España

Un asombro que no envejece: el legado de Jérôme Lejeune cien años después

Madrid celebró el centenario del nacimiento de Jérôme Lejeune, descubridor de la causa del síndrome de Down, con un acto que reivindicó su defensa de la dignidad humana y sirvió para presentar un curso sobre su vida y legado.

Inmaculada Sancho·18 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos
Jérôme Lejeune

El centenario del nacimiento de Jérôme Lejeune se ha celebrado esta semana en el Colegio Mayor Roncalli de Madrid, con un acto que ha reunido a familiares, médicos y pensadores en torno a la figura del genetista francés, descubridor de la causa cromosómica del síndrome de Down y uno de los grandes defensores de la dignidad humana del siglo XX.

Durante el acto, la presidenta de la Cátedra Internacional de Bioética Jérôme Lejeune, Elena Postigo, ha leído una carta del actual presidente de la Pontificia Academia para la Vida, monseñor Renzo Pegoraro, que recordaba que Lejeune fue el primer presidente de esa misma institución y que «estamos llamados a recordar su vida y su legado”.

También ha señalado que, de su pensamiento, “lo central es que la dignidad del ser humano es indiscutible, y esa dignidad comienza con el inicio de la vida en el momento de la concepción”. Ha añadido también que “la dignidad de la persona no depende de las capacidades que posea, de las riquezas o del papel que desempeña”, sino que es “un don que la precede y la supera”.

El acto consistió una conversación entre Jean-Marie Le Méné, yerno de Lejeune y presidente de la Fundación Jérôme Lejeune en Francia, y el escritor y pensador Fabrice Hadjadj, padre de un hijo con síndrome de Down, moderada por José Martín Aguado, también padre de un hijo con trisomía 21. Le Méné se ha centrado en desmontar la imagen que, según ha dicho, circula sobre Lejeune en ciertos ambientes: la de un científico rígido y enfrentado al progreso.

Frente a eso, ha reivindicado a un hombre cuyo rasgo definitorio era “el asombro permanente”. A su vez, también ha resumido la ética médica que veía en su suegro con una idea que ha repetido casi como un lema: el papel del médico es cuidar, no acelerar la muerte del paciente, pero también evitar siempre que sufra. También, ha compartido un recuerdo personal, la muerte de una hermana en su infancia con solo cuatro meses, por una afección que hoy se trataría sin dificultad: “Me ha interpelado personalmente toda la vida”.

Hadjadj, por su parte, ha aportado una reflexión más filosófica, contraponiendo la figura del superhombre, condenado a quedar obsoleto por su propia lógica de superación técnica, a la de un niño con síndrome de Down: “El problema del superhombre es que entra en una competencia, siempre, mientras que el niño tiene algo más, no primitivo, sino primordial”, con una sencillez que “nos ensancha el corazón, la conciencia histórica, la relación con la naturaleza”. Y ha planteado la pregunta que, a su juicio, resume el verdadero desafío: “¿Quiénes son los débiles en este caso? Nosotros, porque cada uno de nosotros tiene su propia debilidad”.

Curso sobre Lejeune

El centenario ha sido también la ocasión para presentar un curso que recorre la figura de Lejeune desde ángulos muy distintos. Pablo Siegrist, director general de la Fundación Jérôme Lejeune en España, ha presentado sus contenidos, en los que participan, entre otros, sus hijos Karin y Thomas Lejeune, que aportan la mirada doméstica del padre de familia; el abogado estadounidense Martin Palmer, que reconstruye su papel como testigo experto en procesos judiciales sobre el estatuto del embrión; el médico John Bruchalski, que habla de cómo el legado de Lejeune ha marcado su propia práctica obstétrica; o el escritor y biógrafo de san Juan Pablo II, George Weigel que repasa la amistad del Papa con Lejeune.

A ello se suma una entrevista inédita a Birthe Lejeune, su viuda, en la que repasa la vida en común con el genetista.

El autorInmaculada Sancho

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