Cine

Sagrado Corazón, una devoción del siglo XVII, en la gran pantalla

Sabrina y Steven J. Gunnell estrenan un documental el 11 de septiembre, coincidiendo con el Jubileo de las apariciones en Paray-le-Monial.

Inmaculada Sancho·8 de septiembre de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos
Sagrado corazón

Hace 350 años, en Paray-le-Monial, Jesús mostró su corazón a una religiosa de la Visitación, santa Margarita María Alacoque. De aquellas apariciones nació una de las devociones más extendidas de la tradición católica. Sagrado Corazón, un documental de la productora francesa Krea Film-Makers, parte de ese episodio del siglo XVII para preguntarse si esta devoción sigue teniendo sentido hoy.

El proyecto no nació en un despacho de producción, sino en una peregrinación. En el verano de 2023, durante una visita a Notre-Dame-du-Laus, Sabrina y Steven J. Gunnell se encontraron con testimonios de personas consagradas al Corazón de Jesús. “Allí tenía el corazón ardiente”, recuerda Sabrina Gunnell.

Poco después contactaron con el rector de Paray-le-Monial y descubrieron que el Jubileo de los 350 años de las apariciones estaba a punto de comenzar. Para ellos, la coincidencia tenía un peso propio: “Nos dijimos: ‘Ok… el Sagrado Corazón quiere su película’”, cuenta Sabrina Gunnell.

Steven Gunnell resume la intención de fondo con una referencia bíblica: “Pensábamos en los peregrinos de Emaús, que caminan junto a un desconocido y, después de escucharlo, se dicen el uno al otro: ‘¿No ardía nuestro corazón?’”. Esa es, dice, la apuesta de la película: permitir que cada espectador experimente ese mismo amor, comparta o no de entrada la fe de quienes hablan.

 “Muchos pensaban que hablar de las apariciones del siglo XVII era algo lejano o anticuado. Pero precisamente queríamos mostrar que este mensaje sigue siendo actual”, recuerda Sabrina.

Una devoción que sigue viva

Entre 1673 y 1675, Jesús se apareció en tres ocasiones a Margarita María, una religiosa de la Visitación en Paray-le-Monial, Borgoña. Le mostró, según la tradición, un corazón ardiente de amor por la humanidad, herido por la indiferencia de los hombres. De esas apariciones nació una de las devociones más extendidas de la tradición cristiana.

El documental organiza ese mensaje en tres movimientos, que van apareciendo a lo largo del metraje sin que se noten como esquema: un amor que se muestra sin condiciones, el dolor de un amor que a menudo no se acoge; y la invitación a responder a él, no solo a contemplarlo. La película dedica buena parte de su tiempo a lo tercero: a mostrar, a través de los testimonios, qué significa esa respuesta en la vida de alguien concreto.

El mismo corazón, siglos después

El documental alterna dos planos. Uno histórico, con actores que reconstruyen las apariciones de Margarita María en el siglo XVII, la incomprensión inicial de su entorno y el proceso por el que aquella experiencia personal se convirtió en devoción pública. 

Y otro contemporáneo, con una veintena de testimonios de perfiles muy distintos —un sacerdote, una religiosa, un misionero, varios jóvenes— que hablan de qué significa hoy, en sus propias vidas, ese mismo corazón herido y ese mismo amor que no se impone.

Veinte voces, un solo corazón

El tránsito entre las reconstrucciones del siglo XVII y los testimonios contemporáneos resulta fluido: no hay sobresaltos ni la sensación de estar viendo dos películas distintas. Las escenas históricas —Margarita María, Jesús, el entorno de Paray-le-Monial— están rodadas con una dignidad que sorprende para un documental de este perfil, sin caer en la reconstrucción de manual que tantas veces lastra este tipo de producciones.

Los testimonios funcionan precisamente porque son distintos entre sí. No hay dos historias que se repitan, y esa variedad es lo que sostiene el documental. Ninguno sobra.

Es cierto que, al tocar tantos frentes —lo histórico, lo teológico, lo personal—, la película deja algunas puertas entreabiertas, sin espacio para profundizar en todas. Aun así, nunca da la sensación de quedarse corta: lo que pierde en detalle puntual lo gana en cercanía, y es esa cercanía la que se queda con el espectador al salir de la sala.

Sagrado Corazón, producida por la francesa Krea Film-Makers y distribuida en España por Bosco Films —responsable también de Libres (2023)—, llega a los cines de toda España el 11 de septiembre. Trescientos cincuenta años después de aquellas apariciones en Borgoña, la pregunta que plantea sigue siendo la misma: qué se hace con un amor que no se ha buscado y que, aun así, no deja de esperar.

El autorInmaculada Sancho

Newsletter La Brújula Déjanos tu mail y recibe todas las semanas la actualidad curada con una mirada católica