Vaticano

Finanzas vaticanas, los balances del IOR y del Óbolo de San Pedro

Existe una intrínseca relación entre los presupuestos del Óbolo de San Pedro y el del Instituto para las obras de Religión.

Andrea Gagliarducci·12 de julio de 2024·Tiempo de lectura: 4 minutos

Existe una estrecha relación entre la declaración anual del Óbolo de San Pedro y el balance del Istituto delle Opere di Religione, el llamado «banco vaticano». Porque el Óbolo se destina a la caridad del Papa, pero esta caridad se expresa también en el sostenimiento de la estructura de la Curia romana, un inmenso «presupuesto misionero» que tiene gastos, pero no tantos ingresos, y que debe seguir pagando salarios. Y porque el IOR, desde hace tiempo, destina una contribución voluntaria de sus beneficios precisamente al Papa, y estos beneficios sirven para aligerar el presupuesto de la Santa Sede. 

Desde hace años el IOR no tiene los mismos beneficios que en el pasado, por lo que la parte asignada al Papa ha disminuido con los años. Igual situación tienen el Óbolo, cuya recaudación ha disminuido con los años, también ha tenido que hacer frente a esta disminución del apoyo del IOR. Tanto es así que en 2022 tuvo que duplicar sus ingresos con una desinversión general de bienes.

Por eso los dos presupuestos, publicados el mes pasado, están de alguna manera conectados. Al fin y al cabo, las finanzas vaticanas siempre han estado conectadas, y todo contribuye a ayudar a la misión del Papa. 

Pero veamos los dos presupuestos con más detalle.

El Óbolo de San Pedro

El pasado 29 de junio, el Óbolo de San Pedro presentó su balance anual. Los ingresos fueron de 52 millones, pero los gastos ascienden a 103,4 millones, de los cuales 90 millones son para la misión apostólica del Santo Padre. Incluidos en la misión están los gastos de la Curia, que ascienden a 370,4 millones. El Óbolo contribuye así en un 24% al presupuesto de la Curia. 

Sólo 13 millones se destinaron a obras de caridad, a los que, sin embargo, hay que añadir las donaciones del Papa Francisco a través de otros dicasterios de la Santa Sede por un total de 32 millones, 8 de los cuales fueron financiados directamente por el Óbolo.

En resumen, entre el Fondo Obolus y los fondos de los dicasterios financiados en parte por el Óbolo, la caridad del Papa financió 236 proyectos, por un total de 45 millones. Sin embargo, el balance merece algunas observaciones.

¿Es éste el verdadero uso del Óbolo de San Pedro, que a menudo se asocia a la caridad del Papa? Sí, porque la finalidad misma del Óbolo es apoyar la misión de la Iglesia, y se definió en términos modernos en 1870, después de que la Santa Sede perdiera los Estados Pontificios y no tuviera más ingresos para hacer funcionar la máquina.

Dicho esto, es interesante que el presupuesto del Óbolo pueda deducirse también del presupuesto de la Curia. De los 370,4 millones de fondos presupuestados, el 38,9% se destina a las Iglesias locales en dificultad y en contextos específicos de evangelización, lo que supone 144,2 millones.

Los fondos destinados al culto y a la evangelización ascienden a 48,4 millones, es decir, el 13,1%.

La difusión del mensaje, es decir, todo el sector de la comunicación del Vaticano, representa el 12,1% del presupuesto, con un total de 44,8 millones.

Al sostenimiento de las nunciaturas apostólicas se destinaron 37 millones (10,9% del presupuesto), mientras que 31,9 millones (8,6% del total) van al servicio de la caridad -precisamente el dinero donado por el Papa Francisco a través de los dicasterios-, 20,3 millones a la organización de la vida eclesial, 17,4 millones al patrimonio histórico, 10,2 millones a instituciones académicas, 6,8 millones al desarrollo humano, 4,2 millones a Educación, Ciencia y Cultura y 5,2 millones a Vida y Familia.

Los ingresos, como se ha dicho, ascienden a 52 millones de euros, 48,4 de los cuales son donaciones. El año pasado hubo menos donaciones (43,5 millones de euros), pero los ingresos, gracias a la venta de inmuebles, ascendieron a 107 millones de euros. Curiosamente, hay 3,6 millones de euros de ingresos por rendimientos financieros.

En cuanto a las donaciones, 31,2 millones proceden de la recaudación directa de las diócesis, 21 millones de donantes privados, 13,9 millones de fundaciones y 1,2 millones de órdenes religiosas.

Los países que más donan son Estados Unidos (13,6 millones), Italia (3,1 millones), Brasil (1,9 millones), Alemania y Corea del Sur (1,3 millones), Francia (1,6 millones), México e Irlanda (0,9 millones), República Checa y España (0,8 millones).

El balance del IOR

El IOR aportó un donativo a la Santa Sede de algo más de 13 millones de euros, frente a unos beneficios netos de 30,6 millones.

Los beneficios representan una mejora significativa respecto a los 29,6 millones de euros de 2022. Sin embargo, es necesario comparar las cifras: van desde los 86,6 millones de beneficio declarados en 2012 -que cuadruplicaron las ganancias del año anterior- a los 66,9 millones del informe de 2013, los 69,3 millones del informe de 2014, los 16,1 millones del informe de 2015, los 33 millones del informe de 2016 y los 31,9 millones del informe de 2017, hasta los 17,5 millones de 2018.

El informe de 2019, por su parte, cuantifica los beneficios en 38 millones, también atribuidos al mercado favorable.

En 2020, el año de la crisis del COVID, el beneficio fue ligeramente inferior, de 36,4 millones.

Pero en el primer año pospandémico, un 2021 aún no afectado por la guerra de Ucrania, se volvió a una tendencia negativa, con un beneficio de solo 18,1 millones de euros, y solo en 2022 se volvió a la barrera de los 30 millones.

El informe IOR 2023 habla de 107 empleados y 12.361 clientes, pero también de un aumento de los depósitos de clientes: +4% hasta 5.400 millones de euros. El número de clientes sigue bajando (eran 12.759 en 2022, incluso 14.519 en 2021), pero esta vez también disminuye el número de empleados: eran 117 en 2022, son 107 en 2023.

Así pues, continúa la tendencia negativa de los clientes, lo que debería hacernos reflexionar, teniendo en cuenta que el cribado de las cuentas consideradas no compatibles con la misión del IOR finalizó hace tiempo.

Ahora, el IOR también está llamado a participar en la reforma de las finanzas vaticanas deseada por el Papa Francisco. 

Jean-Baptiste de Franssu, presidente del Consejo de Superintendencia, destaca en su carta de gestión los numerosos elogios que ha recibido el IOR por su labor en favor de la transparencia durante la última década, y anuncia: «El Instituto, bajo la supervisión de la Autoridad de Supervisión e Información Financiera (ASIF), está por tanto dispuesto a desempeñar su papel en el proceso de centralización de todos los bienes vaticanos, de acuerdo con las instrucciones del Santo Padre y teniendo en cuenta las últimas novedades normativas.

El equipo del IOR está deseoso de colaborar con todos los dicasterios vaticanos, con la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) y de trabajar con el Comité de Inversiones para seguir desarrollando los principios éticos de la FCI (Faith Consistent Investment) de acuerdo con la doctrina social de la Iglesia. Es crucial que el Vaticano sea visto como un punto de referencia».

El autorAndrea Gagliarducci

Vaticano

La liturgia de la Palabra y la Eucarística son un solo acto de culto, destaca el Papa

León XIV ha manifestado hoy que la Liturgia de la Palabra y la Liturgia eucarística, “están tan íntimamente unidas que constituyen un solo acto de culto”. Ha animado a participar más en la Misa en vacaciones, y a que la visita a las tumbas de los Apóstoles fortalezca la comunión fraterna y la misión evangelizadora de la Iglesia.

Francisco Otamendi·24 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Papa León ha continuado en la Audiencia de este miércoles las catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II, en particular sobre la Constitución Sacrosanctum Concilium (SC) sobre la Liturgia. 

Cuando san Agustín quiere explicar a los nuevos bautizados el misterio del Cuerpo de Cristo, retoma el pasaje de san Pablo que hemos escuchado: “Vosotros sois el cuerpo de Cristo, y sus miembros cada uno por su parte” (1 Cor 12, 27), ha manifestado el Santo Padre. 

Al participar en la Eucaristía somos invitados a escuchar la Palabra de Dios y a nutrirnos en la mesa del Señor, donde Él mismo se ofrece al Padre, ha subrayado León XIV en la catequesis de la Audiencia.

“Nos convertimos en lo que recibimos”

De este modo, “estas dos partes de la Misa, la Liturgia de la Palabra y la Liturgia eucarística, están tan íntimamente unidas que constituyen un solo acto de culto” (SC, 56), ha asegurado.

“Recibiéndolo en su Palabra y en la Eucaristía nos convertimos en lo que recibimos. Nos convertimos en el Cuerpo cuya Cabeza es el Cristo resucitado, sentado a la derecha del Padre (cfr Col 1, 18), el cual nos prepara un lugar en los cielos (cfr Jn 14, 3): la Eucaristía es así el sacramento del Reino que viene. Es el Pan del camino, que nos conduce hacia la Patria celeste, hasta el día beato en el que «Dios sea todo en todo» (1 Cor 15, 28)”.

La Eucaristía, dinámica de la unidad, antídoto contra la división

En la solemnidad de la Natividad de san Juan Bautista, el Pontífice ha recordado que “incorporándonos a Cristo, la Eucaristía nos enseña a adoptar el estilo de vida del mismo Señor Jesús, marcado por el don gratuito de sí mismo. 

Este don nos hace entrar, por esto, en la dinámica de la unidad, que ofrece un poderoso antídoto a los fermentos de división que amenazan nuestro mundo, nuestras comunidades, nuestras familias, nuestro corazón (cfr SC, 47)”,

Consejos prácticos para preparar la Misa, ante las vacaciones

Con sus palabras a los peregrinos de diversas lenguas, el Papa ha recomendado que “no descuidéis la preparación para la Misa: interiormente, mediante la confesión frecuente, y a nuestro alrededor, haciendo callar los ruidos que nos impiden escuchar la Palabra de Dios” (lengua portuguesa).

Y a los polacos, y a toda la Plaza de San Pedro en esta mañana calurosa, con 35 grados en Roma a las 10,00 de la mañana, les ha hablado de las vacaciones.

Las vacaciones son un tiempo de descanso y de búsqueda de los signos de Dios en la belleza de la creación. Aprovechadlas para participar más en la Santa Misa, meditar la Palabra de Dios, realizar retiros espirituales, hacer peregrinaciones y reuniros con vuestros seres queridos”, ha exhortado el Pontífice.

Por los jóvenes, para discernir su vocación

“Recemos también por los jóvenes, para que elijan con sabiduría el instituto y la universidad y disciernan con prudencia su vocación”, ha señalado el Papa. 

Al final, ante del rezo del Pater Noster y de dar la Bendición, ha saludado “a los fieles de las numerosas parroquias aquí presentes a pesar del calor de estos días”, y ha animado a que “la visita a las tumbas de los Apóstoles (la Iglesia celebra el día 29 a san Pedro y san Pablo), fortalezca vuestra comunión fraterna y despierte en cada uno la disposición a ponerse al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia”.

Sacerdotes del Camino Neocatecumenal, San Juan Bautista

El Sucesor de Pedro ha saludado también con una “afectuosa bienvenida a los sacerdotes del Camino Neocatecumenal, procedentes de diversos países: espero que la ofrenda diaria del sacrificio eucarístico sea para vosotros un apoyo y fortaleza en el ministerio en favor del Pueblo de Dios”, les ha dicho.

Al concluir, ha recordado la fiesta de hoy de San Juan Bautista, que también había mencionado en su saludo a los peregrinos de lengua francesa y de otras lenguas.

“Mi pensamiento se dirige, por último, a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados; hoy celebramos la solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, que preparó el camino a Cristo: que él os ayude a redescubrir la vocación bautismal para ser, en todas partes, alegres anunciadores del Reino de Dios. ¡A todos mi bendición!”.

El autorFrancisco Otamendi

España

Luis Ayala, catedrático de Economía de la UNED, nuevo presidente de Cáritas Española

Ayala, quien asumirá oficialmente el cargo el próximo mes de octubre, releva a Manuel Bretón tras más de nueve años al frente de la institución.

Redacción Omnes·24 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha nombrado esta mañana al catedrático de Economía Luis Ayala Cañón como nuevo presidente de Cáritas Española. La designación se ha realizado a propuesta de los obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y Promoción Humana.

Con este nombramiento, el nuevo presidente asumirá también el liderazgo de la Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada).

«Asumo esta responsabilidad como un servicio»

Tras conocerse su designación, Luis Ayala ha expresado su profundo agradecimiento por la confianza depositada en él por parte de los obispos y del Consejo General de Cáritas.

«La asumo con gran responsabilidad y, sobre todo, como un servicio a las Cáritas diocesanas, a los servicios generales, a la Conferencia Episcopal y a la sociedad en general», ha asegurado.

El futuro presidente ha destacado su voluntad de trabajar por el empoderamiento de las personas más vulnerables y la defensa de sus derechos, valorando el apoyo de la red humana de la organización: «Agradezco mucho la oportunidad de trabajar […] acompañado de tanta gente capaz de tejer esperanza y ser presencia transformadora en nuestra sociedad».

Un perfil experto en la lucha contra la exclusión

Nacido en Madrid en 1966, Luis Ayala Cañón es doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid y catedrático de Economía en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Con más de tres décadas de carrera universitaria, Ayala es un especialista de reconocido prestigio en el estudio de la pobreza multidimensional, la desigualdad y los sistemas de protección social.

A lo largo de su trayectoria, ha dirigido numerosos proyectos de investigación tanto nacionales como internacionales y ha colaborado activamente con la Comisión Europea y la OCDE. Asimismo, en los últimos años ha formado parte de diversos órganos consultivos del Gobierno de España para el diseño y evaluación de políticas públicas sobre inclusión social y salario mínimo.

Más allá de su sólida trayectoria académica, Ayala mantiene un estrecho vínculo con Cáritas desde los años ochenta, cuando comenzó como voluntario en su parroquia. Desde entonces, ha colaborado de manera continuada en iniciativas vinculadas al empleo y al análisis social.

Su enfoque combina la ciencia económica con la Doctrina Social de la Iglesia y la espiritualidad bíblica, una perspectiva alineada con el desarrollo humano integral promovido por el Papa León XIV. El nuevo presidente está casado y es padre de tres hijos.

El balance de la era Manuel Bretón: crecimiento y economía social

Luis Ayala sucede en el cargo a Manuel Bretón, quien deja la presidencia tras un periodo de notable expansión y fortalecimiento de la presencia pública de la organización desde su llegada en febrero de 2017.

Bajo la dirección de Bretón, Cáritas Española ha incrementado significativamente su interlocución con administraciones públicas, empresas y sindicatos, además de experimentar un crecimiento presupuestario histórico: de los 353 millones de euros gestionados en 2017 se ha pasado a más de 529 millones de euros en 2025 dedicados a programas de lucha contra la pobreza.

Asimismo, durante sus más de nueve años de gestión, la red de economía social de Cáritas se consolidó de manera definitiva, aumentando de 45 a 68 las iniciativas de inserción y triplicando los puestos de trabajo protegidos, lo que ha facilitado el acceso al mercado laboral de más de 120.000 personas en situación de exclusión social.

España

Josetxo Vera, Director de Comunicación de la Conferencia Episcopal Española, deja el cargo

Josetxo Vera, conocido en el panorama informativo religioso por ser el Director de Comunicación de la Conferencia Episcopal Española desde hace casi 12 años, anuncia que deja el cargo a partir del 1 de septiembre de 2026.

Paloma López Campos·24 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

Josetxo Vera, quien ha sido el Director de Comunicación de la Conferencia Episcopal Española durante casi doce años, anuncia que deja el cargo a partir del 1 de septiembre de 2026.

La noticia llega al finalizar una rueda de prensa, celebrada con motivo de la reunión de la Comisión Permanente de obispos españoles, quienes se encontraron los días 22 y 23 de junio para valorar el trabajo de la Iglesia española tras la visita apostólica del Papa León XIV.

Al anunciar su marcha, Josetxo califica sus años de trabajo como “un tiempo muy apasionante”. Confiesa también que solicitó dejar el cargo el año pasado, pero que la renuncia no se ha podido hacer efectiva hasta este 2026. Sin embargo, agradece que el viaje del Papa haya sido su último gran encargo, pues ha sido “una experiencia maravillosa” que constituye “lo mejor que le puede pasar a un periodista”.

Agradecimiento y buen trabajo

Además, Josetxo agradece a los obispos “su respeto y su confianza” durante estos 12 años. Extiende la mención a los periodistas que cubren la información religiosa y acuden a las ruedas de prensa organizadas por la Conferencia Episcopal, y al equipo que “ha hecho posible todas las cosas que han salido bien”.

“De todas las cosas que han salido mal y de todos los errores el responsable soy yo” afirma Vera. Sin embargo, el secretario general de la Conferencia Episcopal, Francisco César García Magán, ha dado las gracias al exdirector de Comunicación por su “generoso, eficaz y leal trabajo”.

A pesar de dejar el cargo, Josetxo Vera no abandona su puesto como secretario de la Comisión Episcopal para los Medios de Comunicación.

Además de la renuncia del Director de Comunicación, durante la rueda de prensa se han abordado los trabajos de la Comisión Permanente, centrados en valorar la visita apostólica del Papa a España, el décimo aniversario de “Amoris Laetitia”, la presentación del Informe de Delitos de Odio en el país y la labor que están realizando las asambleas sinodales.

Libros

Zofia Kossak: la escritora que desafió a Hitler, sobrevivió a Auschwitz y plantó cara al comunismo

Kossak fue una de las más destacadas escritoras de novela histórica de Polonia. Encarnó la resistencia moral frente a los totalitarismos del siglo XX, arriesgando su vida para salvar a muchos judíos durante el Holocausto y sobreviviendo a Auschwitz.

Higinio J. Paterna·24 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

Tengo el privilegio de llevar a cabo una peculiar operación de rescate.  Desde hace algunos años me dedico a sacar del olvido la vida y obra de escritores que, por motivos a veces rocambolescos, apenas habían llegado al público hispanoparlante. Cuando creé mi propio sello, Ediciones Topo Sármata, tuve muy claro que una de sus plumas más destacadas sería Zofia Kossak, reina de la novela histórica en Polonia tras Henryk Sienkiewicz. Además de la calidad literaria de su obra fue decisiva la apasionante biografía de esta brillante escritora. Kossak no fue solo autora de éxitos internacionales, sino también una mujer cuya vida encarnó la resistencia moral frente a los totalitarismos del siglo XX.

Mi primer contacto con ella tuvo lugar hace casi tres décadas en Koden, un santuario en la frontera entre Polonia y Bielorrusia en el que se encuentra una imagen en pintura de la Virgen de Guadalupe de Extremadura. En Feliz culpa Kossak dio forma de novela a la leyenda familiar que cuenta la milagrosa curación del conde Nicolás Sapieha y el rapto del venerable cuadro, y Ediciones Palabra publicó en 2023 mi traducción de esta obra.

Una infancia entre pinceles y caballos, y una fe que se hizo acción

Cuando Zofia nació en 1889, Polonia no existía en los mapas, repartida entre los imperios ruso, austrohúngaro y prusiano. Nació y pasó su infancia en el palacete de Kosmin, a orillas del Wieprz, en la campiña de Lublin. Procedía de una familia de ilustres artistas, como su abuelo y su tío, célebres por sus pinturas ecuestres y de batallas. Aunque estudió en las escuelas de arte de Varsovia y Ginebra, su destino no estaba en el pincel, sino en la pluma. Fue precisamente en Ginebra, tras asistir a una clase magistral de un intelectual católico, donde comprendió que su fe había sido hasta entonces meramente sentimental y decidió profundizar en la teología y la filosofía.

Sus primeros años de casada estuvieron marcados por el trauma de la revolución bolchevique en la región de Volinia (actual Ucrania). Allí Zofia fue testigo de la destrucción de siglos de cultura polaca y de una violencia atroz que la obligó a huir con sus hijos pequeños en una carreta, revólver en mano, demostrando desde temprano un carácter decidido y valiente. Aquel torbellino dio origen a su debut literario, La hecatombe (Pożoga), un éxito editorial que la sacó de la ruina económica tras perder todas sus posesiones.

Su marido, Stefan Szczucki, moriría en 1922 tras una dolorosa enfermedad. Viuda y con dos hijos, se trasladó a Silesia con sus padres, y se enamoró de aquella región y de sus gentes. En 1925 contrajo nuevas nupcias con Zygmunt Szatkowski, quien años atrás había sido su pretendiente y entre tanto se había convertido en oficial del ejército polaco e historiador militar.

Su espíritu de servicio la llevó a involucrarse en el movimiento educativo scout en Polonia, buscando contrarrestar la depravación moral que las ideologías de odio infundían en la juventud. Veía también en la literatura una herramienta para influir en la sociedad a través de la verdad, una verdad que defendía a toda costa incluso cuando resultaba incómoda, como ocurrió con sus novelas sobre las Cruzadas en los años 30 del siglo pasado, excesivamente realistas para ciertos sectores católicos de la época.

El grito contra el Holocausto: la Protesta

El estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 puso a prueba su integridad. A pesar de figurar en la lista negra de la Gestapo por resaltar en sus escritos anteriores la pertenencia de Silesia a Polonia, Zofia se sumergió en la resistencia clandestina y se involucró en la ayuda humanitaria desde el mismísimo comienzo del conflicto. Se dedicó a la asistencia a los prisioneros y también se preocupó por su salud espiritual. Sirvan como ejemplo las numerosas ocasiones en que arriesgó la vida para llevarles la comunión camuflada en una polvera.

En 1942, poco después de que los alemanes liquidaran el gueto de Varsovia, Kossak escribió un manifiesto titulado Protest. En este documento, impreso en miles de ejemplares de forma clandestina, denunciaba que el mundo no podía permanecer en silencio ante el exterminio judío. Con una honestidad desgarradora, Zofia —que en años anteriores había manifestado opiniones críticas hacia la minoría judía en Polonia— afirmaba que «quien no ayudara a los judíos en ese momento no era ni polaco ni cristiano». No se trataba de una cuestión de afinidad ideológica, sino de un imperativo moral absoluto: no se podía ser como Poncio Pilatos.

De este impulso nació Żegota, el Consejo de Ayuda a los Judíos, una organización que coordinó la salvación de miles de personas, ocultándolas en viviendas y suministrándoles documentos falsos bajo un constante peligro de muerte. Zofia misma arriesgó su vida y la de sus hijos en estas operaciones.

Del abismo de Auschwitz a la granja de Cornualles

En 1943, el destino la llevó a Auschwitz-Birkenau. Capturada con material de propaganda, sufrió un brutal interrogatorio durante diez días en la tristemente célebre prisión de Pawiak antes de ser enviada al campo de exterminio, sin que los alemanes conocieran su verdadero nombre, ni ella delatara a sus colaboradores. Incluso allí, donde la desesperación era la norma, su testimonio fue calificado por otros prisioneros como una luz de esperanza. Recién llegada al Fraulager, organizó con sus conocidas de la élite intelectual una serie de tertulias literarias y culturales clandestinas de diversa índole para infundir ánimos y mantener ocupada la mente de sus compañeras reclusas.

Meses después, cuando se encontraba enferma de tifus y a punto de morir, los nazis descubrieron su identidad y la mandaron al hospital para que se recuperara y tratar de convencerla para que colaborara con ellos en su propaganda contra la URSS, pues la situación del Reich en 1944 se tornaba desesperada. Se negó, por lo que fue condenada a muerte, pero logró sobrevivir milagrosamente gracias a un soborno del estado clandestino polaco justo antes de lo que parecía una ejecución inminente. Nunca supo que en ese mismo Auschwitz del que ella logró salir había muerto el segundo hijo de su primer matrimonio.

Al finalizar la guerra, con la llegada del régimen comunista, su situación volvió a ser precaria. Providencialmente, fue un siniestro dirigente comunista de origen judío, Jakub Berman, quien le facilitó un pasaporte para que huyera del país y evitara la cárcel o la muerte. El hermano de Berman, Adolf, había sido secretario de Żegota durante la guerra.

Zofia vivió diez años de exilio en una modesta granja de Cornualles, cuidando cerdos y gallinas junto a su marido, mientras sus libros eran censurados y eliminados de las bibliotecas en su patria y ella quedaba desprovista de la ciudadanía polaca. Kossak se refugió allí para cuidar de la precaria salud de su marido, que había pasado casi toda la guerra en un campo de prisioneros para oficiales. Renunciaba a escribir en un momento en el que su nombre sonaba para el Nobel y en Hollywood había interés en filmar sus obras.

El regreso: la integridad por encima de los honores

Zofia regresó a Polonia en 1957, gracias a la ayuda de otros amigos escritores. Se instaló en la pequeña casa del jardinero, lo único que quedaba de su antigua finca en Silesia. Su popularidad seguía intacta entre los lectores, pero su relación con el Estado comunista fue de constante tensión, y de hecho los servicios de seguridad y sus confidentes continuaron vigilándola durante largo tiempo y trataron de usarla para crear divisiones entre los católicos.

En un gesto de coherencia, rechazó un premio estatal que incluía una considerable retribución económica porque el gobierno estaba boicoteando las celebraciones del Milenio del Bautismo de Polonia. A sus 70 años, prefirió seguir luchando con la burocracia por conseguir carbón y papel para escribir antes que claudicar en sus convicciones.

El guerrero desarmado: la quinta cruzada, san Francisco y la paz

La última novela que ahora se publica, El guerrero desarmado, forma parte de su madurez literaria. Es una novela cuyo principal protagonista junto con Juan de Brienne, rey de Jerusalén, es san Francisco de Asís, de cuya muerte conmemoramos este año el 800 aniversario. El título es una declaración de principios: frente a la fuerza de las armas y la brutalidad de las expediciones militares que ella misma retrata en su trilogía de las Cruzadas, Kossak propone la figura del santo que conquista a través de la humildad y la pobreza.

Fue un sonado éxito internacional, llegando a vender 700.000 ejemplares en Estados Unidos. Traducida del inglés al español, fue publicada en Argentina en 1945 bajo el título Bienaventurados sean los humildes, pero no llegó a otros países de habla hispana. Que esta obra regrese ahora a las librerías es un acto de justicia hacia una autora que creía que la vida nunca es en blanco y negro, sino una compleja red de matices donde la única brújula válida es la caridad.

Zofia Kossak falleció en 1968. Tras regresar de la conmemoración del aniversario de la liberación de Auschwitz su corazón se resintió y no recuperó la salud. Años más tarde, el Yad Vashem le concedió a título póstumo el reconocimiento de Justa entre las Naciones. Su vida y su obra, como he podido recordar con ayuda de varias instituciones polacas en recientes homenajes en España y México, siguen siendo una inspiración para comprender que, incluso en los tiempos más oscuros, la libertad interior y el coraje moral son armas que ningún totalitarismo puede vencer.


El guerrero desarmado

Autora: Zofia Kossak
Editorial: Topo Sarmata
Año: 2026
Número de páginas: 624
El autorHiginio J. Paterna

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Evangelización

La sorprendente conversión «de un cristiano al cristianismo»

Tito Unda es uno de los muchos cristianos que creció rodeado de fe y nunca se alejó de ella, pero tampoco  era el centro de su vida. Hasta que su historia cambió y la cuenta en un libro disponible gratuitamente.

Javier García Herrería·24 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

Hay una pregunta que incomoda, precisamente, a quienes más motivos tienen para no tener que hacérsela: ¿puede alguien haber recibido una buena formación cristiana —en casa, en la escuela y la universidad— y no haber tenido todavía un encuentro personal con Jesucristo? La respuesta es sí. Y no es un caso raro ni marginal. Es, sin duda, un fenómeno habitual.

Miles de personas que han crecido en parroquias activas, en colegios católicos con buena doctrina, en parroquias, movimientos y realidades eclesiales con décadas de historia y frutos indudables, pueden llegar a la madurez con una fe intelectualmente sólida, ritualmente cumplidora y emocionalmente tibia. Una fe que sabe mucha teoría sobre Dios, pero que parece no haber tenido con Él un verdadero encuentro personal. Una fe que conoce el mapa del territorio, pero que no parece haber encontrado la perla preciosa escondida en el campo.

El contexto actual

En muchos países —también en España— la gente ya no alimenta su fe en un único lugar. Acude a realidades distintas, recorre caminos diversos y, en el momento más inesperado, la Gracia de Dios sorprende a uno cuando menos se lo esperaba. 

Y no siempre es en el lugar donde más tiempo pasó o más formación recibió, a veces es precisamente fuera de él. Esta es la historia de Tito Unda. Y en cierto modo, es también la de muchos. 

Por supuesto, esto no quiere decir que muchas personas sigan encontrando su camino espiritual en un único itinerario, con una sola espiritualidad o en la misma parroquia de toda la vida. Lo sorprendente es cómo Dios sigue saliendo al encuentro de cada alma en los recodos más inesperados del camino, muchas veces tras fracasos -al menos aparentes- o tras un viaje con muchas paradas en el camino.

Un cristiano con mucha formación 

Si hubiera que diseñar sobre el papel el perfil de alguien que debería haber tenido ya un encuentro profundo con Dios, ese perfil podría ser el de Tito. Estudió en un colegio del Opus Dei en Madrid. Asistió a medios de formación (círculos), retiros y convivencias en un centro de la Obra durante su adolescencia. 

Por parte materna, una parte de su familia era muy cercana al Camino Neocatecumenal y en ocasiones había participado en Misas y actividades de este iter eclesial. Y, por si esto fuera poco, también tenía una parroquia con bastante vida -San Ignacio, en Torrelodones- y una excelente relación con el párroco. 

Aquí no acaba el itinerario de conocimiento directo de instituciones eclesiales. Tito también conoció Comunión y Liberación cuando sus padres se acercaron al movimiento, en su casa acogieron a un joven de la Comunidad del Cenáculo, hizo un retiro de Effetá y peregrinó a Tierra Santa con Hakuna en los inicios de la asociación.

Un año especial 

Sin embargo, su auténtico encuentro con Dios no llegó en ninguno de esos contextos. Llegó a los 36 años, hace tan solo unos meses, después de un periodo en el que se sucedieron varias desgracias en su entorno más cercano: perdió a dos hijos a los pocos meses de embarazo; una amiga colombiana, casada y con una niña, murió de cáncer tras años de lucha; otros amigos perdieron a un hijo de 2 años de forma repentina; un sobrino, también pequeño, pasó semanas en una UCI; también una prima y después una buena amiga. 

Lo llamativo no es solo la acumulación de malas situaciones una detrás de otra, sin coincidir pero sin apenas descanso. No hubo enfado con Dios. No hubo crisis de fe. Tampoco fue un golpe dramático que lo dejara en el suelo y desde el que clamara hacia el cielo desesperado. 

Fue algo más sutil y profundo: “Yo no pensaba que estuviera hecho polvo, pero claramente la sucesión de todas esas cosas y el ejemplo de cómo las vivían los protagonistas me estaban ablandando muchísimo. Fueron doce meses que me hicieron ser más consciente de mi vulnerabilidad, de que hay cosas que tienes que poner en manos de Dios.”

La chica colombiana ocupa un lugar especial en su relato. La mujer de Tito se hizo amiga suya durante su enfermedad, empezaron a ir juntas a un grupo de adoración de Hakuna, y algo en ese proceso fue tirando de la cuerda también en él. “Tengo claro que ese fue el momento que catalizó mi ‘conversión’. Era una persona que tenía su fe, pero lo que te removía de ella era cómo sobrelleva la enfermedad con alegría, con aceptación. Lo más parecido a un ángel en la tierra que he conocido. Si me voy al cielo, la primera persona de la que tengo la certeza absoluta de que está ahí es ella”.

De la cabeza al corazón

Desde el punto de vista laboral, Tito es emprendedor y ha trabajado en varias startups tecnológicas, pero también tiene un marcado perfil intelectual. Es de esos adolescentes que habían leído a Dostoievski antes de los 18 años y, quizá por eso, tiene esa tendencia a procesar todo por la cabeza dándole muchas vueltas. 

La paradoja es que un hombre que había pasado su vida en entornos de formación cristiana, que había leído, estudiado, ido a Misa, que sabía perfectamente quién era Jesucristo en términos doctrinales, y que sin embargo no era algo vivo y real en su día a día.

Lo que hizo que su fe se encendiera como nunca hasta entonces fue realizar, junto a su mujer, un Seminario de Vida en el Espíritu de la Renovación Carismática Católica en octubre de 2025.

La clave, dice Tito, no estaba en recibir más contenido, más doctrina, más argumentos. La clave fue que la Gracia decidió tocar su corazón de una forma nueva, de forma que se sintió amado por Dios de un modo que nunca había comprendido. 

“Me había pasado la vida buscando a Dios, pero poniendo el acento en mí, en mi comprensión, pero Cristo no entra por la cabeza, la cabeza puede ayudar a anclar ciertas cosas. Pero la cabeza sola…, Cristo no es un argumento, es una persona viva. ”

Para él, uno de los descubrimientos más importantes fue descubrir la oración de alabanza: “una oración a la que tú no vas ni a pedir por una intención, ni a dar gracias, ni a pedir perdón. Y cuando haces eso, dejas de orar desde el yo, nada gira en torno a ti. Lo importante es Él. Apagas tus capacidades, te abres y le dejas actuar”.

Aprendió a abandonarse

Tito es el primero en reconocer que su formación anterior no fue un obstáculo. Fue, de hecho, una base necesaria. Lo que le faltaba no era saber más, sino ceder el control de su vida. Y eso, para alguien con un perfil muy racional, muy competente, acostumbrado a medir resultados en entornos empresariales, no es fácil.

Cuando empezó a preguntarse qué quería Dios de él —qué significaba todo este proceso, qué cambios implicaba— buscó dirección espiritual. Dio con un sacerdote del Opus Dei y tuvo una conversación que, según cuenta, lo dejó hecho polvo. “Salí de ahí desconcertado. Vine a buscar respuestas y me fui del revés. Me dijo que la voluntad de Dios no era que hagas cosas. Que la voluntad de Dios es conquistar mi corazón. Y yo estaba buscando un business plan con hitos concretos, algo medible que guiara mis pasos con seguridad”.

Esa tensión entre responsabilidad personal para asumir sus obligaciones y abandono en los brazos de Dios es uno de los hilos conductores de su proceso. De la Obra aprendió la cultura del esfuerzo y la responsabilidad y del Camino el amor gratuito de Dios. Sin embargo, la renovación carismática le ayudó a “conseguir integrar la responsabilidad y el abandono. Es muy fácil abandonarse en Dios cuando solo el milagro es posible, cuando una enfermedad no deja otra opción. Lo difícil es abandonar en Dios cosas que crees que dependen de ti”.

Más allá de los debates habitualmente estériles sobre si unos carismas son mejores que otros, quizá lo más razonable es reconocer la absoluta soberanía de la Gracia de Dios, que opera siempre al margen de las clasificaciones, tocando las fibras más íntimas del corazón de cada persona en el momento preciso y de la manera en que decide hacerlo. 

¿Cómo vive ahora?

Tito confiesa que vivió muchos años anclado más en el Antiguo Testamento que en el Nuevo. “Vivía más en la norma de los diez mandamientos que en la alegría de la resurrección”, y ahora confiesa que “vive más en los Hechos de los Apóstoles, los primeros siglos del cristianismo, las cartas de los apóstoles y los padres de la Iglesia”. 

Añade que no está mucho más loco que otros cristianos. “Todos afirmamos creer en la resurrección de Cristo, pero yo hasta hace poco no me daba cuenta de lo que implicaba eso en mi vida”.

Y no deja de ser llamativo que Dios no haya eclipsado la racionalidad que preside habitualmente la vida de Tito, más bien la ha potenciado: desde entonces lee la Escritura y el Catecismo con más atención; ha leído a santa Teresa y San Ignacio de Loyola, el Kempis y otros clásicos de espiritualidad. 

Hoy Tito va a alabanzas los martes con su mujer. Tiene tres hijos y espera el cuarto. Acaba de aceptar una nueva oferta de trabajo. Y cuando habla de Jesucristo en conversación corriente, ya no le suena raro.

Treinta y seis años no son un retraso. Son, a veces, el tiempo permitido por la Providencia para derramar su Gracia.


Disponible en Amazon, y gratuitamente en versión electrónica Apple Books, Google Play y Kindle

Embotado: La inesperada conversión de un cristiano al cristianismo

Autor: Tito Unda
Editorial: Amazon
Año: 2026
Nº de páginas: 142
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FirmasDiego Errázuriz Krämer

Crisis de atención

Byung Chul Han alerta sobre la crisis de atención provocada por la saturación de estímulos y plantea la atención contemplativa como un camino para recuperar la profundidad y vivir el presente con plenitud.

24 de junio de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

Padecemos una crisis de atención. Ese es el diagnóstico de Byung Chul Han en Sobre Dios. Este filósofo bestseller denuncia que nos hemos acostumbrado al consumo instantáneo y casi infinito de estímulos sensoriales, de modo que cada vez nos cuesta más concentrarnos, estar en una sola cosa a la vez, profundizar en algo interesante o aburrirnos tranquilamente. El resultado: nuestros sentidos están saturados de basura informativa.

La “economía digital” no contribuye demasiado. Muchas empresas persiguen -como un verdadero botín de guerra- los segundos, minutos u horas que dedicamos a consumir sus contenidos. Y, si se trata de redes sociales, con algoritmos diseñados para secuestrar nuestra atención y, no pocas veces, generar una adicción. Así pueden monetizar sus vídeos o textos y convencer a sus auspiciadores de que veremos sus anuncios: les venden nuestra atención.

Pero no se trata solo de protegernos de los algoritmos, del maldito clickbait o de la oferta de dopamina barata, aunque tengamos que poner cortafuegos al incendio de la dispersión infinita. La propuesta de Han nos desafía a desarrollar una atención “contemplativa”. Porque, según afirma el surcoreano, la atención plena nos conduce a una vida plena. Y así nos volvemos capaces de meternos de lleno en lo que estamos haciendo, disfrutar del esfuerzo y del gozo del momento presente. 

Una atención contemplativa se cultiva minuto a minuto: enfocándonos totalmente en la persona con la que estamos conversando, en la clase que estamos dictando o escuchando, en el tiempo de trabajo profundo, en la caminata por el parque sin teléfono, en el deporte intenso, en el rato de oración. Esas experiencias reales nos van reconectando con lo verdadero, a la vez que crece nuestra capacidad de disfrutarlas con plenitud.

El autorDiego Errázuriz Krämer

Profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes.

Vaticano

El Vaticano niega a la Iglesia en Alemania el permiso para que laicos prediquen en la homilía eucarística

El Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos rechaza la solicitud de la Conferencia Episcopal Alemana argumentando que la reserva de la homilía a los ministros ordenados no es una mera norma disciplinaria, sino que se deriva de la propia naturaleza de la liturgia

Javier García Herrería·23 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha comunicado mediante carta al presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el obispo Dr. Heiner Wilmer SCJ, que «no es posible conceder el indulto solicitado el 30 de marzo de 2026 para permitir, en circunstancias excepcionales, que un fiel laico debidamente comisionado predique en lugar de la homilía durante la celebración de la Eucaristía».

La Conferencia Episcopal Alemana había presentado su petición argumentando necesidades pastorales concretas, fruto del contexto eclesial que atraviesa el país. El Dicasterio reconoce y valora «las preocupaciones pastorales que inspiraron la solicitud», pero concluye que no es posible atenderla por razones que van más allá de la disciplina canónica ordinaria.

La homilía como parte de la naturaleza de la liturgia

La respuesta vaticana es clara en su argumentación de fondo: «la reserva de la homilía al sacerdote o al diácono no es una mera norma disciplinaria, sino que se deriva de la propia naturaleza de la liturgia». Por ello, no cabe dispensarla mediante un indulto.

El documento precisa que «la homilía forma parte integrante de la Liturgia de la Palabra, está intrínsecamente vinculada a la proclamación del Evangelio y constituye un ejercicio del munus docendi confiado a los ministros ordenados a través del sacramento del Orden». En consecuencia, «la proclamación de la Palabra en la celebración litúrgica es inseparable de la misión recibida sacramentalmente y de la unidad que une la Palabra y el Sacramento en la celebración eucarística».

Junto al rechazo de la solicitud, la carta subraya la importancia de la formación del clero como vía para responder a los desafíos pastorales: el Dicasterio resalta «la importancia de promover la formación permanente de los ministros ordenados, para que la homilía pueda expresar plenamente su eficacia pastoral y espiritual».

Amplias posibilidades para los laicos fuera de la Eucaristía

El Dicasterio concluye su comunicación recordando que existen numerosas alternativas dentro del marco canónico vigente: «la disciplina vigente de la Iglesia ya prevé numerosas formas de anunciar la Palabra y de predicar que pueden confiarse a los fieles laicos, al margen de la homilía y de la celebración de la Eucaristía, de conformidad con el Derecho Canónico y con la naturaleza propia de estas diferentes formas de anunciar el Evangelio».

La decisión llega en un momento de intenso debate en la Iglesia alemana, inmersa en el proceso sinodal conocido como Synodaler Weg, que ha impulsado diversas propuestas de reforma estructural, incluida una mayor participación de los laicos en las funciones litúrgicas y de gobierno eclesial.

Recursos

El eco de los panes y los peces 

El Papa se ha marchado y toca volver a la rutina, afrontar la realidad sin el calor de la masa. Llegará, como siempre, el momento de la criba.

Eloy Asenjo Carpintero·23 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

Quienes me conocen saben que convivo con una imaginación desbordante. 

Hoy, mientras contemplaba el tercer misterio luminoso del Rosario —la predicación del Reino de los Cielos—, una imagen se instaló con fuerza en mi mente: la escena evangélica de la multiplicación de los panes y los peces. Casi de inmediato, de forma inevitable, el recuerdo me llevó a los días compartidos y disfrutados en España junto al Papa León XIV.

Cuenta el Evangelio que la multitud se acomodó por grupos sobre la hierba. Jesús bendijo aquellos cinco panes y dos peces que alguien, entre la masa, había puesto a disposición. Un gesto casi ridículo si escuchamos el susurro escéptico de la razón: “¿Qué es esto para tanta gente?”.

Visualizaba una estampa —muy similar a la de algunos cuadros que guardo en la memoria—: el propio Jesús, cargando una canasta repleta de pan, caminando entre los grupos. Su rostro dibujaba una sonrisa mientras la gente lo acogía con una mezcla de asombro, gratitud y profunda devoción. Me los imagino poniéndose en pie de un salto, agolpándose en los límites de su grupo, estirando la mano con el único anhelo de rozar, aunque fuera por un instante, la orla de su manto.

¿No es acaso lo mismo que hemos visto repetirse , como un eco, estos días por las calles de Madrid, Barcelona y Canarias?

Ahí estaba el Papa León XIV, cruzando alegre las multitudes, deteniéndose el tiempo justo para acariciar la frente de un bebé, mientras el gentío se apelotonaba contra las vallas, buscando arañar un segundo de cercanía con el Pontífice. Aquella escena bíblica late en sintonía con el Sermón de la Montaña, ese instante en que Cristo despliega la Buena Nueva ante el mundo. De igual manera, en cada uno de sus actos, el Papa ha querido insistir en los pilares de la fe cristiana. Y nosotros, igual que aquellos que rodearon a Jesús, hemos bebido sus palabras con emoción, gratitud y un hondo deseo de correspondencia.

¿No ha sido ese el latido de España estos días? Un agradecimiento sincero, un vuelco en el corazón ante la voz del Vicecristo en la Tierra. Estoy convencido de que de estos encuentros han brotado promesas íntimas de mayor entrega y generosidad; una urgencia real de convertirnos en verdaderos apóstoles dentro de esta Iglesia en salida. ¡Qué alegría tan honda!

La hora de la verdad

Sin embargo, tras el Sermón de la Montaña, mi mente viaja inevitablemente al sexto capítulo del Evangelio de san Juan. Resuenan aquellas palabras de Jesús: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida”. 

En aquel momento, muchos se escandalizaron y le dieron la espalda. Al ver la desbandada, el mismo Cristo preguntó a los suyos si también ellos querían marcharse. Fue entonces cuando Pedro rompió el silencio con un bellísimo acto de fe: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”. 

Ahora el Papa se ha marchado y toca volver a la rutina, afrontar la realidad sin el calor de la masa. Llegará, como siempre, el momento de la criba. Es evidente que muchos permanecerán fieles al lado de Jesús, emulando a los Apóstoles. En otros, en cambio, se cumplirá la Parábola del Sembrador: desaparecerán sin ruido porque el mensaje no llegó a echar raíces, o porque el camino se les volvió demasiado empinado. Quién sabe. Incluso habrá quienes, arrastrados por la corriente y la «sabiduría» de los poderosos de turno —los nuevos miembros del Sanedrín—, terminen gritando: “¡Crucifícalo!” 

Pero la historia no acaba ahí. Llegará el día en que muchos judíos de la época volverán a mirar expectantes hacia el Cenáculo, y vendrá el Espíritu Santo. Y entonces, más de tres mil almas se bautizarán de los que los oyeron. Y al escuchar la Verdad muchos otros vendrán detrás, y serán capaces de transformar el viejo mundo pagano. 

Eso mismo sucederá en nuestro tiempo, porque el tiempo y el mundo le pertenecen a Dios, y nos los ha confiado para transformarlo y dominarlo desde el Amor. 

Si tuviera hoy al Papa León XIV frente a mí, solo acertaría a darle las gracias y le diría que no se preocupara —aunque sé bien que vive en el optimismo cristiano— por aquellos que hoy parecen alejarse; porque al final, todos volverán. Y no lo harán solos: traerán consigo a sus amigos.

“Vosotros podéis cambiar la historia. Hacedlo con el Amor”.

El autorEloy Asenjo Carpintero

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Mundo

Aumenta la hostilidad sociorreligiosa en más países, según Pew Research

Un nuevo informe de Pew Research Center muestra que se han registrado aumentos en la hostilidad sociorreligiosa por parte de individuos y grupos en más países. Los datos recogen la misma tendencia del informe del año pasado de ACN: la libertad religiosa está en claro retroceso.

OSV / Omnes·23 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– Gina Christian, OSV News

Crece la hostilidad social religiosa, y al mismo tiempo, desde 2007, cada vez más gobiernos han intensificado la represión contra las creencias y expresiones religiosas.

Los resultados han sido publicados el 15 de junio por Pew Research Center en su decimosexto informe anual sobre los niveles de restricción religiosa a nivel mundial.

Los investigadores de Pew, Samirah Majumdar y Vivian Jacobs, analizaron datos de 198 países y territorios —que representan “casi toda la población mundial”— procedentes de 19 fuentes clave, entre las que se incluyen las constituciones de los países, el Departamento de Estado de Estados Unidos, las Naciones Unidas, la Unión Europea, el FBI, Human Rights Watch y Amnistía Internacional. 

Pew y ACN coinciden: libertad religiosa en retroceso

El informe de Pew corresponde a 2023, último año cerrado para el que disponen de datos, mientras el de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), dado a conocer a finales de 2025, analizó el periodo que va desde enero de 2023 a diciembre de 2024, un año más.

Según Pew, 55 de los 198 países estudiados registraron “niveles elevados (altos o muy altos) de hostilidades sociales relacionadas con la religión en 2023”, frente a los 45 del año anterior -un claro aumento-. 

Y ACN diagnosticó que en 62 países de los 196 analizados, la libertad religiosa sufre graves vulneraciones y solo dos —Kazajistán y Sri Lanka— mostraron alguna mejora. A su juicio, casi dos tercios de la humanidad (más de 5.400 millones de personas) vive en países sin libertad religiosa. 

Dos indicadores: restricciones y hostilidades 

Los datos de Pew Research se han clasificado según dos indicadores: un Índice de Restricciones Gubernamentales, que registraba las restricciones religiosas impuestas oficialmente; y un Índice de Hostilidades Sociales, que medía los actos perpetrados por individuos, grupos y organizaciones, como el vandalismo y los ataques físicos.

Pew señaló que sus estadísticas resumidas no tenían por objeto determinar qué grupo religioso concreto sufría mayor persecución religiosa, ya que se contabilizaba incluso un solo incidente de acoso en un país determinado.

En la actualidad, no existe una definición de persecución religiosa aceptada internacionalmente, ya que ésta puede adoptar diversas formas.

Radiografía: el caso de Noruega, y otros.

Según el centro de investigación, Etiopía y Filipinas experimentaron un descenso en las hostilidades sociales de base religiosa ese mismo año, pasando de la categoría alta a la moderada en el índice de Pew.

Bélgica, Noruega, Rusia, España y Suecia, por su parte, entraron en la categoría “alta” del índice de hostilidades sociales de Pew en 2023, junto con la República Democrática del Congo, Guatemala, Sierra Leona, Sudán, Tanzania, Tailandia y Turquía.

Según Pew, el acoso individual y colectivo contra musulmanes, judíos y testigos de Jehová elevó la puntuación de España en el índice en 2023.

Noruega también fue testigo, asegura Pew, de “ataques reiterados” contra los Testigos de Jehová, así como de un “aumento del discurso de odio” contra judíos y musulmanes, tras el ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra entre Israel y Hamás.


Casos de violencia

La violencia colectiva en Rusia contra judíos y musulmanes contribuyó a elevar la puntuación de ese país en el índice de hostilidades sociales de Pew en 2023. 

En un incidente, “varias mujeres rusas atacaron a una mujer musulmana que llevaba hiyab y a sus hijos en un parque infantil” en las afueras de Moscú, un hecho en el que, según Pew, “las atacantes supuestamente lanzaron a sus perros contra la familia y los agredieron”.

La firma de investigación afirmó que en 2023, «el acoso gubernamental a grupos religiosos (ya sea verbal o físico) fue uno de los tipos más comunes de restricciones a la religión», continuando una tendencia de los últimos años.

Según Pew, este tipo de acoso «se produjo en 185 países», es decir, en el 98% del total de países estudiados, en 2023, cifra que casi iguala la del año anterior, que fue de 186.

Además, según Pew, la interferencia con el culto religioso «fue un tipo muy común de restricción gubernamental», observada en 175 (88%) de los 198 países y territorios examinados, «lo que supone un nuevo pico para el estudio».

Naciones con restricciones severas, y más bajas

Según Pew, entre las 25 naciones más grandes del mundo, aquellas con los niveles más altos de restricciones gubernamentales a la religión eran China, Irán, Indonesia, Egipto y Rusia.

Según Pew, entre ese mismo grupo de naciones, “Sudáfrica, Estados Unidos, Japón, Filipinas y el Reino Unido presentaban los niveles más bajos” de restricciones gubernamentales a la religión.

Corea del Norte no está en el estudio, a pesar de su fuerte represión

Es importante destacar que Pew aclaró que Corea del Norte no fue incluida en el estudio, aunque “las fuentes indican claramente que el gobierno de Corea del Norte se encuentra entre los más represivos del mundo con respecto a la religión, así como a otras libertades civiles y políticas”.

Pew explicó que «la sociedad norcoreana está prácticamente cerrada a los extranjeros” y que “los observadores independientes carecen de acceso regular al país”, lo que hace inviable la recopilación de datos de esa nación.

Países con más hostilidad social, y con menos

Entre las 25 naciones más pobladas, “Nigeria, India, Bangladesh, Pakistán y Egipto registraron los niveles más altos de hostilidades sociales relacionadas con la religión”, especifica Pew, señalando que, a excepción de Egipto, esos países obtuvieron una puntuación “muy alta” en ese índice.

En cambio, según Pew, “China, Estados Unidos, Sudáfrica, Japón y Vietnam” obtuvieron “las puntuaciones más bajas en hostilidades sociales” entre los 25 países más poblados en 2023.

Pew señaló que, a lo largo de los años en que ha realizado el estudio, la puntuación media de las restricciones gubernamentales “ha aumentado de forma bastante constante”, mientras que la media del índice de hostilidades sociales ha “fluctuado”.

Según el centro de investigación, esa tendencia “sugiere que los gobiernos han estado reprimiendo las creencias y prácticas religiosas de maneras más severas que en 2007”, mientras que “el número de países con hostilidades sociales ha tendido a aumentar y disminuir según los acontecimientos”.

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Gina Christian es reportera multimedia de OSV News. Síguela en X @GinaJesseReina.

El autorOSV / Omnes

Evangelización

Danna Bucaram: voz de los que no tienen voz

Danna Bucaram es una joven y alegre influencer ecuatoriana que defiende la vida y la fe, con propuestas actuales y creativas.

Juan Carlos Vasconez·23 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

A sus 20 años, Danna Bucaram no es solo una estudiante de Comunicación o una joven con una presencia activa en el mundo digital. Es, ante todo, una mujer que ha decidido que su fe no sea un accesorio de domingo, sino el motor que impulsa cada uno de sus proyectos. 

Con una herencia familiar ligada inevitablemente a la historia política del Ecuador —siendo nieta de un expresidente—, Danna ha optado por un liderazgo de naturaleza distinta: el de la caridad, la gratitud y la defensa de la vida desde las trincheras de lo cotidiano.

Para Danna, el encuentro con Dios es una relación personal forjada en la realidad de la vida, incluso en sus momentos más oscuros. A diferencia de la tendencia actual de evitar el sufrimiento a toda costa, ella se muestra profundamente agradecida por los momentos difíciles y de dolor que ha atravesado. “Esos momentos me han convertido en la mujer que soy hoy; formaron un corazón mucho más misericordioso y comprensivo”, afirma con una madurez que sorprende para su edad.

La batalla espiritual en la esfera pública

Esa cercanía con lo trascendente comenzó en su hogar, pero se consolidó desde los ocho años junto con sus padres, que impulsaron el grupo “Seguidores de Jesús”, un espacio mariano y misionero donde aprendió a reconocer el rostro de Cristo en el hermano necesitado. Fue en ese entorno donde nació “Alza Tu Voz Provida”, una comunidad de jóvenes católicos que han entendido que la defensa de la vida no es un simple debate ideológico, sino un compromiso evangelizador urgente.

Uno de los episodios que marcó su corazón fue la defensa de los derechos de los niños por nacer frente a la Asamblea Nacional. Allí, en medio de la tensión y la hostilidad en una ciudad distinta, frente a grandes exponentes que defendían el aborto, Danna experimentó una claridad absoluta: “Ahí comprendí que es mucho más que un debate político; es una verdadera lucha espiritual: el amor contra el odio, la vida contra la muerte”

Lejos de amedrentarse ante los insultos, esa experiencia le llenó de esperanza, recordándole que, en el plano definitivo, Jesús ya ha vencido a la muerte.

Santificar lo ordinario: Bendito Café

Danna aplica en su día a día la máxima de buscar a Dios en las cosas comunes, especialmente en el trabajo. De esa inquietud nace “Bendito Café”, un emprendimiento que busca ser más que un negocio hostelero. Es un espacio diseñado para ser un ambiente de hogar, donde cada detalle decorativo y cada gesto de servicio buscan recordar al cliente lo amado que es por Dios. Para ella, administrar esta cafetería es una forma de ofrecer un “lugar seguro”, un refugio de paz en medio del ruido de la ciudad donde las personas puedan conectar consigo mismas y con el Creador. Eso se comprueba entre las personas que visitan su establecimiento.

A pesar de su perfil de influencer y su constante actividad, el secreto de su fortaleza reside en el recogimiento. El camino de Danna hacia Dios pasa, sin duda alguna, por el silencio y la paz frente al Santísimo Sacramento. “El Sagrario me da las armas para poder servir a sus hijos”, explica. De esa oración profunda nace la energía para sus múltiples facetas: la misionera que recorre comunidades, la estudiante de Comunicación y la joven que sueña con metas trascendentes.

Entre sus proyectos a futuro, el más importante no es profesional ni mediático: es formar una familia donde Dios sea el centro y el fundamento de todo. Por eso es fundamental escoger bien a su partner, que debe tener también su vida basada en la fe.

Un legado de alegría y plenitud

El objetivo de Danna Bucaram es romper el mito de que la fe es aburrida o gris. Su vida es un testimonio de que se puede ser una joven emprendedora, alegre y divertida, siempre que el corazón esté anclado en Cristo. 

Su legado busca mostrar que amar a Dios no resta libertad, sino que es lo único capaz de llenar los espacios rotos y otorgar una felicidad plena. En un mundo que a menudo ofrece sucedáneos de alegría, la voz de Danna se alza para recordar que la verdadera vida siempre comienza con un “sí” a Dios y un “sí” a la vida.

Vaticano

León XIV ofrece la clave para evangelizar: una “relación intensa” con Jesús

La fuerza para no rendirnos, y seguir transmitiendo el mensaje de esperanza, amor y paz, es “una relación intensa” con Jesús, ha manifestado el Papa en el Ángelus de este domingo. Esto permite también afrontar hostilidades y persecuciones, como sucedía a los primeros cristianos.

Redacción Omnes·22 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

En un domingo caluroso en Roma, como en otros lugares del mundo, el Papa León XIX ha comentado en el Ángelus el Evangelio de la Misa en el que Jesús envía a los discípulos a la misión (Mt 10,26-33).

El Pontífice ha resaltado que “la fuerza del apostolado, más allá de las técnicas y los instrumentos, se basa en la obra del Espíritu Santo en nosotros y en la autenticidad de nuestra respuesta”.

Todos podemos buscar momentos de quietud y silencio ante Dios

Santo Tomás de Aquino hablaba en la Suma Teológica de la predicación como la transmisión a otros de lo que hemos contemplado.

Sin embargo, ha dicho el Santo Padre en el Ángelus, no hay que pensar en el “contemplar” como “una experiencia exclusiva, reservada a algunos santos o a los monjes y a los ermitaños. Todos podemos hacerlo, esforzándonos por dedicar, entre los compromisos de cada día, momentos de quietud para permanecer en silencio ante Dios, escuchar su voz, encomendarle nuestras alegrías y nuestras preocupaciones, y revisar con Él nuestra vida”.

Esto nos hace, cada vez más, personas de fe sólida y consciente, ha subrayado, y “por consiguiente apóstoles creíbles y libres, hombres y mujeres capaces de reflejar la luz del Evangelio en todos los ambientes y en todas las situaciones de la vida, testimoniándolo también allí donde su valor no es comprendido ni es aceptado”.

Para afrontar hostilidades y persecuciones, como muchos cristianos 

San Mateo —autor del pasaje bíblico al que nos referimos—escribía para comunidades que no tenían una vida fácil. !Debían afrontar hostilidad y persecuciones, como sucede aún hoy a muchos cristianos en tantos lugares de la tierra, y además había una gran tentación de desanimarse y dejarse vencer por el cansancio o el miedo”, ha reflexionado León XIV.

Tanto hoy como ayer, “es difícil permanecer fieles a las enseñanzas de Jesús y anunciar su Palabra: responder al odio con el amor, a la prepotencia con la mansedumbre, al desánimo con la perseverancia”. 

Por eso, alienta el Papa, “es necesario que profundicemos en las raíces de nuestra fe y de nuestra misión en una relación intensa con Él” (cf. Francisco, Exhort. ap. Evangelii gaudium, 8). “Esto nos da la fuerza para no rendirnos y seguir transmitiendo a todos, en cualquier circunstancia, su mensaje de esperanza, de amor y de paz. ¡Al mundo le hace mucha falta!

Que la Virgen María nos ayude a ser discípulos misioneros del Señor Jesús, cada uno conforme a su propia vocación”, ha concluido El Papa León antes de rezar el Ángelus.

Día Mundial de los Refugiados

Tras la oración mariana, el Papa ha hecho alusión a que ayer se celebró el Día Mundial de los Refugiados, promovido por las Naciones Unidas, conmemorando el 75 aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados. Una jornada establecida “con el fin de proteger a quienes son perseguidos y se ven obligados a abandonar su tierra, su hogar y su familia”.. 

El Pontífice espera que “el espíritu que inspiró la elaboración de este importante instrumento internacional siga iluminando hoy en día las conciencias de los responsables de las naciones. Nadie puede mirar hacia otro lado ante quienes buscan protección y seguridad”.

Además, ha exhortado “a todos a acoger a quienes son víctimas de persecución, para que puedan vivir en paz, con dignidad, y mirar al futuro con esperanza”.

El Sucesor de Pedro ha saludado de modo especial a los miembros del Diálogo Internacional Católico-Pentecostal, y a los fieles de Roma y peregrinos procedentes de distintos países, de modo especial los llegados de Brasil, con oraciones por los jóvenes que fallecieron hace unos días en un accidente vial en el estado de Ceará.

El autorRedacción Omnes

Libros

La chica más lista que conozco

La lectura paralela de una biografía de sor Juana Inés de la Cruz y la novela La chica más lista que conozco revela sorprendentes coincidencias y profundos contrastes entre dos mujeres unidas por la inteligencia.

José Carlos Martín de la Hoz·22 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Estaba leyendo la magnífica semblanza de Sor Juan Inés de la Cruz, escrita por Juan Manuel Galaviz Herrera (1942-2019), seguramente una de las personalidades más importantes del virreinato de la Nueva España, cuando me encontré de golpe con una novela ambientada en nuestros días en la Universidad de Madrid que tiene un título muy llamativo: La chica más lista que conozco.

Precisamente la semblanza de Sor Juan Inés de la Cruz, una reedición de 2026, se titula “heroína del entendimiento”, es decir, casi la misma expresión de la novela de Sara Barquinero, pero en versión del siglo XVII. La coincidencia de títulos, me llamó la atención y decidí leer los dos libros en paralelo. 

En primer lugar, hemos de comentar que la madre de Sor Juana Inés de la Cruz tenía diez hermanos y era hija del famoso Pedro Ramírez natural de Sanlucar de Barrameda (Cádiz), que habría hecho fortuna en el marquesado del Valle y cuyo matrimonio con una criolla mexicana le proporcionaría una gran felicidad y descendencia (p. 11).

Es interesante, dicho sea de paso, que ya en aquellos años se habían aplicado en aquellas tierras las leyes Nuevas de 1542 y, por tanto,  para gozo de Bartolomé de Las Casas, los indígenas habían recuperado completamente sus tierras y posesiones y vivían sus derechos y obligaciones como los demás súbditos de la corona de Castilla en paz y libertad (p 12).

Nuestra protagonista, Sor Juana Inés de la Cruz, Juana Ramírez de Asbaje en el siglo, había nacido en San Miguel de Nepantla, en la falda del volcán Popocatepetl, en 1648, era hija natural y había sido criada junto a su madre y su abuelo don Pedro Ramírez, y habría profesado religiosa jerónima en el convento de la orden en México, en fecha tan temprana como 1668.

Paralelismos

La novela de La chica más lista que conozco está escrita por Sara Marquinero y narra la vida de una chica de provincias, bastante tímida, hija única y extremadamente inteligente que se matricula en filosofía y comienza a destacar entre sus compañeros desde el primer día. Una vida centrada en el estudio, las amistades, el primer novio, la conquista amorosa de un profesor, es decir el desarrollo lento y pausado de la maduración, de nuestro tiempo, eso sí sin ninguna visión trascendente de la vida, ni referencia espiritual.

Mientras, la vida de Sor Juana Inés de la Cruz parece un camino directo hacía el crecimiento en el amor. Primero, en los estudios y primeras letras en la capital, luego en la corte del virreinato donde aumentaría su formación literaria para la que tenía ya dotes manifiestos desde su infancia.

Su acercamiento a la poesía mediante cuidadas lecturas y la orientación de los hombres cultos de la capital, corre paralelo a una intensa vida espiritual, que terminará por la profesión religiosa y el crecimiento en la santidad de vida y el desarrollo de una temprana afición por la escritura que, desde la aparición del primer volumen de sus obras, causó un enorme impacto tanto en Nueva España como en la Metrópoli.

Es interesante que en ese camino para la conversión definitiva al amor de los amores y la vocación divina en el claustro, le llegaría precisamente a través de un desengaño amoroso, tal y como ella lo describe en uno de sus poemas más significativos de indudable tenor biográfico: “Cogióme sin prevención Amor, astuto y tirano: con capa de cortesano se me entró en el corazón” (p. 51).

Efectivamente, nos señalará el biógrafo agudamente que “Juana Inés amó intensamente hasta el extremo de no encontrar adecuada correspondencia” (p. 52). Además, de la exposición de los hechos, poseemos la calificación de Menéndez Pelayo cuando afirma: “los versos profanos de sor Juana son de los más suaves y delicados que han salido de pluma de mujer” (p. 53).

La vida de la chica más lista que conozco sufrirá los desvaríos de los falsos y aparentes amores que con concluyen en el amor de “agapé”, el amor de donación y de entrega total que describe muy acertadamente Benedicto XVI en la Encíclica “Deus Caritas est”. 

Exactamente, la vida de sor Juan Inés manifiesta todo lo contrario, pues le sucede como había vaticinado María Zambrano en su filosofía poética que el camino del conocimiento del entendimiento y del amor corren paralelos tanto en el entendimiento como en la voluntad (p. 69).

Indudablemente, para sor Juana Inés la creación literaria y poética no la distrae de su oficio de religiosa y su vocación contemplativa se entrevera con la escritura y ahí está los frutos, tanto e poemarios impresionantes como en textos literarios de gran altura que se pueden incluir en la tradición del siglo de oro de las letras españolas pues entonces el virreinato y la metrópoli bebían en las mismas fuentes culturales.

Es muy interesante cómo el biógrafo destaca la pasión por la lectura que mantuvo toda la vida sor Juana Inés y su interés por el estudio de la teología, es lógico pues para amar a Dios y a las almas ha de conocer a Dios y a la naturaleza humana, de ahí que el estudio y la oración hicieron de ella una mujer de una gran riqueza interior que luego pudo explayarse en la literatura (p. 84).

Es muy interesante e incluso divertido el número de páginas dedicadas por el biógrafo a salir al paso de los dimes y diretes acerca de la dedicación de la religiosa a la escritura, la lectura, a conocer las grandes líneas de la teología y de la literatura del siglo de oro y de su recepción en el nuevo mundo. Vuelve sobre los mismo: “estas contrariedades, aunque verdaderas, no fueron la cruz de sor Juana” (p. 133).

Finalmente, hemos de referirnos a las injusticias de los justos que hubo de padecer a lo largo de su dilatada vida religiosa y sobre todo por parte de algunos directores espirituales que no satisfechos con humillarla en privado para que creciera en humildad, lo hacían también en público (p. 145).

Sor Juana Inés de la Cruz. Heroína del entendimiento

Autor: Juan Manuel Galaviz Herrera
Editorial: San Pablo
Año: 2026
Nº de páginas: 247
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Mundo

Los cristianos libaneses no sólo quieren sobrevivir, sino “vivir de verdad”

Mientras continúan los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá, y se agrava la crisis económica del Líbano, muchos cristianos en la tierra de los cedros ya no creen tener futuro en la región. Trabajadores humanitarios católicos advierten que comunidades enteras corren el riesgo de desaparecer de Oriente Medio. 

OSV / Omnes·22 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

– Katarzyna Szalajko, OSV News

El padre Jan Zelazny, director de la sección polaca de la organización benéfica pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, se reunió con comunidades cristianas durante su viaje por Líbano y Siria a finales de mayo. El sacerdote afirmó que las familias locales luchan no solo por sobrevivir a la crisis, sino también por “vivir plenamente”, sintiéndose atrapadas en una guerra con la que no se identifican y que no deseaban, sufriendo sus consecuencias a diario.

El sacerdote lleva años dedicándose a la investigación, la atención pastoral y la ayuda humanitaria a los cristianos de Oriente Medio. 

Pero durante sus viajes por Líbano y Siria, ha podido constatar de primera mano cómo la violencia entre Israel y Hezbolá sigue desestabilizando el sur del Líbano y exacerbando los temores entre las comunidades cristianas. “Ayer teníamos drones sobrevolando la zona”, dijo. “Hoy hubo ataques israelíes contra Hezbolá en el Líbano”.

Los ataques de Israel contra Hezbolá continúan

El 25 de mayo, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió que las operaciones militares —iniciadas a principios de marzo como parte de la guerra contra Irán— se intensificarían, alegando que Hezbolá no estaba respetando el alto el fuego.

Según informó Reuters, el ejército israelí no estaba bajando la guardia. “Al contrario, dije que pisaran el acelerador aún más”, añadió. (Nota: en efecto, el día 10 de junio prosiguen los ataques).

El resultado, según el padre Zelazny, es una creciente presión sobre las aldeas cercanas a la frontera sur. “En algunos lugares, solo quedan pequeños pueblos cristianos”, dijo. “Los musulmanes abandonaron esas zonas. Hay túneles donde se esconden los combatientes de Hezbolá. Los cristianos permanecen allí y viven en una especie de asedio constante”. 

Muchos se niegan a marcharse, temiendo que la partida signifique un exilio permanente. “Dicen que si se van, jamás regresarán”, declaró el padre Zelazny a OSV News.

La ayuda de la Iglesia llega a algunas de las aldeas aisladas a través de redes católicas coordinadas por Cáritas y la nunciatura apostólica en Beirut. El director de ACN mencionó tres comunidades en particular -Debel , Ain Ebel y Rmecich-, donde la asistencia humanitaria continúa a pesar de la creciente inseguridad. 

Un vehículo dañado yace entre los escombros en el lugar de un ataque israelí en Tiro, Líbano, el 28 de mayo de 2026. (Foto de OSV News/Reuters).

Vidas ordinarias abruptamente destrozadas

La crisis no se mide solo en edificios destruidos, sino en vidas cotidianas truncadas abruptamente, ha señalado el sacerdote, que describió su encuentro con una familia desplazada de la región cercana a Cana, en el sur del Líbano. 

El padre había trabajado durante años en telecomunicaciones antes de decidir regresar a su pueblo natal debido a enfermedades familiares. Vendió todo, compró una pequeña tienda y comenzó de nuevo. 

“La tienda incluso había empezado a generar ganancias”, declaró el padre Zelazny a OSV News. “Nueve meses después, en lugar de una tienda, solo queda una ruina enorme”. Ahora, dos familias comparten un apartamento sin amueblar con cuatro niñas, un niño pequeño y una tía anciana. “Prácticamente no tienen nada”, dijo. “Sillas de jardín y colchones en el suelo son sus únicos muebles”.

Para muchos cristianos libaneses, el futuro se ha reducido a cuestiones de supervivencia. Sin embargo, el padre Zelazny afirmó que el peligro más profundo es la desesperación, especialmente entre los jóvenes. 

“Lo más doloroso es que, cuando hablas con los jóvenes, solo preguntan por cómo obtener una visa”, dijo. “No ven un futuro para sí mismos en este país”. 

Familias cristianas crean mosaicos como parte de un proyecto de apoyo a comunidades desplazadas y en situación de vulnerabilidad en Jounieh, Líbano, el 25 de mayo de 2026. (Foto de OSV News/Michał Banach, cortesía de ACN).

Poca libertad para disfrutar del verano 

Las vacaciones de verano ya han comenzado en Líbano, pero para muchos niños y adolescentes, la inseguridad constante, los ataques aéreos y el colapso económico les dejan poca libertad para disfrutarlas. Muchos pasan la mayor parte del día en casa, con pocos lugares seguros a donde ir. “¿Qué se supone que deben hacer los jóvenes?”, preguntó el padre Zelazny. “Se quedan en casa, tal vez visitan a sus amigos. ¿Es de extrañar que solo piensen en salir?”.

Grupos eclesiales están intentando crear alternativas. Señaló proyectos juveniles dirigidos por franciscanos y apoyados por organizaciones benéficas católicas, incluidos centros recreativos donde los niños pueden practicar deportes, nadar o simplemente pasar tiempo juntos de forma segura.

Quieren “un futuro, una vida normal” 

El padre Zelazny afirmó que los cristianos de la región necesitan ayuda “no solo para sobrevivir, sino para tener una vida”. Quieren “un futuro, una vida normal” declaró a OSV News. 

Por eso, muchos de los proyectos de ACN en Líbano no se centran en la ayuda directa, sino en ayudar a las personas a obtener ingresos dignos. Durante su viaje, el padre Zelazny visitó a artesanos que elaboran objetos religiosos con madera de cedro. Dado que los cedros del Líbano están protegidos, los artesanos utilizan únicamente ramas cuidadosamente seleccionadas, procedentes de la poda de mantenimiento.

Artistas cristianos en la región de los cedros del país

Durante su viaje por la región de los cedros del Líbano, que dio al país su símbolo nacional, el padre Zelazny conoció a varios artesanos cristianos apoyados por ACN.

“Ahora mismo estamos llevando a gente que nos prepara artículos que luego vendemos, para así ayudar a los cristianos que, al no haber turistas, simplemente no tienen cómo sobrevivir”, declaró el padre Zelazny a OSV News por teléfono el 27 de mayo desde Líbano. 

Los cristianos locales que elaboraban rosarios, tallas de madera de cedro y pequeños recuerdos religiosos se vieron abruptamente privados de esta fuente de ingresos cuando los turistas desaparecieron de Líbano al comenzar los combates en marzo.

En otra iniciativa cercana a la Universidad del Espíritu Santo de Kaslik, un importante centro académico libanés, estudiantes y refugiados sirios colaboran con un sacerdote católico sirio que también es artista. Juntos crean mosaicos con piedras importadas de todo el mundo. “Un solo icono puede brindarles un sustento digno durante un mes”, afirmó el padre Zelazny. “¿Por qué limitarse a dar dinero si pueden trabajar? No quieren caridad. Quieren independencia”.

Esa misma lógica guió un proyecto reciente con las hermanas greco-católicas de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, que acogió a familias desplazadas en su monasterio de Harissa. El convento había sido diseñado originalmente como una casa de retiro. Entonces llegó la guerra. 

La hermana Anna reza con niños desplazados del sur del Líbano en un convento en Harissa, Líbano, el 25 de mayo de 2026. (Foto de OSV News/Michał Banach, cortesía de ACN).

Compartir techo, jardín y la comida con las hermanas

“Las hermanas acogieron a 14 familias, 41 personas”, declaró el padre Zelazny a OSV News. “Compartían no solo un techo, sino también su huerto y su comida”. Uno de los mayores desafíos constantes fue el suministro eléctrico. 

La red eléctrica nacional del Líbano funciona de forma intermitente, lo que obliga a muchos residentes a depender de costosos generadores de combustible. “Las hermanas ya no podían costear el combustible”, dijo. ACN aprobó la financiación para ampliar la instalación de paneles solares. 

“En Líbano hay casi 300 días soleados al año”, dijo el padre Zelazny. “Es mejor invertir una sola vez en energía solar que gastar constantemente en combustible”. Los paneles permiten ahora que el convento funcione a pesar del hacinamiento y el colapso económico. Incluso si las familias desplazadas finalmente se marchan, la infraestructura permanecerá para la Iglesia local.

El sacerdote volvió repetidamente a un mismo tema: los cristianos en Líbano a menudo se sienten atrapados en un conflicto que no les pertenece. “En la guerra entre Israel y Hezbolá, se convirtieron en piedras de molino atrapadas en medi”, dijo. “No es su guerra, pero son sus víctimas”.

“Hay cansancio”, añadió el padre Zelazny a OSV News. “Pero también hay algo más profundo. Ante nuestros ojos, el mundo de los valores se ha derrumbado. El derecho internacional ya no funciona en la práctica”..

Lento desmoronamiento del Líbano, pero la fe sigue siendo visible 

Habló con emoción sobre el lento desmoronamiento de un país al que ama. “Líbano demostró al mundo que personas de diferentes culturas y religiones podían convivir”, dijo. “Y ahora todo esto se está destruyendo”.

Sin embargo, en medio de la destrucción, la fe sigue siendo sorprendentemente visible. Los peregrinos continúan reuniéndose en el santuario de san Charbel Makhloufy en el santuario mariano de Nuestra Señora del Líbano en Harissa, mientras que las iglesias permanecen llenas a pesar de la inestabilidad actual. 

El padre Zelazny dijo haber presenciado la misma determinación entre los cristianos en las ciudades sirias de Alepo y Homs. “Quienes se quedan perseveran porque creen”, dijo el padre Zelazny. “Sin fe, esto no se puede superar”. 

Necesidades básicas. Alegría de los niños ante los dulces y el chocolate

Según el padre Zelazny, sus necesidades suelen ser sumamente básicas. En Debel, los residentes carecen de acceso fiable al agua debido a que la infraestructura dañada ya no funciona correctamente. Las comunidades locales también tienen dificultades para recoger la basura y retirar los escombros de los edificios destruidos, en medio de las constantes restricciones e inseguridad. 

“Tienen sueños muy sencillos”, dijo el padre Zelazny. “Sueños para uno o dos días más”. 

“Cuando llegaron los cooperantes, lo primero que preguntaron los niños fue si tenían chocolate”, dijo. Más tarde, los voluntarios regresaron con grandes cantidades de dulces. “La alegría de los niños fue enorme”, dijo el padre Zelazny. 

“Sé que algunos podrían pensar que esto es insignificante”, añadió. “Pero toda nuestra realidad se construye a partir de pequeñas cosas. Y el hecho de que sueñen con cosas tan insignificantes demuestra la magnitud de la tragedia humanitaria que allí se vive”.

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– Katarzyna Szalajko escribe para OSV News desde Varsovia, Polonia.

– Este reportaje se ha publicado originariamente en OSV News, y pueden consultarlo aquí.

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El autorOSV / Omnes

Cultura

La concepción virginal. «La Anunciación». Taller del Maestro del Flémalle

Esta tabla representa con extraordinario detalle el momento inicial de la Anunciación. La obra combina una intensa carga espiritual con una minuciosa observación de la arquitectura y los objetos cotidianos del siglo XV, ofreciendo un valioso testimonio del arte flamenco temprano y de su refinado sentido de lo visible.

Eva Sierra y Antonio de la Torre·22 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

COMENTARIO ARTÍSTICO

Este panel es un ejemplo característico de la pintura flamenca del siglo XV. La escena muestra a la Virgen María orando en una estancia cuando el ángel enviado por Dios se le aparece, siguiendo el relato de san Lucas (1, 26-38). María viste un magnífico manto azul con escultóricos pliegues y con un borde ricamente decorado. Reclinada sobre cojines en un banco, parece absorta en su lectura. A sus pies, un jarrón con lirios blancos, símbolo de la pureza de la Virgen; un motivo muy utilizado en la pintura que se sigue utilizando incluso en épocas más modernas (véase, por ejemplo, la versión de Émile Bernard sobre el mismo tema, 1890, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid). El ángel entra por una abertura en el muro, se arrodilla ante ella y alza la mano en señal de saludo. También él viste un rico manto rojo semejante a vestiduras sacerdotales y lleva lo que parece un pequeño díptico a modo de broche; las plumas de sus alas y los rizos de su cabello están representados con minuciosidad. Ambas figuras, en rojo y azul, dominan la composición. En la parte superior izquierda, Dios aparece rodeado de seres celestiales, enviando a su Hijo, esta vez en forma de rayos que descienden desde lo alto, una manera gráfica de representar el poder divino. 

Los cuatro momentos de la Anunciación: el ojo del espectador

Al contemplar escenas de la Anunciación del siglo XV conviene pensar en cómo las entendería el público de la época. Para nosotros puede parecer simplemente otra representación de la visita del arcángel Gabriel a la Virgen, pero los espectadores de entonces sabían distinguir qué momento del relato estaban viendo. Se reconocían cuatro etapas: María en oración o leyendo (antes de notar la presencia del ángel), escuchando (cuando oye su saludo), reflexionando o preguntando (mientras medita el mensaje) y aceptando (cuando se somete a la voluntad divina). Cada momento tiene sus propias características. Este panel muestra la primera fase, cuando María aún no se ha dado cuenta de la presencia del ángel.

Entre lo doméstico y lo sagrado: un interior gótico minucioso

El pintor no solo narra el episodio de la Anunciación, sino que también ofrece una visión del interior de una iglesia gótica. La estancia cuidadosamente representada -el pequeño armario con libros, la llave, las vidrieras-  es un espacio ilusorio que funciona a la vez como habitación privada de María y como pequeño oratorio o anexo a un templo. Las vidrieras con escenas religiosas serían poco comunes en un entorno doméstico. El edificio está pintado con gran atención al detalle: se observa el exterior de una iglesia gótica con pináculos decorados, torrecillas, esculturas en hornacinas, sillares, balaustradas e incluso los pequeños clavos de los postigos de las ventanas. Esta información visual resulta muy valiosa para los historiadores del arte, al igual que los objetos que adornan el interior. En un muro se distingue un pequeño cartellino que quizá contenga oraciones, lo que sugiere cierto nivel de erudición y devoción entre los fieles.

El panel fue realizado en el primer cuarto del siglo XV. Aunque el artista demuestra gran habilidad al representar la arquitectura y las figuras, el manejo de la perspectiva es menos seguro. Las proporciones entre personajes y espacio no son del todo correctas y el modo en que se abre el armario de los libros resulta algo extraño. Sin embargo, estos aspectos no afectan al contenido del tema.

Esta obra flamenca perteneciente a  la Colección Real española, fue adquirida por el rey Felipe II en 1584 a Giacomo (Jacome) Trezzo para el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Posteriormente se registró en el oratorio de la enfermería de El Escorial, antes de pasar al Museo del Prado. Por su tamaño y formato, es probable que formara parte del ala de un retablo, quizá dentro de una serie dedicada a la Virgen María y al Nacimiento de Cristo.

La Anunciación de Flémalle, Robert Campin

COMENTARIO CATEQUÉTICO

En el saludo del ángel que aparece en esta espléndida tabla del Museo del Prado descubrimos que éste es un mensajero enviado por Dios para un suceso de excepcional e irrepetible trascendencia en la historia. La Encarnación del Hijo de Dios, que, como vimos en anteriores capítulos de esta serie, asume una Humanidad como la nuestra (excepto por el pecado), va a tener lugar mediante la cooperación, libre y necesaria a la vez, de una virgen humilde del pueblo de Israel, que vive en un lugar olvidado y escondido de Galilea (Lucas 1, 26-27).

El saludo de la plenitud

En efecto, el saludo de san Gabriel está revelando la llegada de la plenitud de los tiempos, que son plenos porque, finalmente, el Dios Creador se une personalmente a su criatura maestra, el ser humano, de tal modo que en Cristo habita corporalmente la plenitud de la divinidad (Colosenses 2, 9). El tiempo llega a su cenit y la historia humana alcanza su cumplimiento más alto en este momento de plenitud, en el que el Hijo de Dios se une por la Encarnación a la humanidad entera al ser concebido por obra del Espíritu Santo en el seno de la humilde Virgen de Nazaret. 

Habitando el seno de la Virgen Dios se hace presente en su Creación, pero no porque antes no estuviera en su obra, sino porque ahora está de una manera especial y plena. Esta nueva presencia de Dios en su Creación es el fruto de las misiones de las personas divinas, tal y como representa el cuadro plasmando al Padre y al Espíritu Santo. El Espíritu Santo es enviado para santificar y fecundar el seno de la Virgen María, mientras que el Hijo es enviado por el Padre para ser concebido en la plenitud del Espíritu. La presencia del Espíritu Santo en el cuadro nos recuerda que Jesucristo es desde su concepción el Ungido, el que hace presente en la Creación la plenitud del Espíritu Santo (Hechos 10, 38).

Esta nueva presencia implica la cooperación de la joven que va a hacer posible que Dios habite de modo nuevo en el mundo que ha creado. María es elegida y predestinada desde antes de su Creación para ser la Madre de Dios, así lo revela su magnífico manto y el borde rico y espléndido de su vestido. Pero la elección de Dios respeta su libertad, porque la gracia coopera con la naturaleza, no la suprime ni la fuerza. Dios espera su sí antes de actuar, porque la concepción del Hijo de Dios se realiza después de un diálogo orante, hecho de escucha, preguntas, aceptación, en el que con libertad suprema dialogan tanto el Creador, a través de su enviado, como su más perfecta criatura, la virgen humilde de Nazaret.

Así, en María se da también la plenitud de una historia: la del pueblo de Israel, salvado por Dios con la cooperación necesaria, y paradójicamente libre, de mujeres aparentemente inermes, débiles e incapaces. La joven nazarena es el último y más espléndido episodio de una serie que, a partir de la caída de Eva, va realizando en Sara, Ana, Débora, Rut, Judit o Ester el plan de Dios para seguir estando presente en medio de su pueblo y así seguir llevando adelante su alianza de salvación.

María, la siempre Virgen

Es humanamente paradójico que la plenitud de la vida haya aparecido en el mundo tan sólo por la cooperación de una virgen, sin intervención de varón. Sin embargo, la tradición cristiana ha encontrado en este aparente absurdo un valioso misterio de la fe, que ha de ser aceptado, comprendido en su profunda riqueza y transmitido como parte de la fe católica. Especialmente el evangelio de san Mateo nos enseña que estamos delante no de un mero suceso incomprensible, antinatural incluso para algunos, sino que la concepción virginal del Mesías nos sitúa ante una acción divina única. Tan única que san José, que era justo (es decir, vivía plenamente unido al Dios de la Alianza) no es capaz de descubrir su sentido, hasta que la sabiduría de Dios se lo revela por medio de un ángel: María espera un Hijo que fruto de una acción del Espíritu Santo (Mateo 1, 21) y, por tanto, una obra que jamás podrá ser descifrada ni explicada con la simple capacidad humana.

La concepción de Jesucristo sin obra de varón, con la sola cooperación de María, ha sido para el evangelista, y para la Iglesia, el cumplimiento de una de las mayores profecías del Antiguo Testamento: el oráculo del Enmanuel (Isaías 7, 14). “Una virgen concebirá y dará a luz un hijo” como signo incomprensible y admirable de Dios, tal y como subraya de nuevo el evangelista (Mateo 1,23). Por ello la Iglesia no se ha quedado en la aparente imposibilidad de tal suceso, pese a haber recibido por ello burlas e incomprensiones desde sus comienzos. Acogiendo la concepción virginal como signo único e irrepetible de Dios, la custodia en su depósito de fe y la proclama desde su más temprana historia.

En ella la Iglesia ha visto un misterio indescifrable, pero no por ello ha dejado de descubrir el profundo sentido que encierra para la comprensión de Dios y de la vida de fe. En la concepción virginal se manifiesta la iniciativa absoluta de Dios, único Salvador y Guía de la historia humana. También se cierra en el Nuevo Adán la historia iniciada en el paraíso, cuando Adán es formado del seno de una tierra virgen, sin cultivar, y recibe su identidad definitiva por el soplo del Espíritu divino. Y también se enseña que el ser humano puede nacer de nuevo, nacer de lo alto (Juan 3, 3) siempre que acoja sinceramente el don del Espíritu Santo. 

Concibiendo a Jesucristo como único Hijo, María queda consagrada permanentemente a Él, de modo que permanece como la siempre Virgen. Entramos así en el dogma de la virginidad perpetua de María: antes del parto, en el parto y después del parto. Ella no sólo es una virgen que concibe al Mesías, sino la siempre Virgen, por excelencia y con mayúscula, que para siempre prolonga su única maternidad, la que dio la vida a Jesucristo, en todos los miembros de su Cuerpo, la Iglesia. De modo análogo a lo sucedido en Nazaret, la Virgen coopera con Dios en el nacimiento sobrenatural de los nuevos miembros de su único Hijo, viviendo así una Maternidad universal. Por ello es también signo de la Iglesia, Virgen y Madre de la nueva Humanidad, la que fue concebida virginalmente en la humildad de Nazaret y será consumada en el retorno glorioso del Hijo de la Virgen.

Obra

Título: La Anunciación de Flémalle
Autor: Robert Campin
Año : 1420 – 1425
Técnica: Óleo sobre tabla de madera de roble
Tamaño: 76 x 70 cm
Lugar: The Cloisters, sección del Metropolitan Museum of Art.
El autorEva Sierra y Antonio de la Torre

Historiadora del arte y doctor en Teología

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Familia

Quique Mira y María Lorenzo: “Hay que poner de moda el amor a la antigua”

Quique Mira y María Lorenzo lanzan el Proyecto Caná de formación para parejas: “Los sacerdotes están años y años preparándose para el sacerdocio, y los novios nos conformamos con una mínima formación”.

Jose Maria Navalpotro·21 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 6 minutos

Quique Mira y su mujer María Lorenzo necesitan poca presentación, pues son bien conocidos en redes sociales. Matrimonio joven, han comprobado que falta formación para quienes se casan. Sostienen que es paradójico que, mientras un sacerdote necesite años de formación, en cambio la preparación de los novios sea un cursillo más o menos breve, cuando se trata de sentar las bases de un proyecto para toda la vida. Por eso han lanzado Proyecto Caná.

Hace algún tiempo Quique y María dejaron otros trabajos para centrarse en proyectos relacionados con la evangelización. En noviembre pusieron en marcha “Kaleos”, en Valencia, un evento con ponencias, música en directo, testimonios y momentos de reflexión, que reunió a centenares de jóvenes para descubrirles la llamada de Dios. Ahora presentan Proyecto Caná, una academia online que quiere ofrecer un espacio donde crecer en el amor humano a la luz del Evangelio. “Queremos compartir nuestra experiencia. El noviazgo es un tiempo de preparación para la vocación del matrimonio”, aseguran.

El curso está dirigido a parejas, independientemente del tiempo que lleven juntas, que deseen profundizar en su relación. La formación está compuesta de diez módulos, cada uno con un video de 15 minutos en el que Quique y María comparten su experiencia y sus reflexiones. Además, cada módulo tiene materiales prácticos y dinámicas. El curso incluye una videollamada a los tres meses en grupo donde las parejas podrán compartir sus experiencias, y expresar sus dudas o cuestiones. Proyecto Caná es una academia online. El primer curso, ya en marcha, es “Noviazgo de 3”, dirigido al noviazgo. La idea es ampliar los contenidos con cursos dirigidos a otras etapas de la vida. Quique y María explican a Omnes por qué es necesario hoy un proyecto así.

¿Creéis que los jóvenes hoy no llegan preparados al matrimonio?

Hoy en día los jóvenes —y en general toda la sociedad— experimentan una profunda sed de sentido. En medio de tanta información, velocidad, presión social y un mundo que cambia sin parar, existe un deseo creciente de volver a lo esencial: quién soy, hacia dónde voy, cómo quiero amar, cómo deseo ser amado, y qué significado tiene mi vida y lo que me rodea. Especialmente, nos fijamos en que esta búsqueda de sentido y de amor ha llevado a tantos jóvenes a relaciones desordenadas, donde el compromiso ya no es atractivo, sino que, más bien, el atractivo está en seguir las pasiones y no luchar por un amor entregado que pueda durar toda la vida.

Esta búsqueda sincera está llevando a muchos a pedir formación auténtica y humana, según el Bien y la Verdad.

Desde ahí nace la idea de lanzar estos cursos digitales que pretenden responder a necesidades reales del mundo actual, bajo la mirada de amar de verdad. Queremos ofrecer herramientas humanas y espirituales que acompañen el camino de quienes desean amar mejor y profundizar en su vocación al amor.

Pero ya existen los cursos prematrimoniales por parte de la Iglesia.

– Creemos que hay muchas lagunas en la formación que se ofrece a los jóvenes de cara al matrimonio. El cursillo prematrimonial en muchos casos se limita a unas horas de sesión donde realmente no se profundiza ni se habla del gran paso que se va a dar, y si no es una pareja que realmente busque formarse y prepararse bien para ese paso, demasiados llegan al sacramento del matrimonio sin realmente entender qué se están prometiendo.

Los sacerdotes están años y años preparándose para el sacerdocio, y los novios nos conformamos con esa mínima formación para una llamada a amarnos toda la vida.

Creemos que invertir en este tipo de formaciones, de acompañamiento, de recursos… es super importante y que puede hacer mucho bien. Los jóvenes lo necesitan, lo piden.

Después de tantos años en redes sociales hemos conocido muchos casos de personas que se acercaban a nosotros con estas inquietudes.

Según vuestra experiencia, ¿cuáles son las principales carencias en las parejas que empiezan?

– Según lo que vemos, y también por nuestra experiencia, una de las principales carencias es que muchas parejas empiezan queriéndose mucho, pero sin herramientas para mantener ese amor cuando desaparece el sentimiento.

Cuesta mucho comunicarse bien, expresar lo que uno siente sin herir, gestionar los conflictos o aprender a convivir con las diferencias.

También puede ser la falta de profundidad. La sociedad hoy en día nos lo vende todo rápido, todo superficial… No nos invita a profundizar, y muchas parejas nunca se han parado de verdad a hablar de temas importantes: heridas personales, expectativas, fe, matrimonio, hijos, formas de amar…

Y quizá otra gran carencia es la falta de referencias. Muchos jóvenes no han visto matrimonios estables o relaciones sanas a su alrededor, así que intentan construir algo grande sin apenas modelos que les enseñen cómo hacerlo.

Por eso creemos que hoy más que nunca hace falta acompañar y formar el noviazgo.

Los padres antes formaban con su ejemplo y consejo. ¿Eso ya no vale?

Claro que sigue valiendo, y de hecho el ejemplo de los padres sigue siendo una de las cosas que más marcan la forma en la que aprendemos a amar. La manera en la que un niño ve relacionarse a sus padres —cómo se hablan, cómo gestionan los conflictos, cómo se quieren— deja una huella enorme.

Pero también es verdad que hoy muchas familias están más fragmentadas, y muchos jóvenes han crecido sin referencias claras de relaciones estables o profundas. A eso se suma que las redes sociales, las series o internet muchas veces han ocupado el lugar que antes tenían las conversaciones familiares.

El papel de los padres sigue siendo fundamental. Pero quizá hoy es bueno complementarlo con estos espacios de formación y aprendizaje.

Muchos padres nos han agradecido que existan iniciativas así, porque ellos mismos reconocen que hay temas afectivos, relacionales o espirituales que a veces no saben cómo abordar con sus hijos.

Habláis de compromiso para toda la vida. ¿Eso es posible hoy? 

Es completamente posible, es lo que en el fondo todos anhelamos. Alguien que nos ame y con quien compartir toda la vida. A todos nos emociona ver a una pareja de ancianos en la calle caminando de la mano, o bailando, o paseando… Pensar que llevan toda la vida juntos, que han vivido de todo, y que se quieren después de tantos años. En el fondo, ¡es lo que todos deseamos! ¿Por qué no iba a ser posible? Pero depende de nosotros… nos da miedo comprometernos porque pensamos que vamos a perder más de lo que podemos ganar, y en nuestra experiencia es todo lo contrario…

Hay que poner de moda el amor a la antigua. Hay que dar ejemplo de este tipo de compromiso. Parejas felices que aún con sufrimientos, dificultades… deciden quererse y permanecer juntos.

Hoy el noviazgo, en muchos casos, incluso en jóvenes que se identifican como católicos, implica irse a vivir juntos. Cuando la Iglesia no admite las relaciones antes del matrimonio, ¿está pidiendo imposibles?

– En nuestra opinión y por el camino que hemos recorrido, el matrimonio como Dios lo pensó vale la pena. La convivencia con tu pareja, compartir intimidad y entregarse plenamente tiene una fuerza y un significado muy profundos cuando llegan como fruto de una decisión definitiva y de una alianza total.

La Iglesia no propone esperar porque tenga miedo al amor o al deseo, sino porque cree que el amor humano tiene tanto valor que merece ser vivido en su plenitud y en el contexto de una entrega completa. El cuerpo también habla, y la unión física expresa algo muy grande: “me entrego totalmente a ti”. Por eso la Iglesia entiende que esa entrega encuentra su lugar pleno dentro del matrimonio.

Además, esperar también enseña a amar al otro más allá de la necesidad inmediata, del impulso o de la emoción. La espera nos enseña paciencia, dominio de uno mismo, comunicación y una forma de construir la relación sobre más pilares que solo la convivencia o el deseo sexual.

La Iglesia propone no mantener relaciones antes del matrimonio. Y no, no está pidiendo ningún imposible. Propone un camino lleno de sentido para quien quiere descubrirlo.

Exigente, sí, pero lleno de sentido. Pero hay que querer entenderlo y no quedarnos en el titular. Hay que dejar de verlo como una prohibición (porque nadie prohíbe nada), y empezar a descubrir que es una propuesta para ordenar el amor.

¿Cuál es la novedad de Proyecto Caná respecto a otras iniciativas?

– Está sobre todo en cómo responde a las necesidades afectivas y relacionales de los jóvenes de hoy, desde un lenguaje cercano y muy aterrizado a la realidad actual. De joven a joven.

No nace simplemente como un curso teórico sobre noviazgo o matrimonio, sino como un espacio para profundizar de verdad en la relación, hacerse preguntas importantes y aprender a amar mejor en medio de una cultura que muchas veces nos enseña justo lo contrario, o directamente no nos invita a hacerlo.

También creo que hay algo muy propio en unir la formación humana y espiritual con un formato accesible y cotidiano. Hoy muchos novios tienen inquietudes reales sobre esta etapa, pero no siempre encuentran lugares donde formarse o hablar de ello. El formato online lo hace muy accesible a todos, y les permite vivirlo al ritmo que ellos necesiten.

Y quizá otra novedad es precisamente esa mirada al noviazgo como una etapa que hay que cuidar y trabajar. Solemos preparar muchísimo nuestra vida profesional o académica, pero muy poco aquello sobre lo que después construiremos toda una vida, la vocación.

¿Qué peso tiene en vuestro proyecto la fe cristiana? ¿Ayuda a enfocar mejor el proyecto de vida en común o es un hándicap para quienes no tienen fe?

La fe en Proyecto Caná y en el curso de novios es una parte fundamental. Si bien cualquier persona (aunque no viva la fe) puede hacer el curso -y estamos seguros de que les ayudará-, es inevitable que nosotros terminemos hablando de Dios y que la fe tenga un peso en el curso. Es nuestra experiencia, es lo que a nosotros nos ha ayudado.

Para nosotros la fe no es un “añadido” al noviazgo, sino el ingrediente esencial que nos enseña la forma adecuada de amar, de entregarse, de perdonar… Hemos experimentado que solos no podemos amar como nuestro corazón desea, y que es Dios quien nos enseña y sostiene en ese camino.

Pero eso no significa que sea un hándicap para quien no tiene fe. De hecho, muchas de las cuestiones que tratamos son profundamente humanas: la comunicación, las heridas, el compromiso, las diferencias, la gestión de conflictos, la entrega… temas que cualquier pareja vive. La fe da una profundidad y una mirada distinta sobre todo eso, que para nosotros se ha convertido en imprescindible.

Familia

Lo que las mamás quieren oír en los embarazos difíciles o inesperados

Jess Echeverry sabe lo que se siente al afrontar sola el embarazo y la maternidad. Experimentó traumas, la falta de vivienda y tres embarazos inesperados antes de los 22 años. La pregunta de una mujer embarazada suele ser: ‘¿Cómo podré hacer esto?’.

OSV / Omnes·21 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– Molly C. Scheahan, OSV News

La respuesta de los seres queridos tras enterarse de un embarazo complicado o inesperado es fundamental para la madre. “Nuestra amistad con la mujer embarazada debería ayudar a dar la esperanza de que es posible”, dijo Echeverry a OSV News.

En estas semanas, nos podríamos preguntar:  ¿qué quieren realmente oír las futuras mamás cuando comparten la gran noticia?

Madres con embarazos inesperados: escuchar apoyo

En repetidas ocasiones, las madres que hablaron con OSV News -algunas de las cuales pidieron ser identificadas solo por su nombre de pila- coinciden en que la primera palabra debería ser: “¡Felicidades!”. 

Elaine, una exoficial de la Guardia Costera del norte de California, tuvo dos embarazos inesperados durante su servicio militar. Se sintió profundamente querida y apoyada cuando su hermano reaccionó a la noticia con absoluta alegría y entusiasmo: “¡Un bebé! ¡Felicidades! Estoy muy feliz por ti. Sé que siempre has querido ser mamá”.

Muchas mujeres sugirieron practicar diciendo “felicidades!” para que fluya con naturalidad en el momento, y luego hacer preguntas como “¿Cómo te sientes?”, «¿cómo puedo apoyarte mientras estás en la escuela?”.

Elaine añadió que esta postura “requiere ver y amar a cada mujer durante su embarazo y recibir a cada bebé como una bendición. Especialmente cuando es difícil”.

Apóyala como amiga para que no se sienta sola

“Los pequeños detalles importan”, dijo Hayley, madre de cinco hijos pequeños de Idaho. “Una manta, un regalo, que te lleven a una cita. Se necesita sorprendentemente poco para que una mujer pase de sentirse sola a sentir que tiene a alguien a quien recurrir”.

Varias madres instaron a intervenir para acompañarla: organizar un sistema de comidas en cadena, celebrar la fiesta de bienvenida del bebé, lavar los platos o la ropa, llevar a los niños mayores al parque por la tarde o explicarle los derechos relacionados con la baja familiar remunerada y el Título IX. Se trata de la ley federal que prohíbe la discriminación por motivos de sexo en los programas o actividades educativas que reciben financiación federal.

Cuando Alyssa Grasinski, de Indiana, tuvo que afrontar la llegada de su primera hija mientras estudiaba derecho, le resultó muy significativo que sus amigas la invitaran a tomar batidos o té en lugar de ir a lugares menos apropiados para madres, como cafeterías o bares. Una compañera le preparó un paquete de regalo con “cosas para aliviar las náuseas, un té exquisito, un diario y una tarjeta de felicitación personalizada”.

Jess Echeverry es ahora madre de hijos adultos y defensora de las familias sin hogar. Anima a los cristianos a brindar esperanza, siendo un apoyo fundamental para ellos.

“Lo que más importa es nuestra presencia constante, no necesariamente lo que podamos ofrecer”, dijo.

Annika Wheelock junto a su esposo Jonah y sus dos hijos, en una fotografía sin fecha (Foto de OSV News/Cortesía de Annika Wheelock).

No juzgar ni criticar 

Muchas mujeres han contado que se enfrentaron a juicios y críticas duras, sobre todo si el embarazo era inesperado: “¿Sabes qué es lo que provoca eso?”, “Tu marido aún no tiene trabajo”, “Ay, no, ¿qué vas a hacer?”, “¿Estás segura de que es el momento adecuado?”, “¿Estaba planeado?”.

Otras se han enfrentado a amenazas de que las echarían de casa, a un silencio sepulcral o a respuestas tibias por parte de los seres queridos de quienes más apoyo necesitaban.

Hayley explicó que el juicio a menudo se basa en la libertad de elección o las opciones disponibles: ““Bueno, te quedaste con el bebé. Así que elegiste esto. Estás sola. Buena suerte”. Tenemos que superar esa mentalidad como sociedad”.

Sarah, una madre del Medio Oeste, instó a la oyente a “darle espacio a la futura mamá para que sienta lo que sienta, sin compartir sus propios sentimientos”. 

Algunos familiares o amigos ven frustrados sus propios sueños por su amiga o hijo, pero es importante no cargar con esos problemas a la futura madre.

Al mismo tiempo, varias mujeres compartieron que comprendían la fuerte reacción emocional de sus seres queridos. Elaine sugirió hacer una declaración contundente si las emociones eran demasiado intensas: “¡Estás embarazada! Te quiero muchísimo y estoy aquí para apoyarte en esta etapa de tu vida”.

Cariño y apoyo

Gestionar la propia respuesta ayuda a tranquilizar a la nueva mamá y demuestra un profundo cariño y apoyo. Explicó que, independientemente de cómo te sientas en la conversación, “puedes decir ‘te quiero’ o ‘te apoyo como amiga’ en cualquier momento de vuestra amistad. Tanto en los buenos como en los malos momentos, y siempre es verdad”.

La historia de Annika, enfermera

Annika Wheelock, enfermera del sur de California, descubrió que estaba embarazada a los tres meses de empezar a salir con su novio; habían terminado su relación hacía apenas unas semanas. Nerviosa, se sentó en la cama junto a él y le dio la noticia. “Enseguida rompió a llorar de alegría, me besó y me dijo que me quería. Lloramos juntos. Estábamos los dos muy felices. No había negatividad, ni resentimientos, sí nervios, pero sobre todo emoción. Pasamos la noche susurrando hasta altas horas de la madrugada sobre nombres para el bebé. Fue el amor más grande que he sentido en mi vida”.

Su novio la apoyó incondicionalmente durante todo el embarazo, mientras ella lidiaba con la montaña rusa de emociones, las náuseas matutinas y el cansancio. En la sala de partos, Jonah le tomó la mano y contó cada empujón. “Jonah es un padre maravilloso y nos quiere muchísimo a los dos”. La pareja ahora está felizmente casada y tiene dos hijos pequeños.

Espacio para los sentimientos

Sarah destacó la multitud de emociones que surgen durante un embarazo inesperado o complicado, y animó a “no dar por sentado cómo se siente la persona con respecto al bebé que viene en camino”.

Amber Gray, abogada de Washington, dio la bienvenida a su segundo hijo tan solo 11 meses después del primero. Lidió con las emociones propias de la llegada de su hija y comentó: “Realmente no quería estar embarazada, pero descubrí que desear tener un hijo es una cuestión de elección que se toma con el tiempo. Una vez que decides quererlo y amarlo, lo harás”. Se sintió comprendida cuando alguien le dijo: “Está bien sentirte un poco triste y emocionada a la vez. Es algo bueno, pero también es difícil”.

Hayley lo expresó de forma sencilla: “Puedes reconocer el estado intenso y vulnerable al mismo tiempo que reconoces las felicitaciones por la creación de otra vida”.

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Molly C. Sheahan es subdirectora del programa Familias Saludables de la Conferencia Católica de California. Escribe para OSV News desde California.

El autorOSV / Omnes

Vaticano

El Papa León y los misioneros digitales

En su encíclica "Magnifica Humanitas", León XIV prefiere subrayar criterios antes que soluciones particulares, también en lo que respecta al uso doméstico o personal de las tecnologías.

Juan Ignacio Izquierdo Hübner·21 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El Papa León XIV publicó su primera encíclica. Trata sobre “la protección de la persona humana en la era de la inteligencia artificial”, un tema que responde a una inquietud prioritaria del Pontífice. De hecho, al día siguiente de su elección, explicó a los cardenales que había escogido el mismo nombre de León XIII (famoso por la encíclica “Rerum Novarum”, de 1891) para enfatizar su continuidad con la Doctrina Social de la Iglesia, aunque ahora “para responder a otra revolución industrial y a los avances de la inteligencia artificial, que plantean nuevos retos para la defensa de la dignidad humana, la justicia y el trabajo”.

Las redes sociales

En distintos párrafos de la encíclica, el Papa se refiere a las plataformas de redes sociales. Su postura no es tajante, sino ponderada y reflexiva. Más amiga de criterios que de soluciones demasiado concretas.

Por un lado, destaca las oportunidades. En el número 238 afirma: “Debemos educarnos para considerar el mundo digital como un nuevo continente por evangelizar, que requiere misioneros generosos y maduros en la fe”. En este sentido, su diagnóstico está en continuidad con los Papas anteriores, como Benedicto XVI, quien popularizó la descripción de Internet como “el sexto continente”.

En segundo lugar, León XIV sale al paso de los riesgos. Subraya que hay nuevas evidencias desde que los Papas anteriores se habían pronunciado. Por ejemplo, ahora entendemos mejor que la tecnología no era tan “neutral” como parecía, pues ésta “toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula, la utiliza” (nº 9). Por tanto, interpreto yo, cabría una mayor vacilación antes de lanzarse ingenuamente a la “evangelización misionera digital”. Como dice el Papa León en el número 141:

“En los últimos años, la literatura psicológica y psiquiátrica ha documentado con creciente insistencia cómo una exposición precoz y sin supervisión a los dispositivos digitales y a las redes sociales puede afectar negativamente al sueño, a la atención, a la regulación emocional y a las relaciones, especialmente en las edades más vulnerables, con consecuencias a veces dramáticas”.

En tercer lugar, justo en el párrafo siguiente, el Santo Padre desciende a los detalles de su propuesta, que se centran tanto en la educación para un “buen uso” de las tecnologías, como en la necesidad de “oportunas intervenciones” por parte de las autoridades para regularlas:

“A los padres de familia les resulta difícil resistir por sí solos al condicionamiento de modelos de negocio que monetizan la atención y el tiempo. Por eso es indispensable una alianza entre la política, las instituciones educativas y las familias, capaz de sostener de manera concreta a los adultos en su tarea. Es necesario oponerse, con decisiones públicas de largo alcance, a los intereses inmediatos de las plataformas —concentradas en pocas manos— cuando estos entran en conflicto con el bien de los menores. En esta perspectiva, son oportunas intervenciones legislativas que establezcan límites de edad, responsabilicen a los proveedores de servicios ―sin descargar, sobre las familias, el peso de la limitación― y prevean protecciones específicas contra toda forma de explotación y violencia sexual en internet, de modo que la infancia y la adolescencia se custodien verdaderamente como bienes preciosos confiados a nuestro cuidado”. 

Análisis

¿Cómo vivir en mejor armonía con los ecosistemas digitales? Las redes sociales ofrecen un entorno popular y masivo, donde, es cierto, los cristianos adultos podemos influir y transmitir la fe. A la vez, hay escollos. El diseño de esas plataformas, lejos de ser “neutral”, tiene un objetivo económico: retenernos la mayor cantidad de tiempo posible (hasta la adicción) para lucrar con visualizaciones de publicidad. Y eso, sobre todo con los menores de edad, se traduce en catástrofes para su salud mental. De ahí que el Papa se refiera a las “oportunas intervenciones” que se podrían coordinar entre Estado, empresas y familias para proteger la infancia.

Con niños y adolescentes, el asunto está claro: es preferible que no asuman el riesgo de merodear por redes sociales. La mejor evangelización digital que se podría hacer con ellos es, por tanto, convencerlos de que vuelvan a habitar de lleno el mundo real.

En cuanto al público adulto, León XIV prefiere subrayar criterios antes que soluciones particulares, también en lo que respecta al uso doméstico o personal de las tecnologías. Con las imágenes bíblicas de la Torre de Babel vs la reconstrucción de Jerusalén por parte de Nehemías, nos plantea una pregunta de fondo: ¿utilizo las nuevas tecnologías para servir, amar, construir un mundo junto con Dios? ¿O, en cambio, es una herramienta que me desorienta hacia objetivos narcisistas?

La meta parece lejana, pero tenemos derecho a reconquistarla: “Es necesario promover una verdadera higiene de la atención: ritmos que incluyan silencio, estudio reflexivo, lectura, análisis ponderado; sin estos elementos, la libertad interior puede verse comprometida” (nº 146). En todo caso, el debate queda abierto para nuestra propia reflexión personal. Nadie va a fiscalizar nuestra libertad de aprovechar o perder el tiempo: toca a cada uno de nosotros hacer esa valoración y protegernos.

Padres distantes emocionalmente: causas y consecuencias

Lupita Venegas reflexiona sobre la paternidad con motivo del día del padre en México (21 de junio): "no consiste solamente en formar el carácter de un hijo; consiste también en tocar su corazón".

20 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

A nivel mundial,  durante el mes de junio  se celebra “el día del padre”.  Y por otra parte, en el calendario litúrgico de nos invita a contemplar el Sagrado Corazón de Jesús. Es tiempo para meditar en la forma en que los padres están amando a sus hijos. Felicito a todos los padres de familia, los presentes y ausentes, los comprometidos y los alejados, los que trabajan hasta el cansancio por dar lo mejor a sus hijos, los que se han equivocado, los vivos y los difuntos… todos han sentido el anhelo de vivir por sus hijos y todos están llamados a ejercer su Paternidad al modo de Dios. Quiero dirigirme de modo particular a los que no saben “conectar emocionalmente” con ellos y desean hacerlo. Recientemente visité a un amigo que vivió prisionero durante 5 años:

 -Recibí el primer abrazo de mi padre cuando fue a visitarme a la cárcel. Lloramos por primera vez juntos y pudimos decirnos: te quiero”-

Estas palabras, pronunciadas por un hombre adulto al recordar su historia, revelan una herida que muchas personas cargan en silencio. No era que su padre no hubiera estado físicamente presente. Había trabajado, había sostenido la familia, había cumplido muchas responsabilidades. Pero durante años hubo una ausencia más profunda: la ausencia del abrazo, de la palabra cariñosa, de la mirada que dice: “me importas”.

A veces los padres creen que amar significa solamente proveer, corregir y proteger. Y sin duda esas son expresiones importantes del amor. Pero un hijo necesita algo más: sentir la cercanía emocional de quien le dio la vida.

La ciencia del desarrollo humano ha mostrado que los vínculos afectivos seguros durante la infancia influyen en la manera en que una persona aprende a confiar, a manejar sus emociones y a relacionarse con los demás. Un niño necesita sentirse visto, escuchado y valorado.

¿Porqué algunos padres se vuelven emocionalmente distantes?

Una de las razones más frecuentes es su propia historia. Muchos hombres fueron educados en ambientes donde expresar sentimientos era visto como debilidad. Crecieron escuchando frases como: “los hombres no lloran”, “hay que ser fuerte”, “el cariño no hace falta”. Aprendieron a callar sus emociones y, sin darse cuenta, repiten ese mismo patrón con sus hijos.

Otros padres aman profundamente, pero nunca aprendieron el lenguaje del afecto. Nadie les enseñó a abrazar, a preguntar “¿cómo te sientes?”, a escuchar sin juzgar o a decir “estoy orgulloso de ti”. No es necesariamente falta de amor; muchas veces es una limitación emocional que necesita ser reconocida y sanada.

También existen padres que se refugian en la autoridad. Piensan que ser un buen padre significa exigir, corregir y preparar a los hijos para la vida. El problema aparece cuando la corrección está presente todos los días, pero casi nunca aparece el reconocimiento. El hijo termina escuchando muchas veces lo que hace mal y muy pocas veces lo que hace bien.

Consecuencias de un padre distante

Las consecuencias de una distancia emocional prolongada pueden aparecer de distintas maneras. Algunos hijos crecen buscando aprobación constantemente; sienten que sus logros nunca son suficientes. Otros tienen dificultad para expresar sus sentimientos porque aprendieron que las emociones no tenían espacio en casa. Algunos pueden acostumbrarse a relaciones donde el afecto es escaso, porque ese modelo les resulta familiar.

Pero quizá una de las heridas más profundas es la sensación de no haber sido conocido por su propio padre: que alguien supo su edad, sus calificaciones o sus responsabilidades, pero no sus sueños, sus miedos, sus alegrías.

Los hijos necesitan límites, pero también necesitan conexión. Necesitan saber que cuando fallan siguen siendo amados. Necesitan una presencia que diga: “aunque te equivoques, sigo caminando contigo”.

¿Qué es ser padre?

Nuestra fe nos ofrece una imagen poderosa de la paternidad en la parábola del hijo pródigo. Jesús describe a un padre que no espera sentado para juzgar; ve a su hijo de lejos, corre hacia él, lo abraza y lo recibe. Ese abrazo es una imagen del amor que restaura. Nos recuerda que la verdadera autoridad no está separada de la ternura.

Ser padre no consiste solamente en formar el carácter de un hijo; consiste también en tocar su corazón.

Nunca es tarde para empezar. Un padre que reconoce su distancia ya ha dado un paso importante. A veces un abrazo que llega después de muchos años puede abrir una puerta que permaneció cerrada demasiado tiempo. Una conversación sincera, una disculpa, una palabra de amor pueden convertirse en el inicio de una nueva historia.

Tal vez algunos padres piensen: “mis hijos ya crecieron, ya es demasiado tarde”. Pero el corazón humano sigue necesitando amor en todas las etapas de la vida. Un hijo adulto también puede necesitar escuchar de su padre: “te quiero”, “me importas”, “quiero conocerte”.

Porque al final, muchos hijos no recordarán únicamente las cosas que su padre les dio. Recordarán si alguna vez se sintieron abrazados por él. 

Que este día del padre, no sean tus hijos quienes te digan “te quiero”, sorpréndelos y toma la iniciativa, díselos con el corazón: !te quiero hijo mío!

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Vaticano

Los santos que citó León XIV en su visita a España

Durante su visita apostólica a España el Papa León XIV mencionó a diversos santos en sus discursos, para ilustrar cuestiones y argumentos de vida cristiana. Mencionó a más de una docena que pueden ver a continuación, y lógicamente, al venerable Antoni Gaudí.

Francisco Otamendi·20 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 9 minutos

El Santo Padre León XIV citó en su visita a España a más de una docena de santos y, como era bien lógico, al venerable Antoni Gaudí, arquitecto de la Sagrada Familia, cuya Causa sigue adelante.

El Papa vivió en España esa “comunión de los santos” que recoge el Catecismo de la Doctrina Cristina, cuando dice que “la comunión de los santos es precisamente la Iglesia” (nn. 946 a 962).

“Nos reconforta saber que no estamos solos en el camino de la santidad: contamos con la compañía de Jesucristo, de su madre Santísima y de todos los que nos han precedido y gozan ya de la visión beatífica”, ha escrito el teólogo e historiador José Carlos Martín de la Hoz.

Esto es lo que transmitió el Papa León XIV, cuando le preguntaron en el encuentro con los jóvenes de Madrid: “Sabemos que San Agustín es muy importante para usted, pero ¿qué otros santos y qué otros referentes le han ayudado en su crecimiento como cristiano?”. 

Aquí tienen la respuesta. Obviamos las referencias a Papas canonizados, que harían el tema aún más extenso.

San Agustín

Discurso: Vigilia de oración con los jóvenes en Plaza de Lima.

Ubicación: respuesta a la pregunta “¿qué otros santos y qué otros referentes le han ayudado?”), primer párrafo.

León XIV recordó que “san Agustín es una figura muy importante para toda la Iglesia”. En ese mismo encuentro explicó cómo la vida del obispo de Hipona había inspirado a innumerables cristianos a lo largo de la historia: “Contemplando la vida de estos santos, como san Agustín, me dije a mí mismo: si ellos fueron capaces, ¿por qué yo no?”.

El Papa volvió a citarle durante una visita al centro penitenciario de Brians 1: “San Agustín, en sus Confesiones, nos comparte su itinerario vital y nos habla de ello; si confiamos en la gracia divina y nos dejamos guiar y transformar por ella, descubrimos cómo en nuestra vida el pasado no condena el futuro”.

Discurso: Encuentro en la parroquia de Sant Agustí (Barcelona)

“Estar aquí, en la iglesia de Sant Agustí, abre nuestro corazón a una verdad que el santo Obispo de Hipona nos indica: ser cristianos es, ante todo, un regalo, una gracia. Cimentados en Cristo, que es la piedra viva, experimentamos la acción del Espíritu Santo, con la convicción de que todo esfuerzo realizado sinceramente para cooperar con Él en favor de nuestro prójimo será bendecido por el Padre celestial, en quien ponemos nuestra esperanza”, dijo el Sucesor de Pedro.

Detalle de san Agustín en una vidriera en el Lightner Museum, San Agustín Florida, Wikimedia commons.

San Juan de la Cruz

Discurso: Encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático.

“A este respecto, quisiera referirme a dos figuras de este país que, desde hace cinco siglos, nutren la vida de la Iglesia y la búsqueda espiritual de muchos, incluso más allá de sus fronteras visibles. Se trata de Juan de la Cruz y Teresa de Ávila, que se hicieron amigos en la pasión por el Misterio divino. (…)”.

“En particular, al interpretar las transformaciones y soportar las tensiones que hacen tan oscura nuestra época, nos ayuda el tema de la noche, tan querido por san Juan de la Cruz, cuyo Año Jubilar estamos celebrando.”.

Homilía: Santa Misa en la Solemnidad del Corpus Christi

León XIV citó directamente uno de los versos más conocidos del santo carmelita: “Que bien sé yo la fuente que mana y corre, aunque es de noche”.

A continuación recordó el contexto en el que fue escrito: “En la prisión conventual de Toledo, donde estaba encarcelado en condiciones durísimas, precisamente en torno al Corpus Christi de 1578, él reconoce desde la noche de aquella prisión la presencia escondida del Señor”.

Y aplicó esa experiencia a la Eucaristía afirmando que Jesús presente en el Sacramento es “aquella eterna fuente que está escondida”.

Santa Teresa de Jesús, por fray Juan de la Miseria (Wikimedia Commons).

Santa Teresa de Jesús

Discurso: Encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático.

“A este respecto, quisiera referirme a dos figuras de este país que, desde hace cinco siglos, nutren la vida de la Iglesia y la búsqueda espiritual de muchos, incluso más allá de sus fronteras visibles. Se trata de Juan de la Cruz y Teresa de Ávila, que se hicieron amigos en la pasión por el Misterio divino. (…)”.

“Nuestra época, que en apariencia se ve sacudida por terribles desequilibrios y conflictos, clama en lo más profundo por la paz, por un nuevo conocimiento de la persona humana y de su dignidad inviolable, por la civilización del amor (cf. Magnifica humanitas, 186). Santa Teresa describe este mismo itinerario con la imagen del castillo interior. (…)”.

Discurso: Encuentro “Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte”. Párrafo: reflexión sobre fe y cultura españolas.

“No es extraño entonces que la proclamación de la Buena Nueva y la conciencia de sabernos hermanos se exprese con forma de saeta en una Semana Santa, de poesía mística, de maestría literaria en autores como Lope de Vega, santa Teresa de Jesús o san Juan de la Cruz…”.

Discurso: Encuentro con los miembros del Parlamento español. Párrafo: segundo gran bloque sobre la herencia cultural y espiritual de España

“Desde las páginas universales del Quijote (…) hasta la hondura espiritual de santa Teresa de Ávila (…) España ha sabido mirar al ser humano como algo más que una pieza del orden social, económico o político”.

León XIV situó a la Santa Teresa de Ávila entre las grandes figuras espirituales de la cultura española al referirse a “la poesía mística”. 

San Ignacio de Loyola

Discurso: Encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático.

El Papa destacó “el legado de Teresa de Ávila, Juan de la Cruz e Ignacio de Loyola” como parte de la contribución de la fe cristiana a la cultura y a la identidad histórica de España.

En otro momento, señaló: “Como nos enseñó otro noble hijo de esta tierra, en las pruebas y los fracasos es posible replantearse todo: Ignacio de Loyola tuvo esta audacia, dando crédito a las desolaciones y consolaciones de su corazón, en un ejercicio de discernimiento e imaginación por el cual prefirió la paz a las armas y los santos a los poderosos”. 

San Gregorio Nacianceno, San Basilio el Grande y San Juan Crisóstomo, Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba (Escuela Rusa, Wikimedia Commons).

San Juan Crisóstomo

Discurso: Vigilia de oración con los jóvenes en la Plaza de Lima (Madrid), en respuesta a la pregunta sobre los santos que le han ayudado.

León XIV destacó en primer lugar la figura del gran Padre de la Iglesia oriental y Doctor de la Iglesia, san Juan Crisóstomo.

“Juan Crisóstomo, que llevaba en su corazón este amor por la Palabra de Dios, después de ser sacerdote y obispo, dio un testimonio muy grande, sobre todo con la coherencia de su vida”, afirmó.

El Pontífice confesó además su admiración por él: “A mí personalmente me han impresionado especialmente sus catequesis, sus sermones, sus homilías y sus escritos que unen el amor por la verdad y la rectitud de su vida”.

También subrayó su valentía frente al poder político: “No tenía miedo de hablar delante del Emperador, de decir cosas que eran a favor de la justicia y no sólo para complacer al otro. Era un hombre de palabra”.

Santo Tomás de Villanueva

Discurso: Vigilia de oración con los jóvenes en la Plaza de Lima (Madrid), en respuesta a la pregunta sobre los santos que le han ayudado.

Entre las figuras recordadas por el Papa estuvo santo Tomás de Villanueva, agustino. León XIV recordó que “fue nombrado obispo de Valencia y emprendió una intensa obra de reforma de la Iglesia, sobre todo del clero”. Asimismo destacó que “por su ardiente caridad es conocido hasta hoy como ‘el Obispo de los pobres’”.

El Papa explicó también el motivo de su cercanía espiritual a este santo: “Esta caridad me ha alentado en los momentos de prueba y en los momentos de servicio”.

Santo Toribio Mogrovejo, segundo arzobispo de Lima (Perú) (Blog Instituto de Estudios Toribianos (IET).

Santo Toribio de Mogrovejo

Discurso: Vigilia de oración con los jóvenes en la Plaza de Lima (Madrid), en respuesta a la pregunta sobre los santos que le han ayudado.

El obispo santo Toribio de Mogrovejo, segundo arzobispo de Lima, nacido en Mayorga, Valladolid, en 1538, fue uno de los santos más citados por León XIV. El Papa recordó que “en el siglo XVI fue misionero en Perú, donde se dedicó con gran celo a la evangelización, estudiando las lenguas locales”.

Además destacó que “santo Toribio unió una intensa vida de oración al compromiso por la justicia, especialmente frente a los abusos y la corrupción de su época”.

Por ello aseguró que “para mí es un modelo de entrega al pueblo, especialmente a los más pobres, en el nombre de Cristo”. En otro momento lo presentó como “modelo de obispo en salida en un tiempo de misión y reorganización eclesial”

San Juan de Ávila

Discurso: Encuentro con los obispos de España.

El Doctor de la Iglesia y patrono del clero español estuvo presente en las intervenciones del Papa. “En nuestro viaje recorremos aquella que san Juan Pablo II quiso llamar “Tierra de María”. En la Santísima Virgen tenéis a vuestra primera compañera de camino y vuestro principal tesoro. (…), manifestó León XIV

“La fuerza de la Iglesia no nace de la grandeza de los medios, sino de la santidad de sus hijos, de la comunión de sus pastores, de la fidelidad humilde y perseverante de quien se deja guiar por el Espíritu”.

“En este camino”, añadió, “os acompaña también san Juan de Ávila, patrono del clero español, en este año en el que recordamos el quinto centenario de la ordenación presbiteral. San Pablo VI lo definió “un maestro de vida espiritual benévolo y sabio, un renovador ejemplar de la vida eclesiástica y de las costumbres cristianas» y, al mismo tiempo, ‘un simple sacerdote’. 

“En este santo doctor, la Iglesia reconoce la vida sacerdotal que cada obispo está llamado a custodiar y a hacer crecer en el propio presbiterio”.

Oración de León XIV en la cripta de santa Eulalia, patrona de la ciudad de Barcelona y copatrona de la archidiócesis, donde el Papa oró en silencio ante su sepulcro, el día 9 de junio (@Dr. G. Simón, Arzobispado de Barcelona).

Santa Eulalia de Barcelona

Discurso: Homilía en la catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia 

Durante su visita a Barcelona, el Papa evocó a santa Eulalia, copatrona de la ciudad. “Dentro de poco veneraremos los restos de santa Eulalia, copatrona de esta Catedral, de esta Archidiócesis y de esta Ciudad”, señaló.

Tomando su figura como ejemplo para los cristianos de hoy, afirmó: “Queremos ser “mártires”, es decir, testigos y profetas de unidad, de acogida, de concordia y de paz, incluso a costa de sacrificios y renuncias”.

“Como la virgen Eulalia y tantos otros mártires, queremos responder nuestro “sí”, dispuestos, en lo que sea necesario, a morir a nosotros mismos, a perdernos para reencontrarnos, a renunciar a lo superfluo para construir sobre lo que es esencial y dura para siempre (cf. Mt 16,24-26)”. 

San Pedro de San José Betancur

Discurso: encuentro con migrantes en el Centro de acogida Las Raíces.

Párrafo: bloque histórico sobre Canarias como tierra de partida misionera. 

León XIV recordó al santo Hermano Pedro durante un encuentro con migrantes. “El santo Hermano Pedro y san José de Anchieta partieron desde estas tierras canarias para anunciar el Evangelio en América”, explicó.

Refiriéndose a ambos santos afirmó que “ellos también fueron migrantes que se dirigieron hacia lo desconocido, llevando como principal equipaje la fe, la esperanza y la caridad”.

Y añadió que “en aquellas desconocidas tierras, los santos migrantes y misioneros supieron dar de lo que tenían y asimismo acoger lo nuevo que se les ofrecía”.

San José de Anchieta

Discurso: encuentro con migrantes en el Centro de acogida Las Raíces.

La figura de san José de Anchieta apareció unida a la de san Pedro de San José Betancur en las palabras del Papa León XIV.

El Papa recordó que ambos “partieron desde estas tierras canarias para anunciar el Evangelio en América”.

San Manuel González

Discurso: Santa Misa en la Solemnidad del Corpus Christi

El Papa León XIV quiso recordar en un momento de la homilía a “san Manuel González, el obispo de los sagrarios abandonados. Su vida nos recuerda que la Eucaristía no puede ser honrada sólo en las grandes celebraciones o de modo ocasional, sino también en la fidelidad silenciosa de quien acompaña al Señor con una amistad humilde y discreta que se alimenta día a día”.

Venerable Antoni Gaudí

Discurso: Homilía en la Basílica de la Sagrada Familia

“Mucho más que un monumento, la Basílica de la Sagrada Familia sigue siendo hoy una obra en construcción, que nos recuerda cómo la vida cristiana es siempre un camino, porque se trata de un proyecto que Dios lleva a cabo. No habitamos, pues, una obra inacabada, sino un templo aún en construcción·, señaló el Papa León XIV. (…)

Más adelante, dijo: “Como arquitecto ardiente de fe, el venerable Antoni Gaudí concibió estos espacios con el deseo de narrar los misterios de la vida del Señor: de este modo nos ha propuesto una peregrinación espiritual, que conduce al encuentro con Cristo nacido, muerto y resucitado por nosotros”.

El autorFrancisco Otamendi

Evangelización

Apariciones de la Virgen, al servicio de nuestra Madre

Apariciones de la Virgen es un proyecto que busca reunir y ordenar la información sobre todas las veces que la Virgen se ha hecho presente a lo largo de la historia. El objetivo es facilitar el acceso a estos datos a todo el mundo, para que los mensajes de Santa María interpelen a los cristianos.

Paloma López Campos·20 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Ignacio Pérez es un joven padre de familia e ingeniero que hace unos cinco años tuvo la idea de recoger todas las apariciones de la Virgen María en un solo lugar. Todo surgió al interesarse “por la Virgen de Fátima y sus mensajes durante aquella aparición” y observar “la poquísima organización, o estructura, que hay online sobre las casi cien diferentes apariciones aprobadas por la Iglesia” de Santa María.

Ignacio esperaba encontrar “alguna web del Vaticano o autoridad eclesial en el que hubiese un listado de apariciones que fuese la fuente de verdad sobre la posición de la Iglesia ante las diferentes apariciones (tanto reales como rechazadas de la Virgen”. Sin embargo, todo lo que encontró fue “un listado de páginas desorganizadas que mostraban información, casi siempre con la mejor intención, parcial y/o incompleta”.

Así que Ignacio decidió ser él mismo quien diseñara “un lugar en el que poder tener toda la información de una manera lo suficientemente fácilmente organizada como para que el visitante pueda simplemente dejarse llevar o aprender un poco más de la aparición o mensaje que la Virgen le quiera transmitir ese día”

El resultado de su esfuerzo es Apariciones de la Virgen, una web que es “un recorrido por los testimonios más significativos de la presencia de la Madre de Dios entre los hombres”. En esta web los usuarios pueden encontrar información acerca de todas las apariciones marianas, desde las más antiguas hasta las recientes. Dichas apariciones vienen acompañadas por un mapa, que sitúa todas ellas, así como de una explicación de la calificación que otorga la Santa Sede a cada uno de estos eventos, teniendo en cuenta las antiguas normas y las nuevas.

Asimismo, la web cuenta con una tabla que resume la información de todas las apariciones y facilita realizar búsquedas para hallar los datos de cada suceso.

Fe y rigor histórico

Para Ignacio no resulta difícil mantener la objetividad a la hora de realizar este proyecto pues “el enfoque documental o histórico lleva irrevocablemente al enfoque de la fe al ser la fe católica la fe verdadera”. Por lo tanto, es imposible desligar una cosa de otra “después de tantísimos milagros, regalos y profecías cumplidas que nuestra Madre nos ha dejado durante todo este tiempo”.

Estos signos, considera el fundador de la web, entre los que se incluyen “los vídeos de la Virgen de Akita llorando por televisión, la tilma de la Virgen de Guadalupe en México, la predicción de la Segunda Guerra Mundial por la Virgen de Fátima…, son regalos que nos deja constantemente nuestra Madre para los que, al igual que santo Tomás, somos un poco duros de corazón si no se nos muestran pruebas claras del amor y la llamada a la conversión que nuestra Madre espera de nosotros”.

Una Madre para todos

Estos regalos, indica Ignacio, son para todos los católicos “independientemente de los miles de kilómetros, culturas o el momento de la historia que haya de separación entre unos y otros”. En la misma línea, y tomando como referencia la multitud de apariciones que ha investigado, subraya la belleza intrínseca a “cómo a lo largo de los años se ha representado a la Virgen María con rasgos tan dispares como los rasgos asiáticos, africanos, americanos o europeos, todos ellos con un amor y cariño que hace que inequívocamente todos apunten a nuestra misma madre”.

Esto, afirma el ingeniero, es una muestra de que “culturas y devociones hay muchas pero, como bien nos muestra León XIV, en Cristo (y me permito añadir, en María) somos uno”.

En María que, como Madre que es, ha querido hacerse presente de forma especial en el siglo XX, lleno de guerras y, al mismo tiempo, “donde más apariciones de la Virgen ha habido en toda la historia de la Iglesia”.

“Sabemos que Jesucristo nació, vivió y padeció por nosotros hace ya más de 2000 años”, continúa Ignacio, “y sabemos que cuando vuelva a la Tierra por segunda vez, será para el final de los tiempos. Por tanto, si Jesús vivo, que se hace presente verdaderamente todos los días en tantísimas iglesias repartidas por el mundo, no volverá en toda su gloria hasta el día del Juicio Final, creo que no es alocado pensar que quiera servirse de Santa María para, como buena Madre, llamarnos a cada uno de nosotros a la conversión por última vez ante la realidad de un mundo al que quizás no le queda tanto tiempo como pensamos”.

Entre la fe y el misterio

Todas estas apariciones de la Virgen pueden suscitar entre las personas una fascinación que se sale de la fe y se cruza al ámbito del misterio. “En este sentido, y pese a ello”, dice el fundador de la web, “creo que el valor principal quizás no está tanto en la razón por la que acuden a la Virgen y sus apariciones, sino más en cómo se dejan transformar por dicha llamada”.

Por ello, “si bien las razones por las que alguien puede acudir a nuestra página pueden ser tan dispares como desde un enfoque puramente desde la fe o que otra persona venga por misterio, me gustaría pensar en el bien que el testimonio y mensajes de la Virgen (a través de sus apariciones) pueda hacer aunque sea en una sola persona que conozca la página web”.

El futuro del proyecto

A la hora de hablar sobre qué espera Ignacio sobre el futuro de su página web, considera que su “único deber respecto a la web de las apariciones marianas debe ser la de informar de lo que ocurrió tal y como ocurrió, ya que dicha información es de suficiente gravedad como para que nos transforme a cada uno de nosotros a través de la intercesión de la gracia de la Virgen en la vida de cada uno de nosotros”.

Cultura

Los nombres de Cristo Antonello da Messina, Cristo bendiciendo

Antonello da Messina fusiona la precisión flamenca con la claridad italiana en esta obra íntima, donde un Cristo frontal y cercano invita a la contemplación personal.

Eva Sierra y Antonio de la Torre·20 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 7 minutos

COMENTARIO ARTÍSTICO

Esta pequeña pero cautivadora pintura muestra a un hombre con túnica roja y un manto azul que cubre su hombro izquierdo. No hay elementos evidentes que identifiquen de forma inmediata esta imagen frontal como Cristo: ninguna inscripción más allá de la firma del artista, ningún símbolo, sin halo, sin instrumentos de la Pasión y sin referencia a la Santísima Trinidad, como era habitual anteriormente. La única pista clara es el gesto de su mano derecha: una bendición en escorzo.

Innovación técnica y naturalismo flamenco

Cristo es presentado de frente, una elección poco común en la retratística de la época, donde predominaba la vista de tres cuartos, heredada de la Antigüedad. Aquí, Cristo dirige la mirada directamente al espectador, estableciendo una conexión intensa mientras nos bendice. El fondo negro plano aísla la cabeza y los hombros, acentuando la sensación de presencia. La sencillez de la composición evoca la impronta del rostro de Cristo en el velo de la Verónica. Sin embargo, no es un retrato en el sentido convencional de un modelo posando ante el pintor; Antonello se inspira en la conocida imagen devocional del Santo Rostro, utilizándola como base para una interpretación íntima e imaginativa.

El escorzo de la mano derecha, con los dedos apoyados en la repisa de un marco ficticio, crea la ilusión de que sobresale hacia nuestro espacio. Este recurso recuerda a las técnicas flamencas empleadas por Jan van Eyck y otros maestros neerlandeses del siglo XV. Sobre la mano alzada de Cristo se aprecian vestigios del diseño inicial de Antonello. Modificó la posición para dar mayor inmediatez, alineando los dedos como apilados y adelantándolos, de modo que la mano parece traspasar la repisa pintada. Esto intensifica la sensación de cercanía y realismo.

El dominio de Antonello en la técnica del óleo aplicado en finas capas le permitió representar texturas con gran precisión: el brillo sedoso del cabello, las variaciones marmóreas de la repisa y los pliegues nítidos del cartellino (papel inscrito) con su firma. Estas innovaciones, aprendidas de la escuela flamenca, fueron revolucionarias en Italia y pronto influyeron en artistas más allá de su Sicilia natal. Tal virtuosismo técnico animó a los pintores a firmar abiertamente sus obras, poniendo fin al anonimato anterior. El cartellino aquí, escrito en latín, dice: “En el año 1465 de la octava indicción, Antonello da Messina me pintó”.

Una obra para la devoción privada

La escala íntima de la obra sugiere que fue concebida para devoción privada, más que para su exhibición en una iglesia. En el siglo XV, el mercado artístico estaba experimentando cambios. Aunque continuaban los grandes encargos para templos financiados por monarcas, nobleza, instituciones cívicas o gremios, crecía la demanda de pequeñas pinturas, libros de oraciones iluminados, dípticos portátiles y otros objetos devocionales encargados por particulares. Estas piezas se colgaban en la propia casa, en un estudio o estancia privada, como foco de oración y contemplación. Reflejan un cambio en la relación de los fieles (al menos quienes contaban con recursos para encargarlos) con Cristo, hacia una devoción más personal e íntima. Para su propietario, una obra así constituía una apreciada representación del Santo Rostro, inspirada en el velo de la Verónica.

Antonello da Messina fue el principal pintor del Renacimiento temprano en el sur de Italia, probablemente formado en Nápoles, ciudad con estrechos vínculos culturales y artísticos con los Países Bajos. Su capacidad para combinar la precisión de la técnica flamenca al óleo con la claridad y el orden del diseño italiano marcó un punto de inflexión en el arte de Italia. Esta obra ingresó en la colección de la National Gallery en 1861, tras su adquisición en Génova, y sigue siendo un ejemplo sobresaliente de la fusión entre maestría técnica e intensidad devocional de Antonello.

COMENTARIO CATEQUÉTICO

Terminada la primera parte del Credo, dedicada a Dios Padre, el Catecismo nos lleva a la segunda, centrada en la exposición de la fe sobre Dios Hijo. En el centro de esta fe está la certeza de que Dios ha enviado a su Hijo para salvar a la humanidad de las consecuencias del pecado y llevar a plenitud su obra creadora mediante la glorificación del ser humano. La respuesta de Dios al pecado de Adán y Eva, pues, no termina en la expulsión del paraíso que pintó magistralmente Masaccio sino en el envío de su propio Hijo en una humanidad como la nuestra, como evoca el óleo realizado por Antonello da Messina con la admirable síntesis de claridad y precisión que vemos en este cuadro.

Con este envío Dios ha cumplido la promesa de salvación hecha a los primeros padres y, especialmente, a Abraham y a su descendencia. Por ello, el Hijo encierra en sí una multitud de nombres que ilustran su identidad y misión salvífica, por lo que todos esos nombres de una manera o de otra hablan de salvación y bendición. La Iglesia desde el principio anuncia la riqueza contenida en esos nombres, de los cuales, en base a la confesión de Pedro en Cesarea (Mateo 16, 16) escoge tres como especialmente significativos: Jesús, Mesías e Hijo de Dios, a los que el Nuevo Testamento y la tradición cristiana añaden el nombre de Señor. En estos cuatro nombres contemplamos la inefable presencia de Dios Hijo encarnado entre nosotros; igual que el cuadro no presenta explicaciones ni atributos especiales para representar al Hijo, así tampoco es necesario buscar más nombres ni adjetivos más allá de estos cuatro nombres que nos dibujan la identidad y la misión del Hijo de Dios.

Jesús y Cristo

En los relatos de la concepción de Jesús se revela que el nombre de Jesús ha sido escogido por Dios, como indica el arcángel Gabriel a María (Lucas 1, 31), y hace referencia a Aquel que trae la salvación de Dios (Mateo 1, 21). En efecto, el ángel explica a san José que Jesús salvará a su pueblo de los pecados, basándose en la etimología hebrea de este nombre: salvación de Dios. Escuchar por tanto el nombre de Jesús, al igual que contemplar su Santo Rostro, es evocar toda la obra salvadora de Dios en favor de la humanidad, que encuentra su recapitulación en Jesús Salvador.

El nombre de Jesús es la concreción humana del inefable nombre divino, que los creyentes invocan sabiendo que es el único que puede salvar (Hechos 4, 12). El nombre de Jesús, humillado en la Pasión, ha sido glorificado por el Padre por encima de todo nombre (Filipenses 2, 9), y por ello invocarlo equivale a recurrir a la fuerza omnipotente de Dios: ante este nombre de salvación retroceden los demonios y sanan las enfermedades; todo lo que se pida en nombre de Jesús con verdadera fe será concedido.

La bendición asociada a este nombre, representada por la mano derecha de Cristo en el cuadro, hace que la invocación de Jesús sea el corazón de la oración cristiana no solo en las formas litúrgicas o en las devociones que se han ido forjando a lo largo de la historia de la fe, sino especialmente en la oración individual. Estos pequeños cuadros, encargados para la devoción privada, son un recuerdo de la importancia de recurrir con frecuencia al nombre de Jesús en la vida cotidiana.

Al nombre de Jesús se asocia en el Nuevo Testamento el de Cristo, muchas veces de forma insoluble. Este nombre, que procede del griego, traduce la palabra hebrea Mesías (ungido), nombre que recibían los reyes de Israel que eran ungidos con aceite como señal de su realeza. Este nombre se asociaba sobre todo al futuro rey que vendría en los últimos tiempos a liberar al pueblo de Israel y a establecer un reino definitivo en la tierra. Cumplida esta esperanza en Jesús, el Nuevo Testamento lo proclama como el Mesías enviado por el Padre, ungido por el Espíritu Santo, para liberar a la humanidad entera y establecer el Reino de Dios.

Este nombre, en el que se unen Trinidad, humanidad y liberación, es aceptado por Jesús en su vida pública en pocas ocasiones. El peligro de entender la liberación ofrecida en Él en términos humanos o políticos hace que Jesús tenga que purificar este nombre de estas distorsiones, anunciando varias veces que el Cristo tendrá que reinar después de la humillación y el sufrimiento. Tan sólo después de la cruz será reconocido universalmente como Cristo e Hijo de Dios.

Hijo de Dios y Señor

En la tradición de Israel el título de cristo-mesías va asociado al de hijo de Dios, puesto que así era denominado el rey de Israel, como representante del pueblo adoptado por Dios como un hijo en el Éxodo. Siendo un título humano, en Jesús este nombre adquiere una connotación especial, puesto que Él es el Hijo único de Dios, relacionado con el Padre de una forma única y permanente, de tal manera que se distingue en Jesús la invocación “mi Padre” de la de “vuestro Padre”. Esta relación única del Hijo con el Padre (Mateo 11, 27; Lucas 10, 22) se expresa en el cuarto Evangelio con la fórmula Unigénito (Juan 3, 16), en la que se vislumbra que Jesús es propiamente el Hijo porque es engendrado eternamente por el Padre.

La filiación única de Jesús se percibe en tres grandes escenas de los Evangelios: el Bautismo, la Transfiguración y la Agonía en Getsemaní. Jesús será por tanto evocado como Hijo de Dios desde los comienzos de la predicación apostólica, como vemos en san Pedro (Mateo 16, 17) o san Pablo (Gálatas 1, 15-16).

Puesto que el Hijo está íntimamente relacionado con el Padre, comparte también con Él su señorío sobre toda la creación, por lo que Señor es un nombre propio de Jesús. En el pueblo de Israel este nombre se reserva únicamente para Dios, como un equivalente al inefable nombre hebreo de Dios (YHWH). En el Nuevo Testamento, el nombre Señor no sólo se asigna a Dios Padre, sino también a Jesús, que comparte con el Padre la soberanía divina sobre la naturaleza, el pecado, la enfermedad, los demonios y hasta la muerte.

Todo está sujeto al poder de Jesús Señor, pero lo está con un poder de misericordia y cercanía. Por ello este nombre también aparece en el Nuevo Testamento en momentos de especial intimidad con Jesús Resucitado, como la confesión de santo Tomás (Juan 20, 18) y la exclamación de san Juan en el lago (Juan 21, 7). De ahí que reconocer a Jesús como Señor sea un don especial del Espíritu Santo (1 Corintios 12, 3), y desear su venida definitiva al mundo como Señor de él sea una actitud permanente de todos aquellos que creen en Jesucristo (Apocalipsis 22, 20).

El autorEva Sierra y Antonio de la Torre

Historiadora del arte y doctor en Teología

Libros

El doctor Gaona sobre las posesiones: «He visto cosas que la ciencia no puede explicar»

El neuropsiquiatra José Miguel Gaona publica Posesión, una investigación al límite de la razón, la fe y lo inexplicable. Una obra ajena al sensacionalismo habitual en este tipo de publicaciones.

Javier García Herrería·19 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

Decía el escritor C. S. Lewis que el mayor éxito del demonio era haber conseguido que las personas de fe no creyeran en él. Ochenta años después, esa afirmación es todavía más verdadera, pero un científico ha decidido estudiar el tema de las posesiones diabólicas a fondo y poner por escrito sus conclusiones.

El doctor José Miguel Gaona es un neuropsiquiatra forense que lleva más de 20 años asomándose a esa frontera donde la medicina se queda sin respuestas. No pretende decirle al lector en qué creer, sino que viene a contar con honradez lo que ha visto. No es un libro de religión, sino el acercamiento honrado de un científico a este tipo de fenómenos.

El Indiana Jones de la Neuroconsciencia

Un destacado especialista en el estudio del cerebro describió a Gaona como el «Indiana Jones de la Neuroconsciencia», y el apodo resulta difícil de rebatir cuando uno conoce su historial de trabajo de campo.

Miembro de la Asociación Europea de Psiquiatría y de la Academia de Ciencias de Nueva York, especialista en estimulación cerebral no invasiva por la Universidad de Harvard y uno de los psiquiatras forenses más reconocidos de España, Gaona lleva años adentrándose en territorios donde pocos científicos han puesto el pie: ha acudido a exorcismos con sacerdotes católicos hasta a ceremonias nocturnas en Marruecos en las que estuvo a punto de no salir ileso.

«Estuve en Casablanca, en un barrio periférico, atendiendo a una de estas ceremonias y de repente se volvió peligrosa», cuenta. Era una ceremonia gnawa —música de origen africano absorbida de forma sincrética por el mundo islámico, cuyos rituales secretos el régimen marroquí persigue—. Era el único occidental. Cuando uno de los participantes sacó un machete real y comenzó a hacerse cortes, salpicando de sangre las paredes, Gaona fue consciente de su situación: «Soy el único occidental aquí, son las 3 de la mañana, y nadie sabe dónde estoy».

Cuando Gaona se empezó a interesar en serio por estos temas, decidió estudiar «la diplomatura en Teología en la Universidad de Navarra para poder entender qué es lo que bulle en la cabeza de los sacerdotes. Siempre me ha resultado una cuestión tremendamente misteriosa y fascinante a la vez». 

Pero el paso más difícil fue lograr que el Vaticano le admitiera en el curso para exorcistas en el Regina Apostolorum —un ateneo pontificio romano—, algo nada habitual para un laico. «Tuvo su trabajo porque no admitían a otras personas que no fuesen religiosas», explica. Una vez dentro, convivió durante días con sacerdotes de Estados Unidos, Filipinas o Perú y entabló amistades que le abrieron puertas para acudir a numerosos exorcismos reales.

Un libro para creyentes, escépticos y los que están entre ambos

Posesión parte de una pregunta que pocos científicos se atreven a formular en voz alta: ¿dónde termina la enfermedad y dónde comienza lo inexplicable? «El libro no pretende zanjar el debate sobre la existencia del demonio» —eso, dice su autor, queda fuera del alcance de cualquier método científico reproducible—, «sino explorar qué ocurre en ese pequeño pero perturbador porcentaje de casos que no encaja en ninguna clasificación psiquiátrica conocida».

La obra de Gaona puede interesar tanto a una persona profundamente religiosa, como a cualquier escéptico o a los interesados por la ciencia o la espiritualidad. Sus páginas mezclan neurociencia, teología, casos forenses y testimonios de primera mano de algunos de los exorcistas más relevantes del mundo. El resultado, según su propio autor, es «transversal».

Gaona aclara que el libro «no da miedo leerlo. Todo está visto desde la perspectiva del bien. Es el bien que observa y mira al mal. Por lo tanto, creo que cualquier persona podría leerlo». El lenguaje morboso y las anécdotas gore son completamente ajenas al texto.

Amorth, Gallagher, Sudano, Luzón o Randazzo

Cuatro figuras principales vertebran la parte testimonial del libro. El padre Gabriele Amorth, el exorcista más célebre del siglo XX y fundador de la Asociación Internacional de Exorcistas, aparece en una entrevista que Gaona le hizo en vida y que se publica ahora en forma póstuma. 

Amorth, que practicó miles de exorcismos a lo largo de su vida —aunque, puntualiza Gaona, «muchos de ellos eran en realidad oraciones de liberación, no el ritual exorcístico formal»—, tuvo durante décadas numerosos enemigos incluso dentro del Vaticano. «No hay peor cuestión que negar la existencia del demonio. En el fondo es negar la existencia del mal como fuerza», dice Gaona al hablar de las resistencias que encontró el padre Amorth en vida.

Richard Gallagher, psiquiatra y profesor de la Universidad de Columbia, prologa el volumen y lo recomienda sinceramente. Gallagher no es un cualquiera en el mundo de los fenómenos paranormales, posiblemente es el terapeuta que más poseídos ha atendido a nivel mundial, habiendo documentado casos que desafían la explicación médica: pacientes que hablan con fluidez en lenguas que nunca aprendieron, revelan información que no podrían conocer, o manifiestan una fuerza física muy superior a su constitución. 

Glenn Sudano, exorcista de la arquidiócesis de Nueva York, es otro de los que más han hablado con Gaona y al que dedica 15 páginas del volumen. La elección de Nueva York como escenario no es casual: «Es un icono mundial de la modernidad, de la vanguardia, de lo más actual. Y a la vez resulta paradójico que Glenn Sudano, el exorcista, está a tope de trabajo», explica Gaona.

Y por último está Pietro Randazzo, al que Gaona dedica un capítulo entero: “Es considerado el desinfestador más conocido a nivel mundial, vive en un pequeño pueblo italiano y se dedica a recorrer medio planeta atendiendo casas que sus habitantes describen como habitadas por el mal”. Gaona aborda con precisión qué es y qué no es una posesión, explica con rigor los rituales exorcistas y aborda en profundidad el fenómeno de las infestaciones —esos lugares y objetos que, según la tradición, pueden albergar presencias malignas— con una seriedad que contrasta con la espectacularización que rodea al tema en otros contextos.

Los unicornios de la ciencia

La Iglesia Católica, aclara Gaona, es mucho más rigurosa con el exorcismo de lo que el cine ha hecho creer: «Me atrevería a decir que el 95 %, por no decir el 98-99 % de los casos, la propia Iglesia manda al supuesto poseído al psiquiatra. Gran parte de los casos, sin lugar a dudas, tienen una raíz psiquiátrica».

El exorcismo es la última instancia, gratuito, discreto, administrado únicamente por sacerdotes designados por sus obispos, y precedido por una preparación que Gaona compara con la de un deportista de élite: ayuno, confesión, oración profunda.

Pero lo que le interesa a Gaona como científico es ese margen residual que escapa a todo lo anterior. «Lo que podemos llamar los unicornios de la ciencia. Son aquellas situaciones en las cuales la explicación racional es muy difícil. Se da en todos los campos de la ciencia, por ejemplo, en la física cuántica es una realidad aceptada que a veces 2 más 2 no es 4», explica.

Ocurre por ejemplo cuando uno observa xenoglosia —personas sin formación que hablan con fluidez en lenguas que nunca aprendieron—, levitaciones de objetos y conocimientos que los supuestamente poseídos no tendrían forma de tener. «¿Cómo es posible que durante un exorcismo se tengan conocimientos de algo que está sucediendo en otro lugar o que le sucedió hace mucho tiempo a alguno de los presentes que acompañan con sus oraciones al sacerdote?», se pregunta. 

Como neuropsiquiatra forense que ha peritado algunos de los casos criminales más extremos de España —entre ellos el de Patrick Nogueira, el joven que descuartizó a su familia política— Gaona ha llegado a una conclusión incómoda: «Llega un momento que empiezas a tirar del hilo, tirar del hilo, y ya solo puedo explicarlo por el mal. Y es una fuerza que nos impele a unos respecto a otros».

Eso no es una afirmación teológica. Es la constatación de un límite. «La ciencia debe estudiar cualquier cosa. Creo que tenemos licencia, entre comillas, para matar como James Bond en el sentido de poder estudiar cualquier cosa. Si la ciencia tiene prejuicios, ya es el colmo de no estar abiertos», afirma Gaona.

Para los creyentes y para los que no lo son, el mensaje de Gaona apunta en la misma dirección: merece la pena mirar hacia ese uno o dos por ciento. Somos un grupo de personas intentando sacarle una foto al unicornio. 


Posesión

Autor: José Miguel Gaona
Editorial: La esfera de los libros
Año: 2026
Número de páginas: 614
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¿Católicos de primera fila? El Papa, Nachter y Bad Bunny

La visita de León XIV, una reflexión de Nachter y el entusiasmo de los fans de Bad Bunny nos invitan a preguntarnos si los católicos vivimos la fe desde la última fila o desde la primera.

19 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

La reciente visita del Papa León XIV a España ha sido una auténtica fiesta para miles de católicos. Hemos visto largas colas, plazas abarrotadas y personas recorriendo cientos de kilómetros con la esperanza de verlo durante unos segundos. La emoción era palpable. Y, sin embargo, toda esta alegría ha puesto de manifiesto una paradoja sobre la que merece la pena reflexionar.

El humorista Nachter lo ilustró a la perfección en uno de sus reels. Con su estilo desenfadado, mostraba cómo los cristianos que hacen horas de cola para acercarse al Papa son los mismos que ocupan los últimos bancos cuando asisten a Misa.

En mi parroquia lo veo todos los domingos. El párroco nunca comienza la celebración hasta que los primeros bancos están ocupados. Sin embargo, rara vez hay una multitud disputándose esos asientos privilegiados. Más bien todo lo contrario: es el mismo párroco el que muchas veces tiene que señalar con el dedo a alguien para que rellene ese solitario banco. Es curioso: estamos allí para encontrarnos con Dios, pero no parecemos especialmente interesados en estar más cerca.

Ser fans, como los de Bad Bunny

Quizá, en este sentido, los cristianos podríamos aprender algo de los seguidores de Bad Bunny. Sus fans están deseando estar en la famosa «casita», hacen colas interminables para ver mejor al artista o incluso tocarle. Disfrutan al máximo el evento y cuando salen, presumen de haber vivido algo extraordinario: «¡he visto de cerca a Bad Bunny!».

La comparación puede parecer provocadora, pero ¿qué imagen damos de nuestra fe si seguimos a Cristo con menos entusiasmo que a un artista? El mismo san Carlo Acutis se preguntaba esto mismo. Su madre contaba que él no entendía por qué las personas no hacen filas para visitar al Rey del Universo, vivo y real en el Sagrario: «en el tabernáculo está la Vida Eterna, y sin embargo, las iglesias están vacías» afirmaba. 

Ya lo decía Mateo: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente”. ¿Quién se animaría a hacerse fan de Dios si los que dicen seguirle no hacen colas para verle?

Seguir siendo salados

Pero la cuestión va mucho más allá del testimonio que damos a los demás. También afecta a nuestra propia vida espiritual. El gran peligro de cualquier creyente no suele ser el rechazo frontal a Dios, sino la costumbre. La rutina. Por ello, deberíamos preocuparnos por mantenernos «salados» y cultivar el asombro ante la grandeza de Dios.

¡Bendito asombro! San Juan Pablo II hablaba de dos actitudes espirituales para descubrir a Dios que viene a nuestro encuentro. «La segunda ―después de la espera atenta y vigilante― es la admiración, el asombro. Es necesario abrir los ojos para admirar a Dios que se esconde y al mismo tiempo se muestra en las cosas» (Audiencia General, 26 de julio de 2000).

El demonio está deseando por ello arrebatarnos este asombro. Pretende que normalicemos las maravillas de Dios, enfriando así nuestra pasión y nuestras ganas de verle. ¿Cómo normalizar que Dios nos habla como un enamorado en cada liturgia de la palabra? ¿Cómo dar por hecho que muere por nosotros y que carga con nuestros pecados? ¿Cómo acostumbrarnos a que un Dios tiene sed de vernos y que hace lo que sea para encontrarse con nosotros?

El Papa, un empujón a la primera fila

Tal vez por eso la visita del Papa ha sido también una oportunidad. Una oportunidad para preguntarnos si vivimos nuestra fe desde la última fila o desde la primera. Para preguntarnos si buscamos a Cristo con el interés que merece.

Porque cuando desaparezcan las multitudes y terminen los grandes acontecimientos, Jesús seguirá esperandonos en el sagrario. Sin focos. Sin aplausos. Sin colas. Y quizá la verdadera cuestión no sea cuánto nos emocionó ver al Papa, sino cuánto deseamos acercarnos a Cristo cada día.

Ojalá aprendamos a vivir una fe de primera fila.



Evangelización

15 santos patronos e intercesores para causas extrañas o diversas

Hay patronos de países, ciudades, gremios, de instituciones, eclesiales y civiles, para la familia, para invocar la salud y atraer bienes en la pobreza. Intercesores para adquirir virtudes o quitar defectos, para conseguir trabajo, para el amor y encontrar novia o novio, para los animales, para los imposibles. Va una muestra.

Francisco Otamendi·19 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Podríamos hablar de la Santísima Virgen María, de san José, o de tantos santos y mártires a los que acuden los cristianos a rezar. Pero en esta ocasión nos centramos en algunos santos patronos e intercesores a los que se acude en ocasiones, y que pueden denominarse extraños o no tan conocidos, porque se les invoca por causas muy diversas, o extrañas.

El sentir popular ha expresado en algunas frases estas peticiones dirigidas a santas y santos, para que ayuden cuando las cosas se ponen feas, o existe una verdadera necesidad. 

Por ejemplo, acordarse de Santa Bárbara cuando truena, San Antonio bendito, ayúdame a encontrar lo perdido. Santa Rita, abogada de los imposibles, ruega por nosotros. Por san Blas, la cigüeña verás. Por San Andrés, la nieve en los pies. Nada te turbe, nada te espante (para alcanzar la paz, de santa Teresa de Jesús), hasta San Antón, Pascuas son, etcétera.

Santas Rita, Bárbara, Bibiana y Clara de Asís

Santa Rita de Casia, santa de los imposibles, a la que se ha celebrado el 22 de mayo. Nació en 1381, perdió a su esposo (asesinado) y a sus hijos, perdonó, fue admitida entre las agustinas del monasterio de Santa María Magdalena de Casia. Pidió al Señor participar en su Pasión, y tuvo un estigma 15 años. 

Se le llama la santa de las rosas porque estando en cama antes de su muerte, pidió a una prima que le trajera dos higos y una rosa del huerto de la casa paterna. Era enero. La mujer pensó que deliraba. Sin embargo, encontró estupefacta los higos y la rosa, y los llevó a Casia. Santa Rita murió en 1447.

Santa Bárbara, patrona ante las tormentas, truenos y rayos. Esta virgen mártir nació en el siglo III en Nicomedia (Asia Menor, actual Turquía). Su padre era un tirano llamado Dióscoro, y encerró a su hija cuando se convirtió al cristianismo. Luego la ejecutó. Tras matar a su hija, falleció después de que le alcanzara un rayo. Santa Bárbara es patrona de los artilleros de España y Europa, y de las profesiones relacionadas con explosivos y fuego.

Santa Bibiana, patrona de la epilepsia y los dolores de cabeza. Vivió en la segunda mitad del siglo IV. Fue detenida y martirizada junto a su hermana Demetria, también santa.

San José de Cupertino se eleva a la vista de la Basílica de Loreto (Ludovico Mazzanti, Wikimedia commons).

San José de Cupertino, patrón de los pasajeros de avión y pilotos, y de los estudiantes con problemas. Tenía el don de la levitación, y se le representa volando.

Santa Clara de Asís, patrona del buen tiempo, se reza para que no llueva el día de la boda, entre otros motivos. En 1958, el papa Pío XII la declaró patrona de la televisión y de las telecomunicaciones. Santa Clara de Asís fue fundadora, con san Francisco de Asís, de la Orden de las clarisas.

San Magno de Fussen, patrón contra los insectos y otros animales ‘perniciosos’, y las orugas.

San Sebastián, patrono de los arqueros y contra las flechas envenenadas. Los santos mártires Sebastián, nacido en Milán, y Fabián, fueron encarcelados en las persecuciones a los cristianos de Diocleciano y Decio. San Sebastián ayudó a cristianos en la cárcel. Sobrevivió a las flechas, pero murió golpeado. San Fabián fue Papa 14 años.  

Santos Drogón, Friard, Cristóbal, Antonio Abad…

San Drogón. Patrón de los feos, según se dice, y de las parteras. 

San José de Arimatea. Patrón de las personas en duelo, y de las funerarias.

Cuenta el evangelista san Juan que José de Arimatea, discípulo de Jesús, pero en secreto por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le permitiera llevarse el cuerpo de Jesús, y Pilato se lo concedió. Así que vino y se llevó el cuerpo.

Junto con Nicoedemo, tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con especias, según la costumbre funeraria de los judíos. En el lugar donde fue crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie había sido depositado. Allí depositaron a Jesús.

San Friard. Patrón contra el miedo a las avispas

Santo Tomás de Aquino. Patrono de los estudiantes. San Pablo VI le llamó  “lámpara de la Iglesia y del mundo entero”. San Juan Pablo II, “maestro de pensamiento”. Benedicto XVI subrayó su obra de “armonía entre fe y razón”, y el Papa Francisco animó a ponernos “en su escuela” al lanzar tres años de celebraciones. 

San Simeón “Salus”, el loco. Patrón de los titiriteros. 

San Julián. Patrono de los payasos. 

San Cristóbal, patrono de los conductores. El santo comenzó siendo patrón de los arrieros, encargados de transportar las mercancías con animales.

San Antonio Abad y san Pablo ermitaño (Wikimedia Commons / Bernhard Strigel).

San Antón, patrono de los animales y de numerosos oficios. Nacido en Egipto en torno al año 250, siglo III, a san Antonio Abad se le considera padre del monacato, es decir, de la vida en comunidad llevada a cabo por monjes o monjas. Además, el 17 de enero se le invoca para proteger a los que se ganan la vida con negocios relacionados con ganados, y se bendice a las mascotas o animales de compañía.   

El autorFrancisco Otamendi

Vaticano

El Vaticano da luz verde a la beatificación de 20 mártires españoles

El Papa León XIV ha autorizado la promulgación de un decreto del Dicasterio para las Causas de los Santos reconociendo el martirio de 20 españoles.

Redacción Omnes·18 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El Papa León XIV ha autorizado al Dicasterio de las Causas de los Santos que promulgue los decretos que reconocen un martirio en España y las virtudes heroicas de cinco figuras religiosas de Europa y América.

El martirio de Ibiza: Vía libre a la beatificación

La decisión más destacada es el reconocimiento oficial del martirio de Juan Torres Torres y 19 compañeros. Se trata de un grupo de sacerdotes diocesanos que fueron asesinados por «odio a la fe» entre agosto y septiembre de 1936 en el territorio de la diócesis de Ibiza, en el contexto de la persecución religiosa de la Guerra Civil Española.

Al certificarse el martirio, la Iglesia exime la necesidad de un milagro comprobado, por lo que este grupo de 20 futuros beatos queda a las puertas de la ceremonia oficial de beatificación.

Cinco nuevos «Venerables» para la Iglesia universal

Asimismo, el Santo Padre aprobó las «virtudes heroicas» de cinco siervos de Dios, lo que les otorga formalmente el título de Venerables. A partir de este momento, se requerirá la confirmación de un milagro atribuido a su intercesión para que puedan ser beatificados. Los nuevos venerables son:

  • P. Julio Maria De Lombaerde (Bélgica/Brasil): Sacerdote nacido en Bélgica en 1878 y fallecido en Brasil en 1944. Fue el fundador de tres congregaciones: las Hijas del Corazón Inmaculado de María, los Misioneros de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento y las Hermanas de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento.
  • María Teresa Tallon (Estados Unidos): Fundadora de la Congregación de las Visitadoras Parroquiales de María Inmaculada, fallecida en Monroe en 1954.
  • María Agnese Tribbioli (Italia): Fundadora de la Congregación de las Hermanas Pías Obreras de San José, quien desarrolló su labor en Florencia hasta su muerte en 1965.
  • Clara Andreu y Malferit (España): Monja profesa del Monasterio jerónimo de San Bartolomé de Inca, nacida en Palma de Mallorca a finales del siglo XVI (1596) y fallecida en 1628.
  • Maria Petra Giordano (Italia): Monja de la Orden de Predicadores (Dominicas), nacida en Nápoles y fallecida en Bibbiena en el año 2006.
España

Un asombro que no envejece: el legado de Jérôme Lejeune cien años después

Madrid celebró el centenario del nacimiento de Jérôme Lejeune, descubridor de la causa del síndrome de Down, con un acto que reivindicó su defensa de la dignidad humana y sirvió para presentar un curso sobre su vida y legado.

Inmaculada Sancho·18 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

El centenario del nacimiento de Jérôme Lejeune se ha celebrado esta semana en el Colegio Mayor Roncalli de Madrid, con un acto que ha reunido a familiares, médicos y pensadores en torno a la figura del genetista francés, descubridor de la causa cromosómica del síndrome de Down y uno de los grandes defensores de la dignidad humana del siglo XX.

Durante el acto, la presidenta de la Cátedra Internacional de Bioética Jérôme Lejeune, Elena Postigo, ha leído una carta del actual presidente de la Pontificia Academia para la Vida, monseñor Renzo Pegoraro, que recordaba que Lejeune fue el primer presidente de esa misma institución y que «estamos llamados a recordar su vida y su legado”.

También ha señalado que, de su pensamiento, “lo central es que la dignidad del ser humano es indiscutible, y esa dignidad comienza con el inicio de la vida en el momento de la concepción”. Ha añadido también que “la dignidad de la persona no depende de las capacidades que posea, de las riquezas o del papel que desempeña”, sino que es “un don que la precede y la supera”.

El acto consistió una conversación entre Jean-Marie Le Méné, yerno de Lejeune y presidente de la Fundación Jérôme Lejeune en Francia, y el escritor y pensador Fabrice Hadjadj, padre de un hijo con síndrome de Down, moderada por José Martín Aguado, también padre de un hijo con trisomía 21. Le Méné se ha centrado en desmontar la imagen que, según ha dicho, circula sobre Lejeune en ciertos ambientes: la de un científico rígido y enfrentado al progreso.

Frente a eso, ha reivindicado a un hombre cuyo rasgo definitorio era “el asombro permanente”. A su vez, también ha resumido la ética médica que veía en su suegro con una idea que ha repetido casi como un lema: el papel del médico es cuidar, no acelerar la muerte del paciente, pero también evitar siempre que sufra. También, ha compartido un recuerdo personal, la muerte de una hermana en su infancia con solo cuatro meses, por una afección que hoy se trataría sin dificultad: “Me ha interpelado personalmente toda la vida”.

Hadjadj, por su parte, ha aportado una reflexión más filosófica, contraponiendo la figura del superhombre, condenado a quedar obsoleto por su propia lógica de superación técnica, a la de un niño con síndrome de Down: “El problema del superhombre es que entra en una competencia, siempre, mientras que el niño tiene algo más, no primitivo, sino primordial”, con una sencillez que “nos ensancha el corazón, la conciencia histórica, la relación con la naturaleza”. Y ha planteado la pregunta que, a su juicio, resume el verdadero desafío: “¿Quiénes son los débiles en este caso? Nosotros, porque cada uno de nosotros tiene su propia debilidad”.

Curso sobre Lejeune

El centenario ha sido también la ocasión para presentar un curso que recorre la figura de Lejeune desde ángulos muy distintos. Pablo Siegrist, director general de la Fundación Jérôme Lejeune en España, ha presentado sus contenidos, en los que participan, entre otros, sus hijos Karin y Thomas Lejeune, que aportan la mirada doméstica del padre de familia; el abogado estadounidense Martin Palmer, que reconstruye su papel como testigo experto en procesos judiciales sobre el estatuto del embrión; el médico John Bruchalski, que habla de cómo el legado de Lejeune ha marcado su propia práctica obstétrica; o el escritor y biógrafo de san Juan Pablo II, George Weigel que repasa la amistad del Papa con Lejeune.

A ello se suma una entrevista inédita a Birthe Lejeune, su viuda, en la que repasa la vida en común con el genetista.

El autorInmaculada Sancho

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Cultura

Rouault: el artista católico con varias de las mejores obras de arte cristiano

El pintor francés Georges Rouault (1871-1958) está considerado uno de los artistas cristianos más destacados del siglo XX. Pintó obras como “Cristo en las afueras”, “La crucifixión” y “El viejo rey”.

Redacción Omnes·18 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– Heather King, Angelus News (Estados Unidos)

Rouault, expresionista francés y católico devoto, nació en el barrio de Belleville, en las afueras de París. “En el barrio marginal del trabajo y el sufrimiento, en la oscuridad, nací. Velando por las vilezas pictóricas, trabajé a kilómetros de ciertos diletantes”, escribió más tarde.

Su padre era ebanista, y el primer trabajo de Rouault fue como ayudante de un restaurador de vidrieras. “Mi estancia allí fue breve, pero me marcó con una huella imborrable, legendaria”, comentó. Desde entonces, recordaría el espíritu de los artistas medievales anónimos que crearon las vidrieras, pero que prefirieron no firmarlas.

En 1908 se casó con Marthe Le Sidaner; tuvieron cuatro hijos.

Ya en 1913, un crítico, Gustave Coquiot, exclamó: “Hay que ser monje para entenderlo”.

Una obra más humana que política

Rouault se vio profundamente afectado por el estallido y las consecuencias de la Primera Guerra Mundial. Entabló amistad con el escritor católico Léon Bloy, conocido por su irascible carácter, y más tarde con el filósofo Jacques Maritain y su esposa, Rāissa, ambos conversos.

Pintó a fugitivos, payasos, prostitutas, mendigos y cadáveres: las víctimas de la guerra, el materialismo y una burguesía complaciente. Pero la obra de Rouault era humana, más que política.

Como observó Rāissa Maritain, “La calidad de una obra no depende de su tema, sino de su espíritu”. Jacques Maritain señaló: “Este tipo de “realismo” no es en absoluto un realismo de las apariencias físicas; es un realismo del significado espiritual de lo que existe (y se mueve, sufre, ama y mata); es un realismo impregnado de los signos y los sueños que se entremezclan con el ser de las cosas”.

Serie de grabados ‘El Miserere’

La obra maestra de Rouault es considerada por muchos la serie de grabados en huecograbado de técnica mixta titulada “El Miserere”, que expuso en 1948. Tenía casi 80 años en aquel entonces.

Con sus sutiles tonos de negro y gris, la serie retrata el horror y la tristeza del sufrimiento humano, así como la complicidad de cada ser humano en ese sufrimiento. “¿Acaso no somos todos convictos?”, pregunta el título de una de las obras. En otra, un dibujo de un hombre engreído y bien alimentado se titula “Nos creemos reyes”. Una tercera, “Calle de los solitarios”, podría, con su evocación del aislamiento existencial, ser la calle en la que yo -o tú- vivimos.

La agitación política, la amenaza de destrucción masiva y el auge de la derecha que caracterizaron la época de Rouault no han hecho sino intensificarse en nuestros días.

En la obra «Rouault: Una visión del sufrimiento y la salvación» (William B. Eerdmans, $19.14), el autor William A. Dyrness observó:

En 1952, un escritor de la revista religiosa “La Croix” le preguntó a Rouault qué opinaba del arte religioso o sacro. Como de costumbre, Rouault se negó a entrar en el debate. Simplemente dijo que, para hablar de arte en la Iglesia, primero hay que amar la pintura.

‘Crucifixion’ (década 1930), por Georges Rouault – Museo Soumaya – México (autor, José Luiz, atribución: © José Luiz Bernardes Ribeiro, Wikimedia commons, creative commons).

Para Rouault, hacer arte era también una forma de oración

En una entrevista de 2010 para la revista trimestral de literatura y arte «Image», el artista Makoto Fujimura añadió:

“Rouault nos invita no solo a la superficie del cuadro, sino también a la visión sacramental que entiende la pintura como mediadora de una realidad superior. Para Rouault, hacer arte era también una forma de oración. Era una disciplina y un ritual diarios que lo acercaban a Dios”.

“Si bien estuvo influenciado por los expresionistas, no pertenecía a su corriente. No buscaba expresarse; quería santificarse en el proceso. Su obra se centraba en la fidelidad a las realidades internas, pero también a la fragilidad del mundo. Estaba muy comprometido con los márgenes de la sociedad. Al identificarse con los pobres, las prostitutas y las personas marginadas, creía que encontraría a Jesús, una perspectiva profundamente católica y bíblica, como se evidencia en los escritos de Isaías o Jeremías”.

Con ese fin, Rouault fue un ejemplo de la vocación del arte como misión y llamamiento.

Matisse y Rouault, ante la pregunta de si seguirían pintando en una isla desierta

El biógrafo Pierre Courthion ha contado la siguiente historia:

Una vez les planteé a Matisse y a Rouault la siguiente pregunta: ¿seguirían pintando una isla desierta, donde hubieran perdido toda esperanza de volver a comunicarse con sus semejantes? La respuesta de Matisse fue rotundamente negativa: “No hay artistas sin público… Un artista quiere ser comprendido, un pintor, ser contemplado”.

Rouault, en cambio, fue más reservado: “Estoy seguro de que seguiría pintando, incluso sin un solo espectador, incluso sin esperanza de tenerlo”. Comprendí que para él, tras el inevitable repliegue sobre sí mismo, que es la fuente de toda obra de arte (aunque esto pueda parecer, en un principio, egocéntrico), la creación conduce a un acto de generosidad, un regalo a la comunidad, visible o invisible. Esto debe ser así para cualquier hombre cuyo genio provenga únicamente de Dios.

El cuadro más insignificante…

Finalmente, en palabras del propio Rouault:

“El cuadro más insignificante —realizado en prisión o en palacio, por quien sea (quizás por un pobre diablo de pintor que no pidió nacer ni ser pintor)— este pequeño cuadro insignificante, por muy inexperto que sea técnicamente, refutará a todos nuestros sensatos y razonables doctores de las artes durante quizás cien años”.

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Este artículo ha sido publicado originariamente en ‘Angelus News’, y pueden encontrarlo aquí.

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Evangelización

Christophe Flippo: “En la fe cristiana, eres salvado por Jesucristo. En la masonería, intentas salvarte a ti mismo”

Christophe Flippo, ex masón que formó parte de la organización más de 20 años, comparte su testimonio con Omnes para aclarar algunos mitos y explicar las características de la masonería, junto a las incompatibilidades de esta con la fe católica.

Paloma López Campos·18 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Christophe Flippo practicó la masonería durante 21 años. De pronto, en apenas unos segundos y por petición de su mujer, dejó la logia y volvió de nuevo al catolicismo. Su paso por la francmasonería deísta no fue superficial, sino que incluso llegó a ser maestro de una logia. Hoy, a punto de jubilarse con 66 años, cuenta su testimonio para desmitificar algunos conceptos sobre esta organización y explicar las razones por las que es imposible conjugar la fe católica con la masonería.

¿Qué le motivó a unirse a la masonería?

—Practiqué la masonería durante 21 años. Pasé por todos los niveles y capas. Me siento legitimado para hablar de ello porque tengo una gran experiencia. Trabajé en París en los rituales de la masonería y fui varias veces lo que llamamos “Venerable”, que es el maestro de una logia.

Sobre por qué entré: como la mayoría de la gente, buscaba un sentido a la vida. Mucha gente que entra viene de una cultura cristiana, pero no es practicante. Puede que Dios esté muy lejos de ellos, y ese era mi caso.

En el pasado, mi mujer y yo teníamos fe y educamos a nuestros hijos en la fe cristiana, pero progresivamente nos fuimos alejando de ella debido a la propia masonería. Personalmente, siempre he tenido en mente la pregunta de Leibniz: “¿Por qué hay algo en lugar de nada?”. Es decir, ¿por qué tenemos un mundo, personas en él y conciencia de quiénes somos en medio de un universo lleno de violencia y explosiones nucleares? Me parecía increíble y buscaba respuestas en libros esotéricos antes de ser masón. Al final, entré porque alguien de mi entorno me lo propuso.

¿Cómo describiría la organización?

—No se puede entender la francmasonería como una sola organización; hay dos tipos. Una es atea o laica y la otra es deísta, que cree en un dios genérico o un “arquitecto” que creó el mundo, pero nada más.

La parte atea es muy importante en Francia. Su objetivo es construir un mundo nuevo y mejor, lo cual trae consigo el modernismo y cuestiones sociales como el aborto. Toda la “evolución” de la sociedad está liderada principalmente por esta parte atea. Hubo una época, en la Tercera República francesa de 1870, en la que el 80 % de los diputados eran masones, por lo que su influencia fue enorme hasta la Segunda Guerra Mundial.

Los masones ateos hacen mucha política porque quieren promover su visión de la sociedad. Por eso, cuando ves a alguien hablando de masonería en la televisión o periódicos, casi siempre es de este lado. Toda la red de negocios y política está en ese lado, porque para ser político necesitas dinero y contactos.

La otra parte, la deísta, se basa en la tradición del Reino Unido y su constitución se estableció en el siglo XVIII, hacia 1715. Fue creada por dos pastores protestantes con la idea de buscar la paz, en una época de guerras entre católicos y protestantes. Querían sentar a la gente a la mesa para discutir sobre filosofía con tolerancia, sin la Iglesia de por medio. Cuando el Imperio Británico se expandió, reclutaron a personas locales en India o China para apoyarlos y manipularlos. Para que esto funcionara entre diferentes religiones, eliminaron cualquier mención a la fe cristiana. Así, un musulmán, budista o hinduista puede ser masón porque el único punto común es el “Gran Arquitecto del Universo”.

¿Cuál es el problema que surge de esa mezcla?

—El problema es que construyen rituales y una historia basada en una mezcla de muchas culturas: alquimia, ritos griegos, egipcios, templarios y también la Biblia. En el rito de emulación, que es el más conocido, el nombre del “Gran Arquitecto” cambia en cada nivel. Empieza como arquitecto, luego geómetra, y en un nivel llega a llamarse “divinidades”, en plural, lo cual ya es un problema para una fe monoteísta. Al final, el nombre es una concatenación de tres dioses: Jehová, Baal (el dios sirio) y On o Ra (el dios egipcio del sol). Te alejas del Dios único y terminas en un punto plenamente pagano.

Estos sincretismos terminan por generar interrogantes. ¿Qué luz se puede encontrar en estas tradiciones paganas?

En la fe cristiana, eres salvado por la redención de Jesucristo. En la masonería y la alquimia, intentas salvarte a ti mismo para volver a ser el “Adán perfecto” previo a la caída. Es una vía para perderse totalmente.

La masonería deísta es totalmente incompatible con la fe cristiana, porque relativiza. Todo es igual: desde el mito de Isis y Osiris hasta la resurrección de Cristo. En resumen, a los masones les cito la primera frase de Cristo en el Evangelio de Juan: “¿Qué buscáis?”.

¿Por eso decidió irse?

—Me fui en unos pocos segundos, aunque amaba la masonería. Me fui porque mi mujer me lo pidió. Estábamos redescubriendo la fe cristiana en una peregrinación en Francia y atravesábamos una crisis. Mi esposa dijo que la crisis se debía a que yo era masón, y como esposo, mi prioridad es ella.

El día que lo dejé recibí un signo: leí un texto de san Atanasio de Alejandría en una revista que decía: “Tu hermano es Dios”. Fue un mensaje para dejar de buscar “hermanos” en mi anterior comunidad; ahora mi hermano es Cristo.

¿Cómo afecta al matrimonio ser miembro de la masonería?

—Es un problema para las parejas porque construyes tu espiritualidad solo. Tu esposa no puede entender los rituales, que son extraños y progresivos. Se crea una brecha. Una mujer me contó una vez que su marido, que era masón, le pidió el divorcio durante una cena simplemente diciendo: “No tenemos nada más que compartir”. Él estaba construyendo algo por su cuenta y ella estaba sola.

¿Es la masonería una secta?

—No es una secta. Es difícil entrar, pero es fácil irse. No se bebe sangre, ni se escupe sobre Cristo. Pero sí es un extravío filosófico. Una búsqueda progresiva que aleja de Cristo en favor de las tradiciones paganas.

Sin embargo, la “fraternidad” es falsa. El día que te vas, desapareces para ellos. Yo estaba llorando en mi última reunión porque estaba triste por dejar a mis hermanos, pero al día siguiente nadie me llamó. La relación es con el grupo, no entre individuos.

¿Cómo ha influido tu salida de la masonería en tu vida personal, profesional o espiritual?

—Lo que cambió mi vida fue volver a ser cristiano. Dejas de juzgar. Antes, si veía a alguien pidiendo en la calle, juzgaba que era su culpa por beber o no trabajar; ahora simplemente le ayudo porque necesita ayuda. Ser cristiano te da esperanza y alegría.

Los ancianos nos preceden

Cuando era pequeña, nos llevaban del colegio a visitar ancianos a una residencia. No olía muy bien y algunos viejos daban un poco de miedo. Con mis pocos años no entendía el sentido de aquellas visitas, pero lo comprendí años después.

18 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Últimamente he leído dos libros sobre ancianos que me han impresionado. El primero de ellos, “Cuando las grullas vuelven al sur” de la sueca Lisa Ridzén (RBA 2024), narra la historia de Bo, ya enfermo y con su mujer ingresada en una residencia para personas con demencia. Bo vive solo en una casa en mitad del bosque, con la única compañía de su perro y la ayuda de las cuidadoras del servicio de atención domiciliaria.

Me conmovió esta historia sencilla que narra el afecto del viejo por su perro, las dificultades para asumir su pérdida de autonomía, el dolor por la esposa ausente y su afán por llegar a comunicarse mejor con su hijo Hans, a pesar de que siente que ahora él quiere controlarlo todo.

El segundo libro se llama “Las gratitudes”, de la francesa Delphine De Vigan (Anagrama 2016), y nos cuenta la historia de una anciana necesitada de dar las gracias antes de morir. Con la ayuda de Marie, una vecina que es como su hija, y de Jérôme, el logopeda de la residencia donde está ingresada, la anciana Michka tratará de cumplir su deseo de encontrar al matrimonio que, durante los años de la ocupación alemana, siendo una niña, le salvó de morir acogiéndola y escondiéndola en su casa. 

La historia que narra De Vigan me dejó pensando que quizá tendría que ser al revés. Deberíamos ser nosotros los que diéramos las gracias a los ancianos mientras todavía están con nosotros. Les debemos respeto, agradecimiento, escucha.

Proyectos de existencia

A veces no es fácil convivir con personas mayores o cuidar de ellas, pero hemos de recordar siempre que no son niños. No podemos regañarles, arrinconarles ni olvidar que tienen mucho que aportar. Nos preocupamos por las medicinas, por su alimentación o por los cuidados prácticos, pero no nos ponemos en su lugar.

Como afirmaba el Papa Francisco en su catequesis del 23 de febrero de 2022, “para una edad que ya es parte determinante del espacio comunitario y se extiende a un tercio de toda la vida, hay —a veces— planes de asistencia, pero no proyectos de existencia. Planes de asistencia, sí; pero no proyectos para hacerles vivir en plenitud. Y esto es un vacío de pensamiento, imaginación, creatividad”.

Debemos reflexionar por tanto sobre lo importante y hermoso de cuidar a los ancianos, y sobre cómo acompañarlos mejor. Podemos compartir una conversación tranquila, una risa, una caricia o simplemente permanecer un rato a su lado, aunque sea sin decir nada. Podemos escuchar sus recuerdos, o sus desvaríos, ayudar a calmar la ansiedad y el miedo que a veces acarrea la vejez.

Algunos se preguntan por qué mantener vivo a un anciano que ya no reconoce a nadie o que tiene una enfermedad terminal. ¿Qué sentido tiene esa vida?, se dicen muchas personas. Claramente son situaciones que producen gran impotencia, sufrimiento y cansancio. ¿Por qué siguen ahí esos pobres viejos si no se enteran de nada? La respuesta no es sencilla y se entiende más con el corazón que con la cabeza. Como siempre y como para casi todo en la vida hay una única explicación: el amor.

Los ancianos nos enseñan a querer, nos dan lecciones de lucha, nos muestran qué es la dignidad, porque la encarnan y porque, con los ojos de la fe, son especialmente amados por Dios. Como nos recordaba el Papa Francisco, los ancianos son un regalo: “la vejez es un don para todas las edades de la vida. Es un don de madurez, de sabiduría”.

Dar las gracias a los ancianos

Copio de otro libro llamado “Vivero”, escrito por el chileno A. J. Ponce, su experiencia al asistir a una reunión para familiares de personas con alzhéimer: “A Manuela la conocí en una de esas charlas que dan la enfermeras y los cuidadores veteranos en el centro de salud mental donde diagnosticaron a papá. Ella había asistido para despedirse. Su padre había muerto días atrás. Ya no quería seguir vinculada a nada que le recordase la enfermedad que no solo le quitó a su progenitor, sino también su manera de residir en el tiempo. Eso no lo dijo en el discurso de salida. Me lo comentó luego en un café cercano a su casa. Lo que aseguró frente a todos nosotros, primerizos recién notificados sobre la nueva condición de nuestros parientes, fue que había sido el proceso que más la hizo crecer en su vida. Sesenta y tres años, un esposo, cinco hijos, dos abortos, una carrera de lingüista y lo que más la había hecho crecer fue sostener a su papá en sus brazos para poder llevarlo de la cama a la ducha. Todos los días, durante quince años. ¿Qué significa crecer?”. Crecemos cuando cuidamos. Eso lo cambia todo.

Los que necesitan cuidados nos cuidan a nosotros, aunque no lo sepan. Nos hacen mejores. Cuando era pequeña, nos llevaban del colegio a visitar ancianos a una residencia. No olía muy bien y algunos viejos daban un poco de miedo. Con mis pocos años no entendía el sentido de aquellas visitas, pero lo comprendí años después.

Los ancianos nos preceden. Seguramente también lucharon con uñas y dientes aunque ahora solo tengan el temblor de sus voces, sus palabras a veces distorsionadas o sin sentido, su fragilidad y a veces sus quejas y gruñidos. Ellos generan en nosotros esa clase de amor que puede salvar el mundo. El más incondicional. Por eso los necesitamos. Dales las gracias, cuando todavía estás a tiempo.

El autorSara Barrena

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Evangelio

No tengáis miedo. Domingo XII del Tiempo Ordinario (A)

Vitus Ntube nos comenta la lecturas del Domingo XII del Tiempo Ordinario (A) correspondiente al día 21 de junio de 2026.

Vitus Ntube·18 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

La liturgia de hoy está marcada por el tema del miedo. Nos dice qué debemos temer y qué no. Ante todo, Cristo quiere liberarnos del tipo de miedo que paraliza y silencia nuestro testimonio. Después del llamado y la misión de los Doce el domingo pasado, el Señor ahora prepara a sus apóstoles para lo que viene: oposición, rechazo e incluso persecución.

Jesús insiste: “No tengáis miedo”. Tres veces en el Evangelio escuchamos esta exhortación, y en una ocasión se nos dice qué debemos temer. Se nos anima a no temer nada de lo que sucede como parte de la misión de Jesús. Se nos invita a proclamar a Cristo sin miedo. Jesús dice: “Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz”.

El cristiano está expuesto a amenazas al vivir la fe y llevar a cabo la misión. Esta experiencia no es nueva. El profeta Jeremías, en la primera lectura, se encuentra rodeado de miedo y hostilidad. Traicionado incluso por sus amigos, escucha los susurros de sus enemigos. Sin embargo, afirma: “Pero el Señor es mi fuerte defensor”. El miedo no tiene la última palabra; la tiene la confianza.

Lamentablemente, esta realidad continúa en nuestro tiempo. Muchos cristianos siguen enfrentando persecución, incluso la muerte, por su fe. Uno podría esperar que el miedo los silencie, y sin embargo, una y otra vez somos testigos de un valor extraordinario. Su fidelidad nos interpela y su ejemplo nos fortalece.

Esto nos recuerda la historia de Blanca de la Agonía de Jesús en Diálogos de las Carmelitas, de Georges Bernanos. Es una joven dominada por el miedo, que entra en un convento carmelita buscando paz, solo para enfrentarse al terror de la Revolución Francesa, que suprime la vida religiosa y condena a las monjas a muerte. Blanca huye inicialmente por miedo, pero finalmente regresa en el momento de su martirio, uniéndose a sus hermanas mientras cantan serenamente el Salve Regina y el Veni Creator Spiritus al subir al cadalso; sus voces se van apagando una a una con cada caída de la guillotina, hasta que Blanca misma da un paso adelante para unir su voz a la de ellas y abrazar la muerte con solidaridad y valentía.

La llamada “¡No tengáis miedo!” resuena con fuerza también en tiempos más recientes. Al comienzo de su pontificado, san Juan Pablo II lo proclamó al mundo. Repitió tres veces esta exhortación, invitando a acoger a Cristo, abrirle de par en par las puertas y aceptar su potestad.

Esa invitación de “¡No tengáis miedo!” es siempre válida para el cristiano de todos los tiempos, porque es siempre una invitación a confiar más en Dios. Es una invitación a recordar que tenemos un valor inmenso ante Él. Jesús dice: “valéis más vosotros que muchos gorriones”. El remedio contra nuestros miedos es la confianza en Dios y en su amor providente.

Jesús también nos dice qué debemos temer: “temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la Gehenna”. En otras palabras, teman el pecado. Existe un peligro mucho mayor que la persecución: la perdicióndel alma. A diferencia de las amenazas externas, el pecado actúa desde dentro. No hiere el cuerpo, sino que corroe el corazón. Hoy, a menudo aparece en formas sutiles: adicciones, ideologías falsas, la seducción del materialismo, la búsqueda de la comodidad a cualquier precio. Estos son los enemigos silenciosos que debemos aprender a reconocer y resistir.

Vaticano

El Papa pide “alzar la mirada” con amor y respeto, y ve en Canarias “una clave de diálogo” 

León XIV ha dado las gracias de nuevo en la Audiencia de hoy por el viaje apostólico a España y la fe del pueblo español. Entre sus reflexiones, ve en Canarias una clave para mirar a la gente y al mundo con “los ojos de Dios: amor, respeto y compasión”, e impulsar “el diálogo entre personas y pueblos”.   

Francisco Otamendi·17 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

El Santo Padre ha vuelto a dar las gracias en la Audiencia de esta mañana por su viaje apostólico a España, “un país europeo de antigua y riquísima tradición católica”, ha dicho.

El Papa ha sido acogido en todas partes “con entusiasmo y apertura a la escucha”, y “doy gracias por ello a Dios y a todo el pueblo español, al Rey y a las autoridades civiles, a los obispos y a las comunidades eclesiales. El pueblo de Dios me ha confortado grandemente con la festiva manifestación de su fe y de su afecto”.

Por su parte, ha añadido, “he confirmado a los fieles y, como obispo de Roma, los he animado a superar cualquier forma de división y de contraposición, y a cultivar siempre la comunión, el diálogo, la unidad en la diversidad”. 

Custodiar el patrimonio de España y de Europa

En sus reflexiones, la tradición católica de España le ha llevado a reflexionar sobre Europa. 

La participación de multitudes en los actos en España. que no había que dar por sentada, ha dicho, expresa, ante todo, “la fe del pueblo español; al mismo tiempo, considero que manifiesta la necesidad generalizada de reencontrarse unidos sobre un fundamento verdadero y profundo, no ideológico ni de interés parcial”.

“Ese fundamento que solo Cristo, en último término, puede asegurar, y que el Evangelio, a través de las necesarias “inculturaciones”, puede transmitir a la vida de los pueblos”.

El Santo Padre ha recordado que en Madrid y Barcelona, nos hemos reunido en las grandes catedrales, así como en los modernísimos estadios, además de rezar el Santo Rosario en la abadía de Montserrat, y celebrar en la Sagrada Familia, símbolo majestuoso, sinfonía de piedra y de luz que habla a todos del misterio cristiano. 

El papa León XIV abraza a un niño que le hizo algunas preguntas durante un encuentro con representantes de organizaciones caritativas y de asistencia social diocesanas en la parroquia de Sant Agustí, en Barcelona (España), el 10 de junio de 2026. (Foto de CNS/Lola Gómez).

Encuentro de lo antiguo y lo moderno

E inmediatamente, ha subrayado que “este encuentro de lo antiguo y lo moderno, de la tradición católica y la cultura contemporánea, me ha hecho percibir directamente el carácter propio de Europa, su riqueza inestimable, como realidad actual, no superada. 

“Se trata de un patrimonio que hay que custodiar con cuidado, para poder invertirlo en el hoy global con sus desafíos históricos: la paz, la ecología integral, el desarrollo equitativo y sostenible, el respeto a la dignidad humana”.

Claves de interpretación en Canarias

El Sucesor de Pedro ha revelado que ha sido en la última etapa de su itinerario, en las islas Canarias, donde ha encontrado “una clave de interpretación general”. 

Una clave que se la han ofrecido, “por una parte, la misma posición geográfica del archipiélago; y, por otra, la realidad de una Iglesia local que acoge a un gran número de migrantes forzados, procedentes sobre todo de África”.

“El fenómeno migratorio es complejo y requiere planes de acción orgánicos y concertados”, ha proseguido en su reflexión. 

Y esta clave de interpretación “nos hace entender que estamos llamados a releer el Evangelio en el mundo de hoy intercambiándonos los dones de nuestras respectivas culturas y, en especial, los frutos que produce en ellas la fecundidad del mensaje de Cristo”. 

El diálogo entre personas y gentes, la fraternidad

Uno de estos frutos es “precisamente el diálogo entre las personas y entre los pueblos”, ha señalado, “el encuentro con espíritu de fraternidad, que permite descubrir y apreciar recíprocamente los valores de los que el otro es portador. Este camino no es fácil; requiere buena voluntad y la ayuda de Dios, pero es el camino que conduce a la civilización del amor. 

“¡Alcemos la mirada!, aprendamos de Jesús” 

Queridos hermanos y hermanas, ha concluido el Papa, “el lema de este viaje apostólico era “Alzad la mirada” (cfr. Jn 4,35). Son palabras que Jesús dirige a sus primeros discípulos para enseñarles a ver en las personas y en las multitudes el deseo de vida, de verdad, de plenitud. 

“El Señor repite estas palabras, a mí el primero, y con su gracia lo he experimentado durante el viaje. Hoy quisiera compartir con ustedes esta invitación: ¡alcemos la mirada! Aprendamos de Jesús a mirar al prójimo, la gente, el mundo, “con los ojos de Dios”, es decir, con amor, respeto y compasión”.

Irán-Estados Unidos: “siempre es mejor mediante el diálogo y la negociación”

Ayer noche, a la salida de Castel Gandolfo para regresar a Roma, el Papa contestó a algunas preguntas de los corresponsales, sobre las reuniones del G7 y el acuerdo preliminar de paz entre Estados Unidos e Irán.

“Negociaciones… Gracias a Dios, al menos existe este Memorándum que, según dicen, firmarán oficialmente el viernes”, comentó el Papa. “Aún quedarán varios puntos por concretar, pero siempre es mejor hacerlo mediante el diálogo y la negociación, y no volviendo a la guerra”. 

El deseo es que “sea realmente una solución a la guerra, que la guerra haya terminado de verdad y que podamos seguir adelante por el bien de todos. Eliminar las armas nucleares, eso sí, buscar el bien de todos los pueblos, buscar cómo resolver los problemas, también a nivel económico y social, que se han creado en este tiempo”. manifestó.

Esta mañana ha reiterado la misma idea al final de la Audiencia, señalando que ve el acuerdo con satisfacción, y ha agradecido sus esfuerzos a todos los países que han participado.

En sentido contrario, ha reaccionado ante las noticias sobre Ucrania, y ha invitado a rezar “para que esta guerra termine”, y “se abran los caminos de diálogo, que haga posible una paz justa y duradera”.

El autorFrancisco Otamendi

De Torrelodones a Vallecas: un viaje hacia lo esencial 

Puedes vivir en Vallecas mirando hacia abajo o mirando hacia el horizonte, el mundo interior es la clave para sentirlo de una forma u otra.

17 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

Llevo tiempo dando vueltas a todo lo que he vivido desde que me casé en 2021. Desde entonces cualquier intento de control o previsión sobre mi propia vida hubiese fallado en un 100 %. Nunca pensé que me pasaría lo que me ha pasado, que viviría donde vivo y que me pasaría los días como me los paso.

Vengo de una familia acomodada, he ido a un colegio privado y mi rendimiento académico era excelente. He vivido toda la vida en Torrelodones, al norte de Madrid, en un chalet con una piscina maravillosa. 

En mi familia hemos gozado todos de buena salud y hemos podido disfrutar de veranos de lujo. He conocido Marbella, he sido socia del club de Campo de Madrid, he podido pasar Navidades en el Hotel Ritz de Madrid y viajar varias veces a Venecia, Londres y París. He visitado los castillos del Río Loira. He vivido en Alemania y Chicago. He podido viajar en crucero y aprender todo lo que se me antojara: windsurf, esquí, equitación, flamenco, piano. 

Ahora, me encuentro en unas circunstancias tan diferentes que parece que mi vida adulta no se corresponde con lo que he vivido desde pequeña y que, por eso, podría sentirme frustrada o insatisfecha.  

Desde fuera cualquiera podría decir que algo he hecho mal, ya que parece que me ha ido bastante mal desde el punto de vista económico. Sin embargo, aunque materialmente no haya progresado, vitalmente no me he perdido nada. Más aún: ocurren más cosas e incluso cosas más grandes dentro de mí que fuera.

Vivo en Vallecas con mi marido y mis tres hijos, muy justitos de dinero, pasando veranos muy calurosos, sin piscina y metidos en un piso donde hago maravillas para que mis hijos experimenten la misma belleza que viví yo de pequeña. 

Vivo en Vallecas, sin un horizonte profesional claro, cuidando de uno de mis hijos que padece fibrosis quística, una enfermedad incurable que hoy en día cuenta con muy buenos tratamientos que le permiten tener una buena vida. Sin embargo, para ello, a mis 31 años, he tenido que dejar mi trabajo profesional, y dedicarme a él plenamente, día a día, sin descanso. De esta manera, podré garantizar que tenga una buena salud pulmonar y respire bien, renunciando en parte a todo lo que me gustaría disfrutar de mis amistades y vida social. 

Todo lo que relato parece indicar que no me va bien ni económicamente, ni profesionalmente, ni en ninguno de los sentidos que una persona puede esperar de sus decisiones; incluso alguno podría pensar que hubiese sido mejor no casarme o tener hijos. Porque, por ahora, lo que me ha venido con ellos parecen grandes desgracias. 

Sin embargo, dentro de mí, recorro caminos de belleza, esos que da la fe cuando se vive desde las entrañas de una vocación.

Así, desde la vocación y la convicción de que mi vida no me la guiso yo, sino que me la guisa Dios mismo, todo se me presenta como un privilegio. Por un lado, la enfermedad de mi pequeño se me presenta como un regalo suyo: un cara a cara con Cristo, con Cristo crucificado, que me hace personalmente una promesa. Por otro lado, nuestro pequeño nivel adquisitivo no nos limita, sino que nos ayuda a disfrutar de lo esencial. Una tarde en el campo se nos antoja como un plan perfecto, volviendo luego a nuestro pisito de Vallecas a dormir. 

Es verdad que Vallecas nunca será un lugar tan bonito como Torrelodones. Pero, en realidad, puedo vivir en Vallecas sin ningún tipo de complejo y agradecida por todo lo recibido. No vivo menos, vivo a lo grande. Puedo darles mis hijos y a mi marido lo esencial: puedo darles todos mis conocimientos y cultura y todo mi cariño y el amor de mi querido Dios.

En un barrio como Vallecas no hay nada que no podamos vivir. No es un barrio homogéneo, la gente es de mil lugares y de mil maneras. Yo lo contemplo todo desde mi casa, donde paso los días cuidando a mi pequeño y lo vivo todo desde dentro. Y, de hecho, dentro de mí Dios abre nuevos caminos en los que vivo una vida que no esperaba. Llena de alegría, me entrego a este lugar y a esta gente de Vallecas, que habla, ríe y llora alto; que no calla lo que le indigna; que grita de emoción. 

Y creo que la clave de todo está en la mirada. Puedes vivir en Vallecas mirando hacia abajo o mirando hacia el horizonte. La diferencia en mi caso está en una formación sólida en humanidades y en la doctrina de mi fe católica. Mi mente y mi corazón están llenos de pasiones, ideas e intereses que no tienen otro lugar de procedencia que el alma humana. Y todo lo que mi alma ha ido asimilando me lo llevo allí donde esté y donde viva. La buena educación elimina la altivez de los que viven bien y el complejo de los que viven peor. La fe católica tiene una respuesta para vivir cualquier suceso con una mirada renovada. Del sentimiento de desgraciada puedes alcanzar el sentimiento de privilegiada. De la experiencia de la enfermedad puedes alcanzar la experiencia de amor aún más grande. De Vallecas, un espacio de genuina humanidad. 

Todo esto lo escribo como tributo a mi marido, hombre fino de Vallecas. No nos unió nada que viniera de fuera, sino lo que llevábamos cada uno en el alma: un mismo amor, al bien, la verdad y la belleza. 

El autorAlmudena Rivadulla Durán

Casada, madre de tres hijos y Doctora en Filosofía

Mundo

Crece el acoso a cristianos en Israel y sus defensores instan a denunciarlo

Según nuevos datos presentados el 4 de junio por el Centro de Datos sobre Libertad Religiosa, se ha producido un fuerte aumento en los casos de acoso denunciados contra cristianos en Israel.

OSV / Omnes·17 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

– Judith Sudilovsky, Jerusalén, OSV News

La fundadora del Centro de Datos sobre Libertad Religiosa, Yisca Harani, ha afirmado que ya se han documentado más de 88 incidentes este año, 63 de ellos solo en el segundo trimestre, lo que sitúa a 2026 en camino de superar el total de 181 casos del año pasado.

“Hemos superado todas nuestras previsiones, y aún no hemos llegado a finales de junio”, dijo.

La mayoría de los incidentes, que incluyen escupitajos e insultos verbales, vandalismo y profanación de tumbas, lápidas, estatuas y cruces, así como daños a letreros y grafitis, han tenido lugar en la Ciudad Vieja de Jerusalén, en el Monte Sion y cerca del Patriarcado Armenio, ubicado en una de las rutas hacia el Barrio Judío, según Harani, una erudita cristiana judío-israelí.

También se han registrado casos de acoso, vandalismo e incendios provocados en lugares sagrados cristianos en el norte de Israel, ha añadido.

Dos versiones: ¿incidentes “aislados” o “algo cotidiano”?

Aunque las autoridades israelíes sostienen que se trata de “incidentes aislados” y “bromas” llevadas a cabo por una pequeña minoría de jóvenes, en su mayoría menores de edad, los religiosos cristianos informan que es “algo cotidiano”, dijo Harani, criticando lo que ella denominó una reticencia de las autoridades a tratar el problema como un asunto sistémico.

Se requiere constancia para reportar incidentes

Ori Narov, director del departamento jurídico del Centro de Acción Religiosa de Israel (IRAC), ha señalado que la policía suele abrir solo un pequeño número de investigaciones. De las 25 denuncias que el IRAC presentó entre 2012 y 2021, 19 fueron archivadas alegando que “no se encontró al sospechoso”, que “no se cometió ningún delito” o que el caso “no era apto para la investigación”, explicó.

No obstante, hizo hincapié ante los líderes cristianos, incluidos el clero católico y las religiosas y religiosos presentes en la conferencia, en la importancia de perseverar en la presentación de denuncias, documentar los incidentes y exigir la plena rendición de cuentas ante la ley.

“No me cabe duda de que el camino es largo… pero como ya hemos dicho, no le tememos a un camino largo y también alcanzaremos un futuro mejor”, afirmó.

Vandalismo y vejaciones a las Hermanas de Santa Isabel

El padre Stanislaw Kolakowski, en representación de las Hermanas de Santa Isabel del albergue para peregrinos New Polish House, ubicado en una comunidad judía ultraortodoxa a las afueras de la Ciudad Vieja, afirmó que los incidentes se producen por rachas. A veces, los vecinos ofrecen saludos amistosos, pero las hermanas católicas también han sufrido actos de vandalismo en su propiedad, principalmente por parte de jóvenes, quienes han derribado una cruz de piedra, roto el parabrisas de un coche, entrado sin permiso y arrojado huevos, basura y piedras al terreno.

Según explicó, la línea directa del Centro de Datos sobre Libertad Religiosa les ha resultado de “gran valor” como recurso en situaciones de crisis, ya que les orienta sobre “qué hacer, cómo reaccionar, a quién denunciar un incidente determinado y cómo hacerlo”.

Cooperación limitada por parte de las autoridades estatales

Harani describió el trabajo de la misión de la línea directa del Centro, que acaba de cumplir tres años: documentar sistemáticamente los incidentes, determinar su alcance y presentar pruebas a las autoridades para reducir y, en última instancia, eliminar el fenómeno. A lo largo de sus tres años de funcionamiento, afirmó, la iniciativa ha experimentado tanto avances como retrocesos.

La escasa cooperación de las autoridades estatales y su tendencia a minimizar la gravedad del fenómeno representan un desafío importante, afirmó Harani, al igual que la falta de denuncias de incidentes dentro de las propias comunidades cristianas. Harani señaló que muchas víctimas optan por no denunciar los incidentes ni comunicarse con la línea directa del centro, lo que limita la capacidad de la organización para obtener una visión completa y precisa de los hechos.

Si bien en la conferencia estuvieron presentes representantes del Ministerio de Asuntos Exteriores, del Ministerio de Justicia y de la policía de Israel, no estaban autorizados a hacer comentarios públicos.

Aumenta la participación del mundo académico israelí y la sociedad civil

Entre los aspectos positivos, Harani destacó la creciente participación del mundo académico israelí.

Universidades como la Universidad Hebrea, la Universidad Abierta y la Universidad de Haifa han apoyado la investigación y organizado conferencias a pesar de la resistencia inicial, afirmó Harani. 

También destacó el papel de la sociedad civil, señalando que cientos de voluntarios se han sumado a la iniciativa, conformando lo que, según ella, es la mayor iniciativa de voluntariado de este tipo en Israel. Estos voluntarios brindan apoyo con presencia protectora, documentación, acompañamiento a las víctimas y elaboración de informes sobre el terreno, explicó.

“Cientos de israelíes, preocupados y dolidos por el acoso, optaron por no quedarse solos en la desesperación y la ira. Transformaron la preocupación en acción, el dolor en voluntariado”, enfatizó Harani. “Cada mes, nuevas personas se suman al grupo de voluntarios. Estamos listos para responder a las llamadas para acompañar, documentar, brindar asistencia y estar presentes sobre el terreno cuando sea necesario”.

El ataque a una religiosa francesa ahonda en el problema

El violento ataque sufrido el 28 de abril por una religiosa francesa que trabaja como investigadora en la Escuela Bíblica y Arqueológica Francesa, cerca del Cenáculo y la Tumba del Rey David en Jerusalén, acaparó titulares internacionales, ya que la agresión fue grabada por cámaras de seguridad.

El sospechoso del ataque permanece bajo custodia desde entonces y se espera que sea juzgado por agresión motivada por la hostilidad hacia un grupo religioso.

Sacerdote del Patriarcado Latino

A pocos días de la presentación del informe, prevista para el 4 de junio, un sacerdote del Patriarcado Latino denunció haber sido escupido e insultado verbalmente por tres jóvenes religiosos judíos, quienes además le hicieron gestos obscenos al salir de un restaurante cerca de la Puerta de Damasco. Según declaró en un comunicado, el sacerdote había estado almorzando con amigos israelíes, entre ellos activistas por la paz.

Según relató, el acoso se prolongó durante varios minutos, y sus acompañantes salieron del restaurante y se enfrentaron a los jóvenes. Los amigos del sacerdote presentaron una denuncia ante la policía, a pesar de las largas demoras en el proceso y los repetidos intentos de disuadirlos de hacerlo, añadió.

Si bien reconoce que publicar documentación sobre el acoso a cristianos conlleva riesgos, —entre ellos, un posible uso indebido con fines de propaganda antisemita en el extranjero—, Harani insistió en que la transparencia y la publicación de datos siguen siendo esenciales.

“Sabemos que lo que anunciamos, especialmente los vídeos, se convierte en propaganda antisemita virulenta, con consecuencias”, afirmó. “Eso no me impedirá publicar las estadísticas, pero sí me impedirá hacer algo sensacionalista”.

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– Judith Sudilovsky escribe para OSV News desde Jerusalén.

El autorOSV / Omnes

Familia

La Primera Comunión más especial

Entrevista con Antonio y Elena, padres de tres hijos. Uno de ellos, Jaime, lleva un tiempo luchando con dos tumores cerebrales, lo cual no le ha impedido hacer la Primera Comunión.

Álvaro Gil Ruiz·17 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 8 minutos

El pasado 9 de mayo Jaime hizo su Primera Comunión, algo de lo más normal en el mes de mayo. Pero en el caso de Jaime y su familia fue mucho más especial de lo habitual, porque en tan solo 8 años de vida, ha padecido, nada más y nada menos, que dos tumores cerebrales, de los que se ha curado uno y el otro se ha reducido en un 60 %.  Esto es lo que hace mucho más emocionante, para toda la familia, la Primera Comunión de Jaime, que han vivido con mucha fe.

Dicen que detrás de un gran hombre hay una gran mujer. Trasladando esta realidad al caso de Jaime, podemos decir que detrás de él hay un gran padre y una gran madre, Antonio y Elena. Son un testimonio vivo de fe y esperanza, porque están sacando adelante a su familia, con momentos de oscuridad y de luz, pero siempre con ilusión y confianza en Dios.  En este medio hemos tenido la fortuna de poder entrevistar y conocer mejor a esta familia.

¿Podéis contarnos un poco cada uno quiénes sois y de dónde venís? 

– [Elena]: Yo soy farmacéutica y madre de tres hijos, dos niñas y nuestro hijo Jaime. Trabajo en un laboratorio farmacéutico, pero actualmente estoy con la prestación para cuidado de menores con cáncer u otra enfermedad grave por lo que me estoy dedicando al cuidado de mis hijos, especialmente de Jaime desde que le detectaron una recaída de su tumor cerebral.

– [Antonio]: Yo soy Antonio, arquitecto. Tengo mi propia empresa de interiorismo en viviendas y también en espacios sagrados como parroquias, monasterios y capillas.

¿Cómo habéis vivido en vuestras familias respectivas? 

– Venimos de familias afincadas en Madrid desde hace muchos años y donde hemos recibido mucho cariño y dedicación, así como una buena formación cristiana y en virtudes humanas, con un gran respeto a la libertad y fomento de la responsabilidad personal.

¿Habéis recibido el don de la fe en la familia? 

– Sí, en nuestras familias nos enseñaron a rezar y a tener devoción a la Sagrada Familia, así como a pensar en los demás y ser generosos con nuestros hermanos, amigos y vecinos. Además, nuestros padres nos llevaron a colegios de formación cristiana, donde reforzamos esos valores aprendidos en la familia.

¿Cómo os conocisteis? ¿Cómo nació “lo vuestro»? ¿Cuándo decidisteis formar una familia? 

– [Elena]: Se podría decir que nos conocimos por una encerrona de unos amigos nuestros. Una amiga mía me habló de que me iba a presentar a un amigo de su entonces novio. Quedamos una noche a cenar los cuatro y ese mismo día surgió el amor entre los dos. Más adelante comenzamos a salir y al año y medio nos casamos.

¿Cómo fueron vuestros primeros años de matrimonio? 

– Muy felices. Teníamos muy pocos recursos, pero no necesitábamos casi nada. Alquilamos un pequeño piso en Paracuellos de Jarama, una de las zonas de alquiler más baratas de aquel año 2014, que nos quedaba cerca del trabajo y nos parecía una zona tranquila y buena para criar a nuestros hijos, al menos en su infancia.

¿Cuántos hijos habéis tenido? ¿Qué edades tienen ahora? 

– Teníamos ilusión por tener 3 o 4 hijos y pronto llegó la primera: Celia. Ella tiene ahora 10 años. Al poco tiempo llegó Jaime, que acaba de cumplir 9 años y más tarde Miriam, con 5 años actualmente.

Pero en un momento de vuestra vida, empezó a haber “curvas” y se puso más emocionante la vida. Para empezar… ¿Cómo fue el “jarro de agua fría” cuando os dijeron que Jaime tenía un tumor cerebral? ¿Qué tratamiento os dieron? 

– Sí, hasta aquel momento podíamos decir que habíamos tenido una vida sencilla y sin complicaciones y la noticia de la enfermedad de Jaime lo cambió todo. 

Jaime llevaba unos meses teniendo dolores de cabeza esporádicos e intensos junto con vómitos puntuales. Lo llevamos al médico hasta en cuatro ocasiones al hospital más cercano a nuestra casa, pero siempre pensaban que era gastroenteritis o cefalea de origen desconocido. Como eran episodios puntuales y no le daban más importancia, nos quedamos tranquilos, aunque atentos por si empeoraba.

Al cabo de unas semanas se confirmó que era algo más grave. Otro episodio de fuerte dolor de cabeza nos hizo tomar la decisión de llevarle directamente a urgencias de un hospital más especializado en niños y nos fuimos al Niño Jesús. Aun así, hicieron falta dos visitas y un vómito súbito para que allí lo detectaran tras tomar la decisión de hacerle un TAC.

Cuando nos dijeron que tenía un tumor cerebral no nos lo creíamos. Nos parecía que esas enfermedades sólo le ocurrían a otros. Nos dio un vuelco el corazón y entonces comenzó una sucesión de batallas a las que nos teníamos que enfrentar, la primera la de consolar a nuestro hijo para que estuviera tranquilo en esta situación tan estresante.

Lo primero fue una operación de urgencias esa misma noche que fuimos al hospital para hacerle un drenaje. Los dolores de cabeza finalmente venían causados por una hidrocefalia debida a la acumulación de líquido cefalorraquídeo, provocada por el tumor en el cerebro. Le hicieron un drenaje externo que salió bastante bien.

A los pocos días le operaron del tumor. Esa operación, aunque consiguió quitarle en gran parte el tumor, le provocó graves secuelas que cambiarían la vida de Jaime por completo: había adquirido el síndrome de fosa posterior, una secuela de la operación de este tipo de tumores que se da en un 25 % de los casos. Salió de la operación sin andar, sin comer, sin hablar, sin motricidad fina ni gruesa y con una gran inestabilidad emocional. Por si la noticia del tumor no fuera suficiente, ahora este síndrome.

A partir de entonces entramos en otro mundo añadido y también desconocido para nosotros: el de la rehabilitación funcional. Tuvimos la gran suerte de estar en este gran hospital donde, desde la Unidad de Daño Cerebral, con pocos años desde su creación, nos pudieron atender, ya en la misma habitación del ingreso, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas y neuropsicólogos.

Al cabo de unos días le operaron nuevamente del tumor para intentar eliminarlo por completo. Fue un éxito y consiguieron hacerlo. Posteriormente nos plantearon el tratamiento que debían darle para evitar que ese tumor maligno se volviera a reproducir: protonterapia y quimioterapia.

Tuvimos la gran suerte de poder acceder al tratamiento de protonterapia que ofrecía la Clínica Universidad de Navarra en Madrid, en convenio con la Seguridad Social para estos casos, donde le podían radiar de una manera más controlada y menos invasiva que con el tratamiento de radioterapia convencional.

Tras 30 sesiones en esta Clínica, comenzó un tratamiento largo de quimioterapia con ingresos cada mes y que le obligaron a dejar el colegio por su gran bajada de defensas. No obstante, su rehabilitación no paró desde que salió del quirófano en su primera operación y hoy en día sigue con ella diariamente, pero con muchos avances conseguidos.

Pasó el tiempo, y cuando Jaime se empezó a “reponer” del primer tratamiento, y estabais empezando a salir del primer susto, recibisteis la noticia de un segundo tumor. ¿Cómo recibisteis esta noticia? 

– Sinceramente, no nos lo imaginábamos. Sabíamos que podía ocurrir, pero confiábamos tanto en el éxito de la operación al haber conseguido quitarle todo el tumor, lo que le bajaba el riesgo, así como en la protonterapia y quimioterapia, que pensábamos que el cáncer no iba a volver.

Había pasado ya un tiempo desde que había terminado el tratamiento y las resonancias estaban saliendo bien. Teníamos nuestra cabeza y esfuerzos centrados en su recuperación funcional, de la que se había conseguido recuperar en gran parte todo, salvo el habla fluida y especialmente el equilibrio. En aquel momento nuestra gran ilusión era que volviera a andar por sí mismo, sin ayuda de su andador.

Entonces comenzó un nuevo tratamiento de quimioterapia (oral, intravenosa e intratecal). Todo lo anterior en lo que tanto confiamos parece que no había funcionado al 100 % y había que probar otras alternativas. Afortunadamente estábamos en un gran hospital. Nos informamos sobre posibles tratamientos en otras partes del mundo y nos quedamos tranquilos sabiendo que el tratamiento que nos ofrecían en el Niño Jesús estaba dando buenos resultados.

¿Cómo es vuestro día a día? 

– [Antonio]: Nos levantamos a las 6.45 h para prepararnos y atender a los niños. Jaime ya empieza desayunando con varios medicamentos de quimioterapia oral que toma a diario. Después Elena los lleva al colegio y yo empiezo a trabajar en casa o salgo a hacer visitas de obra o a clientes o proveedores. Los días que Jaime no tiene quimioterapia intravenosa o intratecal en el hospital, acude al colegio con su andador y su Técnico III, Dani, que es como su ángel de la guarda. Él le ayuda en los desplazamientos, a la hora de ir al baño o en el comedor, así como en los recreos, donde busca que se integre con sus amigos y juegue con ellos como uno más. A Jaime le encanta el fútbol y le gusta jugar desde su andador, con el que sus amigos tienen que tener cuidado si quieren mantener sus tobillos a salvo, aunque los lleva amortiguados.

A las 17.00 Elena recoge a las niñas y yo a Jaime. Justo después nos vamos a terapias a clínicas privadas: terapia visual, deporte adaptado o fisioterapia y terapia ocupacional, según el día. Los martes siempre tiene analítica en el Niño Jesús para controlar sus valores. Al final de la tarde volvemos a casa y Jaime juega un poco con sus hermanas antes de bañarse todos. Después cenan y a dormir.

¿Pensáis que todo lo sucedido está dentro de los planes de Dios? ¿Os fiais de Él cuando no tiene sentido lo que sucede?  

– Al principio de la enfermedad pensábamos que por qué nos pasaba esto a nosotros, que era algo de lo más duro que nos podía pasar. Según pasábamos mes tras mes acudiendo casi a diario al hospital y conociendo otros casos, fuimos dándonos cuenta de que había muchas más familias con enfermedades y situaciones mucho más complicadas. Eso nos ayudaba a pedir por ellos, admirar su entereza y cariño hacia sus hijos y también dar gracias por lo que teníamos y habíamos avanzado.

Ahí descubrimos de forma más patente que todos tenemos nuestra cruz y que no hay unas mejores que otras, sino que la clave es abrazarnos a la que nos toca, porque es la que Dios quiere para nosotros.

¿A quiénes agradecéis especialmente su ayuda? 

– A nuestras familias por estar tan pendientes en todas las necesidades que teníamos y también a tantos amigos a los que pedimos rezar en los días de operación y de malas noticias y que luego han seguido rezando y preguntándonos por Jaime constantemente.

Supongo que muchas personas os habrán dicho que sois un gran ejemplo ¿Pensáis así? ¿Os sentís instrumentos de Dios? 

– Algunas personas nos lo han dicho, pero siempre les decimos que sólo intentamos hacer lo que haría cualquier padre y madre en nuestra situación. Nunca pensamos que fuéramos a ser capaces de llevar algo así, pero vemos que, si Dios lo manda, no te deja solo ante el peligro, sino que te da la fuerza para superarlo.

Al principio pensábamos ¨por qué¨ nos había pasado esto. Poco a poco empezamos a plantearnos ¨para qué¨ nos ha pasado. Creemos que, de alguna manera, Dios aprovechará todo este sufrimiento para hacer grandes obras.

A veces pensamos que el mero hecho de ver a Jaime en andador y con una sonrisa corriendo por los pasillos del hospital o por la calle, removerá muchos corazones.

¿Hay algún santo o santa al que hayáis pedido su curación? 

– Sí, le estamos pidiendo a Dios su curación a diario a través de dos intercesores: la Hermana Clare Crockett y san Chárbel. La primera, monja del siglo XXI de las Siervas del Hogar de la Madre, la descubrimos a través de las redes sociales y nos impactó mucho su vida, así como su carisma y alegría. El segundo, San Chárbel, nos lo dio a conocer un amigo que había estado en Líbano y nos contó los impresionantes milagros que había realizado a mucha gente, especialmente a los que padecían enfermedades incurables.

Elena y Antonio, ¿cómo hacéis para compatibilizar el cuidado de Jaime, con sacar adelante al resto de la familia y el trabajo?  

– [Antonio]: No es fácil, porque Jaime por su dependencia y salud frágil y las niñas que aún son pequeñas, requieren bastante atención. Desde el principio de la enfermedad hemos pedido la prestación del cuidado del menor afectado por cáncer u otra enfermedad grave, que nos ha permitido, primero a mí y ahora a Elena, atender completamente a Jaime en sus tratamientos hospitalarios y terapias en clínicas y también en casa, donde es muy importante continuar con esa rehabilitación, que siempre buscamos que sea lúdica y amena.

¿Cómo es vuestra vida de fe y esperanza en familia? ¿Cómo la transmitís a vuestros amigos y familiares? 

– Rezamos cada día con los niños antes de que se acuesten y pedimos por todos, especialmente por la curación de Jaime. Siempre que podemos intentamos escuchar los “10 Minutos con Jesús” con ellos en el coche, porque especialmente a Celia que tiene una gran sensibilidad, le llegan dentro. Cuidamos especialmente la Misa del domingo, donde a Jaime le gusta mucho participar y cantar. Ahora que acaba de hacer su primera comunión, la vive más especialmente.

¿Qué les decís a las familias que reciben la noticia de que sus hijos vienen mal o sufren alguna enfermedad?

– Que tengan esperanza y ánimo. Que con fe, constancia y cariño se puede salir adelante. Y, sobre todo, que vivan cada día como si fuera el último con su hijo. No sabemos cuánto tiempo los tendremos con nosotros, pero lo importante es disfrutar de ellos cada día, intentar hacerlos felices y dar gracias cuando nos vayamos a dormir de los buenos momentos vividos juntos en ese día. Como nos dijo la neurocirujana antes de empezar todo el proceso, “vamos partido a partido como dice el Cholo”.

España

Ernesto Castro: el último gran converso en España

Entre tantas noticias positivas en el catolicismo español, ha pasado muy desapercibida la conversión de uno de los jóvenes intelectuales más influyentes en los últimos años.

Javier García Herrería·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 9 minutos

Ernesto Castro Córdoba (Madrid, 1990) se ha consolidado como uno de los filósofos, ensayistas y divulgadores más singulares y activos de la escena intelectual contemporánea en el ámbito hispanohablante. 

Nacido en un entorno de profundo debate intelectual como hijo del reconocido crítico de arte y filósofo Fernando Castro Flórez, se licenció y doctoró en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid. A lo largo de su trayectoria, ha ejercido la docencia en la Universidad de Zaragoza, en la propia Complutense y, más recientemente, como profesor de Estética en la Universidad Autónoma de Madrid. 

Su figura destaca de manera paradigmática entre la generación millennial gracias a su insólita capacidad para hibridar la alta cultura académica con los fenómenos de masas de la era digital, demostrando un rigor conceptual que no degrada la primera ni condesciende con los segundos. Ernesto Castro se dio conocer hace 13 años cuando comenzó con 25 años un canal de Filosofía en el publicaba sus clases universitarias y sus análisis de las grandes obras de la Filosofía.

Los vídeos no tenían ningún alarde técnico, ninguna música de fondo, ningún montaje llamativo. Solo un hombre joven sentado ante el escritorio de su casa, grabando reflexiones que superaban con frecuencia la hora y media. Más de 300 vídeos con 1000 horas de pensamiento en voz alta.

Lo que distinguía ese canal de la divulgación convencional era la actitud Ernesto, su esfuerzo por comprender a los autores y no tanto por criticarlos. Eso, en un ambiente intelectual donde la crítica rápida suele confundirse con la inteligencia, es una virtud escasa. Y lo hacía desde una posición de izquierdas inequívoca —heredera entusiasta del 15M en el que participó— sin que eso le impidiera adentrarse con rigor y respeto en los grandes pensadores cristianos: Agustín, Tomás, Buenaventura y también en figuras menos transitadas, como Nicolás de Cusa, los autores de la Escuela de Salamanca, Pedro Abelardo o Hugo de San Víctor.

Ese canal llegó a reunir 170.000 seguidores. Y un día desapareció, de golpe. Ernesto lo cerró con la misma contundencia con que lo había construido.

Un pensador de convicciones radicales

Ernesto Castro siempre fue una persona de convicciones firmes y radicales. Lo mismo para criticar a la izquierda de la que era seguidor ilusionado que para denunciar la mediocridad instalada en las universidades españolas, donde el espíritu crítico escasea a menudo bajo capas de jerga y corporativismo.

Su filosofía se sustentaba tanto en la reflexión como en la experimentación vital. No era raro verle con el pelo teñido de colores extravagantes, o aparecer en clase con una enorme tonsura que lo hacía parecer un monje medieval trasplantado al siglo XXI. Ernesto no era un tipo normal, y eso era precisamente lo que lo hacía extraordinario.

Cuando le destinaron a la Universidad de Zaragoza, su primer puesto fuera de la Complutense de Madrid, se quejaba de tener que impartir año tras año las mismas asignaturas. Y no porque le disgustaran las materias —las amaba, y se notaba—, sino porque le repugnaba explicar lo mismo dos veces. Su argumento era tan sencillo como demoledor: «Mis clases del año pasado ya están en YouTube, cualquiera puede verlas». A Ernesto le gustaba aprender y explicar cosas que todavía no supiera. Se situaba en las antípodas de la zona de comodidad ramplona que caracteriza a demasiados profesores.

A esa enorme capacidad intelectual y honradez se sumaba una amplitud de cultura que desbordaba la filosofía hacia la literatura y la poesía con la misma naturalidad con que un río se desborda cuando llueve demasiado.

La conversión

Hace unos meses, Ernesto Castro se bautizó y recibió la primera comunión. Se convirtió al cristianismo.

No es fácil saber qué ocurrió exactamente en su interior, aunque ha explicado algunas cosas sobre su conversión en un pódcast y una entrevista en El Confidencial a comienzos de mes. 

Puede que haya sido una conversión principalmente intelectual —el punto de llegada de un larguísimo itinerario de lecturas y de honestidad consigo mismo ante lo que esas lecturas le planteaban—. Puede que haya habido también un arrobamiento místico, un encuentro personal con Jesucristo que escapara a cualquier argumento, o un vacío existencial que ninguna filosofía lograba colmar del todo. Probablemente todo eso a la vez, mezclado en proporciones que solo él conoce. 

Por lo que ha contado públicamente, el desencadenante final de su conversión tuvo que ver con una fuerte depresión que atravesaba y una peregrinación a la Virgen de Montserrat que le sugirió su mujer.

Sea como fuere, resulta significativo que alguien que durante años comentó a los grandes clásicos de la historia de la filosofía haya dado el salto a leer las encíclicas publicadas desde el siglo XIX con la misma seriedad y el mismo rigor que dedicaba a Aristóteles o a Marx. Es un gesto que muestra el itinerario de alguien que sigue las ideas hasta donde lo llevan, aunque el destino no estuviera en el mapa.

No sé tampoco si influyó el famoso debate que Diego Garrocho y Miguel Ángel Quintana Paz pusieron en circulación hace algunos años en España sobre la ausencia de intelectuales católicos solventes en el espacio público. Quizá leyera con las numerosas numerosas publicaciones y conferencias que se organizaron. Pero lo que sí es una alegría enorme es que uno de los intelectuales jóvenes más prometedores de España haya dado ese paso y lo diga con claridad en entrevistas y pódcasts, sin eufemismos ni disculpas. Aunque tenga mucho que aprender, mucho que vivir y mucho que disfrutar del cristianismo, la conversión de Ernesto podría ser la de un pequeño san Agustín o Chesterton. El tiempo lo dirá, pero potencia intelectual y juventud no le faltan.

A pesar de haber leído como pocos a su edad, lo que más conmueve en su nueva vida cristiana es la humildad con que habla de la fe. Se considera a sí mismo el último de los neófitos. Esa humildad ante lo que no controla, viniendo de alguien con su formación y su temperamento, es en sí misma un testimonio.

La crónica papal: en theos

Ernesto Castro publicó en El Español —diario en el que colabora con regularidad— una crónica muy larga y personal sobre el viaje del Papa León XIV a España. El texto es un ejercicio de entusiasmo en el sentido etimológico de la palabra: en theos, estar lleno de Dios. Pero también de espíritu crítico intacto, de ironía reconocible y de capacidad para ver con distancia aquello que al mismo tiempo le importa profundamente.

La crónica arranca con una imagen que solo puede escribir alguien que viene de donde viene Ernesto Castro, y que en pocas palabras condensa toda la distancia recorrida: «No sé Dios, pero si Nietzsche no estuviese muerto, esa performance posmoderna lo habría rematado».

Nietzsche queda atrás desde el primer párrafo. Y lo que sigue es la descripción de una presencia física que tiene algo de confesión, casi de inventario de rodillas: «De rodillas, en un balcón en obras de la Sagrada Familia. De rodillas, entre la multitud y en zona de prensa. De rodillas, confesándome y comulgando ante uno de los cientos y cientos de concelebrantes de Su Santidad.»

Y sobre la encíclica Magnifica humanitas con la que León XIV viajó a España, el tono sube todavía un escalón: «Magnifica humanitas —la encíclica primeriza con la que León XIV ha viajado a España, cual panadero repartiendo baguettes de salvación recién horneada a domicilio— es una obra maestra en ese delicado arte de la compresión pontificia. Sus dos primeros capítulos los leí llorando de alegría y de rodillas.»

Pero donde la crónica se vuelve más sorprendente es en el retrato de las voluntarias del Comité papal, en quienes Castro descubre, contra todo pronóstico ideológico, algo inesperado: «Pronto descubriré que dichas coordenadas son —uno de los grandes descubrimientos de este viaje— el feminismo y la acracia más coherentes que he conocido nunca. El feminismo radical y matricial y la acracia por la fe, vaya. Si hay alguien en este mundo que antepone la caridad a la ley, si hay alguien que pone en práctica la igualdad de raíz y matriz humana, son estas simpatiquísimas señoras del Comité.»

Y enseguida añade, con esa honestidad que siempre le caracterizó, la pregunta que se quedó sin hacer —y la razón práctica por la que no pudo hacerla: «A ellas me hubiera gustado preguntarles por las protestantes protestas a favor de que haya sacerdotes de sexo femenino en la Iglesia católica también. Pero han estado tan ocupadas salvándome el culo, cerciorándose de que la policía no me detuviese y esposase por ser más papista que el Papa, asegurándose de que me dejaban acceder a los actos, a los pools de prensa, a las zonas de fotos, a los buses encapsulados… En general, han estado tan ocupadas haciendo de jefas —buenas jefas, jefas caritativas y empáticas— que no he podido plantearles mis protestonas preguntitas.»

Hay dos frases breves que merecen leerse juntas, porque en su aparente contradicción está todo el arco de la conversión: «No sé en qué momento de rapto romano me olvidé del clásico Fuck tha Police! y ACAB». «No sé en qué momento me sumé a los vítores que la masa le brindaba a la policía». 

Y el propio Ernesto se responde a sí mismo con una escena que tiene algo de Pentecostés romano con acento madrileño: «Bueno, sí sé. Después de la Santa Misa del Corpus, andábamos un millón y medio de fieles por las calles aledañas a Cibeles, apestando a tigre resucitado, arrollando sin querer los parterres (¡qué bonitas, pero qué frágiles, las flores blancas y amarillas!), meándonos y cagándonos vivos, pero con el Espíritu aferrando y bloqueando nuestros esfínteres. Andábamos con un subidón católico tal que habríamos ovacionado hasta a una silla.»

Ni siquiera la euforia le hace perder el sentido de la proporción. Los cánticos repetidos hasta el desgaste reciben su apunte irónico —y su reivindicación simultánea: «Pues no todo va a ser «¡Papa León / te queremos un montón!» y «¡Se nota, se siente, / el Papa está presente!» y «¡L’any de Gaudí, / el Papa és aquí!» y, por supuesto, «¡Esta es / la juventud del Papa!». Todo ello coreado entre lagrimones pre- o posirónicos. No, la única ironía objetiva y real es la de nuestra fe, que nos empuja a seguir al Papa durante una semana, acostándonos y levantándonos de madrugada, durmiendo poquísimas horas al día, solo para luego quedarnos sobados a mitad de rosario, como otro apóstol a los pies de su olivo.»

Un momento revelador de su crónica es el que dedica a la pequeña manifestación anticlerical con la que se topó. Ernesto fue a verla como quien va a visitar un barrio de su infancia. Lo que encontró fue otra cosa: el tiempo ha pasado de manera muy desigual para unos y para otros:

«Claro que ya había gente harta de esta teofanía antes de que empezase siquiera. A dos días de que papavión tomase tierra, una veintena de organizaciones anticlericales llamaron a tomar las calles y las plazas. Una calle y una plaza, en concreto, de Madrid. Por allí se dejó caer este pecador, esperando refrescar sus recuerdos de posadolescencia quincemera y anti-JMJ. De aquella, en 2011, varios miles de indignados nos manifestamos contra la Jornada Mundial de la Juventud, que convocó a dos millones de chavales en Madrid, quitándole el protagonismo y la plaza a nuestras puntillosas asambleas horizontales y sordomudas. Nuestras marchas empezaron gritando absurdas acusaciones fiscales a peregrinos que no entendían la lengua local —y aunque la entendiesen, era absurdo lo de «¡Esa mochila / la he pagado yo!», en referencia al regalo simbólico que recibieron de las administraciones públicas— y terminaron en el bucle habitual de hacernos detener en manifestaciones por la liberación de «las detenidas» en manifestaciones previas.»

Lo que encontró en 2026 en ese mismo espacio fue esto: «Una treintena de ancianos —y de ancianas: ellos calvos y con panzas bajo camisetas de fútbol republicanas, ellas con canas teñidas de verde, rojo o morado— cruzaban los dedos a la espera de que el micro se desacoplase del altavoz. Pese a su agudo pitido de fondo, apenas se hacían notar en la enorme plaza frente al Museo Reina Sofía, a cuyas puertas se seguía haciendo cola y en cuyas terrazas se tardeaba como si no hubiese mañana. A la cuenta de la vieja, cada organización había convocado a 1 y 3/4 manifestantes, como en las mejores estadísticas de natalidad occidentales. «Esta no es / la juventud del Papa», coreábamos erísticamente en 2011. En 2026, huelga corearlo. El único público por debajo de los 40 años del que disfrutaron brevemente los anticlericales fueron dos taquilleras del Museo, sin nada mejor que hacer en su pausa para fumar.»

La ironía no es cruel: es la constatación de alguien que estuvo en aquel bando y reconoce, sin regodeo, que el mundo ha cambiado de maneras que sus antiguas certezas no contemplaban.

Su itinerario intelectual

Su trayectoria filosófica puede leerse como un desplazamiento constante entre la teoría dura, la crítica cultural y la experimentación vital, articulado en tres momentos bien diferenciados. El primero, entre 2011 y 2015, lo encontramos como un pensador beligerante frente al relativismo: su obra Contra la postmodernidad defendió la necesidad de recuperar la verdad y el compromiso político en el contexto de la crisis socioeconómica y el 15M. Era un Ernesto aún dentro de la izquierda, pero ya con la sospecha de que algo fallaba en el fondo.

El segundo momento, entre 2016 y 2019, es el de su giro pop: la aplicación de herramientas filosóficas clásicas al análisis de la cultura de masas, que culminó en El trap: filosofía millennial para la crisis en España, un libro que supo leer las fracturas generacionales de un modo que los académicos convencionales no lograban.

El tercero, entre 2020 y 2021, lo llevó hacia la ontología y el realismo especulativo: su Realismo poscontinental es ya un trabajo de referencia en español que sistematiza el «giro realista» contemporáneo, alejándose tanto del idealismo analítico como del deconstruccionismo continental.

Ahora hay un cuarto capítulo que todavía no tiene título de libro, pero que en cierto modo es el más radical de todos: el de alguien que ha llegado a la fe después de haberla entendido mejor que la mayoría de los creyentes. Castro tiene camino por recorrer en la vida cristiana, y él mismo lo sabe y lo dice. Pero es muy prometedor que una persona de su talla intelectual forme ahora parte de la Iglesia y trabaje por el Reino de los Cielos.

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España

El Observatorio de lo Invisible celebra su VI edición en El Escorial

La escuela de verano de arte y espiritualidad reúne a 150 artistas del 20 al 25 de julio en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, bajo el lema "...sopló en su nariz aliento de vida..."

Javier García Herrería·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

El Observatorio de lo Invisible (OI) celebra este verano su sexta edición convertido ya en la cita de referencia para quienes trabajan en la intersección entre el arte y la espiritualidad en España. Durante una semana, 150 artistas de distintas disciplinas se reunirán en uno de los espacios más imponentes del patrimonio español, el Monasterio de El Escorial, para crear, reflexionar y orar juntos, bajo la tutela de algunos de los creadores más relevantes del panorama nacional e internacional.

Una semana de creación intensa, reflexión y oración

Organizado por la Fundación Vía del Arte y acogido por el Real Colegio Alfonso XII y la Archidiócesis de Madrid, el OI no es solo una escuela de verano al uso.

Desde el primer día, los participantes —los llamados «observadores de lo invisible»— se sumergen en un programa que combina talleres por disciplinas artísticas, conferencias y foros, oraciones polifónicas, Misas, veladas interdisciplinares y, como colofón de la última noche, una gran fiesta de cierre. Todo ello impregnado de una atmósfera de búsqueda espiritual que, según sus organizadores, es difícil de reproducir fuera de sus muros.

Un proyecto que genera ecosistema

Lo que hace singular al OI no es solo lo que ocurre durante esa semana de julio, sino lo que ha generado a su alrededor en estos seis años. De su comunidad han nacido iniciativas que hoy tienen vida propia: en Barcelona, Madrid y Pamplona se celebra quincenalmente un ciclo de conferencias bajo el título La belleza de Cristo; ha surgido la primera revista española dedicada al arte y la espiritualidad, Transfiguración; este año ha arrancado un curso de Arteología, disciplina que profundiza en la enseñanza de la teología a través del arte; y dos veces al año organizan un retiro para artistas.

Sin duda, el OI es la actividad artística que congrega en España a más personas interesadas en este territorio fronterizo entre la creación y lo sagrado. Su activa comunidad de whatsapp está compuesta por más de 500 personas, la mayoría jóvenes.

Último año de Javier Viver

En la presentación de esta edición, Javier Viver, director de la actividad desde sus inicios hace seis años, ha anunciado que es probable que esta sea su última edición al frente del proyecto, aunque ha dejado claro que la Fundación Vía del Arte —que él preside— continuará organizándolo y que él participará en las próximas ediciones.

Con su habitual sentido del humor, Viver confesó en la rueda de prensa que cada año afrontan el proyecto con la misma inquietud: «Siempre estamos con la incertidumbre de si este año se apagará el fuego sagrado que hace que todos los años la actividad tenga magia y entusiasme a los participantes.» Hasta ahora, ese fuego no se ha apagado. Al contrario, no deja de crecer y desbordarse en nuevas iniciativas

Viver también compartió un detalle que resume bien el espíritu de la actividad: el pintor Antonio López, que acaba de cumplir 90 años, espera cada año esta cita con impaciencia y acude algún día al monasterio para convivir con los artistas que participan.

Los talleres de 2026

Como ya es tradición en cada edición, el encuentro estará vertebrado por un lema central que funcionará como el hilo conductor de todos los talleres programados. Para este año, la temática elegida es «…SOPLÓ EN SU NARIZ ALIENTO DE VIDA…», una inspiradora consigna que guiará el enfoque de las distintas actividades formativas y creativas.

El filósofo y escritor francés Fabrice Hadjadj, uno de los ponentes más esperados de esta edición, ha adelantado que su taller de escritura girará en torno a una idea tan sencilla como radical: la respiración, que «considera la primera palabra». Partiendo de esta premisa, Hadjadj propone a sus alumnos escribir sobre el aire: describir un perfume, un soplo, una atmósfera, una ausencia, el timbre de una voz. Sin requisito previo alguno. El reto es acercarse, dice, a una fenomenología de la discreción elemental.

Este año el OI ofrece nueve disciplinas con docentes de primer nivel:

Comisariado — Maider Montalbán y Javier Ortíz Echagüe, historiador del arte e investigador que ha comisariado exposiciones en el Museo Reina Sofía o el MNAC, proponen en su taller PNEUMA: insuflar vida explorar el comisariado como proceso vivo, partiendo del motivo bíblico del aliento para pensar cómo una idea puede animar un conjunto de obras, espacios o experiencias.

Música — Ignacio Yepes, director de la Orquesta Kairós, flautista, compositor y ganador del Premio Bravo de música de la Conferencia Episcopal Española, trabaja en María, brisa del cielo obras marianas para coro y orquesta de cámara que evocan el silencio contemplativo de la Virgen y su papel como portadora del Espíritu.

Danza — Elisabet Biosca, bailarina solista de la Compañía Nacional de Danza formada junto a coreógrafos como Nacho Duato, William Forsythe u Ohad Naharin, plantea en El aire como impulso creador investigar la respiración como base biológica, relacional y creativa; no busca virtuosismo técnico, sino presencia y escucha.

Escritura — Fabrice Hadjadj (véase arriba) dirige La palabra y la melodía son aire, con el reto de escribir sobre aquello que no se ve pero lo sostiene todo. Sin requisitos previos.

Poesía — Daniel Cotta, poeta malagueño ganador del Premio Fernando Rielo de Poesía Mística, propone en Poetas del cielo y de la tierra usar el poema como unas gafas para ver lo que la miopía cotidiana escamotea, hasta alzar la vista al telescopio y encontrar a Dios soplando versos al oído.

Teatro — Lluís Homar, actor barcelonés conocido por sus colaboraciones con Pedro Almodóvar en La mala educación y Los abrazos rotos, y Luis d’Ors, director de escena con más de veinte montajes y docente en CEU y UNED, dirigen La palabra encarnada: cada participante elige un texto de maestros de la espiritualidad para aprenderlo de viva voz y encarnarlo.

Pintura — Carles Belda, artista alicantino formado en la tradición clásica y ganador del Best Small Portrait de la Royal Society of Portrait Painters en 2023, propone en La magia de los objetos recuperar una forma artesanal de pintar anterior al siglo XX, donde el bodegón deje de ser un motivo decorativo y se convierta en una puerta hacia la dimensión espiritual de las cosas.

Fotografía — José Manuel Ballester, Premio Nacional de Fotografía 2010 y Premio Nacional de Grabado 1999, combina en De capturar la realidad a capturar en la red procesos fotográficos tradicionales —cianotipia, gelatina-bromuro— con técnicas contemporáneas digitales, en un curso teórico-práctico abierto a cualquier interesado sin necesidad de conocimientos previos.

Relieve — Matilde Olivera, licenciada en Bellas Artes por la UCM y formada en la Florence Academy of Art, ofrece en Aire y espacio en el relieve una iniciación a la técnica del bajorrelieve, medio relieve y altorrelieve, donde el aire empieza a envolver las formas y a darles independencia. Sin requisitos previos.

Patrocinadores y becas

La edición de 2026 está patrocinada por la Fundación Cultural Herrera Oria, y cuenta con la colaboración de un amplio conjunto de instituciones que ofrecen becas a sus estudiantes o al público en general: Fundación ONCE, Universidad Rey Juan Carlos, Estudio Javier Viver, Fundación Universidad Villanueva, Museo Universidad de Navarra, Universidad San Pablo CEU, Fundación Tatiana, Puerta Gótica, Universidad Francisco de Vitoria, UIC Barcelona, Fundación Mainel, Asociación Arte y Fe, Nartex, así como varios mecenas a título particular.

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España

El viaje del Papa concluye con “una propuesta católica para la complejidad de España”

Durante una rueda de prensa en la sede de la Conferencia Episcopal, los organizadores del viaje califican la visita apostólica a España como un éxito que tendrá un gran impacto no solo en la Iglesia sino en toda la sociedad.

Paloma López Campos·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

El martes 16 de junio comparecieron en la sede de la Conferencia Episcopal Española monseñor Luis Argüello, presidente de la institución; Yago de la Cierva, coordinador nacional del viaje de Su Santidad; y Fernando Giménez Barriocanal, coordinador nacional adjunto. Los tres intervinientes realizaron distintas valoraciones de la visita apostólica a España, pero todos coincidieron en calificar el paso del Santo Padre del país como un éxito.

Al inicio de la rueda de prensa, monseñor Argüello agradeció a León XIV su visita a España, y extendió el agradecimiento a “toda la Iglesia española” por involucrarse en la organización y participación de todo el viaje papal. Del mismo modo, el presidente de la Conferencia Episcopal admitió que “la visita nos ha desbordado” tanto por las expectativas como por el impacto del viaje.

De izquierda a derecha, Fernando Giménez Barriocanal, coordinador nacional adjunto; monseñor Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española; y Yago de la Cierva, coordinador nacional del viaje de Su Santidad.

Acción de gracias

Sin embargo, el arzobispo sacó dos conclusiones de la visita apostólica: “tanto el Papa como el pueblo de Dios nos ha invitado a mirar la Cruz”, demostrando que “hay una propuesta católica para la complejidad de España”.

Los discursos del Santo Padre, recalcó Argüello, han traído un mensaje de esperanza a todos los españoles. La acogida por parte de la sociedad, más allá del pueblo católico, es una muestra de que el Evangelio tiene algo que decir hoy a todos, especialmente en el marco de la Doctrina Social de la Iglesia.

Con todo, el arzobispo español ha pedido “no dejar el viaje en la emoción, sino vivir la acción de gracias como auténtica acción”, permitiendo que las palabras del Papa calen de verdad en los corazones e impulsen a toda la Iglesia a una auténtica misión evangelizadora.

El Papa León XIV estrecha la mano del actor Antonio Banderas (Foto OSV News / Elisabetta Trevisan, Vatican Media)

Próxima parada: Santiago de Compostela

Por su parte, Yago de la Cierva quiso agradecer también a todos los que trabajaron en la organización del viaje, destacando la labor realizada por la Administración Estatal.

Además, el coordinador nacional expresó su deseo de ver al Papa León XIV en Santiago de Compostela el año que viene, con motivo del Año Santo Compostelano.

Un impacto de millones

En último lugar, Fernando Giménez Barriocanal resaltó que, del 6 al 12 de junio, “nos hemos encontrado con un Papa que nos ha permitido levantar la mirada hacia la Cruz”. Una mirada que, a nivel económico, ha costado aproximadamente 26 millones de euros, pero que ha tenido un impacto de alrededor de 150 millones. Sin embargo, la cifra exacta será confirmada por una auditoría.

En cuanto a la financiación, el coordinador adjunto nacional explicó que “de cada 100 euros, 45 vienen de benefactores”, entre los que se encuentran empresas como Telefónica, Iberia, Endesa, El Corte Inglés, Sabadell o Mapfre. Alrededor del 30 % del dinero viene de fondos propios de la Iglesia, un 20 % de las administraciones públicas y el 5 % de colectas realizadas para financiar la visita apostólica.

Vista de la Sagrada Familia durante la inauguración de la Torre de Jesucristo con el Papa (OSV News photo / Michele Spatari, Reuters)

Por otro lado, Giménez Barriocanal quiso pedir disculpas, en nombre de toda la organización, por los problemas de comunicación y de coordinación que muchos periodistas y participantes denunciaron durante el viaje del Papa.

Todos los comparecientes de la rueda de prensa aseguraron que esta experiencia es una oportunidad para aprender de lo que se hizo bien y de lo que podía mejorar. Sin embargo, también hubo unanimidad en calificar la estancia de León XIV en España como un éxito y como un impulso claro tanto a la Iglesia como a toda la sociedad, resaltando momentos como el discurso del Santo Padre en el Congreso de los Diputados o su encuentro con inmigrantes en las Islas Canarias.

León XIV hace una ofrenda floral durante su estancia en Gran Canaria en recuerdo de los migrantes fallecidos en el mar (OSV News photo / Borja Suarez, Reuters)
Recursos

Kant y la Crítica de la Razón Pura

Continua la serie de artículos sobre la obra principal de los principales filósofos modernos y contemporáneos, tras la exposiciones de Descartes, Locke y Hume.

Ignacio Sols·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 30 minutos

Una versión más breve de este artículo puede verse aquí.



A) Exposición

El punto de partida de la Crítica de la Razón Pura, aquello que da por hecho, sin necesidad de crítica alguna, es que la matemática y la física están establecidas como verdaderas ciencias, avanzando con seguridad y gozando de la universalidad por la que una ciencia merecería tal nombre (no es cuestión de criterios y de oposición de escuelas sino que son las mismas para todos los hombres, independientemente de su credo y procedencia cultural). Y el problema esencialmente planteado está relacionado con ello: si es posible constituir la metafísica con la misma seguridad y universalidad de que gozan esas ciencias. Para ello va a investigar cómo es posible el saber científico, cómo ha formado sus juicios y de dónde ha extraído su verdad, para ver entonces si eso mismo es posible, y bajo qué condiciones, en metafísica.

A este efecto, Kant comienza examinando los diferentes tipos de juicio. Los clasifica, según su relación con la experiencia, en juicios a posteriori y juicios a priori, según que sean posteriores o anteriores a la experiencia, es decir que se sigan de alguna observación de la experiencia, o que se hayan formado con independencia de ella. Si yo digo “este cuerpo es pesado” es porque lo he experimentado, pero si digo que 123 más 241 son 364 se trata de un juicio que precede a la experiencia pues no he necesitado para ello juntar tantos objetos con otros tantos y recontarlos juntos después. Como rasgo característico de la ciencia es su universalidad -sus proposiciones son universalmente aceptadas-, es necesario que los juicios que en ella aparecen sean a priori, pues en caso de proceder de experiencias particulares dependería su verdad de tales experiencias y no gozarían de universalidad.

Según otra ratio, divide Kant los juicios en analíticos y sintéticos. Juicios analíticos son aquellos que se forman por análisis de los términos que intervienen en él, por ejemplo “todos los cuerpos son extensos” Los juicios analíticos no dan a conocer algo realmente nuevo, puesto que estaba implícito en la definición de sus términos. Sintéticos son los juicios que no pueden ser formados por análisis de los términos sino que ponen un enlace o unión (de ahí su nombre “sin-téticos”) realmente nuevos entre esos términos. Por ejemplo “los cuerpos son pesados” o “los hierros se dilatan con el calor”, o 2+5=7, puesto que no se menciona en la definición del 2 (siguiente del uno) ni en la del 5 (siguiente del 4), el hecho de sumar 7. Está claro que la ciencia necesita juicios sintéticos, pues los analíticos no amplían realmente el conocimiento.  

En resumen, para que haya ciencia, es decir avance del conocimiento con aceptación universal, tienen que darse en ella juicios que sean al mismo tiempo sintéticos (para que se trate de nuevo conocimiento) y a priori (para que sean de validez universal). Sintéticos a priori son, por ejemplo, “2+5=7”, “por dos puntos pasa una recta y sólo una” (hecho independiente de la experiencia, pues lo comprende hasta un ciego, y hecho que no puede ser deducido de la definición de punto y de recta). O también: “todo cambio tiene una causa”. Así pues, si la metafísica ha de constituirse en verdadero conocimiento y de validez universal, han de ser posibles en ella los juicios sintéticos a priori. 

Como es un hecho incontestable que la matemática y la física son ciencias bien constituidas con validez universal, es seguro, pues, que se dan en ellas juicios sintéticos a priori, y de hecho ya han aparecido algunos ejemplos. Nos interesa saber si esto es posible también en metafísica, y para ello vemos de dónde extraen su verdad estos juicios sintéticos a priori en las matemáticas y en la física: ¿la extraen de la experiencia? No, pues son anteriores a ella. ¿La extraen del análisis de sus términos? No, pues no son analíticos sino sintéticos. Deben extraerla pues de apriorismos que se dan en nuestra propia facultad de conocer. Así es como Kant llega a saber que hay apriorismo en nuestro conocimiento, aun antes de haberlo encontrado un el estudio del conocimiento, a los diversos niveles, en que  a continuación se sumerge.

El primer nivel que examina es el más bajo, el que tenemos en común con los animales, el nivel de la sensibilidad. A este estudio lo llama Estética transcendental, pues αεστετοσ significa “sensible”. Se trata de estudiar la formación de nuestras intuiciones, lo que en filosofía escolástica se llaman percepciones, y lo que Kant llama fenómenos, es decir lo que aparece en nuestra sensibilidad (ϕαινω=aparecer,  ϕαινομενον=lo aparecido). Su primera observación es que hay dos intuiciones puras que aparecen mezcladas en todos los fenómenos: yo puedo pensar en una habitación que me sea familiar y desproveerla de muebles de techo de paredes y hasta de suelo, pero hay algo que no puedo quitarle, el espacio. Señal es ésta de que esta intuición, el espacio, estaba ya en mi facultad de conocer (puedo pensar en un espacio vacío de cuerpos, pero nunca en un cuerpo sin espacio) Análogamente, todo suceso se da en el tiempo, y puedo imaginarlo desprovisto de todas sus características menos del tiempo que dura (puedo imaginar, sin embargo, un tiempo vacío, en el que nada suceda, pero no puedo imaginar un suceso que ocurra sin tiempo). 

Estas dos intuiciones, espacio y tiempo, nos sirven para ordenar en distintos lugares los datos que llegan a nuestra sensibilidad, asignándoles tiempos también distintos, quedando lo que ha impresionado mi sensibilidad como desconocido tal cual es (puesto que solo lo conocemos revestido de espacio y tiempo). Por eso lo llama el ignotum X, o “la cosa en sí”, o νοουμενον (lo pensado, aunque no nos aparezca en el conocimiento), como contrapuesto al φαινομενον, al fenómeno (lo que aparece en el conocimiento). Así pues, y en resumen, en todo fenómeno (lo que aparece en el conocimiento sensible) o intuición sensible hay una componente que llega de fuera, por nuestros sentidos, y otra componente interna, el espacio y el tiempo, las intuiciones puras. 

La geometría estudia una intuición pura, el espacio, y de ella extrae su verdad, articulada en proposiciones que son verdaderamente sintéticas (dicen nueva verdad) y a priori (extraen esa verdad de ese apriorismo de nuestra sensibilidad que es el espacio). La matemática estudia no sólo el espacio sino también el tiempo y esa relación que se da entre ambos en el movimiento (en el tiempo, es decir en la iteración, ve Kant el origen del número, y por ende, de la aritmética). Es por esta razón que la matemática es un conocimiento sintético a priori. 

La parte siguiente de la “Crítica de la razón pura” es la “Analítica trascendental” Estudia la formación de conceptos y juicios en nuestro entendimiento. Esta facultad ya no es común con los animales, sino propia del hombre. Consiste en la capacidad de pensar los fenómenos, es decir formar conceptos inteligibles a partir de las intuiciones recibidas en nuestra sensibilidad, de modo que puedan formar parte de nuestros juicios; y también en la facultad de formar estos juicios, es decir proposiciones que entrelazan los conceptos formados en esta facultad (juicios tales como “este cuerpo es extenso” o “todo cuerpo es extenso” ,  “este cuerpo es pesado” o “todo cuerpo es pesado”. El modo más común es la atribución de un predicado a un sujeto, pero hay otro modos de juicios)

Así como,  para intuir la “cosa en sí”, necesitábamos las formas a priori de espacio y tiempo -intuiciones puras-, también para pensar la intuición así formada, de modo que formemos de ella un concepto, necesitamos de ciertos conceptos puros. Estos son formas a priori de nuestro entendimiento a los que Kant da también el noble nombre de categorías, pues juegan en su teoría del conocimiento un papel análogo al de las categorías aristotélicas, es decir los predicamentos que en Aristóteles se corresponden a los modos de ser, que bien recordamos: sustancia y accidentes, divididos estos últimos en cantidad, calidad, relación, ubi, quando, acción, pasión. (El hecho de que haya apriorismo también en nuestro entendimiento lo demuestra Kant de modo parecido a como demostró que hay apriorismos en la sensibilidad: “si en vuestro concepto empírico de todo objeto, corporal o incorpóreo, prescindís de todas las propiedades que os enseña la experiencia, no podréis sin embargo suprimirle aquella por la cual lo pensáis como sustancia o como adherente a un sustancia”) 

Kant clasifica los conceptos a priori, conceptos puros o categorías según las diferentes modalidades de juicio, pues éstas corresponden a los diversos modos en que un concepto haya aparecido como término de un juicio y por tanto los diversos modos en que haya sido categorizado. El resultado es la siguiente “tabla de las categorías.  De la cantidad: Unidad, pluralidad, totalidad. De la cualidad: Realidad, negación, limitación. De la relación: Inherencia y subsistencia (Substantia et accidens), causalidad y dependencia (causa y efecto), comunidad (acción recíproca entre el agente y el paciente). De la modalidad: Posibilidad-imposibilidad, existencia-inexistencia. necesidad, contingencia” Lo que más nos interesa aquí es que sustancia y accidente aparecen como categorías, y también la causalidad, y por tanto son éstas, para Kant, ¡meras formas a priori de nuestro entendimiento! Por supuesto que él considera que tenemos muchos más conceptos puros que los que aparecen en esta tabla, pero los derivamos de estos elementales combinándolos entre sí y también con las dos intuiciones puras (por eso no ha necesitado incluir aquí el ubi, quando aristotélicos). 

También en el entendimiento, como facultad de emitir juicios acerca de los conceptos, se dan juicios innatos, apriorismos de la propia facultad. Él los llama principios a priori, porque juegan el papel de los primeros principios en la filosofía aristotélica -y de hecho su enumeración es parecida- pero con la importante diferencia de que aquí son vistos como innatos, mientras que en Aristóteles eran hábitos intelectuales, es decir, hábitos que adquiere el intelecto en su facultad de juzgar.  (Se trata del principio de contradicción, que enuncia del modo clásico; el principio de permanencia de la sustancia en todo cambio fenoménico; el principio de causalidad “todas las alteraciones suceden según la ley del enlace entre causa y efecto” es decir que “nada ocurre por ciego azar”; del mismo modo que “ninguna necesidad en la naturaleza es ciega, sino condicionada y por lo tanto necesidad comprensible”, es decir que no se da el “fatum” en la naturaleza.  Considera además el principio de continuidad en el tiempo, es decir en la serie temporal de los fenómenos -“en el mundo no hay saltos”- y  continuidad del espacio “en el mundo no se hay hiatos”. Puestos en conjunto, el principio reza: “in mundo non datur casus, non datur fatum, non datur saltus, non datur hiatus)

Al igual que la estética transcendental -estudio de las intuiciones puras- nos permitió comprender el carácter sintético a priori de la geometría, y en general de las matemáticas, este estudio de la analítica transcendental -de los conceptos puros del entendimiento- nos permite comprender el carácter sintético a priori de la física, pues la física se define como el estudio de los fenómenos naturales por sus causas, y es aquí, en la analítica trascendental, donde la causa ha aparecido como concepto a priori del entendimiento,  y el principio de causalidad como apriorismo también de esta facultad. Así pues el objeto bajo estudio en la física es un apriori estudiado en la analítica transcendental, lo que significa que lo que estudiamos en la física, en nuestro estudio de la naturaleza, es en realidad lo que nosotros ponemos en ella al conocerla. ¡esto es fortísimo!

Llegamos así al estrato más alto de nuestro conocimiento, nuestra capacidad de raciocinio, la razón. Tratamos aquí, sin mención explícita, tan sólo de la razón en su uso especulativo (preguntándose cómo las cosas son), dejando para su obra posterior la crítica de la razón en su uso práctico, es decir como directora de nuestro comportamiento (preguntándose cómo las cosas deben ser). Se articula este saber con conceptos a los que llamará ideas, para distinguir así los conceptos de la razón con los conceptos de nuestro entender de los que hemos tratado en la analítica trascendental (Las ideas no son concepto de ningún objeto, como por ejemplo el concepto de hombre, sino que son conceptos desobjetuados, como por ejemplo el de virtud. El fenómeno pensado en la primera puede ser un hombre que acabamos de ver por la calle, fenómeno que no aparece en la segunda: nadie ha visto a una virtud paseando por la calle, ni en parte alguna, sencillamente no es idea de ningún fenómeno) También aquí encontraremos apriorismos, es decir ideas trascendentales, por lo que debe entenderse ideas puras o apriorismos de la razón, y llamará a su estudio la dialéctica trascendental (es la parte que da título a la obra: crítica de la razón pura). 

A encontrar las ideas puras de la razón nos ayudarán las tres antinomias de la razón. Por antinomia u “oposición” denomina Immanuel Kant argumentos bien fundamentados, bien construidos -ambos “cargados de razón”- pero contradictorios, por lo que han sido temas de inacabable debate entre los hombres, particularmente en el terreno de la filosofía. Respecto al mundo, está el tema de si es limitado en el espacio y en el tiempo o no. Expone las razones que se han dado a favor y en contra, ambas convincentes. Y está también la antinomia de la continuidad: si las sustancias del mundo están compuestas de partes indivisibles. Respecto al yo, al sujeto cognoscente, está la antinomia de la libertad: si somos o no libres, y por tanto responsables de nuestras acciones. Y está la antinomia de la existencia de Dios, ser necesario que es causa de todo. 

De especial interés es su análisis de las pruebas de la existencia de Dios que se han dado en la historia de la filosofía: La prueba ontológica, con la cual , en realidad, sólo se llega a una existencia pensada, pues que parte de una esencia pensada (la compara al mercader que cree hacerse inmensamente rico añadiendo ceros a la derecha de los números en su libro de cuentas). Desecha también la prueba ontológica (ha de haber una causa por ser el mundo contingente) porque la ve esencialmente igual a la anterior, deduciendo una existencia de simples conceptos. Y rechaza la prueba por el orden porque no nos llevaría a un creador sino a un ordenador. Pero igualmente encuentra rechazables las afirmaciones contrarias “Las mismas pruebas que demuestran la impotencia de la razón humana por relación a la afirmación de la existencia de tal Ser, bastan también para demostrar la petulancia de toda afirmación contraria”

No son probatorios estos argumentos ni sus contrarios. ¿Qué ocurre, pues?  Kant ve la razón de estos motivos de multisecular perplejidad humana en que tratan como ideas reales, correspondientes a seres existentes realmente con independencia de nosotros, lo que en realidad no son sino representaciones puras en nuestro espíritu -representaciones que nada representan- , son ideas puras de la razón: Mundo, yo, Dios. En cada uno de estos argumentos se han cosificado estas ideas, se les ha atribuido -para afirmar o para rebatir- una existencia exterior a la razón misma, cuando en realidad son ideas puras, apriorismos, que nuestra razón posee para estimular y ordenar su actividad. (Sin embargo, “no hay, propiamente hablando, ninguna polémica en el campo de la razón pura. Las dos partes contendientes golpean en el aire y luchan contra la sombra, puesto que salen de los límites de la naturaleza“). 

El Mundo, como totalidad y unidad de todos los fenómenos, algo que siempre hemos supuesto, pero jamás hemos visto, pero sin referencia al cual no podemos siquiera razonar. 

El Yo, como unidad psicológica interna, algo que nunca ha aparecido ante nosotros pues nosotros no captamos con nuestros sentidos, internos y externos, ningún noúmeno -en particular no captamos el Yo- sino sólo fenómenos (“Conocerse como noúmeno es cosa empero imposible, puesto que la intuición empírica interna es sensible y no proporciona más que fenómenos. “) 

Dios, quien sería garante, en vena cartesiana, de unidad última entre esa unidad externa que es el mundo con esa unidad externa que soy yo. “Este objeto que allí es el ideal [de la razón] reside simplemente en la razón y lleva también el nombre de ente originario (ens originarium) y en tanto no hay ningún ente sobre él se le llama ser supremo (ens summum), y en tanto es sometido todo a él como condicionado se le llama ser de los seres (ens entium)”. Esta triple consideración de unidad, necesaria para la regulación de nuestros raciocinios (que siempre buscan encontrar unidad en lo aparentemente vario), es expresada así por el autor: “Las ideas trascendentales se reducen a tres. La primera contendrá la unidad absoluta (incondicionada) del sujeto pensante [Yo]; la segunda, la unidad absoluta de la serie de las condiciones del fenómeno [Mundo]; y la tercera, la unidad absoluta de la condición de todos los objetos del pensamiento en general [Dios]” 

Y añade: “Así la razón pura da la idea para una doctrina transcendental del alma (psicologia rationalis), para una ciencia transcendental del mundo (cosmologia rationalis) y finalmente para un conocimiento transcendental de Dios (theologia transcendentalis) [recordemos que por “transcendental” entiende “a priori”]” Y es que, para Kant, la cosmología, la teología y la psicología, bien entendidos, libres de antinomias, estudian estos tres grandes temas de la filosofía, pero los estudian como lo que son: ideas puras de la razón, con una función regulativa de nuestros raciocinios. Se trata pues de ciencias trascendentales -estudian apriorismos de nuestra razón-  prescribiendo siempre su uso meramente regulativo, en oposición a sus correspondientes ciencias “dogmáticas” que pretenden para esas ideas una realidad  externa a nuestro espíritu. Así Kant señala que hay una metafísica correcta, buena y saludable, que se establece como tribunal de la razón pura para asegurar sique haga de sus ideas puras el uso meramente “regulativo” que les corresponde, y denuncie cualquier uso “dogmático” de las mismas. De este modo, en cuanto estudio de ideas apriorísticas de nuestra razón -Yo, Mundo, Dios-,  la metafísica es constituida como un conocimiento sintético a priori, como puede serlo la geometría o la física, conocimiento por tanto de validez universal. Responde de esta manera a la pregunta que se ha formulado al principio

Una observación final: Kant no es, ni mucho menos, un ateo. Es cierto que pone el Yo, el Mundo y Dios como ocultos a nuestra razón especulativa, ya que no se han originado en la experiencia fenoménica. Pero también es cierto que han quedado como posibilidades, las cuales serán mostradas realidades en la experiencia práctica, lo que constituirá el argumento de su ulterior “Crítica de la razón práctica” , ya esbozada hacia final de esta obra: “Es siempre a la razón pura, pero solamente en su uso práctico, a quien pertenece el mérito de ligar a nuestro interés supremo un conocimiento que la simple especulación no puede más que imaginar…Yo creo infaliblemente en la existencia de Dios y en una vida futura y estoy seguro de que nada puede hacer vacilar esta fe, puesto que derribaría con ella mis propios principios morales, a los que no puedo renunciar sin llegar a hacerme digno de desprecio ante mis propios ojos… Pero, ¿Es que vais a exigir acaso que un conocimiento que interesa a todos los hombres esté por encima del sentido común y no os sea revelado más que a los filósofos?”

B) Textos

Prólogos 

Emprende la razón la más difícil de sus tareas, la del propio conocimiento, y establece un tribunal que la asegure en sus pretensiones legítimas y que en cambio acabe con todas las arrogancias infundadas… Este tribunal no es otro que la Crítica de la razón pura.

¿Qué y cuánto pueden conocer el entendimiento y la razón independientemente de toda experiencia?

La matemática y la física son los dos conocimientos teóricos de la razón que deben determinar sus objetos a priori; 

El primero que trató del triángulo isósceles… percibió una luz nueva; pues encontró que no tenía que inquirir lo que  veía en la figura o aun en el mero concepto de ella y aprender de él sus propiedades, sino que tenía que producirla, por medio de lo que, según conceptos, él mismo había pensado y expuesto en ella a priori.

Cuando Galileo hizo rodar por el plano inclinado las bolas cuyo peso había él mismo determinado…comprendió que la razón no conoce más que lo que ella misma produce según su bosquejo… La razón debe acudir a la naturaleza llevando en una mano sus principios, según los cuales tan sólo los fenómenos concordantes pueden tener el valor de leyes; y en la otra el experimento, pensando según aquellos principios.

La misma física debe tan provechosa revolución de su pensamiento a la ocurrencia de buscar (no imaginar) en la naturaleza, en conformidad a lo que la razón misma ha puesto en ella.

La metafísica, conocimiento especulativo de la razón, enteramente aislado, que se alza por encima de las enseñanzas de las experiencia, mediante meros conceptos… no ha tenido hasta ahora la fortuna de emprender la marcha segura de una ciencia. 

El tema de esta crítica de la razón especulativa consiste en un intento de variar el procedimiento que ha seguido hasta ahora la metafísica, emprendiendo en ella una completa revolución, según el ejemplo de los geómetras y físicos.

No podemos tener conocimiento de un objeto como cosa en sí misma, sino sólo en cuanto la cosa es objeto de la intuición sensible, es decir, como fenómeno.

No puedo siquiera admitir a Dios, la libertad y la inmortalidad para el necesario uso práctico de mi razón, si no cerceno al mismo tiempo a la razón especulativa en su pretensión de conocimiento transcendente.

TUVE QUE ANULAR EL SABER, PARA RESERVAR UN SITIO A LA FE [la cursiva es suya, las mayúsculas son nuestras: habla el cristiano pues su objetivo último es la fe; pero el cristiano luterano, pues para llegar a la fe ha de suspender la razón: y es que, en la concepción de Lutero, la naturaleza humana,  no quedó meramente vulnerada por el pecado original, sino totalmente corrompida.

Introducción 

Bien podría ser que nuestro conocimiento de experiencia fuera compuesto de lo que recibimos por medio de impresiones y de lo que nuestra propia facultad de conocer (con ocasión tan sólo de las impresiones sensibles) proporciona por sí misma, sin que distingamos este añadido de aquella materia fundamental hasta que un largo ejercicio nos haya hecho prestar oído atento a ello y nos haya habilitado para separar ambas cosas

En lo que sigue, pues, entenderemos por conocimientos a priori no los que tienen lugar independientemente de esta o aquella experiencia, sino absolutamente de toda experiencia. A éstos opónense los conocimientos empíricos o sea los que no son posibles más que a posteriori, es decir por experiencia. De entre los conocimientos a priori llámanse puros aquellos en los cuales no se mezcla nada empírico… Si se encuentra una proposición que sea pensada al mismo tiempo que su necesidad es ésta entonces un juicio a priori.

Todo cambio tiene que tener una causa. En este ejemplo, tan manifiestamente encierra el concepto de causa la necesidad del enlace con un efecto y la universalidad estricta de la regla, que se perdería completamente si se le quisiese derivar, como hizo Hume, de una conjunción frecuente entre lo que ocurre y lo que precede y de una costumbre nacida de ello. 

Prescindid poco a poco, en el concepto que la experiencia os ofrece de un cuerpo, de todo lo que es en él empírico, color, dureza o blandura, peso, impenetrabilidad; siempre queda el espacio que aquel cuerpo ocupaba (cuerpo que ahora ha desaparecido por completo); de éste no podéis prescindir. De igual modo, si en vuestro concepto empírico de todo objeto, corporal o incorpóreo, prescindís de todas las propiedades que os enseña la experiencia, no podréis, sin embargo, suprimirle aquella por la cual lo pensáis como sustancia o como adherido a un sustancia.

O bien el predicado B pertenece al sujeto A como algo contenido ocultamente en ese concepto A; o bien , B está enteramente fuera del concepto A, si bien en enlace con el mismo. En el primer caso llamo al juicio analítico, en el otro sintético… Por ejemplo, si yo digo: todos los cuerpos son extensos, es éste un juicio analítico… En cambio, si yo digo: todos los cuerpos son pesados… es un juicio sintético. 

En los juicios sintéticos a priori… si he de salir del concepto A para conocer otro B, como enlazado con él, ¿en qué me apoyo? ¿Qué es lo que hace posible la síntesis, ya que aquí no tengo la ventaja de volverme hacia el campo de la experiencia para buscarlo? 

Las proposiciones propiamente matemáticas son siempre juicios a priori y no empíricos, pues llevan consigo necesidad, la cual no puede ser derivada de la experiencia… La ciencia de la naturaleza (Physica) contiene juicios sintéticos a priori  como principios…En la metafísica … debe haber conocimientos sintéticos a priori…Queremos ampliar nuestro conocimiento a priori. Ejemplo, la proposición: el mundo tiene que tener un primer comienzo. Y otras más. Y así la metafísica consiste, al menos según su fin, en proposiciones sintéticas a priori.

¿Cómo es posible la matemática pura?¿Cómo es posible la física pura? Como estas ciencias están realmente dadas, puede preguntarse sobre ellas: ¿cómo son posibles?

¿Cómo es posible la metafísica como ciencia? La crítica de la razón conduce necesariamente a la ciencia; el uso dogmático de la misma, sin crítica, conduce, en cambio, a afirmaciones que carecen de fundamento… Las contradicciones innegables, y en el uso dogmático también inviables, de la razón consigo misma, han despojado ya desde hace tiempo a la metafísica de su autoridad.

De todo esto se deduce la idea de una ciencia particular que pueda llamarse Crítica de la razón pura… Su utilidad [para la especulación] sería realmente sólo negativa y serviría no para la ampliación sino para la depuración de nuestra razón

Llamo trascendental todo conocimiento que se ocupa no de objetos sino de nuestro modo de conocerlos, en cuanto éste debe ser posible a priori. 

Estética transcendental

La representación del espacio no puede ser tomada de la experiencia… sino que la experiencia externa no es posible sino mediante dicha representación

El espacio no es… sino una intuición pura.

Que en un triángulo dos lados sumados sean mayores que el tercero, no es nunca deducido de los conceptos universales de línea y triángulo, sino de la intuición; y ello a priori, con certeza apodíctica.

El espacio no es otra cosa que la forma de todos los fenómenos del sentido externo. 

Este predicado no es atribuido a las cosas más que en cuanto nos aparece, es decir, en cuanto son objetos de la sensibilidad… Los objetos pueden ser intuidos como fuera de nosotros, y, si se hace abstracción de esos objetos, es una intuición pura que lleva el nombre de espacio. 

El espacio no es forma de las cosas en sí mismas, sino que los objetos en sí nos son conocidos y lo que llamamos objetos exteriores no son otra cosa que meras representaciones de nuestra sensibilidad cuya forma es el espacio, pero cuyo verdadero correlato, es decir, la cosa en sí misma, no es conocida ni puede serlo. 

En cuanto a los fenómenos en general, no se puede quitar de ellos el tiempo, aunque se puede muy bien quitar del tiempo los fenómenos. 

El tiempo no es… sino una forma pura de la intuición sensible… La representación que no puede ser dada más que por un objeto único, es intuición. 

El tiempo es una condición a priori de todo fenómeno en general y es condición inmediata de los fenómenos internos (de nuestra alma) y precisamente por ello condición inmediata también de los fenómenos externos.

Negamos al tiempo toda pretensión de realidad absoluta.

Espacio y tiempo son, por tanto, dos fuentes de conocimiento de las cuales podemos extraer a priori diferentes conocimientos sintéticos;  la matemática pura nos da un ejemplo brillante, por lo que se refiere a los conocimientos del espacio y sus relaciones. Ambas, tomadas en conjunto, son formas puras de toda intuición sensible y por eso hacen posible proposiciones sintéticas a priori. 

Toda nuestra intuición no es nada más que la representación del fenómeno; las cosas que intuimos no son en sí mismas lo que intuimos en ellas. 

No tenemos más conocimiento que de fenómenos… El objeto transcendental empero permanece desconocido para nosotros. 

Como las proposiciones de la geometría son conocidas sintéticamente a priori y con certeza apodíctica, puedo bien hacer esta pregunta: ¿de dónde sacáis semejantes proposiciones?

Analítica transcendental

El conocimiento de todo entendimiento, por lo menos humano, es un conocimiento por conceptos, no intuitivo sino discursivo.

Podemos reducir a juicios todas las acciones del entendimiento, de modo que el entendimiento en general puede representarse como una facultad de juzgar. Pues, según lo que antecede, es una facultad de pensar. Pensar es conocer por conceptos. Los conceptos empero se refieren, como predicados de posibles juicios, a alguna representación de un objeto determinado. 

De los conceptos puros del entendimiento o categorías… La síntesis en general es, como veremos más adelante, el mero efecto de la imaginación… Pero reducir esa síntesis a conceptos, es ésta una función que corresponde al entendimiento.

Se originan tantos conceptos puros del entendimiento referidos a priori a objetos de la intuición en general, como funciones lógicas hay en todos los juicios posibles listados en la tabla anterior

Tabla de las categorías.  De la cantidad: Unidad, pluralidad, totalidad. De la cualidad: Realidad, negación, limitación. De la relación: Inherencia y subsistencia (Substantia et accidens), causalidad y dependencia (causa y efecto), comunidad (acción recíproca entre el agente y el paciente). De la modalidad: Posibilidad-imposibilidad, existencia-inexistencia, necesidad-contingencia.

Las categorías, como verdaderos conceptos raíz del entendimiento puro, tienen también sus conceptos puros derivados…Séame permitido dar a esos conceptos puros (aunque derivados) del entendimiento, el nombre de predicables del entendimiento puro… La referida tabla contiene todos los conceptos elementales del entendimiento.

El enlace(conjunctio) de un múltiple en general no puede nunca venir a nosotros por medio de los sentidos, y no puede tampoco, por lo tanto, estar contenido al mismo tiempo en la forma pura de la intuición sensible…Todo enlace, seamos o no conscientes de él, sea un enlace de lo múltiplo de la intuición o de varios conceptos, y, en el primer caso, de la intuición empírica o de la no empírica, es una acción del entendimiento, que vamos a designar con la denominación general de síntesis

El enlace no está en los objetos y no puede ser tomado de ellos, por ejemplo mediante la percepción, y recogido así en el entendimiento; sino que es obra del entendimiento, el cual no es más que la facultad de enlazar a priori y reducir lo múltiple de las representaciones dadas bajo la unidad de la apercepción. 

Un juicio no es otra cosa que el modo de reducir conocimientos dados a la unidad objetiva de la apercepción. Para eso está la cópula “es”.

Las categorías son sólo reglas para un entendimiento, cuya facultad consiste en pensar, es decir, en la acción de reducir a la unidad de la apercepción la síntesis de lo múltiple, que le es dado por otra parte en la intuición. 

La categoría no tiene otro uso para el conocimiento de las cosas más que su aplicación a objetos de la experiencia. Pensar un objeto y conocer un objeto no es lo mismo. En el conocimiento hay dos partes: primero el concepto, por el cual, en general, un objeto es pensado (la categoría) y segundo la intuición por la cual el objeto es dado.

Puede el entendimiento, como espontaneidad, determinar el sentido interno, mediante lo múltiple de representaciones dadas, conforme a la unidad sintética de la apercepción.

Debe explicarse la posibilidad de conocer a priori, por categorías, los objetos que puedan presentarse a nuestros sentidos, no según la forma de su intuición, sino según las leyes de su enlace, la posibilidad pues de prescribir la ley a la Naturaleza y de hacerla incluso posible. Pues sin esa capacidad suya no se podría explicar cómo todo lo que pueda presentarse a nuestros sentidos tiene que caer bajo las leyes que se originan a priori en el solo entendimiento..

 La facultad pura del entendimiento, de prescribir a priori, por meras categorías, leyes a los fenómenos, no alcanza a más leyes que a aquellas en que descansa una naturaleza en general como legalidad de los fenómenos en el espacio y en el tiempo.

Doctrina transcendental del juicio (o analítica de los principios). Del esquematismo de los conceptos puros del entendimiento… Los conceptos son enteramente imposibles y no pueden tener significación alguna, si un objeto no es dado en ellos… Los conceptos puros a priori, además de la función del entendimiento en la categoría, deben contener a priori condiciones formales de la sensibilidad (sobre todo del sentido interno), que encierran la condición universal bajo la cual la categoría puede ser aplicada a un objeto. Vamos a llamar a esa condición formal y pura de la sensibilidad, a la cual está restringido el concepto del entendimiento en su uso, esquema de ese concepto del entendimiento y llamaremos esquematismo del entendimiento puro al proceder del entendimiento con esos esquemas… Este esquematismo de nuestro entendimiento, respecto de los fenómenos y respecto de su mera forma, es un arte recóndito en las profundidades del alma humana, cuyo verdadero manejo difícilmente adivinaremos en la naturaleza y pondremos al descubierto. 

Sistema de todos los principios del entendimiento puro… Los principios a priori tienen ese nombre no sólo porque contienen los fundamentos de otros juicios sino también porque no se fundamentan en otros conocimientos más altos y generales…. La proposición “a ninguna cosa conviene un predicado que la contradiga” se llama principio de contradicción… Debemos dar al principio de contradicción el valor de principio universal y plenamente suficiente… Principio de la permanencia de la sustancia: en todo cambio de los fenómenos permanece la sustancia… Principio de la sucesión según la ley de causalidad: todas las alteraciones suceden según la ley del enlace entre causa y efecto… Y aquí el concepto de relación entre causa y efecto. 

Refutación del idealismo. Teorema: La mera conciencia, empíricamente determinada, de mi propia existencia, demuestra la existencia  de los objetos en el espacio fuera de mí.

El principio de la continuidad prohibía todo salto en la serie de los fenómenos (cambios) (in mundo non datur saltus), pero también toda laguna o vacío entre dos fenómenos, en el conjunto de todas las intuiciones empíricas en el espacio (non datus hiatus) … La proposición “nada ocurre por ciego azar” (in mundo non datur casus) es una ley a priori de la naturaleza; de igual modo sucede con la proposición “ninguna necesidad en la naturaleza es ciega, sino condicionada y por lo tanto necesidad comprensible” (non datur fatum)… Podríamos fácilmente presentar en su orden esos cuatro principio (in mundo non datur hiatus, non datur saltus, non datur casus, non datur fatum), como todos los principios de origen transcendental, según el orden de las categorías y señalar a cada uno su puesto.

Dialéctica transcendental

En la razón (considerada subjetivamente como una facultad humana de conocer) hay reglas fundamentales y máximas de su uso, que tienen la autoridad de principios objetivos.

Vamos a dar a los conceptos de la razón pura un nuevo nombre, como hicimos con los conceptos puros del entendimiento al llamarlos categorías. Y será el nombre de ideas trascendentales. 

De las ideas en general… Ruego a quienes tengan amor a la filosofía… que tomen  la palabra “idea” en su sentido primitivo [sentido platónico]

La forma de los raciocinios, cuando sea aplicada a la unidad sintética de las intuiciones, según indicación de las categorías, contendrá el origen de ciertos conceptos particulares a priori que podemos llamar conceptos puros de la razón o ideas trascendentales.

Entiendo por idea un concepto necesariamente de razón, que no corresponde a ningún objeto dado en los sentidos. Así pues, los conceptos puros de razón que estamos ahora examinando son ideas trascendentales. 

Así podría decirse que la totalidad de los fenómenos es sólo una idea; pues nunca podremos formarnos una imagen de esa totalidad… [a esta idea la llamará “mundo”]

Sistema de las ideas trascendentales. Toda relación de representaciones de la cual podemos hacernos o un concepto o una idea, es de uno de estos tres tipos: 1º, relación con el sujeto; 2º, relación con lo múltiple del objeto en el fenómeno; 3º , relación con todas las cosas en general.

Las ideas trascendentales se reducen a tres clases. La primera contendrá la unidad absoluta (incondicionada) del sujeto pensante; la segunda, la unidad absoluta de la serie de las condiciones del fenómeno; y la tercera, la unidad absoluta de la condición de todos los objetos del pensamiento en general. 

El sujeto pensante es el objeto de la psicología. El conjunto de todos los fenómenos (el mundo) es el objeto de la cosmología. Lo que contiene la condición suprema de posibilidad de todo cuanto puede ser pensado (el ser de todos los seres) es el objeto de la teología. Así la razón pura da la idea para una doctrina trascendental del alma (psicologia rationalis), para una ciencia transcendental del mundo (cosmologia rationalis) y finalmente para un conocimiento transcendental de Dios (theologia transcendentalis) [recordemos que por “transcendental” Kant entiende “a priori”]

De los raciocinios dialécticos de la razón pura. De estos raciocinios dialécticos hay pues tres especies, tantas como las ideas a que conducen sus conclusiones. 

Que el yo de apercepción  es en todo pensamiento un singular que no puede ser disuelto en una pluralidad de sujetos… es cosa implícita en el pensar.

Conocerse como noúmeno es cosa empero imposible, puesto que la intuición empírica interna es sensible y no proporciona más que fenómenos. 

 La expresión “mundo” significa el todo matemático [es decir, el conjunto] de todos los fenómenos y la totalidad de su síntesis…

Primera antinomia de las ideas trascendentales. Tesis: El mundo tiene un comienzo en el tiempo y con respecto al espacio está encerrado también en límites. Antítesis: El mundo no tiene comienzo ni límites en el espacio, sino que es infinito, tanto en el tiempo como en el espacio. 

Segunda antinomia de las ideas trascendentales. Tesis: Toda sustancia compuesta, en el mundo, se compone de partes simples; y no existe nada más que lo simple o lo compuesto de lo simple. Antítesis: Ninguna cosa compuesta, en el mundo, se compone de partes simples; y no existe nada simple en el mundo. 

Tercera antinomia de las ideas trascendentales: La causalidad según  leyes de la naturaleza no es la única de donde los fenómenos del mundo pueden ser deducidos. Es necesario admitir además, para la explicación de los mismos, una causalidad por libertad. Antítesis: No hay libertad, sino que todo, en el mundo, todo ocurre según leyes de la naturaleza. 

Cuarta antinomia de las ideas trascendentales. Pertenece al mundo algo que, como parte de él o como su causa, es un ser absolutamente necesario Antítesis: No existe en parte alguna, ni en el mundo ni fuera del mundo, un ser absolutamente necesario, causa del mundo. 

Del idealismo trascendental como clave de la solución de la dialéctica cosmológica. El espacio en sí mismo, así como el tiempo, y todos los fenómenos, no son en sí mismo cosas, sino que, al contrario, son representaciones que no pueden existir fuera de nuestro espíritu, y de igual modo la intuición  interna y sensible de nuestro espíritu… no es tampoco el verdadero yo existente en sí mismo

Este objeto que allí es el ideal [de la razón] reside simplemente en la razón y lleva también el nombre de ente originario (ens originarium); en tanto no hay ningún ente sobre él se le llama ser supremo (ens summum); y en tanto es sometido todo a él como a él condicionado, se le llama ser de los seres (ens entium)

Por consecuencia, la prueba ontológica (cartesiana), tan célebre, que quiere demostrar por conceptos la existencia de un Ser supremo, es un trabajo inútil que no logra nada; ningún hombre conseguirá por simples ideas ser más rico en conocimiento, ni más ni menos que un mercader no aumentará su caudal si para acrecentar su fortuna se dedicara a añadir ceros al estado de su caja. 

De la imposibilidad de una prueba cosmológica de la existencia de Dios. Es esta prueba la que llama Leibniz “a contingentia mundi”… La necesidad absoluta es, en efecto, una existencia sacada de simples conceptos… No tiene pues más fuerza que la fuerza de la prueba ontológica aquella que pretende presentarse como prueba cosmológica.

De la imposibilidad de la prueba físico-teológica…  [Se trata de] indagar si una experiencia determinada, la de las cosas de este mundo, su naturaleza y orden, nos suministran o no una prueba…. Esta prueba podría demostrar un arquitecto del mundo… pero no un creador del mundo, a la idea del cual todo estaría sometido. 

Las mismas pruebas que demuestran la impotencia de la razón humana para afirmar la existencia de tal Ser bastan también para demostrar la petulancia de toda afirmación contraria. 

Del uso regulador de las ideas de la razón pura. Las ideas de la razón especulativa no son principios constitutivos de la extensión de nuestro conocimiento a objetos que la experiencia no puede dar, sino principios reguladores de la unidad sistemática de la diversidad del conocimiento empírico en general, la cual se halla exactamente regulada.

La idea psicológica no puede significar más que el esquema de un principio regulador, por lo que la pregunta “el alma, ¿es de naturaleza espiritual?” no tiene sentido… La segunda idea reguladora de la razón simplemente especulativa es el concepto del mundo en general. … Si no tenemos esta suposición simplemente como un principio regulador, podemos cometer errores…Si no se restringe esta idea al uso simplemente regulador, la razón se  extravía, puesto que se aparta del cimiento de la experiencia que debe contener los planes de un camino y se arriesga más allá de este terreno hasta lo incomprensible y lo insondable… Cuando no se hace de la idea de un Ser supremo un uso meramente regulador (sino también un uso constitutivo), lo que es contrario a la naturaleza de una idea, surgen entonces las vaguedades de la razón.

No hay pues, propiamente hablando, ninguna polémica en el campo de la razón pura. Las dos partes contendientes golpean en el aire y luchan contra la sombra, puesto que salen de los límites de la naturaleza.

Todo conocimiento sintético de la razón pura en su uso especulativo, después de las pruebas que han sido dadas, es absolutamente imposible

Todo interés de mi razón (lo mismo especulativo que práctico) está contenido en estas tres preguntas: ¿QUÉ PUEDO SABER? ¿QUÉ DEBO HACER? ¿QUÉ ME ES PERMITIDO ESPERAR? [las mayúsculas son nuestras].

Es siempre a la razón pura, pero solamente en su uso práctico, a la que pertenece el mérito de ligar a nuestro interés supremo un conocimiento que la simple especulación no puede más que imaginar.

Yo creo infaliblemente en la existencia de Dios y en una vida futura y estoy seguro de que nada puede hacer vacilar esta fe, puesto que derribaría con ella mis propios principios morales, a los que no puedo renunciar sin llegar a hacerme digno de desprecio ante mis propios ojos…

¿Es que vais a exigir acaso que un conocimiento que interesa a todos los hombres esté por encima del sentido común y no os sea revelado más que por ser filósofos?

C) Crítica

Hay una crítica standard a la Crítica de la Razón Pura que fue pronto presentada, la llamada crítica de F. Jacobi: la cosa en sí, el noúmeno excita mi sensibilidad produciendo en mí sus impresiones, esas impresiones que mi sensibilidad ordena según espacio y tiempo. Pero excitar mi sensibilidad es producir algo en ella, es ser la causa de cierto cambio en su estado de reposo, cuando la causalidad ha sido presentada como un mero apriorismo de mi entendimiento. Hay en esto, pues, una flagrante contradicción. La filosofía posterior se ha ocupado de esta contradicción, y la ha resuelto esencialmente de dos maneras que señalan los dos caminos naturales de posterior evolución de la línea abierta en Kant. 

El camino de Schopenhauer consistirá en presentar también todo lo que me rodea como representación que se da en mí, aunque representación mediata, pues sólo es representación inmediata la que tengo en mis propios sentidos. Esas representaciones aparentemente “externas” del mundo que me rodea son mediatas porque “causan” en mis sentidos las representaciones para mí inmediatas: las impresiones. Así restablece Schopenhauer establece la coherencia en Kant, pues ya no importa que la causalidad sea mera representación, que no sea realmente existente, ya que procede de una representación -la representación mediata- y no de la misma realidad, como pretende Kant.  Pero el peaje que pagará Schopenhauer por esta solución es muy caro: es un paso importante hacia el idealismo, al haber visto al mundo como representación (“El mundo como voluntad y representación” es el título de su obra filosófica).

El camino de Fichte, Schelling y Hegel es abandonarse sin escrúpulo al idealismo, suprimiendo en el planteamiento Kantiano la realidad, lo que Kant llama “la cosa en sí”, puesto que es el patito feo del maravilloso edificio kantiano, aquello sobre lo que nada podemos decir,  permaneciendo en sí mismo como “ignotum X”, como algo desconocido para nosotros. Fichte se quedará con el Yo aquí, y nada fuera, siendo el Yo el que saldrá afuera para objetivarse, para poder ser objeto de su propio conocimiento. No es éste el momento de recordar el desarrollo de esta filosofía, sino sólo para decir que la filosofía de Schelling comenzará por el Espíritu absoluto, y por último, la filosofía de Hegel comenzará por el Ser (“Dios”, en la representación religiosa, por usar su propio lenguaje), Ser que es Nada ¡nada que predicar, pues es la idea más vacía y abstracta, pues concibe el Ser como idea. 

Idea en sí que se conocerá a sí misma, como en la representación religiosa el Padre engendra al Hijo, la idea ya conocida, que contiene en sí todas las verdades, como en san Agustín: la Idea para sí. Y ésta, en un acto de libertad, saldrá fuera de sí, espiración del Espíritu (como en san Agustín), que en un autor panteísta como Hegel coincidirá con la creación del mundo: la Idea fuera de sí.  

La filosofía cartesiana ha evolucionado hasta la obra de Kant, después del cual seguirá el río de la evolución filosófica hasta el idealismo panteísta de Hegel (Y éste a su vez en el materialismo dialéctico de Marx, pues el propio autor afirma en la “Filosofía de la miseria” que lo mismo es decir que todo es idea en evolución dialéctica, que decir que todo es materia en evolución dialéctica, cuestión de nomenclatura). Hegel tenía razón al decir que la historia -que para él es la historia de la filosofía- termina siempre implementando las derivaciones que estaban implícitas en la idea: en la idea cartesiana estaba implícito el panteísmo (si pretendo a ojos cerrados, desde la duda universal, llegar a deducir la realidad, más bien que observarla, es porque todo existe necesariamente, lo cual es la definición misma de Dios: el ser Necesario) Y estaba implícito el idealismo pues el Yo que aparece a Descartes en la duda no es el yo que piensa, sino un yo pensado, del cual cuelga primero la existencia de Dios y luego la existencia del mundo. Un Dios, pues, pensado, y un mundo pensado. Como dice Vernaux: “de un clavo pintado en la pared sólo puede colgar una cadena pintada en la pared”.

Hasta aquí, crítica estandard, la de los propios seguidores de Kant. Mi crítica personal es que Kant filosofó a partir de la ciencia demasiado temprano, cuando aún estaba poco desarrollada (sólo un siglo después de la aparición del “Philosophiae Naturalis Principia Mathematica” con que Newton comenzó en 1687 la andadura de la mecánica). Por esa razón no pudo ser suficientemente crítico con un Hume cuyos argumentos en contra de la causalidad no se mantienen en pie con la ciencia actual, por ejemplo: el fuego -un brillo y un color amarillo- causa la carbonización del papel, causalidad que no vemos ni nunca verá la ciencia. Hoy sabemos que el fuego o el cuerpo incandescente, no un brillo y un color amarillo sino “algo que” (sustancia, negada por Hume) tiene esos accidentes y tiene además otros que hoy ha descubierto la ciencia como el número de electrones en la última capa de sus átomos, responsable de cualquier reacción química y en particular de la carbonización del papel. Desarmado ante la filosofía de Hume, encontró para la causalidad, en ella desaparecida, esa barca de salvación que era el apriorismo, barca de salvación que serviría también para volver a la vida a los demás cadáveres de ahogados en esa filosofía, en particular la sustancia y los accidentes. 

En segundo lugar, mi crítica se dirige a que Kant tuvo una idea euclideana del espacio y el tiempo, cuando hoy sabemos que ambos forman juntos una variedad de cuatro dimensiones cuya curvatura se manifiesta en la gravedad, variedad lorentziana. No es éste el momento de explicar la idea central de la teoría general de la relatividad, de Albert Einstein, pero sí de decir que el espacio tiempo entendidos por la ciencia en la época de Kant -lo que tomó como apriorismos de nuestra sensibilidad-  son muy distintos del espacio tiempo tal como lo concebimos ahora, siendo impensable que su curvatura sea parte de nuestro apriorismo, ya que hemos tardado siglos en llegar a conocerla.

En tercer lugar, Kant tomó la ciencia newtoniana como un saber definitivo y absoluto, antes de que éste sufriese tres drásticas revoluciones: la mecánica cuántica, la relatividad especial y la relatividad general. En particular, nadie entiende ahora nuestra ciencia de la naturaleza como ciencia definitiva y absoluta sino como provisional y aproximada, aunque cada vez más fielmente aproximada.  Según el modo en que Popper ha descrito la teoría científica, ésta tiene dos fases: la creación de la base experimental, en la que se hacen experiencias cuyos resultados se generalizan en leyes experimentales; y la deducción de la teoría científica desde unos pocos axiomas o postulados -algunas leyes experimentales o ciertas proposiciones que las implican. En la primera fase, las leyes son claramente a posteriori y en la segunda fase las proposiciones son claramente analíticas puesto que se deducen del análisis de la definición del objeto bajo estudio, es decir del análisis de los axiomas. Nunca pues se producen los juicios sintéticos a priori, pues éstos serían sólo los axiomas si fueran juicios, pero no lo son, sino sólo hipótesis (De hecho, ninguno de los ejemplos de Kant de juicios sintéticos a priori que Kant toma de la ciencia, lo son a la vista de la ciencia actual: todos son hechos que podemos de deducir de los axiomas de la teoría en que están enmarcados). Sencillamente, no hay juicios sintéticos a priori en la ciencia, con la idea que actualmente tenemos de ella. ¡Pero la existencia de estos juicios en la ciencia fue la fundamentación, el cimiento mismo, del grandioso edificio kantiano, que aparece ahora como gigante con pies de barro!

Por último, quiero atraer la atención hacia el tema de los “esquematismos”, algo extraño y misterioso en la obra de Kant, donde parece que se rinde ante el problema principal: ¿Por qué aplicamos a un determinado objeto unas categorías en vez de otras?¿De qué modo sabe nuestro entendimiento cuáles aplicarles? Esto podría ser resuelto afirmando que la información que ha considerado  como “a priori” quizá no sea sólo “ a priori” sino también “a posteriori”, proveniente del fenómeno, pero esto sería para él como tirar piedras sobre el propio tejado.  El lo resuelve diciendo que “ los conceptos puros a priori, además de la función del entendimiento en la categoría, deben contener a priori condiciones formales de la sensibilidad (sobre todo del sentido interno), que encierran la condición universal tan solo bajo la cual pueda la categoría ser aplicada al  objeto. Esa condición formal y pura de la sensibilidad, a la el que el concepto del entendimiento en su uso está restringido, vamos a llamarla esquema de ese concepto del entendimiento y llamaremos esquematismo del entendimiento puro al proceder del entendimiento con esos esquemas” Que el problema no queda bien resuelto dejando un importante flanco abierto en su teoría del apriorismo, podemos colegirlo de sus propias palabras: “ Este esquematismo de nuestro entendimiento, respecto de los fenómenos y respecto de su mera forma, es un arte recóndito en las profundidades del alma humana, cuyo verdadero manejo difícilmente adivinaremos a la naturaleza y pondremos al descubierto”.

El autorIgnacio Sols

Universidad Complutense de Madrid. SCS-España.

Recursos

Immanuel Kant: Crítica de la Razón Pura

Continua la serie de artículos sobre la obra principal de los principales filósofos modernos y contemporáneos, tras la exposiciones de Descartes, Locke y Hume.

Ignacio Sols·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 10 minutos

Una versión más extensa de este artículo puede verse aquí.


Cronología

1755 Historia general de la naturaleza y teoría del cielo.

1770. Profesor de lógica y metafísica de la universidad de Königsberg.

1781: Crítica de la razón pura

1788: Crítica de la razón práctica

Nace, vive y muere en Königsberg (1724-1804). Educado en un evangelismo pietista que nunca abandonó, y más tarde en el racionalismo de Leibniz y Wolff, explica  en 1755 la formación del sistema solar en una nebulosa, y explica la vía Lactea como una galaxia, noción a la que pone nombre. La lectura hacia 1770 del ataque de Hume a la causalidad le lleva a salvarla como apriorismo mental en su Crítica de la Razón Pura y a salvar la realidad de Dios y la libertad humana en su Crítica de la Razón Práctica

A) Exposición: “Desperté del sueño dogmático”

Al leer a Hume Kant despertó de su sueño dogmático.  El ataque de David Hume a la causalidad y a las demás categorías anunciaba consecuencias funestas en metafísica y en las ciencias experimentales que estudian las causas de los fenómenos. Al reparar en que, sin causalidad es imposible conocer, Immanuel ve la luz que le va a sacar de su abatimiento intelectual.

El giro copernicano en filosofía

¿No será que la causalidad y demás categorías no son sino las condiciones de posibilidad de nuestro conocimiento, nuestra propia facultad de conocer, tanto en el conocimiento sensible -la formación de nuestras intuiciones-, como  en el intelectivo-formación de conceptos-, como en la razón, donde formamos nuestras ideas?

Para contestar, se embarca en su estudio de los juicios, a fin de averiguar cómo son posibles en la mecánica, formulada tan solo un siglo antes por Isaac Newton, gozando de ese reconocimiento universal que a nadie permite dudar de la veracidad de sus proposiciones. La pregunta a continuación deberá ser si esa misma certeza y universalidad es posible en metafísica (se trata pues de un intento de mimetización del método científico). 

Clasificará los juicios, según extraigan su verdad de la experiencia o sean anteriores a ella, en juicios a posteriori (el hierro se dilata con el calor) o  juicios a priori (1327 + 2935= 4262, pues sé que ambas cantidades suman la tercera, antes de la experiencia de contar; o  el juicio de que dos rectas paralelas a una tercera son paralelas entre sí, pues es algo que sé antes de verlas). 

Y clasificará también los juicios en sintéticos, si aportan verdad genuinamente nueva, o analíticos, si su verdad esté contenida en los conceptos que tal juicio pone en relación, y simplemente aflora al analizarlos. Decir que el hierro se dilata con el calor es un juicio sintético pues no se deduce de un análisis del concepto de hierro; y lo es  también el anterior juicio sobre una suma, pues el número  que suman no se deduce de las definiciones de los sumandos; y el de también el citado juicio de las tres rectas paralelas, por la misma razón; Y la consideración que concluye ambas clasificaciones es que, para haya verdadera ciencia, ciencia de validez universal, han de darse en ella juicios que sean a la vez sintéticos -para que sean avance del conocimiento- y a priori, pues si dependen de nuestras experiencias particulares no tienen validez universal.

Es así que hay ciencia universalmente válida, pues ese es el caso de la mecánica, de reciente descubrimiento, luego hay juicios sintéticos a priori. Y siendo así que hay en ellos verdad nueva, pues son sintéticos, la pregunta natural es: ¿de dónde extraen esos juicios su verdad, ya que no es de sus propios términos ni tampoco de la experiencia, puesto que la anteceden? Solo puede haber una respuesta: la extraen de nuestra propia facultad de conocer. La verdad de esos juicios sintéticos a priori estaba ya en ella. Esto ha de ser así tanto en el conocimiento sensible, como en el intelectual, como en nuestra razón. Sabe pues ya Kant, por esta consideración, que Kant en nuestra sensibilidad, en nuestro entendimiento y en nuestra razón, ha de haber formas a priori, y el objeto de la obra que de este modo introduce, consistirá en indagar en cada una  de esas tres facultades nuestras para encontrar encontrar en ella sus formas a priori.

Era mental lo que creíamos real

Como todo conocimiento se inicia en los sentidos, Kant comienza por analizar, en su estética transcendental, nuestra facultad de producir intuiciones sensibles (αισθητικη = relativo a lo sensible). Imagine el lector la sala de estar de su casa, y despójela en su imaginación, progresivamente -uno a uno – de cada uno de sus muebles, luego de su techo, paredes, suelo, e intente finalmente despojarla también de su espacio ¡ah, esto último ya no es posible, ya no lo puede imaginar el lector! Luego el espacio de su sala de estar no estaba en esa sala sino en su propia facultad de conocer, ésa es la razón de que no haya podido desprenderse del espacio en su imaginación ¡porque estaba en ella! El espacio forma parte de todas nuestras intuiciones sensibles -ninguna se da sin un lugar-  porque es en realidad una forma a priori, una intuición pura de nuestra sensibilidad. Una discusión análoga puede hacerse con el tiempo: todo lo percibimos en un lugar y en un tiempo determinados porque espacio y tiempo son formas a priori de nuestra sensibilidad: son intuiciones puras. Todas las demás intuiciones son formadas a partir de las impresiones que nos llegan del mundo exterior al ser ordenadas por nuestra sensibilidad según un cierto lugar y un antes y un después, de modo que la realidad exterior, la “cosa en sí” como la llama Kant, la cosa despojada de todo espacio y tiempo, permanece desconocida para nosotros, por lo que la llama también el Ignotum X (como, en matemáticas, se suele designar x una variable desconocida).

Pasamos a continuación a nuestro entendimiento -que Kant estudia en su analítica transcendental-, es decir a nuestra capacidad de categorizar las intuiciones formadas en nuestra sensibilidad hasta convertirlas en conceptos: no ya un sonido de voz, no ya una tonalidad de piel y cabello, una forma agradable, sino una persona, un hombre o una mujer ante mí, con quienes me relaciono. También aquí se dan formas a priori del entendimiento, es decir conceptos puros, también llamados categoríasLa clasificación que hace de tales categorías se corresponde más o menos con los predicamentos clásicos, sustancias y accidentes, y con sus subdivisiones, apareciendo entre tales categorías la muy importante relación de causalidad. Es aquí pues -en nuestra facultad de formar conceptos- y no en la realidad exterior, donde Kant ubica la relación de causalidad, relación clave tanto para la ontología filosófica como para la fundamentación de las ciencias experimentales. 

Pasamos finalmente a la razón, donde formamos nuestras ideas sobre el mundo que nos circunda, sobre nosotros mismos y nuestras ideas sobre Dios. Se trata del lugar propio, por tanto, de la filosofía, y, en general, de nuestro pensamiento. También aquí encuentra Kant formas a priori, o ideas puras de la razón. Se trata de ideas que son condición de posibilidad de su actividad, pues sin ellas no podemos razonar, la razón misma pierde su estímulo: la primera es la idea preconcebida de que tiene que haber unidad y simplicidad en la realidad que nos circunda. Esta convicción, aun no expresada, es la que nos lleva a buscar relaciones, conexiones entre los hechos, todo aquello a lo que llamamos razonar. Es a esa idea de orden y unidad en la realidad fuera de mí a lo que Kant llama Mundo, como los filósofos antiguos llamaban Cosmos al mundo ordenado.  

También es idea preconcebida de la razón la unidad en mí de todas mis experiencias  -son mis sensaciones, son mis pensamientos- , y es a esa unidad a la que me refiero cada vez que hablo del Yo, de mí mismo. Y es, finalmente, idea pura de la razón la idea de un Dios, garante -según la filosofía de Descartes, predominante en la época en que escribe-  de la validez de esa unidad del Mundo conmigo a la que  llamamos verdad, la verdad de mi conocimiento  de  él. Yo, Mundo, Dios -la unidad en mí, la unidad fuera de mí, y el garante de la unidad de ambas- son los tres temas perennes de la filosofía que aparecen ahora aquí, en la filosofía de Immanuel Kant, como las ideas puras de la razón, es decir, como los presupuestos que hacen posibles todas nuestras demás ideas, los presupuestos que  hacen posible nuestro razonar, y lo estimulan.

La ciencia y la filosofía

Y aquí es cuando  Kant llega a su objetivo de desentrañar la raíz de la verdad en las ciencias. ¿Por qué son posibles las matemáticas? Porque estudian las formas a priori de nuestra sensibilidad, el  espacio y el tiempo (aquí incluye no solo la geometría sino también la aritmética pues es intuición temporal la iteración ,origen el número). Por ser esas formas a priori de la sensibilidad -el espacio y el  tiempo- las mismas para todos nosotros, pues todos tenemos igual facultad de conocer sensiblemente, su estudio tiene validez universal. Esa es la razón de la validez universal de las matemáticas.

Sigamos: ¿Por qué son posibles las ciencias experimentales, es decir, el estudio de los fenómenos por sus causas? De nuevo, porque estudian formas a priori del entendimiento, ya que la forma a priori es la causalidad. De nuestra propia facultad de conocer extrae pues la mecánica newtoniana la verdad de sus juicios sintéticos a priori, y por eso goza de esa envidiable universalidad, pues de nuevo son formas a priori son las mismas para todos nosotros. 

Y finalmente, ¿es posible el saber -como saber universal validez- la metafísica, ese razonamiento nuestro sobre el Mundo, sobre nosotros mismos, sobre Dios? La respuesta, en principio, es afirmativa, aunque con un muy importante pero:  es posible, sí, pues se trata también de formas a priori, y por tanto de formas universales, que hay en nuestra razón. Pero al punto nos advierte que la metafísica sólo puede subsistir como un tribunal de la razón que guarde a esta de aventurarse en lo que  Kant llama la ilusión transcendental:  poner como si fueran realidades exteriores a lo que solo son ideas de nuestra razón: Yo, Mundo, Dios.

B) Crítica: David contra Goliat

    Pues no otra cosa puede ser que un matemático critique al más famoso de los filósofos modernos. Pero, como el joven belenita, no me arredraré ante este gigante del pensamiento puesto que, al fin y al cabo, Kant sólo ha querido hacer con la filosofía lo que hacemos nosotros con las matemáticas y con las ciencias matematizadas, cuales y de estas tenemos ahora una comprensión mucho más madura que la se tenía en el tiempo en que  escribía Immanuel Kant

    La flagrante contradicción en Kant

    Todo esto se ha hecho para salvar la causalidad y otras categorías del naufragio de Hume. Pero ¿hacía falta realmente o el naufragio fue sólo imaginario?  A Kant y otros filósofos de su tiempo le convencieron los ataques a la causalidad de David Hume, pero no resultan convincentes ahora, ya que sus supuestos han sido ampliamente superados por el avance de la ciencia (pero, desafortunadamente, no podemos ahora volver el reloj hacia atrás, pues la obra de Hume ya jugó su papel deconstructor de la filosofía): recordemos que Hume afirmaba que nunca se podría encontrar conexión alguna necesaria –es decir, relación de causalidad-  entre el hecho de comer pan u otro alimento y el de que sean renovadas nuestras fuerzas. Esto podría decirse y creerse en su época, pero nadie ahora, con una mínima formación científica, lo sostendría, ya que hemos comprendido, hasta la última, las reacciones químicas con que esto sucede, de hecho casi las inversas del ciclo de Krebs de la función clorofílica, aquel por el que la energía solar es captada y almacenada como energía de enlaces químicos.

    La segunda crítica es clásica, y fue formulada por sus propios seguidores (Friedrich Jacobi, Schopenhauer, Fichte) como grieta  peligrosa en el magnífico edificio kantiano: Si la causalidad no es algo real, algo que se dé fuera de mí, sino solo una categoría de mi propio conocer ¿cómo es posible que el ignotum X – la realidad exterior-  “cause” en mí ciertas impresiones, aquellas que yo ordeno según espacio y tiempo, dando con ello origen a mi conocimiento? La dificultad no queda saldada con un simple cambio de palabra, con omitir la expresión “causa impresiones” y decir, en cambio, “producir impresiones”. De hecho, es más que una fisura: todo el edificio cae por su base como gigante con pies de barro, o con pies, aún peor, que son pura representación mental, sin correspondiente exterior. 

    Pero el edificio es magnífico y los seguidores no renunciarán a él, sino más bien a esa realidad exterior, informe y extraña para mí, a la que Kant ha llamado Ignotum  X,  la cosa en sí. Veremos en siguiente artículo la solución de Schopenhauer en El mundo como representación y voluntad : considerar al mundo también como representación (para recuperarlo luego -à la Kant- como voluntad), de modo que nada contradictorio haya en que la causalidad sea representación y enlace el mundo exterior con su imagen sensible en mí, ya que también el mundo es representación (habría contradicción en que un clavo pintado en la pared -la causalidad kantiana- sostuviese una cadena real  -la realidad exterior- pero no la hay en que un clavo pintado en la pared sostenga una cadena también pintada en la pared, es decir, no hay contradicción si causalidad y mundo son ambos representación).

    Pero la solución más radical la dará Georg Hegel, siguiendo a Fichte: desprenderse del molesto Ignotum X, de la realidad exterior, y quedarse con solo un universo de ideas: es el idealismo o panlogismo alemán. Alejados cada vez más del ser, se habrá  perdido, al final, del todo, la realidad. Panlogismo. Todo es idea.

    Al diablo con los juicios sintéticos a priori

    Y tras este golpe -prestado-, David desenvaina espada y corta cabeza. Sabido es que la ciencia se construye sobre una base experimental de leyes tales como “el hierro se dilata con el calor”,  basadas en la experiencia. Cuando eso decimos, estamos afirmando que el hierro se ha dilatado con el calor en todas las experiencias que hemos realizado, lo que es un juicio a posteriori, y por supuesto sintético, pero no es juicio sintético a priori; y también decimos que así mismo ocurrirá siempre, pero esto ya no es un juicio -algo que pueda ser verdadero o falso- sino una predicción: algo que puede cumplirse o no cumplirse. Por tanto, en la base experimental de la ciencia -el enunciado de leyes experimentales- no se producen juicios sintéticos a priori. 

    A la base experimental sigue la teoría científica, en la que se ponen unos postulados desde los que deducir esas leyes que se habían encontrado experimentalmente y otras muchas más. Pero los postulados no son juicios, ya que no se afirman, sino que se “postulan”, es decir, se “pide” sean admitidos para  dar lugar a las deducciones desde ellos. Todo lo que entonces se deduzca será juicio analítico, puesto que es deducido de (o por análisis de) esa definición de los conceptos científicos bajo estudio que son los postulados ( el objeto es todo aquello que cumpla los postulados). No son, por tanto, juicios sintéticos a priori. ¿Dónde están pues los famosos juicios sintéticos a priori de la ciencia, si no se encuentran ni en su base experimental ni en el desarrollo teórico desde los postulados de la teoría? Simplemente, no están. 

    Cuando, al construir  la base experimental, decíamos que el hierro se dilata por el calor, solo hacíamos un juicio a posteriori, basado en la experiencia. Y cuando volvemos a decirlo en la teoría científica -en la teoría del estado sólido- deducido desde los principios de la mecánica cuántica por análisis de su estructura molecular, estamos entonces haciendo un juicio analítico ya que lo deducimos por análisis de la definición del hierro: su número atómico 26. Nunca es sintético a priori. También es juicio analítico decir que 2+5=7 pues se deduce de los axiomas de Peano de la aritmética, y de la definición en ella del 2, del 5 , del 7 y de la suma, y lo mismo sucede con cualquier otra suma. Y es juicio analítico que dos rectas paralelas a una tercera sean paralelas entre sí, pues se deduce en la proposición 30 del libro de Euclides de los postulados de la geometría euclídea y de la noción que en ella se da de paralelismo (o en matemática actual, de los axiomas de Zermelo-Fraenkel más el axioma de elección, en los que se basa la teoría de conjuntos, es decir, toda la matemática).

    Si los juicios sintéticos a priori no se dan ni siquiera en la ciencia ¿por qué hemos de exigírselos a la metafísica? Y si no se dan tales juicios ¿qué necesidad tenemos de suponer en nuestro conocimiento formas a priori que justifiquen la verdad de tales juicios?

    El autorIgnacio Sols

    Universidad Complutense de Madrid. SCS-España.

    Evangelización

    J. A. Vallarino, patrón de andas del Señor de los Milagros: «La piedad popular hace que la gente se dirija a Jesús como un amigo»

    Entrevista al encargado de custodiar las sagradas Andas del Señor de los Milagros, paso de una de las procesiones más numerosas del mundo,

    P. Manuel Tamayo·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 10 minutos

    Aquella habilidad infantil para moldear y crear con las manos fue el primer paso de un camino que lo convirtió en arquitecto, pero el destino le tenía reservada una estructura mucho más sagrada. José Antonio Vallarino Vinatea es hoy el guardián de una de las tradiciones más potentes del Perú: el encargado de custodiar las sagradas Andas del Señor de los Milagros.

    Hablamos con el hombre que, en estrecha coordinación con las Madres Carmelitas de las Nazarenas, asume cada año la monumental tarea de organizar la procesión que paraliza la capital.

    ¿Cómo acaba un arquitecto haciéndose cargo de la procesión más importante del Perú?

    –Mi relación con el Monasterio de Nazarenas Carmelitas Descalzas, guardianas de la imagen y devoción del Señor de los Milagros, data de 1976, cuando la Madre priora de entonces Sor María Soledad de Nuestra Señora de Guadalupe, toma contacto con la empresa constructora en la que trabajaba, solicitando apoyo para ejecutar una obra en el convento de la Avenida Tacna de Lima. Como su solicitud no tenía planos, me encargaron que las atendiera y viera de hacer los planos que se necesitaran.

    El proyecto resulto ser mucho más grande que lo que parecía al inicio, y las madres me confiaron, tanto el proyecto como posteriormente la obra, lo que hizo que estableciera una relación más allá que solo el profesional. 

    Años después, en 1990, y después de haber efectuado numerosos trabajos en el Convento, las madres me pidieron si pudiera aceptar el cargo de Patrón de Andas que es el nombre que tiene quien se encarga de mantener y cuidar las Andas que salen en procesión en el mes de octubre, así como representarlas en los momentos en que las autoridades o instituciones hacen homenajes mediante la entrega de medallas, Insignias o condecoraciones al Señor de los Milagros. Tengo el privilegio de recibirlas para colocarlas en las Andas desde hace 37 años.

    ¿Quiénes son los responsables del Señor de los milagros?

    –Cuando las madres me confiaron el proceso de armar y luego guardar las Andas, el sistema era un tanto desordenado y participaba mucha gente, cada uno con una tarea muy particular. Poco a poco fuimos cambiando la manera de armar las Andas (estas se guardan desarmadas para permitir su la limpieza y mantenimiento), mejorando las formas de sujeción de las piezas y cambiando partes que se encontraban en mal estado. Adicionalmente fuimos reduciendo el grupo de armadores, hasta hoy en que somos 6. El patrón de Andas, dos sub patrones, dos adjuntos y un ex sub patrón, que colaboramos con la limpieza y armado, y con el acompañamiento en las procesiones.

    Procesión del Señor de los Milagros, el 18 de octubre de 2025. @OSV News/Angela Ponce, Reuters.

    ¿Cómo es el trabajo de armar las Andas?

    –El trabajo de armar las Andas empieza tres semanas antes del primer sábado de octubre, que es el día de la primera salida del Señor, con la limpieza de las piezas de plata y las enchapadas en oro, que han estado guardadas cada una en su funda de terciopelo y debidamente envueltas para protegerlas. El trabajo de limpieza se hace con productos no abrasivos y nos toma un día entero. El siguiente día, se procede a colocar todas las piezas que han sido retiradas de la mesa central, cuya secuencia debe seguirse escrupulosamente, ya que de otra manera no se puede armar correctamente, en base a la numeración que está marcada en cada pieza. El día viernes anterior a la salida del Señor es el momento más importante del armado, porque es cuando se colocan los cuadros en sus marcos y se suben y fijan en su lugar. Para esto, previamente las madres han colocado las joyas que visten al Señor.

    También arman un estrado…

    –El estrado de las Misas de campaña que se celebran los días de procesión a las 6 y media de la mañana, se arma la noche anterior con la colaboración de los Caballeros del Señor, un grupo de más de 70 personas que apoyan en octubre al Monasterio, dando seguridad, orientación y colaboración desinteresada en numerosas tareas que están bajo responsabilidad del Patrón de Andas. Las partes del estrado, con capacidad para hasta 80 con celebrantes, lo guardan las madres en un depósito cercano y dada su versatilidad, se puede armar en aproximadamente una hora, lo que resulta indispensable ya que se coloca interrumpiendo parcialmente el tráfico de la Avenida Tacna.

    ¿Ha cargado las Andas?

    –Sí. La primera salida del Señor desde el Salón de Andas del Monasterio, tiene un primer grupo de cargadores compuesto por amigos y colaboradores del Monasterio, con la ayuda de los Caballeros del Señor y algunos directivos de la Hermandad. Este es probablemente el momento más emocionante, cuando suena la música, los devotos aplauden, las hermanas cantoras lanzan sus voces, y se da inicio al recorrido. En este grupo de cargadores he tenido la oportunidad de cargar varias veces, aunque ahora tengo el privilegio de dirigirlo.

    ¿Qué se requiere para ser cargador?

    –Los cargadores pertenecen a la Hermandad del Señor de los Milagros de Nazarenas, y están organizados por cuadrillas (20), cada una de las cuales se divide en cinco sectores de cargadores, según su talla. Cada sector tiene por lo general 34 cargadores. Para ser cargador, el postulante debe ser presentado a una cuadrilla, y podrá ingresar según el número de vacantes que se abran cada año. De los aproximadamente 4,000 cargadores que existen, cada año ingresan un aproximado de 200 nuevos hermanos. Los hermanos antes de ingresar plenamente a la Hermandad pasan por un proceso de formación mientras son postulantes.

    ¿Qué año procesión le impresionó más?

    –Las que más recuerdo son las que hicimos a los distritos alejados del centro, sobre el denominado nazareno móvil, en los años 96, 97 y 98, que fue una plataforma que se acondiciono para trasladar las Andas. Fue impresionante cuando salimos en el primer recorrido sobre el móvil, ver que la gente en vez de despedirse del Señor, empezó a acompañarlo, a la velocidad del vehículo o sea a un paso muy rápido, y a lo largo de los kilómetros de recorrido hasta Villa el Salvador, nunca dejo de haber personas apostadas a los lados de las avenidas, que esperaban el paso del Señor durante largas horas, para poder verlo solo unos instantes.

    También fue memorable las visita a las Palmas, cuando vino el Papa Francisco. Igual fue muy especial ver la fe de la gente durante los años que no hubo procesión por causa del Covid 19, y como se acercaban al Santuario a pedir por la salud de sus familiares. 

    ¿Cómo sigue usted la procesión?

    –El Patrón de Andas, en tanto representa a las madres durante las procesiones, debe estar atento a cualquier eventualidad, debe acompañarlas en todo el recorrido, para lo cual hacemos turnos, ya que es muy difícil poder estar todo el recorrido, que el 18 y 19 dura casi 48 horas ininterrumpidas. Hacemos turnos de 8 horas con los sub patrones, pero todos estamos siempre en las guardadas que es cuando el Señor llega al Santuario, generalmente entre las 3 y 4 de la mañana. 

    La procesión es acompañada por miles de fieles que quieren acercarse lo más posible, diferente a lo que ocurre en otros lugares donde los devotos ven pasar las Andas o los Pasos, y aunque hay una soga de protección, hay momentos en que el espacio es mínimo, y es una gran satisfacción poder contribuir a que todo se desarrolle sin contratiempos. En todos los años que acompaño al Señor, siempre siento la misma emoción el día de la salida y al momento que termina el 1 de noviembre.  

    José Antonio contemplando de cerca la imagen.

    ¿Qué es lo que más le impresiona?

    –Sin duda la piedad y devoción de los fieles. Ver sus rostros de emoción, sus lágrimas, y esa búsqueda de conexión directa con Jesucristo en la cruz. Para muchos devotos, la imagen del Señor en sus Andas, representa una suerte de camino directo, una puerta que te permite estar más cerca de Jesús, conversar con él, pedirle y sobre todo agradecerle. 

    La piedad popular tiene este componente que considero maravilloso, que hace que la gente se dirija a Jesús como un amigo, usando incluso formas muy familiares de trato, como si fuera de su familia. Sin duda que la formación católica de muchos debe dejar que desear, pero de este diálogo directo, no pueden resultar sino buenas cosas, como el servicio a los demás, promesas de ser mejores, esfuerzos por ser fiel, y gratitud hacia Nuestro Señor. 

    Otro aspecto muy interesante es la diversa extracción social de los fieles del Señor. Si en sus orígenes fue un culto de gente mayoritariamente negra y sencilla, esto ha ido diluyéndose con los años, incorporando cada vez más devotos de todo origen y de toda extracción social, ya que no es infrecuente ver personas de niveles económicos más altos, junto a personas que viven al día. Esto es lo maravilloso del Señor: que nos convoca a todos

    ¿La gente joven va a la procesión?

    –Sí, por supuesto. Hay muchos jóvenes postulando para ingresar a la Hermandad y si bien, la mayor cantidad de fieles son mayores, estos van con sus niños, fomentando en ellos la devoción al Señor de los Milagros. Se ven personas de todas las edades, sobre todo en las procesiones.

    ¿Como sostienen todo las carmelitas descalzas?

    –Las religiosas del Monasterio, solían tener los ingresos que provenían de un pago que hacían los hermanos por cargar las Andas. Se denominaba la “licencia de Carguío”. Ahora este es un ingreso de la Hermandad, por lo que las madres han ido poco a poco, desarrollando proyectos propios que le permiten solventar, no solo sus actividades cotidianas si no también la parte que les corresponde de las actividades de octubre, como el cuidado de las Andas, la seguridad y mantenimiento del Santuario, los pagos de servicios, etc. así como todo el personal que labora en las funciones del Santuario, y que son más de 100 personas en octubre.

    Las Madres además sostienen un comedor gratuito que diariamente da almuerzos a 600 personas mayores y niños y un dispensario médico que da consultas diarias. Los ingresos provienen de las rentas de locales comerciales, la venta de objetos religiosos que mantienen en el atrio del Santuario, y de la fabricación de velas, hostias y detentes.

    ¿Sabes si tienen vocaciones?

    –No sé exactamente cuantas religiosas hay hoy día en el Monasterio, pero se que hay por lo menos tres novicias. Sin embargo, en estos tiempos, las jóvenes ven difícil asumir la vida contemplativa, y ciertamente las vocaciones son contadas, más aun en un Monasterio que si bien es de Clausura, al mantener la responsabilidad del Santuario más importante del Perú, y organizar una de las procesiones más grandes del mundo, requiere vocaciones muy especiales.

    ¿Cómo se hace cuando viene el Papa?

    –La última visita del Papa Francisco, tuvo una charla para Religiosas de vida contemplativa en el Santuario. Fue una organización muy compleja, porque vinieron religiosas de todo el Perú, y de muchas ordenes diferentes. La charla fue para 500 religiosas, que había que recibir en el Monasterio, ubicarlas, ofrecerles seguridad y luego invitarlas a almorzar. Fue una logística increíble, que se complicaba por la seguridad del Papa, que tenía la Guardia Suiza, la seguridad ofrecida por el Arzobispado y seguridad del Estado.

    Tuvimos que coordinar muchos detalles, pero al final todo salió muy bien, y al terminar tuve la suerte de saludarlo al paso, cuando se acercó al lugar en que estábamos, por indicación del Cardenal Cipriani, para que saludar a Teófilo Cubillas que estaba con nosotros, aprovechando que era hincha del futbol. Luego llevamos al Señor en móvil hasta las Palmas para la Misa general, y a pesar que no avisamos a nadie, ni del momento en que lo llevaríamos, que fue después de medianoche, había mucha gente esperando el paso del Señor en bata y pijama. Puedo contar muchas anécdotas de la visita del Papa, que sería muy extenso mencionarlas. Ojalá el Papa León XIV nos visite pronto, como ha prometido.

    En otros lugares del Perú y el mundo ¿sale también la procesión?

    –La hermandad de Nazarenas tiene relación con muchas hermandades en el mundo, pero que yo sepa no existe una organización que las agrupe. Recientemente hay un grupo de personas que se ha denominado Hermandades del Mundo, pero en general cada una tiene sus propias reglas, aunque siempre están pidiendo asesoría sobre la organización y sobre las Andas. La mayoría de ellas tratan de parecerse a las Andas de Nazarenas, y es muy interesante ver cómo, cuando nosotros hacemos algún cambio visible, muchas hermandades asumen también este cambio. Como cuando modificamos la manera de colocarlos los conos de flores.

    La cantidad exacta de hermandades creo que no se conoce, ya que donde hay un grupo de peruanos, inmediatamente aparece una hermandad en torno al Señor de los Milagros. Hay muchas en Estados Unidos, en varios países de América Latina, en Europa y hasta en Suecia y Japón, donde el catolicismo es minoritario.

    En el Perú hay docenas de hermandades repartidas por todo el territorio, aun en lugares donde existe una devoción local para otro Cristo, como en Ica, Tarma o Cuzco.

    Si bien Nuestro Señor de los Milagros se inicia en un barrio a las afueras de Lima, hoy ya es una devoción peruana de alcance mundial. Hay Procesiones del Señor de los Milagros que llegan a San Patricio en la Quinta avenida de Nueva York, a Notre Dame de Paris e incluso a San pedro en Roma.


    La procesión y las Andas

    La procesión del Señor de los milagros de Lima es una de las más numerosas del mundo. Sale por las calles del Centro de Lima en octubre, que es llamado mes morado, por el hábito de color morado que se colocan los fieles devotos que van a la procesión y los cargadores de las Andas.

    Las Andas están formadas, en primer lugar; por una especie de mesa de madera de caoba y refuerzos metálicos sobre la que se alza la imagen; la mesa atravesada longitudinalmente por cuatro largos travesaños de pino Oregón que sirven para el transporte. Los travesaños, de 3,46 m de longitud, están recubiertos en la parte superior por planchas de plata y en la inferior ligeramente acolchadas en terciopelo color morado, que es su color característico en las procesiones. Las terminales de las patas son de bronce.

    Sobre la mesa se levanta un pequeño podio de madera recubierto con láminas de plata tallada, que sirve de base a la imagen. En cada una de las cuatro esquinas del anda, un ángel de plata maciza de 1 m de alto y 50 kg de peso, con alas desplegadas, sostiene entre las manos una azucena de plata con trinches de acero, donde se colocan los conos de flores.

    Tanto en la parte frontal del anda, como posterior se ubican las jardineras también de plata, para los arreglos florales que se reciben en el recorrido y donde también se encuentran los candelabros de plata para las velas, cinco al frente de cada imagen, encendidas durante todo el recorrido procesional. El lienzo del Señor de los Milagros se ubica sobre el eje transversal del anda.

    El lienzo, en cuya parte posterior se ubica el de Nuestra Señora de la Nube, está encuadrado por un doble marco de columnas salomónicas que rematan en capiteles a modo de querubines, sobre los que se apoya un arco ornamentado con especies de volutas y rostros de ángeles.

    El arranque del arco coincide con los brazos de la Cruz. Columnas, arco y ornamentaciones son de plata pura y están rodeadas por rayos de plata bañada en oro de 21 quilates que rematan en 33 puntas. En la parte más alta, sobre los rayos, aparece el escudo de la Ciudad de los Reyes. Las Andas del Señor de los Milagros miden en total 4, 40 m de alto, 1, 64 de lado, y pesaban originalmente cerca de 1,700 kg, de los cuales 450 kg de plata pura, con los accesorios pesa cerca de 1,950 kg.

    El autorP. Manuel Tamayo

    Sacerdote peruano

    Mundo

    La visita del Papa a Francia va tomando forma: Notre Dame, Lourdes y Metz

    Mientras el Papa León XIV ha viajado a España —donde se han agolpado multitudes para escucharle tras 15 años sin una visita papal— la conferencia episcopal francesa ha publicado detalles sobre la visita del Papa a Francia del 25 al 28 de septiembre. Su esperanza: que el ambiente tenga la misma alegría.

    OSV / Omnes·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

    – Caroline de Sury, París, OSV News

    En el anunciado viaje apostólico de León XIV a Francia, el Papa rezará las vísperas en la catedral de Notre Dame de París, en la primera visita papal desde que la catedral reabrió sus puertas el 8 de diciembre de 2024, tras las renovaciones realizadas después del trágico incendio de 2019. 

    Cardenal francés presente durante el viaje del Papa a España

    Acompañado por varios obispos del consejo permanente de la conferencia episcopal francesa, el cardenal Jean-Marc Aveline de Marsella viajó a Barcelona el 10 de junio para participar en la visita del Papa a España, que incluyó una Misa y la inauguración de la Torre de Jesucristo de la basílica de la Sagrada Familia.

    “Como muestran las imágenes, el pueblo español está viviendo esta visita con inmensa alegría y profundo fervor”, escribió el cardenal Aveline en un comunicado del 9 de junio. “Y creemos firmemente que debemos prepararnos activamente para recibir al Papa en Francia”. 

    Para el arzobispo de Marsella, el próximo viaje, anunciado el 6 de mayo, es “una gracia que Dios desea conceder a Francia y a nuestra Iglesia”, y ya se han programado varios compromisos oficiales. 

    El cardenal, actual presidente de la conferencia de obispos franceses, afirmó que había invitado al Papa León a visitar el país “desde el comienzo mismo de su pontificado”.

    “No fue difícil convencerlo, tal es su estima por nuestro país, por su papel en el mundo, por su rica historia espiritual y por su celo misionero”, añadió el presidente de la conferencia episcopal francesa. 

    “Ya en abril comencé a trabajar con él en el borrador del programa para este viaje apostólico a Francia y su visita a la sede de la UNESCO”, dijo el cardenal Aveline.

    Fachada de la catedral de Notre Dame de París, el 7 de diciembre de 2024, día de la ceremonia de reapertura (Foto de OSV News/Ludovic Marin/Reuters).

    El Papa irá a la catedral de Notre Dame, sede de la UNESCO y Lourdes

    Es un momento muy esperado. El Papa León XIV visitará la recientemente renovada catedral de Notre Dame en París el 29 de septiembre, donde celebrará las vísperas. Sacerdotes, diáconos y sus cónyuges, así como personas consagradas, religiosos y religiosas, y seminaristas de toda Francia están invitados a asistir.

    El Papa también visitará la UNESCO, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, ubicada cerca de la Torre Eiffel. Este año, la organización celebra el 80 aniversario de su primera sesión en París, que tuvo lugar a finales de 1946, tras la firma de su carta fundacional un año antes.

    Esa misma noche, el Papa participará en una gran vigilia de oración con la juventud francesa, probablemente en el centro de París. 

    El sábado 26 de septiembre celebrará una solemne misa al aire libre en París, en un lugar que aún no se ha confirmado.

    El Papa León XIV partirá después hacia el Santuario mariano de Nuesytra Señora de Lourdes en el suroeste de Francia, al pie de los Pirineos. Celebrará la Misa dominical el 27 de septiembre en la pradera frente a la gruta donde la Virgen María se apareció a Santa Bernadette en 1858.

    Basílica de la Inmaculada Concepción en Lourdes (Francia). (Roland Garré, Wikimedia commons).

    Misa en la catedral medieval de Metz

    Tras Lourdes, el viaje del Papa concluirá con una parada centrada en la identidad europea. El lunes 28 de septiembre, viajará a Metz, en el noreste de Francia, para celebrar la Misa en la catedral medieval de Saint-Etienne.

    Metz se encuentra en el departamento francés de Mosela, parte de la histórica región de Lorena y lugar de residencia de Santa Juana de Arco en el siglo XV. Esta parte de Lorena, junto con la región de Alsacia, fue anexionada por el Imperio Alemán entre 1871 y 1918, lo que avivó los conflictos entre Francia y Alemania durante las dos guerras mundiales.

    Desde entonces, Metz ha sido una ciudad profundamente ligada a la reconciliación franco-alemana. Cerca de Metz se encuentra la pequeña localidad de Scy-Chazelles , donde está enterrado Robert Schuman, uno de los padres fundadores de la Unión Europea. Estadista francés con raíces culturales tanto alemanas como francesas, Schuman dedicó gran parte de su carrera a la reconciliación tras la Segunda Guerra Mundial.

    Robert Schuman, enterrado cerca de Metz

    La “Declaración Schuman”, publicada en París el 9 de mayo de 1950, cuando su homónimo ejercía como Ministro de Asuntos Exteriores, está considerada como el texto fundacional de la integración europea.

    Schuman era un católico devoto que asistía a misa diariamente y rezaba la Liturgia de las Horas. Fue declarado venerable por el Papa Francisco el 19 de junio de 2021. El Papa León XIV podría inspirarse en su ejemplo como cristiano comprometido con la paz y el bien común para fomentar un renovado sentido en Europa, haciéndose eco del mensaje que transmitió al Parlamento español el 8 de junio. 

    Se espera que la Santa Sede finalice el itinerario del viaje del Papa a Francia en las próximas semanas. 

    Podría visitar un gran centro de cuidados paliativos: pendiente de confirmación

    Según fuentes diplomáticas, el Papa podría visitar el Centro Médico Jeanne Garnier de París, el centro de cuidados paliativos más grande y prestigioso de Francia y Europa. Esta visita podría ser significativa en un país inmerso en intensos debates sobre un proyecto de ley de eutanasia. No obstante, la visita al centro aún no está confirmada.

    Fundada en el siglo XIX por Jeanne Garnier, una mujer cristiana devota, la clínica fue pionera en cuidados paliativos. Recibió un nuevo impulso en 1996 gracias al cardenal Jean-Marie Lustiger de París, un cardenal católico de ascendencia judía admirado por San Juan Pablo II.

    A pesar de la fuerte oposición del Senado francés, una nueva ley sobre la “muerte asistida” —contra la que los obispos franceses hacen una fuerte campaña— podría abrir la puerta a que la eutanasia sea más accesible si la Asamblea Nacional francesa la aprueba en julio.

    Mientras tanto, se creó en Francia un comité organizador encabezado por el obispo Benoît Bertrand de Pontoise para coordinar los preparativos logísticos de la visita papal.

    Para el cardenal Aveline, el aspecto más importante de la próxima visita es su carácter “espiritual”. “Sobre todo, debemos prepararnos para recibir la gracia que Dios desea conceder a Francia y a nuestra Iglesia”, insistió. 

    “Mediante nuestra apertura interior y nuestra audacia misionera, preparémonos para cooperar en la obra que el Espíritu Santo realizará en nuestros corazones durante la visita”, escribió el cardenal Aveline, encomendando los preparativos a las oraciones de los fieles. 

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    – Caroline de Sury escribe para OSV News desde París.

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    El autorOSV / Omnes

    Recursos

    “Yo soy” 

    Analizamos la frase "Yo soy", partiendo del Evangelio de san Juan 15, 1-11, tomando la vid y los sarmientos como base.

    Santiago Zapata Giraldo·16 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 12 minutos

    Avanzando en los textos del Evangelio de san Juan, nos encontramos muchas veces con el “yo soy” en muchas partes del Evangelio, pero me quería fijar en “La vid y los sarmientos” (15, 1-11) un texto que parece corto pero que tiene mucho significado de la identidad de Jesús.

    Me parece interesante abordar este texto porque trae consigo una imagen muy sencilla, pero con un profundo significado sobre la unión con la persona de Jesús. Además de esto, ofrece una visión de la Iglesia como unión y cuerpo místico de Cristo, donde el cuerpo está perfectamente unido con su cabeza.

    Una imagen sencilla de lo común trae consigo un significado de naturaleza muy práctica. Lo vemos en una vid, donde la rama que no se aferra a ella, muere. Esto se aprecia especialmente en la cultura mediterránea, donde se pueden observar los sarmientos perfectamente unidos entre sí.

    La cita mencionada es, además, un mensaje y un discurso previo a la pasión de Jesús y a su oración sacerdotal. Su objetivo es exhortar a mantener la unión con Cristo aun en las dificultades venideras para no secarse; porque, aunque la vid parezca morir, los sarmientos siguen unidos a ella.

    Este tipo de discursos son frecuentes en el Evangelio de Juan. Aquí se sitúa en el contexto de la Última Cena, formando parte de las palabras que Jesús dirige abiertamente a sus discípulos. No narra historias ni parábolas, sino que utiliza un lenguaje de afirmaciones sobre su propia persona. Enseña con autoridad, habla en primera persona y se dirige a los demás con la clara intención de que aprendan algo nuevo, girando siempre en torno a su figura y a la permanencia de los discípulos en Él. En definitiva, este fragmento forma parte de los discursos de despedida de Jesús.

    Vs 1-2

    “Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto”

    Cristo comienza con una alegoría presentándose como la “vid verdadera” (αληθινή) donde verdadero puede significar auténtico, real. Que se contrapone a algo degenerado, falso o vulgar.  Por lo tanto está enseñando con una intención clara, un lenguaje sencillo y hablando por entero de su persona y de la relación con el Padre. El lugar que le aporta al Padre es el del “labrador” (γεωργός) y se entiende que Cristo interviene en los sarmientos, pero el Padre es el que tiene el gobierno sobre la viña, mostrando además que hay una relación entre el Padre y el Hijo.

    Vs 3-5

    “Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada”

    La “limpieza” que ofrece Cristo por su palabra purifica lo que hace impuro al hombre. Su predicación logra limpiar y purificar, tal como le dice a san Pedro: “Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios” (Jn 13,10). La pureza que da el conocer a Cristo permite unirse a su persona con un corazón limpio, y el permanecer en la vid garantiza un fruto abundante: “La verdadera Vid es Cristo, que comunica la savia y la fecundidad a los sarmientos, es decir, a nosotros, que por medio de la Iglesia estamos vinculados a Él, sin el cual nada podemos hacer” (“Lumen Gentium”, 6).

    Vs 6-7

    “Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos”.

    El verbo “permanecer” (μένω), aparece muchas veces en este Evangelio y se muestra como algo fundamental: permanecer en Cristo evita secarse y caer en las llamas. Después de todo, el sarmiento por sí mismo no puede subsistir, sino que necesita obligatoriamente de la vid. Es Cristo quien garantiza esta vida eterna. En cuanto al fuego, lo encontramos también en Lucas (3, 9) y en 1 Cor 3, 13: “la obra de cada cual quedará patente, la mostrará el día, porque se revelará con fuego. Y el fuego comprobará la calidad de la obra de cada cual”.

    Ahora bien, entendemos el fuego como dos vías: una es la purificación para entrar a ver a Dios, y la otra es la condenación eterna. Dios trata al hombre con libertad; por lo tanto, cuando el hombre rechaza completamente ese amor divino, en ese mismo instante muere por no haber creído en Él. El ser humano puede cerrarse a ese amor infinito, lo cual trae consigo el desligarse de la vid, secarse y terminar en el fuego. El otro fuego se refiere a aquel que, aun permaneciendo en la vid, todavía tiende al pecado y lo posee; aquí aparece “la purificación”, necesaria para entrar a ver al Señor tal cual es.

    Mientras que el sarmiento ya seco no subsiste porque no recibe vida, el fuego purificador tiene el poder de mostrar todo lo que el sarmiento tiene en su interior, manifestando el fruto tal cual es. De este modo, todo lo que traiga impureza se quemará y lo que no sirva para la vida eterna, morirá. Así, entendemos el fuego tanto como juicio cuanto como purificación: un fuego netamente divino.

    Vs 8-11

    “Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos. Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté con vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud”.

    El dar fruto se interpreta como la consecuencia natural de la unión con Cristo, pero también como la evangelización de aquello que se ha recibido gratuitamente. El texto vuelve a mencionar al Padre y su unión con el Hijo; una relación en la que el Padre ejerce el gobierno y consuma la separación de los sarmientos malos de la vid. De igual forma, Él se encarga de podar y purificar aquellos que sí dan fruto, para que puedan dar el mayor rendimiento posible. Aquí Jesús se presenta como el camino al Padre, donde nosotros daremos gloria al Padre mostrando nuestra fidelidad al Hijo a través de las obras, permaneciendo en el amor y guardando los mandamientos para, así, poder llegar a la plenitud con Él.

    Este Evangelio ocupa el lugar de los discursos de despedida, que vienen antes de la pasión, antes de la ley del amor y después de la promesa del Espíritu Santo. Viene después de la Última Cena, por lo tanto es de las últimas enseñanzas de Jesús. Aporta la relación íntima con Jesús, un preámbulo a la dispersión por el prendimiento de Jesús.

    El dar fruto lo encontramos también en el Evangelio de Mateo: ‘El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego’ (7, 19). Una conexión importante se halla en los versículos que vienen luego de este pasaje, donde se menciona el mandamiento del amor como el principal de la ley. Permanecer en Cristo es amarlo a Él a través del amor a los hermanos. Ahora bien, en la cuestión del juicio, encontramos que se examinarán las acciones que brotan de la unión con Cristo y del amor al prójimo. Esto lo vemos claramente en Mateo 25, 31-46, cuando habla de las ovejas y las cabras, y de la separación de lo bueno y lo malo. En definitiva, la acción del amor al Padre y la unión con el Hijo traen consigo, necesariamente, la caridad.

    Yo soy”

    El «Yo soy» es una de las expresiones más importantes utilizadas por Jesús y aparece en distintos lugares de los Evangelios, destacando la relevancia que Él le da al comparar su persona con elementos de la vida cotidiana. Este «Yo soy» se puede interpretar de dos maneras: aquel que va acompañado de un predicado y otro que se presenta de forma autónoma, como una frase sin necesidad de complemento.

    En ocho ocasiones se expresa de modo absoluto el «Yo soy», como por ejemplo: «Soy yo, no temáis» (6, 19-20); «si no creéis que yo soy» (8, 24); «conoceréis que yo soy» (8, 28); «antes de que Abrahán naciese, yo soy» (8, 58); «creáis que yo soy» (13, 19); u «Os he dicho que yo soy» (18, 8). Esta fórmula del «Yo soy» (Εγώ είμι ) la encontramos en Éxodo 3, 14, cuando Dios se revela a Moisés en la zarza ardiente. Así, la revelación del ser de Jesús como «el que es» establece en sí misma una alusión a su condición divina; aunque no lo especifique literalmente como un «Yo soy Dios», ya que el reconocimiento de esto último nace de un acto de fe.

    Por otro lado, en trece ocasiones Jesús le agrega un predicado al «Yo soy»: «El pan de vida» (6, 35); «La luz del mundo» (8, 12); «La puerta» (10, 7); «El buen pastor» (10, 11); «La resurrección y la vida» (11, 25); «El camino, la verdad y la vida» (14, 6); y «La vid» (15, 1.5). Respecto a esta última, tradicionalmente se ha hablado de Israel como la viña, tal como aparece en Isaías 5, 7: «La viña del Señor del universo es la casa de Israel». Sin embargo, ahora la vid verdadera es Cristo, quien acoge a los que escuchan su palabra y los introduce en un vínculo de amor con el Padre y el Espíritu Santo.

    Amor

    Permanecer en el amor de Dios y, de este modo, dar gloria al Padre: la unión con Cristo garantiza la comunión y el culto al Padre, dador de toda justicia. Dado que la misión de Cristo es dar gloria al Padre, la permanencia en el amor divino conduce necesariamente a los frutos que de Él nacen. Así, unidos a Él y amados por Él, los discípulos no necesitan más que permanecer para dar ‘mucho fruto’. En consonancia con esto, en el Evangelio de Mateo encontramos que entra en el Reino de los Cielos aquel que hace la voluntad del Padre (7, 21).

    El amor (la caridad) es la esencia misma con la que san Juan define a Dios (cfr. 1 Jn 4, 8), el cual es revelado por Jesús y comunicado por el Espíritu Santo. El amor en el cual Cristo menciona que se debe permanecer es el amor del Padre como providencia. Esto trae consigo la alegría de saberse amado por Dios y de permanecer en Él. Cristo ama a sus discípulos y ansía que el amor del Padre llegue a todos ellos; ama de manera sobrenatural y, de esta forma, el Enviado se cumple y se alegra al ver que su misión de dar gloria al Padre se va realizando.

    Permanecer

    Aunque “permanecer” parece un verbo ordinario, Juan lo usa 40 veces y le otorga una clara connotación de comunidad cristiana. Es importante anotar que en el capítulo anterior Jesús da un discurso que se interrumpe con la orden de partir hacia Getsemaní, y la acción no se reanuda sino hasta el capítulo 17. Por tanto, los capítulos 15 y 16 parecen estar en una relación extraña con el resto del texto, ya que la secuencia no concuerda al no especificarse dónde se encuentra Jesús en ese momento. Existen varias explicaciones teológicas al respecto: una de ellas sugiere que Jesús habría continuado los discursos sobre la marcha, hipótesis que no tiene mucha fuerza dado que 86 versículos resultan demasiado extensos para un trayecto a pie.

    Más bien, podría tratarse de una adición posterior por parte del autor o de sus discípulos, quienes pudieron haber insertado estas palabras sobre la permanencia en Cristo en una situación concreta de la comunidad. Esto cobra sentido especialmente al considerar el contexto de la primera Iglesia, ya que la permanencia en Cristo se interpreta también a la luz de una eclesiología que explicaré posteriormente.

    Permanecer en Cristo no implica solamente una unión de palabra, sino que trae consigo las obras. El “Yo soy”, que por la fe se reconoce como un “Yo soy Dios”, fundamenta así una fe que conduce necesariamente a las obras (cfr. Sant 2,17). En conclusión, la permanencia lleva a la acción, pero no se limita a una dimensión individual, sino que se vive en comunidad; y es aquí donde entramos en una nueva cuestión.

    La eclesiología en la vid

    Es verdad que el término ekklesía (iglesia) no aparece en ninguna parte del Evangelio de san Juan; tampoco se encuentra en Marcos ni en Lucas, mientras que en el de Mateo sí. En el cuarto Evangelio, el discipulado se plantea bajo la categoría de la “permanencia” más que bajo la del “seguimiento”. Si bien es cierto que la permanencia de cada fiel en la vid es totalmente personal —en tanto que cada uno se une íntimamente a Cristo—, esta realidad se vive dentro de una comunidad que acepta el mandato de “que os améis unos a otros” (15, 12). Esto evidencia la existencia de una comunidad unida en lo común, donde cada miembro, desde su propia realidad, se adhiere a la misma vid.

    Cristo muestra al Padre, la Iglesia como cuerpo místico de Cristo prolonga esa permanencia con Cristo para dar gloria al Padre y salvar las almas. El Concilio Vaticano II, en “Lumen Gentium” establece: “La Iglesia es en Cristo como un sacramento o señal e instrumento de la íntima unión con Dios” (1)

    Aunque la comunidad que Juan presenta en su Evangelio no se asimila a lo que hoy en día definimos institucionalmente como el círculo católico, posee una profunda identidad. Mientras que Mateo (21, 42) habla en su Evangelio de la piedra angular presentando a Cristo como fundamento, Juan utiliza la figura de la vid para mostrar que Jesús no es simplemente el iniciador de un movimiento, sino Aquel por el cual se genera la vida misma de la comunidad. Jesús y el Padre son uno; por lo tanto, el mandato de Dios se hace realidad en la persona de Jesús como principio de unidad. Bajo esta perspectiva, el acceso al Reino de Dios no consiste en entrar a un espacio geográfico, sino en la adhesión vital a Jesús.

    Juan no establece una comunidad con diferentes carismas, aunque podríamos interpretar en la vid y los sarmientos, con el tallo, las ramas, las hojas, algo parecido a lo que dice san Pablo con la comparación del cuerpo (Cfr. 1Cor 18). Esto podría significar que hubo diferentes carismas en la Iglesia, lo que se ve en Juan, quien por ejemplo no menciona el término “apóstol”. Solo menciona el “discípulo”, el término que se puede aplicar a todo seguidor de Jesús sin necesidad de tener un encargo concreto.

    Por lo tanto Juan da importancia al hecho de la unión con Cristo por el bautismo, no por su tarea concreta. Es más bien por el hecho de la salvación más que un cargo o una jerarquía. Aunque esta unión se puede interpretar en primer lugar como una relación individual con Cristo, necesariamente conduce a una dimensión comunitaria; por lo tanto, lo único esencial debe ser el amor al Señor vivido en comunión. En la Iglesia, concebida como cuerpo de Cristo, la relación personal con Dios —aun desarrollándose en el seno de la comunidad— se tiene que manifestar visiblemente a través de las obras.

    La vid

    Aunque ya hemos hablado de la vid, esta posee también un profundo trasfondo eucarístico. Así como Cristo establece un anticipo de la Última Cena al hablar del pan del cielo donde entregará su cuerpo (cfr. Jn 6, 35), de la vid también se puede hablar como el fruto del cual nace el vino que Él nos regala. Jesús trae consigo su amor llevado al extremo mediante la entrega: Él bebe el cáliz de la pasión, que es el vino reservado para la cena nupcial de Dios con los hombres. Por lo tanto, el fruto que deben dar los sarmientos unidos a la vid es la entrega máxima, a ejemplo del mismo Cristo, a través de acciones que reflejen lo expresado por san Pablo: “Completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, en favor de su cuerpo, que es la Iglesia” (Col 1, 24).

    Estos frutos son difíciles de dar y conllevan sufrimiento. En la realidad de la naturaleza, los sarmientos no permanecen en un estado estático de crecimiento, sino que padecen las inclemencias del tiempo, las plagas y la lluvia; de igual manera, los sufrimientos humanos cobran un sentido pleno en una visión cristiana a la luz de Aquel que dio la vida por nosotros.

    La vid se purifica constantemente, se poda para que dé fruto, la purificación y el fruto van intrínsecamente unidos, solo a través de la purificación podemos dar el fruto que el Señor quiere que todo esto tenga desde el centro de la vida cristiana que es la Eucaristía. Perseverar en la vid es difícil, no es un simple hecho de un instante o una emoción. Perp el permanecer trae consigo la alegría: el Espíritu Santo.

    La unión en una base sólida es importante en todos los aspectos, no solo en la eclesiología, sino también en los ámbitos civiles. La unión es un factor importante, el tener un motivo contrapone así toda desunión que trae el riesgo de secarse. 

    La persona de hoy se cree autosuficiente, busca en sí un abastecimiento que no logra por sus propios medios, pero lo que sí necesita es el reconocimiento de los otros, más bien secarse por dentro y mostrar salud por fuera. La comunicación es importante entre un sistema, las raíces dan alimento a los sarmientos, pero no es buscar un estar en el centro, sino hacer que el centro se vea por sus frutos.  En el sentido eclesial creo que tiene mucha relevancia, no es mostrar otra cosa que a Jesús, pero creo a veces se trastorna eso, mostrando ideas diferentes de la unión con Cristo.

    No somos entes aislados, en la relación se conoce al otro. Esa unión en un mismo tronco nos hace iguales ante los ojos del labrador, pues eso tiene mucha importancia en un mundo donde la separación entre los sarmientos parece evidente, y eso es fruto del mal. Es esencial también tener una coherencia entre lo que uno cree y lo que quiere vivir, lo cual es una invitación a analizar nuestra alma y ver en qué raíz estoy inmerso.

    En la Iglesia, nuestro tronco es Cristo, quien actúa como cabeza del cuerpo que somos nosotros. Por ello, es fundamental que el amor fraterno no se viva de un modo distinto al cumplimiento del mandato del Señor. Esto resalta la importancia de la comunidad, donde cada miembro, con su propio carisma, ideas y aportaciones, manifiesta de forma visible lo que puede obrar el Espíritu Santo. No se trata de luchar por ideales particulares o de permitir que la fe se convierta en una ideología, sino más bien de recordar que, como cuerpo de Cristo, debemos mantenernos unidos a Él. Esta unión no es algo externo, sino que exige que cada uno abra el corazón conforme el Espíritu le inspire.

    La vid y los sarmientos, que traen luego el mandamiento del amor, son un recordatorio de que todos somos hijos de Dios, de un Padre que nos hace hermanos y que nos santifica por el Espíritu, sin importar de dónde vengamos. Por el Bautismo todos somos los sarmientos que queremos estar unidos a la vid, para dar gloria al Padre que está en los cielos.

    El autorSantiago Zapata Giraldo

    Cultura

    Rouco Varela, Marcelo Gullo y Fundación Impulso y Cooperación, galardón en el CEU

    El Instituto CEU de Estudios de la Democracia de la Universidad CEU San Pablo celebrará este martes 16 de junio la entrega de los ‘Premios al Mérito por España’, al cardenal Antonio María Rouco Varela, al hispanista Marcelo Gullo Omodeo, y a la Fundación Impulso y Cooperación.  

    Redacción Omnes·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: < 1 minuto

    El cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid y expresidente de la Conferencia Episcopal Española, recibirá este martes 16 el galardón ‘Premio al Mérito por España”, por su “defensa de la unidad de España como bien moral y su empeño contra quienes pretenden que la fe no salga de las sacristías”, según ha hecho público el Congreso Internacional ‘Premios al Mérito por España’.

    Además del cardenal Rouco Varela, los otros galardonados son el hispanista y politólogo Marcelo Gullo Omodeo, “por su defensa a ultranza de la hispanidad y la labor de España en el continente americano desde el principio”. Y la Fundación Impulso y Cooperación, “por su esfuerzo en defender los derechos constitucionales en aquella parte de España en los que son conculcados”.

    El Instituto CEU de Estudios de la Democracia de la Universidad CEU San Pablo celebrará la entrega de ‘Premios al Mérito por España’ a las 19,00 horas, en el Aula Magna de la Universidad CEU San Pablo (C/Julián Romea, 23).

    Premios Grupo Tácito de Ensayo para Jóvenes

    Asimismo, se hará entrega de los ‘Premios Grupo Tácito de Ensayo para Jóvenes’ a los mejores Trabajos de Fin de Grado de los alumnos de universidades españolas y del Colegio Mayor Universitario de San Pablo. 

    Con este acto, concluyen las actividades del curso académico del Aula Política del Instituto CEU de Estudios de la Democracia.

    Nacido en el seno de la Asociación Católica de Propagandistas, el Grupo Tácito reunió a un grupo de profesionales que se plantearon sentar los cimientos intelectuales de un régimen democrático, y moderar las conciencias de los lectores de cara a una convivencia pacífica. Diez miembros de este grupo formaron parte de los primeros gobiernos del presidente Adolfo Suárez. 

    El autorRedacción Omnes

    Vaticano

    León XIV invita a los nietos a visitar a los abuelos y a los mayores solos

    Con ocasión de VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores, que se celebrará el próximo 26 de julio, fiesta de san Joaquín y santa Ana, el Papa ha invitado a todos, en especial a los nietos, a visitar a los abuelos y a los mayores que viven solos.

    Redacción Omnes·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

    Si el año pasado el Papa invitó a una “revolución del cuidado” de abuelos y mayores, en el Mensaje para la VI Jornada Mundial de Abuelos y Mayores de 2026 ha concretado aún más la revolución que propone, en especial para los jóvenes.

    “La Iglesia está llamada a ser madre de todos”, ha escrito, con el deseo de que esta Jornada Mundial de Abuelos y Mayores del 26 de julio sea, por tanto, “un estímulo para todos. En particular para los más jóvenes, y así retomar la bella costumbre de visitar a los propios abuelos, los mayores de la familia, y también a aquellos que no reciben ninguna visita”.

    Además, el Santo Padre les ha propuesto un encargo. “Llévenles, junto con este mensaje y su presencia, la cercanía y el afecto del Papa. Háganlo de tal modo que las palabras del profeta “Yo nunca te olvidaré” adquieran la forma de un tierno y afectuoso encuentro”.

    Háganlo de tal modo, añade el Papa en el Mensaje, que las palabras del profeta “Yo nunca te olvidaré” (se refiere a Isaías), “adquieran la forma de un tierno y afectuoso encuentro”.

    La carne humana pide ternura. El corazón, necesidad de proximidad

    “En una época que tiende a acelerar y a fragmentar, la carne humana sigue pidiendo ser cuidada y reconocida por manos capaces de ternura, por mentes atentas y buenas palabras. La cultura digital multiplica las conexiones y ofrece nuevas posibilidades de encuentro; sin embargo, el corazón humano conserva una necesidad irrenunciable de proximidad” (Encíclica Magnífica humanitas, 239).

    La Iglesia conoce el sufrimiento de sus hijos más mayores, prosigue el Pontífice. «Sabe bien que muchas veces se les mira con prejuicios y se les considera un peso; es sabedora de que una economía concentrada sobre el beneficio debilita las relaciones familiares. Sabe que muchos ancianos son abandonados por los hijos que se ven obligados a migrar o, en algunos casos, a combatir en la guerra. Por cada uno de estos motivos, se alegra de anunciar la promesa del Señor: “Yo nunca te olvidaré””.

    La promesa de un Dios que nunca abandona

    El mensaje lleva por título las palabras del profeta Isaías: “Yo no te olvidaré” (Is 49,15), una expresión que recorre todo el texto como una promesa divina dirigida especialmente a quienes experimentan la soledad, el abandono o la fragilidad propia de la edad avanzada.

    León XIV comienza recordando que Dios nunca abandona a sus hijos. El Papa reconoce, sin embargo, que muchas personas mayores experimentan justamente la sensación contraria. Como recuerda el profeta, a menudo surge en el corazón la queja: ‘Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado’ (Is 49,14). Esa dolorosa experiencia de sentirse olvidado es frecuente en una sociedad que tiende a marginar a quienes ya no son considerados productivos.

    El Pontífice denuncia que sobre la vida de muchos ancianos “parece haberse extendido un velo que difumina los rasgos de los rostros y los cubre con el olvido”. Esta situación se percibe tanto en hogares marcados por la soledad como en centros sanitarios o residencias donde la identidad personal corre el riesgo de quedar reducida a un número o a una enfermedad.

    La Iglesia conoce el sufrimiento de los mayores

    En el siguiente apartado, el Pontífice muestra un profundo conocimiento de las dificultades que afectan a muchos ancianos. «La Iglesia conoce el sufrimiento de sus hijos más mayores», afirma. Sabe que con frecuencia son objeto de prejuicios, considerados una carga o relegados a los márgenes de la sociedad.

    La respuesta cristiana ante estas situaciones no puede ser la indiferencia, sino una renovada cultura del encuentro y del cuidado que permita reconocer la dignidad irrepetible de cada persona, exhorta el Papa.

    Nunca dejamos de ser hijos de Dios

    León XIV profundiza después en una verdad fundamental: nunca dejamos de ser hijos de Dios. Recordando unas palabras del beato Juan Pablo I, señala que somos destinatarios de ‘un amor atemporal’ y que Dios mantiene siempre abiertos sus ojos sobre nosotros. Más aún, añade una imagen especialmente significativa: Dios es “padre; más aún, es madre”.

    Esta certeza adquiere una importancia particular en la ancianidad, cuando las personas pueden sentirse más vulnerables o necesitadas de apoyo. León XIV observa que para muchas personas el descubrimiento de la ternura de Dios llega precisamente en los últimos años de la vida.

    En una época en la que es posible alcanzar una edad avanzada sin haber vivido una experiencia profunda de fe, la vejez puede convertirse en un tiempo privilegiado para iniciar o reemprender un camino espiritual.

    San Agustín:  Dios “es madre porque nutre, amamanta, custodia”

    En este contexto cita a san Agustín, quien afirmaba que Dios “es madre porque calienta, porque nutre, porque amamanta, porque custodia». El reconocimiento de esta cercanía divina ayuda a aceptar la propia fragilidad y a comprender que todos necesitamos de los demás. El Papa insiste en que nunca es demasiado tarde para comenzar una relación más profunda con Dios y que la oración confiada puede convertirse en un gran don para quienes atraviesan esta etapa de la existencia.

    El Pontífice invita a no tener miedo de la fragilidad. “¡No tengan miedo de la fragilidad!”, exhorta. Lejos de ser únicamente una limitación, la debilidad puede revelar una nueva riqueza espiritual. Cuando es aceptada, “abre el corazón a la ayuda mutua” y a la acción de Dios, que concede una reconciliación profunda y una paz auténtica.

    Ancianidad: renovada fecundidad. agradecimiento por sus oraciones

    Desde esta perspectiva cristiana, la ancianidad puede vivirse como un tiempo de renovada fecundidad. El Papa habla de personas “frágiles”, pero al mismo tiempo ”llamadas”. Incluso en la vejez es posible renacer espiritualmente y encontrar una fuerza nueva basada no en el poder o la autosuficiencia, sino en la confianza en Dios.

    El mensaje concluye con un agradecimiento a los mayores: “les agradezco porque me sostienen cada día con sus oraciones, especialmente cuando recitan el santo rosario”.

    —————————

    El autorRedacción Omnes

    Vaticano

    El Papa urge a examinarnos sobre nuestra actitud con los pobres

    “¿Somos signo de un Dios que es refugio para los pobres?”. Con esta pregunta, acompañada de otras incisivas, el Papa León XIV sitúa en el centro de la X Jornada Mundial de los Pobres, que tiene lugar el 15 de noviembre, una llamada a la conversión personal y comunitaria.

    Francisco Otamendi·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 4 minutos

    En su mensaje para la próxima Jornada Mundial de los Pobres del 15 de noviembre, titulado ‘El Señor es el refugio del pobre’ (cf. Sal 14,6), el Pontífice invita a los cristianos a examinar seriamente su relación con quienes sufren la pobreza, la exclusión y el abandono.

    Las preguntas que plantea en el cuarto apartado del Mensaje constituyen quizá uno de los núcleos más interpelantes del texto: “¿Tenemos conciencia de nuestra pobreza y la preferimos a la riqueza injusta? ¿Llegamos hasta donde se encuentran los pobres, experimentando su marginalidad? ¿Escuchamos sus pensamientos y compartimos sus esperanzas? ¿Pronunciamos sus nombres con ternura divina? ¿Nuestra caridad reactiva y sostiene en ellos el deseo de justicia y de rescate?”. 

    Para León XIV, estas cuestiones no son meros ejercicios de reflexión, sino una exigencia de la fe que obliga a examinarnos hasta qué punto la Iglesia y cada cristiano se convierten realmente en refugio para los pobres.

    Cinco apartados que parten del salmo. Ausencia de Dios e injusticia social

    El mensaje, firmado y fechado el pasado 13 de junio de 2026, memoria de san Antonio de Padua, se articula en cinco grandes apartados. 

    En el primero, el Papa León parte de las palabras del salmo: “El Señor es el refugio del pobre”. La referencia bíblica sirve para denunciar una realidad que considera muy actual: la injusticia social nacida de la corrupción, la arrogancia y la pérdida del sentido de Dios. 

    Según el Pontífice, “los primeros en sufrir sus consecuencias son los pobres, que no por casualidad aumentan en muchas sociedades”. 

    La ausencia de Dios coloca a las personas ya no unas junto a otras en el respeto recíproco, sino unas por encima de otras bajo el signo del dominio y del sometimiento, explica el Pontífice.

    “Así se exhibe una lógica desacralizadora de prevaricación y de descarte que margina y humilla. En esta condición se encuentran no sólo personas individuales, sino pueblos enteros.”.

    El grito de los pobres es silenciado, y el ambiente digital aumenta la indiferencia

    El segundo apartado se centra en el grito de los pobres. El Papa observa que hoy ese clamor corre el riesgo de ser silenciado mediante mecanismos cada vez más sofisticados. Incluso el ambiente digital, señala, puede contribuir a reforzar prejuicios y a extender una cortina de indiferencia sobre quienes sufren. 

    Sin embargo, “el pobre sabe reconocer más que otros lo esencial, porque vive de lo esencial”, afirma. Precisamente porque vive con lo indispensable, descubre con mayor claridad lo que realmente importa y aprende a confiar en Dios como refugio seguro. León XIV subraya que muchas personas humilladas, solas o privadas de sentido encuentran en esa confianza una fuente de dignidad, esperanza y fortaleza para seguir adelante.

    Los pobres, privados incluso de voz y rostro

    En el tercer punto, el mensaje presenta a Jesucristo como realización concreta de la promesa divina. Dios no se limita a ofrecer protección desde la distancia, sino que se acerca a la humanidad en la encarnación de su Hijo. Jesús se convierte así en el verdadero refugio de los pobres porque comparte la condición humana hasta sus últimas consecuencias, incluida la cruz. 

    El Papa recuerda que los pobres de hoy son con frecuencia personas “olvidadas y marginadas: despojadas de una palabra y de un rostro, además del pan”. Por ello pide que encuentren a Cristo especialmente en la Iglesia. WEn la Iglesia, su Cuerpo, es Jesús quien ofrece pan y amistad; trae luz y un horizonte de esperanza”. Frente a la acumulación egoísta de riqueza, propone compartir como expresión concreta del Reino de Dios 

    El Papa León XIV celebra la Misa del Jubileo de los Pobres en la Basílica de San Pedro en el Vaticano el 16 de noviembre de 2025 (Foto CNS/Lola Gómez). 

    Preguntas para el examen dirigidas a los creyentes

    El cuarto apartado constituye un núcleo central del documento. Si Cristo es refugio para los pobres, los cristianos están llamados a convertirse también ellos en refugio para quienes sufren. El Papa insiste en que la comunidad eclesial no puede permanecer encerrada en sí misma ni ignorar a quienes llaman a su puerta. Recordando una célebre reflexión de san Agustín sobre la parábola del rico y Lázaro, subraya que Dios conoce y pronuncia el nombre de los pobres, mientras que la riqueza puede conducir al olvido de lo esencial.

    En este contexto introduce las preguntas dirigidas a la conciencia de los creyentes, citadas más arriba, una por una.

    León XIV insiste en que la Iglesia debe superar cualquier división entre quien ayuda y quien recibe ayuda. Todos son pobres ante Dios y todos tienen algo que ofrecer. Cada persona es un don para los demás y portadora de una palabra única de Dios.

    San Francisco de Asís: una anécdota ilustrativa

    El quinto y último apartado está dedicado a san Francisco de Asís, de cuya muerte se cumple el octavo centenario. El Papa recuerda un episodio de la vida del santo: durante una peregrinación a Roma, Francisco se sintió profundamente conmovido por la situación de los mendigos. Para comprender verdaderamente su sufrimiento, intercambió sus ropas con uno de ellos y pasó el día pidiendo limosna entre los pobres. 

    A través de este episodio, el Papa propone una enseñanza de gran actualidad: “es posible, también hoy, experimentar la misma alegría al ponerse en el lugar de los pobres y escucharlos, en vez de sólo hablar de ellos”, escribe.

    Conclusión: redescubrir el rostro concreto de tantos hombres y mujeres 

    El mensaje concluye con una invitación a que esta X Jornada Mundial de los Pobres ayude a “redescubrir el rostro concreto de tantos hombres y mujeres que buscan refugio en Dios y desean sentirse acogidos en las comunidades”. 

    “Mantengamos viva la obediencia a la Palabra de Dios, que suscita la conversión del corazón. Que la Virgen María, que en la carne crucificada del Hijo contempló el amor de Dios que colma de bienes a los hambrientos y despide a los ricos con las manos vacías (cf. Lc 1,53), interceda por nosotros”, termina el Papa.

    El autorFrancisco Otamendi

    Vaticano

    León XIV aprueba los nuevos estatutos de la Comisión Pontificia para la Tutela de los Menores

    El Papa León XIV ha aprobado los nuevos estatutos para la Comisión Pontificia para la Tutela de los Menores.

    Paloma López Campos·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    La Santa Sede ha publicado un “Rescriptum ex Audientia Sanctissimi” mediante el cual el Papa León XIV aprueba el nuevo Estatuto de la Comisión Pontificia para la Tutela de los Menores (“Tutela Minorum”).

    La aprobación se concedió el 20 de mayo de 2026 al cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, y entra en vigor de forma inmediata tras su publicación en los medios oficiales vaticanos. Las nuevas normas tendrán una validez “ad experimentum” durante un periodo de tres años.

    Dependencia directa del Papa

    Según los nuevos estatutos, la Comisión queda integrada en el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, debiendo colaborar con este organismo respetando los distintos ámbitos de competencia de cada uno. A pesar de esta vinculación, la Comisión mantiene una línea directa con el Pontífice, informándole directamente a través de su Presidente.

    Para estrechar la colaboración en áreas de interés común (como las visitas “ad limina” o la preparación del Informe Anual), el Estatuto determina que el Presidente o el Secretario de la Comisión será nombrado miembro del Dicasterio para la Doctrina de la Fe durante su mandato. Por su parte, el Prefecto del Dicasterio, actualmente el cardenal Víctor Manuel Fernández, designará uno o más observadores para las Asambleas Plenarias de la Comisión.

    Competencias clave

    El “rescriptum” detalla las funciones principales del organismo, enfocadas en la protección de los menores y personas vulnerables ante los abusos sexuales:

    • Asesoramiento al Pontífice: Ofrecer consejo y proponer las iniciativas más oportunas de protección y prevención;
    • Apoyo a las estructuras de la Iglesia: Asistir a los obispos diocesanos/eparquiales, conferencias episcopales y superiores mayores en el desarrollo y la actualización de sus Líneas Guías locales;
    • Sistemas de notificación y centros de acogida: Promover la creación de sistemas estables y fácilmente accesibles para presentar denuncias de abusos, así como impulsar centros regionales y nacionales donde las víctimas reciban acogida y asistencia espiritual, médica, terapéutica y psicológica;
    • Elaboración de un Informe Anual: Preparar y publicar un informe objetivo sobre las políticas de tutela de la Iglesia, estructurado en las secciones “Missio universalis”, que “aborda temas específicos relacionados con la tutela que inciden en el ‘safeguarding’ (salvaguardia) de la Iglesia en todo el mundo; y “Missio localis”, que está “dirigida a las actividades relacionadas localmente con especial referencia a los territorios de las Conferencias episcopales en visita ‘ad limina Apostolorum” y a específicos Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica” . Este documento se remitirá al Papa previa consulta informativa a la Secretaría de Estado, y requerirá el consentimiento explícito del Romano Pontífice para su publicación anual.

    Estructura organizativa y funcionamiento interno

    La Comisión estará compuesta por un máximo de 23 miembros elegidos por el Papa por un periodo de cinco años, con posibilidad de reconfirmación. Estos miembros serán «clérigos, miembros de Institutos de Vida Consagrada y de Sociedades de Vida Apostólica y laicos de diversas nacionalidades que se distingan por su ciencia, probada capacidad y experiencia pastoral en los diversos ámbitos de la tutela”.

    Por otro lado, entre las normas internas de funcionamiento aprobadas en el “rescriptum” destacan las siguientes:

    • Mayoría cualificada: Todas las propuestas que la Comisión presente al Sumo Pontífice deberán contar previamente con la aprobación de una mayoría de dos tercios de sus miembros.
    • Asamblea Plenaria: Se reunirá de forma ordinaria dos veces al año (con opción de realizarse por videoconferencia) y requerirá la presencia de al menos dos tercios de los miembros para constituirse válidamente.
    • Órganos internos: Se definen los Grupos de Trabajo (divididos en Regionales y de Estudio) y el Consejo Ejecutivo, este último como el órgano permanente encargado de coordinar las iniciativas mensuales de trabajo.
    • Confidencialidad obligatoria: Tanto los miembros de la Comisión como los consultores, oficiales y colaboradores externos tienen la obligación estricta de observar el secreto de oficio sobre la información que conozcan en el ejercicio de sus funciones.
    • Sede e idiomas: El organismo mantendrá su sede legal y el resguardo confidencial de sus archivos en el Estado de la Ciudad del Vaticano, fijando el italiano, el español y el inglés como sus lenguas oficiales de trabajo.

    Al término del periodo de tres años de prueba, la Comisión evaluará el desarrollo de estas normas y someterá al Sumo Pontífice las modificaciones pertinentes para la redacción y aprobación de un estatuto definitivo.

    América Latina

    Una reliquia de San Josemaría para Cuernavaca

    Una iniciativa nacida de la devoción de una familia y sostenida por toda una comunidad culmina con la entronización de una reliquia de San Josemaría en Cuernavaca.

    Giancarlos Candanedo·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 3 minutos

    El domingo 7 de junio de 2026 se celebró un acontecimiento histórico y providencial en Cuernavaca, Estado de Morelos, México: la colocación de un cuadro y una reliquia de  primer grado de san Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, en la capilla dedicada a su memoria y a Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en la colonia Jardines de Cuernavaca.

    Una capilla de origen providencial

    La historia comenzó hace más de 30 años, cuando la familia Tovar Rodríguez tuvo contacto con una estampa del entonces Siervo de Dios Josemaría Escrivá. Por varios favores que les hizo el hoy santo, los patriarcas de dicha familia, el Ing. Fermín y su esposa, doña Mary Carmen, se propusieron iniciar a partir de 1985 una capilla en la comunidad de Jardines de Cuernavaca, donde vivían, dedicada al fundador del Opus Dei, institución con la cual no tenían comunicación.

    Con el pasar de los años y gracias al esfuerzo de los vecinos de la comunidad, aquella capilla que inició celebrando las Misas bajo un gran árbol que estaba ubicado donde hoy está plantada una cruz de metal, fue creciendo y mejorando poco a poco lo que actualmente es la Capilla Nuestra Señora de Guadalupe y san Josemaría Escrivá, perteneciente a la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús (Teopanzolco).

    Lo sorprendente es que esta iniciativa nació de forma totalmente independiente, sin que las autoridades del Opus Dei en México ni sus miembros tuvieran conocimiento de ella.

    Redescubrimiento y trabajo conjunto

    A inicios de 2025, gracias al contacto providencial entre mujeres de la Obra y Mary Carmen Tovar Rodríguez (hija de los fundadores de la capilla), se descubrió la existencia del templo que tiene como co-patrono al santo de lo ordinario. Tras investigar ante las autoridades civiles y diocesanas, se confirmó que la capilla estaba formalmente erigida y registrada, perteneciendo a la Diócesis de Cuernavaca desde el año 2002.

    Dado que el nombre del santo se había diluido con el paso de los años, los fieles de la Prelatura y la comunidad parroquial unieron esfuerzos para recuperarlo y remozar el espacio. Como parte de este impulso, el vicario del Opus Dei en México, P. Ricardo Furber, entregó un cuadro y una reliquia del santo a Mons. Ramón Castro Castro, Obispo de Cuernavaca, para que fueran resguardados en el templo.

    Hacia una renovación espiritual y comunitaria

    La Misa solemne de colocación fue presidida por Mons. Castro, acompañado por el P. Ricardo Furber y el párroco de Teopanzolco, P. Carlos Félix Antonio. Ante un templo lleno, el Obispo animó a los feligreses a sumarse a un proyecto de renovación arquitectónica del templo, pero enfatizó que el verdadero reto es espiritual: “La renovación de esta capilla tiene un significado que va más allá de una obra arquitectónica. Las piedras pueden restaurarse, los muros pueden fortalecerse y los espacios pueden embellecerse. Pero la verdadera renovación que Dios espera es la del corazón. Un templo restaurado está llamado a reflejar una comunidad renovada. No basta con reconstruir espacios; es necesario reconstruir vínculos. No basta con mejorar estructuras; es necesario fortalecer la comunión”.

    Una llamada al compromiso

    Con profundo agradecimiento a todos los que con poco o con mucho, a lo largo de los años, se han sumado a esta iniciativa, el Obispo de Cuernavaca confirmó su apoyo y confianza en los que antes y ahora quieren aportar su grano de arena para que el proyecto de renovación de la capilla sea no solo un proyecto arquitectónico, sino signo de una comunidad de fe renovada, viva y fraterna.

    El autorGiancarlos Candanedo

    Presbítero. @GCandanedoPaez

    Vaticano

    Lo que África recordará de la visita del Papa León XIV

    El Pontífice visitó África del 13 al 23 de abril, en un periplo que le llevó por Argelia, Camerún, Angola y, finalmente, Guinea Ecuatorial.

    Francis Nyatundo·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

    Ya en mayo de 2025, el mes de su elección, León XIV pensó en realizar su primer viaje papal a África. No pudo llegar a materializarse, pues finalmente realizó su primer viaje a Turquía y al Líbano. Pero más vale tarde que nunca: del 13 al 23 de abril, el Papa estadounidense visitó África, comenzando por la cuna de San Agustín, la actual Annaba, en Argelia.  Desde Argelia, en el norte, visitó Camerún, en el centro de África; luego, Angola, hacia el sur; y, finalmente, hacia el oeste, Guinea Ecuatorial.

    Sus hijos e hijas de todo el continente, no solo de los cuatro países, siguieron su visita con gran entusiasmo. Estaban ansiosos por escuchar su voz y dispuestos a prestarle atención. He aquí cinco mensajes del Papa que los católicos de África recordarán de la visita apostólica.

    Un llamamiento a la paz

    El tema de la paz está siempre presente en la enseñanza del Papa León XIV. Se ha comentado que el tema de la paz definirá su pontificado. Al visitar el continente africano, devastado como está por los conflictos armados, el Papa exhortó a los fieles y también a las autoridades civiles sobre la necesidad de trabajar por la paz. La paz, dijo en Yaundé (Camerún), «no se puede decretar: hay que abrazarla y vivirla».

    La verdadera paz es «desarmada» y «desarmante». Es desarmada porque «no se basa en el miedo, las amenazas o las armas».  Es desarmante «porque es capaz de resolver conflictos, abrir los corazones y generar confianza, empatía y esperanza». No debe reducirse a un mero eslogan, sino que «debe encarnarse en un modo de vida que renuncie a toda forma de violencia, tanto personal como institucional».

    En Argel (Argelia), el Papa propuso el diálogo intercultural e interreligioso como un camino enriquecedor hacia la paz y la unidad. Destacando la identidad especial de Argelia como «puente entre el Norte y el Sur, y entre Oriente y Occidente», nos exhortó a fomentar «el enriquecimiento mutuo entre los pueblos y las culturas» y, de este modo, «multiplicar los oasis de paz».

    El liderazgo significa servicio

    El Papa se pronunció con claridad sobre el grave deber que los políticos y las autoridades civiles tienen para con aquellos a quienes gobiernan. En Yaundé, el Papa instó a romper las «cadenas de la corrupción» que «desfiguran la autoridad y la despojan de su credibilidad». En Argel, el León León XIV pidió a los líderes que fueran protagonistas de la paz y la justicia, salvaguardando la dignidad de todos y abriéndose «a dejarse conmover por el dolor de los demás, en lugar de multiplicar los malentendidos y los conflictos». Están llamados a liderar fomentando la cooperación en pro del bien común, sin buscar dominar. El liderazgo consiste en el servicio a los demás, «dedicarse, con mente clara y conciencia recta, al bien común de todo el pueblo de la nación». 

    En Luanda (Angola), el Papa aconsejó a los gobernantes que no temieran el desacuerdo. No deben «reprimir las ideas de los jóvenes ni los sueños de los mayores, sino saber gestionar los conflictos transformándolos en caminos de renovación».

    Con especial énfasis, el papa León advirtió contra una «sed idolátrica de lucro» y una «lógica del extractivismo» que deja a muchos desposeídos. En su lugar, abogó por el «verdadero lucro», que es el resultado del «desarrollo humano integral».

    Cristo sacia nuestra hambre y sed de justicia

    El Papa León XIV reconoció el gran hambre y sed de justicia que se observa en todo el mundo. «Vivimos, de hecho, en una época en la que la desesperanza es rampante y una sensación de impotencia tiende a paralizar la renovación tan profundamente deseada por los pueblos. ¡Hay tal hambre y sed de justicia! ¡Una sed de implicación, de visión, de opciones valientes y de paz!». 

    Todo corazón humano anhela ser liberado. En una homilía en Suarimo (Angola), el Papa proclamó que «no hemos nacido para ser esclavos ni de la corrupción de la carne ni de la del alma: toda forma de opresión, violencia, explotación y deshonestidad niega la resurrección de Cristo, el don supremo de nuestra libertad». 

    En Cristo, este hambre se sacia definitivamente: «A través de la Pascua de Jesús, el éxodo definitivo, todos los pueblos son liberados de la esclavitud del mal. Al celebrar este misterio salvífico, el Señor nos llama a hacer una elección decisiva: “Quien cree tiene vida eterna”» (Homilía en Malabo, Guinea Ecuatorial).

    Los jóvenes llenos de esperanza son tesoros inestimables

    El Papa se dirigió con gran entusiasmo a los jóvenes que salieron a recibirlo. En Yaundé, se refirió a ellos como «la esperanza del país y de la Iglesia», y señaló que «su energía y creatividad son tesoros inestimables». Los jóvenes son indispensables en la búsqueda de la paz. «Cuando persisten el desempleo y la exclusión social, la frustración puede conducir a la violencia. Invertir en la educación, la formación y el espíritu emprendedor de los jóvenes es, por lo tanto, una elección estratégica para la paz. Es la única manera de frenar la fuga de talentos maravillosos hacia otras partes del mundo. Es también la única manera de combatir los flagelos de las drogas, la prostitución y la apatía, que están devastando demasiadas vidas jóvenes de una manera cada vez más dramática».

    El Papa apeló al espíritu alegre y esperanzado de la juventud africana, refiriéndose a ellos como el «depósito de esperanza y alegría» del mundo porque «siguen soñando y esperando. No se conforman con lo que ya existe; se esfuerzan por superarse, por prepararse para grandes responsabilidades y por participar activamente en la configuración de su propio futuro». (Discurso en Luanda)

    Su sed de esperanza, dijo el Papa León XIV a los jóvenes, es saciada por Cristo, que promete un «futuro de esperanza». No un «futuro desconocido que debemos esperar pasivamente, sino uno que nosotros mismos estamos llamados a construir con la gracia de Dios». (Homilía en Mongomo, Guinea Ecuatorial)

    El Papa invitó a los jóvenes a acoger la llamada vocacional para ser «sacerdotes, religiosas, religiosos o catequistas» o personas casadas en santo matrimonio. «Estad preparados», exhortó, «para acoger esta vocación como un camino de amor verdadero que crece en la libertad; como un camino de esperanza, nacido de la certeza de que Dios nunca os abandonará; y como un camino de santidad, en el que buscáis siempre el bien y la felicidad de los demás» (Discurso en Bata, Guinea Ecuatorial).

    La misión de la universidad

    En la Universidad Católica de Yaundé, el Papa esbozó la misión de la universidad «en un momento en que muchos en el mundo parecen estar perdiendo sus puntos de referencia espirituales y éticos». En estos tiempos, «la universidad se destaca como un lugar privilegiado de amistad, cooperación y, al mismo tiempo, de interioridad y reflexión. Desde sus mismos orígenes en la Edad Media, sus fundadores fijaron la Verdad como su meta».

    El aprendizaje y la investigación en la universidad, instó el Papa, deben estar abiertos a la «luz benévola» de la fe. Es necesario «pensar en la fe en el marco de los contextos culturales contemporáneos y los retos actuales». 

    Las universidades deben ser lugares donde se permita la crítica constructiva de las «cosas nuevas». Las universidades de África están llamadas a «formar pioneros de un nuevo humanismo en el contexto de la revolución digital». El Papa señaló los peligros asociados a las tecnologías emergentes, haciendo hincapié en la necesidad de una auténtica interacción humana. 

    El autorFrancis Nyatundo

    Recursos

    La novedad cristiana según Benedicto XVI

    La novedad cristiana es precisamente la revelación y la presencia de un Dios que es absolutamente trascendente, pero al mismo tiempo cercano.

    José Miguel Granados·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 2 minutos

    En la reciente recopilación de homilías de Benedicto XVI durante su etapa como Papa emérito, recogidas en el volumen El Señor nos lleva de la mano (Encuentro, Madrid 2025), explica -con la sabiduría teológica que le caracteriza- que la novedad cristiana no es propiamente el monoteísmo, sino la cercanía del Dios vivo y verdadero, que es relación de amor.

    En efecto, el paganismo antiguo y el de las religiones primitivas creía comúnmente en un dios único, pero distante; bueno, pero ajeno a las vicisitudes de nuestra pobre existencia. Por eso, buscaban congraciarse con las que consideraban oscuras fuerzas demoníacas dominadoras del mundo mediante el recurso supersticioso a la magia. Así pretendían escapar del miedo oscuro, pero realmente no lo conseguían.

    Podríamos añadir que las ideologías modernas ateas, por su parte, aceptan la divinidad como una idea -una suerte de ley suprema ordenadora del cosmos, válida en todo caso como instancia subjetiva o emotiva- pero completamente ajena al mundo. Por eso, sus muchos seguidores, para mantener el objetivo prioritario de la salud y el bienestar temporal, ponen toda su confianza en la ciencia, la economía, la política, etc. y, cuando todo esto falla, llega irremediablemente la angustia existencial.

    La novedad cristiana es precisamente la revelación y la presencia de un Dios que es absolutamente trascendente, pero al mismo tiempo cercano, que se ocupa de sus criaturas, especialmente de los hombres, con entrañas de misericordia: que cuida a cada uno con providencia delicada, que se encarna en la humanidad de Jesús de Nazaret para redimirnos del mal y ofrecernos el don de la vida eterna. 

    La originalidad del mensaje revelado en la historia de la salvación, que culmina en evangelio de Jesucristo, consiste presentar a un Dios que es en sí mismo relación, familia, y que invita a sus hijos a entrar en su relación de amor, de amistad y de comunión interpersonal. 

    De este modo, el cristiano supera el miedo y la angustia existencial del pagano antiguo y del moderno, y vive con la certeza de la fe, en la plena confianza, paz y alegría interior.

    Recogemos a continuación algunos párrafos magistrales de Benedicto XVI:

    «La novedad de la revelación bíblica es que Dios, ese Dios tan distante, tan silencioso, nos conoce, y que el Dios lejano se hace Dios cercano».

    «Este Dios grande, lejano, este Dios que se ha hecho cercano, ¡se hace tan cercano que se convierte en hombre! Se convierte en uno de nosotros: es imposible estar más cerca».

    «No solo tiene relación, sino que es relación, no es solo geometría del mundo, sino que es amor, y el amor siempre indica relación, y la realidad más grande no es la geometría, sino el amor. Dios es amor y por eso es relación, y puesto que es relación, también puede tener relaciones, involucrarnos en su relacionalidad, en el misterio de su amor».

    «Dios, el verdadero poder, me conoce, me ama, el poder último es bueno, y por eso sabemos que es bueno vivir, porque estamos en manos de este Dios».

    «Este Dios único no es un Dios ocioso, que vive solo en sí mismo, en su eterna bienaventuranza, sino que es un Dios grande, tan grande que también nos conoce a nosotros, que se ocupa de nosotros. La novedad es que este Dios único, verdadero, es también el Dios para nosotros y con nosotros».

    Dios ha salido de sí mismo y, precisamente porque ha salido de sí mismo, podemos entrar en Dios».

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    Mundo

    Fernando Puig: “A menudo se precipita al afirmar que existe un abuso de poder”

    En esta entrevista el rector de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, Fernando Puig, explica cómo debe entenderse teológicamente el gobierno de la Iglesia y la necesidad de evitar abusos.

    Giovanni Tridente·15 de junio de 2026·Tiempo de lectura: 5 minutos

    La Iglesia católica es una institución presente en la sociedad desde hace más de dos mil años. Podemos considerarla la más longeva de la historia de la humanidad, al menos por lo que sabemos. A lo largo de los siglos ha atravesado épocas y profundas transformaciones, acompañando también la evolución de la propia humanidad.

    Desde sus orígenes, ha señalado como su fin el bien espiritual de las personas, al tiempo que asumía también una misión concreta: guiar a una de las comunidades más grandes que existen. Pero, ¿cuál es el secreto de una gobernanza tan duradera? ¿Qué significa hoy “gobernar” la Iglesia? ¿Y cuál podrá ser el futuro de este gobierno en un contexto cada vez más complejo e impredecible?

    Hablamos de ello con el sacerdote Fernando Puig, rector de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz y catedrático de Derecho Canónico en la Facultad de Derecho Canónico de la misma universidad. 

    Cuando se habla de “gobierno” en la Iglesia, ¿se habla de poder o de servicio? ¿Cuál es la diferencia concreta para los fieles?

    —Uno de los primeros elementos a tener en cuenta en este contexto es que los fieles perciben la actitud de servicio de quienes gobiernan. Por lo tanto, se trata de hacer que dicha actitud no sea solo el resultado de las virtudes personales del gobernante, sino de la comprensión y del “desarrollo” mismo de la forma de gobernar

    Así lo afirmó, por ejemplo, el Concilio Vaticano II, y se ha repetido durante 60 años, pero seguimos estancados en un plano moralista: en definitiva, se necesita una comprensión teológica y jurídica del gobierno como servicio.

    ¿En qué debería diferir la forma de gobernar de la Iglesia de la de un Estado o una empresa?

    —Permítame decir, en primer lugar, en qué debería parecerse la forma de gobernar de la Iglesia a la de un buen gobierno que definiríamos como “secular”: en la profesionalidad, que implica formación, y en la responsabilidad por los actos de gobierno frente a los gobernados.

    Después hablamos, con razón, de planos diferentes. En primer lugar, porque el fundamento del gobierno de la Iglesia no es democrático, y además porque, en comparación con las instituciones públicas o las empresas, el objetivo principal es el bien espiritual de las personas. En definitiva, para la Iglesia es fundamental facilitar la acción del Espíritu Santo y el ejercicio de la libertad de los fieles en comunión. Esto cambia muchas cosas. 

    ¿Es posible conciliar autoridad y escucha? ¿Puede la Iglesia tomar decisiones sin perder el contacto con las personas?

    —Me dicen que en algunas zonas del mundo no se escucha a los fieles porque los pastores están convencidos de saber mejor que los propios fieles lo que estos necesitan. Además, hay que estar convencidos de que los fieles tienen derecho, no a cualquier gobierno, sino a un buen gobierno. Al gobernar, los pastores entregan a los fieles lo que les pertenece, lo que es su bien. La escucha, por tanto, se convierte en una condición fundamental para alcanzar tal comprensión. Esto es válido tanto para el gobierno pastoral en general -que no por ello debe convertirse en una asamblea- como para los procedimientos de asignación específica de bienes a los fieles, mediante actos administrativos. 

    ¿La sinodalidad cambia realmente algo en la vida de las comunidades o es una idea teórica?

    —Cambia si se aplica de verdad, en profundidad y sobre la base de una comprensión teológica válida. Es interesante la evolución que ha habido desde la “sinodalidad” como idea hasta la Iglesia “sinodal y misionera”. Hoy se habla de la “conversión de las relaciones” y se está redescubriendo como base del compromiso sinodal la relación entre el sacerdocio común de los fieles y el sacerdocio ministerial.

    Por otra parte, la escucha y el diálogo implican mucho estudio preparatorio, mucho trabajo a favor de una cultura de la corresponsabilidad, espíritu de sacrificio e instrumentos perfeccionados: no todo tipo de reunión sirve para todo tipo de debate o decisión. Y luego se necesita la capacidad de saber rectificar: gobernar bien es difícil, requiere mucho respeto por las personas y mucho distanciamiento de los intereses personales. 

    ¿Qué pueden enseñar a la Iglesia otros modelos de organización, incluso no religiosos?

    —Algunas de las formalizaciones del gobierno civil han heredado formas que surgieron en la Iglesia, como vimos en el coloquio que se celebró en la Universidad de la Santa Cruz el 20 y 21 de abril de 2026. La propia idea de gobierno ha sido un problema filosófico y teológico en el contexto cristiano; no pocas aporías del gobierno secular actual se deben al hecho de que tienen su origen en la secularización de los debates cristianos.

    Dicho esto, me parece que la autoridad de la Iglesia tiene la suerte de poder aprender mucho de los profesionales que ponen sus capacidades al servicio de la misión. Aquí encontramos el reto de la formación para el gobierno, que es todo un capítulo por explorar y se sitúa en el horizonte del proyecto de investigación Finalidad y modelos de gobernanza en la Iglesia, siempre activo en la Santa Cruz como parte de nuestro Laboratorio de Investigación.

    ¿Cómo se puede evitar que quien ejerce un cargo de responsabilidad en la Iglesia caiga en el abuso de poder?

    —A menudo se precipita al afirmar que existe un abuso de poder. Gobernar es necesario, pero difícil; los gobernantes cometen errores. Una sana tradición de gobierno recurre a instrumentos de gestión ordinaria que fomentan la colegialidad, la recopilación de información, el estudio y el trabajo por escrito, con el fin de evitar un exceso de decisiones unilaterales y compartir las fases preparatorias con una verificación basada en criterios transparentes, etc. Además, es crucial la posibilidad de revisión, de pedir perdón y, en ciertos casos, de recurso. Todo mejora si se desarrolla en un ambiente de respeto a los derechos de los fieles: de todos los fieles, laicos, sacerdotes, religiosos, obispos. En un contexto de este tipo, queda poco espacio para el verdadero abuso de poder. Hay errores que se corrigen. El abuso de poder debe identificarse de manera rigurosa, se castiga a los culpables y se les hace responsables con las reparaciones debidas.

    ¿De qué instrumentos concretos disponen los fieles para sentirse parte activa y no solo destinatarios de las decisiones?

    —La iniciativa de los fieles no tiene prácticamente límites: los fieles laicos construyen la Iglesia sin necesidad de mandatos procedentes de la estructura eclesiástica. Son parte activa de ella en virtud del Bautismo. Por supuesto, se necesita una formación adecuada. 

    Las decisiones de gobierno se refieren a las expresiones jerárquicas y a algunos bienes fundamentales que corresponde a los pastores moderar. Los conflictos se agudizan cuando comienza la carrera por los espacios institucionales y eclesiásticos, que son la dimensión más instrumental de la Iglesia. El Papa Francisco se mostró muy inspirado cuando, en Evangelii Gaudium, abogó por estructuras, estilos y lenguajes en permanente “estado de misión”

    En una Iglesia presente en culturas muy diversas entre sí, ¿cómo se mantiene la unidad sin limitar las diferencias?

    —Hay que confiar activamente en el Espíritu Santo. Él es el artífice de la comunión. He dicho “activamente” porque parte del gobierno consiste en prestar atención a este equilibrio entre unidad y diversidad. Cuando el objetivo es la misión -y no la defensa de los espacios-, se encuentran, siempre con sacrificio, respuestas que dejan espacio precisamente al Espíritu Santo.

    Si tuviera que señalar un cambio urgente en la forma de gobernar la Iglesia hoy, ¿cuál sería?

    —El del Código de Derecho Canónico lo dice casi todo; si se aplicara cinco veces con mayor atención y de forma más rigurosa de lo que se hace ahora, el gobierno eclesiástico mejoraría exponencialmente: “Antes de promulgar un decreto particular, la autoridad recabe las informaciones y las pruebas necesarias y, en la medida de lo posible, escuche a aquellos cuyos derechos puedan verse lesionados”. Escucha y responsabilidad. Responder a los fieles sobre cómo se intenta mejorar las cosas.