Evangelización

Por qué no debemos salir temprano de Misa (ni llegar tarde)

¿Alguna vez has notado que la gente se va de Misa antes de que termine? Para el nuevo converso, es una gran sorpresa ver a alguien recibir la Sagrada Comunión y luego salir de la iglesia. 

OSV / Omnes·12 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– DD Emmons, OSV News

Al converso se le ha repetido repetidamente que la Misa, y en concreto recibir la Eucaristía, es el centro de la vida católica, el acto supremo de adoración, y que asistir a ella es una obligación fundamental. ¿Cómo puede entonces un católico perderse deliberadamente algo de ella? He aquí una breve reflexión sobre el hecho de salir de Misa antes de que termine, o llegar tarde de forma habitual.

Al ver a alguien salir inmediatamente de la Sagrada Comunión, te preguntas si estará enfermo. ¿Habrá una emergencia? Pero no, después de un rato, te das cuenta de que la situación no es infrecuente. Al igual que llegar tarde a misa habitualmente, puede ser descortés, maleducado e irreverente, pero no es infrecuente.

Se escuchó a una feligresa decir que su familia asistía a la Misa de las 11:15. No hay Misa de las 11:15. Explicó entre risas que su familia siempre llegaba 15 minutos tarde, todos los domingos. ¿Acaso esta gente también llega siempre 15 minutos tarde a una cita con el médico o el dentista, o a la parada del autobús escolar?

Organizar nuestras vidas

En el curso de los acontecimientos, parece extraño que no podamos organizar nuestras vidas de tal manera que podamos asistir a la Misa en su totalidad. Es como si fuéramos espectadores de una obra de teatro o un partido de béisbol, y decidiéramos llegar al final de la segunda entrada o irnos arbitrariamente antes de que termine el evento. 

En el teatro o el partido, ni los actores ni los jugadores se van antes de que baje el telón o se haga el último out. De igual manera, están presentes cuando se sube el telón o se hace el primer lanzamiento. Durante la Misa, somos los jugadores; somos los participantes.

¿Y ante un presidente, una reina o un Papa?

Si nos invitan a la presencia de un presidente, una reina o el Papa, ¿no llegaríamos antes que el dignatario y nos quedaríamos hasta que terminara la ceremonia? Es protocolo, respeto y buena educación. ¿Acaso Dios, quien nos creó y dio su vida por nosotros, no merece el mismo respeto? ¿Qué pasaría si Jesús nos pidiera asistir a la Última Cena? ¿Llegaríamos tarde o nos iríamos antes de que terminara?

Cuándo comienza y termina la Misa

La Misa comienza con la procesión de entrada y el himno. Termina con la despedida. Todo lo que ocurre entre medias es la Misa.

Se cuenta que, una mañana, durante la Misa, un sacerdote vio a una señora recibir la Sagrada Comunión y luego dirigirse al estacionamiento. El sacerdote envió a dos servidores con velas para que caminaran junto a ella, pues aún era un tabernáculo de Cristo. Dejó de salir temprano.

Hubo un tiempo en la historia de la Iglesia en que la gente justificaba que su obligación de asistir a la Misa se satisfacía si asistían al ofertorio, la consagración y la sagrada Comunión. 

Liturgia de la Palabra y liturgia eucarística

Esta idea fue eliminada con el Concilio Vaticano II. El ‘Sacrosanctum Concilium’ (Constitución de la Sagrada Liturgia) dice: “Las dos partes que, en cierto sentido, componen la Misa, a saber, la liturgia de la palabra y la liturgia eucarística, están tan estrechamente unidas entre sí que forman un solo acto de culto. 

Por consiguiente, este sagrado Concilio exhorta encarecidamente a los pastores de almas a que, al instruir a los fieles, les enseñen con insistencia a participar en toda la Misa, especialmente los domingos y fiestas de precepto” (n.º 56).

Asistir a Misa los domingos y fiestas de guardar

El Código de Derecho Canónico también afirma: “Los domingos y demás fiestas de precepto, los fieles están obligados a asistir a la Misa” (n.º 1247). Y el Catecismo de la Iglesia Católica, n.º 2180, repite las mismas palabras del derecho canónico sobre nuestra obligación de asistir a la Misa. El primer precepto de la Iglesia Católica también nos dice que estamos obligados a asistir a Misa los domingos y fiestas de precepto.

No hay ambigüedad aquí. Ninguno de estos documentos insinúa ni infiere remotamente que podamos llegar tarde o irnos temprano, ni que esté bien perderse parte de la Misa. En palabras de Yogi Berra: “No se acaba hasta que se acaba”.

Otras razones: preparación y dar gracias

Dejando de lado los documentos y leyes de la Iglesia mencionados, existen otras razones para llegar puntualmente y permanecer hasta el final de la Misa. Esos momentos antes de la Misa, cuando entramos en este lugar sagrado, nos arrodillamos ante el trono de la gracia y reverenciamos a nuestro Dios misericordioso, son momentos para expresar nuestro amor. Este es un tiempo de preparación personal para encontrarnos con Dios en la Eucaristía. 

Riesgo de trivializar

Asimismo, el tiempo después de participar en la Sagrada Comunión es un momento especial de reflexión. Acabamos de recibir el cuerpo y la sangre de Cristo, y simplemente marcharnos es una burla a este glorioso tesoro.

Al llegar tarde o salir temprano, no sólo trivializamos la presencia real de Jesús, no sólo trivializamos la Eucaristía, sino que también perdemos la riqueza plena de la Misa. También es un signo de mala educación hacia el celebrante, los servidores, los ministros, todos aquellos que ayudan a orquestar la Misa.

Lo que escribió san Juan Pablo II

San Juan Pablo II, en una carta apostólica del 31 de mayo de 1998 titulada «Sobre la santificación del Día del Señor», escribió lo siguiente. “Como el primer testigo de la Resurrección, los cristianos que se reúnen cada domingo para experimentar y proclamar la presencia del Señor Resucitado están llamados a evangelizar y dar testimonio en su vida diaria”. 

“Por ello, la Oración después de la Comunión y el Rito de Conclusión —la Bendición Final y la Despedida— necesitan ser mejor valorados y apreciados, para que todos los que han participado en la Eucaristía puedan llegar a un sentido más profundo de la responsabilidad que se les confía”. 

Los discípulos de Emaús

“Una vez que la asamblea se dispersa, los discípulos de Cristo regresan a su entorno cotidiano con el compromiso de hacer de toda su vida un don, un sacrificio espiritual agradable a Dios (cf. Rm 12,1). 

Se sienten en deuda con sus hermanos y hermanas por lo que han recibido en la celebración, de manera similar a los discípulos del camino de Emaús que, una vez que reconocieron a Cristo Resucitado ‘en la fracción del pan’ (cf. Lc 24,30-32), sintieron la necesidad de volver inmediatamente a compartir con los hermanos la alegría del encuentro con el Señor (cf. Lc 24,33-35)”.

Sabemos que encontraremos a Cristo Resucitado en el santo sacrificio de la Misa. ¿Cómo podríamos perdernos alguna parte?

El autorOSV / Omnes

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Cultura

Valorar el trabajo de quienes cuidan personas mayores

El envejecimiento poblacional en Europa requiere políticas públicas para valorar social y económicamente a los cuidadores de personas mayores, cuyas condiciones laborales son precarias. Los principios de la Doctrina Social de la Iglesia pueden facilitar el cambio cultural para que esto se lleve a cabo.

Gregorio Guitián·12 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Uno de los retos de la sociedad actual es, ciertamente, el envejecimiento de la población, y la consecuente atención que requieren las personas mayores. La Unión Europea estima que, dentro de veinticinco años, 38,1 millones de europeos tendrán necesidad de cuidados de larga duración, mientras que, actualmente, lo necesitan 30,8. En el caso de España, la población potencialmente dependiente pasará de 2 millones en 2019, a 2,32 millones en 2030 y a 2,92 en 2050.

Al mismo tiempo, las autoridades señalan también la creciente dificultad para lograr atraer más trabajadores al sector de los cuidados de larga duración. Los informes de Cáritas proporcionan datos de primera mano sobre la dureza de las condiciones laborales en términos de salario, horarios, etc. Además, muchas familias no pueden afrontar económicamente la asistencia por parte de profesionales, de modo que, según las estimaciones disponibles, las personas que prestan esos cuidados carecen de una formación profesional específica, y en su mayoría son inmigrantes. Este último factor puede añadir a la experiencia de estos trabajadores (prevalentemente mujeres), más dificultades a la hora de integrar su trabajo en el conjunto de su vida. Piénsese, por ejemplo, en el personal que vive en el propio hogar de la persona que necesita los cuidados, en ocasiones con una carga psicológica mayor por falta de independencia. 

Por todo ello, desde hace un tiempo, varios economistas plantean la necesidad de políticas públicas para atraer a empresas y trabajadores al sector de los cuidados de larga duración. En mi opinión, en esta cuestión sería enriquecedor prestar atención a las consideraciones de la Doctrina Social de la Iglesia, porque nadie puede negar que la experiencia de la Iglesia católica en el cuidado de los mayores y de otras personas vulnerables es incomparable. 

La Doctrina Social de la Iglesia

Como decía el Papa Francisco, se debe reconocer “en primer lugar y como deber de justicia, que el aporte de la Iglesia en el mundo actual es enorme. Nuestro dolor y nuestra vergüenza por los pecados de algunos miembros de la Iglesia, y por los propios, no deben hacer olvidar cuántos cristianos dan la vida por amor: ayudan a tanta gente a curarse o a morir en paz en precarios hospitales, o acompañan personas esclavizadas por diversas adicciones en los lugares más pobres de la tierra, o se desgastan en la educación de niños y jóvenes, o cuidan ancianos abandonados por todos, o tratan de comunicar valores en ambientes hostiles, o se entregan de muchas otras maneras que muestran ese inmenso amor a la humanidad que nos ha inspirado el Dios hecho hombre” (Evangelii gaudium 76). 

La reciente Exhortación Apostólica de León XIV, Dilexi te, refuerza la comprensión de la contribución de la Iglesia católica en este terreno.

El enfoque de la Doctrina Social de la Iglesia mantiene unida la atención a la dignidad de cada persona con la mirada al conjunto, al bien común, la solidaridad y la subsidiaridad. Por ejemplo, la subsidiaridad llevaría a plantearse cómo ayudar a las familias para que puedan afrontar estos cuidados, pues dentro de lo posible, el ambiente primero y más apropiado para cuidar a las personas mayores es la propia familia.

El papel de los gobiernos

No obstante, las políticas públicas que puedan venir necesitan abordar paralelamente un cambio de mentalidad, un cambio cultural que se traduzca en los mensajes que transmite la autoridad pública, la sociedad civil y los medios sobre dos puntos muy sensibles: la valoración social y económica de quienes trabajan en este sector y la de los mayores y discapacitados. 

Hasta la propia Unión Europea, con todas sus contradicciones, se da cuenta de lo que está en juego. En sus propias palabras, “la manera en que valoramos el cuidado debería reflejar la forma en que queremos que sean valorados los niños, las personas mayores, las personas con discapacidades y quienes les cuidan” (European Commission, On the European Care Strategy. 7.9.2022. Brussels, 23). 

Crecimiento de la eutanasia

Ahí está precisamente el núcleo de la cuestión: ¿cómo valoramos a los niños, a los discapacitados, a los mayores y a quiénes los cuidan? 

Las sociedades que se enfrentan al desafío de revalorizar el sector de cuidados de larga duración se caracterizan por haber hecho una opción fundamental por la defensa de la autonomía y libertad del individuo; y por la máxima extensión posible de sus derechos de autodeterminación. 

Tan sólo una muestra: la despenalización de la eutanasia y la progresiva expansión de los supuestos en los que cabe acogerse a ella, hasta convertirla en un derecho que debe ser garantizado por el Estado, es cada vez más común en países aquejados por la situación demográfica que describimos. Se quiera o no, transmite a las personas dependientes el mensaje de que para ellos, en el contexto de una pérdida de autonomía o una calidad de vida disminuida, se abre una opción de libertad: el suicidio asistido. 

Con las proyecciones demográficas que tenemos, es muy razonable concluir que crecerá la (encubierta y sutil) presión social sobre los mayores para que terminen su vida mediante la eutanasia. Ellos mismos llegarán a la conclusión de que es la opción más razonable, considerada la situación económica personal y del país, la disponibilidad de medios sanitarios y su situación familiar.

Con esto se quiere mostrar que el enfoque individualista característico de nuestras sociedades tiene difícil encontrar argumentos coherentes para promover el sector de los cuidados de larga duración, así como un cambio en el modo en que valoramos a estos trabajadores.

Por otro lado, una parte importante del problema estriba en cómo lograr una mejora salarial que haga más atractivo el trabajo en ese sector. Sin embargo, y con toda la importancia que pueda tener la cuestión salarial, es necesario abordar antes la revalorización social de los profesionales del cuidado (y de los mayores). Haría falta un empeño público semejante al que el Estado y los poderes mediáticos han hecho y hacen en muchos países con las cuestiones de género. 

Aprender de la pandemia

La profesora Mary Hirschfeld ha mostrado que en la raíz de la tan denunciada desigualdad económica de nuestras sociedades se encuentra la arraigada convicción de que el éxito social se encuentra sobre todo en la acumulación de riqueza, considerada como fin último. Las personas se vuelven visibles o invisibles en función de su riqueza económica. Pero la pandemia nos ha hecho ver con mucha claridad el valor de esos trabajos para el bien común: cuidadoras, repartidores, personal de limpieza, y un largo etcétera. 

Pienso que en el año de la pandemia y en atención a la contribución al bien común tan decisiva como extrema y meritoria, la autoridad competente se podría haber planteado premiar tanto aplauso y reconocimiento social con beneficios fiscales en ese año para los profesionales de ciertos sectores. 

En definitiva, hace falta afrontar el reto de los cuidados de larga duración con algo más que la mejor política económica y el subrayado de la autonomía de las personas. La Doctrina Social de la Iglesia puede ayudar subrayando otros principios igualmente cruciales: el bien común, la solidaridad y la subsidiaridad.

El autorGregorio Guitián

Profesor de Máster de Cristianismo y Cultura Contemporánea de la Universidad de Navarra

Vaticano

El Papa bautiza a recién nacidos y pide oraciones por Irán, Siria y Ucrania

En la fiesta del Bautismo de Jesús, en la que el Papa ha bautizado a varios bebés recién nacidos, León XIV ha renovado nuestro Bautismo, el sacramento que nos hace cristianos, liberándonos del pecado y transformándonos en hijos de Dios. Además, ha rogado oraciones por Irán y Siria, y por Ucrania.  

Redacción Omnes·11 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Según la costumbre de la fiesta del Bautismo de Jesús, el Papa León XIV ha bautizado este domingo a algunos recién nacidos, hijos de empleados de la Santa Sede.

Luego, en el Ángelus, ha manifestado que extiende su bendición a todos los niños que han recibido o recibirán el Bautismo en estos días, en Roma y en todo el mundo, confiándolos a la protección maternal de la Virgen María. 

De modo particular, ha añadido, rezo por los niños nacidos en condiciones más difíciles, tanto de salud como por los peligros externos. Que la gracia del Bautismo, que los une al misterio pascual de Cristo, actúe eficazmente en ellos y en sus familiares.

El Bautismo nos transforma en hijos de Dios

Antes del rezo de la oración mariana, de modo breve, ha realizado una catequesis básica sobre qué es el Bautismo, es decir, “el sacramento que nos hace cristianos, liberándonos del pecado y transformándonos en hijos de Dios, por el poder de su Espíritu de vida”. 

En la homilia de la Misa, había dicho: “Este es el sacramento que celebramos hoy para sus niños; que Dios los ama, y se convierten en cristianos, en nuestros hermanos y hermanas”.

Y en el Ángelus, ha reflexionado también sobre el amor de Dios, que “no mira el mundo desde lejos, al margen de nuestra vida, de nuestras aflicciones y de nuestras esperanzas. Él viene entre nosotros con la sabiduría de su Verbo hecho carne, haciéndonos parte de un sorprendente proyecto de amor para toda la humanidad.

Sacramento que nos introduce en la Iglesia

El sacramento del Bautismo nos introduce “a cada uno de nosotros en la Iglesia, que es el pueblo de Dios, formado por hombres y mujeres de toda nación y cultura, regenerados por su Espíritu”.

“Dediquemos entonces este día a hacer memoria del gran don recibido, comprometiéndonos a testimoniarlo con alegría y coherencia. Precisamente hoy he bautizado a algunos niños, que se han convertido en nuestros nuevos hermanos y hermanas en la fe”, ha comentado. 

Y expansionando el corazón ante las familias presentes, se ha referido a la hermosura del sacramento: “Qué hermoso es celebrar como una única familia el amor de Dios, que nos llama por nuestro nombre y nos libera del mal. El primero de los sacramentos es un signo sagrado, que nos acompaña para siempre. En las horas oscuras, el Bautismo es luz; en los conflictos de la vida, el Bautismo es reconciliación; en la hora de la muerte, el Bautismo es la puerta del cielo”.

Recemos juntos a la Virgen María, pidiéndole que sostenga cada día nuestra fe y la misión de la Iglesia, ha alentado antes del rezo del Ángelus.

A los padres y madres: tras la vida, la fe

En la Misa, dirigiéndose a los padres y madres, ha subrayado la importancia de la fe. “Los hijos que ahora tienen en brazos se convierten en criaturas nuevas. Así como de ustedes, sus padres, han recibido la vida, ahora reciben también el sentido para vivirla: la fe. Queridos hermanos, si el alimento y el vestido son necesarios para vivir, la fe es más que necesaria, porque con Dios la vida encuentra la salvación”.

El amor providente de Dios se manifiesta en la tierra a través de ustedes, mamás y papás, que piden la fe para sus hijos, ha manifestado el Papa. “El Bautismo, que nos une en la única familia de la Iglesia, santifique en todo momento a todas sus familias, otorgando fuerza y constancia al afecto que los une”.

Después del Ángelus: diálogo y paz para Oriente Medio y Ucrania

Tras el rezo de la oración a la Virgen María, el Papa ha dirigido su pensamiento “a lo que está sucediendo en estos días en Oriente Medio, en particular en Irán y en Siria, donde tensiones persistentes están provocando la muerte de muchas personas. Espero y rezo para que se cultiven con paciencia el diálogo y la paz, buscando el bien común de toda la sociedad”.

A continuación, se ha referido a “Ucrania, donde nuevos ataques, particularmente graves, dirigidos sobre todo contra infraestructuras energéticas, precisamente cuando el frío se vuelve más intenso, golpean duramente a la población civil. Rezo por quienes sufren y renuevo el llamamiento a cesar las violencias y a intensificar los esfuerzos para llegar a la paz”.

Finalmente, ha saludado a romanos y peregrinos, y ha deseado a todos un feliz domingo.

El autorRedacción Omnes

Vaticano

El Santo Sudario de Turín, en los móviles de todo el mundo, con “Avvolti”

El Santo Sudario como nunca se había visto. El Papa León XIV fue el primero, el 9 de enero, en participar en la experiencia de lectura, visión digital y recorrido por la Sábana Santa de Turín (Italia), creada por “Avvolti” (envueltos). El programa le fue presentado por el custodio pontificio del Sudario, el cardenal Roberto Repole, arzobispo de Turín. Todo el mundo puede hacerlo ahora.  

Redacción Omnes·11 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

La lectura y visión digital de la imagen del Sudario Santo de Turín es una novedad absoluta. De hecho, es posible conectarse en Internet al programa desde el sitio web avvolti.org como desde la web oficial sindone.org con cualquier dispositivo: smartphone, tableta, ordenador, con acceso desde todo el mundo. El Papa León XIV ha sido el primero en acceder a este recorrido por la imagen de la Sábana Santa, el día 9 en el Palacio Apostólico.

Recorrido explicado por la imagen

Gracias al programa, es posible “recorrer” la imagen sindónica en la pantalla, ampliando los detalles más significativos (el rostro, la corona de espinas…), en un recorrido explicado y estructurado. Son las siguientes: 1. Deposición 2. Cara/Rostro 3. Coronación 4. Flagelación 5. Transporte 6. Crucifixión 7. Herida en el pecho 8. Quemaduras

Cada ampliación va acompañada de explicaciones y enlaces a los pasajes de los Evangelios que describen la pasión de Jesús.

Foto de archivo del Sudario, durante una vista previa para periodistas en la catedral de San Juan Bautista en Turín, Italia (CNS photo/Paul Haring).

Acercar al gran público la Sábana Santa

La lectura digital tiene como objetivo acercar al gran público, en todo el mundo, a la imagen de la Sábana Santa y a sus significados. A pesar del rigor científico de los textos y las imágenes, se ha intentado crear un producto accesible para todos, más que una iniciativa destinada a especialistas, explica el arzobispado de Turín, en una nota difundida también por la agencia vaticana oficial.

La experiencia digital “global”, accesible a través de Internet en cualquier parte del mundo, forma parte de “Avvolti”, la iniciativa que la diócesis de Turín ha llevado a cabo para el Jubileo 2025. 

En 2025, una carpa visitada en Turín en 8 días por más de 30.000 personas de 79 países

La pasada primavera se instaló una carpa de “Avvolti” en la plaza Castello de Turín. En la carpa se presentó, entre otras propuestas, la experiencia de lectura digital que reproducía la imagen de la Sábana Santa a escala 1:1, sobre una mesa especialmente diseñada para ello, de 5 metros de largo. La carpa fue visitada por más de 30.000 personas de 79 países durante los 8 días que estuvo abierta (del 28 de abril al 5 de mayo). 

Ahora, el programa presentado en la “Mesa”, debidamente adaptado, está disponible para todos en la red. Las imágenes y los textos de la experiencia se pueden encontrar en la página web www.avvolti.org y en las redes sociales (Facebook e Instagram).

El cardenal arzobispo de Turín es recibido por el Papa León XIV el 9 de enero de 2026 (Foto @Archidiócesis de Turín).

Cardenal Repole: pastoral sindónica

El cardenal Repole recordó que la publicación de la experiencia digital global forma parte del programa de “pastoral sindónica” que la diócesis de Turín inició en 2024 y del que “Avvolti” constituyó el eje central para el año jubilar 2025.

En los próximos meses se programarán y elaborarán otras iniciativas, con el fin de realizar un camino de acompañamiento hacia el Jubileo de 2033, dice la nota.

Qué es el Santo Sudario

La Sábana Santa de Turín es una de las reliquias de Nuestro Señor que más interés despierta en la comunidad científica. Se trata de una tela de lino, tejida en espiga, que muestra la imagen, por delante y por detrás, de un hombre golpeado y torturado, que presenta marcas y traumas corporales como los que pueda haber en una crucifixión. Mide 436 cm de largo, y 113 cm de ancho, como se ha explicado en Omnes.

Se custodia en Turín, en una capilla propia construida en el siglo XVII, dentro del complejo compuesto por la catedral, el palacio real y el denominado palazzo Chiablese.

Orígenes y texto del Evangelio

Muchos sostienen que se trata de la ropa que cubrió el cuerpo de Jesucristo al ser enterrado, y que la figura que quedó grabada en esa tela es la suya.

El relato evangélico (Mc, 15, 46), dice: “José de Arimatea compró una sábana, bajó el cuerpo de Jesús de la cruz, lo envolvió en ella, y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca. Luego rodó una piedra a la entrada del sepulcro”.

El escritor e investigador William West presentó en Sidney en marzo del año pasado varias pruebas que apoyan la importancia histórica y científica del sudario. 

Algunas pruebas de West

En 2024, West publicó el libro ‘The Shroud Rises, As the Carbon Date is Buried’, en el que sugiere que la fecha de carbono de 1988 para el sudario “ha demostrado finalmente ser seriamente defectuosa”. Pruebas de datación más recientes han indicado que el sudario tiene 2.000 años de antigüedad.

“Está cubierto de sangre. Es una de las primeras cosas que se notan en el sudario”, explicó. No sólo son evidentes las heridas obvias –como el gran flujo de sangre del costado–, sino que cada marca de azote, tanto en el anverso como en el reverso de la tela, va acompañada de manchas de sangre. “La investigación ha demostrado muy claramente que esos flujos y coágulos de sangre son 100 % exactos y están intactos”, dijo entre otras cosas.

El autorRedacción Omnes

Mundo

Más allá de las emociones: aprender a vivir la misericordia

Vilna acogerá en 2026 el Congreso Apostólico de la Misericordia, una cita que, desde la cuna de esta devoción, quiere impulsar no solo encuentros y celebraciones, sino una vivencia concreta de la misericordia en la oración, los sacramentos y la vida diaria.

Bryan Lawrence Gonsalves·11 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

En una estrecha calle empedrada del casco antiguo de Vilna, peregrinos y lugareños se adentran en un santuario que rara vez cierra sus puertas. Muchos se arrodillan ante el Santísimo Sacramento expuesto; otros se quedan boquiabiertos ante la pintura original de Jesús de la Divina Misericordia que se conserva en el santuario.

En junio de 2026, Vilna acogerá el Congreso Apostólico de la Misericordia, que atraerá a los católicos a la ciudad donde, a través de Santa Faustina Kowalska y su confesor, el Beato Michał Sopoćko, la devoción tomó forma visible y comenzó a difundirse. 

Para muchos católicos, será una oportunidad de viajar a una ciudad estrechamente vinculada a la devoción a la Divina Misericordia y de rezar en el lugar donde el mensaje tomó forma visible antes de extenderse por todos los continentes. 

Sin embargo, si se pregunta a las personas más cercanas a esta devoción para qué sirve realmente el congreso, hablan de conversiones, confesiones y de construir los cimientos de la misericordia en nuestras sociedades cambiantes. 

Dos voces en Vilna nos permiten vislumbrar esa realidad más profunda: el padre Povilas Narijauskas, que supervisa como rector el Santuario de la Divina Misericordia de Vilna, que permanece abierto para que los peregrinos puedan hacer algo más que pasar por allí, y la hermana Marcelina Weber, madre superiora del convento de las Hermanas de Jesús Misericordioso de Vilna, cuya comunidad salvaguarda y promueve la devoción a través de la oración, el servicio y los actos diarios de misericordia. Ambos hablaron con Omnes sobre su visión de la misericordia.

Un santuario para quedarse

El padre Povilas ha observado lo rápido que la peregrinación puede convertirse en una lista de cosas que hacer. Durante la misa, a veces entran grupos, echan un vistazo a la imagen, toman fotografías y se van. «Pueden decir: «Oh, estuve en el santuario. Vi la imagen original»», dice. «Pero no se trata solo de verlo. También debemos pasar tiempo con Él». 

Vuelve a una frase que funciona como una barrera de protección para la devoción: «La imagen no es solo para exhibirla». El santuario permanece abierto las 24 horas del día para que las personas puedan volver en cualquier momento a rezar cuando sientan el impulso de Dios para hacerlo.

En la conversación, el padre Povilas no trata la misericordia como un tema abstracto para conferencias. Vuelve una y otra vez a las prácticas que el santuario hace posibles: la oración constante ante el Santísimo Sacramento, el tiempo para la confesión y las misas diarias a lo largo del día. Le preocupa que las grandes concentraciones puedan dejar a la gente impresionada pero sin cambiar, y espera que el congreso enseñe a los peregrinos a permanecer con el Señor una vez que termine el programa y se desvanezcan las emociones. 

La misericordia en los sacramentos

Cuando el padre Povilas habla de la Divina Misericordia, se centra en la Eucaristía. «Lo que más alegría me da sigue siendo la Santa Misa», afirma. «Para mí, el pan se convierte en Su Cuerpo. No estoy simplemente dando pan. Estoy dando a las personas al Jesús real y vivo. Sigue siendo un milagro». 

Ese «milagro», dice, atrae a las personas hacia la reconciliación. «Todos los días, por la mañana, por la tarde y por la noche», dice, «hay personas que vienen a confesarse». 

Cuando se le pregunta si el mensaje de la Divina Misericordia ha sido plenamente recibido en el mundo, se niega a sacar una conclusión clara. «No lo suficiente, todavía puede ser recibido con más fuerza», afirma. En su opinión, la misericordia no llega a una meta final; debe ser recibida repetidamente, de modo que se convierta en un reflejo interior y exterior practicado, y no solo en un raro momento espiritual destacado.

El rosario y la crisis del mundo

El padre Povilas se cuida mucho de afirmar la amplitud de la oración católica. «Todas las oraciones están inspiradas y todas las oraciones son buenas», señala. Sin embargo, insiste en que el rosario de la Divina Misericordia ocupa un lugar distintivo debido a la forma en que fue entregado. «Fue dictado a Santa Faustina de la misma manera que Cristo dictó el «Padre Nuestro» a sus discípulos», explica. 

Esa afirmación lleva a una conclusión práctica sobre las prioridades. «Antes nos centrábamos en el «Padre Nuestro» y en todas las demás oraciones», explica. «Ahora debe ser nuestro padre, luego el rosario de la Divina Misericordia y luego todas las demás oraciones». 

Describe el rosario como una especie de «medicina» espiritual e insta a la gente a dejar de regatear con él. Su consejo es directo, pero impactante. «Toma esta oración y reza sin dudar».

A continuación, conecta la devoción con el mundo en general. «Cuando miramos un mundo en guerra, donde están sucediendo tantas cosas terribles, ¿por qué es así? ¿Es porque no hay Dios? ¿O es porque no hay suficiente misericordia?», reflexiona. «Si queremos más misericordia, primero tenemos que pedirla a Dios. No podemos dar misericordia a los demás si primero no tenemos suficiente misericordia dentro de nosotros».

Esa última frase es una afirmación teológica y psicológica. La misericordia no es simplemente una virtud social que hay que cultivar, es una gracia que hay que recibir. En el marco del padre Povilas, el rosario no es un eslogan para los problemas del mundo, sino una postura diaria de dependencia: una forma de admitir la necesidad, pedir misericordia y dejar que Cristo remodele lo que una persona puede dar a los demás. 

A los peregrinos tentados de considerar el congreso como el comienzo de su camino hacia la misericordia, les insiste: «Empiecen ahora. No mañana, ni pasado mañana, ahora». 

La misericordia de las interrupciones

La hermana Marcelina ilustra los aspectos prácticos de la misericordia con un ejemplo de la vida cotidiana de su comunidad.

Cada día, a las tres en punto, las monjas se reúnen para rezar en su convento. Sin embargo, a menudo se ven interrumpidas por los peregrinos que llaman al timbre del convento con la esperanza de rezar en la misma capilla donde rezaba Santa Faustina. La interrupción es importante. Rompe el silencio, interrumpe el recogimiento y obliga a las hermanas a elegir entre proteger su oración personal y responder al anhelo de otra persona. La misericordia, entonces, se convierte en una decisión que tiene un coste. «¿Qué es más importante», pregunta, «permanecer con Jesús o ser misericordiosa con esta persona que llama al timbre?». Las monjas siempre responden al timbre.

Su argumento no es que se deba abandonar la oración, sino que la oración debe producir un corazón capaz de ser misericordioso ante la imprevisibilidad de la vida. La misericordia, explicó, se practica a menudo eligiendo la paciencia amable y la bondad silenciosa en lugar de la irritación y la rudeza. «Es muy fácil, pero muy importante», dijo, porque estas elecciones se producen «durante todo el día».

Aclaró que esa misericordia no es solo el resultado del esfuerzo personal. «Somos capaces de hacerlo rezando: «Jesús, confío en ti»», explicó, señalando la oración central de la devoción como fuente de gracia. Anima a los demás a hacer lo mismo.

El silencio que hace posible la misericordia

La hermana Marcelina también habla de las condiciones modernas que pueden dificultar la misericordia, concretamente las distracciones del mundo que hacen difícil escuchar la voz de Dios. Su congregación se ocupa activamente del Santuario de la Divina Misericordia. Allí, explica, el silencio es constante. «El silencio en este momento es muy importante», dice, porque «nuestro corazón y nuestra alma necesitan tiempo para escuchar a Dios».

Su observación tiene implicaciones prácticas para el congreso. Un peregrino puede asistir a todas las charlas y seguir sin cambiar si nunca aprende a escuchar la voz de Dios. En opinión de la hermana Marcelina, la misericordia comienza antes de que suene el timbre y antes de que se produzca una conversación difícil; comienza cuando una persona permite que Dios hable y permite que esa voz ablande su corazón.

Después de que los peregrinos se marchan

Ambas voces siguen centrando la atención de la Divina Misericordia en una formación que no puede delegarse en ningún evento. El padre Povilas quiere que la devoción se convierta en una rutina de oración diaria y en parte de la vida sacramental; la hermana Marcelina quiere que la misericordia influya en nuestras decisiones diarias y en cómo tratamos a los demás. Ella les dice a los peregrinos que «abran su corazón» y vengan preparados para recibir. 

Si esos hábitos se arraigan, el congreso no será recordado solo por lo que ocurrió en Vilna, sino por lo que ocurrió después: si las personas regresaron a casa más capaces de permanecer con Cristo y más dispuestas a encontrarse con su prójimo con la misericordia que han recibido gratuitamente.

El autorBryan Lawrence Gonsalves

Fundador de “Catholicism Coffee”

FirmasVictor Torre de Silva

La trastienda de una ordenación

La ordenación del pasado 22 de noviembre en Roma me enseñó, de manera profunda y sensible, que el servicio silencioso sostiene toda vocación cristiana.

11 de enero de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

En mi vida he tenido la fortuna de asistir a varias ordenaciones en Roma, pero ninguna ha sido tan especial como la del pasado 22 de noviembre. Ese día, junto a diecisiete compañeros provenientes de doce países diferentes, fui ordenado diácono. La ceremonia fue una manifestación visible de la catolicidad de la Iglesia y una lección imborrable sobre el núcleo de nuestra nueva misión.

En los meses previos, la formación teológica y espiritual insiste en una idea central: el diácono se identifica con Cristo Siervo. Se habla del servicio del altar, de la Palabra y de la caridad hacia todos. Es una verdad profunda que se asimila con la cabeza, pero que ese día aprendí de una forma nueva: a través de los sentidos.

En los momentos inmediatamente anteriores y durante la liturgia, pude experimentar de cerca la belleza del servicio oculto. Fue una lección de humildad recibir el cuidado de tantas manos: las personas que prepararon con delicadeza las vestiduras sagradas para facilitar la tarea a unos ordenandos nerviosos; quienes compusieron los adornos florales que daban luz al presbiterio; o el coro, que con sus voces elevaba la oración de todos. Toda la ordenación estuvo sostenida por un servicio oculto, discreto y eficaz, que es fuente de verdadera vida.

Pero esa percepción es solo el inicio de una mirada más amplia. Al mirar atrás, uno descubre que su vocación se sostiene sobre el servicio silencioso de tantos otros. Padres, hermanos, amigos, colegas, compañeros…, quienes, quizá sin saberlo, han sido maestros de servicio e instrumentos de Dios para moldear, a pesar de nuestras evidentes limitaciones, a quienes Él ha elegido.

Ante esto, solo cabe el agradecimiento y pedir oraciones para que seamos fieles a lo recibido, y que el Dueño de la mies siga enviando operarios dispuestos a servir.

El autorVictor Torre de Silva

Vaticano

11 rasgos entre bastidores del primer consistorio del Papa León XIV

Tras una intensa jornada de mesas redondas, los cardenales, con las pilas bajas pero muy satisfechos, concluyeron el primer consistorio extraordinario histórico convocado por el papa León XIV en un espíritu de fraternidad, con la sensación de conocerse mejor y afirmando haber “descubierto” al Papa. Vean aquí un resumen entre bastidores del consistorio.

OSV / Omnes·10 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

– Pâulina Guzik, Ciudad del Vaticano, OSV News

Las dos jornadas del primer Consistorio extraordinario convocado por León XIV, los días 7 y 8 de enero, han permitido a los cardenales tener una visión clara del nuevo Pontífice para una Iglesia que se preocupa por los demás.

El Papa tiene la intención de continuar los debates con los cardenales una vez al año. El próximo consistorio está previsto para finales de junio y los siguientes están previstos una vez al año, con una duración de 3-4 días, confirmó Matteo Bruni, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, durante la conferencia de prensa vespertina.

El Papa, según Bruni, dijo a los cardenales el 8 de enero que el consistorio está diseñado como una “continuidad con lo que se solicitó durante las reuniones de los cardenales antes del cónclave y también después del cónclave”. Y que la metodología sinodal utilizada “fue elegida para ayudarles a reunirse y conocerse mejor”.

1. El Colegio Cardenalicio se ha fortalecido

El cardenal salesiano Cristóbal López Romero, de Rabat (Marruecos), dijo a los periodistas que esperaban a los cardenales frente al Aula Pablo VI que, con el nivel de fraternidad alcanzado durante apenas 15 horas de debates del consistorio, “el Colegio Cardenalicio se ha fortalecido”.

Dijo estar “muy contento”, porque el encuentro “nos ha permitido conocernos un poco mejor, compartir y porque además va a continuar”.

Creo que ha sido una forma de reafirmar que hay continuidad, no tanto con el papa Francisco, sino con el Evangelio, con el Concilio Vaticano II y con todo el magisterio que ha surgido como consecuencia de este. En ese sentido, estoy muy satisfecho con los resultados, dijo. 

2. Conocernos mejor, y ayudar al Papa León

El cardenal Stephen Brislin de Johannesburgo, presente en la conferencia de prensa vespertina en la Oficina de Prensa del Vaticano, dijo a los periodistas: “La importancia de este consistorio no estuvo solo en la discusión que tuvo lugar”, sino en la posibilidad “de escucharnos unos a otros y conocernos”, ya que los prelados “no se conocían muy bien”.

Subrayó que el encuentro “ha sido una ayuda” al Papa León “como sucesor de San Pedro” y que ha demostrado que la sinodalidad es “un modo de ser Iglesia” —y una “disposición” de la Iglesia—. 

3. Sinodalidad, tratando de alcanzar la armonía

El segundo día del consistorio recordó a los cardenales el Sínodo sobre la sinodalidad, con intervenciones de tres minutos de los participantes en discusiones de grupo, compartiendo comidas y reflexiones. Desde “el tesoro que el Evangelio es para la misión”, pasando por la necesidad de acercarse a las “vidas rotas de las personas con humildad”, hasta la sinodalidad como “una herramienta para hacer crecer las relaciones”, dijo Bruni.

El cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá, Colombia, también presente durante la rueda de prensa, agregó que “a veces hay críticas o posiciones diferentes, pero tratamos de llegar a la armonía, que no significa uniformidad, sino volver a las raíces”, a las que se refirió como el Concilio Vaticano II.

4. “El Papa quiere ser colegial”

Cuando se le preguntó si había tensiones, especialmente al eliminar la liturgia y el gobierno de la Iglesia de la lista de temas a discutir, y dejar ‘Evangelii Gaudium’ y la sinodalidad sobre la mesa, el cardenal sudafricano Brislin dijo que fue una “experiencia agradable, una experiencia amistosa”. “El Papa quiere ser colegial” y aprender de “la riqueza que proviene de las experiencias de las personas” que vienen de diferentes partes del mundo.

Los temas del consistorio de junio aún no se han definido y no fueron especificados cuando OSV News preguntó durante la conferencia de prensa si la liturgia u otros temas urgentes que han surgido serán abordados en el próximo consistorio.

Los cardenales que salieron del Aula Pablo VI confirmaron a OSV News que durante el consistorio del 7 y 8 de enero no hubo tiempo para discutir la liturgia.

5. ‘Estamos contigo y nos sentimos cerca de ti’

La lista de cardenales que participaron en el consistorio extraordinario no ha sido publicada, solo el número: 170. Pero el Vaticano dijo que el Papa se reunió con el cardenal Joseph Zen, de 93 años, el 7 de enero. Y el 8 de enero, el Pontífice agradeció específicamente a los cardenales de mayor rango hacer el esfuerzo de asistir.

El cardenal Zen, obispo emérito de Hong Kong, tuvo que obtener permiso de las autoridades judiciales de Hong Kong para asistir al consistorio.

Al transmitir las palabras del Papa a los periodistas, Bruni dijo que el Papa enfatizó: “’Vuestro testimonio es verdaderamente precioso’, reafirmando su cercanía a los cardenales de todo el mundo que no pudieron venir”. 

6. El Papa escuchaba y tomaba notas

“Estamos con ustedes y nos sentimos cerca de ustedes”, dijo, repitiendo las palabras del Papa, ya que algunos cardenales, como el cardenal Baltazar Porras, de Venezuela, cuyo pasaporte diplomático fue confiscado por el régimen, no pudieron venir.

El cardenal Pablo David de Kalookan, Filipinas, presente en la conferencia de prensa, dijo: “Fue realmente refrescante ver que el Santo Padre estaba más escuchando que hablando” durante el consistorio y agregó que si bien no se han tomado decisiones concretas, “estaba tomando notas muy, muy en serio, así que debe estar tramando algo”.

7. Momento para descubrir la personalidad de León XIV

El cardenal dominico Jean-Paul Vesco, de Argel (Argelia), hablando con los periodistas fuera del Aula Pablo VI, dijo que el consistorio fue “un momento maravilloso”, enfatizando que no solo fue una ocasión para que los cardenales se conocieran entre sí, sino para que descubrieran la personalidad del Papa León.

“Este Papa es… un Papa al que uno quiere amar. Es… profundamente bondadoso. Ama. Estuvo allí, presente, con sencillez. Fue hermoso”, declaró a la prensa el cardenal, quien podría ver al Papa llegando a su país siguiendo los pasos de San Agustín. 

8. Un Papa que quiere amar, y los cardenales quieren amarlo

Describió al pontífice como “coherente” y “directo” en su “sencillez”. Dijo que sale del consistorio con la sensación de que los cardenales “se sienten amados” por su jefe y “quieren amarlo”. Un fruto claro del encuentro es el nivel de fraternidad.

“Lo logró completamente desde el primer momento”, dijo el cardenal Vesco, que fue el que conversó durante más tiempo con periodistas, incluido OSV News.

9. Iglesia misionera, Iglesia que se preocupa

Enfatizando la necesidad del trabajo en equipo en la Iglesia, el Papa dijo a los cardenales en su discurso improvisado del 7 de enero: “Siento la necesidad de poder contar con ustedes: ¡ustedes son quienes llamaron a este siervo a esta misión!”, añadiendo en su Discurso introductorio que el consistorio “señalará el camino a seguir”.

El cardenal Vesco dijo que, incluso en una reunión tan breve, queda claro que el papa León “quiere una Iglesia […] que sea a la vez una Iglesia misionera que proclama el Evangelio, pero también una Iglesia que se preocupa”, y “eso es precisamente lo que se refleja en esta forma de comunión y fraternidad”.

“Antes que nada, en lugar de limitarse a hablar de las cosas, las hace. Y eso me parece muy sólido”, dijo el cardenal Vesco, subrayando que “podemos sentir claramente que esta reserva de confianza” que el Papa deposita en el Colegio Cardenalicio “es un valor, un valor que resistirá el paso del tiempo”.

10. El énfasis está más en la relación, como un líder

“El énfasis está más en la relación que en el contenido”, declaró a OSV News el padre Jordi Pujol, profesor asociado de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma. Si bien un día y medio es demasiado poco tiempo para tratar a fondo cualquier tema, y ​​mucho menos los cuatro previstos al inicio de la reunión, el padre Pujol enfatizó que el Papa “quería demostrar que inicia su pontificado como un buen líder, y un buen líder es lograr que los cardenales se conozcan entre sí”. 

11. No esperen todo de mí, el equipo impulsará las cosas

Un buen líder, añadió el padre Pujol, es aquel que dice: “No esperen todo de mí; es el equipo el que impulsará las cosas. Esto demuestra que no es personalista y define su estilo de escuchar primero”, afirmó el profesor de ética y derecho de los medios de comunicación en la Facultad de Comunicación de la Iglesia.

El cardenal Claudio Gugerotti, prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales, se hizo eco de este sentimiento en sus breves comentarios a los periodistas, incluido OSV News, diciendo que el Papa “también estaba muy ansioso por intercambiar algunas palabras, por conectarse con otros de una manera muy sencilla e informal, y eso fue muy agradable”. 

Bromeando sobre el carácter italiano del consistorio vaticano, añadió: “El almuerzo estuvo excelente. Por desgracia, nos perdimos la siesta”.

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Paulina Guzik es editora internacional de OSV News. Síguela en X @Guzik_Paulina.

Esta información se ha publicado originariamente en OSV News en inglés, y pueden consultarla aquí.

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El autorOSV / Omnes

Foco

Cómo regular la IA aprendiendo de los Estados Unidos

La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana y plantea desafíos éticos y legales que exigen una regulación multinivel.

Gonzalo Meza·10 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

La inteligencia artificial evoca imágenes diversas: desde humanoides robóticos hasta las escenas de ‘Tiempos Modernos’ de Chaplin, pasando por herramientas como ChatGPT que usamos a diario. Pero la IA ya es una realidad cotidiana en Estados Unidos, presente en múltiples aspectos de nuestra vida. Andrew Ng señaló que la inteligencia artificial es “la nueva electricidad”, un instrumento que permeará todas las áreas humanas. Esta promesa ha captado la atención de los inversionistas: se estima que para 2026 la inversión en IA superará los 500,000 millones de dólares. Esto plantea desafíos éticos y la urgencia de establecer marcos legales apropiados por sectores y desde las bases: local, estatal, nacional e internacional.

Mencionaré cuatro áreas donde la IA se integra a la vida cotidiana en Estados Unidos para después señalar las regulaciones propias en esos sectores.

Transporte: Vehículos autónomos

    En varias ciudades californianas operan los robotaxis, vehículos autónomos que transportan pasajeros sin conductor. Equipados con cámaras, radares y sistemas de aprendizaje, estos vehículos son cada vez más comunes en Los Ángeles y otras zonas del país.

    Comercio: Mercados sin cajeros, “Just Walk Out” (tómalo y listo)

      En ciudades como Washington DC y Los Ángeles existen mercados gestionados por Amazon bajo el concepto “Just Walk Out”. Los usuarios entran identificándose con la palma de la mano, toman sus productos (pan, leche, arroz, etc.) directamente poniéndolos en sus bolsas o cestos y un sistema de multicámaras y sensores registra automáticamente las compras. Al salir, el cliente recibe la factura por correo electrónico. No hay cajas ni filas. Naturalmente, esto requiere un pre-registro en el sistema con datos personales y financieros.

      Logística: Centros de distribución

        Los megacentros de distribución de Amazon representan quizá la interacción más espectacular entre IA y humanos. El más grande, ubicado en Ontario, California, abarca más de 400 mil metros cuadrados. Estas bodegas funcionan como “organismos vivos” con miles de robots móviles que se desplazan en carreteras para ir y venir entre estanterías llevando y trayendo productos a los operadores (humanos). Este sistema de IA en los centros de distribución predice el tráfico, optimiza inventarios y colabora con el personal. Esto me parece interesante y no hay que perder de vista: un directivo de Amazon señalaba que el objetivo de la IA no es reemplazar el trabajo humano sino facilitarlo y crear nuevos puestos integrados al sistema. 

        Educación

          La IA ha penetrado profundamente las prácticas educativas estadounidenses. Gran parte del profesorado, desde educación básica hasta superior, utiliza herramientas de inteligencia artificial para el diseño de clases, la gestión administrativa, la planificación didáctica, el análisis del desempeño y el desarrollo de recursos pedagógicos. En el contexto universitario, el 90% de los estudiantes la incorpora en sus procesos de aprendizaje.

          Salud y bienestar

            En el sistema sanitario norteamericano, las instituciones emplean IA para apoyar diagnósticos —especialmente de imágenes—, refinar análisis, procesar datos masivos y automatizar tareas administrativas. Para los pacientes, existen aplicaciones cotidianas: chatbots de salud, sistemas de triaje en línea y “wearables” para monitorear actividades físicas o signos vitales.

            Los desafíos

            Aunque estas aplicaciones son positivas, también existen usos peligrosos de la IA: desarrollo de armas letales autónomas, ciberataques, manipulación de información y violación de la privacidad.

            La necesidad de una normativa ética y legal

            Ante estas realidades, es necesario establecer normativas legales y directivas éticas para el uso de la inteligencia artificial, desde el nivel local hasta el internacional. Aunque sería ideal contar con legislación internacional vinculante, para países como Estados Unidos —principal desarrollador y usuario de IA— un tratado de tal envergadura resulta poco plausible. En todo caso, sería solo una pieza del engranaje normativo emanado a nivel local y nacional.

            Ejemplos de regulación actual en Estados Unidos

            Reglamentación de vehículos autónomos

            Existen reglas específicas para los robotaxis. Cuando uno de estos vehículos sufre un accidente, la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico y el Departamento de Transporte exigen notificación inmediata en un registro a nivel nacional. Asimismo, en estados como California, Arizona, Texas o Nueva York hay marcos jurídicos que regulan permisos, términos del servicio y responsabilidades en accidentes de los robotaxis. ¿A quién se responsabiliza en caso de accidente? A la compañía que gestiona los vehículos. En California existe un protocolo para reportar incidentes directamente a la agencia. Estas reglas se extienden también a las aseguradoras. Los costos de las pólizas para vehículos autónomos son elevados, lo que obliga a las empresas a evitar infracciones. Como es IA, las máquinas van registrando lo permitido y lo prohibido.

            Educación

            En el ámbito educativo estadounidense existen guías orientadoras y reglamentaciones estatales. El Departamento de Educación publicó en 2025 una guía sobre el uso de IA que exige respetar la privacidad, los derechos civiles y las normas de integridad académica. Muchos estados han emitido guías oficiales. Cabe mencionar que, a diferencia de muchos países, los distritos escolares son entidades independientes que elaboran sus propias políticas en coordinación con leyes estatales y federales.

            Las universidades californianas operan bajo el mismo principio: cada una define su marco normativo. Sin embargo, existe consenso nacional: las regulaciones contra el plagio se extienden al uso de IA. Las instituciones han adoptado herramientas avanzadas que detectan textos generados íntegramente por inteligencia artificial. Su uso es generalizado.

            Salud

            Aunque no hay una única norma legal específica sobre IA en salud, existe un mosaico regulatorio que implican a la IA, por ejemplo, la Ley de Portabilidad y Responsabilidad del Seguro Médico (HIPAA por sus siglas en inglés), que protege los datos médicos de los pacientes y exige a las entidades que los manejan (hospitales, aseguradoras, clínicas) cumplir con estrictas reglas de privacidad y seguridad.

            El camino regulatorio de la IA apenas comienza. Pero considero que este debe darse en cada sector (educación, salud, finanzas) y partiendo de la base: local, estatal, nacional e internacional. Pensar en una ley universal supranacional que regule la IA es impensable, pues muchos marcos jurídicos —particularmente el norteamericano, que es uno de los mayores inversionistas y desarrolladores de IA. EU controla los modelos, el hardware (chips de compañías como NVIDIA) y la infraestructura (Google Cloud, AWS) que hacen posible la IA, por ende, los posibles marcos regulatorios de la IA deben venir de EUA para después, en otro nivel, engranarse con acuerdos no vinculantes a nivel internacional. En ese sentido ¿Qué papel puede tener la Iglesia en dicho esfuerzo normativo? 

            Hacia la creación, desarrollo y aplicación de un marco ético de uso de la IA en la Iglesia

            La Iglesia ha sido pionera en la elaboración, promoción y uso de un marco ético para el uso de la inteligencia artificial. Esto ya se da desde hace al menos dos años. Destacan algunos documentos como “Antiqua et Nova”, nota sobre la relación entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación del 14 de enero de 2025.

            También destacan las intervenciones de los pontífices, el Papa Francisco y el Papa León XIV sobre IA, tales como el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 2024 del Papa Francisco y los diversos discursos del Papa León XIV sobre el tema, notablemente su mensaje en la Segunda Conferencia sobre Inteligencia Artificial del 17 de junio de 2025.

            Estas intervenciones recientes se fundamentan en los principios de la Doctrina social de la Iglesia los cuales deben aplicarse al uso de la inteligencia artificial, especialmente en temas de dignidad humana, bien común y solidaridad. Estas normas éticas sobre uso de IA podrían también desarrollarse y aplicarse a nivel de cada jurisdicción eclesiástica especialmente en los sectores donde la Iglesia ejerce sus funciones como las escuelas u hospitales católicos, seminarios, centros de formación, etc.  Hay algunas diócesis que ya cuentan con guías al respecto, por ejemplo, las diócesis de Biloxi (Mississippi), Orange (California), y los obispos de la Conferencia Católica de Maryland que abarca Baltimore, Washington y Wilmington.

            Hacia la creación de marcos legales multisectoriales y multiniveles

            A nivel internacional, la Santa Sede puede contribuir decisivamente a la construcción de un marco normativo sobre inteligencia artificial a nivel de las Naciones Unidas. Es importante notar este marco debería ser un acuerdo no vinculante ya que un tratado vinculante enfrentaría obstáculos significativos —tanto por la incompatibilidad con sistemas jurídicos como el estadounidense, como por la necesidad de respuestas diferenciadas según sectores y niveles jurisdiccionales—. De esa forma me parece más viable y efectivo promover uno o varios acuerdos no vinculantes en el seno de la ONU que orienten la regulación de la IA a escala global, respetando así la autonomía normativa de cada país.

            Mundo

            Cardenal Koovakad: “Hay que superar el odio en nombre de la religión”

            El cardenal George Jacob Koovakad, prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, reflexiona sobre el estado de las relaciones entre las religiones a la luz del Jubileo que acaba de concluir, del reciente viaje del Papa León XIV a Turquía y del 60º aniversario de la declaración Nostra Aetate.

            Giovanni Tridente·10 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

            Creado cardenal por el Papa Francisco hace exactamente un año y prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, George Jacob Koovakad es hoy una de las figuras clave del compromiso de la Iglesia católica en la promoción del encuentro y la cooperación entre las religiones. En esta entrevista con Omnes, repasa las etapas más significativas de este camino, se detiene en los retos que plantean los conflictos y la violencia, habla del valor del encuentro entre creyentes de diferentes religiones y recuerda la responsabilidad común de las religiones en la promoción de la paz, la fraternidad y el bien común, con una mirada atenta a las nuevas generaciones.

            Su creación como cardenal por el Papa Francisco y su posterior nombramiento como prefecto lo han situado rápidamente en el centro del diálogo interreligioso. ¿Qué aspectos de su trayectoria vital considera importantes para afrontar esta responsabilidad?

            —Considero decisivo, ante todo, haber nacido y crecido en Kerala, India, en una sociedad multicultural y multirreligiosa, donde todas las religiones son respetadas y garantizan la armonía social. Las diferencias son una riqueza: se podría decir que llevo en mi ADN el tema de la convivencia entre religiones muy diferentes entre sí. Luego presté servicio en varias nunciaturas apostólicas: en Argelia, Corea del Sur, Irán, Costa Rica y Venezuela. Esto me permitió conocer tanto las religiones predominantes en países donde el cristianismo es minoritario, como los países de mayoría cristiana, pero pertenecientes a culturas muy diferentes a las anteriores. 

            Este “panorama” se amplió aún más cuando, en septiembre de 2021, el Papa Francisco me nombró organizador de los viajes apostólicos: las más de diez visitas realizadas han sido nuevas oportunidades de encuentro y colaboración con personas de diferentes continentes y contextos sociales muy diferentes. Recientemente acompañé al Papa León XIV a Turquía y Líbano, un viaje con numerosos factores relacionados con el diálogo interreligioso.

            Destacaría en particular dos aspectos que me parecen reseñables de estas experiencias: por un lado, poder ser testigo directo de los innumerables gestos de amistad, cercanía y relaciones sinceras, a los más diversos niveles, de los pontífices hacia personas de otras tradiciones religiosas. En segundo lugar, la posibilidad de conocer diferentes culturas: este es un elemento importante para poder establecer relaciones, que a su vez son la base indispensable para entablar un diálogo.

            El Jubileo que ahora concluye también ha involucrado al Dicasterio en varios momentos de encuentro con otras tradiciones religiosas. Entre las iniciativas realizadas, ¿cuál le parece particularmente reveladora del estado actual del diálogo interreligioso?

            —A este respecto, me gustaría destacar un importante acontecimiento que tuvo lugar en el Aula Pablo VI, en presencia del Santo Padre, el 28 de octubre de 2025. Los presentes se encontraron inmersos en una sala con mucha variedad: religiones, lenguas, procedencias, edades, expresiones culturales y artísticas. ¿Cuál era el objetivo de esta celebración? Celebrar un aniversario redondo: los 60 años de la declaración Nostra Aetate, un documento conciliar que marcó un punto de inflexión trascendental para la Iglesia católica, expresión concreta de una Iglesia que “se convierte en coloquio”, en diálogo, como afirmó San Pablo VI en la encíclica Ecclesiam suam (1964). 

            Al reconocer abiertamente la presencia de valores positivos no solo en la vida de los fieles de otras religiones, sino también en las tradiciones religiosas a las que pertenecen, se ha pasado de una actitud de monólogo a una actitud de diálogo y escucha, sin renunciar a los fundamentos tradicionales de la identidad católica. La presencia de elementos de verdad y santidad en otras religiones, que son “rayos de esa verdad que ilumina a todos los hombres”, como afirma Nostra Aetate, nos impulsa a prestar atención a los demás, a escucharlos, a interesarnos por ellos, a tomarlos en serio. 

            Entonces, si quisiéramos buscar una confirmación del estado actual del diálogo, bastaría con observar esa sala “multicolor”, disfrutar de las armonías de los ritmos peculiares de las diferentes culturas, escuchar los fuertes testimonios de un diálogo que se convierte en vida, acogida, respeto y confianza mutuos. Obviamente, es difícil condensar en una sola velada los progresos realizados en el camino interreligioso, pero ver a los más de dos mil asistentes marcharse al final de la jornada llevando consigo una bolsita de semillas con la intención de “propagar” aún más estas semillas de diálogo y paz allí donde cada uno vive, en su vida cotidiana, fue una confirmación de que el camino continúa.

            “La fe cristiana es capaz de inculturarse: los cristianos están llamados a ser semilla de fraternidad para todos”.

            Cardenal KovakaadPrefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso

            El Documento sobre la Fraternidad Humanade Abu Dabi de 2019 sigue inspirando muchas relaciones internacionales. ¿Qué muestra, aún hoy, la vitalidad de esa iniciativa?

            —A través de este histórico documento, firmado por el Papa Francisco y el gran imán de al-Azhar, Ahmed al Tayeb, los dos líderes religiosos expresaron un fuerte mensaje a favor de la inclusión en lugar de la exclusión y la discriminación de las minorías, especialmente en países donde el islam o el cristianismo son la religión mayoritaria. El documento subraya que todos somos hijos del mismo Dios, todos somos hermanos y hermanas; todos necesitamos que se reconozcan y respeten nuestros derechos y, más aún, que se pase de la tolerancia a la ciudadanía. Además, los dos líderes condenan conjuntamente la violencia. La firma de este documento, que tuvo lugar en presencia de setecientos líderes religiosos, no es un caso aislado, sino el resultado de un camino profético, recorrido por toda la Iglesia, y representa un excelente ejemplo de cómo las religiones pueden inspirar la acción diplomática y política de los estados para promover con más valentía aquellos valores y tradiciones que exaltan la dignidad humana universal.

            Habiendo realizado muchos viajes siguiendo al Papa, ¿cómo cambia la percepción del diálogo interreligioso cuando se observa desde países marcados por conflictos, minorías religiosas o tensiones culturales?

            —Después de la pandemia pensábamos que la vida sería más pacífica, más tranquila, pero no ha sido así. Cada día nos enfrentamos a nuevos retos: conflictos étnicos, guerras… La humanidad parece dirigirse hacia un abismo… Hay países en los que los conflictos internos que causan violencia y muerte se prolongan desde hace años, lamentablemente lejos ya de los focos de los medios de comunicación, alargando la lista de guerras “olvidadas”. Hay otros, sociedades multiétnicas y multirreligiosas, caracterizadas por un clima de convivencia pacífica, donde de repente se desata el horror del terrorismo, como hemos visto en los recientes trágicos acontecimientos de Sídney. 

            Dado que el diálogo interreligioso no puede sustituir el papel de la diplomacia y las instituciones en la resolución de conflictos, como creyentes, todos tenemos el deber de ser testigos de la paz y la comunión. Quisiera lanzar aquí un sincero llamamiento: hay que superar el odio en nombre de la religión. Toda guerra, toda violencia en nombre de Dios es una perversión religiosa. El odio, la brutalidad y la discriminación son incompatibles con cualquier experiencia religiosa auténtica. Todo ser humano es titular de derechos y libertades inalienables y, en este contexto, el papel de la religión es, por su naturaleza, un papel de paz y nunca puede ser motivo de destrucción. 

            Por otra parte, si nos fijamos en el reciente viaje del Papa León XIV, en su discurso con las autoridades y representantes de la sociedad civil, el Pontífice citó precisamente la invitación de su predecesor san Juan XXIII —que fue Administrador del Vicariato Latino de Estambul y Delegado Apostólico en Turquía y Grecia de 1935 a 1945— a los católicos, para que no se alejaran de la vida civil del país. Esas palabras, explicó el Papa León XIV, siguen irradiando mucha luz y continúan inspirando una lógica evangélica y más auténtica, que el Papa Francisco ha definido como “cultura del encuentro”

            Podemos decir, pues, que esta última visita ha sido también una ocasión para derribar prejuicios y acelerar el proceso de crecimiento de la confianza mutua, así como para profundizar las relaciones que ya existían desde hacía tiempo entre la Santa Sede, tanto con los chiítas como con los sunitas.

            Antes citaba Nostra Aetate. ¿Qué queda por hacer, después de sesenta años, para valorar plenamente esta Declaración?

            —Sin duda, existen oportunidades de crecimiento, como la profundización de las relaciones con los seguidores de religiones que aún no se mencionaban en el documento, como los sijs, los jainistas, los confucianos y los taoístas; el desarrollo y la implementación de la espiritualidad del diálogo, y el surgimiento de nuevos movimientos religiosos. Sin duda, el tema de la fraternidad, de la hermandad universal, es fruto de la semilla sembrada por este magnífico documento. La fe cristiana es capaz de inculturarse: los cristianos están llamados a ser semilla de fraternidad para todos. Todo esto no significa renunciar a la propia identidad, sino más bien ser conscientes de que la identidad no es ni debe ser nunca un motivo para levantar muros o discriminar a los demás, sino siempre una ocasión para tender puentes. 

            El diálogo interreligioso no es simplemente un diálogo entre religiones, sino entre creyentes llamados a dar testimonio en el mundo de la belleza de creer en Dios y practicar la caridad fraterna y el respeto mutuo. Como creyentes, somos mayoría en el mundo, pero a menudo permanecemos en silencio o estamos divididos. Sin embargo, cada vez es más importante unirnos y dar testimonio, trabajar juntos por el bien común. Todos los que nos dedicamos a este campo tenemos la responsabilidad de seguir contemplando los misteriosos caminos de Dios: es Él quien abre los caminos.

            “El diálogo interreligioso no es simplemente un diálogo entre religiones, sino entre creyentes llamados a dar testimonio en el mundo de la belleza de creer en Dios y practicar la caridad fraterna y el respeto mutuo”.

            Cardenal Kovakaad Prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso

            ¿Qué criterio utilizar para superar aquellas situaciones en las que el diálogo se ve obstaculizado por radicalizaciones, discriminaciones o violencias?

            —El nuestro es un tiempo de conversión y renovación, una ocasión para dejar atrás las disputas y comenzar un nuevo camino: trabajando juntos, cada uno con sus propias responsabilidades, podemos construir un mundo en el que cada uno pueda realizar su humanidad en la verdad, la justicia y la paz. La esperanza ilumina el camino y, al mismo tiempo, se renueva y se alimenta cada vez, tanto en la vida cotidiana, -con gestos sencillos y concretos de acogida, solidaridad, escucha recíproca y diálogo sincero-, como en los contextos oficiales, con la firma de un memorándum o un documento conjunto. Ambos aspectos son importantes. Es fundamental caminar siempre entre el realismo y la esperanza.

            El diálogo interreligioso se reconoce cada vez más como un componente de la diplomacia, la construcción de la paz y el desarrollo. Se habla también más de “diplomacia religiosa”. Quienes trabajan en estos campos deberían incluir en sus estrategias a los actores religiosos y las organizaciones confesionales. Las instituciones religiosas deben pasar de un diálogo basado en acontecimientos específicos a un diálogo como práctica relacional continua, que implique la formación, la educación y la colaboración en cuestiones de justicia social.

            Las nuevas generaciones muestran una sensibilidad diferente a la del pasado. ¿Hay preguntas que ve surgir por parte de ellos hacia la Iglesia católica?

            —En cuanto a las diferentes sensibilidades de las nuevas generaciones, hay que tener en cuenta algunos aspectos importantes. A menudo, los jóvenes nacen y crecen en sociedades multiétnicas y, por lo tanto, multiculturales y multirreligiosas. Es una experiencia que influye en su concepto de “diferente”. Comparten espacios, amistades y trayectoria escolar. O bien son hijos de inmigrantes que, a menudo, viven en primera persona el contraste entre las tradiciones culturales y religiosas de su familia y la realidad que encuentran en la sociedad fuera de casa, con sus compañeros y amigos.

            La acogida y la apertura hacia lo diferente son necesidades genuinas y, en esto, la Iglesia católica puede dar testimonio. Conocemos situaciones cada vez más frecuentes, solo por poner un ejemplo, de acogida en los oratorios de jóvenes de otras religiones, que encuentran en ellos un entorno seguro fuera de su familia. El mundo de los adultos debería ser más abierto y sensible para comprender las necesidades de las nuevas generaciones.

            Usted es antiguo alumno de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, ¿qué recuerdos conserva de sus años de estudio?

            —Guardo excelentes recuerdos de mis años de estudio en la Universidad de la Santa Cruz, una formación muy importante tanto entonces como después para mi futuro. En primer lugar, fue una experiencia de internacionalidad, de universalidad (también una base importante para mi servicio actual), y sobre todo recuerdo la oportunidad de intercambiar ideas con estudiantes de otros países de Asia, un continente muy bien representado en aquel entonces. Recuerdo la importancia que se daba a la formación de los laicos. Era muy valiosa la atención personalizada que se prestaba a cada estudiante, la prioridad que se daba a la asimilación y a la formación, respetando los ritmos de aprendizaje individuales. En resumen, fue una época de crecimiento tanto humano como intelectual.

            Evangelización

            Erik Varden sobre el sufrimiento: Dios no elimina el dolor, lo carga con nosotros

            El obispo de Trondheim y escritor Erik Varden ofreció en el Foro Omnes una reflexión sobre el sufrimiento humano desde la fe cristiana, subrayando que la respuesta del cristianismo no es una explicación teórica del dolor, sino la presencia de Dios que lo asume y lo redime.

            Redacción Omnes·9 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

            Más de 250 personas se dieron cita en el Aula Magna de la Universidad CEU San Pablo de Madrid para asistir al Foro Omnes con Erik Varden. El obispo de Trondheim y escritor reflexionó este viernes sobre el sufrimiento humano y su sentido cristiano.

            El Foro, organizado por Omnes junto a Ediciones Encuentro y la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria, contó además con el patrocinio de Fundación CARF y Banco Sabadell.

            Autor de obras como Castidad, Sobre la conversión cristiana o Heridas que sanan, Varden abordó una de las cuestiones que más escándalo provoca en la fe contemporánea: cómo puede concebirse a un Dios que sufre.

            El porqué del sufrimiento

            El obispo noruego subrayó que el porqué del sufrimiento humano no tiene una respuesta sencilla. “Muchos abandonan la Iglesia a causa del escándalo del sufrimiento”, afirmó, para añadir que el cristianismo no ofrece explicaciones que anulen el dolor, sino una profunda reverencia ante su misterio. La condición humana —recordó— es una condición dolorosa, pero no definitiva.

            En este contexto, Varden explicó que el núcleo del misterio cristiano está en la encarnación: Dios, siendo absoluta trascendencia, entra en la condición humana para sanarla desde dentro. “La encarnación tiene lugar en vistas a la redención”, señaló, insistiendo en que el sufrimiento no es el final de la historia.

            Vista parcial de asistentes al Foro Omnes con Erik Varden

            Erik Varden refleja en un sencillo ejemplo la posición del cristiano ante el sufrimiento. En Crimen y castigo, los hermanos hablan sobre el dolor injusto y uno de ellos acaba gritando de ira ante esta realidad gritando «no puede haber una respuesta para esto». Uno de ellos no intenta corregir la ira de su hermano ni refutar sus palabras sino que cuando el otro deja de hablar, él permanece en silencio y fija la mirada en la imagen de la cruz. Esa es la respuesta cristiana: no una explicación que anule el dolor, sino una presencia silenciosa ante el sufrimiento.

            Dos respuestas actuales ante el sufrimiento

            Varden señala dos tendencias ante el sufrimiento. Por un lado, mencionó la “tendencia de Instagram”, que empuja a proyectar una existencia ideal, invulnerable y perfecta. Por otro, señaló la creciente inclinación a la victimización y a la autovictimización, en la que las heridas personales se exponen públicamente exigiendo reconocimiento y reparación. Aunque reconoció que en ocasiones es necesario mostrar las heridas, advirtió del riesgo de convertirlas en identidad: “cuando decimos ‘mi herida soy yo’”.

            Según Varden, quedarse atrapado entre estas dos dinámicas —la negación del dolor y su absolutización— destruye la perspectiva cristiana. En este sentido, invitó a reflexionar sobre el lugar histórico de los símbolos cristianos en la vida pública. Durante siglos —recordó— procesos de enseñanza, justicia y vida social han tenido lugar bajo la imagen del Cristo sufriente. Esa imagen se honra no por el dolor en sí, sino porque los cristianos saben lo que ocurrió al tercer día: el sufrimiento no tiene la última palabra.

            La cruz y su libertad

            La aspiración contemporánea a la perfección, añadió, revela una verdad profunda: el ser humano ha sido creado para la plenitud y la belleza. El problema surge cuando se intenta alcanzar esa perfección por las propias fuerzas, lo que conduce fácilmente a la frustración. Frente a ello, Varden defendió que no ser autosuficientes no implica no ser libres. “Para la libertad, Cristo nos ha liberado”, afirmó.

            Al contemplar la cruz —con los clavos atravesando la carne y la movilidad anulada— puede parecer que estamos ante la negación absoluta de la libertad. Sin embargo, leída desde la fe, la cruz revela una libertad extrema: “Si es posible, que pase de mí este cáliz, pero que se haga tu voluntad”. Para Varden, esta escena muestra que incluso cuando la libertad física está gravemente limitada, sigue siendo posible una respuesta interior plenamente libre.

            La posición cristiana es que el hecho de no ser autosuficientes o autónomos no significa que no seamos libres. Para la libertad, cristo nos ha liberado. La fe nos enseña que podemos responder con perfecta libertad incluso cuando nos pasan cosas que restringen nuestra libertad física. La mera idea de los clavos atravesando la carne y de una persona que se asegura de quitarle movilidad es una imagen perversa y al mismo tiempo leída a la luz de la fe la cruz nos habla de una extrema libertad. Si es posible que pase de mi este cáliz pero que se haga tu voluntad. La cruz nos enseña que podemos responder con máxima libertad interior a acontecimientos que nos paralizarían.

            Varden habla de sanar heridas

            El obispo insistió también en que la sanación de las heridas no es instantánea. La conversión no elimina automáticamente el dolor ni hace que todo termine bien. Algunas fracturas, dijo, no desaparecerán, pero eso no las sitúa fuera del alcance de la gracia. La fe cristiana no proclama solo a un Dios omnipotente capaz de eliminar el sufrimiento, sino a un Dios que lo carga con nosotros y lo transforma en fuente de sanación y, en ocasiones, de salvación. “Por sus heridas hemos sido curados”, recordó, subrayando que los cristianos, como miembros del Cuerpo de Cristo, participan de esta realidad redentora.

            La redención —afirmó— es un hecho histórico ya realizado, cuyos efectos siguen desplegándose en el tiempo hasta el final de los tiempos. En este sentido, citó la imagen de Cristo que permanece en la cruz, no como un episodio que deba descartarse, sino como la certeza de que todo sufrimiento puede ser confiado a un amor omnipotente. “Decir: ‘Señor, esto es tuyo’”, explicó, puede convertir las heridas en puentes de sanación. “Yo he visto esto”, añadió.

            “Vivimos en este mundo como en un valle de lágrimas”, concluyó, “pero es un valle iluminado por la luz de Cristo”. Para el obispo, cada persona está llamada a descubrir e interpretar su propia “canción”, aquella para la que ha sido creada. Aunque existen ejemplos admirables de personas —con o sin fe— que afrontan el sufrimiento con valentía, cuando este está iluminado por la fe cristiana se vive con la convicción de que Dios está con nosotros y de que nosotros estamos hechos para vivir en Él. Así, cada experiencia humana, incluso la más dolorosa, puede convertirse en un camino de comunión con Dios.

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            Vaticano

            15 ideas sobre la restricción de derechos humanos y libertades que denuncia el Papa

            En un denso discurso ante el Cuerpo Diplomático, que sintetizamos en 15 puntos, el Papa León XIV ha denunciado hoy el “cortocircuito de derechos humanos” en el mundo, contra las libertades de expresión, de conciencia, religiosa, y la persecución y discriminación de los cristianos. Y ha rechazado con firmeza el “llamado derecho al aborto seguro”, la subrogación y la eutanasia, para defender la familia.

            Francisco Otamendi·9 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

            La restricción y “cortocircuito” de derechos humanos en el mundo, la lesión de libertades fundamentales, en especial la de expresión y la libertad religiosa, con la objeción de conciencia, la defensa de la vida humana y de la familia, con el rechazo del “llamado derecho al aborto seguro”, de la maternidad subrogada y de la eutanasia, han sido aspectos nucleares del amplio Discurso del Papa León XIV ante el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Sante Sede, que se resumen aquí.

            Diplomacia basada en la fuerza

            Junto a ello, el Pontífice ha denunciado que “la diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso entre todas las partes está siendo sustituida por una diplomacia basada en la fuerza, ya sea por parte de individuos o de grupos de aliados”. 

            “La guerra vuelve a estar de moda y el entusiasmo bélico se extiende”, ha señalado al principio de su discurso. “Se ha roto el principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohibía a los países utilizar la fuerza para violar las fronteras ajenas”. 

            “La paz sigue siendo un bien difícil, pero posible”

            A juicio del Papa, “la paz ya no se busca como un regalo y como un bien deseable en sí mismo (..). En cambio, se busca mediante las armas como condición para afirmar el propio dominio. Esto compromete gravemente el estado de derecho, que es la base de toda convivencia civil pacífica”, y ha reivindicado la importancia de respetar el “derecho internacional humanitario”.

            Sin embargo, tras analizar alqunos de los conflictos más conocidos que sacuden el mundo, como el de Ucrania, Israel y Palestina en Oriente Medio, Haití, la región africana de los Grandes Lagos, Myanmar, o Venezuela, el Papa ha concluido señalando que “a pesar de la trágica situación que tenemos ante nuestros ojos, la paz sigue siendo un bien difícil, pero posible”.

            Como nos recuerda san Agustín, ha subrayado, “nuestros supremos bienes consisten en la paz, porque es el objetivo mismo de la ciudad de Dios, a la que aspiramos, incluso inconscientemente, y de la que podemos disfrutar un anticipo incluso en la ciudad terrenal”.

            Venezuela: buscar soluciones políticas pacíficas

            Al referirse a Venezuela, León XIV ha renovado su “vehemente llamamiento para que se busquen soluciones políticas pacíficas a la situación actual, teniendo presente el bien común de los pueblos y no la defensa de intereses partidistas. Esto es especialmente válido para Venezuela tras los recientes acontecimientos”. 

            Renuevo mi llamamiento, ha dicho, “para que se respete la voluntad del pueblo venezolano y se trabaje por la protección de los derechos humanos y civiles de todos y por la construcción de un futuro de estabilidad y concordia, encontrando inspiración en el ejemplo de dos de sus hijos, a quienes tuve la alegría de canonizar el pasado mes de octubre, José Gregorio Hernández y la hermana Carmen Rendiles”. 

            De este modo, “se podrá construir una sociedad fundada en la justicia, la verdad, la libertad y la fraternidad, y así salir de la grave crisis que aflige al país desde hace muchos años”. 

            El tráfico de drogas, lacra para la humanidad

            “Entre las causas de esta crisis se encuentra, sin duda, el tráfico de drogas, que es una lacra para la humanidad y requiere el compromiso conjunto de todos los países para erradicarlo y evitar que millones de jóvenes de todo el mundo se conviertan en víctimas del consumo de drogas”, ha manifestado el Papa. 

            “Junto a estos esfuerzos, debe haber una mayor inversión en desarrollo humano, educación y creación de oportunidades de empleo para personas que, en muchos casos, se ven envueltas en el mundo de las drogas sin saberlo”. 

            Otros ejes centrales de su discurso: derechos fundamentales y libertades

            Como se ha mencionado, la crítica profunda a las amenazas a los derechos humanos, y la defensa de derechos fundamentales como la libertad religiosa y la vida han sido ejes centrales de su discurso. 

            “Estamos asistiendo a un auténtico “cortocircuito” de los derechos humanos”, ha diagnosticado el Papa. “El derecho a la libertad de expresión, la libertad de conciencia, la libertad religiosa e incluso el derecho a la vida están siendo restringidos en nombre de otros pretendidos nuevos derechos, con el resultado de que el propio marco de los derechos humanos está perdiendo su vitalidad y dejando espacio para la fuerza y la opresión. Esto ocurre cuando cada derecho se vuelve autorreferencial y, especialmente, cuando se desconecta de la realidad, la naturaleza y la verdad”.

            La objeción de conciencia no es rebelión

            En su reflexión ante el Cuerpo Diplomático, el Papa ha criticado con dureza la restricción de derechos humanos fundamentales, “empezando por la libertad de conciencia. En este sentido, la objeción de conciencia permite a las personas rechazar obligaciones legales o profesionales que entran en conflicto con principios morales, éticos o religiosos profundamente arraigados en sus vidas personales”. 

            La objeción de conciencia no es rebelión, sino un acto de fidelidad a uno mismo, ha dicho. “En este momento de la historia, la libertad de conciencia parece ser cada vez más cuestionada por los Estados, incluso por aquellos que dicen basarse en la democracia y los derechos humanos”. 

            Una sociedad verdaderamente libre no impone la uniformidad, sino que protege la diversidad de conciencias, previniendo las tendencias autoritarias y promoviendo un diálogo ético que enriquece el tejido social, ha subrayado.

            Libertad religiosa restringida: una petición a las naciones

            De manera similar, la libertad religiosa corre el riesgo de verse restringida, ha manifestado más adelante. Como recordó Benedicto XVI, este es “el primero de todos los derechos humanos, porque expresa la realidad más fundamental de la persona”.

            Los datos más recientes muestran que las violaciones de la libertad religiosa están aumentando y que el 64 % de la población mundial sufre graves violaciones de este derecho. “Al solicitar que se respeten plenamente la libertad religiosa y el culto de los cristianos, la Santa Sede pide lo mismo para todas las demás comunidades religiosas”. 

            En este apartado, el Papa no ha querido pasar por alto que “la persecución de los cristianos sigue siendo una de las crisis de derechos humanos más extendidas en la actualidad, que afecta a más de 380 millones de creyentes en todo el mundo”.

            Discriminación de los cristianos

            Al mismo tiempo, el Papa no ha olvidado “una forma sutil de discriminación religiosa contra los cristianos, que se está extendiendo incluso en países donde son mayoría, como en Europa o América. 

            Allí, a veces se les restringe su capacidad de proclamar las verdades del Evangelio por razones políticas o ideológicas, especialmente cuando defienden la dignidad de los más débiles, los no nacidos, los refugiados y los migrantes, o promueven la familia”. 

            Defensa de la familia 

            Una parte importante del discurso del Papa se ha centrado en la familia. Desde una perspectiva cristiana, los seres humanos han sido creados a imagen y semejanza de Dios, quien, “al llamarlos a la existencia por amor, los ha llamado al mismo tiempo al amor”, ha recordado, citando a san Juan Pablo II. 

            “Esta vocación se manifiesta de manera privilegiada y única dentro de la familia. Es en este contexto donde aprendemos a amar y desarrollamos la capacidad de servir a la vida, contribuyendo así al desarrollo de la sociedad y a la misión de la Iglesia. A pesar de su importancia, la institución de la familia se enfrenta hoy en día a dos retos cruciales”, ha señalado el Santo Padre.

            Se subestima su papel social fundamental

            Por un lado, existe una preocupante tendencia en el sistema internacional a descuidar y subestimar su papel social fundamental, lo que conduce a su progresiva marginación institucional. Por otro lado, no podemos ignorar la creciente y dolorosa realidad de las familias frágiles, rotas y que sufren, afectadas por dificultades internas y fenómenos inquietantes, como la violencia doméstica.

            La vocación al amor y a la vida, que se manifiesta de manera importante en la unión exclusiva e indisoluble entre una mujer y un hombre, implica, según el Papa León XIV, “un imperativo ético fundamental para que las familias puedan acoger y cuidar plenamente la vida por nacer. Esto es cada vez más una prioridad, especialmente en aquellos países que están experimentando un dramático descenso de la natalidad”. 

            “La vida, un don inestimable” 

            “La vida, de hecho, es un don inestimable que se desarrolla dentro de una relación comprometida basada en la entrega mutua y el servicio. A la luz de esta profunda visión de la vida como un don que hay que apreciar, y de la familia como su guardiana responsable”, “rechazamos categóricamente cualquier práctica que niegue o explote el origen de la vida y su desarrollo”, ha dicho el Papa.

            “Entre ellas se encuentra el aborto, que interrumpe una vida en crecimiento y rechaza acoger el don de la vida. En este sentido, la Santa Sede expresa su profunda preocupación por los proyectos destinados a financiar la movilidad transfronteriza con el fin de acceder al llamado “derecho al aborto seguro”. 

            Asimismo, “considera deplorable que se asignen recursos públicos para suprimir la vida, en lugar de invertirlos en apoyar a las madres y las familias. El objetivo principal debe seguir siendo la protección de todos los niños no nacidos y el apoyo efectivo y concreto a todas las mujeres para que puedan acoger la vida”.

            Subrogación: se viola la dignidad de ambos

            De manera similar, existe la práctica de la subrogación. “Al convertir la gestación en un servicio negociable, se viola la dignidad de ambos, tanto del niño, que queda reducido a un “producto”, como de la madre, al explotar su cuerpo y el proceso generativo y alterar la vocación relacional original de la familia”. 

            Eutanasia: falsa compasión

            Consideraciones similares se aplican también a los enfermos y a las personas mayores y solas, que a veces tienen dificultades para encontrar una razón para seguir viviendo. “La sociedad civil y los Estados también tienen la responsabilidad de responder de manera concreta a las situaciones de vulnerabilidad, ofreciendo soluciones al sufrimiento humano, como los cuidados paliativos, y promoviendo políticas de auténtica solidaridad, en lugar de fomentar formas falsas de compasión como la eutanasia”. 

            Una reflexión análoga puede aplicarse a tantos jóvenes que se enfrentan a numerosas dificultades, entre ellas la adicción a las drogas. Se necesita un esfuerzo conjunto de todos para erradicar esta lacra de la humanidad y el narcotráfico que la alimenta, ha reiterado el Papa, con el fin de evitar que millones de jóvenes en todo el mundo sean víctimas del consumo de drogas.

            Reafirmar la tutela del derecho a la vida

            Como conclusión, León XIV ha dicho: “Es necesario reafirmar con fuerza que la tutela del derecho a la vida constituye el fundamento imprescindible de cualquier otro derecho humano. Una sociedad sólo está sana y desarrollada cuando protege la sacralidad de la vida humana y se esfuerza activamente por promoverla”. 

            Apoyar signos de esperanza para la paz

            Tras recordar signos de esperanza valiente en nuestro tiempo para la paz (Acuerdos de Dayton que pusieron fin a la sangrienta guerra en Bosnia y Herzegovina, o la declaración conjunta de paz entre Armenia y Azerbaiyán), y la necesidad de apoyarlos constantemente, el Papa ha recordado la celebración en octubre del octavo centenario de la muerte de san Francisco de Asís, «un hombre de paz y diálogo, reconocido universalmente incluso por quienes no pertenecen a la Iglesia católica». 

            “Un corazón humilde y artesano de paz es lo que deseo para cada uno de nosotros y para todos los habitantes de nuestros países al comienzo de este nuevo año”, ha concluido.

            El autorFrancisco Otamendi

            Familia

            Carlota y Santi, un matrimonio centrado en hacer la voluntad de Dios

            Hay muchos caminos para buscar la santidad personal en el matrimonio. Carlota y Santi están construyendo el suyo tratando de descubrir y corresponder a lo que Dios les pide en cada momento.

            Javier García Herrería·9 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

            Carlota Valenzuela y Santi Roldán se conocieron en noviembre de 2024 y se casaron en septiembre de 2025. Ella es de Granada y él de Buenos Aires. Tuvieron un noviazgo breve, pero consciente, que puso el conocimiento mutuo y la oración en el núcleo de su relación. Su amor no fue fruto de un enamoramiento precipitado, sino de un discernimiento vivido con seriedad. 

            Carlota, conocida por miles de personas desde que peregrinó a pie desde Finisterre hasta Jerusalén hace tres años y por compartir en redes sociales su vida de fe con más de 120.000 seguidores, explica hoy cómo él y su marido, un argentino, construyen con su matrimonio una vocación compartida.

            La formación en su noviazgo ha sido clave: retiro de Amor Conyugal, teenstar, cursillo prematrimonial y hablar regularmente con un sacerdote para comprender el valor real del sacramento. Insisten en que hay que cambiar el relato que muchas veces tienen los creyentes sobre el matrimonio: hace falta hablar de su belleza, mostrar matrimonios felices y devolver la esperanza.

            Cuando se les pregunta qué significa para ellos el matrimonio en referencia a imitar a Dios y a hacer su voluntad, sorprende la naturalidad con la que hablan de algo poco habitual en matrimonios recién casados: haber decidido explícitamente vivir buscando la voluntad de Dios. Esa decisión no se queda en una idea abstracta, sino que se encarna en una práctica diaria muy concreta: rezar juntos. 

            Rutina de oración

            Su día comienza siempre de la misma manera. Encienden una vela, se colocan frente a una imagen de la Virgen y rezan los laudes. Carlota explica que ya en ese primer momento del día se transparenta lo que cada uno lleva dentro, porque “en las preces de los laudes, además de las propuestas de la Iglesia, nosotros pedimos por aquello que tenemos en el corazón, y ahí yo ya de buena mañana empiezo a ver lo que Santi tiene en su corazón y Santi ve lo que yo tengo en el mío”. Después leen las lecturas del día y las comentan, intentando ver “cómo resuenan las lecturas del día en nuestra realidad concreta”. Así, dice ella, empieza su jornada.

            El día termina también en oración, con una práctica que aprendieron en el retiro del Proyecto Amor Conyugal y que se ha convertido en una de las columnas de su vida matrimonial. Se trata de una oración conyugal en la que cada uno habla personalmente con Jesús en voz alta delante del otro. Carlota lo describe como “un terreno neutral” en el que Santi puede volcar “las cosas que le pesan, las cosas que le generan ilusión, las cosas de las que se arrepiente, las cosas que le han dolido que yo he hecho a lo largo del día”, mientras el otro es simplemente testigo. Después, ella hace lo mismo, siempre a la luz del Evangelio del día y de su vida concreta como esposos.

            Santi subraya que esa oración con Jesús no es uniforme ni previsible. “La relación con Jesús no siempre es igual”, explica; hay días en los que le habla de un pecado contra el que está costando más, en otros comparte una preocupación o un miedo, y en otros simplemente le agradece “porque el día fue muy lindo”. Lo decisivo, insiste, es que “mi mujer escucha lo que yo tengo en el corazón, sin interrumpir y sin intervenir”, lo que me permite mostrar lo que tengo dentro “de una forma muy honesta y muy abierta, sin necesidad de negociar nada”.

            Falta de tiempo

            Por la mañana dedican entre media hora y cuarenta minutos a la oración, y por la noche unos diez. ¿Es mucho o poco tiempo? Depende de con qué se compare. En muchas ocasiones la falta de tiempo —el trabajo, los hijos, las prisas— dificultan la vida de oración conyugal pero Carlota aconseja a quienes creen que no tienen tiempo que “revisen las métricas de su teléfono móvil y vean cuánto tiempo han empleado en redes sociales o en leer la prensa”. 

            Carlota aclara que cuando hay días en los que están cansados la oración es breve, pero “nunca nos vamos a la cama sin haber hecho esa oración”. Incluso en circunstancias más incómodas, por ejemplo si uno está enfermo, “la oración puede durar un minuto, pero nunca nos dormimos sin rezar”.

            Oración y gestión de los conflictos

            Para Carlota y Santi, la oración conjunta no es un añadido piadoso, sino algo estructural: “Un matrimonio unido es la base de todo en la vida”, y por eso “priorizar la oración conjunta es muy importante”. 

            Han visto matrimonios en los que uno de los cónyuges tiene una gran vida de fe y el otro no, y como eso genera un desgaste silencioso, porque “por mucho que uno reme, si los dos no reman en la misma dirección todo es más difícil”, añade Carlota. La oración personal es necesaria, pero la conyugal es, “como el pegamento del matrimonio” y “la caldera que alienta al hogar”.

            Ese espacio de oración tiene efectos muy concretos en la gestión de los conflictos cotidianos. Santi explica que en el matrimonio siempre existe la tentación de evitar ciertos temas por pereza o por miedo a discutir. “Tenés la opción de no hablar cosas”, reconoce, pero aclara que lo que se guarda “no desaparece mágicamente”. La oración les obliga a hablar, a tener esas conversaciones difíciles que uno intentaría evitar, y les ayuda “a construir juntos algo”. 

            Carlota, lejos de idealizar la convivencia, reconoce con humor que, aunque se lleven muy bien, “hay veces que vuelan los sillazos”, especialmente en sus ciclos emocionales, cuando pasa de pensar que Santi es maravilloso a que le moleste incluso cómo respira. En esos momentos, explica, la oración le ayuda a “sospechar de mí misma”, porque al ponerse delante de Dios entiende “quién es Dios y quién eres tú”, recuerda que el perfecto es Él y no ella, y se reconoce “hija amada, perdonada y redimida”. Desde ahí puede aceptar que, si hay conflicto, probablemente ella también tiene responsabilidad, aunque sea en pequeños gestos cotidianos. Recordando una frase de su abuelo —“dos no se pelean si uno no quiere”— insiste en que cuando hay problemas “es movida de los dos” y que la oración sitúa en una humildad realista desde la que se puede perdonar y pedir perdón.

            Santi completa esta idea explicando que la vida de oración les ayuda a no vivir desde el reclamo. “Si vivo en el reclamo dejo de ver a Carlota como un don, como un regalo de Dios, y empiezo a verla como algo que se me debe”. 

            En cambio, cuando se vive al otro como un don, “la cosa cambia mucho”. Reconocer los propios errores permite que el otro se convierta en ayuda y no en enemigo, y evita caer en la acusación constante, que él identifica claramente: “El demonio es el acusador, y los esposos no estamos exentos de eso”. Para salir de esa dinámica, insiste, hace falta la humildad de reconocer que uno ha hecho algo mal y aceptar ayuda.

            En este inicio de matrimonio han descubierto algo que consideran una auténtica estrategia vital: priorizar al otro. Carlota lo expresa con claridad al afirmar que “tu prioridad es el otro no solo como opción de vida, sino como estrategia vital”, porque el trabajo cambia, los hijos se van y las circunstancias varían, pero el matrimonio es “tu camino al cielo y tu felicidad diaria”. Cuidarlo, concluye, no es un añadido, sino la gran inversión de la vida.

            Miedo al futuro

            Cuando se les pregunta por sus miedos, ninguno menciona grandes crisis futuras, sino un peligro más sutil. A Carlota le da miedo “normalizar los milagros” y pensar que lo que va bien es solo fruto del esfuerzo propio. Le inquieta que, poco a poco, “echemos a Dios de la ecuación” y que asuntos inevitables, como pagar una hipoteca, se conviertan en el eje que determine todas las decisiones. Santi coincide plenamente y lo expresa desde otro ángulo: le da miedo que “nos vaya bien y creamos que nos va bien por nuestra fuerza y entonces dejemos a Dios de lado”.

            Al observar otros matrimonios cristianos, Carlota confiesa que en ocasiones le apena ver cómo Dios queda relegado al domingo por la mañana, “si los niños no están malos”. También le preocupa el apego a lo material, justificado muchas veces por el cuidado de los hijos. Recuerda que a Jesús sus padres no le proveyeron “ni de un seguro de vida, un plan de pensiones o una universidad privada”. Sólo tenía a “unos padres que le cuidaban y querían”. 

            Explica que muchas veces, con la excusa de dar estabilidad o un buen colegio, se sacrifica la vida familiar y matrimonial, cuando en realidad “lo que están dando a su hijo no es lo que realmente necesita”, porque “probablemente va a ser un buen profesional, pero necesita mucho más ser de verdad santo para llegar al cielo”.

            Lo mejor del noviazgo

            Al mirar atrás y evaluar su noviazgo, ambos coinciden en los grandes aciertos. Santi no duda en afirmar que “la castidad fue nuestro acierto número uno”, porque permite mantener claridad en el discernimiento. Vivir la castidad facilita que el noviazgo sea un tiempo para hablar, para pasear, conocerse de veras y poder tomar una decisión libre, pues uno tiene claro que “el noviazgo tiene dos posibles finales: casarnos o dejarlo”. 

            Explica que parte del discernimiento consiste en aceptar que no habrá una seguridad absoluta que confirme que uno elige a la persona adecuada y que uno no se casa con todas las respuestas, sino con la paz y alegría suficientes para dar el paso.

            Anticonceptivos

            En estos primeros meses de matrimonio y en conversaciones con parejas amigas, Carlota y Santi ven cómo muchas veces el egoísmo se cuela en el matrimonio a través de pequeñas parcelas que uno no quiere entregar. Una de ellas son los métodos anticonceptivos artificiales, que permiten “asegurarse” de que todo vaya al ritmo que uno desea. 

            Reconoce que siempre ha sido rebelde frente a las propuestas de la Iglesia y que solo ha aprendido a confiar en ellas viéndolas encarnadas en su vida. Una de esos puntos era precisamente el asunto de los anticonceptivos, pero tras llevar solo unos meses casada, está convencida de que no es una prohibición arbitraria, sino una protección frente a algunas dinámicas que erosionan lentamente la entrega.

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            Vaticano

            El Papa reunirá de nuevo a los cardenales en junio, y habrá un encuentro anual

            El portavoz vaticano Matteo Bruni lo desveló ayer en un briefing al final del consistorio extraordinario de cardenales. En torno a la fiesta de San Pedro y san Pablo, en junio, habrá otro “encuentro similar a éste”, un Consistorio de dos días, y el Papa quiere mantener al menos una reunión anual de 3 ó 4 días con los cardenales.

            Francisco Otamendi·9 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

            Los consistorios extraordinarios de cardenales dejarán de ser extraordinarios, y serán reuniones o encuentros periódicos consultivos. Esto se desprende de la información ofrecida ayer noche por el portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, procedente del propio Papa. León XIV desea mantener “un encuentro similar” al que ha tenido lugar estos días 7 y 8 de enero, en el que han participado 170 cardenales del total de 245 del Colegio cardenalicio, entre electores y no electores que han cumplido ya 80 años.

            En torno a san Pedro y san Pablo

            Ante las preguntas de los periodistas, Matteo Bruni dijo en la rueda de prensa, que se retrasó más de media hora larga, que los datos son “un encuentro similar a éste”, de dos días, y en la proximidad de la fiesta de san Pedro y san Pablo, el 29 de junio. Con esta fecha, parece que este encuentro, o consistorio, podría celebrarse en el fin de semana del 26 al 28 de junio.

            Además, el Pontífice planea convocar un encuentro o consistorio anual, esta vez de 3 ó 4 días de duración. Aunque algunos periodistas han insistido, el portavoz no ha concretado más. Sin embargo, Vatican News informa que el propio Papa ha confirmado la Asamblea eclesial de octubre de 2028, anunciada el pasado mes de marzo.

            Continuidad con el camino del Vaticano II

            El Papa está muy agradecido a los cardenales por su participación en este consistorio, en particular “a los más ancianos”, según Bruni, y ha expresado su cercanía a los que no pudieron acudir a Roma. 

            Tal como ha venido informando Omnes, León XIV se ha referido a la continuidad con el camino del Concilio Vaticano II, y “la sinodalidad es parte importante de este camino”.

            En el briefing han participado tres cardenales: el arzobispo de Johannesburgo Stephen Brislin, el obispo filipino Pablo Virgilio Siongco David, y el arzobispo de Bogotá, Luis José Rueda. “Hemos trabajado en unidad, que no es uniformidad”.

            El cardenal Rueda ha manifestado que el consistorio se enmarca en el proceso de continuar el camino misionero del Colegio de cardenales, y “el Papa tiene intención de seguir convocándonos”. También ha destacado algunas ideas del Papa en la homilía de la Misa del día 8. No somos un grupo de expertos, sino “una comunidad de fe”, y “venimos a caminar juntos como discípulos misioneros, con humildad”.

            “Un gran acto de amor”

            En la Misa de por la mañana, el Santo Padre manifestó que nuestro “detenernos” (en las tareas del Consistorio), es “ante todo, un gran acto de amor —a Dios, a la Iglesia y a los hombres y mujeres de todo el mundo— con el cual dejarnos moldear por el Espíritu, primero en la oración y en el silencio, pero también mirándonos a los ojos, escuchándonos unos a otros y haciéndonos voz, a través del compartir de todos aquellos que el Señor ha confiado a nuestro cuidado como pastores, en las más diversas partes del mundo”.

            @Vatican Media.
            El autorFrancisco Otamendi

            TribunaMons. Raimo Goyarrola

            La alegría de evangelizar

            En este comienzo de año te invito -y me invito- a vivir la alegría de evangelizar no como un esfuerzo forzado, sino como un estilo de vida. Que allí donde estemos, cada día, sembremos paz, esperanza y alegría. Que nuestra presencia sea una pequeña ventana por la que otros puedan vislumbrar la luz de Cristo.

            9 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

            En ocasiones pensamos que evangelizar consiste en grandes discursos, audaces proyectos o misiones lejanas. Sin embargo, la experiencia cristiana -la de los santos, la de tantos fieles anónimos, la de la Iglesia a lo largo de los siglos- demuestra que el anuncio del Evangelio brota, ante todo, del lugar concreto donde estamos. Allí donde la Providencia nos ha sembrado, allí estamos llamados a dar frutos de salvación.

            A veces ese lugar es el propio pueblo de origen, conocido y familiar; otras veces, como en mi caso, es un país nórdico, silencioso y helado durante largos meses, donde el lenguaje del testimonio cotidiano se vuelve más elocuente que cualquier discurso. Porque evangelizar no empieza con hablar: empieza con vivir.

            Evangelizar con la vida: el lenguaje universal

            En Finlandia, donde la palabra es comedida y los espacios son amplios, he descubierto que el cristiano está invitado a evangelizar con un estilo nuevo: el de la sencillez alegre, la serenidad que desarma, la sonrisa que abre puertas, el servicio que hace visible lo invisible. Y pienso que tú, allí donde estés -en un barrio de ciudad, en una oficina, en un aula universitaria, en una fábrica o en el metro abarrotado- compartes exactamente la misma misión.

            No se trata de hacer ruido, sino de irradiar. No de conquistar, sino de acompañar. No de imponer, sino de proponer con ternura, con paz, con la firmeza amable de quien sabe que ha encontrado un tesoro que no puede guardarse solo para sí.

            La auténtica evangelización brota siempre de la alegría. No de un optimismo superficial, sino de la certeza de sabernos amados por Dios. Cuando el cristiano vive desde esta alegría, la misión deja de ser un deber para convertirse en un desbordamiento natural. Como quien no puede evitar compartir una buena noticia.

            Así es como el Evangelio se abre paso hoy: de corazón a corazón, de gesto en gesto. Una nueva evangelización, sí, pero profundamente antigua en su esencia: la del testimonio personal que transparenta a Cristo.

            El impulso del Papa y el clamor del mundo

            En este tiempo de Nueva Evangelización -al que los últimos Papas, incluido el Papa León XIV, han dado un renovado impulso- se nos recuerda que el mundo no necesita cristianos tristes, ni temerosos, ni escondidos. Necesita testigos confiados, que sepan mirar cada realidad con los ojos de Cristo y responder con su misericordia.

            La humanidad, incluso la más secularizada, sigue teniendo sed. Sed de bondad, sed de sentido, sed de una esperanza que no decepcione. Y tú y yo, cada uno en su rincón del mundo, tenemos entre las manos la Fuente.

            Evangelizar es sembrar paz

            Cuando uno vive lejos de su país, aprende a valorar el poder de los pequeños gestos: un saludo amable, una ayuda inesperada, una conversación tranquila en un entorno acostumbrado al silencio. Allí he descubierto que evangelizar es, sobre todo, sembrar paz, la paz de Cristo. Y esa siembra no conoce fronteras, porque es Cristo mismo -único Salvador- quien la hace fecunda y quien ofrece a todos la salvación. Nosotros solo somos sus manos abiertas en medio del mundo.

            La evangelización no es un proyecto estratégico, sino un modo de vivir. Es permitir que Cristo hable a través de nuestras miradas, nuestras palabras y, a menudo, nuestros silencios. Es caminar por la vida dejando tras de nosotros un rastro de serenidad que invite a preguntarse por su origen. Y cuando alguien descubre que esa paz proviene de Cristo, comprendemos que Él mismo nos invita a colaborar con Él en la salvación de muchos, siendo testigos humildes de su amor.

            El cristiano como faro luminoso

            No todos tenemos vocación de predicadores, pero todos -sin excepción- tenemos vocación de testigos. El faro no grita: simplemente está, firme y luminoso. Así debe ser también la presencia del cristiano en medio del mundo: una referencia que no obliga, pero orienta; que no presiona, pero acompaña; que no impone, pero ilumina.

            La evangelización empieza en lo cotidiano: en la familia, en el trabajo, en el trato con quienes cruzan nuestro camino. A veces bastará una palabra amable; otras, una paciencia heroica; otras, el silencioso testimonio de la fidelidad, incluso cuando nadie parece verlo.

            Evangelizar no es un peso, sino una gracia. No es una carga, sino un don. Y cuando comprendemos que nuestra misión consiste simplemente en dejar que Cristo llegue a los demás a través de nosotros, entonces todo cambia.

            Ahí donde estás, Jesús quiere llegar. A las personas que ves cada día, Él quiere abrazarlas. Pero lo quiere hacer con tus manos, con tu sonrisa, con tu actitud. Evangelizar significa permitir que la cercanía de Cristo se haga visible en ti.

            El autorMons. Raimo Goyarrola

            Obispo de Helsinki.

            Vaticano

            El Papa: “Hay vida en nuestra Iglesia; busquemos juntos lo que quiere el Espíritu Santo”

            En unas palabras improvisadas ayer noche, al concluir la primera jornada del Consistorio, el Papa León XIV respondió a una cuestión que circulaba en algunos medios. “Hay vida en nuestra Iglesia, sin duda”, manifestó, pero “hay un camino por delante”. Y dio las gracias a los cardenales por “poder buscar juntos lo que el Espíritu Santo quiere para la Iglesia hoy y mañana”.

            Francisco Otamendi·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

            En el momento de escribir estas líneas, ha concluido el almuerzo que el Papa ha mantenido con los 170 cardenales presentes en el Consistorio, que se disponen a afrontar la tercera y última sesión de trabajo en el Aula. 

            Pero el Vaticano ha filtrado unas palabras de ayer noche, en las que, en tres minutos, León XIV sale al paso de una visión pesimista de la vida de la Iglesia, y responde a la cuestión de “si hay vida en nuestra Iglesia. Estoy convencido de que sí, sin duda. Pero no todo está hecho. Hay un camino, y estamos caminando juntos”.

            Las palabras exactas de la reflexión del Santo Padre fueron las siguientes: “Preguntémonos: ¿hay vida en nuestra Iglesia? Estoy convencido de que sí, sin duda.  En estos meses, si no lo había vivido antes, sin duda he tenido muchas experiencias hermosas de la vida de la Iglesia”.

            “Hay vida, pero no todo está ya hecho”

            “Pero la pregunta está ahí, prosiguió: ¿Hay vida en nuestra Iglesia? ¿Hay espacio para lo que nace? ¿Amamos y anunciamos a un Dios que pone en camino? No podemos cerrarnos y decir: Todo está ya hecho, terminado, haced como siempre hemos hecho. Hay verdaderamente un camino y con el trabajo de estos días estamos caminando juntos”.

            La segunda cuestión, o en orden cronológico, quizá la primera, fue el agradecimiento a los cardenales por ayudarle.

            “Creo que es muy importante la participación de todos ustedes en esta experiencia como Colegio Cardenalicio de la Iglesia”, dijo el Santo Padre.

            Búsqueda de lo quiere el Espíritu Santo para la Iglesia

            Una experiencia que ofrece a la Iglesia y al mundo un cierto testimonio de la voluntad, del deseo, “reconociendo el valor de encontrarnos juntos, de hacer el sacrificio de un viaje —para algunos de vosotros muy largo—, para venir a estar juntos y poder buscar juntos lo que el Espíritu Santo quiere para la Iglesia hoy y mañana”.

            Un momento de la Misa matutina del Papa León XIV, el 8 de enero de 2026, con los cardenales asistentes al Consistorio extraordinario (Foto OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).

            Razón de ser de la Iglesia: anunciar el Evangelio

            “Queremos ser una Iglesia que no se mire solo a sí misma, que sea misionera, que mire más allá, a los demás. La razón de ser de la Iglesia no es para los cardenales, ni para los obispos, ni para el clero.  La razón de ser es anunciar el Evangelio”, dijo León XIV.

            “Sínodo y sinodalidad, como expresión de la búsqueda de cómo ser una Iglesia misionera en el mundo de hoy, y Evangelii Gaudium, anunciar el kerigma, el Evangelio con Cristo en el centro. Esta es nuestra misión”, añadió.

            “Experimento la necesidad de poder contar con vosotros

            El Sucesor de Pedro considera que es muy importante para todos ese acompañamiento, pero de modo especial para él mismo. Lo dijo así:

            “Creo que es realmente importante, aunque sea un tiempo muy breve, pero es un tiempo muy importante también para mí, porque siento, experimento la necesidad de poder contar con vosotros: ¡sois vosotros los que habéis llamado a este servidor a esta misión!”

            “Me gustaría decir que creo que es importante que trabajemos juntos, que discernamos juntos, que busquemos lo que el Espíritu nos pide”.

            A continuación, adelantó alguna reflexión manifestada en la homilía de la Misa por la Iglesia de esta mañana de jueves, de la que se ha informado a primera hora aquí”.

            “El Espíritu Santo está vivo y presente también entre nosotros”

            Por ejemplo, “la alegría del Evangelio, en cambio, libera. Nos hace prudentes, sí, pero también audaces, atentos y creativos; sugiere caminos diferentes a los ya recorridos”.

            Abriendo el corazón, el Papa Prevost confió ayer: “Este encuentro es para mí una de las muchas expresiones en las que podemos vivir verdaderamente una experiencia de la novedad de la Iglesia. El Espíritu Santo está vivo y presente también entre nosotros. ¡Qué bonito es encontrarnos juntos en la barca!”.

            Confianza en el Señor

            Entonces elogió la reflexión del cardenal Radcliffe, cuando dijo: “estemos juntos”. “Puede que haya algo que nos dé miedo; hay dudas: ¿adónde vamos?, ¿cómo acabaremos? Pero si ponemos nuestra confianza en el Señor, en su presencia, podemos hacer mucho”, concluyó el Papa.

            El autorFrancisco Otamendi

            Familia

            Los jóvenes priorizan la carrera profesional y viajar antes que formar una familia

            El XV Barómetro de las Familias en España, realizado por la empresa de demoscopia Análisis e Investigación para la Fundación The Family Watch, pone de manifiesto que la mayoría de los jóvenes no tiene entre sus prioridades formar una familia.

            Redacción Omnes·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

            Formar una familia no es una prioridad para muchos jóvenes. Y es que la mayoría cree que actualmente existen más dificultades para formar una familia ahora que en generaciones anteriores. Según muestra la encuesta realizada por la empresa de demoscopia Análisis e Investigación para Family Watch menos de la mitad de los jóvenes de 18-44 años creen que formarán una familia en los próximos 5 años.

            En esta decisión influye significativamente que actualmente la situación económica de España es percibida mayoritariamente como «regular» o «mala». Los jóvenes y las mujeres son cada vez más críticos con la política y la economía del país.

            María José Olesti, directora general de la Fundación The Family Watch, destaca que «estos 15 años de barómetro nos dan una perspectiva para tener en cuenta a la hora de ver cuál es la situación real de las familias españolas. Es especialmente significativo que casi el 80% de los encuestados consideren que hoy existen mayores dificultades para formar una familia que en generaciones anteriores y que más de la mitad consideren que hoy las personas mayores sufren discriminación por razón de su edad».

            Cómo mejorar el bienestar de las familias

            La mayoría de los jóvenes apuesta por favorecer la conciliación (trabajo/medida/ vida personal). La medida que más resuena es facilitar el acceso a la vivienda. Además proponen ayudas fiscales, ayudas a las familias vulnerables y prestaciones por hijo o cargo.

            Las principales prioridades de la población son viajar y prosperar en su vida profesional. El perfil más joven es el más intenso con estas prioridades en los próximos 5 años. Para muchos formar una familia no es entra en sus prioridades actualmente.

            El primer móvil a los 12 años

            En la mitad de las familias, los hijos menores tienen móvil. La edad más habitual para darlo (en el 62% de las familias) es a los 12 años. Un dato positivo a reseñar es que cada vez la gente está más concienciada del peligro que esto supone, y las familias piensan en dar el móvil más tarde. Los jóvenes están cada vez más concienciados de los riesgos de las redes sociales y el ciberbullying.

            El factor principal que ayuda a los jóvenes a reducir el impacto de las redes sociales es la familia. Ven de esta forma en la familia un apoyo para desprenderse de lo esclavas que pueden llegar a resultar las redes sociales.

            Ante un problema de salud mental, ¿a quién acuden los jóvenes?

            Los principales desencadenantes del deterioro de la salud mental en jóvenes son las redes sociales (65,3 %), el bullying en los colegios (61,5%) y la baja autoestima (52,9%). En cambio, en las personas adultas, los factores principales son las dificultades económicas (80,7%) y la soledad (49,1%).

            Cada vez se habla con mayor libertad sobre salud mental. A lo largo de los últimos años ha aumentado la concienciación en cuanto a tratar este tema. Así, los encuestados reconocen que ante un problema relacionado con la salud mental acudirían en primer lugar a los profesionales (40,8%) y, después a su pareja (32,2%) y a la familia (16,3%). La encuesta observa que cuanto mayor es el encuestado más se apoya en los profesionales. Los jóvenes tienden a acudir menos a ellos.

            ¿Qué hay de los mayores?

            Mas de la mitad de los encuestados creen que las personas mayores sufren discriminación por su edad, este porcentaje se eleva en un 62,8 % si en el hogar o en el entorno hay una persona mayor dependiente.

            ¿En España se fomenta la cultura del cuidado a las personas mayores? El 40% cree que no se fomenta. Y la mayoría del otro 60% cree que sí se fomenta, pero no lo suficiente.

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            España

            España: Las indemnizaciones a las víctimas de abusos en la Iglesia las fijará el Estado y las pagará la Iglesia

            El texto establece que el Defensor del Pueblo tendrá la última palabra en caso de no alcanzar un acuerdo para la reparación de las víctimas de abuso en la Iglesia.

            Maria José Atienza·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

            El ministro español de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha ofrecido una rueda de prensa en la sede del ministerio de Justicia. El objeto de esta comparecencia ha sido explicar el acuerdo entre Gobierno – Iglesia en España sobre una nueva vía para la reparación de abusos sexuales a menores a través del Defensor del Pueblo.

            Bolaños ha explicado el acuerdo al que se ha llegado, tras dos años de «negociaciones arduas, complicadas» y en las que en los momentos difíciles «el Vaticano abogó por un acuerdo», establece que una reparación a todas las víctimas de abusos en la Iglesia, siempre que no puedan acudir a los procedimientos judiciales, porque la mayoría estén prescritos. 

            ¿Cómo funcionarán estas reparaciones?

            Según ha explicado el Ministro, el Estado va a crear una unidad de tramitación en el Ministerio donde se dará soporte a estas víctimas, respetando la intimidad, para presentar su solicitud de reparación, que puede ser de carácter económico, moral, psicológico, restaurativo o las cuatro simultáneamente.

            Esta solicitud se trasladará a una unidad de víctimas, bajo la tutela del Defensor del Pueblo que la presentará a la víctima y a la Iglesia; si tienen el plácet de ambos, la Iglesia abonará (en el caso de reparación económica, la cantidad fijada).

            Si alguna de las partes no está conforme, pasará a una segunda instancia en la que re reunirán la Iglesia, el Estado y víctimas, y ahí en un trabajo conjunto, se intentará llegar a un acuerdo. Si tampoco hubiera acuerdo, prevalecerá el criterio del defensor del Pueblo.

            El Ministro ha reiterado en varias ocasiones que, en este acuerdo fijado, se establace que la indemnización la fija el Estado español y la abona la Iglesia.

            El acuerdo, que sólo se circunscribe a víctimas de abusos en el seno de la Iglesia católica en España, se ha firmado por un año, prorrogable uno más.

            Luis Argüello: «Una nueva vía para reparar»

            Tras la comparecencia del Ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, ha sido el Presidente de la Conferencia Episcopal Española el que ha querido explicar el papel de la Iglesia en este acuerdo que se une «a los pasos que la Iglesia está dando, en este sentido, en sus diócesis y congregaciones».

            Argüello ha querido destacar el hecho de que, en el trabajo de las oficinas diocesanas y de congregaciones religiosas, «hemos encontrado algunas circunstancias importantes  para incorporar a este acuerdo: personas que han sufrido abusos en otros ámbitos: deporte, educación estatal, centros de protección de menores, etc. Por eso, nos ha parecido importante el compromiso de que en el desarrollo de la ley de protección de la infancia y la adolescencia, se haga una propuesta análoga a la que realiza  la Iglesia con la comisión PRIVA, para que otros sectores puedan ofrecer una reparación a las víctimas a pesar de ser casos prescritos». 

            Asimismo, el presidente de los obispos españoles ha destacado su interés en que las indemnizaciones estuvieran exentas fiscalmente.

            Jesús Díaz Sariego: «la sociedad tiene que apostar por las víctimas, también las que no han sido abusadas en la Iglesia»

            En esta comparecencia, el presidente de la CONFER, Jesús Díaz Sariego, ha puesto de manifiesto el compromiso moral de la Iglesia que asume la reparación de casos que ya están prescritos y que «se abre una nueva vía para aquellas personas que no quieren acceder a la comisión PRIVA, pero hay que reconocer el trabajo que esta comisión está haciendo».

            Díaz Sariego ha puesto en valor las indemnizaciones ya realizadas, el trabajo de prevención y la tarea de la Iglesia y sus congregaciones religiosas en este punto y ha destacado que «estamos en condiciones de exigir a la sociedad en su conjunto la apuesta por las víctimas, también las que no han sido abusadas en la Iglesia»



            Vocaciones

            El brasileño José Gabriel Silva Kafa: “amar de verdad el sacerdocio” para evangelizar

            José Gabriel Silva Kafa, seminarista de Brasil de la diócesis de Río de Janeiro, estudia tercero de Teología en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra, gracias a la Fundación CARF, y reside en el seminario internacional Bidasoa, en Pamplona.

            Espacio patrocinado·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

            En un barrio de la periferia de Río de Janeiro, en Brasil, donde las familias tiran adelante como pueden, nació José Gabriel Silva Kafa (23 años). Un joven brasileño que nació en una familia coherente con su fe católica, que vivió la cercanía de una parroquia viva, y que en un proceso lento aprendió a escuchar a Dios en medio del ruido de cada día.

            En la actualidad, José Gabriel estudia tercero de Teología en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra, y recibe una formación integral en el seminario internacional Bidasoa, en Pamplona, gracias a la Fundación CARF. La finalidad de Bidasoa es “el acompañamiento vocacional de los futuros sacerdotes”, ofrecer ayuda para corresponder a la llamada, y la preparación para recibir el sacramento del Orden.

            La misión evangelizadora, según José Gabriel Silva Kafa, consiste “en vivir de una manera que haga creíble lo que se predica”, ha manifestado en una entrevista concedida a Fundación CARF. El seminarista brasileño no se refiere a hazañas morales, sino a la coherencia: una vida entregada que sea visible en los gestos cotidianos. La sencillez de evangelizar con el ejemplo sin buscar aplicar técnicas de mercadotecnia.

            Coherencia y vida de fe en su familia

            La coherencia la aprendió en su familia. En su casa la fe no se explicaba: se vivía. Su padre, trabajador del comercio, y su madre, graduada en administración pero dedicada al hogar, transmitieron la religión y la fe con naturalidad sin pretensiones ni aspavientos.

            Ni eran ni se consideraban una familia modelo. Sencillamente, creer en Dios y la fe formaba parte de la vida diaria. Ese ambiente estable fue el que permitió a José Gabriel tomarse a Dios en serio sin necesidad de hechos dramáticos.

            José Gabriel Silva Kafa, junto a una imagen de la Virgen María en Río de Janeiro, que acompañó el inicio de su vocación sacerdotal.

            Parroquia, fútbol, encuentros diocesanos

            A los 14 años, el joven José Gabriel empezó a ejercer de monaguillo en la parroquia. El trato cotidiano con su párroco y el altar fueron el ambiente y lugar donde fue dándose cuenta que la vocación sacerdotal no era algo abstracto.

            Sus días de la adolescente se movieron, por tanto, entre la parroquia, el fútbol –siendo de Río de Janeiro es difícil sustraerse a este deporte–, y los encuentros diocesanos: actividades que recuerda como el espacio donde descubrió que la fe podía ser una forma concreta de estar en el mundo.

            En el curso para recibir el sacramento de la Confirmación conoció a jóvenes que buscaban a Dios sin complejos. Esto le permitió preguntarse qué quería hacer con su propia vida. Y a los dieciocho años, tras iniciar estudios de Filosofía, ingresó en el seminario.

            Archidiócesis de Río: estilo pastoral cercano 

            La archidiócesis de Río de Janeiro, una de las mayores del país, cuenta con unos 750 sacerdotes repartidos en 298 parroquias. De los más de seis millones de habitantes, el 43,6 % se declara católico. Desde hace años, están creciendo las personas agnósticas, que conviven con protestantes, espiritistas umbanda, sincretistas candomblé…

            Según el seminarista brasileño, evangelizar en Brasil significa hablar de Dios a una población que desconfía, también en lo afectivo. “Muchos no creen en el amor, porque han visto cómo se rompe”, explica. Por eso admira el trabajo de su arzobispo, presente en barrios y comunidades muy distintas. Un estilo pastoral –cercano, constante, sin artificios– es el modelo en el que él mismo se mira para aprender y mejorar como futuro servidor de Dios.

            A su juicio, la trivialización del amor y la fragilidad familiar han dejado heridas hondas en muchos jóvenes. Por eso insiste en que el anuncio cristiano solo puede entenderse si se muestra un amor estable y capaz de reconstruir.

            El sacerdote que requiere la Iglesia 

            José Gabriel descubrió en España otro modo de vivir la fe. Valora la belleza de la liturgia y la seriedad intelectual del entorno en el que se encuentra ahora, pero percibe menos implicación comunitaria que en Brasil. “Aquí todo está cuidado y bien celebrado, pero a veces falta la cercanía que mueve a participar y a servir”, ha declarado.

            Si se le pregunta por el sacerdote que requiere la Iglesia hoy, responde con claridad: “Alguien que ame de verdad su vocación, que estudie en serio y que rece sin negociar. En un contexto secularizado, la gente distingue rápido si un sacerdote cree lo que dice o si solo cumple con el rol”, afirma José Gabriel Silva Kafa.

            Hoy, este seminarista, lejos de su país, continúa el fortalecimiento de su vocación, en un seminario que –según reconoce– también le está moldeando. La vocación puede crecer en silencio y hacerse cada día más sólida con el paso del tiempo.

            Carta del Papa León XIV

            Es difícil no pensar en José Gabriel, y en seminaristas como él, al leer lo que acaba de escribir el Papa León XIV en el mes de diciembre. La Carta apostólica “Una fidelidad que genera futuro”, con motivo del 60 aniversario de los decretos del Concilio Vaticano II ‘Optatam totius’ y ‘Presbyterorum ordinis’.

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            Zoom

            El pueblo venezolano reacciona a la captura a Maduro

            Venezuela reacciona con emoción al conocer que Donald Trump había capturado a su presidente, Nicolás Maduro.

            Redacción Omnes·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto
            España

            La Iglesia española y el Gobierno logran un acuerdo para reparación de víctimas de abusos sexuales 

            El acuerdo, que firmará hoy el Ministerio de Justicia, la Conferencia Episcopal Española y la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), se centra en las víctimas de abusos sexuales cuyos casos no han tenido recorrido judicial a través del Defensor del Pueblo.

            Maria José Atienza·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

            Una “nueva vía” para “aquellas personas víctimas de abusos sexuales que no deseen acudir directamente a la Comisión PRIVA establecida por la Iglesia” y cuyos casos no puedan tener recorrido judicial. Así describe la nota remitida por la Conferencia Episcopal Española el objeto del acuerdo que llevará la firma de Félix Bolaños, ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes; Mons. Luis Argüello, presidente de la CEE, y Jesus Díaz Sariego, presidente de la CONFER. 

            Reparación integral para todos los menores abusados en cualquier ámbito de la vida pública

            El acuerdo ha logrado el aprobado de todas las partes una vez que “el Gobierno se ha comprometido, como solicitaba la Iglesia, a abordar la reparación integral de todos los menores víctimas de abusos sexuales en cualquier ámbito de la vida pública”. El acuerdo determina que será el Defensor del Pueblo quien fije, en el caso de reparación económica, la cantidad que recibirá la víctima y será la Iglesia quien la abone.

            Según la nota emitida por los obispos españoles, el sistema “tendrá el criterio técnico de la Oficina del Defensor del Pueblo, la evaluación de la Comisión del PRIVA, el consenso Iglesia Católica-Estado y la participación de las víctimas”. Por el momento, al acuerdo se ciñe a un año de vigencia (prorrogable otro año más), “para aquellas causas que no hayan tenido y no puedan tener recorrido judicial bien por la prescripción del delito o bien por la muerte del victimario”.

            Unidad de criterios

            A partir de este nuevo acuerdo, “la Oficina del Defensor del Pueblo estudiará los casos presentados”, -esos que no deseen ser atendidos por la comisión PRIVA de manera directa-  “y propondrá un cauce de reparación que será estudiado y evaluado por la Comisión PRIVA establecida por la Iglesia”. 

            Uno de los puntos clave de este acuerdo es la unidad de criterio de “valoración de los casos y de la baremación de la reparación de la Oficina del Defensor del Pueblo y de la Comisión PRIVA. En caso de discrepancia de la valoración una comisión mixta estudiará el caso que, en última instancia será establecido por el Defensor del Pueblo tras escuchar al presidente de la CEE o de la CONFER según el caso”.

            Otro punto clave es que las indemnizaciones de carácter económico estarán exentas de tributación, especialmente del impuesto sobre la Renta.

            Primer acuerdo conjunto

            Se trata del primer paso de colaboración conjunta entre el Gobierno y la Iglesia en España en este ámbito ya que, desde el Gobierno se ha defendido sistemáticamente que la reparación a las víctimas debe estar garantizada por un sistema público, obligatorio, efectivo y supervisado por el Estado mientras que la Iglesia puso en marcha su propio sistema de reparación a través de la comisión del PRIVA.

            Esta comisión ha gestionado, en su primer año de funcionamiento, un total de 89 solicitudes de reparación integral (en datos de septiembre de 2025), de las que 32 pertenecen a casos en diócesis y 57 a casos sucedidos en el seno de congregaciones religiosas.

            De ellas, “casi la mitad fueron resueltas con una propuesta de reparación integral de entre 3.000 y 100.000 euros, además de otra serie de conceptos de reparación en especie y de compromisos por parte de las instituciones”.

            El propio ministro Bolaños había advertido a la CEE que el Gobierno no aceptaría una fórmula de reparación de la Iglesia sin control estatal.

            Las sucesivas conversaciones entre el Gobierno y la Iglesia han estado marcadas en diversos momentos por la diferencia de criterios hasta llegar al acuerdo de hoy que, según destaca la nota de la CEE no está basado en “la imposición de una obligación jurídica, sino en el compromiso moral de la Iglesia y el mutuo acuerdo de las partes”.

            Vaticano

            “No promovemos ‘agendas’, confiamos en el Señor”, afirma el Papa en el Consistorio

            El Papa León XIV ha dicho esta mañana a los 170 cardenales presentes en el Consistorio extraordinario que no estamos aquí para promover agendas, personales o grupales, sino para confiar nuestros proyectos al discernimiento que viene del Señor. Además, “no somos un equipo de expertos sino una comunidad de fe”. Los cardenales estudiarán hoy la sinodalidad y la misión de la Iglesia.

            Redacción Omnes·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

            Por amplia mayoría, los 170 cardenales han votado como temas para estudiar hoy jueves en el Consistorio extraordinario la sinodalidad y la misión de la Iglesia. Los otros dos, Praedicate evangelium y liturgia, se abordarán directamente en Roma por el Papa y los cardenales de la Curia. La sesión de ayer fue coordinada por el cardenal Ángel Fernández Artime, pro-prefecto del Dicasterio para la Vida Consagrada. 

            A primera hora de esta mañana, el Papa León XIV ha señalado en la homilía de la Misa por la Iglesia a los 170 cardenales presentes (del total de 245 del Colegio cardenalicio), que “no estamos aquí para promover “agendas” —personales o grupales—, sino para confiar nuestros proyectos e inspiraciones al escrutinio de un discernimiento que nos supera «como el cielo se alza por encima de la tierra» (Is 55,9) y que solo puede venir del Señor”.

            Tampoco nuestro Colegio es “un equipo de expertos” sino “una comunidad de fe”, “en la que los dones que cada uno aporta, ofrecidos al Señor y devueltos por Él, produzcan el máximo fruto, según su Providencia”.

            Poner en la Eucaristía todos los pensamientos y deseos

            Con el texto evangélico de referencia de la multiplicación de los panes y de los peces, el Pontífice ha invitado en la Eucaristía a poner “todos nuestros deseos y pensamientos sobre el altar, junto con el don de nuestra vida, ofreciéndolos al Padre en unión con el sacrificio de Cristo, para recobrarlos purificados, iluminados, fundidos y transformados, por la gracia, en un único pan. Solo así, de hecho, sabremos realmente escuchar su voz, acogiéndola en el don que somos los unos para los otros, que es el motivo por el cual nos hemos reunido”.

            “Nuestro detenernos, un gran acto de amor”

            A continuación, el Papa se ha referido al “momento de gracia en el que expresamos nuestra unión al servicio de la Iglesia”, que es el Consistorio extraordinario. 

            Nuestro “detenernos”, ha dicho, es “ante todo, un gran acto de amor —a Dios, a la Iglesia y a los hombres y mujeres de todo el mundo— con el cual dejarnos moldear por el Espíritu, primero en la oración y en el silencio, pero también mirándonos a los ojos, escuchándonos unos a otros y haciéndonos voz, a través del compartir, de todos aquellos que el Señor ha confiado a nuestro cuidado como pastores, en las más diversas partes del mundo”. 

            Un acto que hay que vivir con corazón humilde y generoso, conscientes de que es por gracia que estamos aquí y no hay nada de lo que tenemos, que no hayamos recibido como don y talento que no se debe desperdiciar, sino emplear con prudencia y valentía”.

            San León Magno

            Si antes había citado a san Juan Pablo II, referencia habitual en sus palabras en el Consistorio, en este punto ha mencionado a San León Magno, quien enseñaba que “Es algo grande y muy valioso ante los ojos del Señor cuando todo el pueblo de Cristo se dedica conjuntamente a los mismos deberes, y todos los grados y todos los órdenes, […] colaboran con un mismo espíritu […] (Sermón 88,4)”. 

            Este es el espíritu con el que queremos trabajar juntos, ha subrayado León XIV. “El de quienes desean que, en el Cuerpo místico de Cristo, cada miembro coopere ordenadamente al bien de todos (cf. Ef 4,11-13)”.

            Inadecuados y sin medios, pero “podemos ayudarnos mutuamente y al Papa”

            Por supuesto, también nosotros, ante la “gran multitud” de una humanidad hambrienta de bien y de paz, ha proseguido el Sucesor de Pedro, “en un mundo en el que la saciedad y el hambre, la abundancia y la miseria, la lucha por la supervivencia y el desesperado vacío existencial siguen dividiendo e hiriendo a las personas, a las naciones y a las comunidades, ante las palabras del Maestro: ‘Denles de comer ustedes mismos’ (Mc 6,37), podemos sentirnos como los discípulos: inadecuados y sin medios”.

            Sin embargo, Jesús vuelve a repetirnos: ‘¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a ver’ (Mc 6,38), y esto lo podemos hacer juntos. 

            No siempre conseguiremos encontrar soluciones inmediatas a los problemas que debemos afrontar, ha considerado León XIV.  “Sin embargo, siempre, en cualquier lugar y circunstancia, podremos ayudarnos mutuamente —y en particular ayudar al Papa— a encontrar los “cinco panes y los dos peces” que la Providencia nunca hace faltar cuando sus hijos piden ayuda; y acogerlos, entregarlos, recibirlos y distribuirlos, enriquecidos con la bendición de Dios, la fe y el amor de todos, para que a nadie le falte lo necesario (cf. Mc 6,42)”

            Elogio a los cardenales, y agradecimiento 

            En la conclusión de la homilía de la Misa, celebrada en el Altar de la Cátedra de San Pedro, León XIV ha elogiado el trabajo de los cardenales.  

            “Queridos hermanos, lo que ustedes ofrecen a la Iglesia con su servicio, a todos los niveles, es algo grande y extremadamente personal y profundo, único para cada uno y valioso para todos; y la responsabilidad que comparten con el Sucesor de Pedro es grave y onerosa. Por ello les doy las gracias de todo corazón”.

            Finalmente, ha encomendado los trabajos y nuestra misión al Señor, ha dicho, con palabras de San Agustín: “Acuérdate, Señor, de que somos polvo y que de polvo hiciste al hombre” (Confesiones, 10, 31, 45). Por eso te decimos: ‘da lo que mandas y manda lo que quieras’ (ibíd.)”.

            No habrá documento final

            Según se ha informado, no habrá un documento final de los trabajos de los 170 cardenales que han acudido a este primer Consistorio extraordinario convocado por el Papa León XIV. Hoy tienen lugar sesiones de mañana y tarde, y un almuerzo con el Papa. Al final del día, el Vaticano tiene previsto proporcionar alguna información adicional.

            El autorRedacción Omnes

            Vaticano

            El Papa a los cardenales: la misión de la Iglesia exige unidad y amor

            “Estoy aquí para escuchar”, ha dicho el Papa León XIV a los cardenales en el Consistorio, al sentar las bases para la misión de la Iglesia, definida en la Lumen Gentium del Vaticano II, y por los pontífices san Pablo VI y san Juan Pablo II primero, y Benedicto XVI y Francisco después. “La unidad atrae, la división dispersa”, y “el mandamiento del amor”, han sido temas nucleares.

            Francisco Otamendi·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

            Al día siguiente de la solemnidad de la Epifanía del Señor –el Papa considera muy significativo que haya sido en esta fecha–, León XIV ha dado el pistoletazo de salida a su primer Consistorio extraordinario con los cardenales. En la sesión, ha sentado las bases de lo que son estos dos días de trabajo, y de lo que pretende: reforzar y amplificar la misión de la Iglesia descrita en la Constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano II.

            “Leo íntegramente el primer párrafo”, ha introducido León XIV: “Cristo es la luz de los pueblos. Por ello este sacrosanto Sínodo, reunido en el Espíritu Santo, desea ardientemente iluminar a todos los hombres, anunciando el Evangelio a toda criatura (cf. Mc 16,15) con la claridad de Cristo, que resplandece sobre la faz de la Iglesia” (LG). 

            Urgente deber de la Iglesia

            Esto, la evangelización, el anuncio del Evangelio a toda criatura, es deber de la Iglesia. Y el Papa lo ha dicho así. “Y porque la Iglesia es en Cristo como un sacramento, o sea signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano, ella se propone presentar a sus fieles y a todo el mundo con mayor precisión su naturaleza y su misión universal, abundando en la doctrina de los concilios precedentes”. 

            Las condiciones de nuestra época, ha señalado enseguida, “hacen más urgente este deber de la Iglesia, a saber, el que todos los hombres, que hoy están más íntimamente unidos por múltiples vínculos sociales técnicos y culturales, consigan también la plena unidad en Cristo” (Lumen gentium, 1). 

            La misión evangelizadora en los últimos Papas

            Enseguida, León XIV ha detallado cómo los pontificados de san Pablo VI y san Juan Pablo II pueden interpretarse globalmente desde esta perspectiva conciliar, que contempla el misterio de la Iglesia plenamente incluido en el de Cristo y comprende así la misión evangelizadora como irradiación de la energía inagotable que emana del acontecimiento central de la historia de la salvación”. 

            Benedicto XVI y Francisco: “atracción”

            A continuación, ha sintetizado que “los Papas Benedicto XVI y Francisco resumieron esta visión en una sola palabra: atracción”. El Papa Benedicto señalaba que “la fuerza que preside este movimiento de atracción es el Ágape, es el Amor de Dios que se encarnó en Jesucristo y que en el Espíritu Santo se dona a la Iglesia y santifica todas sus acciones”, ha dicho León XIV.

            Comienzo de los trabajos del Consistorio de cardenales, presidido por el Papa León XIV, el 7 de enero de 2026 (@Vatican Media).

            Las invitaciones del Papa León: unidad y amor

            En el desarrollo de su discurso, el Papa ha parecido requerir dos condiciones para la eficacia de la misión: la unidad, como viene reiterando desde su discurso recién elegido Papa en el balcón de la Basílica de San Pedro, y el mandamiento del amor.

            “La unidad atrae, la división dispersa. Me parece que esto también se refleja en la física, tanto en el microcosmos como en el macrocosmos”, ha dicho. 

            Por lo tanto, “para ser una Iglesia verdaderamente misionera, es decir, capaz de dar testimonio de la fuerza atractiva de la caridad de Cristo, debemos ante todo poner en práctica su mandamiento, el único que nos dio después de lavar los pies a sus discípulos: “Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros”. 

            Y ha añadido las siguientes palabras de Jesús: “En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros” (Jn 13,34-35). 

            Cardenales, “crecer en nuestra comunión”

            El Papa se ha referido a continuación a la variedad del colegio cardenalicio, y a la necesidad de crecer en comunión .“Somos un grupo muy variado, enriquecido por múltiples procedencias, culturas, tradiciones eclesiales y sociales, trayectorias formativas y académicas, experiencias pastorales y, naturalmente, caracteres y rasgos personales”. 

            “Estamos llamados, ante todo, a conocernos y a dialogar para poder trabajar juntos al servicio de la Iglesia. Espero que podamos crecer en nuestra comunión para ofrecer un modelo de colegialidad”, ha invitado.

            Sesión de trabajo del Consistorio de Cardenales de los días 7 y 8 de enero de 2026, que preside el Papa León XIV (@Vatican Media).

            4 temas: Misión de la Iglesia, Praedicate Evangelium, Sínodo y sinodalidad, y liturgia

            En estos días tendremos la oportunidad de experimentar una reflexión comunitaria sobre cuatro temas, ha descrito el Papa León XIV, que se han ido divulgando estos días. Evangelii gaudium, o bien, la misión de la Iglesia en el mundo actual; Praedicate Evangelium, es decir, el servicio de la Santa Sede, especialmente a las Iglesias particulares; Sínodo y sinodalidad, instrumento y estilo de colaboración; y liturgia, fuente y culmen de la vida cristiana. 

            Sólo dos, de momento

            Por razones de tiempo y para favorecer un análisis más profundo, sólo dos de ellos serán objeto de una exposición específica, ha precisado el Papa, que tendrá lugar este jueves día 8.

            Los 21 grupos creados contribuirán a las decisiones que se tomen, pero los grupos que presentarán sus informes serán los 9 procedentes de las Iglesias locales. El resto serán consultados en Roma al trabajar en la Curia y vivir en Roma

            “Estoy aquí para escuchar” 

            “Estoy aquí para escuchar”, ha añadido el Santo Padre. “Como aprendimos durante las dos Asambleas del Sínodo de los Obispos de 2023 y 2024, la dinámica sinodal implica por excelencia la escucha”, y precisamente “el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio» (Francisco, Discurso en el 50º aniversario de la institución del Sínodo de los Obispos, 17 octubre 2015). 

            Esta jornada y media que pasaremos juntos será una prefiguración de nuestro camino futuro, ha señalado. “No debemos llegar a un texto, sino mantener una conversación que me ayude en mi servicio a la misión de toda la Iglesia”. 

            Una pregunta clave a los cardenales

            Entonces, el Papa ha formulado una pregunta a los cardenales: “De frente al camino de los próximos uno o dos años, ¿qué aspectos y prioridades podrían orientar la acción del Santo Padre y de la Curia sobre esta cuestión?”. 

            Sobre esto les va a escuchar. “Escuchar la mente, el corazón y el espíritu de cada uno; escucharnos unos a otros; expresar sólo el punto principal y de manera muy breve, para que todos puedan hablar: ésta será nuestra forma de proceder. Los antiguos sabios romanos decían: Non multa sed multum”. 

            “Y en el futuro, esta forma de escucharnos unos a otros, buscando la guía del Espíritu Santo y caminando juntos, seguirá siendo de gran ayuda para el ministerio petrino que se me ha confiado”, ha manifestado.

            La jornada del jueves 8 comienza con la Santa Misa a las 7,30 de la mañana en la Basílica de San Pedro.

            El autorFrancisco Otamendi

            Familia

            La escasez de abuelos

            Se ha escrito mucho sobre la caída de la natalidad en Estados Unidos. Sin embargo, se ha abordado menos la disminución simultánea de la figura de los abuelos.   

            Greg Erlandson·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

            Los abuelos, según cuentan nuestros amigos, son una especie en peligro de extinción. Prácticamente todos los grupos demográficos en edad fértil, excepto las mujeres mayores de 40 años, están teniendo menos hijos, si es que tienen alguno. Y seamos sinceros: los abuelos potenciales con hijos mayores de 40 años probablemente estén envejeciendo rápidamente y pasando de ser “abuelos divertidos” a ser “abuelos que viven en una habitación”.

            Según las últimas estadísticas del gobierno, nuestra tasa de natalidad es ahora de 1,6, por debajo del nivel de reemplazo y cayendo hasta donde solían estar países como Italia. La tasa de natalidad de Italia ha caído aún más, hasta 1,18, lo que hace que los ‘nonno’ y las ‘nonna’ estén aún más en peligro de extinción que los abuelos y las abuelas.

            Cómo abordar la cuestión

            Los aspirantes a abuelos están abordando esta cuestión de diversas maneras. Preguntar con frecuencia a sus hijos cuándo piensan tener hijos es probablemente una de las estrategias menos eficaces. 

            Poner buena cara ante la decisión de los hijos de “criar” a un par de labradoodles (N. del ed.: perros originados en Australia en los años 80, resultado de cruces), tampoco sirve de nada, aunque pongas una pegatina en el parachoques de tu coche presumiendo de que “mi nieto tiene cuatro patas”.

            Las medidas de los políticos

            Los políticos quieren invertir dinero en este tema, por supuesto. Después de todo, los futuros abuelos votan. Durante los últimos cien años, los gobiernos han intentado sobornar a los futuros padres para que tengan hijos. 

            En realidad, esto no funciona, ya sea en China, Francia o Corea del Sur, porque una experiencia tan transformadora como la paternidad no se incentiva tan fácilmente con unos pocos miles de dólares y una desgravación fiscal. 

            Los desincentivos son importantes. Los más citados son los problemas relacionados con el coste de la vida, como los gastos de guardería y educación, pero también se pueden citar desde los tiroteos en las escuelas hasta la situación mundial.

            Vivir para ver a los hijos de tus hijos

            Los futuros abuelos lo entienden, por supuesto. Pero el deseo de “vivir para ver a los hijos de tus hijos”, como dice el Salmo 128, está profundamente arraigado en el corazón humano. 

            Queremos ver cómo los hijos que hemos criado con tanto esfuerzo dan a su vez a luz a la siguiente generación. Es un signo de esperanza y resiliencia que supera los titulares, las crisis y las preocupaciones interminables que tenemos por nuestro planeta y nuestra especie.

            Tengo la suerte de tener un hijo que ahora es padre. Mis amigos que no son abuelos escuchan mis historias con un toque de envidia. No sabemos cuándo tendrán hijos nuestros hijos, dicen con nostalgia.

            Lo que supone ser abuelos: sinceridad

            Soy sincero con ellos sobre lo que supone ser abuelos. Hay buenas razones por las que la crianza de los hijos debe dejarse en manos de los jóvenes. ¡Cuidar de los niños es agotador! Nos lleva dos o tres días recuperarnos de un fin de semana leyendo libros, cambiando pañales y negociando comidas.

            Al mismo tiempo, ser abuelos es una especie de experiencia de viaje en el tiempo, ya que nos recuerda lo que generalmente es un recuerdo borroso: lo que hacíamos y lo duro que trabajábamos cuando éramos padres más jóvenes.

            Lloros en mitad de la noche…

            Recientemente, en mitad de la noche, un niño de un año que lloraba nos despertó a mi hijo y a mí. Me quedé en la habitación a oscuras mientras mi hijo mecía al bebé y le daba el biberón. Eso me evocó tantas noches en las que yo hacía lo mismo por él. Sentí una gran oleada de afecto paternal por mi hijo. El amor que le había mostrado mucho antes de que él pudiera recordarlo, ahora él se lo transmitía a su hijo mientras lo mecía suavemente para que se volviera a dormir. Es un círculo de la vida del que tengo la suerte de formar parte.

            Ser padre, el trabajo más gratificante

            Ser padre no es fácil, pero es el trabajo más gratificante que existe. Probablemente nunca haya un momento perfecto para decidir tener hijos. Pero, en general, estamos a la altura de las circunstancias y nos convertimos en mejores personas por ello.

            Momento perfecto para ser abuelo: ahora

            En cuanto al momento perfecto para ser abuelo, creo que es ahora. Para los futuros abuelos que aún esperan ese privilegio, tal vez puedan rezar a Santa Ana y San Joaquín, que según la tradición fueron los abuelos de Jesús. Apuesto a que podrían contar muchas historias.

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            Greg Erlandson es un galardonado editor y periodista católico. Su columna se publica cada mes en OSV News.

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            El autorGreg Erlandson

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            Artículos

            Un universo sin Dios

            Stephen Hawking defendió la idea de un universo “sin Dios”; sin embargo, se trata de una tesis con limitaciones tanto desde la física como desde la filosofía. Frente a ello, el argumento de la Causa Primera de santo Tomás parece solventar esas objeciones.

            Rubén Herce·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 9 minutos

            Si preguntáramos qué autor y qué libro han moldeado más nuestra visión actual del cosmos, la respuesta sería casi unánime: Stephen Hawking y su célebre Historia del tiempo. Sin ser los primeros en hablar de cosmología, más de 25 millones de ejemplares vendidos respaldan a este fenómeno editorial y al físico que lo escribió. El objetivo declarado desde el comienzo es el de desentrañar los misterios del universo con quienes se atreven a mirar más allá: “¿de dónde viene el universo? ¿Cómo y por qué empezó? ¿Tendrá un final, y, en caso afirmativo, cómo será?”.

            Desde Aristóteles hasta la cosmología contemporánea, desde la inmensidad del universo hasta la minúscula escala de los quarks, Hawking nos guía en un fascinante recorrido que va desde la singularidad inicial hasta los agujeros negros, intentando vislumbrar cómo sería ese Dios que lo creó todo. A lo largo del camino, el libro aborda temas tan diversos como espacio-tiempo, creación, relatividad, indeterminación, origen, destino, causalidad, libertad divina, creencias, principio antrópico, ajuste fino, universo “sin frontera” y tiempo imaginario. Todos ellos, impregnados de reflexiones filosóficas y teológicas, requieren una lectura contextualizada, como la que propone Stephen Hawking (1942-2018). Estudio crítico de “Historia del tiempo: del big bang a los agujeros negros”. En esta obra se busca complementar desde la filosofía el trayecto que Hawking emprende desde la física clásica para atisbar el pensamiento de Dios.

            Hipótesis confirmadas e hipótesis descartadas

            La explicación que ofrece Hawking sobre la imagen del universo según la física del siglo XX es cautivante. Big bang, expansión cósmica, condiciones iniciales y de contorno, singularidad, curvatura espacio-temporal, indeterminación cuántica, subpartículas, fuerzas fundamentales, agujeros negros y hasta la famosa radiación de Hawking están expuestos con claridad. Aunque también se presentan hipótesis altamente especulativas que el tiempo ha dejado atrás.

            Así funciona la ciencia: lanza hipótesis nuevas apoyándose en lo científicamente conocido. Sin embargo, la mayoría de estas hipótesis no sobreviven al ser contrastadas con la realidad. Solo unas pocas privilegiadas prevalecen. Por eso, las ideas que Hawking expone en los últimos capítulos de su libro han sido descartadas. Todas, salvo la que se refiere a la necesidad de buscar una teoría unificadora para las dos grandes teorías de la física: la relatividad general y la mecánica cuántica. 

            Aun así, conviene no confundir esta unificación de teorías con una “teoría del todo”. Hawking, sin embargo, aspira a una teoría física que lo explique todo. En ese marco, y si esto fuera posible, Dios dejaría de ser necesario para justificar un universo tan ordenado y singular como el nuestro. 

            La propuesta de Hawking 

            De ahí la audaz propuesta de Hawking de un universo autocontenido “sin frontera”. Esta hipótesis ha sido rechazada desde la física porque no hay continuidad entre los modelos con tiempo imaginario y los modelos con tiempo real; pero también se puede refutar desde la filosofía, ya que un modelo nunca puede explicar la realidad misma. Sería como decir que un holograma de una persona da razón de la persona.

            La actividad científica es mucho más rica que la simplificación a la que la somete Hawking, quien la reduce a encontrar leyes en la naturaleza y fijar las condiciones iniciales para estas leyes. Aún así, ese punto de partida le sirve para, primero, relegar a Dios al papel de proveedor de condiciones iniciales, y después, una vez reducida la acción divina a ese momento, formular su universo “sin frontera”. ¿Cómo? Digamos que “redondeando la fina punta del comienzo del universo” para que matemáticamente no exista un comienzo; y así concluir que, si su hipótesis fuera cierta, Dios no sería necesario.

            Esta conclusión de que “no es necesario invocar a Dios como el que encendió la mecha y creó el universo”, carece de fundamento. De hecho, al no demostrar que el universo es autocontenido, la pregunta sobre Dios como Creador revive. La intención de Hawking de sustituir el argumento clásico de Dios como Causa Primera por una teoría del todo debería llevarnos, más bien, a redescubrir la solidez de ese clásico argumento.

            Ajuste fino

            Quizá ha llegado el momento de volver a mirar al universo con asombro, como hace Hawking, y notar lo finamente ajustadas que están muchas constantes físicas esenciales para que exista. Entre ellas, la densidad del universo (Ω), la aceleración de la expansión (Λ), las tres dimensiones espaciales; constantes fundamentales como la interacción nuclear fuerte (ε), la relación entre fuerzas electromagnética y gravitacional, las masas del neutrón y el protón; o el ajuste de la distribución de masa-energía en el big bang.

            Pero no solo eso. También es profundamente llamativo el orden que vemos en la biología, donde reinan armoniosamente la complejidad y no linealidad de las interacciones y donde la embriología revela que el orden de la naturaleza, no solo espacial sino también temporal, es una auténtica sinfonía que se despliega en el tiempo. 

            Que de algo tan pobre, mínimo y aparentemente caótico, como el big bang, surja algo tan ricamente complejo, como los seres conscientes, solo es posible si en ese “pobre “inicio ya estaba presente la semilla de la “riqueza”. Algo que nos remite, no a un caos informe, sino a un Logos Creador, un Ser Subsistente por sí mismo, de quien participan en su ser y a quien tienen como fundamento todos los seres creados. Esta relación de dependencia, esta participación en el Ser, parece ser un modo muy apropiado para entender la riqueza del concepto de creación, sin quedarnos solo con las dos acepciones más habituales: entender la creación como la acción divina o entender la creación como realidad creada.

            El crédito merecido

            Además de devolver a Dios el lugar que por sentido común y razonamiento filosófico parece ocupar como Creador, deberíamos reconocer que la creencia y la confianza son parte de nuestro modo de conocer. Todos tenemos sistemas de creencias, incluso los científicos; y muchas veces son profundamente racionales. Creer y razonar no son opuestos, como sugiere Hawking, sino complementarios. Por eso también es justo valorar lo que “creían” pensadores como Aristóteles, cuyo saber, bien contextualizado, nos permite apreciar la verdad de sus ideas y razonamientos, pese a las dificultades de su época. 

            En este Estudio Crítico se desarrollan con más detalle las ideas expuestas hasta ahora y también se reivindican algunos aportes poco o nada reconocidos por Hawking. 

            La Causa Primera

            Entre los argumentos que examina Hawking en su libro, resulta llamativo que apenas se detenga en uno de los más relevantes: el de la necesidad de una Causa Primera, no solo en sentido cronológico —como inicio—, sino en sentido ontológico, es decir, como fundamento necesario de lo contingente. En su formulación, Hawking afirma: “Un argumento en favor de un origen (…) fue la sensación de que era necesario tener una ‘Causa Primera’ para explicar la existencia del universo” (p. 28).

            Algunos términos, como origen, pueden inducir a confusión si no se considera su uso analógico. De hecho, origen puede aludir tanto al comienzo de algo como a su fundamento. Por ello, la frase citada gana en precisión si se sustituye origen por fundamento. Asimismo, el uso de sensación en este contexto parece poco adecuado, pues sugiere una impresión subjetiva más que un razonamiento argumentativo. Finalmente, el verbo tener introduce la idea de que ciertos individuos necesitan una explicación, pero no necesariamente todos, lo que debilita el carácter universal del argumento.

            En conjunto, la frase podría reformularse así: Un argumento en favor de un fundamento [del universo] fue el razonamiento de que era necesario que existiera una ‘Causa Primera’ para explicar la existencia del universo.

            Esta reconstrucción refleja con mayor fidelidad la postura de quienes sostenían dicho argumento: no se trataba simplemente de una sensación, sino de una reflexión racional sobre la necesidad de una Causa Primera. Veamos en qué consiste esta argumentación para comprender mejor la perspectiva filosófica que muchos pensadores han defendido a lo largo de los siglos al afirmar que Dios puede ser ese fundamento último del universo. 

            Aristóteles y Tomás de Aquino

            La expresión Causa Primera proviene del pensamiento aristotélico, en particular de su concepción del Primer Motor, que en la tradición escolástica fue aplicada de manera exclusiva a Dios. Las demás causas, es decir, las creadas o pertenecientes al ámbito intramundano, reciben el nombre de causas segundas, en tanto que dependen de la primera y se subordinan a ella. En la filosofía de Aristóteles, la causa primera es aquella que da razón de la existencia de una cosa. Así lo expresa: “No creemos conocer algo si antes no hemos establecido en cada caso el ‘por qué’, lo cual significa captar la causa primera” (Aristóteles 1995, II-3, 194b). Esta afirmación, aplicada al universo, sugiere que comprenderlo implica intuir o reconocer que su Causa Primera es Dios.

            El argumento que sostiene la existencia de Dios como Causa Primera es de tipo a posteriori, pues parte de los efectos —el universo— para remontarse a la causa —el Creador. Las formulaciones más conocidas de este razonamiento son las cinco vías de santo Tomás de Aquino, que constituyen un planteamiento filosófico, no basado en la teología revelada.

            Contexto del argumento

            Para establecer el marco del argumento, podríamos reflexionar sobre cómo conocemos a las personas a través de sus manifestaciones, y trasladar este principio, por analogía, a la cuestión filosófica del conocimiento de la existencia de Dios. Podemos constatar la presencia de un individuo a través de las huellas que deja en el mundo, como labrar un campo, embellecer un espacio o componer un verso. No accedemos a la persona en su esencia, pero sí afirmamos su existencia a través de sus efectos en la realidad; e, indirectamente, podríamos inferir su necesidad de alimentarse, su sentido de la belleza o su deseo de comunicarse. Este mecanismo es el que aplicamos al intentar descifrar a nuestros ancestros mediante los restos fósiles y culturales que perduraron. Por extensión, se podría sostener de manera razonable la existencia de un Dios con carácter personal al observar con asombro y detenimiento las complejidades de nuestro universo, y en particular la naturaleza humana.

            Un paso más sería conocer a la persona mediante percepción sensorial directa. Sin embargo, este contacto inicial resultaría insuficiente sin observar su conducta. La vía más profunda para conocerla sería, de hecho, a través de la manifestación de sus obras externas y sobre todo si nos revela su universo interior. Es decir, cuando nos confía lo que alberga en su espíritu, las motivaciones de sus actos, sus ideas y sus sentimientos. Pero esta dimensión íntima permanece oculta, a menos que la persona decida desvelarla. Aquí es donde cobra pleno sentido la idea de que Dios no solo sea accesible a través de sus obras externas, sino que además anhele revelarse personalmente. Este segundo tipo de conocimiento constituye el objeto de la teología, la cual no se limita a la realidad que la razón humana puede alcanzar mediante la observación de todas sus dimensiones, sino que acoge la posibilidad de una autorrevelación personal de Dios.

            En la perspectiva cristiana, esta revelación se consuma en la encarnación de un Dios que se hace hombre y se manifiesta a individuos concretos a través de sus palabras y acciones. No obstante, este no es el Dios del que habla Hawking, ni es el foco de nuestra actual reflexión. La nuestra es una empresa de argumentación filosófica. Por consiguiente, examinemos con mayor rigor el argumento de Santo Tomás asociado al concepto de Causa Primera.

            Dificultades para demostrar la existencia de Dios

            Al abordar esta argumentación, Tomás de Aquino inicia su exposición resolviendo ciertas objeciones lógicas relativas a la existencia divina. La primera dificultad reside en que toda demostración requiere el conocimiento de la naturaleza del sujeto sobre el que se razona, y de Dios, precisamente, desconocemos su esencia. De Dios no podemos saber realmente qué es, sino más bien lo que no es. Surge, entonces, la pregunta: ¿cómo podremos probar su existencia? O, formulado de otra manera, ¿a qué nos referimos cuando afirmamos que existe?

            Para el Aquinate, nuestro conocimiento de las cosas se fundamenta en la experiencia sensible, y este mismo es el punto de partida para acceder a la existencia de Dios. De Dios sí nos es posible conocer los efectos que produce y la manera en que dichos efectos se relacionan con la Causa que los origina. La argumentación arranca, por tanto, con la definición de Dios que se construye a partir de los efectos que percibimos. Esta definición no es Dios mismo, pero de algún modo particular expresa y manifiesta la esencia divina. La definición inicial que se toma es: “Dios es algo que existe por encima de todas las cosas, que es principio de todas ellas y que está separado de todas” (Twetten, On Which ‘God’ Should Be the Target of a ‘Proof of God’s Existence).

            Qué significa ser Causa Primera

            En esta formulación, el elemento crucial es determinar la naturaleza de Dios como causa. Para lograrlo, santo Tomás primero establece su distinción respecto a otras causas mediante la negación, señalando que se trata de una causa esencialmente diferente a las demás; en segundo lugar, pone de manifiesto su relación con las otras realidades: es la causa primera y está separada de ellas. Es decir, el punto a investigar es la existencia de la Causa Primera, entendida no en un sentido temporal de origen o comienzo, sino en un sentido de perfección fundamental, trascendente y distinta de todas las causas que le son subsiguientes.

            Se postula una Causa Primera que es, necesariamente, única. Una causa que no se localiza entre las realidades del universo, las cuales son todas contingentes (incluyendo los multiversos paralelos o secuenciales, si es que existieran). Una causa que es trascendente al universo y superior a él. Esto es lo que se requiere para el despliegue de las cinco vías: una Causa Primera singular, distinta de las causas segundas y separada de ellas… “y a esto lo llamamos Dios”, como concluye cada una de las cinco vías. 

            Otras dificultades

            La segunda objeción lógica plantea que solo podemos demostrar la existencia de Dios a partir de sus efectos, pero estos efectos no mantienen una proporción con Él, ya que son de naturaleza finita. No obstante, basta con un único efecto de suficiente universalidad (como el movimiento o la causalidad) para inferir la existencia de su causa. Tal efecto sería suficiente para probar la existencia de Dios, aunque no logre expresar ni representar fielmente su esencia, y mucho menos su esencia completa.

            Finalmente, la tercera dificultad lógica radica en que estas vías no son demostraciones de índole matemática ni experimental, sino que su punto de partida es netamente metafísico. Las vías se inician con fenómenos observables, pero considerados bajo una perspectiva metafísica, lo cual las hace inaccesibles para aquellas filosofías que rechazan la abstracción. Por ello, resultan ineficaces para persuadir a los agnósticos que también adoptan una postura escéptica, al no aceptar la validez de la abstracción. Para poder aceptar el recorrido de estas vías, es imprescindible admitir la existencia de un mundo exterior, validar la objetividad y fiabilidad del conocimiento, y aceptar que la razón humana puede ir más allá de lo meramente sensible.

            El propósito de Tomás de Aquino al formular estas cinco vías es proporcionar a los pensadores metafísicos cinco caminos racionales para demostrar la solidez de la Teología, en tanto que puede afirmarse la existencia del Dios que, según el teólogo, se revela. Es decir, desde una perspectiva filosófica, se puede concluir la razonabilidad de la existencia de Dios, lo cual legitima la práctica teológica basada en la Revelación.

            Con esta exposición, creo que se fortalece la idea de que el argumento de la Causa Primera es mucho más que una mera sensación. Incluso podríamos aventurar que, mediante una investigación cuyo punto de partida no sean ya los sentidos, sino el conocimiento científico que va más allá de nuestra experiencia ordinaria, estas cinco vías de santo Tomás podrían ser objeto de una reformulación contemporánea. Por ejemplo, la primera a la luz de lo que se conoce sobre la inercia, la segunda considerando los hallazgos sobre la causalidad física, y la quinta a partir del conocimiento actual sobre el ajuste fino de las constantes universales.

            El autorRubén Herce

            Profesor de Antropología y Ética en la Universidad de Navarra

            Libros

            Cuestión de identidad

            Cuestión de identidad propone un cristianismo que convence desde la apertura, la coherencia y la formación integral en el siglo XXI.

            Javier García Herrería·8 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

            Alfonso Aguiló es una voz autorizada en el ámbito de la educación y la reflexión cristiana. Ingeniero de formación, educador de vocación y presidente de la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE). Su perspectiva combina la formación humanista con una actitud abierta a la realidad cambiante de nuestro tiempo. Cuestión de identidad se enmarca en ese esfuerzo por dar respuestas cristianas actuales a los retos culturales, educativos y espirituales del siglo XXI.

            Desde el inicio, el autor asume con claridad que “transmitir la fe asumiendo que somos minoritarios” no significa claudicar, sino proponer desde la autenticidad, la coherencia y el diálogo respetuoso. 

            Uno de los grandes logros del libro es su capacidad para poner en conversación la mentalidad contemporánea —marcada por el pluralismo, el relativismo y una laicidad muchas veces excluyente— con una fe cristiana que no teme asumir sus convicciones con fortaleza y alegría. Aguiló no presenta una fe que combate, sino que convence. Su propuesta no es de trinchera, sino de encuentro.

            El libro está estructurado en varios bloques temáticos. En la sección dedicada al Humanismo cristiano y educación, Aguiló se pregunta por el lugar de la religión en la escuela, la compatibilidad entre identidad cristiana y laicidad, y la necesidad de construir una “cultura del diálogo”. Ahí destacan capítulos como “Una fe que hace cultura”, “Identidad cristiana en la dirección de la escuela” y “El discurso público sobre la identidad”.

            Otra parte se centra en los valores cristianos y la educación del carácter. Temas como “el poder oculto de la amabilidad”, “el ejercicio de la autoridad”, “educación y frustración” o “vocación personal y vida emocional” muestran la intención del autor de formar personas completas, no solo técnicamente preparadas, sino emocional y éticamente maduras. Esta dimensión formativa, integral y profundamente humana de la educación es una de las principales aportaciones del libro.

            En la sección sobre la dimensión espiritual, Aguiló desmonta muchos prejuicios actuales: afirma que la fe no es un “código de obligaciones y prohibiciones”, sino una relación viva con Dios. Invita a hablar con claridad pero sin herir, y a no “cerrar la boca a nadie, ni hablar solo para afines o convencidos”. Esta actitud de apertura, tan necesaria hoy, encuentra en Aguiló una formulación lúcida y serena.

            Cuestión de indentidad

            Autor: Alfonso Aguiló
            Editorial: Rialp
            Número de páginas: 267
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            Vaticano

            Las catequesis del Papa abordarán el Concilio Vaticano II y la evangelización

            El mismo día del inicio del Consistorio con los cardenales, el Papa León XIV ha anunciado en la Audiencia de hoy que las catequesis abordarán el Concilio Vaticano II y sus documentos. Su magisterio constituye hoy “la estrella polar del camino de la Iglesia”, ha dicho, apoyándose en los últimos Papas, y resaltando el anuncio del Evangelio del Reino de Dios por la Iglesia.  

            Redacción Omnes·7 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

            El Papa León XIV ha anunciado en la Audiencia general de este miércoles 7 que las próximas catequesis tendrán lugar sobre el Concilio Vaticano II a través de sus documentos. El anuncio ha sido realizado en el Aula Pablo VI ante numerosos fieles y peregrinos, en las lenguas habituales, incluidos el chino y el árabe.

            “Después del Año jubilar, durante el cual nos hemos detenido sobre los misterios de la vida de Jesús, empezamos un nuevo ciclo de catequesis que se dedicará al Concilio Vaticano II y a la relectura de sus Documentos. Se trata de una ocasión valiosa para redescubrir la belleza y la importancia de este evento eclesial”, ha señalado el Papa.

            El texto de la lectura ha sido un fragmento de la Carta a los Hebreos de San Pablo, cap. 13, en la que el Apóstol escribe que «Cristo es el mismo ayer y hoy, y lo será por siempre». Y exhorta a que “no se dejen extraviar por ninguna clase de doctrinas extrañas”.

            Apoyo en todos los últimos Papas

            La decisión papal se ha apoyado en sus predecesores en la sede de Pedro, comenzando por san Juan XXIII, que convocó el Concilio, y de modo especial en san Pablo VI, que lo concluyó. 

            Sin embargo, la cita inicial del Papa León XIV ha sido de san Juan Pablo II, cuando al final del Jubileo del 2000, afirmó lo siguiente. “Siento más que nunca el deber de indicar el Concilio como la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX” (Cart. ap. Novo millennio ineunte, 57).

            “Estrella polar del camino de la Iglesia”

            El Santo Padre León XIV ha recordado que, junto al aniversario del Concilio de Nicea, “en el 2025 hemos recordado los sesenta años del Concilio Vaticano II”. Y “aunque el tiempo que nos separa de este evento no es mucho, también es verdad que la generación de Obispos, teólogos y creyentes del Vaticano II hoy ya no están”

            Por tanto, “sentimos la llamada a no apagar la profecía y seguir buscando caminos y formas para implementar las intuiciones” conciliares,  (…) releyendo sus Documentos y reflexionando sobre su contenido. De hecho, se trata del Magisterio que constituye todavía hoy la estrella polar del camino de la Iglesia.”

            Benedicto XVI: las enseñanzas del Vaticano II, “particularmente pertinentes”

            “Como enseñaba Benedicto XVI”, ha subrayado en la Audiencia León XIV, “los documentos conciliares no han perdido su actualidad con el paso de los años. Al contrario, sus enseñanzas se revelan particularmente pertinentes ante las nuevas instancias de la Iglesia y de la actual sociedad globalizada” (Primer mensaje después de la misa con los cardenales electores, 20 abril de 2005).

            Luego, ha recordado al Papa Francisco: Redescubrir el Concilio nos ayuda a “volver a dar la primacía a Dios, a lo esencial”.

            Cardenal Luciani (Juan Pablo I): “santidad más profunda y extensa”

            El Papa se ha fijado asimismo en Mons. Albino Luciani. El futuro Papa Juan Pablo I, «al principio del Concilio escribió proféticamente: “Existe como siempre la necesidad de realizar no tanto organismos o métodos o estructuras, ‘sino santidad más profunda y extensa’. (…). Puede ser que los frutos excelentes y abundantes de un Concilio se vean después de siglos y maduren superando laboriosamente contrastes y situaciones adversas”.

            “Abrirnos al mundo”

            “El Concilio Vaticano II ha redescubierto el rostro de Dios como Padre que, en Cristo, nos llama a ser sus hijos. Ha mirado a la Iglesia a la luz del Cristo, luz de las gentes, como misterio de comunión y sacramento de unidad entre Dios y su pueblo. Ha iniciado una importante reforma litúrgica poniendo en el centro el misterio de la salvación y la participación activa y consciente de todo el Pueblo de Dios”, ha recordado el Papa León XIV.

            Al mismo tiempo, “nos ha ayudado a abrirnos al mundo y a acoger los cambios y los desafíos de la época moderna en el diálogo y en la corresponsabilidad. Como una Iglesia que desea abrir los brazos hacia la humanidad, hacerse eco de las esperanzas y de las angustias de los pueblos y colaborar en la construcción de una sociedad más justa y más fraterna”. 

            San Pablo VI: ha llegado la hora de la salida

            Al concluir, el Sucesor de Pedro ha manifestado que “lo que dijo san Pablo VI a los Padres conciliares al final de los trabajos, permanece también para nosotros, hoy, un criterio de orientación. Él afirmó que había llegado la hora de la salida. De dejar la asamblea conciliar para ir al encuentro de la humanidad y llevarle la buena noticia del Evangelio, en la conciencia de haber vivido un tiempo de gracia en el que se condensaba pasado, presente y futuro (S. Pablo VI, Mensaje a los Padres conciliares, 8 de diciembre de 1965). 

            El autorRedacción Omnes

            Vaticano

            Por qué el primer consistorio extraordinario del Papa León XIV es tan importante

            El Papa León XIV ha convocado su primer consistorio extraordinario para enero de 2026, una reunión clave con todo el Colegio Cardenalicio que marcará el inicio efectivo de su estilo de gobierno y sus prioridades para la Iglesia.

            Bryan Lawrence Gonsalves·7 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

            El Vaticano confirmó el 20 de diciembre que el Papa León XIV convocará un consistorio extraordinario de cardenales los días 7 y 8 de enero de 2026. Será la primera reunión de este tipo de su pontificado. También será la primera vez que se reúna todo el Colegio Cardenalicio desde el cónclave que lo eligió.

            Esto es importante porque un consistorio extraordinario no es principalmente ceremonial. Es uno de los pocos momentos, fuera del cónclave, en los que todos los cardenales se encuentran en la misma sala con el Papa. En el derecho canónico, existe para «necesidades particulares de la Iglesia o asuntos de especial gravedad». En la práctica, es una herramienta de gobierno. Permite al Papa consultar ampliamente, tomar el pulso a la Iglesia mundial y señalar las prioridades con antelación.

            ¿Qué es un consistorio?

            Un consistorio es una reunión formal de cardenales convocada por el papa para que le ayuden a gobernar la Iglesia universal. 

            Un consistorio ordinario suele ser ceremonial. A menudo se utiliza para crear nuevos cardenales o para ciertos pasos en las canonizaciones. Por lo general, asisten principalmente cardenales que viven en Roma; sin embargo, puede seguir siendo significativo por su naturaleza. El Papa Benedicto XVI, por ejemplo, anunció su renuncia en un consistorio en 2013.

            Un consistorio extraordinario es diferente. Está diseñado para consultar con todo el Colegio Cardenalicio. La propia palabra apunta a la idea de «estar juntos». Históricamente, ha sido una forma importante para que los Papas busquen consejo sobre doctrina, disciplina y gobierno de la Iglesia. Es explícitamente consultivo. El Papa sigue siendo el que toma las decisiones, pero escucha de forma estructurada.

            El último consistorio extraordinario con un impacto estratégico importante fue el celebrado en febrero de 2014 bajo el pontificado del Papa Francisco, centrado en el matrimonio y la familia antes del Sínodo sobre la Familia. Este fue el único consistorio extraordinario convocado por el difunto Papa.

            La importancia de este consistorio

            La reunión de enero de 2026 será la primera vez que la mayoría de los cardenales se reúnan desde la elección del Papa León XIV. Muchos tuvieron pocas oportunidades de conocerse antes del cónclave. Eso significa que el Colegio aún no está familiarizado con las principales prioridades pontificias del Papa. Por lo tanto, esta reunión no solo trata de los puntos del orden del día. También trata de las relaciones, la confianza y la coherencia.

            Por eso la reunión tiene un peso simbólico. El Papa León XIV está reuniendo a un cuerpo que es geográficamente vasto y a menudo dividido por la experiencia, la cultura y las prioridades. Si consigue crear una verdadera comunión y una forma viable de colaborar, reforzará su capacidad para gobernar y dirigir la Iglesia. 

            La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha declarado que los dos días incluirán «momentos de comunión y fraternidad», así como tiempo para «la reflexión, el intercambio y la oración». El objetivo declarado es ofrecer «apoyo y consejo» al Papa y fortalecer la comunión entre el Obispo de Roma y los cardenales.

            Estas frases pueden parecer genéricas. Pero en un nuevo pontificado, apuntan a algo concreto: el Papa León XIV está marcando la pauta de cómo va a liderar. ¿Gobernará a través de un pequeño círculo íntimo? ¿O intentará establecer una consulta más amplia y una responsabilidad compartida?

            La agenda revela los instintos de gobierno del Papa

            En una carta navideña a los cardenales firmada el 12 de diciembre, festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, a la que ha tenido acceso Crux News en Roma, el Papa León esboza cuatro puntos principales de debate para la reunión de dos días, en la que probablemente se tratarán dos temas al día.

            En primer lugar, pidió una nueva lectura de Evangelii Gaudium (2013). Ese documento está estrechamente vinculado a la visión del Papa Francisco de una Iglesia misionera. León XIV parece decir que la Iglesia no puede empezar con debates internos. Debe empezar con la proclamación del Evangelio. Si toma esto como punto de partida, enmarca el resto como herramientas para la misión, no como fines en sí mismos.

            En segundo lugar, pidió a los cardenales que estudiaran Praedicate Evangelium (2022), la constitución que reformó la Curia Romana. Esto es crucial. Muchas disputas en los últimos años no han sido solo sobre teología. Han sido sobre autoridad: quién decide qué y a qué nivel. Si el Papa León XIV se centra aquí, puede que esté poniendo a prueba cuánto consenso existe para continuar las reformas del Papa Francisco y cómo se implementarán.

            En tercer lugar, destacó la sinodalidad como una forma clave de cooperación con el Papa en asuntos que afectan a toda la Iglesia. No es una señal menor. La sinodalidad se ha convertido en un tema definitorio y un punto de controversia. Al incluirlo en la agenda desde el principio, el Papa León XIV indica que quiere que el Colegio se comprometa directamente con él, en lugar de tratarlo como un proyecto ajeno.

            Por último, pidió una reflexión teológica, histórica y pastoral sobre la liturgia, subrayando la necesidad de preservar la sana tradición sin dejar de estar abiertos a un desarrollo legítimo, en línea con el Concilio Vaticano II. Este tema es a menudo donde el conflicto de la Iglesia se hace más visible. Un Papa que lo aborda desde el principio puede estar tratando de rebajar la tensión aclarando los principios. O puede estar preparándose para tomar decisiones que requerirán el apoyo de los cardenales. En cualquier caso, el hecho de que lo haya incluido sugiere que sabe que no se puede eludir la cuestión.

            Qué significa esto para la Iglesia

            Este consistorio probablemente será la primera ventana clara a la mente del Papa León XIV. Mostrará lo que quiere destacar, lo que considera urgente y cómo espera que sus colaboradores más cercanos trabajen con él.

            También puede poner de manifiesto los límites reales. Los temas son amplios. El tiempo es escaso. Esa combinación puede generar concentración o frustración. Un consistorio exitoso no lo resolverá todo. Pero puede establecer un método: escuchar con honestidad y establecer prioridades claras con un sentido compartido de la dirección.

            En ese sentido, el consistorio extraordinario no es meramente procedimental. Es el primer acto institucional importante de este pontificado. Es donde el Papa León XIV comenzará a definir cómo pretende gobernar con los cardenales y qué tipo de Iglesia quiere que le ayuden a dirigir.

            El autorBryan Lawrence Gonsalves

            Fundador de “Catholicism Coffee”

            Libros

            Las evidencias de que Jesús es Dios

            En esto venía pensando cuando comenzaba a abordar el libro de José Carlos González -Hurtado quien ha reunido muchos indicios acerca de la divinidad de Jesucristo que no dejarán fríos a los que nunca se planearon la oportunidad de conocer a Jesús con intimidad.

            José Carlos Martín de la Hoz·7 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

            Como afirma el viejo adagio medieval: “Intelligo quia volo et non intelligo quia non volo”, es decir: “entiendo porque quiero y no entiendo porque no quiero”. Por tanto, parece que habitualmente no suele compensar dedicar tiempo a discutir con los agnósticos y ateos acerca de la divinidad de Jesucristo.

            En ese sentido conviene aclarar que el trabajo de José Carlos González-Hurtado no es una obra polémica ni el resultado de discusiones con personas discutidoras o que buscan el debate por el debate.

            Realmente, no compensa razonar sobre la figura de Jesús y alcance de la verdad revelada, cuando la persona que tenemos delante ni le interesa, ni tiene la más mínima curiosidad. Es preferible esperar a que se muera un ser querido, tenga una depresión, una quiebra económica o un cáncer de colon. Es decir, cuando se replantee el sistema de vida y esté en crisis su sistema de valores entonces se le puede plantear si le interesa conocer a Jesucristo y abandonar en Él sus necesidades materiales y espirituales, pues ciertamente esta es una cuestión que afecta esencialmente al centro del alma. Solo compensa hablar directamente y proponer quien era Jesús para que conociéndole le pueda tratar y tratándole le tome cariño.

            La fe y el camino del corazón

            Los razonamientos en frío, pueden multiplicarse delante del escéptico que ni quiere creer, ni le interesa creer y que está cómodamente asentado en un modo egoísta de vida. El camino para ir a Dios es el camino del corazón sencillamente porque Dios es amor.

            En esto venía pensando cuando comenzaba a abordar el libro de José Carlos González -Hurtado quien ha reunido muchos indicios acerca de la divinidad de Jesucristo que no dejarán fríos a los que nunca se planearon la oportunidad de conocer a Jesús con intimidad.

            Es muy inteligente la tabla elaborada de las verdades sobre Jesús que están plenamente avalados por la numerosas fuentes externas a la Iglesia y conservadas casi milagrosamente (64).

            Evidencias históricas y externas de Jesús

            Enseguida hemos de entrar en un capítulo muy interesante que ha dado pie a la insidia más tremenda de los últimos años: “si el cristianismo sería un invento de la primitiva comunidad cristiana”. Si así fuera, como insistían algunos autores a comienzos del siglo XX, entonces la Iglesia podría continuar su trabajo hasta el final de los tiempos simplemente adaptándolo a los tiempos como pretendían algunas corrientes de pensamiento al terminar el Concilio Vaticano II (69).

            Antes de terminar la primera parte del interesante trabajo. nuestro autor se detendrá en dos figuras claves. La primera es la de Feuerbach quien estableció en su libro “la esencia del cristianismo” una de las críticas más importantes que se han presentado a lo largo de la historia: “¿Dios ha creado al hombre o el hombre ha creado a Dios?”. Ciertamente, aquí está la cuestión crudamente: tenemos o no tenemos fe en la existencia de Dios y de un Dios que se ha revelado y que me invita a conocer su revelación. 

            El segundo autor clave de este final de sección, es Nietzsche quien no conforme con la duda planteada por Feuerbach anima a la cultura occidental a ser coherente y matar a Dios, es decir a ese falso Dios que los hombres se habrían fabricado y que continuarían dando culto por inercia y superficialidad (155).

            Puestos a buscar argumentos favorables a la evidencia de que Jesús es Dios, nuestro autor comenzará por explicar el origen y consolidación y difusión de la revelación oral de Jesús y posteriormente la revelación escrita en el Nuevo Testamento y en los escritos de los Padres de la Iglesia, todo ello guardado, conservado y trasmitido por el magisterio de la Iglesia hasta nuestros días.

            La transmisión de la revelación en la Iglesia

            Ciertamente, después de veinte siglo, podemos afirmar que creemos lo mismo que los primeros cristianos, pues el Espíritu Santo ha velado a lo largo de la historia para que no se perdiera el tesoro de la revelación y, a la vez, conocemos más de Jesucristo que los primeros cristianos, pues llevamos siglos transmitiéndonos unos a otros a lo largo del tiempo, lo que hemos aprendido de Él en nuestra relación personal con el mismo Jesucristo.

            Así pues, el argumento central de este trabajo es centrarse en la figura de Jesucristo, alfa y Iomega, señor de la historia y padre de esta familia sobrenatural y humana que la la Iglesia, sacramento universal de salvación.

            Lo primero que hace nuestro autor es repasar la escena de los desnimados discípulos de Emaús, cuando el mismo Jesucristo enciende sus corazones simplemente demostrando cómo El mismo había cumplido todas las promesas mesiánicas contenidas en las Escrituras (272-284).

            Llegado a este punto, se preguntará por qué la mayoría de los judíos no se convirtieron al cristianismo (285). Esta pregunta es lógica y muy fácil de responder, porque no han correspondido a la gracia de Dios. Es decir, para que un judío crea en la divinidad de Jesucristo, hace falta la gracia de la fe y la respuesta de la persona (288).

            La evidencia de la divinidad de Jesús

            Seguidamente, traerá a colación el argumento arqueológico, pues efectivamente, aportará muchas evidencias científicas que hablan acerca de la divinidad de Jesucristo reflejada en enterramientos y sobre todo alrededor de los santos lugares en Tierra Santa como la piscina probática, y tantos otros milagros probados, como el milagro de la resurrección y el “sepulcro vacío” (313).

            Inmediatamente, abordará la sumatoria de los milagros eucarísticos a lo largo de la historia, por ejemplo, los recoleccionados por san Carlo Acutis y otros más que se siguen sucediendo en nuestros días (353). También aportará los últimos datos acerca la prueba de la sábana santa de Turín, a pesar de las dificultades del Carbono 14 y carbono 16 después de las bombas atómicas (341), la santa faz de Oviedo (343).

            La evidencia de que Jesús es Dios

            Autor: José Carlos Gonzalez-Hurtado
            Editorial: Rocaeditorial
            Fecha de publicación: 2025
            Páginas: 363
            Evangelio

            El hijo amado y los hijos adoptivos. Fiesta del bautismo de Cristo

            Vitus Ntube nos comenta las lecturas de la fiesta del bautismo de Cristo correspondiente al día 11 de enero de 2026.

            Vitus Ntube·7 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

            Parece que todas las fiestas de la temporada navideña son fiestas de revelación: desde el nacimiento de Cristo, hasta el encuentro de la Sagrada Familia con los pastores y los Magos, pasando por la Epifanía, y ahora con el Bautismo del Señor. Hoy la Iglesia celebra la Fiesta del Bautismo del Señor, que marca el cierre del tiempo litúrgico de Navidad. Hoy fijamos nuestra mirada en Jesús, mientras se acerca a ser bautizado por Juan en el río Jordán.

            Esta fiesta es una extensión de la Epifanía: otro momento de manifestación, otra revelación de Cristo. La Epifanía que celebramos recientemente mostró a Cristo a las naciones y culturas del mundo. Sin embargo, el Bautismo del Señor revela algo aún más profundo: la verdad de su identidad como el Hijo amado del Padre. Al revelar quién es Cristo, esta fiesta también nos revela quiénes estamos llamados a ser.

            La oración colecta de la Misa de hoy habla de Cristo como el Hijo amado y de nosotros como hijos de adopción, renacidos por el agua y el Espíritu Santo. Somos hijos en el Hijo. El Bautismo de Cristo nos invita a ser como Él: aquel en quien el Padre se complace. Nos recuerda nuestra identidad más profunda como hijos de Dios. Nos recuerda que somos amados eternamente, que las aguas del Bautismo nos han dado un nuevo nacimiento y que el Cielo se ha abierto para nosotros también. Después de que Jesús fue bautizado, los Cielos se abrieron sobre Él. Este signo de los Cielos abiertos revela que ahora tenemos acceso continuo al Padre; el canal de comunicación está abierto. El Papa Benedicto XVI escribe: “Sobre Jesús el Cielo está abierto. Su comunión con la voluntad del. Padre, la “toda justicia” que cumple, abre el Cielo, que por su propia esencia es precisamente allí donde se cumple la voluntad de Dios.”

            Un segundo aspecto significativo de esta fiesta es la proclamación de la identidad de Jesús por parte del Padre. Esta proclamación no interpreta lo que Jesús hace, sino quién es: el Hijo amado en quien descansa el beneplácito de Dios.

            El Evangelio nos dice lo que declara la voz del Cielo: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”. Este es el corazón de la fiesta de hoy, el aspecto más importante que revela lo esencial del Bautismo de Cristo como Revelación. La voz del Padre revela la verdad más profunda sobre Jesús y, por tensión, sobre nosotros mismos. Benedicto XVI explica cómo podemos identificarnos con esta verdad: “El hombre en que se complace es Jesús. Lo es porque vive totalmente orientado al Padre, vive con la mirada fija en él y en comunión de voluntad con él. Las personas de la complacencia son por tanto aquellas que tienen la actitud del Hijo, personas configuradas con Cristo”.

            Conformarse a Cristo: este es el gran deseo y vocación de todos los hijos adoptivos de Dios. En ello, nuestra filiación divina encuentra su significado y gozo más pleno.

            Vaticano

            El Papa acoge en la Epifanía “la búsqueda espiritual de nuestros contemporáneos”

            En la Epifanía del Señor, al ver pasar en 2025 a innumerables personas por la Puerta Santa de San Pedro, el Papa León XIV ha comparado de algún modo a los peregrinos del Jubileo con los Magos que fueron a adorar a Jesús. La Iglesia debe “valorar y orientar hacia el Dios que lo suscita” la riqueza de “la búsqueda espiritual de nuestros contemporáneos”.

            Francisco Otamendi·6 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

            El Papa León XIV ha comparado hoy, en la solemnidad de la Epifanía del Señor, el pasar de innumerables hombres y mujeres, peregrinos de esperanza, por la Puerta Santa del Jubileo en San Pedro, la última en cerrarse esta misma mañana, con el peregrinar de los Magos buscando al Niño Jesús, y con  “la búsqueda espiritual de nuestros contemporáneos, mucho más rica de lo que quizá podamos comprender”. 

            Millones de ellos han atravesado el umbral de la Iglesia. ¿Qué es lo que han encontrado? ¿Qué corazones, qué atención, qué reciprocidad?, ha preguntado el Papa León XIV en la homilía de la Santa Misa de la Epifanía.

            “Sí, los magos aún existen. Son personas que aceptan el desafío de arriesgar cada uno su propio viaje; que en un mundo complicado como el nuestro —en muchos aspectos excluyente y peligroso— sienten la exigencia de ponerse en camino, en búsqueda”, ha continuado.

            La Iglesia no debe temer este dinamismo, sino orientarlo

            Enseguida, el Pontífice ha sugerido la respuesta que debemos dar a este movimiento. “El Evangelio lleva a la Iglesia a no temer este dinamismo, sino a valorarlo y a orientarlo hacia el Dios que lo suscita”.

            Y ha añadido: “Es un Dios que nos puede desconcertar, porque no podemos asirlo en nuestras manos como a los ídolos de plata y oro, porque está vivo y vivifica, como ese Niño que María tenía entre sus brazos y que los magos adoraron”.

            “Lugares santos como las catedrales, las basílicas y los santuarios, convertidos en meta de peregrinación jubilar, deben difundir el perfume de la vida, la señal indeleble de que otro mundo ha comenzado”, ha dicho.

            Precisamente el editorial del número de enero de Omnes, ‘El examen’, se refiere a la respuesta ante este “nuevo movimiento social, cultural y eclesial” que se plasma en diferentes manifestaciones culturales que, en el cine, la música o las redes sociales, han recuperado la búsqueda de Dios, o la espiritualidad.

            Peregrinos cruzan la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro en el Vaticano el 5 de enero de 2026, último día que permaneció abierta antes de que el Papa León XIV la cerrara oficialmente el 6 de enero para celebrar el fin del Año Santo. (Foto CNS/Lola Gomez).

            Solemnidad de la Epifanía

            La mañana en el Vaticano ha tenido la solemnidad de las grandes ocasiones en la Basílica de San Pedro. Casi seis mil personas en el interior, más diez mil fieles y peregrinos en la Plaza, donde el Papa ha rezado a las doce el Ángelus, y cuatro cardenales concelebrantes. El decano del Colegio cardenalicio Giovanni Battista Re, el vicedecano Leonardo Sandri, el Secretario de Estado Pietro Parolin, y el prefecto emérito del Dicasterio de Obispos, Marc Ouellet.

            El Evangelio nos ha detallado la grandísima alegría de los magos al ver la estrella, ha comenzado el Papa, pero también la turbación experimentada por Herodes y por toda Jerusalén ante su búsqueda. “Cada vez que se trata de las manifestaciones de Dios, la Sagrada Escritura no esconde este tipo de contrastes: alegría y turbación, resistencia y obediencia, miedo y deseo”. 

            Celebramos hoy la Epifanía del Señor, conscientes de que ante su presencia nada sigue como antes, ha proseguido el Papa. Este es el comienzo de la esperanza. Dios se revela, y nada puede permanecer estático. “Empieza algo de lo que dependen el presente y el futuro, como anuncia el Profeta: ‘¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti! (Is 60,1)’”.

            El Papa León XIV celebra la misa de la Epifanía en la Basílica de San Pedro del Vaticano, el 6 de enero de 2026. (Foto OSV News/Yara Nardi, Reuters).

            El Jubileo recuerda que se puede volver a empezar

            Los magos traen a Jerusalén una pregunta sencilla y esencial: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?”. “Qué importante es”, ha subrayado León XIV, “que el que cruza la puerta de la Iglesia, se percate de que el Mesías recién ha nacido allí, se percate de que allí se reúne una comunidad donde ha surgido la esperanza, que allí se está realizando una historia de vida”. 

            “El Jubileo ha venido a recordarnos que se puede volver a empezar, es más, que estamos aún en los comienzos, que el Señor quiere crecer entre nosotros, quiere ser el Dios-con-nosotros”.

            Al final, el Papa he rezado ante la Virgen de la Esperanza, llevada especialmente a San Pedro estas semanas. El Papa acababa de hablar en la Misa de “la grandísima alegría de los magos, que dejan atrás el palacio y el templo para ir hacia Belén; ¡y es entonces cuando vuelven a ver la estrella! Por eso, queridos hermanos y hermanas, es hermoso convertirse en peregrinos de esperanza. Y es hermoso seguir siéndolo, juntos. La fidelidad de Dios siempre nos sorprenderá”.

            María, Estrella de la mañana, ha concluido el Pontífice, caminará siempre delante de nosotros. “En su Hijo contemplaremos y serviremos a una humanidad magnífica, transformada no por delirios de omnipotencia, sino por el Dios que se hizo carne por amor”.

            Magos de Oriente: “Da mucho quien lo da todo”

            En el rezo del Ángelus, el Papa León XIV ha recordado que la palabra “epifanía” significa “manifestación”, y “nuestra alegría nace de un Misterio que ya no se encuentra oculto. La vida de Dios se ha revelado: muchas veces y de diferentes maneras, pero con definitiva claridad en Jesús, de modo que ahora sabemos, a pesar de muchas tribulaciones, que  podemos tener esperanza, “Dios salva”: no tiene otras intenciones, no tiene otro nombre. Sólo lo que libera y salva viene de Dios y es epifanía de Dios”.

            En el relato evangélico y en nuestros nacimientos, los magos presentan al Niño Jesús unos regalos preciosos: oro, incienso y mirra, ha proseguido el Papa. “No parecen cosas útiles para un niño, pero expresan una intención que nos hace reflexionar mucho al llegar al final del Año jubilar. Da mucho quien lo da todo”.

            “Artesanía de la paz, en lugar de la industria de la guerra”

            El Santo Padre ha recordado aquí a la pobre viuda que había echado en el tesoro del Templo sus últimas monedas, todo lo que tenía. “No sabemos qué poseían los magos, venidos de Oriente, pero su viaje, el arriesgarse, sus propios dones nos sugieren que todo, realmente todo lo que somos y poseemos, reclama ser ofrecido a Jesús, tesoro inestimable”.

            Que crezca su Reino, ha concluido el Papa, antes de dar la Bendición, “que se cumplan en nosotros sus palabras, que los extraños y los adversarios se conviertan en hermanos y hermanas, que en lugar de las desigualdades haya equidad, que en vez de la industria de la guerra se afirme la artesanía de la paz. Artesanos de esperanza, caminemos hacia el futuro por otro camino (cf. Mt 2,12)”.

            El autorFrancisco Otamendi

            FirmasAlberto Sánchez León

            Belén: de ventanas y espejos

            Belén es una ventana clave para la vida cristiana. Es un portal por el que se mira la Trascendencia. Belén es la puerta, el portal que nos introduce en el misterio de la vida. Y ese misterio se desvela en una familia necesitada.

            6 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

            La belleza no está sólo al alcance de los artistas, pero es verdad que para ellos es más fácil contemplarla, descubrirla, crearla…, amarla. Y, de alguna manera, todos somos un poco artistas.

            Una de las claves para hacerse con el universo de lo bello es la inspiración. Para crear belleza hay que inspirarse, hay que elevarse, hay que subir. La inspiración es como asomarse a una ventana que nos descubre algo maravilloso. Y lo maravilloso es algo que no es nosotros. Cuando la modernidad descubre el yo, se enamora del yo y, entonces ya no sale de sí. Llevamos no pocos siglos con el ensueño del yo. No salimos de él. ¿Y por qué? Porque el espíritu moderno confundió las ventanas con los espejos. 

            La ventana hace visible lo invisible, y el medio es el arte y el símbolo. El espejo sólo refleja, no puede crear, y el medio es el yo que también se convierte en fin. Por eso, quien no descubre ventanas sólo puede caer en el narcisismo o en el individualismo. La ventana nos transporta de las cosas reales a cosas más reales. El espejo no puede transportar porque no hay espacio, no hay viaje. 

            Cuando viajamos a un mundo nuevo a través de la inspiración las potencias del alma comienzan a trabajar de un modo mucho más activo, porque el hombre está destinado a maravillarse, y lo maravilloso “toca” el ingenio. 

            Lo maravilloso tiene que ver con la verdad. Si la verdad es trascendente, o sea, está fuera de mi, entonces el espejo no puede aspirar a ella. El narcisista no puede estar en la verdad porque está instalado en la autoreferencialidad, se ahoga en ella, no puede desplegarse porque no hay ventanas para salir de sí. El espejo es mito, Narciso, subjetividad, solipsismo, mirada de sí, puro yo y sólo yo.

            Cuando se rompe con la cultura del espejo, del espectáculo (espejo y espectáculo tienen la misma raíz etimológica) entonces nace la capacidad de asombro, porque ya no se mira uno a sí mismo, sino que la fuerza de lo otro irrumpe en el yo, que ya deja de ser yo y se convierte en persona.

            Cuando nos instalamos en la cultura de la ventana, la persona siempre es capax Dei, capaz de maravillarse de lo que uno no es, de la verdad de los otros y del Otro. Y por eso mismo puede relacionarse y comportarse como lo que es: persona… relación. Las ventanas invitan a la relación, el espejo invita a la soledad. 

            Belén es una ventana clave para la vida cristiana. Es un portal por el que se mira la Trascendencia. Belén es la puerta, el portal que nos introduce en el misterio de la vida. Y ese misterio se desvela en una familia necesitada. En la ventana de Belén no hay espejos. Todo allí es una epifanía, una ventana de la Verdad, la Belleza y el Bien. 

            El autorAlberto Sánchez León

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            ¿Existió realmente la estrella de Belén?

            ¿Fue la estrella de Belén un simple símbolo o un fenómeno real observado en el cielo? A partir del relato de Mateo y de antiguos registros astronómicos, este artículo se adentra en una de las preguntas más sugerentes del relato navideño.

            Alberto Barbés·6 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 9 minutos

            El 6 de enero la Iglesia celebra la llegada al portal de Belén de los Magos venidos de Oriente, aquellos estudiosos de las estrellas que viajaron desde lejanas tierras para visitar al Niño Jesús. A parte de la tradición y de algunas representaciones posteriores, la principal fuente que tenemos sobre esos personajes es el evangelio de San Mateo, escrito algunas décadas después de que se produjeran los hechos:

            «… unos Magos llegaron de Oriente a Jerusalén preguntando: –¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el Oriente y venimos a adorarle (…). Ellos, después de oír al rey se pusieron en marcha (hacia Belén). Y entonces, la estrella que habían visto en el Oriente se colocó delante de ellos, hasta pararse sobre el sitio donde estaba el Niño».

            No son muchos los datos que nos deja Mateo sobre ellos. De hecho, ni siquiera estamos seguros de su número. Tradicionalmente se ha considerado que se trataba de tres personas, en consonancia con los tres dones que llevaron: oro, incienso y mirra. En este número aparecen en la primera representación de los Magos que conocemos, en las catacumbas de Priscila, en Roma, datada entre los siglos II y III. Por otra parte, la palabra que emplea Mateo para referirse a ellos, μάγοι (magoi), generalmente se empleaba para referirse a los estudiosos de origen persa. Sea como fuere, fijándonos en el Evangelio, podemos pues deducir que eran sabios, que venían del Oriente y que se presentaron en Jerusalén porque buscaban al rey de los judíos. Además, podemos deducir que no buscaban a un soberano cualquiera, sino a un rey anunciado por las estrellas y que, además, merecía de ellos adoración: vimos su estrella en el Oriente y venimos a adorarle

            Como digo, no tenemos mucho más que decir de los Magos, pero sí que podemos preguntarnos por la estrella que les llevó hasta el Niño. ¿Fue realmente un objeto astronómico lo que hizo que estos sabios emprendieran el camino? Bien podría tratarse de un hecho milagroso y que solo vieron ellos, o de una referencia alegórica, de un ángel, por ejemplo. Pero si podemos suponer que estamos hablando de un fenómeno físico ¿de qué se trataba? 

            ¿Qué significa «estrella» en el texto bíblico?

            A la hora de indagar sobre la estrella de Belén nos encontramos con una pequeña dificultad ya en el mismo texto de Mateo: la palabra griega empleada (ἀστέρα) se traduce generalmente por estrella, pero una traducción más correcta sería astro, y podría hacer referencia no a una estrella, sino a cualquier cuerpo astronómico brillante, como podría ser un planeta o un cometa. En cualquier caso, parece claro que el texto de Mateo hace referencia a un fenómeno astronómico relativamente peculiar: los magos no observaron un astro cualquiera si no que vieron su astro (αὐτοῦ τὸν ἀστέρα). 

            ¿Qué fenómeno ocurrió en los cielos que hizo que unos sabios de oriente –probablemente persas– emprendieran un largo viaje precisamente hacia Jerusalén?  Como es sabido, no estamos seguros de la fecha del nacimiento de Jesucristo, pero podemos decir que tuvo que ocurrir pasado el año 6 aC –año más probable del censo de Quirino del que nos habla Lucas– y antes del 4 aC, año de la muerte de Herodes. Entonces, ¿qué fenómenos pudieron observarse en los cielos en esa época?

            Señales en el cielo: tres fenómenos astronómicos decisivos

            Pues bien: en torno a ese tiempo sucedieron tres fenómenos astronómicos de interés. El primero de ellos tuvo lugar del año 7 antes de Cristo, más en concreto entre el 29 de mayo y el 5 de diciembre: la conjunción de Júpiter y Saturno. 

            Es cierto que una conjunción planetaria no es algo excepcional y no parece que pudiera asombrar lo suficiente a nuestros magos. Pero hemos de tener en cuenta que  la del año 7 aC no fue una conjunción cualquiera: presentó tres peculiaridades. En primer lugar, ambos planetas estaban especialmente cercanos a la Tierra, lo que hacía que se vieran mucho más brillantes de lo normal. En segundo lugar, se trató de una conjunción triple. Debido al movimiento conjugado de Júpiter, Saturno y la Tierra, pareció que, en su camino por el Cielo, Júpiter adelanta a Saturno;  luego Saturno sobrepasaba a Júpiter (digamos que “escapando” de él) y, por último, Júpiter acababa ganando la batalla. Y por último, y esto es tal vez lo más interesante, esa triple conjunción se produjo precisamente en la constelación de Piscis… Y es  que, para los Persas, la constelación de Piscis representa a Israel.

            En resumen: en el año 7 aC los magos pudieron ver en el cielo que Júpiter (que para los Persas era representación del bien) luchaba y vencía a Saturno (que representaba el mal) y todo ello precisamente sobre la constelación que hacía referencia a Israel… 

            El segundo fenómeno curioso que se pudo observar algunos meses después, fue la ocultación de Júpiter tras la Luna. No es muy frecuente, pero de vez en cuando la Luna tapa algún planeta. Y lo importante es que, como la Luna sigue su camino, al rato el planeta ocultado vuelve a aparecer por el lado opuesto: es como si la Luna «diera a luz» a ese planeta… Sabemos que en la antigüedad, los alumbramientos de planetas por parte de la Luna se veían asociados a nacimientos ilustres, de reyes o personas importantes. Pues bien: en abril del año 6 aC la Luna dió a luz Júpiter, el mismo que unos meses antes anunció su batalla contra el mal en Judea… 

            Es lógico pensar que estos dos acontecimientos, tan significativos y tan ligados a Judá, pusieran en guardia a unos sabios que dedicaran su vida a la observación de las estrellas. Por eso podemos decir que el tercer evento al que nos referimos pudo significar un auténtico pistoletazo de salida: se trata de la repentina aparición en el firmamento de un astro desconocido.

            El Ch’ien-han-shu o Libro de la dinastía de Han es una obra clásica china que narra la historia de la dinastía Han Occidental. Además de darnos muchos datos interesantes sobre ese periodo, esta obra recoge los acontecimientos astronómicos que tuvieron lugar en el reinado del emperador Ai. Nos interesa una anotación bastante escueta: “en el segundo año, segundo mes: una hui-hsing emergió en Ch’ien Niu durante 70 días”. 

            El segundo mes del segundo año abarca del 9 de marzo al 6 de abril del año 5 aC, lo que encaja bastante bien con la posible fecha del nacimiento de Cristo. Por otra parte, sabemos que Ch’ien Niu es una de las constelaciones del firmamento chino, que incluye varias de las estrellas de la constelación de Capricornio. Por último, sabemos que hui-hsing (literalmente “estrella escoba”) es la forma en que los astrónomos chinos se referían a los cometas. 

            ¿Fue un cometa?

            ¿Qué fue exactamente lo que vieron los observadores chinos en esa época? Si nos fiamos de lo que dicen, es claro que se trata de algo que apareció de repente (que “emergió”) y que luego desapareció pasados algo más de dos meses. Para explicar un fenómeno de esas características solo hay tres opciones: la explosión de una supernova, la aparición de una nova o la llegada de un cometa a la parte interior del Sistema Solar. Las dos primeras candidatas, en principio, tenemos que descartarlas, pues ambas dejan residuos físicos y no se observa nada en ese punto del espacio. Además, como hemos dicho la expresión utilizada por los chinos (estrella escoba) no parece dejar lugar a dudas. 

            Sin embargo, podría objetarse que los cometas no aparecen de repente. Pero eso no es del todo cierto. Se trata de objetos relativamente pequeños y solo pueden ser vistos cuando los rayos del Sol calientan el cuerpo del cometa provocando la evaporación del núcleo, lo que crea su clásica “cola”. Esa llamativa estela, que es lo único visible de los cometas, aparece, más o menos, cuando atraviesan la órbita de Marte. Todos los cometas son invisibles a simple vista durante la mayor de su viaje y aparecen (o emergen) de repente al acercarse a la Tierra.

            Por último, encontramos otra dificultad para aceptar que la estrella del libro de Han fuera un cometa. Tal y como está redactada la frase, da la impresión de que la hui-hsing estuvo fija en el firmamento durante 70 días (“emergió en Ch’ien Niu durante 70 días”) y eso no parece acorde al comportamiento de un cometa, que debería moverse, como sabemos. Pero esto no es correcto: como es evidente, un cometa puede parecer fijo en el cielo si su trayectoria se dirige directamente –o casi– hacia la Tierra. Eso mismo –la aparición de un punto fijo en el firmamento– es lo que temen encontrarse los que exploran los posibles objetos que puedan impactar contra nuestro amado planeta…

            En cualquier caso, todo parece indicar que la hui-hsing del libro de Han puede ser un muy buen candidato a ser la estrella de Belén, sobre todo si combinamos su aparición con las otras dos señales: la conjunción y el alumbramiento de Júpiter. 

            Pero, ¿pudo ser un cometa el astro que vieron los Magos? Alguno han objetado que, en ese caso, el Evangelio se habría referido a ella como κομήτης (komḗtēs). Pero hemos de tener en cuenta que, indudablemente, la fuente de la que Mateo toma ese dato, ya sea oral o escrita, debió de ser de lengua hebrea. Y en hebreo antiguo no existe, que sepamos, ninguna palabra para cometa. Además, sabemos que Orígenes ya se planteó a mediados del siglo tres la idea de que la estrella de Belén fuera un cometa.

            También se ha dicho que los cometas suelen estar ligados a desgracias o nefastos, pero esto no es del todo correcto. Un antecedente cercano en el tiempo es el llamado cometa de César, un astro de gran brillo que nos visitó en el año 44 aC., a los pocos días de la muerte de Julio César. El evento fue interpretado en Roma como señal de la deificación del emperador.

            Los Magos no siguieron la estrella de noche

            Parece conveniente hacer aquí una aclaración importante. Es frecuente en la iconografía representar a los Magos viajando de noche y siguiendo una estrella, generalmente con cola. Pero no parece que esto se ajuste a la realidad. En primer lugar, porque sería muy extraño que nuestros sabios viajaran de noche: lo natural y lógico es viajar durante el día… Y en segundo lugar, porque nada del relato de Mateo nos induce a pensar tal cosa: antes al contrario. 

            En efecto, el texto de Mateo utiliza por dos veces el tiempo aoristo al referirse a la visión de la estrella: vimos(εἴδομεν)su estrella en el Oriente. Y, más adelante: la estrella que vieron(εἶδον) en el Oriente. El uso del aoristo indica un hecho terminado del pasado, lo que nos habla de que los magos vieron la estrella tiempo atrás, cuando estaban en oriente, y no que la vieron durante su viaje a Jerusalén. O, al menos, no durante todo el viaje. Esto se ajusta bastante bien a la anotación de los chinos, que indican que la estrella se vio durante 70 días. Aunque discrepan los autores, se calcula que un viaje en caravana de Persia a Jerusalén (unos 1600 km) no podría durar menos de tres meses. Eso, sin tener en cuenta los preparativos necesarios, claro.

            En definitiva, podemos pensar que los magos vieron en oriente los signos que hemos detallado (la conjunción y el alumbramiento de Júpiter, así como la aparición del cometa) y tomaron la decisión de emprender el viaje hacia Jerusalén buscando al rey de los judíos. Además, esto concuerda bastante bien con otro dato que tenemos. Cuando Herodes –burlado por los Magos– decide matar a todos los niños de Belén, indica que deben morir aquellos de dos años para abajo, con arreglo al tiempo que cuidadosamente había averiguado de los Magos. En efecto, el primer aviso, la conjunción de Júpiter, ocurrió dos años antes de esa fecha. 

            De Jerusalén a Belén: ¿una estrella que se detiene?

            Cosidero que lo visto hasta ahora explica de forma razonable los sucesos de la primera parte del viaje de los magos, es decir, el viaje hacia Jerusalén. Pero ¿qué podemos decir de la segunda parte, es decir, el viaje de Jerusalén a Belén? Según Mateo, al ponerse nuevamente en camino, la estrella que habían visto en el Oriente se colocó delante de ellos, hasta pararse sobre el sitio donde estaba el Niño. Según el texto, es innegable que la estrella que vieron en esta segunda etapa era la misma que vieron en Oriente. Es decir: si nuestra teoría es correcta, el cometa que brilló durante setenta días cerca de la constelación de Capricornio, en un momento determinado apareció delante de ellos, es decir al sur de Jerusalén. ¿Es posible que un cometa pueda hacer eso? Pues resulta que si…

            Ya hemos señalado que, si nos fiamos de las anotaciones del libro de Han, nuestro cometa permaneció setenta días cerca de la constelación de Capricornio. Ya hemos comentado que para que eso sea posible, el cometa debía tener una trayectoria que le haría pasar muy cerca de la Tierra. En concreto, se puede deducir que debió tratarse de un cometa con trayectoria parabólica y no elíptica, lo que implica que se trató de un cometa que no volverá a pasar. Esto, en realidad, es lo más frecuente en nuestro Sistema solar: de hecho, de los más de cuatro mil comentas que conocemos, solo quinientos tienen órbita elíptica. 

            Mark Matney, científico planetario de la NASA, se interesó en calcular la trayectoria que debería llevar la hui-hsing del libro de Han y llegó a una conclusión bastante interesante. En concreto, llegó a la conclusión de que el cometa en cuestión debió de pasar realmente cerca de nuestro planeta, rozando incluso la órbita de la Luna. Tal cercanía haría posible que, al menos durante unas horas, el cometa pudiera verse incluso con luz solar. Recordemos que lo normal es que los magos viajaran de día… Y no solo eso: un cometa tan cercano podría moverse de forma casi geoestacionaria, como muchos de los satélites artificiales, estable en el Sur y mostrando el camino hacia Belén, e, incluso, deteniéndose por un tiempo en la vertical de esa ciudad. De ser correctos los cálculos de Matney, tal suceso –la detención del cometa sobre Belén– se habría producido en concreto el 8 de junio del 5 aC, entre las diez y las once y media de la mañana. Por supuesto, los estudios de Matney no pueden afirmar con rotundidad que tal fenómeno sucedió, pero dejan bien claro que se trata de un evento perfectamente plausible. El artículo en cuestión, tiene el interesante título de “La estrella que se detuvo”. Puede consultarse aquí.

            En resumen: aunque, como es lógico, no podemos tener certeza de qué fue la Estrella de Belén, sí que encontramos en el cometa descrito por los redactores del libró de Han un interesante candidato para haber sido el detonante astronómico del viaje de los Magos. 

            El autorAlberto Barbés

            Físico y sacerdote.

            Vaticano

            El Jubileo bate previsiones: más de 33 millones fueron a Roma

            El Año Santo de la Esperanza convocado por el Papa Francisco y continuado por el Papa León XIV ha batido sus previsiones. Roma ha acogido a 33,4 millones de peregrinos (13 millones de ellos jóvenes). El ranking por países lo lideran los procedentes de Europa, el 62,6 por ciento (en torno a 20 millones), seguidos de América del Norte y del Sur.

            Francisco Otamendi·5 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

            El Jubileo de 2025 convocado por el Papa Francisco en 2024, con la Bula ‘Spes non confundit’ (La esperanza no defrauda), ha batido sus previsiones de peregrinos. Más de 33 millones largos de peregrinos han acudido a Roma para ganar el Jubileo. Las previsiones eran 31,7 millones de peregrinos, por lo que se han superado en más de 1,5 millones de personas.

            Hasta el momento de cierre de datos, hace más de dos semanas, el dato era 32,4 millones. Pero con los llegados a finales de diciembre y enero, la cifra ha crecido hasta más de 33 millones. Los datos han sido proporcionados esta mañana por Monseñor Rino Fisichella, ProPrefecto del Dicasterio para la Evangelización, Sección para las Cuestiones Fundamentales de la Evangelización en el Mundo, en una conferencia de prensa en el Vaticano.

            Junto al arzobispo Fisiquella han comparecido también Alfredo Mantovano, subsecretario de Estado de la Presidencia del Consejo de Ministros, y Roberto Gualtieri, alcalde de Roma y comisario extraordinario del Gobierno. También Francesco Rocca, presidente de la Región del Lacio; y Lamberto Giannini, prefecto de Roma.

            13 millones de jóvenes

            Del total de peregrinos, 13 millones han sido jóvenes. El pico especial tuvo lugar en mayo, en el período del cónclave en el que fue elegido Papa León XIV, tras el fallecimiento del Papa Francisco, en el que los organizadores han computado 3,9 millones de peregrinos. El número de periodistas acreditados ha sido de 90.400.

            El 62,63 por ciento, europeos

            Según los datos ofrecidos por Mons. Fisiquella, los peregrinos procedentes de Europa han liderado el ranking de los visitantes para ganar el jubileo del Año Santo de 2025, hasta llegar al 62,63 por ciento del total, es decir, en torno a 20 millones de personas. Le siguen América del Norte (16,54%), América del Sur (9,44%), Asia (7,69%), Oceanía (1,14%), América Central y del Caribe (1,04%). Y también África (0,95%), y Oriente Medio (0,46%).

            Monseñor Fisiquella ha subrayado que el Jubileo “ha sido un año de gracia”, marcado por “la esperanza”. Han sido 35 grandes eventos y 5 aperturas de Puerta Santa en Roma, además de todas las que se han abierto en las iglesias locales en todo el mundo.

             

            ©Vatican Media

            Clausura mañana, en la Epifanía

            Mañana día 6 de enero, solemnidad de la Epifanía del Señor, el Papa León XIV cierra la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro y clausura este Jubileo de la Esperanza.

            Algunos de los eventos principales del Jubileo, ha señalado el arzobispo Fisiquella, han sido, además, el Jubileo de los jóvenes de Tor Vergata o el del Circo Máximo, el de los gobernantes, las canonizaciones de Carlo Acutis y de Pier Giorgio Frassati, etc. También ha señalado que el Jubileo ha sido una etapa significativa pero no la última. Y se ha referido al año 2033, en el que se cumplirán 2.000 años de la Redención, es decir, de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

            Papa León XIV: “acontecimiento gozoso”

            El Papa León destacó en la Audiencia general del día 31 de diciembre tres “acontecimientos importantes” del año pasado. «Algunos gozosos, como la peregrinación de tantos fieles con motivo del Año Santo; otros dolorosos, como el fallecimiento del difunto Papa Francisco, y los escenarios de guerra que siguen convulsionando el planeta”. 

            La peregrinación jubilar de millones de católicos en todo el mundo en 2025 es un recordatorio de que “toda nuestra vida es un camino, cuyo destino final transciende el espacio y el tiempo, para realizarse en el encuentro con Dios y en la plena y eterna comunión con Él”, dijo el Papa. 

            El autorFrancisco Otamendi

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            Vaticano

            Qué quiere tratar León XIV en su primer consistorio de cardenales

            Esta reunión no trata solo sobre temas de agenda. También trata sobre las relaciones, la confianza y la coherencia.

            Bryan Lawrence Gonsalves·5 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

            El Vaticano confirmó el 20 de diciembre que el Papa León XIV convocará un consistorio extraordinario de cardenales los días 7 y 8 de enero de 2026. Será la primera reunión de este tipo de su pontificado. También será la primera vez que todo el Colegio Cardenalicio se reúna desde el cónclave que lo eligió.

            Esto es importante porque un consistorio extraordinario no es principalmente ceremonial. Es uno de los pocos momentos, fuera de un cónclave, en los que cada cardenal está en la misma habitación con el Papa. En el derecho canónico, existe para “necesidades particulares de la Iglesia o asuntos de especial gravedad”. En la práctica, es una herramienta de gobierno. Permite al Papa consultar ampliamente, tomar el pulso a la Iglesia global y señalar prioridades de forma temprana.

            ¿Qué es un consistorio?

            Un consistorio es una reunión formal de cardenales convocada por el Papa para asistirle en el gobierno de la Iglesia universal.

            Un consistorio ordinario suele ser ceremonial. A menudo se utiliza para la creación de nuevos cardenales o para ciertos pasos en las canonizaciones. Por lo general, asisten principalmente los cardenales que viven en Roma; sin embargo, puede seguir siendo de naturaleza significativa. El Papa Benedicto XVI, por ejemplo, anunció su renuncia en un consistorio en 2013.

            Un consistorio extraordinario es diferente. Está diseñado para la consulta con todo el Colegio Cardenalicio. La palabra misma apunta a la idea de “estar juntos”. Históricamente, ha sido una forma importante para que los papas busquen consejo sobre doctrina, disciplina y gobierno de la Iglesia. Es explícitamente consultivo. El Papa sigue siendo quien toma las decisiones, pero escucha de manera estructurada.

            El último consistorio extraordinario con un impacto estratégico importante fue en febrero de 2014 bajo el Papa Francisco, centrado en el matrimonio y la familia antes del Sínodo sobre la Familia. Este fue el único consistorio extraordinario convocado por el difunto Papa.

            La importancia de este consistorio

            El encuentro de enero de 2026 será la primera vez que la mayoría de los cardenales hayan estado juntos desde la elección del Papa León XIV. Muchos tuvieron pocas oportunidades de conocerse antes del cónclave. Eso significa que el Colegio aún no está familiarizado con las principales prioridades pontificias del Papa. Por lo tanto, esta reunión no trata solo sobre temas de agenda. También trata sobre las relaciones, la confianza y la coherencia.

            Por eso la reunión tiene un peso simbólico. El Papa León XIV está reuniendo a un cuerpo que es geográficamente vasto y a menudo dividido por la experiencia, la cultura y las prioridades. Si puede crear una comunión real y una forma viable de colaborar, fortalecerá su capacidad para gobernar y liderar la Iglesia.

            La Oficina de Prensa de la Santa Sede dijo que los dos días incluirán “momentos de comunión y fraternidad”, así como tiempo para la “reflexión, el intercambio y la oración”. El objetivo declarado es ofrecer “apoyo y consejo” al Papa y fortalecer la comunión entre el Obispo de Roma y los cardenales.

            Esas frases pueden sonar genéricas. Pero en un nuevo pontificado, apuntan a algo concreto: el Papa León XIV está estableciendo el tono de cómo liderará. ¿ gobernará a través de un pequeño círculo interno? ¿O intentará construir una consulta más amplia y una responsabilidad compartida?.

            La agenda señala los instintos de gobierno del Papa

            En una carta navideña a los cardenales firmada el 12 de diciembre, festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, que Crux News en Roma ha obtenido, el Papa León describe cuatro puntos principales de discusión para la reunión de dos días, con la discusión probablemente centrada en dos temas por día.

            En primer lugar, pidió una lectura renovada de Evangelii Gaudium (2013). Ese documento está estrechamente ligado a la visión del Papa Francisco de una Iglesia misionera. León XIV parece estar diciendo que la Iglesia no puede comenzar con debates internos. Debe comenzar con la proclamación del Evangelio. Si hace de esto el punto de partida, enmarca el resto como herramientas para la misión, no como fines en sí mismos.

            En segundo lugar, pidió a los cardenales estudiar Praedicate Evangelium (2022), la constitución que reformó la Curia Romana. Esto es crucial. Muchas disputas en los últimos años no han sido solo sobre teología. Han sido sobre la autoridad: quién decide qué y a qué nivel. Si el Papa León XIV se enfoca aquí, puede estar probando cuánto consenso existe para continuar las reformas del Papa Francisco y cómo se implementarán.

            En tercer lugar, destacó la sinodalidad como una forma clave de cooperación con el Papa en asuntos que afectan a toda la Iglesia. Esto no es una señal pequeña. La sinodalidad se ha convertido en un tema definitorio y un punto de discordia. Al ponerlo en la agenda desde el principio, el Papa León XIV indica que quiere que el Colegio se comprometa con ello directamente en lugar de tratarlo como el proyecto de otra persona.

            Por último, hizo un llamado a la reflexión teológica, histórica y pastoral sobre la liturgia, subrayando la necesidad de preservar la sana tradición permaneciendo abiertos al desarrollo legítimo, en línea con el Vaticano II. Este tema es a menudo donde el conflicto eclesial se vuelve más visible. Un Papa que lo aborda temprano puede estar tratando de bajar la temperatura aclarando principios. O puede estar preparándose para decisiones que requerirán el apoyo de los cardenales. De cualquier manera, el hecho de que se incluya sugiere que sabe que el problema no puede evitarse.

            Qué significa esto para la Iglesia

            Este consistorio será probablemente la primera ventana clara a la mente del Papa León XIV. Mostrará en qué quiere poner énfasis, qué piensa que es urgente y cómo espera que sus colaboradores más cercanos trabajen con él.

            También puede exponer límites reales. Los temas son amplios. El tiempo es corto. Esa combinación puede producir tanto enfoque como frustración. Un consistorio exitoso no lo resolverá todo. Pero puede establecer un método: escucha honesta y prioridades claras con un sentido compartido de dirección.

            En ese sentido, el consistorio extraordinario no es meramente procedimental. Es el primer gran acto institucional de este pontificado. Es donde el Papa León XIV comenzará a definir cómo pretende gobernar con los cardenales, y qué tipo de Iglesia quiere que ellos le ayuden a liderar.

            El autorBryan Lawrence Gonsalves

            Fundador de “Catholicism Coffee”

            Recursos

            El padre Amorós explica el significado de la visita de los Reyes Magos al Niño Dios

            El sacerdote reflexiona sobre la Epifanía como un acontecimiento que rompe con el destino, invita a la conversión personal y propone una lectura actual de los dones de Oriente.

            Redacción Omnes·5 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

            En la víspera de la fiesta de los Reyes Magos, el padre Amorós ha publicado un nuevo vídeo en el que explica el profundo significado de la misteriosa visita de los sabios de Oriente al Niño Jesús. A través de una reflexión teológica y cultural, el sacerdote invita a redescubrir la Epifanía más allá del folclore y las tradiciones propias de estas fechas.

            En su mensaje, el padre Amorós sitúa al espectador en una potente paradoja histórica. Mientras en Roma el emperador César Augusto —el hombre más poderoso de su tiempo— dormía convencido de ser el centro del mundo, en una cueva de Belén tenía lugar un acontecimiento aparentemente insignificante que acabaría cambiando la historia. Unos Magos llegados de Oriente, representantes de la élite intelectual y científica del mundo antiguo, no viajaron para rendir honores al emperador, sino para postrarse ante un Niño pobre.

            Apoyándose en una conocida reflexión de G. K. Chesterton, el sacerdote explica que aquellos Magos simbolizan a toda la sabiduría y la ciencia antiguas, que tuvieron que “hacerse pequeñas” para entrar en la sencillez de Belén.

            Uno de los ejes centrales del vídeo es lo que denomina “la revolución de la Epifanía”. Recordando una enseñanza de Benedicto XVI, el padre Amorós subraya que los Magos, astrónomos de su tiempo, vivían en una cultura que creía que el destino humano estaba escrito en las estrellas. Sin embargo, el relato evangélico invierte esa lógica: no es la estrella la que determina el destino del Niño, sino el Niño quien guía a la estrella. Para el sacerdote, este detalle encierra un mensaje especialmente actual: la vida del hombre no está sometida a un destino ciego, sino confiada a un Dios que lo ha creado libre.

            El vídeo también incluye una llamada de atención inspirada en san Agustín. Amorós recuerda que los escribas de Jerusalén conocían perfectamente las Escrituras y supieron indicar a los Magos dónde nacería el Mesías, pero ellos mismos no se pusieron en camino. El santo los comparaba con hitos o postes que señalan la dirección, pero permanecen inmóviles. “La fe no es solo saber, es caminar”, subraya el sacerdote, advirtiendo del peligro de una religiosidad puramente teórica.

            En la parte final, el padre Amorós actualiza el significado de los tres regalos de los Magos. El oro representa hoy el desprendimiento del propio ego y de la comodidad; el incienso simboliza el tiempo dedicado a la oración; y la mirra, el sacrificio concreto expresado en el perdón y la cercanía al que sufre. Citando a san Gregorio Magno, concluye que quien se encuentra verdaderamente con Cristo no puede volver a su vida por el mismo camino, sino transformado.

            El sacerdote anima finalmente a ver el vídeo completo para profundizar en estos misterios y recuerda un mensaje central de la Epifanía: Dios quiere al hombre y lo quiere feliz.

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            Vocaciones

            La anécdota de Enrique Shaw que ilustra por qué va a ser un empresario santo

            No buscaba heroísmo ni aplausos. Ganaba dinero, sí, y mucho pues se debía a los accionistas también. Provenía de una familia muy bien situada socialmente y con grandes empresas. Enrique Shaw entendía que la empresa debía ser una comunidad humana, no solo una máquina de generar beneficios para los accionistas solamente.

            Javier García Herrería·5 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

            Quien habla en esta entrevista no es un sacerdote ni un teólogo, sino un empresario. Y no uno cualquiera. Fernán de Elizalde —empresario argentino, formado desde sus inicios laborales en la cultura del “ganar dinero como sea”— es hoy el administrador general de la causa de santidad de Enrique Shaw. Llegó a esta situación casi a su pesar. “Yo era de los que pensaban que un empresario no podía ser santo”, confiesa sin rodeos. Pero Shaw le cambió la perspectiva, por eso cree que puede ayudar a mejorar también la imagen que la Iglesia y la sociedad tienen del mundo empresarial.

            Elizalde se define a sí mismo como un antiguo “tiburón de los negocios”. “Había que ganar plata. No te digo matar, pero casi. Ese era el ambiente en el que yo vivía”, explica. Durante años ocupó cargos de alta dirección en grandes empresas, hasta que denunció dos estafas internas siguiendo los códigos éticos corporativos. “Hice la denuncia al jefe de la banda sin saberlo. Y me echaron». Aquella experiencia, paradójicamente, fue el inicio de su acercamiento a la figura de Enrique Shaw, por quien entonces no sentía el menor interés. “Para mí era un santurrón que repartía la plata que otros ganaban. Decía eso, y lo decía en voz alta».

            No conoció personalmente a Shaw —murió en 1961—, pero conocer su vida le obligó a revisar todos sus prejuicios. “Descubrí que debajo de la punta del iceberg había una enorme riqueza para obtener resultados y con unos buenos principios éticos. Me di cuenta de que estaba equivocado en la idea que tenía de él». Desde entonces, su vida profesional y personal quedó marcada por una convicción: “Se puede ser buen empresario, ganar dinero, tener rentabilidad, y al mismo tiempo ser profundamente cristiano».

            Un santo incómodo: laico, militar, empresario

            La figura de Enrique Shaw resulta incómoda para muchos estereotipos. Laico, padre de familia numerosa, empresario de éxito y militar de formación. En Argentina, recuerda Elizalde, “militar ha sido siempre mala palabra”. Y, sin embargo, Shaw fue marino, y no uno más: “Fue el marino más joven graduado en la historia naval argentina” y, además, destacado oficial en sus años en la Armada. También cursó estudios en la escuela de negocios de Harvard.

            La Marina le dio una formación que marcaría toda su vida. “Disciplina, método, orden”. Llevar el barco a puerto cuidando a la nave y a los tripulantes fue siempre su objetivo en las empresas en las que trabajó. 

            Shaw fue durante años el principal responsable de Rigolleau, la cristalería más importante de América Latina, participada por la multinacional estadounidense Corning Glass (botellas, vidrio industrial, vidrio técnico, productos como los famosos Pyrex; en definitiva, una empresa estratégica, con miles de empleados).

            “Yo no quiero echar a nadie como primera opción”

            La anécdota que, para Elizalde, resume mejor la ética empresarial de Enrique Shaw ocurre cuando la producción debe detenerse y, por lo tanto, la empresa deja de generar ingresos. Desde la casa matriz en Estados Unidos llega una orden tajante: despedir a 1.200 trabajadores.

            “La respuesta de Enrique fue clara: ‘No’. Dijo: ‘Podemos aguantar. Tenemos ganancias acumuladas. Déjenme presentar un plan para tratar de reconducir la situación’”. Su propuesta era concreta y arriesgada: tres meses de plazo y la autorización para perder hasta un monto determinado de dinero y un compromiso firme. “Si se supera el tiempo o el dinero autorizado, entonces sí, haré los despidos que ustedes piden, pero los haré a mi manera”.

            Viajó a Estados Unidos para defender un plan que pensaba proponer ante su par, Amory Houghton, que más tarde sería el CEO de la Corning Glass. El plan incluía medidas muy precisas buscando aprovechar el tiempo de los empleados en tareas útiles y productivas que normalmente se postergan —mantenimiento, reparaciones, orden de archivos, trabajos técnicos— para evitar despidos inmediatos. 

            La frase que Shaw repetía sintetiza toda su filosofía: “Yo no quiero echar a nadie como primera opción”. No era ingenuo ni blando, aclara Elizalde: “Si había que echar, echaba. Pero lo hacía bien, de manera humana, positiva».

            El resultado fue inesperado incluso para los más optimistas. “Mucho antes de que se cumplieran los 90 días, la actividad comercial se recompuso. La empresa volvió a vender, a facturar y a cobrar». Solo se perdió el 50 % de la cantidad autorizada. Entonces ocurrió algo insólito. “Enrique fue a los directivos y les dijo: ‘Nos autorizaron a perder 100. Perdimos 50. ¿Qué hacemos con los otros 50? Yo propongo repartirlos como premio a la gente’”. Quiso repartir un dinero a pérdida y su propuesta se aprobó.

            “Muero contento: por mis venas corre sangre obrera”

            Ese gesto explica lo que ocurrió después. Poco antes de morir, Shaw necesitó transfusiones de sangre. Sin que nadie lo pidiera, 256 obreros de la empresa salieron del trabajo y viajaron hasta el hospital de Buenos Aires donde estaba internado para donar sangre.

            “Había colas de hombres con monos de trabajo. La gente del hospital no entendía nada. Pensaban que era un sindicalista o un dirigente político. Cuando les dijeron que era el gerente general de una empresa, no lo podían creer».

            Shaw recibió la sangre de su gente, pero murió poco después. Una de sus últimas frases mostraba su sentido del humor: “Muero contento, porque hoy por mis venas corre sangre obrera”.

            Para Elizalde, no hay mejor definición de santidad laical. “Lo adoraban. No por sus discursos, sino por sus gestos concretos. Porque nunca humilló a nadie. Porque amó a su gente».

            Enrique y su mujer con sus nueve hijos

            Sufrir sin anestesia

            El cáncer acompañó a Shaw durante cinco años de enfermedad. Apenas tomaba calmantes. “Decía: ‘Sufro y ofrezco mi dolor por los que sufren de verdad. Yo tengo todo’». Muchas veces, recuerda Elizalde, estaba doblado de dolor en reuniones y nadie se daba cuenta. “La falta de analgésicos no fue conocida por su entorno hasta poco antes de morir».

            No buscaba heroísmo ni aplausos. “Era coherencia plena. Lo que decía, lo hacía». Ganaba dinero, sí, y mucho. Provenía de una de las familias empresarias más importantes de Argentina y de Europa. Pero entendía la empresa como una comunidad humana, no como una máquina de beneficios.

            Un empresario que desmonta prejuicios

            “El gran problema —dice Elizalde— es que la gente habla sin saber. Yo incluso, sobre Enrique, hablaba sin saber. Los argentinos somos de “opinar de todo” y no siempre decimos cosas que son ciertas”. 

            La figura de Enrique Shaw desmonta un prejuicio muy arraigado: que un empresario, por definición, no puede ser santo. “Él demostró que se puede. Siempre tuvo rentabilidad. Y cuando no la tenía, cambiaba las cosas para volver a tenerla. Pero nunca a costa de la dignidad de la gente».

            Por eso su causa de beatificación tiene un valor que va más allá de lo religioso. “La Iglesia va a declarar santo a un empresario, laico, padre de familia numerosa, militar. Eso es revolucionario”. No por ideología, sino por el ejemplo concreto de una vida coherente.

            Elizalde lo resume con una convicción nacida de la experiencia: “Si te ves en una situación difícil, rezá. Dios te va a dar una mano. No es magia. El camino está marcado». Y Enrique Shaw, empresario y cristiano, lo recorrió hasta el final.

            Oración para la devoción privada

            Oh Dios, tu venerable siervo Enrique nos dio un alegre ejemplo de vida cristiana a través de su quehacer cotidiano en la familia, el trabajo, la empresa y la sociedad. Ayúdame a seguir sus pasos con una profunda vida de unión contigo y de apostolado cristiano. Dígnate glorificarlo y concédeme por su intercesión el favor que te pido… Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

            (Padrenuestro, Avemaría, Gloria)

            Con aprobación eclesiástica: Arzobispado de Buenos Aires, 14 de julio de 1999.

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            Los Reyes Magos, buscadores de la Verdad

            Los magos aceptan el riesgo de abandonar lo conocido para adentrarse en lo desconocido, con todo el esfuerzo, la vulnerabilidad y la esperanza que ello implica.

            5 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

            El 6 de enero —o el primer domingo del año— se celebra la llegada de los Reyes Magos a la gruta de Belén. Aquellos sabios venidos de Oriente encarnan el arquetipo —figura, símbolo y modelo permanente— de todos los que buscan la verdad allí donde ésta pueda encontrarse.

            La Verdad eterna llevaba apenas unos días habitando nuestra historia. Primero se reveló a unos pastores humildes, que dormían al raso y que, sin esfuerzo ni búsqueda, se encontraron inesperadamente envueltos en la Gloria (Lc 2, 8). Pero la solemnidad de hoy nos recuerda que, para la mayoría de los hombres, el encuentro con la verdad no se recibe sin más: exige una búsqueda laboriosa, un avanzar decidido, y, con frecuencia, un largo viaje.

            Los reyes magos simbolizan el ansia de conocer y la necesidad innata de alcanzar el objeto propio de la inteligencia: la verdad.  «Todos los hombres desean por naturaleza saber» (Aristóteles, Metafísica, I, 1, 980a1) y, la verdad se deje conocer por todos los que la buscan con rectitud. 

            San Mateo nos presenta a unos hombres inquietos, capaces de mirar el cielo con una apertura de alma que les permite ver más allá de lo que el común de los mortales percibe: «Vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle» (Mt 2, 2). Lo que puso en marcha sus largas jornadas no fue una curiosidad fugaz, sino una experiencia compartida que dio origen a una hipótesis audaz. En su caso fue una estrella; en el nuestro puede ser un acontecimiento inesperado, una pregunta interior, una herida, una alegría… cualquier cosa capaz de despertar el deseo de sentido.

            Jordan Peterson ha descrito con precisión esta dinámica del pensamiento: «Una pregunta que no aborda un problema lo bastante difícil no atraerá la atención de los investigadores… La pregunta debe existir en la frontera entre el orden y el caos; debe contener una mezcla de lo verdaderamente desconocido».

            Los magos se atreven a cruzar precisamente esa frontera. Se ponen en camino: aceptan el riesgo de abandonar lo conocido para adentrarse en lo desconocido, con todo el esfuerzo, la vulnerabilidad y la esperanza que ello implica. Toda búsqueda verdadera es una peregrinación, y toda peregrinación es siempre doble: exterior e interior.

            Una vez planteada la pregunta y emprendida la ruta, llegan a Jerusalén (Mt 2, 1-4). Allí recaban información y consultan a Herodes, a los sumos sacerdotes y a los escribas. En ese gesto se da una lección decisiva: ningún auténtico descubrimiento prescinde de la tradición. La verdad no se inventa; se reconoce. Solo quien se apoya en lo que otros han comprendido antes puede ver más lejos. Ignorar el legado de la humanidad sería tan absurdo como iniciar un viaje sin conocer el mapa.

            Estos personajes no buscan recompensas ni favores; al contrario, llegan ofreciendo dones. Porque la verdad es, en sí misma, la mayor recompensa: vale más que todas las riquezas simbolizadas por el oro, más que los sacrificios evocados por la mirra y más que la humildad del incienso, que recuerda que no somos nosotros la medida de las cosas, sino que es la verdad la que nos mide y se nos revela.

            La escena que corona su viaje —el Niño con María, su Madre— ocurre en la realidad más concreta, en el contacto directo con lo real. «El gozo intelectual se produce cuando emerge una nueva comprensión… Sé bien dónde buscarlo: en territorio desconocido». Ninguna representación, por elaborada que sea, puede sustituir la fuerza del encuentro directo: «No es lo mismo verlo que te lo cuenten».

            Los sabios de oriente, al llegar al lugar indicado, experimentan ese gozo profundo: la intuición que se confirma, la búsqueda que se ilumina, la hipótesis que desemboca en un encuentro. Entrar en la casa, ver al Niño, adorarlo… cada gesto marca el paso de la razón inquieta al asombro humilde, del pensamiento a la adoración. 

            El relato termina diciendo: “se retiraron a su país por otro camino.” (Mt, 2, 12) Quién descubre la verdad no puede volver sobre sus pasos, sino su vida se ve transformada. La Epifanía celebra a estos grandes inquietos, buscadores de la verdad que no temieron arriesgarlo todo para seguir una luz tenue pero verdadera. 

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            Vaticano

            “El bien del pueblo venezolano debe prevalecer”, afirma el Papa León XIV

            En este segundo domingo después de la Natividad del Señor, el Papa León XIV se refirió en el Ángelus a la operación de Estados Unidos de captura del presidente venezolano Nicolás Maduro para ponerlo a disposición de la Justicia. El Papa dijo que “el bien del pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración”.

            Redacción Omnes·4 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

            En el rezo del ángelus de este día 4 de enero, primer domingo del año, el Papa renovó las felicitaciones a todos. En cuanto a la operación de captura del presidente venezolano para ser enjuiciado en Nueva York, llevada a cabo ayer por Estados Unidos, el Papa León XIV manifestó que “el bien del pueblo venezolano debe prevalecer y llevar a superar la violencia, y emprender caminos de justicia y de paz”.

            Estas han sido las palabras del Papa León XIV, que sigue “con gran preocupación la evolución de la situación en Venezuela”. 

            “El bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración, y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país, asegurando el estado de Derecho inscrito en la Constitución, respetando los derechos humanos y civiles de todos y cada uno, y trabajando para construir juntos un futuro sereno de colaboración, estabilidad y concordia, con especial atención a los más pobres, que sufren a causa de la difícil situación económica”.

            “Por eso rezo y les invito a rezar, confiando nuestra oración a la intercesión de Nuestra Señora de Coromoto, y de los santos José Gregorio Hernández y de sor Carmen Rendiles”.

            La operación de captura de Nicolás Maduro

            Como se conoció ayer mismo, este sábado tuvo lugar una operación estadounidense, explicada por la tarde en rueda de prensa por el presidente Donald Trump, por la que fuerzas especiales de Estados Unidos detuvieron y capturaron al presidente venezolano, Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, para ponerlos a disposición de la Justicia, tras un bombardeo de instalaciones militares que no encontró resistencia.

            Trump calificó la operación como “brillante”, y manifestó que ambos serán juzgados en Nueva York por cargos por narcotráfico. EEUU asumirá el control de Venezuela hasta que se produzca una transición política “segura, adecuada y juiciosa”, dijo. También señaló que compañías petroleras estadounidenses tendrán un papel clave en la industria del país.

            La ofensiva ha provocado numerosas reacciones. El vicepresidente de Estados Unidos J.D. Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio, que intervino en la rueda de prensa, celebraron la operación como un golpe al narcotráfico, mientras el chavismo advirtió sobre el riesgo de desestabilización regional. En paralelo, se registraron manifestaciones de venezolanos en ciudades de todo el mundo. El presidente Trump descartó, de momento, a la líder opositora y Nobel de la Paz, Corina Machado, para un papel inmediato, al considerar que “no tiene apoyo” en el país.

            Siluetas de personas en un puente mientras el humo se eleva cerca del Fuerte Tiuna, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, declarara que Estados Unidos capturó a al presidente venezolano, Nicolás Maduro, en Caracas, Venezuela, el 3 de enero de 2026. (Foto de OSV News/Leonardo Fernández Viloria, Reuters).

            Lo que dijo el Papa el 3 de diciembre

            En el avión de vuelta a Roma, tras el viaje apóstolico a Turquía y Líbano, a preguntas de los periodistas sobre las tensiones entre Trump y el presidente venezolano Nicolás Maduro, el Papa León dijo que el Vaticano está en contacto con “los obispos y el nuncio” para tratar de encontrar formas “de calmar la situación”, especialmente porque los que más sufren son los simples ciudadanos de Venezuela.

            Sin embargo, León XIV añadió que “las voces que llegan de Estados Unidos van cambiando”, alternando entre ultimátums a Maduro y ocasionales suavizaciones de la retórica. “No sé más”, dijo el Papa, pero siempre es mejor buscar el camino del diálogo, informó Cindy Wooden de CNS, en el vuelo papal.

            Obispos de Venezuela

            La Conferencia Episcopal venezolana ha emitido un mensaje ante los hechos ocurridos en la nación suramericana, rechazando la violencia, pidiendo la serenidad del pueblo, y solicitando “que las decisiones que se tomen, se hagan siempre por el bien de nuestro pueblo”, recogió ayer Vatican News.

            Ante los acontecimientos acaecidos en Venezuela, el episcopado venezolano ha manifestado mediante un mensaje su cercanía y acompañamiento del pueblo de su país. Haciendo un llamado a perseverar en la oración, y rechazando cualquier tipo de violencia.

            “Ante los acontecimientos que hoy vive nuestro país, pidamos a Dios nos conceda a todos los venezolano serenidad, sabiduría y fortaleza. Nos hacemos solidarios con quienes fueron heridos y los familiares de quienes fallecieron. Perseveremos en la oración por la unidad de nuestro pueblo”, dice el mensaje.

            Los obispos piden también que las decisiones que se tomen sean para el bien del pueblo venezolano: “Hacemos un llamado al Pueblo de Dios para vivir más intensamente la esperanza y la oración ferviente por la paz en nuestros corazones y en la sociedad, rechazamos cualquier tipo de violencia. Que nuestras manos se abran para el encuentro y la ayuda mutua, y que las decisiones que se tomen, se hagan siempre por el bien de nuestro pueblo”.  

            La venida de Jesús, un doble compromiso

            En el rezo del Ángelus, el Pontífice subrayó, entre otras, dos ideas. El misterio de la Navidad nos recuerda que “el fundamento de nuestra esperanza es la encarnación de Dios”,  y “la venida de Jesús en la debilidad de la carne humana, si por una parte reaviva en nosotros la esperanza, por otra nos confía un doble compromiso, uno hacia Dios y el otro hacia el ser humano”.

            «Hacia Dios, porque si Él se hizo carne, si eligió nuestra humana fragilidad como su morada, entonces siempre estamos llamados a pensar en Dios a partir de la carne de Jesús y no desde una doctrina abstracta».

            Y “hacia el ser humano, nuestro compromiso debe ser igualmente coherente. (…). Dios nos llama a reconocer en cada persona su dignidad inviolable y a ejercitarnos en el amor mutuo unos hacia otros”.

            “De este modo, la encarnación nos pide también un compromiso concreto por la promoción de la fraternidad y de la comunión, para que la solidaridad sea el criterio de las relaciones humanas; por la justicia y por la paz; por el cuidado de los más frágiles y la defensa de los débiles. Dios se hizo carne, por eso no hay un culto auténtico hacia Dios sin el cuidado de la carne humana”.

            El autorRedacción Omnes

            Unos padres atentos

            Rafael Alvira era un hombre agradecido a sus padres, que le enseñaron a poner amor en todo.

            4 de enero de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

            Rafael Alvira fue profesor universitario, filósofo y escritor. Unos meses antes de morir, me concedió una entrevista de la que quisiera compartir algunas ideas. Rafael Alvira era un hombre agradecido a sus padres, que le enseñaron a poner amor en todo.  

            Serenos, alegres y atentos, se esforzaron por hacerlo feliz. Un matrimonio que cultivó siempre el Amor que Dios les dió y están en proceso de beatificación.

            Le pregunté cómo lograban sus padres transmitir ese Amor: «Cultivándolo. Cultivo, cultura, culto, todo eso significa reconocer el don recibido y responder, primero poniendo atención para comprenderlo, y después trabajando para ofrecer realidades a Quien nos lo dio, que sean del tipo que sean, lleven siempre la carga simbólica propia del amor: él se expresa siempre de modo simbólico, porque siendo racional trasciende el nivel analítico».

            Tuve curiosidad de saber si había algo que caracterizaba a sus padres especialmente y quedé asombrada cuando su respuesta se desvió, de nuevo, hacia la atención: «El espíritu atento de mis padres era sumamente palpable, hasta el punto de que sí les recuerdo descansando, como es lógico, pero no los recuerdo nunca desatentos. Y después, el esfuerzo, para que la respuesta al don sea lo mejor posibles. Su continuo esfuerzo -un trabajo sonriente y sereno- por ayudarte y hacerte feliz era proverbial».

            Evangelización

            El poder de la gran pantalla: san Juan Pablo II y el cine

            A veinte años de su muerte, san Juan Pablo II es recordado por su mirada al cine como medio de cultura, responsabilidad y evangelización.

            Alejandro Pardo·4 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 10 minutos

            Cuando Karol Wojtyła accedió a la Sede de Pedro en octubre de 1978 el mundo entero constató que se abría una nueva época en la sucesión apostólica. Al igual que aquel joven Papa había de desarrollar una peculiar sintonía y complicidad con representantes del arte, de la cultura y de la comunicación, de igual modo mostró una clara afinidad hacia el medio cinematográfico. Sus más directos colaboradores así lo constatan. Por ejemplo, el cardenal Stanisław Dziwisz, su secretario particular durante cuarenta años, afirmaba: “A Juan Pablo II le gustaba mucho el cine y veía las películas importantes del momento”.

            Por su parte, el que fuera durante muchos años presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, el entonces arzobispo John P. Foley, daba fe de que “el Santo Padre conoce bien el cine y ha podido ver películas de directores de distintos países”.

            Finalmente, Joaquín Navarro-Valls, portavoz de la Santa Sede durante casi todo su pontificado, matizaba: “A san Juan Pablo II le gustaba el cine y sabía apreciarlo, aunque veía poco. En cualquier caso, le gustaba estar al tanto de la producción cinematográfica y preguntaba sobre ella, especialmente sobre películas de contenido histórico, biográfico o puramente estético. Le gustaban especialmente aquellas historias que exponían un tema humano universal y proponían una solución no trivial. No era inmune a la estética, pero por encima de todo le atraía el contenido humano”.

            Un pontificado de cine

            De un modo u otro, el mundo del cine estuvo muy presente en el pontificado de san Juan Pablo II. En efecto, durante esos años se prodigaron los encuentros con actores, cineastas y profesionales de la televisión con motivo de audiencias, jubileos o pases privados de obras cinematográficas. Nombres como Alberto Sordi, Vittorio Gassman, Monica Vitti, Dario Argento, Roberto Benignini, Andrei Tarkowski, Krzysztof Zanussi, Ettore Bernabei, Ennio Morricone, Martin Sheen o Jim Caviezel fueron desfilado por las estancias vaticanas. Lo mismo hicieron los productores de la serie sobre la Biblia, con quienes el Papa se reunió en diversos momentos. Entre todos estos encuentros, destaca el que mantuvo, por iniciativa propia, con una buena representación de la industria de Hollywood en el Hotel Registry de Beverly Hills en septiembre de 1987, durante su visita pastoral a Estados Unidos, al que asistieron figuras como Lew Wasserman, Jack Valenti o Charlton Heston. 

            Mención especial merece la relación de amistad que san Juan Pablo II mantuvo con su compatriota, el director de cine polaco Krzysztof Zanussi, quien dirigió la primera película biográfica sobre la vida del nuevo pontífice: From A Far Country (De un país lejano, 1981). El biopic de Zanussi fue el primero, pero no el último, porque, como afirmaba George Weigel, la propia trayectoria vital de Karol Wojtyła –épica y dramática a un tiempo– “desafiaría la imaginación del más afamado de los guionistas”. En efecto, en 1984 se estrenó el telefilme estadounidense Pope John Paul II, dirigido por Herbert Wise y protagonizado por Albert Finney, y tras la muerte de Wojtyła en 2005, otras producciones televisivas, que manifiestan el interés que despertaba su figura.

            En otro contexto, conviene mencionar los congresos y jornadas de estudio sobre el séptimo arte que se impulsaron durante sus años al frente de la Iglesia –entre los que destacan las tres ediciones del Congreso Internacional de Estudios sobre el Cine, así como la creación de un específico festival de cine denominado Terzo Millenio Film Festival, cuya primera edición tuvo lugar en 1991. Por último, cabría añadir otro festival de menor entidad, The John Paul II Inter-Faith Film Festival (JP2IFF), surgido en 2009 para conmemorar el X aniversario de la Carta a los Artistas.

            Un magisterio breve pero profundo

            Toda esta extensa presentación sirve de contexto para entender por qué san Juan Pablo II quiso prestar una especial atención al medio cinematográfico y por qué le dedicó una parte pequeña, aunque muy sustanciosa, de su magisterio. En concreto, el núcleo fundamental lo constituyen poco más de una decena de discursos en los que se refiere al cine y a la ficción televisiva de manera monográfica y que tuvieron lugar entre 1978 a 1999, es decir, a lo largo de casi todo su pontificado. Algunos de ellos los pronunció con motivo de encuentros con profesionales del sector; otros, a raíz de jornadas o congresos sobre el cine; finalmente, no faltan los que dedicó al séptimo arte con motivo de su primer centenario. Ofrecemos a continuación una síntesis de las ideas más relevantes contenidas en todos ellos.

            Cine y misterio humano

            Al igual que otras artes, también el cine, gracias a la eficacia evocadora y emotiva de su lenguaje y a la fuerza que posee la representación dramática de la vida humana, contribuye, en palabras de san Juan Pablo II, “a obtener una conciencia mejor y más profunda de la conditio humana, del esplendor y de la miseria del hombre”. De ahí que insistiera: “El cine es, pues, un instrumento sensibilísimo, capaz de leer en el tiempo los signos que a veces pueden escapar a la mirada de un observador apresurado. Cuando se usa bien, puede contribuir al crecimiento de un verdadero humanismo y, en definitiva, a la alabanza que de la creación se eleva hacia el Creador”.

            Es precisamente en la riqueza del medio cinematográfico –imágenes y sonidos al servicio de una historia– donde se logra esa conexión con el espectador que le permite vivir vicariamente la vida de otros en un drama cargado de significado (la experiencia catártica a la que aludían los griegos). Así, este santo Papa explicaba: “El cine goza de una riqueza de lenguajes, de una multiplicidad de estilos y de una variedad de formas narrativas verdaderamente grande: realismo, fábula, historia, ciencia ficción, aventura, tragedia, comedia, crónica, dibujos animados, documentales… Por eso, ofrece un tesoro incomparable de medios expresivos para representar los diversos campos en que se sitúa el ser humano, y para interpretar su imprescindible vocación a lo bello, lo universal y lo absoluto”. Como se aprecia, para este Romano Pontífice el cine, siendo un vehículo idóneo para expresar la dimensión trascendente del hombre, posee una singular cualidad performativa y salvífica, propia de toda manifestación cultural basada en una adecuada antropología, característica de aquellas expresiones artísticas que se abren al espíritu y muestran la íntima relación que existe entre la belleza, la verdad y el bien. De ahí que añada: “Ante las películas el espectador se siente impulsado a la reflexión, hacia los aspectos de una realidad a veces desconocida, y su corazón se interroga, se refleja en las imágenes, se confronta con perspectivas diversas, y no puede quedar indiferente ante el mensaje que la obra cinematográfica le transmite”.

            El cine como pedagogo individual y social

            En varias ocasiones, el Papa Wojtyła utiliza el término pedagogo o agente cultural, para reforzar la idea de que todas las pantallas, grandes y pequeñas, se han convertido en instancias conformadoras de los valores que atañen a la conciencia individual y social, suplantando a la familia, la escuela y la formación religiosa. Así, señalaba en una ocasión: “Entre los medios de comunicación social, el cine es sin duda un instrumento muy difundido y apreciado, y de él parten con frecuencia mensajes capaces de influenciar y condicionar las elecciones del público –sobre todo del más joven– en cuanto forma de comunicación que se basa no tanto en las palabras, como en hechos concretos, expresados con imágenes de gran impacto sobre los espectadores y su subconsciente”, hasta el punto de que “mediante los modelos de vida que presentan, con la sugestiva eficacia de la imagen, de las palabras y de los sonidos, los medios de comunicación social tienden a sustituir a la familia en el papel de preparación a la percepción y a la asimilación de los valores existenciales”. El cine se convierte, por tanto, en espejo y modelador de la sociedad, y en un agente de cohesión social e intercambio cultural. En concreto, a los representantes de la principal maquinaria productora y exportadora de entretenimiento que es Hollywood, les señalaba con ocasión de un encuentro en 1987: “Ayudáis a vuestros conciudadanos a disfrutar del ocio, a apreciar el arte y a beneficiarse de la cultura. Proporcionáis a menudo las historias que cuentan y las canciones que cantan. Les suministráis las noticias sobre acontecimientos cotidianos, una visión de la humanidad y motivos de esperanza. Vuestro influjo en la sociedad es ciertamente profundo. Cientos de millones de personas ven vuestras películas y programas de televisión, escuchan vuestras voces, cantan vuestras canciones y reflejan vuestras opiniones. Es un hecho que vuestras decisiones más pequeñas pueden tener un impacto global”.

            Responsabilidad social de los profesionales

            No es de extrañar que, ante semejante poder, san Juan Pablo II exigiera una consecuente responsabilidad. Lo hizo en muchas ocasiones entre las que destaca, con singular fuerza, su discurso ante la industria hollywoodiense. “Mi visita a Los Ángeles quedaría incompleta sin este encuentro, porque vosotros representáis uno de los factores de influencia estadounidense más importantes en el mundo de hoy. Trabajáis en todos los campos de las comunicaciones sociales y así contribuís así al desarrollo de una cultura popular de masas. La humanidad se ve profundamente influida por lo que hacéis. Vuestras actividades afectan a la misma comunicación: ​​dando información, influyendo en la opinión pública, ofreciendo entretenimiento (…). Proporcionáis a menudo las historias que cuentan y las canciones que cantan. Les suministráis las noticias sobre acontecimientos cotidianos, una visión de la humanidad y motivos de esperanza. Vuestro influjo en la sociedad es ciertamente profundo”. Y añadía: “Vuestro trabajo puede ser una fuerza para un gran bien o para un gran mal. Vosotros mismos conocéis los peligros y las espléndidas oportunidades que se abren ante vosotros. Los productos de la comunicación pueden ser obras de gran belleza, que revelan lo que hay de noble y edificante en la humanidad, y promueven lo que es justo, equitativo y verdadero. Por otra parte, la comunicación puede apelar y promover lo que es degradante en las personas: el sexo deshumanizado a través de la pornografía o a través de una actitud superficial con respecto al mismo sexo y a la vida humana; la avaricia, través del materialismo y del consumismo o del individualismo irresponsable; la ira y la venganza, a través de la violencia o de la justicia propia. Todos los medios de cultura popular que representáis pueden construir o destruir, elevar o rebajar. Tenéis incalculables posibilidades para el bien y abominables posibilidades para la destrucción. Es la diferencia entre la muerte y la vida –la muerte o la vida del espíritu–. Y es una cuestión de elección”.

            Entre los desafíos más apremiantes que este Papa señala en sus intervenciones se encuentran el respeto al espectador –basado en la dignidad humana–, la transmisión de valores positivos en defensa de un verdadero humanismo, la representación responsable de temas polémicos como la violencia o el sexo, la promoción de un verdadero bien común, la defensa de la libertad creativa y también responsable, y la resistencia ante intereses comerciales e ideológicos. 

            Se trata, en el fondo, de que los profesionales del cine y de los medios audiovisuales respondan a la confianza que la comunidad deposita en ellos. En este sentido, concluía este santo Papa: “Ciertamente, vuestra profesión os somete a una gran medida de rendición de cuentas –ante Dios, ante la comunidad y ante el testimonio de la historia. Y, sin embargo, a veces parece que se deja todo en vuestras manos. Precisamente porque vuestra responsabilidad es tan grande y vuestro dar cuentas a la comunidad no resulta fácilmente ejercible desde el punto de vista jurídico, la sociedad se apoya tanto en vuestra buena voluntad. En cierto sentido, el mundo está a vuestra merced. Los errores de juicio, las equivocaciones sobre la conveniencia y justicia de lo que se transmite, así como los criterios erróneos en el arte pueden ofender y herir las conciencias y la dignidad humana. Pueden usurpar derechos fundamentales sagrados. La confianza que la comunidad deposita en vosotros os honra profundamente y os desafía poderosamente”.

            Responsabilidad del espectador

            Sin embargo, el sentido de responsabilidad no se circunscribe solo a los profesionales. Se trata de una responsabilidad compartida que implica también a quienes disfrutan de los contenidos audiovisuales, es decir, a los espectadores. A ellos les corresponde formar su capacidad crítica para interpretar correctamente los mensajes que reciben a través de la pequeña o gran pantalla, y estar así en condiciones de hacer un uso libre y responsable de esos contenidos audiovisuales. De igual manera, se incluyen aquí los padres y educadores, en el caso de los menores de edad, y también el papel de los críticos de cine.

            Los principios que sustentan este deber de formar (o formarse) en el uso de los medios de comunicación están enraizados en una visión antropológica que defiende la dignidad del hombre y su actuar libre y responsable. No es casualidad que san Juan Pablo II insistiera en ello desde el comienzo de su pontificado. Por ejemplo, en 1981 recordaba: “El hombre, también en relación con los mass-media, está llamado a ser ‘él mismo’: o sea, libre y responsable, ‘usuario’ y no ‘objeto’, ‘crítico’ y no ‘pasivo’ (…). Esta es la dignidad que exige que el hombre actúe según opciones conscientes y libres, esto es, movido e inducido por convicciones personales y no por un ciego impulso interno o por mera coacción externa”. Y, más adelante, proseguía: “Hay que intensificar la acción directa para la formación de una conciencia crítica que influya en las actitudes y en los comportamientos no sólo de los católicos o de los hermanos cristianos –defensores por convicción o por misión de la libertad y de la dignidad de la persona humana–, sino de todos los hombres y mujeres, adultos y jóvenes, a fin de que sepan verdaderamente ‘ver, juzgar y actuar’ como personas libres y responsables, también en la producción y en las decisiones que se refieren a los medios de comunicación social”. 

            En concreto, este Papa propuso fomentar la formación crítica en cine y en las artes audiovisuales, en especial, en el caso de los niños y adolescentes (los más indefensos antes los mensajes de las pantallas); la responsabilidad de los padres y educadores; y, finalmente, el papel de los críticos de cine, sobre los que recae la misión de ayudar a formar la recta conciencia crítica de los espectadores.

            El cine, vehículo de evangelización

            Resulta bastante coherente que alguien que entiende de manera tan profunda la naturaleza del medio cinematográfico y su capacidad de penetrar en el interior del hombre, piense en él a la hora de transmitir los contenidos de la misma fe. “El cine, con sus múltiples potencialidades, puede convertirse en valioso instrumento para la evangelización –señalaba en una ocasión–. La Iglesia exhorta a los directores, a los cineastas y a todos los que –a cualquier otro nivel– se profesan cristianos y trabajan en el complejo y heterogéneo mundo del cine, a actuar de forma plenamente coherente con su fe, tomando valerosamente iniciativas incluso en el campo de la producción para hacer cada vez más presente en ese mundo, a través de su labor profesional, el mensaje cristiano que es para todo hombre mensaje de salvación”. En concreto, las historias reflejadas en la pantalla pueden contribuir a remediar la brecha existente entre la fe y la cultura. Así, invitaba a un grupo de profesionales: “Confío en que vuestras producciones cinematográficas sean una ayuda valiosa para el diálogo indispensable que se está desarrollando en nuestro tiempo entre la cultura y la fe. De modo especial, en el ámbito del cine y la televisión, donde se encuentran la historia, el arte y los lenguajes de la comunicación, vuestra obra de profesionales y creyentes resulta particularmente útil y necesaria”.

            Una invitación perenne

            Karol Wojtyła ha sido un Papa que ha manifestado una especial sensibilidad hacia el medio cinematográfico. Lo ha entendido con hondura en todas sus dimensiones: como arte, como industria y como medio de comunicación. Se trata de un caso singular en los pontificados más recientes. Su magisterio permanecerá como fuente de inspiración. Así lo reconocía el entonces presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, el arzobispo Foley: “Los mensajes del Santo Padre sobre el cine pueden considerarse un punto de partida para la reflexión y nos recuerdan una vez más cuánta atención ha prestado Juan Pablo II a la gran pantalla. Se trata de una llamada a la responsabilidad, un ánimo para proseguir por el camino que muchos han emprendido, sobre todo a la luz de una consideración indispensable: que el cine es una parte integral de la cultura de un pueblo, y que representa las ansias, los miedos, las esperanzas, y que cada película permanece como un testamento de esta cultura, habla a las generaciones futuras y puede devolver a la mente momentos olvidados o jamás conocidos”. En efecto, este breve pero profundo magisterio seguirá iluminando a quienes trabajan en la industria audiovisual, con el deseo –en palabras del propio san Juan Pablo II– de que “la industria del cine en todo el mundo reflexione sobre su potencial y asuma su importante responsabilidad”.

            San Juan Pablo II y el Cine Verdad, bien y belleza en la pantalla

            Autor: Alejandro Pardo
            Editorial: Eunsa
            Fecha de publicación: 2025
            Páginas: 328
            El autorAlejandro Pardo

            Sacerdote. Doctor en Comunicación Audiovisual y en Teología Moral. Profesor del Instituto Core Curriculum de la Universidad de Navarra.

            La Hispanidad, heredera de Occidente

            Santiago Leyra-Curiá reivindica la misión histórica de España y la Hispanidad como custodias de la dignidad humana y del legado espiritual de Occidente.

            3 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

            Como explica magistralmente el filósofo Julián Marías en su obra “España inteligible”, desde mediados del siglo XVIII, la humanidad comenzó a creer en una idea que se convirtió en dogma: la del progreso inevitable. Turgot, Condorcet y los pensadores ilustrados imaginaron que la historia avanzaba de modo automático hacia un futuro cada vez mejor. Pero los siglos XX y XXI nos han demostrado que no hay automatismos en la historia. El progreso puede existir, sí, pero también el retroceso.

            Y quizá lo más grave de esa mentalidad progresista haya sido que nos robó la identidad de cada época, como si el presente no tuviera valor por sí mismo, sino solo como preparación de un futuro ideal. En ese horizonte indefinido, las culturas dejaron de comprenderse como proyectos con sentido propio.

            Frente a eso, yo propongo mirar nuestra historia como una vocación. España no fue nunca un accidente ni una simple acumulación de hechos. Fue, y sigue siendo, un proyecto con conciencia, una voluntad histórica que se abre camino entre la incertidumbre.

            Desde sus orígenes, España entendió su existencia como una misión. Durante siglos fue islámica y oriental, pero una minoría decidió mantenerla cristiana y europea. Esa decisión fue el inicio de una trayectoria que daría forma a lo que hoy llamamos Hispanidad.

            Cuando Carlos I llegó a España, en 1517, se debatían dos visiones de imperio. Gattinara soñaba con una monarquía universal basada en la conquista. Pero Pedro Ruiz de la Mota propuso otra cosa: un imperio cristiano, una universitas christiana basada en la armonía entre los pueblos y en la defensa de la justicia. De esa raíz nacería, pocos años después, una de las aportaciones más grandes de nuestra historia: la Escuela de Salamanca, de la que el año que este año celebramos el 5º centenario de su nacimiento. Esta Escuela tendría por cierto su continuidad en ilustres figuras de la Universidad hermana de Coimbra, como Luis de Molina, Francisco Suárez o el injustamente olvidado Juan de Santo Tomás.

            Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Francisco Suárez, Luis de Molina… todos ellos fueron pioneros en afirmar que el hombre tiene una dignidad inalienable por el simple hecho de ser persona. Sus reflexiones sobre los derechos naturales, la ley justa y la igualdad de todos ante Dios dieron origen a lo que hoy llamamos derechos humanos y derecho internacional. Mucho antes de la Ilustración, ya se debatía en nuestras universidades si era lícito dominar a otros pueblos o despojarlos de sus bienes. Y de aquellos debates surgieron leyes concretas: las de Burgos, las de Valladolid y las Nuevas Leyes de 1542, que abolieron el sistema de encomiendas.

            Es justo recordar que el germen de los derechos humanos nació allí: en Salamanca, en el corazón de la Hispanidad.

            De la Leyenda Negra a la crisis de identidad

            Sin embargo, aquel esfuerzo fue distorsionado. Los enemigos de España difundieron una imagen falsa: la llamada Leyenda Negra. En ella, se presentaba a España como intolerante, fanática y retrógrada, ocultando su defensa del derecho y de la dignidad humana. Esa manipulación no solo triunfó fuera, sino que acabó calando dentro. Desde el siglo XVII muchos españoles comenzaron a mirarse con los ojos del extranjero, dudando de su propia identidad.

            La historia posterior fue, en buena parte, consecuencia de esa fractura. La pérdida de Portugal en 1640 marcó el inicio de la decadencia. La Ilustración europea, con figuras como Montesquieu o Voltaire, retomó los prejuicios contra España, presentándola como el símbolo de la irracionalidad. Al mismo tiempo, nuestros ilustrados —Jovellanos, Moratín, Isla—, que eran reformistas, moderados y profundamente católicos, fueron injustamente identificados con los excesos de la Revolución francesa. Esa confusión frenó las reformas y alimentó un clima de desconfianza y división.

            Después llegó la invasión napoleónica de 1808, y con ella, una guerra civil entre dos Españas: la tradicional y la liberal. Cuando Fernando VII restauró el absolutismo, la ruptura fue definitiva. Las colonias americanas, influenciadas por ese conflicto, se emanciparon renegando de su herencia española. Los criollos, descendientes de españoles, intentaron fundar naciones nuevas negando tres siglos de historia común. Así comenzó la crisis de la Hispanidad, cuyas consecuencias seguimos viviendo a ambos lados del Atlántico.

            Durante el siglo XIX, la religión pasó de ser una fe compartida a convertirse en una trinchera ideológica: clericalismo contra anticlericalismo. Más tarde, los desastres de 1898 y 1936 —la pérdida de los últimos territorios y la guerra civil— acentuaron la desorientación. España se aisló y tardó décadas en reconstruirse. La Transición democrática de 1978 devolvió la libertad, pero no logró liberar del todo la mentalidad heredada de la Leyenda Negra. Seguimos mirando nuestra historia con complejos, sin reconocer plenamente lo que aportamos al mundo.

            La misión actual de la Hispanidad: renovar Occidente

            Y sin embargo, Occidente —ese Occidente que hoy parece dudar de sí mismo— es impensable sin la contribución de la Hispanidad. Occidente se sostiene sobre tres pilares: la razón griega, que nos enseñó a interpretar la realidad; el derecho romano, que nos dio el concepto de justicia y de autoridad legítima; y la visión judeocristiana, que nos reveló que cada ser humano es hijo de Dios y hermano de todos los hombres. España, y con ella la Hispanidad, fue el punto donde esas tres raíces se encontraron. Desde esa unión surgió una civilización capaz de extender al mundo una idea revolucionaria: la del hombre como persona.

            En un momento en que Europa empezaba a deslizarse hacia el materialismo y la negación del espíritu, España insistió en que el ser humano no es una cosa, ni un mecanismo biológico, sino un ser libre, responsable y llamado a la trascendencia. Por eso muchos pensadores contemporáneos —como Charles Taylor, John Finnis, Alasdair MacIntyre o Byung-Chul Han— reconocen, directa o indirectamente, la influencia del legado hispánico en su reflexión sobre la dignidad y los derechos humanos.

            La Hispanidad, más que un concepto político, es una comunidad cultural, lingüística y espiritual. Es la conciencia de compartir una historia, una lengua, una forma de mirar el mundo. Es la sensación de estar en casa en cualquier país hispanoamericano. Y esa comunidad tiene todavía mucho que decir al mundo actual, que vive una profunda crisis moral y de sentido.

            Recuperar los valores de la Hispanidad —la razón, el derecho, la visión cristiana de la persona— es, a mi juicio, una tarea urgente. Porque si queremos que nuestra civilización sobreviva, debemos volver a creer en el hombre como ser digno, libre y responsable, creado por amor.

            Ha sido precisamente la fe cristiana la que, durante dos mil años, ha dado a millones de personas una visión del mundo en la que caben la verdad, la belleza y la justicia. Y fue España, a través de su obra en América y Asia, quien difundió esa visión por el planeta. Con errores, sí, pero también con una grandeza que cambió la historia del hombre.

            España ha entendido siempre la vida como una misión. No ha sido utilitarista, ni ha subordinado al hombre al Estado. Ha sentido la existencia como aventura y ha tenido simpatía por los vencidos. Su literatura, desde Cervantes, es testimonio de esa mirada profundamente humana y compasiva.

            Si prolongamos ese espíritu y lo adaptamos a nuestro tiempo —libre de los prejuicios, de las ideologías y de los complejos heredados—, podremos ofrecer al mundo una renovación auténtica del proyecto hispano, una Hispanidad que vuelva a ser heredera viva de Occidente y defensora de los derechos humanos. Y ojalá Portugal hiciera algo similar en el mundo lusitano. 

            Decía Menéndez Pelayo que “la fe católica es el substrato, la esencia y lo más grande de nuestra filosofía, de nuestra literatura y de nuestro arte”. Yo añadiría: también de nuestra visión del hombre. Por eso, la Hispanidad que fue y la que puede volver a ser coinciden en lo esencial: ambas nacen del reconocimiento de la dignidad de la persona.

            Nuestra tarea, en este tiempo de confusión, no es otra que continuar sin complejos la misión histórica de la Hispanidad. Preservar lo mejor de nuestra civilización y, con humildad, ofrecerlo al mundo. Porque solo desde esa fidelidad a lo que somos podremos mirar el futuro con esperanza.

            Evangelización

            Bonhoeffer, Bartolomé I y Carlos III, tres aliados cristianos del Papa

            En su tarea ecuménica por la unidad de los cristianos, el Papa León XIV ha tenido el pasado año varias figuras aliadas entre los cristianos no católicos. Entre ellas, el teólogo y pastor luterano, Dietrich Bonhoeffer, víctima del nazismo, el Patriarca Ecuménico Bartolomé I o el rey Carlos III de Inglaterra.

            Francisco Otamendi·3 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

            Desde los primeros meses de su pontificado, el Papa León XIV ha imprimido a su magisterio una clara orientación ecuménica (unidad de los cristianos), como se refleja en su lema papal tomado de san Agustín, ‘In Illo Uno Unum’ (En Él que es el Único somos Uno), aunque se refiere a varios aspectos, tal como ha ido desarrollando el Pontífice.

            No hay listados oficiales de teólogos cristianos, no católicos, que León XIV haya citado como Papa de la Iglesia católica. Sin embargo, se han producido menciones a algunos, como Dietrich Bonhoeffer (1906-1945) teólogo luterano y pastor alemán, figura de la resistencia contra el nazismo, y víctima de los nazis con 39 años. Desde luego, el Patriarca Ecuménico Bartolomé I, con el que se reunió en varias ocasiones en Estambul, y el rey Carlos III, de Inglaterra, lider de la Iglesia anglicana, entre otros.

            Dietrich Bonhoeffer

            En la felicitación navideña a la Curia Romana del 22 de diciembre, al final del discurso, el Papa citó al teólogo luterano Dietrich Bonhoeffer. Ésta fue la referencia íntegra: “Eminencias, Excelencias, queridos hermanos y hermanas, el Señor desciende del cielo y se abaja hacia nosotros.

            Como escribía Bonhoeffer, meditando sobre el misterio de la Navidad, ‘Dios no se avergüenza de la bajeza del hombre, entra en él […]. Dios ama lo que está perdido, lo que nadie considera, lo insignificante, lo marginado, débil y abatido’ (cf. D. Bonhoeffer, Riconoscere Dio al centro della vita, Brescia 2004, 12). Que el Señor nos dé su misma condescendencia, su misma compasión, su amor, para que cada día seamos sus discípulos y testigos”, dijo el Sucesor de Pedro.

            La referencia no pareció casual. León XIV evocaba la figura de Bonhoeffer como ejemplo de una fe cristiana que no se repliega en lo privado, sino que asume precisas responsabilidades.

            Voz de la resistencia cristiana

            Dietrich Bonhoeffer nació en 1906 en Breslavia y se formó como teólogo luterano en un ambiente intelectual exigente. Desde joven destacó por su profundidad bíblica y su preocupación por la vida concreta de la Iglesia. Para él, la teología no era solo un ejercicio académico, sino una reflexión al servicio de la comunidad cristiana y de su testimonio en el mundo.

            Durante el ascenso del nazismo, Bonhoeffer se convirtió en una de las voces más claras de resistencia cristiana. Participó activamente en la oposición a instrumentalizar la fe por parte del régimen. Sostenía que el seguimiento de Cristo implicaba asumir riesgos y comprometerse con la verdad, incluso cuando ello tuviera consecuencias personales graves.

            Fe coherente, testigo

            Sus escritos, especialmente ‘El costo del discipulado’ y sus cartas desde la prisión, desarrollan la idea de una “gracia costosa”, una fe que exige coherencia y responsabilidad. Ejecutado en 1945, Bonhoeffer es hoy reconocido como testigo cristiano por católicos, protestantes y ortodoxos, también por sus escritos desde la prisión.

            Puede interpretarse de varias maneras el mensaje que deseaba transmitir el Papa León XIV al citar al pastor luterano. Una de ellas puede ser que el ecumenismo también se construye reconociendo la santidad y la profundidad espiritual más allá de las fronteras confesionales.

            Patriarca Bartolomé I

            Esta misma visión se hizo visible durante el viaje apostólico del Papa a Turquía y Líbano. En Estambul, León XIV se reunió con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I. En su discurso, el Papa recordó que católicos y ortodoxos comparten una misma raíz apostólica y una responsabilidad común ante los desafíos actuales. Destacó, además, que la unidad no se impone, sino que madura en la paciencia del diálogo y en la caridad.

            El Patriarca Bartolomé I, por su parte, insistió en la necesidad de un testimonio cristiano común frente a la crisis ecológica y social. Conocido por su compromiso con el cuidado del medio ambiente, subrayó que la defensa de la creación es un espacio privilegiado de colaboración ecuménica. Ambos líderes coincidieron en que la oración y la acción conjunta son inseparables del diálogo teológico.

            Vean aquí una síntesis de dos o tres ideas expresadas por el Papa León XIV en la visita, y también alguna de Patriarca ortodoxo Bartolomé I, con el que impartió una bendición final.

            León XIV: “superar el escándalo de las divisiones”

            “Estamos todos invitados a superar el escándalo de las divisiones que lamentablemente aún existen y a alimentar el deseo de unidad por el que el Señor Jesús oró y dio su vida”, dijo el Papa . “Cuanto más nos reconciliemos, más podremos los cristianos dar un testimonio creíble del Evangelio de Jesucristo, que es un anuncio de esperanza para todos”.

            Bartolomé I: “recorrer la carrera” de la unidad cristiana 

            El patriarca Bartolomé dijo a los líderes que con “el fervor de la fe de Nicea ardiendo en nuestros corazones”, deben “recorrer la carrera” de la unidad cristiana en cumplimiento de la oración de Jesús por la unidad de sus discípulos. “Amémonos unos a otros para que con un solo corazón podamos confesar: Padre, Hijo y Espíritu Santo, Trinidad consustancial e indivisible. ¡Amén!”.

            “La conmemoración de Nicea es un testimonio de la profunda unidad de todos los cristianos en la fe”, escribió en Vatican News el cardenal Kurt Koch, Prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

            Carlos III de Inglaterra

            Antes de este viaje, el Papa León XIV había protagonizado otro gesto ecuménico significativo, al orar en Roma con el rey de Inglaterra, Carlos III, máxima autoridad de la Iglesia anglicana. El histórico encuentro, sobrio pero cargado de simbolismo, puso el acento en la reconciliación histórica y en la misión común de los cristianos en sociedades cada vez más secularizadas.

            La dimensión ecuménica del pontificado se expresó también en la oración celebrada en la Basílica de San Pablo Extramuros junto a un representante anglicano, el arzobispo de York, Stephen Cottrell, el prelado más antiguo de la Iglesia de Inglaterra.

            De fondo, san John Henry Newman

            El himno inicial, compuesto por san Ambrosio de Milán, doctor de la Iglesia, fue interpretado en una traducción inglesa de san John Henry Newman, anglicano durante la mitad de su vida y católico durante la otra. Newman, figura del siglo XIX, fue proclamado Doctor de la Iglesia el 1 de noviembre por el Papa León XIV. En su canonización, el 13 de octubre de 2019 en la Plaza de San Pedro, estuvo presente el propio rey Carlos.

            Ante la tumba del apóstol Pablo, el Papa recordó que la unidad de la Iglesia fue una preocupación central del cristianismo primitivo y sigue siendo hoy un llamado urgente.

            El autorFrancisco Otamendi

            Evangelización

            José María Sánchez de Lamadrid: “Llamados nos recuerda que somos amados, llamados a transmitir esa llama de amor”

            El próximo 12 de enero, el corazón de Madrid tendrá a Cristo vivo en su centro: con una Adoración al Santísimo multitudinaria que se enmarca en Llamados, una “experiencia que promete transformar la evangelización contemporánea” y que han impulsado la Parroquia de Santo Domingo de la Calzada (Algete) y Alpha España, con el respaldo de la Diócesis de Alcalá de Henares.

            Maria José Atienza·3 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

            Testimonios, música, familias y una Adoración al Santísimo en la que se prevé que participen miles de personas. Aunque este tipo de eventos es relativamente común en países como Estados Unidos, donde SEEK se ha consolidado como una de las citas de evangelización católica más importantes, no es habitual en España. 

            El 12 de enero de 2026, el Movistar Arena, en el centro de Madrid, acoge Llamados, “una jornada de alabanza, oración, música, testimonios y comunión, para preparar el camino hacia el año 2033, fecha en la que se conmemorarán los 2.000 años de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.”

            Omnes ha podido hablar con uno de sus organizadores, José María Sánchez de Lamadrid, el párroco de Santo Domingo de la Calzada de Algete, que ha compartido los orígenes y el sentido de un encuentro histórico. 

            Para llegar a Llamados, el evento que quiere reunir a miles de personas en Madrid para adorar a Cristo y fortalecer la fe, ha habido un camino previo, ¿cuál ha sido?

            –El principio de estas cosas siempre es el Señor. Él nos inspira y hacemos lo que podemos para responder. En nuestro caso, en 2013 empezamos un proceso de renovación en la parroquia de Santo Domingo de la Calzada y la Inmaculada de Algete. Lo hicimos tomando Alpha como motor de esta renovación. Habíamos empezado en 2011 con este método y ya en 2013 estaba asentado. En su programa, Alpha cuenta con una sesión de sanación, que es, en el fondo, el método de Jesús: Jesús anuncia el Evangelio, no en teoría, sino que se manifiesta en hechos. Como le recuerda a Juan Bautista cuando le pregunta si es el Mesías “los cojos andan, los ciegos ven, los pobres son evangelizados”. El método de Jesús, empieza por la palabra, por el anuncio explícito del mensaje: sus discursos, sus palabras; y luego sus hechos. Palabras y obras.

            2013 también era el Año de la Fe que había convocado el Papa Benedicto XVI. Con motivo del Sínodo de la Nueva Evangelización, hicimos una semana de evangelización que coincidió con la elección del Papa Francisco. 

            Fue en esa semana de evangelización cuando nos planteamos cómo dar respuesta al sufrimiento humano de los mayores, las personas solas… Surge un primer experimento: el de una Adoración al Santísimo en la que se presentan los sufrimientos de las personas. A partir de octubre de 2013 empezamos a hacerlo todos los primeros lunes de mes. Esta oración de misericordia ha ido evolucionando desde entonces. El Señor nos ha ido inspirando y la hemos ido puliendo, afinando, modificando cosas y, cada vez, viene más gente. En la pandemia, además, se disparó el canal Youtube y hoy tenemos una Adoración en la que participan unas 800 personas presencialmente y hay unas 1500 conexiones aproximadamente de España y de otras partes del mundo. 3000 personas rezando al Señor.

            El año pasado, ante el Año Jubilar de la Esperanza, nos preguntamos, ¿por qué no hacemos una gran oración de misericordia? Queríamos hacer algo grande como cierre del Jubileo del 2025 e inicio del camino a 2033, el 2000 aniversario de la muerte y resurrección del Señor, Pentecostés y el comienzo de la Iglesia. una efeméride que, probablemente, como dicen muchos, sea el evento del siglo y muchas realidades en la Iglesia están focalizando ahí su tarea.

            ¿A quien podremos ver en Llamados y por qué han pensado en ellos? 

            –El cineasta Juan Manuel Cotelo y Olatz Elola, creadora de Blessings van ser los maestros de ceremonias, los presentadores. Por la parte musical, tendremos a Hillsong España, considerados como una de las bandas de música cristiana más famosas e influyentes del mundo y allí estarán Quique Mira y María Lorenzo, Casilda Finat y René ZZ como invitados. Y vienen sin percibir nada. Con ellos tendremos una especie de panel de experiencias, para poder sacar ideas.

            Y, por supuesto, Nicky Gumbel, el iniciador de Alpha. Escuchar a Gumbel es una pasada. Es un hombre de una grandísima fe y, aunque no es católico, por ejemplo, el año pasado terminó pidiendo una oración por el cónclave en la Leadership Conference. Hay un gran sentimiento de unidad. 

            En España tenemos quizás una experiencia de ecumenismo más pequeña. Yo tengo bastantes amigos de distintas confesiones cristianas y son personas de una fe brutal. En el fondo, nos une mucho más que lo nos separa y podemos hacer muchas cosas juntos; sobre todo, en esta parte del primer anuncio, como recuerda Rainiero Cantalamessa y también lo ha recordado el Papa León XIV en su reciente viaje a Turquía, 

            Nicky Gumbel no viene a hablar de Alpha, viene a hablar de evangelización, de que el mundo conozca a Jesús. Él quiere llegar a 100 millones de personas por medio de Alpha y en este sueño está centrando sus últimos años de vida. Es una de esas personas visionarias, que sueñan a lo grande. 

            En la parte de la Adoración al Santísimo creo que, aparte de las JMJ, no hemos tenido en España nunca una adoración tan multitudinaria. Y eso también queremos ofrecerlo. Que sea una ocasión para orar todos juntos. Que nos ayude a ver que no estamos solos, que hay muchas más gente de todas las edades, niños, jóvenes, adultos, etc, porque el evento tiene esa perspectiva familiar. Además tendremos el apoyo musical del grupo de música católica Salve.

            ¿Cómo se llega a una “locura” como la de escoger como sede el Movistar Arena?

            –Nosotros vamos muy de manos de Alpha y Nicky Gumbel siempre habla de regalar algo especial a Dios en 2033. Así surgió Llamados: queríamos un sitio grande, para que pudieran venir quienes no tienen la posibilidad de ir a la Oración de Misericordia de manera habitual y pensamos en ofrecer algo más. Hablamos con Mons. Antonio Prieto, el Obispo de  Alcalá de Henares y con los responsables de Alpha España. 

            La primera parte de Llamados está muy inspirada en la Leadership Conference que hace Alpha en mayo. De ahí la combinación de música y testimonios. 

            La segunda parte es la oración de misericordia, pura y dura, como lo hacemos aquí todos los meses: poner al Señor en el centro, rezar y que nos sane. 

            Queríamos un sitio donde todo el que quisiera venir pudiera entrar. De ahí la elección del Movistar Arena, que es un lugar emblemático, en el corazón de Madrid, y también es un lugar también donde se genera cultura. El Papa Benedicto XVI hablaba de esos atrios de gentiles. Pues, ¿por qué no poner al Señor en esos espacios donde hay eventos, hay música?

            Si algo está rejuveneciendo el rostro de la Iglesia es la Adoración al Santísimo, la música, y el trato personal con Cristo. En este sentido, ¿Aporta algo nuevo Llamados?¿Cómo hacer que la semilla afectiva sea efectiva?    

            –Creo que no se trata  de pisar a nadie sino, al contrario, de sumar. Efectivamente, gracias a Dios, está habiendo muchos eventos de distintas perspectivas, desde la música, como los conciertos de Hakuna, u otros eventos católicos y queremos sumar.

            Hay una idea que también nos inspira y es que el Señor, en su vida pública, trabajaba a distintos niveles, y la transmisión de la fe se da en distintos niveles también. Desde grupos pequeños, uno a uno, Jesús – Nicodemo, Jesús – la samaritana; grupos pequeñitos, Pedro- Santiago -Juan, los 12 Apóstoles, los 72, y luego están las multitudes. El Señor utiliza todos esos modelos o formas de transmitir la fe. Este encuentro se enmarca en uno de esos grandes eventos, diríamos, o de “las multitudes” que dice el Evangelio.

            Luego está el día a día y, lo que siempre se busca es que este tipo de encuentros no se quede en un subidón emocional sino que genere ideas, proyectos.

            Que cada una de las personas que participe piense “¿cómo puedo yo preparar el 2000 aniversario de la muerte y resurrección del Señor?” Ahí entra la cabeza, las ideas. Que podamos salir con las pilas cargadas para que cada uno, ya en su sitio, en su realidad, en su parroquia, en su familia, en su colegio, en su universidad, donde sea, pueda llevar esa llama. 

            No es ni algo meramente racionalista, que sería solo la cabeza, ni es algo meramente  sentimentalista o emocionalista de corazón, ni es algo meramente voluntarista, sino es poner al Señor en un centro, escuchando el testimonio de otras personas que están haciendo mucho bien y que nos pueden dar pistas ante las dificultades de la vida que todos tenemos, cómo llevar esa llama de la fe. De ahí viene el nombre de Llamados, es un juego de palabras porque somos amados y estamos llamados a transmitir esa llama de amor. 

            Evangelio

            Ya no a gusto. Solemnidad de la epifanía

            Vitus Ntube nos comenta las lecturas de la solemnidad de la epifanía correspondiente al día 6 de enero de 2026.

            Vitus Ntube·3 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

            El título de esta homilía sonará familiar a muchos nigerianos, evocando la novela No Longer at Ease, del renombrado autor Chinua Achebe. Otra de sus obras, Todo se desmorona, es aún más conocida en todo el mundo. La expresión “ya no a gusto” captura algo esencial sobre la fiesta que celebramos hoy.

            Hoy la Iglesia celebra la manifestación de Dios a las naciones: la Epifanía del Señor. Los Magos representan a los pueblos del mundo y, en muchos sentidos, a la gran mayoría de los cristianos de hoy. Atraídos por la luz de Cristo, todos los pueblos y naciones son invitados a dirigirse hacia Él. La Epifanía es una fiesta de manifestación, de revelación. Pero una vez que la revelación ha tenido lugar, ¿qué sigue?

            El Cristo que se ha mostrado a las naciones ha transformado a las naciones. Al contemplar la historia de la humanidad y de las culturas, vemos cómo el encuentro con Cristo las ha remodelado desde dentro. La Epifanía, por tanto, no trata solo de revelación, sino también de encuentro: un encuentro que transforma.

            Los Magos encarnan la verdadera invitación navideña pronunciada primero por los pastores: “Vayamos a Belén”. Este camino hacia Belén es la postura propia de la fe navideña, y los Magos la continúan. Apenas unos días después de Navidad, la celebración de hoy nos recuerda la necesidad de mantener esta disposición: permanecer siempre en camino, en la ruta que conduce a Cristo.

            Antes vimos a los pastores emprender este camino. Las lecturas de hoy revelan qué tipo de personas realizan realmente el viaje. Herodes, junto con los sumos sacerdotes y escribas, no va. Los Magos, en cambio, sí. Los que estaban cómodos permanecieron donde estaban; los dispuestos a dejar atrás la comodidad y la seguridad se pusieron en camino. La Epifanía nos enseña a ser personas que se mueven, dispuestas a ir allí donde Cristo se encuentra.

            Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?”.

            En el poema El viaje de los Magos de T. S. Eliot, el poeta relata de forma imaginativa la peregrinación de los Magos y su reflexión posterior sobre cómo su encuentro con el Niño Cristo los transformó. Regresaron a su tierra “ya no a gusto”. El encuentro con Cristo exigió un cambio; no podían seguir en la misma disposición personal o cultural de antes. Algunos encuentros con Cristo nos inquietan de la mejor manera posible: nos impiden quedarnos como estábamos, nos dejan «ya no a gusto» con nosotros mismos.

            «Esto: ¿Nos llevaron tan lejos por un Nacimiento o por una Muerte? Hubo un Nacimiento, teníamos pruebas y ninguna duda. Yo había visto nacer y morir, pero pensaba que eran distintos: este Nacimiento nos sometió a una dura y amarga agonía, como la Muerte, nuestra muerte. Regresamos a nuestros lugares, estos Reinos, pero ya no estamos en paz aquí, bajo la antigua ley. Con un pueblo extraño aferrado a sus dioses.
            Cuánto gusto me daría otra muerte
            ”.

            Hoy es un buen día para preguntarnos por nuestra propia respuesta al encuentro con Cristo. ¿Seguimos a gusto con la “antigua dispensación”? ¿Estamos contentos de regresar por el mismo camino por el que vinimos, o estamos dispuestos a emprender “otro camino”?

            Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino” (Mt 2, 12).

            Libros

            ¿Ideales o ilusiones? El sentido de la vida a debate en la obra de Juan Antonio Estrada

            A través de un recorrido histórico que va desde la filosofía griega hasta el inmanentismo moderno, el autor analiza si el cristianismo sigue siendo hoy un proyecto de grandeza capaz de ofrecer emancipación, sentido y salvación al hombre contemporáneo.

            José Carlos Martín de la Hoz·2 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

            El jesuita Juan Antonio Estrada (Madrid 1945), catedrático de filosofía de la Universidad de Granada, ha publicado en Trotta un magnífico trabajo recopilatorio de artículos ya editados sobre el sentido de la vida que vale la pena reseñar, aunque sea brevemente.

            Fruto de sus numerosas investigaciones, Estrada nos recuerda ese memorable texto de Benedicto XVI cuando resaltaba que la Iglesia naciente entró en diálogo con la filosofía griega buscando el diálogo entre la fe y la razón.

            Fruto de ese dialogo estará la llamada filosofía realista que ha sustentado el humanismo cristiano hasta la revolución de mayo del 68, pasando a través de la renovación que introdujo Francisco de Vitoria y la Escuela de Salamanca.

            El cristianismo sería un ideal porque abriría el camino a la identificación con Cristo siguiendo los pasos necesarios de un ideal o de todo proyecto de grandeza: “hay tres valores que son fundamentales para cualquier proyecto: sentido, emancipación y salvación” (14).

            Ciertamente la evangelización de Jesús “agudiza la necesidad de la conversión personal y se individualiza el concepto de salvación” (60), a lo que podíamos añadir que en un clima de total libertad.

            Enseguida, Estrada extraerá una primera conclusión: “el centro de la religión no es ya el culto, sino la conducta y la relación con los otros, radicalizando el mensaje anterior de los profetas judíos” (61). 

            Ciertamente, la escena evangélica de la destrucción del templo nos hablará del nuevo altar del corazón de cada cristiano que ofrece con su vida diaria un sacrificio de valor inmenso, tanto como sea su amor, y siempre unido al único y verdadero sacrificio de la Nueva Ley, que es la Misa. San Josemaría hablaba de no reducir el cristianismo, a acudir al templo: “El cristianismo surge en torno a una persona, no a una doctrina ni a una ideología; ofrece un estilo de vida diferente. La referencia última no es el sistema religioso, sino el seguimiento personal de Jesús” (62).

            Durante gran parte de la historia el decálogo revelado a Moisés ocupó parte importante de la enseñanza moral de la Iglesia desde la edad media hasta nuestros días cuando el nuevo catecismo ha planteado una moral de santidad para todos los cristianos (65).

            Enseguida, estrada recordará que “El tiempo del hombre, la historia, muestra la impotencia humana para triunfar sobre el mal. El éxito de las revoluciones se torna pronto en nuevas formas de opresión de los vencedores. Hay que poner las esperanzas en la lucha permanente contra el mal y en la acción de Dios, que inspira a los que siguen a Jesús” (69). 

            Efectivamente, sucede con nuestro autor como con Juan Azor, autor de la “ratio institutionis” de los jesuitas en el siglo XVI, quien influyó en la redacción del catecismo de párrocos o de san Pío V, cuando llegado el momento de plantear la santidad como modelo para la moral de los cristianos, ante la urgente necesidad de reforma de la Iglesia y del pueblo cristiano, los llamó simplemente a la salvación.

            De nuevo, Estrada colocará en el centro de la nueva moral y la nueva evangelización el misterio de la resurrección del Señor cuando afirma: “lo nuevo en el anuncio de Cristo resucitado, la referencia fundamental es su historia y su modo de vivir. Poner el acento en la resurrección marginando la vida de Jesús llevaría a la devaluación del Jesús terreno” (70).

            Para el cristianismo fue una gran oportunidad única desarrollarse en el marco del Imperio romano, asumir sus leyes, su burocracia y su administración, porque era una sociedad bien organizada. El precio a pagar fue el distanciamiento del judaísmo de sus orígenes (75). 

            Es interesante que Estrada haya cometido el error de admitir una distancia entre el clero y los monjes con el pueblo cristiano y una diferencia entre las diversas clases sociales en el cristianismo. Seguramente será debido a la influencia de la visión marxista de su juventud (76).

            Las diferentes escuelas teológicas que surgirán en la Iglesia con el nacimiento de las universidades según fuera el acento en el equilibrio fe y razón de santo Tomás, en el empeño por subrayar la voluntad en Juan Duns Escoto y san Buenaventura o en potenciar el nominalismo con Guillermo de Ockham y su desprecio de la razón (79).

            Lutero dio lugar a una dolorosa transformación del cristianismo dejándolo sin las mediaciones de la Virgen y de los santos, de los sacramentos para intervenir la gracia, del magisterio para tener luz en el entendimiento (81).

            Finalmente, nuestro autor se referirá a la reforma católica que tuvo lugar en España con la reforma impulsada por los Reyes Católicos y Cisneros y continuada por Francisco de Vitoria y la escuela de Salamanca, que celebraremos en el año 1526 (86).

            Seguidamente abordará la Ilustración, cuyo punto de partida hemos de situar en Descartes (1596-1650) y su discurso del método, cuando comienza el inmanentismo filosófico que perdurará hasta de Kant (1724-1804).

            Seguidamente, nos resumirá: “el sistema kantiano ha marcado la filosofía, la ética y la religión. Pero Hegel (1770-1831) es el continuador, reformador y sistematizador de la racionalidad global. Su sistema domina todo el siglo XIX y sirve de referente a Feuerbach, Marx, Kierkegaard, Schopenhauer y Nietzsche” (111).

            ¿Ideales o ilusiones? Emancipación, sentido y salvación

            Autor: Juan Antonio Estrada
            Editorial: Trotta
            Número de páginas: 204
            Año: 2025

            Nos estamos repaganizando

            Occidente olvida sus raíces cristianas y pone en riesgo la protección de los más vulnerables frente a prácticas como el aborto tardío y la eutanasia infantil.

            2 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

            Parte de Europa y Canadá no tienen un concepto para el futuro. Ya nadie sabe para qué sirven culturalmente.

            La mayoría de las culturas glorifican a los guerreros y reyes, no a quienes se encuentran en la base. Pero el cristianismo adoptó una actitud opuesta hacia el estatus y situó la humildad en el centro de su teología. La celebración de la Navidad lo hace más evidente. «Dios escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos» (1 Corintios 1:27) es una afirmación desconcertante y alarmante para quien provenga de una cultura ajena al cristianismo.

            ¿Por qué Cristo se hizo tan humilde y débil que permitió llegar a ser despreciado y castigado desde el mismo momento de su nacimiento? ¿Por qué sufrió la violencia de los hombres, pequeños seres débiles y mortales? ¿Por qué no repelió con fuerza su iniquidad? ¿Por qué no reveló su majestad, al menos cuando lo apresaron para matarlo?

            Esta exaltación del cristianismo de la debilidad y la humildad es algo muy confuso e incomprensible para cualquier agnóstico, ateo o pagano.

            El humanismo cristiano y la protección de los vulnerables

            La innovación moral del cristianismo consistió en reconceptualizar la pequeñez y la humildad y ponerla en el  centro del pacto social, independientemente de la raza, sexo, clase o lugar de nacimiento. Con el cristianismo, el abuso de los poderosos a los débiles pasó a ser moralmente inaceptable.

            Cuando una sociedad acepta ese énfasis cristiano en la debilidad como una prioridad crucial, se desprenden muchas conclusiones morales.

            La valoración cristiana de la debilidad ofrece evidentes beneficios al sexo débil, que pudo por primera vez exigir la continencia sexual y el respeto de los hombres. El feminismo hunde sus raíces en el cristianismo.

            Bajo la moral cristiana, la esclavitud se vuelve inaceptable, al igual que la violación de los inferiores. Señalar la vulnerabilidad de las mujeres, los niños, los pobres, los esclavos y los discapacitados es defender que hay que protegerlos. Se puede hablar entonces de «derechos humanos» o de «humanismo».

            Sin embargo, este sistema de moralidad dista mucho de ser universal. ¿Cuán comunes eran, en la antigüedad, los principios fundamentales del humanismo cristiano: que los seres humanos, sin importar su sexo, lugar de origen, raza o clase, tienen el mismo valor? No es difícil contestar que nada comunes.

            El humanismo secular es simplemente cristianismo.

            La repaganización y los desafíos éticos contemporáneos

            Este es el problema para los gobiernos que pretenden prescindir del humanismo cristiano, ocupados en cortar la rama que les alza. Las mismas ideas cristianas que les otorgan su fuerza moral conllevan otras implicaciones. Por ejemplo, si bien el feminismo se basa en la igualdad de todos los seres humanos, a pesar de ser las mujeres vulnerables por ser más débiles y pequeñas que los hombres, existe otro grupo de seres humanos que es aún más débil. Nos guste o no, no podemos situar la protección de los más vulnerables en el centro de nuestro sistema ético sin llegar a la conclusión de que los niños no nacidos o los recién nacidos no deben ser asesinados.

            Es evidente que al ser humano le cuesta acatar aquellos principios morales que le causan enormes problemas prácticos, dada la praxis bastante generalizada en la historia tanto del aborto como del infanticidio. El cristianismo vino a establecer que, a pesar de esos problemas prácticos, la protección del más débil es la moral correcta. Aunque no sea fácil ser buen cristiano.

            La regulación del aborto está en el centro de la guerra cultural contemporánea porque representa la vanguardia de la descristianización. Cuando los defensores de la vida por un lado y los defensores del derecho a decidir de las mujeres por otro se enfrentan por los detalles de la política abortista, en realidad lo que debaten es sobre si nuestra sociedad debe seguir siendo cristiana. La mayoría de quienes se consideran pro-elección de la mujer no han reflexionado realmente sobre lo que significaría abandonar por completo el cristianismo; es decir, abandonar por completo la insistencia históricamente extraña de los cristianos de que «Dios eligió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos».

            Pero hay algunos heraldos de la repaganización que están dispuestos a ser radicalmente coherentes y que muestran una contundencia aterradora.

            Peter Singer y la lógica extrema del utilitarismo secular

            Uno de ellos es Peter Singer, profesor de Bioética en la Universidad de Princeton, de familia judía de origen austriaco (como la mía). Es considerado por muchos como uno de los filósofos vivos más influyentes del mundo. Está especializado en ética aplicada desde una perspectiva utilitarista y secular, y es un gran promotor de la repaganización de occidente.

            Singer piensa que hubiera sido mejor haberles dado a nuestros padres la opción de matarnos cuando éramos todavía bebés si mostrábamos algún problema grave y así satisfacer las preferencias razonables de los padres por un tipo de hijo u otro.

            Peter Singer es de los pocos filósofos que se atreven a escribir que debemos estar dispuestos a seguir la lógica del aborto hasta sus últimas consecuencias, para concluir que no hay una distinción moral importante entre el aborto y el infanticidio, y que el asesinato de algunos bebés recién nacidos debería estar permitido por ley.

            “Los recién nacidos humanos no tienen sentido de su propia existencia a lo largo del tiempo”, explica. “Por tanto, matar a un recién nacido nunca equivale a matar a una persona, es decir, a un ser que desea seguir viviendo”. Singer puede hacer tales afirmaciones porque, como buen ateo, rechaza la noción de que haya algo especial –sagrado– en los seres humanos, independientemente de su edad o capacidades cognitivas. Argumenta que los derechos de cualquier ser vivo deben evaluarse en función de sus capacidades individuales, no de su pertenencia a la especie humana. Este es un argumento anti-cristiano de una coherencia aplastante, pero terrible.

            Plantea un problema práctico a la hora de establecer una distinción legal entre el asesinato permisible y el no permisible de un niño. Es el problema que toda legislación sobre el aborto debe afrontar. Si no se establece el límite en la concepción, entonces hay que buscar algún momento durante la gestación o desarrollo. ¿Por qué no, pregunta Singer, llevarlo un poco más allá, hasta después del nacimiento, hasta que finalice el período en el que el niño todavía no es consciente de su propia existencia en el tiempo?

            «El hombre no tiene nada de particular. Es solo una parte de este mundo», decía Heinrich Himmler, mano derecha de Hitler y principal arquitecto del Holocausto nazi. Pero no es necesario recurrir al nazismo para advertir sobre los riesgos de la descristianización.

            Un mundo que aceptara el infanticidio de forma generalizada probablemente se parecería más a la Roma pre-cristiana. La «primera revolución sexual» surgió en la sociedad esclavista romana en la que los hombres disfrutaban de acceso sexual sin restricciones a los cuerpos de sus inferiores sociales, incluyendo esclavos, mujeres y niños. Los bebés asesinados se entendían como una consecuencia aceptable de la “necesidad” sexual masculina (o femenina).

            Aborto, infanticidio y la pérdida de la moral cristiana en Occidente

            Por el contrario, el cristianismo adaptó la moral a la naturaleza profunda de las cosas, también en el sexo. Enseñó que, además de que la razón de ser del sexo en la biosfera es la de generar variación, individualidad, dotaciones genéticas diferentes y únicas, el sexo en el hombre es también y fundamentalmente una forma de unión y compenetración de los progenitores de cara al adecuado cuidado y educación de la prole, que depende de estos durante años. Por eso separar el sexo de la procreación o de su misión de unión pasó a no estar de acuerdo con la moral cristiana. Y por supuesto también la violación, la pederastia, el aborto o el infanticidio.

            Un mundo que aceptara de forma generalizada el infanticidio se parecería también a los Países Bajos, a Bélgica o al Canadá de la actualidad.

            Los Países Bajos es el único país que cuenta con un marco explícito para la eutanasia neonatal activa, que permite terminar con la vida de recién nacidos con problemas de salud graves.

            Bélgica permite la eutanasia a menores de cualquier edad. Para bebés menores de 1 año no hay protocolo explícito como en los Países Bajos, pero neonatólogos y las encuestas (89% de médicos flamencos en 2020) han apoyado discutir la legalización del infanticidio en casos graves.

            El programa canadiense de Asistencia Médica para Morir (MAID) ofrece el suicidio médicamente asistido no solo a los enfermos terminales, sino que actualmente se presiona a personas con discapacidad y enfermedades mentales, e incluso a aquellas simplemente con bajos recursos económicos para que usen ese «servicio». «La última voluntad es sagrada», argumentan en Canadá. Al parecer, el progresismo moderno se preocupa por lo sagrado, pero no si es cristiano.

            La legalización del infanticidio se ha debatido con sorprendente calma en el gobierno de Canadá. En 2022, Louis Roy, del Colegio de Médicos de Quebec, declaró ante el Comité Mixto Especial que los padres deberían poder organizar la muerte de sus hijos durante el primer año de vida cuando “consideren” que tienen «síndromes graves».

            Canadá, Países Bajos y Bélgica continúan deslizándose por la pendiente resbaladiza del aborto y la eutanasia. Si el infanticidio se generaliza — tras los Países Bajos, Canadá y Bélgica, y luego, inevitablemente, en todo el occidente descristianizado—, sabremos con certeza que el cristianismo se ha replegado a las catacumbas.

            Durante dos mil años los cristianos han mantenido a raya la jungla creando la moral occidental, un claro en el bosque con vistas al cielo. Si no queda nadie para cuidar el jardín, la selva recuperará su terreno.

            Adaptación libre del artículo: https://firstthings.com/we-are-repaganizing/

            El autorJosé Gefaell

            Analista. Ciencia, economía y religión. Cinco hijos. Banquero de inversiones. Perfil en X: @ChGefaell.

            El examen

            2026 comienza con un renovado “giro católico”, invitándonos a un examen personal sobre nuestra fe y cómo vivimos el compromiso cristiano en la sociedad.

            2 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

            Apenas ha empezado este nuevo movimiento social, cultural y eclesial que algunos han querido llamar “giro católico”, y ya hay quien lo ha matado, enterrado y le ha dicho la misa funeral. Si pensamos que Cristo se pasó media vida hablando de siegas y siembras, (con lo que esto tiene de espera y paciencia) resulta gracioso que nuestra sociedad Click and Collect quiera que el giro se dé ya, ahora, sin esperas…, quizás para pasar a otra pantalla lo antes posible.

            2026 comienza, y esto es innegable, empujado por cierta corriente de optimismo dentro de la Iglesia, producida por la constatación de que, más a pesar de nosotros que gracias a nosotros, hay una parte de la sociedad a la que el nihilismo posmoderno ya no puede engañar y vuelven, de un modo u otro, sus ojos a la fe; o al menos, a una antropología de base cristiana, custodiadora de la Belleza “siempre antigua y siempre nueva”.

            Ya no son solo las diferentes manifestaciones culturales que, en el cine, la música o las redes sociales, han recuperado la búsqueda de Dios, o la espiritualidad, como “un tema a tratar”. También en una buena parte de la labor pastoral que se encuentra ante el reto de responder, de manera adulta y formada, a las preguntas de miles de personas que buscan, y quieren encontrar en la Iglesia “cosas claras”: compromiso concreto, maneras de vivir que se alejen de la facilonería buenista del todo vale y preocupación por los demás que supera los eslóganes.

            La pelota que tenemos los católicos en nuestro tejado es de cuero, no de espuma y cuando te da, a veces, duele. Transmitir el depósito de la fe es responder a las preguntas que León XIV recoge en la impactante carta apostólica In Unitate fidei sobre el Credo niceno-constantinopolitano: 

            ¿Qué significa Dios para mí y cómo doy testimonio de la fe en Él? ¿Es el único y solo Dios realmente el Señor de la vida, o hay ídolos más importantes que Dios y sus mandamientos? ¿Es Dios para mí el Dios viviente, cercano en toda situación, el Padre al que me dirijo con confianza filial? ¿Es el Creador a quien debo todo lo que soy y lo que tengo, cuyas huellas puedo encontrar en cada criatura? ¿Estoy dispuesto a compartir los bienes de la tierra, que pertenecen a todos, de manera justa y equitativa? ¿Cómo trato la creación, que es obra de sus manos?”. Responder a estas cuestiones requiere, por parte de cada uno, un verdadero examen personal y una forma de vida que, no sé si formará parte del “giro católico” cultural, pero seguro, cambiará nuestras vidas.

            Vaticano

            León XIV: «El corazón de Jesús late por todo hombre y toda mujer”

            Tras celebrar la Misa de María Madre de Dios en la basílica, impartió la bendición a los fieles congregados en la plaza desde la ventana del apartamiento pontificio.

            Redacción Omnes·1 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

            El Papa León XIV inauguró el nuevo año con un mensaje centrado en la paz, la esperanza y la renovación interior, en el que invitó a los fieles a comenzar 2026 como una auténtica “época de paz y amistad entre todos los pueblos”.

            “Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz año nuevo!”, comenzó el Pontífice, enmarcando su mensaje en el paso del tiempo y en la responsabilidad de vivirlo con sentido. Advirtió que, sin un deseo sincero de bien, “no tendría sentido girar las páginas del calendario y llenar nuestras agendas”, y subrayó que el nuevo año solo cobra significado cuando se orienta al bien común y a la reconciliación.

            Últimos días del Jubileo

            En su reflexión, León XIV hizo referencia al Jubileo que concluye, del que —dijo— la Iglesia ha aprendido “cómo cultivar la esperanza de un mundo nuevo”. Una esperanza que no es abstracta, sino concreta: “convirtiendo el corazón a Dios, para poder transformar los agravios en perdón, el dolor en consolación y los propósitos de virtud en obras buenas”. En ese estilo, añadió, Dios habita la historia y la rescata del olvido, entregando al mundo al Redentor.

            El Papa centró su mensaje en la figura de Jesucristo, “el Hijo Unigénito que se hace nuestro hermano”, y que ilumina “las conciencias de buena voluntad” para construir el futuro “como casa acogedora para todo hombre y toda mujer que nace”. En continuidad con el tiempo de Navidad, dirigió la mirada a María, “la primera en sentir palpitar el corazón de Cristo”, y evocó el misterio del Verbo encarnado, anunciado “como latido de gracia” en el silencio de su seno virginal.

            Un corazón que late

            En un pasaje de marcado tono espiritual, León XIV recordó que Dios, al hacerse hombre, nos da a conocer su propio corazón, y que “el corazón de Jesús late por todo hombre y toda mujer”: por quienes lo acogen, como los pastores, y también por quienes lo rechazan, como Herodes. “Su corazón no es indiferente —afirmó—: palpita por los justos, para que perseveren en su entrega; y por los injustos, para que cambien de vida y encuentren paz”.

            El Pontífice invitó a detenerse a adorar el misterio de la Encarnación, que “resplandece en María Santísima y se refleja en cada recién nacido”, revelando la imagen divina impresa en el ser humano. Desde esa contemplación, llamó a una oración coral por la paz en la Jornada del 1 de enero: “sobre todo entre las naciones ensangrentadas por conflictos y miseria, pero también en nuestras casas, en las familias heridas por la violencia y el dolor”.

            Concluyó su mensaje confiando a María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, la súplica por un mundo reconciliado, con la certeza de que “Cristo, nuestra esperanza, es el sol de justicia que nunca declina”. A continuación, el Papa León XIV impartió la bendición, extendiendo su deseo de paz y esperanza a la ciudad de Roma y al mundo entero.

            Evangelización

            ¿Cómo nació Ayuda a la Iglesia Necesitada? Una entrevista a su fundador

            En diciembre de 1987, se publicó una entrevista a P. Werenfried van Straaten, el fundador de la Ayuda a la Iglesia Necesitada, para la revista Palabra (nº 270). Publicamos la entrevista con motivo del 60 aniversario de Omnes.

            José Miguel Pero-Sanz Elorz·1 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

            En la Navidad de 1947, sin saberlo él mismo, el premostratense flamenco P. Werenfried van Straaten —secretario entonces del Abad de Tongerlo (Bélgica)— iniciaba lo que a partir de 1969 vendría a llamarse Ayuda a la Iglesia Necesitada.

            En los cuarenta años que ahora se cumplen, la AIN —Pío Sodalicio desde 1964 y Asociación pública universal de Derecho Pontificio desde 1982— ha distribuido más de 1.500 millones de dólares USA en lugares donde la Iglesia está perseguida o en dificultades: la Iglesia «de las catacumbas» en países regidos por los comunistas tiene preferencia; pero en 1959 comenzó su ayuda en Asia, y poco después en Iberoamérica y África.

            Unos 600.000 donantes proporcionan actualmente alrededor de 50 millones de dólares anuales para la construcción de iglesias; adquisición de biblias y libros religiosos; medios de subsistencia y motorización para sacerdotes necesitados; ayuda a comunidades de contemplativas; asistencia en campos de refugiados, etc.

            El alma de todo ello sigue siendo el P. Werenfried, el Padre Tocino como le llaman en Alemania, quien el próximo 17 de enero cumplirá 75 años. Con motivo de ambos aniversarios ha concedido a PALABRA una entrevista en la que explica la génesis, vida, actualidad y perspectivas de su iniciativa.

            Alguien ha dicho que el P. Werenfried es «una fuerza de la naturaleza»: estructura de atleta, que combate la tendencia a la obesidad; cabellos revueltos, frente alta, cejas enmarañadas, ojos vivos y sonrisa entre pícara y bonachona. Responde con precisión, como quien está acostumbrado a proponerse un objetivo y caminar derecho —sin desviarse por caminos colaterales— hacia él.

            ¿Por qué dicen que la AIN nació en una fecha concreta: el 25 de diciembre de 1947?

            –Porque fue en aquel mes de diciembre cuando, con motivo de la Natividad, escribí un artículo en la pequeña revista que publicaba nuestra Abadía, con el título «No hay lugar en la posada», en el cual pedía ayuda para los alemanes vencidos y solicitaba también la reconciliación con el enemigo abatido. La respuesta a aquella llamada desbordó todas las previsiones, y fue así cómo comenzó una aventura de caridad y amor que ha llegado hasta nuestros días y abarca a los cinco continentes.

            En Alemania le llaman «Padre Tocino». ¿A qué se debe este sobrenombre?

            –En una de mis predicaciones para ayudar a la supervivencia de los refugiados de la diáspora alemana, pedí que cada una de las familias que me escuchaban, sacrificaran una loncha de tocino de la provisión familiar y la llevaran a la parroquia, que yo pasaría el sábado siguiente a recoger sus donativos. La operación tocino acababa de nacer. Miles de toneladas de este alimento afluyeron a la Abadía y desde allí salían camino de Alemania. Esto me valió el apodo de «Padre Tocino».

            ¿Pensó Vd. desde el principio en que su iniciativa llegaría a ser lo que es hoy?

            –En ningún momento. En aquel diciembre de 1947 hice a los cristianos un sencillo llamamiento de amor al prójimo, que he venido manteniendo hasta nuestros días. Si ello ha dado lugar al desarrollo que nuestra Obra tiene en la actualidad, se lo debemos todo a Dios, porque es solamente Él el que suscita en el corazón de nuestros bienhechores el amor hacia la Iglesia necesitada.


            PRIMEROS PASOS

            ¿Qué apoyos encontró en las primeras fases de su obra?

            –El primero y principal fue el P. Stalmans, superior en aquel entonces de la Abadía de Tongerlo, de la que procedo. El de la Jerarquía local y por supuesto el apoyo y respaldo de los Santos Padres hasta nuestro Juan Pablo Il.

            ¿Cuáles fueron los siguientes pasos?

            –Después de iniciar la ayuda a los refugiados, las acciones se fueron sucediendo paulatinamente: adopción de sacerdotes, motorización, capillas rodantes, construcción de iglesias en la diáspora alemana, basta que en 1952 se inicia la Ayuda a la Iglesia Necesitada.


            Un capítulo importante de sus actuaciones fueron, y supongo que seguirán siendo, los países del Este de Europa: ¿Qué tipo de operaciones realizan ahí?

            –La ayuda a los países del Este Europeo está destinada principalmente a la construcción y restauración de iglesias, ayuda a los seminaristas, ayuda a las religiosas, edición de libros religiosos y de oración, mantenimiento de sacerdotes (especialmente ancianos), etc.

            ¿Tuvo alguna relación con el Cardenal Wojtyla?

            –Naturalmente. Él ha sido testigo de las ayudas que nuestra Obra ha enviado a la Iglesia de Polonia. Concretamente en la diócesis de Cracovia, de la que él procede, apoyamos la financiación de la construcción de la iglesia de Nowa Huta.

            NUEVOS HORIZONTES

            Tengo entendido que, con posterioridad, han ampliado el horizonte de sus ayudas. ¿En qué direcciones?

            –Por expresa petición del Papa Juan XXIII, a raíz del Concilio Vaticano Il, en el que fui Consultor, comenzamos nuestra ayuda a la Iglesia amenazada y necesitada en los países del Tercer Mundo.

            ¿Cómo se entiende que un monje premostratense haya llegado a ser uno de los grandes «managers» de Occidente?

            –No se puede entender si no se tiene fe. Yo soy simplemente un instrumento de Dios. Él se vale de mí para que el amor fraterno entre los cristianos no desaparezca.

            ¿No es usted también fundador de unas monjas?

            –Así es: en 1966, y junto con la Madre Hadewych, religiosa belga de la Orden del Santo Sepulcro, fundamos en Bukavu (Zaire) el Instituto de las Hijas de la Resurrección. En 21 años de existencia, el Instituto cuenta ya con más de 100 hermanas profesas y un alto número de novicias y postulantes.
Como sacerdote y religioso, el objetivo de nuestra actividad pastoral es el de formar santos, hombres y mujeres, que vivan verdaderamente para Dios y para el prójimo siguiendo al pie de la letra los dos grandes mandamientos.

            «ONU DE LA CARIDAD»

            ¿Qué tipo de personas les ayudan?

            –Tanto el equipo de mis colaboradores en los 13 secretariados de la Obra, como los 600.000 bienhechores que tenemos en todo el mundo, está formado por personas de todo tipo y condición: sacerdotes, religiosos-as, laicos, humildes y poderosos, todos formamos una gran familia que se ha dado en llamar las «Naciones Unidas de la Caridad».

            ¿Le importaría ilustrarnos su labor con algún caso concreto, con alguna anécdota ilustrativa?

            –Yo creo que podría enumerar diez mil ejemplos. Cada año nos llegan 8.000 solicitudes de ayuda, y nosotros ayudamos en aproximadamente 6.000 casos. Algunas solicitudes no entran en nuestro campo de ayuda pastoral, y nosotros debemos remitirlas a otras organizaciones. Ustedes piden ejemplos concretos. Tomemos la construcción de iglesias. Recientemente pasó un Obispo de Iberoamérica y nos solicitó ayuda para una gran catedral en honor a la Madre de Dios. Yo reflexioné y le indiqué que sería mejor que construyera una iglesia modesta y con el dinero ahorrado, que construyera un centro de catequesis. Así se alegraría mucho más la Madre de Dios. Eso fue lo que hizo, y nosotros le dimos un subsidio, que de otra forma con seguridad le habríamos negado. Un Obispo de la India me escribió que si quisiera construir una porqueriza, entonces algunos organismos católicos le financiarían un verdadero palacio. Pero si deseara obtener dinero para una construcción para el Señor, solamente se podría dirigir a «Ayuda a la Iglesia Necesitada».


            MOMENTOS DIFÍCILES

            Y dificultades ¿no han encontrado?

            –Dificultades ha habido siempre más que suficientes. Entretanto, he comprobado que era más fácil vencer a los contrarios fuera de la Iglesia que dentro de ella.

            Concretamente a raíz del Concilio Vaticano II, usted parecía ser un personaje molesto para algunos. ¿Qué tenían contra usted?

            –Después del Concilio Vaticano II nuestra Obra era un estorbo, sobre todo para la diplomacia del Vaticano y otras fuerzas en la Iglesia, que malentendieron el «aggiornamento» del Santo Padre, como si fuera posible establecer compromisos con los regímenes ateístas. Querían acabar con nuestra Obra y casi lo consiguieron.

            ¿Cómo se resolvió todo ello?


            –Los Cardenales y los Obispos de la Iglesia perseguida se colocaron enérgicamente a nuestro lado e intervinieron a nuestro favor ante el Santo Padre. El Papa Pablo VI discutió conmigo largo tiempo sobre ello y me confirmó la necesidad de nuestro trabajo. Él asignó a nuestra Obra el status oficial de un «Pium Sodalitium» y la colocó bajo su protección personal.


            ORGANIZACIÓN

            Desde un punto de vista jurídico ¿qué tipo de personalidad tiene la AIN?

            –Canónicamente somos desde 1984 una Organización Pública y Universal, establecida por la Santa Sede, subordinada tanto al reglamento canónico, como a los propios Estatutos aprobados por la Santa Sede. De Derecho Civil somos una organización de utilidad pública, que pone sus medios a disposición, directa y exclusivamente, de fines benéficos.

            ¿Cómo está organizada?

            –A.I.N. está formada por 13 secretariados nacionales que dependen de la Sede Central que radica en Königstein (Alemania Federal). En esta Sede, además del Departamento Internacional de Información, está la Comisión de Proyectos y Asignación de Ayudas que se encarga de estudiar todas las peticiones que se reciben, y el Departamento Financiero que emite las órdenes de pago de las peticiones aceptadas.

            ¿Cuál ha sido su último presupuesto anual y cómo se ha repartido porcentualmente por sectores?

            –En el año 1986 se recaudaron 41.473.189 dólares que se repartieron, porcentualmente, de la forma siguiente: Iglesia perseguida 39,4 %; Iglesia amenazada 54,7 % y refugiados 5,9 %.

            Con algunos organismos benéficos las personas tienen dudas acerca del destino de sus limosnas. Sospechan que, en cierto grado, puedan financiar guerrillas o iniciativas pastorales de dudosa rectitud doctrinal. ¿Qué tipo de cautelas toma la AlN para garantizar a sus bienhechores de que no pasará nada de esto?

            –Para que una petición sea tomada en cuenta, debe ir acompañada por el respaldo oficial del Obispo de la diócesis de donde proceda la misma, o por el Superior religioso del que depende el peticionario. Las ayudas se envían también por el mismo camino.

TRABAJAMOS SIN PARAR

            Usted ahora sólo es el Asistente espiritual. ¿Qué significa eso?

            –Sí, en el año 1981 cesé en mi cargo de Moderador General de la Obra y me he limitado al cargo de Asistente Espiritual. Esta es mi tarea en la Obra, ser el pastor para esos cientos de miles que para nosotros no sólo son una posibilidad de ayuda para los otros, sino que también buscan inspiración para sus propias preocupaciones espirituales. El Asistente Espiritual tiene, según los Estatutos, la tarea de vigilar que la Orgnización sea fiel a la doctrina de la Iglesia y que la actividad conjunta de la Obra sirva a las finalidades previamente determinadas. A finales del año 1988, con 75 años, pienso en dejar también este cargo en otras manos. Como Fundador de la Obra tengo, según los Estatutos, el derecho a participar en todas las Asambleas, tomar la palabra en cualquier momento y, dado el caso, apelar a decisiones. Esta apelación sólo puede ser rebatida por el Consejo General, y esto con una mayoría de dos tercios. Así queda asegurado que la Obra, por lo menos mientras viva, siga trabajando en la línea del espíritu del Fundador.

            ¿Le importaría describirnos una jornada suya de trabajo?

            –Un día normal de trabajo sería así: me levanto a las 6h., celebro la Santa Misa, desayuno y a las 8h. estoy en la oficina. Allí trabajo hasta las 10h.en la edición española del «Boletín» para Navidad. A las 10h. viene un periodista para una entrevista sobre el Aniversario. Esto dura hasta las 11h. Después viene un Obispo de Asia y más tarde una religiosa de Perú. A las 12h. empiezo a responder las cartas de los bienhechores basta las 13h. (hago unas diez); después almuerzo en mi mesa de trabajo mi comida de régimen, debo adelgazar, me acuesto una media hora y después sigo con las cartas. Más tarde discuto con mis colaboradores sobre una película acerca de la Obra, informo a los propagandistas franceses sobre las nuevas líneas espirituales en el salón de conferencias, hablo por teléfono con innumerables personas, ceno con un sacerdote de Polonia por la noche. Trabajo en la oficina hasta alrededor de las 23h. en un sermón a María. Pocas veces me acuesto antes de medianoche.

            En enero cumple Vd. 75 años. ¿Cómo se garantiza la continuidad de su empresa en el futuro?

            –Mientras viva y conserve mi integridad física y espiritual, mantendré la autoridad que me dan los Estatutos, y más tarde, bueno, si Dios quiere a nuestra Obra, entonces se ocupará de conseguir buenos colaboradores, y yo, por mi parte, le ayudaré en la búsqueda.

            El autorJosé Miguel Pero-Sanz Elorz

            Eclesiástico, periodista y escritor bilbaíno (1939), doctor en Filosofía y sacerdote del Opus Dei.

            Recursos

            He aquí la esclava del Señor

            En el silencio de Nazaret, una joven pronuncia una respuesta que sigue interpelando hoy. Lejos de anular la libertad, su entrega abre un camino de plenitud, confianza y vida nueva.

            Rafael Sanz Carrera·1 de enero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

            Cada Adviento la liturgia nos conduce a un lugar preciso: Nazaret. Una casa sencilla. Una joven desconocida. Y una palabra que, pronunciada en aquel silencio, resuena hoy con una fuerza que incomoda: «He aquí la esclava del Señor» (Lc 1,38).

            No deja de ser llamativo que, en un tiempo que reivindica la libertad y la dignidad personal, una expresión tan breve despierte en muchas mujeres —especialmente jóvenes— una incomodidad visceral. La palabra «esclava» evoca imágenes de opresión y pérdida de dignidad, y parece difícil reconciliarla con la figura de María, modelo de libertad, fuerza y plenitud humana.

            Sin embargo, el Adviento no rehúye las preguntas difíciles: las ilumina. 

            1. ¿Qué significa realmente doulē?

            El Evangelio de Lucas fue escrito en griego, y la palabra que María utiliza es doulē, femenino de doulos. En el mundo civil del siglo I podía designar jurídicamente a un esclavo, pero en la Biblia esta palabra adquiere un giro luminoso y sorprendente.

            La Septuaginta llama «siervos del Señor» a Moisés, a David y a los profetas, no para degradarlos, sino para indicar que pertenecen de un modo único a Dios. San Pablo lleva este título con orgullo apostólico y lo repite 17 veces en sus cartas como una confesión de identidad. La misma María, en su Magnificat, vuelve a decir «ha mirado la humildad de su esclava», revelando que esta palabra no la rebaja, sino que la define espiritualmente.

            En la Escritura, doulē no expresa servidumbre opresiva, sino pertenencia amorosa, disponibilidad radical y una entrega que libera. Es la gran paradoja cristiana: quien se entrega a Dios no pierde su libertad, sino que la ve elevada a su máxima expresión. El Adviento comienza aquí: en la certeza de que la voluntad de Dios no aplasta, sino que fecunda.

            2. Ancilla Dominien la tradición

            A lo largo de los siglos, Ancilla Domini se convirtió en una de las expresiones más queridas por la espiritualidad cristiana, especialmente por mujeres que en ella no encontraron un eco de opresión, sino un nombre propio. Esta frase describía para ellas un modo concreto de estar ante Dios: abiertas, disponibles, capaces de acoger la gracia con una plenitud que no anula, sino que transforma.

            Santa Catalina de Siena firmaba sus cartas como «sierva y esclava de los siervos de Dios», y no había en sus palabras un rastro de resignación, sino la alegría de saberse totalmente de Cristo.Santa Teresa de Calcuta hablaba de sí misma como «un lápiz en las manos de Dios», imagen sencilla y poderosa de una vida que se deja escribir por el Amor. Durante siglos, miles de religiosas bordaron Ancilla Domini en sus hábitos, haciendo visible que su identidad consistía en ser un espacio disponible donde la gracia pudiera actuar.

            ¿Por qué esta expresión, tan desconcertante para algunos hoy, fascinó tanto a tantas mujeres cristianas? Porque en ella descubrieron algo profundamente femenino: la capacidad de entregarse sin perderse, de darse sin diluirse, de abrir espacio para que otro viva sin renunciar a la propia dignidad. La mujer, cuando ama, no se encoge: se ensancha. No se anula: se vuelve fecunda. No desaparece: florece. En esa capacidad de acoger y de dar vida —tanto corporal como espiritualmente— Ancilla Domini adquirió un sentido luminoso: revelar una libertad que nace precisamente de la entrega.

            María encarna de modo perfecto este misterio. Su «hágase» concentra la madurez espiritual de quien comprende que entregarse no es despojarse, sino permitir que Dios sea Dios. En ella, Ancilla Domini no es un gesto de inferioridad, sino una declaración de identidad: María es toda de Dios, y por eso Dios puede salir al encuentro del mundo a través de ella.

            3. Un malestar contemporáneo… y una oportunidad

            No es extraño que, en una cultura profundamente herida por la violencia contra las mujeres, por la trata, por los abusos de autoridad —también dentro de la Iglesia—, la palabra «esclava» provoque rechazo. Esta sensibilidad no es enemiga de la fe; es un clamor que pide ser escuchado con respeto y acogido con paciencia, porque nace de heridas reales.

            La fe no busca evadir ese dolor, sino enfrentarlo desde su raíz. Comprender la doulē de María exige, primero, lamentar y rechazar con toda firmeza las estructuras que oprimen y despojan la dignidad. Si el Evangelio no es capaz de indignarse ante la injusticia, pierde su fuerza liberadora. Solo acogiendo la legitimidad de este rechazo histórico podemos acercarnos a la pureza del ‘sí’ de Nazaret, que no tiene nada que ver con la coacción ni el sometimiento.

            Precisamente por eso el Adviento nos empuja a entrar en el texto sin miedo, para descubrir su corazón. Cuando María pronuncia «aquí está la esclava del Señor», no es absorbida ni anulada. Nadie la fuerza. Nadie la condiciona. Nadie la empuja. Su palabra nace de una libertad tan pura que sólo puede brotar del amor. Y es esta libertad la que permite la Encarnación: su disponibilidad abre en la historia un espacio donde Dios puede hacerse hombre.

            La «esclavitud» de María no es un sometimiento, sino una maternidad: un sí tan hondo que se convierte en morada para la Vida. Dios no la oculta; la revela. No la empequeñece; la engrandece. No se sirve de ella; la enaltece con la mayor dignidad concedida jamás a una criatura humana. Su «hágase» no la destruye; la plenifica.

            Este malestar contemporáneo, lejos de obligarnos a suavizar el Evangelio, puede convertirse en una oportunidad preciosa. En lugar de cambiar el texto, podemos ayudar a descubrir lo que realmente significa, mostrando que el lenguaje bíblico no habla desde las categorías opresivas que hoy repudiamos, sino desde una lógica de amor que libera y transforma. 

            La esclava libre

            En su camino presuroso hacia la montaña de Judá, María nos revela el secreto: su «esclavitud» es la forma más pura de libertad. Es el tono de un corazón que ha descubierto que la verdadera grandeza no consiste en afirmarse, sino en abrirse; no en poseer, sino en entregarse; no en controlar, sino en dejar que Dios haga su obra.

            Decir hoy Ancilla Domini es abrazar una libertad más honda que la que nos promete el mundo: la libertad del que ya no necesita protegerse de Dios porque ha aprendido que en Él no hay amenaza, sino hogar. 

            Quien pronuncia esas palabras con verdad no se empequeñece: se ensancha. No desaparece: se revela. No pierde nada: lo recibe todo. Y en el secreto de ese «hágase» se enciende siempre la misma chispa creadora: la posibilidad de una vida nueva, la irrupción divina que transforma lo cotidiano, el comienzo silencioso de la Encarnación.

            Dios miró la humildad de su esclava… y el mundo amaneció diferente. Feliz Adviento a todas las ancillae Dominide hoy. Que su «hágase» —pronunciado quizá en la discreción de una oración o en la intemperie de una decisión difícil— siga abriendo puertas por donde pueda entrar la luz al mundo.

            El autorRafael Sanz Carrera

            Doctor en Derecho Canónico

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