En una época marcada por la hiperconectividad, las crisis de identidad y la búsqueda constante de respuestas rápidas, el cuidado de la vida interior se ha vuelto un desafío contracorriente. ¿Cómo encontrar paz, discernir la voluntad de Dios en el día a día y avanzar hacia la santidad en medio del ruido cotidiano? Para responder a esto, la Iglesia custodia desde hace siglos un tesoro enorme: la dirección espiritual.
Para profundizar en este camino, hoy hablamos con el Padre Manoel Augusto Santos, sacerdote de la archidiócesis de Porto Alegre (Brasil) ordenado en 1990. El Padre Manoel es Ingeniero Químico, doctor en Teología por la Universidad de Navarra. A lo largo de su ministerio, además de su labor como profesor universitario, ha servido directamente a la Iglesia universal en el Vaticano, como oficial de la Congregación para el Clero.
Toda esa mirada, teológica y de trinchera pastoral, la ha plasmado en su nuevo libro: Manual de dirección espiritual (Rialp), una guía práctica y pedagógica diseñada tanto para quienes tienen la delicada tarea de aconsejar a las almas, como para los dirigidos que buscan aprovechar al máximo este medio de santificación.
¿Qué le llevó a plasmar su experiencia en un manual?
–Tras impartir un curso sobre dirección espiritual de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil a los rectores y directores espirituales de los seminarios de la Región Noreste III, el rector del seminario principal de esa región, en nombre de los participantes, me pidió que pusiera por escrito lo que había expuesto.
¿A quién va dirigido principalmente este libro?
–Este libro va dirigido a directores espirituales y a los que reciben dirección espiritual, a quienes desean ser directores espirituales e incluso a quienes desean ser buenos dirigidos.
Si tuviera que resumir la tesis principal de su manual en una sola frase, ¿cuál sería?
–El ser humano no nace hecho, sino que se hace, con la gracia de Dios y, de manera excelente, con la ayuda de la dirección espiritual.
¿Cuáles son los errores más comunes o los peligros que debe evitar un director espiritual?
–La superficialidad, la falta de sinceridad y la falta de asiduidad por parte del dirigido. No tomarse en serio el hecho de que es un ser humano; la necesidad de ser un buen dirigido para ser un buen director; la tentación de dominar y dar órdenes, y la autosuficiencia, por parte del director.
Da la impresión de que, en las últimas décadas, la Iglesia está cambiando su enfoque de la dirección espiritual, digamos, de una perspectiva de obediencia ciega al director a un acompañamiento que fomente la libertad interior en orden a la voluntad de Dios. ¿Es cierto este diagnóstico?
–Sí, no se debe intentar crear robots teledirigidos, desprovistos de capacidad de elección y de opinión, por la vía de la obediencia, sino formar almas con criterio, que sepan hacer uso de la libertad. Lo máximo que hace el director es sugerir, cuestionar, llamar la atención, pero quien decide es el dirigido, con toda la responsabilidad.
Hoy en día, muchas personas recurren a la IA para consultar sobre salud o desarrollo personal. Algunas también lo hacen en relación con su vida espiritual. ¿Qué opina de este fenómeno?
–Cada día más, la IA se va introduciendo en la vida académica, jurídica, médica, familiar, etc. Y ha llegado para quedarse. Ya estamos viviendo lo que hace unos años era ciencia ficción. No sirve de nada querer volver atrás en el tiempo. Se puede utilizar con prudencia y criterio, sin dejar de buscar fuentes muy fiables. ¿Qué nos depara el futuro?
Hoy en día se habla más de los abusos espirituales. ¿Qué opina de este fenómeno? ¿Se contextualiza adecuadamente?
–Es un problema complejo. Sin duda, ha habido una serie de situaciones que deberían haberse evitado mediante la formación y no solo con órdenes. También hay buena voluntad, pero falta madurez humana y espiritual.
Para alguien que nunca ha tenido un director espiritual y siente el deseo de buscar uno, ¿qué consejo le daría para dar ese primer paso?
–Rezar pidiendo al Espíritu Santo luz para reconocer a alguien docto y santo, y que él mismo se tome en serio la dirección espiritual.
Manual de dirección espiritual





