Tras el rezo de la oración mariana del Regina caeli este VI Domingo de Pascua, el Papa León IV ha agradecido la acogida de las islas Canarias al crucero neerlandés Hondius con el brote de hantavirus.
El buque llegó esta mañana al puerto de Granadilla de Abona de Tenerife, donde se ha ido desembarcando a los pasajeros, para el traslado a sus respectivos países.
La mayoría de los españoles han sido los primeros en abandonar el barco junto con un epidemiólogo de la OMS en África, y se han desplazado al aeropuerto de Tenerife Sur, para embarcar en el avión que les trasladará a Madrid.
Feliz por su próxima visita a Canarias
El Pontífice ha hecho referencia también a su próxima visita a las islas Canarias en el mes de junio. “Estoy feliz por encontrarme con vosotros el próximo mes en mi visita a las islas”, ha manifestado en español, lengua que habla perfectamente, como ha mostrado en numerosas ocasiones.
Chad, Mali, iglesia copta, oración por las madres
Entre otras intenciones del Regina caeli, el Santo Padre ha rezado por las víctimas de la violencia en la región del Sahel, especialmente en Chad y Malí, países azotados por recientes ataques terroristas.
También ha enviado un saludo fraterno a Su Santidad el Papa Tawadros II, y ha asegurado a toda la amada Iglesia Copta sus oraciones, “con la esperanza de que nuestro camino de amistad nos conduzca a la perfecta unidad en Cristo, quien nos llamó «amigos» (cf. Jn 15,15)”.
Finalmente, ha dedicado “un pensamiento especial a todas las madres. Por intercesión de María, Madre de Jesús y nuestra propia madre, oramos con cariño y gratitud por cada una de ellas, especialmente por aquellas que viven en las circunstancias más difíciles. ¡Gracias! ¡Que Dios las bendiga!”.
“Amarnos unos a otros como Él nos ha amado”
En su alocución previa, el Papa ha comentado palabras de Jesús en la última Cena, que se recogen en el Evangelio de hoy: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos”
Guardamos verdaderamente los mandamientos, según la voluntad de Dios, si reconocemos su amor por nosotros, tal como Cristo lo revela al mundo, ha añadido el Papa. “Las palabras de Jesús son, pues, una invitación a una relación, no un chantaje ni una suspensión dudosa”.
Por eso, ha dicho el Sucesor de Pedro, “el Señor nos manda amarnos unos a otros como Él nos ha amado: es el amor de Jesús el que engendra amor en nosotros. Cristo mismo es el criterio, el modelo del verdadero amor: el amor que es fiel para siempre, puro e incondicional. El amor que no conoce ‘pero’ ni ‘quizás’, el amor que da sin buscar poseer, el amor que da vida sin esperar nada a cambio·.
Puesto que Dios nos ama primero, nosotros también podemos amar; y cuando amamos verdaderamente a Dios, amamos verdaderamente a los demás, ha subrayado, para concluir encomendándonos a la intercesión de la Virgen María, Madre del Amor Divino.





