Como en Francia, en España o en África, también en Uruguay, el país más laico y secularizado de Sudamérica, la gente se echó a la calle para saludar al Papa. En su primer Discurso, León XIV reivindicó abrir el espacio público a la religión, la dignidad de la persona y la familia, y el papel de la Iglesia.
Francisco Otamendi










