el Papa—, además de dar noticias de actualidad, es decir, informarnos de lo que acontece en un país determinado y en el mundo, son también un vehículo de cultura como fermento vivo de la sociedad a cuya creación contribuyen. La revolución tecnológica que estamos viviendo es un reto para estar a la altura de nuestro tiempo y es, además, una prueba que atañe a todos y cada uno, señala el pontífice en la carta dirigida al rotativo italiano.
En la era de la IA hay un deber insustituible que nos afecta a los periódicos y es el de no renunciar a la propia autoridad, garantizar la transparencia de las fuentes, respetar la dignidad de los lectores y cultivar la dimensión humana de la narración.
La mente humana y una buena conciencia están a la altura de este desafío, mucho más que la IA, la cual podrá ayudar en la tarea periodística, pero no tiene ni libertad ni conciencia, sino que escupe una información que previamente le han suministrado. La IA es una herramienta sin ética, una máquina que, si no sabe algo, se lo inventa; el periodista es una persona que sabe que en su trabajo diario no puede fantasear. La IA es, bajo mi punto de vista, una herramienta de gran ayuda, pero no debe pensar por mí.





