Evangelización

Diane Foley: «no habría podido soportar el asesinato de nuestro hijo sin mi fe en Dios»

Diane Foley, madre del periodista James W. Foley, relata en American Mother cómo la fe la sostuvo tras el asesinato de su hijo y la llevó a reunirse con uno de los hombres implicados en su muerte: "Quería darle la oportunidad de desahogarse y justificarse"

Teresa Aguado Peña·12 de agosto de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos
Diane Foley

Diane Foley junto al escritor Colum McCann.

Diane Foley es, como dice ella, ante todo madre. Madre del periodista estadounidense James W. Foley, secuestrado en Siria en 2012 y asesinado por el Estado Islámico dos años después. Pero la historia de Diane no quedó marcada únicamente por la pérdida, sino también por un camino de fe, perdón y búsqueda de la verdad que la llevó incluso a encontrarse cara a cara con uno de los hombres implicados en la muerte de Jim.

Fundadora de la James W. Foley Legacy Foundation, una organización dedicada a defender la seguridad de los periodistas y apoyar a ciudadanos estadounidenses secuestrados o detenidos injustamente en el extranjero, Diane ha convertido su sufrimiento en una llamada a la esperanza.

En octubre de 2021 se reunió con Alexanda Kotey, uno de los miembros del grupo yihadista conocido como «los Beatles», para escucharle y hablarle de su hijo.

Esa experiencia, junto con el escritor irlandés Colum McCann, quedó recogida en American Mother, un libro que no es solo el relato de una tragedia, sino una reflexión sobre el dolor, la dignidad, la misericordia y la posibilidad de seguir amando después del horror. «Soy una madre. Eso es todo, y es más que suficiente», afirma Diane en sus páginas.

Recibida en audiencia por el Papa León XIV, Diane Foley ha hablado en numerosas ocasiones de cómo la fe y la oración fueron el sostén que le permitió atravesar el cautiverio y asesinato de su hijo. En esta entrevista, recuerda a Jim como un hombre comprometido con la verdad, la paz y el servicio a los demás, y comparte cómo la misericordia puede abrir un camino incluso en medio del sufrimiento más profundo.

En el libro, afirmas que, por encima de todo, eres madre. ¿Cómo ha cambiado el significado de la maternidad después de todo lo que has vivido con James?

– La maternidad ha sido y sigue siendo uno de los regalos de mi vida. Siempre me han encantado los niños y me siento profundamente afortunada de haber tenido cinco hijos sanos.

El regalo de la maternidad no ha hecho más que profundizarse con el paso de los años, con la llegada de los cariñosos cónyuges de nuestros hijos adultos y la llegada de cada uno de nuestros ocho queridos nietos. Ahora tenemos nietos de entre 6 meses y 19 años.

James sigue inspirándome a sentir una profunda gratitud por la familia, independientemente de los retos a los que se enfrente cada familia.

Durante el secuestro de James, ¿cómo conseguiste sobrellevar la incertidumbre sin perder la esperanza?

– Me las arreglé para sobrellevarlo gracias a mi profunda fe en un Dios amoroso y misericordioso, y al apoyo de mi familia y amigos.

Jim regresó de su detención injusta en Libia, por la gracia de Dios, así que mantuve una profunda esperanza durante todo su cautiverio en Siria.

En el momento del secuestro de Jim en Siria, estaba realizando la decimocuarta anotación de los Ejercicios de san Ignacio de Loyola, lo cual me resultó de gran ayuda.

En el libro se aprecia una tensión constante entre la necesidad de justicia y el deseo de no dejarse consumir por el odio. ¿Cómo has aprendido a convivir con esas dos realidades?

–Ambas realidades forman parte de mi fe. Dios juzga, pero siempre ofrece su infinita misericordia, amor y perdón.

¿Qué te llevó a reunirte con Alexanda Kotey, uno de los hombres implicados en el secuestro y asesinato de tu hijo? ¿Hubo algún momento en el que pensara que no sería capaz de hacerlo?

–Kotey se ofreció a hablar con las víctimas, por lo que se mostró abierto al diálogo. Sabía que Jim se habría reunido con él para intentar comprender por qué se había convertido en yihadista y había hecho daño a tanta gente. Quería darle la oportunidad de desahogarse y justificarse; y esperaba que también escuchara lo que yo quería compartir sobre Jim.  Además, esperaba que nos dijera dónde había sido enterrado Jim.  Tenía curiosidad y esperanza de saber algo sobre los últimos días de Jim.

La mañana de la primera reunión con él, empecé a perder el valor para enfrentarme a él y tuve que arrodillarme y rezar pidiendo la misericordia y la gracia de Dios.  Tuve que rezar antes de cada una de las tres reuniones con Kotey.

Durante ese encuentro, ¿descubriste algo sobre el mal, el perdón o la persona que tenías delante que nunca hubieras imaginado?

–En primer lugar, me sorprendió que las veinte personas que había en la sala parecieran desvanecerse;  me sentí como si solo Kotey y yo estuviéramos hablando.  Alexanda tenía mucho que contar sobre su odio hacia Occidente y sobre cómo todo lo que había hecho lo había hecho como soldado leal al ISIS.  Intentó justificar sus actos y minimizar su papel en el secuestro y la tortura de Jim. También expresó un gran arrepentimiento por mi dolor como madre en todo momento, tanto en persona como en las tres cartas posteriores. Sin embargo, nunca se disculpó por lo que le hizo a Jim.

Sentí la presencia del Espíritu Santo al sorprenderme de la gran compasión que sentía por él. Tiene la misma edad que uno de nuestros hijos menores.  Todos cometemos errores y necesitamos perdón. El odio hace daño a todo el mundo… Su odio y el asesinato de Jim y de tantos otros han causado un dolor y una pérdida terribles a nosotros, las víctimas, pero también a él mismo. Es muy probable que Kotey nunca vuelva a ver a sus cuatro hijas pequeñas, a su mujer, a su madre ni su antiguo hogar en el Reino Unido; así que ha perdido su libertad y gran parte de su vida. El odio causa dolor y pérdida a todos los implicados.

¿Qué papel ha desempeñado la fe a lo largo de tu trayectoria?

–Mi fe ha desempeñado un papel fundamental a lo largo de los últimos 12 años. No habría podido soportar el horrible asesinato de nuestro hijo mayor sin mi fe en Dios y en la bondad de los demás.

Tras la muerte de James, fundaste la Fundación James W. Foley Legacy. ¿Qué has aprendido al apoyar a otras familias que atraviesan la terrible experiencia de un secuestro o una detención injusta?

He aprendido que canalizar mi dolor para apoyar a otras familias cuyos seres queridos han sido secuestrados o detenidos injustamente en el extranjero, así como para proteger a los periodistas, me ha aportado consuelo y alegría.  Además, el reto que me planteó Jim de tener valor moral  e inspirar a otros me ha desafiado e inspirado a perseverar y a mantener la esperanza.

¿Qué mensaje o lección esperas que los lectores se lleven consigo al cerrar la última página de American Mother?

–Espero que otros se sientan inspirados por la vida de Jim para emplear su talento y su vida en beneficio de los demás.

También espero que los lectores reflexionen sobre lo importante que puede ser en sus propias vidas la fe en Dios y la participación en una comunidad de fe. Estoy segura de que no habría podido soportar el cautiverio y el asesinato de Jim, ni habría tenido la fuerza para crear la Fundación James W. Foley Legacy sin mi fe, mi comunidad de fe y la bondad de los demás.

Cada uno de nosotros tiene la oportunidad de aportar esperanza y amor a los demás cada día.

American mother. El coraje frente al terrorismo

Autor: Colum McCann
Editorial: Albada
Año de publicación: 2026
Páginas: 316
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