Mundo

“Existimos”: la voz de un cristiano de Tierra Santa

Un buen propósito para cualquiera que visita Tierra Santa: no mirar solo piedras antiguas, sino encontrarse con los hermanos en la fe que viven allí desde hace 2.000 años.

Javier García Herrería·23 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Elías Lucía no habla desde la teoría, habla desde la biografía. Desde un lugar concreto del mapa y del tiempo que muchos cristianos occidentales veneran, pero apenas conocen. Cuando dice que es de Galilea, la reacción suele ser inmediata y automática: “Ah, o sea, tú eres judío”. Y entonces él responde, una y otra vez, con una paciencia desgastada: “No, no, soy cristiano”.

El silencio que suele seguir a esa frase lo dice todo. No porque Elías sea una excepción, sino porque rompe de golpe los prejuicios habituales. Como él mismo lo resume: “Hay comunidad cristiana, que llevamos ahí dos mil años, y existimos, aunque la mayoría de las personas de occidente no lo sepa, pero existimos”.

Una biografía mínima, una historia larguísima

Elías nació en Galilea, en un pueblo de 50.000 habitantes hoy en día, de los cuales 12.000 son cristianos, a quince minutos de Nazaret, Shefa-Amr. Creció en una familia cristiana católica melquita, una de esas comunidades orientales que han sobrevivido imperios, conquistas y persecuciones sin salir nunca del lugar.

“Somos cuatro hermanos”, cuenta. Como la mayoría de los cristianos de la zona, estudió en un colegio del arzobispado: centros privados, sí, pero no en el sentido europeo de la palabra. “No cuestan mucho dinero, y para los que no lo pueden permitir aun así, hay becas”.

Durante la infancia, su fe era algo que le parecía completamente natural. “En el colegio éramos mayoría absoluta los cristianos, algo que no ocurre en otros colegios de Tierra Santa, donde el número de musulmanes puede estar cerca del 100 %”. El primer golpe llega después, cuando sales de ese microcosmos protegido. Estudió Economía y Finanzas en la Universidad de Haifa. “El primer shock cultural te lo llevas cuando dejas el colegio… en mi clase de la universidad de sesenta personas éramos cuatro o cinco cristianos”.

También cambia el calendario. “Tu fin de semana pasa de ser sábado-domingo a viernes-sábado, pues el domingo ya es laborable”. Son pequeños detalles que, sumados, construyen una conciencia de minoría permanente. “también, que te toque ir a clases el día de Navidad y el 1 de enero, es algo que nunca te haces a ello”

España como descubrimiento… también de la fe

Elías conoció España en una peregrinación con un grupo de su parroquia en 2010, donde visitó Barcelona e hizo el Camino de Santiago. “Me gustó mucho la ciudad… y se me quedó la mosca en la cabeza”. Volvió varias veces y acabó trabajando en una consultora al acabar la carrera. Ahora vive en Madrid. Lo que más le sorprendió de España no fue lo profesional, sino lo eclesial. “Yo aluciné con la cantidad de ofertas que hay de misas, catequesis, de formación… y te puedo asegurar que más de la mitad de la formación cristiana que tengo la aprendí aquí”.

En Tierra Santa, explica, se vive rodeado de lugares santos, pero no necesariamente con una formación profunda. “Sabes dónde están los sitios, entras en una iglesia, tienes fe… pero no sabes el porqué de muchas cosas, y no es culpa de la gente de allí ni del clero, sino de la situación y la inestabilidad de la zona que te hace perder el foco en lo principal mientras te centras en sobrevivir”. Jerusalén, Nazaret, el lago de Tiberíades forman parte del paisaje cotidiano. “Yo ya no me emociono cuando voy a Jerusalén, porque desde pequeño íbamos dos o tres veces al año”.

“Las piedras vivas”

El mensaje central que comunica Elías es lo necesitados que están los cristianos de Tierra Santa de que cuando la gente realice peregrinaciones “no solo visite las piedras, sino que se preocupe también por las piedras vivas, que son los cristianos de allí. Que nos demuestren que están con nosotros, que nos apoyan, y que no nos hayan abandonado. Estamos deseosos de compartir algún rato o ceremonia religiosa con los peregrinos. Es algo que sucede pocas veces, pero cuando ocurre lo valoramos mucho”. Sin esa comunidad local, recuerda, los lugares santos no se habrían conservado jamás.

Por eso, anima a los peregrinos a visitar las comunidades locales, escuchar testimonios, poner rostro a una fe que no es turística. Las parroquias “son muy receptivas” a la hora de facilitar este tipo de eventos. Cenas, encuentros sencillos, intercambio real. 

Celebración de la Vigilia Pascual en Shefa-Amr. ©Jhoni Elias

Una presencia ininterrumpida

“Los cristianos estamos aquí desde hace 2.000 años ininterrumpidamente”, afirma. “Somos muy pocos, pero somos los que más llevamos en esta tierra”.

Y esa permanencia tuvo un precio altísimo. “Desde el siglo VII hasta hace no mucho, no te podías convertir al cristianismo en Tierra Santa, te cortaban la cabeza”. Impuestos, amenazas, presiones constantes. Muchos se convirtieron. Los que permanecieron, saben de dónde vienen. “Sabemos que descendemos de los primeros cristianos”.

Elías ha rastreado su árbol genealógico. “Estuve rastreando los registros de bautismo de mi parroquia, y desde 1800 mi familia está en el mismo pueblo, con el mismo apellido y en la misma parroquia”. Antes no había registros, pero sí restos. “En mi pueblo hay restos cristianos de los primeros siglos del cristianismo… una columna de la primera iglesia”. Tumbas bizantinas del siglo IV y V. Presencia cristiana desde los orígenes. “Prácticamente desde la época de Jesucristo”.

Por eso le duele la ignorancia piadosa de Occidente. “La gente va a misa todos los días, pero no sabe de dónde viene el cristianismo realmente”. Y lo dice sin rabia, pero con una tristeza difícil de disimular.

Cuando la fe se defiende con el cuerpo

Hay episodios que marcan para siempre. Uno ocurrió en su propio pueblo, cuando era adolescente. Un conflicto con jóvenes drusos escaló hasta el extremo. “Sacaron las armas y querían ir a quemar la iglesia y matar a todos los que se encontraran en su camino”.

La respuesta fue inmediata. “Todo el mundo bajó a la iglesia… si queréis quemarla, nos tenéis que matar a todos antes”. Sin armas. Con palos, con el cuerpo, con la fe. “Ahí estás dando la vida por la iglesia y defendiendo la presencia cristiana en los santos lugares”.

No murió nadie de milagro, aunque hubo heridos. Para Elías, no es una anécdota heroica. Es casi rutina. “Lo peor es que para nosotros esto es normal”.

En Shefa-Amr todos los viernes santos se hace una celebración llamada «el funeral de cristo», para acompañar al Señor hasta la sepultura. Es la celebración más concurrida del año y como la gente no cabe dentro de la iglesia, se ponen sillas fuera con pantallas para que todo el mundo pueda seguirlo. ©Jhoni Elias

Una Iglesia sostenida desde abajo

Mantener las parroquias no es tan fácil cuando uno vive con mayorías judías y musulmanas alrededor, especialmente porque laboralmente hablando suele haber muchas reticencias para contratar a personas de otra religión. Eso hace que en términos económicos muchos cristianos tengan posiciones precarias, aunque eso no reduce el compromiso a la hora de sacar adelante la Iglesia. 

Por ejemplo, cuando hace unos años en su parroquia faltó el dinero, la gente respondió. “Fuimos casa por casa preguntando si querían colaborar de manera permanente”. El resultado fue que se consiguieron un importe significativo mensual domiciliado por familias del pueblo. “Con esto levantaron un centro parroquial, restauraron la iglesia entera, sacaron al colegio de las deudas”. Todo sin ayudas externas significativas.

Este artículo podría acabar con cifras, pero es mejor acabar con una frase. Una que Elías repite casi como un acto de resistencia: “Existimos”.

Y quizá ese sea el primer paso para cualquier cristiano que viaje a Tierra Santa: no mirar solo piedras antiguas, sino encontrarse con quienes, contra todo pronóstico, siguen viviendo allí la fe que nació en ese mismo suelo.

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Educación

Newman y la universidad en la era de la IA

Frente al auge de la IA, la formación clásica reclama su lugar. Jonathan J. Sanford, profesor de Filosofía y presidente de la Universidad de Dallas, analiza cómo las enseñanzas de Newman pueden guiar hacia un uso crítico de la tecnología, defendiendo el valor de las artes liberales en una de las instituciones católicas más prestigiosas de Estados Unidos.

Jonathan J. Sanford·23 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Cuando el recién nombrado doctor de la Iglesia, san John Henry Newman, impartió las conferencias que se convertirían en La idea de una universidad, la máquina de vapor estaba transformando el mundo del trabajo y la ciencia moderna estaba remodelando la imaginación. 

Hoy en día, la Inteligencia Artificial está haciendo algo similar: comprimiendo tareas que antes requerían mucho tiempo a unos segundos, produciendo una vertiginosa variedad de posibilidades y tentándonos a confundir la velocidad con la comprensión.  

La pregunta fundamental de Newman sigue siendo urgente: ¿para qué sirve una universidad?

La propuesta de Newman

La respuesta de Newman es desconcertantemente simple. Una universidad existe para cultivar el intelecto, para formar la mente en la búsqueda de la verdad. No es principalmente una fábrica de títulos, ni una vía de acceso al mercado laboral, ni un proveedor de “habilidades” desvinculadas de una visión más amplia del bien humano. Es un lugar donde una persona aprende a pensar: a seguir un argumento, a sopesar las pruebas, a distinguir lo plausible de lo verdadero y a ver la realidad en su conjunto.

La educación que ofrece la Universidad de Dallas, y un número cada vez más reducido de instituciones de enseñanza superior, abraza la visión de Newman sobre la universidad: que la educación no es la mera adquisición de información, sino la formación de lo que él denominó un “hábito filosófico de la mente”. En otras palabras, una persona culta es verdaderamente culta cuando tiene la amplitud de conocimientos necesaria para ver las conexiones entre diversas disciplinas; la capacidad de clasificar los bienes correctamente; y la moderación para evitar el fanatismo o el reduccionismo. 

El estudio detallado de disciplinas especiales debe contribuir a esa educación, pero la especialización por sí sola no basta para formar a una persona. 

La mente de una persona culta no es estrecha, sino que es capaz de sintetizar una amplia variedad de conocimientos y darles sentido, de modo que puedan aplicarse correctamente para lograr el bien.

El estudio de la Teología

Por eso Newman insistía en que una universidad genuina no puede excluir la Teología. No porque la Teología sea un adorno para las personas religiosas, sino porque porque habla de Dios, el objeto más elevado del conocimiento, y porque excluirla deforma silenciosamente todo el mapa del entendimiento. Una universidad que dice: “Consideraremos todo excepto las cuestiones más fundamentales”, no es neutral. Ya ha tomado una posición.

Esto va directamente al corazón de lo que la IA está haciendo en la vida contemporánea.

La IA destaca en el reconocimiento de patrones, la síntesis, la predicción y la recombinación. Puede generar prosa aceptable y recuperar rápidamente lo que parece una respuesta. Si se utiliza bien, son auténticos dones. Si se utiliza de forma ingenua, puede llevarnos a una confusión peligrosa: la confusión de la información con el conocimiento, el conocimiento con la sabiduría y los resultados con la comprensión.

Newman nos permite hacer las distinciones adecuadas. En nuestra época, un estudiante tiene fácil acceso a muchos datos, sin saber juzgarlos. La IA puede poner a nuestro alcance un océano de contenidos, pero no puede darnos lo que Newman más deseaba de la educación: la capacidad de discernir los principios fundamentales, de razonar sobre las causas, de integrar conocimientos de distintos ámbitos y de ordenar el todo hacia lo que es verdaderamente bueno.

Es más, las cuestiones más graves en la era de la IA no son técnicas. Son morales y metafísicas.

Las preguntas fundamentales 

¿Qué es un ser humano si podemos sustituir su trabajo, simular sus relaciones y externalizar sus decisiones? ¿Qué es la dignidad? ¿Qué es la responsabilidad cuando un algoritmo media en las decisiones? ¿Qué ocurre con los débiles cuando los poderosos obtienen nuevos instrumentos de persuasión? ¿Qué pasa con la amistad, la atención y la contemplación cuando cada momento de ocio puede ser llenado por una máquina diseñada para mantenernos desplazándonos por la pantalla?

Estas preguntas no pueden responderse solo con la ingeniería. La ingeniería puede describir lo que podemos hacer, pero no nos dice lo que debemos hacer. Newman diría que la tarea de la universidad es educar a personas libres, capaces de autogobernarse, para que puedan vivir de forma responsable en comunidad. Eso requiere algo más que competencia; requiere virtud.

Artes liberales

Aquí es donde las artes liberales cobran importancia, no como nostalgia, sino como preparación para la realidad.

Su valor en la cultura actual ha sido muy denostado, incluso en muchas universidades católicas. A menudo confundidas con meros estudios de Humanidades, una verdadera educación en artes liberales es aquella que abarca todo, desde la literatura hasta las matemáticas, con el fin de formar al estudiante para que vea el mundo tal y como es: complejo, con matices y resistente a la simplificación. 

La filosofía enseña claridad sobre el significado y el argumento. La teología enseña el asombro y la humildad ante lo último. La literatura cultiva la imaginación moral, la capacidad de entrar en la experiencia de otra persona y ver las consecuencias de las elecciones. La historia enseña que la naturaleza humana persiste incluso cuando la tecnología cambia, y que el orgullo siempre se castiga a largo plazo. Las matemáticas disciplinan la mente hacia la precisión. 

Las ciencias nos enseñan a observar el mundo real y a sopesar las pruebas con gran cuidado. Las artes liberales enseñan a sus alumnos dispuestos a observar, a indagar, a argumentar bien y a apreciar la belleza, cosas que una máquina puede imitar, pero no poseer.

En resumen, las artes liberales educan a las personas para que tengan un juicio preciso. Y el juicio es precisamente lo que le falta a nuestra época. Ya estamos viendo una paradoja: cuanto más automatizamos, más necesitamos líderes que puedan interpretar, no solo ejecutar. Cuantos más datos tenemos, más necesitamos sabiduría para decidir qué vale la pena perseguir. Cuanto más persuasivas se vuelven nuestras herramientas, más necesitamos una brújula moral que no se pueda programar.

Newman no se oponía al aprendizaje práctico; simplemente se negaba a reducir la educación a la utilidad. Una mente formada puede aprender nuevas herramientas porque ha aprendido a aprender. Puede resistir la manipulación porque es capaz de detectar el razonamiento erróneo. 

La universidad católica

Una universidad católica, entonces, debería ser un lugar donde la tecnología sea bienvenida, pero no adorada; donde se persiga la innovación, sin renunciar a la cuestión del significado; donde no se forme al estudiante para cumplir una función, sino se le eduque para ser una persona. 

En la era de la IA, debemos enseñar a los estudiantes a utilizar herramientas poderosas. Pero también debemos enseñarles a preguntarse para qué sirven esas herramientas y en quiénes se están convirtiendo al utilizarlas. Newman nos recuerda que la tarea más importante de la universidad es cultivar el intelecto en su totalidad a la luz de la verdad. Si recuperamos esa visión, la IA no hará que la universidad quede obsoleta. La hará necesaria.

Porque el futuro no pertenecerá a quienes puedan generar más contenido más rápidamente sino a quienes puedan reconocer lo verdadero, elegir lo bueno y amar lo bello, sin dejar de ser plenamente humanos, de forma irreductible.

El autorJonathan J. Sanford

Presidente de la Universidad de Dallas.

Vaticano

Fuerte llamada del Papa al alto el fuego a los 4 años de “la guerra contra Ucrania”

Tras 4 años de “guerra contra Ucrania”, el Papa León XIV ha renovado su “llamamiento a que callen las armas, que se llegue sin demora a un alto el fuego y se refuerce el diálogo para abrir el camino a la paz”. En el Ángelus, ha invitado en la Cuaresma al silencio y a “apagar un poco los televisores, la radio y los smartphone”.

OSV / Omnes·22 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

“Han pasado ya cuatro años desde el inicio de la guerra contra Ucrania”, ha dicho el Papa sin eufemismos, y en el Ángelus de esta mañana, ha manifestado con intensidad que “la paz no puede posponerse, es una necesidad urgente, que debe encontrar espacio en los corazones y traducirse en decisiones responsables. Por eso renuevo con fuerza mi llamamiento: que callen las armas, que cesen los bombardeos, que se llegue sin demora a un alto el fuego y que se refuerce el diálogo para abrir el camino a la paz”.

A continuación, ante los numerosos fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro en el I Domingo de Cuaresma, el Pontífice ha invitado “a todos a unirse en la oración por el martirizado pueblo ucraniano y por todos los que sufren a causa de esta guerra y de todos los conflictos en el mundo, para que brille en nuestros días el tan esperado don de la paz”.

Abriendo su corazón, tras el rezo de la oración mariana del Ángelus, el Papa ha revelado que “mi corazón sigue la dramática situación que todos tenemos ante nuestros ojos: ¡cuántas víctimas, cuántas vidas y familias destrozadas, cuánta destrucción, cuánto sufrimiento indecible! En verdad, toda guerra es una herida infligida a la familia humana: deja tras de sí muerte, devastación y un rastro de dolor que marca a generaciones”.

El Papa León XIV saluda a niños durante una visita pastoral a la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús en el centro de Roma, el 22 de febrero de 2026. (Foto CNS/Lola Gomez).

Tentaciones. Apagar un poco la tv, radio y celulares

En la primera parte de su reflexión, antes del Ángelus, el Sucesor de Pedro ha recordado el Evangelio del día, que “nos habla de Jesús que, guiado por el Espíritu, va al desierto y es tentado por el diablo (cf. Mt 4,1-11). Después de ayunar durante cuarenta días, siente el peso de su humanidad: el hambre a nivel físico y las tentaciones del diablo a nivel moral”. 

Jesús afronta “la misma dificultad que todos experimentamos en nuestro camino y, resistiendo al demonio, nos muestra cómo vencer sus engaños y sus trampas”. “La Palabra de vida nos invita a considerar la Cuaresma como un itinerario resplandeciente en el que, con la oración, el ayuno y la limosna, podemos renovar nuestra colaboración con el Señor para hacer de nuestra vida una obra maestra irrepetible. 

El Papa León ha manifestado que en nuestro caminar, “existe el riesgo de que nos desanimemos o de que nos dejemos seducir por caminos de satisfacción menos agotadores, como la riqueza, la fama y el poder (cf. Mt 4,3-8). Estas tentaciones, que también fueron las de Jesús, no son más que pobres sucedáneos de la alegría para la que fuimos creados y que, al final, nos dejan inevitable y eternamente insatisfechos, inquietos y vacíos”.

El Papa León XIV, durante una visita pastoral a la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús en el centro de Roma el 22 de febrero de 2026. A la izquierda, el cardenal Baldassare Reina, vicario papal de Roma, y ​​a la derecha, el párroco de la basílica, el padre Javier Ortiz Rodríguez. (Foto CNS/Lola Gomez).

Penitencia, Palabra de Dios y sacramentos

En concreto, tras ponderar el aprecio de San Pablo VI por la penitencia y las sugerencias de San Agustín, ha instado a practicarla “generosamente, junto con la oración y las obras de misericordia; demos espacio al silencio, apaguemos un poco los televisores, la radio y los smartphone”. 

“Meditemos la Palabra de Dios, acerquémonos a los sacramentos; escuchemos la voz del Espíritu Santo, que nos habla al corazón, y escuchémonos unos a otros, en las familias, en los lugares de trabajo y en las comunidades”.

Finalmente, ha animado a dedicar tiempo a los que están solos, especialmente a los ancianos, a los pobres y a los enfermos, a renunciar a lo superfluo y a compartir lo que ahorramos con quienes carecen de lo necesario. 

Por la mañana, el Papa realizó una  visita pastoral a la parroquia “Sacro Cuore di Gesù a Castro Pretorio”, la segunda que tenía prevista a la diócesis de Roma, donde celebró la Santa Misa. 

En la homilía de la Misa, dijo que mientras Satanás tienta a la humanidad con la mentira de obtener poder ilimitado, Dios ofrece el don de la verdadera libertad que conduce al verdadero amor, a las relaciones y a la plenitud, ha informado Carol Glatz (OSV News).

El Papa a sacerdotes: no usar IA para las homilías ni para buscar «me gusta» en redes como TikTok 

Anteayer, el Papa León XIV instó a los sacerdotes a no usar inteligencia artificial (IA) para escribir sus homilías, ni para buscar “me gusta”en redes sociales como TikTok, informó Courtney Mares (OSV News).

En una sesión de preguntas y respuestas con clérigos de la Diócesis de Roma, el Papa dijo que los sacerdotes deben resistir “la tentación de preparar homilías con inteligencia artificial”. «Como todos los músculos del cuerpo, si no los usamos, si no los movemos, mueren. El cerebro necesita ser usado, por lo que nuestra inteligencia también debe ejercitarse un poco para no perder esta capacidad”, dijo el Papa León en la reunión a puerta cerrada, según una información de Vatican News del 20 de febrero.

 “Dar una verdadera homilía es compartir la fe”, y la inteligencia artificial “nunca podrá compartir la fe”, añadió el Papa. El Pontífice ha expresado interés en el tema de la inteligencia artificial y la dignidad del trabajo desde la primera semana de su pontificado en mayo del año pasado.

El autorOSV / Omnes

La resonancia de la voz en el tiempo

La emergencia emocional que vivimos se combate no con la evasión hedonista, sino con la confrontación a través de la belleza incómoda del arte que nos quita las máscaras.

22 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La reciente actuación de Andrea Bocelli en la apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno, me llevó a pensar en tres temas: la construcción de la memoria, la metáfora de los estados del agua y la función del arte como espejo y refugio en tiempos de emergencia emocional.

No puedo leerla de forma aislada, la percibo como un acorde iniciado en 2020, cuando Bocelli cantó en un Duomo di Milano vacío. Aquel Music for Hope fue un gesto de esperanza ante una humanidad confinada. Seis años después, el marco ha mutado de una crisis biológica a una de valores y a una incertidumbre geopolítica global.

La elección de Nessun Dorma, De G. Puccini, funciona como una declaración de principios. En 2020 el repertorio de Bocelli fue religioso y meditativo, mientras que en 2026 emerge la épica de la voluntad humana. El Vincerò suena a perseverancia frente a la adversidad y como afirmación del amor que vence la oscuridad.

En 2020, vimos a un Bocelli solo en un espacio inmenso, espejo de la soledad doméstica colectiva. La humanidad se retiró para sobrevivir. El arte actuó como un bálsamo sin aplausos. La sintonía de millones de pantallas compartieron una vulnerabilidad que quedaría en la memoria. 

Seis años después, el tenor canta frente a miles de personas en un estadio, pasa del templo de piedra al del espectáculo. Sin embargo, la esencia es la misma, el arte vuelve a construir recuerdo y confirma que podemos volver a reunirnos.

Ese recuerdo no es solo espacial, también es temporal. Recordar, habitar el presente e imaginar el futuro adopta formas casi físicas y la metáfora del agua me ayuda a pensarlo. 

El pasado es sólido. Los Juegos de Invierno, nieve y hielo, evocan estabilidad. Las figuras inspiradas en Antonio Canova, especialmente Amor y Psique, refuerzan la idea del mármol como memoria fijada. Son los recuerdos que conservamos para afianzar identidad. Como afirmaba Tales de Mileto, el agua es principio de todo, pero en sólido se vuelve arquitectura. Son nuestras esculturas interiores lo que permanece pese a las crisis.

El presente es líquido, se escapa entre los dedos. Es el flujo perpetuo que describió Heráclito, nunca nos bañamos dos veces en la misma agua. Su incertidumbre radica en su falta de forma fija, pero a la vez, el líquido nos permite fluir para atravesar la emergencia emocional sin quebrarnos.

El futuro es vapor. Difuso, posibilidad pura y a la vez inquietante. Caminamos en la niebla y apenas vemos unos pasos. Necesitamos referencias, puntos de densidad que eviten la dispersión.

Aquí el arte interviene como orientación. Bajo el lema de Armonía, la inauguración buscó unir ciudad y montaña, lo moderno y lo primitivo. En un tiempo donde la desinformación fractura el acceso a la verdad y erosiona la confianza, el arte adquiere una función ética, opera como herramienta de pensamiento crítico ayudando a distinguir entre persona y personaje.

En esta búsqueda de la verdad, la integración de ciencia y arte es el camino para reprogramar nuestro cerebro positivamente y recuperar el control emocional. La clave está en tratar el arte no como consumo, sino como un camino para encontrar la profundidad de la vida. El arte actúa como un espejo donde el espectador se mira y reconoce su propia capacidad de supervivencia. Para alcanzar esa profundidad es necesario detenerse en el mecanismo psicológico mediante el cual el arte transforma la incertidumbre en memoria útil, como construcción narrativa. Este papel orientador del arte no es abstracto, opera directamente sobre nuestra memoria. Cuando Bocelli canta en 2026, no estamos escuchando solo una canción; estamos activando una red neuronal que contiene el recuerdo de 2020. Esa superposición de imágenes, la soledad del Duomo sobre la multitud de San Siro, es lo que genera el significado de resiliencia.

En tiempos de guerras y persecuciones, esta función es crítica. El arte permite vivir la experiencia del otro con empatía y fortalece la propia fibra emocional. La emergencia emocional que vivimos se combate no con la evasión hedonista, sino con la confrontación a través de la belleza incómoda del arte que nos quita las máscaras.

Si el futuro es vapor, el arte propone que nosotros somos los que podemos darle dirección, condensarlo en sentido. Somos capaces de proyectar sobre esa bruma nuestras historias propias. Al final, quien trabaja es el alma o el espíritu, procesando la oscuridad para encontrar en ella una nueva forma de luz.

El autorPeca Macher

Peca Macher es arquitecta y curadora de arte, fundadora de Präsenz, un proyecto que integra arte, educación y liderazgo consciente a través de la pausa, la mirada y la escucha. Con más de 25 años de experiencia en gestión y reflexión cultural, escribe e investiga sobre memoria, experiencia estética y el arte como herramienta de transformación personal y social. Es autora del libro Präsenz. El arte como herramienta de transformación humana y educativa.

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Estados Unidos

Dan Guernsey: “Fuimos creados para algo más que la papilla que la IA sirve a nuestros estudiantes”

Dan Guernsey es director del programa Liderazgo Educativo Católico en la Universidad Ave María (Estados Unidos), uno de los referentes en educación superior católica. Allí estudia los desafíos y oportunidades en la enseñanza desde una perspectiva de fe.

Javier García Herrería·22 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

La extensa obra del profesor Dan Guernsey se centra en la mejora de la educación católica, con publicaciones influyentes que abarcan desde la pedagogía hasta la gestión escolar. Es conocido por desarrollar planes de estudio católicos y por sus análisis sobre cómo las escuelas deberían afirmar su identidad más allá de los modelos seculares.

Además de su enfoque en la estructura curricular y el liderazgo, el profesor Guernsey ha escrito extensamente sobre las dimensiones espirituales y morales de la formación, incluidos textos esenciales sobre el fomento de la devoción eucarística entre los jóvenes y la vocación docente.

En esta entrevista con Omnes, conversamos sobre cómo ayudar a los educadores a fomentar la coherencia moral y una visión trascendente en sus estudiantes.

¿Cuáles considera usted que son los elementos esenciales y no negociables que deberían diferenciar un currículo católico?

—El elemento más importante es que un currículo católico debe ofrecer una visión católica integral de todas las disciplinas académicas. Si bien abarca plenamente el mundo y la ley natural, el cristianismo es también una religión revelada: Dios se ha revelado a sí mismo y su plan para nosotros. La plenitud de esta revelación se encuentra en Jesucristo, que revela plenamente al hombre a sí mismo. 

En segundo lugar, un currículo católico se distingue por la integración de la fe, la vida y la cultura, donde las acciones y las creencias son coherentes. Finalmente, un currículo católico posee un alcance amplio y una profunda trascendencia. Estudiamos una amplia gama de materias y aprendemos por el mero hecho de aprender, no solo para obtener poder o dinero. Nos centramos en la plenitud de una vida integrada y no en las calificaciones de los exámenes. Un intelecto plenamente comprometido y una persona virtuosa son nuestra meta y nuestra definición de éxito.

¿Cómo pueden los programas de liderazgo integrar eficazmente la formación espiritual, intelectual y moral sin reducir una a la otra?

—Simplemente “somos” seres integrados. Así es como existimos en el mundo; por lo tanto, venimos “preintegrados”. Contra lo que debemos luchar es contra las fuerzas desintegradoras de la modernidad nihilista. Estas ejercen un control casi total sobre el sistema educativo secular, y los resultados han sido catastróficos. Debemos desenmascarar las mentiras del relativismo, el materialismo y el ateísmo que se encuentran en el corazón de la cultura actual.

Cuando recuperemos nuestra comprensión de la integración natural de la humanidad, lograremos una educación sólida. Existe una jerarquía natural de estos elementos en la persona humana: la espiritualidad (fe) en primer lugar, la moral (bondad) en segundo y el intelecto en tercer lugar. Sin embargo, las escuelas se centran especialmente en el desarrollo del intelecto. Todos los esfuerzos académicos están siempre en armonía con la salvación del estudiante y al servicio de esta, preparándolo para el bien común.

¿Cómo pueden los líderes católicos hacer frente a los desafíos del presente?

—En algunos casos, puede que no se comprenda plenamente el dominio que la cultura común ejerce sobre los niños y sus familias. El primer paso consiste en identificar las causas del escepticismo y de la falta de compromiso que aquejan a la modernidad y, posteriormente, crear una comunidad enriquecedora que encarne y conduzca a una aceptación más profunda de la realidad. Este es un proyecto de construcción de civilización y requiere, ante todo, un líder católico capacitado, capaz de comprender el desafío, articularlo y guiar a otros para responder a él. Debe poseer los conocimientos y las habilidades necesarios para, primero, formar un profesorado y un currículo, y luego trabajar en la formación de los estudiantes y de sus familias.

Este es un proyecto de construcción de civilización y requiere, ante todo, un líder católico capacitado, capaz de comprender el desafío, articularlo y guiar a otros para responder a él

¿Cómo fomentar una cultura escolar que sea académicamente excelente y arraigada en la misión católica?

—¡Manteniendo estos dos elementos unidos! Es Dios quien nos diseñó y nos llama a la excelencia. Es el hombre integral, plenamente vivo, la definición misma de la excelencia.

¿Qué estrategias recomienda para ayudar a los líderes a mantener la fidelidad a las enseñanzas de la Iglesia?

—Al afirmar rotundamente: “¡Al diablo con las complejas presiones sociales y culturales!”, estas han sido sopesadas y halladas insuficientes. No ofrecen esperanza ni futuro y están desapareciendo rápidamente. Fuimos creados para algo más que la escasa papilla que nuestra IA, saturada de redes sociales y de una falsa cultura común, está sirviendo a nuestros estudiantes y a sus familias. Tenemos el Pan de Vida y la plenitud de la realidad. Nos centramos en la inteligencia natural (no en la IA) y en la verdad, la belleza y la bondad. Dejemos esto claro, y suficientes personas buenas llenarán nuestras escuelas católicas.

Ha reflexionado sobre la enseñanza de la Eucaristía a los jóvenes. ¿Qué consejo daría para fortalecer su fe en este ámbito?

—Díganles claramente: Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Es impactante, es verdadero y lo cambia todo. Una vez que comprendan esta realidad, la necesidad y la belleza de la Misa, la Confesión y el recogimiento silencioso ante el Sagrario adquieren un sentido pleno y persuasivo. 

Si es posible, coloquen el Sagrario en el centro de la escuela y pidan a los alumnos que lo visiten brevemente a diario. Incluyan la adoración y las procesiones eucarísticas en el año escolar.

¿Qué papel desempeña la mentoría en la formación de líderes católicos fuertes?

—Ser director de una escuela católica implica asumir un cargo en la Iglesia. Al igual que otros líderes eclesiásticos, necesitan la comunión cristiana y la guía espiritual. Los obispos y directivos deben contribuir a esto, ya que las cargas y presiones pueden llevar al agotamiento o a dejarse llevar por las tendencias y perspectivas educativas seculares.

En su opinión, ¿qué innovaciones son más necesarias en los programas de educación católica en la próxima década?

—Esta pregunta, aunque bien intencionada, cae en la tendencia educativa de incurrir en la falacia lógica de la “apelación a la novedad”. Esto, combinado con el miedo a perderse algo (FOMO, por sus siglas en inglés), puede llevar a las personas a seguir modas pasajeras en la educación de sus hijos. Los programas de formación católica no deben limitarse a las tendencias del momento. Seguimos al Señor, su sabiduría y visión, con siglos de éxito.

Puedo afirmar con seguridad que los programas de preparación para el liderazgo católico deben ser audaces y seguros, y no meramente versiones “mejoradas” de los programas de liderazgo de las escuelas públicas. Tenemos una visión más completa e integral y trabajamos por un fin más enriquecedor en nuestras escuelas y con nuestros estudiantes. Pocos están convencidos de que el modelo secular actual esté logrando resultados sobresalientes. Las instituciones católicas deben seguir con valentía su propia misión y no aferrarse a un modelo fallido.

En el contexto de su enfoque de colaboración con las familias, ¿cuál es el papel insustituible que tiene el padre en la formación moral del niño que la escuela no puede asumir?

—La familia es la principal maestra del niño. El padre, como cabeza de familia, debe transmitir, enseñar y modelar fielmente la plenitud de la verdad y la naturaleza de las cosas a sus hijos, siguiendo a la Iglesia como guía. Los estudios demuestran que la actitud del padre hacia la fe y su práctica constituyen la dinámica más influyente para que los hijos continúen practicando la fe en la edad adulta.

¿Qué herramientas podemos dar a nuestros hijos ante la IA?

La inteligencia artificial ya está moldeando el mundo en el que vivirán nuestros hijos. Por eso cultivarse, y en gran medida culturizarse, hoy es más necesario que nunca. Fomentemos en nuestros hijos esta actitud y estarán mejor preparados para el futuro.

21 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Una buena educación va dirigida, en gran medida, a la formación del carácter de nuestros hijos, fomentando su crecimiento personal y facilitando su maduración óptima, para afrontar las circunstancias de la vida. En las primeras etapas el padre y la madre son el referente primordial, de tal manera que son los principales educadores, y los que les ayudan a configurar su personalidad.

Cuando educamos lo hacemos más por lo que somos que por lo que decimos. Moldeamos mucho más con el ejemplo que damos, que en aquello donde ponemos el foco para que nuestros hijos mejoren. Por lo que es necesario trabajar nuestra coherencia de vida,  para educar de la mejor manera, cuando somos conscientes de la repercusión de nuestras acciones y cuando no lo somos. A la vez que crecemos como personas en nuestro esfuerzo por ser un mejor referente.

Pero pensando en el futuro, en el momento que no seamos un líder tan claro -ley de vida- o tengamos una menor influencia sobre ellos (en muchas casos antes de la adolescencia) podemos entregarles algunas herramientas, como si los invistieramos caballeros que salen al mundo. Son instrumentos para que sean capaces de enfrentarse a una sociedad polarizada, llena de múltiples ideas con las que conviven, y al reto de la Inteligencia Artificial. 

Estas son cuatro: leer, escribir, escuchar y hablar.

Leer para combatir

La importancia de la lectura es algo evidente hoy más que nunca, porque vivimos en un mundo cambiante, y hay que estar preparado para lo que tenemos y para lo que pueda. Por eso es necesario leer para vivir y más en tiempos “borrascosos y ventosos”, sabiendo de nuestra fragilidad.

Dice Julio Llorente que  “leer bien no es solo elegir buenos libros: es, ante todo, leer con la actitud adecuada”. Esta sería la primera característica que debemos fomentar en un buen lector, saber por qué leemos un libro y qué esperamos de él. Pero, ¿qué leer? “Mayoritariamente nos centramos en leer novelas, cuando cada género aporta una perspectiva sobre la realidad diferente y son necesarios. La preponderancia de un género es ya una limitación del arte de leer”, decía en una ocasión Enrique García-Máiquez. Por lo que es bueno probar diferentes tipos de libros, que nos descubran nuevos mundos. Pero siempre de manera progresiva y bajo la guía y orientación de alguien que nos pueda ir mostrando qué leer. La Biblia, los clásicos, enciclopedias, novelas, cómics…

Pero ¿cómo sacar tiempo para leer? Y la respuesta es clara, queriendo. Es necesario dejar a un lado el móvil un rato al día y tener un plan lector diario. 20 páginas al día supone leer 7300 páginas al año. O 10 páginas al día  aporta  la apreciable suma al año de 3650 páginas. O un raquítico plan de 5 al día, implica 1325 páginas al año. ¡Te aseguro que no serás el mismo tras la lectura de esta cantidad de páginas al año!

Pero, ¿cómo despertar el gusto por la lectura?

Visitar una librería o una biblioteca es como visitar una buena heladería italiana, de esas que entran por los sentidos, pero sobre todo por la vista. Al introducirte en ella, la visión colorida, aparente, sugerente y apetente, genera el deseo de probar los más de 150 apetitosos sabores… Bacio, limone, fragola, cioccolato, stracciatella, caffè, ferrero rocher, nutella, nocciola, Pistacchio, Rum Raisin, Tiramisù,… Después de un rato pensando, tomamos una decisión más o menos acertada: «Póngame una bola de limone y otra de… fragola», pedimos al dependiente, mientras seguimos mirando el mostrador y estamos pensando: «el próximo día quiero probar el de nocciola y pistacchio. Aunque también me gustaría probar el de stracciatella y Ferrero Rocher, y también…». Esa indecisión, fruto de la concupiscencia, genera el deseo de probar más sabores y de volver cuanto antes a la tienda.

De la misma manera que una heladería despierta nuestras ganas de probar un montón de helados, una buena biblioteca o librería puede suscitar el “apetito o concupiscencia lectora”. Cuando vemos un gran escaparate de una librería, el mostrador de novedades de una biblioteca o vamos a buscar un libro y encontramos otro más interesante, nos entra por los ojos el deseo de leer, ya sea para saber o disfrutar. Y no solo eso, sino que la variedad expuesta de géneros literarios y de temas, invita a ampliar la cultura. 

Pero no únicamente nos cultivamos con la lectura, también con la escritura, la escucha y el diálogo. 

Luri, dice habitualmente, que escribir no es solo transmitir ideas, como muchos piensan, sino también una forma de tenerlas. También que para aprender a redactar bien no basta con leer mucho y bien, hay que practicar. Por eso dedicar tiempo a la redacción es una gran manera de interpretar lo que nos pasa, de configurarnos como personas, de ordenar nuestras ideas, pero sobre todo de tenerlas.

Lo más necesario, dialogar

Pero quizá lo que se hace más urgente y necesario hoy,  es la capacidad de diálogo, es decir de escucha y habla. Ya que es muy necesaria para formarnos bien, ya que nos obliga a estar al día de los temas de actualidad y a tener una postura clara.

Tener polaridad (ideas propias y defenderlas) es necesario, pero estar polarizado supone estar en fuera de lugar, ya que nunca nuestras ideas pueden estar por encima de las personas, porque merecen nuestro respeto.  En los tiempos que corren, un buen cristiano, si es reconocido por algo, es por esto, por su capacidad de entender, dialogar y de tender puentes, aunque pensemos de manera opuesta. 

Por eso cultivarse, y en gran medida culturizarse, hoy es más necesario que nunca. Fomentemos en nuestros hijos esta actitud y estarán mejor preparados para el futuro, sabiendo que somos vulnerables.

El autorÁlvaro Gil Ruiz

Profesor y colaborador habitual de Vozpópuli.

Evangelización

Seis historias de fe y resistencia de atletas católicos en JJ. OO. de Invierno

Mientras miles de millones de personas sintonizan los Juegos de Invierno en Italia, muchos recordarán momentos destacados de los Juegos Olímpicos de Invierno pasados ​​a lo largo de las décadas. Hay una larga tradición de atletas olímpicos católicos, quizá más mujeres que varones, que han hecho historia.  

OSV / Omnes·21 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos

– Lauretta Brown (OSV News).

Los atletas católicos que participan en los Juegos de este año se unen a una larga tradición de atletas olímpicos católicos que han hecho historia con sus inspiradoras historias de fe y perseverancia. Estas son solo algunas de las historias católicas de los Juegos de Invierno anteriores.

“Reina Yuna” y la influencia de un sacerdote y amigos católicos 

Una de las patinadoras artísticas olímpicas más admiradas de todos los tiempos, Yuna Kim de Corea del Sur, dio testimonio de su fe católica en dos Juegos Olímpicos donde se llevó medallas de oro y plata en 2010 y 2014. Llamada “Reina Yuna” por los fanáticos del patinaje artístico, Kim se convirtió a la fe en 2008 después de un encuentro fortuito con médicos católicos y un sacerdote.

“Tuve una lesión, de hecho, varias lesiones, a partir de 2006, que me obligaron a estar hospitalizada varias veces”, explicó en una entrevista en 2014 con el entonces Pontificio Consejo para los Laicos (ahora Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida).

“En el hospital tuve un encuentro providencial con unos médicos católicos con quienes forjé una relación de confianza. Me citaron frases de la Biblia y del Nuevo Testamento para animarme y consolarme, y todo esto me ayudó mucho a superar los problemas psicológicos que tenía debido a las continuas recaídas tras la lesión”.

“Diría que lo que más me impresionó fue que no intentaran convencerme”, añadió. “Fue un acto desinteresado para una chica que atravesaba un momento difícil en su vida y en su carrera profesional; buscaron darme el mejor consejo posible, acorde con su visión del mundo”.

La surcoreana Kim Yuna, católica, se presenta durante la exhibición de gala de patinaje artístico en los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014, en Sochi, Rusia, el 21 de febrero. (Foto de OSV News/David Gray, Reuters).

“La fe en el catolicismo me dio fuerza”

Describió el proceso de recuperación como “el momento más difícil de mi vida”, con problemas de espalda recurrentes durante dos años; parecía que los tendría para siempre. Llega un momento en que te encuentras en una encrucijada. Te preguntas si realmente vale la pena seguir adelante y, si lo vale, dónde puedes encontrar la fuerza para seguir esperando. Necesitaba poder contar con algo o alguien. La fe en el catolicismo me dio todo esto. Para mí era un camino completamente desconocido. Ni mi madre ni mi padre eran creyentes. Pero en el hospital conocí al Padre Lee”.

“No era solo el sacerdote de la clínica, sino que también era paciente en ese momento, y un destino común pareció crear un vínculo entre nosotros”, dijo. “Después de conocer al Padre Lee, comencé a comprender con más detalle las enseñanzas fundamentales del catolicismo; me dio clases particulares de la Biblia y los Evangelios; en resumen, me introdujo en la fe; de ​​ahí mi decisión de bautizarme junto con mi madre”.

Se bautizó con su madre

En su bautismo, Kim tomó el nombre de “Stella” en honor al título mariano “Stella Maris”, Estrella del Mar, y declaró a un periódico diocesano que durante el bautismo “sintió un enorme consuelo en su corazón” y prometió a Dios continuar “orando siempre”, especialmente antes de las competiciones.  

En 2010 se unió a los obispos coreanos para explicar el rosario a través del ejemplo del anillo de rosario que usó en la competición.

La medallista de oro olímpica estadounidense Tara Lipinski, católica, saluda al público tras recibir su premio en Nagano, Japón, el 20 de febrero de 2018. Lipinski, admiradora de Santa Teresita de Lisieux, se convirtió en la campeona olímpica de patinaje artístico femenino más joven de la historia. (Foto de OSV News/Kimimasa Mayama, Reuters).

Tara Lipinski y la Pequeña Flor

Otra venerada patinadora artística olímpica y actual comentarista de patinaje artístico de la NBC, Tara Lipinski, que ganó una medalla de oro en los Juegos de Invierno de 1998, atribuyó su éxito, en parte, a la intercesión de Santa Teresita de Lisieux, la Pequeña Flor.

Lipinski, cuya madre, Pat, se sintió renovada en su fe católica después de una novena a Santa Teresita, dijo en una entrevista en 2001 con el Pittsburgh Post-Gazette, que le gustaba la santa “porque no parecía perfecta, lo que te hace sentir que tienes algo en común con ella”.

Se identificó con las batallas de Santa Teresita con el perfeccionismo y dijo que era reconfortante saber que la santa podía ser “un poco malcriada”.

“Le costaba entrar al convento, igual que a mí me costaba ser aceptada, porque era demasiado joven”, añadió. Lipinski ganó su medalla de oro olímpica con tan solo 15 años.

Antes de su largo programa en Nagano, Japón, su entrenadora sostuvo su estatua de Santa Teresita mientras Lipinski salía a patinar. «Recuerdo estar en el hielo y sentir su fuerte presencia allí conmigo», dijo sobre la santa. “Pensaba en ella constantemente. Me distraía de las dudas sobre mí misma o sobre cuestiones técnicas”.

“Creo que me ha cambiado como persona”, dijo Lipinski. “Pienso en ella a menudo. Pienso, ¿qué haría ella? Su Pequeño Camino se aplica a todo en la vida”.

Un anillo olímpico de esquiador para San Pier Giorgio Frassati

Rebecca Dussault esquía durante la Copa Mundial del Centenario de Alberta en Canmore, Alberta, en diciembre de 2005. Hace veinte años, esta esquiadora de fondo y devota católica compitió en los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín. (Foto de OSV News/cortesía de Sharbel Dussault).

La esquiadora de fondo Rebecca Dussault llevó su fe a los Juegos de Invierno de 2006 en Turín, Italia, hace 20 años.

Antes de su viaje a los juegos, Dussault se casó con su amor de la infancia a los 19 años y atribuye a su suegra el haber despertado su fe.

“Realmente tenía y tiene una profunda vida interior, y eso es lo que nos transmitía continuamente: el amor y la misericordia de Jesucristo, y la belleza, la profundidad y la grandeza de la fe católica”, dijo. “Nos mostró la Iglesia universal con tanta pasión y constancia que nos enamoró de su fe”.

Dussault declaró recientemente a OSV News que los Juegos de Turín fueron especiales, aunque no regresó a casa con una medalla. Viajó a los Juegos con su esposo y su hijo de 4 años, que la animaban desde la banda, y aprovechó la ocasión para difundir la devoción al entonces beato Pier Giorgio Frassati, grabando su nombre en su anillo olímpico.

San Pier Giorgio Frassati, canonizado en septiembre, era un apasionado esquiador y alpinista cuyo lema era muy conocido: “Verso l’alto” (“A las alturas”).

Dussault todavía esquía y disfruta del tiempo en su propiedad en Idaho con sus ocho hijos y dos nietos.

“Si puedes practicar deporte con la conciencia tranquila y al mismo tiempo construir el reino de Dios, entonces realmente has alcanzado cierta grandeza”, enfatizó.

Una patinadora de velocidad convertida en hermana franciscana

Kirstin Holum era una estrella emergente en el mundo del patinaje de velocidad en los Juegos Olímpicos de Invierno de Nagano. Su futuro parecía prometedor como la campeona nacional junior de patinaje de velocidad más joven a los 17 años. Obtuvo el sexto puesto con el equipo estadounidense en los 3000 metros y el séptimo en los 5000 metros.

Su madre y entrenadora, Dianne Holum, fue una leyenda del patinaje de velocidad, que ganó una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Munich de 1972. Además, era una católica devota que enfatizaba la importancia de la fe.

Su vocación, en Fátima

Pagó la peregrinación de su hija al santuario mariano de Fátima, Portugal.

Fue allí, a los 16 años, cuando Holum percibió el sentido de su vocación y la “poderosa experiencia de percibir la presencia de Jesús en el Santísimo Sacramento”.

En lugar de continuar su carrera de patinaje de velocidad, Holum decidió ingresar en las Hermanas Franciscanas de la Renovación en el barrio del Bronx de la ciudad de Nueva York después de terminar la universidad.

Posteriormente, por invitación del obispo de Leeds, la enviaron a abrir un nuevo convento en Inglaterra. “Me pidieron que formara parte del primer grupo de hermanas enviadas como misioneras”, declaró a la NBC en 2018.

Ella dijo que no se arrepiente del camino que eligió.

“No sentía en mi corazón que iba a patinar el resto de mi vida; sabía que había más en la vida que el deporte”, dijo en una entrevista con Catholic News Service. “Nunca me arrepentí de esa decisión. Creo que fue simplemente una gracia de Dios que me llevó a algo más”.

“La emoción y la alegría de competir y tener éxito, incluso simplemente dar lo mejor de uno mismo, es una gran emoción”, declaró a NBC. “Pero siempre fue una alegría pasajera: estás en el siguiente evento, así que te pones nerviosa por eso”.

“Creo que, en el fondo, todos anhelamos ser grandes y hacer algo grande”, añadió. “Solo cuando conectas plenamente con el plan de Dios para ti, encuentras la paz para hacer algo grande, sea lo que sea”.

Un entrenador de hockey y sacerdote da ejemplo de perdón

Fue una escena improbable en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1964 en Innsbruck, Austria: un sacerdote católico que entrenaba al equipo de Canadá fue golpeado en la cara por un palo de hockey roto arrojado por un jugador sueco.

El padre David Bauer, todavía sangrando por el golpe, ordenó a sus jugadores no tomar represalias contra el sueco Carl-Göran Öberg, ya que no quería ejecutar penaltis en un partido reñido que ganó Canadá.

El padre Bauer regresó al estadio al día siguiente para observar el partido entre Checoslovaquia y la Unión Soviética. Invitó a Öberg a sentarse con él, transmitiéndole que no le guardaba rencor.

Aunque Canadá terminó en cuarto lugar ese año, el padre Bauer fue reconocido por su espíritu deportivo en respuesta al incidente con Öberg.

Vocación al sacerdocio 

Hermano de la estrella de los Boston Bruins Bobby Bauer, el padre Bauer fue un exitoso jugador de hockey juvenil en Canadá en la década de 1940. Sin embargo, en lugar de entrar en el mundo del hockey profesional, siguió una vocación al sacerdocio con la orden basiliana y comenzó a enseñar en el St. Michael’s College en Toronto y más tarde en el St. Mark’s College de la Universidad de Columbia Británica. 

Adoptando un enfoque holístico en el entrenamiento, el padre Bauer dijo: “Si puedes mejorar al niño como persona a través de las virtudes del hockey (coraje, juicio, prudencia, fortaleza, trabajo en equipo y juego limpio), mejorará como jugador de hockey”.

El Padre Bauer recibió la Orden de Canadá en 1967 por sus contribuciones al hockey. Falleció en 1988 y fue incluido en el Salón de la Fama del Hockey en 1989.

El ‘bobsledder’ que se mantiene en el camino con la oración

Curtis “Curt” Tomasevicz, medallista de oro y plata histórico en bobsleigh en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2010 y 2014, dijo en una entrevista de 2018 que su fe católica es lo que mantiene su vida encaminada.

“Si no fuera católico, creo que mi vida sería el equivalente a un accidente de trineo”, dijo . “Ser católico me permite tener claras mis prioridades y saber que, a pesar de lo que diga la mayoría, las competiciones deportivas son efímeras y no se debe medir la autoestima por ellas”.

“Mi primer choque, que duró tanto que pude rezar tres avemarías y media antes de que el trineo se detuviera, fue muy impactante”, recordó, “pero tuve que volver a la carga y no dejar que el miedo me dominara. También fue un fuerte refuerzo de que nunca rezo para ganar, sino para que todos compitieran al máximo de sus capacidades y que nadie saliera lastimado.

Bobsleigh: “no permití que se convirtiera en un dios para mí”

“Al final de mi carrera, tenía un vacío que llenar debido a mi salida del bobsleigh”, enfatizó. “Me había acostumbrado a planificar todo en torno al deporte, así que hubo una gran transición cuando dejó de existir. Esto reforzó la importancia que tiene para mí ser católico: ser parte de la Iglesia que Cristo fundó para nuestro bienestar. 

Estaba muy motivado para ser el mejor ‘bobsleigher’ (corredor de bobsleigh)  posible, pero no permití que se convirtiera en un dios para mí. Si lo hubiera permitido, la transición habría sido devastadora en lugar de desafiante”.

Ahora, Tomasevicz ha regresado a los Juegos de Invierno en una nueva función como director de rendimiento deportivo del equipo de bobsled de Estados Unidos en Milán.

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Lauretta Brown es editora de cultura de OSV News. Puedes seguirla en @LaurettaBrown6.

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El autorOSV / Omnes

Cultura

Vicente Gaos, entre el abismo y la gracia

Aunque no figura entre las más representativas de su generación, la obra poética de Vicente Gaos -marcada siempre por la indagación existencial y, sobre todo, por un incesante diálogo con Dios-, sigue ofreciendo al lector de hoy una mirada atenta y reflexiva sobre el desasosiego humano, transformado en una búsqueda de sentido.

Carmelo Guillén·21 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Fue el poeta y crítico José Luis Cano quien confió en que la publicación de las Poesías completas (1959) de Vicente Gaos consolidaría por fin el lugar que merecía dentro del canon de la poesía española del siglo XX. Sin embargo, el tiempo no confirmó aquella expectativa. Pese a su profundidad y su indiscutible valor literario, su obra sigue incluso al margen de las lecturas habituales entre los aficionados a la poesía.

Religiosidad y sensibilidad propia 

De raíz profundamente religiosa -el propio Gaos así lo manifestó: “Me considero poeta religioso y buena parte de mi poesía es poesía religiosa”-, su producción se inscribe, como la de tantos autores de la primera posguerra, en un contexto en que España se reconocía oficialmente católica. No obstante, aunque compartía ese marco, su voz se distingue de la retórica dominante, articulando una religiosidad interiorizada, agónica y, en ocasiones, desgarradora.

Desde Árcangel de mi noche (1943) hasta su poemario póstumo Última Thule, desarrolló una poesía de notable aliento vital. Y aunque la crítica ha subrayado con razón su maestría sonetil, ese virtuosismo formal nunca se redujo a un mero ejercicio técnico, sino que fue el instrumento preciso con el que indagó la inquietud metafísica, la búsqueda de sentido y la ambivalencia de una fe que, lejos de ser tranquilizadora, se configura como un combate interior.

Presencias activas y conflicto moral

No es extraño, pues, que la crítica haya señalado la influencia de Miguel de Unamuno, por lo menos en sus primeras obras. La afinidad es evidente: ambos comparten la tensión entre la sed de eternidad y la certeza de la muerte, así como una inclinación a la duda y al cuestionamiento radical, filiación que, sin embargo, sólo explica una parte del entramado espiritual del poeta.

Lo que verdaderamente lo define es la confrontación constante del mal y la tentación, presentados no como abstracciones, sino como presencias personificadas que irrumpen en la conciencia del sujeto poético. Figuras como Luzbel poseen voz, gesto y capacidad de acción; irrumpen como un “otro” que amenaza, seduce o hiere, transformando el conflicto íntimo en un escenario de tensión permanente. 

En este imaginario, dos sonetos resultan especialmente relevantes: Sima y cima y Mi demonio. En el primero, el yo poético reconoce su hundimiento en la impureza -figurada en un abismo demoníaco- al tiempo que conserva una aspiración a la luz. En el segundo, domina un tono confesional: el personaje poemático evoca la tentación y la amenaza de esclavitud espiritual antes de subrayar la misericordia divina que lo reintegra al “ordenado cielo”.  

Con todo, la obra poética de Vicente Gaos no se limita a esta problemática moral. Integra también una reflexión persistente sobre la Muerte y la Nada, concebidas como un horizonte de aniquilación absoluta. Así ocurre en el poema Nadie responde, donde se expresa la perplejidad de quien busca la luz en un cielo inaccesible y donde el silencio se convierte en símbolo de soledad existencial. 

Más estremecedor es, si cabe, el poema La Nada, en el que clama: ¡Oh, sálvame, Señor, dame la muerte, / no me amenaces más con otra vida (…) /…Oh Dios, dame tu Nada, / anégame en tu noche más sombría / en tu noche sin luz, desestrellada.”, fragmento este en el que se revela la dimensión extrema de su rebeldía: la súplica de una aniquilación total que, paradójicamente, dirige al propio Dios como destinatario último.

El poema Fe de errores

Dentro de ese universo lírico, uno de sus textos más reveladores es, a mi juicio, el soneto Fe de errores. En catorce versos, Gaos dibuja un trayecto que conduce de la duda a la reconciliación, y en el que recuerda haber sentido “hambre, sed y frío” sin comprender que, incluso entonces, era sostenido por la mano de Dios. Esa paradoja -la falsa sensación de abandono que, en realidad, prepara el acceso a la gracia- es el núcleo del poema.

Su arquitectura refuerza ese proceso: primero, la percepción errónea de distancia; después, la irrupción de Cristo mostrando las llagas, como al apóstol Tomás, signo de una fe que nace desde la incredulidad; y, por último, la acción de gracias, donde la relación con Dios se transforma y el Señor se vuelve Amigo. Así, el texto despliega un itinerario completo que resume la poética del autor: tensión entre duda y fe, sufrimiento y esperanza, caída y redención. De ahí que Fe de errores pueda leerse con justicia como una síntesis del mundo lírico de Vicente Gaos.

Por eso no resulta difícil volver a la afirmación con la que José Luis Cano abría sus esperanzas en 1959. Si el tiempo no ha confirmado -al menos en términos de popularidad o presencia canónica- aquel reconocimiento que él consideraba justo, sí puede decirse que la lectura atenta de poemas como éste demuestra la vigencia profunda de su intuición. 

Tal vez hoy, más que nunca, se hace evidente que Cano no se equivocaba: Vicente Gaos continúa esperando el lugar que su obra -por densidad, intensidad y pureza expresiva- reclama en la poesía española del siglo XX. Esa hondura y contradicción que atraviesan su escritura permiten situarlo, indudablemente, entre las voces más vivas y desapacibles de su generación -una generación “desarraigada” que, a pesar de todo, nunca perdió su ansia de trascendencia- y explican, al mismo tiempo, por qué su figura sigue interpelando al lector contemporáneo con una fuerza que el paso del tiempo no ha logrado atenuar.


Cuando te imaginaba más cercano,
qué lejos de Ti estaba, Señor mío.
Cuando sentía hambre y sed y frío
y distancia de Ti, Tú de tu mano

me tenías, Señor. Ese es tu arcano
misterio. Y yo, mi pensamiento impío,
no creía ni en mí. ¿Libre albedrío?
¡Ensueño de una noche de verano!

Mas de pronto surgiste Tú, solemne,
mostrándome las llagas, como hiciste
con Tomás el incrédulo, conmigo.

Y te di gracias por salvarme indemne
de tanta ceguedad en que me hundiste
para alzarme al final, Señor, mi Amigo.

Fe de errores – De Un montón de sombras (1972)
Educación

Javier Gomá ve la dignidad como “resistencia” en un provocador acto de San Dámaso

El filósofo y literato Javier Gomá calificó ayer la dignidad humana, en un acto de la Universidad Eclesiástica San Dámaso, como “resistencia”, por ejemplo frente al “despotismo de la mayoría”. El cardenal de Madrid, arzobispo José Cobo, habló del modelo de universalidad (catolicidad) ante el poder que descarta, y de “una lógica del encuentro”.

Francisco Otamendi·20 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 9 minutos

Junto a numerosas coincidencias, el filósofo y ensayista Javier Gomá, el decano de Filosofía de la Universidad San Dámaso, José Antúnez, y el cardenal de Madrid, arzobispo José Cobo, aportaron ayer sus particulares visiones sobre la dignidad humana en una conferencia-coloquio celebrada en el Seminario Conciliar de Madrid bajo el título «La dignidad, un concepto revolucionario». 

En efecto, “La dignidad es el concepto más revolucionario del siglo XX”, ha señalado en diversas ocasiones Javier Gomá, director de la Fundación Juan March, y de la cátedra de la Ejemplaridad en CUNED. Su reflexión le llevó a escribir un libro titulado precisamente así, ‘Dignidad’.

Ayer noche, dentro del seminario permanente “Cristianismo y cambio de época”, Javier Gomá rescató algunos de sus contenidos, y volvió a mostrar su lado provocador, dicho sea con el mayor de los respetos, en formato dialogado, junto a José Antúnez Cid, decano de Filosofía del centro, bajo la presidencia del cardenal José Cobo, que intervino al final. Un acto que pueden ver aquí.

“La filosofía en los últimos 50 años se ha convertido básicamente en sociología”

La dignidad está en todas partes, y también la ejemplaridad, pero no ha sido nunca objeto nunca de un discurso filosófico, no teológico, subrayó Javier Gomá en sus primeros 15 minutos. “Por mucho que en el título de un libro ponga dignidad, el contenido no tiene nada que ver”. Y refiriéndose a Kant, Gomá dijo: “el 50 por ciento de los libros sobre la dignidad son interpretaciones de las 16 veces que utiliza Kant el concepto de dignidad en los fundamentos”.

“Una interpretación general, universal, abstracta, que pone a la dignidad en el centro de una reflexión, no ha existido”, señaló el filósofo.

A su juicio, además, “la filosofía en los últimos 50 años se ha convertido básicamente en sociología, y la sociología no tiene nada que ver con la reflexión sobre la dignidad”. No hay libros sobre la dignidad, no os dejéis engañar por el título, añadió.

Dignidad es una de esas palabras que todo el mundo siente pero nadie define. Gomá propone que la “dignidad es aquella propiedad privativa del individuo, por la cual se constituye en acreedor, y el resto de la humanidad en deudora. El resto de la humanidad, a mí me debe algo, y os debe algo a cada uno de vosotros”.

“El mayor delito contra la dignidad, la cosificación”

El mayor delito contra la dignidad es tratar a lo que tiene dignidad como lo que tiene precio. Es decir, tratar a lo que no puede ser sustituido por algo equivalente como si lo fuera. “¿Cuál es el mayor delito contra la dignidad? La cosificación”, dijo Gomá.

Hasta el siglo XVIII, la historia de la cultura ha sido cósmica. Todo el mundo presuponía que la verdad está en el todo, no en éste o en aquél, sino en la totalidad. La dignidad principalmente residía en la totalidad, en la generalidad del ser, o en el Ser supremo, y las otras dignidades eran participadas.

Lo nuevo, que hace época en la historia de la cultura, ocurre entre el siglo XVIII y XIX, es la emergencia de la subjetividad, el individuo.

Lo verdaderamente singular de la dignidad moderna es que se trata de una dignidad individual y conflictiva. 

El cardenal José Cobo preside la conferencia sobre la dignidad en un acto organizado por la Universidad Eclesiástica San Dámaso. A su izquierda, el filósofo Javier Gomá. A su derecha, el rector de la Universidad San Dámaso, Nicolás Alvarez de las Asturias, y el decano de la Facultad de Filosofía, José Antúnez (@Universidad Eclesiástica San Dámaso).

“El interés general cede ante la dignidad individual. Esto es nuevo”

Pero la novedad moderna que hace época, a juicio del literato y filósofo, es que a esa ecuación se le añade lo siguiente: “el interés particular cede ante el interés general, pero el interés general cede ante la dignidad individual. Esto es nuevo”.

Desde el siglo XIX, la dignidad moderna, la dignidad del individuo es “una resistencia, aquello que resiste. Resiste, por ejemplo, al despotismo de la mayoría”. Y resiste también, “esto es lo nuevo, al bien común, al interés general, al progreso social. No puedes producir, invocar o promover el bien común o el progreso social, si implica el atropello de la dignidad individual”.

“Dignidad es el cuidado de los que estorban, por ejemplo, los vulnerables”. La ley del más débil

Otra definición que me gusta mucho, reflexionó Javier Gomá, es que “la dignidad es lo que estorba. Lo que estorba a los planes racionales, incluso a los planes buenos, que irían más rápido si no hubiera elementos de dignidad que estorban esa velocidad. Por ejemplo, el cuidado de los que estorban, los vulnerables, los que no sirven para nada, no ayudan a un progreso rápido, pero dignifican a la humanidad y contribuyen a sustituir la ley del más fuerte por la ley del más débil, que sería quizá uno de los secretos del verdadero progreso moral”.

Javier Gomá señaló que la dignidad del siglo XX “es una dignidad que pertenece por esencia de forma absoluta y plena a todos hombre y mujer por el hecho de serlo, irrenunciable, inviolable, única, universal”. 

Y distinguió asimismo en su exposición entre dignidad ontológica, que todos poseemos por ser hombre y mujer, que hasta el más indigno de los hombres posee, por ser inherente al ser humano, de la dignidad pragmática, que tiene que ver con el comportamiento de las personas.

Antúnez: dignidad vinculada a la persona, social y existencial

José Antúnez Cid, decano de la Facultad de Filosofía, subrayó que el artículo 1 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea es la dignidad, seguido de la vida.

Al mismo tiempo, destacó que las discusiones del Parlamento europeo nos hablan de la dignidad social, la de los migrantes, las discriminaciones, el racismo, etc., “asuntos que siguen estando presentes en nuestras avanzadas sociedades europeas”.

El decano se remitió también a una tradición de pensamiento y experiencia cristiana que, “con sus sombras y sus luces va defendiendo esa dignidad”.

En este contexto, hizo referencia a “la referencia eclesial” de la Gaudium et Spes, al documento Dignitatis Humanae del Concilio Vaticano II, y a la Declaración Dignitas infinita, del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, bajo el pontificado del Papa Francisco, “que coincide en parte con algunas de las aportaciones que ha hecho Javier” (Gomá).

Se refirió en este contexto a “dos campos de esfuerzo para construir esa dignidad, la social, y la existencial”.

Al final de su breve exposición, el profesor Antúnez, que ve la noción de dignidad vinculada a la de persona, preguntó al filósofo Javier Gomá sobre el hecho de que mi vida, mi dignidad, se encuentra con la muerte, tema al que se había referido el ensayista. ¿De dónde se puede sacar energía, fuerza, ilusión? Cuál es el motor…

Una reflexión provocadora de Gomá

El filósofo Gomá adelantó que iba a decir algo “que suena un poco radical, pero que serían tantas las cautelas que haría después, que estoy seguro que todos estarían de acuerdo”. “Lo que voy a decir va a generar contradicción”, avanzó.

“Los fundamentos de la moral dependen del sentimiento”, dijo. “Si yo digo ahora: las mujeres y los hombres no tienen la misma dignidad. Los blancos y los negros no tienen la misma dignidad. Los ricos y los pobres no tienen igual dignidad. Si yo digo esto, es imposible que alguien no me llame imbécil. Y sin embargo, a lo largo de la historia, para todo el mundo, para las inteligencias más célebres, era una evidencia”.

También para los grandes pensadores. Hasta Ortega. Produciría escalofrío leer algunos pasajes de la obra de Ortega de los años 40. ¿Qué ha cambiado entre lo que decía Ortega y lo que decimos nosotros? Lo que ha cambiado es que sentimos de otra manera. Que se nos han hecho evidentes otras cosas. La sociedad, las creencias, el mundo en su conjunto, está en vilo dependiendo de lo que es evidente para la mayoría. La filosofía y la cultura son, en el fondo, una administración de evidencias”.

“El ámbito de la educación del corazón: hago las cosas por convicción”

Y si nos resulta evidente que la ejemplaridad, o la dignidad, poseen una belleza, o una excelencia que se recomiendan por sí mismas, si nos resulta evidente eso, tiene una fuerza extraordinaria.

Porque además de hacer las cosas, en el ámbito juridico, por el miedo a la sanción, más profundo es el ámbito de la educación del corazón. Es cuando hago las cosas no por miedo al castigo, sino por convicción.

Cuando me preguntas cuál es para mí el principal motor, es crear, generar, “una educación sentimental de la gente, que vea como evidente cosas que son rectas, decentes, excelentes, como la dignidad.

“El mayor motor moral de la sociedad es el asco”

Más adelante, Javier Gomá dijo que el “mayor motor moral de la sociedad es el asco”. Debió ver caras de cierta sorpresa, porque argumentó: “Normalmente no tenemos una intuición directa de los valores. De la decencia, o de la dignidad de la mujer. Sino que con gran frecuencia, los valores morales son tan resistentes para el concepto, que se perciben no a través de la definición, sino de la acción. 

Si yo le quiero explicar a mi hijo qué es la valentía, no le digo míralo en el diccionario, o en la wikipedia, sino le digo: mira hijo, eso es un comportamiento valiente. O todavía mejor, mira, eso es un comportamiento cobarde”. 

“Allá donde antes era invisible la violación o el atentado a la dignidad de la mujer, ¿qué pasa de pronto en el siglo XIX? El acontecimiento máximo, que al lector le produce asco. Y ese asco es movilizador, es generador. Las novelas del siglo XIX, no la filosofía sobre la dignidad, enseñaron mucho a sentir la dignidad de las mujeres, que antes sin embargo era atropellada de manera invisible”.

Cardenal Cobo: defensa de la dignidad de los indígenas

“La dignidad es un concepto revolucionario, y siempre, en cada época ha sido revolucionario, porque siempre nos ha conmovido. El Papa Francisco hablaba de un cambio de época, donde tenemos los continentes digitales, la inteligencia artificial, y tantos continentes por delante”, comenzó diciendo el cardenal arzobispo de Madrid, don José Cobo.

Hace algunos siglos, algunos frailes se aventuraron a cruzar el Atlántico para anunciar el Evangelio hasta los confines del orbe. Entre esos acontecimientos, destaca un sermón que pronunció fray Antón de Montesinos en 1511, en la isla que ahora es República Dominicana, y que es un poco la antesala de aquellas leyes indias. 

Aquel sermón, que relataba Bartolomé de las Casas, que era encomendero y después defensor de los indígenas, constituye uno de los más significativos momentos de la conciencia moral, también en la historia moderna, sin hablar de dignidad en sí misma. Porque yo creo que de esto trata nuestro diálogo, que se ha comenzado aquí, señaló el cardenal José Cobo.

El joven predicador denunciaba la crueldad y la tiranía que se ejercían por los colonizadores contra los indígenas, y los acusó de vivir en pecado mortal. Sus palabras todavía nos pueden sonar proféticas. ¿Con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios? ¿Acaso no son seres humanos como vosotros? ¿No tienen almas racionales? ¿No estáis obligados a amarlos como a vosotros mismos? ¿Acaso no lo entendéis? ¿Esto os deja indiferentes?”.

Raíz de los derechos humanos: la singularidad de la dignidad

Este episodio en nuestra tradición cristiana revela una convicción fundamental, argumentó el cardenal de Madrid. “Incluso antes de la reflexión, antes de la teología, antes incluso del derecho, está la vida, nuestra vida. Y ése es nuestro nexo de diálogo y el punto de interlocución incluso con distintas cosmovisiones actualmente, que van apareciendo”.

El grito de Montesinos no surgió de una elucubración teórica, sino de algo muy nuestro. “La contemplación de la vida herida y de la escucha del Evangelio. La vida concreta, y especialmente su vulnerabilidad, y el evangelio de Jesucristo, constituyen dos escuelas permanentes de las que brota el imperativo incondicional del respeto a la dignidad de toda persona. Lo que siglos después, llamaremos derechos humanos, tiene aquí la raíz vital y espiritual, en la singularidad de la dignidad”. 

La secuencia es decisiva. “Antes del derecho, está la vida”, añadió en su intervención el cardenal. “Antes de la formulación conceptual está el reconocimiento moral. La dignidad humana no se inventa, ni se concede, creo que se reconoce. Y se reconoce porque es el atributo que vamos viendo que viene en el pack de lo humano, porque es el don originario de Dios”.

“La persona no vale por lo que tiene ni por lo que produce, sino por lo que es”

“El punto de partida de la antropología cristiana se encuentra, ya lo sabéis, en el relato de la creación. Dios creó al ser humano a su imagen, a imagen de Dios los creó, varón y mujer los creó. Esto es lo que nosotros descubrimos que tiene la dignidad única. La persona no vale por lo que tiene ni por lo que produce, sino por lo que es”.

El arzobispo de Madrid recomendó aquí la “‘Dignitas infinita’, el documento de Doctrina de la Fe, que afirma que la dignidad ontológica pertenece a todo ser humano, más allá, dice, de todas circunstancia, como una realidad que hunde sus raíces en el misterio mismo de Dios”.

El cardenal Cobo recordó también, entre otras cosas, cómo la reflexión filosófica ha recordado también el carácter inexpropiable de la dignidad. Frente a la “tradición liberal”, que ha reducido el concepto a espacios individuales,  y puede legitimar que “el más fuerte es el que organiza la convivencia”, “la visión cristiana viene de la luz de la Trinidad”, dijo.

El modelo de la catolicidad frente al del poder y la globalizaciòn que excluye”

Y por tanto ofrece una comprensión más allá del individuo aislado. “Es de la persona ontológicamente relacional, somos diálogo por el hecho de reconocernos como personas. Y nos lanzamos con la dignidad humana a hacer una aportación que pienso es muy buena en nuestro mundo”. 

En esta línea, el purpurado ofreció “una reflexión para construir y para habitar este tiempo nuevo. Claro que hay dos modelos. Yo diría que hay un modelo para construir este mundo nuevo. “Uno el del imperium, el del poder, que termina diciendo quiénes son los buenos y los malos, con lo cual descarta siempre a muchos. Es una globalización política, económica, o mediática, que también influye mucho, que genera exclusión y que debilita los vínculos a veces más profundos del ser humano”. 

Pero hay otro, y “es una forma que entendemos también los cristianos porque tiene mucho que ver con la catolicidad y con la Eucaristía. Entender la dignidad humana desde la universalidad que une sin borrar diferencias”.

Es la lógica del encuentro, dijo en sus palabras finales, “donde cada cultura puede aportar su riqueza y donde todos nos reconocemos hijos de Dios y hermanos. Sabemos, desde nuestra experiencia de Eucaristía, articular la unidad y la diversidad sobre todo basada en la dignidad humana y en el diálogo intercultural”.

El autorFrancisco Otamendi

Mundo

Fra Giulio Cesareo: “Lo que queda de san Francisco da testimonio de un hombre que no se ahorró nada”

Entrevista a Fra Giulio Cesareo, OFMConv, director de la oficina de comunicación del santo convento de san Francisco, en Asís (Italia).

Maria José Atienza·20 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

Del 22 de febrero al 22 de marzo de 2026 el cuerpo de san Francisco de Asís será trasladado desde su tumba, situada en la cripta de la basílica franciscana, al pie del altar papal en la iglesia baja. Esta exposición pública de los restos del “poverello” de Asís permitirá su veneración por parte de personas de todo el mundo. 

La Cuaresma de 2026 tendrá un especial significado en Asís. Allí, la basílica que alberga los restos de uno de los santos más importantes de la historia de la Iglesia, san Francisco de Asís, vivirá unas jornadas históricas con la exposición pública, para su veneración, de los restos del santo. 

Será la primera vez que los fieles puedan ver los restos mortales del pobre de Asís en 8 siglos ya que, aunque sí ha sido estudiado y visto por especialistas, nunca se habían expuesto sus restos de este modo. 

Con este motivo, Omnes ha podido hablar con el Director de la Oficina de Comunicación del Santo Convento de San Francisco, el fraile Giulio Cesareo, OFMConv, quien destaca la actualidad del santo de Asís y su deseo de que León XIV pueda ser una de las personas que acudan a rezar ante los restos de san Francisco. 

En las próximas semanas, seremos testigos de un momento histórico con la exposición pública y la veneración de los restos de san Francisco de Asís. ¿Por qué han decidido organizar esta veneración pública?

—Hay dos razones fundamentales: la veneración de las reliquias de los santos es una constante en la historia del cristianismo, al menos en el catolicismo romano y el ortodoxo. De hecho, en la teología cristiana, la vida de un santo no es el resultado de un compromiso extraordinario de un héroe del espíritu, sino el fruto de la docilidad al Espíritu Santo que, según la carta a los Romanos del apóstol san Pablo (Rm 5,5), derrama en nosotros el amor del Padre y así nos convierte en hijos suyos en dignidad y conducta de vida. 

En este sentido, la veneración de las reliquias de los santos es veneración del Espíritu Santo, que ha llenado con su gracia y su acción la vida de ese hombre o mujer de Dios. Es decir, el hombre o la mujer santo son un milagro de Dios y no del esfuerzo humano. Venerar esas reliquias, tan pobres y desgastadas, significa reconocer que la verdadera vida es la que se recibe de Dios mismo y que se manifiesta en nuestra vida en el amor recibido y compartido.

En segundo lugar, creemos que esta lógica de veneración de las reliquias también puede ser una contribución cultural en sentido amplio, si se comprende adecuadamente, tanto entre los creyentes como entre aquellos que no comparten nuestra fe. De hecho, lo que queda del cuerpo de san Francisco, unos pocos huesos, da testimonio de la vida de un hombre que no se ahorró nada y se entregó por completo, siguiendo la lógica que mencionaba antes: al acoger el amor de Dios, “nos convertimos en imitadores de su bondad” (dice el antiguo texto patrístico de la Carta a Diogneto). Jesús, en el Evangelio, expresa esta lógica del don de sí mismo en la parábola de la semilla: “Si la semilla que cae en tierra no muere, queda sola; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12, 24). 

Los 800 años de historia de la vida franciscana después de la muerte de san Francisco son, en nuestra opinión, una señal elocuente de que en él se ha cumplido realmente esta parábola de Cristo: precisamente porque Francisco murió por amor, entregándose y gastándose por completo, vive y da fruto. De hecho, está vivo entre todos nosotros, que lo reconocemos como maestro, amigo, hermano y padre. He aquí la contribución cultural de la que hablaba antes: dado que nos encontramos en un contexto cultural —al menos el occidental— en el que de muchas maneras nos decimos y nos dicen que debemos ahorrarnos, que no debemos amar demasiado porque si no nos consumimos, san Francisco nos da testimonio exactamente de lo contrario: que amando se muere, sí, pero que esta muerte es en realidad la cuna de la verdadera vida,  la de la comunión de quienes realmente dan fruto. 

¿Qué podemos aprender hoy del poverello de Asís?

—Para nosotros, los frailes de Asís, el corazón más sintético y profundo de la experiencia franciscana es esta vida totalmente involucrada en una experiencia de benevolencia -la de Dios, que se manifiesta no de forma abstracta, sino en las relaciones concretas con las personas con las que se encontraba cada día- que le llevó a vivir según la misma dinámica, la del don de sí mismo. Vivir así significa gastarse, consumirse, donarse precisamente. 

La vida de Francisco está resumida por Giotto en cuatro imágenes que se destacan justo encima del altar de la iglesia inferior, y por lo tanto sobre su tumba: Francisco vive en pobreza (comparte con los necesitados), en obediencia (escucha al otro, tanto…) y en castidad (es fiel a las relaciones, no traiciona). Quien vive así, a los ojos de nuestra mentalidad, es un perdedor, es alguien que se priva del gusto por la vida, es un poco iluso; a los ojos de Dios, en cambio, quien vive así, como nos muestra Giotto, está sentado en el trono, reina. Amar, es decir, donarse, no es una derrota, sino nuestra verdadera grandeza. Y creo que a todos, a todos sin excepción, creyentes y no creyentes, frailes y no frailes, franciscanos y no franciscanos, nos viene bien este testimonio de san Francisco.

El amor por los pobres, el cuidado de la creación… en los últimos años estos han sido temas fundamentales en la predicación de la Iglesia. ¿Es san Francisco de Asís un santo siempre actual? ¿De qué manera los frailes franciscanos actualizan este mensaje?

—Francisco es esto —amor por los pobres, cuidado de la creación—, pero también mucho más: me gusta definirlo como una especie de «positiva» caja de Pandora. Lo que quiero decir, sin embargo, es que Francisco no está solo y no comunica solo lo que hoy nos parece urgente y/o actual. 

Francisco es un místico, un hombre de oración, una persona llena de misericordia y paciencia con quienes se equivocan, es un predicador itinerante, es un promotor y mediador de la paz, es un hombre de diálogo con cualquiera, es un artista, un poeta, pero también un gran educador, etc. 

Nosotros, los frailes, sin estar en modo alguno a su altura, tratamos de compartir su testimonio (que, en mi opinión, es mucho más que un simple mensaje), compartiendo ante todo la raíz de su profundidad humana y espiritual, que para nosotros es el vínculo con Cristo, el Amor hecho hombre.

A partir de esto, en cada contexto, en cada fraternidad, en la actuación de cada fraile, se busca compartir su persona, sus intuiciones, para que se conviertan en inspiración para quienes entran en relación con nosotros. Yo, por ejemplo, estoy encargado por la fraternidad de ocuparme principalmente de actividades culturales: de esta manera trato de revelar las implicaciones culturales del carisma de Francisco. 

No en vano, el festival cultural que organizamos cada año en Asís, el Cortile di Francesco, está concebido como la expresión cultural de la fraternidad, la herencia de Francisco: el evento está pensado y orientado como una experiencia de enriquecimiento mutuo en torno a los temas que se abordan o celebran, porque no hay nadie que no tenga algo que aportar a los demás, ni que no tenga algo que aprender de los demás, independientemente de que sea un experto o una persona sencilla. Y mutatis mutandis, existen dinámicas similares en los diversos contextos en los que operan los frailes, para compartir la solidaridad con quienes están en dificultades, para favorecer los derechos de quienes los ven pisoteados y negados, para promover la paz, para invitar a custodiar junto a nosotros la creación, etc.

¿Cómo se preparó esta exposición y veneración del cuerpo de San Francisco? ¿Cómo pueden venerarlo y rezar ante él quienes visitan Asís?

—La veneración de los restos de Francisco se preparó con mucha reflexión, intercambio de opiniones y buscando la experiencia y la competencia de muchas personas, eclesiásticas y no, porque nos damos cuenta de que será un evento realmente especial, único en su género. También se ha reflexionado sobre el significado del legado de Francisco y sobre las intuiciones que desde el principio tuvieron sobre él sus compañeros del primer siglo franciscano. Hay personas que han rezado especialmente por esto, hemos dialogado con las autoridades de la Iglesia local -el obispo de Asís- y con los demás franciscanos de la ciudad, con nuestros superiores, así como con el Santo Padre, primero Francisco y luego León XIV. 

Para participar en la veneración es necesario reservar en la página web www.sanfrancescovive.org o, para las personas de habla hispana, en www.sanfranciscovive.org, aunque los textos de la página web solo están en italiano o en inglés. Es necesario reservar, de forma gratuita, por cuestiones de seguridad y para garantizar la tranquilidad de todos. Hay dos itinerarios posibles: la opción A, dirigida a grupos reducidos y acompañados por un fraile; y la opción B, diseñada para realizar el recorrido de forma autónoma.

Toda la información y aclaraciones en la página web. Desde la página web también se puede contactar con el servicio de atención al cliente por correo electrónico, después de realizar la reserva o para ayudarle en el proceso de reserva.

 El Papa firmó su primera Exhortación Apostólica en la festividad de san Francisco de Asís. ¿Se espera que el Papa León XIV participe en este momento histórico?

—Lo deseamos con todas nuestras fuerzas. Pero, aparte de este deseo, por ahora no puedo decirle nada más. 

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Libros

¿Existe un Yoga cristiano?

El sacerdote Ignacio Amorós aborda en este breve libro la relación entre prácticas como el yoga o la meditación oriental y la oración cristiana, ofreciendo claves claras para el discernimiento y recordando los caminos propios de la espiritualidad cristiana para el encuentro con Dios.

Maria José Atienza·20 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

La inclusión de técnicas de meditación orientales en el mundo cristiano en general, y católico en particular, no es algo nuevo. En los últimos decenios, tanto de manera compartida como individual, muchas personas se han sumado a la corriente del Yoga, la meditación trascendental o el Reiki como una forma de realización personal o de oración. E incluso hay quien las ha fomentado dentro de la Iglesia como una forma de “oración cristiana”. 

Esta búsqueda de espiritualidad, cada vez más presente en nuestra sociedad a pesar de todo, puede llevar a caminos equivocados. Por eso, en este breve libro, concebido de una manera muy práctica y en el que se incluyen enlaces a vídeos relacionados con el tema, el sacerdote Ignacio Amorós ha querido explicar de manera clara la naturaleza y raíz de la práctica del Yoga y su relación con la oración cristiana. 

Se trata de un volumen, editado y distribuido a través de Amazon, muy útil para todas las personas que quieran conocer más sobre la relación entre estas técnicas orientales y el cristianismo y, sobre todo, que pone de manifiesto las enseñanzas de la Iglesia acerca de esta cuestión. 

Además de explicar qué es el Yoga, el reiki o la meditación trascendental, el sacerdote, impulsor de Se buscan Rebeldes, realiza una clara distinción entre el Yoga y la oración cristiana centrándose en puntos clave: el concepto de Dios, quién es Cristo, las invocaciones, las posturas, la finalidad de cada una de las prácticas la interioridad o los frutos que nacen del ejercicio de una u otra: en el caso del Yoga no es la unión con Dios, o la relación personal con Él sino la fusión con un absoluto impersonal para el que no somos nada. 

Por su claridad, brevedad, y modo expositivo, el libro es muy recomendable para personas de cualquier edad, y también especialmente para aquellas que realizan este tipo de meditación o prácticas meditativas como una manera de “oración”. 

Amorós destaca cómo no existe el “Yoga cristiano sino que hay cristianos que hacen Yoga” y, en esta línea, vuelve sus ojos a la necesidad de la oración. En este sentido, además, se fija en prácticas de oración como la Lectio Divina, o la oración mental, el rezo del Santo Rosario o la necesidad de un plan de vida espiritual como medios, cristianos, de encontrar la paz que sólo Cristo puede dar. 

Libro

Nombre de la obra: Yoga, New Age y oración cristiana
Autor: Ignacio Amorós
Páginas: 90
Editorial: Autopublicación de Amazon
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Mundo

¿Nos hemos olvidado de la guerra de Ucrania?: Cáritas aboga por la paz

La guerra de Ucrania corre el riesgo de caer en el olvido internacional mientras las necesidades humanitarias no dejan de crecer. Así, Cáritas cuenta cómo está la situación y las necesidades que tienen allí.

Redacción Omnes·19 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

En un desayuno informativo organizado por Cáritas, la presidenta de Cáritas Ucrania, Tetiana Stawnychyse ha puesto de manifiesto que, según los datos de Naciones Unidas citados por Cáritas Ucrania, alrededor de 11 millones de personas necesitarán ayuda humanitaria en 2026 en un contexto de conflicto “de larga duración y alta intensidad”.

Existe una sensación de «olvido» ante la guerra de Ucrania. La comunidad internacional ha empezado a dejar el conflicto en un segundo plano, ante la emergencia de otras cuestiones geopolíticas, por lo que el apoyo con fondos para la ayuda humanitaria está siendo cada vez más pequeño.

Durante la rueda de prensa, responsables de la organización describieron lo que califican como una “crisis dentro de la crisis”: los ataques continuados contra infraestructuras energéticas en pleno invierno están dejando a miles de millones de personas sin calefacción, electricidad e incluso agua. Los bombardeos se concentran en ciudades densamente pobladas y afectan especialmente a quienes viven en edificios altos, personas mayores o con movilidad reducida, y familias con niños.

“Si vives en un piso 15, sin luz ni ascensor y sin calefacción, la vida cotidiana se vuelve casi imposible”, explicaron.

Más lejos del frente, pero no a salvo

Aunque existen zonas relativamente más estables en el oeste del país, la guerra no se limita a la línea de combate. En ciudades como Kiev se registran ataques masivos cada pocos días, obligando a la población a despertarse de madrugada por las sirenas y a consultar el móvil para saber si se trata de drones o misiles.

En esas áreas, Cáritas centra su trabajo en acoger a desplazados internos, facilitar alojamiento, escolarización, atención psicológica, asesoría legal, acceso a la sanidad y apoyo para encontrar empleo. Los llamados centros de crisis ofrecen un acompañamiento individualizado para estabilizar a las familias evacuadas.

El frente se amplía: drones y evacuaciones más peligrosas

La organización advirtió de que la zona considerada más peligrosa ha pasado de los 10 a 25 o 30 kilómetros desde la línea del frente, debido al uso de drones que persiguen a civiles e incluso han atacado vehículos humanitarios. Esto complica tanto la distribución de alimentos como las evacuaciones.

“Las operaciones son cada vez más arriesgadas”, señalaron.

Salud mental: una prioridad creciente

Tras casi cuatro años de conflicto, el desgaste psicológico se ha convertido en uno de los principales retos. Cáritas subraya que la guerra “no se ha normalizado”, aunque la población haya aprendido a convivir con ella.

La entidad desarrolla programas de apoyo psicosocial individual y grupal, especialmente con menores que han pasado años con escolarización online y escasa socialización. También impulsa terapias a través del arte, trabajo con familias y formación en comunicación no violenta para reducir tensiones comunitarias.

Además, colabora con iniciativas públicas como los Centros de Resiliencia, promovidos por el Gobierno ucraniano, y mantiene programas específicos para veteranos de guerra, con rehabilitación física tras amputaciones, acompañamiento emocional e integración social, especialmente en áreas rurales.

Voluntariado que sana

Un dato destacado por la organización es que el 40 % de los voluntarios en el primer año de la invasión fueron personas desplazadas que previamente habían recibido ayuda. “Ayudar a otros también les ayudaba a sanar”, explicaron, destacando el valor del voluntariado como una de las claves para mantenerse sanos e integrados con la comunidad.

Cáritas reconoció que en zonas ocupadas por Rusia la actividad es extremadamente difícil. No hay parroquias activas y varias figuras religiosas han sido expulsadas. Cuentan la historia de dos párrocos que fueron arrestados y llevados a prisión en campos de guerra durante casi dos años: «la situación es muy opresiva en los territorios ocupados».

En Mariúpol, al inicio de la invasión, una oficina de la organización fue atacada y murieron dos trabajadores junto a sus familias. «Cuando pasó esto en 2022, había una cultura de rechazo muy fuerte hacia Rusia, y hacia un lógico odio. Pero siendo Cáritas una institución de la Iglesia, de cara al mañana, se trabaja en el sentido de tratar de cicatrizar esas heridas, de cara a la relación con la ciudadanía de Rusia».

«Es una promoción de misericordia, de perdón, aunque sea ahora mismo difícil, imposible. La paz es un proceso largo, no es un momento, y se va construyendo».

Apoyo internacional y colaboración española

Desde España, Cáritas Española mantiene una colaboración continuada con su homóloga ucraniana. Según sus responsables, en estos cuatro años se han destinado casi 19 millones de euros para «salvar, rescatar, proteger, acompañar a las personas más necesitadas en Ucrania, así como reconstruir esas comunidades que tanto necesitan.».

Pese al cansancio generalizado, el mensaje final fue de resistencia: la población “está agotada, pero se mantiene en pie”. La organización insiste en que mantener la solidaridad internacional es clave ante un escenario que, aseguran, ha sido el más peligroso de los cuatro años de guerra y podría agravarse si se reducen los fondos humanitarios.

“La paz es un proceso largo”, concluyeron, “y ahora mismo la prioridad es sostener a las personas y preservar su salud mental para poder reconstruir el país cuando llegue ese momento”.

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Vaticano

El arrepentimiento “contracultural” que predica el Papa

Bajo los pinos romanos del Monte Aventino, el Papa León XIV encabezó una solemne procesión penitencial el 18 de febrero hacia la basílica más antigua que se conserva en Roma. Y marcó el primer Miércoles de Ceniza de su pontificado con una llamada a un arrepentimiento “contracultural” por los pecados de personas, instituciones y de la Iglesia misma.

OSV / Omnes·19 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– Courtney Mares, Roma, OSV News

En la procesión penitencial del Miércoles de Ceniza, sacerdotes, obispos, cardenales y el Papa cantaron las Letanías de los Santos mientras la procesión avanzaba desde la Basílica Benedictina de San Anselmo hasta la antigua Basílica Dominicana de Santa Sabina. Allí, León XIV ofreció la Misa del Miércoles de Ceniza, y habló del arrepentimiento “contracultural”.

“Es raro encontrar adultos que se arrepientan”

“Qué raro es encontrar adultos que se arrepientan, individuos, empresas e instituciones que admiten que han actuado mal”, dijo el Papa León en su homilía en la Basílica de Santa Sabina.

De hecho, durante la Cuaresma se forma un pueblo que reconoce sus pecados. Estos pecados son males que no provienen de supuestos enemigos, sino que nos afligen el corazón y existen en nosotros. Necesitamos responder asumiendo con valentía la responsabilidad por ellos -añadió-.

El Papa León reconoció que “esta actitud es contracultural”, pero “constituye una opción auténtica, honesta y atractiva, especialmente en nuestros tiempos, cuando es tan fácil sentirse impotente ante un mundo en llamas”.

“Abrazar el significado misionero de la Cuaresma”

En su homilía, el Papa señaló a los jóvenes como un signo inesperado de apertura hoy.

Incluso en contextos secularizados, muchos jóvenes, más que antes, están abiertos a la invitación del Miércoles de Ceniza -observó el Papa León-. Los jóvenes, en particular, comprenden claramente que es posible vivir un estilo de vida justo y que debe haber rendición de cuentas por las malas acciones en la Iglesia y en el mundo.

Invitó a los fieles a “abrazar el significado misionero de la Cuaresma”, no como una distracción de la conversión personal, sino “de una manera que introduzca esta temporada a las muchas personas inquietas de buena voluntad que buscan formas auténticas de renovar sus vidas, en el contexto del Reino de Dios y su justicia”.

El Papa León XIV impone las cenizas durante la Misa del Miércoles de Ceniza en la Basílica de Santa Sabina, Roma, 18 de febrero de 2026 (Foto CNS/Lola Gomez).

Costumbre italiana de las cenizas

El Papa León recibió cenizas esparcidas sobre su cabeza según la costumbre italiana, antes de imponerlas a los cardenales y a algunos fieles presentes.

“Percibimos en las cenizas que se nos imponen el peso de un mundo en llamas, de ciudades enteras destruidas por la guerra”, afirmó.

“Esto se refleja también en las cenizas del derecho internacional y de la justicia entre los pueblos, en las cenizas de ecosistemas enteros y de la armonía entre los pueblos, en las cenizas del pensamiento crítico y de la antigua sabiduría local, en las cenizas de ese sentido de lo sagrado que habita en cada criatura”, añadió el Papa León.

Clausura del Vaticano II hace 60 años 

El Papa recordó que hace 60 años, el Miércoles de Ceniza que siguió a la clausura del Concilio Vaticano II, San Pablo VI había advertido sobre el “pesimismo fundamental” del mundo moderno y su tendencia a proclamar “’la inevitable vanidad de todo, la inmensa tristeza de la vida, la metafísica del absurdo y de la nada’”. 

“Hoy podemos reconocer que sus palabras fueron proféticas”, añadió el Papa León.

El Papa también reflexionó sobre la importancia de la tradición de la Estación Cuaresmal, en la que los peregrinos rezan ante las tumbas de los primeros mártires cristianos de Roma. La Basílica de Santa Sabina, donde el Papa León ofició la misa, es la primera iglesia de la peregrinación de la Estación Romana. La basílica data del año 422 d. C.

El Papa León XIV bendice mientras encabeza una procesión penitencial hacia la Basílica de Santa Sabina para celebrar la Misa del Miércoles de Ceniza en Roma el 18 de febrero de 2026 (Foto OSV News/Matteo Minnella, Reuters).

Mártires antiguos y contemporáneos

“Los mártires antiguos y contemporáneos brillan como pioneros en nuestro camino hacia la Pascua”, dijo. “La antigua tradición romana de las estaciones cuaresmales —que comienza hoy con la primera estación— es instructiva: se refiere tanto a transitar, como peregrinos, como a detenerse, statio, en los recuerdos de los mártires, sobre los que se alzan las basílicas de Roma”.

“¿No será ésta quizás una invitación a seguir los pasos de los admirables testigos de la fe que hoy se encuentran en todo el mundo?”, añadió.

El Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma de 40 días, durante la cual los cristianos están llamados a la oración, el ayuno y las obras de caridad. La Cuaresma concluye con el Triduo Pascual.

‘Signo y testimonio de la Resurrección’

Reconocemos nuestros pecados para poder convertirnos; esto es en sí mismo un signo y testimonio de la Resurrección. De hecho, significa que no nos quedaremos entre las cenizas, sino que nos levantaremos y reconstruiremos, dijo el Papa León.

Entonces el Triduo Pascual, que celebraremos como cumbre del camino cuaresmal, desplegará toda su belleza y significado. Esto ocurrirá si participamos, mediante la penitencia, en el paso de la muerte a la vida, de la impotencia a las posibilidades de Dios.

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– Courtney Mares es editora del Vaticano para OSV News. Síguela en @catholicourtney.

El autorOSV / Omnes

Vocaciones

“La Iglesia, lugar de esperanza y verdadera diaconía para Venezuela”

El sacerdote venezolano Gustavo José Perozo Pérez, ordenado en 2020 e incardinado en la diócesis de Carora, cursa estudios de Derecho Canónico en las Facultades eclesiásticas de la Universidad de Navarra. A su juicio, “la Iglesia sigue siendo lugar de esperanza, es una diaconía para la sociedad venezolana, y la fe se está renovando".

Espacio patrocinado·19 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Así se ha expresado el sacerdote venezolano Gustavo José Perozo Pérez, ordenado en 2020 e incardinado en la diócesis de Carora, en declaraciones a la Fundación CARF: “La esperanza persevera en los corazones de la mayoría de los venezolanos”. En la actualidad, Gustavo José Perozo cursa estudios de Derecho Canónico en las Facultades eclesiásticas de la Universidad de Navarra.

El sacerdote creció en un ambiente de fe en su país natal, pero su vocaciòn no surgió en la infancia. Fue más adelante, ya en su etapa juvenil, cuando, a través de la catequesis, su tarea de monaguillo, la parroquia, la cercanía de algunas religiosas y el testimonio del párroco, cuando comenzó a plantearse su llamada al sacerdocio. “Todo eso fue despertando en mí la búsqueda de algo más”, ha contado.

Y en 2012, con 19 años, dejó sus estudios universitarios de Geografía e Historia e ingresó en el seminario. Ocho años después fue ordenado sacerdote. Hoy asegura que “Venezuela necesita canonistas bien formados, y los necesita con urgencia”.

Formarse para la misión 

Tras ser enviado por su obispo a las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra, el joven padre Gustavo considera que “el Derecho Canónico aporta mucho a la misión de la Iglesia, está a su servicio. Desde esta perspectiva, se evidencia su contribución a la acción pastoral de la Iglesia en Venezuela, y al mismo tiempo, la necesidad de especialistas en Derecho Canónico en todas las ramas, que puedan favorecer este servicio”.

“Construir una sociedad fundada en la justicia, la verdad, la libertad y la fraternidad, y así salir de la grave crisis que aflige al país desde hace muchos años”, alentó el Papa León XIV en su Discurso al Cuerpo Diplomático en enero, al referirse a Venezuela y otros países. Y “el Derecho Canónico puede contribuir no solo en el seno de la Iglesia sino también en la compleja situación sociopolítica actual”, subraya el sacerdote venezolano al CARF.

Compromiso de la Iglesia en Venezuela

En un contexto de restricción de derechos humanos y libertades como el que ha denunciado León XIV, la acción de la Iglesia no es pasiva, sino que “permanece presente y comprometida, intentando iluminar cada realidad con criterios e iniciativas centradas en el Evangelio”, añade el sacerdote Gustavo José Perozo.

A su juicio, la acción más visible es la labor social, especialmente a través de Cáritas, con comedores, bancos de medicinas, programas de nutrición, atención médica y capacitación laboral. 

Sin embargo, el compromiso eclesial va más allá: “En medio de toda la realidad vivida y sufrida, en cada lugar y de distintas formas, la presencia de la Iglesia se ha ido adecuando a las necesidades, evangelizando y ofreciendo una respuesta a cada necesidad que se le ha planteado; todo esto, fruto de una escucha comprometida y de un esfuerzo compartido”, ha señalado a la Fundación CARF.

Perfil del servicio: “una diaconía”

“Este servicio tiene, además -añade- un valor profundamente social y político gracias a muchísimos agentes pastorales que, con su entrega, disponibilidad, sensibilidad, generosidad y oración, en espíritu de comunión y caridad, y desde las instituciones propias de la Iglesia, son las manos y los pies que acercan, dan, levantan, cargan y posibilitan, en definitiva, que este servicio pueda ser un signo de consuelo y esperanza”.

De este modo, concluye: “el papel de la Iglesia trasciende el fuero intraeclesial y se vuelve una verdadera diaconía a la sociedad venezolana”. Es decir, un servicio realizado con entrega y amor.

Iglesia que sufre con su pueblo, pero esperanzada

La Iglesia en Venezuela no es una élite, sufre la misma realidad que el resto de ciudadanos, y afronta amenazas, limitaciones y consecuencias derivadas de la situación del país.

Gustavo José Perozo reconoce que el sentimiento que domina hoy es la incertidumbre, dentro y fuera. Pero hay algo que no se ha perdido: “La esperanza persevera en los corazones de la mayoría de los venezolanos”.

“El camino hacia la restauración de las instituciones democráticas será largo –afirma–, pero no es imposible”. 

Despertar de la fe 

Su análisis tiene, además, un enfoque positivo. Lejos de un abandono masivo de la fe, en muchas comunidades se percibe “un nuevo ardor, una reconfiguración de la experiencia de fe”, incluso en medio de duras dificultades. 

“Son numerosos los jóvenes que participan en retiros, movimientos y experiencias carismáticas diversas, que los acercan a la Iglesia y los conducen luego a procesos de acompañamiento, maduración, compromiso y apostolado”, añade el sacerdote venezolano.

Argumentos

Los peligros del macartismo

Ningún fin justifica medios injustos, y el caso McCarthy recuerda los peligros de sacrificar la justicia en nombre de la seguridad.

Santiago Leyra Curiá·19 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

El término macartismo se refiere a acusaciones de deslealtad, comunismo, subversión o traición a la patria en las que no se tiene el debido respeto a un proceso legal justo donde se consideren los derechos humanos del acusado.

Tiene su origen en un episodio de la historia de Estados Unidos que se desarrolló entre 1950 y 1956, durante el cual el senador republicano Joseph McCarthy (1908-1957) desencadenó un proceso de declaraciones, acusaciones infundadas, denuncias, interrogatorios, procesos irregulares y listas negras contra personas sospechosas de ser comunistas. Los sectores que se opusieron a los métodos irregulares e indiscriminados de McCarthy denunciaron el proceso como una «caza de brujas», episodio que quedó descrito, entre otros, en la obra Las brujas de Salem (1953), del dramaturgo Arthur Miller.

Qué es el macartismo

Por extensión, el término se aplica a veces de forma genérica a aquellas situaciones donde se acusa a un gobierno conservador de perseguir a los oponentes políticos o no respetar los derechos civiles en nombre de la seguridad nacional.

Joseph Raymond McCarthy fue el quinto hijo de una familia numerosa católica formada por su padre, Timothy McCarthy (nacido de padre irlandés y madre alemana), su madre, Bridget Tierney (irlandesa de County Tipperary, en la provincia de Munster), y siete niños. Joseph nació en una granja de Grand Chute, Wisconsin, cerca de la ciudad de Appleton. Tuvo que dejar los estudios a los catorce años para ayudar a su familia en el campo. Cuando pudo reanudar las clases en la preparatoria (High School) consiguió, gracias a su natural inteligencia, graduarse en sólo un año, a los 21 años.

Estudió primero ingeniería, sin acabar la carrera, y posteriormente estudió Derecho en la Universidad Católica (dirigida por los Jesuitas) de Marquette, Milkwakee, hasta terminar la carrera en 1935, y ser admitido el mismo año para poder ejercer la abogacía.

En 1936, trabajando para un bufete de Shawano (Wisconsin), se presentó por el Partido Demócrata para el puesto de Fiscal de Distrito pero perdió las elecciones. En 1939 se presentó para la elección del puesto de juez del 10th District Circuit (juzgado de Segunda Instancia o de Apelación) y resultó elegido, encontrando en su nuevo puesto un considerable retraso de casos, que se esforzó por solucionar en ocasiones con maneras poco ortodoxas.

Según el Premio Pulitzer David M. Oshinsky (A Conspiracy So Immense: The World of Joe McCarthy) el juez McCarthy redondeaba sus ingresos mediante su afición al juego, lo que se explica, al menos en parte, por las difíciles condiciones económicas de la América que pugnaba por salir de la Depresión.

En 1942, y pese a que su oficio le convertía en exento del Servicio Militar, McCarthy se alistó como voluntario en el Cuerpo de Marines de los EE. UU. Posteriormente declararía que eligió este cuerpo por considerarlo el destino que mejor podría ayudarle en una carrera política que ya había decidido realizar. Gracias a su posición como juez experimentado, automáticamente obtuvo los galones de oficial —segundo teniente, equivalente a alférez— tras el período de instrucción. Sirvió como oficial de información en un escuadrón de bombarderos en las islas Solomon y Bouganville (Solomon), y se licenció con el grado de capitán. Se ha demostrado que posteriormente McCarthy mintió repetidamente sobre su carrera militar.

El legado de McCarthy

Posteriormente fue senador estadounidense representante del estado de Wisconsin desde 1947 a 1957. Durante sus diez años en el Senado, McCarthy y su equipo se hicieron famosos por perseguir personas en el gobierno de los Estados Unidos y otros sospechosos de ser agentes soviéticos o simpatizantes del comunismo infiltrados en la administración pública o el ejército.

Dado a la bebida, el senador McCarthy no calculó sus fuerzas al tratar de investigar a las fuerzas armadas en 1953. Ese mismo año, en calidad de presidente del Subcomité de Investigaciones del Senado, McCarthy continuó con sus denuncias de la actividad e influencia comunista —que llegaron a afectar al presidente Eisenhower— y en abril de 1954 acusó al secretario (ministro) de Defensa de encubrir actividades de espionaje extranjeras. El presidente republicano Dwight D. Eisenhower decidió actuar en su contra. La conciencia de que esta «caza de brujas» ponía en peligro la esencia de la democracia llevó además a los líderes de su propio partido a permitir que prosperara una moción de censura contra él en 1954.

Ese mismo año, McCarthy perdió el poco prestigio que le quedaba al ser retransmitida por televisión la audiencia del senado contra oficiales del ejército por su presunta actividad comunista. Su estilo demagógico y brutal quedó al descubierto. Continuó otros dos años en sus tareas de senador, pero sus colegas lo evitaban, y lo sucedido pesó como una losa en su ánimo y en su salud. Sus biógrafos señalan que, tras la reprobación, ya nunca fue el mismo; hospitalizado en el Hospital Naval de Bethesda por problemas de alcoholismo crónico, murió a los 48 años víctima de cirrosis y hepatitis.

Existe un antiguo principio ético que afirma que el fin no justifica los medios. Nunca se deben emplear métodos injustos para lograr supuestos fines buenos. Ni siquiera en la política o en la empresa, bajo la excusa de que es un mundo muy difícil y donde todos los emplean. Puede que utilizar medios inmorales (mentir, tratar mal a las personas, ejercer un estilo de gobierno bonapartista) parezca rentable a corto plazo, pero a la larga siempre sale mal y el daño que se hace es muy superior al supuesto bien perseguido. El caso McCarthy no debería ser olvidado.

Evangelio

Rechazar la tentación para convertirse. I domingo de Cuaresma (A)

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del I domingo de Cuaresma (A) correspondiente al día 22 de febrero de 2026.

Vitus Ntube·19 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El primer domingo de Cuaresma está marcado por la victoria de Jesús sobre la tentación. La Iglesia nos ofrece, al inicio del camino cuaresmal, el relato de Jesús tentado en el desierto y de cómo vence dichas tentaciones. Este episodio marca el tono del tiempo de Cuaresma, que nos llama a la penitencia y a la conversión.

La tentación es siempre una invitación al pecado: un intento de romper la unidad que compartimos con Dios. El pecado hiere nuestra unión con Dios; nos separa de Él y de los demás. La tentación puede conducirnos al pecado, y si no reconocemos la realidad del pecado, tampoco reconoceremos la tentación cuando se presente. La existencia del tiempo de Cuaresma, el camino hacia la Cruz, se debe a que el mal existe, el pecado existe. En nuestro camino hacia la conversión, es importante reconocer el pecado y la posibilidad de caer en él. Cristo va hasta la Cruz por la fuerza del amor que desea liberarnos de la esclavitud del pecado.

Las lecturas de la Misa de hoy nos presentan dos episodios contrastantes de tentación: el de Adán y Eva, y el de Jesucristo. La primera lectura, tomada del libro del Génesis, nos revela el origen del pecado: el pecado original. La astuta serpiente tienta a la mujer entablando un diálogo con ella y, como consecuencia, ella y su esposo comen del árbol situado en el centro del jardín. La Escritura nos dice: “Y dijo a la mujer: ‘¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?’. La mujer contestó a la serpiente: ‘Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; pero del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: No comáis de él ni lo toquéis, de lo contrario moriréis’”.

En contraste, encontramos a Jesús en un momento de gran vulnerabilidad, capaz de rechazar inmediatamente la tentación gracias a la firmeza de su propósito. Hambriento después de ayunar durante cuarenta días, es tentado a convertir las piedras en pan. Detrás de esta tentación se esconde un ataque a su identidad como Hijo de Dios y a su relación filial con el Padre. A diferencia de Eva, Jesús no entabla diálogo con el diablo. El diablo es astuto, y dialogar con él nos coloca en peligro. En cambio, Jesús responde de manera decisiva con la Palabra de Dios: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. Pero él le contestó: “Está escrito: ‘No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios’”. Esta comprensión de la naturaleza de la tentación, que nos ofrecen las lecturas de hoy, también se presenta de forma vívida en la obra literaria de C. S. Lewis, Cartas del diablo a su sobrino, la correspondencia entre el tentador veterano Escrutopo y su sobrino Orugario. Allí vemos cómo el diablo adapta sus estrategias, utilizando técnicas sutiles y modernas para apartar a las personas de Dios.

Superar la tentación requiere un uso maduro de la libertad y de la razón. Las tentaciones de Jesús son nuestras tentaciones, él nos enseña a superar la tentación de creernos autosuficientes, pues habiendo pasado por lo mismo nos otorga su gracia, nos ayuda como hermano mayor nuestro. Como nos recuerda san Pablo: “lo mismo que por un solo delito resultó condena para todos, así también por un acto de justicia resultó justificación y vida para todos”.

El primer domingo de este tiempo litúrgico nos anima en el camino hacia la Pascua, donde contemplamos la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte. La victoria sobre el pecado comienza con nuestra capacidad de rechazar la tentación. No empieza después de nuestra muerte, sino en las tentaciones que encontramos en la vida cotidiana. Reconocer y rechazar la tentación es, por tanto, una dimensión esencial de la vida cristiana.

Ecología integral

Santiago Portas: «Es posible ejercer autoridad sin perder humanidad»

El director de Instituciones Religiosas y Tercer Sector del Banco Sabadell ha publicado "70 veces 7: Liderar desde el perdón, la verdad y la reconciliación", un libro escrito para quienes lideran personas y saben que las decisiones importantes no se resuelven solo con técnica.

Maria José Atienza·19 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El director de Instituciones Religiosas y Tercer Sector del Banco Sabadell, el sevillano Santiago Portas, ha publicado recientemente «70 veces 7: Liderar desde el perdón, la verdad y la reconciliación», un libro en el que reflexiona sobre algunas de las características más importantes en el liderazgo y gestión de las personas desde una clave evangélica.

A lo largo de siete breves capítulos, el autor establece una relación entre diversos pasajes del Evangelio con situaciones reales del mundo profesional y propone, ademas, una serie de ejercicios prácticos a través de los que el lector puede evaluar y reconocer actitudes y decisiones en su vida diaria.

Con motivo de esta publicación, Omnes ha hablado con Portas sobre esta concepción del liderazgo, la importancia de la coherencia cristiana en el mundo profesional y el reto del perdón y la reconciliación en un mundo de «tiburones».

¿Por qué y cómo nace un libro como «70 veces 7»?

– El libro nace de la experiencia concreta de liderar personas en contextos reales. Como explico en el prólogo, no surge de un plan editorial, sino de años acompañando equipos, tomando decisiones difíciles y aprendiendo —a veces a través del error— que el liderazgo es una responsabilidad con consecuencias humanas.

Con el tiempo comprendí que categorías como el perdón, la corrección o el discernimiento no eran solo nociones espirituales, sino competencias profundamente prácticas. El libro intenta ordenar ese aprendizaje y mostrar que es posible ejercer autoridad sin perder humanidad.

Liderar es acompañar personas. ¿Cómo hacerlo hoy?

– Acompañar no es controlar ni invadir, sino dedicar tiempo real. En el capítulo 1 hablo del tiempo como medida del amor: el liderazgo no se sostiene solo con decisiones, sino con presencia.

Acompañar significa ayudar a crecer, escuchar antes de corregir y distinguir siempre entre la persona y su error. En una sociedad fragmentada, esta forma de liderazgo se vuelve especialmente necesaria.

¿Cómo se distingue un líder con valores declarados de uno que los vive realmente?

– La diferencia se ve en la coherencia cotidiana. Los valores se notan cuando hay presión, conflicto o riesgo. Se notan en el tono de una corrección, en la forma de distribuir el mérito, en la capacidad de asumir el propio error. Al inicio del libro, cito una frase de san Josemaría Escrivá de Balaguer que resume bien esta idea: “No tengas una vida estéril. —Sé útil. —Deja poso.” Esa invitación a “dejar poso” conecta directamente con el liderazgo del que habla el libro: no buscar protagonismo, sino fecundidad.

Los ejercicios prácticos, ¿nacen de la experiencia?

– Sí. No son teóricos. Nacen de situaciones reales: heridas no resueltas, correcciones mal planteadas, exceso de control, decisiones tomadas desde la prisa. Son pausas de conciencia. El liderazgo se empobrece cuando dejamos de revisar desde dónde actuamos.

¿La decisión correcta es la que da paz?

– En el capítulo 2, explico que la paz no es comodidad ni ausencia de dificultad. A veces la decisión correcta incomoda, pero deja serenidad interior. Esa paz se construye con silencio, escucha y rectitud de intención. No siempre es inmediata, pero cuando aparece, sostiene incluso decisiones exigentes.

¿Cuál es la diferencia entre perdón y reconciliación?

– El perdón es una decisión interior, unilateral. Libera al líder del resentimiento. La reconciliación requiere condiciones: verdad, cambio y reparación. No siempre es posible. Perdonar no elimina la responsabilidad; permite ejercerla sin rencor.

El perdón no es permitir indefinidamente lo mismo. ¿Cómo aplicarlo en la gestión?

– Perdonar no es tolerar sin intervenir. Significa no dejar que la reiteración del error destruya la relación ni el propósito común. Esto implica nombrar el error, corregir con claridad, establecer límites y decidir desde la misión, no desde la herida.

70 veces 7: Liderar desde el perdón, la verdad y la reconciliación

Autor: Santiago Portas
Editorial: Autoeditado por Amazon
Páginas: 54
Año: 2026

Corregir en una sociedad hipersensible, ¿es posible?

– Es más necesario que nunca. La corrección sana protege la dignidad. Se hace a solas, con claridad y desde una intención limpia. No humilla, no ironiza, no expone. Corregir bien no solo mejora resultados; construye personas.

¿Nos cuesta pedir perdón también en la Iglesia?

– Nos cuesta en cualquier lugar donde haya autoridad. Pero pedir perdón no debilita la autoridad; la humaniza. La autoridad moral no nace de la infalibilidad, sino de la coherencia.

¿Hemos caído en una espiral de productivismo?

– Existe una presión fuerte por resultados inmediatos. Cuando el liderazgo se mide solo por métricas externas, el interior se vacía. Sin silencio no hay discernimiento. Sin discernimiento no hay liderazgo sostenible. La pregunta no es cuánto hacemos, sino desde dónde y para quien lo hacemos.

Vaticano

El Papa llama a la conversión del corazón al inicio de la Cuaresma

León XIV ha rezado al Señor en la audiencia de este Miércoles de Ceniza, inicio de la Cuaresma, para que nos conceda el don de “la verdadera conversión del corazón”. Lo ha hecho en lengua inglesa y en las demás lenguas de la catequesis, que ha tratado sobre la Lumen Gentium del Vaticano II.

Francisco Otamendi·18 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

En prácticamente todas las lenguas en las que ha transmitido el mensaje de la catequesis de este Miércoles de Ceniza -la Iglesia es sacramento universal de salvación, e instrumento de Dios-, el Papa ha llamado a una profunda conversión del corazón. 

En las nueve lenguas en las que se transmiten las palabras del Papa a los romanos y peregrinos en la Plaza de San Pedro, el Pontífice ha deseado a todos “una buena Cuaresma” (lengua francesa) y que “el Señor nos ayude a acoger con corazón abierto las gracias que quiere darnos en este tiempo de Cuaresma” (lengua alemana).

Ayuno para no herir a los demás, o encuentro con Cristo en el sacramento de la Penitencia

Luego han tenido lugar algunas concreciones en torno al mensaje cuaresmal. Por ejemplo, el Santo Padre ha pedido el ayuno “de gestos y comentarios que hieran a los demás y nos alejen de su Corazón misericordioso” (lengua española).

“Que la Cuaresma sea un tiempo de encuentro con Cristo a través del Sacramento de la Penitencia y las obras de misericordia” (lengua polaca).

“Ser un signo eficaz de unidad y reconciliación entre los pueblos” (lengua árabe).

Lumen gentium: la Iglesia, sacramento de la unión con Dios y de la unidad

En la catequesis, el Santo Padre ha reflexionado sobre la Constitución dogmática Lumen gentium, dedicada a la Iglesia. Al comienzo de este documento conciliar se afirma que “la Iglesia es en Cristo como un sacramento, o sea signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano” (n. 1).

Esto significa, ha señalado el Papa, “que la Iglesia es sacramento, en cuanto expresión que manifiesta el plan de Dios en la historia de la humanidad, y es instrumento, es decir, realiza su misión de manera activa, impulsada por el Espíritu Santo”.

Jesús sigue actuando en la Iglesia por el Espíritu Santo

En el capítulo dedicado a la índole escatológica, la Constitución Lumen Gentium afirma que la Iglesia es “sacramento universal de salvación” (n. 48). “Esto permite comprender el nexo entre Cristo Salvador y la Iglesia, ya que Él sigue actuando en ella por obra del Espíritu Santo, uniendo a sus miembros y haciéndolos partícipes de su vida gloriosa por medio de la Eucaristía”.

Con otras palabras, la Iglesia es el instrumento de Dios para “unir en sí mismo a las personas y reunirlas entre ellas” gracias a “la acción reconciliadora de Jesucristo”. Y “sacramento de salvación” a través del cual el Padre nos hace “partícipes de su vida gloriosa” alimentándonos con su cuerpo y sangre.

Antes de rezar el Padre Nuestro y dar la bendición, el Papa León ha manifestado: “Al comienzo de la Cuaresma, os exhorto a vivir este tiempo litúrgico con un intenso espíritu de oración para llegar, interiormente renovados, a la celebración del gran misterio de la Pascua de Cristo, revelación suprema del amor misericordioso de Dios”.

Santa Faustina Kowalska, el día 22

Poco antes, había recordado a los polacos que “el 22 de febrero se cumple el 95 aniversario de la primera aparición de Jesús Misericordioso a Santa Faustina Kowalska. Desde entonces comenzó un nuevo capítulo en la difusión del culto a la Divina Misericordia, a través de la Coronilla y el cuadro ‘Jesús, confío en Ti’”.

Imposición de la Ceniza en Santa Sabina

Por la tarde, el Papa se dirige a la Iglesia de San Anselmo, desde donde tendrá lugar una procesión penitencial a la basílica de Santa Sabina. Allí, el Papa celebrará la Santa Misa y bendecirá e impondrá las cenizas.

El autorFrancisco Otamendi

España

Fabrice Hadjadj crea en Madrid un instituto para formar “hortelanos de la cultura”

El filósofo francés funda en Madrid un centro inspirado en los colegios medievales donde los alumnos residen y se atiende a su vida espiritual, intelectual y comunitaria

Jose Maria Navalpotro·18 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

El filósofo Fabrice Hadjadj pondrá en marcha en septiembre de este año 2026 el Instituto Incarnatus est, un centro internacional de inspiración católica dedicado a la formación integral de jóvenes adultos, y donde los alumnos, a imagen de los colegios universitarios medievales, residen en el centro, junto al maestro. Hadjadj es uno de los filósofos actuales de mayor relevancia y su proyecto propone un curso académico de nueve meses de estudio en régimen de vida comunitaria, para cuarenta alumnos.

El novedoso proyecto (algo así como un master en Humanidades de un curso entero, y en régimen de comunidad) se desarrollará en la sede de Boadilla del Monte (Madrid), en un antiguo convento. 

A la hora de presentar el proyecto, sus impulsores hablan de una propuesta formativa integral “estructurada en un año de ‘retiro’ intensivo”, en torno a tres cimientos: vida espiritual, vida intelectual y vida comunitaria.

Los alumnos estudiarán antropología filosófica y teológica, con un programa académico que suma 60 créditos ECTS, distribuidos en cursos, módulos temáticos y sesiones vivenciales. El programa está respaldado por la Universidad Francisco de Vitoria, donde los alumnos tendrán actividad académica un día a la semana. Entre el profesorado, aparte de Hadjadj, se encuentran profesores como Higinio Marín, Salvador Antuñano o Ángel Barahona.

En cuanto a la vida espiritual, el programa para los alumnos incluye en el horario de Misa y oración diaria, Lectio Divina, Canto Gregoriano, Hora santa y dirección espiritual. No es exclusivo para alumnos católicos, pero, por el programa, según ha manifestado Hadjadj, al menos deben ser “catholic-friendly”.

La vida fraterna se desarrollará en la convivencia diaria de lunes a viernes. Los fines de semana los alumnos regresarán a sus casas, si lo desean. Con la idea de que para estar juntos con el corazón, también hay que hacer cosas juntos con las manos, además de las faenas domésticas ordinarias, los alumnos también podrán tomar parte en varios talleres, principalmente de huerto y carpintería, y otros de costura, cerámica, pintura, poesía y manualidades básicas. Hadjadj ha subrayado en la presentación dos estancias en la sede de peso en la vida comunitaria: la Taberna Feliz, un bar-cafetería atendido por personas con discapacidad (síndrome de Down); y el Lab-oratorio, que alberga estudios de artistas y un centro de encuentro para pensadores contemporáneos.

En este sentido, la convivencia se prolongará en las peregrinaciones previstas a Covadonga o Guadalupe (Extremadura), entre otras, con un significado más profundo que el mero turismo.

Inspirado en un proyecto en Suiza

Todo el proyecto se inspira de algún modo en el Instituto Philanthropos de Friburgo (Suiza), del que el propio Hadjadj ha sido director en los últimos trece años. Allí desarrolló una pedagogía que integra la vida intelectual con la experiencia artística, el trabajo manual y la vida comunitaria. Se dirige, según han comunicado el propio Hadjadj y Miguel Gabián (uno de los impulsores), a jóvenes de entre 18 y 28 años, aunque puede haber algún alumno de mayor edad. Se les propone “una experiencia formativa que integra las dimensiones intelectual, comunitaria y espiritual, entendidas como aspectos inseparables”, según afirma la información del Instituto.

En este sentido, Hadjadj ha destacado que el instituto propone crear “hortelanos de la cultura”, en el sentido de la relación etimológica entre cultura y cultivo. Para el filósofo francés, “los católicos debemos despojarnos de la mentalidad de ‘fortaleza asediada’. Es que Cristo ya es victorioso, la única cuestión es si yo estaré en la victoria con Él”. La meta del instituto es “probar lo positivo de la cultura ligada a la fe, una cultura cultivada como los monjes hicieron en tiempos de barbarie: no guerreaban, se dedicaban a copiar libros -también paganos- para conservarlos, y a cultivar el campo”.

Más que atacar o denunciar la inteligencia artificial, Hadjadj propone “probar la inteligencia natural, y proponer la esperanza a los enemigos de la fe, que están muriendo de desesperanza”. Es decir, “la escuela como lugar de esperanza práctica y proposición viva. No con la lógica militar de batalla. Es bueno saber para conocer, no solo para polemizar. El sabor del saber”, concluye el filósofo.

Fabrice Hadjadj ha desarrollado en los últimos años su labor académica como director y profesor del Instituto Philanthropos de Friburgo. Él es judío sefardí, de ascendencia tunecina. Sus padres le educaron en la ideología maoísta. Creció como ateo y anarquista, hasta que en 1998 se convirtió al catolicismo.​ Está casado con la actriz Siffreine Michel, con la que tienen diez hijos.​ Desde el pasado mes de agosto reside en Madrid con su esposa y siete de sus hijos. 

Apoyos institucionales

El instituto Incarnatus Est surge de la iniciativa de laicos diferente procedencia atraídos por la figura de Hadjadj, que se plantearon trasladar también a España el instituto Philanthropos, también con la idea de su expansión y difusión en Hispanoamérica. 

Se erige como una entidad sin ánimo de lucro, que se financiará con las tasas que se cobren a los alumnos, que deben costear no solo los estudios, sino la estancia interna un curso entero en la residencia. Se plantean recibir ayudas -está prevista una campaña de crowdfounding– para becas. El Instituto cuenta con el apoyo de la diócesis de Getafe y plantea conseguir la colaboración con otras universidades españolas.

Para Hispanoamérica

En su comparecencia ante la prensa, Hadjadj ha subrayado el hecho de que el Instituto se desarrolle en España: “no estoy aquí para dar lecciones, sino que quiero desenterrar un tesoro, el tesoro español. Es una manera de reconquistar el sentido de un mundo globalizado, con un sentido apostólico”. “Es tiempo ahora de exhibir lo hispanoamericano., una cultura que nace del propio genio castellano”.

El filósofo francés ha negado que la llegada de Incarnatus est se deba leer a través del prisma de la llamada “guerra cultural”. Ha explicado por qué ese concepto está equivocado: “primero, por creer que todavía estamos el la modernidad y que las polaridades modernistas siguen vigentes. No, la modernidad, al perder la visión de la fe ha perdido la razón”.

“Segundo, prosigue, es un error creer que hay dos culturas: una , católica; y otra enfrente, con la que pelear o dialogar. No es así. La batalla es la cultura contra el dataísmo, la reducción de todo a parámetros, a un cálculo”.

Y, finalmente, asegura Hadjadj, “la cultura supone un huerto que cultivar. Si ponemos a todos como soldados, delante del huerto, ¿Dónde están los hortelanos?”. No son necesarios los “defensores de Cristo”, argumenta el filósofo, en el sentido de que Cristo ya ha vencido, “la meta es probar lo positivo de la cultura de la fe, comunicar la esperanza”.

Evangelización

Ferdinand Habsburg, nuevo secretario general de ACN Internacional

La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) ha anunciado el nombramiento de Ferdinand Habsburg como nuevo secretario general internacional. Un nombramiento realizado formalmente por la presidenta ejecutiva, Regina Lynch, el pasado 13 de enero, y dado a conocer ahora.

Redacción Omnes·18 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El nuevo secretario general internacional, Ferdinand Habsburg, se incorpora a la fundación pontificia ACN tras una exitosa trayectoria en los ámbitos de los medios de comunicación y la educación. Su nombramiento se ha realizado por la presidenta ejecutiva, Regina Lynch, de conformidad con los estatutos de la fundación y con la aprobación del Consejo Administrativo.

La decisión se produce tras el nombramiento, en noviembre de 2025, del cardenal Kurt Koch como presidente de ACN Internacional por el Papa León XIV.

Amplia experiencia profesional

Ferdinand Habsburg, de nacionalidad austriaca, tiene 60 años, está casado y es padre de tres hijos. Creció en Zúrich (Suiza), donde realizó su formación secundaria en la escuela del monasterio benedictino de Einsiedeln. Su primer contacto con ACN se remonta a 1985, cuando trabajó durante un año en el patriarcado copto católico de El Cairo (Egipto), socio de proyectos de ACN.

Posteriormente, se trasladó a Berlín (Alemania) para cursar estudios universitarios, donde obtuvo un máster en Literatura Alemana, Relaciones Internacionales y Antropología. Tras finalizar sus estudios, desarrolló una exitosa carrera en los ámbitos del marketing y los medios de comunicación, trabajando, entre otros, en el departamento de televisión de Bertelsmann, como directivo en Procter & Gamble y como responsable de televisión en Red Bull.

En 2007 fundó Da Vinci Media, una empresa especializada en contenidos educativos y familiares para Europa, Asia y África. En septiembre de 2025 se incorporó a ACN como director de Comunicación y Captación de Fondos.

Amor por la misión de ACN: apoyo a la Iglesia perseguida

En relación con este nombramiento, Regina Lynch ha afirmado: “Durante el tiempo en que hemos trabajado con Ferdinand Habsburg, tanto yo como el resto del equipo directivo, hemos podido apreciar su gran capacidad analítica y estratégica, su habilidad para escuchar y crear sinergias, su amplia experiencia profesional y su profundo amor por nuestra misión”.

Por su parte, Ferdinand Habsburg asegura: “Estoy profundamente agradecido por la confianza que el Consejo Administrativo de ACN ha depositado en mí. En un momento en el que nuestros hermanos y hermanas cristianos son perseguidos en muchos países del mundo, la misión de ACN de apoyar a la Iglesia que sufre y es perseguida es más relevante que nunca”.

Agradecimiento a Philipp Ozores

Ferdinand Habsburg sucede en el cargo a Philipp Ozores. “Durante su etapa en ACN, Philipp Ozores fue responsable de impulsar y acompañar años de importante crecimiento, durante los cuales nuestra capacidad de apoyo a la Iglesia que sufre y es perseguida casi se duplicó”, ha señalado Regina Lynch. “Le estamos profundamente agradecidos por todo lo que ha hecho por la fundación”.

En 2024, financiación de 5.373 proyectos en 138 países

Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) es una organización internacional con secciones nacionales en más de 20 países de Europa, Asia, Oceanía, América Latina y América del Norte. Su misión es apoyar a la Iglesia en situaciones de necesidad material y espiritual, incluidas la pobreza extrema y la persecución. En 2024, la fundación financió 5.373 proyectos en 138 países.

ACN también publica el Informe Libertad Religiosa en el Mundo, el único estudio no gubernamental que analiza la situación de la libertad religiosa de todas las religiones, en todos los países del mundo.

“La Iglesia en Siria vuelve a necesitar tu ayuda”

Precisamente hoy mismo, Ayuda a la Iglesia Necesitada, ACN España,  ha recordado la voz de ayuda del padre Fadi al-Najjar, sacerdote en Alepo, quien alertaba a ACN el pasado 6 de enero de la dramática situación que vuelve a vivir Siria. “Por favor, salgo para pedir vuestra ayuda de oración, vuestra solidaridad, que elevéis vuestra voz por la paz”.

Aunque los bombardeos han cesado por ahora, el miedo, la tensión y la incertidumbre siguen marcando la vida diaria de las familias cristianas en Alepo. Muchas han tenido que abandonar sus hogares, otras lo han perdido todo, y la comunidad cristiana —cada vez más reducida— lucha por sobrevivir en un contexto extremo de crisis e inseguridad.

Los cristianos no quieren marcharse

Alrededor de 25 casas cristianas han sido completamente destruidas y unas 350 dañadas. La Iglesia católica en Siria está evaluando los daños para ayudarles a reconstruir sus casas. A pesar de todo, los cristianos de Siria no quieren marcharse. Como nos decía el propio padre Fadi, sacerdote en Alepo: “Nosotros, como Iglesia, hemos decidido quedarnos porque es nuestra tierra. Tenemos que ser esa sal de la tierra”.

ACN ruega ayuda para los cristianos de Siria: “no les dejéis solos”. Aquí tienen cómo hacerlo. O llama al 91 725 92 12.

El autorRedacción Omnes

Evangelio

Día de cambio. Miércoles de Ceniza

Vitus Ntube nos comenta las lecturas del Miércoles de Ceniza correspondiente al día 18 de febrero de 2026.

Vitus Ntube·18 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Este día, con el rito penitencial de la imposición de las cenizas, marca el inicio del tiempo de Cuaresma, el camino hacia la Pascua. Es un tiempo de penitencia, purificación y conversión. 

El día de hoy es conocido, de manera especial, como Miércoles de Ceniza, y el título de este día encaja perfectamente con el tiempo que comenzamos. La llamada a la renovación espiritual implica un cambio, un replanteamiento de nuestra vida, una reconsideración de las cosas. El rito de la imposición de las cenizas expresa bien esta llamada a la conversión, mediante una de las fórmulas que se utilizan: “Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás”.

Miércoles y ceniza: dos palabras que evocan lo que sucede. El miércoles es un día que se sitúa en medio de la semana. Es un punto intermedio, un tiempo favorable para mirar atrás y mirar hacia adelante. Todos nuestros miércoles están marcados por las cenizas, pero, como expresó una vez un poeta: “cada uno de nuestros miércoles de ceniza anticipa tu victoria pascual sobre ese sabor seco de la muerte”.

La ceniza, con su color, es realmente algo grande. La ceniza es un tono de color gris. Es un color hermoso y con gran capacidad simbólica. El gris, aunque es un color distintivo, tiene algo de carácter intermedio. El diccionario nos dirá que es un color intermedio entre el negro y el blanco. Siempre parece estar al borde de algo, en el umbral de la evolución; verla es estar a punto de presenciar un cambio. Chesterton capta esta esencia de manera admirable al señalar que el gris existe para que “seamos recordados perpetuamente de la esperanza indefinida que hay incluso en la duda; y cuando haya tiempo gris en nuestras colinas o cabellos grises en nuestras cabezas, quizá todavía puedan recordarnos que hay mañana”.

Hoy, la Iglesia nos pone en estado de alerta ante el cambio, un momento oportuno para cambiar nuestras vidas. De esto trata precisamente el Miércoles de Ceniza. Las prácticas cuaresmales de la oración, el ayuno y la limosna, que leemos hoy en el Evangelio, están todas orientadas al cambio interior, y por eso se insiste en que se realicen en secreto. Como dice el Evangelio: “y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará”. 

Las lecturas de hoy nos recuerdan que este es un tiempo favorable para la conversión, para volver al Señor. El profeta Joel nos transmite la invitación del Señor: “convertíos a mí de todo corazón, con ayunos, llantos y lamentos; rasgad vuestros corazones, no vuestros vestidos, y convertíos al Señor vuestro Dios”. Y la Iglesia dirige su súplica a toda la comunidad con las mismas palabras de san Pablo a los Corintios: “En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios… ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación”.

Como expresa T. S. Eliot en su poema de conversión Miércoles de Ceniza, esperamos que este cambio sea auténtico:

Porque no espero retornar jamás / Porque no espero / Porque no espero retornar / Deseoso del don de éste y de la visión de aquel /
Ya no me esfuerzo más por esforzarme por cosas semejantes

Evangelización

Por qué la gente llena los bancos el Miércoles de Ceniza

El Miércoles de Ceniza sigue compitiendo con la Pascua y la Navidad por las misas con mayor asistencia cada año. De hecho, ya ha superado a la Navidad en anteriores ocasiones.

OSV / Omnes·18 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

– Kimberley Heatherington, OSV News

Es una experiencia común para los asistentes a la misa del Miércoles de Ceniza. Los bancos están llenos de muchos asistentes, muchos de los cuales no son familiares para los feligreses habituales.

¿Quiénes son todas estas personas y por qué están allí?

Quieren su ceniza.

Al hacer un seguimiento de la asistencia a Misa entre 2019 y 2024, el Centro de Investigación Aplicada al Apostolado de la Universidad de Georgetown, que realiza estudios científicos sociales para y sobre la Iglesia católica, informó que el Miércoles de Ceniza continúa compitiendo con la Pascua y la Navidad por las misas con mayor asistencia cada año.

De hecho, la asistencia a la Misa del Miércoles de Ceniza de 2024 superó la asistencia a la Misa de Navidad de 2023. ¿Por qué tantas personas hacen un esfuerzo extra para ir a la iglesia el Miércoles de Ceniza, el primero de los 40 días de Cuaresma cuando no es un día santo de obligación y no están obligados a recibir las cenizas?

Marcador de identidad: somos católicos

“Una de las cosas sin duda es que, para muchas personas, es un marcador de identidad muy claro de que son católicos romanos”, dijo el padre jesuita Bruce Morrill, profesor de teología y presidente de Estudios Católicos Romanos en la Universidad de Vanderbilt en Nashville, Tennessee.

“A menudo he visto a gente más joven -incluso antes de esta era de jóvenes católicos más conservadores- muy entusiasmada con esto, diciendo: ‘Esta es nuestra declaración pública de que somos católicos’”, dijo.

Pero, señaló, otras denominaciones cristianas también distribuyen cenizas, por lo que la mancha de hollín en la frente que se ve el Miércoles de Ceniza puede pertenecer a un episcopal o a un luterano.

Reflexión sobre la muerte y el pecado

Pero para todos, las cenizas incluyen una invitación a reflexionar sobre la mortalidad y el pecado.

“Creo que ambas cosas, la muerte y el pecado, se superponen fuertemente”, dijo el padre Morrill. Aunque la gente puede apresurarse a buscar sus cenizas -con su inconfundible signo externo de penitencia interior-, él no ha notado una estampida similar en el confesonario.

Sin embargo, “incluso en una época en la que la gente no acude al sacramento de la penitencia con la misma frecuencia que a principios del siglo XX, este símbolo nos conmueve profundamente con respecto a nuestro pecado”, dijo. “Es una acción ritual simbólica que les habla”.

Un hombre reza durante la misa del Miércoles de Ceniza en la Iglesia del Sagrado Corazón en Prescott, Arizona, el 5 de marzo de 2025. (Foto de OSV News/Bob Roller).

El Miércoles de Ceniza como forma de mirar hacia la Pascua

Mezclada con la monotonía de contemplar “the Four Last Things”, las Cuatro Últimas Realidades (muerte, juicio, cielo e infierno), hay una mirada anticipatoria hacia un cambio de estación y, con él, la renovación.

“El Miércoles de Ceniza es una forma de anticipar la Pascua”, dijo el Padre Morrill. “Y aquí en el hemisferio norte, eso también significa anticipar la primavera”.

Las cenizas se hacen a partir de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior, y la tradición de colocarlas sobre los penitentes se remonta al siglo XI.

Bendición e imposición de la ceniza

Como se indica en el Directorio sobre Piedad Popular y Liturgia, publicado por el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos del Vaticano, “la imposición de la ceniza es una supervivencia de un antiguo rito según el cual los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica. El acto de ponerse la ceniza simboliza la fragilidad y la mortalidad, y la necesidad de ser redimidos por la misericordia de Dios”.

Pero no es, continúa el directorio, un gesto que pueda tomarse a la ligera.

“Lejos de ser un acto meramente externo, la Iglesia ha conservado el uso de la ceniza para simbolizar esa actitud de penitencia interior a la que están llamados todos los bautizados durante la Cuaresma”, afirma. 

“Se debe ayudar a los fieles que acuden a recibir la ceniza a percibir el significado interno implícito de este acto, que los dispone a la conversión y a un renovado compromiso pascual”.

La oradora, líder de retiros y autora Liz Kelly también enfatizó la conexión entre el ritual y la relación.

Un niño recibe la ceniza en la iglesia del Sagrado Corazón en Prescott, Arizona, el 5 de marzo de 2025. ©Foto de OSV News/Bob Roller.

Profundo deseo de relación con Dios

“En el corazón humano hay arraigado un profundo deseo de relación con Dios, un reconocimiento que disciplinas como el Miércoles de Ceniza nutren y protegen”, dijo Kelly, quien dirige la formación de mujeres en el Instituto Word on Fire, y que en marzo espera publicar su próximo libro, “Ancladas por la esperanza: Meditaciones para calmar el alma ansiosa”, con The Word Among Us Press. 

“Fuimos creados para el orden, y ya sea que nuestras vidas sean ordenadas o desordenadas, todos sufrimos algún desorden y anhelamos el orden que nos infunde el Orden Divino”, dijo. “El Miércoles de Ceniza responde a este profundo deseo de orden, de reordenamiento, un orden que conduce a una nueva vida, a la prosperidad y a la paz”.

Ser limpiados

En la parroquia de Kelly en Minnesota, las cenizas se esparcen sobre la parte superior de la cabeza, no se imponen en la frente, lo que proporciona una experiencia penitencial algo diferente.

La ceniza se desliza por el cabello: pica, ensucia, irrita, se extiende y mancha todo lo que toca. Casi te olvidas de que está ahí hasta que llega la hora de cepillarte el pelo o irte a dormir, o te rascas la cabeza, y entonces, ahí está: esta mancha negra e irritante», dijo. 

“La ceniza también tiene una textura corrosiva; no se elimina fácilmente con las manos ni frotándola”, añadió. “Se necesita agua para eliminarla por completo”.

Esto brinda una oportunidad para una reflexión adicional, dijo.

“¿Y no es eso como el pecado? Necesitamos la mediación para eliminarlo”, dijo. «¿No deseamos precisamente lo que produce la reconciliación: ser limpiados de esta mancha irritante y corrosiva?»

El atractivo de la materialidad de las cenizas

Kelly continuó: “Esto es parte del gran genio de la Iglesia: Ella entiende que necesitamos sacramentales, necesitamos usar estas cosas dentro y sobre el cuerpo como un medio para lograr una transformación y comprensión interior”.

Timothy O’Malley, quien enseña en la Universidad de Notre Dame en Indiana, estuvo de acuerdo.

“La práctica religiosa requiere del cuerpo, y es solo un tipo de espiritualidad muy trillada que olvida eso y trata de pensarlo simplemente como una especie de fenómeno intelectual”, dijo O’Malley, profesor de teología, director académico del Centro de Liturgia de Notre Dame y director asociado de investigación en el Instituto McGrath para la Vida de la Iglesia en Notre Dame.

O’Malley agregó que rociar cenizas sobre la cabeza es una práctica común en todo el mundo, aunque poco frecuente en Estados Unidos.

La materialidad de las cenizas parece atraer a la gente, y la autodisciplina es una atracción natural en una sociedad centrada en la superación personal, especialmente cuando se combina con una conciencia realista de que la vida tiene altos y bajos proverbiales.

El ayuno es necesario. Penitencia

“Creo que la gente simplemente necesita esos momentos en sus vidas”, dijo O’Malley. “Se reconoce que la existencia no puede ser completamente festiva. El ayuno es necesario, y este es una especie de puerta de entrada al ayuno de la Iglesia”.

Esa constatación, explicó, puede ser intrigante para quienes no pertenecen a ninguna denominación en particular. Comentó que tiene un amigo que vive en Nueva Orleans y que, a pesar de no asistir a misa, suele dejar de beber alcohol durante la Cuaresma debido a la cultura católica de la ciudad.

Y si bien es de esperar que los futuros penitentes realmente encuentren el camino dentro de las paredes de una iglesia este 18 de febrero, O’Malley señaló que en las esquinas de las calles de la ciudad de Nueva York, a menudo se reparten cenizas cuando la gente sale del metro.

“Siempre he pensado que existe un deseo por parte del ser humano, de un cierto espacio de silencio y contemplación, una especie de día de penitencia”, dijo. “Es fascinante”.

El autorOSV / Omnes

Recursos

Breve historia del Miércoles de Ceniza 

El Miércoles que marca el inicio de la Cuaresma, está marcado por el rito de imposición de las cenizas.

Redacción Omnes·18 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El Miércoles de Ceniza es uno de los días claves del calendario litúrgico en la Iglesia católica. En algunas diócesis, es el día que más fieles acuden a Misa. 

El inicio de la Cuaresma pone a los fieles en un camino de conversión y entrega que, a pesar de lo que pueda parecer, mira a la Resurrección y la Pascua, el nuevo nacimiento y no sólo a la Pasión de Cristo. 

Desde los inicios de la primitiva Iglesia, el ejemplo de Cristo, orante y viviendo de manera mortificada en el desierto antes de iniciar su predicación pública, estuvo presente en la vida de fe de las primeras comunidades de diferentes formas. 

Cenizas y penitencia

La penitencia, pública o privada, ha sido siempre una manera de recordar al hombre su fragilidad, su condición de criatura redimida, por tanto esperanzada. La presencia de la ceniza, con evidentes connotaciones bíblicas, también veterotestamentarias, como en las historias de arrepentimiento de David, el rey de Nínive, o el pueblo judío en el primer libro de los Macabeos, estuvo presente desde siempre, como símbolo de esta penitencia y arrepentimiento. 

El tiempo de Cuaresma se consolidó litúrgicamente en la Iglesia a lo largo del siglo VI. En los últimos años de San Gregorio Magno se inició la costumbre del ayuno cuaresmal el miércoles anterior al primer domingo de Cuaresma.

En aquellos tiempos, la costumbre de la penitencia pública era usual: los penitentes se presentaban ante sacerdotes designados, confesaban sus pecados y, si eran graves y públicos recibían, como penitencia un cilicio rociado con ceniza. Su penitencia duraba toda la Cuaresma, a veces en lugares de oración como monasterios o ermitas.

En la alta Edad Media también nació la statio o procesión penitencial que se realiza en Roma y que consiste en una procesión presidida por el Papa, Obispo de Roma, y que va desde la parroquia de San Anselmo a la de Santa Sabina, situadas ambas en el Aventino a una distancia de unos 200 metros, cada Miércoles de Ceniza. 

Con la desaparición de la penitencia pública, surgió la costumbre de que, tanto clero y religiosos, como los fieles, recibieran la imposición de la ceniza el miércoles antes del inicio de la Cuaresma. En 1901, el Concilio de Benevento ratificó esta práctica y la costumbre de imponer la ceniza se extendió por todo el orbe católico. 

La especificación «de las cenizas» está relacionada con el rito litúrgico que caracteriza la misa de ese día: el celebrante coloca una pequeña cantidad de ceniza bendita en la frente o en la cabeza de los fieles.

Según la costumbre, las cenizas que se utilizan para el rito se obtienen de la quema de las ramas de olivo que fueron bendecidas y utilizadas en la procesión de palmas el Domingo de Ramos del año anterior. 

Reforma del Vaticano II

Hasta la reforma litúrgica que se realizó en el Concilio Vaticano II, la imposición de cenizas también podía realizarse el domingo siguiente, siempre que esas cenizas hubieran sido bendecidas el Miércoles de Ceniza.

Además, se redujeron y actualizaron las oraciones de bendición de la ceniza, pasando de cuatro fórmulas antiguas a dos opciones principales en el nuevo misal y se reforzó el sentido de la ceniza como inicio de la cuaresma como tiempo de conversión y preparación pascual. 

Cultura

La tentación de los primeros padres. Alberto Durero: «Adán y Eva»

Adán y Eva, representados por Durero en dos paneles memorables, son mucho más que estudios de la figura humana. Estas obras fusionan la perfección renacentista y la espiritualidad cristiana para narrar, desde la maestría técnica del pintor alemán, el instante previo al pecado original.

Eva Sierra y Antonio de la Torre·18 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

COMENTARIO ARTÍSTICO

Dios creó al hombre y la mujer como culminación de la creación, el toque final. Las figuras de Adán y Eva, representadas aquí a tamaño natural, nos transportan al paraíso, y nos recuerdan la perfección del mismo antes de que el pecado original tuviera lugar.  El fondo uniforme de color negro y la línea del horizonte muy baja, realzan la belleza y elegancia de los cuerpos, asegurando que nuestra atención se centre en las figuras. Son dos obras magistrales que encapsulan los ideales del humanismo renacentista y la destreza técnica de Durero.

Como es habitual, Adán y Eva están representados desnudos, cubriendo sus genitales con ramas, un detalle que acentúa su vulnerabilidad y su humanidad. Las dos figuras se inclinan sutilmente el uno hacia el otro, en un diálogo silencioso, cerrando la composición; Eva mira a Adán, aunque este tiene sus ojos fijos en un punto distante, tal vez en Dios. La serpiente enrollada alrededor del Árbol del Conocimiento del bien y del mal refuerza la narrativa bíblica del pecado original, recordando a los espectadores que esta representación es más que un mero estudio del cuerpo humano: es un estudio detallado sobre la caída de la humanidad.

Antes del pecado original

Durero capta la pureza del hombre antes del pecado original, con una escena cargada de simbolismo y belleza renacentista. La atención al detalle de Durero es extraordinaria. El cabello de Eva, los distintos tonos de piel que distinguen al hombre de la mujer, la meticulosa representación de las manos, las piedras en primer plano, revelan su dominio de la pintura al óleo, una habilidad aprendida en su Alemania natal. Ambos paneles llevan la firma de Durero; el de Adán con su monograma AD, y el de Eva con una tablilla que indica que la obra fue pintada después del nacimiento de Cristo de la Virgen María, situando así la pintura en un contexto temporal específico y aludiendo a María como la nueva Eva, que redime a la humanidad del pecado original.

En 2004, ambas tablas fueron restauradas en el Museo de El Prado. Intervenciones anteriores habían causado el oscurecimiento de la superficie con capas de barniz y suciedad, distorsionando los colores originales y aplanando las imágenes. Las estructuras de soporte, particularmente la de Adán, estaban en malas condiciones, lo cual había creado sombras, irregularidades y grietas verticales. El proceso de restauración implicó la eliminación meticulosa de las estructuras dañadas del panel de Adán y la estabilización del de Eva antes de abordar las superficies pintadas. 

Los resultados pueden contemplarse ahora en El Prado, donde la maestría técnica de Durero vuelve a brillar.

El Renacimiento clásico en la obra de Durero

Durero pintó esta pareja después de su viaje a Venecia, donde se sumergió en el estudio de las proporciones humanas. Los resultados son visibles en estos cuadros, con una composición mucho más simple que el grabado con el mismo tema (1504) en el que están basadas: las pinturas se apartan del fondo detallado del grabado para centrarse únicamente en la forma humana. Los ideales clásicos que Durero encontró en Italia, particularmente el renacimiento de las estéticas clásicas, influyeron profundamente en la realización de estas tablas. El descubrimiento de estatuas como Venus, Apolo o el Laocoonte con sus hijos inspiro a los artistas renacentistas, incluido Durero, quienes estudiaron estos modelos para emular sus proporciones perfectas y su belleza ideal y adaptarlos a nuevos personajes, como es el caso de estas obras.

Los paneles de Adán y Eva son una muestra de este renacimiento clásico, mostrando formas humanas idealizadas que contrastan con las figuras más góticas típicas del arte del norte de Europa. Para Durero, la belleza perfectamente medida y proporcionada, es sinónimo de lo bueno, y ello refleja a su vez el poder creador de Dios. La representación de Adán y Eva antes de su caída sirve como testamento de la belleza humana inmaculada, no contaminada aún por el pecado.

El origen de estos paneles sigue siendo un misterio. No hay documentación de la comisión o de las razones específicas por las que Durero los pintó. No forman parte de ningún retablo u otra obra religiosa. Tras la muerte de la esposa del artista, las pinturas fueron adquiridas por el ayuntamiento de Núremberg. En 1624 la reina Cristina de Suecia se las regaló al rey Felipe IV de España, asegurando su lugar en la colección real española.

Estos paneles no son sólo obras de arte; son objetos culturales que unen las tradiciones renacentistas del norte de Europa e Italia, e invitan a los espectadores a reflexionar sobre la naturaleza humana, la belleza y el poder creador de Dios.

Adán y Eva, de Alberto Durero. Museo del Prado. @Wikimedia Commons

COMENTARIO CATEQUÉTICO

El relato de la Creación narrado en el primer capítulo del Génesis culminaba con la presentación del ser humano, creado varón y mujer como imagen y semejanza de Dios. Este acabamiento del opus ornatus nos presenta, en definitiva, a la humanidad como supremo ornato de la creación divina, rebosante de armonía, belleza y orden, tal y como Durero nos muestra en sus tablas sobre Adán y Eva. En ellas vemos una perfecta representación pictórica de cómo el ser humano ha sido creado en bondad y armonía, no sólo en proporciones corporales, sino en pleno equilibrio consigo mismo, con la creación y con Dios, su Creador. Si El Bosco subrayaba más esa triple armonía en El Jardín de las Delicias, Durero parece invitarnos a contemplar la armonía del ser humano, diversidad de varón y mujer, en sí mismo.

La perfección original del ser humano

Las figuras de Adán y Eva, por tanto, pueden ayudar a contemplar la armonía y perfección de la última de las criaturas de Dios, su obra maestra, armonía que refleja su estado inicial de justicia y santidad. La revelación cristiana nos recuerda que toda la grandeza, belleza, orden y facultades del ser humano dimanan de la participación que Dios le ha dado en su misma vida. Por ello, contemplar esta apoteosis del ser humano conduce a descubrir una epifanía de la Gloria de Dios.

En este estado inicial, la criatura humana, unida a Dios, gozaba de dones especiales, tanto en el espíritu como en el cuerpo; la lozanía y belleza de los trazos de Durero nos expresan cómo Adán y Eva estaban libres del sufrimiento, de la enfermedad y de la muerte. Su perfecto orden clásico, humanista y renacentista, evoca el sólido orden que ambos viven en su existencia, como quienes no están todavía infestados por el triple desorden de la concupiscencia: el sometimiento a la sensualidad, los deseos de bienes terrenos y el egoísmo que secuestra la razón. Nada de esto se ve en la belleza inmaculada de estos reyes de la creación, cuyo dominio no sólo se extiende al conjunto de las criaturas sino, especialmente a ellos mismos. La potestad concedida por Dios al ser humano la ejerce éste particularmente en su autodominio, en ser señor de sí, de modo que pueda ejercer correctamente su poder sobre la creación entera.

Por mucho que el pecado original, que se insinúa de nuevo en esta tabla con la serpiente como lo hacía en la de El Bosco, haya arruinado este poder y este orden divino en el ser humano, conduciéndolo a su presente estado caído, no pierden Adán y Eva su capacidad de recuperar la imagen divina. Por ello, al igual que un claustro románico en ruinas no es contemplado como un montón de escombros, sino como evocación de una belleza y un orden constructivo que se pueden restaurar, así el presente estado de la humanidad es contemplado por la fe cristiana como una ruina que puede ser devuelta a su condición original, incluso mejorándola, por su Creador. Sin éste, como vemos en las teorías transhumanistas o antihumanistas, la criatura humana, marcada en su estado caído por el mal y el egoísmo, es simplemente un ser defectuoso que ha de ser retirado y sustituido por otro nuevo ser, o bien un animal dañino que ha de ser relegado y controlado.

Una caída llamada a la salvación

El estado caído ha llegado precisamente en el mismo escenario en donde Dios modela a la primera pareja humana. El capítulo segundo del Génesis narra la creación de Adán y Eva en el marco de ese jardín maravilloso, que tan espléndido se puede contemplar en la obra de El Bosco. Allí recibe de Dios su primera Alianza: todo lo puede recibir del Creador, todo lo puede cuidar, siempre y cuando renuncie a coger el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, plantado por Dios en el Paraíso junto al árbol de la vida. Tenemos una Alianza entre Dios y la humanidad que promete unos bienes, prescribe unas tareas y establece una prohibición, como una primera muestra de las sucesivas alianzas que Dios irá completando con la humanidad a lo largo del Antiguo Testamento.

Y, como en todas las alianzas, la presencia del pecado arruinará los pactos entre Dios y el ser humano. Este primer pecado se hace presente en la serpiente, enroscada arteramente en la rama que pende sobre Eva. Podemos fijarnos en que, siguiendo una tradición medieval, Durero pinta este árbol como un manzano, ya que el nombre de su fruto (llamado malus en latín) evoca nítidamente el fruto que va a traer a la humanidad su primer pecado. Pero podemos fijarnos también en el color de la serpiente, un inquietante oropel, o falso oro, que evoca el engaño de la tentación.

La tentación de los primeros padres de la humanidad, avivada por la serpiente diabólica, consiste precisamente en que Satanás les presenta como oro lo que es en realidad ruina; les hace ver que el acto de desobedecer a Dios (y por tanto quebrar su Alianza y sus bienes, quedando ambos reducidos a los escombros) les va a llevar a adquirir el oro de la plena igualdad de naturaleza con Dios (seréis dioses, les susurra), superando así con sus propias acciones su condición de imagen y semejanza.

La astuta serpiente, pues, aparece en este cuadro engañando a Adán y Eva y preparando su ruina, aunque el mismo Durero incluye también en su obra la promesa de su restauración. Antes incluso de que ambos coman el fruto, -que es el momento elegido por el pintor para representar a las dos figuras-, ya se está anunciando que un Nuevo Adán y una Nueva Eva restaurarían al ser humano de su ruina, elevándolo a un estado aún mayor que el de la justicia original. La inscripción de la cartela que contiene la fecha es suficientemente expresiva: no se data el cuadro simplemente con el guarismo del año de su ejecución, como suele hacerse, sino que se añade la precisión post virginis partum.

Esta discreta presencia de María (Virgen) y de Jesucristo (el parto de la Virgen) en el cuadro es la que aporta el sentido fundamental del mismo. El ser humano, creado como radiante imagen divina, fue engañado por la serpiente, de modo que su libertad, aún inocente y tierna (como decían algunos Padres de la Iglesia) sucumbió a la tentación. En el mismo momento de la tentación, sin embargo, Dios quiere recordar que había dispuesto ya ab aeterno un proyecto para redimir a la pareja humana caída con una nueva pareja. El Nuevo Adán y la Nueva Eva, viviendo su libertad hacia la plena obediencia a Dios, llevarían a la humanidad no sólo a un nuevo paraíso y a recuperar los dones originales, sino a compartir la misma naturaleza divina siendo adoptados como hijos en Jesucristo, el Unigénito del Padre.

La obra

Nombre: Adán y Eva
Año: 1507
Técnica: Óleo sobre tabla
Medidas: 209×80 cm
Lugar: Museo Nacional de El Prado (Madrid)
El autorEva Sierra y Antonio de la Torre

Historiadora del arte y doctor en Teología

TribunaDaniel Arasa

La particular geopolítica de la Santa Sede

La geopolítica vaticana podría resumirse en cinco conceptos e imágenes que, en opinión del autor, describen su esencia y modalidades, al menos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. A su juicio, no hay duda de  que la Iglesia es el ‘soft power’ más fuerte que existe.  

18 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 12 minutos

La diplomacia vaticana es una de las más antiguas del mundo. Por ese motivo, los nuncios —embajadores de la Santa Sede ante los diversos países y organizaciones internacionales— ejercen el rol de decanos del cuerpo diplomático, al menos en los países de tradición católica.

Ciertamente la Santa Sede representa una institución de carácter eminentemente espiritual como es la Iglesia católica, pero tiene una influencia enorme en todo el mundo, pues el Vaticano mantiene relaciones con más de 180 países.

Aunque a menudo se usan indistintamente, conviene distinguir entre Santa Sede, Vaticano e Iglesia católica. En breve, la Santa Sede es el gobierno central de la Iglesia Católica, compuesto por el Papa y la Curia Romana, con personalidad jurídica internacional para representar a la Iglesia en el mundo. 

El Vaticano (o Ciudad del Vaticano) es el Estado soberano, el lugar o territorio físico que sirve de sede y garante de independencia para la Santa Sede. La Iglesia Católica, en cambio, es la comunidad global de fieles que sigue a Cristo, gobernada por el Papa a través de la Santa Sede, y tiene su centro físico y espiritual en el Vaticano, donde se encuentra la sede de Pedro.

Macro-política y micro-política

Aunque estas líneas están dedicadas principalmente a la macro-geopolítica vaticana, estoy convencido del poder y de la influencia, aún mayor, de su micro-geopolítica, ya sea a través de los nuncios y representantes eclesiales locales (obispos, superiores religiosos, líderes espirituales, etc.), o de las acciones de las comunidades cristianas y de los católicos individuales en sus países, ciudades y barrios, de acuerdo a su visión del hombre y la sociedad.

De hecho, mientras el Vaticano es solo una pequeña estructura de la Iglesia, son muchos los bautizados y cada uno tiene la responsabilidad de llevar adelante la misión de la Iglesia, confiada por su fundador.

La Iglesia, un fuerte ‘soft power’

En este sentido, no hay duda en que la Iglesia es el ‘soft power’ más fuerte que existe. Recordamos todos la famosa anécdota en la que Stalin se preguntaba cuántas divisiones tenía el Papa, y Pío XII, en cuanto supo del fallecimiento del líder soviético, respondió: ‘Ahora Stalin verá cuantas divisiones tenemos allá arriba! (cielo)’.

Bromas y micro-geopolítica aparte, es obvio que la Iglesia, el papado y el Vaticano juegan un rol determinante en la geopolítica mundial, y si Roma tiene importancia a nivel político es, sobre todo, porque en ella está la sede del sucesor de Pedro, autoridad moral global por excelencia.

Como confirmación del papel geopolítico de la Iglesia, el Papa León XIV, el pasado 6 de diciembre, en una audiencia para recibir las credenciales de varios nuevos embajadores, declaró que la Santa Sede no será nunca “un espectador silencioso ante las graves disparidades, injusticias y violaciones fundamentales de los derechos humanos”.

Esencia y modalidades de la geopolítica vaticana: 5 conceptos e imágenes

Se podrían resumir en cinco conceptos e imágenes las características que, en mi opinión, describen la esencia y las modalidades de la geopolítica vaticana, al menos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. 

Concretamente, las he denominado así: geopolítica de la mediación, geopolítica del perdón, geopolítica de la sinceridad, geopolítica de la paz y geopolítica de la paciencia y de la discreción. 

Estas cinco dimensiones forman un entramado entre ellas y están presentes de un modo u otro en toda la acción diplomática y política que ejerce la Santa Sede en el mundo. Veámoslas una a una.

Geopolítica de la mediación

Los acontecimientos de abril y mayo del 2025 —la muerte y el funeral del Papa Francisco, el cónclave y la elección de León XIV— fueron acontecimientos de tal magnitud que se convirtieron  en escenarios geopolíticos en sí mismos. Una geopolítica que ocurrió casi por casualidad, sin ser buscada.

En esos momentos, la Iglesia se transformó en un actor central, sujeto y objeto de comunicación. Sin desmerecer la labor informativa realizada por el Dicasterio vaticano para la Comunicación o por los miles de periodistas presentes –fueron más de 6.600 acreditados— se puede decir que los acontecimientos hablaron por sí solos. Lo reconocía el mismo director de la Sala Stampa Vaticana, Matteo Bruni, explicando que el rol de su oficina era “no interponerse, sino dejar que la realidad hablara por sí sola” (comentario presente en un volumen especial de Church, Communication and Cultura, publicado el pasado mes de octubre).

Precisamente por la atención, el peso y el interés que adquieren momentos como los mencionados, pueden suceder cosas como ésta…

Encuentro entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky en la Basílica de San Pedro antes del funeral del Papa Francisco, el 26 de abril de 2025. (OSV News photo/Ukrainian Presidential Press Service handout via Reuters).

Lo que ambos presidentes se dijeron es en parte desconocido para nosotros (aunque la ironía de las redes sociales sobre Zelenskyy confesando a Trump no escapó a nadie), pero solo una ocasión como el funeral de un Papa (Francisco) pudo reunir a estas dos figuras y hacerlo en este contexto.

Este no es el primer caso, ni será el último, de reuniones bilaterales políticas facilitadas por contextos religiosos. Vemos, por tanto, en acto lo que podríamos llamar geopolítica de la mediación: incluso antes de ser un actor, el Vaticano es escenario y mediador de la geopolítica.

De hecho, en el caso de la guerra ruso-ucraniana la Santa Sede se ha ofrecido como mediadora y el Papa actual ha recordado en diversas ocasiones que las puertas del Vaticano están abiertas para  que ambos contendientes se encuentren y dialoguen. 

En el caso de la guerra en Ucrania, el rol de mediador imparcial de la Iglesia no ha sido incompatible con la decisión del Papa Francisco de enviar en diversas ocasiones a los cardinales Krajewski (Limosnero del Papa) y Zuppi (presidente de la Conferencia Episcopal Italiana) a la zona de conflicto por motivos humanitarios.

Prioridad al multilateralismo

Sin embargo, conviene recordar que la Iglesia siempre siempre ha defendido y dado prioridad al multilateralismo. Un ejemplo de sus mayores resultados fue el nacimiento de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), a la que el Vaticano contribuyó notablemente con ideas y propuestas. 

Ciertamente, hoy el papel de la OSCE ha quedado muy comprometido con laguerra en Ucrania, pues el mecanismo de decisión basado en la unanimidad hace imposible cualquier acuerdo cuando los contendientes de un conflicto forman parte de la organización.

No es posible presentar aquí todos los casos de mediación del Vaticano en diversos conflictos políticos de la historia contemporánea. Baste citar la mediación de la Santa Sede entre Chile y Argentina, a finales de los 70, en su disputa territorial sobre el Canal de Beagle, resuelta con un tratado de paz y amistad firmado definitivamente en 1984, o el rol preponderante de la Comunidad de San Egidio en los acuerdos de paz de la guerra civil de Monzambique, firmados en Roma en 1992.

Geopolítica del perdón

Una segunda enseñanza nos la ofrece otra sorprendente imagen: la de Papa Francisco besando los pies de los líderes políticos de Sudán del Sur, en abril de 2019.

(Vatican Media).

Imágenes como ésta tienen un poderoso impacto comunicativo y geopolítico, y podríamos considerarlas ejemplos de una geopolítica del perdón. Ante un conflicto con terribles consecuencias para la población civil, el Papa convocó a los líderes en disputa para promover su reconciliación. 

En el contexto político mundial, la Iglesia es prácticamente la única institución que habla de perdón y de reconciliación. 

A este episodio se podrían añadir muchos otros como, por ejemplo, el representado por la foto de Juan Pablo II escuchando a su agresor, Ali Ağca, en prisión, en 1983, tras el atentado de 1981.

El Papa San Juan Pablo II, herido gravemente en su jeep en la Plaza de San Pedro el 13 de mayo de 1981, tras ser tiroteado por el pistolero turco Mehmet Ali Agca (Foto de archivo de OSV News).

La geopolítica del perdón está estrechamente vinculada al concepto de la gratuidad y del servicio: aunque la Iglesia habla y hace geopolítica, procede siguiendo el ejemplo de su fundador, Cristo, quien murió en la cruz ofreciendo su vida por amor a la humanidad. 

Como es evidente, esta gratuidad se opone al comportamiento social predominante y explica en parte por qué la Iglesia es y será siempre signo de contradicción.

Geopolítica de la sinceridad y de la coherencia

En el mencionado encuentro con diversos embajadores (6 de diciembre), León XIV recordó que “la labor diplomática de la Santa Sede, modelada según los valores del Evangelio, está constantemente orientada a servir al bien de la humanidad, especialmente apelando a las conciencias y permaneciendo atenta a las voces de los pobres, de los que se encuentran en situaciones vulnerables o son empujados a los márgenes de la sociedad”. 

Es la suya una diplomacia de objetivos claros y declarados, una geopolítica sincera y coherente. Para llevarla a cabo, la Iglesia no necesita ni quiere cambiar su identidad o la doctrina recibida de Cristo, sino renovar las relaciones humanas.

La mayor parte de los problemas del mundo son “ecuménicos”, es decir, afectan a muchos y tienen que ser afrontados con la colaboración de todos. Y es precisamente una identidad institucional clara y honesta la que facilita el diálogo y permite a la Santa Sede colaborar con actores geopolíticos de orientaciones ideológicas muy dispares: confesiones religiosas, gobiernos políticos, asociaciones internacionales, etc. 

Entre otros aspectos, este enfoque permite trabajar conjuntamente en temas tan esenciales como la libertad religiosa (no solo de los cristianos) o la dignidad y defensa de los más vulnerables (minorías étnicas, enfermos, ancianos, no nacidos, etc.), y muchos de ellos esperan y desean —no siempre de formar declarada— la voz profética del Papa y de la Iglesia católica.

El Papa León XIV, en el centro, dirige un servicio ecuménico de oración vespertina en la basílica de San Pablo Extramuros de Roma el 25 de enero de 2026, al clausurar la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos (Foto de OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media).

La identidad que da la fe cristiana tiene también consecuencias en la consistencia de la geopolítica del Vaticano. Mientras los gobiernos civiles cambian su política exterior según la ideología del partido, o peor, del líder gobernante, la Iglesia actúa en la diplomacia sin traicionar sus principios.

Esta franqueza se observa también en el hecho de que la diplomacia vaticana no se siente condicionada por el tamaño o la importancia política de sus interlocutores. 

Entre otros ejemplos, no tiene miedo a rechazar embajadores propuestos por potencias mundiales (como hizo la Santa Sede con los tres candidatos iniciales propuestos por Barack Obama como sucesores de la embajadora Mary Ann Glendon), a decir lo que piensa sobre injusticias y conflictos en curso (como

la invasión de Gaza por parte de Israel en la entrevista del cardenal Pietro Parolin a Vatican News y contestada duramente por el gobierno israelí), o a establecer acuerdos con pequeñas islas del Océano Índico (como Timor-Leste). 

De hecho, es muy significativo como el periódico de la Santa Sede, L’Osservatore Romano, muestra tanto interés y aborda analíticamente la política de áreas remotas del mundo, y es que para la Iglesia todos los hombres son hijos de Dios y tienen la misma dignidad.

Precisamente por esto, y por su dimensión ética, a la Santa Sede le es reconocido un papel fundamental en foros internacionales, incluso en aquellos que podrían parecer lejanos de la “espiritualidad”, como la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA), ubicada en Viena.

Geopolítica de la paciencia y la discreción

A las anteriores dimensiones, se puede añadir una nueva: la geopolítica de la paciencia y de la discreción. 

El experto ex embajador italiano y actual embajador de la Soberana Orden de Malta ante la Santa Sede, Antonio Zanardi Landi, ha definido esta dimensión geopolítica vaticana como “paciencia estratégica”, ejemplificada en la constante y prudente acción diplomática de la Santa Sede en países de minoría cristiana (como Arabia Saudita o Pakistán) o de mayoría ortodoxa (como Rusia o Serbia), donde los progresos son lentos pero evidentes, o en los países del Medio Oriente, donde cualquier salida de tono provoca nuevas tensiones.

El cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, en un encuentro con dirigentes de Arabia Saudí, con ocasión de la Expo 2030 en Riad (Vatican Media).

En muchos de estos lugares, los representantes de la Iglesia católica actúan mediante canales reservados, detrás de bambalinas, con el objetivo de conseguir el máximo posible, en una geopolítica sabia, paciente y artesanal, casi hecha a mano, que muchas veces es más exitosa que la realizada a través de grandes declaraciones públicas que humillan a los implicados en dinámicas de vencedores y vencidos.

Y, sin lugar a dudas, aunque la historia real no siempre deja trazas, muchos resultados diplomáticos son fruto de la “diplomacia del tenedor”, que acompaña a menudo las relaciones personales.

También los documentos magisteriales tienen su peso e influencia, indirecta muchas veces, pues sientan las bases para el debate en cuestiones relevantes del ámbito geopolítico. Bastará mencionar aquí casos como la encíclica Rerum novarum (1891), de Leon XIII, que afrontaba la cuestión social y económica y que dio pie a la moderna doctrina social de la Iglesia, o ya en tiempos recientes, la Laborem exercens (1981), de Juan Pablo II, sobre el valor del trabajo, la Caritas in veritate (2009), de Benedicto XVI, con su crítica a un mercado financiero sin reglas, y a la exhortación apostólica Evangelii gaudium (2013) de Papa Francisco, con su renovada crítica a la tesis de los efectos positivos del capitalismo —retomada en parte por León XIV en su reciente exhortación Dilexi te—. O las encíclicas de Francisco dedicadas al respeto de la creación (Laudato Si’, 2015) y a la paz entre las gentes (Fratelli tutti, 2020).

Geopolítica de la paz

El Papa León XIV dirige su primer saludo de paz en la Logia central de la Basílica de San Pedro, el 8 de mayo de 2025 (@CNS photo, Lola Gómez).

Por último, la geopolítica de la paz. Desde el inicio de su pontificado, León XIV ha insistido en lo que podríamos llamar una geopolítica de la paz. 

Apenas elegido, sus primeras palabras  pronunciadas desde el balcón de la basílica de San Pedro fueron “la paz sea con vosotros”. Este saludo de Cristo a sus apóstoles (Juan 20:19) se ha convertido en el hilo conductor de su pontificado. 

En la audiencia que concedió a los periodistas que siguieron el cónclave, pocos días después de su elección, el Papa propuso a los presentes promover la paz a través de una “comunicación desarmada y desarmante”.

En numerosas ocasiones, como en su reciente discurso previo a la bendición Urbi et Orbi del día de Navidad, el Papa ha recordado tantos conflictos activos en el mundo, pidiendo siempre por una solución pacífica. 

Y no habla de una paz teórica o ideal, sino que está convencido de que “la paz es posible y los cristianos, en diálogo con hombres y mujeres de otras religiones y culturas, pueden contribuir a construirla” (Angelus, 7 de diciembre de 2025). 

En este sentido, para León XIV la paz no es solo ausencia de conflicto sino “don activo y exigente que nace del corazón” (Discurso del 6 de diciembre de 2025, durante la presentación de credenciales de algunos embajadores).

Por supuesto, la Santa Sede busca una paz duradera, y no solo congelar los conflictos existentes.

En este sentido, el Papa León XIV sigue el concepto de paz de su santo de referencia, san Agustín: Pax est tranquillitas ordinis, es decir, que la verdadera paz no es tanto la ausencia de problemas, sino la serenidad que resulta de que cada cosa esté en su lugar correcto y orientado hacia Dios, su fin último, implicando un orden interior del alma y un orden social basado en la justicia y la caridad, donde todos se aman y buscan el bien mutuo. 

En el fondo, la paz es fruto de la justicia, de la libertad y de la solidaridad, y no es posible donde hay injusticia.

Para alcanzar esa paz, el Papa ve en la Iglesia y en sus miembros un instrumento fundamental. “Éste, hermanos y hermanas”, dijo en la Misa de inauguración de su ministerio petrino, “quisiera que fuera nuestro primer gran deseo: una Iglesia unida, signo de unidad y comunión, que se convierta en fermento para un mundo reconciliado”. No por nada, el lema del escudo papal es In illo unum uno (“En el único Cristo somos uno»).

Las personalidades cuentan

Hemos resumido las principales notas de la geopolítica de la Santa Sede. Si he insistido en la consistencia de su orientación, sin embargo no puedo ignorar que existen diferencias evidentes entre pontificados, ya sea por motivos personales que circunstanciales. 

Por ejemplo, mientras san Juan Pablo II era un pontífice que promovió la caída del comunismo en Europa (pensemos a su apoyo público al sindicato Solidarnosc), Benedicto XVI se concentró en contener los embates del relativismo, y Francisco modificó el eje de interés geopolítico hacia el mundo de la periferia visitando principalmente países de minoría católica o nombrando cardenales de ciudades casi desconocidas, entre otros.

De León XIV aún es pronto para decir cuál es su aproximación a la geopolítica mundial, pero su origen geográfico norteamericano y, al mismo tiempo, su background internacional (ha visitado casi 50 países como superior de los agustinos), probablemente le facilitarán afrontar los desafíos globales con una visión amplia y con un acercamiento menos personalista que el de su predecesor.

Éxitos, fracasos… y más éxitos

Ciertamente la autoridad moral del Papa o de la Iglesia como institución pública no garantizan el éxito de sus intervenciones en favor de la paz o de la reconciliación. 

Como la historia demuestra, hay casos en los que la voz del Papa y de la Iglesia producen el efecto buscado: por ejemplo, el empeño de Juan XXIII en la crisis de los misiles de Cuba (1962) o el citado conflicto territorial entre Argentina y Chile (1978). Pero no son pocos los fracasos de iniciativas papales en ámbito

geopolítico, sobre todo en el caso de conflictos bélicos: como las intervenciones de Juan Pablo II contra la Segunda Guerra del Golfo, o la iniciativa personal de Papa Francisco ante la embajada rusa en Roma para frenar la invasión en Ucrania.

Ciertamente, las acciones y palabras de los pontífices y de otros líderes eclesiales pueden obtener resultados muy diversos e incluso opuestos. Pero esa geopolítica humana está acompañada por una dimensión que no puede ser olvidada y que siempre obtiene éxitos: la geopolítica sobrenatural de la oración. 

Sabemos, porque lo ha dicho Cristo, que la oración siempre obtiene fruto, es siempre exitosa, aunque muchas veces no se perciba visiblemente. Por ejemplo, los frutos de santidad de las numerosas vigilias de oración y jornadas de ayuno promovidas por los diversos pontífices en aras de la paz son y serán incalculables.

Por todo esto, es posible acabar recordando que la Iglesia es el ‘soft power’ más potente que existe y lo seguirá siendo si es fiel a sus principios evangélicos.

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Daniel Arasa es Decano de la Facultad de Comunicación Institucional (Pontificia Universidad de la Santa Cruz).

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El autorDaniel Arasa

España

CaixaBank fortalece su gestión especializada para la Iglesia en Barcelona

El compromiso de CaixaBank con la Iglesia en España se refuerza una vez más con la jornada “Comprometidos con la sociedad y las inversiones según los criterios de la Doctrina Social de la Iglesia” celebrada en Barcelona.

Redacción Omnes·17 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

CaixaBank ha dado un paso más en su acompañamiento a la Iglesia en España con la celebración en Barcelona de la jornada “CaixaBank, comprometidos con la sociedad y las inversiones según los criterios de la Doctrina Social de la Iglesia”, un encuentro dirigido a ecónomos, superiores y responsables financieros de instituciones religiosas para presentar un modelo de gestión especializado y profundizar en la integración de los principios éticos de la Doctrina Social de la Iglesia en la actividad financiera.

Al encuentro acudieron más de 70 directivos y responsables financieros de la Iglesia. Constituye el segundo acto de características similares que CaixaBank organiza en el territorio español, reforzando así el diálogo entre la entidad y las instituciones religiosas.

Un modelo especializado al servicio de la misión

La directora territorial de CaixaBank en Barcelona, Maria Alsina, abrió la jornada subrayando la importancia de ofrecer una atención altamente especializada a las instituciones religiosas, basada en la experiencia, el conocimiento de sus necesidades específicas y una relación de confianza a largo plazo. Según explicó, la entidad busca facilitar soluciones financieras a medida que sostengan su actividad pastoral, social y patrimonial.

Por su parte, Patricia Rubio, directora de Banca de Instituciones en Barcelona, detalló el modelo de atención integral que coordina la relación con este tipo de clientes. La propuesta combina asesoramiento experto, formación y un equipo con alta especialización, con el fin de ofrecer un servicio diferencial que responda a la identidad y misión propias de cada institución.

Durante la sesión también se abordaron documentos eclesiales de carácter jurídico, económico y pastoral, destacando la necesidad de que la gestión profesional se apoye en la transparencia, la rendición de cuentas y la responsabilidad, principios cada vez más relevantes en la administración de bienes eclesiásticos.

Finanzas éticas y compromiso social

Uno de los ejes del encuentro fue la integración de criterios éticos y sostenibles en las decisiones de inversión. En este marco, representantes de Fundación la Caixa presentaron la acción social de la institución, destacando su trabajo con colectivos vulnerables y la convergencia de objetivos con la misión humanista de la Iglesia.

La jornada concluyó con una mesa redonda en la que expertos de CaixaBank Wealth Management y CaixaBank Asset Management analizaron cómo aplicar en la gestión patrimonial los criterios propuestos por Mensuram Bonam, documento de referencia para las inversiones coherentes con la DSI. Se abordaron políticas de sostenibilidad, análisis de controversias, carteras especializadas y vehículos de inversión diseñados específicamente para instituciones religiosas.

Asimismo, se insistió en la importancia de contar con planes financieros estratégicos que contemplen objetivos a corto, medio y largo plazo, y que ayuden a alinear la rentabilidad económica con el impacto social positivo.

Economía al servicio del bien común

Los responsables de la entidad reiteraron que profesionalidad, compromiso, confianza y calidad del servicio son los pilares para acompañar a las instituciones religiosas en sus necesidades operativas, inversoras y aseguradoras. El objetivo, señalaron, es promover una economía al servicio del carisma y de la misión, y no al revés.

El acto se cerró con un mensaje claro: cuando las finanzas se gestionan desde criterios éticos y responsables, pueden convertirse en una herramienta eficaz para promover la dignidad humana, la justicia social y el bien común. En esa línea, CaixaBank reafirmó su voluntad de seguir colaborando estrechamente con las instituciones de la Iglesia, fortaleciendo su labor espiritual y social desde una gestión patrimonial coherente con sus valores.

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Evangelización

Los santos padres de la Iglesia en salida

El prelado del Opus Dei regaló al Papa León un libro sobre la recepción de la 'Gaudium et spes' en seis santos pastores. En este artículo, el autor de la obra resume una parte de sus aportaciones.

Ramón Sala González·17 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 13 minutos

La imagen de una «Iglesia en salida» misionera, promovida y popularizada por el Papa Francisco (Evangelli Gaudium nn. 20-24), tiene un origen histórico preciso. Surgió hace poco más de sesenta años cuando se preparaba «la hoja de ruta» del Concilio Vaticano II. Interpretando el deseo manifestado por el Papa san Juan XXIII de que la Iglesia se abriera al mundo, el cardenal belga Leo Suenens (1904-1996), en una aplaudida intervención en el Aula conciliar (4 de diciembre de 1962), introdujo la expresión «Ecclesia ad extra». Él proponía que el Concilio «sobre la Iglesia» tratara también sobre su misión en el mundo. La idea fue acogida por los obispos y dio como fruto, al final del Vaticano II (1965), un documento único: la Constitución Pastoral Gaudium et Spes (GS).

Este documento «sobre la Iglesia en el mundo actual» dice que el ejemplo de los pastores, junto con los fieles y religiosos, muestra al mundo el auténtico rostro de la Iglesia, cuyo testimonio tanto necesita (GS 43). Con estas líneas quiero evocar brevemente las figuras de seis pastores santos de la Iglesia del Postconcilio, cuya vida y pensamiento guardan una estrecha relación con la enseñanza de la GS.

Se trata de dos Papas (san Pablo VI y san Juan Pablo II), tres prelados (los santos Josemaría Escrivá y Oscar Romero, y el beato Eduardo Pironio) y un superior religioso (el Padre Pedro Arrupe, SJ). Este último, en proceso de beatificación. Todos son coetáneos, la mayoría se conocieron personalmente y algunos fueron grandes amigos. Cada uno de ellos supo leer la Constitución Pastoral con una mirada personal y extraer de ella valiosas orientaciones, siempre al servicio del Pueblo de Dios.

Pablo VI y Juan Pablo II: Papas de la Gaudium et Spes

Es verdad que la Constitución Pastoral es el documento querido expresamente por san Juan XXIII. Pero se debe a su sucesor, san Pablo VI (1897-1978), la concepción, gestación y alumbramiento de GS, tras su largo y complejo proceso de elaboración. No figuraba entre los esquemas preparados para el Concilio. Le dieron un respaldo decisivo las palabras del «sabio timonel» del Vaticano II (Francisco) a los Padres conciliares, al comienzo y final de los dos últimos períodos de sesiones. También, desde fuera del Concilio, contribuyeron a su promulgación la encíclica Eclesiam Suam (1964) y el célebre discurso de Pablo VI ante la ONU (1965).

Presentándose como portavoz de la Iglesia y «experto en humanidad», ante los representantes de todos los países, en aquel discurso el Papa les trasmitió el reconocimiento de su trabajo. Y tendía la mano a todos para colaborar juntos en «los caminos de la historia y los destinos del mundo» por el bien de la persona y de la comunidad de los pueblos. «¡Nunca como hoy -dijo-, en una época de tanto progreso humano, se ha hecho tan necesario apelar a la conciencia moral del hombre!». 

Pablo VI fue también el impulsor de la recepción inicial de la Constitución Pastoral. Desde su solemne Mensaje de clausura del Vaticano II, él vio plasmada en su antropología teológica la base de un nuevo humanismo, con el que se identificaba plenamente. En efecto, en aquel último mensaje resumió de este modo lo descubierto por el Concilio:

Tal vez nunca como en este Sínodo la Iglesia ha sentido la necesidad de conocer la sociedad que la rodea, de acercarse a ella, de comprenderla, de penetrar en ella, servirla y transmitirle el mensaje del Evangelio y de aproximarse a ella siguiéndola en su rápido y continuo cambio [cf. GS 4-8]…

La Iglesia, reunida en el Concilio, ha dirigido realmente su atención –además de hacia sí misma y la relación que la une con Dios– hacia el hombre, el hombre tal como se presenta actualmente… Todo el hombre fenoménico –por utilizar una expresión reciente–, revestido de sus innumerables circunstancias, se ha presentado ante los Padres conciliares, también ellos hombres…

Los años del inmediato postconcilio no fueron fáciles para Pablo VI. Diversas circunstancias le causaron pesar y preocupación. A pesar de ello, no fue el hombre circunspecto que algunos han imaginado. En una audiencia obsequió a un grupo de sacerdotes el libro con las meditaciones del retiro que uno de los redactores de GS (B. Häring) había predicado a la Curia romana (1964). Y, comentó: «Se vende muy bien. Todos quieren saber cómo se hace para convertir al Papa». Convencido de la necesidad del diálogo de la Iglesia con el mundo, en su magisterio desarrolló algunos de los principales temas esbozados en la Segunda Parte de la Constitución Pastoral: el matrimonio (Humanae Vitae), la cultura (Evangelii Nuntiandi) y el desarrollo económico y social (Populorum Progressio). 

El primer Papa polaco, san Juan Pablo II (1920-2005), fue uno de los protagonistas más destacados del Vaticano II. Participó activamente en sus cuatro períodos de sesiones y trabajó directamente en el proceso de elaboración de su «particularmente querida» Constitución Pastoral. De hecho, antes de empezar la última etapa del Concilio, Karol Wojtyla formó parte del grupo encargado de realizar el nuevo esquema sobre la Iglesia en el mundo actual. Dejó su huella personal, sobre todo, en la redacción de su «Exposición preliminar», y en el capítulo sobre la «misión de la Iglesia en el mundo», que condensa el tema de todo el documento, y con el que se cierra su primera parte.

Tras el fugaz pontificado de Juan Pablo I (1978), el cardenal Wojtyla fue elegido su sucesor con sólo 58 años. Desde el comienzo, las enseñanzas de GS inspiraron todo su ministerio petrino, como él mismo tuvo oportunidad de reconocer en varias ocasiones. Por ejemplo, al conmemorar el trigésimo aniversario de la Constitución pastoral: «Precisamente el íntimo conocimiento de la génesis de Gaudium et Spes me ha permitido apreciar a fondo su valor profético y asumir ampliamente sus contenidos en mi magisterio, ya desde la primera encíclica, la Redemptor hominis».

En este documento programático, recogiendo el legado de la Constitución Pastoral, Juan Pablo II vinculaba estrechamente la misión de la Iglesia en el mundo y el destino de la humanidad a la luz de Cristo Redentor crucificado y resucitado (RH 14; GS 10).

El grave atentado que sufrió el 13 de mayo de 1981 en la plaza de san Pedro solamente interrumpió temporalmente su presencia pública. Un grupo de peregrinos polacos le visitó durante su convalecencia. Le pidieron que se cuidara mucho y que no viajara tanto. Juan Pablo II comentó que su misión era estar con todos. Entonces una compatriota le dijo que rezaban por Su Santidad. Sonriente, el Papa le respondió: «se lo agradezco mucho. También a mí me preocupa mi santidad». Pronto reemprendió con energía renovada los compromisos diarios, su enseñanza magisterial y sus continuos viajes apostólicos como Pastor de la Iglesia universal. En su largo pontificado, la carismática personalidad de san Juan Pablo II traspasó las fronteras de la Iglesia. 

Los temas de la defensa de la dignidad y los derechos de la persona humana (Evangelium Vitae), del matrimonio y la familia (Familiaris Consortio), del diálogo intercultural e interreligioso (Fides et Ratio, Redemptoris Missio), de la justicia económica y social (Sollicitudo rei Socialis, Centesimus Annus), de la construcción de la comunidad de los pueblos y de la paz en el mundo, constituyeron los pilares básicos en su misión de llevar a la Iglesia hacia el nuevo milenio. Para el último año de preparación de tal evento (1999), san Juan Pablo II escribió:

Un interrogante fundamental debe plantearse también sobre el estilo de las relaciones entre la Iglesia y el mundo. Las directrices conciliares –presentes en la Gaudium et Spes y en otros documentos– de un diálogo abierto, respetuoso y cordial, acompañado sin embargo por un atento discernimiento y por el valiente testimonio de la verdad, siguen siendo válidas y nos llaman a un compromiso ulterior (Tertio Millennio Adveniente 36).

Mons. Escrivá y el card. Pironio: Pastores del apostolado en el mundo

Contemporáneo y amigo personal tanto de Pablo VI -su «mano amiga»-, como del card. Wojtyla, el fundador y primer Presidente del Opus Dei, san Josemaría Escrivá (1902-1975), fue un ferviente impulsor de la presencia activa de la Iglesia en medio de las realidades temporales. En su memorable «homilía del Campus» (1967) dijo a los miles de profesores y alumnos de la Universidad de Navarra que asistían a la eucaristía:

No lo dudéis, hijos míos: cualquier modo de evasión de las honestas realidades diarias es para vosotros, hombres y mujeres del mundo, cosa opuesta a la voluntad de Dios. Por el contrario, debéis comprender ahora —con una nueva claridad— que Dios os llama a servirle en y desde las tareas civiles, materiales, seculares de la vida humana: en un laboratorio, en el quirófano de un hospital, en el cuartel, en la cátedra universitaria, en la fábrica, en el taller, en el campo, en el hogar de familia y en todo el inmenso panorama del trabajo, Dios nos espera cada día.

El Papa Francisco le ha reconocido como un «precursor del Vaticano II». Mons. Escrivá acogió con alegría la convocatoria del Concilio y siguió de cerca su desarrollo. De un modo discreto, sin intervenir directamente en los trabajos del Vaticano II, los debates y varios documentos conciliares, entre ellos la GS, se hicieron eco de su espiritualidad. Entrevistado por el diario The New York Times (7 de diciembre de 1966) sobre el significado del Concilio, san Josemaría lo consideraba un acontecimiento del Espíritu para nuestro tiempo.

Se había puesto en marcha un «gran movimiento de renovación» fruto de su acción vivificadora en el mundo. «Leyendo los decretos del Concilio Vaticano II se ve claramente que parte importante de esa renovación ha sido precisamente la revaloración del trabajo ordinario y de la dignidad de la vocación del cristiano que vive y trabaja en el mundo».

Los que conocieron de cerca al fundador del Opus Dei dan fe de la intensa vida de oración de este santo «con los pies en la tierra». Cuando tuvo noticia de que se había extendido el bulo de que le habían visto levitar en la capilla, se limitó a comentar con buen humor que eso sería un gran milagro porque él estaba demasiado gordo… 

Además de la defensa de la dignidad de la persona humana, muchos de los escritos y alocuciones de Mons. Escrivá, abordan cuestiones centrales de la Constitución Pastoral. Entre las principales, hay que destacar la justa libertad de la persona, y el valor del trabajo (Primera Parte); la dignidad del matrimonio y la familia, y el encuentro entre la fe y la cultura (Segunda Parte). Con motivo de su canonización (2002), Juan Pablo II resaltó su pasión por el mundo y la fecundidad de sus enseñanzas para la misión evangelizadora de la Iglesia: «Josemaría Escrivá comprendió más claramente que la misión de los bautizados consiste en elevar la cruz de Cristo sobre toda realidad humana y sintió surgir de su interior la apasionante llamada a evangelizar todos los ambientes».

Quizás la figura del beato Card. Pironio (1920-1998) sea menos conocida fuera del ámbito eclesial. Sin embargo, seguramente fue «una de las mayores personalidades de la Iglesia del final del milenio» (card. C. M. Martini). Su compatriota y amigo, el Papa Francisco, le definió como un «humilde pastor según el espíritu del Concilio Vaticano». Mons. Pironio fue un testigo presencial de aquel evento como perito y padre conciliar. Tuvo una intervención oral en la discusión del esquema sobre el apostolado de los laicos y trabajó en varias comisiones. En 1964 presentó un escrito con observaciones al primer texto de la futura GS. Proponía que recogiera dos temas fundamentales para la misión de la Iglesia: la esperanza y la paz.

La respuesta de la Iglesia se encuentra en la genuina noción de «la esperanza cristiana» y de «una paz verdadera e íntegra». La esperanza teológica –virtud esencialmente dinámica y activa que tiende a las cosas celestiales edificando cristianamente la ciudad terrestre– debería ser como el centro de toda la exposición en el esquema Sobre la Iglesia en el mundo de hoy. Y después «la paz verdadera» que supera todo sentido, y que es un acto interno de la caridad, efecto de la gracia santificante y fruto del Espíritu Santo que habita en nosotros.

El card. Pironio también fue un pionero de la acogida del Vaticano II por la Iglesia Latinoamericana, primero como secretario y presidente del CELAM y, después, al frente de los dicasterios para los religiosos y para los laicos. Además de ser «sacramento de Dios» como Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu, él llamaba a la Iglesia «sacramento del mundo»: «Distinta del mundo, la Iglesia se siente, sin embargo, insertada en él como fermento y alma [cf. GS 40b], profundamente compenetrada con su suerte terrena, salvadoramente responsable de su destino».

Tal y como se enuncia al comienzo de Constitución Pastoral, el cardenal argentino comprendió que la Iglesia hace propios «los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren» (GS 1) como encarnación de Cristo. La respuesta de la Iglesia a los gozos y esperanzas de la humanidad fue el estímulo permanente del trabajo y ministerio de Mons. Pironio. Él creyó en la actualidad profética de GS y entendió que la misión de la Iglesia en el mundo tiene que ser plenamente humana para poder ser verdaderamente religiosa. Su sintonía con los jóvenes hizo que fuera uno de los principales inspiradores de las «Jornadas mundiales de la Juventud» implantadas por Juan Pablo II.

Hasta el final de su vida conservó un carácter afectuoso y alegre. Su secretario personal (F. Verges) cuenta que poco antes de morir le había visitado un joven amigo a quien le susurró: «esta tarde veré a tu abuelita, ¿qué querés vos que le diga?». Como un «Testigo de la fe en la alegría» (Juan Pablo II), el beato Pironio alentó con entusiasmo, tanto a los pastores, como a los fieles laicos, a dar un testimonio creíble de esperanza.

Mons. Romero y el Padre Arrupe: Apóstoles de la justicia social

El profeta y mártir de los pobres, san Oscar A. Romero (1917-1980), fue canonizado el 14 de octubre de 2018 en la misma celebración que el Papa Pablo VI. No participó en el Concilio, pero encarna a la perfección la figura del obispo del Vaticano II. Como pastor que sentía con la Iglesia (su lema episcopal), él se propuso que las enseñanzas del Vaticano II llegaran al pueblo, especialmente a través de sus homilías dominicales. Recogiendo las esperanzas y angustias de los pobres, fue «voz de los sin voz» y se convirtió en «micrófono» de la Palabra que Dios para la Iglesia salvadoreña. 

Como los profetas, Mons. Romero elevó su voz frente a los poderosos, denunciando la violencia y llamando a la justicia y a la reconciliación. Este modo de proceder provocó graves acusaciones falsas contra su persona (meterse en política, promover el comunismo). Son inolvidables las enérgicas palabras que pronunció en la Catedral de San Salvador, la víspera de su asesinato, implorando en nombre de Dios el cese de la represión. «Aunque siga siendo una voz que clama en el desierto -dijo-, sé que la Iglesia está haciendo el esfuerzo por cumplir con su misión». Dio el supremo testimonio con su martirio, mientras celebraba la misa (24 de marzo 1980). A causa de su predicación había recibido continuas amenazas. Era muy consciente de que su vida corría peligro, pero superaba el miedo hasta con buen humor.

Una religiosa mexicana (sor Luz Isabel Cueva), de la comunidad del hospital donde residía el arzobispo cuando fue asesinado, contó la siguiente anécdota. Una mañana, en el desayuno, les confesó que casi no había dormido, porque había oído fuertes pasos, «como de botas militares», en el techo de la casa. Y les dijo: «Aquí tengo las pruebas». «Pensábamos que nos iba a mostrar balas o algo así -recordaba la hermana-. Pero sacó del bolsillo dos aguacates». El ruido lo habían producido al caer del árbol sobre la uralita del tejado.

De la Constitución Pastoral, uno de los documentos conciliares más presentes en sus homilías, no sólo adoptó el lenguaje y la metodología, sino también sus principios y contenidos. El magisterio de GS, muchas veces a través de su recepción en los documentos del CELAM (Medellín y Puebla), fue una referencia constante del pensamiento de Mons. Romero. Ya al comienzo de su ministerio pastoral como arzobispo, en la homilía del 6 de agosto de 1977, afirmaba:

La Iglesia ha comprendido que vivía un poco de espaldas al mundo y se convierte para dialogar con el mundo. Y en el Concilio Vaticano II escribe toda una hermosa Constitución que se llama así: la Iglesia en el mundo actual. La Iglesia no es una extraña del mundo. Todo lo humano toca su corazón y ella siente que ha de convertirse a un diálogo más evidente con este mundo que le debe de interesar. Son ustedes, sobre todo los pobres, los que sufren, los que son atropellados, los marginados, los sin voz. Y la Iglesia se identifica con este mundo que sufre, pero no exclusivamente. Con todos los hombres que construyen el mundo.

Los textos de la Constitución Pastoral fueron releídos, meditados y puestos en práctica durante los años de su episcopado, en un contexto sociopolítico y eclesial especialmente difícil. En la exhortación Dilexi Te (2025) el Papa León XIV, ha recordado su testimonio como una exhortación viva del amor de la Iglesia por los pobres: «Él sintió como propio el drama de la gran mayoría de sus fieles y los hizo el centro de su opción pastoral…» (DT 89).

También le tocaron vivir tiempos muy duros al P. Pedro Arrupe (1907-1991), antiguo misionero jesuita en Japón. Entonces sufrió personalmente, siendo un joven sacerdote y médico, el horror del bombardeo nuclear de Hiroshima al final de la Segunda Guerra Mundial. Fue elegido Superior General de la Compañía de Jesús pocos meses antes del comienzo de la última etapa del Vaticano II (1965).

El P. Arrupe tenía una profunda espiritualidad y una extraordinaria capacidad de trabajo. Además, poseía un fino sentido del humor. Su primer biógrafo (P. M. Lamet), cuenta que la misma tarde de su designación como sucesor de San Ignacio, preguntado por el hermano sacristán sobre la hora para celebrar la misa al día siguiente, el neo-electo le respondió que «muy temprano». Al sondear el jesuita si le parecía bien a las siete y media, él sonriente le dijo: «Por favor, hermano, no me parta la mañana».

A pesar de múltiples incomprensiones y conflictos, el P. Arrupe hizo propia y llevó adelante la opción por la justicia, en total fidelidad a los orígenes de la Compañía. Según él, ese compromiso forma «parte Integrante» de la tarea evangelizadora. En vísperas de sufrir la trombosis que lo paralizó hasta el final de su vida, lo explicó en una conferencia en la Universidad Católica de Manila (1981). La apuesta por «El servicio de la fe y la promoción de la justicia» lejos de traicionar el objeto fundacional de la misión de los jesuitas (la defensa y propagación de la fe), respondía mejor «a las necesidades presentes de la Iglesia y de la humanidad, a cuyo servicio estamos comprometidos por vocación».

Al final del Concilio, el recién elegido General de la Compañía tomó la palabra ante los obispos al debatirse los esquemas de la Gaudium et Spes y del Decreto Ad gentes. Su primera intervención se centró en la actitud de la Iglesia ante el fenómeno del ateísmo (GS 19-21). En la última, después de valorar positivamente la fundamentación del esquema sobre la actividad misionera de la Iglesia, el P. Arrupe subrayaba la urgencia del apostolado misionero «como el principal en la Iglesia». Entre otras, hacía la siguiente propuesta:

Que se entienda con más claridad, por profundas razones teológicas, la obligación gravísima que recae sobre todo el Pueblo de Dios y sobre cada uno de sus miembros -de cualquier condición que sea- a saber, que tomen como suyo el quehacer misional en sus diferentes aspectos, de modo que todos se muevan a colaborar, la Palabra de Dios se difunda y Él sea glorificado (2Tes 3,1).   

Además de su participación en el Vaticano II, el P. Arrupe se convirtió en un «profeta de la renovación conciliar» (P. H. Kolvenbach) durante los años del Postconcilio, al frente de los jesuitas y de la Unión de Superiores Generales. Por su arraigada espiritualidad y experiencia misionera él estaba convencido de la urgencia de un diálogo fecundo de la Iglesia con el mundo contemporáneo. Los temas de la increencia, de la inculturación y del compromiso con la justicia y la paz, figuraron entre sus constantes preocupaciones.

Hacia el ecuador del siglo XXI

El Concilio Vaticano II ha mostrado el rostro de una Iglesia «que desea abrir los brazos hacia la humanidad, hacerse eco de las esperanzas y de las angustias de los pueblos y colaborar en la construcción de una sociedad más justa y más fraterna». Lo ha recordado el Papa León XIV, terminado el año jubilar, en la presentación del ciclo de catequesis sobre los documentos del Concilio (Audiencia general, 7 de enero de 2026). Ahora «estamos llamados a seguir siendo atentos intérpretes de los signos de los tiempos, alegres anunciadores del Evangelio, valientes testigos de justicia y de paz», ha subrayado.  

Sin ocultar la polifonía de los acentos propios en su aproximación a la GS de cada uno de los pastores reseñados, resultan también evidentes varias convergencias entre todos ellos. Se pueden resaltar, en particular, las siguientes:

  1. La apertura de la Iglesia al mundo. Ello conlleva su disposición a entablar un diálogo cordial y crítico a la vez, con un lenguaje pastoral, abandonando prejuicios y posiciones cerradas o defensivas.
  2. El valor de cada persona humana y su dignidad. Forma parte de la misión de la Iglesia en el mundo la defensa del valor sagrado de la vida humana, sobre todo de los más vulnerables, contra cualquier amenaza.
  3. El reconocimiento de la justa autonomía de las realidades temporales. La Iglesia se sitúa en el mundo, no por encima o frente a él. Ello implica un modo nuevo de hacerse presente en él: no desde la imposición o las condenas, sino con una propuesta de esperanza y salvación.
  4. La disposición a un encuentro fecundo entre fe y cultura. Para llevar adelante su misión pastoral, la Iglesia tiene que favorecer tanto la evangelización de las culturas, como la transmisión de la fe con los valores propios de cada cultura. 

El gran legado común de estos santos pastores de la Iglesia es, sin duda, su condición de modelos de santidad. Todos ellos encarnan personalmente los cinco rasgos descritos por el Papa Francisco en el cap. 4 de la exhortación apostólica Gaudete et Exsultate (2018) «sobre el llamado a la santidad en el mundo actual». Es decir: 1) Fueron hombres de Dios, apoyados fielmente en Él; 2) rebosaban alegría y sentido del humor; 3) evangelizaban con sus vidas; 4) eran conscientes de que el camino hacia la santidad se recorre acompañados; y 5) fueron hombres de oración, que trataban asiduamente con Dios. Por eso creo que les corresponde con razón ser venerados hoy como los santos padres de la «Iglesia en salida».

La Iglesia en la calle

Autor: Ramón Sala
Editorial: Rialp
Año: 2026
Nº de páginas: 264
El autorRamón Sala González

Sacerdote agustino y profesor de teología en el Estudio Teológico Agustiniano de Valladolid.

Mundo

11 consejos del Papa a las parroquias

El Papa León XIV realizó en la tarde del domingo su primera visita a una parroquia de la diócesis de Roma, Santa María Regina Pacis (Reina de la Paz) en Ostia Lido. Allí se reunió con niños, jóvenes y mayores, les animó a “formar equipo”, celebró la Santa Misa, y les dio varios consejos.

CNS / Omnes·17 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

– Carol Glatz, Ostia Lido, Italia (CNS)

“Esta es la primera visita a una parroquia de mi nueva diócesis. Estoy muy contento de comenzar aquí, en Ostia (a 16 millas de Roma). Además, en una parroquia que lleva el nombre de Santa María Reina de la Paz, tan importante en estos tiempos que estamos viviendo”. Así se expresó el Papa en la visita, en la que ofreció algunos consejos,

Aunque era su primera visita a Ostia como Papa, había estado en la zona muchas veces como fraile agustino, debido a la estrecha conexión de la ciudad portuaria con la historia de San Agustín y, especialmente, su madre, Santa Mónica, quien murió allí en 387. Sus restos fueron trasladados a Roma en el siglo XV.

En la homilía durante la Misa, el Papa León enfatizó la necesidad de convertir el corazón para que haya paz en el mundo. Además, sugirió algunos puntos en un encuentro, a petición del párroco.

1- Una auténtica comunidad cristiana sabe acoger con sinceridad y alegría a todos: católicos, no católicos y personas sin fe alguna, afirmó el Papa León XIV. “Una verdadera parroquia” es donde “todos aprendemos a decir ‘bienvenidos’, no sólo con palabras, sino con espíritu de hospitalidad, abriendo la puerta y dando la bienvenida a todos”, dijo, hablando a los miembros de la comunidad.

2. El Papa animó a los fieles a cultivar corazones humildes, pacíficos y abiertos a Cristo, porque “el mal que vemos en el mundo tiene sus raíces precisamente allí, donde el corazón se vuelve frío, duro y falto de misericordia”.

3. Los invito a todos, como comunidad parroquial, junto con las demás organizaciones virtuosas que operan en estos barrios, a seguir aportando con generosidad y valentía para difundir la buena semilla del Evangelio en sus calles y hogares

“Propaguen respeto y armonía!”

4. No se resignen a la cultura del abuso y la injusticia. En cambio, propaguen respeto y armonía, empezando por desarmar el lenguaje y luego invirtiendo energía y recursos en la educación, especialmente para niños y jóvenes. 

El Papa León XIV se dirige a los jóvenes durante una visita a la parroquia de Santa María Regina Pacis en Ostia Lido, Italia, el 15 de febrero de 2026, acompañado por el obispo Renato Tarantelli Baccari, vicerregente de la Diócesis de Roma (izquierda), y el cardenal Baldassare Reina, vicario papal de Roma (derecha). (Foto CNS/Lola Gomez).

5. Que niños y jóvenes “aprendan honestidad, aceptación y un amor que trascienda las fronteras en la parroquia; que aprendan a ayudar no solo a quienes les corresponden, y a saludar no solo a quienes los saludan, sino a acercarse a todos con libertad.

6. Aprendan la coherencia entre la fe y la vida, como nos enseña Jesús cuando dice: “Si presentas tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y luego vuelve y presenta tu ofrenda” ( Mt 5,23-24).

7. El Papa reitera la alegría de “estar aquí” y de “celebrar la Eucaristía, donde todos renovamos nuestra fe en Cristo”. “Jesús está vivo con nosotros y nos da esta esperanza de vivir en paz, amor y amistad”, afirma. Y precisamente la paz es el deseo que ofrece a los presentes.

“Paz en las familias”

8. “Que haya paz en nuestras familias, que el Señor bendiga a todas nuestras familias, a todas las familias de esta parroquia y que la paz reine verdaderamente entre todos nosotros”.

9. Dirigiéndose a los jóvenes, a los ancianos, a las personas con discapacidad, a los voluntarios de Cáritas y a las personas a las que sirven, el Papa dijo a los reunidos que “Todos somos parte de esta familia parroquial y todos tenemos algo que decir, algo que dar, algo que compartir”.

10. “¡Que tengan la valentía de decirle ‘sí’ al Señor!”, dijo. Luego, dirigiéndose a los miembros del consejo pastoral de la parroquia, el Papa les agradeció la generosidad con la que ofrecieron su tiempo y talento, ayudando al clero local, a la Iglesia y a los fieles. 

“Les animo a salir a buscar a otros”

11. Sin embargo, “también los animo a salir a buscar a otros”. “No se queden dentro de la iglesia diciendo: ‘Está bien, con los que vienen basta’. Nunca basta. Inviten, acojan, acompañen”, dijo el Papa León.

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Esta información se ha publicado originariamente en OSV News. Pueden consultarla aquí.

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El autorCNS / Omnes

Vaticano

León XIV reivindica la actitud de cuidado para sistemas de salud sostenibles

En su discurso ante la Academia Pontificia para la Vida, el Papa León XIV ha reclamado dos actitudes. El cuidado como apoyo y cercanía de los demás, y la comprensión y práctica del bien común, para que no se descuide bajo la presión de intereses individuales y nacionales.

Francisco Otamendi·17 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Papa León XIV ha reivindicado en su discurso ante la asamblea plenaria de la Academia Pontificia para la Vida, que preside el arzobispo Renzo Pegoraro, dos comportamientos. “La actitud fundamental del cuidado como apoyo y cercanía a los demás, no solo porque estén necesitados o enfermos, sino porque comparten una condición existencial de vulnerabilidad, común a todos los seres humanos”.

Y la necesidad de que, “en un mundo desgarrado por conflictos, que absorben enormes recursos económicos, tecnológicos y organizativos para producir armas y otros dispositivos bélicos, es más importante que nunca dedicar tiempo, energía y experiencia a proteger la vida y la salud. La salud, como afirmó el Papa Francisco, ‘no es un bien de consumo, sino un derecho universal’”.

El bien común, principio fundamental

“Necesitamos fortalecer nuestra comprensión y práctica del bien común, para que no se descuide bajo la presión de intereses particulares, individuales y nacionales”, ha añadido ayer el Pontífice.

El bien común -uno de los principios fundamentales del pensamiento social de la Iglesia-, ha dicho León XIV, “corre el riesgo de quedar en una noción abstracta e irrelevante si no reconocemos sus raíces en la práctica concreta de las relaciones estrechas entre las personas y los vínculos que se viven entre los ciudadanos. 

Esta es la base sobre la que puede crecer una cultura democrática, que fomenta la participación y es capaz de combinar eficiencia, solidaridad y justicia”, ha señalado.

Restaurar la confianza en la medicina y los profesionales

En relación a los cuidados, ha añadido el Papa, sólo con esa actitud fundamental de apoyo a los demás “podremos desarrollar sistemas de salud más eficaces y sostenibles”. Sistemas “capaces de satisfacer las necesidades sanitarias en un mundo de recursos limitados y de restaurar la confianza en la medicina y los profesionales sanitarios, a pesar de la desinformación y el escepticismo sobre la ciencia”.

Prevención de conflictos, organizaciones supranacionales

Dado el alcance de los problemas, León XIV ha subrayado que debía reiterar “la necesidad de encontrar maneras efectivas de fortalecer las relaciones internacionales y multilaterales”. Para que puedan “recuperar la fuerza necesaria para desempeñar el papel de encuentro y mediación necesario para prevenir conflictos, sin que nadie se sienta tentado a dominar al otro mediante la lógica de la fuerza, ya sea verbal, física o militar” (Discurso al Cuerpo Diplomático , 9 de enero de 2026). 

Esta perspectiva también se aplica a la cooperación y coordinación que llevan a cabo las organizaciones supranacionales comprometidas con la protección y la promoción de la salud”.

Éste es mi último deseo, dijo el Papa. “Que su compromiso sea un testimonio eficaz de esa actitud de cuidado mutuo que expresa la manera en que Dios nos trata, porque Él cuida de todos sus hijos”. 

“No centrarnos en el beneficio inmediato. Construir puentes”

Poco antes, el Papa ha querido reiterar que debemos centrarnos no “en el beneficio inmediato, sino en lo que será mejor para todos. Sabiendo ser pacientes, generosos y solidarios, creando vínculos y construyendo puentes, trabajando en red, optimizando recursos, para que todos puedan sentirse protagonistas y beneficiarios del trabajo común” (Discurso a los participantes en el Seminario sobre Ética en la Gestión de las Empresas Sanitarias, 17 de noviembre de 2025).

En cuanto a la prevención, “implica una perspectiva amplia: las situaciones en las que viven las comunidades, que son el resultado de las políticas sociales y ambientales, tienen un impacto en la salud y la vida de las personas”. 

El Papa ha observado “enormes desigualdades cuando examinamos la esperanza de vida —y la esperanza de vida saludable— en diferentes países y grupos sociales”.

“Las guerras, el ataque más absurdo contra la vida”

Estas desigualdades dependen de variables como, por ejemplo, el nivel salarial, la cualificación educativa y el vecindario, ha reflexionado. Pero “lamentablemente hoy no podemos ignorar las guerras, que involucran estructuras civiles, incluidos los hospitales, y constituyen el ataque más absurdo que el hombre mismo dirige contra la vida y la salud pública”. 

León XIV ha citado la encíclica ‘Laudato Si’, para recordar que “todos los seres del universo estamos unidos por vínculos invisibles y formamos una especie de familia universal, una comunión sublime que nos mueve a un respeto sagrado, amoroso y humilde” (n. 89).

Y “este enfoque está en sintonía con la bioética global que su Academia ha abordado repetidamente y que es bueno seguir cultivando”, ha señalado.

El autorFrancisco Otamendi

La Humanidad no es el enemigo

La exageración respecto al calentamiento global antropogénico, la ideología de género, las pandemias, o cualquier crisis o tema que se presente como un problema "global", no tiene nada que ver con el medio ambiente, ni con la identidad, ni con la salud.

17 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

Los globalistas persiguen desde los años 70 dos objetivos principales: (1) la cesión de las soberanías nacionales a organismos supranacionales globales, lo que lleva implícito la supresión progresiva de la propiedad privada y la libertad; (2) la reducción de la población y la gestión de ese decrecimiento.

El “calentamiento global” y el “cambio climático” son conceptos promovidos por los neo-Malthusianos globalistas del Club de Roma desde al menos 1991. Es entonces cuando se empieza a utilizar el calentamiento global como pretexto para que la opinión pública acepte una gobernanza supranacional global. 

El Club de Roma dice literalmente en su libro «La primera revolución global» de 1991:

  • «En la búsqueda de un enemigo común contra el cual todos pudieran unirse, se nos ocurrió la idea de que la contaminación, la amenaza del calentamiento global, la escasez de agua, la hambruna y cosas similares serían la solución».
  • Esos peligros son causados exclusivamente por el hombre y por tanto la conclusión, enunciada explícitamente en el libro, es clara: «El verdadero enemigo entonces es la propia humanidad”.
  • Si la existencia misma de la humanidad es la gran amenaza, será fácil unir a la opinión pública y convencerla de sacrificar sus propios derechos y de que se someta al control global bajo la creencia de que la especie humana es demasiado peligrosa para que se le permita libertad.

El Club de Roma describe en su historia oficial que la Cumbre de Río de 1992 de la ONU y la Agenda 21 «se hicieron eco de muchas de las ideas fundacionales del Club”, como la necesidad de poner límites al crecimiento, la interconexión de problemas globales (el cambio climático, la expansión de la población y la escasez de recursos), y la urgencia de un desarrollo equilibrado.

La Agenda 2030

La Agenda 2030 aprobada por la ONU en 2015 (cuyo origen está en la Agenda 21 de 1992 y en los Objetivos del Milenio del año 2000), tomó esa bandera y desarrolló sus objetivos en torno al cambio climático y a la “sostenibilidad” de la economía, mediante el concepto de «gobernanza global» que aparecerá en los documentos posteriores de la ONU que desarrollan la Agenda.

Así, la Agenda menciona la palabra «sostenible» 223 veces, «cambio climático» 20 veces, «ideología de género» 15 veces; mientras que «libertad de expresión», «libre mercado», «propiedad privada», «libertad de culto», o «transcendencia», las menciona… 0 veces.

Los impulsores de la Agenda 2030 plantean un escenario catastrofista sobre el clima similar al que planteó el Club de Roma, para hacernos creer que la única solución es la aceptación de medidas «globales» decididas por organismos no democráticos.

Propuestas concretas

La Agenda asegura querer poner fin al hambre y duplicar la productividad agrícola, pero propone medidas que promueven justo lo contrario. Bajo la coartada del cambio climático, la Agenda 2030 propone una verdadera declaración de guerra contra los agricultores y ganaderos, así como contra la industrialización de muchos países.

  • Afirma querer combatir la pobreza, pero sus políticas no hacen más que aumentarla al suprimir la libertad y la propiedad privada y el crecimiento, que son la esencia del progreso económico.
  • Pretende hacer creer, contra toda evidencia, que son los Estados y no los individuos los que crean riqueza.
  • Plantea una actitud neocolonialista hacia los habitantes de los países más pobres, imposibilitándoles la utilización de sus recursos energéticos y por tanto negándoles la capacidad de ser protagonistas de su propio desarrollo.

A los promotores de la Agenda 2030 no parece importarles que, habiendo transcurrido casi la totalidad del plazo, el avance en la consecución de sus 17 objetivos sea calificado por muchos analistas como “insuficiente” o incluso “deficiente”.

No les preocupa porque los verdaderos objetivos de la Agenda 2030 son los mismos que los de los globalistas: la cesión de la soberanía de los pueblos, la reducción de la población mundial y la gestión del declive. Para alcanzar estos objetivos saben que es necesario el control de las mentes y, muy concretamente, el control de las fuentes de energía. Y en esos aspectos los globalistas han avanzado mucho.

Efectivamente, el globalismo ha conseguido que el “ecologismo climático” se haya convertido en una «nueva religión» laica. Las distintas organizaciones supranacionales globalistas, desde el IPCC hasta el Foro de Davos, pasando por la OMS, han utilizado el cambio climático con gran éxito en la formación de lo que se llama “psicosis de masas”. 

El proceso de formación de las psicosis de masas necesita primero que una buena parte de la sociedad se sienta sola, desconectada, aislada, sin sentido en sus vidas. Para eso es necesario primero desligar a la sociedad de su religión, de Dios, del sentido trascendente de sus vidas. En Occidente eso quiere decir descristianización.

Cuando algún estamento u organización someten a esa parte de la población que han perdido la razón de ser de sus vidas, a un intenso «estado de miedo» mediante propaganda (sobre cualquier tema), se alcanza un estado crítico a partir del cual si se ofrece a esas personas algo por lo que luchar, por irracional que sea, sus vidas cobrarán sentido de nuevo e inmediatamente se sentirán conectadas.

Con frecuencia, esas personas se volverán radicalmente intolerantes. Estarán dispuestas a sacrificar cualquier cosa para conseguir lo que la propaganda les ha presentado como un objetivo común que solucionará sus miedos.

Cuando se ha conseguido que este tipo de psicosis eche raíces en la población más susceptible (no se necesita más de un 20% o 30% de una sociedad), gran parte del resto les seguirá por mimetismo, y la mayoría de la sociedad acabará siendo partícipe de la misma psicosis, cerrando el ciclo del proceso de formación de masas.

El resultado final de la formación de masas es equivalente a una hipnosis colectiva. 

Este proceso de manipulación, que comienza con propaganda sobre una minoría, es el que utilizan las elites para que sea la propia sociedad la que persiga a los que discrepan del relato oficial – en distintos ámbitos. Pero la persecución en sí misma no es lo importante, es simplemente instrumental para que las élites puedan conseguir los objetivos de su agenda oculta.

El proceso de descristianización primero y después de propaganda y exageración respecto al calentamiento global antropogénico, la ideología de género, las pandemias, o cualquier crisis o tema que se presente como un problema «global», no tiene nada que ver con el medio ambiente, ni con la identidad, ni con la salud. Tiene que ver con ese proceso de formación de psicosis de masas para deconstruir la sociedad, con el objetivo de que determinados grupos o personas no elegidas democráticamente puedan imponer su Agenda. Y ganar más poder y dinero.

Han sido especialmente eficaces con respecto al control demográfico, porque el mundo ya está cerca del momento en el que la población, en su totalidad, empiece a decrecer.

Disminución de la fertilidad

La tasa de fertilidad mundial es ya menor de 2,2 hijos por mujer, que es la verdadera tasa de reposición global (no 2,1 como suele considerarse, dada la alta mortalidad en los países en desarrollo). De no cambiar mucho las cosas, a partir de 2050 la población mundial comenzará a decrecer rápidamente. La población nativa ya ha comenzado a decrecer de forma importante en la práctica totalidad de los países de Europa, en China, Corea del Sur, Rusia, Japón, Cuba y Tailandia. 

Se estima que en los países que ahora tienen tasas de fecundidad cercanas a 1 hijo por mujer o menores y que no aceptan inmigrantes, como China, la caída de su población en unas décadas será mayor que durante la peste negra.

La reducción de la población nativa ha comenzado también en Francia en 2025 (en España comenzó en 2015). Por ello Macron acaba de pedir a los franceses que tengan más hijos. Parece una ironía de mal gusto (del tipo «paga tú, que invito yo»), porque Macron no ha tenido hijos y es el principal promotor de que se haya incluido en la Constitución francesa el «derecho» al aborto. 

El colapso de la tasa de fertilidad ocurre ya en todas las clases sociales: Por ejemplo, Hispanoamérica en su conjunto ya tiene una tasa de fertilidad inferior a la de EEEUU, al contrario de lo que venía ocurriendo históricamente. Y las mayores contribuciones a esa reducción de la fertilidad provienen de mujeres jóvenes y poco educadas, no entre las mujeres hispanas más cultas como ocurría hasta ahora.

La demografía no solo es importante para los que creemos en la transcendencia del ser humano (tener hijos para que disfruten de este maravilloso mundo, lleno de formas de vida bellísimas, para que sean felices primero aquí en la tierra –ayudando con sus ideas y su trabajo a los demás–, y luego sean mucho más felices con Dios en la eternidad). La demografía es esencial para la economía. Porque la economía solo crece si crece la productividad o la población. 

La reducción de la natalidad no se debe a la píldora, como muchos sostienen de manera simplista. La píldora es un síntoma, no la causa. La razón de que la gente quiera usar la píldora para no tener hijos es más profunda. La pérdida del sentido transcendente de la vida ha vuelto a la sociedad más egoísta y desesperanzada. La píldora es una droga excelente para esa mentalidad. Así, ha sido fácil que el ecologismo climático haya sustituido al sentido transcendente y la esperanza.

Producción de alimentos

La psicosis de masas del decrecimiento es tan profunda que no son capaces de aceptar lo irracional que es pensar que el planeta está sobre poblado y que es insostenible un mayor crecimiento. La mayoría del planeta Tierra está deshabitado y la producción de alimentos crece mucho más rápido que la población desde hace decenios.

La producción de alimentos se ha multiplicado desde 1961 mucho más rápido que la población, en todos los continentes; y esto con un aumento mínimo de la superficie de tierra utilizada en términos absolutos y con una reducción drástica en términos de hectáreas utilizadas por habitante. Según distintos estudios, este gran incremento de productividad agrícola no es tanto debido a las mejoras de las técnicas de cultivo (aunque también), sino principalmente a la mayor concentración de CO2 en la atmósfera, que potencia muy significativamente la productividad agrícola (y con un menor consumo de agua).

El área ocupada por las urbanizaciones humanas, incluyendo todas las carreteras, representa solo el 1,56% del terreno continental del planeta (sin contar un solo cm2 de las orillas del mar), o el 2,93% si eliminamos las áreas continentales hoy por hoy no habitables (desiertos, zonas heladas, montañas, ríos, lagos y marismas). Las zonas dedicadas al cultivo ocupan el 10,56% del terreno continental, pero estas son áreas donde habita también mucha fauna salvaje, no son terrenos ocupados en exclusiva para el hombre. 

Algunos dicen que la IA y los robots humanoides mejorarán tanto la productividad, que la economía crecerá exponencialmente sin necesidad de ningún empuje del crecimiento demográfico. En mi opinión, sostener que eso es lo que ocurrirá a largo plazo en un mundo cada vez más y más lleno de viejos y con poblaciones fuertemente decrecientes es extraordinariamente especulativo, por no decir ingenuo. Tal vez sectores como el de los pañales para viejos, los viajes del Imserso y los robots para atender geriátricos sí crezcan durante unas pocas décadas, pero a partir del punto en el que la vasta mayoría de la sociedad sean viejos y la población decrezca aceleradamente, no se me ocurre ninguna industria que pueda crecer, ni siquiera apoyada en la IA y los robots humanoides.

No hay nada más importante para la Tierra (y para el Cielo) que revertir la natalidad.

El autorJosé Gefaell

Analista. Ciencia, economía y religión. Cinco hijos. Banquero de inversiones. Perfil en X: @ChGefaell.

Educación

Ousman Umar, en patera hacia «el paraíso»

Ousman Umar sobrevivió al desierto, dos viajes en patera y a la indiferencia de la calle, y transformó su experiencia en una misión: crear oportunidades reales en África a través de la educación. Hoy dirige la ONG Nasco Feeding Minds.

Teresa Aguado Peña·17 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Ousman Umar no salió de su aldea pensando que iba a España. “Yo iba al paraíso”, repite. Nació en una pequeña comunidad rural del norte de Ghana, rodeada de selva, sin acceso a educación formal y con menos de cien habitantes. Allí la información se transmitía de generación en generación y el mundo se explicaba a través de relatos. El suyo comenzó marcado por la pérdida: su madre murió durante el parto y, según las creencias de su tribu, eso lo convertía en un niño “maligno”, portador de un espíritu demasiado poderoso. En muchos casos, ese estigma significaba la muerte. Ousman sobrevivió porque su padre era el chamán de la aldea y nadie se atrevió a tocar al hijo del curandero.

Desde pequeño tuvo una curiosidad inagotable y gran habilidad para construir cosas con sus manos. Con apenas nueve años, fue enviado a la ciudad para aprender chapistería y soldadura. Fabricaba coches y camiones sin haber visto nunca uno de verdad. No sabía entonces que aquel primer desplazamiento sería el inicio de un viaje que lo llevaría a cruzar medio continente africano y el mar en patera.

Hacia «el paraíso»

En el puerto de Ghana descubrió barcos, grúas y mercancías llegadas de Occidente. Se preguntó por qué los “blancos” podían crear todo aquello y ellos no. Esa pregunta, unida a la falta de información y oportunidades, lo empujó a caer en manos de una red de traficantes de personas. Escondido en camiones, cruzó fronteras de noche hasta llegar a Níger.

«Después subimos hasta Gades y allí nos ofrecieron llevarnos en unos Land Rovers para cruzar el desierto de Sahara. Tras seis horas de viaje nos abandonaron en medio del desierto y nunca más volvieron, entonces tuvimos que cruzar el desierto a pie».

Ousman cuenta que eran 46 cuando comenzaron a andar y sólo 6 llegaron a Libia con vida, «eso sin contar los cadáveres que íbamos encontrando por el camino». Define aquél viaje de 21 días como un verdadero infierno. Sin comida ni bebida, Ousman afirma que «el que podía hacer pis era un afortunado».

Con 13 años llegó a Libia sin familia y sin protección. Allí pasó cuatro años «prácticamente esclavizado» hasta reunir el dinero necesario (1800 dólares) para pagar a los traficantes. Le prometieron que en 45 minutos llegaría al “paraíso”. La realidad fue un nuevo calvario de tres meses atravesando Túnez, Argelia, Marruecos, Mauritania y el Sáhara Occidental.

Una patera, o un ataud

«Entre Mauritania y Sahara Occidental nos escondieron en las dunas, y allí nos dieron madera y fabricamos dos pateras. Digo pateras por decir algo, pero realmente fabricábamos un ataúd».

«Cogí dos pateras. En el primer intento se ahogaron entre 150 y 180 personas. La mía volvió a tierra. Estuvimos en el desierto casi un mes y medio hasta que nos trajeron más madera y así poder hacer un segundo intento. Emprendimos dos pateras de nuevo y en medio del mar se hunde una. La mía, después de dos días y medio, llegó a Fuerteventura».

La travesía de Ousman Umar

La indiferencia

Una vez en España, el CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros) confirmó que era menor de edad. En Málaga le preguntaron a qué lugar de España quería ir. Solo conocía una palabra: «Barça». Así llegó a Barcelona el 24 de febrero de 2005, solo, sin idioma y sin nadie esperándolo. Durmió en la calle durante casi un mes. “Lo peor no era el hambre, era la indiferencia”, recuerda. La sensación de no existir para nadie.

«Fue terrible vivir en la calle. En el desierto, al menos, había cinco personas sobreviviendo conmigo con las que sólo mirando sus ojos, sus miradas, se me devolvía la humanidad. Pero en la calle nadie te mira a la cara. Cuando intentaba pedir un vaso de agua, la gente se escondía el bolso pensando que les ibas a robar».

El ángel de Ousman: Montse

La vida de Ousman cambió cuando un día apareció la que él llama su «ángel de la guarda»: «yo acababa de levantarme en la calle Navas de Tolosa, una calle muy cortita, y una señora que vivía a media hora de Barcelona estaba allí aquella mañana. De repente, algo me dijo ‘levántate y habla con esa señora que te va a salvar’. Me levanté con entusiasmo y la seguí como si la conociera de algo. Cuando ella se dio cuenta, se giró, y en vez de asustarse, me cogió la mano. Yo llevaba más de un mes en la calle, con la misma ropa, sucio… ¡Y ella me cogió la mano!».

Montse, que es ahora su madre adoptiva, lo acogió en su casa aquél día. Le dio de cenar y lo arropó «como a un niño de 5 años» y le dio un beso. Ousman cuenta que a pesar de haber pasado del frío de la calle a una casa confortante fue la peor noche de su vida. «Era la primera vez que no tenía que luchar, ya se había acabado todo. Pero yo no dejaba de preguntarme ‘¿qué necesidad había de sufrir tanto? ¿Qué he hecho mal? ¿Por qué mi mejor amigo murió? ¿Por qué yo?'». Ousman llegó así a la conclusión de que la pregunta no debía ser «por qué» sino «para qué».

Hoy Ousman tiene claro su «para qué» y es dar voz a los que no llegaron al «paraíso» con vida, y a los que siguen muriendo cada día en esa infernal travesía. «Y trabajar para evitar que otros sufran lo que yo he sufrido» añade. Así es como nació la ONG que él mismo fundó: Nasco Feeding Minds. «Entendí que todos los que veníamos, veníamos por falta de formación, información y una oportunidad. Es necesario generar una oportunidad allí».

Nasco Feeding Minds

Con sus propios ahorros, y con ayuda de sus amigos, Ousman fue a Ghana y compró 42 ordenadores, contrató a dos profesores y abrió la primera escuela informática en San Agustín Junio High School. «Hoy, después de 13 años, contamos con casi 17 centros informáticos que utilizan más de 58 colegios y, solo este año, llegamos a más de 6.000 alumnos».

En 2021, cuando se graduó la primera promoción, crearon una pequeña empresa social de outsourcing y programación. Ahora trabajan 23 personas en Nascutec, su empresa social en Ghana, y 13 de ellos ya trabajan para el Banco Santander de España, «con un sueldo digno, sin necesidad de subir a una patera ni saltar ninguna valla».

«Creemos que esta es la única ayuda realmente transformadora: no solo dar comida para un día, sino alimentar la mente. Porque la educación les permite construir su propio futuro con dignidad» afirma convencido Ousman.

«África no necesita caridad, sino prosperidad»

Ousman defiende que la ayuda a África debe basarse en el respeto, la dignidad y la igualdad, no en la caridad ni en el paternalismo. Critica la idea de “ir a salvar” a nadie o de imponer soluciones desde fuera sin conocer la realidad local. Para él, antes de actuar hay que escuchar, preguntar y tratar a las personas de tú a tú, entendiendo que saben mejor que nadie lo que necesitan.

Su apuesta es clara: “alimentar mentes”. Es decir, invertir en educación, formación y empleo para que las personas creen su propia prosperidad con autonomía. Para Ousman, enseñar, capacitar y generar trabajo digno es la única forma de producir un cambio real y duradero, porque no se trata de dar de comer un día, sino de ofrecer herramientas para toda la vida.

¿Qué hacer con «nuestros pobres»?

Ousman sufrió en carne propia la indiferencia de los transeúntes de Barcelona. «Muchos pasaban y me tiraban cosas. Nadie me veía, más bien hacían como que no me veían. Una papelera valía más que yo.»

Al preguntarle qué se puede hacer por «nuestros pobres» su respuesta es clara: «aunque sea, cinco minutos de tu tiempo. ¿Qué necesita? No saques conclusiones propias sobre lo que crees que necesita. Escúchalo. Y si no tienes tiempo para escucharle, regálale una sonrisa: ¡es gratis! Devuélvele la humanidad. Es lo que yo eché de menos, más que la comida».

Evangelización

Nueva web sobre la historia del Opus Dei

El Centro de Estudios Josemaría Escrivá y el Instituto Histórico Josemaría Escrivá lanzan el 14 de febrero una nueva plataforma digital sobre la historia del Opus Dei, que cuenta con la colaboración del St. Josemaria Institute (Chicago).

Eliana Fucili·17 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Con motivo del 14 de febrero, fecha significativa en la historia del Opus Dei, el Centro de Estudios Josemaría Escrivá (CEJE) de la Universidad de Navarra y el Istituto Storico San Josemaría Escrivá (Roma) lanzan una nueva web dedicada a la historia del Opus Dei. 

El sitio combina rigor académico, una narrativa divulgativa y recursos digitales. Su propósito es ofrecer claves para comprender la historia de la Obra en sus distintos contextos históricos, sociales y eclesiales. 

El proyecto cuenta con la colaboración del St. Josemaría Institute (Chicago).

Preparación para el centenario de la fundación del Opus Dei (2028–2030)

La plataforma propone un recorrido progresivo por la historia de la Obra, y mezcla textos breves y narrativos con recursos documentales y materiales multimedia. 

Se trata de un proyecto de largo alcance, pensado como preparación para el centenario de la fundación del Opus Dei (2028–2030). 

Como señala el equipo editor, “ofrecemos contenidos fiables y accesibles que permitan comprender y contextualizar la historia del Opus Dei. Este proyecto nace con la vocación de alcanzar un público global. Nuestro objetivo es traducir progresivamente estos materiales a distintos idiomas y llegar a audiencias cada vez más diversas.”.

La web se articula en secciones de lectura gradual y contextualizada. Un apartado de Novedades reúne contenidos actuales, efemérides y nuevas publicaciones. Una sección de entrega mensual, titulada En pocas líneas, narra de forma sintética y cronológica la historia de la Obra, repasa episodios y contextos y descubre detalles claves de cara al centenario.

San Josemaría: vida, mensaje y sacerdocio

Un espacio sobre san Josemaría Escrivá desglosa su vida, mensaje y sacerdocio, y se adentra en sus sucesores.

Historias con nombre propio es una serie de microbiografías (de publicación mensual) con perfiles de los primeros miembros del Opus Dei, que pone rostro a la historia y muestra trayectorias personales y profesionales muy diversas.

Completan estas secciones otra con contenidos interactivos y multimedia que incluye una línea del tiempo y un mapa interactivo sobre la presencia del Opus Dei en distintos países, así como podcasts y audiobooks. 

Desde la plataforma también se accede a la Biblioteca Virtual Josemaría Escrivá y Opus Dei, un repositorio digital abierto con más de 15.000 registros bibliográficos y 8.000 documentos en formato PDF. Entre ellos artículos de revistas científicas, capítulos de libros y publicaciones de Josemaría Escrivá en varios idiomas, disponibles para consulta y descarga libre.

El autorEliana Fucili

Centro de Estudios Josemaría Escrivá (CEJE) 
Universidad de Navarra

Mundo

Singapur lidera los 10 países con más diversidad religiosa. Francia, décimo.

Singapur encabeza los países con mayor diversidad religiosa, según el informe ‘Diversidad religiosa en el mundo’, de Pew Research. Francia, primer europeo, ocupa el décimo puesto.

Francisco Otamendi·16 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

La mayoría de las 10 naciones con mayor diversidad religiosa en el mundo se encuentran en la región Asia-Pacífico (Taiwán, Corea del Sur y Australia) o en el África subsahariana (Mauricio, Guinea-Bissau, Togo y Benín). Y Singapur es el país con mayor diversidad religiosa del planeta en 2020, según un nuevo estudio del Pew Research Center.

Los budistas (31%) son el grupo religioso más grande de Singapur, pero su población también incluye proporciones sustanciales de personas no afiliadas a ninguna religión (20%), cristianos (19%), musulmanes (16%), hindúes (5%) y seguidores de todas las demás religiones (9%), como se puede observar en el gráfico.

Francia es el único país europeo en la lista de los 10 primeros. Su población es mayoritariamente cristiana (46%) y no afiliada a ninguna religión (43%), con una considerable minoría musulmana (9%).

Siete categorías en el Índice de Diversidad Religiosa (IDR), con 201 países

El análisis de Pew Reseach Center divide la población mundial en siete categorías (cristianos, musulmanes, hindúes, budistas, judíos, seguidores de todas las demás religiones y personas sin afiliación religiosa). Y mide equitativamente cómo están representados estos grupos dentro de cada país o territorio.

Pew ha clasificado un total de 201 países y territorios utilizando su Índice de Diversidad Religiosa (IDR). Las puntuaciones posibles van de 0 (para un país que tiene exclusivamente un solo grupo religioso) a 10 (para un país con una distribución perfectamente equilibrada de los siete grupos, cada uno de los cuales representa aproximadamente el 14 % de la población). 

Con una puntuación de 9,3, Singapur se acerca más a una distribución equitativa de grupos religiosos que cualquier otro país. En comparación, la puntuación de Corea del Sur es de 7,3, la de Francia es de 6,9 ​​y la de Estados Unidos es de 5,8.

Tras Singapur, Surinam, país latinoamericano

Después de Singapur, Surinam (capital Paramaribo), ocupa el segundo lugar en diversidad religiosa y es el único país latinoamericano entre los 10 primeros. Surinam está ubicado en el norte de América del Sur y el Caribe, tiene más de 633.000 habitantes, y es el país independiente menos poblado de América del Sur.

Aproximadamente la mitad de los residentes de Surinam (53%) son cristianos. El resto son hindúes (22%), musulmanes (13%) y personas sin afiliación religiosa (8%).

Estados Unidos, la mayor diversidad entre los más poblados

Estados Unidos no se encuentra entre los 10 países con mayor diversidad religiosa del mundo (ocupa el puesto 32 en general). Sin embargo, si consideramos solo las 10 naciones más pobladas, Estados Unidos ocupa el primer lugar en diversidad religiosa, seguido de Nigeria, Rusia, India y Brasil, según el informe.

Se estima que los cristianos representan el 64% de la población estadounidense en 2020, mientras que las personas sin afiliación religiosa representan alrededor del 30%. El 6% restante son musulmanes, hindúes, budistas, judíos y personas de la categoría de ‘otras religiones’, representando cada uno de estos grupos entre el 1% y el 2%.

Musulmanes, mayoría en países con menor diversidad religiosa

Nigeria es el segundo país con mayor diversidad religiosa entre estos grandes países. Musulmanes y cristianos, los grupos más numerosos de Nigeria, representan cada uno más del 40% de la población. 

Pakistán, donde los musulmanes representan el 97% de todos los residentes, es el país con menor diversidad religiosa de los 10 más poblados.

En general, los musulmanes representan al menos el 99% de la población en ocho de los diez países y territorios con menor diversidad religiosa. Los otros dos —Timor Oriental y Moldavia— tienen poblaciones casi en su totalidad cristianas.

Las puntuaciones del Índice IDR de los países más poblados del mundo abarcan un amplio rango, desde 5,8 en EE. UU. hasta 0,8 en Pakistán. En conjunto, estos 10 países representan casi el 60 % de la población mundial.

Países europeos

Además de Francia, citado arriba, la tabla de Pew Research refleja las siguientes posiciones de mayor a menor diversidad religiosa en países europeos. Reino Unido (12), Bélgica (13), Países Bajos (15), Alemania (20), Suecia (22), Estonia (23), Suiza (27), Luxemburgo (33), Austria (40), Eslovenia (43), Rusia (47), España (53), y a continuación, Noruega (56), y otros.

España figura, según Pew, con un 69,5 por ciento de cristianos, 3,6% de musulmanes, 26,4% de no afiliados (‘unaffiliated’), y el resto de religiones, con una tasa inferior al 1 por ciento.

En 173 países, dos grupos mayoritarios

En 173 países y territorios, al menos el 90% de la población se divide en solo dos de las siete categorías religiosas citadas más arriba.

Eritrea ocupa el primer lugar en esta medida, con una división casi uniforme entre musulmanes (52%) y cristianos (47%), a partir de 2020.

Nigeria y Bosnia y Herzegovina –segundo y tercer lugar en la lista, respectivamente– también tienen grandes proporciones de cristianos y musulmanes.

Entre los 10 países con la composición religiosa más equilibrada, seis presentan una división entre cristianos y musulmanes. En los cuatro restantes, la división se da entre cristianos y no afiliados (Uruguay y Estonia) o entre budistas y no afiliados (Mongolia y Japón).

El autorFrancisco Otamendi

Vaticano

El Papa recibe al prelado del Opus Dei por segunda vez desde su elección

El Santo Padre señaló que los estatutos siguen "en fase de estudio y que todavía no se puede prever fecha de publicación"

Javier García Herrería·16 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Esta mañana, el Papa León XIV ha recibido en audiencia a Mons. Fernando Ocáriz, que ha acudido acompañado de su vicario auxiliar, Mons. Mariano Fazio. Se trata de la segunda audiencia oficial entre el Pontífice y el prelado, después de un primer encuentro el 14 de mayo de 2025, apenas una semana después de la elección de León XIV como sucesor de san Pedro.

Según informa la web de la prelatura, el Prelado «aseguró al Santo Padre la unión y el cariño de los miembros del Opus Dei con el Papa y con toda la Iglesia, así como la oración por su persona y por las intenciones que lleva en el corazón».

Temas abordados

Durante la reunión se trataron varios temas, «en un ambiente de gran confianza», relacionados con los trabajos y retos del trabajo del Opus Dei.

Respecto a la aprobación de los nuevos estatutos, el Santo Padre señaló que siguen «en fase de estudio y que todavía no se puede prever fecha de publicación».

Por otro lado, «se le explicó al Papa la perspectiva institucional sobre algunas controversias puntuales en Argentina», donde desde hace años la prelatura enfrenta las reclamaciones de un grupo de exnumerarias auxiliares y tiene una demanda judicial en proceso de admisión a trámite.

Por último, también conversaron sobre «la situación de las vocaciones en la Iglesia y, en particular, el contraste entre el continente africano y el europeo».

Regalos

Durante la audiencia, Mons. Ocáriz entregó al Santo Padre dos libros de regalo: «La Iglesia en la calle. La recepción de la Gaudium et spes en seis santos pastores«, publicado por el sacerdote agustino Ramón Sala González, que dedica un capítulo a san Josemaría; y «Yauyos, una aventura en los Andes«, un conocido relato de Samuel Valero sobre la labor evangelizadora de sacerdotes del Opus Dei en dos provincias del Perú, que ya alcanza la 5ª edición.

Por último, el Santo Padre «impartió su bendición apostólica, que quiso hacer extensiva a todos los miembros del Opus Dei y a todas las personas que participan en sus apostolados».

Situación canónica del Opus Dei

El Opus Dei es una prelatura personal de la Iglesia católica, cuyo carisma y estructura jurídica están regulados por el derecho canónico específico. Con la reforma dictada por Praedicate Evangelium y, especialmente, desde la promulgación del motu proprio Ad charisma tuendum en 2022, la prelatura ha estado inmersa en un proceso de adecuación de sus estatutos.

Tras varios años de trabajo interno y consultas, el prelado mons. Fernando Ocáriz presentó formalmente la propuesta de nuevos estatutos ante la Santa Sede en junio de 2025. Desde entonces, el texto permanece en manos del dicasterio competente en la curia romana, que es el encargado de estudiar su contenido y emitir un dictamen definitivo sobre su aprobación.

Mientras tanto, el Opus Dei continúa operando bajo su régimen jurídico vigente y sostiene que trabaja en espíritu de confianza y unidad con la Iglesia para culminar este proceso canónico que, en su opinión, permitirá consolidar su identidad y misión apostólica en el contexto de la reforma eclesial impulsada por el actual pontificado. 

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España

El musical inspirado en la vida de Tolkien llega a España

Getafe acogerá un evento especial el próximo 28 de febrero. Se trata de un musical inspirado en el literato británico J.R.R.Tolkien, que aborda la profunda crisis que sufrieron los soldados que sobrevivieron a la guerra.  

Javier Segura·16 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El musical inspirado en la vida de Tolkien se celebrará en la parroquia Santa Maravillas de Jesús, de Getafe (España), y ha sido representado previamente en Gales, Gran Bretaña, donde se estrenó dentro de un evento ecuménico. 

En esta ocasión, se celebra en el entorno de la Jornada diocesana de enseñanza, que tendrá como tema central la educación de los niños y jóvenes en tiempos de fragilidad. Se abordará la problemática de la salud mental, ofreciendo claves educativas para gestionarla.

‘Una luz en la oscuridad’

A partir de las 17.00 horas se representará el musical ‘Una luz en la oscuridad’, que aborda la crisis que J.R.R. Tolkien vivió cuando perdió a sus mejores amigos en la batalla del Somme, en la Primera Guerra Mundial. El musical revela cómo a través de la literatura y la fe, el autor británico consiguió superar el trauma que sufrió en las trincheras, cuando siendo ya adulto dos de sus hijos participaban en la Segunda Guerra Mundial.

Este musical ha sido creado por el grupo de jóvenes de la Milicia de Santa María, fundado por el venerable Tomás Morales S.I. Sigue la estela de otros musicales anteriores como Skate Hero, que versó sobre la vida de Ignacio Echeverría, el conocido como el héroe del monopatín.

Un musical de esperanza

El musical, nacido en el marco del año jubilar de la esperanza, muestra a Tolkien como un creyente profundo, a la vez que aborda la profunda crisis que sufrieron los soldados que sobrevivieron a la guerra. Una crisis que le llevará a plantearse su propia relación con la literatura, como medio a la vez de terapia al poder expresar en un relato fantástico su visión de la vida y los grandes interrogantes que plantea su obra.

La estrecha relación de Tolkien con C. S. Lewis es una de las claves que se aborda también en este musical, que ejerce un papel de confidente de esa lucha interior. Así, el musical muestra el paso de la “oscuridad” a la “luz” del autor del Señor de los Anillos y El Hobbit.

Psicóloga Gloria Howard: detección de problemas de salud mental

La jornada también incluirá una ponencia de la psicóloga británica Gloria Howard, que ha asesorado esta dimensión psicológica en el musical. En su ponencia conversará con los educadores sobre cómo detectar problemas de salud mental en los alumnos y cómo ayudarles a abordarlos. 

Además, durante toda la jornada se podrá disfrutar de la exposición de cuadros de la artista taiwanesa Ester Tsai, inspirada en la obra filosófica de la rehumanización del doctor José Luis Cañas. 

Así mismo se presentarán las unidades didácticas que desde la Asociación Ignacio Echeverría se han preparado tanto para educación primaria como secundaria, para dar a conocer el legado de uno de nuestros héroes.

El autorJavier Segura

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Educación

Proteger a los niños de las pantallas, la batalla de Carolina Pérez Stephens

Una de las ‘influencers’ más reconocidas de Chile, Carolina Pérez Stephens, con más de 160.000 seguidores en Instagram, habla de los riesgos que refleja en sus libros “Secuestrados por las pantallas” y “Atrapados por la red”, de amplia difusión. Además, revela el testimonio desgarrador de una joven.

Juan Ignacio Izquierdo Hübner·16 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 9 minutos

Llegué quince minutos antes al Starbucks, pero no contaba con que mi invitada llegaría adelantada también. Por eso, cuando le entregué mi libro recién publicado, “Ojos nuevos. El amor es más fuerte que la pornografía” (Semillas Ediciones, 2025), la primera página carecía de dedicatoria. No importó: mi omisión quedó eclipsada por el entusiasmo de Carolina Pérez Stephens al saludarme y recibir el regalo.

—Qué gusto conocerte en persona —me dijo.

Me sentía afortunado. Tendría la oportunidad de conversar con una de las influencers más reconocidas de Chile en la batalla de proteger a los niños de las pantallas. Quizá por eso me llamó la atención el modo que tuvo ella de pedir el café: usó una fórmula complejísima que manifestaba experiencia. ¿Qué pidió? No sé, para mí, novato en cafeterías americanas, fue como presenciar un chiste: “Café descafeinado, con crema descremada; y, ¡ah!, dulce, pero sin endulzante”. 

Algo así dijo. Por completar el chiste, yo le hubiera dado un vaso de agua. En cambio, le trajeron un vaso largo humeante y seductor, que envidié. Cuando fue mi turno, pedí una Coca-Cola light. Un golpe inconsciente de sobriedad, el punto de rebelión, una señal de mi valía… Pero mi sonrisa de suficiencia se desplomó cuando el vendedor me hizo ver que estábamos en un Starbucks y que, por tanto, (“idiota”, podría haber intercalado también), ahí no vendían latas. Así que, un poco avergonzado ante la mirada de Carolina, que ya estaba de camino hacia los sillones de la esquina, pedí el granizado que me sugería el cartel que tenía delante. Y, como eran las 14.00 hrs., añadí al pedido el sándwich más caro del año.

Dos libros: “Secuestrados por las pantallas” y “Atrapados por la red”

Con eso nos fuimos a sentar. Carolina, sonriendo, y yo también. Habíamos conectado desde el primer minuto. Ella lleva siete años dando la pelea, con todo tipo de iniciativas, mientras que yo llevo solo dos, con mi trabajo de capellán en colegios, un libro y un par de columnas de opinión. Por eso me venía tan bien pedirle consejo.

—En realidad, esta es nuestra tercera conversación —me salió decirle—. Pues la primera y la segunda las tuvimos mientras leía tus libros.

Me refería a “Secuestrados por las pantallas” (Zig Zag, 2022) y a “Atrapados por la red” (Zig Zag, 2024). Dos títulos que han tenido amplia difusión en nuestro país.

Ella sonrió.

—Sí —dijo—, justo eso fue lo que me pidieron de la editorial: que escribiera igual como hablo en mis charlas.

Los riesgos de tres horas de redes sociales

Vaya que lo hizo bien. Son libros breves, que evocan la conversación de apoderados de un curso. Pero Carolina no divaga, ni se va por las ramas, sino que se apoya en la neurociencia. Los niños sufren todo tipo de problemas —enseña—, pero no porque tengan la culpa —faltaba más—, sino porque sus cerebros son todavía inmaduros. Señala, por ejemplo, que “con tres horas de uso diario de redes sociales se duplica la probabilidad de sufrir problemas de salud mental”. 

Lo que toca a los adultos es protegerlos de las amenazas y guiarlos en su educación. Para lograr eso, lo mejor que podemos hacer es postergar la entrega de los móviles. ¿Por cuánto tiempo? Lo más posible. Aunque cueste, aunque sea contracultural, aunque toque resistir pataletas, vale la pena enfrentar el tema, pues, ¿qué hay más valioso que el cerebro de tu propio hijo? Por ahí va el enfoque de esta autora.

Relación de la educación con las neurociencias

En este sentido, se valora que en esas conversaciones escritas, Carolina Pérez aproveche su formación universitaria. Ella es educadora de párvulos, licenciada en estética e hizo un máster de Educación en Harvard, donde conoció a fondo la relación de la educación con las neurociencias. 

Ahora trabaja como directora del Jardín Infantil Starfish, tiene más de 160.000 seguidores en Instagram y la invitan con frecuencia a dar charlas en colegios, radios, programas de televisión, etc. En Youtube, por ejemplo, está disponible una entretenidísima Ted Talk  que dio en Frutillar, en noviembre de 2024. Al escucharla, me llamó la atención, otra vez (junto con su preparación y manejo del storytelling), su entusiasmo.

—¿Cómo llegaste a tener este éxito en la difusión de tu mensaje? —pregunté.

—Empecé escribiendo columnas en la revista Sonríe mamá. Pasó el tiempo, yo nunca pensé que la cosa iba a escalar, hasta que me llamaron de la editorial Zig Zag para pedirme que escribiera un libro sobre los temas que trataba en los artículos. No lo podía creer. Acepté, pensando que con la plata que ganaría podría viajar a Kiev. Luego me di cuenta de que es bien difícil vivir de los libros, pero no importa.

  Nos reímos.

—Y eso que has vendido más de seis mil ejemplares de tu primera obra, que es muchísimo para el género educativo.

—Cierto. Tuve suerte, porque el Ministerio de Educación se interesó y compró ejemplares para colegios.

“Cada vez me hacen más caso”

—¿Y cómo ha sido la recepción del público? ¿Sientes que tus libros están ayudando a la gente?

—Cada vez me hacen más caso. Cuando empecé, hace 7 años, estaba sola. Muchas personas creían que estaba loca cuando me veían hablar de pantallas y sus peligros para el cerebro de los niños. Pero, poco a poco, la consciencia se ha ido masificando y ahora la restricción es un propósito global.

—Debe haber sido difícil en esos primeros años, me lo imagino —empaticé—. Hoy se ha levantado una ola global de prohibiciones, incluso a nivel legislativo. Pero a pesar de eso, los papás siguen entregando pantallas a sus hijos chicos… 

Energía de los libros de Dostoyevski

¿De dónde sacas fuerzas para seguir adelante?

—De Dostoyevski. Leyendo sus libros consigo la energía que necesito para remar a contracorriente, para enfrentar las resistencias de los escépticos, para dar mis charlas con sentido del humor. A veces me siento haciendo Stand Up Comedy, jaja. Es que después de leer a Fiodor, uno se siente capaz de cualquier aventura. De hecho, es tanto el cariño que tengo a ese autor, que le puse su nombre a mi perrito.

Así discurrió, más o menos, nuestra primera conversación en vivo y en directo. Aprendí, lo pasé bien. Espero que nos veamos más veces.

Testimonio desgarrador de una adolescente

Para terminar, les traigo una carta que Carolina copia en su primer libro. Se trata de un testimonio desgarrador, que explica, quizá, la energía de la autora para seguir adelante, para sonreír en los matinales de televisión, para esforzarse tanto por convencer a los padres, o para tragar saliva y mantener a su hija de 16 años sin smartphone a pesar de que todas sus amigas ya tienen uno. Con estas líneas podemos quedarnos pensando, sufrir un poco y sumarnos a la campaña de proteger la infancia.

Éste es el testimonio de una adolescente:

“Tengo quince años y a los doce me regalaron mi primer smartphone, y lo hicieron simplemente porque les dije que todos los papás o mamás de mi curso se los estaban regalando a mis compañeros. Al principio me dijeron que no, que no lo necesitaba porque mi mamá me iba a buscar al colegio, pero insistí, ya que todas mis amigas se ponían de acuerdo para las tareas y las juntas por WhatsApp. Les dije que ya no me habían invitado a tres juntas por no tener teléfono. Ese mismo día me compraron uno. Ahora pienso que ojalá no lo hubieran hecho, porque miro hacia atrás y veo lo inmadura que era. En todo caso, no los culpo.

Lo primero que hice al recibirlo fue bajar WhatsApp e Instagram, porque fueron las únicas redes sociales que me permitieron tener. (…) La única exigencia que me pusieron fue que ellos me iban a seguir en mi cuenta de Instagram, para saber qué era lo que mis amigas y yo posteábamos.

Yo estaba feliz, pasaba horas sacándome selfies y editando fotos para ponerles filtros. ¡Qué ganas tenía yo de verme realmente como me veía con el filtro!

“Mi teléfono era más entretenido que las clases”

Pasó un tiempo y mis padres me empezaron a molestar con el tema de la lectura, ya que nunca me ha gustado mucho leer, pero leía lo que me pedían en el colegio. Mis profesoras les mandaban correos diciendo que estaba bajando las notas y diciendo que ya no sacaba los libros exigidos en la biblioteca. A mí realmente no me importaba nada, mi teléfono era mil veces más entretenido que las clases del colegio.

¡Cuánto me gustaba subir fotos! Mis amigas me dijeron que todas tenían otras cuentas que sus padres no conocían y que por lo tanto no veían, así que me inventé otra cuenta aparte, y ahí sí que podía publicar sin pensar en si les iba a gustar o no a mi papá o mamá. (…).

Cuando cumplí trece mi vida se complicó demasiado. Todo el día estaba con mi teléfono, durante el día y la noche. Mis amigas hacían lo mismo y teníamos una competencia de quién tenía más likes en las publicaciones.

Mientras más cuerpo mostrábamos, más likes teníamos y a mí me daba mucha vergüenza y miedo. (…).

El paso a los mensajes directos y a las fotos 

Como la competencia era quién tenía más likes, empecé a aceptar a cualquiera que me enviara una solicitud de amistad, sin siquiera revisar su perfil. (…). Un día uno de mis seguidores me empezó a escribir mensajes directos, revisé su perfil, era de mi edad y en las fotos se veía bastante bonito. Todos los días me escribía, me dijo que era de Arica y que ojalá algún día nos pudiéramos conocer. Era muy tierno y de verdad lo sentí como un buen amigo. Le empecé a contar mis problemas y siempre tenía una palabra amable.

Empezamos a pololear.

Videos en TikTok

Empecé también a postear videos en TikTok como todas lo hacían y mientras más corta era mi polera o más apretado mi pantalón, más likes y más seguidores iba teniendo.

Igual me daba vergüenza cuando en varios grupos de confesiones de mi colegio hacían preguntas sobre quiénes eran las que perreaban mejor en TikTok, porque un día salió mi nombre. Al principio me sentí súper bien, pero después empezaron las burlas. Se reían de mi pelo, que estaba un poco gorda, que mi ropa se veía mal. Realmente me quería morir. Por un lado, estaba feliz de que todos hablaran de mí, pero por otro, no quería salir de mi casa.

Mi papá y mi mamá todo el día me preguntaban por qué estaba comiendo menos y por qué andaba con la cara triste. Yo sabía por qué era, pero no quería contarles. Si les decía que me estaban haciendo bullying por redes sociales estaba segura de que iban a ir al colegio a alegar y que después me quitarían el teléfono. Prefería callar a que me lo quitaran. Varias de mis amigas estaban igual que yo y una nos recomendó una cuenta de Instagram en la que te decían qué hacer para no comer y que nadie de tu familia se diera cuenta. Yo lo único que quería era adelgazar para que no dijeran que mis videos eran malos porque era gorda.

“Quién pasaba más tiempo sin comer nada”

¡Encontrábamos tantas cuentas! No parábamos de verlas. Con mis amigas empezamos a hacer desafíos de quién pasaba más tiempo sin comer nada. Rápidamente adelgacé y la ropa me quedaba mucho mejor, ya no podrían criticarme por mi peso, estaba más flaca que muchas de mi curso.

Mi pololo me decía que estaba estupenda y todos los días le mandaba fotos para que viera los cambios. Al final la mejor técnica era comer cuando estaba con mi familia y después lo vomitaba. Todo el tiempo que estaba fuera de mi casa simplemente no comía nada. Me hice amiga por Instagram de muchas que usaban la misma técnica.

Mis padres no entendían por qué estaba adelgazando, según mi mamá era porque estaba creciendo. Fue mi profesora de Historia la que un día me llamó para hablar conmigo porque estaba preocupada por mí. Me dijo que le sorprendía verme tan pálida y con mis ojos sin brillo; que podía confiar en ella, que podíamos conversar de lo que quisiera, que me conocía desde hacía muchos años. Pero no quise decirle nada. Yo tenía una vida y cosas que contaba en mi casa y el colegio, pero tenía otra en mi teléfono. No quería que nadie se metiera en mi vida.

Propuestas de menos ropa

Un día mi pololo empezó a pedirme fotos con menos ropa y yo no quise, me daba vergüenza. Me dijo que pronto vendría a Santiago y que quería conocerme mejor, que ya llevábamos mucho tiempo con la relación virtual y que tenía una tía con casa en Santiago donde podíamos ir. ¡Cómo se enojó cuando le dije que no! No me escribió por cuatro días. Estaba tan triste que fui al baño, me saqué la ropa y le mandé la foto. Me mandó mil corazones y quedé feliz. Problema solucionado, además cedí para que nos viéramos cuando viniera.

 (…) El problema explotó cuanto tuve que mandar a arreglar mi celular por un tema de la batería. Mi mamá, como sospechaba cosas, le dijo al técnico que desbloqueara todo y revisó mis fotos, videos, las otras cuentas, ¡todo!

Urgencias…., y desintoxicación de redes sociales: “volví a sonreir”

Tengo borrada de mi cabeza la conversación que tuve con ellos después de eso, ya que cuando me dijeron que tenían desbloqueado el teléfono y que habían revisado todo, me vino un ataque de pánico. Lloré sin parar, grité y no aguanté que me tocara nadie. Fue ahí cuando me llevaron de urgencia a la clínica. Me dieron algo para calmarme y pasé la noche ahí. Mi mamá durmió conmigo. Al día siguiente llegó una psiquiatra y me explicó que había tenido una descompensación producto de mi ansiedad y depresión. Lloré mucho y mi mamá lloraba conmigo.

Ahora estoy en terapia. Me quitaron el celular y yo pensé que me iba a morir, pensé en matarme. Fue un mes del terror, me tuvieron que dar remedios para dormir, tiritaba y ahí la psiquiatra me dijo que estaba pasando por un periodo de desintoxicación de las redes sociales. Pensé que la vida no tenía ningún sentido, pero poco a poco, con la ayuda y el amor de mi familia y del equipo médico, volví a sonreír”.

El autorJuan Ignacio Izquierdo Hübner

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Vaticano

El Papa subraya que la verdadera justicia es el amor

Casi en vísperas del comienzo de la Cuaresma este próximo Miércoles de Ceniza, y de los Ejercicios espirituales el domingo que viene, el Papa ha subrayado que la verdadera justicia es el amor. Ayer completó nombramientos y renovaciones del Dicasterio para los Obispos.

Francisco Otamendi·15 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Papa León XIV no ha querido entrar en la Cuaresma con el Miércoles de ceniza este día 18, ni comenzar sus Ejercicios espirituales el domingo 22, sin completar antes nombramientos o confirmaciones como miembros del Dicasterio para los Obispos.

Este sábado 14 de febrero, el Vaticano hizo público un nuevo respaldo de León XIV a sor Simona Brambilla, Prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, a la que ha nombrado miembro del Dicasterio para los Obispos. En este organismo hay ya otras dos mujeres miembros: sor Raffaella Petrini, presidenta de la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano y del Governatorato, y María Lía Zervino, nombradas por el Papa Francisco en 2022.

Confirmados miembros del Dicasterio

Por otra parte, el Papa ha confirmado como miembros del Dicasterio del que es Prefecto el arzobispo Filippo Iannone, O. Carm., a varios cardenales y obispos. 

Entre ellos se encuentran los cardenales Parolin, Koch, Braz de Aviz, Da Rocha, Cupich, Tobin, Omella, Arborelius, Advincula, Lojudice, Aveline, Ryś, Cobo, Tolentino de Mendonça, Grech, Roche, You Heung-sik, Gugerotti, Fernández, Tscherrig, Makrickas, y varios arzobispos y obispos, como el de Zagreb, Buenos Aires, Münster o Málaga.

Ángelus: “La verdadera justicia es el amor”

En el Ángelus de este VI Domingo del tiempo ordinario, el Papa ha meditado en el Evangelio de San Mateo (5, 17-37), en el que tras haber proclamado las Bienaventuranzas, “Jesús nos invita a entrar en la novedad del Reino de Dios y, para guiarnos en este camino, revela el verdadero significado de los preceptos de la Ley de Moisés”.

Jesús dice que no ha venido a abolir la Ley, “sino a dar cumplimiento” (v. 17). “El cumplimiento de la Ley es precisamente el amor, que realiza su significado profundo y su fin último”. 

“Jesús nos enseña que la verdadera justicia es el amor”, ha dicho a los romanos y peregrinos, muy numerosos en la Plaza de San Pedro, “y que, en cada precepto de la Ley, debemos percibir una exigencia de amor”.

No es suficiente no matar o no cometer adulterio

Como ejemplo, ha señalado que “no es suficiente con no matar físicamente a una persona, si después la mato con las palabras o no respeto su dignidad (cf. vv. 21- 22)”. 

“Del mismo modo, no basta con ser fiel al cónyuge formalmente y no cometer adulterio, si en esa relación falta la ternura recíproca, la escucha, el respeto, el cuidado mutuo y el caminar juntos en un proyecto común (cf. vv. 27-28.31-32)”.

El Pontífice ha realzado de este modo la importancia de las palabras de Jesús. Por una parte, Jesús afirma: ‘Ustedes han oído que se dijo a los antepasados’, y, por otra: ‘Pero yo les digo’ (cf. vv. 21-37). Este planteamiento es muy importante. (…). El Evangelio nos ofrece esta preciosa enseñanza: no se necesita una justicia mínima, se necesita un amor grande”. 

“Invoquemos juntos a la Virgen María, que ha dado al mundo a Cristo, Aquel que lleva a cumplimiento la Ley y el plan de salvación”, ha concluido. “Que Ella interceda por nosotros, ayudándonos a entrar en la lógica del Reino de Dios y a vivir en su justicia”.

Cercanía con Madagascar, y mensaje para el Año nuevo lunar en Asia

Tras el rezo de la oración mariana del Ángelus, el Papa ha expresado su cercanía a la población de Madagascar, afectada en tan poco tiempo por dos ciclones que han provocado inundaciones y deslizamientos de tierra. “Rezo por las víctimas y sus familiares, así como por todas las personas que han sufrido graves daños”.

Además, León XIV se ha referido a que en los próximos días se celebrará el año nuevo lunar, “una festividad que celebrarán miles de millones de personas en Asia oriental y otras partes del mundo. Que esta alegre celebración sirva para reforzar los lazos familiares y de amistad, lleve serenidad a los hogares y a la sociedad, y sea una ocasión para mirar juntos hacia el futuro construyendo la paz y la prosperidad para todos los pueblos”.

“Con mis mejores deseos para el nuevo año, expreso a todos mi afecto e invoco sobre cada uno la bendición del Señor”, ha manifestado.

El autorFrancisco Otamendi

Cultura

Elena Egea: «esculpir arte sacro es una forma de evangelizar en silencio»

¡La escultura sacra sigue viva! Elena Egea, joven escultora madrileña, lo demuestra dando forma a escenas del Evangelio escasamente tratadas en la tradición artística como la Virgen embarazada y el Jesús escribiendo en la tierra.

Teresa Aguado Peña·15 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

¨Queridos artistas, vosotros sois los guardianes de la belleza; gracias a vuestro talento, tenéis la posibilidad de hablar al corazón de la humanidad, de tocar la sensibilidad individual y colectiva, de suscitar sueños y esperanzas, de ensanchar los horizontes del conocimiento y del compromiso humano. Por eso, sed agradecidos por los dones recibidos y plenamente conscientes de la gran responsabilidad de comunicar en la belleza y mediante la belleza. Sed también vosotros, mediante vuestro arte anunciadores y testigos de esperanza para la humanidad¨.

Con esta cita del Papa Benedicto XVI comenzaba el Trabajo de Fin de Máster de la escultora madrileña Elena Egea. Su gran obsesión, según comenta, es que sus obras sean testimonio y puente de lo bello: «el artista está llamado a crear belleza».

En un contexto artístico de inmediatez visual, la IA y la producción en serie, podría parecer que el arte sacro queda anticuado o que incluso pertenece a otro tiempo. Sin embargo, Elena demuestra lo contrario: la imaginería religiosa no solo sigue viva, sino que necesita urgentemente nuevas miradas. Su trabajo propone renovar el lenguaje escultórico sacro desde la sensibilidad contemporánea, la investigación técnica y la reflexión espiritual.

Elena se pregunta por qué el arte sacro insiste en representar las mismas escenas bíblicas existiendo muchos otros pasajes, igualmente relevantes y cargados de significado, que apenas han sido explorados por la escultura. Lejos de reproducir modelos tradicionales o fórmulas heredadas, Egea entiende la escultura religiosa como una oportunidad de experimentación, humanidad y riesgo creativo.

Crear sin solemnidad para llegar a lo sagrado

Una de las cuestiones que más sorprende en su proceso es su manera de enfrentarse a la imagen devocional. A diferencia de lo que cabría esperar, no trabaja desde el peso simbólico o la presión espiritual del encargo.

Durante la creación, evita pensar que está esculpiendo una Virgen o un Cristo.

“Si tratas la obra como algo sagrado desde el principio, te bloqueas ante la responsabilidad que eso supone. Es importante dejar que fluya tu manera, tu gesto y la concepción que tienes de la imagen. Yo, al hacer una Virgen o un Cristo no soy consciente de que he hecho una imagen religiosa hasta que la termino y veo a la gente rezarle”.

Ese distanciamiento le permite conservar la honestidad expresiva. Solo después, cuando la obra abandona el taller y entra en el espacio litúrgico, toma conciencia de su impacto: fieles que se arrodillan, miradas que se emocionan, silencios que se generan ante la pieza. Es entonces cuando comprende la verdadera dimensión de su trabajo: ha creado una imagen capaz de provocar devoción.

Una Virgen, en el mundo de hoy

La Virgen embarazada de Elena esconde una historia peculiar. Representar a una Virgen en el mundo de hoy es ir completamente a contracorriente. Y más en una universidad como la Complutense. Elena la esculpió como parte de su Trabajo de Fin de Grado y afirma que optar por el arte sacro en ese contexto fue, en cierto modo, «una manera de evangelizar en silencio».

Tanto es así que uno de sus compañeros más cercanos le confesó: «Elena, ya no me puedo meter con la Virgen porque ahora le pongo cara». Ella quedó impresionada al comprobar que a veces no hacen falta palabras, si no que las propias imágenes hablan por sí solas.

El reto del artista: actualizar sin perder esencia

Para Elena, el reto de los artistas es renovar el arte sacro sin perder su esencia: “la sociedad de hoy no necesita lo mismo que hace cien años. Vivimos en un mundo muy visual en el que todo se representa con imágenes. Si el arte sacro quiere seguir conectando, tiene que actualizarse”.

Mientras la arquitectura religiosa ha evolucionado hacia espacios modernos y luminosos, la escultura ha permanecido anclada a modelos seriados y repetitivos, herederos de la industrialización y de los talleres de reproducción en masa.

Nuevas iconografías

Volviendo a la Virgen embarazada de Elena, puede decirse que abordó una representación casi inexistente en la historia del arte. Una imagen íntima, humana, vulnerable.

Elena quiso esculpir el período de recogimiento y espera de la Virgen a la llegada de Jesús: “para mí es cuando más tuvo que pensar. Estaba embarazada del Espíritu Santo y tendría cierta incertidumbre. Esa tensión emocional casi no está representada”.

La obra fue expuesta en una parroquia madrileña y recibió una acogida inesperadamente cálida. Aquello confirmó que existía una necesidad real de nuevas imágenes.

Posteriormente, en su Trabajo de Fin de Máster, creó una escultura que representa el instante en que Jesús se arrodilla ante la lapidación de María Magdalena. De nuevo, un pasaje apenas tratado, centrado en la compasión.

Técnica contemporánea, espiritualidad ancestral

Formalmente, su trabajo también rompe con la tradición en cuanto a los materiales que utiliza.

Egea emplea vaciados del natural, telas impregnadas en escayola, estructuras metálicas y conceptos semióticos ligados al arte «indexal». Las telas conservan la huella del cuerpo ausente, como un rastro físico de algo que estuvo ahí. La obra se convierte así en “presencia de una ausencia”, una idea cercana a la Sábana Santa: una sencilla tela evoca la presencia de Jesús.

Este enfoque técnico conecta la escultura con su función espiritual buscando la carga simbólica del material.

Representar lo inefable

El objetivo de Elena no es romper con la tradición, sino reactivarla: devolverle autoría, riesgo, emoción y pensamiento crítico. Porque, en su visión, la modernización del arte sacro no consiste en hacerlo más moderno, sino más humano.

«La iglesia necesita del arte. El arte es el medio más espiritual mediante el cual, la contemplación y la oración se logran unir en un ente material que consigue atraer lo divino y lo espiritual como un camino directo hacia Dios. Tiene la capacidad de convertir en posible lo que en sí mismo es inefable».

Y quizá ahí resida la clave de su trabajo: esculpir no para imponer lo divino, sino para que lo divino surja, inesperadamente, en la mirada del espectador.


Obediencia, esa palabra maldita

Quizá convenga poner el foco en un pecado ya casi invisible: la desobediencia. En una sociedad que desconfía de toda autoridad y absolutiza el “yo decido”, también los cristianos corremos el riesgo de vivir la fe a nuestra manera, olvidando que seguir a Cristo implica, necesariamente, aprender a obedecer.

15 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

En unos días celebraremos el Miércoles de Ceniza. Comienza la Cuaresma, un tiempo en el que nos toca hacer examen de conciencia, por lo que me gustaría llamar la atención sobre un pecado normalizado entre los católicos, el de la desobendiencia.

Es uno de los peligros de la mundanización de la Iglesia, cuando adoptamos en el seno de la comunidad cristiana costumbres o comportamientos contrarios al Evangelio porque todo el mundo lo hace así. Lo cierto es que, en nuestra sociedad, la propia palabra «obedecer» ya es tabú. La autoridad, tan relacionada con la figura del padre, está en sus horas más bajas y sus graves consecuencias las sufren colectivos que tradicionalmente habían gozado de ella como los de los profesores o sanitarios que, hoy, sufren agresiones y faltas de respeto un día sí y otro también. 

La desobediencia como norma, autoridad en crisis

Mucho se ha hablado sobre el origen de este mal de incalculables consecuencias sociales como ejemplo paradigmático de la «ventana de Overton», ese concepto que dice que aquella idea o práctica que hoy es inadmisible, en poco tiempo será considerada una opción radical, pero luego se convertirá en aceptable, para llegar a ser entendida como sensata y luego popular antes de convertirse en norma o incluso en ley.

La literatura, el cine y la televisión, nos han ido presentando, poco a poco, modelos de padres o de autoridad establecida cada vez menos respetables. Tanto es así que lo mejor que puede hacer uno es no obedecer.

Los libros de Harry Potter, películas como ET y Los Goonies y su homenaje actual en forma de serie Stranger Things, o series de animación como Los Simpson o la infantil Peppa Pig nos presentan a figuras de autoridad taradas o directamente malvadas. Que conste que me considero un auténtico fan de muchos de estos iconos de la cultura pop, pero hay que reconocer que uno acaba pensando mal en general de los padres, la policía o los gobiernos porque, según sus argumentos, entorpecen realmente la realización de los protagonistas.

Sembrar la duda sobre la autoridad es lo que hizo una famosa serpiente en un también icónico relato cuando dijo (y no en pársel): «No, no moriréis (si probáis el fruto); es que Dios sabe que el día en que comáis de él, se os abrirán los ojos, y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal». Seguro que les suena también. 

Desobedecer es «apetecible» como aquel fruto del Edén porque ¿quién es nadie para decirme a mí lo que yo tengo que pensar o cómo me tengo que comportar? Nadie mejor que uno mismo (dice el individualista que todos llevamos dentro) para saber qué tengo que pensar, cómo me tengo que comportar o decidir qué es bueno o malo.

Conciencia y obediencia cristiana

Las redes sociales, los blogs y webs católico-amarillistas, de izquierdas y de derechas, han potenciado esa culturilla de la desconfianza, sembrando la duda sobre las buenas intenciones de tal o cual pastor, empezando por los de Roma.

Ese cotilleo, esa maledicencia hace mella, aunque creamos que no, en el pueblo fiel hasta el punto de que muchos de ellos confunden su propia ideología mezclada con nula formación con profetismo heroico y se creen Catalina de Siena cuando hablan contra el Papa o los obispos. Otros, piensan que la Doctrina de la Iglesia es una especie de limitación a 50 en autopista, una señal de cara a la galería pero que nadie, de hecho, cumple.

Así que, cojo de aquí y de allí lo que me conviene o me cuadra para mi individualidad y aquí paz y después gloria. Los hay que van de grupo en grupo, de movimiento en movimiento, de parroquia en parroquia, de experiencia en experiencia, buscando quién se ajuste a su esquema. Pero, oiga, nunca se sienten satisfechos, porque lo que se les dice, lo que se les aconseja, o las dinámicas que se llevan allí a cabo según cada carisma no les terminan de gustar porque significa obedecer y ellos solo obedecen a su Dios, que son ellos mismos.

Y que sí, que sí, que también hay abusos de poder y desalmados con autoridad espiritual, y hay que vigilar, estar pendientes y defenestrarlos si es necesario; y que hay que obedecer sobre todo a la conciencia, ese sagrario que todos tenemos dentro; pero que quede claro que también hay muchas conciencias mal formadas y soberbios que no admiten ningún tipo de disciplina.

La obediencia ejemplar de los santos

Yo me quedo con los testimonios de los santos, como Teresa de Jesús, que tuvo muchos motivos para desobedecer y para rebelarse contra las injusticias de sus superiores, pero que, aun así, enseñaba que «en obedecer está la mayor perfección», afirmando en su lecho de muerte morir contenta como «hija de la Iglesia»; o San Francisco de Asís, que también fue injustamente tratado por algunos superiores, pero que aconsejaba la obediencia pues significa renunciar a la propia voluntad por amor a Dios.  

Teresa, Francisco y tantos otros no lo hicieron por mérito propio, sino porque recibieron la gracia de configurarse con Aquel que fue «manso y humilde de corazón», que dio «al César lo que es del César» y que dijo aquello de: «Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya». Pues eso. 

El autorAntonio Moreno

Periodista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Bachiller en Ciencias Religiosas. Trabaja en la Delegación diocesana de Medios de Comunicación de Málaga. Sus numerosos "hilos" en Twitter sobre la fe y la vida cotidiana tienen una gran popularidad.

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Cultura

Científicos católicos: Julia Mª González Peña

Julia Mª González Peña nacida en el pueblo burgalés de Revilla del Campo, se licenció en Ciencias Químicas en 1948, doctorándose en 1953.

Alfonso Carrascosa·15 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Julia Mª González Peña (1925 – 2010) nacida en el pueblo burgalés de Revilla del Campo, se licenció en Ciencias Químicas por la Universidad Central o Complutense de Madrid en 1948, doctorándose en 1953 gracias a becas concedidas por el CSIC, la mayor institución científica de la historia de España, fundada por científicos católicos. También el CSIC le otorgó pensiones para Bélgica y Holanda (Gante, Lovaina, Vageningen y Delft), para formarse en técnicas inexistentes en España, tales como la microscopía electrónica, que enseñó tanto en el Instituto de Cerámica y Vidrio del CSIC como a los industriales del sector.

En su tesis estudió las conductividades de los suelos y caracterizó muchos tipos de arcillas, colaborando con Vicente Aleixandre, fundador del actual Instituto de Cerámica y Vidrio del CSIC.

En 1962 y 1963 viajó a París con la doctora madame Oberlin, autora de la Enciclopedia de Microscopía Electrónica, con la que aprendió microscopía electrónica de transmisión (TEM). Después dirigió cuatro tesis doctorales que abrieron líneas de investigación inéditas en España en los años 70, tales como materiales vitrocerámicos o pastas de cocción rápida. Incluso fundó el Laboratorio de Microscopía Electrónica del Instituto de Cerámica y Vidrio del CSIC.

Además, dirigió proyectos de investigación incluidos en los Planes de Desarrollo y el Plan Nacional de Materiales, sobre dolomitas, pizarras sericíticas, arcillas de Toledo, reciclado de residuos para fabricación de compuestos cerámicos, etc., llegando a realizar más de 60 publicaciones y numerosas conferencias plenarias entre 1967-1985. También promovió y fundó la Sección de Materias Primas de la Sociedad Española de Cerámica y Vidrio, donde organizó diversas reuniones y cursos.

Asimismo, colaboró con la Sociedad Española de Cerámica y Vidrio, fue miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Microscopía Electrónica y representante electo del personal científico en sucesivas Juntas de Gobierno del CSIC, miembro electo de la Comisión Científica del CSIC en el ámbito de Tecnología y de la Junta de Gobierno del CSIC, actuando en numerosas comisiones de asesoramiento o decisión: gestión de la investigación, política científica, recursos humanos y relaciones externas.

Nunca su fe católica le impidió desarrollar una actividad científica de primer nivel internacional. Ciencia y fe fueron en ella compatibles, como en Copérnico, Galileo y tantos otros.

El autorAlfonso Carrascosa

Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Evangelización

Cirilo y Metodio: la evangelización de la Europa eslava

El 14 de febrero, junto a san Valentín, la Iglesia recuerda a san Cirilo y san Metodio, los hermanos que evangelizaron la Europa eslava dando a sus pueblos una lengua, una cultura y una identidad cristiana. Por eso Juan Pablo II los proclamó copatronos de Europa, puente entre Oriente y Occidente.

Gerardo Ferrara·14 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

El 14 de febrero es conocido por ser el día de san Valentín y de los enamorados, pero también es la memoria de los santos Cirilo y Metodio, que tanto contribuyeron no solo a la difusión de la fe cristiana en Europa oriental, sino también de la cultura, el derecho y la escritura, inventando incluso un alfabeto.

Por eso, Juan Pablo II los proclamó copatrones de Europa, junto con san Benito. De hecho, su contribución fue tan importante para Europa oriental como la de Benito para Europa occidental.

De Tesalónica a la Europa eslava

Cirilo y Metodio eran hermanos y nacieron a finales del siglo VIII y principios del IX en Tesalónica (antiguamente conocida como Tessalónica, una hermosa ciudad que he visitado varias veces), entonces una importante ciudad del Imperio bizantino con poblaciones griegas y eslavas.

Metodio (ca. 815-885), el mayor de los dos hermanos, había elegido inicialmente la carrera administrativa al servicio del Imperio, pero luego se consagró a la vida monástica. Cirilo (ca. 827-869), en cambio, el cerebrito de la familia, nació como Constantino y estudió en Constantinopla, donde recibió una formación de altísimo nivel en filosofía, teología y filología, convirtiéndose luego en bibliotecario del patriarcado y profesor, lo que le valió el sobrenombre de «Constantino el filósofo».

Eran hermanos carnales, pero también espirituales, muy unidos y complementarios: por un lado, Metodio, con su pragmatismo pastoral y sus habilidades administrativas y organizativas; por otro, Cirilo, con su profundidad de pensamiento, su elocuencia y su capacidad de mediación cultural. Esta increíble sinergia resultó decisiva para su misión.

La misión en Moravia

Moravia es una región de la actual República Checa que fue poblada, a partir del siglo V, por el gran grupo etnolingüístico de los eslavos, es decir, los antepasados de los pueblos que viven en muchos países de Europa oriental y que se dividen así: eslavos occidentales (checos, eslovacos, polacos); orientales (rusos, ucranianos, bielorrusos); meridionales (de ahí Yugoslavia, literalmente «eslava del sur»: serbios, croatas, eslovenos, búlgaros, macedonios).

Al igual que otros eslavos, los de Moravia se caracterizaban por su estructura social tribal y su muy desarrollada cultura oral, pero aún no tenían su propio alfabeto.

Entre los siglos IX y X, se produjo un proceso de cristianización de la región, tanto en forma bizantina como latina, obra principalmente de misioneros «francos» (latinos, precisamente).

En este contexto, Rastislav, príncipe o duque de Moravia entre 846 y 870, deseoso de liberar al país del Imperio carolingio y de su longa manus religiosa, los obispos «francos», pidió al emperador bizantino Miguel III misioneros capaces de hablar la lengua de los eslavos y formar un clero local.

El emperador bizantino y el patriarca Focio confiaron esa misión a Cirilo y Metodio por las probadas competencias lingüísticas, teológicas y pastorales de los dos hermanos.

La lengua paleoeslava y el nacimiento del eslavo eclesiástico

La misión de Cirilo y Metodio fue ardua desde el principio: al igual que hoy en día los modernos misioneros de la comunicación deben «traducir» los contenidos de la fe cristiana a un nuevo lenguaje, el de los medios de comunicación y las redes sociales, los dos hermanos se encontraron no solo con la tarea de predicar el mensaje evangélico, sino también con la de crear una lengua para transmitirlo.

Si bien lo que hoy se conoce como paleoeslavo (o eslavo eclesiástico) no es una lengua artificial, sino una forma culta y literaria de un dialecto eslavo meridional (como el italiano lo es del florentino), es cierto que fue elegido por los dos misioneros porque era comprensible para un gran número de poblaciones eslavas y, por lo tanto, adecuado para su propósito.

Así pues, se estandarizó mediante la traducción de los Evangelios, los Salmos y los textos litúrgicos y canónicos, y por primera vez se escribió y utilizó una lengua eslava para el culto, la enseñanza y la administración.

¿Pero cómo se escribía? ¡Con su propio alfabeto! Sí, porque Cirilo se dio cuenta de que se necesitaba uno específico para los sonidos particulares de las lenguas eslavas, especialmente aquellos que no correspondían a las letras latinas o griegas. Así que inventó uno nuevo (en Constantinopla, alrededor del año 863), pero no el que hoy se conoce como cirílico (que será una evolución del mismo), sino el glagolítico (del término eslavo glagol: «palabra», «discurso», traducción exacta del griego logos).

La idea de Cirilo no era solo dar un alfabeto a los eslavos para expresar conceptos simples, sino para enunciar y transmitir la Palabra.

Las letras glagolíticas tenían una forma compleja y simbólica, una combinación de influencias griegas y orientales con elementos originales, pero proporcionaron a un grupo de pueblos una identidad específica y una dignidad lingüística y cultural.

Oposiciones y acusaciones: nada nuevo bajo el sol

Las «novedades» introducidas por los dos hermanos no gustaron a muchos (pensemos en el Concilio Vaticano II, en el de Trento, en los debates sobre los «ritos chinos», en Guadalupe y en el revuelo que provocaron).

El clero franco, de hecho, se rebeló y los acusó de atentar contra el orden eclesiástico basado en el uso exclusivo del latín. Las tensiones se agudizaron tanto que los dos hermanos se vieron obligados a viajar a Roma para presentar al papa Adriano II su trabajo y los frutos que había producido: según ellos, estaba en juego la evangelización misma de Europa oriental.

En Roma fueron bien recibidos: Adriano II no solo aprobó su misión, sino que sancionó la legitimidad del uso de la lengua paleoeslava en la liturgia e incluso consagró a Metodio como obispo.

Así, la Iglesia de Roma acogió un principio que se convirtió en fundamental: la unidad eclesial no coincide con la uniformidad cultural, sino todo lo contrario, e pluribus unum: pluralidad de lenguas, ritos, tradiciones y sensibilidades diferentes.

Solo Metodio regresó a Moravia. Cirilo, gravemente enfermo, permaneció en Roma y tomó los votos. Murió allí en 869 y fue enterrado en la basílica de san Clemente (su tumba sigue siendo hoy en día destino de peregrinaciones de cristianos eslavos y no solo).

No solo la muerte de su querido hermano marcó a Metodio, que luego se convirtió en arzobispo de Sirmium (hoy Sremska Mitrovica, Serbia). De hecho, no le faltaron más oposiciones y persecuciones, hasta el punto de ser encarcelado durante más de dos años. Pero tampoco le faltaron la fe y la constancia: continuó hasta su muerte (en 885 en Velehrad, Moravia) traduciendo textos sagrados, formando al clero local y sentando las bases de una Iglesia eslava autónoma.

Del paleoeslavo al eslavo eclesiástico y al alfabeto cirílico

La vida y obra de Cirilo y Metodio son un ejemplo de lo dramático que puede ser el proceso de inculturación, que inevitablemente provoca desacuerdos, obliga a cuestionarse a uno mismo y afecta al equilibrio y a los intereses políticos y económicos.

Sin embargo, la misión de los dos hermanos contribuyó de manera esencial a la formación de las identidades eslavas, favoreciendo también el desarrollo de las literaturas nacionales, las tradiciones culturales y una conciencia histórica autónoma.

Tras la muerte de Metodio, sus discípulos continuaron su obra en gran parte de Europa oriental y la lengua paleoeslava dio origen al eslavo eclesiástico, lengua litúrgica y literaria comparable al latín en Occidente y utilizada hasta hoy por muchas Iglesias orientales.

El alfabeto glagolítico fue sustituido gradualmente por el desarrollado por los discípulos de Metodio, que se denominó cirílico (más parecido al griego).

El legado de los dos hermanos trasciende, por tanto, ampliamente el ámbito religioso. Como recordó Juan Pablo II en la carta apostólica Slavorum Apostoli (1985), en la que los proclamó copatrones de Europa junto con san Benito, su obra «demuestra que la evangelización no destruye las culturas, sino que las asume y las transfigura» y que «la unidad de la Iglesia no exige uniformidad, sino que se realiza en la comunión de las diferentes tradiciones», subrayando además el derecho de los pueblos a expresar su fe en su propia lengua y el valor europeo del encuentro entre Oriente y Occidente.

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Evangelización

Conoce a 5 matrimonios santos

Los católicos y personas de todo el mundo asocian la festividad de San Valentín con el amor y el romance. Aquí les presentamos a cinco matrimonios (y un sexto de regalo), que son santos hoy porque vivieron una vocación de amor mutuo y a Dios.   

OSV / Omnes·14 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Los católicos y personas de todo el mundo asocian la festividad de San Valentín con el amor y el romance. Aquí les presentamos a cinco matrimonios que son santos hoy porque vivieron una vocación de amor mutuo y a Dios. Y un sexto de regalo.

– Katie Yofer, OSV News

El 14 de febrero la Iglesia y la cultura popular celebran el día de San Valentín, y su fiesta se asocia al amor y el romance. Tienen aquí cinco matrimonios santos que vivieron una vocación de amor mutuo y amor a Dios.

1. Louis Martin y Marie-Azélie Guérin (Zélie)

El papa Francisco canonizó al matrimonio francés formado por Luis Martín (1823-1894) y Celia Guérin (1831-1877) en 2015. Luis, relojero, y Celia, encajera, intentaron entrar en la vida religiosa antes de discernir su matrimonio. Son quizás más conocidos por ser los padres de Santa Teresita de Lisieux, su hija menor.

Santa Teresita fue una de los nueve niños del hogar de los Martin. Cuatro murieron en la infancia, las otras cinco -todas niñas—- se incorporaron a órdenes religiosas (cuatro carmelitas descalzas). El camino de la pareja hacia la santidad encarna el “pequeño camino” por el que Santa Teresita es famosa: hacer pequeñas cosas con gran amor.

“Los santos esposos Luis Martín y María Azélie Guérin practicaron el servicio cristiano en la familia, creando día a día un ambiente de fe y de amor que alimentó las vocaciones de sus hijas”, recordó el Papa Francisco en su canonización. 

Su festividad es el 12 de julio.

2. Santos Aquila y Priscila

Los santos Aquila y Priscila desempeñaron un papel importante en el cristianismo primitivo. Los judíos tejedores que se convirtieron al cristianismo viajaron a Corinto tras ser exiliados de Roma. Allí conocieron a San Pablo, compañero tejedor, a quien recibieron en su hogar.

La pareja cristiana del primer siglo aparece varias veces en la Biblia debido a su fiel testimonio.

“Saludad a Prisca y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús, que expusieron su vida por mí. A quienes no sólo yo les estoy agradecido, sino también todas las iglesias de los gentiles”, escribe San Pablo en Romanos 16, 3-4.

Los Hechos de los Apóstoles, 18, revelan que los dos santos acompañaron a San Pablo desde Corinto a Siria y, luego, a Éfeso, donde instruyeron a otros en “el camino de Dios”. También abrieron su casa como iglesia a la comunidad cristiana local, donde juntos leían las Escrituras y celebraban la Eucaristía.

De su ejemplo, dijo el Papa Benedicto XVI en 2007, los fieles pueden aprender cómo “cada hogar puede transformarse en una pequeña iglesia”.

Según algunas tradiciones, murieron como mártires. Su festividad es el 8 de julio.

3. Santa María y san José, padres de Jesús

Los católicos honran a Santa María y a San José como los padres de Jesús. A lo largo de sus vidas, siempre dijeron “sí” al plan de Dios: desde que María consintió en ser la Madre de Dios hasta que José, carpintero, tomó a María como esposa tras la aparición de un ángel. 

La solemnidad de María, Madre de Dios, se celebra el 1 de enero. La festividad de San José es el 19 de marzo.

4. Santos Joaquín y Ana

San Joaquín y Santa Ana son venerados como padres de María y abuelos de Jesús. Aunque su historia no aparece en la Biblia, la tradición los recuerda como una pareja fiel y santa que luchó contra la esterilidad antes de convertirse en padres de la Santísima Virgen María.

Su festividad es el 26 de julio.

5. Santos Zacarías e Isabel

Los santos Zacarías e Isabel son los padres de San Juan Bautista. La pareja también tuvo dificultades para concebir hasta que el ángel Gabriel se le apareció a Zacarías y les prometió un hijo en su vejez.

Cuando Zacarías dudó del ángel, quedó incapacitado para hablar hasta después del nacimiento de su hijo, cuando confirmó por escrito que su nombre era Juan. Sus primeras palabras fueron de alabanza a Dios.

Antes de dar a luz, Isabel recibe la visita de su pariente, María, mientras ambas están embarazadas. Hoy, los católicos repiten sus palabras de saludo en el Ave María: «Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre».

La fiesta de la pareja es el 5 de noviembre.

Luigi y Maria Beltrame Quattrocchi se convirtieron en la primera pareja en la historia de la Iglesia en ser beatificados juntos. Esta pareja italiana de principios del siglo XX tuvo cuatro hijos y vivió en Roma. Él era abogado y ella ama de casa. (Foto de OSV News/Archivo CNS).

Beatos Luigi Beltrame Quattrocchi y María Corsini

Luigi (1880-1951), abogado, y Maria (1884-1965), catequista, fueron el primer matrimonio beatificado al mismo tiempo por la Iglesia Católica. Acogieron a cuatro hijos en su hogar, tres de los cuales ingresaron a la vida religiosa consagrada.

Cuando los médicos les recomendaron abortar a su hija menor, Enrica, debido a complicaciones del embarazo, se negaron. Hoy, ella también está camino a la santidad.

La pareja vivió “una vida ordinaria de una manera extraordinaria”, dijo el Papa San Juan Pablo II durante su beatificación en 2001, incluso abrazando una rica vida espiritual.

“En el centro de su vida estaba la Eucaristía diaria, así como la devoción a la Virgen María, a quien rezaban todas las noches con el rosario, y la consulta con sabios directores espirituales”, dijo.

Su ejemplo, dijo, sirve de inspiración para todos.

“Queridas familias, hoy tenemos la clara confirmación de que el camino de la santidad vivido en pareja es posible, hermoso, extraordinariamente fructífero y fundamental para el bien de la familia, la Iglesia y la sociedad”, añadió. “Esto nos impulsa a orar al Señor para que haya muchos más matrimonios que puedan revelar, en la santidad de sus vidas, el ‘gran misterio’ del amor esponsal, que nace en la creación y se cumple en la unión de Cristo con su Iglesia”.

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Katie Yoder es corresponsal de OSV News. Escribe desde Maryland.

Este artículo ha sido publicado originariamente en inglés en OSV News, y pueden consultarlo aquí.

El autorOSV / Omnes

Evangelización

Fundación CARF, 37 años apoyando vocaciones de 130 países

El 14 de febrero se cumplen 37 años del nacimiento de Fundación CARF en 1989, “una formación integral para apoyar vocaciones en todo el mundo”. Cerca de 30.000 estudiantes en estos años, para servir a la Iglesia. Así recogía Omnes su tarea el año pasado: “Fundación CARF: 35 años colaborando con 1.256 diócesis y 300 órdenes religiosas”.

Redacción Omnes·14 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El 14 de febrero de 1989 se constituyó la Fundación CARF (acrónimo de Centro Académico Romano Fundación), que celebra en 2026 su 37 cumpleaños. 

El proyecto se venía gestando desde cinco años antes, en 1984 cuando san Juan Pablo II animó al beato Álvaro del Portillo a fundar la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, en Roma, para promover una formación de excelencia de seminaristas y sacerdotes diocesanos, y religiosos y religiosas de cualquier país del mundo, sin que su capacidad económica fuera un impedimento.

Y aunque desde 1951 se venía trabajando ya en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra, el lanzamiento tuvo lugar en 1989. 

“Ellos son la sonrisa de Dios en la Tierra”

Con motivo de este aniversario, FundacionCARF ha preparado un breve video (1’ 15”) en el que recuerda, en primer lugar, el inicio: ”Inspirada e impulsada por tres grandes santos, nació en 1989, hace 37 años”.

Y enseguida, la misión: “rezar y promover en toda la Tierra el buen nombre de los sacerdotes; también buscamos inundar el mundo de sacerdotes diocesanos y religiosos, porque ellos son la sonrisa de Dios en la Tierra, y el rostro de su misericordia en nuestras vidas”.

“Cerca de 30.000 estudiantes de 130 países se han beneficiado de una formación integral. Y han regresado a sus hogares para devolver la formación que recibieron”, prosigue el video.

Y una petición a los benefactores: “Ayúdanos a formar seminaristas, sacerdotes diocesanos, y religiosos y religiosas, para servir a la Iglesia en todo el mundo”. Dona y desgrava en fundacioncarf.org/donar y en el Bizum 33420.

Más de 1.500 obispos de 130 países desean ayuda para formación

Según la memoria anual de 2024 presentada el año pasado, la Fundación CARF lleva “35 años colaborando con 1.256 diócesis y 300 órdenes religiosas”. 

En efecto, “la Fundación CARF ha mantenido con firmeza su compromiso con la Iglesia de todo el mundo y con la formación integral de seminaristas y sacerdotes diocesanos y religiosos y religiosas”, señaló Fernando Martí Scharfhausen, presidente de la Fundación CARF, en la presentación de la memoria.

En la actualidad, más de 1.500 obispos y generales de órdenes religiosas de 130 países desean que algunos de sus sacerdotes, seminaristas o religiosos estudien en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz de Roma o en las Facultades Eclesiásticas de la Universidad de Navarra. Completan su formación humana y espiritual en los seminarios internacionales Sedes Sapientiae (Roma) y Bidasoa (Pamplona) y en otras residencias sacerdotales y colegios mayores hasta los 17 edificios.

Benefactores de la Fundación CARF, 2025 @FundaciónCARF.

El autorRedacción Omnes

Reverendo SOS

Pastores “multitarea”

El sacerdote actual se debate entre una gestión administrativa agotadora y su verdadera esencia de “padre”, donde el acompañamiento personal prima sobre la burocracia. La clave reside en la corresponsabilidad de los fieles y en una vida espiritual profunda.

Manuel Blanco·14 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Después de una gestión para Cáritas diocesana, el voluntario se despidió con sutileza: “Adiós. Siento que tenga que seguir siendo un mal cura; y eso no está reñido con ser una buena persona, que lo es…” La mirada del sacerdote evidenciaba no haber entendido si se trataba de un piropo o de un “vacile”. “No se preocupe, yo le explico”, atajó el colaborador para tranquilizar a su párroco. Y ahí comenzó una “teórica” sobre cosas prácticas para intentar dilucidar lo esencial de lo accesorio en los presbíteros. 

Las reuniones poco prácticas, interminables e “incorpóreas”, ocupan las primeras reflexiones. Se comprueba que el ímpetu de los primeros años sacerdotales da lugar a convocatorias más directas y resolutivas. Con la edad, aumenta la “reflexión” y la casuística… La gran carga de trabajo en los párrocos actuales, hace que algunos (a veces valiosos) opten por no acudir a los encuentros, con el peligro de aislarse y, otros se pasen la reunión como quien mete “cuñas” al serrar un tronco de árbol para ver si “cae, cortando “rollos” y avanzando. Hay quien prepara sus reuniones como un “mariscal de campo”: esquemas, tiempo acotado, planes A-B-C, preguntas, calendario, contactos… 

Observación: “Mire, si empezamos a las 13h no dará tiempo”. Respuesta inteligente: “Por eso mismo. Espabilamos y luego, a comer”. Algunos las utilizan como ámbito de desahogo y otros de influencia. A más parroquias y responsabilidades, más reuniones: agotador.

Acompañar a los fieles

La sinodalidad ha recordado que la Iglesia es tarea compartida. Somos corresponsables y eso requiere caminar y trabajar juntos en muchos frentes. 

Pero, a veces, formar un equipo requiere paciencia. Tarda. Un párroco contaba su odisea de recaudar fondos para arreglar el templo: “El sacerdote tiene la palma de la mano hacia arriba, para pedir. Es lo suyo. Si no, estaría muerto, con la palma hacia abajo”

Un día le pidieron que se sumase a un grupo de feligreses para ir de puerta en puerta solicitando donativos. “Si usted no hubiese venido con nosotros, no lo hubiésemos conseguido”. De inicio, la idea no le había gustado en absoluto. Era muy arriesgada y pensaba que le hacía perder muchísimo tiempo. Pero aquel gesto le granjeó un gran prestigio; fama de valiente y de preocupado por el patrimonio. 

Ese “cartel” le permitió conocer todas las casas de la parroquia, estrechar lazos con varias familias por tanto trabajo compartido e, incluso, con algunas personas, profundizar en cuestiones religiosas o personales.

Preocupaciones económicas  

Las obras, el mantenimiento y la economía ocupan una parte importante de los esfuerzos mentales, gestiones y preocupaciones del sacerdote, sobre todo cuando aún no ha logrado la colaboración de los feligreses adecuados para esta sensible labor. Lo sintetizaba un sacerdote en una de sus reuniones fraternas: “¡Vaya hombre!: Para hablar de Dios y de la oración ha venido un ponente a estas jornadas. Y para hablar de economía ¡han venido tres!”. 

La endiablada maquinaria de los permisos patrimoniales, los desperfectos, la rendición de cuentas, la transparencia, las caridades o los detalles con los colaboradores; los libros parroquiales según exista o no la ayuda de una “secretaría”; el vivir la propia pobreza y el desprendimiento… Son cuestiones que generan estrés y ponen a prueba tanto el orden como la visión sobrenatural (no resulta fácil “ver” a Dios tras estos encargos). 

Sin un espíritu profundo de oración, perseverar y mejorar “duelen” demasiado. Sin ayuda de la institución diocesana, la tentación es “que se encarguen ellos”.

Mirar a largo plazo

Hoy, el indispensable trato personal demanda preparación en todos los sentidos. Pocas veces se administra el sacramento de la penitencia en la primera conversación. Las personas necesitan dedicación y uno puede considerar “chascos” la falta de respuesta, la informalidad, o la “apropiación exclusiva” que, erróneamente, algunas personas pretenden del sacerdote. Probablemente cansa más “lidiar” con la gente que con cualquier otra tarea mecánica. Pero ahí está la clave: no se trata de “gente”, sino de “familia”. El sacerdote es padre. Lo lleva en los “genes” y en la gracia sacramental. Sabe que le dará “corte”; que no será fácil. No nació aprendido. Pero estará siempre ahí para sus “hijos” e “hijas”: tienen prioridad. Eso es lo que muchos esperan encontrar. Tal vez lo llevan buscando en otras partes como locos.

Educación

6 razones por las que un catedrático abandona Notre Dame

El sociólogo Christian Smith denuncia cómo la identidad católica de la universidad se ha ido desdibujando a lo largo de los años.

Javier García Herrería·13 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

La identidad católica de las instituciones educativas vuelve al centro del debate tras la salida del sociólogo Christian Smith de la Universidad de Notre Dame. No se trata de una voz marginal. Smith, profesor durante veinte años en la universidad estadounidense, ocupó la cátedra Kenan, obtuvo 15 millones de dólares en financiación externa, dirigió tesis doctorales de máximo nivel y fue, en sus palabras, “un entusiasta defensor de la misión católica de la universidad”.

Smith ha explicado los motivos de su marcha y el declive de su universidad en un largo artículo publicado en First Things, donde lamenta dejar la universidad por no ser fiel a sus principios, cuando a los 65 años “casi cualquier profesor en una situación similar seguiría trabajando cinco, diez o quince años más”.

1. Profesores católicos de verdad

Para Smith, el núcleo de una universidad no está en su estética religiosa ni en su marketing, «sino en su vida intelectual”. Y ahí, sostiene, es “precisamente donde Notre Dame, en gran medida, no logra ser católica”.

La misión oficial es clara: “La Universidad exige a todos sus académicos […] respeto por los objetivos de Notre Dame y la disposición a participar en el diálogo que le da vida y carácter”. Además, existe “una obligación y una oportunidad especiales […] de profundizar en las dimensiones religiosas de todo el aprendizaje humano”. Sin embargo, el problema es que “estas bellas palabras no se ponen en práctica de forma coherente y rigurosa”.

Uno de los puntos más delicados es el profesorado. El expresidente John Jenkins afirmaba: “Debemos contar con una mayoría de profesores y académicos católicos”. El objetivo era que los “católicos dedicados y comprometidos predominen en número entre el profesorado”.

Smith denuncia que, en la práctica, ese criterio se cumple “mediante un enfoque de ‘marcar la casilla’, mediante el cual un candidato que fue bautizado católico pero que ahora desprecia el catolicismo se considera católico”. Una institución educativa católica mantendrá su identidad solo si la mayoría de sus trabajadores son verdaderamente católicos, formados en la tradición y dispuestos a sostenerla intelectualmente.

2. Enfrentar las incoherencias con el ideario

Otro elemento grave es la falta de valentía institucional. Smith habla de “la falta de visión y valentía de los líderes” y de un liderazgo “aterrorizado ante la perspectiva de un conflicto”. Cuando surgen tensiones sobre identidad y misión, la reacción es evitar el problema. “En lugar de promover con confianza la misión católica declarada […], los líderes […] hablan con entusiasmo y luego se retraen”.

No luchar contra los empleados o directivos que “resisten activamente y […] subvierten” la misión es, a la larga, demoledor. Y si quienes denuncian incoherencias públicas se encuentran con silencio o evasivas —como ocurrió con su libro sobre educación superior católica, ante el cual hubo “silencio rotundo”—, “aquello acabará mal”.

Evidentemente, esto no quita con que pueda haber profesores no creyentes o de otras religiones que puedan colaborar positivamente con los fines de la universidad, el problema que denuncia se refiere a los que abiertamente sostienen posturas anti católicas.

3. El peligro de buscar el aplauso del mundo

Smith identifica un tercer factor corrosivo: “el anhelo de aceptación general”. La universidad “anhela desesperadamente pertenecer” al club de las grandes instituciones seculares. Pero “solo un factor hace que Notre Dame sea sospechosa: el catolicismo”. De ahí la tentación de minimizarlo.

La pregunta del propio Jenkins resuena como reproche: “Si tememos ser diferentes del mundo, ¿cómo podemos marcar la diferencia en él?”. Buscar el aplauso del mundo, la aceptación y lo políticamente correcto no es el camino para una institución que dice tener una misión específica.

4. Publicaciones Q1 y descuido de la mentoría

La ambición de convertirse en gran universidad de investigación acelera el problema. La prioridad del decanato era que el profesorado “publicara en revistas de prestigio”. La lógica de la hiperespecialización termina desplazando la integración intelectual propia de una misión católica.

El resultado es que se producen “nichos de actividades orientadas a la misión” en lugar de una integración real. Además, la presión investigadora y burocrática reduce la vida intelectual compartida: “Estamos expulsando a técnicos con doctorados, no a intelectuales con una formación sólida”. Centrarse exclusivamente en publicaciones en revistas de impacto académico implica descuidar la mentoría personal, que es decisiva para el desarrollo integral de los estudiantes.

5. Marketing y apariencia: “Aparentar en lugar de ser”

Smith también denuncia la hipertrofia del marketing. La universidad vive cada vez más en “un mundo de apariencias cuidadas”. El ejemplo simbólico es la librería convertida en tienda de merchandising. Frente al lema de Carolina del Norte, “Esse Quam Videri” (“Ser en lugar de parecer”), observa que hoy se impone el imperativo contrario: “Aparentar en lugar de ser”.

Ojo con hacer del marketing y la imagen una distracción permanente: cuando la marca suplanta a la misión, la identidad se diluye.

6. Formación intelectual y Doctrina Social

Uno de los episodios más elocuentes relatados por Christian Smith es el de una estudiante brillante de último curso de finanzas —católica comprometida y preocupada por las cuestiones ambientales— que le confesó no haber oído hablar en cuatro años de la Doctrina Social de la Iglesia aplicada a la economía.

Para Smith, se trata de una “negligencia alucinante”: formar a futuros líderes empresariales en una universidad católica sin introducirlos de manera seria en la tradición social católica es una contradicción estructural.

Una advertencia que interpela a España

Notre Dame no es un caso aislado. También en España abundan colegios y alguna universidad formalmente católica cuya identidad se ha vuelto tenue, con escasa transmisión efectiva de la fe a alumnos y familias.

La advertencia es clara: si no hay mayoría real de docentes comprometidos, si no se afrontan las incoherencias internas, si se busca el aplauso exterior y se sustituye la misión por rankings y marketing, la identidad católica se convierte en mera etiqueta. Y, como concluye implícitamente Smith con su salida, una etiqueta no sostiene una institución.

Vaticano

3 claves de León XIV en el mensaje del Papa para la Cuaresma

¿Cómo vivir plenamente esta Cuaresma? El Papa León XIV ha trazado una hoja de ruta sencilla de tres actitudes para vivir mejor el "misterio de Dios" y ponerlo en el centro de nuestra vida.

Teresa Aguado Peña·13 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El Papa León XIV ha propuesto tres actitudes muy concretas para vivir la Cuaresma como un verdadero camino de conversión.

En un mensaje dirigido a toda la Iglesia, el Pontífice anima a recuperar el centro de la vida cristiana —el misterio de Dios— «para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas».

Escuchar

«Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro» comienza apuntando el Papa.

Dar espacio al silencio interior y a la Escritura no es un gesto devocional más, sino la condición para reconocer la voz del Señor en medio de tantas voces. Esa escucha, explica, educa también el corazón para percibir el clamor de quienes sufren, de los pobres y de las víctimas de la injusticia, de modo que la fe no se quede en teoría, sino que el grito de los que sufren «interpele constantemente nuestra vida».

Ayunar

La segunda propuesta es ayunar, entendido no solo como privación de comida, sino como un ejercicio integral que involucra el cuerpo y ordena los deseos.

El ayuno ayuda a descubrir qué es realmente esencial, despierta el hambre de justicia y libera de la resignación. León XIV insiste en que esta práctica debe vivirse con humildad y unida a la oración, para evitar que se convierta en mero formalismo: «para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad».

Además, invita a formas concretas de abstinencia cotidiana, especialmente en el uso de la palabra: «empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad».

«Juntos»

Por último, el Papa recuerda que la Cuaresma no es un itinerario individualista, sino un camino comunitario. Parroquias, familias y comunidades están llamadas a recorrerlo juntas, compartiendo la escucha de la Palabra, el ayuno y la conversión de vida.

No se trata solo de cambios personales, sino también de transformar las relaciones, el diálogo y el estilo de convivencia, para que la Iglesia sea un lugar donde el sufrimiento encuentre acogida y nazcan caminos de esperanza.

León XIV concluye su mensaje con una invitación a la oración para que podamos hacer nuestras estas tres claves: «Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor».

Familia

¿Ha muerto el movimiento provida en Europa? La presidenta de ProLife Europe responde

Lejos de debates políticos, Maria Czernin, presidenta de ProLife Europe, explica cómo su organización promueve la cultura de la vida en Europa a través del diálogo y la educación.

Bryan Lawrence Gonsalves·13 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

A medida que las campañas a favor del aborto ganan terreno en toda Europa, muchos católicos han comenzado a preguntarse si el movimiento pro-vida del continente sigue existiendo a nivel popular. 

En este contexto, Omnes entrevistó a Maria Czernin, presidenta de ProLife Europe, una organización centrada en los estudiantes con sede en Weißenhorn, Alemania. Durante los últimos seis años, han dedicado sus esfuerzos a crear un modelo de divulgación provida basado en los campus universitarios, centrado en el diálogo tranquilo y personal en parques, universidades y espacios públicos. También ofrecen formación gratuita en línea que enseña a los jóvenes a defender la vida utilizando argumentos éticos, filosóficos y biológicos, en lugar de la política partidista. 

La red, que ahora opera a través de grupos locales en Alemania, Austria, Países Bajos, Portugal, Polonia, Lituania y Suiza, afirma que su objetivo no es ganar protestas, sino formar persuasores, equipar a los líderes locales y plantar lo que denomina «semillas» para una cultura de la vida duradera. 

¿Qué llevó a la creación de Pro-Life Europe? 

ProLife Europe surgió de una toma de conciencia gradual, más que de un momento dramático concreto. Mientras trabajaba en el ámbito de la comunicación y la cultura, me di cuenta de que el aborto ya no se consideraba una tragedia, sino una solución neutral, incluso responsable, a un problema. Lo que más me impactó no fue la hostilidad hacia la vida, sino la indiferencia hacia la vulnerabilidad. Junto con algunos amigos, intuimos que los argumentos políticos por sí solos eran insuficientes, porque el problema más profundo era cómo entendía la gente al ser humano. ProLife Europe se fundó para trabajar a ese nivel cultural, donde las ideas, el lenguaje y la conciencia se forman mucho antes de que se tomen las decisiones. Comenzó como un deseo de resistirse a la resignación y ofrecer una visión alternativa de responsabilidad, dignidad y cuidado.

Muchas personas solo conocen el movimiento pro-vida a través de los titulares políticos o los debates en las redes sociales. ¿Qué es lo que los ajenos a este movimiento malinterpretan?

Lo que más se malinterpreta es que el trabajo provida no consiste principalmente en ganar discusiones o imponer normas. Gran parte de este trabajo es silencioso, relacional y lento. Se desarrolla en conversaciones con personas que luchan contra el miedo, la presión y los valores contradictorios, al tiempo que ofrece resistencia a las ideologías de indiferencia mortal disfrazadas de «libertad». 

Los ajenos al movimiento suelen dar por sentado que hay certeza, cuando en realidad hay una gran atención a la complejidad y al sufrimiento humano. Otro malentendido es la creencia de que el compromiso pro-vida ignora la realidad de las mujeres. Muchas de las personas con las que nos encontramos no son ideólogos, sino individuos reflexivos a los que simplemente nunca se les ha invitado a pensar de otra manera. Nuestra labor no consiste tanto en la confrontación como en reabrir la imaginación moral.

Muchas personas asocian la defensa de la vida con eslóganes y enfrentamientos. ¿Puede describir una experiencia que haya cambiado su forma de entender lo que significa defender la vida?

Un momento decisivo para mí fue una larga y tranquila conversación con una estudiante que inicialmente no estaba de acuerdo con nuestra postura, pero que se quedó porque se sintió respetada en lugar de juzgada. Me dijo que siempre había asumido que el aborto era simplemente lo que se hacía cuando la vida se volvía inmanejable. Lo que cambió la conversación no fue un eslogan, sino darse cuenta de que nadie le había preguntado nunca qué tipo de apoyo le haría sentir que la vida era posible. Ese encuentro me dejó claro que defender la vida a menudo significa restablecer la pregunta antes de ofrecer una respuesta. Me enseñó que la claridad moral no requiere presión moral. Desde entonces, entiendo el trabajo pro-vida menos como persuasión y más como presencia. Una presencia luminosa y constante.

Divulgación en Utrecht, Hendrik y Arianne ©Prolife Europe

¿Cómo mantienes personalmente la claridad moral sin endurecerte ni volverte cínico a medida que la política europea se acerca cada vez más a los derechos proaborto?

Para mí, la claridad moral proviene de mantenerme cerca de encuentros humanos concretos en lugar de debates abstractos. El cinismo crece cuando la política se convierte en la única lente a través de la cual se interpreta la realidad. Intento mantenerme centrada en las relaciones, una vida sencilla, la oración y el silencio, que evitan que la indignación se convierta en mi principal motivación. También es esencial aceptar los límites, entendiendo que somos responsables de la fidelidad, no de los resultados. Cuando la política me abruma, vuelvo a la convicción de que el cambio cultural es generacional y, a menudo, invisible. Esta perspectiva permite la claridad sin amargura y el compromiso sin desesperación.

ProLife Europe opera en contextos culturales muy diferentes. ¿Qué es lo que más le ha sorprendido sobre cómo se entienden de manera diferente las cuestiones de la vida, la familia y la conciencia en los distintos países europeos?

Lo que más me ha sorprendido es que la resistencia al diálogo provida no siempre se correlaciona con las dificultades económicas o el declive religioso. En algunos contextos muy seculares y prósperos, cuestionar el aborto es más tabú socialmente que en lugares con menos recursos. Curiosamente, nuestra experiencia de divulgación con los estudiantes suele ser muy similar en todos los países europeos. He observado que los estudiantes comparten intuiciones morales similares, incluso cuando el lenguaje público desalienta su expresión, lo que sugiere que las intuiciones morales vividas no han sido borradas por el discurso público. La resistencia institucional a menudo no proviene de los compañeros, sino de las estructuras administrativas o ideológicas. Esto revela una brecha entre las narrativas oficiales y el razonamiento moral más silencioso que la gente todavía mantiene. Más allá de las diferencias culturales, existe un malestar compartido por reducir la vida a la utilidad. 

A menudo se describe a Europa como «poscristiana», pero el lenguaje moral persiste, especialmente en torno a los derechos, la autonomía y la justicia. ¿Cree que Europa está rechazando el cristianismo o que, inconscientemente, está viviendo de su capital moral?

Europa no está rechazando conscientemente el cristianismo, sino que sigue viviendo de su capital moral e intelectual. Conceptos como la dignidad humana, la igualdad y los derechos humanos están profundamente arraigados en la concepción cristiana de la persona como intrínsecamente valiosa, no por su capacidad o utilidad, sino por el simple hecho de existir. Cuando estos conceptos se separan de su origen, pierden gradualmente su coherencia. El lenguaje de los derechos humanos permanece, pero se vuelve cada vez más selectivo, ampliando la autonomía y debilitando la responsabilidad y la obligación relacional. Lo que estamos presenciando no es la desaparición de la moralidad, sino una forma de fragmentación moral. Europa sigue hablando un lenguaje moral cristiano, incluido el lenguaje de los derechos humanos, pero cada vez más sin la antropología que antes lo sustentaba.

La defensa de una causa puede consumir la identidad de una persona. Fuera de la vida pública, ¿qué prácticas o hábitos le ayudan a mantenerse arraigado como persona en lugar de como causa?

Soy muy consciente de la necesidad de seguir siendo una persona antes de convertirme en representante de una idea. La vida cotidiana —las amistades, la familia, las comidas, los paseos, la pintura, la escritura, la belleza y el silencio— desempeña un papel crucial en ello. La oración y la reflexión me ayudan a recordar que mi valor no está ligado a la eficacia o al reconocimiento. También protejo los espacios en los que el aborto y el activismo no son en absoluto el tema central. Al mismo tiempo, mi identidad no proviene de cómo me perciben o me etiquetan los demás, sino de lo que yo creo que soy; he aprendido a aceptar que no podemos controlar totalmente nuestra «marca personal», especialmente en una cultura que se apresura a categorizar. 

Incluso si me malinterpretaran o me redujeran a una etiqueta que no reconozco, puedo vivir con ello si eso significa luchar contra la injusticia y la ignorancia, que son más importantes que la percepción pública. La meditación y la reflexión me ayudan a recordar que mi valor no está ligado a la eficacia, el reconocimiento o la aprobación. También paso tiempo con personas que piensan de manera diferente a mí y se preocupan por cuestiones totalmente distintas, lo que me resulta profundamente enriquecedor y me ayuda a mantener los pies en la tierra. La creatividad, la lectura y el tiempo que paso en la naturaleza evitan que mi vida interior se reduzca. Estas prácticas me recuerdan que la vida es algo que hay que recibir, no gestionar. 

Los críticos a veces dicen que los movimientos pro-vida están orientados hacia la restricción en lugar de hacia el cuidado. ¿Qué es lo que crees que tus críticos no entienden, no sobre tus argumentos, sino sobre tus motivaciones?

Lo que a menudo se malinterpreta es que nuestra motivación no proviene del miedo a la libertad, sino de la preocupación por el aislamiento. Defender la vida no consiste en controlar las opciones, sino en preguntarse por qué tanta gente siente que no tiene ninguna opción real. En el centro de nuestro trabajo está la convicción de que la vulnerabilidad no es un defecto que haya que eliminar, sino algo profundamente humano, incluso bello, que requiere ternura, cuidado y apoyo. Los críticos suelen suponer que hay distancia cuando, en realidad, hay una profunda proximidad al sufrimiento. Gran parte del trabajo provida consiste en escuchar, acompañar y conectar a las personas con la ayuda que ya existe.

De cara a los próximos veinte años, ¿cómo sería para usted el éxito, no desde el punto de vista político, sino humano? ¿Qué esperaría que Europa hubiera recordado, redescubierto o protegido?

Humanamente hablando, el éxito significaría que Europa ha redescubierto el valor de afrontar la vulnerabilidad sin externalizarla a soluciones técnicas. Significaría redescubrir la belleza en la fragilidad y la simplicidad, no como demagogia o estrategia de marketing, sino en la realidad. 

Espero que el embarazo ya no se viva principalmente como una amenaza, sino como una responsabilidad compartida entre los padres, la familia extensa y las comunidades. El éxito se parecería a una cultura en la que las mujeres no se quedaran solas ante decisiones imposibles y en la que la dependencia ya no se considerara un fracaso, sino que se aceptara como una condición humana, quizás incluso como una alegría: qué bueno es que nos necesitemos unos a otros y podamos confiar los unos en los otros. Me gustaría que nuestra querida y hermosa Europa recordase que la dignidad humana no depende del momento, la capacidad o la elección. Aunque los resultados políticos sigan siendo inciertos, proteger esa memoria moral ya sería una victoria.

Miembros de Prolife Europe ©Prolife Europe
El autorBryan Lawrence Gonsalves

Fundador de “Catholicism Coffee”

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El matrimonio no es un juego

El matrimonio es algo muy divertido, pero también es algo muy serio, tanto que en él nos jugamos TODO. Y no. No es un juego.

13 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

San Valentín es una fecha agotadora. ¿Para qué engañarnos? En cierto modo, a este hartazgo romántico-emocional contribuye la hipercorazonización de la oferta de consumo que ha convertido el supuesto Día de los Enamorados en una fecha que da vergüenza ajena.

Reducir el amor a una caja de bombones es sintomático: caducará, se acabará o, incluso, “tiraremos aquello que no nos gusta”, como el bombón de chocolate negro y ron que siempre termina en la basura con la caja.

Hace unos años, con la loable idea de “reconducir” esta visión del amor, la CEE comenzó a impulsar, en estas fechas de febrero, la Semana del Matrimonio. Con ella se busca invitar a descubrir —o redescubrir— esta maravillosa, divertida, complicada y, a veces, un poco «cutrecilla» aventura del matrimonio, porque debe haber de todo en una vida compartida basada en el amor, la admiración, el respeto y la determinación de construir juntos el futuro a través de nuestra familia.

En estos años hemos visto buenas campañas, en las que matrimonios de todas las edades compartían sus experiencias o en las que se veían “adaptaciones” de formatos de realities más o menos divertidos.

Este año, sin embargo, la sorpresa ha sido un “juego” que, más allá de su calidad y ritmo, pretende “ofrecer una auténtica campaña vocacional” que “entra en diálogo con la sociedad gamificada en la que vivimos y, al mismo tiempo, hace posible y sencillo reflexionar sobre los elementos profundos e imprescindibles en la entrega del amor humano, necesarios para el matrimonio que satisface el ansia de felicidad del corazón humano”.

Enternece, por un lado, el esfuerzo por innovar en un terreno en el que, como bien recuerda el magnífico diálogo entre Frank y Colleen en Yours, Mine and Ours (1968), está todo inventado. Lo de “jugar a las casitas” en modo 2.0 para reflexionar sobre algo tan serio no lo veo. Quizás soy una cerrada, pero no lo veo.

Asombra, por otro, esta necesidad de “gamificar” o tomar como un juego algo clave en la vida de todo ser humano, y más aún de todo católico, como es el matrimonio.

Ningún militar asciende en su carrera por sus hazañas en el Call of Duty; ningún futbolista ficha por el Real Madrid con el aval de sus puntos en el FIFA; y les prometo que, por muy bueno que seas en el Mario Kart, no te convalidan el carnet de conducir.

La Iglesia tiene todas las “skills” para ofrecer a la sociedad las claves de esta magnífica aventura que es el matrimonio: reforzar la buena educación afectiva en sus colegios, acompañar a los matrimonios en todas las etapas de su vida adaptándose a las vicisitudes de un mundo caótico. Puede impulsar una renovación real de los cursillos prematrimoniales, hacer de la pastoral familiar un foco de creatividad y no un “escondite”, aliarse con nuevas realidades que, sean o no de nuestro perfil, trabajan en favor de una renovación matrimonial… etc., etc., etc.

El matrimonio es algo muy divertido, como bien nos recuerda Pep Borrell, pero también es algo muy serio, tanto que en él nos jugamos TODO. Y no. No es un juego.

El autorMaria José Atienza

Directora de Omnes. Licenciada en Comunicación, con más de 15 años de experiencia en comunicación de la Iglesia. Ha colaborado en medios como COPE o RNE.

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Cine

Las heridas de los sordos 

Tras diez años en prisión por matar a su mejor amigo, Daniel Brennan regresa a una comunidad que lo rechaza. Reunión es un intenso drama británico que explora, desde el mundo sordo, la culpa, el dolor y la búsqueda de redención.

Pablo Úrbez·13 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Daniel Brennan, sordo de nacimiento, sale de la cárcel diez años después tras cumplir condena por asesinar a su mejor amigo, Ray, sordo también. Reinsertarse en sociedad no le será sencillo, pues no quieren saber nada de él ni su hija Carly, ni sus padres ni ninguno de los miembros de la comunidad sorda, especialmente Christine y Miri, esposa e hija de Ray, respectivamente.

Esta miniserie británica, compuesta de cinco episodios, resulta una sorprendente joya dramática para invitarnos a un ejercicio de inmersión en los conflictos, los fantasmas y las esperanzas de las personas sordas. Muchos de los personajes del relato son sordos y, como tales, se comunican principalmente signando, de tal manera que predominan los subtítulos para seguir sus diálogos, así como otros sonidos guturales para hacerse entender. A esta realidad formal, un verdadero ejercicio de realismo para presentar sin tapujos situaciones difíciles de la cotidianeidad, se suma la ideación de unos personajes complejos. Especialmente, en Reunión hay personajes heridos, que arrastran mucho dolor del pasado, unos personajes asustados, con miedo al presente y al futuro, incomprendidos.

El ritmo, generalmente, es pausado. Aunque las haya, escasean las secuencias de acción y de aceleración de los acontecimientos. Prima el diálogo y, más aún, los silencios. Pero, con todo ello, el guion es lo suficientemente hábil para generar giros en la trama, sorpresas inesperadas, situaciones angustiosas, discusiones, gritos y peleas. Así, a pesar de esos momentos de tránsito por páramos y valles narrativos, la emoción no decae ni acaba por generar hastío. 

Aunque el relato comience linealmente, pronto se estructura en diferentes momentos temporales. A las dificultades de Daniel Brennan por reinsertarse en sociedad se superponen escenas de lo sucedido diez años antes (aquello que le llevó a prisión) y otras referidas a un pasado más remoto de los protagonistas. Las interpretaciones, por supuesto, son magníficas, y cabe destacar la de Daniel, personaje verdaderamente atormentado, con continuos cambios de ánimo y sin autodominio, y la de su hija Carly, quien a la vez desea y rechaza a un padre poco ejemplar, mientras procura también encontrar su lugar en el mundo.

Serie

Título: Reunión
Dirección: William Mager y Luke Snellin
Reparto: Matthew Gurney, Lara Peake, Anne-Marie Duff
Plataforma: Filmin
País: Reino Unido
Año: 2025
El autorPablo Úrbez

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Vaticano

El Vaticano condiciona el diálogo con los lefebvrianos a la suspensión de nuevas ordenaciones episcopales

Roma propone a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X un diálogo teológico sobre el Concilio Vaticano II para alcanzar la "plena comunión" y un estatuto canónico.

Redacción Omnes·12 de febrero de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El Dicastero para la Doctrina de la Fe ha emitido un comunicado oficial tras el encuentro mantenido este 12 de febrero de 2026 entre el Prefecto, el cardenal Víctor Manuel Fernández, y el superior general de la fraternidad sacerdotal San Pío X (FSSPX), el Rev. D. Davide Pagliarani. La reunión marca un punto de inflexión en las relaciones entre la Santa Sede y el grupo tradicionalista.

Un diálogo teológico bajo una «metodología precisa»

Según el documento, el encuentro fue “cordial y sincero” y buscó abordar cuestiones que han tensado la relación durante años. El cardenal Fernández ha propuesto formalmente un “percorso (recorrido) de diálogo específicamente teológico”, estructurado bajo una “metodología bien precisa”.

Este diálogo se centrará en temas de alta complejidad dogmática que, según Roma, aún carecen de una suficiente precisión. Entre los puntos clave a discutir se encuentran:

  • La distinción técnica entre el “acto de fe” y el “obsequio religioso de la voluntad y del entendimiento”. El acto de fe es la adhesión plena y teologal a las verdades reveladas por Dios, mientras que el obsequio religioso de la voluntad y del entendimiento es el asentimiento interno que se presta a las enseñanzas del Magisterio auténtico que no han sido definidas de modo infalible.
  • Los “diferentes grados de adhesión que requieren los diversos textos del Concilio Ecuménico Vaticano II y su interpretación”.
  • La controvertida cuestión de la “voluntad divina respecto a la pluralidad de las religiones”.

El «freno» a las ordenaciones: El riesgo de cisma

El Vaticano ha sido explícito sobre la finalidad de este acercamiento. El objetivo último es “evidenciar, en los temas debatidos, los mínimos necesarios para la plena comunión con la Iglesia católica”. Una vez alcanzados estos mínimos, el plan contempla “delinear un estatuto canónico de la Fraternidad”, resolviendo así su situación jurídica tras décadas de irregularidad.

Sin embargo, la Santa Sede ha trazado una línea roja infranqueable. Roma advierte que cualquier ordenación de obispos sin mandato pontificio —el cual goza de una “potestad ordinaria suprema, que es plena, universal, inmediata y directa”— supondría una “decisiva ruptura de la comunión eclesial (cisma)”.

El comunicado subraya que tales actos tendrían “graves consecuencias para la Fraternidad en su conjunto”. Por ello, el Vaticano ha condicionado el inicio de las conversaciones a un gesto concreto:

“La posibilidad de desarrollar este diálogo presupone que la Fraternidad suspenda la decisión de las ordenaciones episcopales anunciadas”.

Expectativa por la respuesta de la Fraternidad

El futuro de este proceso recae ahora en manos de la FSSPX. El Superior General, Don Davide Pagliarani, “presentará la propuesta a su Consejo y dará su respuesta al Dicastero”. Solo en caso de una “respuesta positiva”, ambas partes procederán a establecer “de común acuerdo los pasos, las etapas y los procedimientos a seguir”.

El comunicado concluye con un llamamiento a los fieles para rezar al Espíritu Santo, a quien define como el “principal artífice de la verdadera comunión eclesial querida por Cristo”, en lo que parece ser un último esfuerzo por evitar una ruptura definitiva.