El domingo 7 de junio de 2026 se celebró un acontecimiento histórico y providencial en Cuernavaca, Estado de Morelos, México: la colocación de un cuadro y una reliquia de primer grado de san Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, en la capilla dedicada a su memoria y a Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en la colonia Jardines de Cuernavaca.
Una capilla de origen providencial
La historia comenzó hace más de 30 años, cuando la familia Tovar Rodríguez tuvo contacto con una estampa del entonces Siervo de Dios Josemaría Escrivá. Por varios favores que les hizo el hoy santo, los patriarcas de dicha familia, el Ing. Fermín y su esposa, doña Mary Carmen, se propusieron iniciar a partir de 1985 una capilla en la comunidad de Jardines de Cuernavaca, donde vivían, dedicada al fundador del Opus Dei, institución con la cual no tenían comunicación.
Con el pasar de los años y gracias al esfuerzo de los vecinos de la comunidad, aquella capilla que inició celebrando las Misas bajo un gran árbol que estaba ubicado donde hoy está plantada una cruz de metal, fue creciendo y mejorando poco a poco lo que actualmente es la Capilla Nuestra Señora de Guadalupe y san Josemaría Escrivá, perteneciente a la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús (Teopanzolco).
Lo sorprendente es que esta iniciativa nació de forma totalmente independiente, sin que las autoridades del Opus Dei en México ni sus miembros tuvieran conocimiento de ella.
Redescubrimiento y trabajo conjunto
A inicios de 2025, gracias al contacto providencial entre mujeres de la Obra y Mary Carmen Tovar Rodríguez (hija de los fundadores de la capilla), se descubrió la existencia del templo que tiene como co-patrono al santo de lo ordinario. Tras investigar ante las autoridades civiles y diocesanas, se confirmó que la capilla estaba formalmente erigida y registrada, perteneciendo a la Diócesis de Cuernavaca desde el año 2002.
Dado que el nombre del santo se había diluido con el paso de los años, los fieles de la Prelatura y la comunidad parroquial unieron esfuerzos para recuperarlo y remozar el espacio. Como parte de este impulso, el vicario del Opus Dei en México, P. Ricardo Furber, entregó un cuadro y una reliquia del santo a Mons. Ramón Castro Castro, Obispo de Cuernavaca, para que fueran resguardados en el templo.
Hacia una renovación espiritual y comunitaria
La Misa solemne de colocación fue presidida por Mons. Castro, acompañado por el P. Ricardo Furber y el párroco de Teopanzolco, P. Carlos Félix Antonio. Ante un templo lleno, el Obispo animó a los feligreses a sumarse a un proyecto de renovación arquitectónica del templo, pero enfatizó que el verdadero reto es espiritual: “La renovación de esta capilla tiene un significado que va más allá de una obra arquitectónica. Las piedras pueden restaurarse, los muros pueden fortalecerse y los espacios pueden embellecerse. Pero la verdadera renovación que Dios espera es la del corazón. Un templo restaurado está llamado a reflejar una comunidad renovada. No basta con reconstruir espacios; es necesario reconstruir vínculos. No basta con mejorar estructuras; es necesario fortalecer la comunión”.
Una llamada al compromiso
Con profundo agradecimiento a todos los que con poco o con mucho, a lo largo de los años, se han sumado a esta iniciativa, el Obispo de Cuernavaca confirmó su apoyo y confianza en los que antes y ahora quieren aportar su grano de arena para que el proyecto de renovación de la capilla sea no solo un proyecto arquitectónico, sino signo de una comunidad de fe renovada, viva y fraterna.

Presbítero. @GCandanedoPaez





