La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Seúl 2027 ya tiene fechas, lema, santos patronos y un programa que promete convertir a Corea del Sur en el centro de la Iglesia joven. Del 3 al 8 de agosto de 2027, millones de peregrinos están llamados a participar en la primera JMJ celebrada en Corea y la segunda en Asia, después de Manila 1995.
El encuentro, convocado por el Papa, tendrá como lema «¡Tengan valor: yo he vencido al mundo!» (Jn 16,33), una llamada a que los jóvenes vivan la fe con esperanza y afronten con valentía los desafíos del mundo actual.
Fechas y programa
La JMJ se celebrará del 3 al 8 de agosto de 2027, mientras que los tradicionales «Días en las Diócesis» tendrán lugar entre el 29 de julio y el 2 de agosto. Durante esos días, los peregrinos convivirán con familias y comunidades de las 15 diócesis de Corea, participando en actividades parroquiales y culturales antes de desplazarse a Seúl.
Se espera que la Misa de clausura presidida por el Papa León XIV reúna alrededor de un millón de personas.
Un logotipo inspirado en la tradición coreana
El logotipo oficial, diseñado por Jin Su-hyeon, combina una cruz con el carácter coreano «ieung» (ㅇ) en su centro.
Las pinceladas rojas y azules representan, respectivamente, el martirio de los cristianos coreanos y la energía de la juventud. El círculo central simboliza la victoria de Cristo, mientras que el color negro evoca el futuro abierto que espera a los jóvenes.
Además, la palabra «Seúl», escrita en hangul, forma visualmente las letras WYD (World Youth Day), uniendo la identidad coreana con la dimensión universal del encuentro.
Cinco santos para acompañar a los jóvenes
El Comité Organizador Local ha elegido cinco santos patronos que representan distintas dimensiones de la vida cristiana y servirán como modelos durante la preparación espiritual de la Jornada:
- San Juan Pablo II, fundador de las Jornadas Mundiales de la Juventud.
- San Andrés Kim Taegon y sus compañeros mártires, símbolo de la Iglesia coreana.
- Santa Francisca Javier Cabrini, patrona de los migrantes.
- Santa Josefina Bakhita, testigo de esperanza y libertad.
- San Carlo Acutis, referente de la evangelización en la era digital.
El proceso de selección incluyó una consulta a jóvenes coreanos, agentes de pastoral y formadores, antes de la decisión definitiva del Comité Organizador.
Tres momentos especiales con el Papa León XIV
Durante la reunión de primavera de los obispos de Estados Unidos, celebrada en junio de 2026, el obispo auxiliar de Seúl Paul Kyung Sang Lee, coordinador general de la JMJ, adelantó que ya están previstos tres actos especiales con el Papa León XIV:
- un encuentro con personas que viven situaciones de dificultad;
- un diálogo interreligioso;
- y una oración por la paz mundial.
El obispo recordó que, tras la Guerra de Corea (1950-1953), «Corea era uno de los países más pobres del mundo. En 80 años pasó de la devastación a la renovación. Las dificultades no tuvieron la última palabra. La esperanza puede renovar y sanar una nación».
Según las estimaciones presentadas en esa reunión, entre 10.000 y 15.000 jóvenes estadounidenses participarán en la peregrinación.
Corea del Sur, una de las tasas de natalidad más bajas del mundo
La elección de Seúl tiene un fuerte valor para la Iglesia en Asia. Aunque los católicos siguen siendo una minoría en Corea del Sur, la comunidad ha experimentado un crecimiento constante durante las últimas décadas. Según las estadísticas publicadas por la Conferencia Episcopal de Corea, a finales de 2025 el país superó por primera vez los seis millones de católicos (6.006.832), una cifra que multiplica por seis la registrada en 1975, cuando apenas un millón de coreanos profesaba la fe católica.
Este crecimiento, sin embargo, convive con importantes retos pastorales. La Iglesia coreana acusa los efectos de la crisis demográfica que atraviesa el país, cuya tasa de fertilidad se situó en 0,80 hijos por mujer en 2025, una de las más bajas del mundo. El envejecimiento de la población también se refleja en las parroquias: casi tres de cada diez católicos (28,9 %) tienen 65 años o más, convirtiéndose en el grupo de edad más numeroso.
La práctica religiosa también ha descendido en la última década. Actualmente, solo alrededor del 15 % de los católicos participa habitualmente en la misa dominical, frente al 20,7 % registrado en 2015. Del mismo modo, las vocaciones sacerdotales y religiosas continúan disminuyendo. En 2025 fueron ordenados únicamente 70 nuevos sacerdotes, frente a los 121 de una década antes, mientras que el número de seminaristas y de religiosos siguió reduciéndose.
Una oportunidad para la Iglesia coreana
Precisamente por este contexto, la Jornada Mundial de la Juventud de 2027 es vista por la Iglesia coreana como una oportunidad para revitalizar la pastoral juvenil. En 2022, el arzobispo de la capital, Peter Soon-taick Chung, subrayó que el encuentro podía convertirse en «una excelente oportunidad para reunir a los jóvenes en torno a un proyecto que les haga protagonistas» y en una ocasión privilegiada para compartir los valores del Evangelio con la sociedad coreana.
La Iglesia en Corea posee además una historia singular. A diferencia de la mayoría de los países, el catolicismo nació gracias a la iniciativa de los laicos, que conocieron la fe a través de libros procedentes de China y comenzaron a formar comunidades cristianas antes de la llegada de los primeros sacerdotes. Más tarde, arriesgando incluso la vida, cruzaban la frontera para traer presbíteros que pudieran administrar los sacramentos. Aquella comunidad naciente quedó marcada por el testimonio de miles de mártires, un legado que sigue definiendo la identidad de la Iglesia coreana y que convierte a Seúl en un escenario especialmente significativo para acoger la próxima Jornada Mundial de la Juventud.





