El próximo 31 de octubre (día de Halloween), el cardenal de Toronto, Frank Leo beatificará por delegación del Papa León XIV a cinco misioneros martirizados en septiembre de 1597 en la Florida española (1513-1821).
Seis franciscanos fueron atacados por indígenas. Pedro de Corpa, Blas Rodríguez, Miguel de Añón, Antonio Badajoz y Francisco de Veráscola murieron in odium fidei.
Fray Pedro no había permitido al Príncipe Juanillo, uno de los indios Guale cristianos, tomar una segunda esposa. Juanillo juntó a secuaces no cristianos y procedieron a matar a cinco de los seis. El sexto, Fray Francisco de Ávila, después de ser detenido y torturado durante nueve meses, finalmente escapó. Más tarde no quiso testificar en el juicio que le hicieron las autoridades hispanas a los indígenas acusados, para que no fueran condenados.
Futuros beatos Pedro y Antonio
Pedro de Corpa y Antonio de Badajoz llegaron a las misiones en el norte de La Florida en 1587. El primero había nacido cerca de Madrid, mientras que Antonio era extremeño y el único de los mártires que era hermano pero no sacerdote. Pedro fue asesinado en la aldea de Tolomato, cerca de la actual ciudad de Darien.
Como Fray Antonio sabía el guale (idioma local indígena), fue enviado a misionar en la isla de Santa Catalina con el P. Miguel de Añón, originario de una familia noble de Zaragoza. Es en esta isla donde se han encontrado los restos arqueológicos más importantes de cualquier misión católica, y restos de la iglesia cristiana más antigua, de todo el territorio estadounidense actual. Debido a circunstancias climáticas es posible que la erosión destruya, en el correr de este siglo, ese lugar sagrado, donde yacen enterrados medio millar de indígenas.
Futuros beatos Blas, Miguel y Francisco
El P. Blas Rodríguez llegó a La Florida en 1590 y se estableció en la misión de Tupiquí, cerca de la actual ciudad de Eulonia. Blas había nacido en la provincia de Cáceres, cerca del monasterio de Yuste, donde Carlos V había terminado sus días 49 años antes del martirio de Blas.
Los frailes Miguel de Añón y Francisco de Veráscola llegaron en 1595. El primero era de origen noble, al parecer. Pero se sabe más de Francisco. Sus compatriotas vascos lo recuerdan bien, en el pueblo de Gordejuela o Gordexola (cerca de Bilbao), donde nació el 13 de febrero de 1564. Fue asesinado cuando llegaba a su misión, cerca de la actual Darien, desde la ciudad de San Agustín, con regalos para los indígenas. Era alto, fuerte, buen deportista, y habría sido muerto a lo Judas, de manera traicionera.
“Mártires del matrimonio”
Como queda apuntado, cuando Fray Pedro le dice a Juanillo que la poligamia lo desautorizaría a ser jefe de tribu, posición a lo que aspiraba, él organiza una rebelión. Fray Pedro, el líder de los franciscanos, fue aporreado el domingo 14 de septiembre, la Exaltación de la Santa Cruz, cuando se dirigía a la iglesia a decir Misa. Su cabeza, como la de Juan Bautista, fue cortada y exhibida. Los rebeldes se pusieron a buscar a los demás franciscanos.
Fray Blas murió en Tupiquí el 16 de septiembre, después de decir a sus captores que no temía la muerte. Los dos mártires de la Isla de San Catalina caen el 17 de septiembre, fiesta de los stigmata de San Francisco. El jefe local los advirtió, animándoles a que escaparan, pero ellos decidieron celebrar Misa y quedarse, aguardando su suerte.
Fray Antonio, el vasco, murió poco después. Al parecer, estos franciscanos se habían integrado muy bien con los indígenas. Desmienten con sus vidas y muertes la leyenda negra de que los españoles eran crueles, sanguinarios, déspotas y codiciosos. Son mártires por defender la dignidad de la mujer y la santidad del matrimonio. Esto es exactamente lo que los otros franciscanos de La Florida declararon al rey Felipe III en 1612 (traducido del inglés, a su vez traducido del castellano décimoséptimo):
«En los primeros tiempos sufrimos grandes penurias, además de amenazas de muerte. En varias ocasiones intentaron matarnos; de hecho, en la provincia de Guale asesinaron a cinco frailes y capturaron a otros. Aunque no los mataron por la doctrina, es cierto que los mataron por la Ley de Dios que les enseñábamos y por nuestros preceptos morales… Concretamente, los mataron porque no consentíamos que ningún cristiano casado tuviera más de una esposa. Fue por esa misma razón, y por ninguna otra, por la que Juan el Bautista fue decapitado, pues había reprendido a Herodes precisamente por eso mismo».
Beatificados 429 años después
El Cardenal Leo, de 54 años y nacido en Montreal, presidirá la ceremonia de beatificación. Fue nombrado arzobispo de Toronto, la diócesis más importante de Canadá, con dos millones de católicos y creado cardenal por Francisco en 2024.
Lamentablemente no será posible venerar sus reliquias, pues no se han encontrado reliquias de ninguno de estos mártires.
Esta beatificación será “de gran significado para los fieles de la diócesis de Savannah y de la archidiócesis de Atlanta,” ha declarado Mons. Stephen Parkes, obispo de Savannah.
Los promotores de la causa de beatificación de los mártires de Georgia produjeron en 2022 un vídeo que donde cuentan su historia.



