Recursos

“Magnifica humanitas”: optimismo y «fidelidad creativa»

El Santo Padre ha aprovechado su primera Encíclica para hacer un análisis de la situación cultural, antropológica y sociológica del mundo donde faltan ilusiones grandes y a la vez tenemos por delante debates importantes y problemas que resolver o encauzar.

José Carlos Martín de la Hoz·29 de mayo de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos
Magnifica humanitas

El Papa firmando su primera encíclica (OSV News photo / Simone Risoluti, Vatican Media)

El pasado 25 de mayo, se presentó en Roma la primera encíclica de León XIV, que había sido firmada el 15 de mayo, por tanto, a muy pocos días de su próxima visita a España donde se espera que levante los corazones y los ánimos de los cristianos y de todos los hombres de buena voluntad a mirar hacia delante y afrontar el futuro con entusiasmo e ilusión.

Como ha afirmado varias veces Mons. Luis Argüello, arzobispo de Valladolid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española, el Santo Padre su ya próximo viaje a nuestro país elevará nuestra mirada más allá de las ideologías y de los sistemas caducos del pensamiento.

El deseo de todos es que haga como Juan Pablo II en su visita a Santiago de Compostela cuando reavivó las raíces cristianas de nuestro país y nos lanzó a ser fecundos en el amor y meter decididos el hombre en la construcción de un país democrático, abierto y lleno de confianza en el hombre: “Yo desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus raíces. Aviva tus raíces” (Santiago, 9-XI-1982).

Orientación para todos

Descendiendo a la encíclica “Magnificat humanitas” de León XIV, comencemos por recordar que una encíclica es un documento de valor universal dirigido a cristianos del mundo entero y a hombres y mujeres de buena voluntad que desean una orientación para sus vidas y luces para entender el mundo dónde están viviendo.

Se llama técnicamente Magisterio ordinario de la Iglesia pues atañe a cuestiones de fe y de moral de ordinaria administración. Por eso pueden servir para los no cristianos, pues no apela a la fe ni dilucidan cuestiones graves que están en discusión.

Indudablemente, ha pasado suficiente tiempo desde su elección como para tranquilizar a todos los que temían bandazos o actitudes extremas. El Papa continuará con la tradición de siglos de la Iglesia para vivir lo que se denomina fidelidad creativa. Por tanto, “gobernará” la Iglesia inspirado por el Espíritu Santo que es quien realmente gobierna la Iglesia.

Con esta Encíclica nos ayudará a caer en la cuenta de que el misterio de la Encarnación del hijo de Dios es el dogma clave de la vida de la Iglesia y desde él se ilumina el horizonte magisterial.

Análisis de la actualidad

Asimismo, señalemos que el Santo Padre ha aprovechado su primera Encíclica para hacer un análisis de la situación cultural, antropológica y sociológica del mundo donde faltan ilusiones grandes y a la vez tenemos por delante debates importantes y problemas que resolver o encauzar.

En primer lugar, nos ha mostrado el camino para afrontar los retos de nuestro tiempo: acudir a la Sagrada Escritura, a los Padres de la Iglesia y al Magisterio, es decir al Evangelio de siempre para encontrar a Jesucristo, al Verbo Encarnado, y en Él las respuestas a los problemas y a las incertidumbres.

La solución siempre pasa por el mandamiento de la caridad: “Un nuevo mandamiento os doy, que os améis unos a otros como yo os he amado” (Jn 13, 34-35). Basta con mirar el escudo papal para encontrar el corazón en llamas de san Agustín y volver a poner el amor de Dios y el amor a los demás en el medio del tablero.

Enseguida, llama la atención la gran confianza del Santo Padre en el hombre y en la capacidad creativa del hombre para salir de los problemas más complicados. Siempre es cuestión de amar, de buscar el bien común, lo que lleve al desarrollo de la dignidad de la persona humana, de toda persona humana. Por eso el Santo Padre León XIV desea reunirse en Canarias en su próximo viaje, con esos miles y miles de emigrantes que llegan a nuestras costas jugándose la vida porque en sus tierras el horizonte ya estaba cerrado. Asimismo, se nota la precisión teológica y jurídica con la que están expresados los asuntos, propios de un hombre de derecho y también buen teólogo que sabe que solo la verdad configura la libertad como ya hemos comentado.

Las necesidades del hombre

Es interesante, que la Doctrina Social de la Iglesia que renovó y estructuró León XIII en su famosa Encíclica “Rerum Novaroum” (1891), vuelva al primer plano en su primera Encíclica, y vuelva a renovarla, recuperando el concepto de Dios encarnado, misterio central de nuestra fe, pues ahí radica la dignidad de la persona humana; somos imagen y semejanza de Dios e hijos en el Hijo.

Precisamente, en ese marco sitúa la cuestión de la Inteligencia Artificial, un instrumento de la tecnología que, como cualquier otro, debe estar al servicio del hombre, del progreso integral de la dignidad de la persona humana. Por tanto, aprenderemos a aplicarlo, pues la libertad y sus obras han de estar configuradas por la verdad.

En ese sentido, parece como si el Romano Pontífice hubiera recordado la importancia del diálogo fe y ciencia, como el Papa Benedicto XVI puso el acento en el diálogo entre la fe y la razón. Al fin y al cabo, ambos tienen su origen en el misterio de la creación. Además, el Papa es de ciencias y Benedicto era de letras.

Lógicamente, en los temas y estilo propio del mensaje del Santo Padre en una Encíclica se contienen suficientes pruebas para constatar la continuidad con el pontificado anterior, por tanto, manifiesta un corazón misericordioso y atentos a las necesidades espirituales y materiales de todos los hombres, sobre todo los desfavorecidos, y principalmente por la paz en el mundo. Es lógico el dolor del Papa por el aumento de las guerras y, sobre todo, por la intensidad de los daños materiales y espirituales.

Asimismo, a lo largo de las páginas de la nueva Encíclica se remarcan las líneas de su pontificado que están ya señaladas en su primer discurso pronunciado en el balcón de la plaza de san Pedro el 8 de mayo de 2025, cuando nos habló de seguir trabajando por la paz en el mundo y en las conciencias; de cultivar la unidad de la Iglesia y el afán pastoral por todos los hombres y especialmente por los más necesitados y, enseñarnos a amar con el corazón vibrante de san Agustín y de la Virgen Santísima.

Newsletter La Brújula Déjanos tu mail y recibe todas las semanas la actualidad curada con una mirada católica